B. Acerca de cómo practicar la verdad, comprender la verdad y entrar en la realidad
344. Esta es la Era del Reino. Si has entrado en esta nueva era depende de si has entrado en la realidad de las palabras de Dios y de si Sus palabras se han convertido tu realidad-vida. Las palabras de Dios se dan a conocer a cada persona para que, al final, todos vivan en el mundo de las palabras de Dios, y Sus palabras esclarecerán e iluminarán a cada persona desde dentro. Si, durante este período, eres descuidado en la lectura de las palabras de Dios y no tienes interés en ellas, eso demuestra que tu condición es equivocada. Si eres incapaz de entrar en la Era de la Palabra, entonces el Espíritu Santo no obra en ti; si has entrado en esta era, Él llevará a cabo Su obra. ¿Qué puedes hacer al inicio de la Era de la Palabra para ganar la obra del Espíritu Santo? En esta era, y entre vosotros, Dios logrará lo siguiente: que cada persona vivirá las palabras de Dios, será capaz de poner en práctica la verdad y amará a Dios fervientemente; que todas las personas usarán las palabras de Dios como una base y como su realidad y tendrán un corazón temeroso de Dios, y que, a través de la práctica de las palabras de Dios, el hombre ejercerá el poder monárquico junto con Dios. Esta es la obra que Dios ha de llevar a cabo. ¿Puedes continuar sin leer las palabras de Dios? Hoy, hay muchos que sienten que no pueden pasar ni un día o dos sin leer Sus palabras. Ellos deben leer Sus palabras todos los días, y, si el tiempo no se lo permite, les basta con escucharlas. Este es el sentimiento que el Espíritu Santo otorga a las personas y es la manera en la que Él comienza a moverlas. Es decir, Él gobierna al hombre a través de las palabras para que este pueda entrar en la realidad de las palabras de Dios. Si, después de tan solo un día de no comer y beber las palabras de Dios, sientes oscuridad y sed, y no puedes soportarlo, esto muestra que has sido movido por el Espíritu Santo y que Él no se ha apartado de ti. Entonces, eres alguien que está dentro de esta corriente. Sin embargo, si después de uno o dos días sin comer y beber las palabras de Dios no sientes nada; si no tienes sed y no te sientes movido en absoluto, esto es muestra de que el Espíritu Santo se ha alejado de ti. Entonces, esto significa que hay algo equivocado en tu estado interior; no has entrado en la Era de la Palabra y eres alguien que se ha quedado atrás. Dios usa las palabras para gobernar a las personas; te sientes bien si comes y bebes las palabras de Dios y, si no lo haces, no tienes una senda a seguir. Las palabras de Dios se convierten en el alimento de las personas y en la fuerza que las impulsa. La Biblia dice que “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Hoy, Dios completará esta obra y cumplirá este hecho en vosotros. ¿Cómo es que, en el pasado, las personas podían estar muchos días sin leer las palabras de Dios y, sin embargo, podían seguir comiendo y trabajando como siempre, pero eso no ocurre en el presente? En esta era, Dios usa, primordialmente, las palabras para gobernar a todos. A través de las palabras de Dios, el hombre es juzgado y perfeccionado, y, luego, finalmente, es llevado al reino. Solo las palabras de Dios pueden proveer la vida del hombre, y solo las palabras de Dios pueden dar luz al hombre y una senda de práctica, especialmente en la Era del Reino. Siempre que no te apartes de la realidad de las palabras de Dios, y comas y bebas a diario Sus palabras, Dios podrá perfeccionarte.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra
345. Dentro de las palabras de Dios están las verdades que el hombre necesita poseer, las cosas que son las más beneficiosas y útiles para la humanidad, el tónico y el sustento que vuestro cuerpo necesita, lo que ayuda al hombre a restablecer su humanidad normal y las verdades de las que el hombre debería dotarse. Cuanto más practiquéis la palabra de Dios, más rápidamente florecerá vuestra vida y más clara se volverá la verdad. Conforme crezcáis en estatura, veréis las cosas del reino espiritual con mayor claridad y más fortaleza tendréis para triunfar sobre Satanás. Gran parte de la verdad que no entendéis se aclarará cuando practiquéis la palabra de Dios. La mayoría de las personas se conforman simplemente con entender el texto de la palabra de Dios y se enfocan en equiparse con doctrinas en lugar de profundizar su experiencia en la práctica, pero ¿no es este el camino de los fariseos? Haciendo esto, ¿pueden ganar la realidad de la frase “La palabra de Dios es vida”? La vida de una persona no puede madurar simplemente leyendo la palabra de Dios, sino solo cuando la palabra de Dios se pone en práctica. Si crees que entender la palabra de Dios es lo único que necesitas para tener vida y estatura, entonces tu entendimiento es defectuoso. Entender verdaderamente la palabra de Dios ocurre cuando practicas la verdad, y debes entender que “solo puedes comprender la palabra de Dios practicando la verdad”. Hoy, después de leer la palabra de Dios, solo puedes decir que la conoces, pero no que la entiendes. Algunas personas afirman que uno debe entender primero la verdad antes de practicarla, pero esto es solo parcialmente correcto, y, ciertamente, no es una afirmación del todo