C. Acerca de cómo conocerse a sí mismo y lograr el verdadero arrepentimiento
358. A lo largo de varios miles de años de corrupción, todas las personas se han vuelto insensibles y torpes; todas se han convertido en demonios malvados que se oponen a Dios, hasta el punto de que su rebeldía contra Dios ha quedado documentada en los registros históricos, y ni siquiera ellas mismas son capaces de relatar por completo su conducta rebelde, porque han sido tan profundamente corrompidas por Satanás y descarriadas por él, que no saben adónde ir. Incluso hoy, la gente sigue traicionando a Dios. Cuando ven a Dios, lo traicionan, y cuando no pueden verlo, también lo traicionan. Hay incluso quienes, aun habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y de Su ira, lo traicionan. Y por eso digo que la razón del hombre ha perdido su función original y también sucede lo mismo con la conciencia del hombre. A Mis ojos, las personas son bestias con ropaje humano y serpientes venenosas. Por muy lastimosas que intenten parecer ante Mis ojos, nunca seré misericordioso con ellas, pues son incapaces de distinguir el blanco del negro, y ninguno de ellos comprende la diferencia entre la verdad y lo que no es verdad. Su razón está muy insensibilizada y, aun así, desean obtener bendiciones; su humanidad es tan innoble y, aun así, desean ostentar el poder como reyes. ¿De quién podrían ser reyes, con una razón como esa? ¿Cómo podrían, con semejante humanidad, sentarse en tronos? ¡Las personas son verdaderamente desvergonzadas! ¡Son unos miserables que se sobreestiman! Sugiero que vosotros, los que deseáis obtener bendiciones, primero encontréis un espejo y miréis vuestro propio feo reflejo. ¿Tienes lo que hace falta para ser rey? ¿Tienes los rasgos faciales de quien podría recibir bendiciones? No ha habido el más mínimo cambio en tu carácter y no has sido capaz de poner en práctica nada de la verdad, y aun así deseas un mañana maravilloso. ¡No es más que una vana ilusión! El hombre, que nació en una tierra tan inmunda, ha sido infectado de extrema gravedad por la sociedad, condicionado por la ética feudal y ha recibido la educación de los “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una perspectiva inmoral de la vida, una filosofía despreciable para los asuntos mundanos, una existencia completamente inútil y costumbres y una vida cotidiana vulgares, todas estas cosas han estado penetrando fuertemente en el corazón del hombre y han estado dañando y atacando gravemente su conciencia. Como resultado, el hombre se distancia cada vez más de Dios y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más implacable día tras día, y no hay ni una persona que esté dispuesta a renunciar a algo por Dios; ni una persona que voluntariamente se someta a Dios y, menos aún, que busque Su aparición por propia voluntad. En vez de ello, el hombre busca el placer a su antojo bajo el poder de Satanás y corrompe su carne con desenfreno en el lodazal. Incluso cuando oyen la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no desean practicarla ni tampoco muestran interés en buscar ni siquiera cuando ven que Dios ya ha aparecido. ¿Cómo podría una especie humana tan depravada como esta tener alguna posibilidad de salvación? ¿Cómo podría semejante especie humana decadente vivir en la luz?
