Predicando el evangelio a mi padre

10 Sep 2020

Por Mikha, India

Me convertí en creyente de niño y decidí servir al Señor a lo largo de toda mi vida. Terminé asistiendo a la escuela de divinidad por tres años donde acepté la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Después de aceptar el evangelio quise compartir inmediatamente las buenas nuevas del retorno del Señor con mi padre. Él era un diácono en una iglesia local que conocía bien la Biblia, había servido al Señor durante años, y era cordial con el prójimo. Era un cristiano devoto. Me imaginé que cuando supiese que el Señor había regresado, lo aceptaría con gusto.

Cuando volvió a casa aquella noche, le dije: “El Señor Jesús al que hemos estado esperando ha regresado. Está expresando verdades y haciendo la obra del juicio empezando por la casa de Dios. Tenemos que aceptar Su obra de los últimos días para ser purificados y entrar en Su reino”. Para mi sorpresa, su consejo fue: “La Biblia profetiza que los falsos Cristos engañarán a la gente en los últimos días, así que ten cuidado y mantente en guardia”. “¿Hay una base bíblica para eso que dices sobre el regreso del Señor y la obra del juicio? Si no la hay, ¡no te dejes engañar!” Saqué una Biblia y dije: “Claro que la hay. Hay por los menos 200 versículos que mencionan la venida del Señor para llevar a cabo Su juicio, tales como ‘Pues viene a juzgar la tierra; Él juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con equidad’ (Salmos 98:9). Y en Juan dice: ‘Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo’ (Juan 5:22). ‘El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final’ (Juan 12:48). Y en 1 Pedro dice: ‘Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios’ (1 Pedro 4:17)”. “Esto demuestra que el Señor se hace carne en los últimos días para expresar la verdad y hacer la obra del juicio.” Respondió: “¿Se hace carne? Acabo de ver que en la Biblia dice que vendrá sobre una nube. ‘He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él’ (Apocalipsis 1:7). Nunca he visto que en la Biblia dijese nada sobre la venida del Señor en carne y hueso. ¡No es posible que haga obra de juicio en carne y hueso!” Compartí esta comunicación: “Hay muchas profecías sobre la venida del Señor, no solo que vendrá en una nube, sino también que se encarnará en secreto. Tal como el Señor Jesús dijo: ‘Vosotros también estad preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no esperéis’ (Lucas 12:40). ‘He aquí, vengo como ladrón’ (Apocalipsis 16:15). Y Lucas 17:24-25 dice: ‘Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que Él padezca mucho y sea rechazado por esta generación’”. “El Señor Jesús mencionó la venida del Hijo del hombre muchas veces, y en todas se refirió a la venida del Señor hecho carne”. “Si delimitamos Su venida a que llegará en una nube, ¿cómo se podrían cumplir esas profecías que dicen que vendrá en secreto? El Señor llegará en dos formas en los últimos días. Primeramente, se encarnará y vendrá secretamente para hacer la obra del juicio, empezando por la casa de Dios, después llegará en una nube y se aparecerá ante todos los pueblos”. “Si no observamos las profecías que dicen que Él vendrá en secreto sino solo las que dicen que llegará en una nube, eso es injusto y arbitrario, y podríamos perder nuestra oportunidad de dar la bienvenida al Señor”.

Mi padre frunció el ceño sin decir nada, y entonces me interrumpió con enfado: “ Ya basta. He leído la Biblia desde que era pequeño y he servido al Señor durante años. ¿No sé yo más que tú? ¿Qué sabes tú después de apenas tres años en la escuela de divinidad?” Podía ver que era incapaz de calmarse y que mi comunicación cayó en saco roto. Me volví a mi habitación. Lo intenté unas cuantas veces más después de eso pero no entraba en razón e incluso dijo: “Creer en el Señor es suficiente. ¡Cállate o vete de esta casa!” Me sorprendió y me disgustó que dijese eso. Había estado sirviendo al Señor por mucho tiempo y siempre había sido afectuoso y humilde. Había estado ansiando la venida del Señor, pero ahora que Él estaba aquí, mi padre se adhería a la Biblia literal sin analizar y hasta montó en cólera. Sentí que mi padre estaba siendo muy tozudo. Estaba frustrado y perdí algo de confianza en compartir el evangelio cuando vi a mi padre, tan bien versado en la Biblia, pero tan apegado a sus nociones.

