Puesta al descubierto de la corrupción de la especie humana II
Palabras diarias de Dios Fragmento 336
Dices que reconoces la encarnación de Dios y que reconoces la manifestación de la Palabra en la carne, pero haces ciertas cosas a Sus espaldas que van en contra de lo que Él pide, y en tu corazón no le tienes miedo. ¿Es esto reconocer a Dios? Reconoces lo que Él dice, pero no practicas lo que puedes ni obedeces Su camino. ¿Es esto reconocer a Dios? Y aunque lo reconoces, albergas un corazón de cautela hacia Él, nunca un corazón de temor. Si has visto y reconocido Su obra y sabes que esta persona es Dios, pero permaneces tibio y no cambias en absoluto, sigues siendo la clase de persona que todavía no ha sido conquistada. Aquellos que han sido conquistados deben hacer todo lo que puedan y, aunque no sean capaces de entrar en verdades más elevadas, y estas verdades están fuera de su alcance, tales personas están dispuestas a lograrlo en su corazón. Como hay límites en lo que pueden comprender, hay restricciones y límites a lo que pueden practicar. Como mínimo, sin embargo, deben hacer todo lo que puedan. Si puedes lograrlo, ese es un efecto que se ha materializado gracias a la obra de conquista. Supón que dices: “Dado que Él dice muchas palabras que el hombre no puede formular, si Él no es Dios, ¿quién lo es?”. Tener esta clase de entendimiento no significa que reconozcas a Dios. Si lo haces, debes demostrarlo a través de tus acciones reales. Si lideras una iglesia, pero no practicas la justicia, si codicias dinero y riqueza y siempre te llenas los bolsillos con fondos de la iglesia, ¿es esto reconocer que hay un Dios? Él es todopoderoso y digno de temer. ¿Cómo puedes no temer si reconoces realmente que hay un Dios? Si eres capaz de cometer actos tan despreciables, ¿realmente reconoces a Dios? ¿Es en Él en quien crees? Crees en un dios difuso; ¡por eso no temes! Todos los que reconocen y conocen realmente a Dios le tienen miedo y no se atreven a hacer nada que se oponga a Él o que vulnere sus conciencias; temen especialmente hacer cualquier cosa que saben que no concuerda con Sus intenciones. Solo esto puede considerarse reconocer la existencia de Dios. ¿Qué deberías hacer cuando tus padres tratan de impedirte creer en Dios? ¿Cómo deberías amar a Dios cuando tu marido no creyente es bueno contigo? ¿Y cómo deberías amarle cuando los hermanos y hermanas te aborrecen? Si lo reconoces, actuarás apropiadamente en estos asuntos y vivirás la realidad. Si no tomas medidas concretas y solo dices que reconoces la existencia de Dios, ¡no eres más que un charlatán! Dices que crees en Él y lo reconoces, pero ¿de qué forma lo reconoces? ¿De qué manera crees en Él? ¿Le tienes miedo en tu corazón? ¿Lo temes? ¿Posees un corazón amante de Él en lo más profundo de ti? Cuando estás angustiado y no tienes a nadie en quien apoyarte, sientes la hermosura de Dios pero después te olvidas de todo ello. ¡Eso no es amar a Dios ni creer en Él! ¿Qué desea Dios que consiga el hombre en última instancia? Todos los estados que mencioné, como sentirte muy impresionado por tu propia importancia, sentir que eres rápido para entender las cosas, constreñir a los demás, mirarlos por encima del hombro, juzgar a las personas por su apariencia, acosar a quienes son mansos, codiciar el dinero de la iglesia, y todo eso; solo cuando todas esas actitudes satánicas corruptas hayan sido, en parte, eliminadas de ti, tu conquista se hará manifiesta.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La verdadera historia de la obra de conquista (4)
Palabras diarias de Dios Fragmento 337