Cambiar el carácter del hombre debería comenzar con el conocimiento de su esencia y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental: por medio de cambios fundamentales. Solo así se lograrán cambios verdaderos en el carácter del hombre. La causa profunda de que surjan actitudes corruptas en el hombre es la desorientación, la corrupción y el envenenamiento por parte de Satanás. El hombre ha sido atado y controlado por Satanás y su pensamiento, su moral, su percepción y su razón han sido todos gravemente dañados por Satanás. Es precisamente debido a que las cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás y son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no puede aceptar la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, su percepción y su razón que transformen su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad. Los que nacieron en la tierra más profundamente corrompida de todas son aún más ignorantes sobre lo que Dios es o sobre lo que significa creer en Dios. Mientras más corruptas sean las personas, menos saben sobre la existencia de Dios, y más pobres son su razón y su percepción. La causa fundamental de la oposición y rebeldía del hombre contra Dios es que ha sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado; se ha corrompido moralmente, sus pensamientos son degenerados, y ha desarrollado una perspectiva mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre se sometía de manera natural a Dios y a Sus palabras después de escucharlas. Originalmente tenía una razón y una conciencia cabales y una humanidad normal. Después de que el hombre fuera corrompido por Satanás, su razón, su conciencia y su humanidad originales se fueron insensibilizando y Satanás las arruinó. Debido a ello, el hombre ha perdido su sumisión y amor a Dios. La razón del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de una bestia y su rebeldía contra Dios es cada vez mayor y más grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni entiende esto, y meramente se opone y se rebela con persistencia. Las revelaciones del carácter del hombre son las expresiones de su razón, su percepción y su conciencia. Debido a que su razón y su percepción son defectuosas y su conciencia se ha vuelto sumamente insensible, su carácter es rebelde contra Dios. Si la razón y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo es estar de acuerdo con las intenciones de Dios. Si la razón del hombre es defectuosa, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Él. Una “razón normal” se refiere a someterse a Dios y serle leal, anhelar a Dios, serle incondicional y tener una conciencia hacia Él. Se refiere a ser de un mismo sentir que Dios y a no oponerse a Él deliberadamente. Si se tiene una razón anormal eso no sucede. Después de haber sido corrompido por Satanás, el hombre se ha formado nociones acerca de Dios y no es leal hacia Dios ni lo anhela, por no hablar de que no tiene una conciencia hacia Dios. El hombre se opone deliberadamente a Dios y lo juzga; es más, le lanza improperios a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas sabiendo perfectamente que es Dios; el hombre no tiene ninguna intención de someterse a Dios, sino que se limita a seguir haciéndole exigencias y requerimientos. Tales personas —la gente que tiene una razón anormal— siguen siendo incapaces de conocer su propio despreciable comportamiento o de lamentar sus actos de rebelión. Si la gente es capaz de conocerse a sí misma, entonces han recuperado un poco de su razón; cuanto más rebeldes contra Dios son las personas y, pese a ello, no se conocen a sí mismas, menos cabal es su razón.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Permanecer con un carácter que no cambia es estar enemistado con Dios
359. Antes de que las personas experimenten la obra de Dios y comprendan la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y las domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propio estatus? ¿Por qué estás tan influenciado por tus sentimientos? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas y esas cosas malvadas? ¿En qué se basa tu gusto por tales cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué te gustan y las aceptas? Para este momento, todos habéis llegado a comprenderlo: la razón principal es que los venenos de Satanás están dentro del hombre. Por tanto, ¿qué son los venenos de Satanás? ¿Cómo se pueden expresar? Por ejemplo, si preguntas: “¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?”, todo el mundo responderá: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Esta sola frase expresa justamente la raíz del problema. La filosofía y la lógica de Satanás se han convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persiga la gente, en realidad lo hace para sí misma, por tanto, toda ella vive para sí misma. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”; esta es la filosofía de vida del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta y son el auténtico retrato de su naturaleza satánica. Dicha naturaleza satánica se ha convertido por completo en la base de la existencia de la especie humana corrupta. La especie humana corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días. Todo lo que hace Satanás es en aras de sus propios deseos, ambiciones y objetivos. Quiere superar a Dios, liberarse de Él y apoderarse de todas las cosas que Dios ha creado. En la actualidad, las personas han sido corrompidas hasta este punto por Satanás. Todas tienen una naturaleza satánica, todas tienden a negar a Dios y oponerse a Él, desean controlar su porvenir en sus propias manos y tratan de oponerse a las orquestaciones y arreglos de Dios. Sus ambiciones y deseos ya son exactamente los mismos que los de Satanás. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás. De hecho, los muchos lemas y aforismos que sostienen las personas representan la naturaleza humana y reflejan la esencia corrupta del hombre. Las cosas que la gente elige reflejan sus propias preferencias, y todas estas cosas representan el carácter y la búsqueda de las personas. En cada palabra que dice una persona, así como en todo lo que hace, por muy camuflado que esté, tal disimulo no puede ocultar su naturaleza. Por ejemplo, los fariseos solían predicar muy bien, pero cuando escuchaban los sermones y las verdades expresados por Jesús, en lugar de aceptarlos, los condenaban. Eso dejaba en evidencia la esencia-naturaleza de los fariseos de sentir aversión por la verdad y odiarla. Algunas personas hablan muy bien y son buenas disfrazándose, pero después de que otros se asocien con ellas durante un tiempo, estos descubren que tales personas son sumamente falsas por naturaleza y no son honestas en lo más mínimo. Al cabo de mucho tiempo de asociarse con ellas, descubren su esencia-naturaleza. Al final, llegan a la siguiente conclusión: estas personas nunca dicen una palabra de verdad y son falsas. Esta declaración representa la naturaleza de esa gente, y es la mejor muestra y prueba de su esencia-naturaleza. Su filosofía para los asuntos mundanos consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, en no confiar en nadie. La naturaleza satánica del hombre contiene una gran cantidad de filosofías y venenos de Satanás. A veces tú mismo no eres consciente de ellos. Si no entiendes la verdad, eres incapaz de discernir el carácter de Satanás. Y, sin embargo, vives según el carácter de Satanás cada minuto de cada día, piensas que esto es bastante correcto y razonable y no está en absoluto equivocado. Esto basta para demostrar que cuando vives según las filosofías de Satanás estás viviendo según el carácter de este, así como que sus filosofías y su carácter se han convertido en tu naturaleza. Con demasiada frecuencia, las personas viven según las filosofías de Satanás pero aun así piensan que esto es bastante bueno, y no tienen ningún sentido de arrepentimiento en absoluto. ¿Por qué sucede esto? Porque las personas no entienden la verdad. Por tanto, revelan constantemente su naturaleza satánica a cada paso y viven constantemente según las filosofías de Satanás en todo momento. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre y es su esencia-naturaleza.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro
360. ¿Cómo comprendes la naturaleza del hombre? Lo más importante es discernirla desde la perspectiva de la visión del mundo del hombre, de la vida y de los valores. Todos los que son propios de los diablos viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus lemas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y otras falacias similares. Las palabras pronunciadas por esos reyes demonios, figuras importantes y filósofos se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, proclamado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los dichos famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos que diversas figuras famosas han repetido con frecuencia. Todos estos son resúmenes de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Todos estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden de Satanás y ninguno de ellos procede de Dios. Tales palabras endiabladas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas las cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece fijándote en su visión de la vida y en sus valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras endiabladas se han convertido en la vida y naturaleza del hombre. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que se ha filtrado en todos y se ha convertido en su vida. Hay otras palabras de filosofías para los asuntos mundanos que son así. Satanás utiliza la cultura tradicional de cada nación para educar, desorientar y corromper a las personas, haciendo que la especie humana caiga en un abismo sin fondo de destrucción y, al final, sea destruida por Dios porque sirve a Satanás y se resiste a Dios. Algunas personas han servido como funcionarios públicos en la sociedad durante décadas. Imagina hacerles la siguiente pregunta: “Dado que pudiste convertirte en funcionario y tener una carrera tan fluida, ¿cuáles son los principales dichos famosos mediante los cuales lograste esto?”. Podrían decir: “Lo único que entiendo es esto: ‘Los funcionarios facilitan las cosas a quienes traen obsequios, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. Confiaron en esta filosofía satánica para convertirse en funcionarios. ¿Acaso no son estas palabras representativas de la naturaleza de tales personas? Recurrir a medios sin escrúpulos para obtener un puesto se ha convertido en su naturaleza. Ser un funcionario que destaque y logre un ascenso meteórico es su objetivo. Hay muchos otros venenos de Satanás en la vida, las acciones y la conducta propia de las personas. Por ejemplo, sus filosofías para los asuntos mundanos, sus tácticas para hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todos estos provienen de Satanás. Por tanto, todas las cosas que impregnan los huesos y la sangre de las personas son de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar al éxito. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Son capaces de llevar a cabo cosas muy grandes en el mundo y nadie puede desentrañar los planes e intrigas que se esconden tras ellas. Esto muestra lo insidiosa y malévola que es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede decir que la naturaleza del hombre es corrupta, perversa, antagonista y opuesta a Dios, llena e inundada de las filosofías y los venenos de Satanás. Se ha convertido por entero en la esencia-naturaleza de Satanás. Por este motivo la gente se resiste y es hostil a Dios. La gente puede llegar fácilmente a conocerse a sí misma si su naturaleza puede ser diseccionada así.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
361. ¿Cómo entiendes la naturaleza humana? En realidad, entender tu naturaleza significa diseccionar las cosas en lo profundo de tu alma —las cosas dentro de tu vida, y toda la lógica y las filosofías de Satanás según las que has estado viviendo—, que es la vida de Satanás según la cual has vivido. Solo puedes entender tu naturaleza si desentierras las cosas más profundas dentro de tu alma. ¿Cómo pueden desenterrarse estas cosas? No pueden desenterrarse o diseccionarse con apenas uno o dos asuntos. Muchas veces, después de que has terminado de hacer algo, sigues sin haber llegado a un entendimiento. Se podrían requerir tres o cinco años antes de que seas capaz de obtener aunque sea una ínfima comprensión o entendimiento. Así pues, en muchas situaciones, debes reflexionar y llegar a conocerte a ti mismo. Debes profundizar y diseccionarte a ti mismo, según las palabras de Dios, a fin de ver algunos resultados. A medida que tu comprensión de la verdad se hace cada vez más profunda, poco a poco llegarás a conocer tu propia esencia-naturaleza a través de la autorreflexión y el autoconocimiento.
Para conocer tu naturaleza, debes ganar entendimiento de ella mediante algunas cosas. Primero, debes tener un entendimiento claro de lo que te gusta. Esto no se refiere a lo que te gusta comer o vestir, más bien, se refiere al tipo de cosas que disfrutas, las cosas que envidias, que adoras, que buscas y a las que prestas atención en tu corazón, el tipo de personas con las que te gusta entrar en contacto, y el tipo de personas que admiras e idolatras en tu fuero interno. Por ejemplo: a la mayoría de la gente le gustan las personas de gran prestigio, personas que son elegantes en su discurso y comportamiento o las que tienen labia o las que aparentan lo que no son. Lo anterior se refiere a con qué personas les gusta interactuar. En cuanto a las cosas que disfrutan las personas, incluyen el estar dispuestas a hacer ciertas cosas fáciles de hacer, disfrutar hacer cosas que a los demás les parecen buenas y que aprobarían y alabarían. En la naturaleza de las personas, existe una característica común en las cosas que les gustan. Es decir, les gustan las personas, acontecimientos y cosas que otros envidian debido a su apariencia externa; les gustan las personas, acontecimientos y cosas que se ven muy hermosos y lujosos y les gustan las personas, acontecimientos y cosas que hacen que otros las adoren. Estas cosas a las que la gente les tiene cariño son