Conocer la obra de Dios (2)

Palabras diarias de Dios (Fragmento 188)

Como alguien que cree en Dios, debes entender que, en la actualidad, al recibir la obra de Dios en los últimos días y toda la obra del plan de Dios en ti, en verdad has recibido una inmensa exaltación y la salvación de Dios. Toda la obra de Dios en el universo entero se ha centrado en este grupo de personas. Él ha dedicado todos Sus esfuerzos a vosotros y ha sacrificado todo por vosotros; Él ha reclamado y os ha dado toda la obra del Espíritu en todo el universo. Por eso es que os digo que sois afortunados. Más aun, Él ha trasladado Su gloria de Israel, Su pueblo elegido, a vosotros, con el fin de lograr que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de vuestro grupo de personas. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios y, es más, vosotros sois los herederos de la gloria de Dios. Tal vez todos recordáis estas palabras: “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”. En el pasado, todos habéis oído esta sentencia, sin embargo, nadie comprendió su verdadero significado. Hoy en día, conocéis bien el verdadero significado que posee. Estas palabras reflejan lo que Dios logrará en los últimos días. Y serán cumplidas en aquellos cruelmente afligidos por el gran dragón rojo en la tierra donde este se encuentra. El gran dragón rojo persigue a Dios y es el enemigo de Dios, por lo que, en esta tierra, los que creen en Dios son sometidos a humillación y persecución. Es por ello que estas palabras se volverán ciertas en vuestro grupo de personas. A medida que la obra se lleva a cabo en una tierra que se opone a Dios, toda Su obra se encuentra con un obstáculo desmesurado, y muchas de Sus palabras no pueden cumplirse en el momento oportuno, por lo que la gente es refinada a causa de las palabras de Dios. Esto también es un elemento de sufrimiento. Es muy arduo para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas. Dios aprovecha esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Debido al sufrimiento de la gente, su calibre, y todo el carácter satánico de la gente en esta tierra impura, Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista, de manera que, al hacerlo así, Él pueda obtener la gloria y ganarse a los que defienden Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista sólo a través de los que se oponen a Él. Por tanto, sólo al hacerlo de esta manera, el gran poder de Dios puede manifestarse. En otras palabras, sólo los que están en la tierra impura son dignos de heredar la gloria de Dios, y sólo esto puede dar prominencia al gran poder de Dios. Por eso digo que la gloria de Dios se obtiene en la tierra impura y de aquellos que viven en ella. Esta es la voluntad de Dios. Esto es igual a la etapa de la obra de Jesús; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por dicha persecución y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado o calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto nunca hubiese obtenido la gloria. Dondequiera que Dios obra en cada Era, y dondequiera que Él realiza Su obra en la carne, allí es donde Él obtiene la gloria y allí también se gana a quienes Él tiene la intención de ganarse. Este es el plan de la obra de Dios, y esta es Su gestión.

Extracto de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 189)

En el plan de Dios de varios miles de años, la obra realizada en la carne tiene dos partes: en primer lugar está la obra de la crucifixión, por la cual Él es glorificado; la otra es la obra de la conquista y la perfección en los últimos días, por medio de la cual Él obtendrá gloria. Esta es la gestión de Dios. Por tanto, no consideréis demasiado sencilla la obra de Dios o la labor que Dios os ha encomendado. Todos vosotros sois herederos de la relevancia superior y eterna de la gloria de Dios, y esto fue ordenado especialmente por Dios. De las dos partes de Su gloria, una se revela en vosotros; la totalidad de una de las partes de la gloria de Dios es conferida a vosotros para que pueda ser vuestra herencia. Esta es la exaltación de Dios y Su plan predeterminado desde hace mucho tiempo. Dada la magnitud de la obra que Dios ha hecho en la tierra en la que habita el gran dragón rojo, esta obra, si se traslada a otra parte, hace mucho tiempo que hubiese dado grandes frutos y que hubiese sido aceptada fácilmente por el hombre. Y tal obra sería demasiado fácil de aceptar para los clérigos de Occidente que creen en Dios, porque la etapa de la obra de Jesús sirve como precedente. Es por esto que Él no puede alcanzar esta etapa de la obra de glorificación en otro lugar; es decir, mientras haya apoyo de todos los hombres y el reconocimiento de todas las naciones, no hay lugar para que la gloria de Dios repose. Y esta es, precisamente, la extraordinaria importancia que esta etapa de la obra contiene en esta tierra. Entre vosotros, no hay un solo hombre que reciba la protección de la ley; más bien estáis penalizados por la ley, y la mayor dificultad es que ningún hombre os comprende, ya sea vuestros familiares, vuestros padres, vuestros amigos o vuestros colegas. Nadie os comprende. Cuando Dios os rechaza, no hay manera de que continuéis viviendo en la tierra. Pero, aun así, la gente no puede soportar dejar a Dios; este es el significado de la conquista de Dios sobre la gente, y esto es la gloria de Dios. Lo que habéis heredado en el presente supera lo dado por todos los antiguos apóstoles y profetas, y es incluso más grande que lo dado por Moisés y Pedro. Las bendiciones no pueden ser recibidas en un día o dos; deben ser ganadas por medio de mucho sacrificio. Es decir, debéis poseer un amor refinado, una gran fe, y las muchas verdades que Dios os pide que alcancéis. Además, debéis ser capaces de dirigir vuestro rostro hacia la justicia y nunca dejaros intimidar o ser sometidos, y debéis mantener un amor constante e inquebrantable por Dios. Se os exige determinación, como también un cambio en vuestro carácter de la vida; vuestra corrupción debe ser corregida, y debéis aceptar toda la orquestación de Dios sin quejaros, e incluso ser obedientes hasta la muerte. Esto es lo que debéis lograr. Este es el objetivo final de Dios y las exigencias que Dios solicita a este grupo de personas. A medida que Él os confiere, también Él debe pediros cosas a cambio y haceros las exigencias apropiadas. Por tanto, toda la obra de Dios no carece de razón, y desde allí puede verse por qué Dios, una y otra vez, realiza una obra de altos estándares y requisitos estrictos. Es por ello que vosotros debéis estar llenos de fe en Dios. En resumen, todo la obra de Dios se hace por vuestro bien, para que seáis dignos de recibir Su herencia. Esto no es tanto por el bien de la propia gloria de Dios, sino por el bien de vuestra salvación y para el perfeccionamiento de este grupo de personas que sufren profundamente en la tierra impura. Debéis comprender la voluntad de Dios. Y por eso exhorto a los muchos ignorantes sin ninguna visión o sentido: no pongáis a Dios a prueba y no os resistáis más. Dios ya ha soportado todo el sufrimiento que el hombre jamás ha soportado, y hace mucho que ha sufrido demasiada humillación en lugar del hombre. ¿A qué más no podéis renunciar? ¿Qué podría ser más importante que la voluntad de Dios? ¿Qué podría estar por encima del amor de Dios? De por sí, ya es una tarea doblemente ardua para Dios el llevar a cabo Su obra en esta tierra impura. Si el hombre transgrede a sabiendas e intencionadamente, la obra de Dios tendrá que ser extendida. En cualquier caso, esto no es conveniente ni beneficia a nadie. Dios no está limitado por el tiempo; Su obra y Su gloria son lo primero. Por tanto, no importa el tiempo que requiera, Él no escatimará ningún sacrificio si se trata de Su obra. Este es el carácter de Dios: Él no descansará hasta que Su obra sea completada. Sólo cuando llegue el momento en que Él obtenga la segunda parte de Su gloria, puede darse por concluida Su obra. Si no le es posible a Dios terminar por todo el universo la obra de la segunda parte de Su glorificación, Su día nunca llegará, Su mano nunca se apartará de Sus elegidos, Su gloria nunca llegará a Israel, y Su plan nunca concluirá. Deberéis ver que la voluntad y la obra de Dios no son tan simples como la creación de los cielos y la tierra y de todas las cosas. Porque la obra del presente es transformar a los que han sido corrompidos, a los que han llegado a ser extremadamente insensibles, y purificar a los que fueron creados y luego trabajados por Satanás; no es crear a Adán y a Eva, y mucho menos tiene que ver con crear la luz o crear todo tipo de plantas y animales. Su obra en el presente es purificar todo lo que ha sido corrompido por Satanás a fin de poderlo rescatar y convertirlo en Su posesión y Su gloria. Dicha obra no es tan sencilla como el hombre imagina la creación de la existencia de los cielos y la tierra y de todas las cosas, y no es similar a la obra de maldecir a Satanás y enviarlo al abismo, como el hombre imagina. Más bien, tiene que ver con transformar al hombre, con transformar lo que es negativo en positivo, y obtener posesión sobre aquello que no le pertenece. Esta es la historia que yace dentro de esta etapa de la obra de Dios. Debéis daros cuenta de ello, y no debéis simplificar las cosas. La obra de Dios no es como ninguna obra ordinaria. Su maravilla no puede ser concebida por la mente del hombre, y Su sabiduría no puede ser alcanzada por el hombre. Dios no está creando todas las cosas, y tampoco las está destruyendo. Más bien, Él está cambiando toda Su creación y purificando todas las cosas que han sido contaminadas por Satanás. Por lo tanto, Dios iniciará una obra de gran magnitud, y este es el significado total de la obra de Dios. Después de leer estas palabras, ¿crees que la obra de Dios es tan sencilla?

Extracto de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 190)

Al perfeccionar a los hombres y transformar su carácter, Su obra nunca cesa, porque el hombre es deficiente en demasiados sentidos y no llegan ni de lejos a los estándares establecidos por Él. Y por tanto puede decirse que, a ojos de Dios, seréis eternamente bebés recién nacidos, portadores de muy pocos de los elementos que le agradan, porque no sois nada sino criaturas en Sus manos. Si una persona cae en la autocomplacencia, ¿no lo aborrecerá Dios? Decir que podéis satisfacer a Dios hoy es hablar desde la perspectiva limitada de vuestro cuerpo carnal; si de verdad os tuvierais que enfrentar a Dios siempre seríais derrotados en la batalla. La carne del hombre nunca ha conocido la victoria. Sólo a través de la obra del Espíritu Santo es posible para el hombre tener puntos favorables. En verdad, de las innumerables cosas de la creación de Dios, el hombre es la más baja. Aunque es el señor de todas las cosas, el ser humano es el único que está sujeto a las artimañas de Satanás, el único que cae presa de su corrupción, en formas innumerables. Nunca ha tenido soberanía sobre sí mismo. La mayoría de las personas viven en el inmundo lugar de Satanás y sufren su burla; él les toma el pelo de una forma y de otra, hasta que están solo medio muertos, soportando todas las vicisitudes, todas las dificultades del mundo humano. Después de jugar con ellos, Satanás pone fin a su destino. Y así, ellos van pasando toda su vida en el aturdimiento de la confusión, sin disfrutar ni una vez de las buenas cosas que Dios ha preparado para ellos, sino dejándose perjudicar por Satanás y quedando destrozados. Hoy están tan debilitados y apáticos que no tienen inclinación alguna por hacer caso a la obra de Dios. Cuando esto ocurre, la experiencia de las personas está condenada para siempre a permanecer fragmentada e incompleta, y su entrada será eternamente un espacio vacío. En los varios miles de años transcurridos desde que Dios vino al mundo, ha utilizado a muchos hombres de nobles ideales para obrar a lo largo de numerosos años; sin embargo, los que conocen Su obra son tan pocos que casi son inexistentes. Por esta razón, innumerables personas asumen el papel de resistirse a Dios a la vez que obran por Él porque, en lugar de llevar a cabo Su obra, en realidad hacen una obra humana en una posición conferida por Dios. ¿Puede esto llamarse obra? ¿Cómo pueden entrar? La humanidad ha tomado la gracia de Dios y la ha enterrado. Por ello, en las generaciones pasadas, los que hacen Su obra tienen poca entrada. Sencillamente no hablan de conocer la obra de Dios, por lo poco que entienden de la sabiduría de Dios. Se puede decir que, aunque son muchos los que sirven a Dios, no han sido capaces de ver lo exaltado que Él es y, por esta razón, todos se han colocado en el lugar de Dios para que otros los adoren.

Durante tantos años, Dios ha permanecido escondido dentro de la creación; a lo largo de numerosas primaveras y otoños ha estado observando, tras un velo de neblina; ha mirado desde el tercer cielo durante muchos días y noches; ha caminado entre los hombres por incontables meses y años. Se ha sentado por encima de todos los hombres, esperando tranquilamente a lo largo de muchos inviernos fríos. Ni una vez se ha mostrado abiertamente a nadie ni ha emitido sonido alguno; y Él se marcha sin que se note, y regresa con el mismo silencio. ¿Quién conoce Su verdadero rostro? Ni una vez le ha hablado al hombre y tampoco se le ha aparecido. ¿Cómo de fácil les resulta a las personas llevar a cabo la obra encomendada por Dios? Apenas entienden que conocerle es lo más difícil de todo. Hoy, Dios le ha hablado al hombre, pero este nunca lo ha conocido, porque su entrada a la vida es demasiado limitada y superficial. Desde Su perspectiva, las personas son totalmente inadecuadas para presentarse delante de Él. Poseen un entendimiento demasiado pequeño de Dios y están separados demasiado de Él. Además, el corazón con el que creen en Dios es demasiado complicado, y sencillamente no conservan Su imagen en lo más profundo de su ser. Como resultado, el laborioso esfuerzo de Dios y Su obra, como piezas de oro enterradas en la arena, no pueden emitir destello alguno de luz. Para Dios, el calibre, los motivos y las opiniones de esas personas son repugnantes en extremo. Empobrecidos en su capacidad de recibir, sin sentimientos hasta la insensibilidad, degradados y degenerados, excesivamente serviles, débiles y sin fuerza de voluntad, deben ser guiados como ganado y caballos. En cuanto a su entrada en el espíritu o en la obra de Dios, no prestan la más mínima atención, no poseen ni una pizca de determinación para sufrir por amor a la verdad. No será fácil que este tipo de persona sea completada por Dios. Por eso es fundamental que emprendáis vuestra entrada desde este ángulo, que por medio de vuestra obra y vuestra entrada empecéis a acercaros al conocimiento de la obra de Dios.

Extracto de ‘La obra y la entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 191)

Dios ha encarnado en China continental, o, en palabras de los compatriotas de Hong Kong y Taiwán, en el “interior”. Cuando Dios descendió del cielo a la tierra, nadie ni en el cielo ni en la tierra fue consciente de esto, pues este es el verdadero significado de que Dios regrese de un modo oculto. Él ha estado obrando y viviendo en la carne durante mucho tiempo; sin embargo, nadie ha sido consciente de ello. Incluso hasta el día de hoy, nadie lo reconoce. Tal vez esto seguirá siendo un enigma eterno. Esta vez, la venida de Dios en la carne es algo de lo que ningún ser humano puede ser consciente. Independientemente de qué tan grande y poderoso sea el impacto de la obra del Espíritu, Dios siempre permanece impasible, sin revelarse jamás. Se puede decir que es como si esta etapa de Su obra estuviera ocurriendo en el ámbito celestial. Aunque sea algo evidente para todos los que tengan ojos para ver, nadie lo reconoce. Cuando Dios concluya esta etapa de Su obra, la humanidad entera romperá con su actitud habitual[1] y despertará de su largo sueño. Recuerdo que Dios dijo en una ocasión: “Venir en la carne esta vez es como caer en la guarida del tigre”. Lo que esto significa es que, como en esta ronda de la obra de Dios Él viene en la carne y, además, nace en la morada del gran dragón rojo, aún más que antes, se enfrenta a un peligro extremo al venir a la tierra en esta época. Se enfrenta con cuchillos, pistolas, porras y garrotes; se enfrenta a la tentación; se enfrenta a multitudes que tienen rostros con intenciones asesinas. Se arriesga a que lo maten en cualquier momento. Dios vino y trajo ira consigo. Sin embargo, vino para llevar a cabo la obra de perfección; es decir, vino con el fin de llevar a cabo la segunda parte de Su obra, que continúa después de la obra de redención. Por el bien de esta etapa de Su obra, Dios ha dedicado todos sus pensamientos y cuidados, y está usando todos los medios imaginables para evitar los ataques de la tentación, ocultándose con humildad y sin alardear jamás de Su identidad. Al rescatar al hombre de la cruz, Jesús sólo estaba cumpliendo la obra de redención; no estaba realizando la obra de perfección. Así, sólo se estaba llevando a cabo la mitad de la obra de Dios, y acabar la obra redentora sólo fue la mitad de la totalidad de Su plan. Cuando la nueva era estaba a punto de empezar y la antigua comenzaba a desvanecerse, Dios Padre empezó a reflexionar sobre la segunda parte de Su obra y a hacer preparativos para ella. Esta encarnación en los últimos días no fue claramente profetizada en el pasado y, por tanto, sentó las bases para el creciente secretismo que rodeó esta vez la venida de Dios en la carne. Al amanecer, sin que las multitudes lo supieran, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas no fueron conscientes de la llegada de este momento. Quizás todas estaban dormidas; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre todas estas personas, ni una sola supo que Dios ya había llegado a la tierra. Dios obró así para llevar a cabo Su obra sin contratiempos y para lograr mejores resultados, y, también, para prevenir todavía más tentaciones. Cuando se rompa el sueño primaveral del hombre, la obra de Dios llevará ya mucho tiempo acabada y Él se marchará, poniendo fin a Su vida de vagar por la tierra y residir en ella. Ya que la obra de Dios requiere que Él actúe y hable en Su propia persona, y porque el hombre no tiene forma de intervenir, Dios ha soportado un sufrimiento extremo para venir a la tierra a hacer Él mismo la obra. El ser humano es incapaz de sustituir a Dios en Su obra. Por esta razón, Dios enfrentó peligros varios miles de veces mayores que los de la Era de la Gracia, para bajar a la tierra donde mora el gran dragón rojo con el fin de llevar a cabo Su propia obra, poniendo todo Su pensamiento y cuidado, para redimir a este grupo de gente empobrecida, este grupo de personas envueltas en una montaña de estiércol. Aunque nadie sabe de la existencia de Dios, a Él no le preocupa, porque esto beneficia enormemente Su obra. Ya que todos son crueles y malvados en extremo, ¿cómo habrían de tolerar Su existencia? Esa es la razón por la que Dios siempre viene a la tierra en silencio. No importa que el hombre se haya hundido en los peores excesos de la crueldad, Dios no se lo toma a pecho, sino que solo sigue haciendo la obra que necesita llevar a cabo para cumplir la más importante comisión que el Padre celestial le ha confiado. ¿Quién de entre vosotros ha reconocido la hermosura de Dios? ¿Quién muestra más consideración por la carga de Dios Padre que Su Hijo? ¿Quién es capaz de entender la voluntad de Dios Padre? En el cielo, el Espíritu de Dios Padre está a menudo atribulado, y Su Hijo en la tierra ora constantemente a favor de la voluntad de Dios Padre, con una preocupación que hace pedazos Su corazón. ¿Hay alguien que conozca el corazón con el que el amado Hijo extraña a Dios Padre? Sin poder decidir entre el cielo y la tierra, ambos están constantemente mirando fijamente al otro desde lejos, siguiéndose mutuamente en Espíritu. ¡Oh humanidad! ¿Cuándo tendréis en consideración el corazón de Dios? ¿Cuándo comprenderéis Su intención? El Padre ama a Su hijo y el Hijo ama a Su Padre. Entonces, ¿por qué el Padre debe esperar al Hijo con tan profundo y doloroso anhelo? ¿Por qué, entonces, deberían separarse, estando uno arriba, en el cielo, y, el otro, abajo, en la tierra? El Padre ama a Su Hijo, así como el Hijo ama a Su Padre. Así pues, ¿por qué el Padre debería tener que esperar al Hijo con tan profundo y doloroso anhelo? Tal vez no han estado separados durante mucho tiempo, pero ¿quién sabe cuántos días y noches ha estado el Padre anhelando con un doloroso anhelo, y durante cuánto tiempo ha estado añorando el rápido regreso de Su amado Hijo? Él observa, se sienta en silencio y espera; no hay nada de lo que haga que no sea para el rápido regreso de Su amado Hijo. El Hijo que ha vagado hasta los confines de la tierra: ¿cuándo se reunirán? Aunque, una vez juntos, lo estarán por toda la eternidad, ¿cómo puede Él soportar los miles de días y noches de separación, uno arriba, en el cielo, y, el otro, abajo en la tierra? Las décadas en la tierra parecen miles de años en el cielo. ¿Cómo podría Dios Padre no estar preocupado? Cuando Dios viene a la tierra, experimenta las incontables vicisitudes del mundo humano, tal y como lo hace el hombre. Dios es inocente; así pues, ¿por qué habría de ser obligado a soportar el mismo sufrimiento que el hombre? No es de sorprender que Dios Padre anhele con tanta urgencia a Su Hijo; ¿quién puede entender el corazón de Dios? Él le ha dado demasiado al hombre; ¿cómo puede el hombre corresponderle suficientemente al corazón de Dios? Con todo, el ser humano le da muy poco a Dios. ¿Cómo podría no preocuparse Dios en vista de todo esto?

Extracto de ‘La obra y la entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

1. “romperá con su actitud habitual” se refiere a cómo cambian las nociones y puntos de vista sobre Dios una vez que han llegado a conocerlo.

Palabras diarias de Dios (Fragmento 192)

Prácticamente nadie entre los hombres entiende la urgencia que existe en el ánimo de Dios, porque el calibre de los seres humanos es demasiado bajo y su espíritu es bastante torpe, y, así, ninguno presta atención ni piensa en lo que Dios está haciendo. Por esta razón, Dios está constantemente inquieto por el hombre, como si la naturaleza bestial de este pudiera estallar en cualquier momento. A partir de esto se puede ver con mayor claridad que la venida de Dios a la tierra está acompañada por tentaciones extremadamente grandes. Pero en aras de completar a un grupo de personas, Dios, colmado de gloria, puso al hombre al tanto de todas Sus intenciones, sin esconderle nada. Él ha decidido firmemente completar este grupo de personas y, así, sea cual sea la dificultad o la tentación, Él mira hacia otro lado y lo pasa todo por alto. Él se limita a hacer Su propia obra en silencio, y cree firmemente que, un día, cuando Dios tenga la gloria, el hombre le conocerá, y, que, cuando el hombre haya sido completado por Dios, entenderá por completo Su corazón. Ahora mismo puede haber personas que estén tentando a Dios, malinterpretándolo o culpándolo; Él no se toma nada de estos en serio. Cuando Él descienda a la gloria, todas las personas entenderán que todo lo que Dios hace tiene como objetivo la felicidad de la humanidad, y comprenderán que todo lo que Dios hace es para que la humanidad pueda sobrevivir mejor. Dios viene, y trae la tentación, y también viene y trae majestad e ira. Para cuando Dios deje al hombre, Él ya tendrá la gloria, y se marcha colmado de gloria y con el gozo del regreso. El Dios que obra en la tierra no se toma las cosas a pecho, por mucho que las personas lo rechacen. Él simplemente sigue llevando a cabo Su obra. La creación que hizo Dios del mundo se remonta a miles de años. Él ha venido a la tierra a realizar una cantidad inconmensurable de obra y ha experimentado plenamente el rechazo y la difamación por parte del mundo humano. Nadie celebra la llegada de Dios; lo reciben con frialdad. A lo largo de estos varios miles de años de dificultades, la conducta del hombre ha lastimado a Dios muy profundamente. Él ya no presta atención a la rebeldía de las personas, sino que elaboró otro plan para transformar y purificar al hombre. La burla, la calumnia, la persecución, la tribulación, el sufrimiento de la crucifixión, la exclusión por parte del hombre, etcétera, que Dios ha enfrentado desde que vino en la carne: Él ha probado lo suficiente de todo esto, y, en lo que se refiere a las dificultades del mundo humano, Dios, que ha venido en la carne, ha sufrido todo esto al máximo. Desde hace mucho, el Espíritu de Dios Padre en el cielo ha sentido que esto que ve es insoportable y, echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, espera que Su amado Hijo regrese. Lo único que Él desea es que la humanidad escuche y obedezca, y, habiendo sentido la más grande vergüenza delante de Su carne, sea capaz de dejar de rebelarse contra Él. Lo único que desea es que la humanidad sea capaz de creer que Dios existe. Hace tiempo que dejó de plantearle grandes exigencias al hombre, porque Él ha pagado un precio demasiado alto, pero el hombre descansa tranquilo[1] y para nada se toma Su obra en serio.

Extracto de ‘La obra y la entrada (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Nota al pie:

1. “Descansa tranquilo” significa que las personas son indiferentes a la obra de Dios y no la consideran importante."

