9. Cómo resolver el problema de la negatividad frecuente
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
A juzgar por el significado de la palabra “negatividad”, cuando una persona se vuelve negativa, su estado de ánimo decae considerablemente y se pone de muy mal humor. Su ánimo se llena de elementos negativos, carece de una actitud que le permita progresar activamente y esforzarse, y no manifiesta una cooperación ni una búsqueda positivas y activas. Aún menos demuestra la disposición de someterse voluntariamente, sino que evidencia sentirse profundamente desanimada. ¿Qué simboliza que se siente profundamente desanimada? ¿Representa los aspectos positivos de la humanidad? ¿Manifiesta tener conciencia y razón? ¿Supone vivir con dignidad, dentro del marco de la dignidad de la humanidad? (No). Si no representa estas cosas positivas, ¿qué representa? ¿Podría significar la ausencia de una fe en Dios verdadera, así como una falta de determinación y resolución para perseguir la verdad y avanzar proactivamente? ¿Acaso indica una profunda insatisfacción con la situación actual y los problemas de uno y una dificultad para comprenderlos, así como una falta de disposición para aceptar los hechos presentes? ¿Podría ser un reflejo de una situación en la que el corazón está lleno de desobediencia, deseoso de desafiar, escapar y cambiar la situación actual? (Sí). Estos son los estados que las personas muestran cuando enfrentan su situación actual con negatividad. En resumen, pase lo que pase, cuando las personas son negativas, su insatisfacción con el contexto en el que se encuentran y con lo que Dios ha dispuesto no equivale a algo tan simple como que tan solo tengan malentendidos, que no entiendan, no comprendan o no puedan experimentar. No comprender puede ser una cuestión de calibre o tiempo, lo cual es una manifestación normal de la humanidad. No poder experimentar también puede deberse a algunas razones objetivas, pero estas no se consideran cosas negativas. Algunas personas son incapaces también de experimentar, pero al enfrentarse a situaciones que no comprenden o no pueden desentrañar o a cosas que no pueden comprender ni son capaces de vivenciar, oran y buscan los deseos de Dios, esperan Su esclarecimiento y Su iluminación, y comparten activamente con otras y buscan de otras personas. Sin embargo, algunas personas son diferentes; no tienen estas sendas de práctica ni cuentan con tal actitud. En lugar de esperar, buscar o encontrar a alguien con quien hablar, crean malentendidos en su corazón y sienten que los acontecimientos y las circunstancias que enfrentan no coinciden con sus deseos, preferencias ni figuraciones. De este modo, esto conduce a la desobediencia, insatisfacción, oposición, quejas, resistencia, clamor y otras cosas negativas similares. Una vez que estos sentimientos negativos se generan, no les prestan mucha atención ni se presentan ante Dios para orar ni para reflexionar, con el fin de comprender su propio estado y corrupción. No leen las palabras de Dios para buscar Sus deseos ni utilizan Sus palabras para resolver los problemas, y mucho menos hablan con los demás y buscan de las otras personas. En cambio, insisten en que lo que creen es correcto y preciso, albergan desobediencia e insatisfacción en su corazón y quedan atrapados en emociones negativas. Al estar atrapados en estas emociones, quizá sean capaces de reprimirlas y soportarlas por un día o dos. Sin embargo, pasado cierto tiempo, en su mente comienzan a aparecer muchas cosas, como nociones, figuraciones, ética y moral humanas y la cultura, tradiciones y conocimientos del hombre, entre otras. Utilizan todo esto para evaluar, calcular y comprender los problemas que enfrentan, quedan completamente atrapados en la red de Satanás, y esto da origen a diversos estados de insatisfacción y desobediencia. A partir de estos estados corruptos, surgen diferentes ideas y opiniones erróneas, y en su corazón ya no pueden controlar estas cosas negativas. Entonces, buscan oportunidades para desahogarse y liberarlas. Cuando su interior está lleno de negatividad, ¿dicen esto?: “Llevo dentro de mí muchas cosas negativas. No debería hablar de forma imprudente para no dañar a los demás. Si siento ganas de hablar y no puedo contenerme, le hablaré a una pared, o hablaré con algo que no entienda el idioma humano”. ¿Acaso son tan considerados como para actuar de esta manera? (No). Entonces, ¿qué hacen? Buscan oportunidades para tener una audiencia que reciba sus puntos de vista, sus comentarios y sus emociones negativos, y con esto desahogan sus diversos sentimientos negativos, como la insatisfacción, la desobediencia y el resentimiento que poseen en su corazón. Consideran que el mejor momento para desahogarse es durante la vida de iglesia y que es una buena ocasión para liberar su negatividad, insatisfacción y desobediencia, dado que hay muchos oyentes y sus palabras pueden hacer que otros se sientan negativos y acarrear consecuencias adversas en la obra de la iglesia. Por supuesto, aquellos que descargan negatividad no pueden contenerse ni siquiera en privado y desahogan su discurso negativo en todo momento. Cuando quieren desahogarse pero hay pocos oyentes, no lo encuentran emocionante, pero cuando todos se reúnen, se sienten más motivados. A juzgar por las emociones, los estados y otros aspectos de quienes descargan negatividad, su objetivo no es ayudar a las personas a comprender la verdad, desentrañar lo verdadero, despejar malentendidos o dudas sobre Dios, conocerse a sí mismas y a su propia esencia corrupta ni resolver sus problemas de rebeldía y corrupción, de modo que no se rebelen ni se opongan a Él, sino que se sometan a Dios. Sus propósitos se reducen a dos: por un lado, descargan negatividad para desahogar sus propias emociones; por el otro, buscan arrastrar a más personas a la negatividad y a la trampa de resistirse y clamar contra Dios junto con ellos. Por lo tanto, dentro de la vida de iglesia, el acto de descargar negatividad debe pararse con total determinación.
