Música cristiana | Quienes temen a Dios lo ensalzan en todas las cosas

1 Jul 2026

I

Aunque Job nunca había visto a Dios ni había oído Sus palabras con sus propios oídos, Él tenía un lugar en su corazón. Su actitud hacia Dios era “bendito sea el nombre de Jehová”. Bendecía el nombre de Dios de manera incondicional, sin importar el contexto y sin ningún motivo. Le había entregado su corazón, permitiendo que Él lo gobernara; todo lo que pensaba, lo que decidía, y lo que planeaba en su corazón estaba expuesto abiertamente a Dios y no cerrado a Él. Su corazón no se oponía a Él y nunca le pidió que hiciera algo por él ni que le concediera algo ni albergó deseos extravagantes de conseguir alguna cosa por su adoración a Dios.

II

Job no intentó hacer tratos con Dios, no le exigió nada ni le solicitó nada. Alababa Su nombre a causa del gran poder y la autoridad de Dios al tener soberanía sobre todas las cosas, y eso no dependía de si obtenía bendiciones o si lo golpeaba la adversidad. Job creía que, independientemente de que las personas reciban de Dios bendiciones o adversidad, Su gran poder y Su autoridad no cambiarán e, independientemente de las circunstancias de la persona, el nombre de Dios debe ser alabado. Que Dios bendiga al hombre se debe a Su soberanía, y también se debe a Su soberanía que le llegue la adversidad. El gran poder y la autoridad de Dios tienen soberanía sobre todo lo relativo al hombre y lo disponen; los vaivenes de su fortuna son la manifestación de Su gran poder y autoridad.

III

Sin importar la perspectiva desde la que se lo mire, se debería alabar el nombre de Dios. Esto es lo que Job experimentó y llegó a conocer durante los años de su vida. Todos sus pensamientos y sus actos llegaron a los oídos de Dios, a Su presencia, y Él los consideró importantes. Dios atesoraba este conocimiento de Job y le valoraba a él por tener un corazón así, que siempre aguardaba el mandato de Dios, en todas partes, y cualesquiera que fueran el momento o el lugar aceptaba lo que le sucediera. Job no le ponía exigencias a Dios. Lo que se requería a sí mismo era esperar, aceptar, afrontar y someterse a todas las disposiciones que procedieran de Él; creía que esa era su obligación, y era precisamente lo que Él quería.

de La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II

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