3. Mi descubrimiento del misterio del juicio

Por Enhui, Malasia

Me llamo Enhui y tengo 46 años. Vivo en Malasia y soy creyente en el Señor desde hace 27 años. En octubre de 2015 me trasladé a otra ciudad para trabajar. A mis nuevos compañeros les gustaba mucho Facebook, que utilizaban para chatear, hacer nuevos amigos y colgar publicaciones. Al saber que no tenía cuenta en Facebook, me crearon una, y poco a poco aprendí a conectarme para usarla. Cuando tenía tiempo, echaba un vistazo a las publicaciones de algunos hermanos y hermanas en el Señor, las compartía y les daba un “Me gusta”. A veces publicaba alabanzas al Señor o compartía Su gracia con mi grupo de amigos. Cada día era verdaderamente pleno para mí.

Un día de febrero de 2016, mirando el perfil de uno de mis amigos de Facebook vi esta publicación: “Hoy hemos debatido la cuestión del juicio en nuestro grupo. Cada cual dijo una cosa, pero estuvimos de acuerdo en los puntos principales. Dijo uno: ‘Si no entiendo algo, no me atrevo a soltar una tontería de las de siempre; eso es algo que Dios llevará a cabo en el futuro y no deberíamos tratar de hacer conjeturas a lo loco’. Otro comentó: ‘Salmos 75:2 afirma: «Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad». Dios toma nota de todo lo que hace cada persona, así que cuando regrese el Señor Jesús para juzgar a los seres humanos, nos revelará nuestros actos a todos como si estuviera reproduciendo una película. Por tanto, siempre debemos comportarnos con rectitud y nunca jamás hemos de hacer el mal para que así Dios no nos juzge y arroje al infierno’. Otra persona dijo: ‘La Biblia manifiesta lo siguiente: «Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia huyeron la tierra y el cielo, y no se halló lugar para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras» (Apocalipsis 20:11-12). De las escrituras se desprende que, cuando el Señor Jesús regrese en los últimos días, instalará un escritorio gigante en el cielo, se sentará ante él y abrirá los libros. Entonces, con toda la humanidad arrodillada en el suelo, llamará a cada individuo por su nombre y juzgará a todos uno por uno según sus actos. El Señor elevará a los buenos al reino de los cielos y arrojará al infierno a los malvados’”.

Tras leer esta publicación, me quedé sentada en la silla y esbocé una imagen mental del Señor Jesús juzgando a la humanidad: el Señor sentado en un trono, todas las personas arrodilladas ante Su escritorio y confesando todos sus pecados para que Dios los juzgue y el Señor enviando a cada cual al cielo o al infierno en función de sus actos. Pensé que había seguido lealmente al Señor durante más de veinte años y había hecho todo lo posible por poner en práctica Sus enseñanzas. Creía que el Señor vería mi piedad y me elevaría al reino de los cielos. Sin embargo, conforme lo pensaba más y más, de repente tuve una idea: ahora que sabía utilizar Internet, ¿por qué no buscar “juicio”, a ver qué salía? Abrí un navegador y tecleé la palabra; no recuerdo en qué enlace hice clic, pero, para mi sorpresa, apareció esta frase: “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre”. Me picó inmediatamente la curiosidad, por lo que me dirigí al sitio web para leer más. Mientras se cargaba la página, oí este himno, tan agradable como conducente a la reflexión: “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre”. La letra decía: “[…] En su vida, si el hombre quiere ser limpiado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como criatura, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni los golpes de Dios, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás, y pueda vivir en la luz de Dios. Sabes que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, y que no hay mejor bendición, gracia o protección para el hombre” (“Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”).

