F. Acerca de entender el propio carácter satánico y la naturaleza y esencia propias

493. Para conocerte a ti mismo, debes conocer tus expresiones de corrupción, tus propias debilidades vitales, tu carácter y tu naturaleza y tu esencia. También debes saber, hasta el último detalle, aquellas cosas que se revelan en tu vida diaria: tus motivos, tus perspectivas y tu actitud sobre cada cosa —ya sea que estés en casa o fuera—, cuando estés en reuniones, cuando estés comiendo y bebiendo las palabras de Dios o en cada problema que encuentres. A través de estas cosas debes llegar a conocerte. Para conocerte en un nivel más profundo, debes integrar las palabras de Dios; sólo puedes lograr resultados conociéndote con base en Sus palabras.

Extracto de ‘La importancia de buscar la verdad y la senda de búsqueda’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

494. ¿Cómo puedes distinguir cuál es la esencia de una persona? No puedes distinguir cuál es la naturaleza y la esencia de una persona cuando o bien no hace nada o hace algo trivial. Esto se muestra en lo que la persona revela habitualmente, en los motivos detrás de sus acciones, en las intenciones detrás de lo que hace, en los deseos que alberga y en la senda que recorre. Y, aún más importante, estas cosas se muestran en la forma como reacciona cuando se encuentra con un ambiente dispuesto por Dios, cuando se encuentra con algo que Dios le ha hecho de manera personal, cuando es puesta a prueba y refinada o es tratada y podada o, también, cuando Dios personalmente la ilumina y la guía. ¿Con qué se relaciona todo esto? Se relaciona con las acciones de una persona, la forma como vive y los principios por los cuales rige su conducta. También se relaciona con la dirección y las metas de su búsqueda y con los medios a través de los cuales lleva a cabo la búsqueda. En otras palabras, se relaciona con la senda que esta persona toma, la forma como vive, aquello que rige su vida y la base de su existencia.

Extracto de ‘Cómo distinguir la naturaleza y esencia de Pablo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

495. La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe suceder de acuerdo con las revelaciones de Dios. Sólo en la palabra de Dios se puede conocer la propia naturaleza espantosa, reconocer en ésta los diferentes venenos de Satanás, darse cuenta de que uno es necio e ignorante, y reconocer los elementos débiles y negativos de la misma. Después de que estos se conozcan completamente, y puedas verdaderamente odiarte y renunciar a la carne, de cumplir con la palabra de Dios de forma consistente y tener la voluntad de someterte de manera absoluta a la obra del Espíritu Santo y a la palabra de Dios, entonces te habrás embarcado en la senda de Pedro.

Extracto de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

496. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico; más bien, se concentró en comprender la verdad y la voluntad de Dios y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, la naturaleza corrupta del hombre y sus verdaderas deficiencias, cumpliendo, así, con todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre para que lo satisfaga. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo totalmente alineado con la voluntad de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas provenientes de Dios, Pedro se autoexaminó de un modo estricto contra cada palabra del juicio de Dios hacia el hombre, cada palabra de la revelación de Dios al hombre y cada palabra de Sus exigencias al hombre e intentó desentrañar el significado de esas palabras. Intentó reflexionar sinceramente en cada palabra que Jesús le dijo y memorizarla y tuvo muy buenos resultados. Mediante esta forma de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también comprendió la esencia, la naturaleza y los diversos tipos de defectos del hombre. Esto es lo que significa verdaderamente entenderse a uno mismo.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