Cuando algunos hermanos y hermanas lo descubrieron, me enviaron estas palabras de Dios para animarme: “¿Eres consciente de la carga que llevas a cuestas, tu comisión, y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de la misión histórica? ¿Cómo servirás adecuadamente como un señor en la próxima era? ¿Tienes un fuerte sentido de señorío? ¿Cómo explicarías el señor de todas las cosas? ¿Es realmente el señor de todas las criaturas vivientes y todas las cosas físicas del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso de la siguiente fase de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que seas su pastor? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, patéticos, ciegos, están confundidos, lamentándose en las tinieblas: ‘¿dónde está el camino?’. Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse las fuerzas de la oscuridad que han oprimido a los hombres durante tantos años. ¿Quién puede conocer el alcance completo de la ansiedad con la esperan, y cómo anhelan día y noche por esto? Incluso cuando la luz les pase por delante, estas personas que sufren profundamente permanecen encarceladas en una mazmorra oscura, sin esperanza de liberación; ¿cuándo dejarán de llorar? Es terrible la desgracia de estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo están sufriendo verdaderamente tal desgracia. Han estado mucho tiempo sellados por cuerdas despiadadas y han permanecido atrapados en esta situación por tanto tiempo a causa de cadenas despiadadas y la historia congelada. ¿Y quién ha oído los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha contemplado sus rostros miserables? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente, que creó con Sus propias manos, sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son las víctimas que han sido envenenadas. Y aunque han sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría pensado que el maligno ha envenenado a la humanidad hace mucho? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? ¿No estás dispuesto a esforzarte por salvar a estos superviviendo por tu amor por Dios? ¿No estás dispuesto a dedicar todas tus fuerzas para retribuir a Dios, que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre?” (“La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios realmente me alentaron. Muchas personas no conocen la palabra de Dios y están sofocados por las nociones religiosas por lo que no investigan las noticias del regreso del Señor. Están en la oscuridad, desnutridos de la palabra de Dios. He tenido la gran suerte de oír la palabra de Dios y seguir las huellas del Cordero, por lo que tengo la responsabilidad de compartir el evangelio del reino con ellos. Entonces pueden oír la voz de Dios y ser llevados ante Su trono, y ser purificados y salvados a través de las palabras de Dios. Esto es ser considerado con la voluntad de Dios.. Mi padre fue un verdadero creyente durante mucho tiempo y siempre había anhelado el regreso del Señor. Estaba demasiado atado a las nociones religiosas por lo que, claro está, no podía aceptarlo de inmediato. Sabía que tenía que confiar en Dios y seguir compartiendo la obra de los últimos días de Dios con él para cumplir con mi deber.

La actitud de mi padre se suavizó un poco al quinto día, por lo que seguí compartiendo el testimonio de la obra del juicio de Dios. Dijo sombríamente: “Nuestra fe está en el Señor Jesús. Creer en nuestros corazones y confesar con nuestras bocas significa que estamos justificados y salvados por la fe. El Señor ha asumido nuestros pecados, por lo que cuando Él venga nos llevará a Su reino. No necesitamos que Dios venga a juzgarnos.” Le compartí la enseñanza de que nuestros pecados son perdonados a través de nuestra fe en el Señor, pero siempre estamos pecando y confesándonos. No estamos libres de pecado. “Papá, piénsalo, le dices a la gente que sea humilde y paciente y eres gentil con los demás, pero en casa te enfadas con mamá y discutes mucho con ella. No puedes mantener las enseñanzas del Señor”. Me interrumpió furiosamente y no me dejó decir nada más. Al día siguiente encontré otra oportunidad para compartir esta comunicación con él: “Papá, el Señor nos enseña a amar a nuestros enemigos. No soy tu enemigo, sino tu hijo. Solo te estoy contando los hechos sobre la venida del Señor para obrar y tú no solo no los buscas, sino que pierdes los estribos. Esto no es mostrar tolerancia. Sé que no quieres enojarte. Esto se debe a que nuestras naturalezas pecaminosas no han sido resueltas y por eso no podemos evitar recriminar a la gente con rabia”. “La Biblia dice: ‘Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor’ (Hebreos 12:14). El Señor Jesús también dijo: ‘En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre’ (Juan 8:34-35)”. “Esto es realmente claro. El Señor es santo, y quienes no son santos no pueden verle. Estamos pecando constantemente, vivimos en pecado y no somos santos ni de lejos. ¿Cómo podríamos entrar en el reino de Dios? “El Señor Jesús profetizó Su regreso muchas veces y que Él expresaría verdades y haría la obra del juicio para purificar y salvar completamente a la humanidad, y llevarnos a Su reino. Tal como dijo el Señor Jesús: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad’ (Juan 16:12-13)”. “El Señor ha regresado ahora y ha declarado todas las verdades que purifican y salvan a la humanidad. Está realizando la obra del juicio para resolver completamente nuestra naturaleza pecaminosa”. “Solo podemos entrar en el reino de Dios si nuestra corrupción es purificada a través del juicio.” “Papá, tenemos que buscar humildemente la obra de Dios de los últimos días. Solo has de leer las palabras de Dios Todopoderoso y comprobar si es la voz de Dios. ¡No querrás perderte la venida del Señor!”

