Pregunta 1: Creo que si somos fieles al nombre del Señor Jesús y Su camino y no aceptamos el engaño de los falsos Cristos y profetas, si esperamos alerta, entonces seguro que el Señor nos hará revelaciones cuando venga. No es preciso que escuchemos la voz del Señor para ser arrebatados. El Señor Jesús dijo: “Entonces si alguno os dice: ‘Mirad, aquí está el Cristo’, o ‘Allí está’, no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:23-24). ¿Vosotros no reconocéis el engaño de los falsos Cristos y los falsos profetas? Por eso creemos que, sin duda, todos aquellos que dan testimonio de la venida del Señor son falsos. No nos hace falta buscar ni analizar, pues cuando el Señor venga se nos revelará y seguro que no nos abandonará. Creo que esta es la aplicación correcta. ¿Qué opináis?

Respuesta: El Señor Jesús, de hecho, predijo que habría falsos Cristos y profetas en los últimos días. Esto es un hecho. Pero el Señor Jesús también profetizó claramente y muchas veces que regresaría. ¿Lo creemos sin dudar? Cuando examina las profecías del regreso del Señor Jesús, mucha gente le da prioridad a recelar de los falsos Cristos y profetas sin pensar en cómo recibir la llegada del esposo ni en cómo oír su voz. ¿Qué problema hay aquí? ¿No es igual que no comer por temor a ahogarse y correr el riesgo? De hecho, aunque nos guardemos de falsos Cristos y profetas, si no recibimos el regreso del Señor ni podemos ser llevados ante el trono de Dios, seremos eliminados y abandonados por Dios como las vírgenes insensatas y nuestra fe en el Señor será un fracaso total. La clave para recibir o no el regreso del Señor está en si oímos o no la voz de Dios. Mientras reconozcamos que Cristo es la verdad, el camino y la vida, no tendremos dificultades para identificar la voz de Dios. Si no sabemos discernir la verdad y sólo nos fijamos en las señales y maravillas de Dios, entonces, ciertamente, seremos engañados por los falsos Cristos y profetas. Si no buscamos ni examinamos el camino verdadero, entonces nunca oiremos la voz de Dios. ¿No estamos esperando la muerte y causando nuestra propia destrucción? Creemos en las palabras del Señor: las ovejas de Dios oyen Su voz. Aquellos que sean verdaderamente inteligentes y cualificados y oigan la voz de Dios no serán engañados por los falsos Cristos y profetas. Porque los falsos Cristos y profetas no tienen la verdad y no pueden hacer la obra de Dios. Esto no es algo de lo que debamos preocuparnos. Solo los confundidos y descerebrados podrán ser engañados por los falsos Cristos y profetas. Las vírgenes prudentes no serán engañadas por ellos, porque están bajo el cuidado y la protección de Dios. Porque cuando Dios hizo al hombre, les dio espíritu humano a las vírgenes prudentes, que podían oír la voz de Dios; y, así, las ovejas de Dios oyen Su voz porque Él lo ha predestinado. Solo las vírgenes insensatas se dedican a cuidarse de los falsos Cristos y profetas y no buscan ni examinan el regreso del Señor. Si deseamos recibir el regreso del Señor y no ser engañados por los falsos Cristos y profetas, entonces debemos entender cómo los falsos Cristos engañan a la gente. En realidad, el Señor Jesús ya nos ha hablado de las prácticas de los falsos Cristos y profetas. El Señor Jesús dijo: “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos” (Mateo 24: 24). Las palabras del Señor Jesús nos enseñan que los falsos Cristos y profetas engañan al pueblo elegido de Dios, sobre todo, con señales y maravillas. Esta es la mayor manifestación del engaño de los falsos Cristos. En esto debemos entender por qué los falsos Cristos utilizan señales y maravillas para engañar a la gente. Sobre todo, es porque los falsos Cristos y profetas carecen completamente de la verdad. En naturaleza y esencia, son espíritus inmundos extremadamente malvados, por lo que tienen que utilizar señales y maravillas para engañar a la gente. Si los falsos Cristos y profetas estuviesen en posesión de la verdad, no utilizarían señales y maravillas para engañar a la gente. Visto de esta manera, los falsos Cristos y profetas utilizan señales y maravillas porque es lo único que pueden hacer. Si no vemos esto, entonces lo tendrán extremadamente fácil para engañarnos. Solo Cristo es la verdad, el camino y la vida. El que puede expresar la verdad, enseñarle el camino a la gente y darle la vida solamente es Cristo. Aquellos