¿Es lo mismo la fe en la Biblia que la fe en Dios?

10 Sep 2020

Por Danchun, Estados Unidos

Dios Todopoderoso dice: “Durante muchos años, la forma de creencia tradicional de las personas (la del cristianismo, una de las tres religiones principales del mundo) ha sido leer la Biblia; apartarse de la Biblia no es una creencia en el Señor, es heterodoxia y herejía, e incluso cuando las personas leen otros libros, el fundamento de estos debe ser la explicación de la Biblia. Es decir, si crees en el Señor, debes leer la Biblia, y fuera de ella no debes adorar a ningún libro que no la involucre. Si lo haces, estás traicionando a Dios. Desde el momento en el que la Biblia existió, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir que las personas creen en el Señor, es mejor decir que creen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella, y, en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado delante de la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida, y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran que la Biblia es algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellas que la ven como algo superior a Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo, pero tan pronto como pierden la Biblia o sus capítulos famosos y sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. […] La Biblia se ha vuelto un ídolo en la mente de las personas, un enigma en su cerebro, y son simplemente incapaces de creer que Dios puede obrar fuera de ella, de creer que las personas pueden encontrar a Dios fuera de la Biblia, y, mucho menos, son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella durante la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la nueva obra de Dios, y en una dificultad para que Dios expanda esta nueva obra” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso revelan el estado previo de nuestra fe en el Señor. Cuando practicaba la religión antes, pensaba que la fe en la Biblia era lo mismo que la fe en Dios. Hasta sentía que la Biblia era más importante que Dios. Algunos versículos clásicos de la Biblia eran más importantes que cualquier otra cosa y me aferraba a ella sin prestarle atención a la voz de Dios, principalmente con respecto a recibir al Señor. Oí a alguien dar testimonio de que el Señor Jesús había vuelto como Dios Todopoderoso mientras expresaba verdades para hacer la obra de juicio de los últimos días, pero yo no lo busqué. Casi pierdo la oportunidad de recibir al Señor. La maravillosa guía de Dios me permitió recibir al Señor y aceptar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

En 2001 fui bautizada y acepté oficialmente al Señor Jesús y me puse al servicio de la iglesia. Sin embargo, con el tiempo descubrí que el pastor repetía siempre las mismas cosas y no había nueva luz. También malversó fondos de la iglesia. Algunos compañeros conspiraban entre ellos y competían por fama y fortuna. Eso me decepcionó mucho, por lo que dejé de servir en la iglesia. Durante los años siguientes, seguí leyendo la Biblia y orando, pero sentía un gran vacío espiritual. Así comencé a buscar un camino mejor con la esperanza de encontrar una iglesia o persona con la obra del Espíritu Santo y que fuera capaz de llenar mi vacío espiritual.

Conocí a la hermana Li en Internet, en 2018. Dijo que estaba estudiando sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso, que el Señor Jesús había vuelto como Dios Todopoderoso y que yo también debía estudiarlo. Quedé desconcertada y pensé: “El pastor y los ancianos siempre dicen que la Biblia es el canon cristiano y que su autoridad es absoluta. Que la fe en Dios se basa en la Biblia y que cualquier otra cosa es herejía. La Iglesia de Dios Todopoderoso va mucho más allá de la Biblia, así que, sin importar lo bien que suene, no podemos escucharlos, leerlos ni ponernos en contacto con ellos”. No acepté la invitación de la hermana Li. Sin embargo, me sentía intranquila y pensé: “El regreso del Señor es importante. ¿Será la voluntad del Señor que yo me rehúse ciegamente a estudiarlo? El Señor Jesús dijo: ‘Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos’ (Mateo 5:3)”. “Debo buscar con la mente abierta cuando me entere de que el Señor ha regresado”. Pero, cuando recordé las palabras del pastor y de los ancianos, no me atreví. Esa noche di vueltas en la cama sin poder dormir. Tenía un dilema profundo y no sabía qué hacer. Perdida, me postré ante el Señor en oración y le pedí que me guiara hacia la decisión correcta. Durante los días siguientes, encontré información sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso en Internet. Dudé al leer algunos artículos negativos. Me pregunté: “¿Debería estudiarlo?”. Sin embargo, recordé lo importante que es el regreso del Señor. No podía hacer caso ciegamente a los demás ni seguir a las masas. Tenía que estudiarlo en serio. Entré al sitio web de la iglesia. Allí encontré un video musical de un himno llamado: "El reino de Cristo es un hogar acogedor". Fue tan conmovedor que me atrajo de inmediato. Seguí leyendo el sitio y descubrí toda clase de videos y películas de la Iglesia de Dios Todopoderoso que incluían cantos corales, videos musicales, himnos, lecturas de las palabras de Dios y películas evangélicas, además de videos testimoniales. Todo era nuevo y práctico. Quedé realmente conmovida. Comencé a verlos uno por uno.