La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (17)
Todas las personas tienen algunos estados incorrectos en su interior, como la negatividad, la debilidad, el ánimo bajo y la fragilidad; o tienen intenciones viles; o están constantemente atribuladas por su orgullo, sus deseos egoístas y su propia conveniencia; o creen que tienen escaso calibre y experimentan estados negativos. Te resultará muy difícil recibir la obra del Espíritu Santo si vives siempre en estos estados. Si no puedes recibir la obra del Espíritu Santo, los elementos positivos en ti serán pocos y los elementos negativos surgirán y te perturbarán. La gente siempre confía en su propia voluntad para reprimir esos estados negativos, pero no importa cuánto los repriman, no pueden desecharlos. La razón principal de esto es que las personas no pueden discernir completamente estas cosas negativas; no pueden percibir claramente su esencia y esto hace que les resulte muy difícil rebelarse contra la carne y contra Satanás. Además, siempre se quedan atascadas en estos estados negativos, decadentes y degenerados, así como no oran ni recurren a Dios y simplemente van a la deriva. En consecuencia, no pueden recibir la obra del Espíritu Santo y por tanto es imposible para ellas entender la verdad, no pueden ver ningún asunto con claridad y carecen de una senda en todo lo que hacen. Hay demasiadas cosas negativas dentro de ti, y han llenado tu corazón, por lo que a menudo eres negativo, estás desanimado de espíritu y te alejas cada vez más de Dios y te vuelves cada vez más débil. Si no puedes obtener el esclarecimiento y la obra del Espíritu Santo, no podrás escapar de estos estados incorrectos y tus estados negativos no cambiarán, porque si el Espíritu Santo no está obrando en ti, no podrás encontrar una senda. Debido a estas dos razones, te será muy difícil desprenderte de tu estado negativo y entrar en uno normal. Aunque ahora, cuando hacéis vuestro deber, soportáis la adversidad, trabajáis duro, os esforzáis mucho y sois capaces de renunciar a vuestra familia y a vuestra carrera, y dejarlo todo, los estados negativos que hay en vosotros todavía no se han transformado de verdad. Hay demasiados obstáculos que os impiden perseguir y practicar la verdad, como vuestras nociones, imaginaciones, conocimientos, filosofías para los asuntos mundanos, deseos egoístas y actitudes corruptas. Estas cosas negativas han llenado vuestro corazón. Aunque sois jóvenes, vuestros pensamientos son muy complicados. Observáis y estudiáis cada una de Mis palabras y expresiones, y luego pensáis demasiado sobre ellas sin cesar. ¿Por qué sois siempre así? Lleváis varios años siguiendo a Dios, pero aún no he visto ningún progreso ni cambio en vosotros. Los corazones de la gente están completamente ocupados por cosas propias de Satanás. Esto lo puede ver cualquiera. Si no desechas estas cosas, serás incapaz de despojarte de los estados negativos y no serás capaz de transformarte en la semejanza de un niño y presentarte ante Dios de una manera vibrante, hermosa, inocente, sencilla, sincera y pura. Entonces, te será difícil obtener la obra del Espíritu Santo o la verdad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando las actitudes corruptas
Antes de que las personas acepten el juicio y castigo de Dios, desarrollarán muchas nociones y pensamientos incorrectos, además de algunos estados negativos. El estado negativo más común es cuando les pasa algo desagradable a las personas, cuando caen y tropiezan o se ponen enfermas o las golpea el desastre y piensan: “Me he gastado para Dios y he hecho mis deberes, así que Él debería protegerme y bendecirme en todo. ¿Por qué ha permitido Dios que me ocurra esto?”. Este es el estado más común. Hay además otro tipo de estado: al ver a otros vivir en buenas condiciones y disfrutar, mientras que ellos viven entre dificultades y pobreza, se quejan de que Dios es injusto. Puede ser incluso que vean a otros lograr mejores resultados al hacer su deber y les entre envidia y se pongan negativos. También se sienten negativos si ven que otras familias tienen armonía y están juntas, si otros tienen un calibre superior al suyo, si hacer el deber resulta agotador o si algo no sucede como desean. En resumen, se vuelven negativos bajo cualquier circunstancia que no se ajuste a sus nociones y figuraciones. Si esta persona tiene algo de calibre y puede aceptar la verdad, se la debería ayudar. Mientras entienda la verdad, el problema de su negatividad se puede resolver con facilidad. Si no busca la verdad y se vuelve negativa constantemente, si siempre alberga nociones sobre Dios, entonces Él la dejará de lado y no le prestará atención. El Espíritu Santo no realiza obra inútil. Esas personas son demasiado obstinadas, no aceptan la verdad, siempre tienen nociones sobre Dios, así como sus propias exigencias; esto es una enorme falta de razón y significa que son en cierto modo impermeables a la razón. Son capaces de entender la verdad, pero no la aceptan. ¿No es esto un poco similar a hacer el mal a sabiendas? Por tanto, Dios no les presta atención. Hay quien dice: “A menudo soy negativo y Dios me ignora. ¡Esto significa que Dios no me ama!”. Semejante enunciado es absurdo. ¿Sabes a quién ama Dios? ¿Sabes cómo se manifiesta el amor de Dios? ¿Sabes a quién no ama y a quién disciplina? El amor de Dios tiene principios; no es como lo imaginan los humanos, soportando constantemente a las personas y mostrándoles misericordia y gracia, salvando a todo el mundo sean quienes sean, perdonando a todo el mundo al margen de los pecados que cometan y, en última instancia, llevando a todos sin excepción al reino de Dios. ¿Acaso no son estas solo nociones y figuraciones de las personas? Si así fuera, no habría necesidad para Dios de desempeñar la obra de juicio. Hay unos principios sobre cómo trata Dios a las personas que son habitualmente negativas. Cuando la gente es negativa a menudo, hay un problema. Dios ha dicho muchísimas cosas, ha expresado muchísimas verdades y, si una persona cree verdaderamente en Dios, entonces, tras leer Sus palabras y comprender la verdad, las cosas negativas serán cada vez menos en ella. Si la gente es siempre negativa, seguro que no ha aceptado la verdad en lo más mínimo, por lo que, en cuanto se tope con algo que esté en desacuerdo con sus propias nociones, se volverá negativa. ¿Por qué no busca la verdad en las palabras de Dios? ¿Por qué no acepta la verdad? Sin duda, porque tiene nociones y malentendidos sobre Dios y, además, nunca busca la verdad. ¿Y le seguirá prestando atención Dios cuando aborde la verdad de este modo? ¿No son tales personas impermeables a la razón? ¿Cuál es la actitud de Dios hacia aquellos que son impermeables a la razón? Los descarta e ignora. Tú cree de la manera que quieras; creer o no creer depende de ti. Si realmente crees y persigues la verdad, la alcanzarás; si no persigues la verdad, no la obtendrás. Dios trata a toda persona justamente. Si no tienes una actitud de aceptación de la verdad, si no tienes una actitud de sumisión, si no te esfuerzas por cumplir las exigencias de Dios, entonces puedes creer de la manera que quieras; asimismo, si quieres irte de la iglesia, puedes hacerlo de inmediato. Si no quieres realizar el deber, la casa de Dios no te obligará a ello; puedes ir adonde quieras. Dios no insta a la gente así a quedarse. Esa es Su actitud.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo si se resuelven las propias nociones es posible emprender el camino correcto de la fe en Dios (3)
