C. Acerca de cómo conocerse a sí mismo y lograr el verdadero arrepentimiento

358. Después de varios miles de años de corrupción, el hombre es insensible y torpe; se ha convertido en un demonio que se opone a Dios; tan es así que la rebeldía del hombre hacia Dios ha sido documentada en los libros de historia e incluso el hombre mismo es incapaz de hacer un relato completo de su comportamiento rebelde, porque el hombre ha sido profundamente corrompido por Satanás y este lo ha desviado hasta tal punto que no sabe a dónde acudir. Todavía hoy, el hombre sigue traicionando a Dios: cuando el hombre ve a Dios, lo traiciona, y cuando no puede verlo, también lo hace. Hay incluso quienes, aun habiendo sido testigos de las maldiciones de Dios y de Su ira, lo traicionan. Y por eso digo que la razón del hombre ha perdido su función original y también sucede lo mismo con la conciencia del hombre. El hombre que Yo veo es una bestia con traje humano, una serpiente venenosa, y no importa lo lastimoso que pretenda parecer ante Mis ojos, nunca seré misericordioso con él, porque el hombre no ha captado la diferencia entre lo negro y lo blanco o entre la verdad y lo que no es verdad. La razón del hombre está en extremo entumecida, pero aun así sigue deseando obtener bendiciones; su humanidad es muy innoble, pero aun así sigue deseando poseer la soberanía de un rey. ¿De quién podría ser rey con una razón como esa? ¿Cómo podría alguien con una humanidad como esa sentarse sobre un trono? ¡El hombre en verdad no tiene vergüenza! ¡Es un desgraciado engreído! A aquellos de vosotros que deseáis obtener bendiciones, os sugiero que primero encontréis un espejo y miréis vuestro propio horrible reflejo. ¿Posees lo que se requiere para ser un rey? ¿Acaso tienes el rostro de alguien que puede obtener bendiciones? No ha habido el más mínimo cambio en tu carácter ni has puesto ninguna verdad en práctica, pero aun así deseas un maravilloso mañana. ¡Te estás engañando a ti mismo! El hombre, que nació en una tierra tan inmunda, ha sido infectado de extrema gravedad por la sociedad, condicionado por la ética feudal y ha recibido la educación de los “institutos de educación superior”. Un pensamiento retrógrado, una moral corrupta, una perspectiva degradada de la vida, una filosofía despreciable para los asuntos mundanos, una existencia completamente inútil y costumbres y una vida cotidiana vulgares, todas estas cosas han estado penetrando fuertemente en el corazón del hombre y han estado dañando y atacando gravemente su conciencia. Como resultado, el hombre se distancia cada vez más de Dios y se opone cada vez más a Él. El carácter del hombre se vuelve más implacable día tras día, y no hay una sola persona que voluntariamente renuncie a algo por Dios; ni una sola que voluntariamente se someta a Dios y, menos aún, hay una sola persona que busque voluntariamente la aparición de Dios. En vez de ello, el hombre busca el placer para satisfacer su corazón bajo el poder de Satanás y corrompe su carne con abandono en el lodazal. Incluso cuando oyen la verdad, aquellos que viven en la oscuridad no desean practicarla ni tampoco muestran interés en buscar ni siquiera cuando ven que Dios ya ha aparecido. ¿Cómo podría una especie humana tan depravada como esta tener margen alguno de salvación? ¿Cómo podría semejante especie humana decadente vivir en la luz?

