App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

La Palabra manifestada en carne

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

Capítulo 68

Mi palabra se implementa en todo país, lugar, nación y denominación, y está siendo cumplida en todo rincón en cualquier momento dado. Los desastres que ocurren en todas partes no son batallas entre personas ni luchas con armas. No habrá más guerras después. Todos están a Mi alcance. Todos se enfrentarán a Mi juicio y languidecerán en medio del desastre. Que aquellos que se resisten a Mí y quienes no toman la iniciativa de cooperar conmigo sufran el dolor de diversos desastres. Que lloren y crujan los dientes en la eternidad y permanezcan para siempre en la oscuridad. No sobrevivirán. Yo actúo de forma directa y ágil, y no considero cuán fiel me has sido en el pasado. Siempre y cuando te resistas a Mí, Mi mano de juicio desatará rápidamente ira sobre ti sin ningún retraso en absoluto, ni siquiera un segundo, y sin una pizca de misericordia. Yo he dicho todo el tiempo que soy el Dios que mantiene Su palabra. Toda palabra que digo se cumplirá y todos lo veréis. Esto es lo que se quiere decir verdaderamente con entrar en la realidad en todas las cosas.

La gran catástrofe no vendrá sobre Mis hijos, sobre aquellos que amo. Cada momento, cada segundo, Yo cuidaré de Mis hijos. Vosotros no necesitáis sufrir esas dificultades o calamidades. Yo haré que Mis hijos sean perfectos, y cumpliré Mis palabras en ellos para que veáis con toda claridad Mi omnipotencia, para que podáis madurar en vuestras vidas y soportar pronto una carga por Mí y entregaros por completo para el cumplimiento de Mi plan de gestión. Debéis sentiros felices y alegres por ello. Os daré todo y os dejaré reinar. Yo pondré todo en vuestras manos; los hijos heredarán todo del padre, por no mencionar a aquellos de vosotros que os convirtáis en hijos primogénitos. En verdad seréis bendecidos para que no sufráis las dificultades de la gran catástrofe, sino que disfrutaréis de bendiciones eternas. ¡Qué glorioso! ¡Qué glorioso!

Aumentad vuestro ritmo y seguid Mis pasos en todo momento y lugar, y no os quedéis atrás. Que vuestro corazón siga al mío; que vuestra mente siga a la mía. Cooperad conmigo con Mi mismo sentir. Comed conmigo, vivid conmigo y disfrutad conmigo. Maravillosas bendiciones os esperan para que las disfrutéis y toméis. Hay tal incomparable abundancia dentro de Mí. No se ha preparado ni siquiera un poco para nadie más; Yo hago esto enteramente para Mis hijos.

Ahora, lo que tengo en Mi mente es lo que se cumplirá. Una vez que haya terminado de hablar con vosotros, esos asuntos ya habrán sido completados. La obra procede verdaderamente así de rápido y cambia en cualquier momento. Si vuestra atención se distrae incluso un solo momento, ocurrirá un fenómeno “centrífugo”, seréis echados muy lejos y saldréis de esta corriente. Si no buscáis con seriedad permitiréis que Mis esfuerzos concienzudos sean en vano. Más adelante, personas de diversas naciones llegarán en masa en cualquier momento. En vuestro nivel actual, ¿seréis capaces de liderarlas? Yo os entrenaré exhaustivamente para que os convirtáis en buenos soldados en este corto período de tiempo con el fin de completar Mi comisión. Deseo que vosotros glorifiquéis Mi nombre en todos los aspectos y deis testimonios maravillosos por Mí. Que a quienes ellos despreciaron estén por encima de ellos hoy y los lideren y gobiernen. ¿Comprendéis Mis intenciones? ¿Sois conscientes de Mi esfuerzo concienzudo? Yo hago todo esto por vuestro propio bien. Depende de que seáis o no capaces de disfrutar de Mis bendiciones.

Yo, Dios, que observo la mente y el corazón del hombre, viajo a los confines de la tierra. ¿Quién se atreve a no rendirme servicio? Las tensiones se intensifican entre todas las naciones y estas luchan implacablemente, pero al final no escaparán de Mi alcance. Sin duda no las absolveré fácilmente. Las llevaré a juicio una por una en base a sus acciones, estatus terrenal y placeres terrenales. No perdonaré a ninguna de ellas. Mi ira ha empezado a revelarse y toda ella caerá sobre ellas. Todo se cumplirá en ellas una por una y esto será enteramente lo que ellas se habrán provocado a sí mismas. Los que no me conocieron o me despreciaron en el pasado se enfrentarán ahora a Mi juicio. En cuanto a los que persiguieron a Mis hijos en el pasado, Yo los llevaré particularmente al castigo según lo que dijeron e hicieron. Ni siquiera perdonaré a los niños. Todos ellos son de la clase de Satanás. Aunque no digan ni hagan nada, si odian a Mis hijos en su corazón, no perdonaré a ni uno solo de ellos. Haré que todos ellos vean que quienes reinan y ostentan el poder hoy somos nosotros, este grupo de personas, ellos sin duda no. ¡Por esta razón, debéis dedicar más todavía vuestra máxima fuerza posible y gastaros sinceramente por Mí, con el fin de glorificarme y dar testimonio de Mi nombre en todo lugar, rincón, religión y denominación, y difundirlo hasta los confines de todo el universo!

Anterior:Capítulo 65

Siguiente:Capítulo 70

También podría gustarte