Algunas personas, al revelar un cierto grado de corrupción, piensan: “Me he vuelto a resistir a Dios. Llevo creyendo en Él muchos años y todavía no he cambiado. Seguramente, Dios ya no me quiere”. Entonces, se resignan a la desesperanza y se vuelven reacias a esforzarse por la verdad. ¿Qué te parece esta actitud? Ellos mismos han renunciado a la verdad sin siquiera haber buscado las intenciones de Dios y, pese a ello, creen que Dios ya no los quiere. ¿No se está malinterpretando a Dios? Tal negatividad es la manera más fácil de que Satanás se aproveche de ellos. Satanás se burla, diciéndoles: “Necio, Dios te está salvando, pero sigues sufriendo de esta manera. ¡Ríndete! Si te rindes, Dios te descartará, que es como si te entregara a mí. ¡Te atormentaré hasta la muerte!”. Si Satanás triunfa, las consecuencias serán impensables. Por consiguiente, no importa a qué dificultades o negatividad se enfrente una persona, no debe rendirse. Debería buscar soluciones en la verdad y no debe esperar con pasividad. Durante el período en que una persona está siendo salvada —es decir, el período en el que su vida está creciendo—, exhibirá estados y manifestaciones de inmadurez en la vida. A veces puede volverse débil o negativa, decir algo incorrecto, tropezar, encontrarse con fracasos y contratiempos, o incluso a veces desviarse y tomar la senda equivocada. Todo esto resulta normal a ojos de Dios. Él no se lo echa en cara. Algunas personas piensan que su corrupción es demasiado profunda y que nunca podrán satisfacer a Dios, entonces, se sienten angustiadas y se odian a sí mismas. Los que tienen un corazón arrepentido como este son precisamente a los que Dios salva. En cambio, los que creen que no necesitan la salvación de Dios, los que piensan que son buenas personas y que no hay nada malo en ellos, no suelen ser a los que Dios salva. ¿Qué es lo que os estoy transmitiendo aquí? Quien lo entienda, que lo diga. (Hemos de manejar adecuadamente nuestras revelaciones de corrupción y concentrarnos en practicar la verdad; entonces, alcanzaremos la salvación de Dios. Si malinterpretamos constantemente a Dios y tenemos nociones, fácilmente nos volveremos negativos y nos resignaremos a la desesperanza). Debes tener fe y decir: “Aunque ahora soy débil, y he tropezado y fallado, creceré y un día comprenderé la verdad, satisfaré a Dios y lograré la salvación”. Debes tener esta determinación. No importa con qué reveses, dificultades, fracasos o caídas te encuentres, no debes ser negativo. Debes saber a qué clase de personas salva Dios. Es más, si sientes que aún no eres apto para que Dios te salve, o si hay ocasiones en las que te encuentras en estados que Dios detesta o que le desagradan, o si hubo un periodo de tiempo cuando te comportaste pésimamente y Dios te desdeñó, no tiene importancia. Ahora ya lo sabes, y no es demasiado tarde. Mientras te arrepientas, Dios te dará una oportunidad.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. En la fe en Dios, lo más importante es practicar y experimentar Sus palabras
Si, independientemente de los problemas que encuentres, estás negativo y débil, no tienes ningún testimonio en absoluto, y no haces tu parte en lo que respecta a las cosas que las personas deberían hacer y a aquellas en las que deberían desempeñar su parte, eso demuestra que no tienes a Dios en el corazón y que no eres una persona que ama la verdad. Dejando a un lado cómo la obra del Espíritu Santo conmueve a las personas, simplemente al experimentar la obra de Dios durante tantos años y al escuchar tantas verdades, además de tener un poco de conciencia y restringirse a sí mismas mediante la fuerza de voluntad, las personas deberían al menos ser capaces de cumplir con el estándar mínimo de que su conciencia no se lo reproche y no deberían estar tan adormecidas y débiles como lo están ahora. Es simplemente impensable que se encuentren en este estado. Tal vez hayáis estado saliendo del paso estos últimos años, sin perseguir la verdad en absoluto ni hacer ningún progreso. De lo contrario, ¿cómo podéis seguir estando tan adormecidos y torpes? Esto se debe enteramente a que sois necios e ignorantes y no buscáis la verdad ni la aceptáis; no podéis culpar a nadie más. La verdad no es parcial respecto a ciertas personas sobre otras. Si no aceptas la verdad ni la buscas para resolver los problemas, ¿cómo vas a cambiar? Algunas personas sienten que su calibre es demasiado escaso y que no tienen capacidad de comprensión, así que emiten veredictos sobre sí mismas. Creen que no importa cuánto persigan la verdad, no podrán satisfacer los requisitos de Dios, y que por mucho que se esfuercen, simplemente son así. Siempre son negativas. Como resultado, incluso después de años de creer en Dios, no han ganado ninguna verdad. Sin esforzarte en perseguir la verdad, dices que tu calibre es demasiado escaso, te das por vencido y siempre vives en un estado negativo. En consecuencia, no entiendes la verdad que deberías entender ni practicas la verdad que eres capaz de practicar; ¿no eres tú mismo quien te está frenando? Siempre dices que tu calibre es escaso y no está a la altura; ¿no es esto evadir y eludir la responsabilidad? Si puedes sufrir, pagar un precio y ganar la obra del Espíritu Santo, entonces de seguro serás capaz de entender algunas verdades y entrar en algunas realidades. Si no te apoyas en Dios ni confías en Él, y te das por vencido sin hacer ningún esfuerzo ni pagar un precio, y simplemente te rindes, entonces eres un inútil y careces de una pizca de conciencia y razón. Independientemente de tu calibre, mientras tengas un poco de conciencia y razón, deberías cumplir tu deber y completar tu misión diligentemente. Ser un desertor es un acto de una rebeldía atroz; cuando una persona ha traicionado a Dios, esto es irredimible. Perseguir la verdad requiere una voluntad firme, y las personas que son demasiado frágiles y tienen demasiada negatividad en su interior no lograrán nada. No podrán creer en Dios hasta el final, y hay aún menos esperanza de que ganen la verdad y logren la transformación de su carácter. Solo aquellos que persiguen la verdad y tienen determinación pueden ganarla y ser perfeccionados por Dios.