precisa. Antes de tener conocimiento de una verdad no la has experimentado. Sentir que entiendes algo que escuchas en un sermón no es entender realmente: solo es tomar posesión de las palabras literales de la verdad, y no es lo mismo que entender su verdadero significado. Tener un mero conocimiento superficial de la verdad no significa que la entiendas realmente o que tengas conocimiento de ella; el verdadero significado de la verdad viene de haberla experimentado. Por tanto, solo cuando experimentas la verdad puedes comprenderla y solo entonces puedes comprender sus partes ocultas. Profundizar tu experiencia es la única forma de comprender las connotaciones y entender la esencia de la verdad. Por tanto, puedes ir a cualquier parte con la verdad, pero si no tienes la verdad, entonces no se puede siquiera plantear convencer a muchas personas religiosas; no convencerás ni siquiera a los miembros de tu familia. Sin la verdad eres como copos de nieve que caen, pero, con ella, puedes ser feliz y libre y nadie puede atacarte. Por muy fuerte que sea una teoría, no puede superar a la verdad. Con la verdad, el mundo mismo puede tambalearse y pueden moverse los mares y las montañas, mientras que la ausencia de verdad puede conducir a que las fuertes murallas de una gran ciudad se reduzcan a escombros debido a los gusanos. Esto es un hecho evidente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una vez que entendáis la verdad, debéis ponerla en práctica
346. Dios no exige a las personas la simple habilidad de hablar de la realidad. Eso sería demasiado fácil, ¿verdad? ¿Por qué entonces habla Dios de entrada en la vida? ¿Por qué habla de transformación? Si las personas solo son capaces de hablar palabras vacías sobre la realidad, entonces ¿pueden lograr una transformación en su carácter? Los buenos soldados del reino no están entrenados para ser un grupo de personas que solo puedan hablar de la realidad o alardear, sino más bien están entrenadas para vivir las palabras de Dios en todo momento, para permanecer inquebrantables a pesar de los contratiempos a los que se enfrenten, y vivir constantemente de acuerdo con las palabras de Dios y no volver al mundo. Esta es la realidad de la que Dios habla; esta es la exigencia de Dios para el hombre. Por lo tanto, no consideres que la realidad hablada por Dios es demasiado simple. La sola iluminación del Espíritu Santo no equivale a poseer la realidad ni es la estatura del hombre, sino la gracia de Dios, a lo que el hombre no contribuye nada. Cada persona debe soportar los sufrimientos de Pedro y, aún más, poseer la gloria de Pedro, que es lo que las personas viven después de haber recibido la obra de Dios. Solo esto se puede llamar realidad. No creas que obtienes la realidad solo porque puedes hablar de ella; esto es una falacia. Estos pensamientos no encajan con las intenciones de Dios y no tienen significado real. No digas tales cosas en el futuro; ¡acaba con tales cosas! Todos los que tienen un entendimiento absurdo de las palabras de Dios son no creyentes. No tienen ningún conocimiento real, mucho menos tienen una estatura real; son personas ignorantes que carecen de realidad. En otras palabras, todos los que viven fuera de la esencia de las palabras de Dios son no creyentes. Aquellos que son considerados no creyentes por las personas son bestias a los ojos de Dios y aquellos considerados no creyentes por Dios son personas que no tienen las palabras de Dios como su vida. Por lo tanto, se puede decir que aquellos que no poseen la realidad de las palabras de Dios y que no viven Sus palabras son no creyentes. La intención de Dios es hacer que todos vivan la realidad de Sus palabras, no simplemente para que todo el mundo hable de la realidad, sino que, más que eso, para permitir que todo el mundo viva la realidad de Sus palabras.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo se posee la realidad si se pone en práctica la verdad
347. Llegar a un verdadero entendimiento de las palabras de Dios no es tarea fácil. No pienses de esta manera: “Yo puedo interpretar el significado literal de las palabras de Dios y todos dicen que mi interpretación es buena y me dan el visto bueno, así que implica que entiendo las palabras de Dios”. Eso no es lo mismo que entender las palabras de Dios. Si has obtenido algo de luz a partir de las declaraciones de Dios y has obtenido una cierta percepción del verdadero significado de Sus palabras, y si puedes decir la intención tras ellas y qué efecto lograrán finalmente, si tienes un claro entendimiento de todas estas cosas, se puede considerar que tienes un cierto nivel de entendimiento de las palabras de Dios. Así pues, entender las palabras de Dios no es tan sencillo. Solo porque puedas dar una bella explicación exagerada de su significado literal no significa que las entiendas. Independientemente de qué tanto puedas explicar su significado literal, tu explicación se sigue basando en la imaginación humana y en una forma humana de pensar. ¡Es inútil! ¿Cómo puedes entender las palabras de Dios? La clave es buscar la verdad en ellas. Solo de esta manera puedes entender de verdad las palabras de Dios. Él nunca dice palabras vacías. Cada frase que declara contiene detalles que con seguridad se dejarán en evidencia