He obrado y hablado de esta manera entre vosotros, he gastado tanta energía y sangre del corazón; sin embargo, ¿cuándo habéis escuchado lo que os digo claramente? ¿Dónde os habéis postrado ante Mí, el Todopoderoso? ¿Por qué me tratáis así? ¿Por qué todo lo que decís y hacéis desata Mi ira? ¿Por qué son tan duros vuestros corazones? ¿Acaso alguna vez os he derribado? ¿Por qué no hacéis nada más que ponerme triste y ansioso? ¿Estáis esperando que venga sobre vosotros el día de Mi ira, la de Jehová? ¿Estáis esperando a que Yo lance la ira desatada por vuestra rebeldía? ¿Acaso todo lo que hago por vosotros no es por vosotros? Sin embargo, siempre me habéis tratado a Mí, Jehová, de esta manera: robando Mis sacrificios, llevándoos las ofrendas de Mi altar a casa, a la guarida del lobo para alimentar a los cachorros y a las crías de los cachorros; la gente se pelea entre sí, enfrentándose con miradas llenas de rabia y espadas y lanzas, echando Mis palabras, las del Todopoderoso, a la letrina para que se vuelvan tan inmundas como excrementos. ¿Dónde está vuestra integridad? ¡Vuestra humanidad se ha convertido en bestialidad! Vuestros corazones hace ya tiempo que se han convertido en roca. ¿Acaso no sabéis que cuando llegue Mi día de ira, será el momento en que Yo juzgue la maldad que hoy cometéis contra Mí, el Todopoderoso? ¿Creéis que, engañándome de esta manera, arrojando Mis palabras al fango y no escuchándolas, creéis que al actuar así a Mis espaldas podéis escapar de Mi mirada colérica? ¿No sabéis acaso que ya Mis ojos, los de Jehová, os vieron cuando robasteis Mis sacrificios y codiciasteis Mis posesiones? ¿No sabéis que cuando robasteis Mis sacrificios, lo hicisteis delante del altar en el que estos se ofrecen? ¿Cómo os podéis considerar tan inteligentes y engañarme de esta manera? ¿Cómo podría Mi ira apartarse de vuestros pecados atroces? ¿Cómo podría Mi furia rabiosa pasar por alto vuestras acciones malvadas? El mal que hoy cometéis no os abre ninguna salida, sino que más bien acumula castigo para el mañana; desencadena Mi castigo, el del Todopoderoso, hacia vosotros. ¿Cómo podrían vuestras malvadas acciones y vuestras malvadas palabras escapar de Mi castigo? ¿Cómo podrían vuestras suplicas llegar a Mis oídos? ¿Cómo podría Yo abrir una salida para vuestra injusticia? ¿Cómo podría dejar de lado vuestras acciones malvadas que se rebelan contra Mí? ¿Cómo no podría Yo cortar vuestras lenguas tan venenosas como la de una serpiente? Vosotros no me invocáis por el bien de vuestra justicia, sino que más bien acumuláis Mi ira como resultado de vuestra injusticia. ¿Cómo podría perdonaros? Ante Mis ojos, los del Todopoderoso, vuestras palabras y acciones se ven como inmundas. Ante Mis ojos, los del Todopoderoso, vuestra injusticia se ve como un castigo incesante. ¿Cómo podrían Mi castigo y juicio justos apartarse de vosotros? Debido a que me tratáis así, lo que me pone triste y me enfada, ¿cómo podría dejaros escapar de Mis manos y alejaros del día en que Yo, Jehová, os castigue y maldiga? ¿Acaso no sabéis que todas vuestras palabras y declaraciones malvadas hace mucho que han llegado a Mis oídos? ¿Acaso no sabéis que vuestra injusticia hace mucho ha mancillado Mi santo manto de justicia? ¿Acaso no sabéis que vuestra rebeldía hace mucho que ha provocado Mi ira copiosa? ¿Acaso no sabéis que hace mucho tiempo que me habéis dejado enfurecido, que hace mucho que os he aguantado? ¿Acaso no sabéis que ya habéis dañado la carne en la que estoy, hasta hacerla jirones? He soportado hasta ahora, de tal manera que libero Mi ira y ya no seré más tolerante con vosotros. ¿Acaso no sabéis que vuestras malvadas acciones ya han llegado a Mis ojos y que Mis clamores ya han llegado a los oídos de Mi Padre? ¿Cómo podría Él permitir que me tratéis así? ¿Acaso cada obra que hago en vosotros no es por vuestro