Pregunta 2: Pero creemos que poniendo nuestra fe y siguiendo al Señor podemos obtener la vida eterna. La palabra del Señor lo corrobora: el Señor Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Juan 11:25-26). “Pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna” (Juan 4:14). Estos pasajes son la promesa de Jesús Nuestro Señor. Jesús Nuestro Señor puede concedernos la vida eterna, su camino es el camino para la vida eterna. La Biblia dice: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36). Cierto, ¿No es Jesús Nuestro Señor el Hijo del hombre, no es Cristo? Creyendo en Jesús Nuestro Señor deberíamos también obtener la vida eterna. Pero dais testimonio de que Cristo de los últimos días nos traerá la vida eterna. No lo entiendo bien, todos somos seguidores de Jesús Nuestro Señor. ¿Por qué no es eso suficiente para obtener la vida eterna? Entonces, ¿por qué tenemos que aceptar además la palabra y obra de Cristo en los últimos días?

Respuesta: Jesús Nuestro Señor es Dios encarnado, es la aparición de Dios. El Señor Jesús dijo: “Y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (Juan 11:26). “[…] que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna” (Juan 4:14). La Biblia dice, “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). Estas palabras son la verdad, ¡son la realidad! Porque Jesús Nuestro Señor es Dios encarnado, tiene la esencia e identidad de Dios. Él mismo es el camino para la vida eterna. Todo lo que dice y hace es una manifestación natural de la vida de Dios. Todo lo que representa la verdad y lo que Dios tiene y es. Por lo que Jesús Nuestro Señor es él mismo eterno, y puede concedernos la vida eterna. Puede resucitar a los muertos. Creyendo en Jesús Nuestro Señor creemos en el único Dios verdadero, y por lo tanto podemos recibir la vida eterna. No hay ninguna duda. La resurrección de Lázaro es una buena prueba de que Jesús Nuestro Señor puede concedernos la vida eterna, tiene esa potestad. Entonces, ¿por qué Jesús Nuestro Señor no concedió la vida eterna durante la Era de la Gracia? Porque Jesús Nuestro Señor fue crucificado en la cruz para redimir a la humanidad, no para hacer la obra de purificación y salvación en los últimos días. La obra de redención de Jesús Nuestro Señor solo consistía en perdonar los pecados del hombre, pero no eliminó su naturaleza y carácter satánico. Por lo que al hombre se le perdonaron los pecados por creer en el Señor, pero en ningún momento se purificó su carácter satánico. El hombre todavía peca a su pesar, rechaza y traiciona a Dios. ¿No es verdad? Tenemos que tener claro una cosa. La obra de redención de Jesús Nuestro Señor durante la Era de la Gracia preparó el camino para el juicio final en los últimos días, así que tras completar la obra de redención, Jesús Nuestro Señor también prometió que regresaría. El Señor Jesús dijo, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). En las palabras de Jesús Nuestro Señor se ve que solamente cuando regrese el Señor en los últimos días nos expresará toda la verdad que purifica y salva al hombre. “El Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad”. Estas verdades son exactamente las realidades que Dios Todopoderoso de los últimos días expresa para purificar y salvar a la humanidad. Son las palabras que el Espíritu Santo dice a las iglesias, y son el camino para la vida eterna que Dios otorga a la humanidad en los últimos días. Por eso los seguidores del Señor no obtuvieron la vida eterna en la Era de la Gracia. El Señor Jesús dijo: “Y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”. Y la Biblia también dice “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”. Pero de hecho, el Señor dijo esto para demostrar que él mismo es la presencia de Dios, y que solamente él puede otorgar la vida eterna. La promesa de Jesús Nuestro Señor de que el que creyera en él no moriría nunca es un testimonio de la autoridad de Dios. Dios mismo es el camino de la vida eterna, es capaz de conceder al hombre la vida eterna. No quiere decir que el hombre reciba la vida eterna al aceptar la obra de Jesús Nuestro Señor. Confío en que todo el mundo lo entienda. Vamos a pensar. Si pudiéramos recibir vida eterna con solo experimentar la obra del Señor Jesús en la Era de la Gracia, ¿por qué el Señor Jesús dijo entonces que regresaría? Si creemos exclusivamente en el Señor Jesús sin aceptar Su regreso, ¿somos seguidores de las huellas del Cordero? ¿Somos auténticos creyentes en Dios? ¿Aceptará el Señor Jesús a unas personas así? ¿No estamos rechazando y traicionando a Dios al hacer esto? Por tanto, en nuestra fe en Dios no solo tenemos que creer en el Señor Jesucristo y experimentar las palabras y la obra del Señor Jesús en la Era de la Gracia, sino también aceptar Su regreso y experimentar las palabras y la obra de Cristo de los últimos días. Será entonces cuando creeremos verdaderamente en el Hijo y ascenderemos ante el trono de Dios para asistir al banquete del Cordero, y, de hecho, esa clase de personas serán las únicas que recibirán vida eterna.