497. Si las personas deben conocerse a sí mismas, deben entender sus verdaderos estados. El aspecto más importante de entender el propio estaos es comprender los propios pensamientos e ideas. En cada periodo de tiempo, los pensamientos de las personas han estado controlados por una cosa principal. Si puedes obtener el control sobre tus pensamientos, puedes obtener el control de las cosas que están detrás de ellos. Las personas no pueden controlar sus pensamientos e ideas, Pero tienen que saber de dónde vienen estos pensamientos e ideas, cuáles son los motivos detrás de ellos, cómo se producen estos pensamientos e ideas, qué los controla y cuál es su naturaleza. Después de que tu carácter se haya transformado, tus pensamientos e ideas, los deseos que tu corazón busca y tus puntos de vista sobre la búsqueda, que han sido producidos de las partes de ti que se han transformo, serán diferentes. Esos pensamientos e ideas que se originan de las partes de ti que no han cambiado, las cosas que no entiendes claramente, y las que no has reemplazado con las experiencias de la verdad son inmundos, sucios y feos. Hoy día, las personas que han experimentado la obra de Dios durante varios años tienen alguna conciencia y conocimiento de estos asuntos. Las que han experimentado la obra de Dios durante un corto período de tiempo no entienden aún estos asuntos; siguen sin tenerlos claros. No saben dónde está su talón de Aquiles ni en qué áreas es fácil que caigan. En la actualidad desconocéis la clase de personas que sois, y aunque otras personas pueden ver hasta cierto punto qué clase de personas sois, no lo podéis sentir. No podéis distinguir con claridad vuestros pensamientos o propósitos ordinarios, ni tenéis un clara entendimiento de cuál es la esencia de estos asuntos. Cuanto más profundo entiendas un aspecto, más te transformarás en ese aspecto; por definición, las cosas que harás estarán de acuerdo con la verdad, serás capaz de cumplir las exigencias de Dios, y estarás más cerca de Su voluntad. Sólo buscando de esta forma puedes obtener resultados.

Extracto de ‘Las personas que le hacen constantes exigencias a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

498. Cualquiera puede usar sus propias palabras y acciones para representar su verdadera cara. Esta verdadera cara es, por supuesto, su naturaleza. Si tú eres alguien que habla con muchos rodeos, entonces tienes una naturaleza tortuosa. Si tu naturaleza es muy astuta, entonces la manera en la que haces las cosas es muy hábil y taimada y es fácil para ti engañar a las personas. Si tu naturaleza es muy siniestra, tus palabras pueden ser agradables de escuchar, pero tus acciones no pueden ocultar tus trucos siniestros. Si tu naturaleza es floja, entonces todo lo que dices busca eludir la culpa y la responsabilidad por tu negligencia y flojera y tus acciones serán muy lentas y superficiales y muy buenas para esconder la verdad. Si tu naturaleza es empática, entonces tus palabras serán razonables y tus acciones también estarán de acuerdo con la verdad. Si tu naturaleza es leal, entonces tus palabras ciertamente son sinceras y la manera en la que actúas es con los pies en la tierra, sin nada que pueda incomodar a tu señor. Si tu naturaleza es muy lujuriosa o codiciosa del dinero, entonces tu corazón a menudo estará lleno de estas cosas y, sin darte cuenta, cometerás actos desviados e inmorales que a las personas les será difícil olvidar y que les repugnarán.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

