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733 Debes buscar ser aprobado por Dios

1 Por el bien de vuestro destino, deberíais buscar ser aprobados por Dios. Ya que reconocéis que sois contados entre los que pertenecen a la casa de Dios, entonces deberíais traer tranquilidad mental y satisfacción a Dios en todas las cosas. En otras palabras, debéis ser personas de principios en vuestras acciones y que estas se ajusten a la verdad. Debéis saber que a Dios le gusta el hombre honesto. Dios posee la esencia de la fidelidad, y por lo tanto siempre se puede confiar en Su palabra. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables. Es por esto por lo que a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él.

2 Todos los hombres, en el curso de su vida de fe en Dios, se han resistido a Dios y lo han engañado en algún momento. Algunas acciones indebidas no necesitan ser registradas como una ofensa, pero otras son imperdonables, pues hay muchas acciones que transgreden los decretos administrativos; es decir, ofenden el carácter de Dios. Os exhorto a que obtengáis un mejor entendimiento del contenido de los decretos administrativos y hagáis un esfuerzo por conocer el carácter de Dios. De lo contrario, vais a tener dificultades en mantener vuestros labios sellados y evitar que vuestra lengua se mueva con demasiada libertad con palabras altisonantes y, sin daros cuenta, ofenderéis el carácter de Dios y caeréis en las tinieblas, perdiendo la presencia del Espíritu Santo y la luz. Ya que no tenéis principios cuando actuáis.

3 Si dices o haces lo que no debes, entonces recibirás una retribución apropiada. Debes saber que, aun cuando careces de principios en las palabras y las acciones, Dios posee altos principios en ambas. La razón por la que recibes retribución es porque has ofendido a Dios, no a un hombre. Si en tu vida cometes muchas ofensas contra el carácter de Dios, entonces estás destinado a ser un hijo del infierno. Si eres una persona honesta y actúas de acuerdo con principios, entonces puedes ser un confidente de Dios. Si en tus acciones no ofendes el carácter de Dios y buscas la voluntad de Dios y tienes un corazón que reverencia a Dios, entonces tu fe está a la altura.

Adaptado de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

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