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Todo el mundo tiene momentos de negatividad, lo único que varía es la intensidad, la duración y los motivos. Algunas personas por lo general no son negativas, pero adoptan esta postura cuando enfrentan fracasos o tropiezos. Otras pueden volverse negativas por asuntos insignificantes, incluso si solo se trata de algo que alguien dice que hiere su orgullo y algunas se tornan negativas ante circunstancias levemente desfavorables. ¿Entienden esas personas cómo vivir la vida? ¿Son capaces de comprender en profundidad? ¿Tienen la amplitud mental y la grandeza de una persona normal? No. Independientemente de las circunstancias, si la persona vive según sus actitudes corruptas, a menudo caerá en estados negativos. Obviamente, si comprende la verdad y puede desentrañar las cosas, sus estados negativos serán cada vez menos frecuentes y, a medida que su estatura aumente, su negatividad se irá disipando poco a poco y finalmente desaparecerá por completo. Aquellos que no aman la verdad ni la aceptan en absoluto, experimentan un número cada vez mayor de emociones, estados, pensamientos y actitudes negativos, que se vuelven más graves a medida que se acumulan, y una vez que estas situaciones los abruman, no son capaces de recuperarse, y esto resulta muy peligroso. Por lo tanto, resulta crucial resolver la negatividad de inmediato. Para resolverla, es necesario buscar la verdad de manera proactiva. Leer y meditar las palabras de Dios mientras se mantiene un estado de quietud en Su presencia conducirá a obtener esclarecimiento e iluminación, lo que le permitirá a la persona comprender la verdad y desentrañar la esencia de la negatividad y, por consiguiente, resolver dicho problema. Si aún te aferras a tus propias nociones y razones, eres extremadamente estúpido y tu necedad e ignorancia te llevarán a la muerte. En cualquier caso, resolver la negatividad debe ser un proceso proactivo, no pasivo. Algunas personas piensan que, en el momento en que esta aflora, simplemente deberían ignorarla y que, cuando se sientan felices de nuevo, su negatividad se transformará naturalmente en alegría. Esa es una fantasía. Si no se busca ni se acepta la verdad, la negatividad no se eliminará automáticamente. Incluso si la olvidas y no sientes nada en tu corazón, no significa que la raíz del problema se haya resuelto. Cuando se presenten las circunstancias adecuadas, resurgirá, lo cual es algo habitual. Si alguien es inteligente y posee razón, una vez que la negatividad emerge, debe buscar la verdad de inmediato y emplear el método de aceptarla con el fin de resolver este problema de negatividad y resolverlo así desde su raíz. Todos los que a menudo son negativos lo son porque no pueden aceptar la verdad. Si no aceptas la verdad, la negatividad se aferrará a ti como un diablo, te mantendrá continuamente negativo y te provocará sentimientos de desobediencia, insatisfacción y resentimiento hacia Dios. Con el tiempo, te encontrarás resistiéndote, luchando y clamando contra Dios. Ese es el momento en el que habrás llegado a tu fin y se desenmascarará tu horrible rostro. La gente comenzará a exponerte, diseccionarte y clasificarte, y solo entonces, cuando te enfrentes a la dura realidad, empezarás a derramar lágrimas. Es en ese instante cuando colapsas y empiezas a golpearte el pecho con desesperación. ¡Solo espera a aceptar el castigo de Dios! La negatividad no solo debilita a las personas, sino que también provoca que se quejen de Dios, lo juzguen, lo nieguen e incluso luchen y clamen contra Él abiertamente. Por lo tanto, si una persona no logra resolver su negatividad de inmediato, una vez que revele palabras blasfemas y ofenda el carácter de Dios, las consecuencias serán muy graves. Si un solo acontecimiento, una frase, un pensamiento o una opinión te hacen caer en la negatividad y te llevan a quejarte, significa que aquello que comprendiste con respecto a ese asunto está distorsionado y que posees nociones y figuraciones al respecto. Tus puntos de vista sobre este tema indudablemente no se ajustan a la verdad. A estas alturas, necesitas buscar la verdad y enfrentarte a ella de manera adecuada, precisas esforzarte por corregir con rapidez estas nociones e ideas erróneas lo antes posible, y no debes permitir que estas nociones te dejen atado y descaminado en un estado de desobediencia, insatisfacción y resentimiento hacia Dios. Resolver la negatividad con rapidez resulta crucial, como también es importante resolverla en su totalidad. Por supuesto, la mejor manera de hacerlo es buscar la verdad, leer más las palabras de Dios y presentarse ante Él para buscar Su esclarecimiento. A veces, puede que transitoriamente no logres revertir tus pensamientos y opiniones, pero al menos debes reconocer que estás equivocado y que tus pensamientos son distorsionados. De este modo, como mínimo, tus opiniones y pensamientos erróneos no influirán en tu devoción al hacer tu deber, no impactarán en tu relación con Dios y no impedirán que te presentes ante Él para abrir tu corazón y orar. Al menos, este es el resultado que se debe lograr. Cuando te encuentras sumido en la negatividad y te muestras desobediente e insatisfecho y te quejas de Dios, pero no deseas buscar la verdad para solucionarlo y crees que tu relación con Él es normal, cuando en realidad tu corazón está lejos de Dios y ya no deseas leer Sus palabras ni orar, ¿no se ha transformado en un problema grave? Dices: “No importa cuán negativo sea, el desempeño de mi deber no se ha visto afectado y no he abandonado mi trabajo. ¡Soy devoto!”. ¿Son válidas tales palabras? Si con frecuencia eres negativo, no se trata solo de un carácter corrupto. Existen problemas más graves: tienes nociones sobre Dios, lo malinterpretas y has creado barreras entre tú y Él. Resulta peligroso que no busques la verdad para resolverlos. Si alguien a menudo es negativo, ¿cómo puede garantizar que cumple su deber con devoción de principio a fin sin hacerlo de manera superficial? En caso de que no se resuelva, ¿es posible que la negatividad se disipe y desaparezca por sí sola? Si no buscas la verdad para encontrar una solución a tiempo, la negatividad continuará desarrollándose y solo empeorará. Las consecuencias que provoca se volverán cada vez más dañinas. No avanzarán en absoluto en una dirección positiva, solo lo harán de manera adversa. Por lo tanto, una vez que la negatividad surja, debes buscar la verdad para resolverla sin demora. Solo esto te asegura que seas capaz de cumplir con tus deberes adecuadamente. Resolver la negatividad es crucial ¡y no puede retrasarse!
