38. Qué relación existe entre temer a Dios y evitar el mal y salvarse

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

Si las personas desean ser salvadas cuando creen en Dios, lo fundamental es si tienen o no un corazón temeroso de Dios, si Él ocupa o no un lugar en su corazón, así como si son capaces o no de vivir ante Dios y mantener una relación normal con Él. Lo esencial es si las personas son capaces o no de practicar la verdad, y alcanzar la sumisión a Dios. Tales son la senda hacia la salvación y las condiciones para ser salvadas. Si tu corazón no es capaz de vivir ante Dios, si no oras a menudo a Dios y ni compartes con Él y pierdes la relación normal con Dios, nunca serás salvado, pues has bloqueado la senda de la salvación. Si no tienes ninguna relación con Dios, estás caminando por una senda condenada a la perdición. Si Dios no está en tu corazón, simplemente afirmar que tienes fe y creer en Dios de manera nominal es inútil. No importa cuán dotado seas, cuántas palabras y doctrinas seas capaz de predicar o cuánto hayas sufrido debido a tu fe en Dios, es inútil. Mientras Dios no tenga lugar en tu corazón, no temas a Dios y no puedas poner en práctica ni la más mínima parte de la verdad, entonces, no importa cómo creas en Dios, es inútil, y Él dice: “Apártate de Mí, malhechor”. Tal persona es catalogada como malhechor porque no puede practicar la verdad y no tiene un corazón temeroso de Dios. Y así, aunque hayas creído en Dios durante muchos años, no tienes nada que ver con Él; Dios dice que eres un no creyente y una persona malvada, y Él no es tu Señor ni tu Dios. Aunque reconoces que Dios tiene soberanía sobre todo, y que es el Creador, no adoras a Dios y no te sometes a Su soberanía. Sigues a Satanás y los diablos; solo Satanás y los diablos son tus señores. Si, en todas las cosas, confías en ti mismo, y sigues tu propia voluntad, si confías en que tu porvenir está en tus propias manos, entonces en lo que crees es en ti mismo. Aunque afirmas creer en Dios y reconocerlo, Él no te reconoce. No tienes relación con Él, y por eso estás destinado a ser finalmente desdeñado por Dios, a ser castigado y descartado por Él; Dios no salva a gente como tú. Las personas que creen verdaderamente en Dios son aquellas que lo aceptan como el Salvador, que aceptan que Él es la verdad, el camino y la vida, y que son capaces de entregarse sinceramente para Él y hacer el deber de un ser creado. Lo que experimentan es la obra de Dios; lo que practican son Sus palabras y la verdad; y la senda que recorren es la de perseguir la verdad. Son personas que se someten a la soberanía y los arreglos de Dios y que siguen Su voluntad. Solo creyendo en Dios de esta manera uno puede salvarse; de lo contrario, será condenado. Si, en su fe en Dios, las personas albergan pensamientos ilusorios y siempre se aferran a sus propias nociones y figuraciones ilusorias, ¿pueden obtener la verdad? ¿Pueden alcanzar finalmente la salvación? De ninguna manera. Cuando las personas creen en Dios, deben comer y beber Sus palabras, deben aceptar la verdad, creer en Él según Sus requerimientos y ser capaces de experimentar la obra de Dios, con lo cual logran la sumisión a Sus orquestaciones y arreglos; solo entonces pueden alcanzar la salvación. Hagas lo que hagas, no debes albergar pensamientos ilusorios y creer en Dios solo para obtener bendiciones; eso es engañar a Dios y hacer tratos con Él, y solo te arruinará. Compartir este tema es muy importante para las personas, ¿no es así? Esto es una llamada de atención para vosotros.