bien? Sin embargo, ¿quién de vosotros ha crecido en bondad en aras de la obra que hago Yo, Jehová? ¿Podría Yo no ser devoto a la voluntad de Mi Padre porque soy débil y por la angustia que he sufrido? ¿Acaso no entendéis Mi corazón? Yo os hablo igual que lo hizo Jehová; ¿acaso no he sacrificado mucho por vosotros? A pesar de que estoy dispuesto a soportar todo este sufrimiento por el bien de la obra de Mi Padre, ¿cómo podríais, a causa de Mi sufrimiento, libraros del castigo que Yo traigo sobre vosotros? ¿Acaso no habéis disfrutado tanto de Mí? Hoy, he sido otorgado a vosotros por Mi Padre; ¿acaso no sabéis que disfrutáis de mucho más que de Mis palabras generosas? ¿Acaso no sabéis que Mi vida fue intercambiada por la vuestra y por las cosas que disfrutáis? ¿Acaso no sabéis que Mi Padre utilizó Mi vida para batallar contra Satanás y que también os otorgó Mi vida, haciendo que recibierais cien veces más y permitiéndoos evitar tantas tentaciones? ¿Acaso no sabéis que es solo mediante Mi obra que os habéis librado de muchas tentaciones y de muchos castigos ardientes? ¿Acaso no sabéis que es solo por Mi causa que Mi Padre os ha permitido disfrutar hasta ahora? ¿Cómo podríais permanecer tan intransigentes hoy, como si os hubieran salido callos en el corazón? ¿Cómo podrían las maldades que cometéis hoy escapar del día de la ira que seguirá a Mi partida de la tierra? ¿Cómo podría Yo permitir que aquellos que son tan intransigentes escapen de la ira de Jehová?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira
Palabras diarias de Dios Fragmento 338
Recordad el pasado: ¿cuándo se han mostrado airada Mi mirada y severa Mi voz con vosotros? ¿Cuándo he discutido nimiedades con vosotros? ¿Cuándo os he reprendido sin razón? ¿Cuándo os he reprendido cara a cara? ¿Acaso no es por el bien de Mi obra que ruego a Mi Padre que os exima de toda tentación? ¿Por qué me tratáis así? ¿Alguna vez he utilizado Mi autoridad para derribar vuestra carne? ¿Por qué me retribuís de esta manera? Tras alternar entre el afecto y la indiferencia conmigo os mostráis tibios, y luego intentáis embaucarme y me ocultáis cosas, y vuestra boca está llena de la saliva de los injustos. ¿Pensáis que vuestras lenguas pueden engañar a Mi Espíritu? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden escapar de Mi ira? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden emitir juicio sobre Mis acciones, las de Jehová, a su antojo? ¿Soy Yo el Dios a quien el hombre juzga? ¿Podría Yo permitir que un pequeño gusano blasfeme contra Mí de esta manera? ¿Cómo podría situar a tales hijos de la rebelión entre Mis bendiciones eternas? Hace mucho tiempo que vuestras palabras y acciones os han expuesto y condenado. Cuando Yo extendí los cielos y creé todas las cosas, no permití que ninguna criatura aparte de Mí mismo participara a su antojo y mucho menos permito que ninguna cosa interrumpa Mi obra y Mi gestión como le venga en gana. No tolero a ningún hombre u objeto; ¿cómo podría ser clemente con los que son crueles e inhumanos hacia Mí? ¿Cómo podría Yo perdonar a los que traicionan Mis palabras? ¿Cómo podría ser clemente con los que se rebelan contra Mí? ¿Acaso no está el porvenir del hombre en Mis manos, las del Todopoderoso? ¿Cómo podría Yo considerar santas tu injusticia y tu rebeldía? ¿Cómo podrían tus pecados profanar Mi santidad? Yo no estoy contaminado por la inmundicia de los injustos ni tampoco disfruto sus ofrendas. Si fueras leal a Mí, Jehová, ¿podrías tomar para ti mismo los sacrificios en Mi altar? ¿Podrías utilizar tu lengua venenosa para blasfemar contra Mi santo nombre? ¿Podrías traicionar Mis palabras de esta manera? ¿Podrías tratar Mi gloria y santo nombre como una herramienta con la