La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (17)
La gente se encuentra a menudo en ese estado. O bien solo persiguen bendiciones y una corona o, tras experimentar varios fracasos, creen que ya no tienen esperanzas de salvarse y, por tanto, piensan que para Dios sin duda están descartados. Eso está mal. Si puedes cambiar las cosas a tiempo, transformar tu corazón y tu mente, desprenderte de la maldad cometida con tus manos, regresar ante Dios, confesar y arrepentirte ante Él, reconocer que tus acciones y la senda por la que caminas son las equivocadas y admitir tus propios fracasos, para luego practicar según la senda que Dios te ha indicado, sin renunciar a perseguir la verdad, por muchas impurezas que tengas, estarás haciendo lo correcto y, así, tienes esperanzas de salvarte. En el transcurso de experimentar cambios en su carácter y de salvarse, la gente encontrará inevitablemente muchas dificultades. Por ejemplo, ser incapaz de someterse a las situaciones dispuestas por Dios, así como sus propias diversas actitudes corruptas, nociones y figuraciones, pensamientos y opiniones, además del conocimiento, los dones y sus propios diversos problemas y defectos. Debes luchar contra todo tipo de dificultades. Cuando hayas resuelto todo tipo de dificultades y estados corruptos, cuando la batalla en tu corazón haya terminado y puedas poner en práctica algunas verdades, poseerás la realidad-verdad, ya no estarás constreñido ni atado por las actitudes corruptas, y serás libre y liberado. Un problema que las personas encuentran a menudo durante este proceso es que, antes de descubrir problemas en sí mismas, piensan que son mejores que todos los demás y que serán bendecidas incluso si nadie más lo es, al igual que Pablo. Cuando descubren sus dificultades, sienten que no son nada y suponen que todo ha terminado para ellas. Siempre están en uno de los dos extremos. Debes superar ambos extremos, para no desviarte hacia un lado u otro. Cuando te encuentres con una dificultad, incluso si ya eres consciente de que el problema es completamente intratable y será difícil de solucionar, deberías afrontarlo adecuadamente, presentarte ante Dios para orar y buscar la verdad para resolverlo, y poco a poco, como una hormiga que roe un hueso, resolver tus actitudes corruptas y cambiar este estado. Si puedes arrepentirte ante Dios, eso demuestra que tienes un corazón que acepta la verdad y una actitud de sumisión, lo que significa que hay esperanza de que obtengas la verdad. No importa qué dificultad surja, no debes tener miedo; apresúrate a orar a Dios y a confiar en Él. Dios te está observando en secreto, esperando a que te presentes ante Él y le ores. Mientras no te alejes de Dios, no abandones la iglesia —este lugar de la obra de Dios— y no abandones esta corriente de la obra del Espíritu Santo, hay esperanza de que obtengas la verdad y alcances la salvación; nunca debes rendirte. Si lo que exhibes son solo las revelaciones normales de las actitudes corruptas, entonces, siempre que seas capaz de entenderlas, aceptar la verdad y practicarla, llegará el día en que estos problemas se resuelvan. Debes tener fe en esto. Dios es la verdad; ¿tienes miedo de que estos pequeños problemas tuyos no se puedan resolver? Todos se pueden resolver. Entonces, ¿por qué ser negativo? Dios no te ha dado por perdido, entonces, ¿por qué vas a rendirte tú? No deberías rendirte y no deberías ser negativo. Deberías afrontar las cosas adecuadamente. Debes conocer las leyes normales para la entrada en la vida y ser capaz de ver las revelaciones y manifestaciones de las actitudes corruptas, así como la negatividad, la debilidad y la confusión ocasionales, como cosas normales. El proceso del cambio de carácter es largo y las revelaciones de corrupción a menudo son recurrentes; resolverlas una vez no significa que hayas terminado el trabajo. Si entiendes este punto, serás capaz de tratar tus propias revelaciones de corrupción correctamente. A veces, tus actitudes corruptas se revelan con gravedad, hasta el punto de que las personas sienten asco al verlo y tú te odias a ti mismo. O bien, a veces, eres demasiado disoluto y Dios te disciplina. Esto no es motivo de temor. Mientras Dios te esté disciplinando, mientras Él siga cuidándote y protegiéndote, siga obrando en ti y esté siempre contigo, esto demuestra que Dios no te ha dado por perdido. Incluso si a veces sientes que Dios te ha abandonado y has caído en la oscuridad, no tengas miedo. Mientras sigas vivo, puedes orar a Dios y confiar en Él; mientras no hayas ido al infierno, todavía tienes una oportunidad. Sin embargo, si caminas obstinadamente por la senda de un anticristo como Pablo y finalmente das testimonio de que para ti el vivir es cristo, todo ha terminado para ti. Si puedes recobrar la razón, todavía tienes una oportunidad. ¿Qué oportunidad te queda? Puedes presentarte ante Dios y todavía puedes orarle y buscar, diciendo: “¡Dios mío! Te ruego que me esclarezcas para que comprenda este aspecto de la verdad y la senda de práctica al respecto”. Mientras seas uno de los seguidores de Dios, tendrás esperanza de salvación y podrás llegar hasta el final. ¿Acaso estas palabras no llegan realmente a la verdad de las cosas? ¿Seguís siendo susceptibles de ser negativos? (No). Cuando la gente entiende las intenciones de Dios, su senda es amplia. Si no entienden Sus intenciones, esta es estrecha, hay oscuridad en sus corazones y no tienen senda que recorrer. Los que no entienden la verdad son así: de mente estrecha, siempre hilan muy fino y siempre se quejan de Dios y lo malinterpretan. En consecuencia, cuanto más caminan, más desaparece su senda. De hecho, la gente no entiende a Dios. Si Dios tratara a las personas como estas imaginan, la raza humana habría sido destruida hace mucho.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo discernir la esencia-naturaleza de Pablo
Las personas poseen una naturaleza satánica. Si se vive según las actitudes satánicas, resulta complicado evitar los estados negativos. Especialmente cuando uno no entiende la verdad, la negatividad se convierte en algo común. Todas las personas pasan por momentos de negatividad; algunas con más frecuencia, otras menos, algunas por períodos prolongados y otras durante períodos más cortos. Así como la estatura de las personas varía, lo mismo sucede con sus estados de negatividad. Aquellas con mayor estatura solo se vuelven un tanto negativas cuando enfrentan pruebas, mientras que, las que poseen una estatura menor y aún no comprenden la verdad, son incapaces de discernir cuando otros difunden ciertas nociones o hablan disparates y es probable que se sientan perturbadas, se dejen influenciar y se tornen negativas. Cualquier tipo de problema que surja puede dar lugar a que se sientan negativas, incluso asuntos triviales que no valen la pena mencionar. ¿Cómo debe resolverse el problema de una negatividad frecuente? Si alguien no sabe cómo buscar la verdad, cómo comer y beber las palabras de Dios ni cómo orar a Dios, esto se transforma en un problema y no le queda más que contar con el apoyo y la ayuda de los hermanos y hermanas. Si nadie es capaz de ayudar o la persona no acepta ayuda, es probable que continúe siendo