Cuando acabó el himno, medité la letra y me pareció muy conmovedora. Me puse a pensar: “¿Es el castigo y juicio de Dios la luz de nuestra salvación? ¿Es la máxima protección y gracia para la humanidad? ¿Cómo debemos entenderlo? Si la gente quiere purificarse y vivir con sentido, ¿eso implica que tiene que aceptar el castigo y juicio de Dios?”. Mientras reflexionaba sobre esta letra, mi cerebro daba vueltas a muchas preguntas. También pensé: “Si Dios juzgara al hombre, ¿no lo condenaría? ¿Y cómo es que el juicio llega a ser luz de salvación?”. Sentía tanta curiosidad como emoción porque nunca había oído algo así. Aunque el juicio del que hablaba el himno no se ajustaba a mi entendimiento del juicio, aún tenía una vaga sensación de que el mismo posee una relevancia muy profunda y tiene importancia para el futuro y el destino de una persona. Cuando consulté la fuente del himno comprobé que se trataba de la Iglesia de Dios Todopoderoso, por lo que me dirigí a su sitio web. Vi que no solo la página de inicio era novedosa y estéticamente agradable, sino que el contenido también era abundante y variado. Había audios, lecturas, cánticos, debates y muchas cosas más. Pensé para mis adentros: “¿Por qué nadie me ha hablado nunca de este sitio web? Está muy bien, pero ¿acaso nadie lo ha compartido porque aún no lo han descubierto?”. Hice click sobre el enlace “Libros” y, a medida que me desplazaba por la lista, vi este título: Testimonios de experiencias de adentrarse en la vida. Al pulsar sobre él, encontré, sobre todo, testimonios del juicio de Dios. Por ejemplo, “El Juicio y Castigo de Dios me salvó”, “El juicio y el castigo de Dios supusieron una grandiosa salvación para mí”, “He visto el amor de Dios en Su castigo y juicio”, “El juicio y el castigo de Dios despertaron mi corazón pecaminoso” y “El juicio y el castigo de Dios me llevan al camino correcto”. Era casi la hora de irme a trabajar, así que solo me dio tiempo a hojear rápidamente algunos de estos testimonios. Todos estaban redactados por creyentes que describían cómo se purificó su carácter corrupto y, asimismo, hablaban de sus defectos, su corrupción, sus puntos de vista erróneos sobre la fe, etc., y de cómo las palabras de juicio de Dios Todopoderoso los transformaron de algún modo. Esto me hizo sentir aún más curiosidad acerca de “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre”. ¿Acaso el juicio no consistía en ser condenados? ¿No consistía en decidir el final de cada persona? Comencé a sentir verdadera inquietud y sabía que tenía que profundizar en lo que se decía en “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre”. Llegué a la conclusión de que Testimonios de experiencias de adentrarse en la vida era, probablemente, un libro extremadamente útil para la gente de su fe y que debía mirarlo con detenimiento. No obstante, me estaba quedando sin tiempo, por lo que apagué la computadora y me fui a trabajar.

Aquella noche daba vueltas en la cama sin poder dormir; no hacían más que venirme a la cabeza imágenes del sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Sobre todo, no comprendía la frase “El castigo y el juicio de Dios son la luz de la salvación del hombre” y tenía muchas ganas de saber qué quería decir “juicio”.