cual servir a Satanás, el maligno? Mi vida ha sido provista para el disfrute de los santos. ¿Cómo podría permitirte tratar Mi vida a tu antojo, como un juguete, y utilizarla como una herramienta para el conflicto entre vosotros? ¿Cómo podéis ser tan insensibles y tan privadas del camino de los buenos, en vuestra forma de comportaros conmigo? ¿Acaso no sabéis que ya he escrito vuestras acciones malvadas en estas palabras de vida? ¿Cómo podríais escapar del día de la ira en que Yo castigue a Egipto? ¿Cómo podría permitiros que os opusiereis a Mí y os rebelareis contra Mí de esta manera una y otra vez? ¡Yo os digo con toda claridad que cuando llegue el día, vuestro castigo será más insoportable que el de Egipto! ¿Cómo podéis escapar de Mi día de ira? En verdad os digo: Mi paciencia estaba preparada para vuestras acciones malvadas y existe para vuestro castigo en ese día. ¿Acaso no sois vosotros los que sufriréis el juicio de la ira una vez que Yo haya llegado al final de Mi paciencia? ¿No están todas las cosas en Mis manos, las del Todopoderoso? ¿Cómo podría permitir que os rebelarais contra Mí de esta manera bajo los cielos? Vuestras vidas serán muy difíciles porque os habéis encontrado con el Mesías, de quien se dijo que vendría pero que nunca llegó. ¿Acaso no sois vosotros Sus enemigos? Jesús ha sido vuestro amigo, sin embargo, vosotros sois enemigos del Mesías. ¿Acaso no sabéis que, aunque vosotros sois amigos de Jesús, vuestras malvadas acciones han llenado los vasos de los que son detestables? A pesar de que estáis muy cerca de Jehová, ¿acaso no sabéis que vuestras palabras malvadas han llegado a oídos de Jehová y han provocado Su ira? ¿Cómo podría Él estar cerca de ti y cómo podría no quemar esos recipientes tuyos llenos de acciones malvadas? ¿Cómo podría Él no ser tu enemigo?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira
Palabras diarias de Dios Fragmento 339
Ahora, veo tu carne indulgente que trata de engatusarme y solo tengo una pequeña advertencia para ti, aunque no te “administraré” ningún castigo. Deberías saber qué papel desempeñas en Mi obra, y entonces estaré satisfecho. En otros asuntos, si te resistes a Mí o gastas Mi dinero o te comes los sacrificios que son para Mí, Jehová, o si os mordéis entre vosotros, gusanos, o si hay conflictos o infracciones entre vosotros, criaturas que sois como perros, a Mí no me preocupa nada de eso. Solo necesitáis saber qué clase de cosas sois, y Yo estaré satisfecho. Aparte de todo esto, está bien si deseáis sacar vuestras armas unos contra otros o pelear entre vosotros con palabras. No tengo deseo alguno de entrometerme en esas cosas y los asuntos humanos no tienen conexión alguna conmigo. No participo en los asuntos que haya entre vosotros, no porque no me importen los conflictos que tengáis, sino porque no soy uno de vosotros. Yo Mismo no soy un ser creado ni soy del mundo, así que detesto la vida ajetreada de las personas y las relaciones desordenadas e inadecuadas entre ellas. Sobre todo, aborrezco a las multitudes clamorosas. Sin embargo, tengo un conocimiento profundo de las impurezas que existen en el corazón de cada ser creado y, antes de crearos, ya sabía la injusticia que existía en lo hondo del corazón humano; conocía toda la falsedad y la tortuosidad del corazón humano. Por tanto, aunque no haya rastro alguno cuando las personas hacen cosas injustas, Yo sigo sabiendo que la injusticia que alberga vuestro corazón sobrepasa la riqueza de todas las cosas que Yo creé. Cada uno de vosotros ha subido a la cumbre de las multitudes; habéis ascendido a ser los antepasados de las masas. Sois extremadamente arbitrarios y corréis frenéticamente entre todos los gusanos en busca de un lugar cómodo y