Como sabemos, a pesar de que cuando el hombre aceptó la redención de Jesús Nuestro Señor en la Era de la Gracia, se perdonaron sus pecados y obtuvo el derecho a orar a Dios y disfrutar de su gracia y bendiciones, no puede negarse que en este momento el hombre está todavía limitado por su naturaleza pecadora, aún vive en pecado sin poder hacer nada, es completamente incapaz de practicar la palabra del Señor y no reverencia ni obedece a Dios. Actualmente el hombre a menudo sigue mintiendo y engañando a Dios, busca la fama y fortuna, anhela el dinero y sigue la tendencia mundial. Sobre todo cuando la obra de Dios no se ajusta a sus ideas, el hombre culpa, juzga e incluso rechaza a Dios. Esa gente no puede arrepentirse realmente, ¿qué decís? ¿pueden conseguir la aprobación del Señor? Incluso cuando muchos hombres siguen, dan testimonio e incluso sacrifican sus vidas por el Señor, y se han arrepentido de verdad, ¿realmente su carácter corrupto ha sido purificado? ¿Entonces conocen realmente al Señor? ¿Se han desprendido de la influencia de Satanás y han sido ganados por Dios? Por supuesto que no, es un hecho muy conocido. Esto es suficiente para probar que la obra de Jesús Nuestro Señor durante la Era de la Gracia fue simplemente una obra de redención. Definitivamente no era la obra de salvación y perfección de los últimos días. Las palabras que Jesús Nuestro Señor expresó durante la Era de la Gracia daban únicamente el camino para que las personas se arrepintieran, no la vida eterna, y por eso Jesús Nuestro Señor dijo que regresaría. Jesús Nuestro Señor regresa para expresar la verdad y otorgar al hombre la vida eterna, para que puedan deshacerse de la influencia de Satanás y obtener la verdad como forma de vida para conocer a Dios, obedecerle, reverenciarle y ser compatibles con él, poder entrar en el reino de los cielos y conseguir la vida eterna. Sobre los cimientos de la obra de redención de Jesús Nuestro Señor, Dios Todopoderoso en los últimos días ha iniciado la obra de juicio comenzando por la casa de Dios y ha expresado todas las verdades para purificar y salvar a la humanidad. Ha revelado a la humanidad el carácter justo, majestuoso y que no se puede ofender de Dios, ha juzgado y expuesto la esencia y la corrupción del hombre por Satanás. Ha desenterrado la raíz de la rebelión y rechazo del hombre hacia Dios, y ha relatado al hombre todas las intenciones y requisitos de Dios. Al mismo tiempo, ha explicado a la humanidad de manera clara todas las verdades que necesita para recibir la salvación, entre otras, la historia interna y la esencia de las tres etapas de la obra de salvación de Dios así como la relación entre estos tres etapas, la diferencia entre la obra de Dios y la del hombre, la historia interna y la verdad de la Biblia, el misterio del juicio en los últimos días, el misterio de las vírgenes prudentes arrebatadas, cómo perfecciona a las personas antes de los desastres para que sean vencedores, el misterio de Dios encarnado, lo que significa verdaderamente creer, obedecer y amar a Dios, cómo reverenciar a Dios, apartarse el mal para ser compatibles con Cristo, y cómo vivir una vida relevante,etc. Estas verdades son el camino de la vida eterna que Dios concede a la humanidad en los últimos días. Así que, si deseamos conseguir la verdad y la vida, la salvación, purificación y ser perfeccionados, debemos aceptar y obedecer la palabra y obra de Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días. Es la única forma en la que el hombre puede obtener la verdad y la vida. Vamos a leer la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Dios mismo es la vida y la verdad, Su vida y verdad coexisten. Los que no pueden obtener la verdad nunca obtendrán la vida. Sin la guía, apoyo y provisión de la verdad, sólo recibirás letras, doctrinas y, además, la muerte. La vida de Dios siempre está presente, Su verdad y vida coexisten. Si no puedes encontrar la fuente de la verdad, entonces no obtendrás el alimento de la vida; si no puedes obtener la provisión de vida, entonces, seguramente no tienes la verdad, y así, aparte de las imaginaciones y las nociones, la totalidad de tu cuerpo no será nada más que carne, tu apestosa carne. Debes saber que las palabras de los libros no cuentan como vida, los registros de la historia no se pueden consagrar como la verdad, y las doctrinas del pasado no pueden servir como un registro de palabras que Dios habla en el presente. Sólo lo que Dios expresa cuando viene a la tierra y vive entre los hombres es la verdad, la vida, la voluntad de Dios y Su manera actual de obrar. Si aplicas los registros de las palabras que Dios habló desde las eras pasadas hasta la actualidad, entonces eres un arqueólogo y la mejor manera de describirte es como un experto en herencia histórica. Lo eres porque siempre crees en los rastros de la obra que Dios hizo en tiempos pasados, sólo crees en la sombra de Dios que quedó cuando antes obró entre los hombres, y sólo crees en el camino que Dios les dio a Sus seguidores en tiempos pasados. No crees en la dirección de la obra de Dios en la actualidad, no crees en el glorioso semblante de Dios en la actualidad y no crees en el camino de la verdad que Dios expresa en el presente. Y así eres, sin duda, un soñador que está completamente fuera de contacto con la realidad. Si todavía hoy te aferras a las palabras que son incapaces de dar la vida al hombre, ¡entonces eres un desesperanzado pedazo de madera muerta,[a] porque eres demasiado conservador, demasiado intratable y demasiado insensible para razonar!