Quise mostrarle una breve representación del evangelio, pero se negó a verla. Sabía mucho sobre la Biblia y había hecho algunas cosas buenas. Daba a los pobres y a veces llegó a ayudar a otros cuando estaba flojo de dinero, y permitió a la iglesia utilizar su vivienda gratis. Pero al enfrentarse a la nueva obra de Dios. se adhería tercamente a sus nociones y se negaba a buscarla. Me recordaba a los fariseos. Temía que mi padre se opondría a Dios al igual que ellos y perdería la salvación de Dios. Le advertí “Los fariseos conocían bien la Biblia y parecían devotos, pero no conocían al Señor en absoluto. Su obra no encajaba con las nociones de ellos y no buscaban con corazones humildes, sino que se adherían a la escritura literal, resistiéndose y condenándole furiosamente. Lo crucificaron y fueron castigados por Dios...” Me cortó antes de que pudiera terminar. “¿Te refieres a mí? ¿Me estás llamando fariseo?” Respondí precipitadamente: “No te estoy llamando fariseo, papá. Es que no quiero que sigas el mismo camino de ellos, de servir a Dios mientras te opones a Él”. “Has esperado el regreso del Señor durante todos estos años, Pero ahora que Él está aquí, no lo buscas con humildad. Estás pegado a las Escrituras literales y a tus nociones. No quieres aceptarlo. Si miramos a la obra de Dios de los últimos días de ese modo, seremos condenados por Dios igual que los fariseos y perderemos nuestra salvación”. La obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días es el último y más importante paso de Dios para la salvación de la humanidad. Muy pronto va a llegar a su fin. Ya ha creado un grupo de vencedores antes de los desastres, que pronto estarán sobre nosotros. Si no aceptamos Su juicio y Su purificación, cuando lleguen los desastres, estaremos llorando y rechinando los dientes”. Esto hizo enojar aún más a mi padre. Se puso de pie y dijo: “¡Ya he tenido suficiente contigo! Si sigues hablando, a partir de hoy ya no serás más mi hijo. ¡Fuera de esta casa ahora mismo!”

