Pregunta 3: Pero creemos que la Biblia recoge toda la palabra y la obra de Dios, no hay palabras ni obras de Dios fuera de la Biblia. Por tanto, nuestra fe en Dios debe basarse en la Biblia. ¿No es así?

Respuesta: Muchos creyentes del mundo religioso opinan que: “La Biblia recoge toda la palabra y la obra de Dios. No hay palabras ni obras de Dios fuera de la Biblia”. ¿Coincide esto con la realidad? ¿Os atreveríais a decir que cada parte de la obra de Jehová en la Era de la Ley está recogida completamente en la Biblia? ¿Podéis asegurar que la Biblia recoge la totalidad de la palabra y la obra del Señor Jesús en la Era de la Gracia? ¿Qué pasa si este punto de vista no coincide con la realidad? ¿No despreciaría la gente a Dios, Le limitaría y blasfemaría contra Él? ¿Eso no ofende al carácter de Dios? Debemos saber que la Biblia fue recopilada por gente que servía a Dios muchos años después de que Dios terminara cada etapa de Su obra. Inevitablemente, algunos contenidos se perdieron o eliminaron, es así. Algunas palabras de los profetas no aparecen en el Antiguo Testamento, pero, en cambio, están recopiladas en el Deuteronomio. En el Nuevo Testamento, no hay muchas palabras del Señor Jesús en los cuatro Evangelios. De hecho, el Señor Jesús predicó y trabajó al menos tres años. Manifestó con creces mucho más de lo que recoge la Biblia, es innegable. Como dice la Biblia: “Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían” (Juan 21:25). Algunas cartas de los apóstoles tampoco están recogidas en la Biblia. Cuando regrese el Señor Jesús, aún tendrá que expresar mucho más y realizar más obras. ¿Puede que aparezca en la Biblia todo esto? La Biblia solo recoge la profecía del regreso del Señor Jesús, no Su palabra ni Su obra tras regresar; es decir, la palabra de Dios recogida en la Biblia es limitada. Básicamente, estas palabras son una gota en el mar de la vida de Dios, solo la diezmilésima, la trillonésima parte de la vida de Dios. Habida cuenta de esto, ¿por qué dice la gente todavía que toda la palabra y la obra de Dios están en la Biblia? ¿Cómo pueden decir que no hay palabra ni obra de Dios fuera de la Biblia? Tales afirmaciones son demasiado arbitrarias y para nada se ajustan a la realidad. Mucha gente utiliza dichas afirmaciones para concluir que la Biblia es la base de la fe del hombre en Dios, y esta conclusión es incorrecta. Está bien que confiemos en la Biblia como base de nuestra fe en Dios, pero no basta solo con la Biblia. Lo principal es caminar por el sendero de la fe en Dios basándonos en la obra del Espíritu Santo; así se logra la aprobación de Dios. Si la Biblia es el único fundamento y no hay ninguna obra del Espíritu Santo, ¿podremos entender la verdad bíblica? ¿Lograremos comprender a Dios? Si la gente se equivoca al comprender la palabra de Dios y no está iluminada por el Espíritu Santo, ¿no se desviará fácilmente? Todos estos son problemas reales. Si los creyentes en Dios no tienen la obra del Espíritu Santo, nunca podrán obtener la verdad ni tampoco lograrán comprender a Dios. Si los creyentes en Dios no tienen la obra del Espíritu Santo, Aunque a menudo lean la Biblia y escuchen sermones, ni siquiera así podrán comprender la verdad ni adentrarse en la realidad. Está demostrado que quienes creen en Dios sin la obra del Espíritu Santo no alcanzarán absolutamente nada.