posteriormente en Sus palabras, y que pueden expresarse de una forma diferente. El hombre no puede comprender las formas en que Dios expresa la verdad. Las declaraciones de Dios son muy profundas y no se pueden desentrañar fácilmente con el pensamiento del hombre. Las personas pueden más o menos descubrir el significado completo de cada aspecto de la verdad siempre que hagan el esfuerzo. El resto de los detalles se les proporcionará durante su experiencia posterior, mediante el esclarecimiento del Espíritu Santo. Una parte consiste en reflexionar y entender la palabra de Dios y buscar su contenido específico al leerla. Otra parte es entender el significado de las palabras de Dios al experimentarlas y obtener el esclarecimiento del Espíritu Santo. Mediante un progreso constante en estos dos aspectos, puedes llegar a entender la palabra de Dios. Si la interpretas a un nivel literal, textual o desde tu propio pensamiento e imaginaciones, entonces, aunque la expliques con adornos floridos, sigues sin entender realmente la verdad, y todo sigue basándose en el pensamiento y las imaginaciones humanos. No se obtiene por medio del esclarecimiento del Espíritu Santo. Las personas son propensas a interpretar las palabras de Dios basándose en sus nociones e imaginaciones, e incluso pueden malinterpretar las palabras de Dios fuera de contexto, lo que les vuelve propensos a malinterpretar y juzgar a Dios, y esto es un problema. Por tanto, la verdad se obtiene principalmente por la comprensión de las palabras de Dios y el esclarecimiento por el Espíritu Santo. Ser capaz de entender y explicar el significado literal de la palabra de Dios no significa que se haya obtenido la verdad. Si entender el significado literal de la palabra de Dios significara que has entendido la verdad, entonces bastaría con tener un poco de educación y conocimiento, entonces ¿para qué ibas a necesitar el esclarecimiento del Espíritu Santo? ¿Es la obra de Dios algo que la mente humana puede comprender? Por tanto, la comprensión de la verdad no se basa en nociones o imaginaciones humanas. Se necesita la iluminación, el esclarecimiento y la guía del Espíritu Santo para tener un verdadero conocimiento vivencial. Este es el proceso para comprender y obtener la verdad, y también es una condición necesaria.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo conocer la naturaleza del hombre
348. Si habéis leído mucho de la palabra de Dios, pero solo entendéis el significado de las palabras y no intentáis experimentarlas a través de encuentros reales, entonces no conocerás la palabra de Dios. En lo que a ti respecta, la palabra de Dios no es vida, sino, simplemente, palabras sin ella. Y si solo vives de acuerdo con palabras sin vida, entonces no puedes captar la esencia de la palabra de Dios ni entenderás Sus intenciones. El significado espiritual de la palabra de Dios solo se te abrirá cuando experimentes Su palabra en tus experiencias reales, y es solo a través de la experiencia que puedes comprender el significado espiritual de muchas verdades y desvelar los misterios de la palabra de Dios. Por muy clara que sea Su palabra, si no la pones en práctica, todo lo que tienes en tus manos son palabras y doctrinas vacías que se han convertido en preceptos religiosos para ti. ¿No es esto, acaso, lo que hicieron los fariseos? Si practicáis y experimentáis la palabra de Dios, esta se vuelve práctica para vosotros; si no buscáis practicarla, entonces para vosotros es poco más que la leyenda del tercer cielo. De hecho, el proceso de creer en Dios es, para vosotros, el proceso de experimentar Su palabra y de que Él os gane o, dicho de un modo más claro, creer en Dios es tener el conocimiento y el entendimiento de Su palabra, así como experimentarla y vivirla; tal es la realidad de vuestra creencia en Dios. Si creéis en Él y solo esperáis la vida eterna sin buscar practicar Su palabra y entrar en la realidad-verdad, entonces sois insensatos. Esto sería como ir a un banquete y solo observar los deliciosos platos y hacer una nota mental sobre ellos, sin realmente probar ni comer ni beber ninguno. ¿Acaso no sería insensata una persona así?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una vez que entendáis la verdad, debéis ponerla en práctica
349. Las exigencias de Dios para las personas no son tan altas. Siempre y cuando la gente practique con diligencia y seriedad, recibiría un “aprobado”. A decir verdad, lograr entender, conocer y comprender la verdad es más complejo que practicarla. Primero, practica en la medida de lo que entiendas y practica lo que han comprendido. De esta manera, serás capaz de alcanzar poco a poco el conocimiento y la comprensión verdaderos de la verdad. Estos son los pasos y los medios a través de los cuales obra el Espíritu Santo. Si no practicas la sumisión de este modo, no lograrás nada. Si siempre haces lo que te da la gana, y no practicas la sumisión, ¿acaso el Espíritu Santo obrará dentro de ti? ¿Obra el Espíritu Santo como tú lo deseas? ¿U obra según aquello de lo que careces, sobre la base de las palabras de Dios? Si esto no te resulta claro, no serás capaz de entrar en la realidad-verdad. ¿Por qué han invertido mucho esfuerzo la mayoría de las personas en leer las palabras de Dios, pero después