A la mañana siguiente madrugué, abrí el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso y me puse a buscar la palabra “juicio”. Vi un artículo titulado “Cristo hace la obra de juicio con la verdad”, lo abrí y leí estas palabras: “El ‘juicio’ en las palabras anteriormente habladas —el juicio comenzará por la casa de Dios— se refiere al juicio que Dios pasa hoy sobre aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez hay quienes creen en imaginaciones sobrenaturales como la de que, cuando hayan llegado los últimos días, Dios erigirá una gran mesa en los cielos sobre la cual se extenderá un mantel blanco y, luego, sentado en un gran trono con todos los hombres de rodillas sobre el suelo, Él revelará los pecados de cada hombre y así determinará si van a ascender al cielo o a ser enviados al lago de fuego y azufre. No importa cuáles sean las imaginaciones del hombre, la esencia de la obra de Dios no puede ser alterada. Las imaginaciones del hombre no son sino los constructos de los pensamientos del hombre y provienen del cerebro del hombre, resumidas y juntadas a partir de lo que el hombre ha visto y oído. Digo, por lo tanto, que por más brillantes que sean las imágenes concebidas, estas siguen siendo nada más que un esbozo y no pueden sustituir el plan de la obra de Dios. A fin de cuentas, el hombre ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo puede comprender los pensamientos de Dios? El hombre concibe que la obra de juicio de parte de Dios es particularmente fantástica. Cree que puesto que es Dios mismo quien hace la obra de juicio, entonces que esta debe ser de la más colosal escala e incomprensible para los mortales, y que debe resonar a través de los cielos y sacudir la tierra; de lo contrario, ¿cómo podría ser la obra de juicio de Dios? Cree que como esta es la obra de juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso a medida que obra, y los que están siendo juzgados deben gritar con lágrimas y suplicar de rodillas por misericordia. Tal escena debe ser un gran espectáculo y profundamente enardecedora… Todos imaginan que la obra de juicio de Dios debe ser preternaturalmente maravillosa. ¿Sabes, sin embargo, que Dios comenzó la obra de juicio entre los hombres desde hace mucho tiempo y todavía estabas acurrucado en el nido acogedor? ¿Que el momento en el que piensas que la obra de juicio de Dios está comenzando oficialmente, ya es el momento en el que Dios haga de nuevo el cielo y la tierra? En ese momento, tal vez sólo habrás acabado de entender el significado de la vida, pero la implacable obra de castigo de Dios te llevará, todavía profundamente dormido, al infierno. Sólo entonces te darás cuenta repentinamente de que la obra de juicio de Dios ya habrá concluido”. Estas palabras me dejaron verdaderamente atónita. Revelaban con gran precisión los pensamientos y puntos de vista más íntimos de las personas sobre la obra del juicio de Dios de los últimos días; eran, además, muy reales y prácticas. Me pregunté: “¿Acaso es una simple imaginación mía esa idea, a la que me he aferrado, de un juicio en el cielo? Este pasaje muestra que todas las personas imaginan que la obra del juicio de Dios es misteriosa y sobrenatural. También indica que la obra del juicio comenzó hace mucho y concluirá pronto y exhorta a la gente a buscar la manifestación de Dios sin perder más tiempo. ¿Tal vez se trata de la voz de Dios?”. Ese pensamiento me dejó intranquila y realmente quería conocer, de forma clara e inmediata, la verdadera relevancia del juicio de Dios. Sin embargo, había demasiados contenidos en el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso y en ese momento no sabía por dónde empezar a buscar, así que decidí localizar a los propios miembros de la Iglesia para ver si podían ayudarme a entender las cosas.

Mediante la función de chat en línea del sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso, les envié un mensaje para expresarles mi interés por saber más sobre el juicio. Enseguida me respondió una persona y me presentó a dos hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso que se conectaron conmigo: Liu Hui y Li Mei. En el transcurso de nuestra conversación descubrí que estas dos hermanas tenían un enfoque abierto y honesto y eran muy directas; quería charlar con ellas de corazón a corazón. Les dije: “Me gusta mucho el sitio web de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Hay todo tipo de libros espirituales, himnos de alabanza, videos musicales, películas evangélicas, recitaciones de las palabras de Dios y más cosas. Hay muchísimo contenido, pero es que no entiendo lo que quieren decir con el juicio de Dios. Acabo de leer “Cristo hace la obra de juicio con la verdad”, que parece manifestar que la obra del juicio de Dios ya ha comenzado y que la idea del juicio en el cielo no es sino fruto de las nociones y fantasías humanas. Esto difiere bastante de lo que suelo entender por ‘juicio’. ¿Podrían hablarme de cómo lo entienden ustedes?”.

La hermana Liu Hui respondió: “¡Alabado sea Dios! ¡Compartamos la búsqueda y las enseñanzas! Yo también pensaba así y creía que Dios llevaría a cabo en el cielo Su obra del juicio de los últimos días. Sin embargo, tras leer las palabras de Dios Todopoderoso y hablar con los hermanos y hermanas, me di cuenta de que, en realidad, esta era tan solo una noción, una fantasía mía. Algunas profecías de la Biblia indican claramente si la obra del juicio de Dios se va a llevar a cabo en el cielo o en la tierra. Por ejemplo, Apocalipsis 14:6-7: ‘Y vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas’. Salmos 96:13: ‘Porque Él viene; porque Él viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad’. Juan 9:39: ‘Yo vine a este mundo para juicio; para que los que no ven, vean’. Estos versículos bíblicos citan ‘tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra’, ‘porque Él viene a juzgar la tierra’. y ‘Yo vine a este mundo para juicio’. Con ello vemos que, en los últimos días, Dios debe venir personalmente al mundo y vendrá a la tierra a realizar la obra del juicio para juzgar a todos los pueblos y naciones. Asimismo, gracias a la lectura de la Biblia sabemos que, antes de crear la humanidad, Dios creó los cielos, la tierra y todas las cosas para prepararnos unas condiciones de vida adecuadas. Después creó la humanidad y dispuso que viviéramos en la tierra, no en el cielo. Entonces, ¿cómo podríamos ascender al cielo? La humanidad corrupta no tiene más opción que aceptar el juicio de Dios aquí en la tierra. Además, el Libro de Apocalipsis relata que Juan vio un gran trono blanco en el cielo en la isla de Patmos. De hecho, esta fue solamente una de las visiones de Juan, pero algunos la han interpretado literalmente en el sentido de que, cuando regrese en los últimos días, Dios juzgará a la gente en el cielo. Estas no son sino nuestras nociones y fantasías, una interpretación errónea de las profecías y en absoluto la realidad de la obra de Dios”.