Palabras diarias de Dios (Fragmento 193)

Cuando Dios retornó al tercer cielo en la Era de la Gracia, Su obra de redimir a toda la humanidad ya había pasado a su parte final. Lo único que quedó en la tierra fue la cruz que Jesús cargaba a su espalda, el lino fino con el que lo envolvieron, la corona de espinas y la túnica escarlata que Él vistió (los objetos con los que los judíos se burlaron de Él). Es decir, después de que la obra de la crucifixión de Jesús provocara un gran revuelo, las cosas se volvieron a calmar. Desde entonces, los discípulos de Jesús continuaron Su obra, con el pastoreo y el riego de las iglesias en todas partes. El contenido de su obra era el siguiente: le pidieron a todas las personas que se arrepintieran, confesaran sus pecados, y fueran bautizadas; y todos los apóstoles salieron a difundir la historia íntima, la versión sin adornos, de la crucifixión de Jesús, y así nadie podía evitar sino postrarse ante Jesús para admitir sus pecados; y además, los apóstoles fueron a todas partes a transmitir las palabras de Jesús. A partir de entonces comenzó la edificación de las iglesias en la Era de la Gracia. Lo que hizo Jesús durante esa era fue también con el fin de hablar de la vida del hombre y la voluntad del Padre celestial, aunque al tratarse de una era diferente muchos de esos dichos y prácticas diferían en gran manera de los de hoy. Sin embargo, la esencia de ambas es la misma. Son, precisa y exactamente, la obra del Espíritu de Dios en la carne. Esa clase de obra y declaraciones han continuado hasta hoy, y esta clase de cosas se siguen compartiendo entre las instituciones religiosas actuales, y no han cambiado en absoluto. Cuando concluyó la obra de Jesús y las iglesias ya habían entrado en la senda correcta de Jesucristo, Dios inició sin embargo planes para otra etapa de Su obra, que era el asunto de Su venida en la carne en los últimos días. Tal y como lo ve el hombre, la crucifixión de Dios ya ha concluido la obra de Su encarnación, redimió a toda la humanidad y esto le permitió tomar posesión de las llaves del Hades. Todos piensan que Su obra se ha cumplido por completo. De hecho, desde la perspectiva de Dios, sólo se había realizado una pequeña parte de Su obra. Lo único que había hecho era redimir a la humanidad; no la había conquistado, y menos aún había cambiado el rostro de Satanás en el hombre. Por esta razón, Dios afirma: “Aunque Mi encarnación pasó por el dolor de la muerte, esa no fue la meta total de Mi encarnación. Jesús es Mi amado Hijo y fue clavado en la cruz por Mí, pero no concluyó exhaustivamente Mi obra. Sólo llevó a cabo una porción de ella”. Así, Dios inició la segunda ronda de planes para continuar con la obra de la encarnación. La intención última de Dios consistía en perfeccionar y ganarse a todas las personas rescatadas de las garras de Satanás, que es la razón por la cual Dios se preparó para hacer frente a los peligros de venir en la carne. Lo que se quiere decir con “encarnación” se refiere al Único que no acarrea gloria (porque la obra de Dios aún no ha terminado), pero aparece en la identidad del Hijo amado y Él es Cristo, en quien Dios se complace. Esa es la razón por la que se dice “haciendo frente al peligro”. La encarnación tiene un poder diminuto, y debe actuar con gran cautela,[1] y Su poder está muy lejos de la autoridad del Padre en el cielo; Él solo cumple el ministerio de la carne y lleva a cabo la obra y la comisión de Dios Padre sin involucrarse en otra obra y solo cumple una parte de ella. Por esta razón Dios fue llamado “el Cristo” en cuanto Él vino a la tierra; este es el significado integrado del nombre. La razón por la que se dice que la venida está acompañada de tentaciones es que sólo se está completando un pedazo de la obra. Además, la razón por la que Dios Padre sólo lo llama “Cristo” e “Hijo amado”, pero no le ha dado toda la gloria, es precisamente porque la encarnación viene a realizar un pedazo de la obra, no a representar al Padre en el cielo, sino más bien a cumplir el ministerio del Hijo amado. Cuando este complete toda la comisión que ha aceptado sobre Sus hombros, el Padre le dará entonces gloria plena junto con la identidad de Padre. Se puede decir que este es el “código celestial”. Como aquel que ha venido en la carne y el Padre en el cielo están en dos reinos diferentes, sólo se miran el uno al otro en Espíritu, el Padre velando por el Hijo amado, pero este siendo incapaz de ver al Padre desde lejos. Como las funciones de las que es capaz la carne son minúsculas y puede ser potencialmente asesinado en cualquier momento, se puede decir que su venida está llena del mayor peligro. Este es el equivalente a la renuncia por parte de Dios de Su propio Hijo al dejarlo en las fauces del tigre, donde Su vida está en peligro, colocándolo en un lugar en el que Satanás está más concentrado. Incluso en esas serias circunstancias, Dios siguió entregando a Su Hijo amado al pueblo de un lugar lleno de inmundicia y libertinaje para que ellos lo “criaran hasta la edad adulta”. Esto se debe a que hacer esto es la única manera de que la obra de Dios parezca adecuada y natural, el único modo en que se cumplen todos los deseos de Dios Padre y de completar la última parte de Su obra entre la humanidad. Jesús sólo llevó a cabo una etapa de la obra de Dios Padre. Debido a la barrera impuesta por la encarnación y a las diferencias en la obra a completar, Jesús mismo no sabía que habría un segundo retorno a la carne. Así pues, ningún expositor o profeta de la Biblia se atrevió a profetizar claramente que Dios se encarnaría nuevamente en los últimos días; esto es, que vendría de nuevo en la carne para llevar a cabo la segunda parte de Su obra en ella. Por tanto, nadie se dio cuenta de que Dios ya se había escondido desde hacía mucho tiempo en la carne. No es de sorprender que solo después de que Jesús resucitó y ascendió al cielo aceptó esta comisión; así pues, no existe una profecía clara acerca de la segunda encarnación de Dios y es imponderable para la mente humana. En los muchos libros de profecía que tiene la Biblia, no hay palabras que mencionen esto claramente, pero cuando Jesús vino a obrar, ya había habido una profecía clara que decía que una virgen estaría encinta y daría a luz a un hijo, lo cual significaba que Él fue concebido por medio del Espíritu Santo. Incluso así, Dios siguió diciendo que esto ocurrió con riesgo de muerte, así que cuánto más sería ese riesgo en la actualidad. No es de extrañar que Dios diga que esta encarnación conlleva el riesgo de peligros miles de veces mayores que los de la Era de la Gracia. En muchos lugares, Dios ha profetizado que Él va a ganar a un grupo de vencedores en la tierra de Sinim. Como es en la parte oriental del mundo que se han de ganar a los vencedores, entonces el lugar donde Dios pone Sus pies en Su segunda encarnación es, sin lugar a duda, la tierra de Sinim, el lugar exacto donde descansa enrollado el gran dragón rojo. Allí ganará Dios a los descendientes del gran dragón rojo para que quede totalmente derrotado y avergonzado. Dios va a despertar a estas personas tan cargadas de sufrimiento, las activará por completo hasta que estén completamente despiertas, y para que salgan de la niebla y rechacen al gran dragón rojo. Despertarán de su sueño, reconocerán al gran dragón rojo por lo que es realmente, se volverán capaces de entregar su corazón por entero a Dios, se levantarán de la opresión de las fuerzas de la oscuridad, se pondrán de pie en el Oriente del mundo y se convertirán en la prueba de la victoria de Dios. Sólo de esta manera ganará Dios la gloria. Precisamente por esta razón trajo Dios la obra, que llegó a su fin en Israel, a la tierra donde el gran dragón rojo descansa enrollado y, casi dos mil años después de partir, ha venido de nuevo en la carne para seguir con la obra de la Era de la Gracia. A simple vista del hombre, Dios está inaugurando una nueva obra en la carne. Pero, desde el punto de vista de Dios, está prosiguiendo con la obra de la Era de la Gracia, pero sólo tras un interregno de unos cuantos miles de años y con el cambio de la ubicación y el programa de Su obra. Aunque el aspecto del cuerpo de la carne que Dios ha adoptado en la obra de hoy parece ser totalmente diferente de Jesús, derivan de la misma esencia y raíz, y proceden de la misma fuente. Es posible que tengan muchas diferencias externas, pero las verdades internas de Su obra son completamente idénticas. Después de todo, las eras son tan distintas como la noche y el día. Entonces, ¿cómo puede la obra de Dios seguir un patrón inalterable? ¿O cómo pueden las diferentes etapas de Su obra obstaculizarse la una a la otra?

Extracto de ‘La obra y la entrada (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Nota al pie:

1. “Tiene un poder diminuto, y debe actuar con gran cautela” indica que las dificultades de la carne son demasiadas, y la obra completada muy limitada."

Palabras diarias de Dios (Fragmento 194)

Al hombre le ha llevado hasta hoy entender que no solo carece de la provisión de vida espiritual y de la experiencia de conocer a Dios, sino, lo que es de mayor importancia vital, de los cambios en su carácter. Debido a que el hombre desconoce por completo la historia y la antigua cultura de su propia raza, el resultado es que el hombre no sabe nada acerca de la obra de Dios. Todos los hombres esperan poder estar apegados a Dios en lo profundo del corazón, pero como la carne del hombre es desmesuradamente corrupta, tanto insensible como torpe, esto ha hecho que no sepa nada en absoluto sobre Dios. Al venir en medio del hombre hoy, el propósito de Dios no es otro que transformar sus pensamientos y espíritus, así como la imagen de Dios que han tenido en su corazón durante millones de años. Él aprovechará esta oportunidad para perfeccionar al hombre. Es decir, por medio del conocimiento humano, Él cambiará la forma en que la gente llega a conocerlo y su actitud hacia Él, permitiendo al hombre que tenga un nuevo comienzo triunfante al llegar a conocer a Dios y así se logre renovar y transformar el espíritu humano. El trato y la disciplina son los medios, mientras que conquistar y renovar son los objetivos. Disipar los pensamientos supersticiosos que el hombre ha mantenido sobre el Dios impreciso siempre ha sido la intención de Dios, y, últimamente, esto se ha convertido también en el propósito de urgencia para Él. Ojalá que todas las personas adopten una visión a largo plazo al considerar esta situación. Cambiad la forma en que cada persona experimenta para que esta urgente intención de Dios pueda materializarse pronto, y para que la última etapa de la obra de Dios en la tierra pueda acabarse perfectamente. Ofreced a Dios la lealtad que os corresponde darle y por última vez consolad Su corazón. Entre los hermanos y las hermanas, espero que ninguno esquive esta responsabilidad, o meramente finja dejarse llevar por la inercia. Dios viene en carne esta vez como respuesta a una invitación y como respuesta punzante a la condición del hombre. Es decir, Él viene a suplirle al hombre lo que necesita. Cualquiera que sea su calibre o su crianza, en resumen, Él le permitirá ver la palabra de Dios y, a partir de esta, ver Su existencia y Su manifestación, y aceptar que Dios le perfeccione cambiando los pensamientos y las nociones del hombre, de manera que el rostro original de Dios esté firmemente arraigado en las profundidades del corazón del ser humano. Este es el único deseo de Dios en la tierra. Independientemente de lo grande que sea la naturaleza innata del hombre o de lo pobre que sea su esencia, o de cuál fuera realmente el comportamiento del hombre en el pasado, Dios no les presta atención a estas cosas. Solo espera que el ser humano renueve por completo la imagen que tiene de Él en el interior de su corazón, y que llegue a conocer la esencia de la humanidad, y así alcance la transformación de la perspectiva ideológica que del hombre y este sea capaz de anhelarlo desde la profundidad y despierte apego eterno hacia Él. Esta es la única exigencia que Dios le hace al hombre.

Extracto de ‘La obra y la entrada (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 195)

He dicho tantas veces que la obra de Dios de los últimos días se ha hecho para alterar el espíritu de cada persona y cambiar su alma, de manera que su corazón, que ha sufrido un gran trauma, sea reformado, y rescatar así su alma tan profundamente dañada por el mal; esto es para despertar el espíritu de las personas, para descongelar su frío corazón y permitirles ser rejuvenecidos. Esta es la mayor voluntad de Dios. Dejad a un lado la conversación respecto a lo noble y lo profundo de la vida y las experiencias del hombre; cuando el corazón de las personas haya sido despertado, cuando hayan sido despertados de sus sueños, y conozcan por completo el daño forjado por el gran dragón rojo, la obra del ministerio de Dios habrá concluido. El día en que Su obra acabe es también el día en que el hombre empieza oficialmente a recorrer la senda correcta de la creencia en Dios. En ese momento, el ministerio de Dios habrá llegado a su fin: la obra del Dios encarnado habrá acabado por completo; el hombre empezará a desempeñar, oficialmente, el deber que debería realizar: llevará a cabo su ministerio. Estos son los pasos de la obra de Dios. Debéis, pues, buscar a tientas vuestra senda para entrar basándoos sobre el fundamento de conocer estas cosas. Todo esto es lo que debéis comprender. La entrada del hombre sólo mejorará cuando se hayan producido cambios en lo profundo de su corazón, porque la obra de Dios es la salvación completa del hombre —ese que ha sido redimido, que sigue viviendo bajo las fuerzas de oscuridad, y que nunca se ha despertado— de este lugar de reunión de los demonios. Esto es para que el hombre pueda ser liberado del pecado a lo largo de los siglos, sea amado por Dios, abata por completo al gran dragón rojo, establezca el reino de Dios y traiga un pronto reposo a Su corazón; es para desahogar, sin reservas, el odio que hincha vuestro pecho; para erradicar esos gérmenes mohosos, para permitiros que dejéis esta vida que no es distinta a la de un buey o un caballo; que no seáis más esclavos, que el gran dragón rojo deje de pisotearos y de daros órdenes de manera arbitraria; ya no perteneceréis a esta nación fracasada ni al abyecto gran dragón rojo; ya no os esclavizará más. Con seguridad, Dios hará pedazos el nido de los demonios, y estaréis al lado de Dios; le pertenecéis a Él y no a este imperio de esclavos. Hace mucho que Dios aborrece a esta oscura sociedad con todas Sus fuerzas. Rechina los dientes, ansioso por plantar Sus pies sobre esta perversa y odiosa serpiente antigua, para que nunca más se levante y no vuelva a maltratar más al hombre. No disculpará sus actos del pasado, no tolerará que engañe al hombre, y ajustará cuentas por cada uno de sus pecados a lo largo de los siglos. Dios no dejará en lo más mínimo que este cabecilla de todo mal[1] se salga de rositas; lo destruirá por completo.

Extracto de ‘La obra y la entrada (8)’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Nota al pie:

1. “Cabecilla de todo mal” se refiere al viejo diablo. Esta frase expresa una extremada aversión."

Palabras diarias de Dios (Fragmento 196)

Muchas son las noches insomnes que Dios ha soportado por el bien de la obra de la humanidad. Desde lo más alto hasta las más bajas profundidades, Él ha descendido al infierno viviente en el que el hombre mora para pasar Sus días con él, nunca se ha quejado de la mezquindad que hay entre los hombres, nunca le ha reprochado a este su desobediencia, sino que ha soportado la mayor humillación mientras lleva personalmente a cabo Su obra. ¿Cómo podría Dios pertenecer al infierno? ¿Cómo podría pasar Su vida allí? Sin embargo, por el bien de toda la humanidad, y para que toda ella pueda hallar descanso pronto, Él ha soportado la humillación, y sufrido la injusticia para venir a la tierra, y entró personalmente en el “infierno” y el “Hades”, en el foso del tigre, para salvar al hombre. ¿De qué forma está el hombre cualificado para oponerse a Dios? ¿Qué razón tiene para quejarse de Dios? ¿Cómo puede tener el descaro de mirar a Dios? El Dios del cielo ha venido a esta, la más sucia de las tierras de vicio, y nunca ha desahogado Sus agravios ni se ha quejado del hombre, sino que acepta en silencio los estragos[1] y la opresión del hombre. Nunca ha devuelto el golpe ante las exigencias poco razonables del hombre, nunca le ha hecho requerimientos excesivos ni irrazonables. Simplemente realiza toda la obra que requiere el hombre sin queja alguna: enseñar, iluminar, reprochar, el refinamiento de las palabras, recordar, exhortar, consolar, juzgar y revelar. ¿Cuál de Sus pasos no ha sido para la vida del hombre? Aunque ha eliminado las perspectivas y la suerte del hombre, ¿cuál de los pasos que Dios ha llevado a cabo no ha sido para su destino? ¿Cuál de ellos no ha sido por el bien de la supervivencia humana? ¿Cuál de ellos no ha sido para liberarlo de este sufrimiento y de la opresión de las fuerzas oscuras tan negras como la noche? ¿Cuál de ellos no es por el bien del hombre? ¿Quién puede entender el corazón de Dios, que es como el de una madre amorosa? ¿Quién puede entender el ansioso corazón de Dios? El apasionado corazón de Dios y Sus ardientes expectativas han recibido a cambio fríos corazones, miradas insensibles e indiferentes y con las reprimendas y los insultos repetidos del hombre; han sido correspondidos con cortantes observaciones, sarcasmo y menosprecio, con el ridículo del hombre, con su pisoteo y su rechazo, con su malentendido, sus gemidos, su distanciamiento y su evitación; con nada más que engaños, ataques y amargura. Las palabras cálidas han sido enfrentadas con un ceño feroz y el frío desafío de mil dedos recriminatorios. Dios no puede sino soportar, con la cabeza inclinada, servir a las personas como un buey dispuesto.[2] Muchos soles y lunas, muchas veces ha mirado a las estrellas, muchas veces se ha marchado al alba, ha regresado al anochecer, dando vueltas en la cama, ha soportado agonía mil veces mayores que el dolor de Su partida del lado de Su Padre, sufrido los ataques, la ruptura, la trata y la poda del hombre. La humildad y el ocultamiento de Dios se han visto correspondidos por el prejuicio[3] del hombre, con los criterios y el trato injustos del hombre y la manera silenciosa en que Dios trabaja en secreto, Su paciencia y Su tolerancia han recibido a cambio la avariciosa mirada del hombre; este intenta golpear a Dios hasta la muerte, sin remordimiento, y pisotearlo en el suelo. La actitud del hombre en su trato hacia Dios es de “rara inteligencia”, y Dios, a quien el hombre intimida y desdeña, está aplastado bajo los pies de decenas de millares de personas, mientras tanto, el hombre mismo se levanta hasta lo más alto, como si quisiera ser el rey del castillo, tomar el poder absoluto,[4] recibir audiencia detrás de una pantalla, para dejar a Dios como el aplicado y cumplidor director entre bastidores, al que no se le permite defenderse ni causar problema. Dios interpreta el papel del “Último Emperador”, tiene que ser una marioneta[5], desprovisto de toda libertad. Los hechos del hombre son impensables, ¿cómo, pues, está cualificado para exigirle a Dios tales o cuales cosas? ¿De qué manera está cualificado para proponerle sugerencias a Dios? ¿Cómo está cualificado para exigir que Dios se compadezca de sus debilidades? ¿De qué forma es apto para recibir la misericordia de Dios, Su magnanimidad y Su perdón, una y otra vez? ¿Dónde está su conciencia? Hace mucho que le rompió el corazón a Dios, que se lo dejó hecho pedazos. Dios vino en medio del hombre, rebosante de alegría y entusiasmo, y esperaba que el hombre fuera caritativo con Él, aunque sólo fuera con un poco de calidez. A pesar de ello, el corazón de Dios tarda en ser consolado por el hombre; lo único que ha recibido son un bombardeo[6] de ataques y tormento. El corazón del hombre es demasiado codicioso, su deseo demasiado grande; nunca puede ser saciado, siempre es tramposo e imprudente; nunca le permite a Dios libertad alguna ni derecho a la palabra, ni le deja a Dios más opción que someterse a la humillación, y permitir que el hombre lo manipule como quiera.

Extracto de ‘La obra y la entrada (9)’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Notas al pie:

1. “Estragos” se usa para exponer la desobediencia de la humanidad.

2. “Han sido enfrentadas con un ceño feroz y el frío desafío de mil dedos recriminatorios, con la cabeza inclinada, servir a las personas como un buey dispuesto” era, originalmente, una sola frase, pero aquí se divide en dos con el fin de dejar las cosas más claras. La primera frase se refiere a las acciones del hombre, mientras que la segunda indica el sufrimiento experimentado por Dios, y que Él es humilde y está escondido.

3. “Prejuicio” se refiere a la conducta desobediente de las personas.

4. “Tomar el poder absoluto” alude a la conducta desobediente de las personas. Se exaltan a sí mismas, engrilletan a otras, hacen que las sigan y sufren por ellas. Son fuerzas hostiles a Dios.

5. “Marioneta” se usa para ridiculizar a aquellos que no conocen a Dios.

6. “Un bombardeo” se usa para subrayar la baja conducta de las personas."

Palabras diarias de Dios (Fragmento 197)

