Conocer la obra de Dios II

Palabras diarias de Dios  Fragmento 188

Como creyentes en Dios, cada uno de vosotros debería entender que ha obtenido realmente la mayor exaltación y salvación al recibir hoy la obra de Dios en los últimos días y toda la obra de Su plan que realiza en ti. Dios ha enfocado por completo Su obra en el universo en este grupo de personas. Él ha sacrificado toda la sangre de Su corazón por vosotros; Él ha retirado y os ha dado toda la obra del Espíritu en el universo. Es por eso que sois los afortunados. Más aún, Él ha trasladado Su gloria de Israel, Su pueblo escogido, a vosotros, y hará que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de este grupo. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios y, es más, sois aquellos que heredarán la gloria de Dios. Tal vez todos recordáis estas palabras: “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”. Todos habéis oído estas palabras antes, sin embargo, ninguno de vosotros comprendió su verdadero significado. Hoy, sois profundamente conscientes de su sentido real. Dios cumplirá estas palabras durante los últimos días y se cumplirán en aquellos que han sido brutalmente perseguidos por el gran dragón rojo en la tierra donde yace enroscado. El gran dragón rojo persigue a Dios y es Su enemigo y, por lo tanto, la gente en esta tierra es sometida a humillación y persecución debido a su fe en Dios, con lo cual estas palabras se cumplen en vosotros, este grupo de personas. Dado que Dios lleva a cabo Su obra en una tierra que se opone a Él, toda Su obra se enfrenta a tremendos obstáculos y muchas de Sus palabras no se pueden cumplir enseguida; así, la gente es refinada a causa de las palabras de Dios, lo que también forma parte del sufrimiento. Es tremendamente difícil para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra, para que Él pueda revelar Su sabiduría y Sus acciones maravillosas, y Dios usa esta oportunidad para hacer completas a este grupo de personas. Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista mediante el sufrimiento, el calibre y todo el carácter satánico de las personas en esta tierra inmunda, para, a partir de ello, poder obtener la gloria y a aquellos que den testimonio de Sus hechos. Este es el significado completo de todo el precio que Dios ha pagado por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista a través de aquellos que se oponen a Él, y solo así se puede revelar el gran poder de Dios. En otras palabras, solo los que están en la tierra inmunda son dignos de heredar la gloria de Dios, y solo esto puede resaltar el gran poder de Dios. Es por eso que es de la tierra inmunda y de aquellos que viven en ella que Dios obtiene gloria; tal es la intención de Dios. Esto es igual que la etapa de la obra de Jesús; Él solamente podía obtener gloria entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por la persecución de los fariseos y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado ni calumniado, ni mucho menos crucificado, y no habría podido obtener la gloria. Donde Dios obra en cada era, y donde Él realiza Su obra en la carne, allí es donde Él obtiene la gloria y donde gana a quienes Él tiene intención de ganar. Este es el plan de la obra de Dios, y esta es Su gestión.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?

Palabras diarias de Dios  Fragmento 189

En el plan de Dios de varios miles de años, dos partes de obra se realizan en la carne: en primer lugar está la obra de la crucifixión, por la cual Él obtiene gloria; la otra es la obra de conquista y perfección en los últimos días, por la cual Él obtiene gloria. Esta es la gestión de Dios. Entonces, no consideréis un tema sencillo la obra de Dios ni Su comisión para vosotros. Todos vosotros sois aquellos que heredaréis el eterno y mucho más extraordinario peso de la gloria de Dios, y esto fue ordenado especialmente por Él. De las dos partes de Su gloria, una se hace manifiesta en vosotros; la totalidad de una parte de la gloria de Dios ha sido conferida a vosotros para que sea vuestra herencia. Esta es la exaltación de Dios para ti y también el plan que Él predeterminó hace mucho tiempo. Dada la magnitud de la obra que Dios ha hecho en la tierra donde reside el gran dragón rojo, si esta obra se trasladara a otra parte, hace mucho tiempo que habría dado grandes frutos y que habría sido aceptada fácilmente por el hombre. Además, esta obra sería demasiado fácil de aceptar para los clérigos de Occidente que creen en Dios, porque la etapa de la obra de Jesús sirve como precedente. Por este motivo Dios no puede alcanzar esta etapa de la obra de ganar la gloria en otro lugar, cuando la obra es apoyada por la gente y reconocida por el estado, no hay ningún lugar para que la gloria de Dios se arraigue. Esta es, precisamente, la extraordinaria importancia que esta etapa de la obra tiene sobre esta tierra. No hay ni una sola persona entre vosotros que esté protegida por la ley; por el contrario, sois sancionados por ella. La dificultad incluso mayor es que la gente no os entiende: ya sean vuestros familiares, vuestros padres, amigos o colegas, nadie os comprende. Cuando sois “abandonados” por Dios, os es imposible seguir viviendo en este mundo, pero, aun así, las personas todavía no pueden soportar estar lejos de Dios. Este es el significado de Su conquista sobre las personas y es la gloria de Dios. Lo que habéis heredado en el presente supera lo dado a los apóstoles y profetas a lo largo de las eras, y es incluso más grande que lo dado a Moisés y Pedro. Las bendiciones no se pueden obtener en un día o dos; deben ganarse a un gran precio. Lo cual quiere decir que debéis poseer un amor que ha sido sometido al refinamiento, debéis poseer una gran fe y debéis tener las muchas verdades que Dios requiere que alcancéis. Es más, debéis poder volveros hacia la rectitud, sin sentiros intimidados ni retroceder, y debéis tener un corazón amante de Dios que sea constante hasta la muerte. Debéis tener determinación, vuestro carácter-vida debe cambiar, vuestra corrupción debe ser sanada y debéis aceptar todas las orquestaciones de Dios sin quejaros e incluso poder someteros hasta la muerte. Esto es lo que debéis alcanzar, este es el objetivo final de la obra de Dios y lo que Él requiere de este grupo de personas. Ya que Él os da, sin duda Él os pedirá a cambio y os planteará requerimientos pertinentes. Por tanto, hay razón detrás de toda la obra que Dios hace. A partir de esto se puede ver por qué, una y otra vez, Dios lleva a cabo una obra que establece altos estándares y requisitos exigentes. En consecuencia, debéis estar llenos de fe en Dios. En resumen, toda la obra de Dios se hace por vuestro bien, se hace para que podáis ser dignos de recibir Su herencia. En lugar de decir que es por la propia gloria de Dios, es mejor decir que es en aras de vuestra salvación y para perfeccionar a este grupo de personas que han sufrido tan profundamente en la tierra inmunda. Deberíais comprender la intención de Dios. Y por eso exhorto a los muchos ignorantes que no tienen ni perspicacia ni razón: no examinéis a Dios y no os resistáis más. Dios ya ha soportado todo el sufrimiento que el hombre jamás ha soportado, y hace mucho soportó por el hombre incluso más humillación. Entonces, ¿de qué es de lo que no podéis desprenderos? ¿Qué podría ser más importante que la intención de Dios? ¿Qué podría estar por encima del amor de Dios? Ya es bastante difícil para Dios llevar a cabo Su obra en esta tierra inmunda. Si, además de esto, el hombre comete ofensas a sabiendas y deliberadamente, la obra de Dios tendrá que prolongarse. En resumen, esto no es conveniente ni beneficia a nadie. Dios no está limitado por el tiempo; Su obra y Su gloria están primero. Por tanto, mientras algo sea parte de Su obra, no importa el tiempo que requiera, Él pagará cualquier precio por ello. Este es el carácter de Dios: Él no descansará hasta que se realice Su obra. Su obra solo terminará cuando obtenga la segunda parte de Su gloria. Si, en todo el universo, Dios no finaliza la segunda parte de Su obra de obtener gloria, Su día nunca llegará, Su mano nunca dejará a Su pueblo escogido, Su gloria nunca descenderá sobre Israel y Su plan nunca concluirá. Deberíais ser capaces de ver la intención de Dios y deberíais ver que la obra de Dios no es tan simple como la creación de los cielos y la tierra y todas las cosas. Esto es porque la obra del presente es la transformación de los que han sido corrompidos, que están insensibilizados hasta un grado extremo; es para purificar a los que fueron creados pero procesados por Satanás. No es la creación de Adán o Eva, y menos todavía es la creación de la luz o la creación de toda planta y animal. Dios depura las cosas que han sido corrompidas por Satanás y luego las vuelve a ganar y causa que se conviertan en cosas que le pertenecen a Él y se convierten en Su gloria. Esto no es tan sencillo como la creación de los cielos y la tierra y todas las cosas, como el hombre imagina que es, y tampoco es como la obra de maldecir a Satanás y arrojarlo al abismo sin fondo, como imagina el hombre; más bien es la obra de transformar al hombre, convirtiendo las cosas negativas y que no le pertenecen a Él en cosas positivas que sí le pertenecen. Esta es la historia real detrás de esta etapa de la obra de Dios. Debéis entender esto y evitar simplificar las cosas en exceso. La obra de Dios no es como ninguna obra ordinaria. Su maravilla y sabiduría están más allá de la mente del hombre. Dios no crea todas las cosas durante esta etapa de obra, pero tampoco las destruye. En cambio, Él transforma todas las cosas que creó y depura todas las cosas que han sido contaminadas por Satanás. Y así Dios se embarca en una gran empresa. Este es todo el significado de la obra de Dios. ¿Ves en estas palabras que la obra de Dios es realmente muy simple?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?

Palabras diarias de Dios  Fragmento 190

La obra de gestión de seis mil años de Dios está dividida en tres etapas: la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Estas tres etapas de la obra son todas por el bien de la salvación de la humanidad, es decir, son para la salvación de la humanidad que ha sido gravemente corrompida por Satanás. Sin embargo, al mismo tiempo, Dios también está batallando con Satanás. Por tanto, igual que la obra de salvación está dividida en tres etapas, la batalla contra Satanás también está dividida en tres etapas y estos dos aspectos de la obra de Dios se llevan a cabo simultáneamente. La batalla con Satanás es, en realidad, para la salvación de la humanidad y, al no ser esta obra algo que se pueda realizar con éxito en una sola etapa, esta batalla con Satanás también se divide en fases y periodos; se libra la guerra contra Satanás de acuerdo con las necesidades del hombre y el grado de corrupción que Satanás ha causado en él. En la imaginación del hombre, quizás crea que en esta batalla Dios tomará las armas contra Satanás, del mismo modo en que lo hacen dos ejércitos que combaten entre sí. Esto es meramente lo que el intelecto del hombre es capaz de imaginar; es una idea supremamente vaga y poco realista; sin embargo, es lo que el ser humano cree. Y como afirmo aquí que el medio de la salvación del hombre es a través de la batalla con Satanás, la persona imagina y cree que así es como se desarrolla la batalla. La obra de salvación del hombre consta de tres etapas; es decir, la batalla con Satanás se ha dividido en tres etapas y Satanás será así derrotado de una vez y para siempre. Sin embargo, la historia real de la totalidad de la obra de la batalla contra Satanás es que sus efectos se logran a través de varios pasos de la obra: concediéndole gracia al hombre y convirtiéndose en la ofrenda por su pecado, perdonando los pecados, conquistando y perfeccionando al hombre. Dicho sin rodeos, la batalla con Satanás no es tomar las armas contra él, sino dar testimonio por Dios mediante salvar al hombre, obrar en su vida y cambiar su carácter y derrotar así a Satanás. Así es como se derrota a Satanás, mediante la transformación del carácter corrupto del hombre. Una vez vencido, es decir, cuando el hombre haya sido completamente salvado, entonces el humillado Satanás será atado por completo y, de ese modo, el hombre habrá sido totalmente salvado. Así, la esencia de la salvación del hombre es la batalla contra Satanás, y esta batalla se refleja principalmente en la salvación del hombre. La etapa de los últimos días, en la que el hombre va a ser conquistado, es la última etapa de obra en la batalla con Satanás, y también es la obra de la completa salvación del hombre del poder de Satanás. El significado interior de la conquista del hombre es regresar a la personificación de Satanás —el hombre, que ha sido corrompido por él— al Creador luego de ser conquistado, por medio de lo cual se rebelará contra Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvado. Por tanto, la obra de conquista es la última en la batalla contra Satanás y es la fase final de la gestión de Dios, que tiene como objetivo derrotar a Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia, también sería imposible la derrota total de Satanás y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por tanto, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla con Satanás haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la especie humana. Al principio del todo, la especie humana estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado Satanás posesión del hombre y al ser este el capital en toda la gestión de Dios, si el hombre ha de salvarse, es necesario rescatarlo de las manos de Satanás; esto significa que el hombre, que ha sido retenido cautivo por Satanás, debe ser recuperado. Así, Satanás debe ser derrotado mediante cambios en el antiguo carácter del hombre y la restauración de su razón original. De este modo, el hombre, que ha sido tomado cautivo, puede ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, entonces este será avergonzado y el ser humano será rescatado en última instancia y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, se convertirá en el botín de esta batalla al completo y Satanás será objeto de castigo una vez acabada la batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá concluido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso

Palabras diarias de Dios  Fragmento 191

Dios se ha encarnado en China continental, o, en palabras de los compatriotas de Hong Kong y Taiwán, en el “interior”. Cuando Dios descendió del cielo a la tierra, nadie ni en el cielo ni en la tierra fue consciente de esto, pues este es el verdadero significado de que Dios regrese de un modo oculto. Él ha estado obrando y viviendo en la carne durante mucho tiempo; sin embargo, nadie ha sido consciente de ello. Incluso hasta el día de hoy, nadie lo reconoce. Tal vez esto seguirá siendo un enigma eterno. Esta vez, la venida de Dios en la carne es algo de lo que ningún ser humano puede ser consciente. Independientemente de qué tan grande y poderoso sea el impacto de la obra del Espíritu, Dios siempre permanece impasible, sin revelarse jamás. Se puede decir que es como si esta etapa de Su obra estuviera ocurriendo en el ámbito celestial. Aunque sea algo evidente para todos los que tengan ojos para ver, nadie lo reconoce. Cuando Dios concluya esta etapa de Su obra, la humanidad entera despertará de su largo sueño y romperá con su actitud habitual[1]. Recuerdo que Dios dijo en una ocasión: “Venir en la carne esta vez es como caer en la guarida del tigre”. Lo que esto significa es que, como en esta ronda de la obra de Dios Él viene en la carne y, además, nace en la morada del gran dragón rojo, aún más que antes, se enfrenta a un peligro extremo al venir a la tierra en esta época. Se enfrenta con cuchillos, pistolas, porras y garrotes; se enfrenta a las tentaciones; se enfrenta a multitudes que tienen rostros con intenciones asesinas. Se arriesga a que lo maten en cualquier momento. Dios vino y trajo ira consigo. Sin embargo, vino para llevar a cabo la obra de perfección; es decir, vino con el fin de llevar a cabo la segunda parte de Su obra, que continúa después de la obra de redención. Por el bien de esta etapa de Su obra, Dios ha dedicado todos sus pensamientos y cuidados, y está usando todos los medios imaginables para evitar los ataques de estas tentaciones, ocultándose con humildad y sin alardear jamás de Su identidad. Al rescatar al hombre de la cruz, Jesús solo estaba cumpliendo la obra de redención; no estaba realizando la obra de perfección. Así, solo se estaba llevando a cabo la mitad de la obra de Dios, y acabar la obra redentora solo fue la mitad de la totalidad de Su plan. Cuando la nueva era estaba a punto de empezar y la antigua comenzaba a desvanecerse, Dios Padre empezó a reflexionar sobre la segunda parte de Su obra y a hacer preparativos para ella. Esta encarnación en los últimos días no fue claramente profetizada en el pasado y, por tanto, sentó las bases para el creciente secretismo que rodeó esta vez la venida de Dios en la carne. Al amanecer, sin que la miríada de pueblos lo supieran, Dios vino a la tierra e inició Su vida en la carne. Las personas no fueron conscientes de la llegada de este momento. Quizás todas estaban dormidas; tal vez muchos de los que estaban despiertos y vigilantes esperaban, y es posible que muchos estuvieran orando en silencio a Dios en el cielo. Sin embargo, entre todas estas personas, ni una sola supo que Dios ya había llegado a la tierra. Dios obró así para llevar a cabo Su obra sin contratiempos y para lograr mejores resultados, y, también, para prevenir todavía más tentaciones. Cuando se rompa el sueño primaveral del hombre, la obra de Dios llevará ya mucho tiempo acabada y Él se marchará, poniendo fin a Su vida de vagar por la tierra y residir en ella. Ya que la obra de Dios requiere que Él actúe y hable en Su propia persona, y porque el hombre no tiene forma de intervenir, Dios ha soportado un sufrimiento extremo para venir a la tierra a hacer Él mismo la obra. El ser humano es incapaz de sustituir a Dios en Su obra. Por esta razón, Dios enfrentó peligros varios miles de veces mayores que los de la Era de la Gracia, para bajar a la tierra donde mora el gran dragón rojo con el fin de llevar a cabo Su propia obra, poniendo todo Su pensamiento y cuidado, para redimir a este grupo de gente empobrecida, este grupo de personas envueltas en una montaña de estiércol. Aunque nadie sabe de la existencia de Dios, a Él no le preocupa, porque esto beneficia enormemente Su obra. Ya que todos son crueles y despiadados en extremo, ¿cómo habrían de tolerar Su existencia? Esa es la razón por la que, habiendo venido a la tierra, Dios mantiene Su silencio. No importa lo extremadamente cruel que sea el hombre, Dios no se lo toma a pecho, sino que solo sigue haciendo la obra que necesita llevar a cabo para cumplir la más importante comisión que el Padre celestial le ha confiado. ¿Quién de entre vosotros ha reconocido la hermosura de Dios? ¿Quién muestra más consideración por la carga de Dios Padre que Su Hijo? ¿Quién es capaz de entender la voluntad de Dios Padre? En el cielo, el Espíritu de Dios Padre está a menudo preocupado y Su Hijo en la tierra ora constantemente a favor de la voluntad de Dios Padre, con una preocupación que hace pedazos Su corazón. ¿Hay alguien que sepa del amor de Dios Padre por Su Hijo? ¿Hay alguien que conozca el corazón con el que el amado Hijo extraña a Dios Padre? Separados entre el cielo y la tierra, ambos están constantemente mirando fijamente al otro desde lejos, siguiéndose mutuamente en Espíritu. ¡Oh humanidad! ¿Cuándo tendréis en consideración el corazón de Dios? ¿Cuándo comprenderéis Sus intenciones? El Padre está unido a Su Hijo así como el Hijo ama a Su Padre. ¿Por qué, entonces, deberían separarse, estando uno arriba, en el cielo, y, el otro, abajo, en la tierra? El Padre ama a Su hijo igual que el Hijo ama a Su Padre. Entonces, ¿por qué el Padre debe esperar al Hijo con tan profundo y doloroso anhelo? Tal vez no han estado separados durante mucho tiempo, pero ¿quién sabe cuántos días y noches ha estado el Padre anhelando con un doloroso anhelo, y durante cuánto tiempo ha estado añorando el rápido regreso de Su amado Hijo? Él observa, se sienta en silencio y espera; absolutamente todo se hace en aras del rápido regreso de Su amado Hijo. El Hijo que ha vagado hasta los confines de la tierra: ¿cuándo se reunirán? Aunque, una vez juntos, lo estarán por toda la eternidad, ¿cómo puede Él soportar los miles de días y noches de separación, uno arriba, en el cielo, y, el otro, abajo en la tierra? Las décadas en la tierra parecen miles de años en el cielo. ¿Cómo podría Dios Padre no estar preocupado? Cuando Dios viene a la tierra, experimenta las incontables vicisitudes del mundo humano, tal y como lo hace el hombre. Dios es inocente; así pues, ¿por qué habría de ser obligado a soportar el mismo sufrimiento que el hombre? No es de sorprender que Dios Padre anhele con tanta urgencia a Su Hijo; ¿quién puede entender el corazón de Dios? Él le da demasiado al hombre; ¿cómo puede el hombre retribuir suficientemente al corazón de Dios? Con todo, el ser humano le da muy poco a Dios. ¿Cómo podría no preocuparse Dios en vista de todo esto?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (4)

Nota al pie:

1. “Romperá con su actitud habitual” se refiere a cómo cambian las nociones y puntos de vista sobre Dios una vez que las personas han llegado a conocerlo.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 192

Prácticamente nadie entre los hombres entiende la urgencia que existe en el ánimo de Dios, porque el calibre de los seres humanos es demasiado bajo y su espíritu es bastante torpe, y, ninguno presta atención ni piensa en lo que Dios está haciendo. Por esta razón, Dios está constantemente inquieto por el hombre, como si la naturaleza bestial de este pudiera estallar en cualquier momento. A partir de esto se puede ver con mayor claridad que la venida de Dios a la tierra está seguida de exámenes inmensos de parte del hombre. Pero en aras de completar a un grupo de personas, Dios, colmado de gloria, puso al hombre al tanto de todas Sus intenciones, sin esconderle nada. Él ha decidido firmemente completar este grupo de personas y, así, ya se enfrente a la dificultad o a los exámenes, Él mira hacia otro lado y lo pasa todo por alto. Él se limita a hacer Su propia obra en silencio y cree firmemente que, un día, cuando Dios haya obtenido gloria, el hombre lo conocerá y que, cuando el hombre haya sido completado por Dios, entenderá por completo Su corazón. En el momento presente, puede que haya personas que estén examinando a Dios, malinterpretándolo o quejándose de Él; Dios no se toma nada de esto a pecho. Cuando Él descienda a la gloria, todas las personas entenderán que todo lo que Dios hace tiene como objetivo la felicidad de la especie humana y comprenderán que todo lo que Dios hace es para que esta pueda vivir mejor. La venida de Dios está seguida del examen de parte del hombre y acompañada de majestad e ira. En el momento que Dios deje al hombre, Él ya habrá obtenido la gloria hace mucho y se marchará colmado de gloria y con el gozo del regreso. Por mucho que rechacen las personas al Dios que obra en la tierra, Él no se lo toma a pecho y Él simplemente sigue llevando a cabo Su obra. La creación del mundo por parte de Dios se remonta a decenas de millones de años. Él ha venido a la tierra a realizar una cantidad inconmensurable de obra y ha experimentado plenamente el rechazo y la difamación por parte del mundo humano. Nadie da la bienvenida a Dios; lo consideran con frialdad. A lo largo de estos varios miles de años de dificultades, la conducta del hombre ha lastimado a Dios muy profundamente. Él ya no presta atención a la rebeldía del hombre, sino que ha elaborado otro plan para transformar y purificar al hombre. La burla, la calumnia, la persecución, la tribulación, el sufrimiento de la crucifixión, la exclusión por parte del hombre, etcétera, que Dios ha enfrentado desde que vino en la carne: Él ha probado lo suficiente de todo esto. Dios, que ha venido en la carne, ha sufrido al máximo las dificultades del mundo humano. Desde hace mucho, el Espíritu de Dios Padre en el cielo ha sentido que esto que ve es insoportable y, echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, espera que Su amado Hijo regrese. Lo único que Él desea es que la humanidad escuche y se someta, sienta la más grande vergüenza delante de Su carne y deje de rebelarse contra Él. Lo único que desea es que la humanidad sea capaz de creer que Dios existe. Hace tiempo que dejó de plantearle exigencias mayores al hombre, porque Él ha pagado un precio demasiado alto, pero el hombre descansa tranquilo[1] y para nada se toma Su obra a pecho.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (4)

Nota al pie:

1. “Descansa tranquilo” significa que las personas son indiferentes a la obra de Dios y no la consideran importante.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 193