Ahora que habéis oído estos sermones, ya deberíais entender la verdad y tener claro lo que conlleva la salvación. Da igual lo que le guste a la gente, lo que busque o lo que le apasione, nada de esto es importante. Lo más importante es aceptar la verdad. En definitiva, ser capaz de obtener la verdad es lo más importante, y lo que puede permitirte llegar a temer a Dios y evitar el mal es la senda correcta. Si has creído en Dios durante varios años y siempre te has centrado en la búsqueda de cosas que no tienen relación con la verdad, entonces tu fe no tiene nada que ver con ella, y nada que ver con Dios. Puedes afirmar que crees en Dios y lo reconoces verbalmente, pero Él no es tu Señor, no es tu Dios; no aceptas la soberanía de Dios sobre tu porvenir, no te sometes a todo lo que Dios instrumenta para ti y no reconoces el hecho de que Él es la verdad. En este caso, tu esperanza de salvación se ha hecho añicos. Si no te embarcas en la senda de la búsqueda de la verdad, caminas por la senda de la destrucción. Si todo lo que persigues, en lo que te concentras, por lo que oras y lo que pides, se basa en las palabras de Dios y en lo que Dios exige, y si tienes cada vez más la sensación de que te estás sometiendo y adorando al Creador, y sientes que Dios es tu Señor, tu Dios, si estás cada vez más contento de someterte a todo lo que Dios orquesta y dispone para ti, y si tu relación con Él es cada vez más estrecha, y cada vez más normal, y si tu amor a Dios es cada vez más puro y verdadero, entonces tus quejas y malentendidos sobre Dios, y tus deseos extravagantes hacia Él serán cada vez menos, y habrás logrado por completo temer a Dios y evitar el mal, lo que significa que ya habrás puesto el pie en la senda de la salvación. Aunque caminar por la senda de la salvación viene acompañado de la disciplina, la poda, el juicio y el castigo de Dios, y estos te hacen sufrir mucho dolor, este es el amor de Dios que te sobreviene. Si, en tu fe en Dios, solo buscas bendiciones, estatus, fama y provecho, y nunca eres disciplinado, podado o juzgado y castigado —a pesar de tener una vida cómoda, tu corazón se aleja cada vez más de Dios, pierdes la relación normal que tenías con Él y no estás dispuesto a aceptar Su escrutinio, pues quieres ser tu propio amo—, todo esto demuestra que la senda que recorres no es la correcta. Si experimentas la obra de Dios por un tiempo y tienes un sentido creciente de cómo la humanidad está tan profundamente corrompida, y es tan propensa a oponerse a Dios, y si te da miedo que llegue un día en que hagas algo que se oponga a Dios y lo ofendas y seas abandonado por Él, y por lo tanto sientes que nada es más espantoso que resistirse a Dios, entonces tendrás un corazón temeroso de Dios. Sentirás que, cuando la gente cree en Dios, no debe alejarse de Él; si se aleja de Dios, si se aleja de Su disciplina y de Su juicio y castigo, entonces esto equivale a perder la protección y el cuidado de Dios, a perder Sus bendiciones, y todo habrá terminado para la gente; solo podrán volverse cada vez más depravados y serán capaces de resistirse a Dios mientras creen en Él, tal como lo hace la gente del mundo religioso, y así se habrán convertido en anticristos. Si puedes darte cuenta de esto, orarás a Dios: “¡Dios! Por favor, júzgame y castígame. En todo lo que hago, te ruego que me escrutes. Si hago algo que vulnera la verdad y va en contra de Tus intenciones, que me juzgues y castigues severamente, no puedo estar sin Tu juicio y castigo”. Esta es la senda correcta por la que deben caminar las personas en su fe en Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con temor a Dios se puede recorrer la senda de salvación