con el pensamiento ilusorio de devorar a los gusanos más pequeños que vosotros. Sois malévolos e insidiosos en vuestro corazón y superáis a los fantasmas que se han hundido en el fondo del mar. Vivís en lo hondo del estiércol, perturbáis a los gusanos de arriba abajo hasta que no tienen paz, y estos luchan entre sí durante un tiempo y después se calman. No conocéis vuestro propio estatus y aun así peleáis entre vosotros en el estiércol. ¿Qué podéis conseguir de esa lucha? Si de verdad tuvierais un corazón temeroso de Mí, ¿cómo podríais pelear unos con otros a Mis espaldas? Independientemente de lo elevado que sea tu estatus, ¿acaso no sigues siendo un apestoso gusanito en el estiércol? ¿Serás capaz de hacer que te crezcan alas y convertirte en una paloma en el cielo? Vosotros, apestosos gusanitos, robáis las ofrendas de Mi altar, el altar de Jehová; ¿podéis, así, rescatar vuestra reputación desacreditada y destruida y convertiros en el pueblo escogido de Israel? ¡Sois unos desdichados sin vergüenza! Esos sacrificios sobre el altar me fueron ofrecidos por las personas como una muestra de afecto por parte de los que Me temen. Son para Mi control y para Mi uso; ¿cómo puedes, pues, robarme las pequeñas tórtolas que me han dado? ¿No temes convertirte en un Judas? ¿No tienes miedo de que tu tierra se convierta en un campo de sangre? ¡Eres un sinvergüenza! ¿Crees que las tórtolas ofrecidas por las personas son para alimentar tu vientre, gusano? Lo que Yo te he dado es lo que me ha placido y lo que he estado dispuesto a darte; lo que no te he dado debería estar a Mi disposición. No puedes simplemente robar Mis ofrendas. Yo, Jehová, soy Aquel que obra, el Creador, y las personas ofrecen sacrificios por Mí. ¿Crees que esta es la recompensa por tanto que corres de un lado a otro? ¡Eres verdaderamente un sinvergüenza! ¿Por quién corres tanto? ¿No es por ti mismo? ¿Por qué robas Mis sacrificios? ¿Por qué robas dinero de Mi bolsa de dinero? ¿No eres hijo de Judas Iscariote? Son los sacerdotes quienes deben disfrutar de los sacrificios hechos a Mí, Jehová. ¿Eres sacerdote? Te atreves a comer Mis sacrificios con aire de suficiencia y hasta los pones en la mesa. ¡No vales nada! ¡Eres un desdichado inútil! ¡Mi fuego, el fuego de Jehová, te calcinará!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces, lamentarás todo el mal que has hecho
Palabras diarias de Dios Fragmento 340
Vuestra fe es muy hermosa; decís que estáis dispuestos a dedicar vuestra vida entera a Mi obra, y que estáis dispuestos a sacrificar vuestras vidas por ella, pero vuestro carácter no ha cambiado mucho. Solo ha habido palabras arrogantes, a pesar de que vuestras acciones reales son muy miserables. Parece que la lengua y los labios están en el cielo, pero las piernas lejos en la tierra, por lo que las palabras, los hechos y la reputación siguen estando hechos jirones y una ruina. Vuestra reputación ha sido destruida, vuestro comportamiento es vulgar, vuestra forma de hablar es baja, vuestra vida despreciable; incluso toda vuestra humanidad es de una vil inferioridad. Sois estrechos de miras con los demás y regateáis por toda cosa pequeña. Discutís por vuestra propia reputación y el estatus, incluso hasta el punto de estar dispuestos a descender al infierno y al lago de fuego. Vuestras palabras y vuestros hechos actuales son suficientes para que Yo determine que sois pecadores. Vuestra postura hacia Mi obra es suficiente para que Yo determine que sois injustos, así como todas vuestras actitudes son suficientes para señalar que sois almas inmundas llenas de abominaciones. Vuestras manifestaciones y lo que reveláis son suficientes para decir que sois personas que habéis bebido hasta hartaros de la sangre