Cuando Dios retornó al tercer cielo en la Era de la Gracia, Su obra de redimir a toda la especie humana ya había pasado realmente a su parte final. Lo único que quedó en la tierra fue la cruz que Jesús cargaba a Su espalda, el lino fino con el que lo envolvieron, la corona de espinas y la túnica escarlata que Él vistió (estos eran los objetos con los que los judíos se burlaron de Él). Es decir, después de que la obra de la crucifixión de Jesús provocara un gran revuelo, las cosas se volvieron a calmar. Desde entonces, los discípulos de Jesús continuaron Su obra, con el pastoreo y el riego en las iglesias en todas partes. El contenido de su obra era el siguiente: les pidieron a todas las personas que se arrepintieran, confesaran sus pecados y se bautizaran; y todos los apóstoles difundieron la verdadera historia y las circunstancias reales de la crucifixión de Jesús, y así nadie podía evitar sino postrarse ante Jesús para confesar sus pecados; y además, los apóstoles fueron a todas partes a predicar las palabras de Jesús. A partir de entonces comenzó la edificación de las iglesias en la Era de la Gracia. Lo que hizo Jesús durante esa era fue también hablar de la vida del hombre y las intenciones del Padre celestial, solo que, por tratarse de una era diferente muchos de esos dichos y prácticas diferían en gran manera de los de hoy. Sin embargo, su esencia es la misma. Son, precisa y exactamente, la obra del Espíritu de Dios en la carne. Esa clase de obra y declaraciones ha continuado hasta hoy, y esta clase de cosas se sigue compartiendo en el mundo religioso actual y no ha cambiado en absoluto. Cuando concluyó la obra de Jesús, las iglesias ya habían entrado en la senda correcta de Jesucristo. Sin embargo, Dios inició Su plan para otra etapa de Su obra, que era el asunto de Su hacerse carne en los últimos días. Tal y como lo ve el hombre, la crucifixión de Dios ya había concluido la obra de Su encarnación, redimido a toda la humanidad y le había permitido tener la llave del Hades. Todos piensan que Su obra se ha cumplido por completo. De hecho, desde la perspectiva de Dios, solo se había realizado una pequeña parte de Su obra. Lo único que había hecho era redimir a la humanidad; no la había conquistado y menos aún había cambiado la fealdad satánica del hombre. Por esta razón, Dios afirma: “Aunque Mi encarnación pasó por el dolor de la muerte, esa no fue la meta total de Mi encarnación. Jesús es Mi amado Hijo y fue clavado en la cruz por Mí, pero no concluyó exhaustivamente Mi obra. Solo llevó a cabo una porción de ella”. Así, Dios inició la segunda ronda de planes para continuar con la obra de la encarnación. La intención última de Dios consistía en perfeccionar y ganar a todas las personas salvadas de las garras de Satanás, lo cual fue la razón por la que Dios se preparó, una vez más, para hacer frente a los peligros de venir en la carne. Lo que se quiere decir con “encarnación” es venir sin gloria (porque la obra de Dios aún no ha terminado), apareciendo en su lugar en la identidad del Hijo amado, como Cristo, en quien Dios se complace. Esa es la razón por la que se dice “hacer frente al peligro”. La encarnación tiene un poder diminuto, y debe actuar con gran cautela[1], y Su poder está muy lejos de la autoridad del Padre en el cielo; Él solo cumple el ministerio de la carne y lleva a cabo la obra y la comisión de Dios Padre sin involucrarse en otra obra y solo cumple una parte de ella. Por esta razón Dios fue llamado “el Cristo” en cuanto vino a la tierra; este es el significado integrado del nombre. La razón por la que se dice que la venida está acompañada de exámenes es que solo se está completando un pedazo de la obra. Además, Dios Padre solo lo llama “Cristo” e “Hijo amado”, pero no le ha dado toda la gloria, precisamente porque la encarnación viene a realizar un pedazo de la obra, no a representar al Padre en el cielo, sino más bien a cumplir el ministerio del Hijo amado. Cuando el Hijo amado complete toda la comisión que ha aceptado sobre Sus hombros, el Padre le dará entonces gloria plena junto con la identidad de Padre. Se puede decir que este es el “código celestial”. Como aquel que ha venido en la carne y el Padre en el cielo están en dos reinos diferentes, solo se miran el uno al otro en Espíritu, el Padre velando por el Hijo amado, pero este siendo incapaz de ver al Padre desde lejos. Como las funciones de las que es capaz la carne son demasiado minúsculas y Él puede ser potencialmente asesinado en cualquier momento, Su venida está llena de gran peligro. Esto equivale a que Dios entregue una vez más a Su amado Hijo a las fauces del tigre, donde Su vida está en peligro, colocándolo en un lugar en el que Satanás está más concentrado. Incluso en esas peligrosas circunstancias, aun así Dios entregó a Su Hijo amado al pueblo de un lugar lleno de inmundicia y libertinaje para que ellos lo “criaran hasta la edad adulta”. Esto se debe a que hacer esto es la única manera de que la obra de Dios parezca adecuada y natural, el único modo en que se cumplen todos los deseos de Dios Padre y en el que se completa la última parte de Su obra entre la especie humana. Jesús solo llevó a cabo una etapa de la obra de Dios Padre. Debido a la barrera impuesta por la encarnación y a las diferencias en la obra a completar, Jesús mismo no sabía que habría un segundo retorno a la carne. Así pues, ningún expositor o profeta de la Biblia se atrevió a profetizar claramente que Dios se encarnaría nuevamente en los últimos días; esto es, que vendría de nuevo en la carne para llevar a cabo la segunda parte de Su obra en ella. Por tanto, nadie se dio cuenta de que Dios ya se había escondido desde hacía mucho tiempo en la carne. No es de sorprender, ya que solo después de que Jesús se levantó de entre los muertos y ascendió al cielo aceptó esta comisión; así pues, no existe una profecía clara acerca de la segunda encarnación de Dios y es imponderable para la mente humana. En los muchos libros de profecía que tiene la Biblia, no hay palabras que mencionen esto claramente, pero cuando Jesús vino a obrar, ya había habido una profecía clara que decía que una virgen estaría encinta y daría a luz a un hijo, lo cual significaba que Él fue concebido por el Espíritu Santo. Incluso así, Dios dijo que esto ocurrió con riesgo de muerte, ¿así que cuánto más será así hoy en día? No es de extrañar que Dios diga que esta encarnación conlleva el riesgo de peligros miles de veces mayores que los de la Era de la Gracia. En muchos lugares, Dios ha profetizado que Él va a ganar a un grupo de vencedores en la tierra de Sinim; es en la parte oriental del mundo donde se ha de ganar a los vencedores. Así, el lugar donde Dios pone Sus pies en Su segunda encarnación es, sin lugar a duda, la tierra de Sinim, el lugar exacto donde yace enrollado el gran dragón rojo. Allí ganará Dios a los vástagos del gran dragón rojo para que quede totalmente derrotado y avergonzado. Dios va a despertar a estas personas tan cargadas de sufrimiento, a despabilarlas por completo hasta que estén despiertas del todo, y a hacer que salgan de la niebla y rechacen al gran dragón rojo. Despertarán de su sueño, reconocerán la sustancia del gran dragón rojo, se volverán capaces de entregar su corazón por entero a Dios, se levantarán de la opresión de las fuerzas de la oscuridad, se pondrán de pie en el Oriente del mundo y se convertirán en la prueba de la victoria de Dios. Solo de esta manera ganará Dios la gloria. Precisamente por esta razón, Dios trajo la obra que llegó a su fin en Israel a la tierra donde el gran dragón rojo descansa enrollado y, casi dos mil años después de partir, ha venido de nuevo en la carne para seguir con la obra de la Era de la Gracia. A simple vista del hombre, Dios está inaugurando una nueva obra en la carne. Pero, desde el punto de vista de Dios, está prosiguiendo con la obra de la Era de la Gracia, pero solo tras un interregno de unos cuantos miles de años y con el cambio de la ubicación y el programa de Su obra. Aunque la imagen que ha adoptado el cuerpo de la carne en la obra de hoy parece ser totalmente diferente de la de Jesús, derivan de la misma esencia y raíz y proceden de la misma fuente. Tal vez Sus caparazones externos difieran de muchas maneras, pero la verdadera historia de Su obra es completamente idéntica. Después de todo, las eras son tan distintas como la noche y el día. Entonces, ¿cómo puede la obra de Dios seguir un patrón inalterable? ¿O cómo pueden las diferentes etapas de Su obra obstaculizarse la una a la otra?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (6)

Nota al pie:

1. “Tiene un poder diminuto, y debe actuar con gran cautela” indica que las dificultades de la carne son demasiadas, y la obra completada muy limitada.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 194

Al hombre le ha llevado hasta hoy entender que no solo carece de la provisión de su vida espiritual y de la experiencia de conocer a Dios, sino, lo que es más importante: los cambios en su carácter. Debido a que el hombre desconoce por completo la historia y la antigua cultura de su propia raza, el hombre no sabe nada acerca de la obra de Dios. Todas las personas esperan poder estar apegadas a Dios en lo profundo de su corazón, pero como su carne del hombre es desmesuradamente corrupta y son tanto insensibles como idiotas, no saben nada en absoluto sobre Dios. Al venir en medio de los hombres hoy, el propósito de Dios no es otro que transformar los pensamientos y espíritus, así como la imagen de Dios que han tenido en su corazón las personas durante decenas de millones de años. Él aprovechará esta oportunidad para perfeccionar al hombre. Es decir, por medio del conocimiento humano, Él cambiará el entendimiento de Dios por parte de la gente y su actitud hacia Él, permitiendo al hombre comenzar de cero de una manera totalmente nueva en su camino a conocer a Dios y así lograr renovar y transformar el corazón humano. La poda y la disciplina son los medios, mientras que conquistar y renovar son los objetivos. Disipar los pensamientos supersticiosos que el hombre ha mantenido sobre el Dios difuso siempre ha sido la intención de Dios y también ha sido recientemente Su intención urgente. Ojalá que todas las personas adopten una visión a largo plazo al considerar esta situación. Cambiad la forma en que cada persona experimenta para que esta urgente intención de Dios pueda materializarse pronto, y para que la última etapa de la obra de Dios en la tierra pueda acabarse perfectamente. Ofreced a Dios la devoción que os corresponde darle y por última vez consolad Su corazón. Que ninguno de vosotros, hermanos y hermanas, eluda esto o meramente se deje llevar por la inercia. Dios viene en carne esta vez como respuesta a una invitación y como respuesta dirigida al estado del hombre. Es decir, Él viene a suplirle al hombre lo que necesita. Cualquiera que sea su calibre o su crianza, en cualquier caso, Él le permitirá a todo el mundo ver la palabra de Dios y, a partir de esta, ver que Dios existe y ha aparecido, así como aceptar que Dios los perfeccione cambiando los pensamientos y las nociones del hombre, de manera que el rostro original de Dios esté firmemente arraigado en las profundidades del corazón del ser humano. Este es el único deseo de Dios en la tierra. Independientemente de lo fuerte que sea la naturaleza innata del hombre o de lo pobre que sea su sustancia, o de cuál fuera realmente el comportamiento del hombre en el pasado, Dios no les presta atención a estas cosas. Solo espera que el ser humano renueve por completo la imagen que tiene de Él en su corazón y que llegue a conocer la sustancia de la especie humana, de modo que alcance la transformación de la perspectiva ideológica del hombre y lo haga de tal manera que el hombre sea capaz de anhelarlo en el fondo y desarrolle apego eterno hacia Él. Este es el único requisito que Dios pone al hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (7)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 195

He dicho tantas veces que la obra de Dios de los últimos días se hace para alterar el espíritu de cada persona y cambiar su alma, de manera que su corazón, que ha sufrido un gran trauma, sea conmovido y transformado, y rescatar así su alma tan profundamente dañada por el pecado; esto es para despertar el espíritu de las personas, para descongelar su frío corazón y permitirles ser rejuvenecidos. Esta es la mayor intención de Dios. Dejad a un lado la conversación respecto a lo sublime y lo profundo de la vida y las experiencias del hombre; cuando el corazón de las personas haya sido despertado, cuando hayan sido despertados de sus sueños, y conozcan por completo el daño forjado por el gran dragón rojo, la obra del ministerio de Dios habrá concluido. El día en que Su obra acabe es también el día en que el hombre empieza oficialmente a recorrer la senda correcta de la fe en Dios. En ese momento, el ministerio de Dios habrá llegado a su fin: la obra del Dios encarnado habrá acabado por completo; el hombre empezará a desempeñar, oficialmente, el deber que debería realizar: llevará a cabo su ministerio. Estos son los pasos de la obra de Dios. Debéis, pues, buscar a tientas vuestra senda para entrar basándoos en el fundamento de conocer estas cosas. Todo esto es lo que debéis comprender. La entrada del hombre solo mejorará cuando se hayan producido cambios en lo profundo de su corazón, porque la obra de Dios es la salvación completa del hombre —ese que ha sido redimido, que sigue viviendo bajo las fuerzas de la oscuridad, y que nunca se ha despertado— de este lugar de reunión de los demonios. Esto es para que el hombre pueda ser liberado de milenios de pecado, sea amado por Dios, abata por completo al gran dragón rojo, establezca el reino de Dios y traiga un pronto reposo a Su corazón; es para desahogar, sin reservas, el odio que hincha vuestro pecho; para erradicar esos gérmenes mohosos, para permitiros que dejéis esta vida que no es distinta a la de un buey o un caballo; que no seáis más esclavos, que el gran dragón rojo deje de pisotearos y de daros órdenes de manera arbitraria; ya no perteneceréis a esta nación fracasada ni al abyecto gran dragón rojo; ya no os esclavizará más. Con seguridad, Dios hará pedazos el nido de los demonios, y estaréis al lado de Dios; pertenecéis al bando de Dios y no a este imperio de esclavos. Hace mucho que Dios odiaba a esta oscura sociedad con todas Sus fuerzas. Rechina los dientes, ansioso por plantar Sus pies sobre esta malvada y odiosa serpiente antigua, para que nunca más se levante y no vuelva a maltratar más al hombre. No disculpará sus actos del pasado, no tolerará que engañe al hombre, y ajustará cuentas por cada uno de sus pecados a lo largo de los siglos. Dios no dejará en lo más mínimo que este cabecilla de todo mal[1] se salga de rositas; lo destruirá por completo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (8)

Nota al pie:

1. “Cabecilla de todo mal” se refiere al viejo diablo. Esta frase expresa una extremada aversión.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 196

Muchas son las noches insomnes que Dios ha soportado por el bien de la obra para la humanidad. Desde lo más alto hasta las más bajas profundidades, Él ha descendido al infierno viviente donde reside el hombre para vivir con él entre los confines de la tierra, nunca se ha quejado de la precariedad que hay entre los hombres, nunca le ha reprochado a este su rebeldía, sino que soporta extrema humillación mientras lleva personalmente a cabo Su obra. ¿Cómo podría Dios pertenecer al infierno? ¿Cómo podría pasar Su vida allí? Sin embargo, por el bien de toda la humanidad, y para que toda ella pueda hallar descanso pronto, Él ha soportado la humillación y sufrido la injusticia al venir a la tierra, y entró personalmente en el “infierno” y el “Hades”, en el foso del tigre, para salvar al hombre. ¿De qué forma está el hombre cualificado para oponerse a Dios? ¿Qué razón tiene para quejarse de Dios? ¿Cómo puede tener el descaro de enfrentarse a Dios? El Dios del cielo ha venido a esta, la más sucia de las tierras de la licenciosidad, y nunca ha desahogado Sus agravios ni se ha quejado del hombre, sino que acepta en silencio los estragos[1] y la opresión del hombre. Nunca se ha opuesto a las exigencias poco razonables del hombre, nunca le ha hecho requerimientos excesivos ni irrazonables. Solo realiza toda la obra que necesita el hombre, soportando toda dificultad sin queja alguna: enseñar, esclarecer, reprochar, refinar por medio de las palabras, recordar, exhortar, consolar, juzgar y dejar en evidencia. ¿Cuál de Sus pasos no ha sido para la vida del hombre? Aunque ha eliminado las perspectivas y la suerte del hombre, ¿cuál de los pasos que Dios ha llevado a cabo no ha sido para su porvenir? ¿Cuál de ellos no ha sido por el bien de la supervivencia humana? ¿Cuál de ellos no ha sido para liberarlo de este sufrimiento y de la opresión de las fuerzas oscuras tan negras como la noche? ¿Cuál de ellos no es por el bien del hombre? ¿Quién puede entender el corazón de Dios, que es como el de una madre amorosa? ¿Quién puede entender el ansioso corazón de Dios? El apasionado corazón de Dios y Sus ardientes expectativas han recibido a cambio fríos corazones, miradas insensibles e indiferentes y con las reprimendas y los insultos repetidos del hombre; han sido correspondidos con cortantes observaciones, sarcasmo y menosprecio, con el ridículo del hombre, con su pisoteo y su rechazo, con su malentendido, sus quejas, su distanciamiento y su evitación; con nada más que engaños, ataques y amargura. Las palabras cálidas han sido enfrentadas con un ceño feroz y el frío desafío de mil dedos recriminatorios. Dios no puede sino soportar, con la cabeza inclinada, servir a las personas como un buey dispuesto[2]. Muchos soles y lunas, muchas veces ha mirado a las estrellas, muchas veces se ha marchado al alba y regresado al anochecer, y dando vueltas en la cama, ha soportado agonía mil veces mayores que el dolor de Su partida del lado de Su Padre, sufrido los ataques, la ruptura y la poda del hombre. La humildad y el ocultamiento de Dios se han visto correspondidos por el prejuicio[3] del hombre, con los criterios y el trato injustos del hombre y la manera silenciosa en que Dios trabaja en secreto, Su paciencia y Su tolerancia han recibido a cambio la avariciosa mirada del hombre; este intenta golpear a Dios hasta la muerte, sin remordimiento, y pisotearlo en el suelo. La actitud del hombre en su trato hacia Dios es de “rara inteligencia”, y Dios, a quien el hombre intimida y desdeña, está aplastado bajo los pies de la miríada de personas, mientras que el hombre mismo se levanta hasta lo más alto, como si quisiera ser el rey del castillo, tomar el poder absoluto[4], recibir audiencia detrás de una pantalla, para dejar a Dios como el aplicado y cumplidor director entre bastidores, al que no se le permite defenderse ni causar problema. Dios interpreta el papel del “Último Emperador”, tiene que ser una marioneta[5], desprovista de toda libertad. Los hechos del hombre son indecibles, ¿cómo, pues, está cualificado para exigirle a Dios tales o cuales cosas? ¿De qué manera está cualificado para proponerle sugerencias a Dios? ¿Cómo está cualificado para exigir que Dios se compadezca de sus debilidades? ¿De qué forma es apto para recibir la misericordia de Dios, Su magnanimidad y Su perdón, una y otra vez? ¿Dónde está su conciencia? Hace mucho que le rompió el corazón a Dios, que se lo dejó hecho pedazos. Dios vino en medio de los hombres, rebosante de alegría y entusiasmo, y esperaba que el hombre fuera caritativo con Él, aunque solo fuera con un poco de calidez. A pesar de ello, el corazón de Dios tarda en ser consolado por el hombre; lo único que ha recibido es un bombardeo[6] de ataques y tormento. El corazón del hombre es demasiado codicioso, su deseo demasiado grande; nunca puede ser saciado, siempre es tramposo e imprudente; nunca le permite a Dios libertad alguna ni derecho a la palabra, ni le deja a Dios más opción que someterse a la humillación, y permitir que el hombre lo manipule como quiera.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (9)

Notas al pie:

1. “Estragos” se usa para exponer la rebeldía de la humanidad.

2. “Han sido enfrentadas con un ceño feroz y el frío desafío de mil dedos recriminatorios […] con la cabeza inclinada, servir a las personas como un buey dispuesto” era, originalmente, una sola frase, pero aquí se divide en dos con el fin de dejar las cosas más claras. La primera parte de la frase se refiere a las acciones del hombre, mientras que la segunda indica el sufrimiento experimentado por Dios, y que Él es humilde y está escondido.

3. “Prejuicio” se refiere a la conducta rebelde de las personas.

4. “Tomar el poder absoluto” alude a la conducta rebelde de las personas. Se exaltan a sí mismas, engrilletan a otras, hacen que las sigan y sufran por ellas. Son fuerzas hostiles a Dios.

5. “Marioneta” se usa para ridiculizar a aquellos que no conocen a Dios.

6. “Un bombardeo” se usa para subrayar la baja conducta de las personas.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 197

La encarnación de Dios ha conmocionado a todas las religiones y esferas, ha “sumido en el caos” el orden original de las diversas comunidades religiosas y ha sacudido el corazón de todos los que anhelan la aparición de Dios. ¿Quién no está lleno de admiración? ¿Quién no ansía ver a Dios? Él ha estado personalmente en medio de los hombres durante muchos años, aunque estos nunca se hayan dado cuenta de ello. Hoy, Dios Mismo se ha aparecido y ha desvelado Su identidad a las masas; ¿cómo podría tal cosa no traer deleite al corazón del hombre? Dios compartió una vez con el hombre los gozos y las tristezas, las separaciones y las reuniones, y hoy se ha reunido con la especie humana, y juntos narran historias de su pasado en común. Después de que Dios se marchara de Judea, las personas no tuvieron más noticias de Él. Todos esperaban volver a encontrarse con Dios, y hoy se han encontrado con Él y se han reunido con Él una vez más y de forma inesperada. ¿Cómo podría esto no agitar los recuerdos del ayer en su interior? Hace dos mil años hoy, Simón, hijo de Jonás, descendiente de los judíos, contempló a Jesús el Salvador, comió en la misma mesa que Él y, después de seguirlo durante muchos años, desarrolló sentimientos más profundos de amistad hacia Él: lo amó desde el fondo de su corazón; amó al Señor Jesús profundamente. El pueblo de Judea no supo nada de cómo este bebé de cabello dorado, nacido en un frío pesebre, fue la primera imagen de la encarnación de Dios. Todos pensaron que era igual a ellos; nadie pensó que fuera diferente; ¿cómo podían las personas reconocer a este Jesús común y corriente? El pueblo de Judea lo veía como un hijo judío de esa época. Nadie lo consideró como un Dios amoroso ni hicieron nada, sino exigirle ciegamente, pedirle que les concediera ricas y abundantes gracias, paz y gozo. Lo único que sabían era que, como un millonario, Él poseía todo lo que uno podía desear jamás. Con todo, las personas nunca lo trataron como alguien a quien amaran; las personas de aquel tiempo no lo amaron, solo protestaban contra Él y le hicieron exigencias nada racionales. Él nunca se resistió, sino que, constantemente, dio gracias al hombre, aunque este no lo conociera. No hizo nada, sino darle al ser humano, en silencio, calidez, amor y misericordia, e incluso más, le dio un nuevo medio de práctica, y sacó al hombre de los lazos de la ley. El hombre no lo amaba; solo lo envidiaba, y reconocía Sus talentos excepcionales. ¿Cómo podía la ciega humanidad saber lo grande que era la humillación sufrida por el amoroso Jesús, el Salvador, cuando vino en medio de la humanidad? Nadie consideró Su sufrimiento, nadie conoció Su amor por Dios Padre, y nadie pudo conocer Su soledad. Aunque María fue Su madre biológica, ¿cómo podía conocer los pensamientos internos del misericordioso Señor Jesús? ¿Quién supo del indecible sufrimiento que soportó el Hijo del hombre? Tras hacerle peticiones, las personas de ese tiempo lo relegaron fríamente al fondo de su mente y lo echaron fuera. Por tanto, vagó por las calles, día tras día, año tras año, a la deriva durante muchos años hasta que cumplió treinta y tres años. Esos duros años habían sido largos y breves a la vez. Cuando las personas lo necesitaban, lo invitaban a sus casas con cara sonriente, e intentaban exigirle cosas. Después de que Él les hubiera hecho Su contribución, lo echaban fuera de inmediato. Las personas comían lo que Su boca proporcionaba, bebían Su sangre, disfrutaban de las gracias que Él les concedía; sin embargo, también se oponían a Él, porque nunca habían sabido quién les había dado la vida. En última instancia, lo clavaron en una cruz, y aun así Él no abrió Su boca. Incluso hoy, sigue en silencio. Las personas comen Su carne, beben Su sangre; comen la comida que Él hace para ellos, y caminan por el camino que Él les ha abierto, aunque siguen pretendiendo rechazarlo; en realidad, tratan al Dios que les ha dado la vida como enemigo y, en su lugar, se comportan con quienes son esclavos como ellos como el “Padre celestial”. En esto, ¿no se oponen deliberadamente a Él? ¿Cómo llegó Jesús a morir en la cruz? ¿Lo sabéis? ¿No fue traicionado por Judas, quien estaba cerca de Él, lo había comido, bebido y había disfrutado de Él? ¿No lo traicionó Judas porque Jesús no era más que un maestro normal e insignificante? Si las personas hubieran visto realmente que Jesús era extraordinario, y Aquel que era del cielo, ¿cómo habrían podido clavarlo vivo en la cruz durante veinticuatro horas, hasta que no le quedó aliento en Su cuerpo? ¿Quién puede conocer a Dios? Las personas no hacen nada, sino disfrutar de Dios con insaciable avaricia, pero nunca lo han conocido. Se les dio la mano, y se tomaron el brazo, e hicieron a “Jesús” totalmente obediente a sus mandatos, a sus órdenes. ¿Quién ha mostrado alguna vez algo del camino de la misericordia hacia este Hijo del hombre, que no tiene donde reposar Su cabeza? ¿Quién ha pensado jamás en unir fuerzas con Él para cumplir la comisión de Dios Padre? ¿Quién ha guardado un pensamiento para Él? ¿Quién ha sido considerado con Sus dificultades? Sin el más mínimo amor, el hombre ha tirado de Él de un lado para otro; el hombre no sabe de dónde vino su luz y su vida, y no hace nada sino planear en secreto cómo crucificar, una vez más, al “Jesús” de hace dos mil años, quien ha experimentado el dolor en medio de los hombres. ¿De verdad inspira “Jesús” tanto odio? ¿Se ha olvidado ya todo lo que Él hizo? El odio que se aglutinó durante miles de años acabará brotando. ¡Sois crías de los judíos! ¿Cuándo ha sido “Jesús” hostil hacia vosotros, para que lo odiarais tanto? ¡Él ha hecho y hablado tanto! ¿No ha sido nada de esto para beneficio vuestro? Os ha dado Su vida sin pedir nada a cambio; os ha dado Su totalidad. ¿De verdad seguís queriendo coméroslo vivo? Se ha dedicado por completo a vosotros sin retener nada, sin tan siquiera disfrutar de la gloria del mundo, ni de la calidez, el amor y toda la dicha y la alegría en medio de los hombres. ¡Las personas son tan malas con Él! Él no ha gozado jamás de todas las riquezas sobre la tierra; dedica la totalidad de Su corazón sincero y ferviente al hombre; Él se ha consagrado por completo a la especie humana. ¿Y quién le ha dado alguna vez afecto? ¿Quién le ha dado consuelo? El hombre ha amontonado toda la presión sobre Él, le ha entregado todo el infortunio. Le ha impuesto las experiencias más desafortunadas entre los hombres; le ha transferido la culpa por toda la injusticia y Él lo ha aceptado tácitamente. ¿Ha protestado alguna vez ante alguien? ¿Le ha exigido a alguien una pequeña recompensa? ¿Quién le ha mostrado algo de atención? Como personas normales, ¿quién no tuvo una infancia romántica? ¿Quién no tuvo una colorida juventud? ¿Quién no tiene el afecto de sus seres queridos? ¿Quién no tiene el tierno afecto de familiares y amigos? ¿Quién no tiene el respeto de los demás? ¿Quién carece de una cálida familia? ¿A quién le falta el consuelo de sus confidentes? ¿Ha disfrutado Él alguna vez de algo de esto? ¿Quién le ha proporcionado alguna vez un poco de afecto? ¿Una pizca de consuelo? ¿Quién le ha mostrado un poco de moralidad humana? ¿Quién ha sido tolerante con Él? ¿Quién lo ha acompañado durante los tiempos difíciles? ¿Quién ha pasado con Él la vida dura? El hombre no ha relajado nunca los requisitos que le hace; sencillamente, le exige sin ningún escrúpulo como si, habiendo venido al mundo del hombre, Él tuviera que ser el buey o el caballo del hombre, su prisionero, y tuviera que darle Su todo. De no ser así, el hombre no lo perdonará nunca, será siempre duro con Él, jamás lo llamará Dios ni lo tendrá en alta estima. El hombre es demasiado severo en su actitud hacia Dios, como si se propusiera atormentar a Dios hasta la muerte. Solo después de esto aflojará sus requisitos a Dios; de no ser así, el hombre nunca bajará sus estándares requeridos para Dios. ¿Cómo podría Dios no aborrecer a este tipo de hombre? ¿No es esta la tragedia de hoy? La conciencia del hombre no se ve por ninguna parte. Sigue diciendo que le retribuirá a Dios Su amor, pero lo disecciona y lo tortura hasta la muerte. ¿No es esta la “receta secreta” de su fe en Dios, transmitida por sus antepasados? No hay lugar donde no se encuentre a los “judíos”. Hoy siguen haciendo lo mismo, continúan oponiéndose a Dios, aunque creen que lo están exaltando. ¿Cómo los propios ojos del hombre podrían conocer a Dios? ¿Cómo podría el ser humano, que vive en la carne, tratar como Dios al Dios encarnado que ha venido del Espíritu? ¿Quién de entre los hombres podría conocerlo? ¿Dónde está la verdad en medio de los hombres? ¿Dónde está la verdadera justicia? ¿Quién es capaz de conocer el carácter de Dios? ¿Quién puede competir con el Dios de los cielos? No sorprende que, dado que Dios ha venido entre los hombres, nadie lo haya conocido y que Él haya sido rechazado. ¿Cómo puede el hombre tolerar la existencia de Dios? ¿Cómo puede permitir que la luz eche fuera las tinieblas del mundo? ¿No es todo esto propio del recto y sincero espíritu de dedicación del hombre? ¿No es su legítima entrada? ¿Acaso la obra de Dios no está centrada en torno a la entrada del hombre? Deseo que enlacéis la obra de Dios con la entrada del hombre, que establezcáis una buena relación entre el hombre y Dios y que cumpláis el deber que debería hacer el hombre, haciendo todo lo que podáis. De esta forma, la obra de Dios culminará posteriormente, ¡y su conclusión será que Él ganará la gloria!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (10)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 198