La encarnación de Dios ha enviado ondas de choque por todas las religiones y esferas, ha “sumido en el caos” el orden original de los círculos religiosos y ha sacudido el corazón de todos los que anhelan la aparición de Dios. ¿Quién no está adorando? ¿Quién no ansía ver a Dios? Él ha estado personalmente en medio del hombre durante muchos años, aunque este nunca se haya dado cuenta de ello. Hoy, Dios mismo se ha aparecido y ha demostrado Su identidad a las masas. ¿Cómo podría tal cosa no traer deleite al corazón del hombre? Dios compartió una vez los gozos y las tristezas con el hombre, y hoy se ha reunido con la humanidad, compartiendo historias de los tiempos pasados con él. Después de que Él saliera de Judea, las personas no pudieron hallar rastro de Él. Anhelan, una vez más, encontrarse con Dios; poco saben que hoy ya lo han hecho, y que se han reunido con Él. ¿Cómo no agitaría esto los recuerdos del ayer? Hace dos mil años hoy, Simón BarJonás, descendiente de los judíos, contempló a Jesús el Salvador, comió en la misma mesa que Él, y después de seguirlo durante muchos años, sintió profundo afecto hacia Él: lo amó desde el fondo de su corazón; amó al Señor Jesús profundamente. El pueblo de Judea no supo nada de cómo este bebé de cabello dorado, nacido en un frío pesebre, fue la primera imagen de la encarnación de Dios. Todos pensaron que era lo mismo que ellos; nadie pensó que fuera diferente; ¿cómo podían las personas reconocer a este Jesús común y corriente? El pueblo de Judea pensaba en Él como un hijo judío de los tiempos. Nadie lo consideró como un Dios amoroso ni hicieron nada, sino exigirle ciegamente, pedirle que les concediera ricas y abundantes gracias, paz y gozo. Lo único que sabían era que, como un millonario, Él poseía todo lo que uno podía desear jamás. Con todo, las personas nunca lo trataron como alguien a quien amaran; las personas de aquel tiempo no lo amaron, solo protestaban contra Él y le hicieron exigencias irracionales, Él nunca se resistió, sino que dio, constantemente, gracias al hombre, aunque este no lo conociera. No hizo nada, sino darle al ser humano, en silencio, calidez, amor y misericordia, e incluso más, le dio un nuevo medio de práctica, y sacó al hombre de los lazos de la ley. El hombre no lo amaba; sólo lo envidiaba, y reconocía Sus talentos excepcionales. ¿Cómo podía la ciega humanidad saber lo grande que era la humillación sufrida por el amoroso Jesús, el Salvador, cuando vino en medio de la humanidad? Nadie consideró Su sufrimiento, nadie conoció Su amor por Dios Padre, y nadie pudo conocer Su soledad. Aunque María fue Su madre biológica, ¿cómo podía conocer los pensamientos del corazón del misericordioso Señor Jesús? ¿Quién supo del indecible sufrimiento que soportó el Hijo del hombre? Tras hacerle peticiones, las personas de ese tiempo lo relegaron fríamente al fondo de su mente, y lo echaron fuera. Por tanto, vagó por las calles, día tras día, año tras año, a la deriva durante muchos años hasta que cumplió treinta y tres años. Esos duros años habían sido largos y breves a la vez. Cuando las personas lo necesitaban, lo invitaban a sus casas con cara sonriente, e intentaban exigirle cosas. Después de que Él les hubiera hecho Su contribución, lo echaban fuera de inmediato. Las personas comían lo que Su boca proporcionaba, bebían Su sangre, disfrutaban de las gracias que Él les concedía; sin embargo, también se oponían a Él, porque nunca habían sabido quién les había dado la vida. En última instancia, lo clavaron en una cruz, y aun así Él no abrió Su boca. Incluso hoy, sigue en silencio. Las personas comen Su carne, beben Su sangre; comen la comida que Él hace para ellos, y caminan por el camino que Él les ha abierto, aunque siguen pretendiendo rechazarlo; en realidad, tratan al Dios que les ha dado la vida como enemigo y, en su lugar, se comportan con quienes son esclavos como ellos como el Padre celestial. En esto, ¿no se oponen deliberadamente a Él? ¿Cómo llegó Jesús a morir en la cruz? ¿Lo sabéis? ¿No fue traicionado por Judas, quien estaba cerca de Él, lo había comido, bebido y había disfrutado de Él? ¿No lo traicionó Judas, porque Jesús no era más que un maestro normal e insignificante? Si las personas hubieran visto realmente que Jesús era extraordinario, y Aquel que era del cielo, ¿cómo pudieron haberlo clavado vivo en la cruz durante veinticuatro horas, hasta que no le quedó aliento en Su cuerpo? ¿Quién puede conocer a Dios? Las personas no hacen nada, sino disfrutar de Dios con insaciable avaricia, pero nunca lo han conocido. Se les dio la mano, y se tomaron el brazo, e hicieron a “Jesús” totalmente obediente a sus mandatos, a sus órdenes. ¿Quién ha mostrado alguna vez misericordia hacia este Hijo del hombre, que no tenía donde reposar Su cabeza? ¿Quién ha pensado jamás en unir fuerzas con Él para cumplir la comisión de Dios Padre? ¿Quién ha guardado un pensamiento para Él? ¿Quién ha sido considerado con Sus dificultades? Sin el más mínimo amor, el hombre ha tirado de Él de un lado para otro; el hombre no sabe de dónde vino su luz y su vida, y no hace nada sino planear en secreto cómo crucificar, una vez más, al “Jesús” de hace dos mil años, quien ha experimentado el dolor en medio del hombre. ¿De verdad inspira “Jesús” tanto odio? ¿Se ha olvidado ya todo lo que Él hizo? El odio que se aglutinó durante miles de años acabará brotando. ¡Sois crías de los judíos! ¿Cuándo ha sido “Jesús” hostil hacia vosotros, para que lo odiarais tanto? ¡Él ha hecho y hablado tanto! ¿No ha sido nada de esto para beneficio vuestro? Os ha dado Su vida sin pedir nada a cambio; os ha dado Su totalidad. ¿De verdad seguís queriendo coméroslo vivo? Se ha entregado por completo a vosotros sin retener nada, sin tan siquiera disfrutar de la gloria del mundo, de la calidez, el amor y todas las bendiciones en medio del hombre. ¡Las personas son tan malas con Él! Él no ha gozado de todas las riquezas sobre la tierra; dedica la totalidad de Su corazón sincero y apasionado al hombre; ha consagrado Su totalidad a la humanidad. ¿Y quién le ha dado alguna vez afecto? ¿Quién le ha dado consuelo? El hombre ha amontonado toda la presión sobre Él, le ha entregado todo el infortunio. Le ha impuesto las experiencias más desafortunadas entre los hombres; lo culpa por toda la injusticia y Él lo ha aceptado tácitamente. ¿Ha protestado alguna vez ante alguien? ¿Le ha pedido a alguien una pequeña recompensa? ¿Quién ha mostrado alguna compasión hacia Él? Como personas normales, ¿quién de vosotros no tuvo una infancia romántica? ¿Quién no tuvo una colorida juventud? ¿Quién de vosotros no ha tenido el calor de sus seres queridos? ¿Quién no tiene el amor de familiares y amigos? ¿Quién no tiene el respeto de los demás? ¿Quién carece de una cálida familia? ¿A quién le falta el consuelo de sus confidentes? ¿Ha disfrutado Él alguna vez de algo de esto? ¿Quién le ha proporcionado alguna vez un poco de afecto? ¿Una pizca de consuelo? ¿Quién le ha mostrado un poco de moralidad humana? ¿Quién ha sido tolerante con Él? ¿Quién lo ha acompañado durante los tiempos difíciles? ¿Quién ha pasado con Él la vida dura? El hombre no ha relajado nunca los requisitos que le hace; sencillamente, le exige sin ningún escrúpulo como si, habiendo venido al mundo del hombre, tuviera que ser el buey o el caballo del hombre, su prisionero, y tuviera que darle Su todo. De no ser así, el hombre no lo perdonará nunca, será siempre duro con Él, jamás lo llamará Dios ni lo tendrá en alta estima. El hombre es demasiado severo en su actitud hacia Dios, como si se propusiera atormentar a Dios hasta la muerte. Sólo después de esto aflojará sus requisitos a Dios; de no ser así, el hombre nunca bajará los estándares de sus exigencias a Dios. ¿Cómo podría Dios no despreciar a este tipo de hombre? ¿No es esta la tragedia de hoy? La conciencia del hombre no se ve por ninguna parte. Sigue diciendo que le devolverá a Dios Su amor, pero lo disecciona, y lo tortura hasta la muerte. ¿No es esta la “receta secreta” de su fe en Dios, transmitida por sus antepasados? No hay lugar donde no se encuentre a los “judíos”. Hoy siguen haciendo lo mismo, continúan oponiéndose a Dios, aunque creen que lo están exaltando. ¿Cómo los propios ojos del hombre podrían conocer a Dios? ¿Cómo podría el ser humano, que vive en la carne, tratar como Dios al Dios encarnado que ha venido del Espíritu? ¿Quién de entre los hombres podría conocerlo? ¿Dónde está la verdad en medio de los hombres? ¿Dónde está la verdadera justicia? ¿Quién es capaz de conocer el carácter de Dios? ¿Quién puede competir con el Dios de los cielos? No es de sorprender que, cuando ha venido entre los hombres, nadie lo ha conocido y ha sido rechazado. ¿Cómo puede el hombre tolerar la existencia de Dios? ¿Cómo puede permitir que la luz eche fuera las tinieblas del mundo? ¿No procede todo esto de la honorable devoción del hombre? ¿No es su virtuosa entrada? ¿Acaso la obra de Dios no está centrada en torno a la entrada del hombre? Me gustaría que combinarais la obra de Dios con la entrada del hombre, que asegurarais la buena relación entre el hombre y Dios, y que llevarais a cabo el deber que debería realizar el hombre, según la mejor de tus capacidades. ¡De esta forma, la obra de Dios llegará posteriormente a su fin, concluyendo con Su glorificación!

Extracto de ‘La obra y la entrada (10)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 198)

Hoy, Yo obro en las personas escogidas en China, para revelar la totalidad de su carácter rebelde y para desenmascarar toda su fealdad, y esto brinda el contexto para decir todo lo que necesito decir. Posteriormente, cuando lleve a cabo el siguiente paso de la obra de conquistar todo el universo, usaré Mi juicio hacia vosotros para juzgar la injusticia de todos en todo el universo, porque vosotros sois los representantes de los rebeldes en medio de la humanidad. Los que no puedan dar un paso al frente para ofrecerse se convertirán en simples contrastes y objetos para servir, mientras que los que puedan hacerlo serán usados. ¿Por qué digo que los que no pueden dar un paso al frente solo servirán como contrastes? Porque Mis palabras presentes y Mi obra presente tienen como objetivo vuestro pasado, y porque os habéis convertido en los representantes y en el epítome de los rebeldes entre toda la humanidad. Después, llevaré estas palabras que os conquistan a otros países y las usaré para conquistar a las personas de esos lugares; sin embargo, tú no las habrás ganado. ¿No haría eso de ti un contraste? El carácter corrupto de toda la humanidad, los actos rebeldes del hombre y las imágenes y los rostros feos del hombre, todo ello se registra hoy en las palabras que se utilizan para conquistarte. Entonces usaré estas palabras para conquistar a las personas de cada nación y denominación, porque vosotros sois el arquetipo, el precedente. Sin embargo, no me dispuse a abandonaros intencionadamente; si fracasas en hacerlo bien en tu búsqueda y, por tanto, demuestras que eres incurable, ¿no serías, simplemente, un objeto de servicio y un contraste? En una ocasión dije que Mi sabiduría se ejerce con base en los ardides de Satanás. ¿Por qué dije eso? ¿No es esa la verdad detrás de lo que estoy diciendo y haciendo ahora? Si no puedes dar un paso al frente para ofrecerte, si no eres perfeccionado sino castigado, ¿no te convertirías en un contraste? Quizás has sufrido mucho en tu tiempo, pero sigues sin entender nada; ignoras todo acerca de la vida. Aunque has sido castigado y juzgado, no has cambiado en absoluto y, muy en el fondo, no has obtenido la vida. Cuando llegue el momento de poner a prueba tu obra, experimentarás una prueba tan feroz como el fuego y una tribulación aún mayor. Este fuego convertirá en cenizas todo tu ser. Como alguien que no posee vida, alguien sin una onza de oro puro en su interior, atrapado aún en el antiguo carácter corrupto y que ni siquiera puede hacer un buen trabajo siendo un contraste, ¿cómo podrías no ser eliminado? ¿De qué sirve la obra de conquista para alguien que vale menos que un penique y no tiene vida? Cuando llegue ese momento, ¡vuestros días serán más duros que los de Noé y Sodoma! Tus oraciones no te harán ningún bien entonces. ¿Cómo puedes regresar después y empezar de nuevo a arrepentirte cuando la obra de salvación ya haya terminado? Una vez que se haya llevado a cabo toda la obra de salvación, no habrá más; lo que habrá será el inicio de la obra de castigo de los malvados. Tú te resistes, te rebelas, y haces cosas que sabes que son malas. ¿No eres el objetivo del duro castigo? Yo te estoy explicando esto con todo detalle hoy. Si eliges no escuchar, cuando el desastre te sobrevenga más adelante, ¿no será demasiado tarde si en ese momento empiezas a sentir remordimiento y comienzas a creer? Te estoy dando una oportunidad de arrepentirte hoy, pero no estás dispuesto a hacerlo. ¿Cuánto quieres esperar? ¿Hasta el día del castigo? Yo no recuerdo hoy tus transgresiones del pasado; te perdono una y otra vez y me aparto de tu lado negativo y miro únicamente al positivo, porque todas Mis palabras y Mi obra presentes tienen el propósito de salvarte y Yo no tengo malas intenciones hacia ti. Sin embargo, tú te niegas a entrar; no puedes distinguir el bien del mal y no sabes cómo apreciar la bondad. ¿Acaso esas personas no esperan simplemente la llegada del castigo y la justa retribución?

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 199)

Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó la lira para alabarme, a Mí, Jehová —con el corazón lleno de alegría— fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas, y enormes cantidades de riqueza y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo, fue debido a su fe. Que pudiera ser clavado en la cruz por Mí y dar testimonio glorioso de Mí, también fue debido a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue debido a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, a causa de su fe. La razón por la que las así llamadas multitudes de las naciones gentiles han obtenido Mi revelación y han llegado a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres, también es a causa de su fe. ¿Acaso todos los que son golpeados por Mis severas palabras —y que, sin embargo, les traen consuelo y son salvados— no lo han hecho por causa de su fe? Las personas han recibido muchas cosas debido a su fe, y no siempre es una bendición. Quizá no reciban la clase de felicidad y gozo que David sintió o quizá Jehová no les otorgue agua como hizo con Moisés. Por ejemplo, en el caso de Job, fue bendecido por Jehová a causa de su fe, pero también sufrió desgracias. Ya sea que recibas una bendición o sufras una desgracia, ambos son acontecimientos benditos. Sin la fe, no serías capaz de recibir esta obra de conquista, y, mucho menos ver los actos de Jehová manifestados ante tus ojos hoy. No serías capaz de ver, y, menos aún, podrías recibir. Estos azotes, estas calamidades, y todos los juicios, si no te sobrevinieran, ¿serías capaz de ver hoy los actos de Jehová? Hoy, la fe es la que te permite ser conquistado, y es el que seas conquistado lo que te permite creer en cada acto de Jehová. Es solo debido a la fe que recibes este tipo de castigo y juicio. Por medio de ellos, eres conquistado y perfeccionado. Sin la clase de castigo y de juicio que estás recibiendo hoy, tu fe sería en vano, porque no conocerías a Dios; sin importar lo mucho que creyeras en Él, tu fe seguiría siendo solo una expresión vacía no fundamentada en la realidad. Es solo después de que recibes esta obra de conquista, una obra que te hace completamente obediente, que tu fe se vuelve verdadera y confiable, y tu corazón se vuelve hacia Dios. Aunque sufras gran juicio y maldición debido a esta palabra, “fe”, tienes una fe verdadera, y recibes la cosa más verdadera, real y preciosa. Esto se debe a que solo en el transcurso del juicio ves el destino final de las creaciones de Dios; es en este juicio que ves que el Creador ha de ser amado; es en esa obra de conquista que contemplas el brazo del Creador; es en esta conquista que llegas a comprender plenamente la vida humana; es en esta conquista que obtienes la senda correcta de la vida humana y llegas a comprender el verdadero significado del término “hombre”; es solo en esta conquista que ves el carácter justo del Todopoderoso y Su hermoso y glorioso rostro; es en esta obra de conquista donde aprendes sobre el origen del hombre y entiendes la “historia inmortal” de toda la humanidad; es en esta conquista donde llegas a comprender quiénes son los antepasados de la humanidad y cuál es el origen de la corrupción de esta; es en esta conquista donde recibes gozo y consuelo, así como castigo, disciplina y palabras interminables de reprensión por parte del Creador hacia la humanidad que Él creó; es en esta obra de conquista que recibes bendiciones, así como las calamidades que el hombre se merece… ¿No se debe todo esto a ese poquito de fe que tienes? Y ¿acaso no creció tu fe después de obtener estas cosas? ¿No has ganado una cantidad enorme de fe? No solo has escuchado la palabra de Dios y visto Su sabiduría, sino que también has experimentado personalmente cada paso de Su obra. Quizás dirías que, si no tuvieras fe, no sufrirías este tipo de castigo o juicio. Pero deberías saber que, sin fe, no solo serías incapaz de recibir esta clase de castigo o este tipo de cuidado por parte del Todopoderoso, sino que también perderías para siempre la oportunidad de conocer al Creador. No conocerías nunca el origen de la humanidad y jamás comprenderías la importancia de la vida humana. Incluso si tu cuerpo muriera y tu alma partiera, seguirías sin entender todos los actos del Creador, y, mucho menos, sabrías que Él hizo tan grande obra en la tierra después de crear a la humanidad. Como miembro de esta humanidad que Él creó, ¿estás dispuesto a caer de esta forma en las tinieblas por ignorancia y a sufrir el castigo eterno? Si te separas del castigo y el juicio de hoy, ¿con qué te encontrarás? ¿Piensas que una vez separado del juicio presente serás capaz de escapar de esta vida difícil? ¿No es verdad que si dejas “este lugar”, lo que encontrarás es un doloroso tormento o maltratos crueles infligidos por el diablo? ¿Podrías encontrar días y noches insoportables? ¿Piensas que solo porque escapas a este juicio hoy puedes evadir para siempre esa tortura futura? ¿Qué te encontrarás en el camino? ¿Puede ser verdaderamente el Shangri-La que esperas? ¿Piensas que puedes escapar al castigo eterno futuro simplemente huyendo de la realidad de la forma en que lo haces ahora? Después de hoy, ¿podrás encontrar alguna vez este tipo de oportunidad y esta clase de bendición? ¿Podrás encontrarlas cuando te sobrevenga el desastre? ¿Podrás encontrarlas cuando toda la humanidad entre en el reposo? Tu feliz vida actual y tu pequeña familia armoniosa, ¿pueden sustituir tu destino eterno futuro? Si tienes fe verdadera y si obtienes mucho debido a tu fe, entonces, todo eso es lo que tú —un ser creado— deberías ganar y también lo que deberías haber tenido en primer lugar. Nada es más beneficioso para tu fe y para tu vida que esa clase de conquista.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 200)

Hoy deberías saber cómo ser conquistado, y cómo se comportan las personas después de haberlo sido. Puedes decir que has sido conquistado, pero ¿puedes obedecer hasta la muerte? Debes ser capaz de seguir hasta el mismo final independientemente de si hay algunas perspectivas, y no debes perder la fe en Dios independientemente del entorno. En última instancia, debes lograr dos aspectos del testimonio: el testimonio de Job —la obediencia hasta la muerte— y el testimonio de Pedro —el amor supremo a Dios—. Por un lado, debes ser como Job: él perdió todas sus posesiones materiales y estaba agobiado por el dolor de la carne, pero no abandonó el nombre de Jehová. Este fue el testimonio de Job. Pedro fue capaz de amar a Dios hasta la muerte. Cuando fue crucificado y enfrentó la muerte, siguió amando a Dios; no pensó en sus propias perspectivas ni tuvo esperanzas hermosas o pensamientos extravagantes, y sólo buscó amar a Dios y obedecer todas Sus disposiciones. Así es el estándar que debes lograr antes de que se pueda considerar que has dado testimonio, antes de pasar a ser alguien que ha sido perfeccionado tras haber sido conquistado. Hoy, si las personas conociesen verdaderamente su propia esencia y estatus, ¿seguirían buscando perspectivas y esperanzas? Lo que deberías saber es esto: independientemente de si Dios me hace perfecto, debo seguirlo; todo lo que Él hace ahora es bueno, y lo hace por mi bien, y para que nuestro carácter pueda cambiar y podamos librarnos de la influencia de Satanás; para permitirnos nacer en la tierra de la inmundicia y, aun así, librarnos de la impureza, sacudirnos la inmundicia y la influencia de Satanás; para dejarla atrás. Por supuesto, esto es lo que se requiere de ti, pero para Dios es simplemente conquista, que se hace para que las personas tomen la determinación de obedecer y puedan someterse a todas las orquestaciones de Dios. De esta forma se conseguirán las cosas. Hoy, la mayoría de las personas ya han sido conquistadas, pero dentro de ellas sigue habiendo mucha rebeldía y desobediencia. El verdadero nivel de las personas sigue siendo demasiado bajo, y ellas solo pueden llenarse de vigor si hay esperanzas y expectativas; si carecen de esperanzas y expectativas, se vuelven negativas e, incluso, piensan en abandonar a Dios. Además, las personas no tienen un gran deseo de buscar vivir una humanidad normal. Esto es inaceptable. Por tanto, debo seguir hablando de conquista. De hecho, el perfeccionamiento tiene lugar al mismo tiempo que la conquista: cuando eres conquistado, también se logran los primeros efectos de ser perfeccionado. Donde existe una diferencia entre ser conquistado y ser perfeccionado, es de acuerdo al grado de cambio en las personas. Ser conquistado es el primer paso de ser perfeccionado, y no significa que hayan sido perfeccionados completamente, ni demuestra que Dios haya ganado totalmente a la persona. Después de que alguien haya sido conquistado, se producen algunos cambios en su carácter, pero, ni de lejos, llegan a ser como los que tienen lugar en aquellos ganados completamente por Dios. Hoy, lo que se hace es la obra inicial de perfeccionar a las personas —conquistarlas— y si no consigues ser conquistado, entonces no hay forma de poder ser perfeccionado y ganado completamente por Dios. Sólo obtendrás unas pocas palabras de castigo y juicio, pero estas no podrán cambiar del todo tu corazón. Así pues, serás uno de esos que son eliminados; no será diferente de contemplar un suntuoso banquete sobre la mesa, pero no comerlo. ¿No es un escenario trágico para ti? Así pues, debes buscar cambios: tanto si es ser conquistado como perfeccionado, ambos aspectos tienen relación con si se producen cambios en ti, y si eres o no obediente; y esto determina puedes o no ser ganado por Dios. Que sepas que “ser conquistado” y “ser hecho perfecto” se basan simplemente en la magnitud del cambio y la obediencia, así como en cuán puro es tu amor a Dios. Lo que se requiere hoy es que puedas ser completamente perfeccionado, pero al principio debes ser conquistado; debes tener un conocimiento suficiente del castigo y el juicio de Dios, debes tener la fe de seguir y ser alguien que busca cambiar y el conocimiento de Dios. Sólo entonces serás alguien que busque ser hecho perfecto. Deberíais entender que en el transcurso del perfeccionamiento seréis conquistados, y en el transcurso de ser conquistados, seréis perfeccionados. Hoy puedes buscar ser perfeccionado o buscar cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu calibre; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite a ti, que naciste en una tierra de inmundicia, escapar de ella y sacudírtela, te permite superar la influencia de Satanás, y dejar atrás su oscura influencia centrándote en estas cosas estás protegido en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, para no volver a ser manchado por la inmundicia, para vivir bajo el campo de acción de Satanás, pero despojarte de su influencia; para que Satanás no te posea ni te hostigue y para que vivas en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás: ya no revelas caracteres satánicos en lo que manifiestas; por el contrario, vives lo que Dios exigió que el hombre lograra cuando lo creó: humanidad normal, razón normal, entendimiento normal, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios. Dices: “Nacimos en una tierra de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos ha conquistado, nos hemos librado de la influencia de Satanás. Que podamos obedecer hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque seamos buenos, o porque le amamos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio de Él, y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos sido salvados y liberados del campo de acción de Satanás, y podemos dejar atrás la inmundicia y ser purificados en la nación del gran dragón rojo”.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 201)

La obra de los últimos días rompe con todas las reglas, e independientemente de si eres maldito o castigado, mientras ayudes a Mi obra, y seas beneficioso para la obra de conquista de hoy, e independientemente de que seas un descendiente de Moab o la progenie del gran dragón rojo, siempre que puedas llevar a cabo el deber de una criatura de Dios en esta etapa de la obra, y lo hagas lo mejor que puedas, el efecto debido se conseguirá. Tú eres la progenie del gran dragón rojo, y eres un descendiente de Moab; en resumen, todos los que son de carne y hueso son las criaturas de Dios, y el Creador los hizo. Tú eres una criatura de Dios, no deberías tener elección alguna, y esta es tu obligación. Por supuesto, hoy la obra del Creador va dirigida a todo el universo. Independientemente de quién desciendas, por encima de todo, eres una de las criaturas de Dios; vosotros —los descendientes de Moab— formáis parte de las criaturas de Dios; la única diferencia es que sois de un valor inferior. Dado que hoy la obra de Dios se lleva a cabo entre todas las criaturas, y está dirigida a todo el universo, el Creador es libre de seleccionar a cualquier persona, asunto, o cosa con el fin de hacer Su obra. No le preocupa de quién desciendas; mientras seas una de Sus criaturas, y mientras seas beneficioso para Su obra —la obra de conquista y testimonio— Él llevará a cabo Su obra en ti sin titubeos. Esto destroza las nociones tradicionales de las personas, que son que Dios nunca obrará entre los gentiles, especialmente entre los que han sido malditos y son inferiores; en el caso de los que han sido maldecidos, todas las generaciones futuras que vienen de ellos también serán malditas para siempre, y nunca tendrán la oportunidad de salvarse; Dios nunca descenderá y obrará en una tierra gentil, y nunca pondrá el pie en una tierra de inmundicia, porque Él es santo. La obra de Dios de los últimos días ha hecho añicos todas estas nociones. Que sepas que Dios es el Dios de todas las criaturas, Él tiene el dominio sobre los cielos, la tierra y todas las cosas, y no sólo es el Dios del pueblo de Israel. Así pues, esta obra en China es del mayor significado, ¿y no se extenderá entre todas las naciones? El gran testimonio del futuro no se limitará a China; si Dios os conquistara sólo a vosotros, ¿podrían ser convencidos los demonios? Estos no entienden el ser conquistados, o el gran poder de Dios, y sólo cuando el pueblo escogido de Dios a lo largo de todo el universo vea los efectos definitivos de esta obra, serán conquistadas todas las criaturas. Nadie es más retrógrado o corrupto que los descendientes de Moab. Sólo si estas personas pueden ser conquistadas, ellas que son las más corruptas, que no reconocieron a Dios ni creyeron que existe un Dios han sido conquistadas, y reconocen a Dios en sus bocas, lo alaban, y son capaces de amarlo, será este el testimonio de la conquista. Aunque no sois Pedro, vivís su imagen, sois capaces de poseer su testimonio, y el de Job, y este es el mayor testimonio. Finalmente dirás: “no somos israelitas, sino los descendientes abandonados de Moab, no somos Pedro, cuyo calibre somos incapaces de tener, ni Job, y ni siquiera podemos compararnos con la determinación de Pablo de sufrir por Dios y dedicarse a Él, y somos muy retrógrados, y, por tanto, no estamos cualificados para disfrutar de las bendiciones de Dios. Él ha seguido levantándonos hoy; así que debemos satisfacerle, y aunque somos de un calibre o una cualificación insuficientes, estamos dispuestos a satisfacer a Dios —tenemos esta determinación—. Somos los descendientes de Moab, y estábamos malditos. Dios lo decretó, y somos incapaces de cambiarlo, pero nuestro vivir y nuestro conocimiento pueden cambiar, y estamos decididos a satisfacer a Dios”. Cuando tomes esta determinación, se demostrará que has testificado de haber sido conquistado.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 202)

