Al fin encontré el camino de la purificación

3 Feb 2021

Por Chen Liang, Estados Unidos

Nací en una familia católica y a los 13 años estudié catecismo y me bauticé. Después decidí hacerme sacerdote para servir a Dios. Así que ingresé en un seminario a los 22 años. Allí estudié teología y las Escrituras, además de otros cursos. Pero pasaba el tiempo y no me sentía más cercano a Dios, y mi deseo de casarme y tener una familia no me abandonaba. Oraba y oraba, pero no podía quitármelo de la cabeza. Había hecho ante Dios la promesa de la castidad, para poder entrar en el reino de los cielos, pero quería abjurar esa promesa. ¿Acaso no estaba pecando y mintiéndole a Dios? ¿Cómo iba a entrar en el reino de Dios? Estuve en el seminario 10 años. Cuando me gradué, me fui a un monasterio en Indonesia un año más, pero seguía teniendo pensamientos impuros de vez en cuando. Estaba muy desanimado. Tras terminar mis estudios, decidí convertirme en un parroquiano normal. Volví a casa y me casé. Pero en el día a día, discutía con mi esposa por cosas sin importancia y perdía la paciencia fácilmente. A veces mentía para proteger mis propios intereses. Acudía a Dios para confesarme y arrepentirme de muchas de estas cosas, pero después las seguía haciendo. Quería reparar mi relación con Dios yendo a misa y orando más, pero eso no solucionó mis problemas.

En 2014 vine a Estados Unidos y conocí en misa a Li y a Liu, una pareja de parroquianos. Siempre que podía, discutía asuntos de la fe con ellos. Recuerdo que una vez estábamos compartiendo las Escrituras y Liu dijo que conocía a un diácono devoto buen conocedor de la Biblia que creía en el Relámpago Oriental. Dijo que un par más de fervientes miembros de la iglesia se habían apuntado también. Se preguntaba qué clase de iglesia era el Relámpago Oriental y por qué tantos creyentes entusiastas se habían unido a ella. A mí también me extrañaba esto, porque también conocía a un diácono devoto que se había unido al Relámpago Oriental. No sabía qué predicaba el Relámpago Oriental ni por qué atraía a tantos cristianos devotos. ¿Estaría inspirada por el Espíritu Santo? Me decidí a comprobarlo y a ver qué tenía de especial lo que predicaba esa iglesia. Me preguntaba si me sería de utilidad con mis devocionales y con el conocimiento de Dios. Al pensar eso, les dije a Li y Liu que quería conocer la Iglesia de Dios Todopoderoso. Les pareció bien.

Cuando fuimos, una hermana nos puso un vídeo “El Origen y el Desarrollo de la Iglesia de Dios Todopoderoso”. y en él aprendimos que el Señor Jesús había vuelto, tal y como yo llevaba tanto deseando. Él es Dios Todopoderoso hecho carne y expresa verdades para realizar la obra del juicio. Por eso personas de todo tipo que aman la verdad y ansían la aparición de Dios leen las palabras de Dios Todopoderoso, ven que son la verdad, que son la voz de Dios y aceptan la obra de Dios Todopoderoso. Además, el evangelio de Dios Todopoderoso se ha propagado desde China, en oriente, a muchos países occidentales, cumpliendo así la profecía del Señor Jesús: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). Me sorprendió mucho que fuera así como se cumplía esta profecía. La había leído muchos años antes sin entenderla.

Después un hermano puso una película sobre el evangelio llamada La Biblia y Dios. Esta me conmovió incluso más y comprobé que había muchos misterios en la Biblia. Había leído muchos libros espirituales, pero ningún teólogo ni estudioso de la Biblia jamás me había explicado de manera tan clara la verdad tras la Biblia, cómo se creó y su relación con Dios. Esa película me abrió los ojos. Ahora entendía por qué tantos creyentes aceptaban a Dios Todopoderoso tras oír Sus palabras. Sabía que tenía que comprobarlo.

