Pregunta 2: El Señor Jesús y Dios Todopoderoso son el mismo Dios, pero realizan obras distintas en eras distintas. El Señor Jesús realizó la obra de redención y predicó el camino del arrepentimiento. En los últimos días, Dios Todopoderoso lleva a cabo la obra de juicio y purificación de la humanidad y le trae a esta el camino de la vida eterna. Tengo una pregunta más: ¿Qué diferencia hay entre el camino del arrepentimiento y el camino de la vida eterna?

Respuesta: No hay más que un solo Dios, y Su obra de salvar a la humanidad no puede ser realizada en una o dos fases, puesto que la obra del plan administrativo de Dios tiene tres fases. Mirad la verdad expresada por Dios en cada fase es diferente, y se profundiza gradualmente hasta alcanzar la perfección al final. Dios hace diferentes obras en cada era según las necesidades del hombre, así que el camino que Dios da al hombre en cada era es de hecho diferente. Preguntáis cuál es la diferencia entre el camino del arrepentimiento y el de la vida eterna y es una pregunta crucial. Es una verdad que todo creyente en Dios debería entender, porque está relacionado con cómo el hombre conoce la verdad y obtiene vida eterna. Ahora todos sabemos que el Señor Jesús hizo la obra de redención en la Era de la Gracia, y dio al hombre la vía del arrepentimiento. Tal como el Señor Jesús dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). Es decir, que si el hombre quiere entrar al reino de los cielos deberá confesar sus pecados y arrepentirse ante Dios. Tras admitir los pecados previos, tales pecados serán perdonados. Esto significa que el hombre no pecará más sino que se arrepentirá y nacerá de nuevo. En aquel momento Jesús solamente enseñó al hombre a confesar sus pecados y a arrepentirse, a no cometer pecados ni hacer el mal, a negarse a sí mismo, a tomar la cruz, y a seguir al Señor, amar al Señor con todo su corazón, su alma, y su mente, a amar a los demás igual que a sí mismo, a ser humilde, tolerante y paciente, y a perdonar a los demás setenta veces siete y así sucesivamente. Estos son los caminos para que el hombre se arrepienta. Cuando el hombre se confiesa y se arrepiente ante Jesús, sus pecados serán perdonados, y esto califica al hombre para orar ante Dios y también para comunicarse con Él, y disfrutar la abundante gracia y la verdad dada por Dios. Pero, lo que no podemos negar aunque los pecados del hombre sean perdonados, es que su naturaleza pecaminosa sigue existiendo y todavía puede traicionar y oponerse a Dios. Esto demuestra que aunque los pecados del hombre puedan ser perdonados, puede seguir cometiéndolos y no puede convertirse en santo, y es porque el Señor Jesús sólo hizo la obra de redención, que permite al hombre confesar sus pecados, arrepentirse, volver a Dios, y disfrutar la gracia dada por Dios. Esto nos muestra que la verdad expresada por el Señor Jesús es el camino para arrepentirse. Como dice Dios Todopoderoso: “En su momento, Jesús solo les dio a Sus discípulos una serie de sermones en la Era de la Gracia relativos a cómo practicar, cómo reunirse, cómo suplicar en oración, cómo tratar a los demás, etc. La obra que Él llevó a cabo fue la de la Era de la Gracia y solo explicó cómo debían practicar los discípulos y los que lo seguían. Él realizó únicamente la obra de la Era de la Gracia y nada de la obra de los últimos días. […] La obra de Dios en cada era tiene límites claros; Él sólo realiza la obra de la era presente, no la de la siguiente era de antemano. Solo así puede ponerse de manifiesto Su obra representativa de cada era. Jesús solo habló de las señales de los últimos días, de cómo ser paciente y cómo ser salvado, de cómo arrepentirse y confesar, y de cómo cargar la cruz y soportar el sufrimiento; Él nunca habló de cómo debe el hombre lograr la entrada en los últimos días ni de cómo debe buscar satisfacer la voluntad de Dios” (‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de la ofrenda por el pecado, pero en lo que se refiere a cómo puede lograrse que el hombre no peque más y cómo puede extirparse por completo y transformarse su naturaleza pecaminosa, él no tiene forma de resolver este problema. Los pecados del hombre fueron perdonados, y esto es gracias a la obra de crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en su viejo carácter satánico corrupto del pasado. Así pues, el hombre debe ser completamente salvado de su carácter satánico corrupto para que su naturaleza pecadora le sea completamente extirpada y no se desarrolle más, permitiendo, así, que el carácter del hombre se transforme. Esto requeriría que el hombre entendiera la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También requeriría que el hombre actuara de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y pueda ser conforme a la voluntad de Dios, despojarse de su carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, emergiendo, así, totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). La palabra de Dios Todopoderoso nos dice claramente que Jesús hizo la obra de redención y sólo nos dio el camino del arrepentimiento, pero no le dio al hombre el camino de la vida eterna para desechar su naturaleza satánica y hacerse santo. En los últimos días, Dios Todopoderoso ha venido para continuar con la obra de redención del Señor Jesús. Ha hecho la obra del “comienzo del juicio por la casa de Dios” y nos ha dado el camino de vida eterna. Sólo aceptando este camino dado por Dios Todopoderoso en los últimos días puede la gente empezar a obedecer la voluntad de Dios, escapar de la influencia de las tinieblas de Satanás, llegar a la santidad y entrar al reino de los cielos.

Acabamos de comunicaros el camino del arrepentimiento y creo que todos lo entendéis. Ahora discutiremos sobre qué es el camino a la vida eterna, y después acerca de las diferencias entre el camino del arrepentimiento y el camino de la vida eterna. Cuando hablamos del camino de la vida eterna, no nos referimos sólo a confesión y arrepentimiento. Nos referimos a la verdad que la vida eterna confiere a las personas, y en especial a cómo el hombre obtiene la salvación liberándose de la influencia de Satanás, consiguiendo la verdad de la vida, haciéndose compatible con Dios y siendo después ganado por Él. Ese es el camino a la vida eterna. Así pues los que alcanzan el camino a la vida eterna son los que reciben la verdad, logran la verdad como logran la vida y son gente completada por Dios que entrará al reino de los cielos. ¿No son estos los que obtienen el camino a la vida eterna? ¿Aquellos que han obtenido la verdad en sus vidas se opondrían o traicionarían a Dios? ¿Aquellos que han entrado al reino de los Cielos morirán, o serán enviados al infierno? Entonces, ¿cualquiera que obtenga la verdad como forma de vida y venga a conocer a Dios alcanzará el camino a la vida eterna, verdad? Veamos qué dice la palabra de Dios Todopoderoso sobre este tema.

Dios Todopoderoso dice: “El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará” (‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra en los últimos días pone al descubierto la obra de Jehová y la de Jesús, así como todos los misterios no entendidos por el hombre, con el fin de revelar el destino y el final de la humanidad, y concluye toda la obra de salvación en medio de la humanidad. Esta etapa de la obra en los últimos días pone fin a todo. Todos los misterios no comprendidos por el hombre necesitan descifrarse para permitirle al hombre llegar a lo más profundo de los mismos y tener un entendimiento claro en su corazón. Solo entonces puede la raza humana ser clasificada según su especie. […] todos los misterios no entendidos por el hombre se habrán revelado, todas las verdades no entendidas anteriormente habrán quedado claras, y se le habrá comunicado a la raza humana su senda y su destino futuros. Esta es la totalidad de la obra que debe realizarse en la etapa actual” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En esta etapa final de la obra, los resultados se logran a través de la palabra. A través de la palabra, el hombre llega a entender muchos misterios y la obra que Dios ha llevado a cabo a lo largo de generaciones pasadas; a través de la palabra, el Espíritu Santo esclarece al hombre; a través de la palabra, el hombre llega a entender los misterios nunca antes desvelados por las generaciones pasadas, así como la obra de los profetas y apóstoles de tiempos pasados, y los principios por los que obraron; a través de la palabra, el hombre también llega a comprender el carácter de Dios mismo, así como la rebeldía y la resistencia del hombre, y llega a conocer su propia esencia. A través de estos pasos de la obra y de todas las palabras habladas, el hombre llega a conocer la obra del Espíritu, la obra que lleva a cabo la carne encarnada de Dios, y, además, la totalidad de Su carácter” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

De la palabra de Dios Todopoderoso, se desprende que el camino a la vida eterna no es algo que se pueda enseñar con unas pocas reglas, y que la tendencia del hombre a pecar y oponerse a Dios no se soluciona con unas cuantas palabras suyas. La humanidad ha sido profundamente pervertida por Satanás, y contaminada con toda clase de venenos de Satanás. Es descaradamente arrogante, orgullosa y egocéntrica y está llena de imaginaciones, ideas fantasiosas y demandas indignantes hacia Dios. No tiene un conocimiento real de Dios, y mucho menos le teme, le obedece o le ama. Si la gente quiere deshacerse de su carácter satánico y alcanzar la santidad, y conocer, obedecer, temer, y amar a Dios y ser compatible con Dios, es necesario que se entiendan diversos aspectos de la verdad. Puesto que así lo requería la perversión del hombre, en los últimos días, Dios hizo la obra del “juicio comenzando en la casa de Dios”, y expresó todas las verdades que el hombre necesita para escapar de Satanás y ser salvado. Así que el camino a la vida eterna es más que una o dos facetas de la verdad. Está formado por muchos aspectos de esta. Si, mientras la gente experimenta la obra de Dios en los últimos días, consigue comprender todas las verdades que Él ha expresado para salvar a la humanidad, y se adentran en la realidad de la verdad, podrán seguramente lograr una transformación del carácter en su vida, y convertirse en alguien que obedece y adora verdaderamente a Dios. Ellos serán los que consigan el camino a la vida eterna. ¿Y qué es el camino a la vida eterna? Son las verdades que Dios expresa en los últimos días para salvar a la humanidad. Esa obra de Dios tiene por objeto instaurar esas verdades en el hombre y convertirlas en su vida. La gente que basa su vida en la palabra de Dios, obtendrá el camino a la vida eterna. No importa cuán profundamente una persona experimente la verdad de la palabra de Dios, en tanto practique todos los aspectos de esas verdades en la medida de lo posible, viva de acuerdo a la realidad, honestidad, y en plena obediencia a Dios, actuando de acuerdo a los principios temiendo a Dios y apartándose del mal y, de esta manera estaremos en posesión de la verdad y humanidad. Y así conseguiremos el camino a la vida eterna. Cuando alcancemos ese camino, escaparemos del pecado y de la influencia de Satanás, porque ya no pecaremos o traicionaremos a Dios. Alcanzaremos conocimiento verdadero de Dios, y cambiaremos el carácter de nuestra vida, obedeciendo a Dios, adorando a Dios, amando a Dios, siendo compatibles con Dios, y cumpliendo la voluntad de Dios. Ganar el camino a la vida eterna significa que no morirá. Gozará de las bendiciones de Dios y se le prometerá entrar al reino de los cielos.

Dios Todopoderoso dice: “Después de que la humanidad esté en el camino correcto, las personas van a tener vidas humanas normales. Todas cumplirán con sus respectivos deberes y serán absolutamente fieles a Dios. Se librarán por completo de su desobediencia y de sus actitudes corruptas y vivirán para Dios y por causa de Dios, sin desobediencia ni resistencia. Todos van a poder someterse por completo a Él. Esta será la vida de Dios y la humanidad; será la vida del reino, y será la vida del reposo” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Yo descanso sobre el trono; me reclino sobre todo el universo y estoy totalmente satisfecho, porque todas las cosas han recuperado su santidad y puedo vivir en paz dentro de Sion una vez más, y las personas en la tierra pueden llevar vidas contentas y serenas bajo Mi dirección. Todos los pueblos están manejando todo en Mi mano; todas las personas han recuperado su antigua inteligencia y apariencia original; ya no están cubiertos de polvo, sino que, en Mi reino, son tan santos como el jade, cada uno con un rostro como el del santo dentro del corazón del hombre, porque Mi reino ha sido establecido entre los hombres” (‘Capítulo 16’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

En el reino, la vida que el pueblo de Dios vive con Él es infinitamente feliz. Las aguas danzan gozosas en las vidas bendecidas de la gente, las montañas disfrutan con el pueblo Mi abundancia. Todos los hombres se esfuerzan, trabajan duro, muestran su lealtad en Mi reino. En el reino ya no hay rebelión, ya no hay resistencia; los cielos y la tierra dependen unos de otros, el hombre y Yo nos acercamos con profundo sentimiento, a través de las dulces felicidades de la vida, apoyándonos unos en otros…” (‘¡Regocijaos pueblos todos!’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Extracto del guion de la película de “Desde el trono fluye el agua de la vida”

Anterior: Pregunta 1: La palabra de Dios Todopoderoso afirma: “Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna”. Recuerdo lo que manifestó el Señor Jesús en una ocasión: “Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna” (Juan 4:14). Ya sabemos que el Señor Jesús es la fuente del agua viva de la vida y el camino de la vida eterna. ¿Acaso Dios Todopoderoso y el Señor Jesús tienen el mismo origen? ¿Tanto Sus obras como Sus palabras son del Espíritu Santo? ¿Sus obras son llevadas a cabo por un mismo Dios?

Siguiente: Pregunta 3: Decís que sólo los que obedecen la voluntad de Dios reciben el camino a la vida eterna. Desde que creemos en el Señor, hemos sufrido y pagado mucho por difundir Su evangelio. Hemos pastoreado el rebaño del Señor, tomamos la cruz y le seguimos, con humildad, paciencia y tolerancia… ¿Estáis diciendo que no hemos obedecido la voluntad del Señor? Sabemos que si continuamos, nos convertiremos en santos y seremos arrebatados al reino de los cielos. ¿Queréis decir que nuestra noción y práctica de la palabra de Dios son erróneas?

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