sólo tienen conocimiento y no pueden decir nada sobre una senda real? ¿Piensas que poseer conocimiento equivale a poseer la verdad? ¿No es este un punto de vista confundido? Tú eres capaz de hablar de tantos temas del conocimiento como granos de arena hay en una playa, pero nada de eso contiene una senda verdadera. ¿Acaso no estás intentando engañar a las personas al hacer esto? ¿No estás armando un espectáculo vacío, sin sustancia que lo respalde? ¡Todo este comportamiento es perjudicial para las personas! Cuanta más alta la teoría y más desprovista está de la realidad, más incapaz es de llevar a las personas a la realidad. Cuanta más alta la teoría, más te hace rebelarte contra Dios y oponerte a Él. No consideres un tesoro la teoría espiritual, ¡no sirve de nada! Algunas personas llevan décadas hablando de la teoría espiritual y se han convertido en grandes figuras espirituales, pero, al final, siguen sin entrar en la realidad-verdad. Como no han practicado ni experimentado las palabras de Dios, no tienen principios ni una senda de práctica. Las personas así son en sí mismas carentes de la realidad-verdad, así que ¿cómo pueden llevar a otras hacia la senda correcta de la fe en Dios? No pueden más que extraviar a la gente. ¿Así no se perjudican a sí mismos y a los demás? Como mínimo, debes ser capaz de resolver los problemas reales que tienes justo en frente de ti. Es decir, debes ser capaz de practicar y experimentar las palabras de Dios y de poner en práctica la verdad. Esa es la única sumisión a Dios. Solo cuando tienes entrada en la vida eres apto para trabajar para Dios, y solo cuando te esfuerzas sinceramente por Él puedes recibir Su aprobación. No hagas siempre grandes declaraciones ni hables de teorías altisonantes; eso no es real. Pontificar sobre la teoría espiritual para hacer que la gente te admire no es dar testimonio de Dios, sino más bien alardear. No beneficia en absoluto a las personas ni las edifica, y fácilmente puede llevarlas a adorar la teoría espiritual y a no centrarse en practicar la verdad; ¿y no es eso extraviar a la gente? Seguir así dará lugar a numerosas teorías vacías y reglas que limitarán y atraparán a la gente; es verdaderamente mortificante. Así pues, habla más de lo que es real, de los problemas que existen realmente, dedica más tiempo a buscar la verdad para resolver problemas reales; eso es lo más importante. No te demores en aprender a practicar la verdad: esta es la senda de entrada en la realidad. No tomes el conocimiento vivencial de otras personas como tu propiedad privada ni lo exhibas para que otros los admiren. Debes tener tu propia entrada en la vida. Solo practicando la verdad y sometiéndote a Dios tendrás la entrada en la vida. Toda persona debería practicar esto y centrarse en ello.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Concéntrate más en la realidad
350. Vuestro entendimiento de la verdad ¿está integrado con vuestros propios estados? En la vida real, primero tienes que pensar en qué verdades se relacionan con las personas, los acontecimientos y las cosas con los que te has encontrado; en medio de estas verdades es donde puedes descubrir las intenciones de Dios y relacionar lo que has hallado con Sus intenciones. Si desconoces qué aspectos de la verdad están relacionados con las cosas con las que te has encontrado, y, en cambio, vas directamente en busca de las intenciones de Dios, este es un enfoque ciego que no puede lograr resultados. Si quieres buscar la verdad y comprender las intenciones de Dios, primero es necesario que consideres qué tipo de cosas te han sucedido, con qué aspectos de la verdad están relacionados, y que busques la verdad específica en la palabra de Dios que tenga que ver con lo que has experimentado. Luego, busca la senda de práctica adecuada para ti en esa verdad; de esta forma, puedes lograr un entendimiento indirecto de Sus intenciones. Buscar la verdad y practicarla no es aplicar una doctrina de manera mecánica ni es seguir una fórmula. La verdad no es formulada ni es una ley. No está muerta; es vida, es algo vivo, es la regla que un ser creado debe seguir en la vida y la norma que un ser humano debe tener en la vida. Esto es algo que debes entender lo mejor posible a través de la experiencia. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra de Dios y de la verdad, y lo que entiendes de Su carácter y lo que sabes que Dios tiene y es, todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculados a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. La verdad es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Hace concreto lo que Dios tiene y es y declara de forma expresa lo que Él tiene y es; te indica de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Detrás de las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su ira, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de entender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar este entendimiento por medio de la experiencia práctica. Si alguien se aparta de la vida real para conocer a Dios, no podrá lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierto entendimiento de Su palabra, este entendimiento se limita a doctrinas y palabras, y allí surge una disparidad sobre cómo es Dios Mismo en realidad.