Muchos pastores religiosos y profesores de Teología explican la Biblia a través de la mente humana y todos acaban resistiéndose a Dios. Son como los fariseos, que también conocían la Biblia y practicaban algunas de sus normas, pero que no conocían para nada a Dios. Parecían piadosos por fuera, pero no veneraban a Dios en absoluto. Cuando el Señor Jesús se apareció para realizar Su obra, incluso utilizaron la Biblia para resistirse a Él y condenarle, y Dios acabó maldiciéndolos. ¿Qué problema hay aquí? ¿Puede basarse nuestra fe en Dios exclusivamente en la Biblia o no? La amarga lección de los fariseos nos indica que no basta con basar nuestra fe solamente en la Biblia y que la base fundamental es la obra del Espíritu Santo. Sin la obra del Espíritu Santo no hay nada que hacer, por muchos años que la gente crea en Dios, no podrá ganar la vida. No se puede negar esto. Así se demuestra que la afirmación de que “la fe en Dios debe basarse en la Biblia y apartarse de esta es no creer en Dios” es incorrecta y absurda. En la Biblia, la palabra de Dios afirma claramente: “No mediante la fuerza, no mediante el poder, sino mediante Mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6).* También en los Salmos: “A menos que Jehová construya la casa, los que la construyen trabajan en vano; a menos que Jehová guarde la ciudad, los vigilantes velan en vano” (Salmos 127:1).* Ambos pasajes son citas bíblicas clásicas. Se puede decir que todos los creyentes conocen estos dos pasajes de las escrituras. ¿Puede basarse nuestra fe en Dios exclusivamente en la Biblia o no? La respuesta debería estar clara: la base fundamental de la fe en Dios es la obra del Espíritu Santo y la verdadera palabra de Dios; así se obtienen la verdad y la vida. Mucha gente no entiende la Biblia y siempre cree que la vida eterna está en la Biblia y que basta con aferrarse a esta para alcanzarlo todo. Ese es un punto de vista completamente absurdo. El Señor Jesús dijo: “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40). “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Los creyentes deberían saberse de memoria que Dios es el Señor de la creación. Dios lo gobierna todo, lo domina todo y es fuente de toda vida. La sabiduría y los prodigios de Dios son infinitos. La Biblia no es sino una historia de la obra de Dios, un testimonio de las dos primeras etapas de Su obra. La Biblia es la Biblia y Dios es Dios, la Biblia y Dios son dos cosas distintas que no se pueden comparar. La Biblia no representa a Dios ni tampoco puede salvar al hombre en sustitución de Dios. Solo Dios puede salvarnos. Si la Biblia pudiera salvar al hombre, los israelitas llevan miles de años aferrándose a la Biblia, creyendo en ella ciegamente y venerándola, pero, ¿por qué necesitan todavía que el Mesías venga a salvarlos? Si la Biblia pudiera salvar al hombre, ¿por qué los fariseos, que se aferraron a la Biblia, aún condenan y se resisten al Señor Jesús, y se han convertido en anticristos enemigos de Dios? Esto basta para demostrar que la Biblia no nos salva, sino que es un mero testimonio de Dios. Si solo nos aferramos a la Biblia sin obedecer la obra de Dios, no podremos recibir Su salvación. Puesto que el hombre cree en Dios, debe obedecer Su obra, experimentar y practicar Su palabra para que pueda recibir la obra del Espíritu Santo, la verdad y la vida. Por eso la Biblia solo sirve como referencia de nuestra fe en Dios y no puede ser su único fundamento. La fe en Dios debe basarse en la verdadera palabra de Dios y en la obra del Espíritu Santo; ese es el principio fundamental de la fe en Dios. La gente es muy necia e ignorante si no entiende estas nociones de sentido común. Considerar la Biblia como un ídolo o utilizarla en lugar del Señor no es más que resistirse a Dios y blasfemar contra Él. Si la gente puede creer ciegamente en la Biblia y venerarla, pero no puede engrandecer ni obedecer al Señor, ¿cómo puede ser creyente de verdad? ¿En qué se diferencia de los fariseos hipócritas? Esto demuestra que si la gente cree en Dios sin entender la verdad de la Biblia ni la relación entre esta y Dios, se desviará fácilmente del camino verdadero y se dejará engañar.

