356 Las dos encarnaciones de Dios provienen de una sola fuente

I

La obra de la segunda encarnación

parece muy distinta de la primera,

que no se puede ver esta vez.

Es como si no tuviesen nada en común.

La obra de las dos carnes difiere,

pero eso no prueba que Su fuente sea diferente.

La naturaleza de la obra realizada

es lo que revela Su origen, no Su apariencia.

La obra de las dos encarnaciones es distinta,

pero la esencia y la fuente de la obra es la misma.

Cumplen dos etapas distintas de la obra

y se manifiestan en eras distintas.

En cualquier caso, las encarnaciones de Dios

tienen el mismo origen y la misma esencia.

Esta es una verdad que nadie puede negar

y nadie puede decir que no tiene sentido.

II

Durante las tres etapas de Su obra,

Dios tuvo dos encarnaciones.

Ambas se complementan y dieron inicio

a una nueva era y obra.

Es imposible que los ojos y la mente de un hombre

entiendan si ambas encarnaciones tienen la misma fuente.

Pero ambas tienen la misma esencia,

ya que Su obra comienza de la misma fuente del Espíritu.

La obra de las dos encarnaciones es distinta,

pero la esencia y la fuente de la obra es la misma.

Cumplen dos etapas distintas de la obra

y se manifiestan en eras distintas.

En cualquier caso, las encarnaciones de Dios

tienen el mismo origen y la misma esencia.

Esta es una verdad que nadie puede negar

y nadie puede decir que no tiene sentido.

III

Que las dos encarnaciones tengan la misma fuente

no lo puede juzgar la era ni donde han nacido,

ni otros factores similares,

sino la obra divina que expresan.

La obra de las dos encarnaciones es distinta,

pero la esencia y la fuente de la obra es la misma.

Cumplen dos etapas distintas de la obra

y se manifiestan en eras distintas.

En cualquier caso, las encarnaciones de Dios

tienen el mismo origen y la misma esencia.

Esta es una verdad que nadie puede negar

y nadie puede decir que no tiene sentido.


Adaptado de ‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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