El resultado a conseguir de la obra de conquista es principalmente que la carne del hombre deje de rebelarse, esto es, que su mente obtenga un nuevo entendimiento de Dios, que su corazón le obedezca totalmente a Él, y que tome la determinación de ser para Él. La forma en que cambie el temperamento o la carne de una persona no determina si esta ha sido conquistada. Más bien, Dios te ha conquistado cuando tu pensamiento, tu consciencia y tu sentido cambian, es decir, cuando toda tu actitud mental cambia. Cuando has decidido obedecer y has adoptado una nueva mentalidad, cuando ya no traes más ninguna de tus propios conceptos o intenciones a las palabras y la obra de Dios, y cuando tu cerebro puede pensar con normalidad, es decir, cuando puedes entregarte para Él con todo tu corazón, esta clase de persona es alguien totalmente conquistado. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante durante toda su vida, sometiendo su cuerpo o cargando su cruz, ¡incluso sufriendo y soportando hasta su último aliento! Algunos siguen ayunando hasta la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buenos alimentos y ropa, acentuando únicamente el sufrimiento. Son capaces de someter su cuerpo y abandonar su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su pensamiento, sus conceptos, su actitud mental y, de hecho, su vieja naturaleza, ninguno de estos ha sido en absoluto objeto de tratamiento. No tienen un verdadero entendimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un Dios impreciso. Su determinación de sufrir por Él procede de su celo y su temperamento positivo. Aunque creen en Él, no lo entienden ni conocen Su voluntad. Sólo están trabajando y sufriendo ciegamente por Dios. No dan ningún valor en absoluto a ser discernidores y se preocupan poco de cómo garantizar que su servicio cumpla realmente la voluntad de Dios. Saben incluso menos cómo lograr un entendimiento de Él. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen original, sino uno que ellos mismos han ideado, uno del que oyeron hablar, o uno legendario encontrado en los escritos. Por tanto, usan sus imaginaciones gráficas y sus corazones piadosos para sufrir por Dios y emprender para Él la obra que Él quiere hacer. Su servicio es demasiado inexacto, de forma que prácticamente no hay uno que sirva sinceramente a Dios en una manera que cumpla Su voluntad. Independientemente de cuán dispuestos a sufrir estén, su perspectiva original sobre el servicio y su imagen mental de Dios siguen sin cambiar, porque no han pasado por Su juicio y Su castigo, así como por Su refinamiento y perfección, y porque nadie los ha guiado con la verdad. Aunque crean en Jesús el Salvador, ninguno de ellos lo ha visto nunca. Sólo saben de Él a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio equivale sólo a servir aleatoriamente con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su padre. ¿Qué puede conseguirse en última instancia por medio de este tipo de servicio? ¿Y quién lo aprobaría? Desde el principio hasta el fin, su servicio nunca cambia en absoluto. Sólo reciben lecciones artificiales y basan su servicio únicamente en su naturalidad y lo que a ellos mismos les gusta. ¿Qué recompensa podría cosechar esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir de una forma que cumpliera la voluntad de Dios. No fue hasta el final, en su vejez, cuando llegó a entender. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado ningún tratamiento o poda y que no tenían a nadie guiándolos? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos esos que no han recibido juicio ni poda, ni tratamiento, y no han cambiado, ¿no son los conquistados de forma incompleta? ¿Qué uso tienen tales personas? Si tu pensamiento, tu entendimiento de la vida, y tu entendimiento de Dios no muestran un nuevo cambio y no resultan ni siquiera en una pequeña ganancia real, ¡nunca conseguirás nada destacable en tu servicio! Sin una visión y sin un nuevo entendimiento de la obra de Dios, no puedes ser una persona conquistada. Tu forma de seguir a Dios será entonces como la de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen digo que su servicio es fútil! A lo largo de sus vidas, esas personas sufren, pasan tiempo en la cárcel, y en cada momento, soportan, acentúan el amor y la bondad, y cargan su cruz. El mundo los difama y rechaza y han experimentado toda dificultad. Obedecen hasta el final, pero aun así, no son conquistados y no pueden ofrecer testimonio de ello. Han sufrido no poco, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. Nada de su viejo pensamiento, sus viejas nociones, prácticas religiosas, entendimientos artificiales e ideas humanas se han visto sometidos a tratamiento. No hay en absoluto un nuevo entendimiento en ellas. Ni siquiera un poco de su entendimiento de Dios es verdadero o preciso. Han malentendido Su voluntad. ¿Puede ser esto servir a Dios? Independientemente de cómo entendieras a Dios en el pasado, supón que lo sostienes hoy y sigues basando tu entendimiento de Él en tus propias nociones e ideas, por mucho que Él haga. Esto es, imagina que no posees un entendimiento nuevo y verdadero de Dios y que eres incapaz de conocer Su inherente imagen y carácter. Supón que tu entendimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue naciendo de imaginaciones y nociones humanas. De ser este el caso, no has sido conquistado. Mi objetivo al decirte ahora muchas palabras es permitirte entender y usar este conocimiento para llevarte a un entendimiento preciso y nuevo. También tienen el propósito de liberarte de esas viejas nociones y conocimiento que llevas en ti de forma que puedas poseer un nuevo entendimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu entendimiento cambiará de un modo considerable. Mientras mantengas un corazón obediente, conforme comes y bebes las palabras de Dios, tu perspectiva volverá. Si eres capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Si tu vieja mentalidad se sustituye totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta forma, tu servicio irá cada vez mejor encaminado, y cumplirá cada vez más la voluntad de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu conocimiento de la vida humana y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el resultado después de que Dios conquiste al hombre; este es el cambio que se verá en el hombre. Si al creer en Dios, lo único que conoces sobre ello es someter tu cuerpo, soportar y sufrir, y no tienes claro si lo que estás haciendo es correcto o erróneo, y mucho menos para quién lo haces, ¿cómo puede esta clase de práctica llevar a un cambio?

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 203)

¿Qué significa ser perfeccionado? ¿Qué significa ser conquistado? ¿Qué criterios se deben cumplir para que la gente sea conquistada? ¿Y qué criterios se deben cumplir para ser perfeccionado? Conquistar y perfeccionar tienen el propósito de hacer que el hombre sea completo, de forma que este pueda ser restaurado a su semejanza original, y quedar liberado de su carácter satánico corrupto y de la influencia de Satanás. Esta conquista llega pronto en el proceso de obrar al hombre; de hecho, es el primer paso de la obra. Perfeccionar es el segundo, y es la obra de conclusión. Cada ser humano debe someterse al proceso de ser conquistado; de lo contrario, no tendrían manera de conocer a Dios, no serían conscientes de que hay un Dios, es decir, sería imposible para ellos reconocerlo. Y si una persona no le reconoce, también es imposible que Dios los haga completos, ya que no cumplen los criterios para esta compleción. Si ni siquiera reconoces a Dios, entonces ¿cómo puedes conocerle? ¿Cómo puedes buscarlo? Tampoco serás capaz de dar testimonio de Él, y menos aún tendrás la fe para satisfacerlo. Por tanto, para cualquiera que quiera ser hecho completo, el primer paso debe ser someterse a la obra de conquista. Esta es la primera condición. Pero tanto la conquista como el perfeccionamiento son necesarios para obrar en la gente y perfeccionarla, y cada uno es parte de la obra de gestionar al hombre. Se exigen ambos pasos para hacer de alguien una persona completa; y ninguno puede ser obviado. Es cierto que “ser conquistado” no suena muy bien, pero en realidad el proceso de conquista de alguien es el de cambiarlo. Una vez que has sido conquistado, tu carácter corrupto puede no haber sido completamente erradicado, pero lo habrás conocido. Por medio de la obra de conquista habrás llegado a conocer tu humanidad inferior y también mucha de tu propia desobediencia. Aunque serás incapaz de descartar estas cosas o cambiarlas dentro del corto período de la obra de conquista, llegarás a conocerlas, y esto establecerá el fundamento para tu perfección. Así pues, la conquista y el perfeccionamiento se llevan a cabo para cambiar a las personas, para liberarlas de su carácter satánico corrupto de forma que puedan darse plenamente a Dios. Ser conquistado es meramente el primer paso en cambiar el carácter de las personas, además del primer paso para que las personas se entreguen totalmente a Dios, y es un paso inferior al de ser perfeccionado. El carácter vital de una persona conquistada cambia mucho menos que el de una persona perfeccionada. Ser conquistado y ser perfeccionado son cosas conceptualmente diferentes entre sí porque son distintas fases de la obra y porque les exigen a las personas diferentes estándares; la conquista se los exige más bajos y el perfeccionamiento se los exige más elevados. Los perfeccionados son personas justas, hechas santas y puras; son cristalizaciones de la obra de gestionar al hombre, o productos finales. Aunque no son humanos perfectos, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. Los conquistados, entretanto, sólo reconocen verbalmente que Dios existe; reconocen que Dios se ha encarnado, que la Palabra ha aparecido en la carne y que Dios ha venido a la tierra para llevar a cabo la obra de juicio y castigo. También reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su golpe y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Acaban de comenzar a tener una especie de semejanza humana. Tienen alguna perspectiva de la vida, pero les sigue resultando confusa. En otras palabras, están justo empezando a poseer humanidad. Estos son los efectos de ser conquistado. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, se hace posible que cambie su viejo carácter. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. Se aborrecen especialmente a sí mismas, pero más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir por la verdad y hacen que su objetivo sea perseguirla. No están dispuestas a vivir en los pensamientos generados por sus propios cerebros, y sienten aborrecimiento por la propia santurronería, la soberbia, y el engreimiento del hombre. Hablan con un fuerte sentido del decoro, manejan las cosas con discernimiento y sabiduría, y son leales y obedientes a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no sólo no se vuelven pasivas o débiles, sino que están agradecidas por este castigo y juicio de Dios. Creen que no pueden pasar sin el castigo y el juicio de Dios, que los protege. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar pan para satisfacer el hambre. Tampoco buscan disfrutes carnales fugaces. Esto es lo que ocurre en aquellos que son perfeccionados. Después de que las personas son conquistadas, reconocen que hay un Dios, pero hay límites en lo que se manifiesta en ellos cuando reconocen la existencia de Dios. ¿Qué significa realmente que la Palabra aparezca en la carne? ¿Qué significa la encarnación? ¿Qué ha hecho Dios encarnado? ¿Cuáles son la meta y el significado de Su obra? Después de experimentar tanto de Su obra, de Sus hechos en la carne, ¿qué has ganado? Sólo serás conquistado después de entender todas estas cosas. Si dices únicamente que reconoces que hay un Dios pero no renuncias a lo que deberías renunciar y eres incapaz de abandonar los disfrutes carnales que debes abandonar, sino que en su lugar sigues codiciando las comodidades carnales como siempre lo has hecho, y si eres incapaz de deshacerte de ninguno de los prejuicios contra los hermanos y hermanas, y no pagas lo que debes al llevar a cabo muchas prácticas simples, entonces eso demuestra que sigues sin ser conquistado. En ese caso, aunque haya mucho que entiendas, no servirá de nada. Los conquistados son personas que han conseguido algunos cambios iniciales y una entrada inicial. Experimentar el juicio y el castigo de Dios hace que las personas tengan un conocimiento inicial de Él y un entendimiento inicial de la verdad. Puede que seas incapaz de entrar completamente en la realidad de verdades más profundas y detalladas, pero en tu vida real puedes poner en práctica muchas verdades rudimentarias, como las que implican a tus disfrutes carnales o tu estatus personal. Todo esto es el efecto que se consigue en la gente durante el proceso de ser conquistado. Los cambios en el carácter en los conquistados, por ejemplo su forma de vestir y presentarse y cómo viven, todo eso puede cambiar. Su perspectiva de la creencia en Dios cambia, tienen claras las metas de su búsqueda, y tienen determinaciones más altas. Durante la obra de conquista, se producen cambios pertinentes en su carácter vital. Hay cambios, pero son superficiales, preliminares, y muy inferiores a los cambios en el carácter y las metas de la búsqueda de aquellos que han sido perfeccionados. Si en el transcurso de ser conquistada, el carácter de una persona no cambia en absoluto y no obtienen ninguna verdad, entonces ¡esta persona es basura y completamente inútil! ¡Las personas que no han sido conquistadas no pueden ser perfeccionadas! Si una persona sólo busca ser conquistada, entonces no pueden ser hechos totalmente completos, aunque en su carácter exhiban ciertos cambios pertinentes durante la obra de conquista. Ellos también perderán las verdades iniciales que obtuvieron. Existe una inmensa diferencia entre el grado de cambio de carácter que se produce en los conquistados y los perfeccionados. Pero ser conquistado es el primer paso en el cambio; es el fundamento. La ausencia de este cambio inicial demuestra que una persona no conoce realmente en absoluto a Dios, ya que este conocimiento viene del juicio, y tal juicio es un elemento principal de la obra de conquista. Así que, todos los que son perfeccionados, primero han de ser conquistados; si no, no habrá manera de que sean perfeccionados.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 204)

Dices que reconoces al Dios encarnado, y que reconoces la aparición de la Palabra en la carne, pero haces ciertas cosas a Sus espaldas que van en contra de lo que Él pide, y en tu corazón no le temes. ¿Es esto reconocer a Dios? Reconoces lo que Él dice, pero no practicas lo que puedes ni te sujetas a Su camino. ¿Es esto reconocer a Dios? Y aunque lo reconoces, tu única mentalidad es de cautela hacia Él, nunca de reverencia. Si has visto y reconocido Su obra y sabes que Él es Dios, pero permaneces tibio y no cambias en absoluto, sigues siendo de la clase de persona que todavía no ha sido conquistada. Aquellos que han sido conquistados deben hacer todo lo que puedan, y aunque no sean capaces de entrar en verdades más elevadas, y estas verdades puedan estar fuera de su alcance, tales personas tienen voluntad en su corazón para lograrlo. Como hay límites en lo que pueden aceptar, hay restricciones y límites a lo que pueden practicar. Como mínimo, sin embargo, deben hacer todo lo que puedan, y si pueden lograrlo, ese es un efecto que se ha conseguido gracias a la obra de conquista. Supón que dices: “Dado que Él formula muchas palabras que el hombre no puede formular, si Él no es Dios, ¿quién lo es?”. Ese pensamiento no significa que reconozcas a Dios. Si lo haces, debes demostrarlo a través de tus acciones actuales. Si lideras una iglesia pero no practicas la justicia, si codicias dinero y riqueza y siempre te llenas los bolsillos con fondos de la iglesia, ¿es esto reconocer que hay un Dios? Él es todopoderoso y merece reverencia. ¿Cómo puedes no temer si reconoces realmente que hay un Dios? Si eres capaz de cometer actos tan despreciables, ¿realmente reconoces a Dios? ¿Es en Él en lo que crees? Crees en un Dios ambiguo; ¡por eso no temes! Todos los que reconocen y conocen realmente a Dios le temen y tienen miedo de hacer cualquier cosa que se oponga a Él o que viole sus conciencias; temen especialmente hacer cualquier cosa que saben que va en contra de Su voluntad. Sólo esto puede considerarse reconocer la existencia de Dios. ¿Qué deberías hacer cuando tus padres tratan de impedirte creer en Dios? ¿Cómo deberías amar a Dios cuando tu marido incrédulo es bueno contigo? ¿Y cómo deberías amarle cuando los hermanos y hermanas te aborrecen? Si lo reconoces, actuarás apropiadamente en estos asuntos y vivirás la realidad. Si eres incapaz de tomar medidas concretas y sólo dices que reconoces la existencia de Dios, ¡no eres más que un charlatán! Dices que crees en Él y lo reconoces. ¿De qué forma lo haces? ¿Cómo crees en Él? ¿Le temes? ¿Lo veneras? ¿Le amas en lo profundo de ti? Cuando estás angustiado y no tienes nadie en quien apoyarte, sientes la hermosura de Dios pero después te olvidas de todo ello. ¡Eso no es amar a Dios ni creer en Él! ¿Qué desea Dios que consiga el hombre en última instancia? Todos los estados que mencioné, como sentirte muy impresionado por tu propia importancia, sentir que aprendes rápido a entender cosas nuevas, controlar a los demás, mirarlos por encima del hombro, juzgar a las personas por su apariencia, acosar a quienes son honestos, codiciar el dinero de la iglesia, y todo eso; sólo cuando todas esas actitudes satánicas corruptas hayan sido, en parte, eliminadas de ti, tu conquista se hará manifiesta.

Extracto de ‘La verdad interna de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 205)

Debéis ofrecer vuestro todo por Mi obra. Debéis hacer obra que me beneficie. Quiero hablaros sobre todo lo que no tenéis claro de forma que podáis obtener de Mí todo aquello de lo que carecéis. Aunque vuestros defectos son demasiado numerosos para contarlos, estoy dispuesto a seguir realizando la obra que debería estar realizando en vosotros, concediéndoos Mi última misericordia, de forma que podáis beneficiaros de Mí y obtener la gloria ausente en vosotros y que el mundo nunca ha visto. He obrado durante muchos años, pero nadie entre los hombres nunca me ha conocido. Quiero contaros secretos que nunca he contado a nadie.

Entre los hombres, fui el Espíritu que no podían ver, el Espíritu con el que nunca podrían entrar en contacto. Debido a Mis tres etapas de obra en la tierra (creación del mundo, redención y destrucción), aparezco en medio de ellos en diferentes momentos (nunca públicamente) para realizar Mi obra entre los hombres. La primera vez que vine entre los hombres fue durante la Era de la Redención. Por supuesto, vine en medio de la familia judía; por tanto, los primeros en ver a Dios en la tierra fueron los judíos. La razón por la que llevé a cabo personalmente esta obra fue porque quise usar Mi carne encarnada como una ofrenda por el pecado en Mi obra redentora. Así que los primeros en verme fueron los judíos de la Era de la Gracia. Esa fue la primera vez que obré en la carne. En la Era del Reino, Mi obra es conquistar y perfeccionar, por lo que realizo de nuevo una obra de pastoreo en la carne. Esta es Mi segunda vez obrando en la carne. En las dos últimas etapas de la obra, aquello con lo que las personas entran en contacto ya no es el Espíritu invisible e intocable, sino una persona que es el Espíritu materializado como carne. Así pues, a los ojos del hombre, vuelvo a ser una persona sin el aspecto y el sentimiento de Dios. Además, el Dios que las personas ven no es sólo un varón, sino también mujer, lo que es aún más asombroso y desconcertante para ellas. Una y otra vez, Mi obra extraordinaria destruye viejas creencias sostenidas durante muchos, muchos años. ¡Las personas están atónitas! Dios no es sólo el Espíritu Santo, ese Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, el Espíritu que todo lo engloba, sino también una persona, una persona ordinaria, una persona excepcionalmente común. No es sólo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno es concebido por el Espíritu Santo y el otro es nacido de un humano, pero derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios llevan a cabo la obra de Dios el Padre, y distintos en que uno realiza la obra de redención y el otro la de conquista. Ambos representan a Dios el Padre, pero uno es el Señor de la redención lleno de gracia y misericordia, y el otro es el Dios de la justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanza la obra de redención, y el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquistar. Uno es el Principio, el otro el Final. Uno es carne sin pecado, el otro es carne que completa la redención, que continúa la obra y que nunca es del pecado. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y han nacido en lugares diferentes. Y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva, y se puede hablar de ellas en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno es un bebé varón y el otro es una niña recién nacida. Durante estos muchos años, lo que las personas han visto no es sólo el Espíritu y no sólo un hombre, un varón, sino también muchas cosas que no están de acuerdo con las nociones humanas y, por tanto, nunca pueden desentrañarme totalmente. Se mantienen creyendo en Mí a medias y dudando de Mí a medias, como si Yo existiera, pero como si fuera también un sueño ilusorio. Esta es la razón por la que hasta hoy, las personas siguen sin saber qué es Dios. ¿Puedes resumirme realmente en una simple frase? ¿Te atreves a decir realmente: “Jesús no es otro que Dios y Dios no es otro que Jesús”? ¿Eres realmente tan atrevido como para decir: “Dios no es otro que el Espíritu y el Espíritu no es otro que Dios”? ¿Estás cómodo al decir: “Dios es solamente una persona vestida de carne”? ¿Tienes verdaderamente la valentía de afirmar: “La imagen de Jesús es simplemente la gran imagen de Dios”? ¿Eres capaz de explicar exhaustivamente el carácter y la imagen de Dios con la fuerza de tu don de palabra? ¿Te atreves a decir realmente: “Dios sólo creó al hombre, no a la mujer, a Su imagen”? Si dices esto, entonces ninguna mujer estaría entre Mis escogidos y mucho menos serían una especie dentro de la humanidad. ¿Sabes ahora realmente lo qué es Dios? ¿Es Dios un humano? ¿Es Dios un Espíritu? ¿Es Dios realmente un varón? ¿Sólo Jesús puede completar la obra que quiero hacer? Si sólo eliges una de las anteriores para resumir Mi esencia, serías entonces un creyente fiel extremadamente ignorante. Si obro como carne encarnada una vez y sólo una, ¿podríais delimitarme? ¿Puedes realmente entenderme completamente con sólo una mirada? ¿Puedes realmente resumirme completamente simplemente gracias a lo que has sido expuesto durante toda tu vida? Y si en Mis dos encarnaciones realizo obras parecidas, ¿cómo me percibiríais? ¿Podríais dejarme clavado en la cruz para siempre? ¿Puede ser Dios tan simple como dices?

Extracto de ‘Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 206)

Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel y la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel y cada etapa fue llevada a cabo entre el primer pueblo escogido. Consecuentemente, los israelitas creen que Jehová Dios solo es el Dios de los israelitas. Como Jesús obró en Judea, donde llevó a cabo la obra de la crucifixión, los judíos lo consideran el Redentor del pueblo judío. Ellos piensan que Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo, que Él no es el Señor que redime a los ingleses, o a los americanos, sino el que redime a los israelitas, y que redimió a los judíos en Israel. En realidad, Dios es el Señor de todas las cosas. Él es el Dios de toda creación. No es tan solo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de toda la creación. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel, lo que ha dado lugar a que las personas tengan ciertas nociones. Algunos creen que Jehová hizo Su obra en Israel y que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea, y que, adicionalmente, se encarnó para obrar, y cualquiera que sea el caso, esta obra no se extendió más allá de Israel. Dios no obró en los egipcios o los indios; solo lo hizo en los israelitas. Las personas se forman así diversas nociones y delimitan la obra de Dios dentro de un ámbito determinado. Dicen que, cuando Dios obra, debe hacerlo en medio del pueblo escogido y en Israel; que salvo por los israelitas, Dios no obra en nadie más, ni hay mayor alcance de Su obra. Son especialmente estrictos al mantener a raya a Dios encarnado y no permitirle moverse más allá los límites de Israel. ¿No son todos estos conceptos meramente humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, toda la creación; ¿cómo podría entonces limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿para qué haría toda la creación? Él creó el mundo entero y ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años, no solo en Israel, sino también en cada persona del universo. Independientemente de si vive en China, los Estados Unidos, el Reino Unido o Rusia, cada persona es descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ninguna de ellas puede escaparse de los límites de la creación, y ninguna puede quitarse la etiqueta de “descendiente de Adán”. Todas son criaturas de Dios, y todas son la descendencia de Adán; también son los descendientes corruptos de Adán y Eva. No solo los israelitas son la creación de Dios, sino todas las personas; la cuestión es que algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Los israelitas tienen muchas cosas aceptables; Dios obró en ellos al principio porque eran los menos corruptos. Los chinos no pueden ni siquiera comparase con ellos; son muy inferiores. Así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra solo se llevó a cabo en Judea, y esto dio lugar a muchas nociones y normas entre los hombres. De hecho, si Dios tuviera que actuar de acuerdo a nociones humanas, solo sería el Dios de los israelitas y, así, sería incapaz de expandir Su obra a las naciones gentiles, porque solo sería el Dios de los israelitas y no el Dios de toda la creación. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería magnificado en las naciones gentiles, que se difundiría en ellas. ¿Por qué se profetizó esto? Si Dios fuera solo el Dios de los israelitas, solo obraría en Israel. Además, no difundiría esta obra, y no haría esta profecía. Como sí la hizo, extenderá, sin duda alguna, Su obra entre las naciones gentiles y entre cada nación y pueblo. Como afirmó esto, lo debe hacer. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de toda creación. Independientemente de si obra entre los israelitas o por toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en la nación del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel pudo ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también convertirse en la base para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será engrandecido entre las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles es esta obra que Él hace en la nación del gran dragón rojo. Que Dios encarnado obre en esta tierra y entre estas personas malditas contradice particularmente las nociones humanas; estas personas son las más humildes, no valen nada y Jehová las abandonó inicialmente. Las personas pueden ser abandonadas por otras personas, pero si lo son por Dios, entonces no habrá nadie con menos estatus y con menos valor. El que una criatura de Dios sea poseída por Satanás o abandonada por la gente es muy doloroso; pero el que una criatura sea abandonada por el Creador significa que su estatus no puede ser más bajo. Los descendientes de Moab fueron maldecidos y nacieron en ese país atrasado; sin duda, de entre toda la gente bajo la influencia de las tinieblas, los descendientes de Moab son las personas con el estatus más bajo. Por tanto, como estas personas han tenido el estatus más bajo, la obra realizada en ellas es la más capaz de destruir las nociones humanas, y es también la más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años de Dios. Hacer esta obra entre estas personas es la mejor manera de destruir nociones humanas, y con esto Dios lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su primera obra se llevó a cabo en Judea, dentro de los límites de Israel; entre las naciones gentiles no hizo obra para lanzar una era nueva. La etapa final de obra no solo se lleva a cabo entre los gentiles, sino que, más aún entre esas personas que han sido maldecidas. Este aspecto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás y así, Dios “se vuelve” el Dios de toda la creación en el universo, el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.