Oírle decir esto fue un gran disgusto. Mi padre y yo habíamos tenido una relación muy estrecha anteriormente. Teníamos conversaciones íntimas, leíamos la Biblia y buscábamos la voluntad de Dios juntos. Me enseñó a ser paciente, tolerante, humilde y obediente. Jamás imaginé que me echaría de casa y que incluso me trataría como a un enemigo solo por dar testimonio de la obra de Dios de los últimos días. Siguiendo su ejemplo, el resto de la familia me trataba fríamente. Me sentía muy solitario y desamparado. Mandé un mensaje a los hermanos y hermanas sobre ello y una hermana me envió un fragmento de las palabras de Dios. “La difusión del evangelio es deber y obligación de todos. En cualquier momento, independientemente de lo que oigamos o veamos o del tipo de tratamiento que recibamos, siempre hemos de persistir en esta responsabilidad de difundir el evangelio. Bajo ninguna circunstancia podemos renunciar a este deber por negatividad o debilidad. El deber de difundir el evangelio no es pan comido, sino que está lleno de peligros. Cuando difundáis el evangelio, no os enfrentaréis a ángeles, extraterrestres ni robots. Solo os enfrentaréis a la humanidad malvada y corrupta, a demonios vivientes, bestias; son toda la humanidad superviviente en este espacio maligno, hondamente corrompida por Satanás y opuesta a Dios. Por lo tanto, durante la difusión del evangelio hay, ciertamente, todo tipo de peligros, por no hablar de mezquinas calumnias, burlas y malentendidos, que son incluso más. Si realmente consideras la difusión del evangelio una responsabilidad, una obligación y tu deber, podrás considerar correctamente estas cosas y hasta ocuparte correctamente de ellas, y no renunciarás a tu responsabilidad y obligación ni te desviarás de tu intención original de difundir el evangelio y dar testimonio de Dios por ellas, pues es tu deber. ¿Cómo debe entenderse este deber? El valor y la responsabilidad principal de esta vida que tienes radican en la difusión tanto de la buena nueva de la obra de Dios en los últimos días como del evangelio de Su obra” (“Registros de las pláticas de Cristo”). Las palabras de Dios me animaron mucho. Vi que ser rechazado cuando compartes el evangelio es algo realmente habitual. Las personas están profundamente corrompidas por Satanás y no aman la verdad. Son arrogantes y están atascados en sus propias nociones e imaginaciones. No podía abandonar mi deber y mi responsabilidad frente a las dificultades. Pensé en los viajes de Pedro por todo el mundo para compartir el evangelio pese a la oposición de sus padres. Fue juzgado, castigado, y puesto a prueba cientos de veces, y luego fue perfeccionado por Dios. Vivió una vida importante. Tenía que ser como Pedro, cumplir bien mi deber y difundir el evangelio de Dios por mucho que sufriera o mi familia no me comprendiera.

Hice el equipaje a la mañana siguiente, preparándome para irme. Mi padre dijo: “Puedes quedarte si quieres, pero debes dejar de predicar el camino de Dios Todopoderoso”. Dije con determinación: “Papá, sabes que siempre quise servir al Señor. Fui a la escuela de divinidad para aprender más verdades de la Biblia y para retribuir el amor de Dios, Pero leí la Biblia muchas veces sin obtener ninguna verdad. Me sentía cada vez más sombrío y sediento espiritualmente. Hice algunas buenas acciones y ayudé al prójimo, pero no quería dar a compañeros de clase que pasaban verdadera necesidad. Me ponía de frente en los servicios matinales y vespertinos para que me vieran. Estaba celoso de los hermanos y hermanas en mi grupo de alabanza que sabían tocar instrumentos musicales porque yo solo sabía cantar. Estaba celoso de las personas que obtenían mejores notas en los exámenes que yo. No podía controlar estos pensamientos malignos. Sencillamente no podía huir del pecado. Era algo realmente doloroso. Hallé finalmente la respuesta cuando leí las palabras de Dios Todopoderoso. Nuestros pecados son perdonados a través de nuestra fe en el Señor y Él no nos ve como pecadores. pero nuestra naturaleza pecaminosa no ha sido resuelta”. “Aceptar el juicio de Dios de los últimos días es la única forma de ser purificados y entrar en Su reino. He oído la voz de Dios y sé que el Señor ha venido. El reino ha descendido. Tengo el deber de compartir el evangelio del reino con más gente así que no pienso defraudar a Dios”. No parecía tan resistente después de oír esto. Parecía un poco disgustado y me dijo: “Puedes irte. Oraré por ti. Si Dios Todopoderoso es realmente el Señor Jesús retornado, lo aceptaré. Si no, tendrás que volver”.