Hoy, Yo obro en el pueblo escogido de China, para revelar la totalidad de su carácter rebelde y para dejar en evidencia toda su fealdad y usar este contexto para decir todo lo que necesito. Entonces, llevaré a cabo el siguiente paso en Mi obra de conquistar todo el universo. Usaré Mi juicio hacia vosotros para juzgar la injusticia de todos en todo el universo, porque vosotros sois los representantes de los rebeldes en medio de la humanidad. Los que no puedan dar un paso al frente se convertirán en simples contrastes y objetos de servicio, mientras que los que puedan hacerlo serán usados. ¿Por qué digo que los que no pueden dar un paso al frente solo servirán como contrastes? Porque Mis palabras presentes y Mi obra presente tienen como objetivo vuestro pasado, y porque os habéis convertido en los representantes y en el epítome de los rebeldes entre toda la humanidad. Después, llevaré estas palabras que os conquistan a otros países y las usaré para conquistar a las personas de esos lugares; sin embargo, tú no las habrás ganado. ¿No haría eso de ti un contraste? El carácter corrupto de toda la humanidad, los actos rebeldes del hombre y las imágenes y los rostros feos del hombre, todo ello se registra hoy en las palabras que se utilizan para conquistaros. Entonces usaré estas palabras para conquistar a las personas de cada nación y denominación, porque vosotros sois el arquetipo, el precedente. Sin embargo, no me dispuse a abandonaros intencionadamente; si fracasas en hacerlo bien en tu búsqueda y, por tanto, demuestras que eres incurable, ¿no serías, simplemente, un objeto de servicio y un contraste? En una ocasión dije que Mi sabiduría se ejerce con base en los ardides de Satanás. ¿Por qué dije eso? ¿No es esa la historia real detrás de lo que estoy diciendo y haciendo ahora? Si no puedes dar un paso al frente, si no eres perfeccionado sino castigado, ¿no te convertirías en un contraste? Tal vez has sufrido mucho hasta el día de hoy, pero sigues sin entender nada; ignoras todo acerca de la vida. Aunque has sido castigado y juzgado, no has cambiado en absoluto y, muy en el fondo, no has obtenido la vida. Cuando llegue el momento de poner a prueba tu obra, experimentarás una prueba como el fuego y una tribulación aún mayor. Cuando este fuego caiga sobre ti, todo tu ser se convertirá en cenizas. No posees vida, no tienes ni una onza de oro puro en su interior, sigues atrapado en el antiguo carácter corrupto y no puedes ser siquiera un buen contraste, por tanto, ¿cómo podrías no ser descartado? ¿Puede una persona que vale menos que un penique, y que no posee vida, servir de utilidad para la obra de conquista? Cuando llegue ese momento, ¡vuestros días serán más duros que los de Noé y Sodoma! Da igual cómo ores, no te servirá de nada entonces. ¿Serás capaz de dar marcha atrás y empezar de nuevo a arrepentirte cuando la obra de salvación ya haya terminado? Una vez que se haya llevado a cabo toda la obra de salvación, no habrá más; lo que habrá será el inicio de la obra de castigo de las personas malvadas. Tú te resistes, te rebelas y haces lo incorrecto a sabiendas. ¿No eres el objetivo del duro castigo? Yo te estoy explicando esto con todo detalle hoy. Si eliges no escuchar, cuando el desastre te sobrevenga más adelante, ¿no será demasiado tarde si recién en ese momento empiezas a sentir remordimiento y comienzas a creer? Te estoy dando una oportunidad de arrepentirte hoy, pero no lo haces. ¿Cuánto quieres esperar? ¿Hasta el día del castigo? Yo no recuerdo hoy tus transgresiones del pasado; te perdono una y otra vez y me aparto de tu lado negativo y miro únicamente al positivo, porque todas Mis palabras y Mi obra presentes tienen el propósito de salvarte y Yo no tengo malas intenciones hacia ti. Sin embargo, tú te niegas a entrar; no puedes distinguir el bien del mal y no sabes apreciar la bondad. ¿Acaso esas personas no esperan simplemente la llegada del castigo y la justa retribución?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 199

Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó el arpa y la lira para alabarme, a Mí, Jehová —con el corazón lleno de alegría— fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas y enormes cantidades de riqueza, y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo fue debido a su fe. Que pudiera ser clavado en la cruz por Mí y dar un testimonio glorioso también fue debido a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue debido a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, a causa de su fe. La razón por la que las denominadas “multitudes de las naciones gentiles” han obtenido Mi revelación y han llegado a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres es también su fe. ¿Acaso todos los que son golpeados por Mis severas palabras —y que, sin embargo, obtienen consuelo en esto y son salvados— no lo logran por causa de su fe? Debido a su fe, las personas han recibido muchas cosas y no necesariamente bendiciones. Quizá no reciban la clase de felicidad y gozo que sintió David o quizá Jehová no les otorgue agua como hizo con Moisés. Por ejemplo, en el caso de Job, este fue bendecido por Jehová a causa de su fe, pero también recibió adversidad. Ya sea que recibas bendiciones o adversidad, ambos son acontecimientos benditos. Si no fuera por tu fe, no serías capaz de recibir esta obra de conquista y mucho menos de ver los actos de Jehová manifestados ante tus ojos hoy; no serías capaz de ver esto y, menos aún, podrías obtenerlo. Estas adversidades, estas calamidades, y todos los juicios, si no te sobrevinieran, ¿serías capaz de ver hoy los actos de Jehová? Hoy, la fe es la que te permite ser conquistado, y es el que seas conquistado lo que te permite creer en cada acto de Jehová. Es solo debido a la fe que recibes este tipo de castigo y juicio. Por medio de ellos, eres conquistado y perfeccionado. Si no fuera por el castigo y el juicio de hoy, tu fe sería en vano, porque no conocerías a Dios; sin importar lo mucho que creyeras en Él, tu fe solo sería palabras vacías y no tendría ninguna realidad. Es solo después de que recibes esta obra de conquista, que te hace completamente sumiso, que tu fe se vuelve verdadera y confiable, y tu corazón se vuelve hacia Dios. Aunque seas objeto de muchos juicios y maldiciones por causa de esta palabra, “fe”, tienes, sin embargo, fe verdadera, y has ganado la cosa más verdadera, real y preciosa. Esto se debe a que solo en el transcurso del juicio ves el destino de los seres creados; es en este juicio donde ves la hermosura del Creador; es en esa obra de conquista que contemplas el brazo de Dios; es en esta conquista que llegas a comprender plenamente la vida humana; es en esta conquista que obtienes la senda correcta en la vida y llegas a comprender el verdadero significado del término “hombre”; es solo en esta conquista que ves el carácter justo del Todopoderoso y Su hermoso y glorioso rostro; es en esta obra de conquista donde aprendes sobre el origen del hombre y entiendes la “historia inmortal” de toda la humanidad; es en esta conquista donde llegas a conocer a los antepasados de la humanidad y cuál es el origen de la corrupción de esta; es en esta conquista donde recibes gozo y consuelo, así como reprensión y disciplina interminables y palabras de reproche del Creador a la especie humana que Él creó; es en esta obra de conquista que recibes bendiciones, así como las adversidades que el hombre se merece… ¿No se debe todo esto a ese poquito de fe que tienes? Y ¿acaso no crece tu fe al obtener estas cosas? ¿No has ganado una cantidad enorme? No solo has escuchado la palabra de Dios y visto Su sabiduría, sino que también has experimentado personalmente cada paso de Su obra. Quizás dirías que, si no tuvieras fe, no sufrirías este tipo de castigo o juicio. Pero deberías saber que, sin fe, no solo serías incapaz de recibir esta clase de castigo ni recibir este tipo de cuidado por parte del Todopoderoso, sino que también perderías para siempre la oportunidad de encontrarte con el Creador. No conocerías nunca el origen de la humanidad y jamás entenderías la importancia de la vida humana. Incluso si tu carne pereciera y tu alma partiera, seguirías sin entender todos los actos del Creador, y, mucho menos, sabrías que Él hizo tan grande obra en la tierra después de crear a la humanidad. Como miembro de esta humanidad que Él creó, ¿estás dispuesto a caer de esta forma en las tinieblas por ignorancia y a sufrir el castigo eterno? Si te separas del castigo y el juicio de hoy, ¿con qué te encontrarás? ¿Piensas que una vez separado del juicio presente serás capaz de escapar de esta vida de sufrimiento? ¿No es verdad que si dejas “este lugar”, lo que encontrarás es un doloroso tormento o graves daños infligidos por los diablos? ¿Podrías encontrar días y noches insoportables? ¿Piensas que al escapar a este juicio de hoy, puedes evadir para siempre esa angustia futura? ¿Qué te encontrarás en el camino? ¿Será el Shangri-La que esperas? ¿Piensas que puedes escapar al castigo eterno futuro simplemente huyendo de la realidad de la forma en que lo haces ahora? Después de hoy, ¿podrás encontrar alguna vez este tipo de oportunidad y esta clase de bendición? ¿Podrás encontrarlas cuando te sobrevenga el desastre? ¿Podrás encontrarlas cuando toda la humanidad entre en el reposo? Tu feliz vida actual y tu pequeña familia armoniosa, ¿pueden sustituir tu destino eterno futuro? Si tienes fe verdadera y si obtienes mucho debido a tu fe, entonces, todo eso es lo que tú —un ser creado— deberías ganar y también lo que deberías haber tenido en primer lugar. Nada es más beneficioso para tu fe y para tu vida que esa clase de conquista.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (1)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 200

Hoy deberías saber cómo ser conquistado y cuáles son las manifestaciones de las personas después de haberlo sido. Puedes decir que has sido conquistado, pero ¿puedes someterte hasta la muerte? Debes ser capaz de seguir hasta el mismo final independientemente de si hay algunas perspectivas y no debes perder la fe en Dios independientemente del entorno. En última instancia, debes lograr dos aspectos del testimonio: el testimonio de Job —la sumisión hasta la muerte— y el testimonio de Pedro —el amor supremo a Dios—. Por un lado, debes ser como Job: él perdió todas sus posesiones materiales y enfrentó la enfermedad de la carne, pero no abandonó el nombre de Jehová. Este fue el testimonio de Job. Pedro fue capaz de amar a Dios hasta la muerte, cuando él enfrentó la muerte, siguió amando a Dios, cuando fue crucificado, siguió amando a Dios. No pensó en sus propias perspectivas ni fue tras esperanzas hermosas o pensamientos extravagantes, y solo buscó amar a Dios y someterse a todas Sus disposiciones. Así es el estándar que debes lograr para que se considere que has dado testimonio y te conviertas en una persona que ha sido hecha perfecta tras su conquista. Hoy, si las personas conociesen verdaderamente su propia esencia y estatus, ¿seguirían yendo tras perspectivas y esperanzas? Lo que deberías saber es esto: independientemente de si Dios me hace perfecto, debo seguirlo; todo lo que Él hace ahora es bueno y lo hace por mi bien, así como para que nuestras actitudes puedan cambiar y podamos liberarnos de la influencia de Satanás, para permitirnos a nosotros, que nacimos en la tierra de la inmundicia, librarnos de tal inmundicia y sacudírnosla, así como sacudirnos de la influencia de Satanás y salir de ella. Por supuesto, esto es lo que se requiere de ti, pero para Dios es simplemente conquista, que se hace para que las personas tomen la determinación de someterse y puedan dejar que todo dependa de las instrumentaciones de Dios. De esta forma se conseguirán las cosas. Hoy, la mayoría de las personas ya han sido conquistadas, pero dentro de ellas sigue habiendo mucha rebeldía y falta de sumisión. La verdadera estatura de las personas sigue siendo demasiado escasa. En cuanto tienen esperanzas y perspectivas, se sienten motivadas, y si no tienen ninguna esperanza en absoluto ni ninguna perspectiva que valga la pena mencionar, se vuelven negativas e, incluso, piensan en abandonar a Dios. Además, las personas no tienen un gran deseo de buscar vivir una humanidad normal. Esto es inaceptable. Por tanto, debo seguir hablando de conquista. De hecho, el perfeccionamiento tiene lugar al mismo tiempo que la conquista: A medida que eres conquistado, también se logran los primeros efectos de ser hecho perfecto. Donde existe una diferencia entre ser conquistado y ser perfeccionado, es de acuerdo con el grado de cambio en las personas. Ser conquistado es el primer paso de ser hecho perfecto y no reemplaza el ser hecho perfecto por completo ni es prueba de que Dios haya ganado por completo a las personas. Después de que alguien haya sido conquistado, se producen algunos cambios en su carácter, pero distan mucho de ser como los que tienen lugar en aquellos ganados completamente por Dios. Hoy, lo que se hace es la obra inicial de perfeccionar a las personas —conquistarlas— y si no consigues ser conquistado, entonces no hay forma de poder ser perfeccionado y ganado completamente por Dios. Solo obtendrás unas pocas palabras de juicio y castigo, pero estas no podrán cambiar del todo tu corazón. Así pues, serás uno de aquellos que son descartados; no será diferente de contemplar un suntuoso banquete sobre la mesa, pero no comerlo. ¿No es un escenario totalmente patético para ti? Así pues, debes perseguir cambios: tanto si es ser conquistado como perfeccionado, ambos aspectos tienen relación con si se producen cambios en ti, y si eres o no sumiso; y esto determina si puedes o no ser ganado por Dios. Que sepas que “ser conquistado” y “ser hecho perfecto” se basan simplemente en la magnitud del cambio y la sumisión, así como en cuán puro es tu amor a Dios. Lo que se requiere hoy es que puedas ser completamente perfeccionado, pero al principio debes ser conquistado; debes tener un conocimiento suficiente del juicio y el castigo de Dios, debes tener la fe de seguir y ser alguien que persigue cambios y el conocimiento de Dios. Solo entonces serás alguien que busque ser hecho perfecto. Deberíais entender que en el transcurso del perfeccionamiento seréis conquistados, y en el transcurso de ser conquistados, seréis perfeccionados. Hoy puedes buscar ser hecho perfecto o perseguir cambios en tu humanidad externa y mejoras en tu calibre; pero es de principal importancia que puedas entender que todo lo que Dios hace hoy tiene significado y es beneficioso: te permite a ti, que naciste en una tierra de inmundicia, librarte de ella y sacudírtela, te permite vencer la influencia de Satanás y liberarte de su oscura influencia; al hacer que te centres en estas cosas, te provee protección en esta tierra de inmundicia. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Que tú, que naciste en una tierra de inmundicia, seas capaz de volverte santificado, para nunca volver a ser manchado por la inmundicia, y que tú, que vives bajo el poder de Satanás, te liberes de su influencia, que Satanás no te posea ni te hostigue y, así, vivas en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de rebelarte contra Satanás: ya no revelas actitudes satánicas en lo que vives; por el contrario, vives lo que Dios exigió que el hombre lograra cuando lo creó: humanidad normal, razón normal, percepción normal, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio que un ser creado debe dar. Dices: “Nacimos en una tierra de inmundicia, pero gracias a la protección de Dios, a Su liderazgo, a que nos ha conquistado, nos hemos liberado de la influencia de Satanás. Que podamos someternos hoy es también el efecto de ser conquistados por Dios, y no porque seamos buenos o porque lo amemos de forma natural. Porque Él nos escogió y nos predestinó, hemos sido conquistados hoy, somos capaces de dar testimonio por Él y podemos servirle; así también, gracias a que Él nos escogió y nos protegió, hemos logrado la salvación y hemos sido salvados del poder de Satanás y nos hemos librado de la inmundicia y hemos sido purificados en el país del gran dragón rojo”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (2)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 201

La obra de los últimos días rompe con todos los preceptos e, independientemente de si eres maldito o castigado, mientras seas provechoso para Mi obra, y seas beneficioso para la obra de conquista de hoy, e independientemente de que seas un descendiente de Moab o el vástago del gran dragón rojo, siempre que puedas realizar el deber de un ser creado en esta etapa de la obra y hagas a fondo tu trabajo, se conseguirá el efecto debido. Tú eres el vástago del gran dragón rojo y eres un descendiente de Moab; en resumen, todos los que son de carne y hueso son seres creados, y el Creador los hizo. Tú eres un ser creado, no deberías tener elección alguna y este es tu deber. Por supuesto, hoy la obra del Creador va dirigida a todo el universo. Sin importar de quién desciendas, en última instancia, eres uno de los seres creados; vosotros —los descendientes de Moab— formáis parte de los seres creados; la única diferencia es que sois de bajo valor. Dado que hoy la obra de Dios se lleva a cabo entre todos los seres creados y está dirigida a todo el universo, el Creador es libre de seleccionar a cualquier persona, acontecimiento o cosa con el fin de hacer Su obra. No le preocupa de quién solías descender; mientras seas uno de los seres creados y mientras seas beneficioso para Su obra —la obra de conquista— y Su testimonio, Él llevará a cabo Su obra en ti sin ningún recelo. Esto destroza las nociones tradicionales de las personas, que son que Dios nunca obrará entre los gentiles, especialmente entre los que han sido malditos y son inferiores; en el caso de los que han sido maldecidos, todas las generaciones futuras que vienen de ellos también serán malditas para siempre y nunca tendrán la oportunidad de salvarse; Dios nunca descenderá y obrará en una tierra gentil, y nunca pondrá el pie en una tierra de inmundicia, porque Él es santo. La obra de Dios de los últimos días ha hecho añicos todas estas nociones. Que sepas que Dios es el Dios de todos los seres creados, Él es el Soberano de los cielos, la tierra y todas las cosas y no solo es el Dios del pueblo de Israel. Así pues, esta obra en China es de la mayor importancia y ¿no circulará por la miríada de naciones? El gran testimonio del futuro no se limitará a China; si Dios os conquistara solo a vosotros, ¿podrían ser convencidos los demonios? Estos no entienden el ser conquistados ni el gran poder de Dios, y solo cuando el pueblo escogido de Dios en todo el universo vea los efectos definitivos de esta obra, serán conquistados todos los seres creados. Nadie es más retrógrado o corrupto que los descendientes de Moab. Incluso las personas como estas han sido conquistadas; es decir, ellas, que fueron las más corruptas, que no reconocieron a Dios ni creyeron que existe un Dios, han sido conquistadas, y reconocen a Dios con su boca, lo alaban y son capaces de amarlo: este, y solo este, es el testimonio de la conquista. Aunque no sois Pedro, vivís su imagen, sois capaces de poseer su testimonio y el de Job, y este es el mayor testimonio. Finalmente dirás: “No somos israelitas, sino los descendientes rechazados de Moab; no somos Pedro, cuyo calibre somos incapaces de tener, ni Job, y ni siquiera podemos compararnos con la determinación de Pablo de sufrir por Dios y gastarse para Él, y somos muy retrógrados; por tanto, no estamos cualificados para disfrutar de las bendiciones de Dios. Él ha seguido levantándonos hoy; así que debemos satisfacerlo y, aunque somos de un calibre o una cualificación insuficientes, estamos dispuestos a satisfacer a Dios —tenemos esta determinación—. Somos los descendientes de Moab, y estábamos malditos. Dios lo preordinó y somos incapaces de cambiarlo, pero nuestro vivir y nuestro conocimiento pueden cambiar, y tenemos la determinación de satisfacer a Dios”. Cuando tomes esta determinación, se demostrará que ya posees el testimonio de haber sido conquistado.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (2)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 202

El efecto deseado de la obra de conquista es, por encima de todo, que la carne del hombre deje de rebelarse; es decir, que la mente del hombre obtenga un nuevo conocimiento de Dios, que su corazón se someta totalmente a Dios y que tenga resoluciones en aras de Dios. Que las personas cambien su personalidad o su carne no cuenta como que han sido conquistadas. Cuando su mentalidad, su conciencia y su razón cambien —es decir, cuando toda su perspectiva mental cambie—, ese será el momento en el que Dios las habrá conquistado. Cuando tienes la determinación de someterte, has adoptado una nueva mentalidad, ya no tienes nociones sobre las palabras y la obra de Dios ni ninguna intención concerniente a estas cosas y tu cerebro tiene la capacidad de pensar con normalidad —es decir, cuando puedes esforzarte por Dios de todo corazón— en ese momento eres el tipo de persona plenamente conquistada. En el ámbito de la religión, muchas personas sufren bastante a lo largo de toda su vida: someten su cuerpo y cargan su cruz e, incluso, ¡siguen sufriendo y soportando incluso al borde de la muerte! Algunos siguen ayunando en la mañana de su muerte. Durante toda su vida se niegan a sí mismos buena comida y ropa, enfocándose solo en sufrir. Son capaces de someter su cuerpo y rebelarse contra su carne. Su espíritu para soportar el padecimiento es elogiable. Pero su mentalidad, sus nociones, su perspectiva mental y su vieja naturaleza no han sido podadas en absoluto. Carecen del verdadero conocimiento de sí mismos. Su imagen mental de Dios es la tradicional de un dios difuso. Su determinación de sufrir por Él procede de su fervor y de la buena personalidad de su humanidad. Aunque creen en Él, no lo conocen ni saben Sus intenciones. Simplemente trabajan y sufren ciegamente por Dios. No le dan ningún valor al discernimiento, se preocupan poco por cómo asegurarse de que su servicio cumpla realmente las intenciones de Dios y, menos aún, son conscientes de cómo lograr conocer a Dios. El Dios al que sirven no es Dios en Su imagen inherente, sino un Dios que han imaginado, un Dios del que han oído hablar o del que solamente han leído en leyendas escritas. Luego usan su fértil imaginación y su devoción para sufrir por Dios y emprender la obra de Dios que Él quiere llevar a cabo. Su servicio es demasiado impreciso, tanto que prácticamente ninguno de ellos es realmente capaz de servir conforme a las intenciones de Dios. Independientemente de con cuánto gusto sufran, su perspectiva original sobre el servicio y la imagen mental que tienen de Dios siguen inalteradas, porque no han pasado por el juicio, el castigo, el refinamiento y el perfeccionamiento de Dios ni nadie los ha guiado haciendo uso de la verdad. Aunque creen en Jesús el Salvador, ninguno de ellos ha visto jamás al Salvador. Solo lo conocen a través de leyendas y habladurías. En consecuencia, su servicio solo equivale a servir sin ton ni son, con los ojos cerrados, como un ciego que sirve a su propio padre. Al final, ¿qué puede lograrse con ese servicio? ¿Y quién lo aprobaría? De principio a fin, su servicio sigue siendo el mismo; solo reciben lecciones creadas por el hombre y basan su servicio únicamente en su naturalidad y sus propias preferencias. ¿Qué recompensa podría traer esto? Ni siquiera Pedro, quien vio a Jesús, sabía cómo servir conforme a las intenciones de Dios; solo llegó a saberlo al final, en su vejez. ¿Qué dice esto acerca de esos ciegos que no han experimentado la más mínima poda y que no han tenido a nadie que los guíe? ¿No es el servicio de muchos entre vosotros hoy como el de estas personas ciegas? Todos los que no han recibido juicio ni poda y no han cambiado, ¿acaso no son todos aquellos que no han sido conquistados por completo? ¿De qué sirven tales personas? Si tu mentalidad, tu conocimiento de la vida y tu conocimiento de Dios no muestran un cambio nuevo y en verdad no obtienes nada, ¡entonces nunca conseguirás ningún resultado en tu servicio! Sin una visión y un nuevo conocimiento de la obra de Dios, no eres conquistado. Tu seguimiento de Dios será entonces como el de aquellos que sufren y ayunan: ¡será de poco valor! ¡Digo que su servicio es fútil precisamente porque hay poco testimonio en lo que hacen! Esas personas sufren y pasan tiempo en prisión a lo largo de sus vidas, siempre son pacientes, siempre aman y siempre cargan con la cruz y el mundo los insulta y los rechaza; experimentan todo tipo de dificultades. Aunque son obedientes hasta el final, siguen sin ser conquistados y no pueden ofrecer testimonio de haber sido conquistados. Han sufrido mucho, pero en su interior no conocen en absoluto a Dios. No se ha podado nada de su vieja mentalidad, sus viejas nociones, sus prácticas religiosas, su conocimiento producido por el hombre ni su pensamiento humano. No hay ni una pizca de nuevo conocimiento en ellos. Ni un poco del conocimiento que tienen de Dios es verdadero o preciso. Han malinterpretado Sus intenciones. ¿Le sirve esto a Dios? Fuera cual fuera tu conocimiento de Dios en el pasado, si sigue siendo el mismo hoy y sigues basando tu conocimiento de Dios en tus propias nociones y pensamientos sin importar lo que Él haga, es decir, si no posees un conocimiento nuevo y verdadero de Dios, si no logras conocer la imagen y el carácter inherentes de Dios, si tu conocimiento de Dios sigue siendo guiado por un pensamiento feudal supersticioso y sigue siendo imaginaciones y nociones humanas, entonces no has sido conquistado. Las muchas palabras que ahora te digo tienen el fin de hacerte saber, de dejar que este conocimiento te lleve a un conocimiento nuevo y preciso. También tienen el fin de podar las viejas nociones y el viejo conocimiento que albergas, para que puedas adquirir nuevo conocimiento. Si verdaderamente comes y bebes Mis palabras, tu conocimiento cambiará considerablemente. Siempre que comas y bebas las palabras de Dios con un corazón sumiso, tu perspectiva cambiará por completo. Siempre que seas capaz de aceptar los repetidos castigos, tu vieja mentalidad cambiará poco a poco. Siempre que tu vieja mentalidad se sustituya totalmente con la nueva, tu práctica también cambiará en consecuencia. De esta manera, tu servicio será cada vez más preciso y podrá cumplir cada vez más las intenciones de Dios. Si puedes cambiar tu vida, tu conocimiento de la vida humana y tus muchas nociones sobre Dios, tu naturalidad disminuirá gradualmente. Esto, y nada menos que esto, es el efecto que se logra cuando Dios conquista a las personas; es el cambio que ocurre en las personas. Si, al creer en Dios, lo único que sabes es someter tu cuerpo, y soportar y sufrir, y no sabes si eso es correcto o incorrecto, y, mucho menos, en beneficio de quién lo haces, ¿cómo puede esta práctica llevar a un cambio?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (3)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 203