499. ¿Cómo entiendes tu naturaleza humana? En realidad, entender tu naturaleza significa realmente analizar la profundidad de tu alma; implica lo que hay en tu vida. Has estado viviendo según la lógica de Satanás y sus puntos de vista, es decir, que has estado viviendo la vida de Satanás. Sólo puedes entender tu naturaleza si desentierras las partes más profundas de tu alma. ¿Cómo pueden desenterrarse estas cosas? No pueden desenterrarse o diseccionarse mediante apenas uno o dos sucesos; muchas veces, después de que has terminado de hacer algo, sigues sin haber llegado a un entendimiento. Se podrían requerir tres o cinco años antes de que seas capaz de obtener aunque sea una ínfima comprensión y entendimiento de ellas. En muchas situaciones, debes reflexionar y conocerte a ti mismo, y sólo cuando practiques la profundización verás resultados. A medida que tu comprensión de la verdad se hace más y más profunda, poco a poco llegarás a conocer tu propia naturaleza y esencia a través de la autorreflexión y el autoconocimiento. Para conocer tu naturaleza, debes lograr algunas cosas. Primero, debes tener un entendimiento claro de lo que te gusta. Esto no se refiere a lo que te gusta comer o vestir; más bien, se refiere al tipo de cosas que disfrutas, las cosas que envidias, que adoras, que buscas y a las que prestas atención en tu corazón. ¿Lo tenéis claro? ¿Qué tipos de cosas se incluyen en las cosas que te gustan? Son las cosas a las que sueles prestar atención, las cosas que adoras, el tipo de personas con las que te gusta entrar en contacto, el tipo de cosas que te gusta hacer y el tipo de personas que idolatras en tu corazón. Por ejemplo: a la mayoría de la gente le gustan las personas de gran prestigio, personas que son elegantes en su discurso y comportamiento o las que hablan con elocuente adulación o las que aparentan lo que no son. Lo arriba mencionado tiene que ver con aquello con lo cual a las personas les gusta interactuar. En cuanto a las cosas que disfrutan las personas, incluyen el estar dispuestas a hacer ciertas cosas fáciles de hacer, disfrutar hacer cosas que a los demás les parecen buenas y que harían que las personas cantaran alabanzas e hicieran cumplidos. Existe una característica común en las cosas que les gustan. Es decir, les gustan las personas, sucesos y cosas que otros envidian debido a su apariencia externa; les gustan las personas, cosas y sucesos que se ven hermosas y lujosas y les gustan las personas, sucesos y cosas que hacen que otras las adoren debido a las apariencias. Estas cosas a las que la gente les tiene cariño son geniales, deslumbrantes, magníficas e imponentes. Todas las personas adoran estas cosas. Puede verse que las personas no tienen nada de la verdad y tampoco tienen la semejanza de seres humanos auténticos. No tiene el más mínimo sentido adorar estas cosas, pero a las personas les siguen gustando. […] Lo que te gusta, aquello en lo que te centras, lo que adoras, lo que envidias y aquello en lo que piensas en tu corazón cada día, todo ello es representativo de tu naturaleza. Es suficiente para demostrar que a tu naturaleza le gusta la injusticia y que, en situaciones graves, es malvada e incurable. Debes analizar tu naturaleza de este modo; es decir, examinar aquello que te gusta mucho y aquello a lo que renuncias en tu vida. Puede que seas bueno con alguien durante un tiempo, pero esto no demuestra que les tengas cariño. Lo que te gusta de verdad es, precisamente, lo que está en tu naturaleza; aunque tuvieras los huesos rotos, lo seguirías disfrutando y no podrías renunciar a ello jamás. Esto no resulta fácil de cambiar.

Extracto de ‘Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

500. ¿Qué cosas componen la naturaleza de una persona? Sólo eres consciente de la corrupción, la desobediencia, las deficiencias, los defectos, las nociones y los propósitos del hombre, y eres incapaz de descubrir las cosas dentro de la naturaleza del hombre. Sólo conoces la capa exterior, no eres capaz de descubrir su origen. Esto no implica el conocimiento de la naturaleza del hombre. Algunos piensan incluso que estas cosas superficiales constituyen la naturaleza del hombre, y dicen: “Mira, yo entiendo la naturaleza del hombre; reconozco mi arrogancia. ¿No es esa la naturaleza del hombre?”. La arrogancia es una parte de la naturaleza del hombre, eso es verdad. Sin embargo, no basta con admitirlo únicamente en el sentido doctrinal. ¿Qué significa conocer la propia naturaleza? ¿Cómo puede conocerse? ¿A partir de qué aspectos se la conoce? Además, ¿cómo en concreto debería verse la propia naturaleza a través de las cosas que uno revela? Primero que nada, puedes ver la naturaleza del hombre a través de sus intereses. Por ejemplo, a algunas personas les gusta particularmente bailar, a otras les gustan especialmente los cantantes o las estrellas de cine y otras idolatran particularmente a ciertos famosos. Considerando estos intereses, ¿cuál es la naturaleza de estas personas? Por ejemplo: algunos podrían tener una gran idolatría por cierto cantante, incluso al punto de que se obsesionan con cada uno de sus movimientos, con cada sonrisa y cada palabra. Se obsesionan con el cantante e incluso fotografían todo lo que este viste y lo imitan. ¿Qué demuestra este nivel de idolatría respecto a la naturaleza de una persona? Muestra que esa persona sólo tiene esas cosas en su corazón, y no a Dios. Todo lo que esta persona piensa, ama y busca es de Satanás; tales cosas ocupan el corazón de esta persona, que se dedica por entero a ellas. ¿Cuál es el problema aquí? Si se ama algo hasta un extremo, eso puede convertirse en la propia vida y ocupar el corazón, demostrando plenamente que la persona es una idólatra que no quiere a Dios y en su lugar ama al diablo. Por lo tanto, podemos concluir que es la naturaleza de una persona que ama y adora al diablo, que no ama la verdad y no quiere a Dios. ¿Es esta una forma correcta de ver la naturaleza de alguien? Es completamente correcta. Así es como se disecciona la naturaleza del hombre. Por ejemplo, algunas personas idolatran de manera particular a Pablo: les gusta salir a pronunciar discursos y hacer obra, les gusta reunirse y hablar; les gusta que las personas los escuchen, los adoren y los rodeen. Les gusta tener estatus en el corazón de los demás y aprecian que otros valoren la imagen que muestran. Analicemos su naturaleza a partir de estos comportamientos: ¿Cuál es su naturaleza? Si de verdad se comportan así, entonces basta para mostrar que son arrogantes y engreídos. No adoran a Dios en absoluto; buscan un estatus elevado y desean tener autoridad sobre otros, poseerlos, y tener estatus en sus mentes. Esta es una imagen clásica de Satanás. Los aspectos de su naturaleza que más destacan son la arrogancia y el engreimiento, la negativa a adorar a Dios, y un deseo de ser adorados por los demás. Tales comportamientos pueden darte una visión muy clara de su naturaleza.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