Cambiar el carácter del hombre comienza con el conocimiento de su esencia y a través de cambios en su pensamiento, su naturaleza y su perspectiva mental: por medio de cambios fundamentales. Solo así se lograrán cambios verdaderos en el carácter del hombre. La causa profunda de que surjan actitudes corruptas en el hombre es la desorientación, la corrupción y el veneno de Satanás. El hombre ha sido atado y controlado por Satanás, y sufre el atroz daño que este le ha infligido a su pensamiento, su moral, su percepción y su razón. Es precisamente debido a que las cosas fundamentales del hombre han sido corrompidas por Satanás y son diametralmente distintas a cómo Dios las creó originalmente, que el hombre se opone a Dios y no puede aceptar la verdad. Por ende, los cambios en el carácter del hombre deben comenzar con cambios en su pensamiento, su percepción y su razón que cambien su conocimiento de Dios y su conocimiento de la verdad. Los que nacieron en la tierra más profundamente corrompida de todas son aún más ignorantes sobre lo que Dios es o sobre lo que significa creer en Dios. Mientras más corruptas sean las personas, menos saben sobre la existencia de Dios, y más pobres son su razón y su percepción. La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado; se ha vuelto inmoral, sus pensamientos son degenerados, y ha desarrollado una perspectiva mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre se sometía de manera natural a Dios y a Sus palabras después de oírlas. Por naturaleza tenía una razón y una conciencia sanas y una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, la razón, la conciencia y la humanidad originales del hombre se fueron insensibilizando y Satanás las mermó. Debido a ello, el hombre ha perdido su sumisión y amor a Dios. La razón del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal y su rebeldía hacia Dios es cada vez mayor y más grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni entiende esto, y meramente se opone y se rebela con persistencia. Las revelaciones del carácter del hombre son las expresiones de su razón, su percepción y su conciencia; debido a que su razón y su percepción son defectuosas y su conciencia se ha vuelto sumamente insensible, entonces su carácter es rebelde contra Dios. Si la razón y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo es estar de acuerdo con las intenciones de Dios. Si la razón del hombre es defectuosa, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Él. Una “razón normal” se refiere a someterse y serle leal a Dios, anhelar a Dios, ser incondicional hacia Él y tener una conciencia hacia Él. Se refiere a ser de un solo corazón y una sola alma con Dios y a no oponerse a Él deliberadamente. Tener una razón aberrante no es así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás, se ha formado nociones acerca de Dios y no ha sido leal hacia Dios ni lo ha anhelado, por no hablar de que no tiene una conciencia hacia Dios. El hombre se opone deliberadamente a Dios y lo juzga; es más, le lanza improperios a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas con el conocimiento claro de que es Dios; el hombre no tiene ninguna intención en absoluto de someterse a Dios y se limita a seguir haciéndole exigencias y requerimientos. Tales personas —la gente que tiene una razón aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento o de lamentar sus actos de rebelión. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperaría un poco de su razón; cuanto más rebeldes contra Dios son las personas y, pese a ello, no se conocen a sí mismas, menos cabal es su razón.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tener un carácter invariable es estar enemistado con Dios

359. Mientras las personas no hayan experimentado la obra de Dios y no hayan comprendido la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y las domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propio estatus? ¿Por qué tienes sentimientos tan fuertes? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas? ¿Por qué te gustan esas maldades? ¿En qué se basa tu gusto por estas cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué las aceptas de tan buen grado? Para este momento, todos habéis llegado a comprender que esto se debe, principalmente, al veneno de Satanás que hay dentro del hombre. Entonces, ¿qué es el veneno de Satanás? ¿Cómo se puede expresar? Por ejemplo, si preguntas: “¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?”, te responderán: “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Esta sola frase expresa la raíz del problema. La filosofía y la lógica de Satanás se han convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persiga la gente, lo hace para sí misma, por tanto solo vive para sí misma. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”: esta es la filosofía de vida del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta y son el auténtico retrato de su naturaleza satánica. Dicha naturaleza satánica se ha convertido ya en la base de la existencia de la humanidad corrupta. La humanidad corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días. Todo lo que hace Satanás es en aras de sus propios deseos, ambiciones y objetivos. Desea superar a Dios, liberarse de Él y apoderarse de todas las cosas que Dios ha creado. En la actualidad, las personas han sido corrompidas hasta tal punto por Satanás que todas tienen una naturaleza satánica, todas tratan de negar a Dios y oponerse a Él, y desean controlar su propio porvenir y tratan de oponerse a las orquestaciones y arreglos de Dios. Sus ambiciones y deseos son exactamente los mismos que los de Satanás. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás. De hecho, los lemas y los aforismos de muchas personas representan la naturaleza humana y reflejan la esencia de su corrupción. La gente elige según sus propias preferencias, y todas estas cosas representan el carácter y la búsqueda de las personas. En cada palabra que dice una persona, y en todo lo que hace, por mucho que disimule, no puede ocultar su naturaleza. Por ejemplo, los fariseos solían predicar muy bien, pero cuando escuchaban los sermones y las verdades expresadas por Jesús, en lugar de aceptarlos, los condenaban. Eso revelaba la esencia-naturaleza de los fariseos de sentir aversión por la verdad y odiarla. Algunas personas hablan muy bien y son buenas disfrazándose, pero después de que otros se asocien con ellas durante un tiempo, estos descubren que su naturaleza es profundamente falsa y deshonesta. Al cabo de cierto tiempo de asociarse con ellos, todo el mundo descubre su esencia-naturaleza. Al final, los demás llegan a la siguiente conclusión: estas personas nunca dicen una palabra de verdad y son taimadas. Esta declaración representa la naturaleza de esa gente, y es la mejor muestra y prueba de su esencia-naturaleza. Su filosofía para los asuntos mundanos consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, en no confiar en nadie. La naturaleza satánica del hombre contiene gran cantidad de filosofías y venenos satánicos. En ocasiones, tú mismo no eres consciente de ellas y no las entiendes, pero vives basándote en estas cosas cada momento de tu vida. Además, piensas que estas cosas son muy correctas y razonables y que no están en absoluto equivocadas. Esto es suficiente para ilustrar que las filosofías de Satanás se han convertido en la naturaleza de las personas, y que estas viven completamente de acuerdo con esas filosofías, pensando que esa manera de vivir es buena y sin ningún sentido de arrepentimiento en absoluto. Por lo tanto, constantemente están revelando su naturaleza satánica y constantemente viven según las filosofías de Satanás. La naturaleza de Satanás es la vida de la humanidad, y es la esencia-naturaleza de esta.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro

360. ¿Cómo comprendes la naturaleza del hombre? Lo más importante es discernirla desde la perspectiva de la visión del mundo del hombre, de la vida y de los valores. Todos los que son propios de los diablos viven para sí mismos. Su visión de la vida y sus máximas proceden principalmente de los dichos de Satanás, como “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y otras falacias similares. Todas estas palabras pronunciadas por esos reyes demonios, por personas importantes y filósofos, se han convertido en la vida del hombre. En particular, la mayor parte de las palabras de Confucio, proclamado por el pueblo chino como un “sabio”, se han convertido en la vida del hombre. También están los proverbios famosos del budismo y el taoísmo, y los dichos clásicos que diversas figuras famosas han repetido con frecuencia. Todos estos son resúmenes de las filosofías de Satanás y de su naturaleza. También son las mejores ilustraciones y explicaciones de la naturaleza de Satanás. Estos venenos que se han inoculado en el corazón del hombre proceden todos de Satanás y ni la más mínima pizca de ellos procede de Dios. Tales palabras endiabladas también están en directa oposición a la palabra de Dios. Queda absolutamente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas las cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de una persona y a quién pertenece fijándote en su visión de la vida y en sus valores. Satanás corrompe a las personas mediante la educación y la influencia de gobiernos nacionales, de