El camino a la purificación

Por Christopher, Filipinas

Me llamo Christopher y soy pastor de una iglesia clandestina en Filipinas. En 1987, fui bautizado y me acerqué al Señor Jesús y, luego, por la gracia del Señor, en 1996 pasé a ser pastor de la iglesia local. En ese tiempo, además de obrar y predicar en muchos lugares de Filipinas, también predicaba en sitios como Hong Kong y Malasia. Gracias a la obra y la guía del Espíritu Santo, yo sentía que tenía una energía inagotable en mi obra para el Señor y una inspiración interminable en mis sermones. A menudo apoyaba a los hermanos y hermanas cuando estaban negativos y débiles. En ocasiones, cuando ciertos miembros de su familia que no eran creyentes se mostraban hostiles conmigo, yo de todos modos podía ser tolerante y paciente, no perdía la fe en el Señor y creía que Él podía cambiarlos. Así que sentía que yo había cambiado mucho desde que me convertí en creyente. Sin embargo, a partir de 2011, dejé de sentir la obra del Espíritu Santo tan fuertemente como antes. Poco a poco, dejé de tener nuevo esclarecimiento para mis sermones y fuerza para liberarme de vivir en pecado. No podía evitar enfadarme con mi esposa y mi hija ni darles una lección a través de mi mal genio cuando veía que no hacían lo que yo quería. Sabía que esto no era acorde con la voluntad del Señor, pero muchas veces no podía hacer nada para evitarlo. Me sentía particularmente angustiado por esto. Con el fin de liberarme de una vida de pecado y confesión, me esforcé más en leer la Biblia, ayunar y orar. También recurrí a pastores espirituales por todas partes para buscar y explorar esto juntos. Sin embargo, todos mis esfuerzos fueron inútiles y no marcaron ninguna diferencia en mi vida de pecado ni en la oscuridad de mi alma.

Entonces, una noche de primavera en 2016, mi esposa me preguntó: “Christopher, me he dado cuenta de que has estado muy preocupado últimamente. ¿Qué te sucede?”. Le dije lo que me estaba preocupando: “Me he estado preguntando estos últimos años por qué no puedo liberarme de vivir en pecado a pesar de ser pastor y haber creído en el Señor durante muchos años. Ya no logro sentir al Señor. Es como si Él me hubiera abandonado. Aunque predico por todas partes, en cuanto tengo un momento para mí, especialmente en mitad de la noche, siempre siento una especie de vacío y ansiedad y este sentimiento se vuelve cada vez más fuerte. Pienso en que he creído en el Señor durante muchos años, he leído mucho la Biblia, he escuchado muchos sermones del Señor y a menudo me he decidido a cargar la cruz y conquistarme a mí mismo, pero siempre estoy atado al pecado. Soy capaz de decir mentiras para proteger mis propios intereses y mi prestigio y no logro atenerme a las palabras ‘En su boca no fue hallado engaño’ (Apocalipsis 14:5). Cuando me enfrento a tribulaciones y refinamiento, aunque sé que ocurren con el consentimiento del Señor, aún no puedo dejar de quejarme de Él y malinterpretarlo y soy completamente incapaz de negarme a mí mismo voluntariamente. ¡Temo que, cuando el Señor vuelva, no podré entrar en el reino de los cielos por vivir en pecado de esta manera!”

Al oír esto, mi esposa me dijo: “Christopher, ¿cómo puedes pensar así? Debes tener fe; ¡eres pastor! Aunque vivamos en pecado y no nos hayamos librado de las ataduras del pecado, la Biblia dice ‘Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo’ (Romanos 10:9). ‘Porque: Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo’ (Romanos 10:13). Mientras persistamos en leer la Biblia, reunirnos, orar al Señor, llevar la cruz y seguirlo siempre hasta Su segunda venida, podremos entrar en el reino de los cielos y recibir la bendición del Señor”.