tan negativa que no logre recuperarse e incluso podría dejar de creer. Mira, resulta muy peligroso que alguien siempre tenga nociones y se vuelva negativo con facilidad. Sin importar la manera en la que se les hable sobre la verdad, no la aceptan e insisten constantemente en que sus propias nociones y figuraciones son correctas. Son personas sumamente problemáticas. Sin importar qué tan negativo seas, en tu corazón deberías entender que tener nociones no significa que estas se ajusten a la verdad, significa que tienes dificultades para comprender. Si posees algo de razón, no deberías difundir esas nociones; es lo mínimo que las personas deberían respetar. Si tienes una mínima parte de un corazón temeroso de Dios y eres capaz de reconocer que sigues a Dios, deberías buscar la verdad para resolver tus nociones, someterte a la verdad y evitar causar trastornos y perturbaciones. Cuando no puedes hacerlo e insistes en divulgar nociones, has perdido la razón; padeces un desequilibrio mental, estás poseído por demonios; no tienes control sobre ti mismo. Al estar dominado por los demonios, dices y difundes tales nociones. No hay remedio, es obra de los espíritus malignos. Si tienes algo de conciencia y razón, deberías ser capaz de hacer lo siguiente: no difundir nociones ni perturbar a los hermanos y hermanas. Aunque te sientas negativo, no debes hacer cosas que los perjudiquen. Simplemente, lleva a cabo tu deber adecuadamente, haz bien lo que deberías hacer y asegúrate de que no tienes nada que reprocharte; este es el estándar mínimo para comportarse. Incluso si a veces te sientes negativo, pero no has hecho nada que sobrepase los límites, Dios no le prestará atención a tu negatividad. Mientras tengas conciencia y razón, seas capaz de orar y confiar en Él, y busques la verdad, en algún momento llegarás a comprenderla y cambiarás. Si enfrentas situaciones significativas, como ser despedido o descartado por no hacer un trabajo real como líder, y sientes que no hay esperanza de salvación, te vuelves negativo —hasta un punto tan exagerado que no puedes recuperarte, te sientes condenado y maldecido y surgen en ti malentendidos y quejas contra Dios— ¿qué deberías hacer? Es muy fácil de manejar: busca a algunas personas que comprendan la verdad para compartir y buscar juntos, y habla abiertamente con ellas. Lo más importante es que te presentes ante Dios para orar con sinceridad por tu negatividad y debilidad, así como por ciertos asuntos que no entiendes y no puedes superar, uno por uno. Habla con Dios, no guardes nada. Si hay asuntos innombrables que no puedes mencionarles a los demás, es aún más imperioso que te presentes ante Dios para orar. Algunas personas preguntan: “¿Acaso hablar con Dios sobre ello no conduce a la condena?”. ¿No has hecho ya muchas cosas que suponen oponerse a Dios y merecen Su condena? ¿Por qué te preocupas por esta cosa adicional? ¿Crees que si no hablas al respecto, Dios no lo sabrá? Dios sabe todo lo que piensas. Deberías hablar abiertamente con Él, expresarle lo que sientes con franqueza y presentarle tus problemas y tus estados con sinceridad. Puedes hablar con Dios sobre todas tus debilidades, tus rebeldías y hasta de tus quejas. Incluso si necesitas desahogarte, estará bien, y Dios no lo condenará. ¿Por qué no lo condena? Él conoce la estatura del hombre. Incluso si no le hablas, aun así, conoce tu estatura. Por una parte, hablar con Dios es una oportunidad para abrirte y mostrarte tal como eres con Él. Por otra, si le hablas, dejas en claro que estás dispuesto a someterte a Él. Al menos, le permites ver que no le cierras tu corazón, que solo eres una persona débil, que no tienes la estatura suficiente para superar este problema y eso es todo. No pretendes desafiarlo, tu actitud es de sumisión, pero tu estatura es demasiado escasa y no puedes soportar esa situación. Cuando le abres tu corazón a Dios por completo y eres capaz de compartir con Él tus pensamientos más íntimos, aunque menciones debilidades y quejas —y, en especial, muchas cosas negativas—, existe algo que es correcto en ello y es que reconoces que tienes actitudes corruptas, admites que eres un ser creado y no niegas la identidad de Dios como Creador ni desmientes que la relación que tienes con Él es la de un ser creado y el Creador. Le encomiendas a Dios aquello que encuentras más difícil de superar, lo que te hace más débil, y le cuentas la totalidad de tus sentimientos más íntimos, y esto refleja tu postura. Algunos dicen: “Oré a Dios una vez, y no resolvió mi negatividad. Aún no puedo superarla”. No importa, solo necesitas poner mucho empeño en buscar la verdad. Independientemente de cuánto entiendas, poco a poco Dios te fortalecerá y ya no serás tan débil como al principio. Sin importar cuán débil o negativo seas, ni cuántas quejas y emociones negativas experimentes, habla con Dios; no lo trates como a un extraño. Sea quien sea la persona a la que le ocultas cosas, no le escondas nada a Dios, porque solo dependes de Él y, además, es tu única salvación. Solo al presentarte ante Dios será posible resolver estos problemas. Confiar en la gente es inútil. Por consiguiente, cuando se enfrentan a la negatividad y la debilidad, aquellas personas que se presentan ante Él y confían en Él son las más sabias. Solo las personas necias y obstinadas, una vez que se enfrentan a acontecimientos significativos y cruciales y necesitan desahogarse con Dios, se alejan cada vez más, lo evitan y urden estratagemas en sus propias mentes. ¿Cuál es el resultado de toda esta estratagema? Su negatividad y sus quejas se convierten en desafío, y este se transforma en resistencia y en clamor contra Dios. Estas personas se vuelven totalmente irreconciliables con Dios y su relación con Él se rompe por completo. No obstante, una vez que enfrentas tal negatividad y debilidad, si aun así eliges presentarte ante Dios para buscar la verdad, optas por someterte a Sus orquestaciones y Sus arreglos y asumes una postura verdaderamente sumisa, al ver que aún deseas sinceramente someterte a Él, incluso en medio de tu negatividad y debilidad, sabrá cómo guiarte y sacarte de ellas. Tras vivir estas experiencias, desarrollarás una fe en Dios genuina. Sentirás que, sin importar las dificultades que enfrentes, mientras busques a Dios y lo esperes, Él te preparará una salida sin que lo sepas, y podrás notar que, sin siquiera darte cuenta, la situación ha cambiado. Ya no te volverás débil, sino fuerte; tu fe en Él se fortalecerá. Al reflexionar sobre estos acontecimientos, sentirás cuán infantil fue tu debilidad en ese momento. De hecho, las personas son así de inmaduras y sin el apoyo de Dios nunca madurarían de esa puerilidad e ignorancia. Solo cuando una persona acepta y se somete de manera gradual a la soberanía de Dios durante el proceso de experimentar tales cosas, cuando enfrenta activa y positivamente estos hechos, busca los principios y las intenciones de Dios, sin evitar ni distanciarse de Él, dejando de rebelarse contra Dios y volviéndose cada vez más sumisa, menos rebelde, más cercana a Dios y más capaz de someterse a Él, sólo así, a través de esta experiencia, su vida crece y madura gradualmente, hasta alcanzar la estatura plena de un adulto.