los famosos y los grandes. Sus palabras endiabladas se han convertido en la vida y naturaleza del hombre. “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” es un conocido dicho satánico que ha sido infundido en todos y esto se ha convertido en la vida del hombre. Hay otras palabras de las filosofías para los asuntos mundanos que también son así. Satanás utiliza la cultura tradicional de cada nación para educar, desorientar y corromper a las personas, provocando que la humanidad caiga y sea envuelta en un abismo infinito de destrucción, y al final Dios destruye a las personas porque sirven a Satanás y se resisten a Dios. Algunas personas han trabajado como funcionarios públicos en la sociedad durante décadas. Imagina que le haces la siguiente pregunta: “Te ha ido tan bien en esa función, ¿cuáles son los principales dichos famosos por los que te riges?”. Podría decir, “Si hay algo que entiendo, es esto: ‘Los funcionarios facilitan las cosas a quienes traen obsequios, los que no adulan ni halagan no consiguen nada’”. Esta es la filosofía satánica en la que se basa su carrera. ¿Acaso estas palabras no son representativas de la naturaleza de estas personas? No escatimar ningún medio para obtener posición se ha convertido en su naturaleza; el funcionariado y el éxito profesional son sus metas. Sigue habiendo muchos venenos satánicos en la vida de las personas, en su conducta propia y comportamiento. Por ejemplo, sus filosofías para los asuntos mundanos, sus formas de hacer las cosas y sus máximas están todas llenas de los venenos del gran dragón rojo, y proceden por entero de Satanás. Así pues, todas las cosas que fluyen a través de los huesos y la sangre de las personas son de Satanás. Todos esos funcionarios, aquellos que están en el poder y quienes logran el éxito tienen sus propias sendas y sus propios secretos para llegar a él. ¿No son tales secretos perfectamente representativos de su naturaleza? Han hecho cosas muy grandes en el mundo y nadie puede desentrañar los planes e intrigas que se esconden tras ellos. Esto muestra cuán insidiosa y venenosa es su naturaleza. Satanás ha corrompido profundamente a la humanidad. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y se puede decir que la naturaleza del hombre es corrupta, perversa, antagonista y opuesta a Dios, llena e inundada de las filosofías y los venenos de Satanás. Se ha convertido por entero en la esencia-naturaleza de Satanás. Por este motivo la gente se resiste y se opone a Dios. La gente puede llegar fácilmente a conocerse a sí misma si su naturaleza puede ser diseccionada así.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre

361. ¿Cómo entiendes la naturaleza humana? En realidad, entender tu naturaleza significa diseccionar las cosas en lo profundo de tu alma —las cosas dentro de tu vida, y toda la lógica y las filosofías de Satanás según las que has estado viviendo—, que es la vida de Satanás según la cual has vivido. Solo puedes entender tu naturaleza si desentierras las cosas más profundas dentro de tu alma. ¿Cómo pueden desenterrarse estas cosas? No pueden desenterrarse o diseccionarse con apenas uno o dos asuntos. Muchas veces, después de que has terminado de hacer algo, sigues sin haber llegado a un entendimiento. Se podrían requerir tres o cinco años antes de que seas capaz de obtener aunque sea una ínfima comprensión o entendimiento. Así pues, en muchas situaciones, debes reflexionar y llegar a conocerte a ti mismo. Debes profundizar y diseccionarte a ti mismo, según las palabras de Dios, a fin de ver algunos resultados. A medida que tu comprensión de la verdad se hace cada vez más profunda, poco a poco llegarás a conocer tu propia esencia-naturaleza a través de la autorreflexión y el autoconocimiento.

Para conocer tu naturaleza, debes ganar entendimiento de ella mediante algunas cosas. Primero, debes tener un entendimiento claro de lo que te gusta. Esto no se refiere a lo que te gusta comer o vestir, más bien, se refiere al tipo de cosas que disfrutas, las cosas que envidias, que adoras, que buscas y a las que prestas atención en tu corazón, el tipo de personas con las que te gusta entrar en contacto, y el tipo de personas que admiras e idolatras en tu fuero interno. Por ejemplo: a la mayoría de la gente le gustan las personas de gran prestigio, personas que son elegantes en su discurso y comportamiento o las que tienen labia o las que aparentan lo que no son. Lo anterior se refiere a con qué personas les gusta interactuar. En cuanto a las cosas que disfrutan las personas, incluyen el estar dispuestas a hacer ciertas cosas fáciles de hacer, disfrutar hacer cosas que a los demás les parecen buenas y que aprobarían y