Me quedé anonadada con lo que oía: había leído todos los versículos bíblicos que la hermana estaba compartiendo conmigo, así que ¿cómo no había reparado en la verdadera relevancia de aquellas palabras? ¡Claro! Dios había creado la humanidad para que viviera en la tierra; entonces, ¿cómo podríamos ascender al cielo? ¡Cuán difusa e ignorante era mi fe!

A continuación, la Hermana Li Mei me enseñó lo siguiente: “En los últimos días, Dios no solo se ha encarnado para realizar la obra del juicio en la tierra, sino que Su obra comenzó hace mucho tiempo y pronto concluirá. La obra del juicio de Dios no se lleva a cabo en el cielo como la gente imagina ni se trata de condenar directamente a las personas como se cree. De hecho, antes de que concluya la obra del juicio de Dios, todos aquellos que se presenten ante Su trono serán los que podrán ser juzgados, probados y purificados por las palabras de Dios. A todos aquellos que acepten el juicio de Dios y sean purificados Dios los llevará a Su reino. Sin embargo, quienes se nieguen a aceptar el juicio de las palabras de Dios, como su naturaleza pecaminosa no habrá sido juzgada y purificada por Él, seguirán viviendo en pecado, pecando constantemente. Mentirán, engañarán, se rebelarán contra Dios y se opondrán a Él. Serán aniquilados en el infierno por sus pecados en una auténtica manifestación del carácter justo de Dios. Quienes llevamos muchos años siguiendo al Señor hemos experimentado en profundidad que, pese a haber sido redimidos de nuestros pecados por la fe, no se ha resuelto el problema de nuestra naturaleza pecaminosa. Seguimos al Señor, pero al mismo tiempo solemos contradecir Sus enseñanzas y dar rienda suelta a nuestros deseos carnales de cometer pecados tales como mentir, engañar, intrigar y luchar por la fama y la fortuna. Tenemos sed de vanidades vacías, perseguimos las malignas tendencias del mundo material y todo eso. Especialmente cuando nos enfrentamos a pruebas, accidentes y desastres, malinterpretamos a Dios, lo culpamos y hasta lo traicionamos. Podríamos decir que vivimos constantemente pecando y confesando los pecados sin sacudirnos jamás las cadenas de nuestra naturaleza pecaminosa. Dice la Biblia: ‘La santidad, sin la cual nadie verá al Señor’ (Hebreos 12:14). ¿Cómo pueden entrar en el reino de Dios personas tan corruptas como nosotros? Dios Todopoderoso ha manifestado: ‘Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios’ (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Por tanto, en los últimos días Dios está implantando Su plan de gestión al realizar la etapa de Su obra consistente en juzgar, castigar y purificar a las personas según las necesidades de la humanidad corrupta. Su propósito es salvarnos completamente del campo de acción de Satanás y eliminar las cadenas de nuestra naturaleza pecaminosa para que podamos purificarnos y salvarnos. De este modo comprobamos que la obra del juicio de Dios de los últimos días trata de purifica y salva, no de condenarnos, como la gente imagina”.