501. Cuando se trata de conocer la naturaleza del hombre, lo más importante es verla desde la perspectiva de la visión del mundo del hombre, de la vida y de los valores. Todos los que son del diablo viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus máximas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda”. Las palabras pronunciadas por esos reyes demonios, por personas importantes y filósofos de la tierra, se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, publicitado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los proverbios famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos de diversas figuras famosas citados con frecuencia; todos estos son esbozos de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden todos de Satanás; ni la más mínima pizca de ellos procede de Dios. Tales mentiras y sinsentidos también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas esas cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece esta a partir de su visión de la vida y de los valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus mentiras y sinsentidos se han convertido en la vida y la naturaleza del hombre. “Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que ha sido infundido en todos y que se ha convertido en la vida del hombre. Hay otras palabras de la filosofía de vida que también son así. Satanás utiliza la cultura tradicional refinada de cada nación para educar a las personas, provocando que la humanidad caiga y sea envuelta en un abismo infinito de destrucción, y al final Dios destruye a las personas porque sirven a Satanás y se resisten a Dios. Imagina que le preguntas a alguien que ha estado activo en la sociedad durante décadas: “Dado que has vivido en el mundo durante mucho tiempo y has conseguido mucho; ¿cuáles son los principales dichos famosos por los que te riges?”. Podría decir, “El más importante es ‘Los funcionarios no golpean a los que hacen regalos, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. ¿Acaso estas palabras no son representativas de su naturaleza? No escatimar ningún medio para obtener posición se ha convertido en su naturaleza; ser funcionario es lo que le da vida. Sigue habiendo muchos venenos satánicos en la vida de las personas, en su conducta y comportamiento; apenas poseen verdad alguna. Por ejemplo, sus filosofías de vida, sus formas de hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todas proceden de Satanás. Así pues, todas las cosas que fluyen a través de los huesos y la sangre de las personas son cosas de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar a él. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Han hecho cosas muy grandes en el mundo, y nadie puede darse cuenta de los planes e intrigas que se esconden tras ellos. Esto muestra cuán insidiosa y venenosa es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede ver que la naturaleza del hombre es corrupta, malvada y reaccionaria, llena de las filosofías de Satanás e inmersa en ellas; es por entero una naturaleza que traiciona a Dios. Por este motivo la gente se resiste y se opone a Dios. Todos pueden conocer la naturaleza del hombre si se disecciona así.