Hay un dicho del que deberíais tomar nota. Creo que es muy importante, porque a Mí me viene a la mente innumerables veces cada día. ¿Por qué? Porque cada vez que me enfrento a alguien, cada vez que escucho la historia de alguien y cada vez que escucho la experiencia o el testimonio de una persona sobre creer en Dios, siempre uso este dicho para evaluar en Mi corazón si este individuo es o no el tipo de persona que Dios quiere y que le agrada. Entonces, ¿cuál es este dicho? Ahora os tengo a todos en ascuas. Cuando revele el dicho, tal vez os sintáis decepcionados, porque hay algunos que lo han estado diciendo de boca para afuera durante muchos años. Yo, sin embargo, nunca lo he dicho de boca para afuera en absoluto. Este dicho reside en Mi corazón. Así pues, ¿cuál es este dicho? Es este: “Sigue el camino de Dios: teme a Dios y apártate del mal”. ¿No es esta una frase sumamente sencilla? No obstante, a pesar de su sencillez, las personas que genuinamente tienen un profundo entendimiento de estas palabras sentirán que tienen un gran peso, que vale mucho la pena practicar este dicho, que es el lenguaje de la vida que contiene la realidad-verdad, que es un objetivo para toda la vida para aquellos que buscan satisfacer a Dios, y que es un camino para toda la vida que cualquiera que sea considerado con las intenciones de Dios debería seguir. […] Sin importar cuál sea vuestro entendimiento actual de este dicho o cómo lo tratéis, de todos modos os diré esto: si las personas pueden poner en práctica las palabras de este dicho y experimentarlas, así como alcanzar el estándar de temer a Dios y apartarse del mal, tienen asegurado sobrevivir y sin duda tendrán buenos desenlaces. Sin embargo, si no puedes cumplir el estándar que este dicho establece, se puede decir que tu desenlace es una incógnita.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra

En cada era de la obra de Dios, Él otorga algunas palabras a la gente y le cuenta algunas verdades. Estas verdades les sirven a las personas como el camino al que deben apegarse, el que deben seguir, el camino que les permite temer a Dios y apartarse del mal; estas verdades son las que las personas deberían poner en práctica y a las que atenerse en su vida y a lo largo de su viaje de vida. Este es el propósito de Dios al expresar estas palabras a las personas. Las personas deben apegarse a estas palabras que vienen de Dios, pues apegarse a ellas es obtener vida. Si una persona no se apega a ellas y no las pone en práctica, y tampoco las vive en su vida, entonces no está poniendo en práctica la verdad. Y si las personas no están poniendo en práctica la verdad, entonces no le están temiendo a Dios ni se están apartando del mal ni pueden satisfacer a Dios. Si las personas no pueden satisfacer a Dios, no pueden recibir Su aprobación; en ese caso, no tendrán un desenlace.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra

Todo lo que Dios hace es verdaderamente necesario y posee un sentido extraordinario, porque todo lo que lleva a cabo en el hombre concierne a Su gestión y la salvación de la humanidad. Naturalmente, la obra que Dios realizó en Job no es distinta, aunque Job era perfecto y recto a los ojos de Dios. En otras palabras, independientemente de lo que Dios haga o de los medios a través de los cuales lo haga, independientemente del coste, independientemente de Su objetivo, el propósito de Sus acciones no cambia. Su propósito es obrar las palabras de Dios en el hombre, así como Sus requerimientos e intenciones para este; es decir, es obrar en el hombre todo lo que Dios considera cosas positivas de acuerdo con Sus pasos, lo que permite al hombre entender el corazón de Dios y entender y comprender Su esencia, así como someterse a la soberanía y los arreglos de Dios, para así alcanzar el temor de Dios y apartarse del mal; todo esto es un aspecto del propósito de Dios en todo lo que hace. El otro aspecto es que, como Satanás es el contraste y el objeto de servicio en la obra de Dios, a menudo el hombre es entregado a Satanás; este es el medio que Dios usa para permitir que el hombre vea la perversidad, fealdad y vileza de Satanás en sus tentaciones y ataques, lo que hace que este odie a Satanás y sea capaz de conocer y discernir las cosas negativas. Este proceso le permite al hombre liberarse gradualmente del control, las acusaciones, las perturbaciones y los ataques de Satanás. Esto continúa hasta que, apoyándose en las palabras de Dios, en su conocimiento de Dios, su sumisión a Dios, su fe en Dios y su temor de Dios, el hombre triunfa por completo sobre los ataques y acusaciones de Satanás; solo entonces habrá sido liberado por completo del poder de este. La liberación de las personas significa que se ha declarado la derrota de Satanás, que ya no son la comida en la boca de Satanás, que ya no van a ser devoradas por este y que, en cambio, Satanás ha renunciado a ellas. Esto se debe a que tales personas son honradas, a que tienen fe en Dios, sumisión a Él y temor de Dios, así como a que han roto por completo con Satanás. Avergüenzan a Satanás, lo acobardan y lo derrotan por completo. Su fe al seguir a Dios, su sumisión a Él y su temor de Dios derrotan a Satanás y hacen que este renuncie por completo a estas personas. Solo las personas como estas han sido verdaderamente ganadas por Dios, y este es Su objetivo definitivo al salvar al hombre. Para todos los que siguen a Dios, si desean salvarse y ser ganados por Dios por completo, deben afrontar tentaciones y ataques tanto grandes como pequeños por parte de Satanás. Aquellos que emergen de estas tentaciones y ataques y son capaces de triunfar por completo sobre Satanás son los que se han salvado. Es decir, aquellos que han sido salvados por Dios son los que han pasado por Sus pruebas y han sido tentados y atacados por Satanás un sinfín de veces. Aquellos que han sido salvados por Dios entienden Sus intenciones y requerimientos y son capaces de someterse a la soberanía y los arreglos de Dios, a la vez que no renuncian al camino de temer a Dios y apartarse del mal en medio de las tentaciones de Satanás. Aquellos que han sido salvados por Dios poseen honestidad, son bondadosos, diferencian el amor del odio, tienen un sentido de la rectitud y son racionales, así como son capaces de tener consideración con Dios y atesorar todo lo que es de Dios. Satanás no ata, espía, acusa ni maltrata a tales personas; estas son completamente libres, han sido liberadas y soltadas por completo. Job era precisamente un hombre libre así, y este es exactamente el sentido de que Dios lo entregara a Satanás.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II