que son incapaces de expresar la verdad son realmente falsos Cristos, impostores. Este es el principio básico para identificar a los falsos Cristos y profetas. Todos aquellos que buscan y examinan el camino verdadero deberían atenerse a este principio para buscar y cerciorarse de la voz de Dios, y así no se equivocarán. Dios Todopoderoso ya ha revelado los hechos de los falsos Cristos y profetas. Vamos a leer un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Si durante la época actual emerge una persona capaz de exhibir señales y maravillas, echar fuera demonios, sanar a los enfermos y llevar a cabo muchos milagros, y si esta persona declara ser Jesús que ha venido, sería una falsificación producida por espíritus malignos que imitan a Jesús. ¡Recuerda esto! Dios no repite la misma obra. […] En las nociones del hombre, Dios siempre debe hacer señales y maravillas, siempre debe sanar a los enfermos y echar fuera demonios, y siempre debe ser como Jesús. Pero esta vez Dios no es así en absoluto. Si durante los últimos días, Dios siguiera exhibiendo señales y maravillas, echara fuera demonios y sanara a los enfermos —si hiciera exactamente lo mismo que Jesús—, Dios estaría repitiendo la misma obra, y la de Jesús no tendría importancia ni valor. Así pues, Dios lleva a cabo una etapa de la obra en cada era. Una vez completada cada etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan pronto, y después de que Satanás empieza a pisarle los talones a Dios, este cambia a un método diferente. Una vez que Dios ha completado una etapa de Su obra, los espíritus malignos la imitan. Debéis tener claro esto” (‘Conocer la obra de Dios hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”). “La obra de Dios nunca se ajusta a las nociones del hombre, porque Su obra siempre es nueva y nunca vieja, y Él nunca repite la obra vieja, sino que sigue adelante con una obra no realizada anteriormente” (‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso claramente nos dicen que Dios siempre es nuevo, nunca viejo, y que nunca hace la misma obra. Esto es exactamente como cuando Jesús vino a obrar: Él comenzó la Era de la Gracia y terminó la Era de la Ley. Hizo una etapa de la obra de salvación y salvó a la humanidad del pecado. Para que Su obra fuera efectiva, utilizó algunas señales y maravillas. En los últimos días, Dios Todopoderoso ha venido, ha iniciado la Era del Reino y ha terminado la Era de la Gracia, pero no repite la obra realizada por el Señor Jesús; en cambio, basándose en la obra de redención del Señor Jesús, lleva a cabo la obra del juicio comenzando por la casa de Dios. Ha expresado todas las verdades para la purificación y salvación de la humanidad, y ha eliminado el origen del pecado del hombre y su carácter satánico. Ha salvado completamente al hombre de la influencia de Satanás, para que así el hombre sea finalmente ganado por Dios. ¿Y los falsos Cristos? Son todos unos espíritus malvados que imitan a Cristo. Son incapaces de hacer la obra de iniciar una nueva era y terminar la vieja. Solo pueden imitar al Señor Jesús con unas simples señales y maravillas para engañar a los que están confundidos y no pueden discernir. Pero no son capaces de imitar lo que Jesús hizo, como resucitar a los muertos, alimentar a cinco mil personas con cinco panes y dos peces, o reprender al viento y al mar. En esencia, los falsos Cristos son perversos, son espíritus malvados y totalmente carentes de la verdad, por lo que tienen que utilizar señales y maravillas para engañar a la gente o, si no, engañan y reprenden a la gente imitando el tono de las palabras de Dios y palabras sencillas antes pronunciadas por Él. Vamos a ver las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice, “El Dios que se hizo carne se llama Cristo, y así el Cristo que les puede dar a las personas la verdad se llama Dios. No hay nada excesivo en esto, porque Él posee la esencia de Dios, y posee el carácter de Dios, y posee la sabiduría en Su obra, que el hombre no puede alcanzar. Los que así mismos se llaman Cristo, pero que no pueden hacer la obra de Dios, son fraudes. Cristo no es sólo la manifestación de Dios en la tierra, sino que también es la carne particular asumida por Dios a medida que lleva a cabo y completa Su obra entre los hombres. Esta carne no puede ser suplantada por cualquier hombre, sino que es una carne que puede