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III
351. Desde que las personas empezaron a creer en Dios, han albergado muchas intenciones incorrectas. Cuando no estás poniendo en práctica la verdad, sientes que todas tus intenciones son correctas, pero, cuando te ocurre algo, verás que hay muchas incorrectas dentro de ti. Así pues, cuando Dios hace perfectas a las personas, hace que se den cuenta de que muchos conceptos que hay en ellas que están obstruyendo su conocimiento de Dios. Cuando reconoces que tus intenciones son erróneas, si eres capaz de dejar de practicar de acuerdo a tus conceptos e intenciones, de dar testimonio de Dios y de mantenerte firme en tu posición en todo lo que te acontece, esto demuestra que te has rebelado contra la carne. Cuando lo has hecho, se produce inevitablemente una batalla en tu interior. Satanás intentará y hará que las personas lo sigan, que sigan las nociones de la carne y defiendan los intereses de la carne, pero las palabras de Dios esclarecerán e iluminarán a las personas en su interior, y en ese momento depende de ti seguir a Dios o a Satanás. Dios pide a las personas que pongan en práctica la verdad principalmente para podar las cosas de su interior, sus pensamientos y sus nociones que no concuerdan con Sus intenciones. El Espíritu Santo toca a las personas en su corazón y las esclarece e ilumina. Por tanto, existe una batalla detrás de todo lo que acontece: cada vez que las personas ponen en práctica la verdad o el amor a Dios, se desencadena una gran batalla, y aunque todo pueda parecer estar bien con su carne, en lo profundo de sus corazones se estará desarrollando de hecho una batalla a vida o muerte. Solo después de esta intensa lucha, después de una gran cantidad de reflexión, puede decidirse la victoria o la derrota. Uno no sabe si reír o llorar. Como muchas de las intenciones internas de las personas son erróneas o como gran parte de la obra de Dios entra en conflicto con sus nociones, cuando las personas ponen en práctica la verdad, se libra una gran batalla entre bambalinas. Una vez puesta en práctica esta verdad, las personas derramarán detrás del escenario innumerables lágrimas de tristeza antes de decidirse por fin a satisfacer a Dios. Es gracias a esta batalla que las personas soportan el sufrimiento y el refinamiento; esto es sufrimiento real. Cuando la batalla llegue a ti, si eres capaz de ponerte verdaderamente en el lado de Dios, podrás satisfacerle. Mientras se practica la verdad, es inevitable sufrir por dentro; si, cuando pusieran en práctica la verdad, todo estuviese bien en su interior, no necesitarían que Dios los perfeccionase ni habría batalla alguna y no sufrirían. Es debido a que, en las personas, hay una gran cantidad de cosas no adecuadas para el uso de Dios y hay mucho del carácter rebelde de la carne que los seres humanos deben aprender de un modo más profundo la lección de rebelarse contra la carne. Esto es lo que Dios llama el sufrimiento que le pidió al hombre que pasara junto con Él. Cuando encuentres dificultades, date prisa y ora a Dios: “¡Oh, Dios! Deseo satisfacerte, deseo soportar la dificultad final para satisfacer Tu corazón e independientemente de lo grandes que sean los reveses que sufra, seguiré satisfaciéndote. Aunque tenga que entregar toda mi vida, ¡seguiré satisfaciéndote!”. Con esta determinación, cuando ores así, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio. Cada vez que ponen en práctica la verdad, cada vez que pasan por refinamientos, cada vez que son probadas y cada vez que la obra de Dios viene sobre ellas, las personas tienen que soportar un dolor extremo. Todo esto es una prueba para las personas y, por tanto, dentro de todas ellas hay una batalla. Este es el precio real que pagan. Leer más de las palabras de Dios y correr más de un lado a otro es una parte del precio. Es lo que las personas deberían hacer, es su deber y la responsabilidad que deberían cumplir, pero tienen que dejar de lado lo que es necesario dejar de lado dentro de ellas. Si no lo haces, por muy grande que sea tu sufrimiento externo y por mucho que corretees, ¡todo será en vano! Es decir, solo los cambios en tu interior pueden determinar si tus dificultades externas tienen valor. Cuando tu carácter interno ha cambiado y has puesto en práctica la verdad, todo tu sufrimiento externo obtendrá la aprobación de Dios; si no ha habido un cambio en tu carácter interno, no importa cuánto sufrimiento soportes o cuánto corretees en el exterior, no habrá aprobación de Dios y las dificultades no confirmadas por Dios son en vano. Por consiguiente, si el precio que pagaste es aprobado por Dios, depende de si se ha producido un cambio en ti o no, y si pones o no la verdad en práctica y te rebelas contra tus propias intenciones y nociones para alcanzar la satisfacción de las intenciones de Dios, el conocimiento de Dios y la lealtad a Dios. No importa cuánto corras de un lado a otro, si nunca has sabido rebelarte contra tus propias intenciones, si solo buscas acciones y fervor externos y nunca prestas atención a tu vida, tus dificultades habrán sido en vano.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él