La Hermana Liu Hui prosiguió con sus enseñanzas: “Así es, hermana Enhui. Pensémoslo. Si la obra del juicio de Dios consistiera en condenarnos y castigarnos, ni uno solo de nosotros, hondamente corrompidos por Satanás, se salvaría ni podría entrar en el reino de Dios jamás. De ser así, ¿qué sentido tendría la obra del juicio de Dios? Las palabras de Dios Todopoderoso precisan claramente por qué realiza Dios la obra del juicio en los últimos días y qué relevancia tiene. Leamos dos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso: ‘Toda la vida del hombre se vive bajo el campo de acción de Satanás, y no hay ni una sola persona que por su cuenta se pueda liberar de la influencia de Satanás. Todas viven en un mundo asqueroso, en corrupción y vacío, sin el menor sentido o valor; viven unas vidas tan despreocupadas para la carne, para la lujuria y para Satanás. No le dan a su existencia el más mínimo valor. El hombre es incapaz de encontrar la verdad que lo libere de la influencia de Satanás. Aunque el hombre crea en Dios y lea la Biblia, no entiende cómo liberarse del control de la influencia de Satanás. A lo largo de las eras, muy pocas personas han descubierto este secreto y muy pocas lo han entendido. […] Si el hombre no es limpiado, entonces es de la inmundicia; si Dios no lo protege y lo cuida, entonces todavía es un cautivo de Satanás; si no es juzgado y castigado, entonces no tendrá los medios para escapar de la opresión de la oscura influencia de Satanás. El carácter corrupto que manifiestas, y el comportamiento desobediente que vives, son suficientes para probar que todavía estás viviendo bajo el campo de acción de Satanás. Si tu mente y tus pensamientos no han sido limpiados, y tu carácter no ha sido juzgado y castigado, entonces a todo tu ser todavía lo controla el campo de acción de Satanás, tu mente la controla Satanás, tus pensamientos los manipula Satanás, y todo tu ser lo controlan las manos de Satanás’ (‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro’ (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Entonces, ¿qué podemos experimentar a partir de las palabras de Dios? Vistas desde un ángulo, las palabras de Dios son extremadamente prácticas y reflejan muy bien nuestra situación en la vida real. Desde otro ángulo, podemos apreciar que si queremos ser elevados ante el trono de Dios, primero tenemos que pasar por Su juicio y purificación para deshacernos de la inmundicia y la corrupción escapar de la oscura influencia de Satanás. Solo entonces seremos aptos para que Dios nos lleve a Su reino. Sin la obra del juicio de Dios de los últimos días no podríamos purificarnos lo suficiente para convertirnos en buscadores del corazón de Dios y, por supuesto, no podríamos entrar en Su reino. Sencillamente, nunca dejaríamos de pecar y oponernos a Dios y al final Él nos aniquilaría en el infierno. De hecho, con los testimonios reales de los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso podemos percibir que el juicio y castigo de Dios es la luz de la salvación para la humanidad. Satanás ha corrompido a cada uno de nosotros, pero dado que podemos presentarnos ante Dios Todopoderoso y recibir el juicio y castigo de las palabras de Dios, nuestro carácter de vida va transformándose. Pasamos de la rebelión y la oposición a la aceptación y la sumisión; de la arrogancia, la santurronería y la inflexibilidad hacia toda persona a estar dispuestos a dejar de lado el ego y a someternos a lo que es correcto, a la verdad. Además, todo cuanto se expresa en el juicio y castigo de Dios es la verdad, así como expresión del carácter justo y santo de Dios, por lo que, cuanto más experimentamos Su juicio y castigo, más lo conocemos a Él. Y cuanto más lo conocemos, con mayor nitidez vemos el interior de las personas, las cosas y los acontecimientos del mundo. En consecuencia, nuestros puntos de vista y valores cambian en mayor o menor medida. Adquirimos mayor veneración y sumisión a Dios. Esto es lo que el juicio y castigo de Dios Todopoderoso logran en nosotros. Sin el juicio de la luz de la verdad en las palabras de Dios, todos viviríamos en las tinieblas, cometiendo pecados y luego confesándolos, confesándolos y luego volviéndolos a cometer cada día sin sacudirnos jamás las cadenas del pecado. Así, ¿cómo habría de llevarnos Dios a Su reino?”.