Entonces le dije a mi esposa: “Yo pensaba así antes, pero 1 Pedro 1:16 dice: ‘Porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo’. He creído en el Señor durante treinta años, pero no puedo guardar el camino del Señor y, viviendo en pecado, a menudo aún soy capaz de resistirme a Él. No cumplo en lo más mínimo con los requisitos del Señor. ¡Uf! Cuántas veces me decidí a obedecer las enseñanzas del Señor, pero no pude practicar Sus palabras. ¿Cómo iba yo a ser digno de entrar en el reino de los cielos de esa manera? El Señor Jesús dijo: ‘No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos’ (Mateo 7:21). Según las palabras del Señor, entrar en el reino de los cielos no es tan simple como pensamos. El Señor es santo, así que ¿cómo pueden ser arrebatadas al reino de los cielos las personas que no pueden practicar Su palabra y que se resisten a Él a menudo? ¡Sólo quienes han cambiado y acatan la voluntad de Dios pueden entrar en el reino de los cielos!”.

Mi esposa pensó durante un momento y me dijo: “Lo que estás diciendo tiene sentido. El Señor es santo y aún somos pecadores. No somos dignos de entrar al reino de Dios. Es sólo que… de pronto recordé… ¿El pastor Liu no invitó a un pastor coreano llamado Kim a la iglesia? ¿Por qué no le consultamos acerca de este asunto?”. Le respondí: “Sí, buena idea. El Señor Jesús dijo: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’ (Mateo 7:7). Mientras busquemos, creo que el Señor nos guiará. Como pastor, debo considerar la vida de los hermanos y hermanas. Si soy displicente en mi fe, flaco favor les haré a ellos y a mí mismo. Así que esperemos hasta que llegue el pastor Kim y consultémosle en relación con este asunto”.

Como yo quería consultar con el pastor Kim, quise conocer un poco sobre sus antecedentes. Así que investigué en internet sobre la iglesia coreana a la que él pertenecía. En las páginas que saltaron, vi la web https://www.holyspiritspeaks.org. La abrí y estas palabras me atrajeron: “El hombre recibió mucha gracia, como la paz y la felicidad de la carne, la bendición de toda la familia sobre la fe de uno, la curación de las enfermedades, etc. El resto era las buenas obras del hombre y su apariencia piadosa; si este podía vivir en base a eso, se le consideraba un buen creyente. Sólo tales creyentes podrían entrar en el cielo tras la muerte, lo que significa que fueron salvos. Pero durante su vida, no entendieron en absoluto el camino de la vida. Simplemente cometían pecados y después confesaban, en un ciclo continuo sin camino alguno hacia un carácter cambiado; así era la condición del hombre en la Era de la Gracia. ¿Ha recibido el hombre la salvación completa? ¡No!” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Estas palabras estaban tan bien expresadas que no pude evitar seguir leyendo: “Por tanto, después de completarse esa etapa, aún queda la obra de juicio y castigo. Esta etapa hace al hombre puro por medio de la palabra al darle una senda que seguir. La misma no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería abandonada y el hombre sólo se detendría tras el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, estos se le han perdonado al hombre, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero el carácter corrupto del hombre sigue en él y este todavía puede pecar y resistir a Dios; Dios no ha ganado a la humanidad. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre y pide a este que practique de acuerdo con el camino adecuado. Esta etapa es más significativa que la anterior y también más fructífera, porque, ahora, la palabra es la que provee directamente la vida del hombre, y permite que su carácter sea completamente renovado; es una etapa de obra más concienzuda” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Al leer esto, me entusiasmé muchísimo. Aunque no entendía completamente estas palabras y algunas de ellas incluso me desconcertaban, me dieron algo de esperanza. Sentía que ahí podía encontrar una forma de purificarme y cambiar. Di gracias a Dios desde el fondo de mi corazón por escuchar mi oración. Al continuar leyendo, sentí que eran unas palabras maravillosas que regaban y pastoreaban mi alma sedienta. En el sitio web vi esto: “Si no puedes encontrar la Línea del Evangelio en tu país o región, por favor déjanos un mensaje y contactaremos contigo lo más pronto posible”. Miré rápidamente, pero no había una Línea del Evangelio de Filipinas y, por tanto, dejé inmediatamente un mensaje y no dudé en escribir mi número de contacto y mi dirección de correo electrónico.