352. Para ser precisos, tomar la senda de Pedro en la propia fe significa recorrer la senda de la búsqueda de la verdad, que es también la de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Una persona solo estará en la senda de ser perfeccionada por Dios si transita por la senda de Pedro. Debe tener claro exactamente cómo caminar por la senda de Pedro y cómo ponerla en práctica. En primer lugar, uno debe dejar a un lado sus propias intenciones, sus búsquedas inadecuadas y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que ser devoto de todo corazón, es decir, entregarse por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber las palabras de Dios, concentrarse en la búsqueda de la verdad y de los deseos de Dios contenidos en Sus palabras e intentar captar las intenciones de Dios en todo. Este es el método de práctica más fundamental y vital. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús, y solo practicando de esta manera se pueden lograr los mejores resultados. La devoción sincera hacia la palabra de Dios implica, principalmente, buscar la verdad y los deseos de Dios en Sus palabras, centrarse en captar las intenciones de Dios, y entender y obtener más verdad a partir de Sus palabras. Cuando leía las palabras de Dios, Pedro no se centraba en entender las doctrinas y, menos aún, en obtener conocimiento teológico, sino que se concentraba en comprender la verdad y captar las intenciones de Dios, así como en lograr un entendimiento del carácter y la hermosura de Dios. Pedro también intentó comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, así como su esencia-naturaleza y sus deficiencias reales, con lo cual cumplió fácilmente con los requisitos de Dios para satisfacerlo. Pedro tuvo muchas prácticas correctas que se ciñeron a las palabras de Dios. Esto estuvo sumamente de acuerdo con las intenciones de Dios y fue la mejor forma en la que una persona podía cooperar al tiempo que experimentaba la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas enviadas por Dios, Pedro se comparó de un modo estricto con cada palabra del juicio y el desenmascaramiento de Dios hacia el hombre, y con cada palabra de Sus exigencias al hombre, se autoexaminó e intentó desentrañar con precisión el significado de las palabras de Dios. Meditó sinceramente sobre todo aquello que Jesús le dijo, grabándose cada palabra en la mente con firmeza; este enfoque dio muy buenos resultados. Al practicar de esta manera, fue capaz de conocerse a sí mismo a través de las palabras de Dios, y no solo llegó a conocer los diversos estados corruptos y defectos del hombre, sino que también llegó a conocer la esencia y la naturaleza del hombre. Esto muestra que Pedro realmente se conocía a sí mismo. A partir de las palabras de Dios, Pedro, por un lado, obtuvo un verdadero entendimiento de sí mismo, y por otro lado vio el carácter justo que Dios expresaba, lo que Él tiene y es, las intenciones de Dios con Su obra y Sus exigencias hacia la especie humana. A partir de Sus palabras llegó de verdad a conocer a Dios. Llegó a conocer Su carácter y Su esencia; llegó a conocer y entender lo que Dios tiene y es, así como Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjeron resultados en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro atravesó centenares de pruebas, no sufrió en vano. No solo llegó a conocerse a sí mismo a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocerlo. Además, dentro de las palabras de Dios, prestó especial atención a los requisitos de Dios para el hombre y a los aspectos en los que el hombre debe satisfacer a Dios para ser conforme a Sus intenciones, y él pudo emplear un gran esfuerzo en estas cosas, alcanzando la claridad completa. Esto fue extremadamente beneficioso en relación con su entrada en la vida. Independientemente de qué aspecto de las palabras de Dios fuese, siempre que esas palabras fueran capaces de servir como la vida y fueran la verdad, Pedro se las grabó en su corazón, donde podía meditarlas y comprenderlas con frecuencia. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente resultados. Es decir, fue capaz de poner hábilmente en práctica las palabras de Dios, de practicar la verdad y de actuar de acuerdo a las intenciones de Dios con exactitud, de hacer las cosas por completo conforme a los deseos de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma Pedro entró en la realidad de las palabras de Dios. El servicio de Pedro llegó a ser acorde con las intenciones de Dios, principalmente porque hizo eso.
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro
353. Si puedes dedicar tu corazón, tu cuerpo y todo tu amor verdadero a Dios, ponerlos delante de Dios, ser completamente sumiso a Él y ser absolutamente considerado con Sus intenciones, no por la carne, no por la familia y no por tus propios deseos personales, sino por los intereses de la casa de Dios, tomando la palabra de Dios como el principio y fundamento de todo, entonces, al hacer esto, todas tus intenciones y perspectivas estarán en el lugar correcto y serás una persona ante Dios que recibe Sus elogios. A Dios le gustan las personas que son absolutas con Él, las que le son devotas únicamente a Él. Aquellos a quienes Dios aborrece son los que son tibios con Él y se rebelan contra Él. Aborrece a quienes creen en Él, y siempre quieren disfrutarle, pero luego son incapaces de entregarse completamente por Él. Aborrece a quienes afirman amarlo, pero se rebelan contra Él en sus corazones; aborrece a quienes usan palabras pomposas y elocuentes para engañar. Los que no tienen una dedicación genuina a Dios o no se han sometido de verdad a Él son personas traicioneras, demasiado arrogantes por naturaleza. Los que no pueden ser auténticamente sumisos ante el Dios normal y práctico son incluso más arrogantes, y ellos en especial son la progenie obediente del arcángel. Las personas que se gastan de verdad por Dios dedican todo su ser a Él y se colocan ante Dios; se pueden someter a todas Sus palabras y obra, y son capaces de poner en práctica Sus palabras. Pueden aceptar las palabras de Dios y tomarlas como el fundamento de su existencia, y son capaces de buscar con sinceridad en las palabras de Dios para averiguar qué partes practicar. Así es la gente que vive realmente ante Dios. Si practicas de esta manera, será beneficioso para tu vida, si comiendo y bebiendo de Sus palabras puedes suplir tus necesidades interiores y tus deficiencias, de forma que tu carácter-vida se transforme, entonces esto satisfará las intenciones de Dios. Si actúas de acuerdo con las exigencias de Dios y si no satisfaces a la carne sino que en vez de eso satisfaces Sus intenciones, entonces en esto habrás entrado en la realidad de Sus palabras. Entrar en la realidad de las palabras de Dios significa que puedes cumplir con tu deber y satisfacer las exigencias de la obra de Dios. Solo estos tipos de acciones prácticas pueden denominarse entrar en la realidad de Sus palabras. Si eres capaz de entrar en esta realidad, entonces poseerás la verdad. Este es el principio de entrar en la realidad; primero debes someterte a este entrenamiento y solo después de esto podrás entrar en realidades aún más profundas.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Aquellos que de verdad aman a Dios son los que pueden someterse completamente a Su practicidad