de los espíritus inmundos. Cuando se habla de entrar en el reino de los cielos, no dejáis ver vuestros sentimientos. ¿Creéis que la forma en que sois ahora basta para que entréis por la puerta de Mi reino de los cielos? ¿Creéis que podéis obtener permiso para entrar en la tierra santa de Mi obra y Mis palabras sin que Yo ponga a prueba vuestras palabras y vuestros hechos? ¿Quién es capaz de engañar Mis ojos? ¿Cómo podrían escapar de Mi vista vuestras conductas y vuestras conversaciones despreciables y bajas? Yo he determinado que vuestra vida sea una en la que se bebe la sangre de esos espíritus inmundos, y se come su carne, porque los imitáis ante Mí cada día. Vuestra conducta ha sido particularmente mala y baja delante de Mí, ¿cómo no iba a sentir aborrecimiento por vosotros? Las impurezas de los espíritus inmundos están en lo que decís: embaucáis, ocultáis y aduláis, igual que lo hacen quienes participan en brujería y como quienes practican el engaño y beben la sangre de los injustos. Todas las manifestaciones del hombre son extremadamente injustas; ¿cómo se puede colocar a todas las personas en la tierra santa donde están los justos? ¿Piensas que esa conducta despreciable tuya puede distinguirte del resto por ser considerado santo respecto a esos injustos? Esa lengua de serpiente tuya arruinará finalmente tu carne que causa destrucción y lleva a cabo abominaciones; y esas manos tuyas que están cubiertas con la sangre de espíritus inmundos también terminarán arrastrando tu alma al infierno. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad de purificar tus manos cubiertas de inmundicia? ¿Y por qué no aprovechas esta oportunidad de cortar esa lengua tuya que habla palabras injustas? ¿Podría ser que estés dispuesto a sufrir bajo las llamas del infierno por tus dos manos, tu lengua y tus labios? Yo escruto el corazón de la miríada de personas con Mis dos ojos, porque mucho antes de crear a la especie humana, había sujetado su corazón entre de Mis manos. Hace mucho que desentrañé el corazón del hombre, ¿cómo podrían escapar a Mis ojos los pensamientos del corazón del hombre? ¿Y cómo podrían estar a tiempo de escapar de ser abrasados por Mi Espíritu?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¡Sois todos muy vulgares en vuestro carácter!
Palabras diarias de Dios Fragmento 341
Tus labios son más bondadosos que las palomas, pero tu corazón es más siniestro que la serpiente antigua. Tus labios son incluso tan hermosos como las mujeres libanesas, pero tu corazón no es más amable que el de ellas y, desde luego, no puede compararse con la belleza cananea. ¡Tu corazón es demasiado falso! Yo solo aborrezco los labios y el corazón de los injustos, y lo que requiero de las personas no es que superen a los santos; es solo que siento repugnancia por las acciones malvadas de los injustos, así como espero que estos sean capaces de desechar su inmundicia y escapar de su apuro actual, de forma que se les pueda diferenciar de esos injustos, y que puedan vivir con los que son justos, y ser santos con ellos. Vosotros estáis en las mismas circunstancias que Yo, pero estáis cubiertos de inmundicia; ni siquiera tenéis el menor rastro de la semejanza original de los seres humanos creados en el principio. Además, como imitáis cada día la semejanza de esos espíritus inmundos, hacéis lo que ellos hacen, y decís lo que ellos dicen, todas las partes de vosotros e incluso vuestra lengua y labios están empapados de su agua inmunda hasta el punto de estar totalmente cubiertos de esas manchas, y no hay una sola parte de vosotros que pueda usarse para Mi obra. ¡Es tan desgarrador! Vivís en semejante mundo de caballos y ganado, con todo, realmente no os sentís angustiados; y