Leamos más pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “La Biblia no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son, estos, registros históricos?” (‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Si deseas ver la obra de la Era de la Ley y cómo siguieron los israelitas el camino de Jehová, debes leer el Antiguo Testamento; si deseas entender la obra de la Era de la Gracia, debes leer el Nuevo Testamento. Sin embargo, ¿cómo ves la obra de los últimos días? Debes aceptar el liderazgo del Dios de hoy y entrar en la obra de hoy, porque esta es la nueva obra y nadie la ha registrado anteriormente en la Biblia. Hoy, Dios se ha hecho carne y ha seleccionado a otros escogidos en China. Él obra en estas personas, continúa Su obra en la tierra y continúa la obra de la Era de la Gracia. La obra de hoy es una senda por la que el hombre nunca ha caminado, y es un camino que nadie ha visto jamás. Es una obra que nunca se ha llevado a cabo antes; es la obra más reciente de Dios en la tierra. Así pues, la obra que nunca se ha realizado antes no es historia, porque el ahora es el ahora, y aún no se ha convertido en pasado”. “Desde el momento en el que la Biblia existió, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir que las personas creen en el Señor, es mejor decir que creen en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella, y, en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado delante de la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida, y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran que la Biblia es algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellas que la ven como algo superior a Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo, pero tan pronto como pierden la Biblia o sus capítulos famosos y sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida”. “Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía practicar a la luz del día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estas doctrinas? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podía ser también el Señor de la Biblia?” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Esta ha formado parte de la historia humana durante varios milenios. La gente, además, le da la misma consideración que a Dios, hasta el punto de desplazarlo en los últimos días, para Su disgusto. Entonces, cuando la ocasión lo permitió, Dios se sintió obligado a aclarar la verdadera historia y los orígenes de la Biblia; de no haberlo hecho, la Biblia aún ocuparía el lugar de Dios en el corazón de la gente y esta emplearía las palabras de la Biblia para calibrar y condenar los actos de Dios. Al explicar la esencia, la estructura y los defectos de la Biblia, de ningún modo estaba negando Dios su existencia ni la estaba condenando; por el contrario, estaba aportando una descripción adecuada y oportuna que restablecía la imagen original de la Biblia, abordaba los malentendidos respecto a ella y le daba a la gente la perspectiva correcta de la Biblia para que dejara de idolatrarla y de estar perdida; es decir, para que, temerosa hasta de enfrentarse al trasfondo y los fallos reales de la Biblia, no confundiera más su fe ciega en ella con la fe y adoración hacia Dios. […] Si la gente no puede escapar de la trampa de la Biblia, nunca podrá presentarse ante Dios. Si desea presentarse ante Dios, primero debe purificar su corazón de cualquier cosa que pueda reemplazar a Dios; entonces lo satisfará. Aunque aquí Dios solamente explica la Biblia, no olvides que hay muchas otras cosas equivocadas que la gente idolatra sinceramente aparte de la Biblia; las únicas cosas que no idolatra son las que realmente vienen de Dios. Dios emplea la Biblia como mero ejemplo para recordarle a la gente que, no tome la senda equivocada, mientras crea en Dios y acepte Sus palabras, no vuelva a excederse y caer en la confusión” (‘Introducción’ de Las palabras de Cristo cuando Él entró en las iglesias en “La Palabra manifestada en carne”).