354. Dios es un Dios práctico: toda Su obra es práctica, todas las palabras que Él habla son prácticas y todas las verdades que Él expresa son prácticas. Todo lo que no sea Sus palabras es vacuo, inexistente y endeble. En la actualidad, el Espíritu Santo se dispone a guiar a las personas hacia las palabras de Dios. Si las personas han de ir tras la entrada en la realidad, entonces deben buscar la realidad y conocerla, después de lo cual deben experimentar la realidad y vivirla. Cuanto más las personas conozcan la realidad, más podrán discernir si las palabras de los demás son reales; cuanto más las personas conozcan la realidad, menos nociones tendrán; cuanto más experimenten las personas la realidad, más conocerán los hechos del Dios práctico y más fácil les resultará dejar atrás sus corruptas actitudes satánicas; cuanta más realidad tengan las personas, más conocerán a Dios y más aborrecerán la carne y más amarán la verdad; y cuanta más realidad tengan las personas, más se acercarán a los estándares de los requisitos de Dios. Las personas que son ganadas por Dios son las que son poseedoras de la realidad, las que conocen la realidad y las que han llegado a conocer los hechos prácticos de Dios por medio de experimentar la realidad. Cuanto más cooperes con Dios de manera práctica y disciplines tu cuerpo, más adquirirás la obra del Espíritu Santo, más realidad ganarás y más te esclarecerá Dios y, por consiguiente, mayor será tu conocimiento de los hechos prácticos de Dios. Si puedes vivir en la luz presente del Espíritu Santo, entonces la senda presente para practicar se te volverá más clara y serás más capaz de separarte de las nociones religiosas y de las viejas prácticas del pasado. Hoy la realidad es el enfoque: cuanta más realidad tengan las personas, más claro será su conocimiento de la verdad y mayor será su entendimiento de las intenciones de Dios. La realidad puede vencer todas las palabras y doctrinas, puede vencer toda teoría y experiencia, y cuanto más las personas se enfoquen en la realidad, más amarán verdaderamente a Dios y tendrán hambre y sed de Sus palabras. Si siempre te enfocas en la realidad, entonces tu filosofía para los asuntos mundanos, tus nociones religiosas y tu carácter natural serán eliminados normalmente al seguir la obra de Dios. Los que no buscan la realidad y los que no tienen un conocimiento de la realidad es probable que sigan lo que es sobrenatural y serán fácilmente engañados. El Espíritu Santo no tiene manera de obrar en esas personas y por eso se sienten vacías y sienten que sus vidas no tienen sentido.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo conocer la realidad
355. Aquellos que aman a Dios son los que aman la verdad, y cuanto más ponen en práctica la verdad los que la aman, más verdad tienen; cuanto más la ponen en práctica, más amor de Dios tienen; y cuanto más la ponen en práctica, más los bendice Él. Si siempre practicas de esta manera, el amor de Dios por ti te irá permitiendo poco a poco ver, tal como Pedro llegó a conocer a Dios: Pedro dijo que Dios no solo tiene sabiduría para crear los cielos, la tierra y todas las cosas, sino que, además, tiene sabiduría para llevar a cabo una obra práctica en las personas. Pedro dijo que Dios no solo es digno del amor de la gente por haber creado los cielos, la tierra y todas las cosas, sino, asimismo, por Su capacidad de crear al hombre, salvarlo, perfeccionarlo y legarle Su amor. Pedro también afirmó que Dios tiene muchas cosas que lo hacen digno del amor del hombre. Le dijo a Jesús: “¿Es la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas el único motivo por el que mereces el amor de la gente? Tienes más cosas dignas del amor del hombre. Actúas y te mueves en la vida real, Tu Espíritu me conmueve por dentro, me disciplinas, me reprendes, estas cosas son incluso más dignas del amor de la gente”. Si deseas ver y experimentar el amor de Dios, debes tantear y buscar en la vida real y estar dispuesto a dejar de lado tu propia carne. Debes tomar esta determinación. Debes ser una persona decidida y capaz de satisfacer en todo a Dios, sin pereza y sin codiciar el goce carnal ni vivir para la carne, sino para Dios. Tal vez no satisfagas a Dios esta vez. Eso te pasa por no entender las intenciones de Dios; la próxima vez, aunque te suponga un mayor esfuerzo, deberás satisfacerlo a Él, no a la carne. Con esta experiencia habrás llegado a conocer a Dios. Comprobarás que Dios puede crear los cielos, la tierra y todas las cosas y que se ha hecho carne para que la gente realmente pueda contemplarlo y relacionarse con Él; comprobarás que puede caminar en medio de los hombres y que Su Espíritu puede perfeccionar a las personas en la vida real para que contemplen Su hermosura y experimenten Su disciplina, Su reprensión y Sus bendiciones. Si esa es siempre tu experiencia, en la vida real serás inseparable de Dios, y si un día tu relación con Él deja de ser la adecuada, podrás ser reprendido y tener remordimientos. Cuando tengas una relación adecuada con Dios, jamás desearás abandonarlo, y si un día Él dice que te va a abandonar, tendrás miedo y dirás que preferirás morir a que te abandone. En cuanto percibas esto, te sentirás incapaz de abandonar a Dios y, de este modo, tendrás una base y gozarás verdaderamente del amor de Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Quienes aman a Dios vivirán por siempre en Su luz
356. El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso digo que creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad o vivir la palabra de Dios, esto es prueba de que todavía no tienes un corazón amante de Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: esta es la meta final y el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con las intenciones de Dios. En este camino, muchas personas pueden hablar de mucho conocimiento, pero en el momento de su muerte, sus ojos se llenan de lágrimas y se odian a sí mismas por haber desperdiciado toda una vida y haber vivido en vano hasta la vejez. Solo entienden doctrinas, pero no pueden poner en práctica la verdad ni dar testimonio de Dios; simplemente corren de acá para allá para encargarse de asuntos externos, están sumamente ocupados; y solo al borde de la muerte ven finalmente que carecen de un verdadero testimonio, que no conocen a Dios en absoluto. ¿Y no es ya demasiado tarde? ¿Por qué no aprovechas el día y persigues la verdad que amas? ¿Por qué esperar hasta mañana? Si en vida no sufres por la verdad o buscas obtenerla, ¿es posible que desees sentir arrepentimiento en la hora de tu muerte? Si es así, entonces, ¿por qué creer en Dios? En realidad, hay muchos asuntos en los que las personas pueden poner la verdad en práctica y satisfacer a Dios, si dedican el más mínimo esfuerzo. Por el mero hecho de que la mente de las personas está siempre confusa, no pueden actuar por el bien de Dios y se precipitan constantemente en beneficio de su carne, sin obtener nada al final. Por esta razón, las personas están afligidas de continuo por problemas y dificultades. ¿No son estos los tormentos de Satanás? ¿No es esta la corrupción de la carne? No debes tratar de engañar a Dios hablando de la boca para afuera. Más bien, debes actuar de manera tangible. No te engañes a ti mismo; ¿qué sentido tendría eso? ¿Qué puedes ganar por vivir por el bien de tu carne y afanarte por el provecho y la fama?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad
357. Las personas que auténticamente creen en Dios son aquellas que están dispuestas a poner en práctica la palabra de Dios y a practicar la verdad. Las personas que verdaderamente son capaces de mantenerse firmes en su testimonio de Dios son, también, aquellas que están dispuestas a poner Su palabra en práctica y auténticamente pueden ponerse del lado de la verdad. Todas las personas que participan en prácticas torcidas y faltas de rectitud carecen de la verdad y causan vergüenza a Dios. Aquellas que provocan disputas en la iglesia son sirvientes de Satanás, son la personificación de Satanás. Esas personas son sumamente malévolas. Todas aquellas que carecen de discernimiento y son incapaces de ponerse de parte de la verdad son personas que albergan intenciones malignas y manchan la verdad. Son los representantes más arquetípicos de Satanás. Están más allá de la redención y, de manera natural, serán descartadas. La casa de Dios no permite que aquellos que no practican la verdad permanezcan y tampoco que lo hagan aquellos que deliberadamente desmantelan a la iglesia. Sin embargo, este no es el momento de llevar a cabo la obra de expulsión; esas personas simplemente serán reveladas y descartadas al final. No debe gastarse más obra inútil en estas personas; aquellos que son satanases son incapaces de ponerse del lado de la verdad, mientras que aquellos que buscan la verdad sí pueden hacerlo. Las personas que no practican la verdad no son dignas de escuchar el camino de la verdad ni de dar testimonio de ella. La verdad simplemente no es para sus oídos; más bien, está dirigida a quienes la practican. Antes de que se revele el fin de cada persona, aquellos que perturban a la iglesia y trastornan la obra de Dios serán hechos a un lado por ahora y se les tratará después. Una vez que la obra esté completa, cada una de estas personas será expuesta y, luego, serán descartadas. Por ahora, mientras se está proveyendo la verdad, serán ignoradas. Cuando toda la verdad se revele a la humanidad, esas personas deberán ser descartadas; ese será el momento en el que todas las personas serán clasificadas según su tipo. Los engaños insignificantes de quienes no tienen discernimiento los llevarán a su destrucción a manos de los malvados, serán alejados por ellos para no regresar jamás. Y ese es el trato que merecen, porque no aman la verdad, porque son incapaces de ponerse del lado de la verdad, porque siguen a las personas malvadas y están del lado de las personas malvadas y porque se confabulan con personas malvadas y se resisten a Dios. Saben perfectamente que lo que esas personas malvadas irradian es maldad, pero endurecen su corazón y le dan la espalda a la verdad para seguirlas. ¿Acaso no están haciendo el mal todas estas personas que no practican la verdad, sino que hacen cosas destructivas y abominables? Aunque hay entre ellos quienes se presentan como reyes y otros que los siguen, ¿no es igual su naturaleza de resistirse a Dios? ¿Qué excusa pueden tener para afirmar que Dios no los salva? ¿Qué excusa pueden tener para decir que Dios no es justo? ¿No es su propio mal el que los está destruyendo? ¿No es su propia rebeldía la que los está arrastrando al infierno? Las personas que practican la verdad, al final, serán salvas y perfeccionadas a causa de la verdad. Al final, aquellos que no practican la verdad causarán su propia destrucción a causa de la verdad. Estos son los fines que esperan a los que practican la verdad y a los que no la practican.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Una advertencia a los que no practican la verdad