Después de aquello, dijeron que en los últimos días, Dios Todopoderoso expresa verdades para hacer la obra del juicio, empezando con la casa de Dios, para purificar y salvar a la humanidad de una vez por todas. Estaba confundido, porque el Señor Jesús dijo “Consumado es” en la cruz. Eso querría decir que la obra de Dios para salvar a la humanidad estaba acabada, así que, ¿por qué necesitaba Dios juzgar a la humanidad para purificarla y salvarla? Quería descubrirlo, pero se me hacía tarde, así que decidí volver al día siguiente. Camino a casa estaba muy entusiasmado. Había aprendido varias cosas en la enseñanza de aquel día y me sentía más cerca del Señor. Parecía muy probable que la Iglesia de Dios Todopoderoso estuviese hablando efectivamente de la obra del Señor. Sería maravilloso que el Señor hubiese regresado y yo pudiese vivir junto a Él, como hizo Pedro. Esto me hizo esperar con más ansia todavía la reunión del día después.

Nada más salir del trabajo al día siguiente fui al lugar de reunión y en seguida le pregunté a la hermana: “Dices que el Señor Jesús ha vuelto y ha expresado verdades para hacer la obra del juicio. Pero en la cruz, Él dijo ‘Consumado es’. Esto significa que la obra de Dios para salvar a la humanidad estaba completada. Nuestros pecados son perdonados a través de nuestra fe, somos justificados y salvos por fe, y cuando llegue el Señor, nos podrá llevar directo a Su reino. ¿Por qué ha de hacer más obra de salvación? ¿Qué significado tiene eso?”.

Me dijo: “El Señor Jesús dijo ‘Consumado es’ porque Su obra de redención se había completado. Eso no significaba que la obra de Dios para salvar a la humanidad se hubiese acabado. Si llegamos a la conclusión de que la obra de Dios para salvar a la humanidad estaba hecha porque el Señor Jesús díjo ‘Consumado es’ y que no haría nuevas obras cuando volviese, ¿cómo podrían cumplirse estas profecías? ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir’ (Juan 16:12-31)”. “‘El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final’ (Juan 12:48). También tenemos una en Pedro 4:17: ‘Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios’”. “Estas profecías muestran que en los últimos días, el Señor expresará más verdades y obrará para juzgar y purificar a la humanidad. Si decimos que la obra de salvación de Dios está completamente acabada, ¿cómo podrían entonces cumplirse estas profecías?”. “La Biblia también profetiza que en los últimos días, el Señor separará a los buenos sirvientes de los malos, a las ovejas de las cabras, el trigo de la cizaña, a las vírgenes prudentes de las insensatas. Tal como el Señor Jesús dijo: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga’ (Mateo 13:37-43)”. “Apocalipsis también profetiza que Dios creará un grupo de vencedores en los últimos días y que Su reino vendrá a la tierra. Todo esto es obra que el Señor hace en los últimos días. Si afirmamos que la obra de Dios para salvar a la humanidad está completamente acabada porque el Señor Jesús acabó Su obra, ¿cómo podrían cumplirse estas profecías? “Así pues este entendimiento no cuadra con las palabras del Señor ni con la realidad de la obra de Dios”.