Extracto de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

502. Mientras las personas no hayan experimentado la obra de Dios y hayan obtenido la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propia posición? ¿Por qué son tan fuertes tus emociones? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas? ¿Por qué te gustan esas maldades? ¿Cuál es la base para que te gusten estas cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué las aceptas tan de buen grado? Para este momento, todos han llegado a comprender que esto se debe, principalmente, al veneno de Satanás contenido en ellas. En cuanto a qué es el veneno de Satanás, se puede expresar por completo con palabras. Por ejemplo, si les preguntas a algunos malvados por qué actúan de esa manera, te responderán: “Cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda”. Esta sola frase expresa la raíz del problema. La lógica de Satanás se ha convertido en la vida de las personas. Puede que hagan las cosas con un propósito u otro, pero sólo lo hacen para sí mismas. Todas las personas piensan que ya que el plan es cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda, deben vivir para ellos mismos, hacer todo lo que esté en su mano para asegurarse una buena posición y la comida y la vestimenta que necesiten. “Cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda”: esta es la vida y la filosofía del hombre y también representa la naturaleza humana. Esta declaración es precisamente el veneno de Satanás, y cuando la gente la internaliza, se convierte en su naturaleza. La naturaleza de Satanás queda expuesta a través de estas palabras; lo representan por completo. Este veneno se convierte en la vida de las personas y en el fundamento de su existencia, y la humanidad corrompida ha sido sistemáticamente dominada por este veneno durante miles de años. Todo lo que Satanás hace es para sí mismo. Quiere superar a Dios, liberarse de Él, ejercer el poder y poseer todas las cosas que Dios ha creado. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás. En realidad, los lemas de muchas personas pueden representar y reflejar su naturaleza. Independientemente de cómo traten de disfrazarse, en todo lo que hacen y dicen no pueden esconder su naturaleza. Hay algunas personas que nunca dicen la verdad y a las que se les da muy bien fingir; sin embargo, una vez que los demás hayan interactuado con ellas durante un tiempo, su naturaleza engañosa y su total deshonestidad quedarán al descubierto. Al final, otros alcanzarán cierta conclusión: estas personas nunca dicen una palabra de verdad y son personas deshonestas. Esta declaración habla de su naturaleza; es la mejor muestra y prueba de su naturaleza y esencia. Su filosofía de vivir consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, en no creer a nadie. ¡La naturaleza satánica del hombre contiene una gran cantidad de filosofía! En ocasiones, tú mismo no estás consciente de ello y no lo entiendes, pero vives basándote en ello cada momento. Además, piensas que esta filosofía es muy correcta y razonable y que no está equivocada. Esto es suficiente para ilustrar que la filosofía de Satanás se ha convertido en la naturaleza de las personas, y las personas viven completamente de acuerdo con esa filosofía, y no se rebela contra ella en lo más mínimo. Por tanto, el hombre constantemente revelando una naturaleza satánica y, en todos los aspectos, vive constantemente rigiéndose según la filosofía satánica. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre.

Extracto de ‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

503. Cada cosa que existe en nuestros corazones se opone a Dios. Esto incluye las cosas que pensamos que son buenas, y hasta las que ya creemos que son positivas. Hemos enumerado estas cosas como verdades, como parte de la humanidad normal y como cosas positivas; sin embargo, desde la perspectiva de Dios, son cosas que Él aborrece. El abismo entre lo que pensamos y la verdad que Dios habla es inconmensurable. Por consiguiente, debemos conocernos a nosotros mismos. Desde nuestras ideas, puntos de vista y acciones hasta la educación cultural que hemos recibido, vale la pena profundizar en cada cosa y analizarla de manera minuciosa y penetrante. Algunas de estas cosas proceden de los entornos sociales, otras de la familia, de la educación escolar y otras de los libros. Algunas también proceden de nuestras imaginaciones y nociones. Este tipo de cosas son las más aterradoras, porque atan y controlan nuestras palabras y acciones, dominan nuestra mente y guían nuestros motivos, intenciones y metas en lo que hacemos. Si no desenterramos estas cosas, nunca aceptaremos del todo las palabras de Dios en nosotros ni Sus exigencias sin reserva ni las pondremos en práctica. Mientras albergues tus propias ideas y puntos de vista, y convicciones de cosas que crees que son correctas, nunca aceptarás por completo o sin reservas las palabras de Dios ni las practicarás en su forma original; seguramente sólo las pondrás en práctica después de procesarlas por primera vez en tu mente. Así será como hagas las cosas y también será la manera en que ayudes a los demás: Aunque también puedas comunicar las palabras de Dios, siempre tendrás tus propias impurezas mezcladas con ellas, y pensarás que esto es lo que significa practicar la verdad, que la has entendido y que lo tienes todo. ¿No es lamentable el estado de la humanidad? ¿No es espantoso?