¿Qué significa ser perfeccionado? ¿Qué significa ser conquistado? ¿Qué criterios se deben cumplir para que la gente sea conquistada? ¿Y qué criterios se deben cumplir para ser perfeccionado? Conquistar y perfeccionar tienen ambos el propósito de hacer que el hombre sea completo, de forma que este pueda ser restaurado a su semejanza original, y quedar liberado de sus actitudes satánicas corruptas y de la influencia de Satanás. Esta conquista llega pronto en el proceso de obrar al hombre; es el primer paso de la obra. Perfeccionar es el segundo, y es la obra de conclusión. Todas las personas deben someterse al proceso de ser conquistadas; de lo contrario, no tendrían manera de conocer a Dios, no serían conscientes de que hay un Dios, es decir, sería imposible para ellas reconocerlo. Y si la gente no le reconoce, también es imposible que Dios los haga completos, ya que no cumplen los criterios para esta compleción. Si ni siquiera reconoces a Dios, entonces ¿cómo puedes conocerle? ¿Cómo puedes buscarlo? Tampoco serás capaz de dar testimonio de Él, y menos aún tendrás la fe para satisfacerlo. Por tanto, para cualquiera que quiera ser hecho completo, el primer paso debe ser someterse a la obra de conquista. Esta es la primera condición. Pero tanto la conquista como el perfeccionamiento son para obrar en la gente y cambiarla; cada uno es parte de la obra de gestionar al hombre. Estos son los dos pasos para hacer que alguien sea una persona perfecta y ambos son indispensables. Es cierto que “ser conquistado” no suena muy bien, pero en realidad el proceso de conquista de alguien es el de cambiarlo. Una vez que hayas sido conquistado, a pesar de que no se han desechado tus actitudes corruptas por completo, las habrás conocido. Por medio de la obra de conquista habrás llegado a conocer tu humanidad inferior y también mucha de tu propia rebeldía. Aunque serás incapaz de despojarte de estas cosas o cambiarlas dentro del corto período de la obra de conquista, llegarás a conocerlas, y esto establecerá el fundamento para tu perfección. Así pues, la conquista y el perfeccionamiento se llevan a cabo para cambiar a las personas, para liberarlas de sus actitudes satánicas corruptas de forma que puedan darse plenamente a Dios. Es solo que ser conquistado es el primer paso en cambiar el carácter de las personas, además del primer paso para que las personas se entreguen totalmente a Dios, y es un paso inferior al de ser perfeccionado. El carácter-vida de una persona conquistada cambia mucho menos que el de una persona perfeccionada. “Ser conquistado” y “ser perfeccionado” son conceptos diferentes entre sí porque son distintas fases de la obra y porque les exigen a las personas diferentes estándares requeridos; la conquista se los exige más bajos y el perfeccionamiento se los exige más elevados. Los perfeccionados son personas justas, han sido santificados; son cristalizaciones de la obra de gestionar al hombre, o productos finales. Aunque no son humanos perfectos, son personas que buscan vivir vidas llenas de sentido. Los conquistados, entretanto, solo reconocen verbalmente que Dios existe y solo reconocen que Dios se ha encarnado, que la Palabra ha aparecido en la carne y que Dios ha venido a la tierra para llevar a cabo la obra de juicio y castigo. Además, reconocen que el juicio y el castigo de Dios, así como Su golpe y refinamiento son todos beneficiosos para el hombre. Acaban de comenzar a tener una especie de semejanza humana. Tienen alguna perspectiva de la vida, pero les sigue resultando confusa. En otras palabras, están justo empezando a poseer un poco de humanidad. Estos son los efectos de ser conquistado. Cuando las personas entran en la senda de la perfección, su viejo carácter es capaz de cambiar. Además, sus vidas siguen creciendo y entran gradualmente más a fondo en la verdad. Son capaces de aborrecer al mundo y a todos aquellos que no persiguen la verdad. En particular, no solo se aborrecen a sí mismas, sino más que eso, se conocen claramente a sí mismas. Están dispuestas a vivir conforme a la verdad, hacen que su objetivo sea perseguirla y no están dispuestas a vivir en los pensamientos de su propia mente. Sienten aborrecimiento por la sentenciosidad, la soberbia y la vanidad del hombre, hablan con un fuerte sentido del decoro, tienen discernimiento y sabiduría al afrontar las cosas, y son leales y sumisas a Dios. Si experimentan un momento de castigo y juicio, no solo no se vuelven negativas o débiles, sino que están agradecidas por este castigo y juicio de Dios, creyendo que no pueden pasar sin el castigo y el juicio de Dios, que las protege. No buscan una fe de paz y gozo ni de buscar comerse el pan y saciarse. Tampoco buscan disfrutes carnales temporales. Esto es lo que poseen aquellos que son perfeccionados. Después de que las personas son conquistadas, reconocen que hay un Dios, pero ese reconocimiento se manifiesta en ellos en un número limitado de modos. ¿Qué significa realmente que la Palabra se manifieste en la carne? ¿Qué significa la encarnación? ¿Qué ha hecho Dios encarnado? ¿Cuáles son la meta y el significado de Su obra? Después de experimentar tanto de Su obra, de Sus hechos en la carne, ¿qué has ganado? Solo serás alguien conquistado después de entender todas estas cosas. Si dices únicamente que reconoces que hay un Dios, pero no renuncias a lo que deberías renunciar y eres incapaz de abandonar disfrutes carnales cuando es el momento de abandonarlos, en su lugar sigues codiciando las comodidades carnales como siempre lo has hecho y, si eres incapaz de desprenderte de ninguno de los prejuicios contra los hermanos y hermanas, si no pagas ningún precio al llevar a cabo muchas prácticas simples, entonces eso demuestra que sigues sin ser conquistado. En ese caso, aunque haya mucho que entiendas, no servirá de nada. Los conquistados son personas que han conseguido algunos cambios iniciales y una entrada inicial. Experimentar el juicio y el castigo de Dios hace que las personas tengan un conocimiento inicial de Él y una comprensión inicial de la verdad. Puede que seas incapaz de entrar completamente en la realidad de muchas verdades más profundas y detalladas, pero puedes poner en práctica muchas verdades rudimentarias, como las que implican tus disfrutes carnales o tu estatus personal en tu vida real. Por supuesto, todo esto es el efecto que se consigue en la gente durante el proceso de ser conquistado. Los cambios en el carácter también se pueden ver en los conquistados, por ejemplo su forma de vestir y estilizarse y cómo viven: todo eso puede cambiar. Su perspectiva de la creencia en Dios cambia, tienen claras las metas de su búsqueda y su determinación es mayor. Durante la obra de conquista, se producen los cambios correspondientes en su carácter-vida. Hay cambios, pero son superficiales, preliminares, y muy inferiores a los cambios en el carácter y las metas de la búsqueda de aquellos que han sido perfeccionados. Si en el transcurso de ser conquistada, el carácter de una persona no cambia en absoluto y no obtiene ninguna verdad, entonces ¡esta persona es basura y completamente inútil! ¡Las personas que no han sido conquistadas no pueden ser perfeccionadas! Si una persona solo busca ser conquistada, entonces no puede ser hecha totalmente completa, aunque en su carácter exhiba ciertos cambios correspondientes durante la obra de conquista. También perderá las verdades iniciales que obtuvo. Existe una inmensa diferencia entre el cambio de carácter que se produce en los conquistados y los perfeccionados. Pero ser conquistado es el primer paso en el cambio; es el fundamento. La ausencia de este cambio inicial demuestra que, en realidad, una persona no conoce a Dios en absoluto, ya que este conocimiento viene del juicio, y tal juicio es un elemento principal de la obra de conquista. Así que, todos los que son perfeccionados, primero han de ser conquistados; si no, no habrá manera de que sean perfeccionados.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (4)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 204

Hoy, os amonesto de este modo por el bien de vuestra propia supervivencia, para que Mi obra avance sin problemas y Mi obra inaugural en el universo entero pueda llevarse a cabo de manera más adecuada y perfecta, revelando Mis palabras, Mi autoridad, Mi majestad y Mi juicio a las personas de cada país y nación. La obra que llevo a cabo entre vosotros es el comienzo de Mi obra en todo el universo. A pesar de que ahora ya es el tiempo de los últimos días, sabed que los “últimos días” no es más que un nombre para una era, un término que se refiere a una era; al igual que la Era de la Ley y la Era de la Gracia, indica una era completa, en lugar de unos pocos años o meses finales. Sin embargo, los últimos días son diferentes de la Era de la Gracia y de la Era de la Ley. La obra de los últimos días no se lleva a cabo en Israel, sino entre los gentiles; esta obra conquista a las personas de todas las naciones y tribus fuera de Israel ante Mi trono, para que Mi gloria en el universo pueda llenar el cosmos y el firmamento. Es para que Yo pueda obtener una mayor gloria, para que todos los seres creados de la tierra puedan difundir Mi gloria a la miríada de naciones, por siempre entre las generaciones futuras, y todos los seres creados en el cielo y en la tierra puedan ver toda la gloria que Yo he obtenido en la tierra. La obra realizada durante los últimos días es la obra de conquista. No se trata de guiar a todas las personas sobre la tierra para que lleven su vida terrenal, sino la conclusión de la milenaria e imperecedera vida de sufrimiento de la humanidad en la tierra. Como consecuencia, la obra de los últimos días no puede ser como la obra en Israel, que duró varios miles de años, ni puede ser como la obra en Judea, que duró solo unos cuantos años y entonces continuó durante dos milenios hasta la segunda encarnación de Dios. La gente de los últimos días solo interactúa con la reaparición del Redentor en la carne y recibe la obra y las palabras personales de Dios. No pasarán dos mil años antes de que los últimos días lleguen a su fin; son breves, como el tiempo en el que Jesús llevó a cabo la obra de la Era de la Gracia en Judea. Esto se debe a que los últimos días se tratan de concluir la era entera. Se trata de completar y finalizar el plan de gestión de seis mil años de Dios y de concluir el viaje de la vida de sufrimiento de la humanidad. No se trata de llevar a toda la humanidad a la próxima era ni de permitir que la vida de la humanidad continúe; eso no tendría ninguna importancia para Mi plan de gestión ni para la existencia del hombre. Si la humanidad continuara de esta manera, entonces tarde o temprano sería totalmente devorada por el diablo malvado y esas almas que me pertenecen serían al final arruinadas por sus manos. Mi obra dura tan solo seis mil años y del mismo modo solo he permitido que el control del maligno sobre toda la especie humana dure seis mil años. Así que ya no queda tiempo. No deseo ni seguir ni retrasarme por más tiempo: durante los últimos días, derrotaré a Satanás, recobraré toda Mi gloria y recuperaré todas las almas que me pertenecen a Mí en la tierra, de manera que esas almas afligidas puedan escapar del mar de sufrimiento y, así, concluirá toda Mi obra en la tierra. A partir de ese día, nunca más me haré carne en la tierra y nunca más Mi Espíritu, que es soberano sobre todo, obrará sobre la tierra. Solo voy a recrear una especie humana en la tierra, una especie humana que sea santificada y que sea Mi ciudad fiel en la tierra. Pero debéis saber que Yo no voy a aniquilar al mundo entero ni a toda la humanidad. Mantendré ese tercio restante, el tercio completamente conquistado por Mí y que me ama, así como haré que ese tercio sea fructífero y se multiplique en la tierra, al igual que lo hicieron los israelitas bajo la ley; recibirán la abundancia de ovejas y ganado con los que Yo los alimento, así como todas las riquezas de la tierra. Esta humanidad permanecerá conmigo para siempre; sin embargo, no será la especie humana deplorablemente sucia de hoy, sino una especie humana que sea un conjunto de todos aquellos a los que he ganado. Una especie humana como esta no sufrirá el daño, la perturbación ni el acoso de Satanás y será la única especie humana que continúe viviendo sobre la tierra después de que Yo haya derrotado a Satanás. Es la especie humana que hoy ha sido conquistada por Mí y que ha obtenido Mi promesa. Por tanto, la especie humana que ha sido conquistada en los últimos días es también la especie humana que permanecerá y obtendrá Mis bendiciones eternas. Será la única evidencia de Mi triunfo sobre Satanás y el único botín de Mi guerra contra él. A todo este botín de guerra lo he salvado Yo del poder de Satanás y dicho botín es la única cristalización y el único fruto de Mi plan de gestión de seis mil años. Proviene de todas las naciones y denominaciones, de cada lugar y país en el universo entero. Es de diferentes etnias y tiene diferentes idiomas, costumbres y colores de piel, y se extiende a lo largo de todas las naciones y denominaciones de toda la tierra e incluso de cada rincón del mundo. Finalmente, se reunirá para formar una especie humana completa, un conjunto de personas al que no pueden alcanzar las fuerzas de Satanás. Aquellos entre la humanidad que no hayan sido salvados ni conquistados por Mí se hundirán en silencio en las profundidades del mar y arderán en Mis llamas abrasadoras por toda la eternidad. Voy a aniquilar a esta vieja especie humana supremamente inmunda, tal como aniquilé a los hijos primogénitos, al ganado y a las ovejas primogénitos de Egipto y dejé solo a los israelitas, que comieron carne de cordero, bebieron sangre de cordero y marcaron los dinteles de sus puertas con sangre de cordero. ¿Acaso las personas que han sido conquistadas por Mí y que son de Mi familia no son también las que comen la carne del Cordero, que soy Yo, y beben la sangre del Cordero, que soy Yo, y que han sido redimidas por Mí y me adoran? ¿No están tales personas acompañadas siempre de Mi gloria? ¿Acaso no se hundieron en silencio en las profundidades del mar, hace ya mucho tiempo, aquellos que carecen de la carne del Cordero, que soy Yo? Hoy os resistís a Mí y hoy Mis palabras son iguales a las pronunciadas por Jehová a los hijos y nietos de Israel. Sin embargo, hay intransigencia en el fondo de vuestros corazones y estáis almacenando Mi ira, trayendo más sufrimiento sobre vuestra carne, más juicio sobre vuestros pecados y más ira sobre vuestra injusticia. ¿Quién podría salvarse de Mi día de ira cuando me tratáis hoy de esta manera? ¿La injusticia de quién podría escapar de Mis ojos de castigo? ¿Las iniquidades de quién podrían escapar de Mis manos, las del Todopoderoso? ¿La resistencia de quién podría escapar de Mi juicio, el del Todopoderoso? Yo, Jehová, os hablo así a vosotros, los descendientes de la familia de los gentiles, y las palabras que os digo superan todas las declaraciones de la Era de la Ley y de la Era de la Gracia; sin embargo, vosotros sois más intransigentes que todo el pueblo de Egipto. ¿Acaso no acumuláis Mi ira mientras hago Mi obra reposadamente? ¿Cómo podíais escapar ilesos de Mi día, el del Todopoderoso?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira

Palabras diarias de Dios  Fragmento 205

Debéis dedicaros por completo a Mi obra. Debéis hacer obra que me beneficie. Estoy dispuesto a explicaros todo lo que no entendéis de forma que podáis obtener de Mí todo aquello de lo que carecéis. Aunque vuestros defectos son demasiado numerosos para contarlos, estoy dispuesto a seguir realizando la obra que debería estar realizando en vosotros, concediéndoos Mi última misericordia, de forma que podáis beneficiaros de Mí y obtener la gloria ausente en vosotros y que el mundo nunca ha visto. He obrado durante muchos años, pero nunca nadie entre la humanidad me ha conocido. Estoy dispuesto a contaros secretos que nunca he contado a nadie.

Entre los humanos, fui el Espíritu que no podían ver, el Espíritu con el que nunca podían contactar. Debido a Mis tres etapas de obra en la tierra (creación del mundo, redención y destrucción), aparezco entre ellos en diferentes momentos —nunca públicamente— para realizar Mi obra. La primera vez que vine entre los humanos fue durante la Era de la Redención. Por supuesto, vine a una familia judía; así, los primeros en ver la venida de Dios a la tierra fueron los judíos. La razón por la que llevé a cabo esta obra en persona fue que quise usar Mi carne encarnada como una ofrenda por el pecado para hacer Mi obra de redención. Así que los primeros en verme fueron los judíos de la Era de la Gracia. Esa fue la primera vez que obré en la carne. En la Era del Reino, Mi obra es conquistar y perfeccionar, así que todavía realizo en la carne Mi obra de pastoreo. Esta es la segunda vez que Yo obro en la carne. En las dos etapas finales de la obra, aquello con lo que las personas contactan ya no es el Espíritu invisible e intangible, sino una persona que es el Espíritu materializado como carne. Así pues, a los ojos del hombre, vuelvo a ser un humano sin un atisbo de Dios en Mí. Además, el Dios que las personas ven no es solo varón, sino también mujer, lo que es sumamente asombroso y desconcertante para ellas. Mi reiterada obra extraordinaria ha destrozado viejas creencias sostenidas durante muchos, muchos años. ¡Las personas están atónitas! Dios no es solo el Espíritu Santo, el Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, o el Espíritu que todo lo engloba, sino que también es un ser humano, un humano normal, un humano excepcionalmente común. No es solo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno fue concebido por el Espíritu Santo y el otro nació de un humano, aunque derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios han asumido la obra de Dios Padre, y distintos en que uno hizo la obra de redención mientras el otro hace la de conquista. Ambos representan a Dios Padre, pero uno es el Redentor lleno de bondad y misericordia, y el otro es el Dios de justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanzó la obra de redención, mientras el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquista. Uno es el Principio, el otro, el Final. Uno es carne sin pecado, mientras el otro es carne que completa la redención, que continúa la obra y que nunca es pecaminosa. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y nacieron en lugares diferentes, y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva y se puede hablar de ella en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno fue un bebé varón y la otra una niña recién nacida. Durante estos muchos años, lo que las personas han visto no es solo el Espíritu ni solo un ser humano, un varón, sino también muchas cosas que no están de acuerdo con las nociones humanas; así, los humanos nunca pueden comprenderme totalmente y siguen creyendo en Mí a medias y dudando de Mí a medias, como si en efecto existiera, pero también fuera un sueño ilusorio, razón por la cual, a día de hoy, las personas siguen sin saber qué es Dios. ¿Puedes resumirme realmente en una simple frase? ¿Te atreves a decir realmente: “Jesús no es otro que Dios y Dios no es otro que Jesús”? ¿Eres realmente tan atrevido como para decir: “Dios no es otro que el Espíritu y el Espíritu no es otro que Dios”? ¿Te atreves a decir: “Dios es solamente un ser humano vestido de carne”? ¿Tienes verdaderamente la valentía de afirmar: “La imagen de Jesús es la gran imagen de Dios”? ¿Eres capaz de usar tu aptitud literaria para explicar exhaustivamente el carácter y la imagen de Dios? ¿De verdad te atreves a decir: “Dios solo creó a los varones, no a las mujeres, a Su imagen”? Si dices esto, entonces ninguna mujer estaría entre Mis escogidos, ni mucho menos sería una clase de humanidad. ¿Sabes ahora realmente lo que es Dios? ¿Es Dios un humano? ¿Es Dios un Espíritu? ¿Es Dios realmente un varón? ¿Solo Jesús puede completar la obra que Yo voy a hacer? Si solo eliges una de las anteriores para resumir Mi esencia, entonces eres un devoto creyente que es extremadamente ignorante. Si solo hiciera la obra de la encarnación una vez, ¿me delimitaríais? ¿De verdad puedes entenderme por completo con solo un vistazo? ¿De verdad puedes resumirme completamente basándote en aquello a lo que has estado expuesto toda tu vida? Si hiciera la misma obra en Mis dos encarnaciones, ¿cómo me percibiríais? ¿Me dejaríais clavado en la cruz para siempre? ¿Podría ser Dios tan simple como aseguras?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cuál es tu entendimiento de Dios?

Palabras diarias de Dios  Fragmento 206

Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel y la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel y cada etapa fue llevada a cabo entre el primer pueblo escogido. Consecuentemente, los israelitas creen que Jehová Dios solo es el Dios de los israelitas. Como Jesús obró en Judea, donde completó la obra de la crucifixión, los judíos lo consideran el Redentor del pueblo judío. Ellos piensan que Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo, que Él no es el Señor que redime a los británicos ni a los estadounidenses, sino el que redime a los israelitas, y que fue a los judíos a los que redimió en Israel. En realidad, Dios es el Soberano sobre todas las cosas. Él es el Dios de todos los seres creados. No es tan solo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de todos los seres creados. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel y a causa de ello la gente ha desarrollado ciertas nociones. Las personas creen que Jehová hizo Su obra en Israel, que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea y que, además, hizo Su obra en la carne. En cualquier caso, piensan que Su obra no se extendió más allá de Israel. Dios no obró en los egipcios ni en los indios; solo lo hizo en los israelitas. Las personas se forman así diversas nociones y delimitan la obra de Dios en un ámbito determinado. Dicen que, cuando Dios obra, debe hacerlo sobre el pueblo escogido y en Israel; que salvo los israelitas, Dios no obra en nadie más, ni hay mayor alcance de Su obra. Son especialmente estrictos al mantener a raya a Dios encarnado y no le permiten moverse más allá de los límites de Israel. ¿No son todos estos conceptos meramente humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, todos los seres creados; ¿cómo podría entonces limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿para qué haría todos los seres creados? Él creó el mundo entero y ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años, no solo en Israel, sino también en cada persona del universo. Ya seas chino, estadounidense, británico o ruso, toda persona es descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ninguna de ellas puede escaparse de los límites de los seres creados y ninguna puede quitarse el título de “descendiente de Adán”. Todos son seres creados y todos son la descendencia de Adán; también son todos los descendientes corruptos de Adán y Eva. No solo los israelitas son seres creados, sino todas las personas; es simplemente que algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Los israelitas tienen muchas cosas agradables; Dios obró en ellos al principio porque eran los menos corruptos. Los chinos no pueden compararse con ellos; son muy inferiores. Así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra solo se llevó a cabo en Judea, y esto dio lugar a muchas nociones y preceptos entre los hombres. De hecho, si Dios actuara de acuerdo con nociones humanas, solo sería el Dios de los israelitas y sería así incapaz de difundir Su obra a las naciones gentiles, porque solo sería el Dios de los israelitas y no el Dios de todos los seres creados. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería grande entre las naciones gentiles, que se difundiría en ellas. ¿Por qué se profetizó esto? Si Dios fuera solo el Dios de los israelitas, solo obraría en Israel. Además, no difundiría esta obra ni realizaría tal profecía. Como sí la hizo, difundirá, sin duda alguna, Su obra entre las naciones gentiles y en todos los países y pueblos. Como afirmó esto, lo debe hacer. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de todos los seres creados. Independientemente de si obra en los israelitas o por toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en el país del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel pudo ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también convertirse en la base para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será grande entre las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles es esta obra que Él hace en el país del gran dragón rojo. Que Dios encarnado obre en esta tierra y en estas personas malditas contradice particularmente las nociones humanas; estas personas son las más humildes de todas, no valen nada y Jehová las abandonó inicialmente. Puede que unas personas renuncien a otras, pero si Dios renuncia a ellas, entonces no habrá nadie con menos estatus y con menos valor. Para un ser creado, que Satanás lo posea o que la gente renuncie a él es algo muy doloroso; pero que el Creador renuncie a un ser creado significa que el estatus de este no puede ser más bajo. Los descendientes de Moab fueron maldecidos y nacieron en este país atrasado; sin duda, de entre toda la gente bajo la influencia de las tinieblas, los descendientes de Moab son las personas con el estatus más bajo. Como estas personas han tenido hasta ahora el estatus más bajo, la obra realizada en ellas es la que más destruye las nociones humanas, y es también la más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años de Dios. Hacer esta obra en estas personas es lo que mejor destruye las nociones humanas y con esto Dios lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su obra inicial se llevó a cabo en Judea, dentro de los límites de Israel; entre las naciones gentiles no hizo obra alguna para lanzar una era nueva. La etapa final de obra no solo se lleva a cabo en los gentiles, sino más aún, en esas personas que han sido maldecidas. Este aspecto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás y así, Dios “se vuelve” el Dios de todos los seres creados en el universo, el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es el Señor de todos los seres creados