Al volver a casa esa noche, le conté sobre esto a mi esposa y, cuando ella oyó lo que dije, estuvo dispuesta a buscar también. Doy realmente gracias a Dios de que respondieran a mi mensaje el día siguiente y planearan hablar con nosotros online esa misma tarde. Esa tarde, hablamos con la hermana Liu y la hermana Su. Durante la conversación, sentía que hablaban con simpleza, destreza y perspicacia. Mi esposa estaba incluso más nerviosa que yo y les dijo: “Me gustaría preguntaros algo. ¿Está bien?”. Ellas respondieron con entusiasmo: “Por supuesto”. Mi esposa dijo: “En la web de vuestra iglesia dice: ‘Dios de los últimos días ha llevado a cabo una etapa de la obra de juicio y castigo’. Mi marido y yo sabemos que, sin santidad, nadie verá al Señor porque Él es santo, pero Romanos dice: ‘Que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo’ (Romanos 10:9). ‘Porque: Todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo’ (Romanos 10:13). Si creemos en el Señor Jesús entonces ya estamos salvados y podemos entrar en el reino de los cielos, así que ¿por qué emprende Dios de los últimos días una etapa de la obra de juicio y castigo? No entiendo este asunto y espero que podáis hablar acerca de ello”.

La hermana Liu contestó: “¡Gracias a Dios! Hablemos y dejemos que Dios nos guíe. Echemos un vistazo primero a lo que ‘ser salvado’ significa aquí. En el último período de la Era de la Ley, todas las personas se habían apartado de Dios y ya no tenían temor de Dios en el corazón. Se volvieron cada vez más pecadoras y llegaron incluso al punto de ofrecer ganado y palomos ciegos, cojos y enfermos para los sacrificios. Las personas de esa era ya no guardaban la ley y todas ellas estaban en peligro de ser condenadas a muerte por quebrantar la ley. Bajo tales circunstancias, con el fin de salvar de una muerte segura a las personas que estaban bajo la ley, Dios se encarnó personalmente, emprendió la obra de redención y fue finalmente crucificado para redimir a toda la humanidad del pecado. Los pecados de las personas podían ser perdonados por creer en el Señor Jesús, convirtiéndose así en aptas para presentarse ante Dios por medio de la oración y disfrutar de las bendiciones y la gracia de Dios. Este es el verdadero significado de ‘ser salvado’ en la Era de la Gracia. En otras palabras, ‘ser salvado’ es simplemente un perdón de los pecados del hombre. Esto es, Dios ya no considera que las personas estén manchadas por el pecado, aunque esto no significa que no tengan una esencia pecaminosa. Por tanto, ser salvado no significa que seamos completamente purificados y que hayamos logrado la salvación plena. Si queremos ser purificados, tenemos que aceptar la obra de juicio de Dios de los últimos días”.

Al oír su comunicación, mi esposa y yo finalmente entendimos que “ser salvado”, tal como se habla de ello en la epístola a los Romanos, se refería a la aceptación de la salvación del Señor Jesús y a no ser ya condenado a muerte por quebrantar la ley. No era como habíamos imaginado: que “ser salvado” significa ser totalmente purificado. Lo que ellos decían tenía sentido. Esa explicación de “ser salvado” coincide con nuestra situación de vivir en el estado de cometer pecados y luego confesarlos. Por tanto, lo que el Señor Jesús llevó a cabo era simplemente la obra redentora, no la de purificar y salvar completamente al hombre. Aunque cuando las personas creen en el Señor son salvadas, esto no significa que hayan sido totalmente purificadas. Al escuchar su comunicación, sentí que había verdad a buscar en ella, así que expresé mi disposición a escuchar más. Dije: “¡Gracias al Señor! Lo que decís es maravilloso. Hablando así con vosotras, entendemos el verdadero significado de ‘ser salvado’. Por favor continuad con vuestra comunicación y que el Señor nos guíe”. La hermana Su prosiguió diciendo: “Bien, leamos algunos pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso y todo quedará más claro. Dios Todopoderoso dijo: ‘En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado’ (‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘La obra en los últimos días es pronunciar palabras. Estas pueden dar lugar a grandes cambios en el hombre. Los cambios efectuados ahora en estas personas al aceptar estas palabras son mucho mayores que los de las personas en la Era de la Gracia al aceptar aquellas señales y maravillas. Porque, en la Era de la Gracia, los demonios salían del hombre con la imposición de manos y la oración, pero los caracteres corruptos del hombre permanecían. El hombre fue curado de su enfermedad y se le perdonaron sus pecados, pero no se hizo en él la obra para poder expulsar los caracteres satánicos corruptos. El hombre sólo fue salvo y se le perdonaron sus pecados por su fe, pero su naturaleza pecaminosa no le fue quitada y permaneció en él. Los pecados del hombre fueron perdonados a través del Dios encarnado, pero eso no significa que el hombre no tenga pecado en él. Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. Los pecados del hombre fueron perdonados gracias a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en el viejo carácter satánico y corrupto. Así pues, el hombre debe ser completamente salvo de este carácter satánico corrupto para que la naturaleza pecadora del hombre sea del todo desechada y no se desarrolle más, permitiendo así que el carácter del hombre cambie. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También necesita que el hombre actúe de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y que pueda hacer todas las cosas de acuerdo con la voluntad de Dios, desechar el carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, aflorando de este modo totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa’ (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad, se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre, pero no lo libró de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió a Jesús cargar con los pecados del hombre como la ofrenda por el pecado, sino también que Dios realizara una obra mayor para librar completamente al hombre de su carácter, que ha sido corrompido por Satanás. Y así, después de que los pecados del hombre fueron perdonados, Dios volvió a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio, que llevó al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida’ (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). Podemos ver en las palabras de Dios Todopoderoso que si sólo respetamos la obra redentora de Dios de la Era de la Gracia y no aceptamos Su obra de juicio de los últimos días, entonces el problema del origen de nuestro pecado no se resolverá. Dios Todopoderoso de los últimos días ha llegado y está llevando a cabo una etapa de la obra sobre la base de la obra de redención, juzgando y purificando al hombre. Él está declarando verdades para revelar la verdad de la corrupción del hombre, juzgando la naturaleza satánica del hombre. Él ha venido a cambiar el carácter satánico de las personas y a liberarlas completamente de la influencia de Satanás para que puedan alcanzar la salvación plena. Es evidente que la obra de juicio de Dios Todopoderoso de los últimos días es la más crítica y fundamental para purificar, salvar y perfeccionar a las personas. Así pues, sólo aceptando la obra de juicio de Dios Todopoderoso de los últimos días podemos tener un verdadero entendimiento de nuestra propia esencia corrupta y del carácter justo de Dios, liberarnos completamente de la influencia de Satanás, ser plenamente salvados por Dios y convertirnos en personas que obedecen a Dios, lo adoran y son compatibles con Él”.