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

504. La clave para la autorreflexión y el conocimiento de ti mismo es esta: cuanto más sientas que en ciertas áreas has hecho bien o has hecho lo correcto, y más creas que puedes satisfacer la voluntad de Dios o que eres digno de jactarte en ciertas áreas, entonces más vale la pena que te conozcas en esas áreas y que profundices en ellas para ver qué impurezas existen en ti, así como qué cosas en ti no pueden satisfacer la voluntad de Dios. Tomemos a Pablo como ejemplo. Pablo estaba especialmente informado y sufrió mucho en su obra de predicación. Muchas personas lo adoraban de manera especial. Como resultado, después de terminar mucho trabajo, supuso que habría una corona reservada para él. Esto lo llevó a ir cada vez más lejos por la senda equivocada, hasta que finalmente Dios lo castigó. Si, en ese momento, hubiera reflexionado sobre sí mismo y se hubiera analizado minuciosamente, entonces no habría pensado eso. En otras palabras, Pablo no se había enfocado en buscar la verdad en las palabras del Señor Jesús; sólo había creído en sus propias nociones e imaginaciones. Había pensado que mientras hiciera algunas cosas buenas y exhibiera un buen comportamiento, sería alabado y recompensado por Dios. Al final, sus propias nociones e imaginaciones cegaron su espíritu y cubrieron su verdadero rostro. Sin embargo, las personas no sabían esto, y sin que Dios lo sacara a la luz, siguieron poniendo a Paul como un estándar para alcanzar, un ejemplo para vivir y lo consideraron como al que anhelaban parecerse. Pablo se convirtió en el objeto de su búsqueda e imitación. Esta historia sobre Pablo sirve como una advertencia para todos los que creen en Dios, y es que cada vez que sintamos que lo hemos hecho especialmente bien o creamos que estamos especialmente dotados en algún aspecto o pensemos que no necesitamos cambiar ni ser tratados en algún aspecto, debemos esforzarnos por reflexionar y conocernos mejor en ese aspecto; esto es crucial. Esto se debe a que ciertamente no has desenterrado, prestado atención ni analizado minuciosamente los aspectos de ti mismo que crees buenos, para ver si realmente contienen o no algo que resista a Dios.

Extracto de ‘Sólo reconociendo tus opiniones equivocadas puedes conocerte a ti mismo’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

505. Las personas tienen un conocimiento superficial de su propia naturaleza, y hay una enorme discrepancia entre esto y las palabras de juicio y revelación de Dios. Esto no es un error en lo que Dios revela, sino más bien que la humanidad carece de un entendimiento profundo de su naturaleza. Las personas no poseen una comprensión fundamental o sustancial de sí mismas, en cambio, se concentran y dedican su energía a sus actos y a las expresiones externas. Aunque alguien dijera algo de manera ocasional respecto a entenderse a sí mismo, no sería muy profundo. Nadie ha pensado jamás que sea esta clase de persona ni tenga esta clase de naturaleza por haber realizado este tipo de cosas o haber revelado algo. Dios ha revelado la naturaleza y la esencia de la humanidad, pero los humanos entienden que su forma de hacer las cosas y de hablar es errónea y defectuosa; por tanto, poner la verdad en práctica es una tarea extenuante para las personas. Ellas piensan que sus equivocaciones son meras manifestaciones momentáneas que se revelan descuidadamente en lugar de ser revelaciones de su naturaleza. Las personas que se consideran a sí mismas de esta forma no ponen la verdad en práctica, porque no son capaces de aceptar la verdad como tal ni tienen sed de ella; por consiguiente, cuando ponen la verdad en práctica, sólo siguen las normas de manera superficial. Las personas no consideran que su propia naturaleza sea demasiado corrupta, y creen que no son tan malas como para que deban ser destruidas o castigadas. Creen que no es tan grave mentir de vez en cuando y se consideran mucho mejores de lo que eran en el pasado; de hecho, sin embargo, están muy lejos de llegar al estándar, porque las personas sólo tienen algunas acciones que, en apariencia, no violan la verdad, si es que realmente no están poniendo la verdad en práctica.