Palabras diarias de Dios  Fragmento 207

Hay actualmente algunos que siguen sin entender qué obra nueva ha empezado Dios. Él ha dado paso a un nuevo comienzo entre las naciones gentiles. Él ha empezado una era nueva y ha iniciado obra nueva, y está haciendo esta obra en los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado jamás esta obra a lo largo de las eras y las generaciones. Nadie ha oído siquiera de ella y ni mucho menos la ha apreciado. La sabiduría, lo milagroso, lo insondable, la grandeza y la santidad de Dios se revelan a través de esta etapa de obra: la obra de los últimos días. ¿No es esta una obra nueva que destruye las nociones humanas? Hay algunos que piensan así: “Ya que Dios maldijo a Moab y dijo que renunciaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Estos son los gentiles que fueron malditos por Dios y expulsados de Israel; los israelitas los llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son solo perros gentiles, sino aun peor, los hijos que van a perecer; es decir, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque nacieran dentro de los límites de Israel inicialmente, no forman parte de su pueblo y fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas de todas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era sobre ellos, pues ellos representan a la humanidad corrupta. La obra de Dios no es indiscriminada ni carente de propósito; la obra que Él hace en estas personas hoy es también obra que se realiza en los seres creados. Noé era un ser creado, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo que sea de carne y hueso es un ser creado. La obra de Dios va dirigida a todos los seres creados; no depende de si uno es maldecido después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a todos los seres creados, no a ese pueblo escogido que no ha sido maldito. Como Dios pretende llevar a cabo Su obra sobre Sus seres creados, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa, y Él obrará sobre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, rompe todos los preceptos cuando obra en las personas; ¡las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no existen para Él! El pueblo judío es bueno, y también lo es el pueblo escogido de Israel; son personas de calibre alto y humanidad buena. Al principio, Jehová lanzó Su obra sobre ellos y llevó a cabo Su obra más temprana, pero no tendría sentido convertirlos en destinatarios de la obra de conquista de hoy. Aunque ellos también pueden ser parte de los seres creados y tienen muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra sobre ellos. No sería capaz de conquistar a las personas ni podría convencer a todos los seres creados. Este es precisamente el sentido de que Su obra pasara a estas personas del país del gran dragón rojo. Lo más significativo aquí es Su lanzamiento de una era, Su ruptura de todos los preceptos y todas las nociones humanas y Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se siguiera llevando a cabo sobre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es solo el Dios de los israelitas, que solo estos son el pueblo escogido de Dios y que solo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. La encarnación de Dios durante los últimos días en el país gentil del gran dragón rojo cumple Su obra de ser el Dios de todos los seres creados, completa toda Su obra de gestión y concluye la parte central de Su obra de gestión en el país del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que todos los seres creados adoren al Creador. Por tanto, cada etapa de obra tiene mucho sentido; Dios no hace nada que no tenga sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra da paso a una nueva era y concluye las dos anteriores; por otro, destruye todas las nociones y todas las viejas formas de fe y de entender las cosas de las personas. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, los elimina por completo, conquistando de esta forma completamente a la humanidad. A través de la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo sobre ellos, Dios conquistará a las personas de todo el universo. Esta es la importancia más profunda de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de ella. Aunque ahora sepas que tu propia posición es baja y que vales poco, seguirás sintiendo que has heredado una bendición tan grande y recibido una promesa tan grande, así como que puedes ayudar a realizar esta gran obra, contemplar Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente y seguir Su voluntad, lo cual te parece la cosa más gozosa. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días también se llevase a cabo sobre los israelitas, no solo todos los seres creados creerían que solo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios no conseguiría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva, ni ninguna obra de lanzamiento de una era nueva, entre las naciones gentiles. La etapa de obra actual, la obra de lanzamiento de una era nueva, se lleva a cabo primero entre las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza inicialmente sobre los descendientes de Moab, y así se lanza la era completa. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en las nociones humanas y no ha permitido que quede nada de él. En Su obra de conquista ha destruido las nociones humanas y las formas viejas y previas de entender las cosas. Deja que las personas vean que con Dios no hay preceptos, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, y que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga sobre los seres creados. Toda la obra que hace tiene sentido y se lleva a cabo de acuerdo con Sus propias intenciones y sabiduría, y no según las elecciones y nociones humanas. Si algo es beneficioso para Su obra, lo hace; si algo no lo es, no lo hace, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona a los destinatarios y el lugar de Su obra de acuerdo con el sentido y el propósito de esta. Él no se ciñe a preceptos pasados cuando obra, ni sigue viejas fórmulas. En su lugar, planifica Su obra según el sentido de esta. Al final, alcanzará un efecto auténtico y la meta prevista. Si no entiendes estas cosas hoy, esta obra no tendrá efecto en ti.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios es el Señor de todos los seres creados

Palabras diarias de Dios  Fragmento 208

¿Cómo de grande son los obstáculos a la obra de Dios? ¿Lo ha sabido alguien alguna vez? Con las personas enjauladas por matizaciones supersticiosas muy arraigadas, ¿quién es capaz de conocer el verdadero rostro de Dios? Con este conocimiento cultural atrasado, tan superficial y absurdo, ¿cómo podrían comprender por completo las palabras pronunciadas por Dios? Incluso cuando se les habla cara a cara, y se les nutre de boca a boca, ¿cómo podrían comprender? En ocasiones, es como si las palabras de Dios hubieran caído en oídos sordos: las personas no tienen la más mínima reacción, menean la cabeza y no entienden nada. ¿Cómo podría esto no ser preocupante? Esta “distante[1] historia cultural antigua y este distante conocimiento cultural antiguo” han nutrido a un grupo tan inútil de personas. ¡La cultura antigua —preciosa herencia— es un montón de basura! ¡Hace mucho que se convirtió en una vergüenza eterna y no vale la pena mencionarla! Les ha enseñado a las personas los trucos y las técnicas de oponerse a Dios, y la “dirección ordenada y benévola”[2] de la educación nacional ha hecho que estas sean incluso más rebeldes contra Dios. Cada parte de la obra de Dios es extremadamente difícil, y cada paso de ella sobre la tierra ha resultado angustioso para Dios. ¡Qué difícil es Su obra en la tierra! Los pasos de la obra de Dios en la tierra están llenos de dificultades: por la debilidad, las deficiencias, la inmadurez, la ignorancia y todo lo del hombre, Dios hace planes meticulosos y considera las cosas de manera meditada. El hombre es como un tigre de papel al que uno no se atreve a enfadar ni a provocar; apenas lo tocas, te muerde o cae y pierde su camino y es como si, ante la más mínima falta de atención por parte de Dios, recayera o ignorara a Dios o corriera a sus padres cerdos y perros para disfrutar de las cosas inmundas de sus cuerpos. ¡Qué gran obstáculo! Prácticamente a cada paso de Su obra, Dios es sometido a examen y en casi cada paso Dios corre gran peligro. Sus palabras son sinceras y honestas, sin malicia; aun así ¿quién está dispuesto a aceptarlas? ¿Quién está dispuesto a rendirse por completo? Esto le rompe el corazón a Dios. Él se esfuerza día y noche por el hombre; le acosa la angustia por la vida del hombre y muestra entendimiento y tolerancia hacia su debilidad. Ha sufrido muchos giros y vueltas en cada paso de Su obra, por cada palabra que pronuncia; siempre se encuentra entre la espada y la pared, y piensa en la debilidad, la rebeldía, la inmadurez y la vulnerabilidad del hombre día y noche… una y otra vez. ¿Quién ha sabido esto? ¿A quién puede hacerle confidencias? ¿Quién sería capaz de entender? Él siempre odia los pecados del hombre, su falta de agallas, su falta de carácter; siempre se preocupa por su vulnerabilidad y considera la senda que el ser humano tiene delante; siempre, al ver las palabras y las obras del hombre, se llena de misericordia e ira y la vista de estas cosas siempre produce dolor en Su corazón. Después de todo, el hombre inocente se ha ido haciendo insensible; ¿por qué tendría Dios que ponerle siempre las cosas difíciles? El hombre vulnerable está totalmente desprovisto de perseverancia; ¿por qué debería Dios tener siempre una ira constante hacia él? El hombre débil y sin poder ya no tiene la menor vitalidad; ¿por qué debería Dios reprenderlo siempre por su rebeldía? ¿Quién puede resistir las amenazas de Dios en el cielo? Después de todo, el hombre es débil y Dios, sin tener ninguna otra elección, ha reprimido Su ira a lo profundo de Su corazón, permitiendo al hombre reflexionar pausadamente sobre sí mismo. Con todo, el hombre, quien tiene grave angustia, no tiene la menor comprensión de las intenciones de Dios. Ha sido pisoteado bajo los pies del viejo rey de los diablos, pero es completamente inconsciente y siempre se pone en contra de Dios, o bien es tibio con Él. Dios ha pronunciado tantas palabras, con todo, ¿quién se las ha tomado alguna vez en serio? El hombre no entiende las palabras de Dios, pero está impertérrito y nada anhela; nunca ha conocido de verdad la esencia del viejo diablo. Las personas viven en el Hades, en el infierno, pero creen vivir en el palacio del fondo del mar; son perseguidas por el gran dragón rojo, pero se creen “favorecidas”[3] por el Estado. El diablo las deja en ridículo, pero ellas piensan que están disfrutando de la maestría superlativa de la carne. ¡Qué montón de desgraciados sórdidos y miserables! El hombre se ha encontrado con el infortunio, pero no lo sabe y, en esta oscura sociedad, sufre contratiempo tras contratiempo[4]; con todo, nunca ha despertado a ello. ¿Cuándo se despojará de su carácter de ser amable consigo mismo y su carácter servil? ¿Por qué es desconsiderado con el corazón de Dios? ¿Consiente en silencio esta opresión y dificultad? ¿Acaso no desea que llegue el día en que pueda cambiar la oscuridad por la luz? ¿No desea recuperar la rectitud y la verdad que han sido agraviadas? ¿Está dispuesto a observar y a no hacer nada mientras las personas rechazan la verdad y tergiversan los hechos? ¿Está dispuesto a seguir soportando esta injusticia? ¿Está dispuesto a ser un esclavo? ¿A perecer a manos de Dios junto con los esclavos de este estado fallido? ¿Dónde está tu determinación? ¿Dónde está tu ambición? ¿Y tu dignidad? ¿Dónde está tu integridad? ¿Tu libertad? ¿Acaso estás dispuesto a dar toda tu vida[5] por el gran dragón rojo, el rey de los demonios? ¿Te hace feliz dejar que te torture hasta la muerte? El rostro de lo profundo es caótico y oscuro, mientras que la gente común que sufre tanta aflicción clama al cielo y se queja en la tierra. ¿Cuándo será capaz el hombre de mantener erguida su cabeza? El hombre está flaco y demacrado, ¿cómo podría contender con este diablo cruel y tirano? ¿Por qué no entrega su vida a Dios lo antes posible? ¿Por qué todavía vacila? ¿Cuándo puede terminar la obra de Dios? Es intimidado y oprimido sin rumbo de esta manera, y finalmente toda su vida transcurre en vano; ¿por qué tiene tanta prisa por llegar y está tan apresurado por irse? ¿Por qué no guarda algo precioso que darle a Dios? ¿Ha olvidado los milenios de odio?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (8)

Notas al pie:

1. “Distante” se usa en tono de burla.

2. “Dirección ordenada y benévola” se utiliza en tono burlón.

3. “Favorecidas” se usa para burlarse de las personas que parecen acartonadas y no tienen conciencia de sí mismas.

4. “Contratiempo tras contratiempo” indica que las personas nacieron en la tierra del gran dragón rojo y que son incapaces de mantener la cabeza en alto.

5. “A dar toda tu vida” se utiliza en un sentido despectivo.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 209

La senda de hoy no es fácil de caminar. Se podría decir que es difícil de encontrar y, a través de los tiempos, ha sido extremadamente raro lograrlo. Sin embargo, ¿quién habría pensado que la carne del hombre por sí sola sería suficiente para llevarlo a la ruina? La obra de hoy es ciertamente preciosa como lluvia de primavera y valiosa como la bondad de Dios hacia el hombre. Sin embargo, si el hombre no conoce el propósito de Su obra actual ni entiende la esencia de la humanidad, entonces ¿cómo se puede hablar de su preciosidad y valía? La carne no les pertenece a los propios humanos, así que nadie puede ver claramente cuál será su destino en realidad. No obstante, deberías saber bien que el Creador regresará a la humanidad, que fue creada, a su posición original y restaurará su imagen original desde el momento de su creación. El Señor recobrará por completo el aliento que sopló en el hombre, recuperará sus huesos y carne y devolverá todo al Creador. Él transformará y renovará por completo a la humanidad y recuperará del hombre toda la herencia, que no pertenece a la humanidad, sino a Dios, y nunca más se la entregará a la humanidad. Esto es porque, para empezar, ninguna de esas cosas perteneció a la humanidad. Él todo lo recuperará: pero esto no es un saqueo injusto, sino que está destinado a restaurar el cielo y la tierra a sus estados originales, además de transformar y renovar al hombre. Este es el destino razonable para el hombre, aunque tal vez no será una reapropiación de la carne después de que ha sido castigada, como las personas podrían imaginar. Dios no quiere los esqueletos de la carne después de su destrucción; Él quiere los elementos originales del hombre, que pertenecieron a Dios en el principio. Por consiguiente, no aniquilará a la humanidad ni erradicará completamente la carne del hombre, porque la carne del hombre no es su propiedad privada. Sino más bien el apéndice de Dios, quien gestiona la humanidad. ¿Cómo podría Él aniquilar la carne del hombre para Su “disfrute”? A estas alturas, ¿has dejado ir de verdad toda esa carne tuya que ni siquiera vale un centavo? Si pudieras comprender el treinta por ciento de la obra de los últimos días (ese mero treinta por ciento significa comprender la obra del Espíritu Santo hoy, así como la obra de Dios sobre la palabra, en los últimos días), entonces no seguirías “sirviendo” o siendo “filial” a tu carne, que ha sido corrupta muchos años, como es hoy el caso. Debes ver claramente que los humanos ahora han avanzado a un estado sin precedentes y ya no seguirán rodando hacia delante, como las ruedas de la historia. Tu carne mohosa hace mucho que está cubierta de moscas, así que ¿cómo puede tener el poder de dar marcha atrás a las ruedas de la historia que Dios ha permitido que continúen hasta el día de hoy? ¿Cómo puede hacer que el reloj mudo de los últimos días vuelva a funcionar y lograr que sus manecillas se sigan moviendo en el sentido correcto? ¿Cómo puede volver a transformar el mundo que parece envuelto en densa niebla? ¿Puede tu carne revivir las montañas y los ríos? ¿Puede tu carne, que tiene solo una pequeña función, realmente restaurar la clase de mundo humano que has anhelado? ¿Puedes verdaderamente educar a tus descendientes para que se conviertan en “seres humanos”? ¿Ahora lo entiendes? ¿A qué pertenece tu carne exactamente? La intención original de Dios para salvar al hombre, para perfeccionar al hombre y para transformar al hombre no fue darte una hermosa patria o traer un reposo tranquilo a la carne del hombre; fue por el bien de Su gloria y Su testimonio, para el mejor disfrute de la humanidad en el futuro y para que pronto pudiera reposar. Aun así, no fue para tu carne, porque el hombre es el capital de la gestión de Dios, y la carne del hombre es simplemente un apéndice. (Un hombre es un objeto tanto con espíritu como con cuerpo, mientras que la carne es solo un elemento que se pudre. Esto quiere decir que la carne es una herramienta para usar en el plan de gestión). Deberías saber que el que Dios perfeccione, complete y gane a los hombres no trae nada sino espadas y azotes para su carne, además de sufrimiento sin fin, el ardor del fuego, juicio, castigo y maldiciones sin misericordia, y pruebas sin límite. Tal es la historia real y la verdad sobre la obra de gestionar al hombre. Sin embargo, todas estas cosas están dirigidas contra la carne del hombre y todas las flechas de hostilidad se dirigen sin piedad hacia la carne del hombre (porque el hombre es inocente). Todo esto es por el bien de Su gloria y testimonio y para Su gestión. Esto se debe a que Su obra no es solamente por el bien de la humanidad, sino además por todo el plan y para cumplir Su intención original cuando Él creó a la humanidad. Por lo tanto, tal vez el noventa por ciento de las experiencias del hombre son sufrimientos y pruebas de fuego, y hay muy pocos, o incluso ninguno, de esos días dulces y felices que la carne del hombre ha anhelado. Más incapaz aún es el hombre de disfrutar momentos felices en la carne, pasando preciados momentos con Dios. La carne es inmunda así que lo que la carne del hombre ve o disfruta no es nada sino el castigo de Dios, que el hombre encuentra desconsiderado, como si le faltara razón normal. Esto es porque Dios revelará Su carácter justo, el cual es “desconsiderado con el hombre”, y Él no tolera las ofensas del hombre y odia a los enemigos. Dios abiertamente revela todo Su carácter a través de cualquier medio necesario, concluyendo así la obra de Su batalla de seis mil años con Satanás, ¡la obra de la salvación de toda la humanidad, y la destrucción del viejo Satanás!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El propósito de gestionar al hombre

Palabras diarias de Dios  Fragmento 210

Los últimos días han llegado, y en los países alrededor del mundo reina el caos. Hay desorden político, por todos lados están apareciendo hambrunas, pestilencias, inundaciones y sequías. Hay desastres en el mundo del hombre; los cielos también han enviado calamidades. Estas son las señales de los últimos días. Pero para las personas, parece como un mundo de regocijo y esplendor. El mundo se está volviendo cada vez más pomposo y seductor. Los corazones de las personas se sienten todos atraídos por él y muchas personas están atrapadas y son incapaces de librarse de él; una gran cantidad de personas será desorientada por los que están involucrados en superchería y brujería. Si no te esfuerzas por progresar, no tienes aspiraciones y no te has arraigado en el camino verdadero, te arrastrará la marea de la maldad. China es el país más atrasado de todos, es la tierra donde el gran dragón rojo yace enroscado, tiene la mayor cantidad de personas que adoran ídolos y que están involucradas en la brujería, tiene la mayor cantidad de templos y es un lugar donde residen los espíritus inmundos. Naciste de él, fuiste educado por él, quedaste impregnado de su influencia; has sido corrompido y torturado por él, pero después de ser despertado, te rebelas en su contra y eres ganado al completo por Dios. Esta es la gloria de Dios y es por ello que esta etapa de la obra tiene gran significación. Dios ha hecho una obra de tan gran escala, ha hablado tantas palabras y Él, en última instancia, os ganará por completo; esta es una parte de la obra de la gestión de Dios y vosotros sois el “botín de la victoria” de la batalla de Dios con Satanás. Cuanto más entendáis la verdad y mejor sea vuestra vida de iglesia, más será derrocado el gran dragón rojo. Todos estos son asuntos del reino espiritual, son las batallas del reino espiritual y cuando Dios salga victorioso, Satanás será avergonzado y caerá. Esta etapa de la obra de Dios es tremendamente significativa. Dios hace la obra de tal magnitud y salva completamente a este grupo de personas para que puedas escapar de la influencia de Satanás, vivir en la tierra santa, vivir en la luz de Dios y tener el liderazgo y la guía de la luz. Entonces tu vida tiene sentido. Lo que coméis y vestís es diferente a lo de los no creyentes; disfrutáis las palabras de Dios y lleváis una vida significativa, y ¿qué disfrutan ellos? Disfrutan solo el “legado ancestral” y su “espíritu nacional”. ¡No tienen el menor vestigio de humanidad! Vuestra vestimenta y cuidado personal, vuestras palabras y acciones, todo es diferente de lo suyo. En última instancia, escaparéis por completo de la inmundicia, ya no seréis atrapados en la tentación de Satanás y ganaréis la provisión diaria de Dios. Siempre debéis ser precavidos. Aunque vivís en un lugar inmundo, no estáis manchados con la inmundicia y podéis vivir junto a Dios, recibiendo Su gran protección. Dios os ha escogido entre todos en esta tierra amarilla. ¿No sois las personas más bendecidas? Eres un ser creado; por supuesto, debes adorar a Dios y buscar una vida con sentido. Si no adoras a Dios, sino que vives en tu carne inmunda, ¿no eres solo una bestia vestida de humano? Como eres un ser humano, ¡te debes gastar para Dios y soportar todo el sufrimiento! El pequeño sufrimiento que estás experimentando ahora, lo debes aceptar con alegría y tranquilidad y vivir una vida significativa como Job y Pedro. En este mundo, el hombre usa la ropa del diablo, come la comida del diablo, trabaja y sirve bajo el dominio del diablo y es pisoteado por él hasta el punto de estar cubierto de inmundicia. No ha captado el significado de la vida ni obtenido el camino verdadero; ¿qué significado tiene vivir así? Vosotros sois personas que buscáis la senda correcta y buscáis mejorar. Os levantáis en el país del gran dragón rojo y sois aquellos a quienes Dios llama justos. ¿No es esa la vida con mayor sentido?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (2)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 211

Hoy en día, la obra que llevo a cabo en vosotros pretende introduciros en una vida con una humanidad normal; es la obra de inicio de una nueva era y de llevar a la humanidad a la vida de la nueva era. Paso a paso, llevo a cabo y desarrollo esta obra directamente entre vosotros: os enseño cara a cara, os tomo de la mano, os cuento lo que no entendéis, os otorgo cuanto os falta. Puede decirse que toda esta obra es vuestra provisión de vida, la cual, además, os guía hacia una vida con una humanidad normal; está destinada ex profeso a proveer sustento de vida a este grupo de personas en los últimos días. Para Mí, toda esta obra está destinada a concluir la antigua era y marcar el comienzo de una nueva; en cuanto a Satanás, me hice carne precisamente para derrotarlo. La obra que ahora realizo entre vosotros es vuestro sustento presente y vuestra salvación a tiempo, pero en los próximos años os contaré todas las verdades, todo el camino de la vida, e incluso la obra del futuro; con esto os bastará para que experimentéis las cosas normalmente el día de mañana. Todas Mis palabras son cuanto os he confiado. No hago ninguna otra exhortación; hoy, todas las palabras que os dirijo son Mi exhortación a vosotros, pues hoy no tenéis experiencia en muchas de las palabras que digo ni entendéis su significado interior. Algún día vuestras experiencias se materializarán como he dicho hoy. Estas palabras son vuestras visiones de hoy y aquello de lo que dependeréis en el futuro; son sustento de vida hoy y una exhortación para el futuro, y no podría haberla mejor. Esto es así porque el tiempo que tengo para obrar en la tierra no es tanto como el que tenéis vosotros para experimentar Mis palabras; Yo simplemente estoy terminando Mi obra, mientras que vosotros estáis buscando la vida, un proceso que implica un largo recorrido vital. Solo después de experimentar muchas cosas podréis recibir plenamente el camino de la vida; solo entonces entenderéis el significado interno de Mis palabras de hoy. Cuando tengáis Mis palabras en vuestras manos, cuando cada uno haya recibido todas Mis comisiones, una vez que os haya encomendado todo lo que debo y cuando la obra de las palabras haya llegado a su fin, con independencia de cuánto efecto haya tenido, también se habrá implantado la voluntad de Dios. A diferencia de lo que imaginas, no te tienes que transformar hasta cierto punto; Dios no obra de acuerdo con tus nociones.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (7)

Palabras diarias de Dios  Fragmento 212

En los últimos días, Dios se hizo carne para hacer la obra que debía hacer, y llevar a cabo Su ministerio de palabras. Él vino en persona a obrar entre los seres humanos con el propósito de perfeccionar a esas personas que son conformes a Sus intenciones. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él ha llevado a cabo esta clase de obra solo durante los últimos días. Dios se ha encarnado solamente durante los últimos días para hacer una obra a tan gran escala. Aunque Él soporta sufrimiento que a las personas les resultaría difícil soportar y, aunque a pesar de ser un Dios elevado, Él se humilla para convertirse en una persona corriente, Su obra no se ha retrasado en lo más mínimo y Su plan no ha sido trastornado en ninguna medida. Él está haciendo la obra que planificó originalmente. Uno de los propósitos de esta encarnación es conquistar a personas, otro es perfeccionar a las personas a las que ama. Él desea ver con Sus propios ojos a las personas que perfecciona y ver con Sus propios ojos a las personas que Él perfecciona dando testimonio por Él. No se perfecciona a una o dos personas, sino a un grupo integrado por una pequeña cantidad de personas. Las personas de este grupo proceden de diversos países del mundo y de las diversas nacionalidades del mundo. Él hace mucha obra a fin de obtener a este grupo de personas, para lograr el testimonio que estas dan por Él y para obtener la gloria que Él puede adquirir de ellas. Dios no realiza obra que no tenga significado o que no tenga valor. Puede decirse que, al hacer tanta obra, el objetivo de Dios es perfeccionar a todos los que Él desea perfeccionar. En el tiempo libre que Él tenga aparte de esto, descartará a los malvados. Debes saber que Él no hace esta gran obra por quienes son malvados; al contrario, Él se entrega en Su totalidad por ese pequeño número de personas que han de ser perfeccionadas por Él. La obra que Él hace, las palabras que Él pronuncia, los misterios que Él desvela, Su juicio y Su castigo son todos por causa de ese pequeño número de personas. Él no se hizo carne por los que son malvados, así como ni mucho menos monta en cólera a causa de ellos. Él dice verdad, y habla de la entrada, por aquellos que han de ser perfeccionados; Él se hizo carne por ellos y por ellos concede Sus promesas y bendiciones. Él no dice la verdad, no habla de entrada ni habla de la vida en humanidad en aras de los que son malvados. Él quiere evitar hablarles a los que son malvados. En su lugar, desea conceder todas las verdades a los que han de ser perfeccionados. Pero Su obra exige que, por el momento, se les permita disfrutar a los malvados de algunas de Sus riquezas. Los que no practican la verdad, no satisfacen a Dios y trastornan Su obra son todos malvados. No pueden ser perfeccionados, y Dios los desdeña. Por el contrario, las personas que ponen en práctica la verdad, pueden satisfacer a Dios y se gastan enteramente por la obra de Dios son las personas que Él va a perfeccionar. Aquellos a los que Dios quiere completar no son otros que este grupo de personas, y la obra que Él hace es por el bien de estas personas. La verdad de la que Él habla va dirigida a las personas que están dispuestas a ponerla en práctica. Él no habla a las personas que no ponen en práctica la verdad. El incremento de conocimiento profundo y el crecimiento del discernimiento a los que Él alude van dirigidos a las personas que pueden practicar la verdad. El ser hecho perfecto del que Él habla también va dirigido a estas personas. La obra del Espíritu Santo se dirige a las personas que están dispuestas a practicar la verdad. Cosas como poseer sabiduría y humanidad se dirigen a las personas que están dispuestas a poner en práctica la verdad. Puede que aquellos que no practiquen la verdad oigan muchas palabras de verdad, pero como por naturaleza son personas muy malvadas que no están interesadas en la verdad, al oírlas entienden solo doctrinas, palabras y teorías vacías sin el menor valor para su entrada en la vida. Ninguna de ellas es leal a Dios; todas ellas son personas que ven a Dios, pero no pueden obtenerlo; están todas condenadas por Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados

Palabras diarias de Dios  Fragmento 213

La meta principal de la obra de conquista es limpiar a las personas para que puedan poseer la verdad, ¡porque las personas entienden demasiado poco de la verdad! Hacer la obra de conquista en estas personas tiene el más profundo significado. Todos habéis caído bajo la influencia de las tinieblas y habéis sido dañados profundamente. La meta de esta obra, entonces, es capacitaros para conocer la naturaleza humana y, así, vivir la verdad. Ser perfeccionados es algo que todos los seres creados deberían aceptar. Si la obra de esta etapa implicase solo perfeccionar personas, entonces podría hacerse en Reino Unido, Estados Unidos o Israel; podría hacérseles a las personas de cualquier país. Pero la obra de conquista es selectiva. El primer paso de la obra de conquista es a corto plazo; además, se usará para humillar a Satanás y conquistar todo el universo. Esta es la obra inicial de conquista. Se puede decir que cualquier ser creado que cree en Dios puede ser perfeccionado porque ser perfeccionado es algo que alguien puede lograr solo después de un cambio a largo plazo. Pero ser conquistado es diferente. El espécimen y el modelo a ser conquistados deben ser personas que son muy retrógradas, que vivan en las tinieblas más oscuras; deben ser las personas más envilecidas, los que menos reconocen a Dios y que son los más rebeldes hacia Dios. Esta es exactamente la clase de persona que puede dar testimonio de haber sido conquistada. La meta principal de la obra de conquista es derrotar a Satanás, mientras que la meta de perfeccionar a las personas es ganarlas. Esta obra de conquista se ha llevado a cabo aquí, en personas como vosotros, a fin de permitiros tener testimonio tras haber sido conquistados. El objetivo es tener personas que den testimonio después de haber sido conquistadas. Estas personas conquistadas serán usadas para lograr la meta de humillar a Satanás. Así que ¿cuál es el principal método de conquista? El castigo, el juicio, las maldiciones y la revelación, usando un carácter justo para conquistar a las personas para que estén completamente convencidas debido al carácter justo de Dios. Usar la realidad y la autoridad de la palabra para conquistar a las personas, para que estén totalmente convencidas: esto es lo que significa ser conquistado. Quienes han sido perfeccionados no solo son capaces de lograr la sumisión después de haber sido conquistados, sino que también son capaces de tener conocimiento de la obra de juicio, cambiar su carácter y llegar a conocer a Dios. Experimentan el camino de amar a Dios y se llenan de la verdad. Pueden experimentar la obra de Dios, se vuelven capaces de sufrir por Él y tienen su propia determinación. Los perfeccionados son aquellos que tienen un entendimiento práctico de la verdad gracias a que han experimentado la palabra de Dios. Los conquistados son aquellos que conocen la verdad pero no han comprendido el significado real de ella. Después de haber sido conquistados, se someten, pero su sumisión es todo el resultado del juicio que recibieron. No tienen absolutamente ningún entendimiento del significado real de muchas verdades. Reconocen la verdad verbalmente pero no tienen entrada en ella; entienden la verdad, pero no la han experimentado. La obra hecha sobre aquellos que están siendo perfeccionados incluye castigos y juicios, junto con la provisión de la vida. Una persona que se centra en entrar en la verdad es una persona a ser perfeccionada. La diferencia entre los perfeccionados y los conquistados radica en si tienen entrada en la verdad. Los perfeccionados son los que entienden la verdad, entran en la verdad y viven la verdad; las personas que no pueden ser perfeccionadas son las que no entienden la verdad y no entran en la verdad, es decir, aquellas que no viven la verdad. Si tales personas son ahora capaces de someterse completamente, entonces son conquistadas. Si los conquistados no buscan la verdad, si siguen, pero no viven la verdad, si ven y oyen la verdad pero no se centran en vivir la verdad, no pueden ser perfeccionados. Las personas que van a ser perfeccionadas practican la verdad de acuerdo a los requisitos de Dios a lo largo de la senda de ser perfeccionado. A través de esto, satisfacen las intenciones de Dios y son perfeccionadas. Cualquiera que sigue hasta el final antes de que la obra de conquista concluya es un conquistado, pero no se puede decir que sea un perfeccionado. “Los perfeccionados” son los que, después de que la obra de conquista termina, son capaces de perseguir la verdad y serán ganados por Dios. Son los que, después de que la obra de conquista termina, se mantienen firmes en la tribulación y viven la verdad. Lo que distingue ser conquistado de ser perfeccionado son las diferencias en los pasos de la obra y las diferencias en el grado en el cual las personas entienden y entran en la verdad. Todos aquellos que no se han embarcado en la senda de ser perfeccionados, o sea aquellos que no poseen la verdad, en última instancia, serán descartados igualmente. Solo aquellos que poseen la verdad y viven la verdad pueden ser completamente ganados por Dios. Es decir, aquellos que viven a imagen de Pedro son los perfeccionados, mientras que todos los demás son los conquistados. La obra realizada en todos aquellos que están siendo conquistados consiste en maldiciones, castigo e ira y lo que les llega es la justicia y las maldiciones. Obrar en tal persona es dejar en evidencia sin la menor indulgencia, dejar en evidencia las actitudes corruptas que hay dentro de ella de tal manera que la misma persona las reconozca y esté completamente convencida. Una vez que el hombre se hace completamente sumiso, la obra de conquista termina. Incluso si la mayoría de las personas siguen sin buscar entender la verdad, la obra de conquista habrá terminado.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa

Palabras diarias de Dios  Fragmento 214

Cómo hace perfecto Dios al hombre, cuál es el carácter de Dios, qué contiene Su carácter; si el hombre puede explicar con claridad todas estas cosas, es que está proclamando el nombre de Dios, está dando testimonio de Él y exaltando a Dios. El hombre, sobre la base de conocer a Dios logrará, en última instancia, que su carácter-vida sea transformado. Cuanta más poda y refinamiento atraviese el hombre, mayor será su vigor; y cuanto más numerosos sean los pasos de la obra de Dios, más perfeccionado será el hombre. Hoy, en la experiencia del hombre, cada paso de la obra de Dios contradice las nociones del hombre y todo excede al pensamiento humano y supera sus expectativas. Dios provee todo lo que el ser humano necesita, lo que en todos los sentidos no concuerda con las nociones del hombre y, cuando eres débil, Dios pronuncia Sus palabras. Solo así puede Él proveerte vida. Contraatacando tus nociones, te hace aceptar la poda de Dios, y solo así puedes despojarte de tu corrupción. Hoy, por un lado, Dios encarnado obra dentro de Su divinidad y, por otro lado, obra en Su humanidad normal. Cuando no niegas ninguna de las obras que Dios realiza, cuando puedas someterte, no importa qué diga o haga Dios Su humanidad normal; cuando puedas someterte y entender independientemente de lo normal que sea Él y, cuando hayas tenido experiencia real, solo entonces podrás saber con seguridad que Él es Dios, solo entonces dejarás de producir conceptos y solo entonces podrás seguirlo hasta el final. En la obra de Dios hay sabiduría, y Él sabe cómo el hombre puede mantenerse firme en el testimonio de Dios. Sabe dónde está el punto débil del hombre y las palabras que Él pronuncia pueden golpearte justo en tu punto débil, pero también usa Sus palabras majestuosas y sabias para que te mantengas firme en el testimonio de Él. Así son los milagrosos hechos de Dios. La obra que Él realiza es inimaginable para el pensamiento humano. Qué clases de corrupción posee el hombre, siendo carne, y las cosas que conforman su sustancia se dejan en evidencia a través del juicio de Dios y dejan al hombre sin un lugar donde esconderse de su vergüenza.

Dios realiza la obra de juicio y castigo para que el hombre pueda conocerle, y por el bien de Su testimonio. Sin Su juicio sobre el carácter corrupto del ser humano, el hombre no podría conocer Su carácter justo, que no tolera ofensa ni podría transformar su viejo conocimiento de Dios en uno nuevo. Por el bien de Su testimonio y de Su gestión, Él hace pública Su totalidad, capacitando así al hombre para, por medio de Su aparición pública, lograr el conocimiento de Dios, ser transformado en su carácter y dar un resonante testimonio por Dios. El cambio en el carácter del hombre se logra a través de muchos tipos distintos de la obra de Dios; sin estos cambios en el carácter del hombre, este sería incapaz de dar testimonio de Dios y no podría ser conforme a Sus intenciones. El cambio en el carácter del hombre significa que se ha liberado de la atadura de Satanás y de la influencia de la oscuridad, y que se ha convertido de verdad en un modelo y un espécimen de la obra de Dios, que ha llegado a ser un testigo Suyo y alguien que es conforme a Sus intenciones. Hoy, el Dios encarnado ha venido a la tierra a hacer Su obra y exige que el hombre logre conocerle, someterse a Él y dar testimonio de Él; el hombre debe conocer la obra práctica y normal de Dios, debe someterse a todas Sus palabras y Su obra que no concuerdan con los conceptos del hombre, y debe dar testimonio de toda Su obra de salvación del hombre y de todos Sus hechos de conquista del hombre. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; solo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio, Su castigo y Su poda, para que den testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompidos por Satanás para que den testimonio de Él; usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que han obtenido así Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe de palabra, ni necesita la alabanza y el testimonio de quienes son de la clase de Satanás, que no han sido salvados por Él. Solo aquellos que conocen a Dios están cualificados para dar testimonio de Él y aquellos cuyo carácter ha sido transformado también lo están. Dios no permitirá que el hombre cause vergüenza a Su nombre deliberadamente.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio por Él

Palabras diarias de Dios  Fragmento 215

Recuerda la escena bíblica en la que Dios lanzó la destrucción sobre Sodoma y piensa también cómo la esposa de Lot se convirtió en una estatua de sal. Piensa en cómo el pueblo de Nínive se arrepintió de sus pecados y los confesó en cilicio y cenizas. Recuerda qué final tuvieron los judíos después de que clavasen a Jesús en la cruz hace 2000 años; los expulsaron de Israel y huyeron a países alrededor del mundo, muchos fueron asesinados y todo el pueblo judío se vio sometido al dolor sin precedentes de la aniquilación de su país. Habían crucificado a Dios —cometieron un pecado atroz— y provocaron Su carácter. Tuvieron que pagar por lo que hicieron y tuvieron que cargar con todas las consecuencias de sus actos. Condenaron a Dios, lo rechazaron y, por tanto, solo tenían un sino: ser castigados por Dios. Esta fue la amarga consecuencia y el desastre en los que sus gobernantes sumergieron al país y a la nación.

Hoy, Dios ha regresado entre la gente para realizar Su obra, y Su primera parada en esta es el epítome de las dictaduras: China, el acérrimo bastión del ateísmo. Dios ha ganado un grupo de personas con Su sabiduría y poder. Durante este período, el partido gobernante en China lo ha perseguido por todos los medios y lo ha sometido a todo tipo de sufrimiento, sin un lugar donde poder apoyar la cabeza y sin un sitio en el que refugiarse. A pesar de esto, Dios aún continúa la obra que pretende hacer: habla y pronuncia palabras y difunde el evangelio. Ninguna persona puede desentrañar la omnipotencia de Dios. En China, un país que considera a Dios como enemigo, Él no ha cesado nunca Su obra. Por el contrario, más personas han aceptado Su obra y Su palabra, porque Dios salva a todos y cada uno de los miembros de la humanidad en la mayor medida posible. Todos creemos que ningún país ni ninguna fuerza puede obstaculizar lo que Dios pretende conseguir y que aquellos que intentan obstruir Su obra, que se resisten a Su palabra y que perturban e intentan perjudicar Su plan terminarán castigados por Él. Cualquier persona que se resista a la obra de Dios será desterrada al infierno por Él; cualquier país que se resista a la obra de Dios será destruido por Él; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra por Él y dejará de existir. Insto a las personas de todas las naciones y de todos los países, e incluso de todas las industrias, a venir a escuchar la voz de Dios, a venir a contemplar Su obra y prestar atención al porvenir de la humanidad, haciendo así a Dios el más santo, más honrado, más alto y único objeto de adoración entre la humanidad, y permitiendo así a toda la humanidad vivir entre las bendiciones de Dios, así como los descendientes de Abraham vivieron bajo la promesa de Jehová, y como Adán y Eva, a quienes Dios creó al principio, vivieron en el jardín del Edén.

La obra de Dios avanza como una poderosa ola. Nadie puede contenerlo ni detener Su marcha. Solo aquellos que escuchan Sus palabras con atención y lo buscan y tienen sed de Él pueden seguir Sus huellas y recibir Su promesa. Aquellos que no, sufrirán un desastre abrumador y un castigo bien merecido.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice II: Dios tiene soberanía sobre el porvenir de toda la humanidad

Palabras diarias de Dios  Fragmento 216

En la creación del mundo, Dios empezó Su obra de gestión y el hombre se encuentra en el centro de esta obra; se puede decir que la creación de Dios de todo es en aras del hombre. Como la obra de Su gestión abarca miles de años y no se lleva a cabo simplemente en cuestión de minutos o segundos o en un abrir y cerrar de ojos ni a lo largo de un año o dos, Él tuvo que crear más cosas necesarias para la supervivencia del hombre, como el sol, la luna, todo tipo de criaturas vivientes, alimentos y un entorno de vida. Este fue el comienzo de la gestión de Dios.

Después de eso, Dios le entregó la humanidad a Satanás, y el hombre vivió bajo su poder, lo cual llevó gradualmente a la obra de Dios de la primera era: la historia de la Era de la Ley… A lo largo de varios miles de años durante la Era de la Ley, la humanidad se acostumbró a la guía de esta y la dio por hecho. Poco a poco, las personas dejaron el cuidado de Dios. Y así, mientras seguían la ley, también adoraban a ídolos y llevaban a cabo actos malvados. Quedaron sin la protección de Jehová y se limitaron a vivir su vida delante del altar en el templo. De hecho, la obra de Dios los había abandonado hacía mucho, y aunque los israelitas seguían apegándose a la ley, pronunciaban el nombre de Jehová y hasta creían con orgullo que solo ellos eran el pueblo de Jehová y Sus escogidos, la gloria de Dios los abandonó silenciosamente…

Cuando Dios lleva a cabo Su obra, siempre abandona un lugar en silencio y lleva a cabo con delicadeza la nueva obra que inicia en otra parte. Esto les parece a las personas una historia exagerada, que están adormecidas. La gente siempre ha valorado lo viejo por encima de todo lo demás y ha visto las cosas nuevas y poco familiares con hostilidad o como un fastidio. Y así, cualquiera que sea la nueva obra que Dios lleve a cabo, desde el principio hasta el final, el hombre es el último, entre todas las cosas, en saber de ella.

Como siempre ha ocurrido, después de la obra de Jehová en la Era de la Ley, Dios empezó Su nueva obra de la segunda etapa: asumir la carne —encarnarse como hombre durante diez, veinte años— y hablar y hacer Su obra entre los creyentes. Pero nadie lo sabía, sin excepción, y solo un pequeño número de personas reconocía que Él era Dios hecho carne después de que el Señor Jesús fuera crucificado y se levantara de entre los muertos. […] En cuanto se completó la segunda etapa de la obra de Dios —después de la crucifixión—, Su obra de recuperar al hombre del pecado (es decir, de las manos de Satanás) se cumplió. Y así, a partir de ese momento, la humanidad solo tenía que aceptar al Señor Jesús como el Salvador y sus pecados les serían perdonados. Nominalmente hablando, los pecados del hombre ya no eran una barrera para que alcanzara su salvación y se presentara delante de Dios, ni eran ya la ventaja por la que Satanás acusaba al hombre. Esto se debe a que Dios mismo había llevado a cabo obra práctica, se había convertido en la semejanza y la muestra de la carne pecaminosa, y Él mismo era la ofrenda por el pecado. De esta forma, el hombre descendió de la cruz y fue redimido y salvado a través de la carne de Dios: la semejanza de esta carne pecaminosa. Y así, después de haber sido tomado en cautiverio por Satanás, el hombre se acercó un paso más a aceptar la salvación de Dios delante de Él. Por supuesto, esta etapa de la obra fue la gestión de Dios que fue más profunda y desarrollada que la de la Era de la Ley.

Esa es la gestión de Dios: entrega a la humanidad a Satanás —una humanidad que simplemente no sabe qué es Dios, qué es el Creador, cómo adorar a Dios o por qué debe someterse a Él— y permite que Satanás la corrompa como quiera; entonces, paso a paso, Dios la recupera de las manos de Satanás, hasta que esta adore plenamente a Dios y rechace a Satanás. Esta es la gestión de Dios. Puede sonar a cuento mítico y parecer desconcertante. Las personas sienten que esto es un cuento mítico porque no tienen ni idea de cuánto le ha ocurrido al hombre a lo largo de los últimos milenios y, mucho menos, cuántas historias han ocurrido en el cosmos y en el firmamento. Y, más aún, se debe a que sencillamente no pueden ver con sus ojos mortales el mundo más maravilloso y atemorizante que existe más allá del mundo material. Les parece incomprensible porque no entienden la importancia de la salvación de la humanidad por parte de Dios ni el sentido de Su obra de gestión, y no entienden qué clase de humanidad desea Dios realmente. ¿Desea una humanidad que no esté corrompida en absoluto por Satanás, como lo fueron Adán y Eva? ¡No! El objetivo de la gestión de Dios es ganar a un grupo de personas que adoren a Dios y se sometan a Él. Aunque estas personas han sido corrompidas por Satanás, ya no lo ven como su padre; en cambio, reconocen el horrible rostro de Satanás y lo rechazan, y vienen delante de Dios para aceptar Su juicio y Su castigo. Llegan a conocer el contraste entre lo que es feo y lo que es santo, y a reconocer la grandeza de Dios y la maldad de Satanás. Una humanidad como esta no servirá más a Satanás ni lo adorará ni lo consagrará. Es porque se trata de un grupo de personas que han sido ganadas por Dios de verdad. Este es el sentido de la obra de Dios de gestionar a la humanidad. Durante esta obra de gestión, la humanidad es el objeto de la corrupción de Satanás y, al mismo tiempo, de la salvación de Dios, y es el producto por el que pelean Dios y Satanás. Al mismo tiempo que Dios lleva a cabo Su obra, recupera paso a paso al hombre de las manos de Satanás y, así, el hombre se acerca cada vez más a Dios…

Y después vino la Era del Reino, que es una etapa más práctica de la obra y, sin embargo, es también la más difícil de aceptar para el hombre. Esto se debe a que, cuanto más se acerca el hombre a Dios, más se acerca a él Su vara, y Su rostro se revela con mayor claridad al hombre. Después de la redención de la humanidad, el hombre regresa oficialmente a la familia de Dios. El hombre pensó que este era el momento de disfrutar; sin embargo, es objeto de un ataque frontal total por parte de Dios, de tal magnitud que nadie pudo haberlo previsto jamás. Resulta que es un bautismo que el pueblo de Dios tiene que “disfrutar”. Con ese trato, las personas no tienen más opción que detenerse y pensar para sí: “yo soy el cordero, perdido durante muchos años, por el cual Dios pagó mucho para volverlo a comprar; entonces, ¿por qué me trata Él así? ¿Es esta la forma en la que Dios se ríe de mí y me pone en evidencia? […]”. Tras años de vivencias, el hombre se ha curtido al experimentar el sufrimiento del refinamiento y el castigo. Aunque la “gloria” y el “romance” de tiempos pasados se han perdido para el hombre, sin saberlo, este ha llegado a entender los principios de la conducta propia y las intenciones meticulosas que tiene Dios al salvar a la especie humana a lo largo de tantos años. Lentamente, el hombre comienza a odiar su propia barbarie, lo difícil que es de domar, todas sus malinterpretaciones sobre Dios y las exigencias excesivas que ha hecho de Él. El reloj no puede volver atrás en el tiempo. Los acontecimientos pasados se convierten en recuerdos de los que el hombre se arrepiente, y las palabras y el tierno amor de Dios pasan a ser la fuerza impulsora de la nueva vida del hombre. Las heridas de este se curan día tras día, su cuerpo se hace más fuerte y se pone en pie y ve el rostro del Todopoderoso… Resulta que Él siempre ha estado a mi lado, cuidando de mí. Su sonrisa y Su hermoso rostro siguen siendo muy conmovedores, Su corazón se sigue preocupando tanto por la humanidad que Él creó, y Sus manos siguen siendo tan cálidas y poderosas como lo fueron en el principio. Es como si el hombre regresara a los tiempos del jardín del Edén, pero ahora ya no escucha las seducciones de la serpiente ni se esconde del rostro de Jehová. El hombre se arrodilla en adoración ante Dios, afronta Su semblante sonriente y ofrece su sacrificio más valioso: ¡Oh! ¡Mi Señor, mi Dios!

El amor y la misericordia de Dios impregnan cada detalle de Su obra de gestión, e independientemente de si las personas son o no capaces de entender las intenciones meticulosas de Dios, Él lleva a cabo la obra que pretende cumplir con incesante perseverancia. Sin importar cuánto entienden las personas sobre la gestión de Dios, todos pueden experimentar los beneficios y la ayuda que ha traído al hombre la obra de Dios. Quizás hoy no hayas sentido nada del amor ni la provisión de vida por parte de Dios, pero mientras no lo abandones ni renuncies a tu determinación de perseguir la verdad, vendrá un día en el que el rostro sonriente de Dios se te aparecerá. Porque el propósito de la obra de gestión de Dios consiste en recuperar a las personas que se encuentran bajo el poder de Satanás, y no abandonar a las que han sido corrompidas por este y se oponen a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice III: El hombre solo puede salvarse en medio de la gestión de Dios

Palabras diarias de Dios  Fragmento 217

Todas las personas necesitan entender el propósito de Mi obra en la tierra; es decir, lo que al final pretendo obtener y el nivel que debo alcanzar en esta obra antes de que pueda completarse. Si después de caminar conmigo hasta hoy, las personas no entienden de qué se trata Mi obra, entonces ¿acaso no han caminado conmigo en vano? Si las personas me siguen, deben conocer Mis intenciones. He estado obrando en la tierra durante miles de años y, hasta la fecha, sigo realizando Mi obra de este modo. Aunque Mi obra contiene muchos proyectos, su propósito permanece inmutable; aunque Yo estoy lleno de juicio y castigo hacia el hombre, lo que hago sigue siendo en aras de salvarlo, de difundir mejor Mi evangelio y de expandir mejor Mi obra entre todas las naciones gentiles, una vez que el hombre haya sido hecho completo. Así pues, hoy, en una época en la que muchas personas desde hace mucho tiempo han sido decepcionadas grandemente, Yo sigo adelante con Mi obra; sigo adelante con la obra que debería llevar a cabo para juzgar y castigar al hombre. A pesar de que el hombre está harto de lo que digo y de que no tiene deseos de preocuparse por Mi obra, Yo sigo llevando a cabo la obra que me corresponde, pues el propósito de Mi obra sigue inmutable y Mi plan original no será quebrantado. El propósito de Mi juicio consiste en permitirle al hombre someterse mejor a Mí, y el propósito de Mi castigo es permitirle al hombre lograr mejor la transformación. Aunque todo lo que hago es en aras de Mi gestión, jamás he hecho ninguna obra que no haya sido beneficiosa para el hombre, pues pretendo hacer que todas las naciones más allá de Israel sean sumisas como los israelitas y convertirlas en verdaderos seres humanos para así poder establecerme en las tierras fuera de Israel. Esta es Mi gestión; es Mi obra entre las naciones gentiles. Aun ahora, muchos siguen sin entender Mi gestión porque estas cosas no les importan y, en cambio, se preocupan por su propio futuro y destino. Sin importar lo que Yo diga, la gente sigue siendo indiferente a la obra que realizo, en su lugar se enfocan de todo corazón en su destino futuro. Si las cosas siguen así, ¿cómo puede difundirse Mi obra? ¿Cómo puede predicarse Mi evangelio por todo el mundo? Deberíais saber que, cuando Mi obra se difunda, Yo os dispersaré y os azotaré, tal como Jehová azotó a cada una de las tribus de Israel. Todo esto se hará para que Mi evangelio pueda difundirse por toda la tierra, para que Mi obra pueda difundirse a las naciones gentiles, de modo que así se honre la grandeza de Mi nombre entre adultos y niños por igual y Mi santo nombre sea ensalzado en boca de las personas de todas las etnias y naciones. En esta era final, que la grandeza de Mi nombre se exalte entre las naciones gentiles, que las personas de las naciones gentiles vean Mis acciones, que me llamen el Todopoderoso en virtud de Mis acciones y que Mis palabras se cumplan pronto. Haré que todas las personas sepan que no solo soy el Dios de los israelitas, sino que también soy el Dios de las personas de todas las naciones gentiles, incluso de aquellas naciones que he maldecido. Haré que todos vean que Yo soy el Dios de todos los seres creados. Esta es Mi mayor obra, el propósito del plan de Mi obra para los últimos días y la única obra que pretendo llevar a cabo en los últimos días.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de difundir el evangelio es también la obra de salvar al hombre