[…]

El Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida y nunca podrán obtener el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años en vez del agua de vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no siempre estarás en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son las palabras que sólo pueden darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees son eso que sólo pueden enriquecer tu lengua, no las filosofías que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te permite entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando ahora a cabo la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida.

Los que quieren obtener la vida sin confiar en la verdad de la que Cristo habló son las personas más absurdas de la tierra, y los que no aceptan el camino de la vida que Cristo trajo están perdidos en la fantasía. Y así digo que a las personas que no aceptan al Cristo de los últimos días Dios las detestará para siempre. Cristo es la puerta para que el hombre entre al reino durante los últimos días, que nadie puede evitar. Nadie puede ser perfeccionado por Dios excepto por medio de Cristo. Tú crees en Dios y por tanto debes aceptar Sus palabras y obedecer Su camino. No debes simplemente pensar en obtener bendiciones sin recibir la verdad o sin aceptar la provisión de la vida. Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios” (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, ha expresado todas las verdades que purificarán y salvarán a la humanidad. Estas palabras son abundantes, completas y contienen la esencia que Dios nos da. Nos abren los ojos y enriquecen nuestro conocimiento, nos permiten ver que Cristo es la verdad, el camino y la vida. Cristo es el camino de la vida eterna. La palabra que Dios ha expresado en la Era del Reino va mucho más allá de lo que expresó durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Sobre todo, cuando en “La Declaración de Dios al Universo Entero” Dios se da a conocer por primera vez a toda la humanidad con “La Palabra Aparece En Carne”. Es también la primera vez que la humanidad escucha las declaraciones del Creador a todas las personas. Lo que ha conmocionado al universo entero y le ha abierto los ojos a los hombres. Es la obra del juicio ante el trono blanco en los últimos días. La Era del Reino es cuando Dios comienza la obra de juicio, y es la era en la que el carácter justo de Dios se manifiesta a toda la humanidad. Por lo que, en la Era del Reino, Dios expresa su palabra, juzga, purifica y perfecciona al hombre. Envía toda clase de desastres sobre el hombre, recompensa a los buenos y castiga a los perversos. Demuestra ante los hombres la justicia, majestuosidad y cólera de Dios. Todas las verdades que Dios Todopoderoso expresa para purificar, salvar y perfeccionar a los hombres, son el camino para la vida eterna que Dios concede al hombre en los últimos días. Estas verdades son el agua del río que fluye del trono. La gente que cree en Dios piensa que para obtener la vida eterna y conseguir ser llevados y entrar en el reino de los cielos, debe aceptar el juicio de Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, así como el juicio y castigo de su palabra. Solo así se puede obtener