Palabras diarias de Dios: La entrada en la vida | Fragmento 518

4 Sep 2020

Creer en Dios y conocerle es lo que el cielo dispone y la tierra acepta y, hoy, durante una era en la que el Dios encarnado está haciendo Su obra en persona, es un momento especialmente oportuno para conocer a Dios. Satisfacerle es algo que se consigue sobre el fundamento de entender Su voluntad y, para ello, es necesario tener cierto conocimiento de Dios. Este conocimiento de Dios es la visión que quien cree en Dios debe tener; es la base de la creencia del hombre en Dios. Si faltara este conocimiento, la creencia en Dios del hombre sería imprecisa, en medio de una teoría vacía. Aunque este tipo de persona esté decidida a seguir a Dios, no conseguirá nada. Todos aquellos que no logran nada en esta corriente son los que serán eliminados; son aprovechadores. Cualquiera que sea el paso de la obra de Dios que experimentes, debería acompañarte una poderosa visión. De otro modo, te resultaría difícil aceptar cada paso de la nueva obra, porque la nueva obra de Dios excede la capacidad del hombre para imaginarla, y está fuera de los límites de su concepción. Por tanto, sin un pastor que cuide al hombre, sin un pastor que comparta enseñanzas sobre las visiones, el ser humano es incapaz de aceptar esta nueva obra. Si el hombre no puede recibir las visiones, no podrá recibir la nueva obra de Dios, y si no puede obedecerla, entonces será incapaz de entender Su voluntad y por tanto su conocimiento de Dios no servirá de nada. Antes de que el hombre practique las palabras de Dios, debe conocerlas, es decir, comprender Su voluntad; solo así podrá llevarse a cabo la palabra de Dios con precisión y según Su voluntad. Todo aquel que busca la verdad debe poseer esto, y también es el proceso que todo el que procura conocer a Dios debe experimentar. El proceso de conocer las palabras de Dios es el de conocerle a Él, y también el de conocer Su obra. Por tanto, conocer las visiones no solo alude a conocer la humanidad del Dios encarnado, sino que también incluye conocer las palabras y la obra de Dios. De Sus palabras, las personas llegan a entender Su voluntad y, a partir de la obra de Dios, a conocer Su carácter y lo que Él es. Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creer en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta la obra de Dios, el hombre llega progresivamente a conocerle, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo. La razón por la que Dios llegó a tales extremos como hacerse carne por segunda vez y llevar a cabo Su obra de forma personal, es para que el hombre fuera capaz de conocerle y de verle. Conocer a Dios es el efecto final que debe lograrse al final de Su obra; es el requisito final de Dios para la humanidad. La razón por la que hace esto es por el bien de Su testimonio final y para que el hombre pueda finalmente volverse a Él por completo. El ser humano solo puede llegar a amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle. Independientemente de cómo lo busque, o de lo que procure ganar, debe ser capaz de obtener el conocimiento de Dios. Solo así puede satisfacer Su corazón. Solo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, venerarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca ni lo venerarán de verdad. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera sea el aspecto de Dios que uno llegue a conocer, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final. La obra de Dios es demasiado incompatible con los conceptos humanos. El carácter de Dios y lo que Él es, son cosas demasiado difíciles de conocer para el hombre, y todo lo que Dios dice y hace le resulta incomprensible por demás al ser humano. Si el hombre desea seguir a Dios, pero no está dispuesto a obedecerlo, no conseguirá nada. Desde la creación del mundo hasta hoy, Dios ha realizado mucha obra que es incomprensible para el hombre y que le ha resultado difícil aceptar, y Dios ha dicho muchas cosas que hacen que los conceptos del hombre sean complicados de sanar, pero jamás ha detenido Su obra debido a las muchas dificultades que tiene el hombre. Por el contrario, ha seguido obrando y hablando; y aunque un gran número de “guerreros” han ido cayendo a los lados del camino, Él sigue realizando Su obra y sigue escogiendo a un grupo tras otro de personas que esté dispuesto a someterse a Su nueva obra. No se compadece de esos “héroes” caídos, sino que atesora a aquellos que aceptan Su nueva obra y Sus nuevas palabras. ¿Pero con qué fin obra de esta forma, paso a paso? ¿Por qué está siempre eliminando y escogiendo a personas? ¿Por qué emplea siempre un método así? El objetivo de Su obra es que el hombre le conozca y, así, poder ganarlo. El principio de Su obra es obrar en aquellos que son capaces de someterse a la obra que Él hace hoy, y no en los que obedecieron Su obra pasada y se oponen a la actual. Esta es exactamente la razón por la que ha eliminado a tantas personas.

Los efectos de la lección de conocer a Dios no pueden obtenerse en uno o dos días: el hombre tiene que acumular experiencias, soportar sufrimiento y lograr una obediencia verdadera. Lo primero es empezar desde la obra y las palabras de Dios. Debes entender lo que incluye conocer a Dios, cómo lograr el conocimiento de Él y cómo verle durante tus experiencias. Esto es lo que todos deben hacer cuando todavía tienen que conocer a Dios. Nadie puede comprender la obra y las palabras de Dios en un momento, y nadie logra el conocimiento de la totalidad de Dios en un tiempo breve. Lo que se requiere es el proceso necesario de la experiencia, sin el cual nadie sería capaz de conocer a Dios y seguirle con sinceridad. Cuanta más obra realiza Dios, más conoce el hombre de Él. Cuanto más en desacuerdo esté la obra de Dios con los conceptos humanos, más renovado y profundo será el conocimiento que el hombre tenga de Él. Si la obra de Dios tuviera que permanecer inmutable para siempre, el hombre no podría tener mucho conocimiento de Él. Desde la época de la creación hasta nuestros días, debéis conocer con claridad las visiones de lo que Dios hizo durante la Era de la Ley, durante la Era de la Gracia y lo que ahora está haciendo durante la Era del Reino. Debéis conocer la obra de Dios.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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