alabarían. En la naturaleza de las personas, existe una característica común en las cosas que les gustan. Es decir, les gustan las personas, acontecimientos y cosas que otros envidian debido a su apariencia externa; les gustan las personas, acontecimientos y cosas que se ven muy hermosos y lujosos y les gustan las personas, acontecimientos y cosas que hacen que otros las adoren. Estas cosas a las que la gente les tiene cariño son geniales, deslumbrantes, magníficas e imponentes. Todas las personas adoran estas cosas. Puede verse que no tienen nada de la verdad y tampoco tienen la semejanza de seres humanos auténticos. No tiene el más mínimo sentido adorar estas cosas, pero a las personas de todos modos les gustan. Estas cosas que les gustan les parecen especialmente buenas a los que no creen en Dios, y son todas cosas que la gente está particularmente dispuesta a perseguir. […] Las cosas que la gente persigue y anhela pertenecen a las tendencias mundanas, estas cosas son propias de Satanás y los diablos, Dios las detesta y carecen de verdad alguna. Las cosas que la gente tiende a anhelar permiten desentrañar su esencia-naturaleza. Se pueden observar las preferencias de la gente en su forma de vestir: algunas personas están dispuestas a llevar ropa llamativa y colorida, o conjuntos estrafalarios. Están dispuestas a llevar accesorios que nunca ha llevado nadie y les encantan las cosas que puedan atraer al sexo opuesto. Que lleven esta ropa y estos accesorios demuestra su preferencia por estas cosas en su vida y en lo más profundo de su corazón. Las cosas que les gustan no son dignas ni decentes. No son cosas que debería perseguir una persona normal. Es inicuo su afecto hacia ellas. Su perspectiva es exactamente la misma que la de la gente mundana. No es posible apreciar que ninguna parte de esto se corresponda con la verdad. Por tanto, lo que te gusta, aquello en lo que te centras, lo que adoras, lo que envidias y aquello en lo que piensas en tu corazón cada día, todo ello es representativo de tu naturaleza. Tu predilección por estas cosas mundanas es suficiente para demostrar que a tu naturaleza le gusta la iniquidad y que, en situaciones graves, es perversa e incurable. Debes diseccionar tu naturaleza de este modo: examinar aquello que te gusta y aquello a lo que renuncias en tu vida. Puede que seas bueno con alguien durante un tiempo, pero esto no demuestra que le tengas cariño. Lo que te gusta de verdad es, precisamente, lo que está en tu naturaleza; aunque tuvieras los huesos rotos, lo seguirías disfrutando y no podrías renunciar a ello jamás. Esto no resulta fácil de cambiar.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre cómo transformar el propio carácter

362. La clave para lograr un cambio de carácter es conocer la propia naturaleza, y esto debe hacerse de acuerdo con la exposición de Dios. Solo en las palabras de Dios puede una persona llegar a conocer su naturaleza horrenda, los diversos venenos de Satanás que se encuentran en su naturaleza, su necedad e ignorancia y los elementos frágiles y negativos de su naturaleza. Después de que conozcas a fondo estas cosas y seas verdaderamente capaz de odiarte a ti mismo, de rebelarte contra la carne, de persistir en la práctica de las palabras de Dios, de persistir en la búsqueda de la verdad mientras haces tu deber para lograr un cambio de carácter y de convertirte en alguien que ama de verdad a Dios, te habrás embarcado en la senda de Pedro. Sin la gracia de Dios o el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo, sería difícil recorrer esta senda, pues, sin la verdad, las personas no pueden rebelarse contra sí mismas. Recorrer la senda de Pedro de ser perfeccionado depende principalmente de tener resolución, poseer fe y confiar en Dios. Además, una persona debe someterse a la obra del Espíritu Santo y nunca desviarse de las palabras de Dios en todas las cosas. Estos son los aspectos cruciales que nunca pueden ser vulnerados. Durante el transcurso de las propias experiencias, es muy difícil conocerse a uno mismo, y sin la obra del Espíritu Santo, no se obtendrá ningún resultado. Para recorrer la senda de Pedro, una persona debe centrarse en conocerse a sí misma y en transformar su carácter.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