Extracto de ‘Entender la naturaleza propia y poner la verdad en práctica’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

506. Si el conocimiento que las personas tienen de sí mismas es demasiado superficial, les resultará imposible resolver los problemas y su carácter de vida simplemente no cambiará. Es necesario que alguien se conozca en un nivel profundo, lo que significa conocer la propia naturaleza: qué elementos se incluyen en esa naturaleza, cómo se originaron estas cosas y de dónde provinieron. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma fea y tu naturaleza malvada? Si eres realmente capaz de ver la verdad sobre ti mismo, entonces comenzarás a aborrecerte. Cuando te aborreces, y luego practicas la palabra de Dios, podrás abandonar la carne y tener la fuerza para cumplir con la verdad sin dificultad. ¿Por qué muchas personas siguen sus preferencias carnales? Porque se consideran bastante buenas, sientes que sus acciones son correctas y justificadas, que no tienen fallas e incluso que están completamente en lo correcto. Por lo tanto, son capaces de actuar con la suposición de que la justicia está de su lado. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, cuán fea, despreciable y detestable es, entonces no está demasiado orgulloso de sí mismo ni es tan salvajemente arrogante ni está tan complacido consigo mismo como antes. Tal persona siente: “Debo ser serio y centrado y practicar algunas de las palabras de Dios. Si no, entonces no estaré a la altura del estándar de ser humano, y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios.”. Entonces alguien realmente se ve a sí mismo como miserable, como verdaderamente insignificante. En este momento, a alguien se le hará fácil cumplir con la verdad y parecerá ser un poco como debería ser un humano. Sólo cuando las personas realmente se aborrecen pueden abandonar la carne. Odiarse a uno mismo verdaderamente comprende algunas cosas: primero, conocer la propia naturaleza; y segundo, ver la propia alma deplorable y sucia. Cuando alguien ve completamente lo que realmente es, y se logra este resultado, entonces realmente adquiere conocimiento de sí mismo y se puede decir que se ha llegado a conocer completamente. Sólo entonces puede alguien mismo odiarse, yendo tan lejos como para maldecirse y sentir verdaderamente que Satanás lo ha corrompido profundamente; tanto que ni siquiera se parece a un ser humano. Entonces un día, cuando aparezca la amenaza de la muerte, esa persona pensará: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es, ciertamente, justo; ¡en verdad yo debería morir!”. En este punto, él no albergará quejas y, mucho menos, culpará a Dios, simplemente, sentirá que es tan dependiente y despreciable, tan inmundo y tan corrupto, que debería ser eliminado por Dios, y que un alma así no es apta para vivir en la tierra. En este punto, esta persona no se resistirá a Dios y, mucho menos, lo traicionará o se quejará de Él. Si alguien no se conoce, y todavía se considera bastante bueno, entonces cuando la muerte llame, esta persona pensará: “Lo he hecho muy bien en mi fe. ¡Qué duro he buscado! He dado tanto, he sufrido tanto, pero finalmente Dios ahora me está pidiendo que muera. No sé dónde está la justicia de Dios. ¿Por qué me está pidiendo que muera? Si hasta una persona como yo tiene que morir, entonces ¿quién se salvará? ¿No llegará a su fin la raza humana?”. En primer lugar, esta persona tiene nociones acerca de Dios. En segundo lugar, esta persona se queja y no muestra ninguna sumisión en absoluto. Esto es igual que Pablo: cuando estaba a punto de morir, no se conocía, y para cuando el castigo de Dios estaba cerca, era demasiado tarde para arrepentirse.

Extracto de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

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