Vi más de una docena esa semana. Sus enseñanzas me parecieron prácticas y esclarecedoras. Quedó muy claro por qué el mundo religioso está desolado y desprovisto de la obra del Espíritu Santo, y exactamente cómo deberíamos recibir al Señor. También había información sobre a quiénes bendice Dios y a quiénes castiga. Aclararon muchos de los problemas y confusiones que tuve en mi fe durante años. Me pareció que las películas de la iglesia eran muy beneficiosas y edificantes. Sin duda, me hicieron pensar. ¡La Iglesia de Dios Todopoderoso no parecía herejía Si no era buena, ¿cómo podía realizar películas con tanto contenido para la vida? Todas las denominaciones afirman ser las verdaderas, provenir del Señor Jesucristo, pero jamás han hecho tantas películas maravillosas que den testimonio real de Dios. También recordé a los ancianos y al pastor que decían que muchos creyentes de todas las denominaciones habían aceptado a Dios Todopoderoso y que la Iglesia de Dios Todopoderoso se encontraba ya en muchos países. Me recordó las palabras de Gamaliel: “Si este plan o acción es de los hombres, perecerá; pero si es de Dios, no podréis destruirlos; no sea que os halléis luchando contra Dios” (Hechos 5:38-39). Lo que proviene de Dios debe prosperar y parecía muy probable que la Iglesia de Dios Todopoderoso proviniera de Dios. Sin embargo, aún tenía muchas preguntas: “Este libro, La Palabra manifestada en carne, se menciona a menudo en las películas. ¿Por qué no leen la Biblia los miembros de la iglesia? ¿No significa eso alejarse de la Biblia? El pastor y los ancianos siempre decían que la Biblia es el canon del cristianismo y que su autoridad es absoluta, y que lo más importante para los creyentes es seguirla, que todo lo demás es herejía”. Lo pensé mucho, pero no logré entenderlo. En ese momento, recordé las palabras del Señor Jesús: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá” (Mateo 7:7). Pensé: “Como la gente dice que el Señor Jesús regresó, sin importar cuántas dudas tenga, ante la mínima posibilidad de que sea cierto, tengo la responsabilidad de seguir ese hilo de esperanza. No puedo dejar pasar la oportunidad de recibir al Señor”.

Una vez, mientras ojeaba el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso, vi un clip de la película Salir de la Biblia. El tema “¿Obra Dios de acuerdo a la Biblia?” se me ocurrió de repente. No pude esperar. Me puse a ver la película y vi cómo la hermana Wang, una evangelista, le preguntaba a un pastor: “Acaba de decir que Dios no puede apartarse de la Biblia para hacer Su obra de salvación, que todo lo que se aleje de la Biblia es herejía. ¿Qué vino primero: la Biblia o la obra de Dios?”. Cuando oí la pregunta, una vocecita en mi corazón me dijo: “¡Obviamente la obra de Dios vino antes que la Biblia!”. La hermana Wang dijo: “En el principio, Dios creó el cielo, la tierra y todas las cosas. Él destruyó el mundo con un diluvio, quemó a Sodoma y Gomorra y mucho más. ¿Existía ya el Antiguo Testamento cuando hizo esas cosas?”. La respuesta en mi corazón fue: “No. Dios es el principio. ¡Él creó todas las cosas antes de que existiera la escritura y, mucho menos, la Biblia! La hermana Wang continuó: “No existían las Escrituras cuando Dios hizo esa obra. Eso es porque la obra de Dios vino primero, y después se registró en las Escrituras. Y cuando el Señor Jesús realizó Su obra en la Era de la Gracia, no existía el Nuevo Testamento. Más de trescientos años después, líderes religiosos provenientes de todas partes del mundo se reunieron. Ellos eligieron los Cuatro Evangelios para ser el registro de la obra del Señor Jesús, a los que les agregaron algunas cartas de los apóstoles a las iglesias y el Apocalipsis de Juan. Compilaron todo esto en el Nuevo Testamento. Al conocer la forma en la que la Biblia se creó, vemos que la obra de Dios vino primero y luego se registró en la Biblia. Sin la obra de Dios, no habría nada en la Biblia. Es evidente que Dios no obra de acuerdo con la Biblia ni está limitado por ella. Él obra de acuerdo con Su plan y con las necesidades de la humanidad”. “No podemos restringir la obra de Dios a lo que aparece en la Biblia ni usarla para limitar Su obra. No podemos asegurar que lo que se aleje de la Biblia sea herejía”.