Palabras diarias de Dios  Fragmento 218

La obra que he estado gestionando durante miles de años solo pone de manifiesto por completo al hombre durante los últimos días. Recién ahora he revelado al hombre el misterio completo de Mi gestión, y el hombre ha conocido el propósito de Mi obra y, además, ha llegado a comprender todos Mis misterios. Ya le he dicho al hombre todo respecto al destino que le preocupa. Ya le he revelado al hombre todos Mis misterios, misterios que estuvieron ocultos durante más de 5900 años. ¿Quién es Jehová? ¿Quién es el Mesías? ¿Quién es Jesús? Vosotros deberíais saber todo esto. Estos nombres son los puntos de inflexión de Mi obra. ¿Lo habéis entendido? ¿Cómo debería proclamarse Mi santo nombre? ¿Cómo debería predicarse Mi nombre a cualquiera de las naciones que me han invocado por cualquiera de Mis nombres? Mi obra se está difundiendo y Yo la difundiré por completo a todas y cada una de las naciones. Como Mi obra ya se ha llevado a cabo en vosotros, Yo os golpearé tal como Jehová golpeó a los pastores de la casa de David en Israel, con lo que terminaréis esparcidos por todas las naciones. Porque en los últimos días, aplastaré a cada uno de los países hasta hacerlos añicos y haré que las personas en ellos sean redistribuidas entre las tribus y las naciones. Cuando regrese de nuevo, todas las naciones ya habrán sido divididas según las fronteras establecidas por Mis llamas ardientes. En ese momento, me volveré a aparecer a la especie humana como el sol abrasador y me mostraré abiertamente a ella a la imagen del Santo que nunca han visto antes y caminaré entre la miríada de naciones tal como Yo, Jehová, caminé una vez entre las diversas tribus judías. A partir de ese momento, guiaré a la especie humana en su vida sobre la tierra y sin duda observarán que Mi gloria está sobre ellos y que una columna de nubes en el aire los está guiando en su vida, porque me apareceré en lugares santos. El hombre verá Mi día de justicia, y también la aparición de Mi gloria. Ese es el momento en el que Yo gobernaré como Rey sobre toda la tierra y llevaré a Mis muchos hijos a la gloria. Las personas se postrarán por todo el mundo y Mi tabernáculo se erigirá firmemente entre la especie humana, construido sobre la roca de Mi obra en la actualidad. Todas las personas me servirán también en el templo. El altar, cubierto de cosas sucias y detestables, será destruido en pedazos y edificado de nuevo por Mí. Corderos y terneros recién nacidos serán apilados sobre ese altar santo. Derribaré el templo actual y sin duda construiré uno nuevo. El templo que hoy existe, que está lleno de personas aborrecibles, se desplomará; el que Yo edificaré estará lleno de siervos devotos a Mí. Una vez más, se pondrán de pie y me servirán por el bien de la gloria de Mi templo. Sin duda, veréis el día en el que obtenga inmensa gloria, así como el día en el que derribe el templo y construya uno nuevo. También veréis sin duda el día de la llegada de Mi tabernáculo entre la especie humana. De la misma forma que destruyo el templo, traeré también Mi tabernáculo entre la especie humana, así como ellos contemplan Mi descenso. Después de aplastar a cada país, los reuniré de nuevo y, a partir de ese momento, edificaré Mi templo y estableceré Mi altar, y así toda la gente podrá ofrecerme sacrificios, servirme en Mi templo y mostrar su devoción a la obra que hago en las naciones gentiles. Serán como los israelitas del presente, ataviados con túnicas sacerdotales y coronas espléndidas, con Mi gloria, la de Jehová, en medio de ellos, y con Mi majestad presente con ellos arriba en los cielos. Mi obra en las naciones gentiles también será la misma. Como fue Mi obra en Israel, así será Mi obra en las naciones gentiles, porque difundiré Mi obra en Israel y la expandiré a las naciones gentiles.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 219

Este es el momento en el que Mi Espíritu lleva a cabo una gran obra y es el momento en el que comienzo Mi obra entre las naciones gentiles. Más aún, es el momento en el que clasifico a todos los seres creados, poniendo a cada uno en su categoría respectiva, para que Mi obra pueda proceder con mayor rapidez y sea más capaz de lograr resultados. Y, así, lo que te pido sigue siendo que entregues todo vuestro ser a toda Mi obra; e, incluso más si cabe, que disciernas claramente y veas con precisión toda la obra que Yo he realizado en ti, y que entregues toda tu energía para que Mi obra pueda lograr mejores resultados. Esto es lo que debes entender. Desiste de competir con otros, de buscar un plan de contingencia o las comodidades de tu carne, de modo que evites retrasar Mi obra y obstaculizar tu maravilloso futuro. Lejos de protegerte, hacer eso solo te podría traer destrucción. ¿No sería esto una necedad de tu parte? Aquello de lo que hoy disfrutas es, precisamente, lo que está arruinando tu futuro, mientras que el dolor que hoy soportas es justamente lo que te protege. Debes ser claramente consciente de estas cosas a fin de evitar caer preso de las tentaciones de las que te resultará difícil liberarte y evitar tropezar en la densa niebla y ser incapaz de volver a encontrar el sol jamás. Cuando la densa niebla se disipe, te encontrarás en medio del juicio del gran día. Para entonces, Mi día se habrá acercado a la humanidad. ¿Cómo escaparás a Mi juicio? ¿Cómo podrás soportar el calor abrasador del sol? Cuando concedo Mi abundancia al hombre, él no la atesora en su seno; por el contrario, la desecha en un lugar donde nadie la note. Cuando Mi día descienda sobre el hombre, él ya no podrá descubrir Mi abundancia ni encontrar las amargas palabras de la verdad que le pronuncié hace mucho tiempo. Gemirá y llorará, porque ha perdido la claridad de la luz y ha caído en la oscuridad. Lo que hoy veis es meramente la afilada espada de Mi boca; no habéis visto la vara en Mi mano ni la llama con la que quemo al hombre. Por ello seguís siendo altivos y desmedidos en Mi presencia y por eso todavía peleáis conmigo en Mi casa, refutando con vuestra lengua humana lo que Yo he pronunciado con Mi boca. El hombre no me tiene miedo y, a día de hoy, sigue enemistándose conmigo, aun sin sentir ningún miedo en absoluto. Tenéis la lengua y los dientes de los injustos en vuestra boca. Vuestras palabras y vuestras acciones son como las de la serpiente que incitó a Eva a pecar. Os exigís unos a otros ojo por ojo y diente por diente y lucháis en Mi presencia para arrebatar estatus, fama y provecho para vosotros mismos, pero no sabéis que Yo observo en secreto vuestras palabras y acciones. Antes siquiera de que os capte Mi mirada, he sondeado el fondo mismo de vuestro corazón. El hombre siempre quiere escapar del agarre de Mi mano y eludir el escrutinio de Mis ojos, pero Yo nunca he esquivado sus palabras ni sus acciones. En lugar de eso, deliberadamente permito que esas palabras y acciones entren en Mis ojos para poder castigar la injusticia del hombre y ejecutar el juicio sobre su rebeldía. Así, las palabras y acciones secretas del hombre permanecen siempre ante Mi tribunal y Mi juicio no ha abandonado nunca al hombre, porque su rebeldía es excesiva. Mi obra consiste en quemar y purificar todas las palabras pronunciadas y las acciones realizadas por el hombre en presencia de Mi Espíritu. De este modo[a], cuando Yo abandone la tierra, el hombre seguirá siendo leal a Mí y seguirá siendo capaz de actuar con respecto a Mi obra como lo hacen Mis santos siervos al servirme, permitiendo que Mi obra prosiga en la tierra hasta el día en que quede completada.

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Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “De este modo”.


Palabras diarias de Dios  Fragmento 220

¿Habéis visto qué obra cumplirá Dios en este grupo de personas? Dios dijo en una ocasión que, incluso en el Reino Milenario, las personas todavía deben avanzar siguiendo Sus declaraciones y, en el futuro, las declaraciones de Dios todavía guiarán directamente la vida del hombre en la buena tierra de Canaán. Cuando Moisés estuvo en el desierto, Dios lo instruyó y le habló directamente. Desde el cielo Dios envió comida, agua y maná para que las personas los disfrutaran, y hoy todavía es así: Dios personalmente ha enviado cosas para comer y beber para que las personas las disfruten y Él ha enviado personalmente maldiciones para castigar a las personas. Y así, cada paso de Su obra Dios lo lleva a cabo personalmente. Hoy, la gente busca que ocurran hechos, busca ver señales y maravillas, y es posible que todas esas personas sean abandonadas, porque la obra de Dios cada vez es más práctica. Nadie sabe que Dios ha descendido del cielo; tampoco son conscientes de que Dios ha enviado comida y tónicos del cielo; con todo, Dios verdaderamente existe y la emocionante escena del Reino Milenario que las personas se imaginan es también que Dios hace declaraciones en persona. Esto es un hecho y solo esto se considera ostentar el poder como reyes con Dios en la tierra. Ostentar el poder como reyes con Dios en la tierra se refiere a la carne. Lo que no es de la carne no existe en la tierra, y por eso todos los que se centran en ir al tercer cielo lo hacen en vano. Un día, cuando todo el universo regrese a Dios, el centro de Su obra en el universo seguirá Sus declaraciones. En otros lugares, algunas personas llamarán por teléfono, algunas tomarán un avión, algunas cruzarán el mar en barco, y otras usarán láser para recibir las declaraciones de Dios. Todos estarán llenos de admiración y de anhelo; todos se acercarán a Dios y se congregarán en torno a Dios, y todos adorarán a Dios. Y todo esto serán las acciones de Dios. ¡Recuerda esto! Ciertamente, Dios nunca volverá a empezar en otro lugar. Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra. Su obra en otros lugares cesará y las personas se verán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de escapar del azote de la hambruna, las personas se verán obligadas a buscar el camino verdadero. Todo el mundo religioso sufrirá una severa hambruna y solo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él. Ese será el tiempo cuando las acciones de Dios sean reveladas y cuando Dios obtenga gloria; todas las personas en el universo rendirán homenaje a este “ser humano” común y corriente. ¿No será este el día en que Dios obtenga gloria? Un día, los pastores ancianos enviarán telegramas buscando el agua de la fuente de agua viva. Ellos serán ancianos, pero aun así vendrán a adorar a esta persona, a quien menospreciaron. Con su boca lo reconocerán y en su corazón creerán en Él; ¿no es esto una señal y una maravilla? El día en que todo el reino se regocije será el día en que Dios obtenga gloria, y a cualquiera que venga a vosotros y reciba la buena noticia de Dios, Dios lo bendecirá, y a los países y a las personas que lo hagan Dios los bendecirá y los cuidará. La dirección futura será esta: los que reciban las declaraciones de Dios tendrán camino a seguir en la tierra, y, tanto si se dedican a los negocios, la investigación científica, la educación o la industria, aquellos que no tengan las declaraciones de Dios encontrarán imposible dar un solo paso y se verán obligados a buscar el camino verdadero. Esto es lo que quiere decir “Con la verdad caminarás por todo el mundo; sin la verdad, no irás a ningún lado”. Estos son los hechos. Dios usa la Senda (lo cual se refiere a todas Sus palabras) para controlar todo el universo y ser el amo y conquistar a la especie humana. Las personas siempre están esperando un gran cambio en los medios por los cuales obra Dios. Para ser honestos, Dios controla a las personas por medio de las palabras y debes hacer lo que Él dice, lo desees o no; este es un hecho objetivo y todos lo deben aceptar y, de igual manera, es algo inexorable y conocido por todos.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El Reino Milenario ha llegado

Palabras diarias de Dios  Fragmento 221

Las palabras de Dios se difundirán entre incontables hogares y llegarán a ser conocidas por todos y solo entonces Su obra se habrá difundido por todo el universo. Es decir, si la obra de Dios ha de difundirse por todo el universo, entonces Sus palabras deben difundirse. En el día en que Dios gane la gloria, las palabras de Dios mostrarán su autoridad y su poder. Cada una de Sus palabras desde antes de las eras hasta hoy se cumplirá y se hará realidad. De esta manera, Dios habrá ganado la gloria en la tierra; es decir, Sus palabras ejercerán el poder en la tierra. Todos los malvados serán castigados como resultado de las palabras salidas de boca de Dios; todos los justos recibirán bendiciones gracias a las palabras de Su boca y todo se establecerá y se cumplirá por medio de las palabras que Su boca pronuncie. Él no manifestará ninguna señal o maravilla; todo se cumplirá por Sus palabras y Sus palabras producirán hechos. Todos en la tierra proclamarán y ensalzarán las palabras de Dios; ya sean adultos o niños, hombres, mujeres, viejos o jóvenes, todas las personas se rendirán ante las palabras de Dios. Las palabras de Dios aparecen en la carne y también le permiten a la gente verlas en la tierra, vitales y vivas. Esto es lo que quiere decir que la Palabra se haga carne. Dios ha venido a la tierra principalmente para cumplir el hecho de que “la Palabra se hizo carne”, es decir, Él ha venido para que Sus palabras puedan ser emitidas desde la carne (no como en el tiempo de Moisés en el Antiguo Testamento, cuando la voz de Dios resonó directamente desde el cielo). Después de eso, cada una de Sus palabras se cumplirá durante la Era del Reino Milenario, Sus palabras se volverán hechos visibles ante los ojos del hombre y las personas los contemplarán con sus propios ojos sin la menor disparidad. Esta es la tremenda importancia de la encarnación de Dios. Es decir, la obra del Espíritu se cumple a través de la carne y por medio de las palabras. Este es el verdadero significado de “la Palabra se hizo carne” y “la aparición de la Palabra en la carne”. Solo Dios puede expresar las intenciones del Espíritu y solo Dios en la carne puede hablar en nombre del Espíritu; las palabras de Dios se ponen de manifiesto en Dios encarnado y guían a todos los demás. Nadie puede eludir esto; todos existen dentro de este ámbito. Solo por estas declaraciones las personas pueden llegar a ser conscientes; sin ellas, las personas están soñando si piensan que pueden ganar las declaraciones del cielo. Tal es la autoridad demostrada en la carne encarnada de Dios y hace que todos crean en ella con total convicción. Ni siquiera los más venerables expertos y pastores religiosos pueden hablar estas palabras. Todos deben rendirse ante ellas y nadie podrá hacer otro comienzo. Dios usará palabras para conquistar el universo. Él hará esto, no por medio de Su carne encarnada, sino por medio de las declaraciones salidas de boca de Dios hecho carne para conquistar a todas las personas en todo el universo; solo esto es el Camino hecho carne y solo esto es la aparición de la Palabra en la carne. Tal vez, los humanos tengan la impresión de que Dios no ha realizado ninguna gran obra, pero una vez que Dios declare Sus palabras, ellos estarán completamente convencidos, se quedarán boquiabiertos. Sin hechos, las personas gritan y chillan; con las palabras de Dios, se quedan calladas. Con toda seguridad Dios logrará este hecho, porque este es el plan de Dios establecido hace mucho tiempo: cumplir el hecho de la llegada de la Palabra a la tierra. De hecho, no hay necesidad de que Yo lo explique directamente: la llegada del Reino Milenario a la tierra es la llegada de las palabras de Dios a la tierra. El descenso de la Nueva Jerusalén desde el cielo es la llegada de las palabras de Dios para vivir entre los hombres, para acompañar cada acción del hombre, cada uno de sus pensamientos e ideas. Este también es un hecho que Dios cumplirá; esta es la belleza del Reino Milenario. Este es el plan que estableció Dios: Sus palabras aparecerán en la tierra por mil años, y revelarán todos Sus hechos y completarán toda Su obra en la tierra, después de lo cual esta etapa de la especie humana llegará a su fin.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El Reino Milenario ha llegado

Palabras diarias de Dios  Fragmento 222

Cuando Sinim se materialice en la tierra —cuando se materialice el reino— no habrá más guerra en la tierra; nunca más habrá hambrunas, plagas y terremotos; las personas dejarán de fabricar armas; todos vivirán en paz y estabilidad, y habrá interacciones normales entre las personas y entre los países. Con todo, el presente no tiene comparación con esto. Todo lo que hay bajo los cielos está en el caos; los golpes de estado empiezan a producirse poco a poco en cada país. A causa de las declaraciones de Dios, las personas cambian gradualmente y, de forma interna, cada país se destroza lentamente. Los sólidos fundamentos de Babilonia empiezan a temblar, como un castillo de arena, y al cambiar las intenciones de Dios, se producen tremendas alteraciones desapercibidas en el mundo, y toda suerte de señales aparece en cualquier momento, ¡para mostrar a las personas que el último día del mundo ha llegado! Este es el plan de Dios; estas son las etapas mediante las que Él obra, y cada país será hecho pedazos con seguridad. La vieja Sodoma será aniquilada por segunda vez y, así, Dios afirma: “¡El mundo está cayendo! ¡Babilonia está paralizada!”. Nadie, sino Dios mismo, es capaz de entender esto por completo; después de todo, hay un límite en el conocimiento de las personas. Por ejemplo, los ministros de asuntos internos podrían saber que las circunstancias presentes son inestables y caóticas, pero son incapaces de ocuparse de ellas. Solo pueden seguir la corriente y esperar en su corazón el día en el que puedan mantener la cabeza erguida; que llegue el día en el que el sol vuelva a salir por el Oriente, brille por toda la tierra y revierta el lamentable estado en el que se encuentran las cosas. Poco saben, sin embargo, que cuando el sol salga por segunda vez no saldrá para restaurar el viejo orden, sino que será un resurgimiento, un cambio riguroso. Ese es el plan de Dios para todo el universo. Él producirá un nuevo mundo, pero, por encima de todo, renovará primero al hombre.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 22 más Capítulo 23

Palabras diarias de Dios  Fragmento 223

En el mundo, los terremotos son el principio del desastre. Primero, hago que el mundo, es decir la tierra, cambie y después siguen plagas y hambrunas. Este es Mi plan, y estos son Mis pasos y movilizaré todo para que me sirva para completar Mi plan de gestión. Por lo tanto, todo el mundo-universo será destruido, incluso sin Mi intervención directa. Cuando me hice carne por primera vez y fui clavado en la cruz, la tierra tembló tremendamente y será igual cuando llegue el final. Los terremotos comenzarán en el mismo momento en que Yo entre al reino espiritual desde la carne. Así que los hijos primogénitos de ninguna manera sufrirán por el desastre, mientras que aquellos que no son hijos primogénitos serán dejados para sufrir en el desastre. Por lo tanto, desde una perspectiva humana, todos están dispuestos a ser un hijo primogénito. En los presentimientos de las personas, esto no es para disfrutar bendiciones, sino para escapar del sufrimiento del desastre. Esta es la maquinación del gran dragón rojo. Sin embargo, nunca lo dejaré escapar. Le haré sufrir Mi castigo severo y, después, levantarse y rendirme servicio (esto se refiere a hacer a Mis hijos y Mi pueblo completos), haciendo que para siempre sea engañado por sus propias conspiraciones, que para siempre acepte Mi juicio y que para siempre acepte Mi quema. Este es el verdadero significado de hacer que los servidores me alaben (es decir, usarlos para revelar Mi gran poder). ¡No le permitiré al gran dragón rojo entrar a escondidas a Mi reino ni le concederé el derecho de alabarme! (¡Porque él no es digno, nunca será digno!). ¡Solo haré que el gran dragón rojo me preste servicio en la eternidad! Solo le dejaré que se postre ante Mí. (Aquellos que sean destruidos estarán mejor que los que estén en la perdición. La destrucción solo es una forma severa de castigo temporal, mientras que las personas que se encuentran en la perdición sufrirán severos castigos eternamente. Por esta razón, uso la frase “que se postre”. Debido a que estas personas entran a escondidas a Mi casa y disfrutan mucha de Mi gracia y poseen algo de conocimiento de Mí, uso castigos severos. En cuanto a aquellos fuera de Mi casa, se puede decir que los ignorantes no sufrirán). De acuerdo con sus nociones, las personas piensan que aquellos que son destruidos están peor que aquellos que se encuentran en la perdición, pero, por el contrario, los últimos tienen que ser severamente castigados para siempre y los que son destruidos regresarán a la nada por toda la eternidad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 108

Palabras diarias de Dios  Fragmento 224

Cuando resuena la salva del reino, que es también cuando retumban los siete truenos, este sonido convulsiona los cielos y la tierra, sacude el empíreo y provoca que las fibras sensibles de cada humano vibren. El himno al reino se alza oficialmente en el país del gran dragón rojo, lo cual prueba que Yo he destruido ese país y he establecido Mi reino. Todavía más importante es que Mi reino se establece en la tierra. En este momento, Mis ángeles empiezan a ser enviados para recorrer cada uno de los países del mundo a fin de que puedan pastorear a Mis hijos y Mi pueblo; también es para cumplir con los requisitos del siguiente paso de Mi obra. Sin embargo, Yo vengo personalmente al lugar en el que el gran dragón rojo yace enroscado y “compito” con él. Una vez que todas las personas lleguen a conocerme en la carne y sean capaces de ver Mis obras en la carne, la gran guarida del gran dragón rojo quedará reducida a cenizas y desaparecerá sin dejar rastro. Como el pueblo de Mi reino, y ya que odiáis hasta la médula al gran dragón rojo, debéis satisfacer Mi corazón con vuestras acciones y, de esta forma, avergonzar al dragón. ¿Sentís realmente que el gran dragón rojo es odioso? ¿Sentís realmente que es el enemigo del Rey del reino? ¿Tenéis realmente fe en que podéis dar un maravilloso testimonio por Mí? ¿En verdad tenéis la fe para derrotar al gran dragón rojo? Esto es lo que pido de vosotros; todo lo que necesito es que seáis capaces de llegar a este punto. ¿Podréis hacerlo? ¿Tenéis fe en que podéis lograrlo? ¿Qué son exactamente capaces de hacer los seres humanos? ¿No es mejor que lo haga Yo mismo? ¿Por qué digo que vengo personalmente al lugar en el que se libra la batalla? Lo que quiero es vuestra fe, no vuestras acciones. Todos los seres humanos son incapaces de comprender Mis palabras de una forma directa, y, en cambio, simplemente las miran de reojo. ¿Os ha ayudado esto a alcanzar vuestras metas? ¿Habéis llegado a conocerme de esta forma? La verdad es que, de entre todos los hombres de la tierra, nadie es capaz de verme directamente a la cara y nadie es capaz de comprender puramente el significado de Mis palabras. Por tanto, he puesto en marcha un proyecto sin precedentes sobre la tierra con el fin de alcanzar Mis metas y permitir que Mi verdadera imagen ocupe su lugar en el corazón de los hombres. De esta forma, pondré fin a la era en la que las nociones ejercen poder sobre las personas.

Hoy, no solo desciendo sobre el país del gran dragón rojo; también vuelvo el rostro hacia todo el universo y provoco que todo el empíreo tiemble. ¿Existe algún lugar que no esté sujeto a Mi juicio? ¿Hay algún lugar que no exista entre los desastres que Yo hago descender sobre él? Dondequiera que voy, he esparcido todo tipo de “semillas de desastre”. Esta es una de las formas en las que obro y, sin duda, es un acto de salvación para la humanidad, y lo que les extiendo sigue siendo un tipo de benevolencia. Permitiré que incluso más personas me conozcan y me vean y, de esta forma, lleguen a temer a un Dios a quien no han podido ver durante tantos años, pero que, en este momento, es práctico. ¿Por qué razón creé el mundo? ¿Por qué, después de que los seres humanos se volvieron corruptos, no los aniquilé por completo? ¿Por qué razón toda la raza humana vive en medio de desastres? ¿Cuál fue Mi propósito al revestirme de carne en persona? Cuando llevo a cabo Mi obra, la humanidad conoce no solo el sabor de lo amargo, sino, también, de lo dulce. De todas las personas que hay en el mundo, ¿hay alguna que no viva dentro de Mi gracia? Si no hubiera otorgado bendiciones materiales a los seres humanos, ¿quién podría hacerse próspero en el mundo? ¿Podría ser que permitiros conseguir el estatus de Mi pueblo sea una bendición? Si no fuerais Mi pueblo, sino más bien servidores, ¿no estaríais viviendo aún en Mis bendiciones? Ninguno de vosotros es capaz de captar el origen de Mis palabras. Las personas no valoran los títulos que les confiero. Muchas de ellas, como consecuencia del título “servidor”, albergan quejas en su corazón, y muchos, como consecuencia del título “Mi pueblo”, desarrollan amor por Mí en su corazón. Nadie debería tratar de embaucarme; ¡con Mis ojos escruto todas las cosas! ¿Quién entre vosotros recibe de buen grado y tiene una sumisión total? Si la salva al reino no resonase, ¿seríais verdaderamente capaces de someteros hasta el final? Lo que los seres humanos son capaces de hacer y de pensar, y hasta dónde son capaces de llegar, todo esto lo predestiné hace mucho tiempo.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 10

Palabras diarias de Dios  Fragmento 225

A pesar de que la edificación del reino ha comenzado de manera formal, la salva al reino aún no ha sonado formalmente; ahora no es sino una profecía de lo que ha de venir. Cuando se haya hecho completo a todo el pueblo de Dios y todos los países de la tierra se conviertan en el reino de Cristo, ese será el momento en que retumben los siete truenos. El día de hoy es un paso en dirección a esa etapa; se ha desencadenado el ataque hacia ese día. Este es el plan de Dios, y en el futuro cercano se llevará a cabo. Sin embargo, Dios ya ha cumplido todo aquello de lo que habla. Por tanto, queda claro que los países de la tierra no son sino castillos en la arena, a punto de desmoronarse; el último día es inminente y el gran dragón rojo caerá ante la palabra de Dios. Para asegurarse de que el plan de Dios sea totalmente exitoso, los ángeles han descendido al mundo humano y han comenzado a hacer su máximo esfuerzo por satisfacer a Dios, y el Dios encarnado está presente Él mismo en el campo de batalla para librar la guerra contra el enemigo. Donde está la carne encarnada es donde el enemigo es exterminado. China será la primera en ser destruida; será aniquilada por la mano de Dios. Él no le dará cuartel alguno. A medida que el pueblo de Dios adquiere mayor madurez, eso demuestra que el gran dragón rojo está colapsando aún más; esto es claramente visible para el hombre. La maduración del pueblo de Dios es el augurio de la caída del enemigo. Esto es una pequeña explicación de lo que quiere decir “competir”. Así pues, Dios le ha recordado a Su pueblo en numerosas ocasiones que dé hermosos testimonios por Él para deshacer el estatus que tienen las nociones, que son la fealdad del gran dragón rojo, en el corazón de los seres humanos. Dios usa este tipo de recordatorios para avivar la fe de las personas y, al hacerlo, obtiene resultados en Su obra. Esto es porque Dios ha declarado: “¿Qué son exactamente capaces de hacer los seres humanos? ¿No es mejor que lo haga Yo mismo?”. Todos los seres humanos son así; no solo son incapaces, sino que también se desalientan y decepcionan a menudo. Por esta razón, no pueden conocer a Dios. Dios no solo revive la fe de la humanidad, sino que, una y otra vez, imbuye secretamente de fuerza a las personas.