geniales, deslumbrantes, magníficas e imponentes. Todas las personas adoran estas cosas. Puede verse que no tienen nada de la verdad y tampoco tienen la semejanza de seres humanos auténticos. No tiene el más mínimo sentido adorar estas cosas, pero a las personas de todos modos les gustan. Estas cosas que les gustan les parecen especialmente buenas a los que no creen en Dios, y son todas cosas que la gente está particularmente dispuesta a perseguir. […] Las cosas que la gente persigue y anhela pertenecen a las tendencias mundanas, estas cosas son propias de Satanás y los diablos, Dios las detesta y carecen de verdad alguna. Las cosas que la gente tiende a anhelar permiten desentrañar su esencia-naturaleza. Se pueden observar las preferencias de la gente en su forma de vestir: algunas personas están dispuestas a llevar ropa llamativa y colorida, o conjuntos estrafalarios. Están dispuestas a llevar accesorios que nunca ha llevado nadie y les encantan las cosas que puedan atraer al sexo opuesto. Que lleven esta ropa y estos accesorios demuestra su preferencia por estas cosas en su vida y en lo más profundo de su corazón. Las cosas que les gustan no son dignas ni decentes. No son cosas que debería perseguir una persona normal. Es inicuo su afecto hacia ellas. Su perspectiva es exactamente la misma que la de la gente mundana. No es posible apreciar que ninguna parte de esto se corresponda con la verdad. Por tanto, lo que te gusta, aquello en lo que te centras, lo que adoras, lo que envidias y aquello en lo que piensas en tu corazón cada día, todo ello es representativo de tu naturaleza. Tu predilección por estas cosas mundanas es suficiente para demostrar que a tu naturaleza le gusta la iniquidad y que, en situaciones graves, es perversa e incurable. Debes diseccionar tu naturaleza de este modo: examinar aquello que te gusta y aquello a lo que renuncias en tu vida. Puede que seas bueno con alguien durante un tiempo, pero esto no demuestra que le tengas cariño. Lo que te gusta de verdad es, precisamente, lo que está en tu naturaleza; aunque tuvieras los huesos rotos, lo seguirías disfrutando y no podrías renunciar a ello jamás. Esto no resulta fácil de cambiar.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre el cambio de carácter
362. La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe hacerse de acuerdo con que Dios te desenmascare. Solo en las palabras de Dios puede una persona llegar a conocer su naturaleza horrenda, los diversos venenos de Satanás que se encuentran en su naturaleza, su necedad e ignorancia y los elementos frágiles y negativos de su naturaleza. Después de que conozcas a fondo estas cosas y seas verdaderamente capaz de odiarte a ti mismo, de rebelarte contra la carne, de persistir en la práctica de las palabras de Dios, de persistir en la búsqueda de la verdad mientras haces tu deber para lograr un cambio de carácter y de convertirte en alguien que ama de verdad a Dios, te habrás embarcado en la senda de Pedro. Sin la gracia de Dios ni el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo, sería difícil recorrer esta senda, pues, sin la verdad, las personas no pueden rebelarse contra sí mismas. Recorrer la senda de Pedro de ser perfeccionado depende principalmente de tener determinación, poseer fe y confiar en Dios. Además, una persona debe someterse a la obra del Espíritu Santo y nunca desviarse de las palabras de Dios en todas las cosas. Estos son los aspectos cruciales que nunca pueden ser vulnerados. Durante el transcurso de las propias experiencias, es muy difícil conocerse a uno mismo, y sin la obra del Espíritu Santo, no se obtendrá ningún resultado. Para recorrer la senda de Pedro, una persona debe centrarse en conocerse a sí misma y en transformar su carácter.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
363. Por un lado, durante las pruebas de Dios, el hombre llega a conocer sus deficiencias y a ver que es insignificante, despreciable y vil; que no tiene nada y que no es nada; por el otro, durante las pruebas Dios dispone para el hombre algunos entornos, de modo que, en ellos el hombre sea más capaz de experimentar la hermosura de Dios. Aunque el dolor es grande y, a veces, insuperable —e incluso llega al nivel de un dolor abrumador—, después de haberlo experimentado, el hombre ve cuán hermosa es la obra de Dios en él y solo con base en esto nace en el hombre el amor verdadero por Dios. Hoy el hombre ve que no es capaz de conocerse a sí mismo verdaderamente solo con la gracia, el cariño y la misericordia de Dios, mucho menos puede conocer la sustancia del hombre, y que solo por medio del juicio y el refinamiento de Dios y durante el proceso de refinamiento mismo puede el hombre conocer sus deficiencias y saber que no tiene nada.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios
364. La clave para la autorreflexión y el conocimiento de ti mismo es esta: cuanto más sientas que en ciertas áreas lo has hecho bien o has hecho lo correcto, y más creas que puedes satisfacer las intenciones de Dios o que eres capaz de jactarte en ciertas áreas, más vale la pena que te conozcas en esas áreas y que profundices en ellas para ver qué impurezas existen en ti, así como qué cosas en ti no pueden satisfacer las intenciones de Dios. Tomemos a Pablo como ejemplo. Pablo era especialmente culto, sufrió mucho cuando predicaba y obraba y muchos particularmente lo adoraban. En consecuencia, después de terminar mucho trabajo, supuso que ya había una corona reservada para él. Esto lo llevó a ir cada vez más lejos por la senda equivocada, hasta que finalmente Dios lo castigó. Si hubiera reflexionado sobre sí mismo y se hubiera diseccionado en aquel momento, no habría pronunciado esas palabras arrogantes y carentes de razón. Durante el tiempo que predicó el evangelio, Pablo solo se centró en hacer la obra y no persiguió la verdad. A partir de sus epístolas, se puede ver que nunca buscó ni recopiló las palabras pronunciadas por el Señor Jesús ni las propagó en ellas. Evidentemente, Pablo nunca reflexionó sobre sí mismo en el marco de las palabras del Señor Jesús ni vio la preciosidad de Sus palabras, por lo que es difícil decir qué conocimiento verdadero tenía del Señor Jesús. Pablo solo pensaba que entendía la Biblia y solo creía en sus propias nociones y figuraciones. Pensaba que mientras tuviera algunas buenas prácticas y exhibiera algunos buenos comportamientos, podría obtener la aprobación de Dios y ser recompensado por Él. Como resultado, se embarcó en la senda de servir a Dios y, sin embargo, oponerse a Él. Y, aun así, durante los últimos dos mil años, los creyentes en el Señor han carecido de discernimiento sobre él. No han sabido quién era Pablo ni qué senda recorrió. Simplemente porque sus epístolas quedaron registradas en la Biblia, la gente siempre ha adorado a Pablo, lo ha identificado como el objetivo de su búsqueda y lo ha considerado un ídolo al que aspirar y en el que buscar convertirse. En consecuencia, todos los que adoran e imitan a Pablo se han embarcado en la senda de los anticristos. El caso de Pablo sirve de advertencia para cada uno de los escogidos de Dios. Especialmente cuando nosotros, que seguimos a Dios, podemos sufrir y pagar un precio en nuestros deberes y en nuestro servicio a Dios, y así sentir que somos devotos y que somos personas que aman a Dios, deberíamos reflexionar sobre nosotros mismos y entendernos aún más en lo concerniente a la senda que estamos tomando, lo cual es muy necesario. Esto se debe a que determinarás que las cosas que consideras tus puntos buenos y las cosas que crees que has hecho de la manera correcta, son correctas, y no dudarás de ellas, ni reflexionarás sobre ellas, ni diseccionarás si hay algo en ellas que se oponga a Dios. Por ejemplo, hay personas que se creen extremadamente bondadosas. Nunca odian ni hieren a los demás y siempre echan una mano a un hermano o hermana cuya familia está en apuros para que su problema no se quede sin resolver. Tienen gran benevolencia y hacen todo lo que está en su mano para ayudar a todo el que puedan. No obstante, jamás se centran en practicar la verdad, y no tienen ninguna entrada en la vida. ¿Cuál es la consecuencia de esa ayuda? Obstaculizan su propia vida. No obstante, están muy contentas consigo mismas y sumamente satisfechas con todo lo que han hecho. Es más, se enorgullecen de ello, pues creen que en todo lo que han hecho no hay nada que vaya contra la verdad, que definitivamente satisfará las intenciones de Dios y que son auténticas creyentes en Él. Ven su benevolencia natural como capital y dan por hecho que es la verdad. En realidad, lo único que ejercen es la bondad humana. No practican la verdad en absoluto, ya que hacen esto ante los hombres, no ante Dios, y ni mucho menos practican de acuerdo con las exigencias de Dios y la verdad. Por tanto, todas sus acciones son en vano. Nada de lo que hacen representa practicar la verdad ni las palabras de Dios, y mucho menos seguir Su voluntad; más bien, utilizan la benevolencia humana y la buena conducta para ayudar al prójimo. En resumen, no buscan las intenciones de Dios en todo lo que hacen ni actúan según Sus requisitos. Dios no aprueba esta clase de buena conducta del hombre; para Dios, se la debe condenar, y no merece que Él la recuerde.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo conociendo las propias opiniones equivocadas puede uno transformarse realmente