En la película, la hermana Yang compartió más enseñanzas: “El Señor Jesús no obró de acuerdo con el Antiguo Testamento. Él predicó el camino del arrepentimiento, sanó a los enfermos y expulsó demonios, no guardó el día de reposo y perdonó a los demás setenta veces siete. Las Escrituras no decían nada de eso en aquel momento. Hasta parecía contradecir al Antiguo Testamento. Los sumos sacerdotes, escribas y fariseos condenaron y se resistieron al Señor Jesús porque Su obra y Sus palabras iban en contra de las Escrituras. Si consideramos todo lo externo a la Biblia como herejía, ¿no sería eso condenar la obra de Dios a lo largo de todas las eras?”.

Sorprendida, me di cuenta de que eso era verdad. El Señor Jesús predicó y obró durante el día de reposo, sanó a los enfermos y expulsó a los demonios. Nada de eso aparecía en el Antiguo Testamento. Como Su obra fue más allá de las Escrituras, los sumos sacerdotes, los escribas y los fariseos condenaron la obra del Señor Jesús por herejía y al final ordenaron Su crucifixión. Dios los castigó. Si Dios Todopoderoso es realmente el Señor Jesús que ha regresado, pero insistimos en que lo que se aleje de la Biblia es herejía, ¿no sería eso condenar la obra de Dios? ¡Sería ofender a Dios! Esa idea me asustó un poco. Sabía que no podría seguir aferrada a mis viejas ideas. Seguí mirando.

La hermana del video continuó leyendo las palabras de Dios Todopoderoso. “Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son, estos, registros históricos?” (‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “La Biblia es un libro histórico, y si hubieras comido y bebido el Antiguo Testamento durante la Era de la Gracia, si hubieras puesto en práctica lo exigido en la época del Antiguo Testamento en la Era de la Gracia, Jesús te habría rechazado y condenado; si hubieras aplicado el Antiguo Testamento a la obra de Jesús, habrías sido un fariseo. Si hoy pones juntos el Antiguo y el Nuevo Testamento para comerlos y beberlos y practicarlos, el Dios de hoy te condenará; ¡habrás quedado atrás en la obra actual del Espíritu Santo! Si comes y bebes el Antiguo y el Nuevo Testamento, ¡estás fuera de la corriente del Espíritu Santo! Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como base para lo que llevaba a cabo, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en el que empezó a obrar, difundió el camino del arrepentimiento, una palabra sobre la cual las profecías del Antiguo Testamento no mencionan una sola palabra. No solo no actuó según la Biblia, sino que también guio por una nueva senda, y realizó una obra nueva. Nunca se refería a la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Sus palabras, también estaban por encima de cualquier hombre en la Era de la Ley. Jesús simplemente llevó a cabo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Su enseñanza ni de Su capacidad para sanar a los enfermos y echar fuera a los demonios? Su obra se llevó a cabo para guiar por un nuevo camino, no para buscar deliberadamente un enfrentamiento con la Biblia o para prescindir deliberadamente del Antiguo Testamento. Él vino simplemente a desarrollar Su ministerio, a traer la nueva obra a aquellos que lo anhelaban y lo buscaban. No vino a explicar el Antiguo Testamento ni a sostener su obra. La obra de Jesús no tenía como fin permitir que la Era de la Ley continuara desarrollándose, porque Su obra no tomó en consideración si tenía o no la Biblia como su base; Jesús simplemente vino a llevar a cabo la obra que debía realizar. Por tanto, no explicó las profecías del Antiguo Testamento ni obró según las palabras de la Era de la Ley del Antiguo Testamento. Ignoró lo que decía el Antiguo Testamento, no le importó si concordaba o no con Su obra, ni lo que los demás conocieran de esta o que la condenaran. Simplemente siguió realizando la obra que debía llevar a cabo, aunque muchas personas usaron las predicciones de los profetas del Antiguo Testamento para condenarlo. Para las personas, parecía como si Su obra no tuviera base, y gran parte de esta entraba en conflicto con los registros del Antiguo Testamento. ¿No fue esto un error del hombre? ¿Debe aplicarse la doctrina a la obra de Dios? ¿Y debe obrar Dios según las predicciones de los profetas? Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía practicar a la luz del día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estas doctrinas? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia!” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La hermana Wang compartió esta enseñanza: “Hemos puesto a la Biblia a la par de Dios durante muchos años. Creemos que Su obra no puede apartarse de la Biblia y que la fe puesta en algo que no sea la Biblia no se llama fe, sino herejía. De hecho, la Biblia es nada más que un registro de las primeras dos etapas de la obra de Dios. Es testimonio de dos etapas de la obra de Dios para guiar y salvar a la humanidad después de que Él creara el cielo, la tierra, la humanidad y todas las cosas. No representa toda Su obra en pos de la salvación del hombre”. “El registro de la palabra de Dios en la Biblia es muy limitado. Solo hay pequeñas pistas del carácter vital de Dios, no lo explica en su totalidad”. “Dios no obra de acuerdo con la Biblia ni hace referencia a ella en Su obra. No la utiliza para encontrar el camino que guiará a Sus seguidores. Su obra siempre avanza. Dios ha comenzado una nueva era y está realizando Su nueva obra. Le muestra a la gente un camino nuevo y verdades más grandes para que consigamos una salvación más plena”. “Así, Dios no guía a la humanidad basándose en Su antigua obra. Significa que Dios no obra de acuerdo con la Biblia. No solo es el Señor del sabbat, sino también de la Biblia”. “Tiene todo el derecho de obrar fuera de la Biblia y de realizar nueva obra de acuerdo con Su plan y con lo que la humanidad necesite en ese momento. Sin duda, la obra de Dios no puede imitar aquella de otra era. Afirmar que lo que se aleje de la Biblia es herejía no tiene sentido”.