363. Por un lado, durante las pruebas de Dios, el hombre llega a conocer sus deficiencias y a ver que es insignificante, despreciable y vil; que no tiene nada y que no es nada; por el otro, durante las pruebas Dios dispone para el hombre algunos entornos, de modo que, en ellos el hombre sea más capaz de experimentar la hermosura de Dios. Aunque el dolor es grande y, a veces, insuperable —e incluso llega al nivel de un dolor abrumador—, después de haberlo experimentado, el hombre ve cuán hermosa es la obra de Dios en él y solo con base en esto nace en el hombre el amor verdadero por Dios. Hoy el hombre ve que no es capaz de conocerse a sí mismo verdaderamente solo con la gracia, el amor y la misericordia de Dios y, mucho menos, puede conocer la sustancia del hombre. Solo por medio del refinamiento y el juicio de Dios y durante el proceso de refinamiento mismo puede el hombre conocer sus deficiencias y saber que no tiene nada.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios

364. La clave para la autorreflexión y el conocimiento de ti mismo es esta: cuanto más sientas que en ciertas áreas lo has hecho bien o has hecho lo correcto, y más creas que puedes satisfacer las intenciones de Dios o que eres capaz de jactarte en ciertas áreas, entonces más vale la pena que te conozcas en esas áreas y que profundices en ellas para ver qué impurezas existen en ti, así como qué cosas en ti no pueden satisfacer las intenciones de Dios. Tomemos a Pablo como ejemplo. Pablo estaba especialmente informado, sufrió mucho cuando predicaba y obraba y muchos particularmente lo adoraban. En consecuencia, después de terminar mucho trabajo, supuso que habría una corona reservada para él. Esto lo llevó a ir cada vez más lejos por la senda equivocada, hasta que finalmente Dios lo castigó. En ese momento, si hubiera reflexionado sobre sí mismo y se hubiera diseccionado, no habría pensado de la manera que lo hizo. En otras palabras, Pablo no se había enfocado en buscar la verdad en las palabras del Señor Jesús; solo había creído en sus propias nociones y figuraciones. Había pensado que meramente al hacer algunas cosas buenas y exhibir algunos buenos comportamientos, Dios lo aprobaría y lo recompensaría. Al final, sus propias nociones y figuraciones le cegaron el corazón y ocultaron la verdad de su corrupción. Sin embargo, las personas no eran capaces de discernir esto ni tenían conocimiento de estos asuntos, y entonces, antes de que Dios dejara esto en evidencia, siempre habían considerado a Pablo como un estándar al cual aspirar, un ejemplo para vivir y como un ídolo que buscaban y anhelaban ser. El caso de Pablo es una advertencia para cada uno de los escogidos de Dios. En especial, cuando los que seguimos a Dios podemos sufrir y pagar el precio en nuestros deberes y mientras servimos a Dios, sentimos que somos devotos y amamos a Dios, y en momentos como este, debemos reflexionar y entendernos a nosotros mismos aún más con respecto a la senda que estamos tomando, lo cual es muy necesario. Esto se debe a que lo que crees que es bueno es lo que decidirás que es correcto, y no dudarás de ello, ni reflexionarás sobre ello, ni diseccionarás si hay algo en ello que se opone a Dios. Por ejemplo, hay personas que se creen sumamente bondadosas. Nunca odian ni hieren a los demás y siempre echan una mano a un hermano o hermana cuya familia está en apuros para que su problema no se quede sin resolver; tienen gran benevolencia y hacen todo lo que está en su mano para ayudar a todo el que puedan. No obstante, jamás se centran en practicar la verdad, y no tienen ninguna entrada en la vida. ¿Cuál es la consecuencia de esa ayuda? Ponen su vida en suspenso, pero están muy contentas consigo mismas y sumamente satisfechas con todo lo que han hecho. Es más, se enorgullecen de ello, pues creen que en todo lo que han hecho no hay nada que vaya contra la verdad, que definitivamente satisfará las intenciones de Dios y que son auténticas creyentes en Él. Ven su bondad natural como capital y, en el momento en que lo hacen, dan por hecho que es la verdad. En realidad, lo único que ejercen es la bondad humana. No practican la verdad en absoluto, ya que hacen esto ante los hombres, no ante Dios, y ni mucho menos practican de acuerdo con las exigencias de Dios y la verdad. Por tanto, todas sus acciones son en vano. Nada de lo que hacen representa practicar la verdad ni las palabras de Dios, y mucho menos seguir Su voluntad; más bien utilizan la bondad humana y la buena conducta para ayudar al prójimo. En resumen, no buscan las intenciones de Dios en todo lo que hacen ni actúan según Sus exigencias. Dios no aprueba esta clase de buena conducta del hombre; para Dios, se la debe condenar, y no merece que Él la recuerde.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo conociendo las propias opiniones equivocadas puede uno transformarse realmente