Extracto de ‘Dios es el Señor de toda la creación’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 207)

Hay actualmente algunos que siguen sin entender qué obra nueva ha empezado Dios. Él ha dado paso a un nuevo comienzo entre las naciones gentiles. Él ha empezado una era nueva y ha iniciado obra nueva, y está haciendo esta obra entre los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado esta obra en toda la historia. Nadie ha oído de ella ni tan siquiera, y ni mucho menos la ha apreciado. La sabiduría, lo maravilloso, lo insondable, la grandez y la santidad de Dios se manifiestan todos a través de esta etapa de obra: la obra de los últimos días. ¿No es esto una obra nueva que está destruyendo las nociones humanas? Hay algunos que piensan así: “Si Dios maldijo a Moab y dijo que abandonaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Estos son los gentiles que fueron malditos y expulsados de Israel; los israelitas los llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son solo perros gentiles, sino aun peor, los hijos de destrucción; es decir, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque hayan nacido dentro de los límites de Israel, no forman parte de su pueblo y fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas de todas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era entre ellos, pues ellos representan a la humanidad corrupta. La obra de Dios es selectiva y enfocada; la obra que Él hace en estas personas es también obra que se realiza en la creación. Noé era una criatura de Dios, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo que tenga carne y sangre es una criatura de Dios. La obra de Dios va dirigida a toda la creación; no depende de si uno ha sido maldito después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a toda la creación, no a esas personas escogidas que no han sido malditas. Como Dios desea llevar a cabo Su obra en medio de Su creación, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa, y Él obrará entre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, destruye todas las convenciones cuando obra entre las personas; ¡para Él, las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no tienen sentido! El pueblo judío es bueno, y también lo es el pueblo escogido de Israel; son personas de un buen calibre y humanidad. Al principio, Jehová lanzó Su obra entre ellos y llevó a cabo Su obra más antigua, pero no tendría sentido hacer la obra de conquistarlos en la actualidad. Aunque ellos también puedan ser parte de la creación y tengan muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra entre ellos. Dios no sería capaz de conquistar a las personas, ni podría convencer a toda la creación, y esto es justamente el motivo por el que Su obra pasó a estas personas de la nación del gran dragón rojo. Lo más importante aquí es Su lanzamiento de una era, Su destrucción de todas las normas y todas las naciones humanas y Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se llevara a cabo entre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es solo el Dios de los israelitas, que solo estos son el pueblo escogido de Dios, que solo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. La encarnación de Dios durante los últimos días en una nación gentil del país del gran dragón rojo; cumple Su obra en la que Dios es el Dios de toda la creación; completa toda Su obra de gestión, y acaba la parte central de Su obra en la nación del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que toda la creación adore al Creador. Por tanto, cada etapa de obra tiene mucho sentido; Dios no hace nada que no tenga sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra da paso a una nueva era y concluya las dos anteriores; por otro, destruye todas las naciones humanas y todas las viejas formas de creencia y conocimiento humanos. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, elimina completamente los mismos, conquistando de esta forma completamente a la humanidad. A través de la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo entre ellos, Dios conquistará a todas las personas en todo el universo. Este es el sentido más profundo de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de la misma. Aunque sepas que tu propia condición es baja y que vales poco, seguirás sintiendo que te has encontrado con la cosa más gozosa: has heredado una gran bendición, recibido una gran promesa, puedes ayudar a realizar esta gran obra de Dios. Has contemplado Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente, y haces Su voluntad. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días también se llevase a cabo entre los israelitas, no solo toda la creación creería que solo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios no conseguiría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva, ni ninguna obra de lanzamiento de una nueva era, entre las naciones gentiles. La etapa de obra actual, la obra de lanzamiento de una era nueva, se lleva a cabo primero entre las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza inicialmente entre los descendientes de Moab, y así se lanza la era completa. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en las naciones humanas y no ha permitido que quede ninguna de ellas. En Su obra de conquista ha destruido las nociones humanas, esas formas viejas y anteriores de conocimiento humano. Deja que las personas vean que con Dios no hay reglas, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, y que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga entre de la creación. Toda la obra que hace tiene sentido y se hace de acuerdo a Su propia voluntad y sabiduría, y no según las elecciones y nociones humanas. Si algo es beneficioso para Su obra, lo hace; si algo no lo es, no lo hace, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona a los destinatarios y el lugar de Su obra de acuerdo al sentido y el propósito de la misma. Él no se ciñe a normas pasadas cuando obra, ni sigue viejas fórmulas. En su lugar, planifica Su obra según el significado de la misma. En última instancia alcanzará un efecto sincero y la meta anticipada. Si no entiendes estas cosas hoy, esta obra no tendrá ningún efecto en ti.

Extracto de ‘Dios es el Señor de toda la creación’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 208)

Si las personas realmente pueden entender por complete la senda correcta de la vida humana, así como el propósito de la gestión de Dios de la humanidad, no abrazarían en su corazón su futuro y destino individuales como un tesoro. Ya no desearían servir a sus padres que son peores que cerdos y perros. ¿El futuro y destino del hombre no son exactamente los así llamados “padres” de Pedro de hoy en día? Son como la propia carne y sangre del hombre. ¿El destino, el futuro de la carne serán ver a Dios mientras está viva o para el alma encontrarse con Dios después de la muerte? ¿La carne acabará mañana en un gran horno como en las tribulaciones o será en el fuego ardiente? ¿No son las preguntas como estas, que se refieren a si la carne del hombre soportará la desgracia o el sufrimiento, las mayores noticias por las que cualquiera ahora en esta corriente, que tenga un cerebro y esté en su sano sentido, esté más preocupado? (Aquí, suportar el sufrimiento se refiere a recibir bendiciones; sufrimiento quiere decir que las pruebas futuras son beneficiosas para el destino del hombre. Desgracia se refiere a ser incapaz de permanecer firme o ser engañado; o quiere decir que uno se va a encontrar con situaciones desafortunadas y va a perder la vida en medio de desastres, y que no hay ningún destino adecuado para el alma). Los hombres están equipados con buena razón pero tal vez lo que piensan no corresponde completamente con lo que debería estar equipada su razón. Esto se debe a que todos están bastante confundidos y siguen las cosas a ciegas. Todos deben tener una comprensión profunda de a qué deben entrar y deben especialmente determinar a qué se debe entrar durante la tribulación (es decir, durante el refinamiento del horno) y con qué deben estar equipados en la prueba de fuego. No siempre sirvas a tus padres (que significa la carne) que son como cerdos y perros y son peores que las hormigas y los insectos. ¿Cuál es el punto de atormentarse por esto, pensar tan duro, atormentando vuestros cerebros? La carne no te pertenece sino que está en las manos de Dios quien no sólo te controla sino que también manda a Satanás. (Originalmente significaba que pertenecía a Satanás. Ya que Satanás también está en las manos de Dios, sólo se podría decir de esa manera. Porque es más persuasivo decirlo de esa manera, sugiere que los hombres no están completamente bajo el campo de acción de Satanás sino que están en las manos de Dios). Estás viviendo bajo el tormento de la carne pero, ¿la carne te pertenece? ¿Está bajo tu control? ¿Por qué molestarte devanando tu cerebro por ello? ¿Por qué molestarte obsesivamente suplicando a Dios por tu pútrida carne que hace mucho ha sido condenada y maldita, al igual que profanada por los espíritus inmundos? ¿Por qué molestarte manteniendo siempre a los cómplices de Satanás cerca de tu corazón? ¿No te preocupa que la carne pueda arruinar tu futuro real, tus esperanzas maravillosas y el verdadero destino para tu vida?

Extracto de ‘El propósito de gestionar a la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 209)

La senda de hoy no es fácil de caminar. Uno puede decir que es difícil de conseguir y es extremadamente rara a través de los tiempos. Sin embargo, ¿quién habría pensado que la carne del hombre por sí sola sería suficiente para conducirlo a la ruina? La obra hoy ciertamente es tan preciosa como la lluvia en la primavera y tan valiosa como la bondad de Dios hacia el hombre. Sin embargo, si el hombre no conoce el propósito de Su obra el día de hoy ni entiende la esencia de la humanidad, ¿cómo se puede hablar de su preciosidad y valía? La carne no les pertenece a los propios humanos, así que nadie puede ver claramente dónde en realidad será su destino. No obstante, debes saber bien que el Señor de la creación regresará a la humanidad, que fue creada, a su posición original y restaurará su imagen original desde el momento de su creación. Él tomará completamente de vuelta el aliento que Él sopló en el hombre y tomará de vuelta sus huesos y carne y regresará todo al Señor de la creación. Él transformará completamente y renovará a la humanidad y tomará de vuelta del hombre toda la herencia que originalmente no perteneció a la humanidad sino perteneció a Dios. Ya no se la entregará a la humanidad. Porque ninguna de esas cosas perteneció originalmente a la humanidad. Todo lo tomará de vuelta, esto no es un saqueo injusto, sino que está destinado a restaurar el cielo y la tierra a su estado original y transformar y renovar al hombre. Este es el destino razonable para el hombre, aunque tal vez no lo está tomando de vuelta después de castigar la carne como las personas imaginan. Dios no quiere los esqueletos de la carne después de su destrucción, sino los elementos originales en el hombre que pertenecieron a Dios en el principio. Por consiguiente, Él no aniquilará a la humanidad o erradicará completamente la carne del hombre porque la carne del hombre no es propiedad privada que pertenezca al hombre. Más bien, es el apéndice de Dios, quien gestiona la humanidad. ¿Cómo podría Él aniquilar la carne del hombre para Él “disfrutarla”? En este momento, ¿realmente has abandonado todo lo de esa carne tuya que ni siquiera vale un sólo centavo? Si pudieras comprender 30 por ciento de la obra de los últimos días (sólo treinta por ciento, es decir, comprender la obra del Espíritu Santo hoy, así como la obra de la palabra que Dios hace en los últimos días), entonces no seguirías “sirviendo” o siendo “filial” a tu carne como lo haces hoy, que ha sido corrupta por muchos años. Debes entender plenamente que los humanos ahora han avanzado a un estado sin precedentes y ya no seguirán avanzando como las ruedas de la historia. Tu carne mohosa hace mucho ha sido cubierta con moscas así que, ¿cómo puede tener el poder de dar marcha atrás a las ruedas de la historia que Dios ha permitido que continúen hasta este día? ¿Cómo puede hacer que el reloj de los últimos días que está como mudo vuelva a su tictac y siga moviéndose en el sentido de las manecillas del reloj? ¿Cómo puede volver a transformar el mundo que parece envuelto en densa niebla? ¿Puede tu carne revivir las montañas y los ríos? ¿Puede tu carne, que tiene sólo una pequeña función, realmente restaurar la clase de mundo humano que has anhelado? ¿Puedes realmente educar a tus descendientes para que se conviertan en “seres humanos”? ¿Ahora lo entiendes? ¿A qué exactamente pertenece tu carne? La intención original de Dios para salvar al hombre, para perfeccionar al hombre y para transformar al hombre no fue darte una hermosa patria o traer un reposo tranquilo a la carne del hombre. Más bien, fue por el bien de Su gloria y Su testimonio, para el mejor disfrute de la humanidad en el futuro y para que pronto pueda disfrutar el reposo. Aun así, no es para tu carne, porque el hombre es el capital de la gestión de Dios y la carne del hombre es simplemente un apéndice. (Un hombre es un objeto tanto con espíritu como con cuerpo, mientras que la carne es sólo un elemento que se pudre. Esto quiere decir que la carne es una herramienta para el plan de gestión). Deberías saber que el que Dios perfeccione a los hombres, complete a los hombres y gane a los hombres no ha traído nada sino espadas y golpes para su carne y ha traído sufrimiento sin fin, el fuego ardiente, juicio sin misericordia, castigo sin misericordia y maldición sin misericordia, así como pruebas sin límite. Tal es la historia interna y la verdad de la obra de gestionar al hombre. Sin embargo, todas estas cosas están dirigidas contra la carne del hombre y todas las puntas de lanza de hostilidad se dirigen hacia la carne del hombre sin piedad (porque el hombre originalmente era inocente). Todo eso es por el bien de Su gloria y testimonio y para Su gestión. Esto se debe a que Su obra no es solamente por el bien de la humanidad, sino que es para todo el plan y para cumplir Su voluntad original cuando Él creó a la humanidad. Por lo tanto, tal vez noventa por ciento de lo que las personas experimentan son sufrimientos y pruebas de fuego, pero hay muy pocos días dulces y felices, si es que los hay, que la carne del hombre haya anhelado. Más incapaz aún es el hombre de disfrutar momentos felices en la carne, pasando preciados momentos con Dios. La carne es inmunda así que lo que la carne del hombre ve o disfruta no es nada sino el castigo de Dios que no es favorecido por el hombre y es como si le faltara la razón normal. Esto porque Él manifestará Su carácter justo que no es favorecido por el hombre, no tolera las ofensas del hombre y abomina a los enemigos. Dios abiertamente revela todo Su carácter a través de cualquier medio necesario, concluyendo así la obra de Su batalla de seis mil años con Satanás, ¡la obra de la salvación de toda la humanidad y la destrucción del viejo Satanás!

Extracto de ‘El propósito de gestionar a la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 210)

Los últimos días han llegado, y en los países alrededor del mundo reina la confusión. Hay desorden político, por todos lados están apareciendo hambrunas, pestilencias, inundaciones y sequías. Hay una catástrofe en el mundo del hombre; los cielos han hecho bajar el desastre. Estas son las señales de los últimos días. Pero para las personas, parece como un mundo de regocijo y esplendor, uno que se está volviendo así cada vez más. Los corazones de las personas se sienten atraídos a él y muchas personas están atrapadas y son incapaces de librarse de él; una gran cantidad de personas será engañada por los que están involucrados en superchería y brujería. Si no te esfuerzas por progresar, no tienes ideales y no te has arraigado en la senda verdadera las mareas crecientes de pecado te arrastrarán. China es el país más atrasado de todos, es la tierra donde el gran dragón rojo se encuentra enroscado, tiene la mayor cantidad de personas que adoran ídolos y que están involucradas en la brujería, tiene la mayor cantidad de templos y es un lugar donde residen los demonios inmundos. Naciste de esto, fuiste educado por eso y arraigado en su influencia; has sido corrompido y torturado por esto, pero después de ser despertado, lo abandonaste y Dios te ganó por completo. Esta es la gloria de Dios y, por eso esta etapa de la obra tiene gran importancia. Dios ha hecho una obra de tan grande escala, ha hablado tantas palabras y Él, en última instancia, os ganará por completo; esta es una parte de la obra de la gestión de Dios y vosotros sois el “botín de la victoria” de la batalla de Dios con Satanás. Cuánto más entendáis la verdad y mejor sea vuestra vida de iglesia, más será postrado el gran dragón rojo. Estos son asuntos del mundo espiritual, son las batallas del mundo espiritual y cuando Dios es victorioso, Satanás será avergonzado y caerá. Esta etapa de la obra de Dios tiene una importancia tremenda. Dios hace la obra de tal magnitud y salva completamente a este grupo de personas; para que puedas escapar de la influencia de Satanás, vivir en la tierra santa, vivir en la luz de Dios y tener el liderazgo y la guía de la luz. Entonces tu vida tiene sentido. Lo que coméis y vestís es diferente a lo de los incrédulos, disfrutáis las palabras de Dios y lleváis una vida significativa, y ¿qué disfrutan ellos? Disfrutan sólo el “legado ancestral” y su “espíritu nacional”. ¡No tienen el menor vestigio de humanidad! Vuestros vestidos, palabras y acciones, todo es diferente de lo suyo. En última instancia, escaparéis por completo de lo vil, ya no seréis atrapados en la tentación de Satanás y ganaréis la provisión diaria de Dios. Siempre debéis ser precavidos. Aunque vivís en un lugar inmundo, no estáis manchados con la inmundicia y podéis vivir juntos a Dios, recibiendo Su gran protección. Dios os ha escogido entre todos en esta tierra amarilla. ¿No sois las personas más bendecidas? Sois seres creados, debes por supuesto adorar a Dios y buscar una vida con significado. Si no adoras a Dios, sino que vives en tu carne inmunda entonces, ¿no eres sólo una bestia con un vestido humano? Como eres un ser humano, ¡te debes consumir a ti mismo por Dios y soportar todo el sufrimiento! El pequeño sufrimiento que estás experimentando ahora, lo debes aceptar con alegría y con confianza y vivir una vida significativa como Job, como Pedro. En este mundo, el hombre usa la ropa del diablo, come la comida del diablo, trabaja y sirve bajo el dominio del diablo, pisoteado completamente en su inmundicia. Si no captas el significado de la vida o del camino verdadero, entonces, ¿qué significado tiene vivir así? Vosotros sois personas que buscáis la senda correcta, los que buscáis mejorar. Sois personas que os levantáis en la nación del gran dragón rojo, aquellos a quienes Dios llama justos. ¿No es eso la vida con más sentido?

Extracto de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 211)

Hoy en día, la obra que llevo a cabo en vosotros pretende introduciros en una vida con una humanidad normal; es la obra de inicio de una nueva era y de llevar a la humanidad a la vida de la nueva era. Paso a paso, llevo a cabo y desarrollo esta obra directamente entre vosotros: os enseño cara a cara, os tomo de la mano, os cuento lo que no entendéis, os otorgo cuanto os falta. Puede decirse que toda esta obra es vuestra provisión de vida, la cual, además, os guía hacia una vida con una humanidad normal; está destinada ex profeso a proveer sustento de vida a este grupo de personas en los últimos días. Para Mí, toda esta obra está destinada a concluir la antigua era y marcar el comienzo de una nueva; en cuanto a Satanás, me hice carne precisamente para derrotarlo. La obra que ahora realizo entre vosotros es vuestro sustento de hoy y vuestra salvación a tiempo, pero en los próximos años os contaré todas las verdades, todo el camino de la vida, e incluso la obra del futuro; con esto os bastará para que experimentéis las cosas normalmente el día de mañana. Todas Mis palabras son cuanto os he confiado. No hago ninguna otra exhortación; hoy, todas las palabras que os dirijo son Mi exhortación a vosotros, pues hoy no tenéis experiencia en muchas de las palabras que digo ni entendéis su significado más profundo. Algún día vuestras experiencias se materializarán como he dicho hoy. Estas palabras son vuestras visiones de hoy y aquello de lo que dependeréis en el futuro; son sustento de vida hoy y una exhortación para el futuro, y no podría haberla mejor. Esto es así porque el tiempo que tengo para obrar en la tierra no es tanto como el que tenéis vosotros para experimentar Mis palabras; Yo simplemente estoy terminando Mi obra, mientras que vosotros estáis buscando la vida, un proceso que implica un largo recorrido vital. Solo después de experimentar muchas cosas podréis recibir plenamente el camino de la vida; solo entonces entenderéis el significado interno de Mis palabras de hoy. Cuando tengáis Mis palabras en vuestras manos, cuando cada uno haya recibido todas Mis comisiones, una vez que os haya encomendado todo lo que debo y cuando la obra de las palabras haya llegado a su fin, con independencia de cuánto efecto haya tenido, también se habrá implantado la voluntad de Dios. A diferencia de lo que imaginas, no te tienes que transformar hasta cierto punto; Dios no obra de acuerdo con tus nociones.

Extracto de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 212)

En los últimos días, Dios se hizo carne para hacer la obra que debía hacer, y llevar a cabo Su ministerio de palabras. Él vino en persona a obrar entre los seres humanos con el propósito de perfeccionar a esas personas que son conformes a Su corazón. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él solamente ha llevado a cabo esta clase de obra durante los últimos días. Dios se ha encarnado solamente durante los últimos días para hacer una obra a tan gran escala. Aunque Él soporta dificultades que a las personas les resultaría difícil soportar y, aunque Él es un gran Dios que sin embargo tiene la humildad para convertirse en un hombre corriente, ningún aspecto de Su obra se ha retrasado y Su plan no caído en lo más mínimo presa del caos. Él está haciendo la obra según Su plan original. Uno de los propósitos de esta encarnación es conquistar a personas, otro es perfeccionar a las personas a las que ama. Él desea ver con Sus propios ojos a las personas que perfecciona, y constatar por Sí mismo cómo las personas que Él perfecciona dan testimonio por Él. No hay que perfeccionar a una persona ni a dos. En cambio, se trata de un grupo que forman muy pocas personas. Las personas de este grupo proceden de diversos países y de diversas nacionalidades del mundo. El propósito de hacer tanta obra es obtener a este grupo de personas, lograr el testimonio que estos dan por Él, y obtener la gloria que Él puede derivar de ellos. Dios no realiza obra que no tenga significado o que no tenga valor. Puede decirse que, al hacer tanta obra, el objetivo de Dios es perfeccionar a todos los que Él desea perfeccionar. En el tiempo libre que Él tenga aparte de esto, eliminará a los malvados. Que sepas que Él no hace esta gran obra por quienes son malos; al contrario, Él se entrega en Su totalidad por ese pequeño número de personas que han de ser perfeccionadas por Él. La obra que Él hace, las palabras que Él pronuncia, los misterios que Él revela, Su juicio y Su castigo son todos por causa de ese pequeño número de personas. Él no se hizo carne por los que son malos, y ni mucho menos provoca esta gente malvada una gran ira en Él. Él dice verdad, y habla de la entrada, por aquellos que han de ser perfeccionados; Él se hizo carne por ellos, y por ellos concede Sus promesas y Sus bendiciones. La verdad, la entrada y la vida en humanidad de las que Él habla no se obran en beneficio de los que son malos. Él quiere evitar hablarles a los que son malos, en su lugar desea conceder todas las verdades a los que han de ser perfeccionados. Pero Su obra exige que, por el momento, se les permita disfrutar a los malos de algunas de Sus riquezas. Los que no llevan a cabo la verdad, no satisfacen a Dios e interrumpen Su obra son todos malos. No pueden ser perfeccionados, y Dios los aborrece y los rechaza. Por el contrario, las personas que ponen en práctica la verdad, pueden satisfacer a Dios y erogan todo su ser en la obra de Dios son las personas que Él va a perfeccionar. Aquellos a los que Dios quiere completar no son otros que este grupo de personas, y la obra que Él hace es por causa de estas personas. La verdad de la que Él habla va dirigida a las personas que están dispuestas a ponerla en práctica. Él no habla a las personas que no ponen en práctica la verdad. El incremento de conocimiento profundo y el crecimiento del discernimiento a los que Él alude van dirigidos a las personas que pueden llevar a cabo la verdad. Cuando Él habla de quienes han de ser perfeccionados, es a estas personas a las que se refiere. La obra del Espíritu Santo se dirige a las personas que pueden practicar la verdad. Cosas como poseer sabiduría y humanidad se dirigen a las personas que están dispuestas a poner en práctica la verdad. Puede que aquellos que no cumplen con la verdad oigan muchas palabras sobre ella, pero como por naturaleza son personas muy malvadas que no están interesadas en la verdad, al oírlas entienden sólo doctrinas, palabras y teorías vacías sin el menor valor para su entrada en la vida. Ninguna de ellas es leal a Dios; todas ellas son personas que ven a Dios, pero no pueden obtenerlo; están todas condenadas por Él.

