845 Solo quienes son perfeccionados por Dios pueden amarlo sinceramente

El hombre vive bajo el manto de Satanás,

influido por la oscuridad,

incapaz de huir de la esclavitud

de la influencia de Satanás.

Su carácter, procesado por Satanás,

cada vez se ha vuelto más corrupto.

El hombre siempre ha vivido así,

es incapaz de amar a Dios.

Para amar a Dios de verdad, se debe ser perfeccionado,

quebrantado, podado, castigado

y refinado por el Espíritu Santo.

Si se desea amar a Dios de verdad,

se debe dejar la arrogancia, la vanidad, la pretensión.

Eso pertenece al carácter de Satanás.

Si el hombre no se despoja de eso,

su amor impuro será, y su amor, satánico,

no puede ser aprobado por Dios.

Para amar a Dios de verdad, se debe ser perfeccionado,

quebrantado, podado, castigado

y refinado por el Espíritu Santo.

Si dices que parte de tu carácter representa a Dios,

y que tu amor es sincero,

entonces eres arrogante y eres ridículo.

¡Tales personas son el arcángel!

La naturaleza innata del hombre no puede a Dios representar.

El hombre debe dejar su naturaleza innata

por el perfeccionamiento de Dios.

Solo si cumple la voluntad de Dios,

y se somete a Su castigo y a la obra del Espíritu Santo,

lo que vive el hombre puede Dios aprobar.

Para amar a Dios de verdad, se debe ser perfeccionado,

quebrantado, podado, castigado

y refinado por el Espíritu Santo.

Adaptado de ‘El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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Tal como Él dijo: “Él hace que el hombre vuelva a nacer y le permite vivir con constancia en cada función de su vida. Gracias a Su poder y Su fuerza de vida inextinguible, el hombre ha vivido generación tras generación, a través de las cuales el poder de la vida de Dios ha sido el pilar de la existencia del hombre, […]La fuerza de vida de Dios puede prevalecer sobre cualquier poder; además, excede cualquier poder. Su vida es eterna, Su poder extraordinario, y Su fuerza de vida ningún ser creado o fuerza enemiga la puede aplastar fácilmente” (“Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna” en La Palabra manifestada en carne).

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