Al leer estas comunicaciones, mi corazón se alegró y yo sentía que las confusiones que tenía desde mucho tiempo atrás finalmente se habían resuelto. Dios simplemente llevaba a cabo la obra de redención en la Era de la Gracia, no la de librar a las personas de su carácter satánico corrupto. La obra de juicio de Dios de revelar la verdad a través de Su encarnación en los últimos días es la obra de purificación y salvación total de la humanidad. Por tanto, ¿cómo purifica y cambia Dios a las personas y las salva completamente? Yo estaba ansioso por saber la respuesta a esta pregunta. Así que no pude esperar a preguntar: “Entendí lo que acabáis de hablar y ahora sé que solo podemos alcanzar la purificación por medio del Señor retornado que lleva a cabo la etapa de la obra de juicio. Esto es realmente lo que he anhelado durante mucho tiempo. Lo que quiero saber realmente ahora es cómo Dios Todopoderoso lleva a cabo la obra de juicio para purificar y salvar a las personas. Por favor compartid vuestra comunicación”.

La hermana Su prosiguió diciendo: “La pregunta de cómo Dios Todopoderoso lleva a cabo la obra de juicio para purificar y salvar a las personas es particularmente importante para cualquiera que quiera lograr el cambio y la purificación. Las palabras de Dios Todopoderoso aportan una claridad particular sobre este aspecto de la verdad. Te las enviaré. Hermano, ¡por favor léelas!”.