Extracto de ‘Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 213)

La meta principal de la obra de conquista es limpiar a la humanidad para que el hombre pueda poseer la verdad, ¡porque el hombre ahora entiende muy poca verdad! Hacer la obra de conquista en esta gente es del más profundo significado. Todos habéis caído bajo la influencia de las tinieblas y habéis sido dañados profundamente. La meta de esta obra, entonces, es capacitaros para conocer la naturaleza humana y, por lo tanto, vivir la verdad. Ser perfeccionados es algo que todos los seres creados deberían aceptar. Si la obra de esta etapa implica sólo perfeccionar a la gente, entonces esto podría ser hecho en Inglaterra o América o Israel; esto podría ser hecho en la gente de cualquier nación. Pero la obra de conquista es selectiva. El primer paso de la obra de conquista es a corto plazo; además, será usada para humillar a Satanás y conquistar todo el universo. Esta es la obra preliminar de conquista. Alguien puede decir que cualquier criatura quien cree en Dios puede ser perfeccionada porque ser perfeccionado es algo que alguien puede lograr sólo después de un cambio a largo plazo. Pero ser conquistado es diferente. El espécimen y el modelo a ser conquistados deben ser los que estén más rezagados, los que vivan en las tinieblas más profundas, también los más envilecidos, los menos dispuestos a aceptar a Dios y los más desobedientes a Dios. Esta es la clase de persona que puede dar testimonio de haber sido conquistada. La meta principal de la obra de conquista es derrotar a Satanás. La meta principal de perfeccionar a la gente, por otro lado, es ganar a la gente. Es capacitar a la gente para que dé testimonio, después de haber sido conquistada, esta obra de conquista se ha puesto aquí, en gente como vosotros. El objetivo es tener gente que dé testimonio después de haber sido conquistada. Esta gente conquistada será usada para lograr la meta de humillar a Satanás. Así que, ¿cuál es el principal método de conquista? El castigo, el juicio, echar maldiciones y revelarse, usando el carácter justo para conquistar a la gente para que sea completamente convencida debido al carácter justo de Dios. Usar la realidad de la palabra y usar la autoridad de la palabra para conquistar a la gente y convencerlas completamente, esto es lo que quiere decir ser conquistado. Quienes han sido perfeccionados no sólo son capaces de lograr la obediencia después de haber sido conquistados, sino que también son capaces de tener el conocimiento de la obra de juicio y cambiar su carácter y conocer a Dios. Experimentan el camino de amar a Dios y están llenos de la verdad. Ellos saben cómo experimentar la obra de Dios y son capaces de sufrir por Dios y tienen sus propias voluntades. Los perfeccionados son esos quienes tienen un entendimiento efectivo de la verdad gracias a que han experimentado la palabra de Dios. Los conquistados son esos quienes conocen la verdad pero no han aceptado el significado real de la verdad. Después de haber sido conquistados, ellos obedecen, pero su obediencia es todo el resultado del juicio que recibieron. Ellos no tienen absolutamente ningún entendimiento del significado real de muchas verdades. Ellos reconocen la verdad verbalmente pero ellos no han entrado en la verdad; ellos comprenden la verdad, pero no han experimentado la verdad. La obra siendo hecha a esos que están siendo perfeccionados incluye castigos y juicios, junto con la provisión de la vida. Una persona quien valora entrar en la verdad es una persona a ser perfeccionada. La diferencia entre esos que van a ser perfeccionados y los conquistados radica en si entraron en la verdad. Esos quienes comprenden la verdad, han entrado en la verdad y están viviendo la verdad son los perfeccionados; esos quienes no comprenden la verdad, no entran en la verdad, es decir, esos quienes no están viviendo la verdad, es la gente que no puede ser perfeccionada. Si tal gente es capaz ahora de obedecer completamente, entonces es conquistada. Si los conquistados no buscan la verdad, si siguen pero no viven la verdad, si ellos perciben y escuchan la verdad pero no valoran vivir la verdad, ellos no pueden ser perfeccionados. Las personas que van a ser perfeccionadas practican la verdad de acuerdo a los requisitos de Dios a lo largo del camino a la perfección. A través de esto, ellos cumplen la voluntad de Dios, y son perfeccionados. Cualquiera que sigue hasta el final antes de que la obra de conquista concluya es un conquistado pero no se puede decir que sea un perfeccionado. Los perfeccionados se refieren a esos quienes, después de que la obra de conquista termina, son capaces de seguir la verdad y ser ganados por Dios. Se refiere a esos quienes, después de que la obra de conquista termina, permanecen firmes en la tribulación y viven la verdad. Lo que distingue ser conquistado de ser perfeccionado son las diferencias en los pasos de la obra y las diferencias en el grado en el cual las personas entienden y entran en la verdad. Todos esos quienes no se han embarcado en el camino de la perfección, refiriéndose a esos quienes no poseen la verdad, en última instancia, serán eliminados. Dios puede ganar completamente sólo a esos quienes poseen la verdad y viven la verdad. Es decir, esos quienes viven la imagen de Pedro son los perfeccionados, mientras que todos los demás son los conquistados. La obra hecha a esos quienes están siendo conquistados consiste sólo en colocar las maldiciones, el castigo y la exposición de la ira y lo que les llega sólo son la justicia y las maldiciones. Obrar en tal persona es revelar claramente, revelar el carácter corrupto que hay dentro de él de tal manera que el mismo lo reconozca y esté completamente convencido. Una vez que el hombre se hace completamente obediente, la obra de conquista termina. Incluso si la mayoría de la gente todavía no está buscando entender la verdad, la obra de conquista habrá terminado.

Extracto de ‘Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 214)

¿Cómo perfecciona Dios al hombre? ¿Cuál es el carácter de Dios? ¿Y qué está contenido dentro de Su carácter? Todo esto debe entenderse; es la propagación del nombre de Dios, dar testimonio de Él y exaltar; el hombre logrará, en última instancia, cambios en el carácter de su vida sobre el cimiento del conocimiento de Dios. Cuanto más trato y refinamiento supere el hombre, mayor será su fuerza; y cuanto más numerosos sean los pasos de la obra de Dios, más perfeccionado será el hombre. Hoy, en la experiencia del hombre, cada paso de la obra de Dios contraataca los conceptos del hombre y cada paso es inimaginable para el intelecto humano y supera sus expectativas. Dios provee todo lo que el ser humano necesita, y en todos los sentidos está en desacuerdo con los conceptos del hombre; y cuando eres débil, Dios pronuncia Sus palabras. Sólo así puede proveerte vida. Contraatacando tus conceptos, llegas a aceptar el trato de Dios, y sólo así puedes despojarte de tu corrupción. Hoy, en un aspecto, las obras del Dios encarnado obra en divinidad, y en otro lo hace en humanidad normal. No deberías negar ninguna de las obras que Dios realiza y deberías obedecer cualquier cosa que Él diga o haga en humanidad normal; independientemente de lo normal que Él sea, deberías obedecer y entender. Sólo cuando tengas una experiencia práctica podrás saber con seguridad que Él es Dios, y entonces dejarás de producir conceptos y le seguirás hasta el final. En la obra de Dios hay sabiduría, y Él sabe cómo el hombre constituye un testimonio. Sabe dónde está su debilidad vital y las palabras que Él habla pueden golpearte justo ahí, pero también usa Sus palabras majestuosas y sabias para que seas un testigo de Él. Así de milagrosos son los hechos de Dios. La obra que Él realiza es inimaginable para el intelecto del hombre. El juicio de Dios revela las clases de corrupción que poseen al hombre, siendo carne, y las cosas que conforman su esencia y lo dejan sin un lugar donde esconderse de su vergüenza.

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por amor a Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no conocería Su carácter justo que no permite ofensa alguna, y no podría apartarse de su viejo conocimiento de Dios para adoptar el nuevo. Por amor a Su testimonio y a Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para lograr el conocimiento de Dios, cambiar su carácter y dar un resonante testimonio de Él por medio de Su aparición pública. El cambio se logra en el carácter del hombre a través de distintos tipos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Su corazón. Los cambios en el carácter del hombre significan que se ha liberado de la atadura de Satanás, de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y una muestra de la obra de Dios, que de verdad ha llegado a ser un testigo suyo y alguien que es conforme a Su corazón. Hoy, el Dios encarnado ha venido a hacer Su obra en la tierra, y exige que el hombre logre conocerle, obedecerle, y dé testimonio de Él; que conozca Su obra práctica y normal, que obedezca todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y dé testimonio de toda Su obra de salvación del hombre, y todos los hechos que Él hace y que vencen al hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; sólo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que lleven testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe sólo de palabras ni la alabanza y el testimonio del tipo de Satanás, que no ha sido salvada por Él. Sólo aquellos que conocen a Dios, y cuyo carácter ha cambiado, están cualificados para dar testimonio de Él, y Él no permitirá que el hombre acarree vergüenza deliberadamente sobre Su nombre.

Extracto de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 215)

Recuerda la escena bíblica en la que Dios forjó la destrucción sobre Sodoma, y piensa también cómo acabó siendo una estatua de sal la esposa de Lot. Piensa cómo se arrepintió de sus pecados el pueblo de Nínive en cilicio y cenizas, y recuerda lo que siguió después de que los judíos clavasen a Jesús en la cruz hace 2000 años. Los judíos fueron expulsados de Israel y huyeron a países alrededor del mundo. Muchos murieron asesinados, y toda la nación judía se vio sometida a una destrucción sin precedentes. Habían clavado a Dios en la cruz —cometieron un crimen atroz— y provocaron Su carácter. Se les hizo pagar por lo que hicieron, se les hizo cargar con las consecuencias de sus actos. Condenaron a Dios, lo rechazaron y, por tanto, sólo tenían un destino: ser castigados por Él. Esta es la amarga consecuencia y el desastre que sus gobernantes trajeron a su país y nación.

Hoy, Dios ha regresado al mundo para realizar Su obra. Su primera parada es la gran reunión de gobernantes dictatoriales: China, el acérrimo bastión del ateísmo. Dios ha ganado un grupo de personas con Su sabiduría y poder. Durante el período, es perseguido por todos los medios por el partido gobernante en China y sometido a un gran sufrimiento, sin un lugar donde poder recostar Su cabeza, sin un lugar de albergue. A pesar de esto, Dios aún continúa la obra que pretende hacer: publica Su voz y difunde el evangelio. Nadie puede explicar la omnipotencia de Dios. En China, un país que considera a Dios como enemigo, Él no ha cesado nunca Su obra, sino que más personas han aceptado Su obra y Su palabra, porque Dios hace todo lo que puede para salvar a todos y cada uno de los miembros de la humanidad. Confiamos en que ningún país o poder pueda interponerse en el camino de lo que Dios quiere lograr. Aquellos que obstruyen Su obra, se resisten a Su palabra, interrumpen y perjudican Su plan serán castigados por Él en última instancia. Quien resiste la obra de Dios será enviado al infierno; cualquier país que lo haga, será destruido; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra, y dejará de existir. Insto a las personas de todas las naciones, países, e incluso industrias a escuchar la voz de Dios, contemplar Su obra, prestar atención al destino de la humanidad, haciendo así a Dios, el más santo, el más honorable, el más alto y el único objeto de adoración entre la humanidad, y permitiendo así a toda la humanidad vivir bajo la bendición de Dios, así como los descendientes de Abraham vivieron bajo la promesa de Jehová, y como Adán y Eva, creados originalmente por Dios, vivieron en el jardín del Edén.

La obra de Dios es como las olas que crecen con fuerza. Nadie puede detenerlo, y nadie puede parar Sus pasos. Sólo aquellos que escuchan Sus palabras con atención, y que lo buscan y tienen sed de Él, pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo merecido.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 216)

La obra de la gestión de Dios comenzó en la creación del mundo, y el hombre se encuentra en el núcleo de esta obra. Puede decirse que la creación de todas las cosas por parte de Dios es en beneficio del hombre. Como la obra de Su gestión se extiende a lo largo de miles de años y no se lleva a cabo simplemente en cuestión de minutos o segundos, o en un pestañeo, o a lo largo de un año o dos, Él tuvo que crear más cosas necesarias para la supervivencia del hombre, como el sol, la luna, todo tipo de criaturas vivientes, y alimentos y un entorno vivo para la humanidad. Este fue el comienzo de la gestión de Dios.

Después de eso, Dios entregó a la humanidad a Satanás, el hombre vivió bajo su campo de acción, y esto llevó gradualmente a la obra de Dios de la primera etapa: la historia de la Era de la Ley… Durante varios miles de años de la Era de la Ley, la humanidad se acostumbró a la dirección de la Era de la Ley, empezó a tomársela a la ligera, y gradualmente dejó el cuidado de Dios. Así, al mismo tiempo que se adhirieron a la ley, también adoraron a ídolos y cometieron actos malvados. Quedaron sin la protección de Jehová y se limitaron a vivir su vida delante del altar en el templo. En realidad, la obra de Dios los había abandonado hacía mucho, y aunque los israelitas seguían adheridos a la ley, pronunciaban el nombre de Jehová y hasta creían con orgullo que sólo ellos eran el pueblo de Jehová y Sus escogidos, la gloria de Dios los abandonó silenciosamente…

Cuando Dios lleva a cabo Su obra, siempre abandona un lugar en silencio mientras lleva a cabo con delicadeza la nueva obra que comienza en otra parte. Esto les parece increíble a las personas, quienes están adormecidas. Estas siempre han valorado lo viejo y han considerado las cosas nuevas y poco familiares con hostilidad o las han visto como un fastidio. Y, así, cualquiera que sea la nueva obra que Dios lleve a cabo, desde el principio hasta el final, el hombre es el último en saber de ella entre todas las cosas.

Como siempre ha ocurrido, después de la obra de Jehová en la Era de la Ley, Dios empezó Su nueva obra de la segunda etapa: asumiendo la carne —encarnándose como hombre durante diez, veinte años— y hablando y haciendo Su obra entre los creyentes. Pero nadie lo sabía, sin excepción, y sólo un pequeño número de personas reconocía que Él era Dios hecho carne después de que el Señor Jesús fuera clavado en la cruz y resucitara. […] Tan pronto como la segunda etapa de la obra de Dios se completó —después de la crucifixión—, Su obra de recuperar al hombre del pecado (es decir, de las manos de Satanás) se cumplió. Y, así, a partir de ese momento, la humanidad sólo tuvo que aceptar al Señor Jesús como el Salvador para que sus pecados fueran perdonados. Nominalmente hablando, los pecados del hombre ya no eran más una barrera para que alcanzara su salvación y para presentarse delante de Dios, ni eran ya más la influencia por la que Satanás acusaba al hombre. Esto se debe a que Dios mismo había hecho una obra real, se había convertido en la semejanza y la muestra de la carne pecaminosa, y Él mismo era la ofrenda por el pecado. De esta forma, el hombre descendió de la cruz, siendo redimido y salvado gracias a la carne de Dios, la semejanza de esta carne pecaminosa. Y, así, después de haber sido hecho cautivo por Satanás, el hombre se acercó un paso más hacia la aceptación de la salvación delante de Dios. Por supuesto, esta etapa de la obra fue la gestión de Dios que iba un paso por delante de la Era de la Ley, y cuyo nivel era más profundo que esta.

Así es la gestión de Dios: entregar a la humanidad a Satanás —una humanidad que no sabe qué es Dios, qué es el Creador, cómo adorar a Dios y por qué es necesario someterse a Él— y dar rienda suelta a la corrupción de Satanás. Paso a paso, Dios recupera entonces al hombre de las manos de Satanás, hasta que el hombre adora plenamente a Dios y rechaza a Satanás. Esta es la gestión de Dios. Todo esto suena a historia mítica y parece sorprendente. Las personas sienten que es como una historia mítica y eso se debe a que no tienen ni idea de cuánto le ha ocurrido al hombre a lo largo de los últimos miles de años, y, mucho menos, cuántas historias han ocurrido en el cosmos y en el firmamento. Además, eso se debe a que no pueden apreciar el mundo más asombroso, que induce al miedo, que existe más allá del mundo material, pero que sus ojos mortales les impiden ver. Esto le parece incomprensible al hombre y se debe a que este no tiene un entendimiento de la importancia de la salvación de la humanidad por parte de Dios y de Su obra de gestión ni comprende cómo desea Él que sea la humanidad en última instancia. ¿Es una humanidad parecida a Adán y Eva, no corrompida por Satanás? ¡No! La gestión de Dios tiene la finalidad de ganar a un grupo de personas que adoren a Dios y se sometan a Él. Esta humanidad ha sido corrompida por Satanás, pero ya no lo ve como su padre; reconoce el feo rostro de Satanás y lo rechaza y viene delante de Dios para aceptar Su juicio y castigo. Sabe lo que es feo, y cómo contrasta con lo que es santo, y reconoce la grandeza de Dios y la maldad de Satanás. Una humanidad como esta ya no trabajará más para Satanás ni lo adorará, ni lo consagrará. Es porque se trata de un grupo de personas a las que Dios ha ganado de verdad. Esta es la importancia de la gestión de la humanidad por parte de Dios. Durante Su obra de gestión en este tiempo, la humanidad es el objeto de la corrupción de Satanás, y, a la vez, es el objeto de la salvación de Dios, así como el producto por el que luchan Dios y Satanás. Al mismo tiempo que lleva a cabo Su obra, Dios recupera gradualmente al hombre de las manos de Satanás y, por tanto, el ser humano se acerca cada vez más a Dios…

Y después vino la Era del Reino, que es una etapa más práctica de la obra y, sin embargo, es también la más dura de aceptar para el hombre. Esto es así porque, cuanto más se acerca el hombre a Dios, más se acerca a él Su vara, y Su rostro aparece con mayor claridad delante de él. Después de la redención de la humanidad, el hombre regresa oficialmente a la familia de Dios. El hombre pensaba que ahora era el momento de disfrutar, pero está sujeto a un ataque frontal total por parte de Dios como nadie ha previsto nunca. Resulta que es un bautismo que el pueblo de Dios tiene que “disfrutar”. Dado ese trato, las personas no tienen más opción que detenerse y pensar para sí: yo soy el cordero, perdido durante muchos años, por el cual Dios pagó mucho para comprarlo de vuelta; entonces, ¿por qué me trata Él así? ¿Es esta la forma en que Dios se ríe de mí y me pone en evidencia?… Con el paso de los años, el hombre se ha curtido, ha experimentado la dificultad del refinamiento y el castigo. Aunque el hombre ha perdido la “gloria” y el “romance” de tiempos pasados, sin saberlo, ha llegado a entender los principios de la conducta humana y a apreciar los años de devoción de Dios para salvar a la humanidad. El hombre comienza a aborrecer lentamente su propia barbarie. Empieza a odiar lo salvaje que es, todas las malinterpretaciones sobre Dios y las exigencias irracionales que él le ha demandado. El tiempo no puede revertirse, los acontecimientos pasados se convierten en pesarosos recuerdos del hombre, y las palabras y el amor de Dios pasan a ser la fuerza impulsora de la nueva vida del hombre. Las heridas de este se curan día tras día, su fortaleza vuelve y se pone en pie y mira el rostro del Todopoderoso… sólo para descubrir que Él siempre ha estado a mi lado, y que Su sonrisa y Su hermoso rostro siguen siendo muy conmovedores. Su corazón se sigue preocupando por la humanidad que Él creó, y Sus manos siguen siendo tan cálidas y poderosas como lo eran al principio. Es como si el hombre regresara al jardín del Edén, pero esta vez ya no escucha las seducciones de la serpiente, ya no se aleja del rostro de Jehová. El hombre se arrodilla delante de Dios, mira Su rostro sonriente y ofrece su sacrificio más valioso: ¡Oh mi Señor, mi Dios!

El amor y la compasión de Dios impregnan cada detalle de Su obra de gestión e independientemente de si las personas son o no capaces de entender las buenas intenciones de Dios, Él sigue llevando a cabo sin descanso la obra que pretende cumplir. Sin importar cuánto entienden las personas sobre la gestión de Dios, todos pueden apreciar los beneficios y la ayuda de la obra realizada por Él. Quizás hoy no hayas sentido nada del amor o la vida provista por Dios, pero mientras no lo abandones ni renuncies a tu determinación de buscar la verdad, siempre habrá un día en el que la sonrisa de Dios se te revelará. Porque la meta de la obra de la gestión de Dios consiste en recuperar a la humanidad que se encuentra bajo el campo de acción de Satanás, no abandonar a la humanidad corrompida por este y que se opone a Dios.

Extracto de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 217)

Es necesario que todo el mundo entienda el propósito de Mi obra en la tierra; es decir, el objetivo final de Mi obra y qué nivel debo alcanzar en ella antes de que pueda estar completa. Si después de caminar junto a Mí hasta hoy las personas no entienden de qué se trata Mi obra, entonces ¿no han estado ellas caminando conmigo en vano? Quienes me siguen deben conocer Mi voluntad. He estado obrando en la tierra durante miles de años y hasta la fecha sigo realizando Mi obra de este modo. Aunque Mi obra incluya excepcionalmente muchos elementos, su propósito permanece inmutable; como por ejemplo, aunque Yo esté lleno de juicio y castigo hacia el hombre, lo que hago es todavía en aras de salvarlo, de difundir mejor Mi evangelio y de expandir más Mi obra entre todas las naciones gentiles, una vez que el hombre haya sido hecho completo. Por tanto, hoy, en una época cuando muchas personas se han sentido enormemente decepcionadas en sus esperanzas desde hace mucho tiempo, Yo sigo adelante con Mi obra, con la obra que debo llevar a cabo para juzgar y castigar al hombre. A pesar de que el hombre está harto de lo que digo e independientemente de que no tenga deseos de preocuparse por Mi obra, Yo sigo llevando a cabo Mi deber, porque el propósito de Mi obra sigue inmutable y Mi plan original no será quebrantado. La función de Mi juicio consiste en permitirle al hombre obedecerme mejor, y la función de Mi castigo es permitir que el hombre sea cambiado de forma más eficaz. Aunque lo que hago es en aras de Mi gestión, jamás he hecho nada que no haya sido beneficioso para el hombre. Esto se debe a que quiero hacer que todas las naciones fuera de Israel sean tan obedientes como los israelitas y convertirlos en hombres verdaderos con el fin de establecerme en las tierras fuera de Israel. Esta es Mi gestión; es la obra que estoy cumpliendo entre las naciones gentiles. Aun ahora, muchos siguen sin entender Mi gestión, porque no les interesan estas cosas, sino que sólo se preocupan por su propio futuro y destino. Sin importar lo que Yo diga, las personas siguen indiferentes a la obra que realizo y, en su lugar, se centran exclusivamente en su destino en el futuro. Si las cosas siguen así, ¿cómo puede expandirse Mi obra? ¿Cómo puede difundirse Mi evangelio por todo el mundo? Deberíais saber que, cuando Mi obra se haya expandido, Yo os dispersaré y os sacudiré, tal como Jehová sacudió cada una de las tribus de Israel. Todo esto se hará con el fin de difundir Mi evangelio por toda la tierra y de difundir Mi obra a las naciones gentiles, para que Mi nombre pueda ser engrandecido por adultos y niños por igual y que Mi santo nombre sea exaltado en boca de las personas de todas las tribus y naciones. Esto es así para que en esta era final Mi nombre se engrandezca entre las naciones gentiles, para que Mis acciones sean vistas por los gentiles y que me llamen el Todopoderoso a causa de ellas, y para que Mis palabras puedan cumplirse pronto. Haré que todos sepan que no sólo soy el Dios de los israelitas, sino también de todas las naciones de los gentiles, incluso de aquellas que he maldecido. Haré que todos vean que Yo soy el Dios de toda la creación. Esta es Mi mayor obra, el propósito del plan de Mi obra para los últimos días y la única obra que se ha de llevar a cabo en los últimos días.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 218)

La obra que he estado gestionando durante miles de años sólo se revela por completo al hombre en los últimos días. Sólo hasta ahora le he abierto al hombre el misterio completo de Mi gestión. El hombre conoce el propósito de Mi obra y, además, ha obtenido un entendimiento de todos Mis misterios. Y Yo le he dicho al hombre todo lo que le preocupa sobre el destino. Ya le he revelado al hombre todos Mis misterios ocultos durante más de 5900 años. ¿Quién es Jehová? ¿Quién es el Mesías? ¿Quién es Jesús? Vosotros deberíais saber todo esto. Mi obra gira en torno a estos nombres. ¿Lo habéis entendido? ¿Cómo debería proclamarse Mi santo nombre? ¿Cómo debería difundirse Mi nombre a cualquiera de las naciones que me han invocado por cualquiera de Mis nombres? Mi obra ya está en proceso de expansión y Yo la difundiré en toda su plenitud a todas y cada una de las naciones. Como Mi obra ha sido llevada a cabo en vosotros, os sacudiré como Jehová sacudió a los pastores de la casa de David en Israel, haciendo que seáis esparcidos por todas las naciones. Porque en los últimos días aplastaré a todas las naciones hasta hacerlas añicos y provocaré que sus pueblos sean distribuidos de nuevo. Cuando Yo regrese otra vez, ya las naciones habrán sido divididas según las fronteras establecidas por Mis llamas ardientes. En ese momento, me volveré a manifestar a la humanidad como el sol abrasador y me mostraré abiertamente a ella bajo la imagen del Santo al que ella nunca ha visto y caminaré entre las naciones multitudinarias, tal como Yo, Jehová, anduve una vez entre las tribus judías. A partir de ese momento, guiaré a la humanidad en su vida sobre la tierra. Allí, ella verá sin duda alguna Mi gloria y también verá con toda seguridad una columna de nubes en el aire que los dirigirá en su vida, porque me apareceré en los lugares santos. El hombre verá Mi día de justicia y también Mi manifestación gloriosa. Esto sucederá cuando Yo reine sobre toda la tierra y lleve a Mis muchos hijos a la gloria. En todas partes en la tierra los hombres se inclinarán y Mi tabernáculo se erigirá firmemente en medio de la humanidad, sobre la roca de la obra que estoy llevando a cabo hoy. Los hombres también me servirán en el templo. Haré pedazos el altar cubierto de cosas sucias y detestables y lo edificaré de nuevo. Los corderos y terneros recién nacidos serán apilados sobre el altar sagrado. Derribaré el templo actual y construiré uno nuevo. El templo que hoy existe, lleno de personas aborrecibles, se desplomará, y el que Yo edificaré estará lleno de siervos leales a Mí. Una vez más, se pondrán de pie y me servirán por el bien de la gloria de Mi templo. Veréis sin duda alguna el día en que recibiré inmensa gloria y también veréis el día en el que derribe el templo y construya uno nuevo. Además, seguramente veréis el día de la llegada de Mi tabernáculo al mundo de los hombres. Al destrozar el tempo, así traeré mi tabernáculo al mundo de los hombres, justo cuando contemplan Mi descenso. Después de aplastar a todas las naciones, las reuniré de nuevo y, a partir de ese momento, edificaré Mi templo y estableceré Mi altar, para que todos puedan ofrecerme sacrificios, me sirvan en Mi templo y se dediquen fielmente a Mi obra en las naciones gentiles. Serán como los israelitas del presente, ataviados con una túnica sacerdotal y una corona, con Mi gloria, la de Jehová, en medio de ellos, y con Mi majestad sobrevolándolos y morando con ellos. Mi obra en las naciones gentiles también se ejecutará del mismo modo. Como fue Mi obra en Israel, así será Mi obra entre las naciones gentiles, porque Yo expandiré Mi obra en Israel y la extenderé a las naciones gentiles.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 219)

