Fragmento 292 | "Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios"

Fragmento 292 | "Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios"

497 |20 Ago 2020

Palabras diarias de Dios | Fragmento 292 | "Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios"

Sólo dejando de lado tus viejas ideas puedes obtener un nuevo conocimiento; sin embargo, viejo conocimiento no equivale necesariamente a ideas viejas. “Ideas” se refiere a las cosas imaginadas por el hombre, que entran en conflicto con la realidad. Si el viejo conocimiento ya estaba obsoleto en la antigua era, y no permitió al hombre entrar en la nueva obra, ese conocimiento también es una idea. Si el hombre es capaz de adoptar el enfoque correcto hacia ese conocimiento, y puede llegar a conocer a Dios desde varios aspectos diferentes, combinando lo viejo y lo nuevo, el viejo conocimiento pasa a ser una ayuda para el hombre, y la base por la que este entra en la nueva era. La lección de conocer a Dios requiere que domines muchos principios: cómo entrar en el camino de conocerle, qué verdades debes entender con el fin de conocerle y cómo hacer que tus ideas y tu vieja naturaleza se sometan a todas las disposiciones de Su nueva obra. Si usas estos principios como el fundamento para entrar en la lección de conocer a Dios, entonces tu conocimiento será cada vez más profundo. Si tienes un conocimiento claro de las tres etapas de la obra —es decir, de todo el plan de gestión de Dios— y si puedes correlacionar totalmente las dos etapas anteriores de la obra de Dios con la etapa presente, y puedes ver que es obra llevada a cabo por un Dios, no tendrás fundamento más firme. Un solo Dios realizó las tres etapas de la obra; esta es la visión más grande, y la única senda para conocer a Dios. Las tres etapas de la obra sólo pudieron haber sido hechas por Dios mismo, y ningún hombre podía hacer semejante obra en Su nombre, es decir que sólo Dios mismo podía haber hecho Su propia obra desde el principio hasta hoy. Aunque las tres etapas de la obra de Dios se han llevado a cabo en diferentes eras y lugares, y aunque la obra de cada una de ellas es diferente, toda ella es una obra realizada por un Dios. De todas las visiones, esta es la más grande que el hombre debería conocer, y si el hombre puede entenderla por completo, será capaz de mantenerse firme. Hoy, el mayor problema al que hacen frente todas las denominaciones es que no conocen la obra del Espíritu Santo, y son incapaces de diferenciar entre la obra del Espíritu Santo y la que no es de Él; por tanto, no pueden decir si Jehová Dios ha realizado esta etapa de la obra, como las dos anteriores. Aunque las personas siguen a Dios, la mayoría sigue siendo incapaz de decir si es el camino correcto. Al hombre le preocupa que este camino sea o no el que Dios mismo guía personalmente, y que la encarnación de Dios sea o no una realidad; la mayoría de las personas siguen sin tener pistas de cómo discernir cuando se trata de estas cosas. Los que siguen a Dios son incapaces de determinar el camino y, por tanto, los mensajes hablados sólo ejercen un efecto parcial entre estas personas, son incapaces de ser totalmente efectivos, y esto afecta a la vida de las mismas. Si el hombre puede ver en las tres etapas de la obra que Dios mismo las llevó a cabo en momentos diferentes, en lugares diferentes, y en personas diferentes, llegará a ver que aunque la obra sea diferente, toda ella está realizada por un Dios. Siendo así, debe ser correcta y sin error, y aunque entre en conflicto con las ideas del hombre, no se puede negar que es la obra de un Dios; si el hombre puede asegurar que es la obra de un Dios, sus ideas pasarán a ser simples nimiedades, indignas de mención. Como las visiones del hombre no son claras, al conocer sólo a Jehová como Dios y a Jesús como el Señor, y al dudar respecto al Dios encarnado de hoy, muchas personas permanecen entregadas a la obra de Jehová y Jesús, y están cercadas por ideas sobre la obra de hoy, la mayoría de ellas siempre está llena de dudas, y no se toma en serio la obra actual. El hombre no tiene ideas respecto a las dos etapas anteriores de la obra, que fueron invisibles. Esto se debe a que el hombre no entiende la realidad de las dos etapas anteriores de la obra ni las presenció personalmente. Como no pueden verse, el hombre imagina lo que quiere; independientemente de lo que sugiera, no hay hechos que lo demuestre ni nadie que lo pueda corregir. El hombre da rienda suelta a su instinto natural, lanzando la cautela al viento y dejando que su imaginación corra suelta, porque no hay hechos que lo verifiquen; así sus imaginaciones pasan a ser “realidad”, independientemente de que exista alguna prueba de ellas. Por tanto, el hombre cree, en su mente, en su propio Dios imaginario, y no busca al Dios de la realidad. Si una persona tiene un tipo de creencia, cien tendrán cien tipos de creencias. El hombre posee tales creencias, porque no ha visto la realidad de la obra de Dios, sólo la ha oído con sus oídos y no la ha observado con sus ojos. El hombre ha oído leyendas e historias, pero rara vez ha oído el conocimiento de los hechos de la obra de Dios. A través de sus propias ideas, las personas que sólo han sido creyentes durante un año creen en Dios, y esto mismo es cierto para aquellos que han creído en Él durante toda su vida. Los que no pueden ver los hechos nunca serán capaces de escapar a una fe en la que tienen ideas de Dios. El hombre cree que se ha liberado de las ataduras de sus viejas ideas, y ha entrado en un nuevo territorio. ¿No sabe que el conocimiento de aquellos que no pueden ver el verdadero rostro de Dios no es otra cosa que ideas y rumores? El hombre piensa que sus ideas son correctas y sin error, y que proceden de Dios. Hoy, cuando el hombre es testigo de Su obra, da rienda suelta a las ideas formadas durante muchos años. Las imaginaciones y las ideas del pasado pasaron a ser una obstrucción para la obra de esta etapa, y resulta difícil para el hombre dejarlas ir y refutarlas. Las ideas sobre esta obra de paso a paso de muchos de los que han seguido a Dios hasta hoy se han vuelto incluso más graves y estas personas han ido dando forma gradualmente a una enemistad tozuda con el Dios encarnado; la fuente de este odio es las ideas y las imaginaciones del hombre. Es precisamente porque los hechos no le permiten al hombre dar rienda suelta a su imaginación y, además, no puede refutarlos con facilidad; porque sus ideas e imaginaciones no toleran la existencia de los hechos; además, no considera la corrección y la veracidad de estos, se limita a dejar libres sus ideas de una forma decidida, y emplea su propia imaginación, las ideas e imaginaciones del hombre han pasado a ser el enemigo de la obra actual, obra que está en conflicto con las ideas del hombre. Sólo se puede decir que este es el fallo de las ideas del hombre, y no de la obra de Dios. El hombre puede imaginar todo lo que desee, pero no puede impugnar libremente ninguna etapa de la obra de Dios ni una parte de la misma; la realidad de Su obra es inviolable por el hombre. Puedes dar rienda suelta a tu imaginación, y hasta recopilar buenas historias sobre la obra de Jehová y Jesús, pero no puedes refutar la realidad de cada etapa de ella; este es un principio, y también un decreto administrativo, y deberíais entender la importancia de estos asuntos. El hombre cree que esta etapa de la obra es incompatible con las ideas del hombre, y que este no es el caso para las dos etapas anteriores de la obra. En su imaginación, el hombre cree que la obra de las dos etapas anteriores es, sin duda, distinta a la de hoy; ¿pero has considerado alguna vez que los principios de la obra de Dios son todos los mismos, que Su obra es siempre práctica y que, independientemente de la era, siempre habrá un aluvión de personas que se resistan y opongan a la realidad de Su obra? Todos esos que hoy se resisten y oponen a esta etapa de la obra se habrían opuesto indudablemente a Dios en tiempos pasados, porque estas personas siempre serán enemigos de Dios. Las personas que conocen la realidad de Su obra verán las tres etapas de la obra como la obra de un Dios, y dejarán atrás sus ideas. Estas son personas que conocen a Dios, y le siguen con sinceridad. Cuando toda la gestión de Dios se esté acercando a su fin, Él clasificará todas las cosas según su tipo. El hombre fue creado por las manos del Creador y, al final, Él debe colocarlo totalmente bajo Su dominio; esta es la conclusión de las tres etapas de la obra. La correspondiente a los últimos días, y las dos fases anteriores en Israel y Judea, son el plan de gestión de Dios en todo el universo. Nadie puede negarlo, y es la realidad de la obra de Dios. Aunque las personas no hayan experimentado ni presenciado mucho de esta obra, los hechos siguen siendo los hechos, y ningún hombre los puede negar. Las personas que creen en Dios en cada tierra del universo aceptarán las tres etapas de la obra. Si sólo conoces una etapa particular de ella, y no entiendes las otras dos ni la obra de Dios en tiempos pasados, eres incapaz de hablar toda la verdad del plan de gestión de Dios, y tu conocimiento de Él es parcial, porque en tu creencia en Él no lo conoces ni lo entiendes y, por tanto, no eres apto para dar testimonio de Él. Independientemente de si tu conocimiento actual de estas cosas es profundo o superficial, al final debéis tener conocimiento y estar totalmente convencidos; así, todas las personas verán la totalidad de la obra de Dios y se someterán bajo Su dominio. Al final de ella, todas las denominaciones pasarán a ser una, todas las criaturas volverán bajo el dominio del Creador, adorarán al único Dios verdadero, y todas las sectas perversas quedarán reducidas a la nada, para no aparecer más.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

Mostrar más
Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Compartir

Cancelar