La palabra de Dios Todopoderoso ha revelado claramente que la Biblia solo es un testimonio de Dios, una historia de las dos primeras etapas de Su obra. El valor y la preciosidad de la Biblia radican en la palabra de Dios de las dos primeras etapas de Su obra tal como se recoge en la propia Biblia. Así puede entender la humanidad la palabra de Dios que aparece en la Biblia: cómo Dios creó todas las cosas, cómo creó la humanidad, cómo la guió y cómo la redimió, lo que ayuda a que la gente entienda un poco a Dios. Mucha gente se ha vuelto hacia Dios por lo que se recoge en la Biblia. No solo han aceptado que Dios creó todas las cosas, sino que también anhelan la palabra de Dios y buscan Su huella. Este es todo el provecho y el saber que la Biblia ha aportado a la humanidad, así como el valor de la propia Biblia. Pero la obra de Dios siempre avanza. El objetivo de salvar a la humanidad no se alcanza solo tras las dos primeras etapas de Su obra: el plan administrativo de Dios es una obra de tres etapas. Si el hombre solo se aferra a la Biblia sin aceptar la obra de Dios de los últimos días fuera de ella, es una pérdida tremenda. La obra de Dios de purificar, salvar y perfeccionar a la humanidad se realiza fundamentalmente a través de Su obra del juicio de los últimos días; por eso todas las verdades expresadas por Dios en los últimos días son tan importantes para la purificación, salvación y entrada del hombre en el reino de los cielos. ¿Por qué profetizó el Señor Jesús que, a Su regreso, quienes Le acepten irán al banquete? El Señor dijo: “Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:9). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). Todo el mundo tiene claro que este banquete significa que Dios conquistará y perfeccionará al hombre de verdad, y que unirá la mente del hombre a la Suya para siempre. Por eso Dios Todopoderoso de los últimos días expresa toda la verdad para purificar y salvar al hombre. Quienes acepten y obedezcan tras oír la voz de Dios serán vírgenes sensatas: serán arrebatados ante el trono para que asistan al banquete del Cordero y disfruten del agua de la vida que fluye del trono de Dios. Al experimentar el juicio y la purificación de Dios en los últimos días, escaparán de la esclavitud del pecado para transformarse y Dios los convertirá en vencedores. Son las personas más bendecidas, y también las que recibirán la vida eterna y entrarán en el reino de los cielos. Si la gente solo basa su fe en Dios en la Biblia, se queda atrapada en las cartas y normas religiosas de la Biblia, y se aferra continuamente a las dos primeras etapas de la obra de Dios, será fácilmente abandonada y apartada mientras avanza Su obra, con lo que perderá la oportunidad de ser purificada, salvada y perfeccionada por Dios en los últimos días. De este modo, esas personas quedarán totalmente separadas de la obra de salvación de Dios, todos sus esfuerzos quedarán en nada y Dios las eliminará. A los ojos de Dios, son gente que Le ha traicionado, incrédulos aliados con los malhechores. Al final son como los antiguos fariseos, maldecidos y castigados por Dios porque se empeñaron en aferrarse al Antiguo Testamento y se resistieron y condenaron al Señor Jesús. Como dijo el Señor Jesús: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:21-23). Evidentemente, este será el resultado de quienes se aferren a la Biblia sin aceptar la obra de Dios de los últimos días.

Echemos otro vistazo a la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no estarás siempre en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida” (‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Extracto del guion de la película de “¡Rompe las cadenas y corre!”

Las citas bíblicas marcadas (*) han sido traducidas de AKJV.

Anterior: Pregunta 2: Pablo dijo muy claramente en 2 Timoteo que la Biblia fue completamente inspirada por Dios y que todo lo que dice la Biblia es palabra de Dios. que la Biblia representa a Dios. Seguimos las palabras de Pablo, ¿cómo van a estar equivocadas?

Siguiente: Pregunta 4: Que habéis dado testimonio de que Dios Todopoderoso encarnado ha expresado millones de palabras y ha llevado a cabo Su obra del juicio empezando por la casa de Dios. Pero esto claramente excede la Biblia. Que los pastores y ancianos solían decirnos a menudo que toda la palabra y obra del Señor está en la Biblia. No hay palabra y obra de Dios fuera de la Biblia. La obra de salvación del Señor Jesús ya ha sido completada. El regreso del Señor en los últimos días será para llevar a los creyentes directamente al reino de los cielos. Así que todo el tiempo hemos creído que la creencia en el Señor debe estar basada en la Biblia. Mientras nos ajustemos a la Biblia podremos entrar en el reino del cielo y recibir la vida eterna. Apartarse de la Biblia es abandonar el camino del Señor. Es resistirse a Él y traicionarlo. Todos los pastores y los ancianos religiosos piensan así. ¿Qué podría haber de erróneo en eso?

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