Ahora es el momento en el que Mi Espíritu está obrando grandes cosas y cuando Yo estoy empezando Mi obra entre las naciones gentiles. Más aún, es el momento en el que estoy clasificando a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, de manera que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y efectividad. Y, así, lo que os pido es que todavía ofrezcas todo tu ser para toda Mi obra y, además, que tengas un discernimiento claro y la certeza de toda la obra que Yo he realizado en ti, y que pongas todas tus fuerzas en Mi obra para que esta pueda ser más efectiva. Esto es lo que debes entender. Desiste de pelear entre vosotros, de buscar un camino de regreso o comodidades carnales que retrasarían Mi obra y estropearían tu futuro maravilloso. Al hacerlo así, lejos de poder darte protección, esto acarrearía destrucción sobre ti. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello que hoy disfrutas con avidez es lo que precisamente está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy sufres es precisamente lo que te protege. Tienes que ser claramente consciente de estas cosas a fin de eludir las tentaciones de las que te será difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de encontrar el sol. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en el juicio del gran día. Para entonces, Mi día se habrá acercado a la humanidad. ¿Cómo escaparás a Mi juicio? ¿Cómo podrás soportar el calor abrasador del sol? Cuando concedo Mi abundancia sobre el hombre, él no la aprecia en su pecho, sino que la echa a un lado en un lugar donde nadie lo notará. Cuando Mi día descienda sobre el hombre, él ya no podrá descubrir Mi abundancia ni encontrar las amargas palabras de la verdad que le pronuncié hace mucho tiempo. Gemirá y llorará, porque ha perdido la claridad de la luz y ha caído en la oscuridad. Lo que hoy veis es meramente la afilada espada de Mi boca. No habéis visto la vara en Mi mano ni la llama con la que quemo al hombre, y por ello seguís siento altivos y desmedidos en Mi presencia. Por ello seguís peleando conmigo en Mi casa, discutiendo con lengua humana aquello que Yo he hablado con Mi boca. El hombre no me teme y, aunque sigue estando enemistado conmigo hasta el día de hoy, todavía no siente ningún temor. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y acciones son como las de la serpiente que incitó a Eva a pecar. Os exigís unos a otros un ojo por ojo y un diente por diente, y lucháis en Mi presencia para arrebatar estatus, fama y fortuna para vosotros mismos, aunque no sabéis que Yo observo en secreto vuestras palabras y acciones. Antes siquiera de que vengáis a Mi presencia, Yo he explorado el fondo mismo de vuestro corazón. El hombre siempre quiere escapar del agarre de Mi mano y eludir la observación de Mis ojos, pero Yo nunca he esquivado sus palabras o sus acciones. En su lugar, permito deliberadamente que esas palabras y acciones entren en Mis ojos para poder castigar la injusticia del hombre y ejecutar el juicio sobre su rebeldía. Así, las palabras y acciones secretas del hombre permanecen siempre ante Mi trono de juicio y Mi juicio no ha abandonado nunca al hombre, porque su rebeldía es demasiada. Mi obra consiste en quemar y purificar todas las palabras pronunciadas y las acciones realizadas por el hombre en presencia de Mi Espíritu. De este modo,[a] cuando Yo abandone la tierra, los hombres seguirán siendo capaces de mantener su lealtad a Mí y continuarán sirviéndome como hacen Mis siervos santos en Mi obra, permitiendo que Mi obra prosiga en la tierra hasta el día en que quede completada.

Extracto de ‘La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “De este modo”."

Palabras diarias de Dios (Fragmento 220)

¿Habéis visto qué obra cumplirá Dios en este grupo de personas? Dios dijo en una ocasión que, incluso en el Reino Milenario, las personas todavía deben seguir Sus declaraciones, y en el futuro las declaraciones de Dios todavía guiarán directamente la vida del hombre en la buena tierra de Canaán. Cuando Moisés estuvo en el desierto, Dios lo instruyó y le habló directamente. Desde el cielo Dios envió comida, agua y maná para que las personas lo disfrutaran, y hoy todavía es así: Dios personalmente ha enviado cosas para comer y beber para que las personas las disfruten y Él ha enviado personalmente maldiciones para castigar a las personas. Y así cada paso de Su obra Dios lo lleva a cabo personalmente. Hoy, la gente anhela que ocurran hechos, tratan de ver señales y maravillas, y es posible que todas esas personas sean abandonadas, porque la obra de Dios cada vez es más real. Nadie sabe que Dios ha descendido del cielo, todavía no son conscientes de que Dios ha enviado comida y tónicos del cielo; con todo, Dios verdaderamente existe y las cálidas escenas del Reino Milenario que las personas se imaginan también son las declaraciones personales de Dios. Esto es un hecho y sólo esto está gobernando con Dios en la tierra. Gobernar con Dios en la tierra se refiere a la carne. Lo que no es de la carne no está en la tierra, y por eso todos los que se centran en ir al tercer cielo lo hacen en vano. Un día, cuando todo el universo regrese a Dios, el centro de Su obra en todo el cosmos seguirá las declaraciones de Dios; en otro lugar, algunas personas llamarán por teléfono, algunas tomarán un avión, algunas tomarán un barco al otro lado del mar y otras usarán láser para recibir las declaraciones de Dios. Todos estarán adorando y deseosos; todos se acercarán a Dios y se congregarán con Dios, y todos adorarán a Dios, y todo esto serán las obras de Dios. ¡Recuerda esto! Dios nunca volverá a empezar en otro lugar. Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará, y las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa sufrirá una severa hambruna y sólo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él. Ese será el tiempo cuando las obras de Dios sean reveladas y Dios sea glorificado; todas las personas en todo el universo adorarán a este “hombre” común y corriente. ¿No será este el día de la gloria de Dios? Un día, los pastores ancianos enviarán telegramas buscando el agua de la fuente de agua viva. Ellos serán ancianos, pero aun así vendrán a adorar a este hombre, a quien despreciaron. Con sus bocas reconocerán y en sus corazones estarán confiando, ¿no es esto una señal y una maravilla? Cuando todo el reino se regocije es el día de la gloria de Dios, y cualquiera que venga a vosotros y reciba la buena noticia de Dios, Dios lo bendecirá, y a estos países y a estas personas Dios las bendecirá y las cuidará. La dirección futura será así: los que obtengan las declaraciones de la boca de Dios tendrán una senda para caminar en la tierra, y sean hombres de negocios o científicos o educadores o industriales, los que estén sin las palabras de Dios tendrán dificultades en dar siquiera un solo paso y serán obligados a buscar el camino verdadero. Esto es lo que quiere decir, “Con la verdad caminarás por todo el mundo; sin la verdad, no irás a ningún lado”. Los hechos son así: Dios usará el Camino (el cual se refiere a todas Sus palabras) para mandar sobre todo el universo y gobernar y conquistar a la humanidad. Las personas siempre están esperando un gran cambio en los medios por los cuales Dios obra. Para hablar claramente, Dios controla a las personas por medio de las palabras y debes hacer lo que Él dice, lo desees o no; este es un hecho objetivo y todos lo deben obedecer y, de igual manera, es algo inexorable y conocido por todos.

Extracto de ‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 221)

Las palabras de Dios se esparcirán entre incontables hogares, llegarán a ser conocidas por todos, y sólo entonces Su obra se esparcirá por todo el universo. Es decir, si la obra de Dios debe esparcirse por todo el universo, entonces Sus palabras se deben esparcir. En el día de la gloria de Dios, las palabras de Dios mostrarán su poder y autoridad. Cada una de Sus palabras desde tiempos inmemoriales hasta hoy se cumplirá y se hará realidad. De esta manera, la gloria será para Dios en la tierra, es decir, Sus palabras reinarán en la tierra. Todos los que sean malvados serán castigados por las palabras en la boca de Dios; todos los que sean justos serán benditos por las palabras en Su boca, y todos serán establecidos y hechos completos por las palabras en Su boca. Él tampoco mostrará ninguna señal o maravilla; todo se cumplirá por Sus palabras y Sus palabras producirán hechos. Todos en la tierra celebrarán las palabras de Dios, ya sean adultos o niños, hombres, mujeres, viejos o jóvenes: todas las personas se someterán bajo las palabras de Dios. Las palabras de Dios aparecen en la carne, permitiendo que la gente las vea en la tierra, nítidas y realistas. Esto es lo que quiere decir que la Palabra se haga carne. Dios ha venido a la tierra principalmente para cumplir el hecho de que “la Palabra se hizo carne”, es decir, Él ha venido para que Sus palabras puedan ser emitidas desde la carne (no como en el tiempo de Moisés en el Antiguo Testamento, cuando Dios habló directamente desde el cielo). Después de eso, cada una de Sus palabras se cumplirá durante la Era del Reino Milenario, se volverán hechos visibles ante los ojos de las personas, y las personas los contemplarán con sus propios ojos sin la menor disparidad. Este es el significado supremo de la encarnación de Dios. Es decir, la obra del Espíritu se cumple a través de la carne y por medio de las palabras. Este es el verdadero significado de “la Palabra se hizo carne” y “la aparición de la Palabra en la carne”. Sólo Dios puede hablar la voluntad del Espíritu y sólo Dios en la carne puede hablar en nombre del Espíritu; las palabras de Dios se hacen claras en Dios encarnado, y ellas guían a todos los demás. Nadie está exento, todos existen dentro de este ámbito. Sólo por estas declaraciones las personas pueden llegar a conocer; los que no ganan de esta manera están soñando despiertos si piensan que pueden ganar las declaraciones del cielo. Tal es la autoridad demostrada en la carne encarnada de Dios: hacer que todos crean. Ni siquiera los más venerables expertos y pastores religiosos pueden hablar estas palabras. Todos se deben someter a ellas y nadie podrá hacer otro comienzo. Dios usará palabras para conquistar el universo. Él hará esto, no por Su carne encarnada, sino por medio de las declaraciones de la boca de Dios hecho carne para conquistar a todas las personas en todo el universo; sólo esto es el Verbo se hizo carne y sólo esto es la aparición de la Palabra en la carne. Tal vez, las personas tengan la impresión de que Dios no ha realizado mucha obra, pero Dios sólo tiene que declarar Sus palabras para que las personas se convenzan completamente y para que sean impresionadas. Sin hechos, las personas gritan y chillan; con las palabras de Dios, se quedan calladas. Con toda seguridad Dios logrará este hecho, porque este es el plan de Dios establecido hace mucho tiempo: cumplir el hecho de la llegada de la Palabra a la tierra. De hecho, no hay necesidad de que Yo lo explique: la llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra. El descenso de la Nueva Jerusalén desde el cielo es la llegada de las palabras de Dios para vivir entre los hombres, para acompañar cada acción del hombre y todos sus pensamientos más secretos. Este también es el hecho que Dios cumplirá y la maravillosa escena del Reino Milenario. Este es el plan que estableció Dios: Sus palabras aparecerán en la tierra por mil años, y manifestarán todos Sus hechos, y completarán toda Su obra en la tierra, después de lo cual esta etapa de la humanidad llegará a su fin.

Extracto de ‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 222)

Todos los desastres sucederán uno tras otro; todas las naciones y todos los lugares experimentarán desastres, plaga, hambre, inundación, sequía y terremotos están por todas partes. Estos desastres no ocurren sólo en uno o dos lugares, ni terminarán dentro de uno o dos días, sino que se extenderán sobre un área cada vez mayor y los desastres serán cada vez más severos. Durante este tiempo surgirán sucesivamente toda clase de plagas de insectos, y el fenómeno del canibalismo ocurrirá en todos los lugares. Este es Mi juicio sobre todas las naciones y pueblos. ¡Mis hijos! Vosotros no debéis sufrir el dolor o las dificultades de los desastres. Deseo que pronto lleguéis a la adultez y toméis la carga que recae sobre Mis hombros lo más pronto posible; ¿por qué no entendéis Mi voluntad? La obra que hay por delante será cada vez más extenuante. ¿Sois tan duros de corazón que me dejáis con Mis manos llenas, para que trabaje tan duro solo? Hablaré más claramente: aquellos cuyas vidas maduren entrarán en refugio y no sufrirán dolor ni sufrimiento; aquellos cuyas vidas no maduren deben sufrir dolor y daño. Mis palabras son bastante claras, ¿no?

Mi nombre debe extenderse en todas las direcciones y en todos los lugares, para que todos conozcan Mi santo nombre y me conozcan. Personas de todos los caminos de la vida en los EE.UU., Japón, Canadá, Singapur, la Unión Soviética, Macao, Hong Kong y otros países se reunirán inmediatamente en China juntos, en busca del verdadero camino. Mi nombre ya se les testificado, y espero que maduréis tan pronto como sea posible para que los pastoreéis y los guieis. Por eso digo que la cantidad de obra en delante será mayor. Mi nombre circulará ampliamente cuando comiencen de los desastres, y si no tenéis cuidado perderéis la parte que debería ser vuestra; ¿no tenéis miedo? Mi nombre se extiende a todas las religiones, a todos los ámbitos de la vida, a todas las naciones y a todas las denominaciones. Esta es Mi obra que se hace de manera ordenada, en vínculos estrechamente conectados; todo sucede por Mi sabia disposición. Sólo desearía que pudierais avanzar con cada paso, siguiendo Mis pisadas.

Extracto de ‘Capítulo 65’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 223)

En el mundo, los terremotos son el principio del desastre. Primero, hago que el mundo, es decir la tierra, cambie. A eso le siguen plagas y hambrunas. Este es Mi plan, estos son Mis pasos y movilizaré todo para que me sirva, para completar Mi plan de gestión. Por lo tanto, todo el mundo-universo será destruido, incluso sin Mi intervención directa. Cuando me hice carne por primera vez y fui clavado en la cruz, la tierra tembló tremendamente; será igual al final. Terremotos comenzarán en el mismo momento en que Yo entre al reino espiritual desde la carne. Así que digo: los hijos primogénitos de ninguna manera sufrirán por el desastre. Las personas que no son hijos primogénitos serán dejadas en el desastre y sufrirán. Así que, para la humanidad, todos están dispuestos a ser un hijo primogénito. En los presentimientos de las personas, no es para disfrutar bendiciones, sino para escapar del sufrimiento del desastre. Esta es la maquinación del gran dragón rojo. Pero nunca lo dejaré escapar. Lo haré sufrir Mi castigo severo y, después, todavía levantarse y rendirme servicio (esto se refiere a hacer a Mis hijos y Mi pueblo completos), dejaré que para siempre sea engañado por sus propias conspiraciones, que para siempre acepte Mi juicio y que para siempre acepte Mi quema. Este es el verdadero significado de hacer que los hacedores de servicio me alaben (usándolos para revelar Mi gran poder). ¡No le permitiré al gran dragón rojo entrar a escondidas a Mi reino ni le concederé al gran dragón rojo el derecho de alabarme! (¡Porque él no es digno, nunca digno!) ¡Sólo lo haré prestarme servicio en la eternidad! Sólo lo dejaré que se postre ante Mí. (Aquellos que sean destruidos estarán mejor que los que estén en la perdición. La destrucción sólo es un fuerte castigo temporal, pero los que se encuentran en la perdición sufrirán severos castigos para siempre, por eso uso la frase “que se postre”. Debido a que estas personas entran a escondidas a Mi casa y disfrutan mucha de Mi gracia y tienen algo de conocimiento de Mí, uso castigos severos. En cuanto a aquellos fuera de Mi casa, se puede decir que los ignorantes no sufrirán). De acuerdo con sus nociones, las personas piensan que aquellos que son destruidos son peores que aquellos que se encuentran en la perdición, pero por el contrario, aquellos que están en la perdición tienen que ser severamente castigados para siempre y los que son destruidos regresarán a la nada para siempre.

Extracto de ‘Capítulo 108’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 224)

Cuando resuena la salva del reino, que es también cuando repican los siete truenos, este sonido convulsiona los cielos y la tierra, sacudiendo el empíreo y provocando que las fibras sensibles de cada humano vibren. Un himno al reino se eleva formalmente en la nación del gran dragón rojo, demostrando que la he destruido y después he establecido Mi reino. Y, lo que es más importante, Mi reino se establece en la tierra. En este momento, empiezo a enviar a Mis ángeles a cada una de las naciones del mundo de forma que puedan pastorear a Mis hijos, Mi pueblo; también para satisfacer las necesidades del siguiente paso de Mi obra. Pero voy personalmente al lugar en el que el gran dragón rojo yace enroscado, para librar la batalla con él. Y cuando toda la humanidad llegue a conocerme desde el interior de la carne, y sea capaz de ver Mis obras desde ahí, entonces la guarida del gran dragón rojo quedará reducida a cenizas y desaparecerá sin dejar rastro. Como pueblo de Mi reino, puesto que detestáis totalmente al gran dragón rojo, debéis satisfacer Mi corazón con vuestros actos y, de esta forma, traer vergüenza sobre él. ¿Sentís realmente que el gran dragón rojo es odioso? ¿Sentís realmente que es el enemigo del Rey del reino? ¿Tenéis realmente fe en que podéis dar un maravilloso testimonio de Mí? ¿Tenéis realmente fe para derrotar al gran dragón rojo? Esto es lo que pido de vosotros. Todo lo que necesito es que seáis capaces de llegar hasta ese punto; ¿podréis hacerlo? ¿Tenéis fe en que podéis conseguirlo? ¿Qué es capaz de hacer el hombre? ¿No es mejor que lo haga Yo mismo? ¿Por qué digo que desciendo personalmente sobre el lugar en que se libra la batalla? Lo que quiero es vuestra fe, no vuestros hechos. Los seres humanos son incapaces de recibir Mis palabras de una forma directa, sino que simplemente mirando a su lado. ¿Has alcanzado la meta de esta forma? ¿Has llegado a conocerme de esta forma? A decir verdad, de los hombres de la tierra, nadie es capaz de mirarme directamente a la cara, nadie es capaz de recibir el significado puro y no adulterado de Mis palabras. Y por tanto he puesto en marcha un proyecto sin precedentes sobre la tierra, con el fin de alcanzar Mi meta y establecer la imagen verdadera de Mí mismo en los corazones de los hombres, y de esta forma poner fin al período en el que las nociones ejercen poder sobre los hombres.

Hoy, no sólo estoy descendiendo sobre la nación del gran dragón rojo, también estoy volviendo Mi rostro hacia todo el universo, de forma que todo el empíreo tiembla. ¿Existe un solo lugar que no se someta a Mi juicio? ¿Hay un solo lugar que no exista bajo los azotes que lanzo? Dondequiera que voy he esparcido semillas de todo tipo de desastre. Esta es una de las formas en que obro, y es sin duda un acto de salvación para el hombre; lo que le extiendo sigue siendo un tipo de amor. Deseo hacer que incluso más personas lleguen a conocerme, puedan verme, y de esta forma lleguen a venerar al Dios a quien no han visto durante tantos años, pero que hoy es práctico. ¿Por qué razón creé el mundo? ¿Por qué razón, cuando la humanidad se volvió corrupta, no la destruí completamente? ¿Por qué razón vive toda la raza humana bajo azotes? ¿Por qué me revestí Yo mismo de carne? Cuando llevo a cabo Mi obra, la humanidad no sólo conoce el sabor de lo amargo, sino también de lo dulce. De las personas en el mundo, ¿hay alguien que no viva dentro de Mi gracia? Si no otorgara bendiciones materiales a los seres humanos, ¿quiénes podrían disfrutar de la abundancia en el mundo? Sin duda, que os permitiera tomar vuestro lugar como Mi pueblo no es la única bendición, ¿no es así? Suponiendo que no fuerais Mi pueblo, sino más bien hacedores de servicio, ¿no estaríais viviendo en Mi bendición? Ninguno de vosotros es capaz de entender el origen de Mis palabras. Muchos seres humanos, lejos de valorar los títulos que les he conferido —como consecuencia del título “hacedor de servicio”—, albergan resentimiento en su corazón, y, muchos, debido al título “Mi pueblo”, engendran amor por Mí en su corazón. No tratéis a engañarme, ¡Mis ojos lo ven y lo penetran todo! ¿Quién entre vosotros recibe de buen grado? ¿Quién entre vosotros da obediencia completa? Si la salva del reino no resonase, ¿seríais realmente capaces de obedecer hasta el final? Lo que el hombre es capaz de hacer, de pensar, hasta dónde es capaz de llegar, todo esto lo he predeterminado desde hace mucho tiempo.

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 225)

A pesar de que la construcción del reino haya comenzado de manera formal, la salva del reino todavía tiene que sonar de forma oficial; ahora no es sino la profecía de lo que ha de venir. Cuando todo el pueblo haya sido hecho completo, y todas las naciones de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, entonces será el momento en que retumben los siete truenos. El día presente es una zancada adelante en la dirección de esa etapa, se ha desencadenado la embestida sobre el tiempo venidero. Este es el plan de Dios; en un futuro cercano se realizará. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo lo que ha dicho. Por tanto, queda claro que las naciones de la tierra no son sino castillos en la arena, que tiemblan cuando se acerca la marea alta: el último día es inminente y el gran dragón rojo se vendrá abajo a la palabra de Dios. Para asegurarse de que el plan de Dios se lleve a cabo con éxito, los ángeles del cielo han descendido a la tierra, y hacen lo máximo por satisfacer a Dios. El Dios encarnado mismo se ha desplegado en el campo de batalla para librar guerra contra el enemigo. Dondequiera aparece la encarnación, el enemigo es destruido en dicho lugar. China es la primera en ser aniquilada, en ser devastada por la mano de Dios. Él no le da en absoluto cuartel a China. La prueba del derrumbe progresivo del gran dragón se puede ver en la maduración continua de todo el pueblo. Obviamente, cualquiera lo puede ver. La maduración de todo el pueblo es una señal de la desaparición del enemigo. Es una pequeña explicación de lo que se quiere decir por “librar la batalla”. Dios le recordó, pues, a todo el pueblo, en numerosas ocasiones, que diera hermosos testimonios de Dios para deshacer el estatus de nociones en el corazón de los hombres: la fealdad del gran dragón rojo. Dios usa este tipo de recordatorios para avivar la fe del hombre y, al hacerlo, conseguir logros en Su obra. Esto es porque Dios ha declarado: “¿Qué es capaz de hacer el hombre? ¿No es mejor que lo haga Yo mismo?”. Toda la humanidad es así. No sólo es incapaz, sino que también se desalienta y se decepciona con facilidad. Por esta razón, es incapaz de conocer a Dios. Él no sólo revive la fe del hombre, sino que en secreto también lo empapa constantemente de fuerza.

A continuación, Dios empezó a hablarle a todo el universo. No sólo inició Su nueva obra en China, sino que por todo el universo empezó a realizar la nueva obra de hoy. En esta etapa de la obra, al querer Dios revelar todos Sus hechos por toda la tierra, para que toda la humanidad que lo ha traicionado venga de nuevo a inclinarse en sumisión ante Su trono; así, en el juicio de Dios sigue habiendo aún compasión y amor. Dios usa los acontecimientos actuales que ocurren en todo el mundo como oportunidades para hacer que los seres humanos sientan pánico y los acicatea para que busquen a Dios, de manera que puedan volver a estar ante Él. Así, Dios afirma: “Esta es una de las formas en que obro, y es sin duda un acto de salvación para el hombre; lo que le extiendo sigue siendo un tipo de amor”.