La Palabra, Vol. V. Las responsabilidades de los líderes y obreros. Las responsabilidades de los líderes y obreros (17)
No seas un seguidor negativo de Dios y no busques lo que te da curiosidad. Al no ser ni frío ni caliente, tú mismo te echarás a perder y retrasarás tu vida. Te debes deshacer de un estado tan negativo y pasivo, debes volverte adepto a buscar cosas positivas y debes vencer tus propias debilidades para ganar la verdad y vivir la verdad. No hay nada terrible en tus debilidades y tus deficiencias no son tu mayor problema. Tu mayor problema y tu mayor deficiencia son que no eres ni caliente ni frío y tu falta de deseo por buscar la verdad. El mayor problema con todos vosotros es la mentalidad cobarde por la cual estáis felices con las cosas como están y esperáis en la negatividad. Ese es vuestro mayor obstáculo y el mayor enemigo en vuestra búsqueda de la verdad.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Debes llegar a un punto donde, más allá de las circunstancias que enfrentes, tu determinación de perseguir y obtener la verdad no se pueda cambiar. Solo entonces serás alguien que realmente ame y persiga la verdad. Si, cuando algo te sucede y te encuentras con una pequeña dificultad, te echas para atrás, te vuelves negativo y abatido y abandonas tu determinación, esto es inaceptable. Debes tener el impulso de arriesgar tu vida y decir: “Pase lo que pase, incluso si supone mi muerte, no renunciaré a la verdad ni a mi objetivo de perseguirla”. Entonces, ninguna dificultad podrá detenerte. Si de verdad encuentras dificultades y quedas arrinconado, Dios actuará. Además, debes tener este entendimiento: “Sin importar con qué situaciones me encuentre, todas han sido dispuestas por Dios y contienen lecciones que yo debo aprender. Tal vez sea débil, pero no soy negativo, y estoy agradecido a Dios por darme la oportunidad de aprender lecciones. Doy gracias a Dios por disponer esta situación para mí. No puedo renunciar a mi determinación de seguir a Dios y ganar la verdad. Si llegara a renunciar a ella, eso sería lo mismo que ceder ante Satanás, hundirme y traicionar a Dios”. Esta es la clase de determinación que debes tener. Más allá de las cuestiones que enfrentes, todos son episodios menores en el crecimiento de tu vida. No debes permitir que modifiquen la dirección en la que estás avanzando. Cuando te encuentres con dificultades puedes buscar y esperar, pero la dirección en la que estás avanzando no debe modificarse, ¿no es así? (Así es). Sin importar lo que digan los demás, o cómo te traten, y más allá de cómo te trate Dios, tu determinación no debe cambiar. Si Dios dice: “No aceptas para nada la verdad, te aborrezco”, y tú respondes: “Dios me aborrece, así que ¿qué sentido tiene mi vida? ¡Mejor me muero y termino con esto!”, estarías malinterpretando a Dios. Es cierto que Dios te aborrece, pero debes seguir luchando y aceptar y practicar la verdad. De esta manera, cumplirás con el deber; no serás un bueno para nada y Dios no te desdeñará. En este momento, vuestra estatura es aún demasiado escasa y todavía no habéis alcanzado los estándares requeridos para que Dios os ponga a prueba. ¿Qué es lo único que podéis hacer? Debes orar a menudo: “Dios, por favor guíame y esclaréceme para que entienda Tus intenciones y para que tenga la fe y la perseverancia para caminar por la senda de perseguir la verdad, y llegue a temer a Dios y evitar el mal. Aunque soy débil y mi estatura es inmadura, te ruego que me des fuerzas y que me protejas para que pueda seguirte hasta el final”. Debes presentarte ante Dios a menudo para orar. Otras personas pueden anhelar cosas mundanas, satisfacer su carne y seguir las tendencias mundanas, pero tú no debes seguirles la corriente; solo céntrate en hacer tu propio deber. Cuando otros se sientan negativos y no hagan sus deberes, no deberías sentirte constreñido; deberías ser capaz de buscar la verdad para ayudarlos. Si desarrollas algo de negatividad o debilidad, deberías ser capaz de orar a Dios y continuar viviendo ante Él. Cuando otros persigan la fama, el provecho y el estatus, deberías ser capaz de aquietar tu corazón ante Dios y no dejarte influir por ello, y al mismo tiempo deberías ser capaz de orar por ellos y ayudarlos. No importa lo que suceda a tu alrededor, deberías ser capaz de orar a Dios, buscar la verdad y refrenarte, viviendo constantemente en la presencia de Dios y manteniendo una relación normal con Él. Dios escruta a las personas en todo momento; si estas pueden orar a Dios con respecto a todas las cosas y vivir en Su presencia, el Espíritu Santo obrará dentro de ellas.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo puedes tener una relación normal con Dios si vives a menudo ante Él
Algunas personas sienten que, después de creer en Dios durante varios años, su carácter no ha cambiado, por lo que se vuelven negativas. Sin embargo, siguen siendo capaces de hacer su deber con la actitud de “mantenerse leales a Dios hasta el final, sea cual sea el desenlace”. Yo digo que esto es un cambio, pero ellos mismos no logran reconocerlo. De hecho, si te examinas con detenimiento, deberías ser capaz de ver que parte de tu carácter corrupto ya ha experimentado un cambio. Sin embargo, siempre te mides según el estándar requerido más alto y, como resultado, no solo eres incapaz de alcanzarlo, sino que también niegas los cambios que ya has experimentado. Esta es una desviación que se da en las personas. Si de veras eres alguien que sabe distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, entonces bien podrías examinar qué aspectos de ti mismo han cambiado. No solo verás los cambios en tu interior, sino que también encontrarás la senda de práctica para el futuro. En ese momento, verás que, mientras te esfuerces por perseguir la verdad, todavía hay esperanzas de que logres un cambio en el carácter y alcances la salvación, así como que no eres alguien irredimible. Ahora te digo esto: aquellos que pueden abordar correctamente los problemas que tienen y que pueden buscar la verdad para resolverlos, tienen la esperanza de salvarse y pueden liberarse de la negatividad. Renuncias a la verdad porque crees que eres irredimible. Entonces, ¿qué clase de persona puede ser redimida y qué clase de persona no? Esta es una verdad de la que, como mínimo, deberías poseer un entendimiento. Mientras las personas mismas no renuncien a la verdad, Dios las salvará en la mayor medida posible. ¿De verdad no entiendes esto? Estar confundido respecto a la verdad más fundamental, ¿acaso no estás siendo demasiado necio e ignorante? Se dijo antes: “No importa cuándo, perseguir un cambio en el carácter siempre es lo correcto”. ¿Has olvidado estas palabras? Solo recuerdas que Dios dijo una vez que son muy pocos los que pueden salvarse y por eso piensas que no tienes esperanza. ¿Acaso no puedes mostrar algo de determinación? No emitas un veredicto sobre ti mismo, determinando que eres incapaz de practicar la verdad. Que seas tan negativo demuestra que has renunciado a la oportunidad de practicar la verdad. Si renuncias a perseguir la verdad, ¿aún puedes obtenerla? ¿Aún puedes alcanzar la salvación? Si no es así, entonces, ¿qué sentido tiene tu fe en Dios? Cuando renuncias a perseguir la verdad, las cosas negativas se apoderan de forma natural de tu corazón; ¿cómo podrías no ser negativo? Si te aferras a la verdad, te niegas a descansar hasta haberla obtenido y te esfuerzas por buscar la verdad para resolver tus propios problemas, desarrollarás de forma natural la determinación de perseguir un cambio en el carácter. Por tanto, te sigo diciendo: debes tratarte a ti mismo correctamente y no renunciar a la verdad.