Asentía al oír estas palabras. Sentía que tenía razón. ¿Cómo no había visto antes algo tan obvio? Siguió leyendo varios pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Por todo lo que el hombre pueda haber sido redimido y perdonado de sus pecados, sólo puede considerarse que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre, que vive en un cuerpo de carne, no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando, interminablemente, su carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayor parte de la humanidad peca durante el día y se confiesa por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para el hombre, no podrá salvarlo del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios” (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). “El objetivo esencial de la obra del castigo y el juicio de Dios es purificar a la humanidad y prepararla para el día del reposo final. Sin esta purificación, nadie de la humanidad podrá ser clasificado en diferentes categorías según su especie ni entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Solo la obra de purificación de Dios purificará a los humanos de su injusticia y solo Su obra de castigo y juicio traerá a la luz aquellos elementos rebeldes entre la humanidad, separando de ese modo a los que pueden ser salvados de los que no, y aquellos que permanecerán de los que no. Cuando esta obra termine, todas aquellas personas a las que se les permita permanecer serán purificadas y entrarán en un estado superior de humanidad en el que disfrutarán de una segunda vida humana más maravillosa sobre la tierra; en otras palabras, comenzarán su día del reposo humano y convivirán con Dios. Después de que aquellos a los que no se les permite permanecer hayan sido castigados y juzgados, su verdadera forma de ser se revelará por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no incluirá ya a nadie de ese tipo de personas; tales personas no son aptas para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco para participar en el día del reposo que Dios y la humanidad compartirán, porque son blanco del castigo, son malvadas y no son justas. […] Su obra última de castigar el mal y recompensar el bien es para purificar por completo a todos los humanos para que Él pueda llevar a una humanidad completamente santa al reposo eterno. Esta etapa de Su obra es la más crucial. Es la etapa final de toda Su obra de gestión” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Después del video, compartió esta enseñanza: “El Señor Jesús llevó a cabo la obra de la redención durante la Era de la Gracia, así que mientras sigamos creyendo en Él, orando, confesándonos y arrepintiéndonos, nuestros pecados serán perdonados. Podemos disfrutar de la gracia de Dios y de Sus bendiciones y no se nos condenará bajo la ley. Esto es lo que la obra de redención del Señor Jesús consiguió, y el significado verdadero de ‘salvados por la fe’. El Señor Jesús perdona nuestros pecados, ya no cometemos pecados obvios y nos comportamos correctamente. Pero aun no estamos libres de pecado”. “Seguimos mintiendo y engañando por nuestro propio interés, somos avaros, celosos, llenos de odio y albergamos pensamientos malvados. No podemos resistirnos a las tendencias mundanas, ansiamos el dinero y adoramos la vanidad. Le echamos en cara con altivez a la gente las cosas que no nos gustan. Estamos llenos de carácter satánico como la arrogancia y el engaño, nos repugna la verdad y adoramos el mal. Este carácter satánico está más arraigado que los pecados externos. Nos lo ha inculcado Satanás y es la raíz de nuestros pecados y nuestra resistencia a Dios. Hasta que no se resuelva, no podremos evitar seguir pecando y no podemos liberarnos de los vínculos pecaminosos. La Biblia dice: ‘Sed santos, porque Yo soy santo’ (1 Pedro 1:16). Dios es santo, al igual que Su reino. No puede permitir la entrada de humanos inmundos. Los que pecamos a diario somos sirvientes del pecado, así que, ¿cómo vamos a poder entrar en el reino de Dios?”. “Así pues, la obra de redención del Señor Jesús fue solo una parte de la obra de Dios para salvar a la humanidad, no toda ella. Nuestros pecados han sido perdonados, pero no se nos ha librado del pecado ni se nos ha quitado la influencia de Satanás. Dios todavía no ha ganado completamente al hombre. Dios Todopoderoso ha venido en los últimos días. Expresa verdades y lleva a cabo la obra del juicio para purificar nuestro carácter corrupto y despojarnos de la naturaleza pecaminosa que nos opone a Dios, para así poder deshacernos de los grilletes del pecado y salvarnos completamente para entrar en el reino de Dios”. “La aparición y la obra de Dios Todopoderoso también distingue a los buenos sirvientes de los malos, a las ovejas de las cabras, al trigo de la cizaña, y a las vírgenes prudentes de las insensatas”. “Quienes se niegan a escuchar la voz del Señor y niegan y condenan la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días son las vírgenes insensatas, la cizaña y los sirvientes malos, que acabarán llorando y rechinando los dientes”. “Quienes reconozcan la voz de Dios en las palabras de Dios Todopoderoso y acepten Su obra de los últimos días son las vírgenes prudentes, el trigo y las ovejas. Se someten al juicio de Dios de los últimos días, son purificados y al final entran al reino de Dios. Esto completará la profecía mencionada en el Apocalipsis. Así que cuando la obra del juicio esté hecha, la obra de Dios para salvar a la humanidad se habrá completado”.