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 226)

Ejerzo Mi autoridad sobre la tierra, desplegando Mi obra en su totalidad. Todo lo que está implícito en Mi obra se refleja sobre la faz de la tierra; la humanidad en la tierra, nunca ha sido capaz de captar Mis movimientos en el cielo, ni tampoco ha reflexionado exhaustivamente sobre las órbitas y trayectorias de Mi Espíritu. La gran mayoría de los seres humanos sólo captan las nimiedades que yacen fuera del espíritu, sin ser capaces de comprender el estado real del espíritu. Las demandas que hago a la humanidad no proceden del Yo vago que soy en el cielo o del Yo imponderable que soy en la tierra; hago exigencias apropiadas de acuerdo con la estatura del hombre en la tierra. Nunca he puesto a nadie en dificultades, como tampoco he pedido a nadie que “exprima su sangre” por Mi placer, ¿podrían Mis demandas limitarse únicamente a estas condiciones? De la infinidad de criaturas sobre la tierra, ¿cuáles no se someten a las disposiciones de las palabras que proceden de Mi boca? ¿Cuál de estas criaturas que se postra frente a Mí no es completamente incinerada por Mis palabras y Mi fuego ardiente? ¿Cuál de estas criaturas se atreve a pavonearse con orgullosa exaltación en Mi presencia? ¿Cuál de estas criaturas no se postra frente a Mí? ¿Soy Yo el Dios que se limita a imponer silencio a la creación? De la infinidad de cosas en la creación, elijo aquellas que satisfacen Mi intención; de la infinidad de seres humanos en la humanidad, elijo a quienes les importe Mi corazón. Elijo la mejor de todas las estrellas, añadiendo con ello un débil rayo de luz a Mi reino. Voy caminando sobre la tierra dispersando Mi fragancia por todas partes, y en cada lugar dejo impregnada Mi forma. Cada lugar reverbera con el sonido de Mi voz. La gente por doquier permanece nostálgica sobre las hermosas escenas del ayer, ya que toda la humanidad está recordando el pasado…

Toda la humanidad anhela ver Mi rostro, pero cuando desciendo en persona sobre la tierra, todos detestan Mi llegada, todos ahuyentan la luz para que no llegue, como si Yo fuera el enemigo del hombre en el cielo. El hombre me saluda con mirada defensiva y permanece constantemente alerta, profundamente asustado de que Yo pueda tener otros planes para él. Debido a que los seres humanos me consideran un amigo desconocido, se sienten como si Yo tuviese la intención de matarlos indiscriminadamente. A los ojos del hombre, Yo soy un antagonista mortal. Habiendo probado Mi calidez en medio de la calamidad, el hombre, sin embargo, continúa sin darse cuenta de Mi amor, y sigue empeñado en eludirme y desafiarme. Lejos de tomar ventaja de que él esté en tales condiciones y tomar acciones en su contra, Yo envuelvo al hombre en la calidez del abrazo, lleno su boca con dulzura y pongo el alimento necesario en su estómago. Pero cuando Mi airada cólera sacuda las montañas y los ríos, ya no voy, a causa de la cobardía del hombre, a concederle estas diferentes formas de socorro. En este instante, me llenaré de ira, negando a todos los seres vivos la oportunidad de arrepentirse y, abandonando toda esperanza para el hombre, le impondré la retribución que tanto se merece. En ese momento, truenos y relámpagos destellarán y rugirán, como las olas del mar embravecido de ira, como decenas de miles de montañas desplomándose. Por su rebeldía, el hombre es derribado por los truenos y relámpagos, otras criaturas son eliminadas a causa de las explosiones de truenos y relámpagos, todo el universo desciende abruptamente en caos y la creación es incapaz de recuperar el aliento primario de la vida. La infinidad de multitudes de la humanidad no pueden escapar del rugido del trueno; en medio de destellos de relámpagos, los seres humanos, horda tras horda, se vuelcan sobre la corriente que fluye rápidamente, para ser arrastrados por los torrentes que caen en cascadas desde las montañas. De repente, converge allí un mundo de “hombres” en el lugar del “destino” del hombre. Los cadáveres pasan flotando sobre la superficie del océano. Toda la humanidad se aleja más de Mí a causa de Mi ira, porque el hombre ha pecado contra la esencia de Mi Espíritu, su rebelión me ha ofendido. Pero, en los lugares sin agua, otros hombres siguen disfrutando, entre risas y cantos, las promesas que Yo les he concedido.

Cuando toda la humanidad se calme, Yo emito un rayo de luz ante su mirada. Por consiguiente, a los hombres se les aclaran las ideas y la mirada y dejan de estar dispuestos a guardar silencio; de este modo, sus corazones evocan inmediatamente un sentimiento espiritual. En ese momento, toda la humanidad es resucitada. Echando a un lado sus quejas tácitas, todos los hombres vienen ante Mí, habiendo ganado otra oportunidad para sobrevivir a través de las palabras que Yo proclamo. Esto se debe a que todos los seres humanos desean vivir sobre la faz de la tierra. Sin embargo, ¿quién entre ellos ha tenido la intención de vivir por Mi causa? ¿Quién entre ellos ha revelado alguna vez cosas espléndidas en él para darme placer? ¿Quién de ellos ha detectado un aroma atrayente en Mí? Todos los seres humanos son cosas chabacanas y poco refinadas: en el exterior, parecen deslumbrar los ojos, pero en sus seres esenciales no me aman sinceramente, porque en los rincones más profundos del corazón humano nunca ha existido la menor medida de Mí. Al hombre le falta demasiado: comparándolo conmigo, parecería que estamos tan distantes como la tierra del cielo. Pero, aun así, Yo no ataco al hombre en sus puntos débiles y vulnerables, ni me burlo de él con desprecio por sus deficiencias. Mis manos han estado obrando en la tierra desde hace miles de años y todo el tiempo Mis ojos han estado vigilando a toda la humanidad. Pero nunca he tomado despreocupadamente ninguna vida humana para jugar con ella como si fuera un juguete. Observo el sumo esfuerzo que ha hecho el hombre y entiendo el precio que ha pagado. Al estar de pie frente a Mí, no deseo coger al hombre desprevenido para castigarlo, ni tampoco deseo conferirle cosas indeseables. En cambio, durante todo este tiempo, Yo sólo he proveído y he dado al hombre. Y así, lo que el hombre disfruta es totalmente Mi gracia, es enteramente la abundancia que proviene de Mi mano. Porque estoy en la tierra, el hombre nunca ha tenido que sufrir los tormentos del hambre. Más bien, permito que el hombre reciba de Mis manos las cosas que él pueda disfrutar y permito que la humanidad viva en Mis bendiciones. ¿No vive acaso toda la humanidad bajo Mi castigo? Al igual que hay abundancia en la profundidad de las montañas y una profusión de cosas que disfrutar en las aguas, ¿acaso las personas que viven en Mis palabras no gozan hoy, aún más, alimento que apreciar y degustar? Estoy en la tierra, y el hombre goza de Mis bendiciones en la tierra. Cuando deje la tierra atrás, que será también cuando Mi obra sea completada, en ese momento, la humanidad ya no recibirá ninguna indulgencia de Mí debido a su debilidad.

Extracto de ‘Capítulo 17’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 227)

¿Realmente odiáis al gran dragón rojo? ¿Verdaderamente, sinceramente, lo odiáis? ¿Por qué os he preguntado eso tantas veces? ¿Por qué sigo haciéndoos esta pregunta una y otra vez? ¿Qué imagen hay en vuestro corazón del gran dragón rojo? ¿Realmente la habéis quitado? ¿Verdaderamente no lo consideráis vuestro padre? Todas las personas deberían percibir Mi intención en Mis preguntas. No es para provocar la ira de las personas, ni para incitar la rebeldía entre los hombres, ni para que el hombre pueda encontrar su propio camino de salida, sino que es para permitirles a todas las personas que se liberen de la esclavitud del gran dragón rojo. Pero nadie debe preocuparse. Mis palabras cumplirán todo; ningún hombre puede participar y ningún hombre puede hacer la obra que Yo llevaré a cabo. Voy a limpiar el aire de todas las tierras y a erradicar de la tierra todo rastro de los demonios. Ya he comenzado y voy a empezar el primer paso de Mi obra de castigo en la morada del gran dragón rojo. Así, se puede ver que Mi castigo ha caído en todo el universo, y que el gran dragón rojo y toda clase de espíritus inmundos no tendrán poder para escapar de Mi castigo, porque Yo contemplo todas las tierras. Cuando Mi obra en la tierra se termine, es decir, cuando la época del juicio llegue a su fin, formalmente castigaré al gran dragón rojo. Mi pueblo verá Mi justo castigo hacia el gran dragón rojo, derramará sus alabanzas por Mi justicia y para siempre exaltará Mi santo nombre por Mi justicia. De ahí que llevaréis a cabo formalmente vuestro deber y formalmente me alabaréis por todas las tierras, ¡por los siglos de los siglos!

Cuando la era del juicio alcance su máximo nivel, no me apresuraré para concluir Mi obra sino que integraré a ella la evidencia de la era del castigo y permitiré que todo Mi pueblo vea esta evidencia; esto dará mayor fruto. Esta evidencia es el medio por el cual castigo al gran dragón rojo y haré que Mi pueblo lo vea con sus propios ojos para que conozca más de Mi carácter. El momento en el que Mi pueblo me gozará será cuando el gran dragón rojo sea castigado. Hacer que el pueblo del gran dragón rojo se levante y se rebele contra él es Mi plan y el método por el cual perfecciono a Mi pueblo y es una gran oportunidad para que todo Mi pueblo crezca en vida.

Extracto de ‘Capítulo 28’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 228)

Cuando sale la brillante luna, al instante la tranquila noche se hace añicos. Aunque la luna no sea llena, el hombre está de buen humor y se sienta en paz bajo la luz de la luna, admirando la hermosa escena bajo su luz. El hombre no puede describir sus emociones; es como si quisiera echar sus pensamientos al pasado, como si quisiera ver hacia el futuro, como si estuviera gozando el presente. Una sonrisa aparece en su rostro y entre el aire agradable se respira un aroma fresco; mientras una brisa suave comienza a soplar, el hombre detecta la rica fragancia y parece intoxicado por ella, incapaz de despertarse. Este es el preciso momento en que Yo he venido personalmente entre los hombres y el hombre tiene una mayor sensación del rico aroma y por lo tanto todos los hombres viven en medio de esta fragancia. Estoy en paz con el hombre, él vive en armonía conmigo, ya no tiene una perspectiva diferente a la mía, ya no podo las deficiencias del hombre, ya no hay una expresión de angustia en el rostro del hombre y la muerte ya no amenaza a toda la humanidad. Hoy, avanzo junto con el hombre a la época del castigo, yendo con él lado a lado. Yo estoy haciendo Mi obra; es decir, golpeo con Mi vara entre los hombres y cae sobre la rebeldía que habita en el hombre. A los ojos del hombre, Mi vara parece tener poderes especiales: cae sobre todos aquellos que son Mis enemigos y no los perdona fácilmente; entre todos los que se me oponen, la vara lleva a cabo su función inherente; todos los que están en Mis manos llevan a cabo su deber de acuerdo con Mi intención original, y ellos nunca han desafiado Mis deseos o cambiado su esencia. Como resultado, las aguas rugirán, las montañas se derrumbarán, los grandes ríos se desintegrarán, el hombre siempre será inestable, el sol se ensombrecerá, la luna se oscurecerá, el hombre ya no tendrá más días para vivir en paz, ya no habrán más tiempos de tranquilidad sobre la tierra, los cielos nunca más permanecerán en calma y en silencio y ya no soportarán más. Todas las cosas serán renovadas y recuperarán su apariencia original. Todos los hogares sobre la tierra serán hechos añicos y todas las naciones sobre la tierra serán destrozadas; se habrán ido los días de la reunión entre el esposo y la esposa, nunca más se reunirán la madre y el hijo, nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Todo eso que solía ser sobre la tierra Yo lo aplastaré. No les doy a las personas la oportunidad de soltar sus emociones porque Yo no tengo emociones y he llegado a detestar hasta el extremo las emociones de la gente. Es a causa de las emociones entre las personas que he sido dejado a un lado y, así, me he convertido en “otro” a sus ojos; es a causa de las emociones entre las personas que he sido olvidado; es por las emociones del hombre que él aprovecha la oportunidad para recoger su “conciencia”; es por las emociones del hombre que siempre está cansado de Mi castigo; es por las emociones del hombre que me llama injusto y parcial y dice que estoy haciendo caso omiso de los sentimientos del hombre en Mi manejo de las cosas. ¿También tengo parientes sobre la tierra? ¿Quién ha trabajado, como Yo, día y noche, sin pensar en la comida o el sueño, por el bien de todo Mi plan de gestión? ¿Cómo podría el hombre compararse con Dios? ¿Cómo podría ser compatible con Dios? ¿Cómo podría Dios, que crea, ser de la misma clase que el hombre, que es creado? ¿Cómo podría Yo siempre vivir y actuar juntamente con el hombre en la tierra? ¿A quién le preocupa Mi corazón? ¿A las oraciones del hombre? Una vez estuve de acuerdo en unirme con el hombre y caminar junto con él; y, sí, hasta este día el hombre ha vivido bajo Mi cuidado y protección, pero ¿llegará un día en que el hombre pueda separarse de Mi cuidado? Aunque el hombre nunca ha cargado de preocupación por Mi corazón, ¿quién puede seguir viviendo en una tierra sin luz? Sólo es por Mis bendiciones que el hombre ha vivido hasta el día de hoy.

Extracto de ‘Capítulo 28’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 229)

Los países están en gran caos porque la vara de Dios ha comenzado a desempeñar su papel en la tierra. La obra de Dios se puede ver en el estado de la tierra. Cuando Dios dice, “las aguas rugirán, las montañas se derrumbarán, los grandes ríos se desintegrarán”, esta es la obra inicial de la vara en la tierra, con el resultado de que “Todos los hogares sobre la tierra serán hechos añicos y todas las naciones sobre la tierra serán destrozadas; se habrán ido los días de la reunión entre el esposo y la esposa, nunca más se reunirán la madre y el hijo, nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Todo eso que solía ser sobre la tierra Yo lo aplastaré”. Tal será el estado general de las familias en la tierra. Naturalmente, no podría ser el estado de todas ellas, pero es el estado de la mayoría de ellas. Por el otro lado, se está refiriendo a las circunstancias experimentadas por las personas de esta corriente en el futuro. Predice que, una vez que han sufrido el castigo de las palabras y los incrédulos han sido sometidos a la catástrofe, ya no habrá relaciones de familia entre las personas en la tierra; todas ellas serán el pueblo de Sinim y todas serán fieles en el reino de Dios. Por lo tanto, se habrán ido los días de la reunión entre el esposo y la esposa, nunca más se reunirán la madre y el hijo, nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Y así, las familias de las personas en la tierra serán destrozadas, hechas jirones y esto será la obra final que Dios hace en el hombre. Y porque Dios esparcirá esta obra por todo el universo, Él aprovecha la oportunidad para aclararles a las personas la palabra “emoción”, permitiéndoles así ver que la voluntad de Dios es destrozar a las familias de todas las personas y mostrar que Dios usa el castigo para resolver todas las disputas familiares entre la humanidad. Si no, no habría manera de dar por terminada la parte final de la obra de Dios en la tierra. La parte final de las palabras de Dios deja expuesta la mayor debilidad de la humanidad, todos viven en emoción, y así Dios no evita a una sola de ellas y expone los secretos escondidos en los corazones de toda la humanidad. ¿Por qué a las personas les es tan difícil separarse de la emoción? ¿Es más alta que los estándares de la conciencia? ¿Puede la conciencia cumplir la voluntad de Dios? ¿Puede la emoción ayudar a las personas durante la adversidad? A los ojos de Dios, la emoción es Su enemigo, ¿no se ha expuesto esto claramente en las palabras de Dios?

Extracto de ‘Capítulo 28’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 230)

Todas las palabras de Dios contienen una parte de Su carácter. El carácter de Dios no puede expresarse plenamente en palabras, lo cual basta para mostrar cuánta riqueza hay en Él. Lo que las personas pueden ver y tocar es, después de todo, limitado, como lo es su habilidad. Aunque las palabras de Dios son claras, las personas son incapaces de entenderlas a plenitud. Toma estas palabras como ejemplo: “Bajo la luz del relámpago, cada animal es revelado en su verdadera forma. Así, también, iluminado por Mi luz, el hombre ha recuperado la santidad que una vez poseyó. ¡Oh, mundo corrupto del pasado! ¡Finalmente ha caído en el agua asquerosa, y, hundiéndose bajo la superficie, se ha disuelto en el lodo!”. Todas las palabras de Dios contienen Su ser y aunque todos son conscientes de ellas, nunca han sabido su significado. A los ojos de Dios, todos los que se resisten a Él son Sus enemigos; es decir, aquellos que pertenecen a los espíritus malignos son animales. A partir de esto se puede observar el verdadero estado de la Iglesia. Todos los hombres son iluminados por las palabras de Dios y, bajo su luz, se examinan a sí mismos sin estar sujetos a sermones o castigos o al despido directo de otros, sin estar sujetos a otras formas humanas de hacer las cosas, y sin que otros lo señalen. Desde una “perspectiva microscópica”, ellos ven muy claramente cuánta enfermedad hay realmente en su interior. En las palabras de Dios, cada tipo de espíritu se clasifica y se revela en su forma original. Los espíritus de los ángeles cada vez se vuelven más iluminados y esclarecidos, de ahí las palabras de Dios: “El hombre ha recuperado la santidad que una vez poseyó”. Estas palabras se basan en el resultado final logrado por Dios. Por el momento, por supuesto, este resultado todavía no puede alcanzarse plenamente; es solo una muestra a través de la cual puede verse la voluntad de Dios. Estas palabras bastan para mostrar que un gran número de personas se desmoronarán en las palabras de Dios y serán derrotadas en el proceso gradual de la santificación de todas las personas. Aquí “se ha disuelto en el lodo” no contradice que Dios destruya al mundo con fuego, y “relámpago” se refiere a la ira de Dios. Cuando Dios desate Su gran ira, el mundo entero experimentará, como resultado, todo tipo de desastres, como la erupción de un volcán. En lo alto, en el cielo, puede verse que en la tierra se aproxima todo tipo de calamidades a toda la humanidad, cada vez más cerca día con día. Si se mira la tierra desde arriba, la tierra presenta una variedad de escenas como las que preceden a un terremoto. El fuego líquido corre sin control, la lava fluye libremente, las montañas se mueven y una luz fría brilla por todas partes. El mundo entero se ha hundido en el fuego. Esta es la escena en la que Dios desencadena Su ira y es el momento de Su juicio. Nadie de carne y hueso podrá escapar. Por lo tanto, no se necesitarán guerras entre los países y conflictos entre las personas para destruir al mundo entero; más bien, el mundo “se regocijará en sí mismo conscientemente” dentro de la cuna del castigo de Dios. Nadie podrá escapar; cada persona, una por una, debe pasar por este calvario. Después de eso, todo el universo brillará una vez más con un resplandor santo y toda la humanidad comenzará una vez más una nueva vida. Y Dios reposará sobre el universo y bendecirá a toda la humanidad cada día. Los cielos no estarán insoportablemente desolados, sino que recuperarán la vitalidad que no han tenido desde la creación del mundo, y el “sexto día” venidero será cuando Dios comience una nueva vida. Tanto Dios como la humanidad entrarán en el reposo y el universo ya no será túrbido ni inmundo, sino que será renovado. Es por eso que Dios dijo: “La tierra ya no es mortalmente tranquila y silente; el cielo ya no está desolado y triste”. En el reino de los cielos nunca ha habido injusticia o emociones humanas ni ningún carácter corrupto de la humanidad, porque la perturbación de Satanás no está presente ahí. Todas las “personas” son capaces de entender las palabras de Dios y la vida en el cielo es una vida llena de gozo. Todos los que están en el cielo tienen sabiduría y la dignidad de Dios.

Extracto de ‘Capítulo 18’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios (Fragmento 231)

Se puede decir que todas las declaraciones de hoy profetizan asuntos futuros, indican cómo Dios prepara el siguiente paso de Su obra. Dios casi ha terminado Su obra en las personas de la iglesia y después aparecerá ante todas las personas con ira. Como Dios dice: “Haré que las personas en la tierra reconozcan Mis acciones y Mis obras serán probadas delante del ‘tribunal’ para que sean reconocidas entre las personas en toda la tierra, quienes se rendirán”. ¿Viste algo en estas palabras? En ellas está el resumen de la siguiente parte de la obra de Dios. Primero, Dios hará que todos los perros guardianes que manejan el poder político se convenzan sinceramente y hará que retrocedan del escenario de la historia por su voluntad para nunca más pelear por estatus y nunca más involucrase en ardid ni intriga. Esta obra se debe llevar a cabo por medio de Dios, al traer varios desastres a la tierra. Pero no es cierto que Dios aparecerá. En este momento, la nación del gran dragón rojo todavía será una tierra de inmundicia, y, por tanto, Dios no aparecerá, sino que solamente emergerá a través del castigo. Tal es el carácter justo de Dios y nadie puede escapar de él. Durante este tiempo, todo el que habite en la nación del gran dragón rojo sufrirá calamidad, lo que naturalmente también incluye el reino en la tierra (la iglesia). Este es el momento preciso en que los hechos aparecen y así es experimentado por todas las personas, y nadie puede escapar. Esto ha sido predestinado por Dios. Es precisamente por este paso de la obra que Dios dice: “Ahora es el momento de llevar a cabo grandes planes”. Porque, en el futuro, no habrá iglesia en la tierra, y debido a la llegada de la catástrofe, las personas solo podrán pensar en lo que está frente a ellas y abandonarán todo lo demás y será difícil para ellas gozar de Dios en medio de la catástrofe. Por consiguiente, a las personas se les pide amar a Dios con todo su corazón durante este maravilloso tiempo, para que no pierdan la oportunidad. Cuando este hecho pase, Dios habrá derrotado completamente al gran dragón rojo y así la obra de testimonio del pueblo de Dios habrá llegado a su fin; después, Dios comenzará el siguiente paso de la obra, desolando al país del gran dragón rojo y, finalmente, clavando a las personas al revés en la cruz en todo el universo, después de lo cual Él aniquilará a toda la humanidad; estos son los pasos futuros de la obra de Dios. Así pues, debéis buscar hacer vuestro máximo esfuerzo para amar a Dios en este ambiente tranquilo. En el futuro no tendréis más oportunidades de amar a Dios porque las personas sólo tienen la oportunidad de amar a Dios en la carne; cuando vivan en otro mundo, nadie hablará de amar a Dios. ¿No es esta la responsabilidad de un ser creado? Y entonces, ¿cómo debéis amar a Dios durante los días de vuestra vida? ¿Has pensado alguna vez en esto? ¿Estás esperando hasta después de morir para amar a Dios? ¿No es esto una charla vacía? Hoy, ¿por qué no buscas amar a Dios? ¿Amar a Dios mientras se está ocupado puede ser verdadero amor por Dios? La razón por la que se dice que este paso de la obra de Dios pronto llegará a su fin es porque Dios ya tiene testimonio ante Satanás. Por tanto, no hay necesidad de que el hombre haga algo; al hombre solamente se le pide buscar amar a Dios en los años que esté vivo, esto es la clave. Debido a que los requerimientos de Dios no son altos y, además, porque hay una ansiedad ardiente en Su corazón, Él ha revelado un resumen del siguiente paso de la obra antes de que este paso de la obra haya terminado, lo que claramente muestra cuánto tiempo queda; si Dios no estuviera ansioso en Su corazón, ¿hablaría estas palabras de una manera tan anticipada? Es porque el tiempo es corto que Dios obra de esta manera. Se espera que podáis amar a Dios con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza, al igual que valoráis vuestra propia vida. ¿No es esta una vida de sumo significado? ¿Dónde más podríais encontrar el significado de la vida? ¿No estás siendo demasiado ciego? ¿Estás dispuesto a amar a Dios? ¿Dios es digno del amor del hombre? ¿Las personas son dignas de la adoración del hombre? Así que, ¿qué debes hacer? Amar a Dios audazmente, sin reservas, y ver lo que te hará Dios. Ver si Él te matará. En suma, la tarea de amar a Dios es más importante que copiar y escribir cosas para Dios. Le debes dar el primer lugar a lo que es más importante para que tu vida pueda tener más valor y esté llena de felicidad, y después debes esperar la “sentencia” de Dios para ti. Me pregunto si tu plan incluirá amar a Dios. Deseo que los planes de todos se conviertan en eso que es completado por Dios y todos lleguen a ser realidad.

Extracto de ‘Capítulo 42’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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