la obra del Espíritu Santo, comprender y conseguir la verdad, ser purificados y salvados. Solo los que sufren el juicio y castigo de Dios Todopoderoso en los últimos días merecen entrar en el reino de Dios. ¡Es totalmente cierto! Si las personas continúan aferrándose a sus propias ideas religiosas, finalmente sufrirán una pérdida. Las vírgenes prudentes se centran únicamente en buscar la verdad y escuchar la palabra de Dios, pero las vírgenes insensatas mantienen solo la doctrina de la Biblia y sus conceptos e imaginaciones, no buscan la verdad ni escuchar la voz de Dios. Entonces, un día caerán de repente en los desastres y gemirán y rechinarán los dientes, e incluso será inútil que se lamenten. Así que los que no aceptan a Dios Todopoderoso sucumbirán a los desastres y serán castigados. Es lo que Dios ha predestinado y nadie puede cambiarlo. Particularmente aquellos que condenan violentamente la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días ya han sido reveladas por Dios como anticristos de los últimos días , esa gente sufrirá el castigo eterno y no tendrá la oportunidad de encontrar a Dios. Está claro que la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días es clasificar a los hombres según su condición, decidir el futuro de los hombres y finalizar la era.

Extracto del guion de la película de “¿Quién es Mi Señor?”

Nota al pie:

a. Un pedazo de madera muerta: un modismo chino que significa “sin remedio”.

Anterior: Pregunta 1: Vosotros dais testimonio de que el Señor Jesús ha regresado nada menos que como Dios Todopoderoso, el cual ha expresado la verdad al realizar la obra del juicio en los últimos días. ¿Cómo es posible? El Señor vendrá realmente para llevarnos al reino de los cielos; ¿cómo iba a dejarnos atrás para realizar la obra del juicio en los últimos días? Pienso que al creer en el Señor Jesús y recibir la obra del Espíritu Santo, ya hemos experimentado la obra del juicio de Dios. Hay pruebas de ello en la palabra del Señor Jesús: “Porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:7-8). Nosotros creemos que después de que el Señor Jesús resucitara y ascendiera al cielo, el Espíritu Santo descendió en Pentecostés para obrar sobre la gente. Eso ya había hecho que la gente se culpara de sus pecados por la rectitud y el juicio. Cuando nos confesamos y arrepentimos ante el Señor, estamos realmente experimentando Su juicio. aunque la obra del Señor Jesús fue la de redención, después de que Él ascendiera al cielo, la obra del Espíritu Santo descendido en Pentecostés debería ser la obra del juicio de Dios en los últimos días. Si esa no hubiera sido la obra del juicio, ¿cómo podría ser que “Convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”? Como creyentes del Señor, el Espíritu Santo a menudo nos conmueve, nos reprende y disciplina. Así pues, ante el Señor siempre estamos llorando y arrepintiéndonos. Las muchas buenas conductas resultantes son el modo en que nos ha transformado la fe en el Señor. ¿No es ese el resultado de experimentar el juicio de Dios? ¿En qué se diferencia la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días, sobre la que vosotros habláis, de la obra del Señor Jesús?

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