Cuando Dios quiere ganarse el corazón de alguien, somete a esa persona a numerosas pruebas. Durante estas pruebas, si Dios no obtiene el corazón de esa persona o no ve que esta tenga ninguna actitud —es decir, si Dios no ve a esta persona practicando o comportándose de una manera que muestre temor a Él ni ve en ella una actitud y determinación de apartarse del mal—, entonces, después de numerosas pruebas, Dios dejará de tener paciencia con ella y ya no mostrará indulgencia hacia ella. Él ya no la pondrá a prueba ni obrará en ella. Así pues, ¿qué significa esto para el desenlace de esta persona? Significa que no tiene desenlace. Tal vez ella no haya hecho ningún mal; tal vez no haya causado ningún trastorno ni perturbación. Tal vez no se haya resistido abiertamente a Dios. Sin embargo, el corazón de esta persona permanece oculto a Dios; nunca ha tenido una actitud y un punto de vista claros hacia Dios, y Él no puede ver claramente que su corazón le haya sido entregado o que esté buscando temerle y apartarse del mal. Dios ya no es tolerante con tales personas y ya no pagará ningún precio por ellas, ni les concederá ninguna misericordia, ni hará ninguna obra en ellas. Su vida de fe en Dios ya ha terminado. Esto se debe a que, en todas las muchas pruebas que Dios le ha dado, Él no ha obtenido el resultado que quiere. Por tanto, hay algunas personas en las que nunca he visto el esclarecimiento y la iluminación del Espíritu Santo. ¿Cómo se puede ver esto? Estas personas han creído en Dios durante muchos años y, en apariencia, han corrido atareadas de un lado a otro; y aunque han leído muchos libros, han manejado muchos asuntos, han llenado una decena de cuadernos y han dominado una gran cantidad de palabras y doctrinas, jamás se puede observar en ellas ningún crecimiento, ningún punto de vista sobre Dios ni ninguna actitud clara. En otras palabras, sus corazones no se pueden ver; siempre están envueltos y sellados: están aislados de Dios. Como resultado, Él no ha visto sus verdaderos corazones, no ha visto en estas personas ningún verdadero temor a Él y, lo que es más, no ha visto cómo siguen Su camino. Si Dios todavía no se ha ganado a tales personas a estas alturas, ¿puede ganárselas en el futuro? ¡No puede! ¿Seguirá insistiendo con cosas que no se pueden ganar? ¡No lo hará! Así pues, ¿cuál es la actitud actual de Dios hacia esa gente? (La desdeña y la ignora). ¡La ignora!