soportar adecuadamente la obra de Dios en la tierra, expresar el carácter de Dios y representarlo bien, y proveer la vida al hombre. Tarde o temprano, aquellos que suplantan a Cristo caerán porque, aunque afirman ser Cristo, no poseen nada de Su esencia. Y así digo que la autenticidad de Cristo, el hombre no la puede definir, sino que Dios mismo la contesta y la decide” (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”). De las palabras de Dios Todopoderoso, claramente podemos ver que Cristo es Dios encarnado, el Espíritu de Dios realizado en la carne. Es decir, todo lo que Dios posee, incluyendo lo que tiene y es, Su carácter y Su sabiduría, se ha realizado en la carne de Cristo. Cristo tiene esencia divina y es la personificación de la verdad. Él es capaz de expresar la verdad para proveer al hombre y cuidarle siempre y en cualquier lugar. Solo Cristo puede hacer la obra de redención y salvación de la humanidad. Nadie más puede imitar esto, ni tampoco negarlo. Mientras tanto, la mayoría de los falsos Cristos están poseídos por espíritus malvados, son sumamente arrogantes y ridículos. En esencia, son espíritus malvados y demonios. Por tanto, aunque utilicen señales y maravillas, malinterpreten la Biblia o hablen de conocimientos y teorías profundos, no hacen más que engañar a la gente, perjudicarla y hundirla. Nada de lo que hacen es edificante para la gente. No hacen más que oscurecer más los corazones de la gente y la dejan sin ningún camino para andar, para que al final la devore Satanás. Se puede ver que todos los falsos Cristos y profetas son la personificación de Satanás, son demonios malvados que han venido a interrumpir y perturbar la obra de Dios; y entonces, independientemente de a cuánta gente engañen, perjudiquen o hundan, pronto ellos mismos caerán y morirán porque no tienen ni la más mínima verdad. Si realmente entendemos la verdad sobre cómo diferenciar el Cristo verdadero de los falsos Cristos, entonces no podemos negarnos de ninguna manera a oír la voz de Dios ni a recibir Su aparición por temor a ser engañados por los falsos Cristos.

Solo gracias a que las palabras de Dios Todopoderoso revelan la esencia de los falsos Cristos y profetas, tenemos algo de discernimiento. En esencia, los falsos Cristos y profetas son espíritus malvados sin la más mínima verdad, solo pueden utilizar unas simples señales y maravillas para engañar a la gente. Si entendemos esta verdad, entonces ya no seremos engañados por ellos. Es más, también habéis dicho que seguro que Dios inspirará al hombre a Su llegada. De hecho, mucha gente cree esto: mientras sean fieles al nombre y al camino del Señor, cuando el Señor venga les hará revelaciones y les llevará directamente al reino de los cielos sin necesidad de oír la voz de Dios. Esto va claramente en contra de las palabras del Señor Jesús. El Señor Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan10:27). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). El Señor Jesús claramente dijo que, cuando el Señor venga, seguro que hablará y expresará la voz de Dios. Todos aquellos que oigan la voz de Dios, la busquen y la acepten, recibirán el regreso del Señor y serán llevados ante el trono de Dios. ¿Será suficiente si escuchamos a la gente que da testimonio de la venida del Señor, pero no lo buscamos ni examinamos? ¿Cómo podemos limitarnos a esperar la revelación del Señor? ¿Puede el Señor actuar de esta manera? ¿Dijo el Señor que esperásemos Su revelación? No. Nunca. Entonces, tales puntos de vista son simplemente confusos y engañosos, solo los necios ridículos podrían decir tales cosas. Si nosotros esperamos la revelación del Señor conforme a estas palabras, entonces no podremos hacer nada sino esperar la muerte y causar nuestra propia decadencia. Veamos las palabras de Dios Todopoderoso: “Hay incluso más que creen que sea cual sea la nueva obra de Dios, esta debe corroborarse con profecías y que, en cada etapa de esa obra, todos los que lo siguen con un corazón ‘sincero’ también deben recibir revelaciones; si no, esa obra podría no ser la de Dios. De por sí, no es una tarea fácil que el hombre llegue a conocer a Dios. Sumado a su absurdo corazón y a su naturaleza rebelde de prepotencia y engreimiento, resulta aún más difícil para él aceptar la nueva obra de Dios. El hombre no le dedica una cuidadosa consideración a la nueva obra de Dios ni