365. La mayoría de las personas tienen un entendimiento muy superficial de sí mismas. No conocen en absoluto con claridad lo que hay en su naturaleza. Solo tienen conocimiento de algunos de los estados corruptos que revelan, de las cosas que es probable que hagan o de las carencias que tienen, y esto les hace pensar que se conocen a sí mismas. Si luego se atienen a unos cuantos preceptos, se aseguran de no cometer errores en ciertos ámbitos y logran evitar cometer ciertas transgresiones, llegan a pensar que poseen realidad en su fe en Dios y asumen que se salvarán. Esto no son más que figuraciones humanas. Si te atienes a esas cosas, ¿de verdad serás capaz de abstenerte de transgredir? ¿Habrás alcanzado de verdad un cambio en tu carácter? ¿Habrás vivido de verdad la semejanza de un ser humano? ¿Serás capaz de satisfacer a Dios de verdad? En absoluto. De eso no cabe duda. La gente debería tener un estándar alto en su fe en Dios: obtener la verdad y experimentar algunos cambios en su carácter-vida. Para ello, primero es necesario que las personas se esfuercen en conocerse a sí mismas. Si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, esto no resolverá ningún problema en absoluto y su carácter-vida no cambiará en lo más mínimo. Debes conocerte a ti mismo a un nivel profundo. Esto significa conocer tu naturaleza y saber qué elementos contiene, dónde se originan estas cosas y de dónde provienen. Además, ¿eres realmente capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu fea alma y tu naturaleza perversa? Si de veras vieras la verdad sobre ti mismo, te odiarías. Cuando te odies a ti mismo y luego intentes poner en práctica las palabras de Dios, serás capaz de rebelarte contra la carne y obtendrás la fuerza para practicar la verdad, y ya no lo sentirás como una lucha. ¿Por qué muchas personas actúan según sus preferencias carnales? Porque se consideran a sí mismas bastante buenas y sienten que sus acciones son muy adecuadas, están muy justificadas, no tienen ningún fallo e incluso son completamente correctas, por lo que actúan con seguridad en sí mismas. Cuando de veras sepan cuál es su naturaleza —lo fea, despreciable y lastimosa que es—, dejarán de tenerse en tan alta estima y de ser tan arrogantes, y ya no se sentirán tan complacidas consigo mismas. Pensarán: “Debo practicar algunas de las palabras de Dios con los pies firmemente plantados en la tierra. Si no, no estaré a la altura del estándar de ser humano y me avergonzaré de vivir en la presencia de Dios”. De veras se verán a sí mismas como pequeñas y verdaderamente insignificantes. En este punto, les resultará fácil practicar la verdad y se parecerán un poco a como debería ser un ser humano. Solo cuando una persona se odia de verdad a sí misma es capaz de rebelarse contra la carne. Si no se odia a sí misma, será incapaz de rebelarse contra ella. Odiarse de verdad a uno mismo no es tarea fácil. Para ello, hay varias cosas que una persona debe tener. Primero, debe poseer conocimiento de su naturaleza. Segundo, debe ver que es mediocre y lastimosa, que es extremadamente pequeña e insignificante, y debe ver su alma lastimosa y sucia. Cuando llega a ver plenamente lo que es en realidad —cuando se logra este resultado—, obtiene de verdad conocimiento de sí misma, y se puede decir que su conocimiento de sí misma es acertado. Solo en este punto puede odiarse a sí misma, incluso maldecirse, y sentir de verdad que Satanás ha corrompido profundamente a las personas, hasta el punto de que están desprovistas de cualquier semejanza humana. Un día, si de veras se enfrentan a la amenaza de morir, pensarán: “Este es el justo castigo de Dios. Dios es ciertamente justo. ¡Merezco morir!”. En este punto, no expresarán sus quejas, y mucho menos se quejarán de Dios; simplemente sentirán que son absolutamente mediocres, lastimosas, inmundas y corruptas, y que Dios debería descartarlas y destruirlas, y pensarán que un alma como la suya no es apta para vivir en la tierra. Por tanto, no se quejarán de Dios ni se resistirán a Él, y mucho menos lo traicionarán. Pero si no se conocen a sí mismas y aun así se consideran bastante buenas, entonces, cuando se acerque la amenaza de la muerte, pensarán: “Lo he hecho muy bien en mi fe. He perseguido la verdad con gran ahínco y me he sacrificado y he sufrido mucho, pero al final, dios me está dejando morir. No sé dónde está la justicia de dios. ¿Por qué me deja morir? Si incluso alguien como yo tiene que morir, ¿quién puede salvarse? ¿Acaso no está acabada toda la raza humana?”. En primer lugar, tendrán nociones sobre Dios. En segundo lugar, se quejarán de Él y no tendrán sumisión alguna. Son como Pablo, que no se conocía a sí mismo, ni siquiera cuando estaba a punto de morir. Cuando el castigo de Dios caiga sobre ellas, ya será demasiado tarde.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

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