La enseñanza de Dios
La transformación del carácter no sobreviene de la noche a la mañana ni es algo que se pueda conseguir tras varios años de experiencia. Algunas personas a menudo fracasan y tropiezan cuando empiezan a cambiar sus defectos, y piensan: “Estoy acabado. No tengo remedio. El cambio de carácter no tiene nada que ver conmigo, es imposible que yo cambie. Incluso me cuesta mucho cambiar estos pequeños defectos y malos hábitos, así que ¿no será aún más difícil cambiar mi carácter?”. Se vuelven negativas y sienten que no tienen esperanza. No están dispuestas a comer y beber las palabras de Dios durante mucho tiempo. Cada vez que alguien las poda, sienten repulsión y negatividad y no están dispuestas a hacer sus deberes. No les interesa en absoluto la verdad. ¿Qué estado es este? Es un problema grave. ¿Habéis tenido alguna vez este tipo de experiencia? En vuestras experiencias de vida, a menudo estáis negativos y débiles, así que ¿tenéis miedo de fracasar y tropezar? Muchas personas tienen miedo de hacerlo, así como de ser reveladas y descartadas. De hecho, no hay necesidad de tener miedo. Es normal fracasar y tropezar en el proceso de experimentar un cambio de carácter, y debería abordarse correctamente. Mientras puedas perseguir la verdad, no sentirás temor en tu corazón. El cambio de carácter no ocurre de la noche a la mañana; resolver las actitudes corruptas requiere muchos procesos. Esto se debe a que el cambio de carácter comienza desde la raíz misma —la naturaleza corrupta del hombre— y es una transformación radical y total. Es como cuando alguien contrae cáncer y desarrolla un tumor: se debe operar para extraerlo, esa persona debe soportar mucho sufrimiento y es un proceso muy complejo. Durante la transformación del carácter, es posible que pases por muchas cosas antes de entender un poco la verdad o de lograr cierta transformación, o que experimentes muchas personas y muchos acontecimientos, cosas y distintos entornos, a la vez que tomes muchos desvíos, antes de alcanzar finalmente algún pequeño cambio. Esta transformación es valiosa, no importa lo grande que sea, y se aprecia y se recuerda a ojos de Dios, porque has sufrido mucho y has pagado un precio muy alto por ella. Dios escruta las profundidades del corazón de las personas, conoce sus pensamientos, deseos y debilidades, y aún más sabe qué necesitan. Mientras seguimos al Dios práctico, deberíamos tener esta determinación: por muy graves que sean los entornos en los que nos encontremos, o sean cuales sean las dificultades a las que nos enfrentemos, y por muy débiles o negativos que seamos, no podemos perder la fe en nuestra transformación del carácter ni en las palabras que Dios ha pronunciado. Él ha hecho una promesa a la gente y esto requiere que esta tenga determinación, fe y perseverancia para heredarla. A Dios no le gustan los cobardes, sino las personas con determinación. Incluso si has revelado mucha corrupción, si te has desviado mucho o has cometido muchas transgresiones, si te has quejado de Dios o si, mientras estabas en la religión, te has resistido a Él o has albergado blasfemias en contra de Él en el corazón, etcétera, Dios no se fija en nada de eso. Él solo observa si persigues la verdad y si algún día puedes cambiar. En la Biblia, hay una historia sobre el regreso del hijo pródigo; ¿por qué el Señor Jesús utilizó esta parábola? Para que la gente entienda que la intención de Dios de salvar al hombre es sincera y que Él le da a la gente la oportunidad de arrepentirse y cambiar. A lo largo de este proceso, Dios entiende a las personas, pues tiene un conocimiento profundo de sus debilidades y del grado de su corrupción. Sabe que las personas tropezarán y fracasarán. Al igual que un niño que aprende a caminar, por muy fuerte que sea físicamente, habrá momentos en los que tropezará y caerá, así como ocasiones en las que se golpeará con las cosas y dará un traspié. Dios entiende a cada uno tanto como una madre entiende a su hijo. Entiende las dificultades de cada persona, sus debilidades y sus necesidades. Incluso más, Dios entiende las dificultades, las debilidades y los fracasos a los que la gente se enfrentará en el proceso de la entrada en la vida y la transformación del carácter. Estas son las cosas que Dios entiende mejor. De esta manera, se dice que Él escruta las profundidades del corazón de las personas. Por muy débil que seas, mientras no renuncies al nombre de Dios ni lo abandones a Él ni este camino, siempre tendrás la oportunidad de lograr el cambio de carácter. Si dispones de esta oportunidad, tendrás esperanza de sobrevivir y, por tanto, de que Dios te salve.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La senda de práctica para la transformación del carácter
Himnos relacionados
A Dios le gustan aquellos que tienen determinación
La determinación necesaria para perseguir la verdad