Me alojé en una pequeña pensión después de eso, trabajando para ganarme la vida mientras compartía el evangelio. Oraba todo el rato, poniendo a mi padre y al resto de mi familia en las manos de Dios. Mi padre me llamó inesperadamente dos semanas después y me preguntó cómo estaba. Me dijo que lamentaba realmente haberme abroncado antes. Dijo que siempre decía a la gente que hay que ser humilde, pero había perdido los estribos conmigo y era verdad que no podía respetar los mandamientos del Señor. Entonces, me dijo: “Vuelve. Quiero saber más sobre la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días”. Me puse muy sorprendido y emocionado al oírle decir esto. Se había resistido mucho a la nueva obra de Dios, pero ahora estaba esforzándose en buscar. Sabía que Dios había oído mis oraciones. Ofrecí mis gracias y alabanzas a Dios. De vuelta a casa, mi padre me dijo: “No podía dormir después de que te fuiste. Todo lo que dijiste estaba en mi mente día y noche. Estuve todo el rato orando y consultando las Escrituras. Y realmente ahí dice que Dios hará la obra del juicio en los últimos días, que el Señor vendrá a medianoche en secreto como el Hijo del hombre. Llamará a nuestras puertas, las ovejas de Dios oyen la voz de Dios Y solo las vírgenes prudentes pueden oír la voz de Dios mientras que las vírgenes imprudentes, no. Me parece que tenías razón. Nunca había oído eso antes, pero hay bases bíblicas para todo ello y los hechos concuerdan. Lo que dices tiene que ver con profecías de la llegada del Señor. Si el Señor Jesús ha regresado, esto es un gran acontecimiento”. Tengo que investigar esto”. “Mucho me temo que me he convertido realmente en un fariseo y que he perdido la salvación de Dios. Necesito buscar la verdad sobre la obra de Dios de los últimos días”. Entonces hizo una pregunta: “El Señor Jesús nos redimió a través de Su crucifixión y tomó todos nuestros pecados por lo que no nos ve tan pecaminosos, y cuando Él venga, podremos ir derecho al cielo. ¿Por qué Él necesita efectuar esta etapa de la obra de juicio?

Me sentía muy feliz al ver que mi padre tenía esa clase de comprensión y búsqueda. Para contestar a su pregunta, vimos una secuencia de la película Canción de victoria titulada “¿Por qué el Señor vuelve a hacer la obra del juicio en los últimos días?”. La hermana que sale allí lee dos fragmentos de las palabras de Dios Todopoderoso. “Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya habían sido plantados en su interior, y, después de miles de años de ser corrompido por Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza establecida que se resiste a Dios. Por tanto, cuando el hombre ha sido redimido, no se trata más que de un caso de redención en el que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa que existe en su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan contaminado debe pasar por un cambio antes de volverse digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de la conquista, así como la segunda etapa en la obra de la salvación. El hombre llega a ser ganado por Dios por medio del juicio y el castigo por la palabra, y es por medio del uso de la palabra para refinar, juzgar y revelar que todas las impurezas, las nociones, los motivos y las aspiraciones individuales dentro del corazón del hombre se revelan completamente”. “Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de la ofrenda por el pecado, pero en lo que se refiere a cómo puede lograrse que el hombre no peque más y cómo puede extirparse por completo y transformarse su naturaleza pecaminosa, él no tiene forma de resolver este problema. Los pecados del hombre fueron perdonados, y esto es gracias a la obra de crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en su viejo carácter satánico corrupto del pasado. Así pues, el hombre debe ser completamente salvado de su carácter satánico corrupto para que su naturaleza pecadora le sea completamente extirpada y no se desarrolle más, permitiendo, así, que el carácter del hombre se transforme. Esto requeriría que el hombre entendiera la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También requeriría que el hombre actuara de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y pueda ser conforme a la voluntad de Dios, despojarse de su carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, emergiendo, así, totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa” (“La Palabra manifestada en carne”).