la acepta con humildad, sino que adopta una actitud de desprecio mientras espera las revelaciones y la guía de Dios. ¿Acaso no es esta la conducta de aquellos que se rebelan contra Dios y se resisten a Él? ¿Cómo pueden obtener esas personas la aprobación de Dios?” (‘¿Cómo puede el hombre que ha delimitado a Dios con sus nociones recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Cuando se habla de la llegada del Señor, si nos aferramos ciegamente a nuestros propios conceptos y fantasías, si no buscamos la verdad ni prestamos atención a la voz de Dios, y solamente esperamos Su revelación, nunca recibiremos el regreso del Señor. Sólo quienes se centren en oír la voz de Dios podrán recibir la aparición del Señor. Todos debemos saber que en la Era de la Gracia, entre todos aquellos que seguían al Señor Jesús, no había ni una persona que Le siguiera porque primero le hubiese hecho una revelación. Todos habían oído el testimonio de la gente del Señor Jesús o habían oído Sus palabras y prédicas y reconocido Su voz, por lo que Le seguían. Y, aunque Pedro recibió revelaciones de Dios y reconoció que el Señor Jesús era Cristo, el Hijo de Dios, eso ocurrió después de que siguiera al Señor Jesús por un tiempo. A partir de las palabras y obras del Señor Jesús, había llegado a conocerlo un poco y solo entonces fue iluminado por el Espíritu Santo; esto es un hecho. En los últimos días, Dios Todopoderoso encarnado realiza la obra del juicio comenzando por la casa de Dios. Ha expresado millones de palabras y los seguidores que Le han aceptado son incontables, y ninguno de ellos recibió la revelación de Dios antes de seguirle. Todos aquellos que siguen a Dios Todopoderoso fueron iluminados por el Espíritu Santo mientras buscaban y examinaban las palabras y obras de Dios Todopoderoso. Sentían que Sus palabras eran toda la verdad, reconocieron Su voz, y solo entonces aceptaron Su obra de los últimos días y fueron llevados ante Su trono. Esto cumple la profecía del libro de Apocalipsis: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Aun así, en el mundo religioso hay personas que se niegan a abandonar sus conceptos y fantasías. Solo esperan la revelación del Señor y rehúsan oír la voz de Dios. Especialmente, los pastores y los ancianos no solo no buscan ni examinan la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días cuando la tienen delante, sino que también se inventan rumores e histéricamente se oponen a Él y Le condenan, hasta engañan a los creyentes y tratan de impedir que examinen el camino verdadero. La obra de Dios de los últimos días ha revelado que estas personas son cizañas y anticristos, y son las mismas personas destapadas y eliminadas por la obra de Dios. De hecho, las dos veces que Dios se ha encarnado para obrar en la tierra, no se lo ha revelado a nadie de antemano porque Él es el Creador y tiene Su propio plan para Su obra; no obra según los conceptos y las fantasías del hombre, ni tampoco le pide consejo a la gente, y ni mucho menos se lo dice a nadie de antemano. Obrando de esta manera, Dios es justo con todos: eso demuestra perfectamente Su carácter imparcial y justo y, por otra parte, demuestra Su sabiduría en Su obra. Las ovejas de Dios oirán Su voz. Dios utiliza palabras reales y obra para descubrir a quienes aman la verdad, a quienes la aborrecen, a quienes son inteligentes, necios, buenos o malos. Esta es justamente la manera en que el Señor Jesús hizo Su obra de clasificación. Como dijo el Señor Jesús: “Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3). “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados” (Mateo 5:6). “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). Como creyentes en Dios, debemos ser humildes, tener hambre y sed de rectitud, y ser puros de corazón, como nos pidió Jesús. Como una virgen prudente, debemos concentrarnos en oír la voz de Dios, debemos buscar y examinar las verdades expresadas por Dios Todopoderoso, y solo así podremos ir al banquete del Cordero. Si sólo nos guardamos ciegamente de los falsos Cristos y no buscamos ni examinamos la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días; si aún esperamos la revelación del Señor, entonces nos hemos convertido en vírgenes insensatas y ciegas, y nos eliminaremos solos.

Extracto del guion de la película de “Esperando”

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