Su enseñanza me abrió los ojos. Me di cuenta de que el Señor Jesús solo llevó a cabo la obra de redención y que solo la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días puede purificar por completo y salvar a la humanidad. Se nos redime de nuestros pecados por nuestra fe, pero no de nuestra naturaleza pecaminosa, y por eso vivimos en un estado de pecado y confesión. Todo lo que podía hacer antes era obligarme a no pecar, pero el leer las Escrituras y seguir las reglas del monasterio no me había apartado de pecar. Entonces entendí que la única manera de arrancar el problema del pecado era ser juzgado y purificado por Dios en los últimos días. Le pregunté a la hermana cómo realizaba Dios la obra del juicio para purificar a la gente.

Puso otro video de una lectura de las palabras de Dios. Dios Todopoderoso dice: “En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra del juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Tras el video, siguió con su enseñanza: “Dios expresa verdades en los últimos días para juzgar y purificar a la gente. Expresa todas las verdades que la humanidad necesita para entender y poder ser purificada y salvada por completo. Ha revelado los misterios de Su plan de gestión de 6000 años, las tres fases de Su obra para salvar a la humanidad, los misterios de la obra de Dios en la carne y los misterios de Su obra de juicio en los últimos días. También juzga y expone la raíz de por qué la humanidad peca y se opone a Dios, así como la verdad de nuestra corrupción satánica y toda clase de estados corruptos. Además, revela el carácter inofendible, justo y santo de Dios y nos dice quién le complace y quién le repugna, quién puede entrar al reino de Dios y quién será castigado, así como el destino y el desenlace para cada clase de persona. También nos ofrece una senda para transformar el carácter vital. Al experimentar el juicio y el castigo de las palabras de Dios podemos ver lo mucho que nos ha corrompido Satanás y lo llenos que estamos de actitudes satánicas, como la arrogancia o el engaño, la maldad, la crueldad y el odio a la verdad, y que no podemos vivir con una semejanza humana. También vemos el carácter justo de Dios y desarrollamos reverencia por Dios, comenzamos a odiarnos de verdad y a estar dispuestos a abandonar la carne y practicar la verdad. Es entonces cuando nuestro carácter corrupto se va cambiando gradualmente”.

Tras esta enseñanza, me puso otro vídeo con testimonios llamado Aparece la verdadera luz. El protagonista tenía un pequeño talento en el que se centraba y que usaba para despreciar a los demás. Era arrogante y condescendiente y quería que todo el mundo le escuchara. Era creyente y oraba y se confesaba a menudo, pero perdía los estribos y reprendía a los demás. Todos sus compañeros guardaban las distancias y su esposa y su hija le tenían miedo. No tenía ni una persona en la que confiar. Vivía en pecado y sufría enormemente. Tras aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, y pasar por el juicio y el castigo de las palabras de Dios, vio que si siempre se anteponía a todo, si se daba importancia y exigía la obediencia de los demás era a causa de su arrogancia y su insensatez y que esto era parte de su carácter satánico. Eso repugnaba a Dios y le alejaba de los demás. Cuando se dio cuenta, se odió de verdad y se llenó de arrepentimiento. Entonces se volvió más amable con los demás y cuando se enfrentaba a un problema, abandonaba la carne, buscaba la verdad y escuchaba a los demás. Ya no era tan arrogante como antes.

Me emocioné al ver ese vídeo. Vi la autoridad y el poder que tienen las palabras de Dios Todopoderoso, cómo purifican y transforman a la gente. Comencé a leer las palabras de Dios Todopoderoso siempre que podía y a ver películas del evangelio y vídeos de himnos de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Cuantas más veía, más alentado me sentía. Hasta tener la certeza de que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad y la voz de Dios, que Dios Todopoderoso es el Señor regresado. Acepté la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

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