Luego compartió esta comunicación: “La obra de redención del Señor Jesús en la Era de la Gracia solo perdonó los pecados del hombre, pero nuestra naturaleza pecaminosa permanece. Estos son nuestra naturaleza satánica y nuestro carácter satánico que están profundamente arraigados en nuestros corazones y se han convertido en nuestras vidas”. “Por eso no podemos evitar pecar y resistirnos a Dios. Nuestra naturaleza satánica es la raíz de ello”. “Dios puede perdonar nuestros pecados, pero nuestra naturaleza pecaminosa está profundamente arraigada y hace tiempo que se convirtió en nuestra propia vida. Eso no puede ser perdonado. Por eso Dios tiene que juzgarnos y castigarnos para salvarnos completamente de las ataduras de nuestra naturaleza satánica”. “Dios hace la obra del juicio de los últimos días por la naturaleza y el carácter satánicos que hay dentro de la humanidad corrupta”. “Es posible que algunos pregunten si esto puede solucionarse únicamente a través del juicio y el castigo. Si pagamos un precio, sometemos nuestros cuerpos y ejercemos moderación, ¿podemos resolver nuestra naturaleza satánica? Absolutamente no. Tal como dijo Pablo: ‘Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no’ (Romanos 7:18). Todos hemos vivido esta clase de experiencia. Hemos sufrido y sometido nuestros cuerpos para huir del pecado y trascender la carne, pero ¿quien ha vencido a Satanás y se ha sometido verdaderamente a Dios? Casi nadie. Esto demuestra que dejados a nuestra suerte, no podemos resolver nuestra naturaleza satánica”. “Tenemos que someternos al juicio, al castigo, a las pruebas y al refinamiento de Dios para obtener la verdad y solucionar realmente nuestra naturaleza satánica”. Sobre la base de la obra de redención del Señor Jesús, en los últimos días, Dios Todopoderoso juzga y castiga al hombre, expresa todas las verdades que purifican y salvan al hombre, y revela los misterios de la obra de gestión de Dios de 6.000 años, como la historia verdadera de Su obra en las Eras de la Ley, de la Gracia y del Reino y lo alcanzado en cada una de ellas, el significado de Su juicio en los últimos días y de Sus nombres, el misterio de la encarnación, la historia real de la Biblia, cómo Él termina la era, cómo el reino de Cristo ve la luz, y el resultado de cada especie de persona. También expone la raíz del mal y la oscuridad en el mundo y la verdad de la corrupción de la humanidad por parte de Satanás. Juzga y expone nuestra naturaleza y nuestro carácter satánicos que se oponen a Dios. Hemos sufrido unos cuantos años de juicio y castigo de las palabras de Dios, comprendido nuestra naturaleza satánica resistente a Dios, qué venenos y carácter satánico están dentro de nuestra naturaleza satánica, y hemos visto la verdad de cómo Satanás nos ha corrompido. Hemos empezado a entender el carácter justo e inofendible de Dios y hemos caído ante Dios en el lamento, despreciándonos a nosotros mismos. Hemos empezado a practicar la verdad y a vivir según las palabras de Dios. Nuestro carácter corrupto cambia y es purificado lentamente. Mentimos, pecamos, y nos resistimos menos a Dios”. “Todo esto se debe al juicio de Dios de los últimos días. Solo la obra del juicio de Dios Todopoderoso puede completamente purificar y salvar al hombre. Esto es un hecho”.

Mi padre lo vio todo atentamente. Habló poco, pero dijo con sinceridad: “Ahora lo comprendo. Quiero examinar más la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días”. Le entregué un ejemplar del libro Las ovejas de Dios oyen la voz de Dios y empezó a leer las palabras de Dios Todopoderoso todas las mañanas. A veces lo comparaba con la Biblia, pero al cabo de un rato decía que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad y son la voz de Dios. Quedó convencido de que Dios Todopoderoso es el Señor Jesús retornado y aceptó Su obra de los últimos días.

Al poco tiempo, nuestro antiguo pastor se enteró de que mi padre había aceptado la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y vino con un misionero y otro colaborador para detenerle. Mi padre había dado fe de la obra de Dios de los últimos días y dijo seriamente: “He servido al Señor durante años. Conozco bien la Biblia y parezco devoto y fiel, pero no busqué la verdad ni investigué humildemente cuando oí que el Señor había regresado. Desconocía todo tipo de profecías bíblicas sobre el regreso del Señor para hacer la obra del juicio en los últimos días y hasta eché a mi hijo de mi casa cuando compartió el evangelio conmigo. Soy muy rebelde. Creía que entendía la Biblia perfectamente bien y que nadie podía convencerme lo contrario, pero al leer las palabras de Dios Todopoderoso realmente me conmoví. Ahora comprendo que solo los buscadores de la verdad pueden oír la voz de Dios y obtener Su salvación en los últimos días”. Al oír su comunicación y pensar en cómo se había resistido a la nueva obra de Dios, me saltaron las lágrimas. Di gracias a Dios desde el fondo de mi corazón. Vi que realmente las palabras de Dios son la verdad y pueden conquistar los corazones humanos. Por muy fuertes que sean las nociones religiosas de algunos o muy rebelde sea su carácter, si buscan y leen la palabra de Dios oirán la voz de Dios y verán Su aparición. Tal como dijo el Señor Jesús, “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27).

Toda mi familia, los siete, ya hemos aceptado la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Tengo mucha más confianza para compartir el evangelio.

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