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Cómo conocer el carácter de Dios y los resultados que logrará Su obra

Hay que temer a Dios y someterse a Él, porque Su ser y Su carácter no son los mismos que los de un ser creado y están por encima de los de un ser creado. Dios existe por sí mismo, Él es eterno, no es un ser creado y solo Dios es digno de temor y sumisión; el hombre no está calificado para esto. Así, todos los que han experimentado Su obra y verdaderamente lo conocen desarrollan corazones temerosos de Él. Sin embargo, los que no se desprenden de sus nociones acerca de Él, es decir, los que sencillamente no lo ven como Dios, carecen totalmente de un corazón temeroso de Dios y aunque lo siguen no son conquistados; por naturaleza son personas rebeldes. Lo que Él pretende lograr obrando así es que todos los seres creados tengan corazones temerosos del Creador, que lo adoren y se rindan incondicionalmente ante Su dominio. Este es el resultado final que toda Su obra pretende lograr. Si las personas que han experimentado esa obra no tienen corazones temerosos de Dios en lo más mínimo y si su rebeldía pasada no cambia para nada, entonces seguro serán descartadas. Si la actitud que una persona tiene hacia Dios es solo la de admirarlo, o mostrarle respeto desde la distancia y no amarlo en lo más mínimo, entonces ese es el resultado al que llega una persona que no tiene un corazón amante de Dios, y a esa persona le hacen falta las condiciones para ser perfeccionada. Si tanta obra no es capaz de obtener el amor verdadero de una persona, entonces esa persona no ha ganado a Dios y no persigue la verdad de un modo genuino. Una persona que no ama a Dios no ama la verdad y, por lo tanto, no puede ganar a Dios ni mucho menos recibir la aprobación de Dios. Tales personas, independientemente de cómo experimenten la obra del Espíritu Santo y de cómo experimenten el juicio, siguen siendo incapaces de tener un corazón temeroso de Dios. Estas son personas cuya naturaleza es inmutable y que tienen actitudes extremadamente odiosas. Todos los que no tengan un corazón temeroso de Dios serán descartados, serán objetos de castigo y serán castigados igual que los que hacen el mal, y han de sufrir aún más que aquellos que han hecho cosas injustas.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la obra del hombre

En su fe en Dios, si las personas no tienen un corazón temeroso de Dios, si no tienen un corazón sumiso a Dios, entonces no solo no podrán hacer ninguna obra para Él, sino que, por el contrario, se convertirán en quienes perturban Su obra y se resisten a Él. Creer en Dios, pero no someterse a Él ni temerlo y, más bien, resistirse a Él, es la mayor deshonra para un creyente. Si los creyentes son tan descuidados y desenfrenados en sus palabras y su conducta como lo son los no creyentes, entonces son todavía más perversos que los no creyentes; son demonios malvados arquetípicos. Aquellos que dan rienda suelta a expresiones venenosas y malévolas dentro de la iglesia y aquellos que difunden rumores infundados, fomentan la desarmonía y forman grupitos entre los hermanos y hermanas deberían haber sido expulsados de la iglesia. Sin embargo, como esta es una era diferente de la obra de Dios, estas personas son restringidas, pues ciertamente serán descartadas. Todos los que han sido corrompidos por Satanás tienen un carácter corrupto. Sin embargo, algunos no tienen nada más que actitudes corruptas, mientras que otros son diferentes: no solo tienen actitudes corruptas satánicas, sino que su naturaleza también es extremadamente malévola. Las palabras y acciones de estas personas van más allá de meramente revelar un carácter corrupto satánico; son auténticos diablos y satanases. Lo único que hacen es trastornar y perturbar la obra de Dios; lo único que hacen es perturbar la entrada en la vida de los hermanos y hermanas y dañar la vida normal de iglesia. Tarde o temprano, estos lobos con piel de oveja serán depurados; debe adoptarse una actitud despiadada, una actitud de rechazo hacia estos sirvientes de Satanás. Solo esto es estar del lado de Dios y aquellos que no lo hagan se están revolcando en el fango con Satanás. Las personas que genuinamente creen en Dios siempre lo tienen en su corazón y siempre llevan en su interior un corazón temeroso de Dios, un corazón amante de Dios. Aquellos que creen en Dios deben hacer las cosas con cautela y prudencia, y todo lo que hagan debe estar de acuerdo con los requisitos de Dios y ser capaz de satisfacer Su corazón. No deben ser obstinados y hacer lo que les plazca; eso no corresponde al decoro santo. El hombre no debe desbocarse, fanfarroneando y estafando por todos lados, al tiempo que ondea el estandarte de Dios; este es el tipo de conducta más rebelde. Las familias tienen sus reglas y las naciones sus leyes; ¿acaso no ocurre con más razón en la casa de Dios? ¿Acaso no tiene estándares todavía más estrictos? ¿No tiene todavía más decretos administrativos? El hombre es libre de hacer lo que quiera, pero los decretos administrativos de Dios no pueden alterarse a voluntad. Dios es un Dios que no tolera las ofensas por parte del hombre; Él es un Dios que derriba al hombre. ¿Acaso el hombre realmente no lo sabe ya?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad

Que puedas salvarte no depende de cuán grande sea tu antigüedad ni de cuántos años lleves trabajando, y ni mucho menos de cuántas credenciales hayas acumulado. Más bien depende de si tu búsqueda ha dado fruto. Debes saber que quienes se salvan son los “árboles” que dan fruto, no los árboles con follaje exuberante y abundantes flores que pese a ello no dan fruto. Aunque hayas pasado muchos años vagando por las calles, ¿qué importa eso? ¿Dónde está tu testimonio? El corazón que tienes es mucho menos temeroso de Dios que amante de ti mismo y embelesado con tus deseos lujuriosos; ¿acaso no es degenerada ese tipo de persona? ¿Cómo podría ser un espécimen y modelo de salvación? Tu naturaleza es incorregible, posees demasiada rebeldía, ¡eres imposible de redimir! ¿No serán esas personas las descartadas? ¿Acaso cuando termine Mi obra no será el momento en que llegará tu último día? He llevado a cabo tanta obra y pronunciado tantas palabras entre vosotros; ¿cuánto de esto os ha entrado de veras en los oídos? ¿A cuánto de ello os habéis sometido? Cuando termine Mi obra será el momento en que dejarás de oponerte a Mí, de estar en contra de Mí. A medida que obro, actuáis constantemente contra Mí; jamás acatáis Mis palabras. Yo llevo a cabo Mi obra y tú realizas tu propia “obra” creando tu pequeño reino. ¡Sois una manada de zorros y perros que no hacen más que actuar en Mi contra! Siempre procuráis atraer a vuestros brazos a aquellos que os ofrecen su amor incondicional; ¿dónde están vuestros corazones temerosos? ¡Todo lo que hacéis es engañoso! ¡No tenéis sumisión ni temor y todo lo que hacéis es engañoso y blasfemo! ¿Se pueden salvar unas personas así? Los hombres sexualmente inmorales y lascivos siempre quieren atraer a rameras coquetas para su propio disfrute. De ningún modo salvaré a esos demonios sexualmente inmorales. Demonios obscenos, os odio totalmente y vuestra lascivia y coquetería os sumirán en el infierno. ¿Qué tenéis que decir? ¡Vosotros, demonios obscenos y espíritus malignos, sois aborrecibles! ¡Sois repugnantes! ¿Cómo podría salvarse semejante basura? ¿Todavía pueden salvarse aquellos que están atrapados en el pecado? Hoy en día, vuestros corazones no se sienten atraídos por esta verdad, este camino y esta vida. Por el contrario, les atrae la pecaminosidad y el dinero, el estatus, la fama, el provecho, el disfrute de la carne y la belleza de los hombres y la coquetería de las mujeres. ¿Cómo os cualifica esto para entrar en Mi reino? Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al Suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre las personas: en realidad, os habéis convertido en ídolos que la gente venera. ¿Acaso no os habéis convertido cada uno de vosotros en el arcángel? Cuando se revelen los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados. Durante la obra de salvación soy amable y bueno con todas las personas. Cuando la obra concluya, se revelarán los resultados de los distintos tipos de personas y en ese momento ya no seré amable y bueno, pues los resultados de las personas se habrán revelado, cada una habrá sido ordenada según su especie y ya no servirá de nada realizar más obra de salvación, simplemente porque la era de la salvación habrá pasado y, siendo así, no volverá.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (7)

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