Al ver eso, me sentí avergonzada. Sus enseñanzas concordaban con los hechos. La obra del Señor Jesús durante la Era de la Gracia fue más allá del Antiguo Testamento. ¿No nos demuestra eso que, como el Señor de la creación, Dios es plenamente capaz de obrar fuera de la Biblia? ¿Por qué nunca pensé en cosas simples como esa antes? Decir que “cualquier cosa que se aleje de la Biblia es herejía” no tiene fundamentos. ¡Qué tonta e ignorante fui!

A medida que la miraba, las enseñanzas de la hermana me atraparon. Ella dijo: “La Biblia es solo el testimonio, un registro de la obra de Dios. No contiene la vida eterna. Aunque no coincida con nuestros conceptos, es indiscutible, así como el Señor Jesús reprendió a los fariseos hace mucho, al decir: ‘Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida’ (Juan 5:39-40). El Señor Jesús nos dijo claramente que no hay vida eterna en las Escrituras y que tratar de encontrarla en ellas es un error. La Biblia por sí misma no es suficiente para alcanzar la verdad y la vida. Solo podemos conseguirlas del Cristo mismo”. Oír eso me abrió los ojos. Supe que el Señor Jesús nos dijo hace tiempo que no hay vida eterna en la Biblia. Solo Dios es la verdad, el camino y la vida y solo Dios puede otorgarnos la vida eterna. ¿Por qué no lo entendí cuando lo leí antes?

La hermana leyó otro pasaje de la palabra de Dios. “Ya que hay un camino más elevado, ¿por qué estudiar ese, que es más bajo y obsoleto? Ya que hay declaraciones más nuevas y una obra más nueva, ¿por qué vivir entre viejos registros históricos? Las nuevas declaraciones pueden proveer para ti, lo que demuestra que esta es la nueva obra; los viejos registros no pueden saciarte ni satisfacer tus necesidades actuales, y esto prueba que son historia, y no la obra de aquí y ahora. El camino más elevado es la obra más nueva, y con ella, por muy alto que fuera el camino del pasado, sigue siendo la historia de las reflexiones de las personas; independientemente de su valor como referencia, sigue siendo el camino antiguo. Aunque se registra en el ‘libro sagrado’, el camino antiguo es historia; aunque no hay constancia del mismo en el ‘libro sagrado’, el nuevo camino es del aquí y el ahora. Este camino puede salvarte y cambiarte, porque es la obra del Espíritu Santo” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Después, compartió esta enseñanza: “La Biblia solo contiene profecías de la obra de Dios de los últimos días, no un registro de ella, y la realidad es que es una obra más profunda y elevada basada en las necesidades humanas. Al final de la Era de la Ley, todos eran muy corruptos y corrían peligro de morir a manos de la ley. Dios mismo se hizo carne, vino a la tierra y fue crucificado como ofrenda por el pecado del hombre. Dios realizó Su obra de redención sobre la base de la obra de la ley. Aunque no se registró en el Antiguo Testamento, obró de acuerdo con las necesidades humanas y con Su propio plan. No desestimó la ley, sino que la cumplió”. “Ahora, en los últimos días, Dios también obra de acuerdo con Su plan y las necesidades humanas sobre la base de la obra redentora del Señor Jesús. Realiza Su obra de juicio, comenzando por la casa de Dios para deshacerse de nuestra naturaleza pecaminosa, salvarnos por completo del pecado y guiarnos a un destino eternamente hermoso”. “Dios Todopoderoso expresa todas las verdades para purificar y salvar a la humanidad y revela todos los misterios de Su plan de gestión. Él nunca dijo estas palabras durante la Era de la Ley ni la Era de la Gracia. Este es el pergamino, los siete sellos abiertos en los últimos días”. “Eso cumple la profecía del Apocalipsis: ‘El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias’ (Apocalipsis 2:7)”. “Y también esta: ‘Mira, el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos’ (Apocalipsis 5:5)”. “Las palabras de Dios Todopoderoso se registran en la Biblia de la Era del Reino: La Palabra manifestada en carne. Esas valiosas palabras para la vida son el camino de la vida eterna que Dios le concede al hombre y el único camino a la salvación plena. Si nos rehusamos a aceptar esto, jamás conseguiremos el sustento del agua viva de Dios ni Su vida y Su verdad”.