A continuación, Dios comenzó a hablar a todo el universo. Él no solo ha comenzado Su nueva obra en China, sino que, dentro de todo el universo, ha comenzado a hacer la nueva obra de hoy. En esta etapa de la obra, debido a que Dios tiene la intención de revelar todos Sus hechos en todo el mundo antes de hacer en última instancia que toda la humanidad que lo ha traicionado se rinda una vez más ante Su trono, el juicio de Dios aún contendrá Su misericordia y benevolencia. A medida que ocurren diversos acontecimientos en todo el mundo que causan que las personas se alarmen, surgen oportunidades para que estas busquen a Dios a fin de que puedan volver a raudales para estar ante Él. Así pues, Dios dice: “Esta es una de las formas en las que obro y, sin duda, es un acto de salvación para la humanidad, y lo que les extiendo sigue siendo un tipo de benevolencia”.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 10

Palabras diarias de Dios  Fragmento 226

Ejerzo Mi autoridad sobre la tierra, desplegando Mi obra en su totalidad. Todo lo que existe en Mi obra se refleja sobre la faz de la tierra; en la tierra, la humanidad nunca ha sido capaz de captar Mis movimientos en el cielo ni de reflexionar exhaustivamente sobre las órbitas y trayectorias de Mi Espíritu. La mayoría de los seres humanos solo captan las minucias que yacen fuera del espíritu, sin ser capaces de comprender el estado real del espíritu. Las demandas que hago a la humanidad no proceden del Yo vago que soy en el cielo o del Yo imponderable que soy en la tierra; hago exigencias apropiadas de acuerdo con la estatura del hombre en la tierra. Nunca he metido a nadie en problemas y tampoco le he pedido a nadie que “exprima su sangre” para placer Mío; ¿podrían Mis exigencias limitarse únicamente a estas condiciones? De la infinidad de criaturas que existen sobre la tierra, ¿cuál no se somete a las disposiciones de las palabras que proceden de Mi boca? ¿Cuál de estas criaturas que viene delante de Mí no es completamente consumida por Mis palabras y Mi fuego ardiente? ¿Cuál de estas criaturas se atreve a “pavonearse” con orgulloso júbilo delante de Mí? ¿Cuál de estas criaturas no se postra frente a Mí? ¿Soy Yo el Dios que simplemente impone el silencio a la creación? De la infinidad de cosas en la creación, elijo aquellas que son conformes a Mis intenciones; de la infinidad de seres humanos de la humanidad, elijo a quienes les importe Mi corazón. Elijo la mejor de todas las estrellas, añadiendo con ello un débil rayo de luz a Mi reino. Voy caminando sobre la tierra dispersando Mi fragancia por todas partes, y en cada lugar dejo impregnada Mi forma. Cada lugar reverbera con el sonido de Mi voz. Por todas partes, la gente persiste en las hermosas escenas del ayer, ya que toda la humanidad está recordando el pasado…

Toda la humanidad anhela ver Mi rostro, pero cuando desciendo en persona sobre la tierra, todos detestan Mi llegada, y ahuyentan la llegada de la luz, como si Yo fuera el enemigo del hombre en el cielo. El hombre me recibe con una luz defensiva en los ojos y permanece constantemente alerta, profundamente temeroso de que Yo pueda tener otros planes para él. Debido a que los seres humanos me consideran un amigo desconocido, sienten como si Yo albergara la intención de matarlos indiscriminadamente. A los ojos del hombre, Yo soy un antagonista mortal. Habiendo probado Mi calidez en medio de la calamidad, el hombre, sin embargo, sigue sin ser consciente de Mi amor y sigue empeñado en ahuyentarme y desafiarme. Lejos de aprovechar su condición para emprender acciones en su contra, envuelvo al hombre en la calidez de un abrazo, lleno su boca con dulzura y pongo el alimento necesario en su estómago. Pero cuando Mi airada cólera sacuda las montañas y los ríos, a causa de la cobardía del hombre, ya no voy a concederle estas diferentes formas de auxilio. En este instante, me llenaré de ira, negando a todos los seres vivos la oportunidad de arrepentirse y, abandonando todas Mis esperanzas para el hombre, le impondré la retribución que tanto se merece. En ese momento, truenos y relámpagos destellarán y rugirán, como las olas del mar embravecido de ira, como decenas de miles de montañas desplomándose. Por su rebeldía, el hombre es derribado por los truenos y relámpagos, otras criaturas son eliminadas en los estallidos de truenos y relámpagos, todo el universo desciende abruptamente en el caos y la creación es incapaz de recuperar el aliento esencial de la vida. Las innumerables huestes que conforman la humanidad no pueden escapar al rugido del trueno; en medio de destellos de relámpagos, los seres humanos, horda tras horda, se desploman sobre la corriente que fluye rápidamente, para ser arrastrados por los torrentes que caen en cascada desde las montañas. De repente, el mundo de los “hombres” converge en el lugar del “destino” del hombre. Los cadáveres pasan flotando sobre la superficie del océano. La humanidad entera se aleja de Mí a causa de Mi ira, porque el hombre ha cometido una ofensa contra la esencia de Mi Espíritu y su rebeldía me ha ofendido. Pero en los lugares sin agua, otros hombres siguen disfrutando, entre risas y cantos, las promesas que Yo les he hecho.

Cuando todas las personas están en silencio, Yo emito un rayo de luz delante de sus ojos. Inmediatamente después, los hombres tienen claridad mental y brillo en la mirada, y ya no están dispuestos a guardar silencio; de este modo, en su corazón se evoca de inmediato un sentimiento espiritual. Mientras esto ocurre, la humanidad entera es resucitada. Haciendo a un lado sus quejas no expresadas, todos los hombres vienen delante de Mí, habiendo ganado otra oportunidad para sobrevivir a través de las palabras que Yo proclamo. Esto se debe a que todos los seres humanos desean vivir sobre la faz de la tierra. Sin embargo, ¿quién entre ellos ha tenido la intención de vivir por Mi causa? ¿Quién entre ellos ha revelado alguna vez cosas espléndidas en sí mismo que ofrezca para Mi disfrute? ¿Quién entre ellos ha detectado alguna vez Mi atractivo aroma? Todos los seres humanos son cosas groseras y sin refinar: por fuera, parecen deslumbrar los ojos, pero su esencia no es amarme sinceramente, porque en los rincones profundos del corazón humano nunca ha existido ningún aspecto de Mí. Al hombre le falta demasiado: compararlo conmigo parece revelar un abismo tan grande como el que existe entre el cielo y la tierra. Aun así, Yo no ataco al hombre en sus puntos débiles y vulnerables, ni me burlo de él por sus deficiencias. Mis manos han estado obrando en la tierra por miles de años y todo el tiempo Mis ojos han estado vigilando a toda la humanidad. Pero nunca he tomado a la ligera ninguna vida humana para jugar con ella como si fuera un juguete. Observo el esfuerzo que ha hecho el hombre y entiendo el precio que ha pagado. Mientras está de pie frente a Mí, no deseo tomar al hombre desprevenido para castigarlo y tampoco deseo conferirle cosas indeseables. Más bien, durante todo este tiempo, Yo solo lo he proveído y le he suministrado. Así pues, todo lo que el hombre disfruta es Mi gracia; es toda la abundancia que proviene de Mi mano. Porque estoy en la tierra, el hombre nunca ha tenido que sufrir los tormentos del hambre. Más bien, permito que el hombre reciba de Mis manos las cosas que pueda disfrutar y permito que la humanidad viva en medio de Mis bendiciones. ¿No vive, acaso, toda la humanidad bajo Mi castigo? Así como hay abundancia en las profundidades de las montañas y una profusión de cosas que disfrutar en las aguas, ¿acaso las personas que viven dentro de Mis palabras no tienen hoy, aún más, alimento que apreciar y degustar? Estoy en la tierra y la humanidad goza de Mis bendiciones en la tierra. Cuando deje la tierra atrás, que será también cuando Mi obra finalice, la humanidad ya no recibirá Mi indulgencia debido a su debilidad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 17

Palabras diarias de Dios  Fragmento 227

¿Realmente odiáis al gran dragón rojo? ¿Lo odiáis verdadera y sinceramente? ¿Por qué os he preguntado eso tantas veces? ¿Por qué sigo haciéndoos esta pregunta una y otra vez? ¿Qué imagen hay en vuestro corazón del gran dragón rojo? ¿Realmente la habéis quitado? ¿Verdaderamente no lo consideráis vuestro padre? Todas las personas deberían percibir Mi intención en Mis preguntas. No es para provocar la ira de las personas ni para incitar la rebeldía entre los hombres ni para que el hombre pueda encontrar su propio camino de salida, sino para permitirles a todas las personas liberarse de la esclavitud del gran dragón rojo. Pero nadie debe estar ansioso. Mis palabras lograrán todo; ningún hombre puede participar y ninguno puede realizar la obra que Yo llevaré a cabo. Limpiaré el aire de todas las tierras y erradicaré de la tierra todo rastro de los demonios. Ya he comenzado y emprenderé Mi obra inicial de castigo en la morada del gran dragón rojo. Así, se puede ver que Mi castigo le ha sobrevenido a todo el universo. El gran dragón rojo y toda clase de espíritus inmundos no pueden de ninguna manera escapar de Mi castigo, porque Yo escruto todas las tierras. Cuando Mi obra en la tierra finalice —es decir, cuando la era del juicio llegue a su fin—, castigaré formalmente al gran dragón rojo. Mi pueblo verá, sin duda, Mi justo castigo hacia el gran dragón rojo; seguro que expresará sin cesar sus alabanzas por causa de Mi justicia y para siempre exaltará sin duda Mi santo nombre por causa de Mi justicia. A partir de ahí, realizaréis vuestro deber y me alabaréis por todas las tierras formalmente, ¡por los siglos de los siglos!

Cuando la era del juicio llegue a su cúspide, no me apresuraré a concluir Mi obra, sino que la combinaré con la evidencia de la era del castigo, para que todo Mi pueblo la vea; esto dará mayor fruto. Esta evidencia es el medio por el cual castigo al gran dragón rojo y haré que Mi pueblo la vea con sus propios ojos para que conozca más de Mi carácter. El momento en el que Mi pueblo disfrute de Mí será cuando el gran dragón rojo sea castigado. Mi plan es hacer que el pueblo del gran dragón rojo se levante y se rebele contra él; este es el método por el cual perfecciono a Mi pueblo y es una gran oportunidad para que todo Mi pueblo crezca en la vida.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 28

Palabras diarias de Dios  Fragmento 228

Cuando sale la luna brillante, al instante la tranquila noche se quiebra. Aunque la luna está incompleta, el hombre está de buen humor y se sienta en paz bajo la luz de la luna, admirando la hermosa escena bajo su luz. El hombre no puede describir su estado de ánimo; es como si quisiera recordar sus pensamientos al pasado, como si quisiera ver hacia el futuro, como si estuviera gozando el presente. Una sonrisa aparece en su rostro y entre la alegre atmósfera se respira un aroma fresco; mientras una brisa suave comienza a soplar, el hombre detecta la rica fragancia y parece embriagado por ella, incapaz de despertarse. Este es el preciso instante en el que Yo he venido personalmente entre los hombres y el hombre tiene una mayor percepción del rico aroma; así vive en medio de esta fragancia. Estoy en paz con el hombre; el hombre vive en armonía conmigo; ya no me mira de manera diferente; Yo ya no podo las deficiencias del hombre; ya no hay una expresión de angustia en el rostro del hombre, la muerte ya no amenaza a toda la especie humana. Hoy, avanzo junto con el hombre a la era del castigo, yendo con él, a su lado. Yo estoy llevando a cabo Mi obra; es decir, descargo Mi vara entre los hombres y esta cae sobre la rebeldía que habita en el hombre. A los ojos de este, Mi vara parece tener poderes especiales: cae sobre todos aquellos que son Mis enemigos y no los pasa por alto fácilmente; entre todos los que se oponen a Mí, la vara lleva a cabo su función inherente; todo lo que está en Mis manos cumple su respectivo papel de acuerdo con Mis intenciones y nunca ha ido en contra de Mis intenciones ni ha cambiado su sustancia. Como resultado, las aguas rugirán, las montañas se derrumbarán, los grandes ríos se desintegrarán, el hombre siempre será inestable, el sol se ensombrecerá, la luna se oscurecerá, el hombre ya no tendrá más días para vivir en paz, ya no habrá más tiempos de tranquilidad sobre la tierra, el cielo nunca más permanecerá en calma y en silencio y ya no se restringirá más. Todas las cosas serán renovadas y recuperarán su apariencia original. Todos los hogares sobre la tierra serán hechos añicos y todos los países sobre la tierra serán despedazados; quedarán atrás los días de las reuniones entre esposo y esposa; nunca más se reunirán la madre y el hijo; nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Todo tal como existía antes en la tierra, Yo lo haré pedazos. No les doy a las personas la oportunidad de expresar sus sentimientos porque Yo no tengo sentimientos carnales y he llegado a odiar en un grado extremo los sentimientos de la gente. Es a causa de los sentimientos entre las personas que he sido dejado de lado y, así, me he convertido en un “tercero” a sus ojos; es a causa de los sentimientos entre las personas que he sido olvidado; es por los sentimientos del hombre que él aprovecha la oportunidad para recoger su “conciencia”; es por los sentimientos del hombre que siempre siente aversión por Mi castigo; es por los sentimientos del hombre que siempre me llama injusto y falto de rectitud y dice que estoy haciendo caso omiso de los sentimientos humanos en Mi manejo de las cosas. ¿También tengo parientes sobre la tierra? ¿Quién ha trabajado, como Yo, día y noche, sin pensar en la comida o el sueño, en aras de la totalidad de Mi plan de gestión? ¿Cómo podría el hombre compararse con Dios? ¿Cómo podría el hombre ser compatible con Dios? ¿Cómo podría Dios, que crea, ser de la misma clase que el hombre, que es creado? ¿Cómo podría Yo vivir y actuar siempre junto al hombre en la tierra? ¿Quién es capaz de sentir preocupación por Mi corazón? ¿Son estas las oraciones del hombre? Una vez estuve de acuerdo en reunirme con el hombre y caminar con él; y sí, hasta este día el hombre ha vivido bajo Mi cuidado y protección, pero ¿llegará un día en que el hombre pueda separarse de Mi cuidado? Aunque el hombre nunca ha estado cargado de preocupación por Mi corazón, ¿quién puede seguir viviendo en una tierra sin luz? Solo es por Mis bendiciones que el hombre ha vivido hasta el día de hoy.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 28

Palabras diarias de Dios  Fragmento 229

Todos los países están en gran caos porque la vara de Dios ha comenzado a hacer su función en la tierra. La obra de Dios se puede ver en el estado en el que se encuentra la tierra. Cuando Dios dice: “Las aguas rugirán, las montañas se derrumbarán, los grandes ríos se desintegrarán”, esta es la obra inicial de la vara en la tierra, y el resultado es que “todos los hogares sobre la tierra serán hechos añicos y todos los países sobre la tierra serán despedazados; quedarán atrás los días de las reuniones entre esposo y esposa; nunca más se reunirán la madre y el hijo; nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Todo tal como existía antes en la tierra, Yo lo haré pedazos”. Ese será el estado general de las familias en la tierra. Naturalmente, no podría ser el estado de todas ellas; es meramente como será en su mayor parte. Por otro lado, se está refiriendo a las circunstancias que experimentarán en el futuro todas las personas de esta corriente. Predice que, una vez que hayan sufrido el castigo de las palabras y los no creyentes hayan sido sometidos a los desastres, ya no habrá relaciones familiares entre las personas en la tierra; todas ellas serán el pueblo de Sinim y todas serán devotas en el reino de Dios. Por lo tanto, quedarán atrás los días de las reuniones entre esposo y esposa; nunca más se reunirán la madre y el hijo; nunca más se volverán a juntar el padre y la hija. Por lo tanto, las familias de las personas en la tierra serán destrozadas y quedarán hechas jirones; esta será la obra final que Dios lleve a cabo en el hombre. Y, como Dios diseminará esta obra por todo el universo, aprovecha la oportunidad para aclararles a las personas la palabra “sentimientos”, y, así, les permite ver que la intención de Dios es destrozar las familias de todas las personas y muestra que Dios usa el castigo para resolver todas las “disputas familiares” entre la humanidad. Si no, no habría manera de dar por terminada la parte final de la obra de Dios en la tierra. La parte final de las palabras de Dios deja expuesta la mayor debilidad de la humanidad —todos viven en un estado de sentimientos— y, por ello, Dios no evita ni a uno solo de ellos y expone los secretos escondidos en el corazón de todos los seres humanos. ¿Por qué a las personas les es tan difícil despojarse de sus sentimientos? ¿Acaso hacer esto sobrepasa los estándares de la conciencia? ¿Puede la conciencia cumplir la voluntad de Dios? ¿Pueden los sentimientos ayudar a las personas a superar la adversidad? A los ojos de Dios, los sentimientos son Su enemigo, ¿no se ha expuesto esto claramente en las palabras de Dios?.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 28

Palabras diarias de Dios  Fragmento 230

Todas las palabras de Dios contienen una parte de Su carácter. El carácter de Dios no puede expresarse plenamente en palabras, lo cual basta para mostrar cuánta riqueza hay en Él. Lo que las personas pueden ver y tocar es, después de todo, limitado, como lo es su habilidad. Aunque las palabras de Dios son claras, las personas son incapaces de entenderlas a plenitud. Toma estas palabras como ejemplo: “En medio del relámpago, se revela la verdadera forma de toda clase de animales. Así, iluminado por Mi luz, el hombre también ha recuperado la santidad que una vez poseyó. ¡Oh, mundo corrupto del pasado! ¡Finalmente se ha desplomado en el agua inmunda y, hundiéndose bajo la superficie, se ha convertido en lodo!”. Todas las palabras de Dios contienen Su ser y aunque las personas son conscientes de ellas, nadie ha sabido nunca su significado. A los ojos de Dios, todos los que se resisten a Él son Sus enemigos; es decir, aquellos que son propios de los espíritus malignos son animales. A partir de esto se puede observar el verdadero estado de la Iglesia. Todas las personas se examinan a sí mismas bajo la iluminación de las palabras de Dios, sin estar sujetas a sermones o reprensiones ni a la expulsión directa por parte de otros, sin estar sujetas a otras acciones humanas, y sin que los demás les señalen cosas. A través de este “microscopio”, ellos ven muy claramente cuánta enfermedad hay realmente en su interior. En las palabras de Dios, cada tipo de espíritu se clasifica y se revela en su forma original. Los espíritus de los ángeles cada vez se vuelven más iluminados y esclarecidos, de ahí las palabras de Dios: “han recuperado la santidad que una vez poseyeron”. Estas palabras se basan en el resultado final logrado por Dios. Por el momento, por supuesto, este resultado todavía no puede alcanzarse plenamente; es solo una muestra a través de la cual puede verse la intención de Dios. Estas palabras bastan para mostrar que un gran número de personas se desmoronarán en las palabras de Dios y serán derrotadas en el proceso gradual de la santificación de todas las personas. Aquí “se ha convertido en lodo” no contradice que Dios destruya al mundo con fuego, y “relámpago” se refiere a la ira de Dios. Cuando Dios desate Su gran ira, el mundo entero experimentará, como resultado, todo tipo de desastres, como la erupción de un volcán. De pie en lo alto del cielo puede verse que en la tierra todo tipo de calamidades se aproxima a toda la especie humana, cada día más cerca. Mirando desde lo alto, la tierra presenta una variedad de escenas como las que preceden a un terremoto. El fuego líquido corre sin control, la lava fluye libremente, las montañas se mueven y una luz fría brilla por todas partes. El mundo entero se ha hundido en el fuego. Esta es la escena en la que Dios desencadena Su ira y es el momento de Su juicio. Nadie de carne y hueso podrá escapar. Por lo tanto, no se necesitarán guerras entre los países y conflictos entre las personas para destruir al mundo entero; más bien, el mundo “disfrutará conscientemente” dentro de la cuna del castigo de Dios. Nadie podrá escapar; cada persona, una por una, debe pasar por este calvario. Después de eso, todo el universo brillará una vez más con un resplandor santo y toda la humanidad comenzará una vez más una nueva vida. Y Dios reposará sobre el universo y bendecirá a toda la humanidad cada día. Los cielos no estarán insoportablemente desolados, sino que recuperarán la vitalidad que no han tenido desde la creación del mundo. El “sexto día” es precisamente cuando Dios comenzará una nueva vida. Tanto Dios como la humanidad entrarán en el reposo, y el universo ya no será túrbido ni inmundo, sino que será renovado. Es por eso que Dios dijo: “La tierra ya no está mortalmente quieta y silente; el cielo ya no está desolado y lúgubre”. En el reino de los cielos nunca ha habido injusticia o sentimientos humanos ni ha existido ninguna de las actitudes corruptas de la humanidad, porque la perturbación de Satanás no está presente ahí. Todas las “personas” son capaces de entender las palabras de Dios y la vida en el cielo es una vida llena de gozo. Todos los que están en el cielo tienen sabiduría y la dignidad de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 18

Palabras diarias de Dios  Fragmento 231

Se puede decir que todas las palabras de hoy profetizan asuntos futuros y describen los arreglos de Dios para el siguiente paso de Su obra. Dios casi ha terminado Su obra en las personas de la iglesia y después aparecerá ante todas las personas con ira. Como Dios dice: “Haré que las personas en la tierra reconozcan Mis hechos y que Mis acciones se prueben delante del ‘tribunal’, causaré que Mis acciones se reconozcan entre las personas en toda la tierra y causaré que todas se rindan”. ¿Viste algo en estas palabras? En ellas está el resumen de la siguiente parte de la obra de Dios. Primero, Dios hará que todos los perros guardianes que manejan el poder político se convenzan sinceramente y retrocedan del escenario de la historia por su propia voluntad para nunca más pelear por estatus y nunca más involucrarse en ardides ni intrigas. Esta obra se debe llevar a cabo por medio de diversos desastres provocados por Dios en la tierra. Sin embargo, Dios no aparecerá. En ese momento, el país del gran dragón rojo seguirá siendo una tierra de inmundicia, y, por tanto, Dios no aparecerá, sino que solamente emergerá a través del castigo. Tal es el carácter justo de Dios, del cual nadie puede escapar. Durante este tiempo, todo el que habite en el país del gran dragón rojo sufrirá calamidades, lo que, naturalmente, también incluye el reino en la tierra (la iglesia). Este es el momento preciso en el que los hechos les sobrevienen a las personas. Por tanto, todas las personas lo experimentan y nadie puede escapar. Esto ha sido preordinado por Dios. Es precisamente por este paso de la obra que Dios dice: “Este es el momento de llevar a cabo grandes planes”. Porque, en el futuro, no habrá iglesia en la tierra, y debido a la llegada de los desastres, las personas solo podrán pensar en lo que está frente a ellas y descuidarán todo lo demás y les será difícil gozar de Dios en medio de los desastres. Así pues, a las personas se les pide amar a Dios libremente y por completo durante este maravilloso tiempo, para que no pierdan la oportunidad. Cuando este hecho pase, Dios habrá derrotado por completo al gran dragón rojo y así, la obra del pueblo de Dios de dar testimonio por Él habrá llegado a su fin; posteriormente, Dios comenzará el siguiente paso de la obra y devastará el país del gran dragón rojo y, finalmente, clavará a las personas de todo el universo al revés en la cruz, después de lo cual aniquilará a toda la humanidad; estos son los pasos futuros de la obra de Dios. Así pues, debéis buscar hacer vuestro máximo esfuerzo para amar a Dios en este ambiente tranquilo. En el futuro no tendréis más oportunidades de amar a Dios porque las personas solo tienen la oportunidad de amar a Dios en la carne; cuando vivan en otro mundo, nadie hablará de amar a Dios. ¿No es esta la responsabilidad de un ser creado? Y, entonces, ¿cómo debéis amar a Dios durante los días de vuestra vida? ¿Has pensado alguna vez en esto? ¿Estás esperando hasta después de morir para amar a Dios? ¿No es esto una charla hueca? ¿Por qué no buscas amar a Dios hoy? ¿Amar a Dios mientras se está ocupado puede ser verdadero amor por Dios? La razón por la que se dice que este paso de la obra de Dios pronto llegará a su fin es porque Dios ya tiene testimonio ante Satanás. Por tanto, no hay necesidad de que el hombre haga nada; al hombre solamente se le pide que busque amar a Dios en los años que esté vivo; esta es la clave. Debido a que los requisitos de Dios no son elevados y a que hay una ansiedad ardiente en Su corazón, Él ha revelado un resumen del siguiente paso de la obra antes de que este paso termine, lo que claramente muestra cuánto tiempo queda; si Dios no estuviera ansioso en Su corazón, ¿diría estas palabras de una manera tan anticipada? Es porque el tiempo es corto que Dios obra de esta manera. Se espera que podáis amar a Dios con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza, al igual que valoráis vuestra propia vida. ¿No es esta una vida del mayor significado? ¿Dónde más podríais encontrar el significado de la vida? ¿No estáis siendo demasiado ciegos? ¿Estás dispuesto a amar a Dios? ¿Es Dios digno del amor del hombre? ¿Son las personas dignas de la adoración del hombre? Así pues, ¿qué debes hacer? Ama a Dios con valentía, sin reservas, y a ver lo que Dios te hace. A ver si Él te mata. En suma, la tarea de amar a Dios es más importante que copiar y escribir cosas para Dios. Le debes dar el primer lugar a lo que es más importante para que tu vida pueda tener más valor y esté llena de felicidad, y después debes esperar la “sentencia” de Dios para ti. Me pregunto si tu plan incluye amar a Dios. Deseo que los planes de todos se conviertan en lo que Dios completa y todos lleguen a ser realidad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 42

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