Leí con entusiasmo las palabras de Dios Todopoderoso: “En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Cuando terminé de leer las palabras de Dios, la hermana Su continuó con su comunicación: “Las palabras de Dios Todopoderoso explican muy claramente cómo Dios juzga y purifica a las personas. Dios en los últimos días está principalmente declarando verdades con respecto al carácter corrupto del hombre y la naturaleza satánica de resistirse a Dios, con el fin de juzgar, purificar y salvar a la humanidad. Dios Todopoderoso ha declarado verdades sobre muchos aspectos: cómo Satanás corrompe a las personas, cómo Dios salva a las personas, qué es seguir al hombre y qué es obedecer a Dios, qué puntos de vista debemos tener en nuestra fe, qué es el cambio del carácter, qué es temer a Dios y apartarse del mal, qué es ofender el carácter de Dios, cómo ser una persona honesta, etc. Todas estas verdades tienen autoridad y poder y pueden proveer sustento para la vida de las personas. Son la senda a la vida eterna que Dios ha concedido a la humanidad. Mientras las personas acepten y practiquen la palabra de Dios, pueden alcanzar la purificación y la salvación. Tras experimentar algunos años de la obra de juicio de Dios Todopoderoso, hemos tenido una experiencia personal de todo esto. Cuando leemos las palabras de Dios Todopoderoso de juicio, de castigo y de exposición del hombre, sentimos que son como una espada de dos filos, que revela nuestra rebeldía, corrupción, resistencia, intenciones incorrectas, nociones e imaginaciones, e incluso las toxinas de Satanás ocultas en lo profundo de nuestro corazón. Nos hacen ver que de verdad estamos muy profundamente corrompidos por Satanás y que estamos plagados de caracteres satánicos, como ser arrogantes y santurrones, deshonestos y astutos, egoístas y miserables y ciegos ante todo lo que no sean nuestros intereses, sin temor alguno de Dios. Vemos que estamos llenos de inmundicia y corrupción en nuestros actos, nuestro corazón y nuestra mente, sin ninguna semejanza humana. Nos da demasiada vergüenza mostrar nuestro rostro y somos conscientes de que si seguimos viviendo según nuestro carácter satánico corrupto, siempre seremos personas que repugnan a Dios, nunca seremos capaces de obtener Su elogio y estaremos destinados a la eliminación y el castigo. El juicio de las palabras de Dios Todopoderoso y lo que ellas revelan nos hacen reconocer el carácter majestuoso, iracundo y justo de Dios, así como desarrollar gradualmente un corazón temeroso de Dios y un arrepentimiento verdadero para poder cambiar. Ahora parece como si estuviéramos viviendo ligeramente en la semejanza humana y vemos que hemos alcanzado realmente la gran salvación de Dios. Si el juicio de Dios no hubiera recaído sobre nosotros, no habríamos tenido la oportunidad de conocer el carácter justo de Dios que no tolera las ofensas del hombre y Su esencia santa y benevolente. No podríamos llegar a odiar nuestra propia rebeldía y corrupción ni podríamos dejar a un lado nuestra corrupción y ser purificados. Por tanto, ¡cuanto más experimentamos el juicio y el castigo de Dios, más vemos que son nuestra mejor protección, la bendición más grande para nosotros y la salvación más real!”.

La hermana Liu también comunicó: “La obra de juicio y castigo de Dios Todopoderoso de los últimos días es la de purificar, salvar y perfeccionar totalmente a las personas. Si no aceptamos el juicio ante el trono de Cristo de los últimos días, no podremos lograr la purificación ni cambios en nuestro carácter vital. El resultado será sin duda el rechazo y la eliminación por parte de Dios, con lo que sufriremos la perdición y pereceremos. Nunca tendremos una oportunidad de recibir la salvación ni de entrar en el reino de los cielos. Esto es incuestionable”.

Yo dije con alegría: “¡Gracias a Dios! Se me alegró el corazón después de escuchar vuestra comunicación. He creído en el Señor durante muchos años pero realmente he vivido en el pecado y he sido incapaz de liberarme. Ahora entiendo que si no experimento el juicio y el castigo de Dios en los últimos días no podré liberarme de la esclavitud y la limitación del pecado. Ahora he encontrado la senda hacia la purificación y la salvación plena”. Después de varios días de comunicación, mi esposa y yo entendimos algunas verdades y aceptamos la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días.

¡Doy gracias a Dios Todopoderoso por amarme y salvarme! Como pastor, tengo la responsabilidad y la obligación de llevar ante Dios a todos los demás pastores y los hermanos y hermanas que conozco. Tras trabajar con estos hermanos y hermanas durante un tiempo, no sólo aceptaron a Dios Todopoderoso docenas de hermanos y hermanas de la iglesia que asistían a menudo a las reuniones, sino que también traje a la familia de Dios a otro pastor de una iglesia clandestina y la mayoría de los hermanos y hermanas de su iglesia también se volvieron hacia Dios. Yo estaba encantado de ver que esos hermanos y hermanas habían aceptado la salvación de Dios de los últimos días y habían sido elevados ante el trono de Dios. Todo esto es el fruto de la obra de Dios Todopoderoso. ¡Sea toda la gloria para Dios Todopoderoso!

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