Luego, oí más de las palabras de Dios Todopoderoso en otra película “El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono” (‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). El hermano en esa película compartió los siguiente: “Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, expresa todas las verdades para purificar y salvar al hombre. Son abundantes, exhaustivas y el sustento completo proveniente de Dios. Son reveladoras y esclarecedoras”. “Ellas nos demuestran que Cristo es el camino, la verdad y la vida y la vía hacia la vida eterna”. “La palabra de Dios durante la Era del Reino va más allá de Su palabra durante las eras de la Ley y la Gracia juntas. En particular: ‘Las declaraciones de Dios al universo entero’ de La Palabra manifestada en carne es la declaración inicial de Dios a la humanidad y es la primera vez que oímos las palabras del Señor de la creación hacia la humanidad. Sacudieron al universo y nos abrieron los ojos”. “La Era del Reino comprende la obra del juicio de Dios y Su revelación sobre su carácter justo ante la humanidad. Es por eso que pronuncia Su palabra para juzgar, purificar y perfeccionar al hombre en esta era. Derrama desastres, recompensa a los buenos y castiga a los malvados, y revela Su justicia, Su majestad y Su ira. Las verdades que expresa Dios Todopoderoso para purificar, salvar y perfeccionar al hombre son el camino de la vida eterna que Él le concede al hombre en los últimos días. Es el agua de la vida que fluye desde Su trono”.

En ese momento me di cuenta de que La Palabra manifestada en carne de Dios Todopoderoso es el camino hacia la vida eterna que Dios le concede al hombre en los últimos días. Supe que debía estar al día con la nueva obra de Dios y leer Sus nuevas palabras para conseguir el sustento de Su agua viva y Su salvación plena. Poco después, contacté a la Iglesia de Dios Todopoderoso y leí mucho más de la palabra de Dios Todopoderoso. Entendí que Dios Todopoderoso revela todos los misterios. Los misterios del plan de gestión de 6000 años de Dios, de Su encarnación, la verdad interna sobre la Biblia y todos los aspectos de la verdad son revelados. ¡Aprendí mucho más que en una década de fe en Dios! Acepté formalmente la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días.

Recordé cómo el pastor y los ancianos me habían engañado. Había confinado la obra y la palabra de Dios a la Biblia creyendo que todo lo demás era herejía. Oí a la gente de la Iglesia de Dios Todopoderoso dar testimonio del regreso del Señor Jesús pero no lo busqué. Seguí al clero sin pensar y rechacé la obra de Dios a causa de mis nociones. Era creyente, pero me resistía a Dios. ¡Qué ciega y tonta que era! La guía de Dios me permitió oír Su voz gracias a las películas de la Iglesia de Dios Todopoderoso, y así comprender la verdad y abandonar mis antiguas nociones. Ya no adoraba ciegamente la Biblia. Aprendí que eso no es fe verdadera y que la Biblia no contiene la vida eterna. Solo Cristo es la verdad, el camino y la vida. Solo Cristo de los últimos días puede mostrarnos el camino de la vida eterna y solo podemos alcanzar la verdad y la vida creyendo en Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Es la única fe que aprueba Dios. Pude recibir al Señor por la gracia y bendición de Dios. ¡Estoy agradecida por la misericordia y salvación de Dios!

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