365. La mayoría de las personas tienen un entendimiento muy superficial de sí mismas. No conocen en absoluto con claridad lo que hay en su naturaleza. Solo tienen conocimiento de algunos de los estados corruptos que revelan, de las cosas que es probable que hagan o de las carencias que tienen, y esto les hace pensar que se conocen a sí mismas. Si luego se atienen a unos cuantos preceptos, se aseguran de no cometer errores en ciertos ámbitos y logran evitar cometer ciertas transgresiones, llegan a pensar que poseen realidad en su fe en Dios y asumen que se salvarán. Esto no son más que figuraciones humanas. Si te atienes a esas cosas, ¿de verdad serás capaz de abstenerte de transgredir? ¿Habrás alcanzado de verdad un cambio en tu carácter? ¿Habrás vivido de verdad la semejanza de un ser humano? ¿Serás capaz de satisfacer a Dios de verdad? En absoluto. De eso no cabe duda. La gente debe tener un estándar alto en su fe en Dios: deben obtener la verdad y experimentar algunos cambios en su carácter-vida. Para ello, primero es necesario que las personas se esfuercen en conocerse a sí mismas. Si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, esto no resolverá ningún problema en absoluto y su carácter-vida no cambiará en lo más mínimo. Debes conocerte a ti mismo a un nivel profundo. Esto significa conocer tu naturaleza y saber qué elementos contiene, dónde se originan estas cosas y de dónde provienen. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu fea alma y tu naturaleza perversa? Si de veras ves la verdad sobre ti mismo, te odiarás. Cuando te odies a ti mismo y luego intentes poner en práctica las palabras de Dios, serás capaz de rebelarte contra la carne y obtendrás la fuerza para practicar la verdad, y ya no lo sentirás como una lucha. ¿Por qué muchas personas actúan según sus preferencias carnales? Porque se consideran a sí mismas bastante buenas y sienten que sus acciones son muy adecuadas, están muy justificadas, no tienen ningún fallo e incluso son completamente correctas, por lo que actúan con seguridad en sí mismas. Cuando de veras sepan cuál es su naturaleza —lo fea, despreciable y lastimosa que es—, dejarán de tenerse en tan alta estima y de ser tan arrogantes, y ya no se sentirán tan complacidas consigo mismas. Pensarán: “Debo practicar algunas de las palabras de Dios con los pies firmemente plantados en la tierra. Si no, no estaré a la altura del estándar de ser humano y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. De veras se verán a sí mismas como pequeñas y verdaderamente insignificantes. En este punto, les resultará fácil practicar la verdad y se parecerán un poco a como debería ser un ser humano. Solo cuando una persona se odia de verdad a sí misma es capaz de rebelarse contra la carne. Si no se odia a sí misma, será incapaz de rebelarse contra ella. Odiarte de verdad a ti mismo no es tarea fácil. Requiere que entiendas algunas verdades: primero, debes poseer conocimiento de tu naturaleza. Segundo, debes ver que eres pobre y miserable, que eres extremadamente pequeño e insignificante, así como debes ver tu alma miserable y sucia. Cuando llegas a ver plenamente lo que eres en realidad —cuando se logra este resultado—, obtienes de verdad conocimiento de ti mismo y se puede decir que tu conocimiento de ti mismo es acertado. Solo en este punto puedes odiarte a ti mismo, incluso maldecirte y sentir de verdad que Satanás ha corrompido profundamente a las personas, hasta el punto de que están desprovistas de cualquier semejanza humana. Un día, si de veras te enfrentas a la amenaza de morir, pensarás: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es ciertamente justo. ¡Merezco morir!”. En este punto, no expresarás tus quejas y, mucho menos, te quejarás de Dios; simplemente sentirás que eres absolutamente pobre, miserable, inmundo y corrupto, así como que Dios debería descartarte y destruirte y sentirás que un alma como la tuya no es apta para vivir en la tierra. Por tanto, no te quejarás de Dios ni te resistirás a Él y, mucho menos, lo traicionarás. Pero si no te conoces a ti mismo y aun así te consideras bastante bueno, entonces, cuando se acerque la amenaza de la muerte, pensarás: “Lo he hecho muy bien en mi fe. He perseguido la verdad con gran ahínco y me he sacrificado y he sufrido mucho, pero al final, dios me está dejando morir. No sé dónde está la justicia de dios. ¿Por qué me deja morir? Si incluso alguien como yo tiene que morir, ¿quién puede salvarse? ¿Acaso no está acabada toda la raza humana?”. En primer lugar, tendrás nociones sobre Dios. En segundo lugar, te quejarás de Él y no tendrás sumisión alguna. Eres como Pablo, que no se conocía a sí mismo, ni siquiera cuando estaba a punto de morir. Cuando el castigo de Dios caiga sobre ti, ya será demasiado tarde.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte