Pregunta 3: Decís que sólo los que obedecen la voluntad de Dios reciben el camino a la vida eterna. Desde que creemos en el Señor, hemos sufrido y pagado mucho por difundir Su evangelio. Hemos pastoreado el rebaño del Señor, tomamos la cruz y le seguimos, con humildad, paciencia y tolerancia… ¿Estáis diciendo que no hemos obedecido la voluntad del Señor? Sabemos que si continuamos, nos convertiremos en santos y seremos arrebatados al reino de los cielos. ¿Queréis decir que nuestra noción y práctica de la palabra de Dios son erróneas?

Respuesta: Mucha gente tiene la idea de que si trabaja, se sacrifica por el Señor o realiza buenas obras, está obedeciendo la voluntad de Dios. ¿Pero son imaginaciones de los hombres que viven según el corazón de Dios? ¿Se basan en la palabra de Dios? Escuchemos las palabras del Señor Jesús. El Señor dijo: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23). De la palabra del Señor Jesús se deduce que aquellos que profetizan, expulsan al demonio y obran muchos milagros en Su nombre son los que sufren y obran para el Señor. Ellos sirven al Señor, es verdad que consagraron su tiempo a Él y se portaron muy bien. Pero, ¿por qué Jesús los llama hacedores de maldad? ¿Cómo debemos entender esto? Según la idea del hombre, Quien sufre y trabaja para el Señor y consagra su tiempo a Él, está obedeciendo la voluntad de Dios. Los sacerdotes y escribas y los fariseos en el Judaísmo también parecían muy piadosos. Viajaron por todas partes para predicar el evangelio. ¿Entonces por qué el Señor Jesús los condenó y también los maldijo? Vale la pena reflexionar sobre ello, ¿verdad? No podemos determinar la obediencia a Dios usando las nociones del hombre. La verdadera obediencia a Dios tiene que ver con los que acatan Su obra y Su palabra, practican la palabra de Dios, siguen Sus mandamientos y cumplen sus obligaciones de acuerdo a la voluntad y a los requerimientos de Dios. Vosotros decís que cualquiera que sufra y trabaje para el Señor obedece la voluntad de Dios. Evaluémoslo pues usando los requerimientos del Señor Jesús. ¿Cuál fue el requerimiento más importante que hizo Jesús al hombre? “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39). ¿Pero la gente lo cumple? Obedecer la voluntad de Dios significa amar a Dios con todo tu corazón, tu alma, y tu mente. No importa cuánto trabajes o cuánto sufras, no debe haber impureza o ambición, sólo pura devoción para satisfacer y obedecer a Dios, para llevar a cabo Su voluntad. Debes estar felices de sacrificar todo por Dios, sin pedir recompensa. Frente a los juicios y tribulaciones de Dios, no debes quejarte ni traicionarle, y debes obedecer las órdenes de Dios, como lo hicieron Abraham, Job, y Pedro. Cuando lleguen los juicios de Dios, debes aceptarlos con total obediencia y sin quejas ni preguntas, y dar buenos y rotundos testimonios para Dios. Y esto es obediencia a la voluntad de Dios. Con estas exigencias, debería quedar patente si somos o no gente que realmente obedece la voluntad del Padre celestial.

Vemos a muchos capaces de sufrir, trabajar y sacrificarse en el nombre del Señor, pero en su sufrimiento y sacrificio hay ambición personal y ansia. Buscan entrar al reino de los cielos. ¿No es esto utilizar y defraudar a Dios? ¿Cómo puede ser eso practicar la verdad para satisfacer a Dios? Pero está ocurriendo una tragedia mayor. Aunque los pastores religiosos y ancianos a menudo trabajan y predican en sus iglesias, y aparentan hacer buenas acciones, y aún cuando Dios Todopoderoso haga la obra del juicio en los últimos días, para proteger su influencia, su posición y sus ingresos, ellos juzgan y condenan y blasfeman violentamente a Dios Todopoderoso, e impedirán que la gente busque el verdadero camino. ¿Esto no los hace enemigos de Dios? ¿En qué difiere esto de los crímenes de los fariseos que se resistieron al Señor Jesús? Estos hechos prueban que la gente no tiene conocimiento de Dios, la naturaleza satánica de la gente permanece y la gente no ha logrado la verdad vital. Incluso los que sufren, trabajan y se sacrifican por Dios, lo hacen para negociar con Él. Creen en Dios con el propósito de obtener bendiciones para sí mismos. Tales personas no están practicando la palabra de Dios en absoluto y no les importa la voluntad de Dios. No son testimonios de obediencia y amor a Dios. ¿Cómo pueden tales personas obedecer la voluntad de Dios? ¿Y cómo pueden estar cualificados para ganar al reino de los cielos y la vida eterna? Leamos un pasaje de Dios Todopoderoso: “Yo decido el destino de cada persona, no en base a su edad, antigüedad, cantidad de sufrimiento ni, mucho menos, según el grado de compasión que provoca, sino en base a si posee la verdad. No hay otra decisión que esta. Debéis daros cuenta de que todos aquellos que no hacen la voluntad de Dios serán también castigados. Este es un hecho inmutable” (‘Prepara suficientes buenas obras para tu destino’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios decide el destino de cada hombre no sobre la base de cuánto trabaja o de cuánto sufre sino sobre la base de si posee la verdad, si practica la palabra de Dios y obedece la voluntad de Dios. Porque sólo los que obedecen la voluntad de Dios pueden entrar al reino de los cielos y obtener vida eterna. Esto es decidido por el carácter justo de Dios y no puede ser cambiado. Por lo tanto todos debemos reflejar el camino que hemos tomado para la creencia en Dios. ¿Por qué mientras creemos y seguimos a Dios también pecamos y nos resistimos a Dios? Esto es causado enteramente por la naturaleza pecadora oculta dentro del hombre. Con la naturaleza pecadora del hombre, es muy difícil obedecer y amar verdaderamente a Dios. Así su naturaleza pecadora hace difícil evitar negociar y obtener bendiciones mientras se sacrifican por Dios. Y la naturaleza pecadora del hombre crea quejas y traiciones y negatividad en el hombre cuando se enfrenta a juicios de Dios. ¿Con la naturaleza pecadora del hombre, cómo puede transformarse quien obedezca la voluntad de Dios? ¿Cómo puede transformarse en santo? ¡Es completamente imposible! Para que el hombre obedezca de verdad la voluntad de Dios y se transforme en santo, ha de zanjarse el problema de su naturaleza inmoral. Si la gente no acepta la obra del juicio y castigo de Dios Todopoderoso, nunca será aprobada por Dios. Si no experimenta el juicio de Dios en los últimos días, nunca recibirá la verdad, transformará su carácter ni conformará al corazón de Dios. Ese es un hecho que nadie podría negar jamás.

Extracto del guion de la película de “Desde el trono fluye el agua de la vida”

Anterior: Pregunta 1: La palabra de Dios Todopoderoso afirma: “Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna”. Recuerdo lo que manifestó el Señor Jesús en una ocasión: “Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna” (Juan 4:14). Ya sabemos que el Señor Jesús es la fuente del agua viva de la vida y el camino de la vida eterna. ¿Acaso Dios Todopoderoso y el Señor Jesús tienen el mismo origen? ¿Tanto Sus obras como Sus palabras son del Espíritu Santo? ¿Sus obras son llevadas a cabo por un mismo Dios?

Siguiente: Pregunta 4: Si aceptamos la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, ¿cómo deberíamos buscar para recibir el camino de la vida eterna?

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contacta con nosotros por Messenger
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado

La Biblia fue compilada por el hombre, no por Dios; la Biblia no puede representar a Dios.

Antes, el pueblo de Israel solo leía el Antiguo Testamento. Es decir, en la Era de la Gracia las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo solo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obraba; las personas registraron Su obra después de que resucitara y ascendiera. Solo entonces se materializaron los Cuatro Evangelios y, además de estos, las epístolas de Pablo y Pedro, así como el libro de Apocalipsis.

La relación entre cada una de las tres etapas de la obra de Dios

Desde la obra de Jehová a la de Jesús, y desde la de Jesús a la de la era actual, las tres eras cubren la totalidad de la amplitud de la gestión de Dios, y todas ellas son la obra de un mismo Espíritu. Desde que creó el mundo, Dios siempre ha estado gestionado a la humanidad. Él es el principio y el fin, el primero y el último, y aquel que inicia una era y quien lleva la era a su fin.

Ajustes

  • Texto
  • Temas

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Interlineado

Ancho de página

Índice

Buscar

  • Buscar en este texto
  • Buscar en este libro