Tras las enseñanzas de las hermanas Li y Liu sentí como si hubieran encendido una luz brillante en mi corazón. Lo que decían era cierto: el pastor, los ancianos y los hermanos y hermanas de mi iglesia eran incapaces de escapar de la esclavitud del pecado. Yo misma solía pecar a mi pesar y no sabía poner en práctica las palabras del Señor. Todos vivimos pecando y luego confesando; realmente necesitamos que Dios regrese para que realice la etapa de juicio y purificación de Su obra. Si no hubiera estudiado la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, nunca habría llegado a entender estas verdades. Me sentí muy agradecida por la guía de Dios. Leyendo las palabras de Dios Todopoderoso, escuchando las enseñanzas de las hermanas y leyendo los testimonios escritos de los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso, en los que describían la manera en que el juicio de las palabras de Dios purificó su carácter corrupto, había llegado a comprender un poco la obra del juicio de Dios de los últimos días. Se habían disipado mis nociones y ya sabía que el juicio y castigo de Dios son esenciales para que escapemos del pecado y recibamos la purificación.

Entonces dijo Liu Hui: “Leamos otros dos pasajes de palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso manifestó: ‘Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios’ (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que a las personas que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, que nadie puede evitar. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No debes simplemente pensar en obtener bendiciones sin recibir la verdad o sin aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios’ (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). De las palabras de Dios Todopoderoso se desprende que, en los últimos días, Dios se ha hecho carne al objeto de expresar todas las verdades para purificar y salvar a la humanidad según las sus necesidades. Revela Su carácter justo, que no tolera ninguna ofensa a la humanidad. Con Sus palabras, Dios revela la naturaleza y esencia de la gente y su verdadero estado de corrupción. Únicamente si aceptamos las palabras de juicio que Dios Todopoderoso ha expresado podemos conocer nuestra arrogancia, nuestra astucia, nuestro egoísmo, nuestra maldad, etc., que forman parte de nuestra naturaleza satánica y nuestro carácter corrupto. Solo si aceptamos el juicio y castigo de Dios podemos conocer Su carácter justoy cultivar a veneración de corazón hacia Él y el verdadero arrepentimiento. Así podemos lograr transformar y purificar nuestro carácter corrupto. Esta es la relevancia del juicio de Dios y también nuestra única vía de salvación. Hermana Enhui, siempre que leamos con ahínco las palabras de Dios en la medida de lo posible, tendremos cada vez más clara la relevancia de la obra del juicio de Dios de los últimos días y comprobaremos que solamente Cristo de los últimos días puede otorgar a las personas el camino de vida eterna”.

¡Alabado sea el Señor! Aprendí muchísimo comunicándome con las hermanas. Aunque aún tengo que experimentar el juicio y castigo de Dios, con sus enseñanzas y la lectura de Testimonios de experiencias de adentrarse en la vida he percibido que el juicio y castigo de Dios Todopoderoso pueden transformar realmente a las personas. También siento auténtica necesidad de que Dios lleve a cabo la etapa de juicio y castigo de Su obra para transformarme, purificarme y así ser apta para que me eleve al reino de los cielos. Posteriormente, tras unos días más de enseñanzas, llegué a comprender mejor la relevancia de la obra del juicio de Dios y la verdad de los nombres de Dios. También aprendí verdades con las que discernir al Cristo verdadero de los falsos y las iglesias verdaderas de las falsas. Aprendí verdades sobre la encarnación de Dios, la diferencia entre la obra de Dios y la del hombre, cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo Dios nos salva y mucho más. Llegué a la firme conclusión de que Dios Todopoderoso es realmente el Señor Jesús retornado y acepté Su obra de los últimos días con alegría en el corazón. ¡Alabado sea Dios! Desde entonces tengo una sed insaciable de leer las palabras de Dios. Viviendo una vida de iglesia, compartiendo verdades con los hermanos y hermanas y aceptando el riego y alimento de las palabras de Dios, siento que mi espíritu recibe gran cantidad de sustento. Esto me ha permitido ser testigo del cumplimiento total de esta profecía del Libro del Apocalipsis de la Biblia: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). También he notado que la misma se ha cumplido en mi persona. Las palabras de Dios Todopoderoso han abierto la puerta de mi corazón y me han permitido oír la voz de Dios, conocer Su obra del juicio y regresar ante Él. ¡Alabado sea Dios!

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