estáis llenos de alegría, vivís libre y fácilmente. Estáis nadando en esa agua inmunda, pero no sabéis realmente que habéis caído en semejante aprieto. Te juntas cada día con espíritus inmundos y tienes tratos con “excrementos”, y tu vida es muy vulgar; en realidad no sabes en absoluto que no vives en el mundo humano, y que no tienes el control de ti mismo. ¿No sabes que hace mucho que los espíritus inmundos pisotearon tu vida, que el agua inmunda ensució tu calidad humana? ¿Piensas que estás viviendo en el paraíso terrenal, que estás en medio de la felicidad? ¿No sabes que has vivido una vida junto a los espíritus inmundos y que has coexistido con todo lo que ellos han preparado para ti? ¿Cómo podría tener sentido alguno tu manera de vivir? ¿Cómo podría tener valor alguno tu vida? Has estado haciendo diligencias afanosamente para tus padres, que son de espíritu inmundo, pero no tienes ni idea de que los que te lastiman son esos padres con espíritus inmundos, que te dieron a luz y te criaron. Más aún, no sabes que son ellos los que realmente te proveen de toda tu inmundicia; lo único que sabes es que ellos te pueden dar “disfrute”, no te castigan ni te juzgan y, especialmente, no te maldicen. Ellos nunca han estallado en ira contra ti, sino que te tratan con amabilidad y afabilidad. Sus palabras nutren tu corazón, y te cautivan de forma que te desorientas y, sin darte cuenta, te absorben y estás dispuesto a servirlos, a ser su portavoz, así como su siervo. No tienes queja alguna, pero estás dispuesto a trabajar para ellos como perros y como caballos; ellos te han desorientado. Por esta razón, no reaccionas en absoluto ante la obra que Yo hago; no es de extrañar que siempre quieras escaparte en secreto de Mis manos ni que siempre quieras usar palabras dulces para ganarte Mi favor con engaños. Resulta que ya tenías otro plan, otro arreglo. Puedes ver un poco de Mis acciones, las del Todopoderoso, pero no conoces un ápice de Mi juicio y castigo. No tienes idea de cuándo empezó Mi castigo; solo sabes engañarme. Sin embargo, no sabes que Yo no toleraré ninguna violación por parte del hombre. Como ya te has decidido a servirme, no te dejaré ir. Soy un Dios que aborrece el mal, y soy un Dios celoso del hombre. Como ya has colocado tus palabras sobre el altar, no permitiré que huyas ante Mis propios ojos ni que sirvas a dos señores. ¿Piensas que podrías tener otro amor después de colocar tus palabras sobre Mi altar, después de colocarlas ante Mis ojos? ¿Cómo podría Yo permitir que las personas me embaucaran de esta manera? ¿Pensabas que podías hacerme votos y juramentos a la ligera con tus palabras? ¿Cómo podrías jurar por Mi trono, el trono del Altísimo? ¿Pensabas que tus juramentos ya habían pasado? Yo os digo: aunque vuestra carne pase, vuestros juramentos no podrán. Al final, os condenaré en función de vuestros juramentos. Sin embargo, pensáis que podéis colocar vuestras palabras ante Mí para tratar conmigo de manera superficial, y que vuestro corazón puede servir a los espíritus inmundos y malignos. ¿Cómo podría tolerar Mi enojo el engaño de esas personas que son como perros y cerdos? Yo debo llevar a cabo Mis decretos administrativos, y recuperar de las manos de los espíritus inmundos a todos esos aferrados a las normas, “piadosos” que tienen fe en Mí para que me “sirvan” de forma disciplinada, sean Mi buey y Mi caballo, y estén a merced de Mi matanza. Yo haré que recojas tus antiguos propósitos y me sirvas una vez más. Yo no permitiré que ningún ser creado me engañe. ¿Pensabas que podías simplemente formular peticiones y mentir de forma caprichosa ante Mí? ¿Pensabas que Yo no había oído o visto tus palabras y obras? ¿Cómo no iban a estar tus palabras y tus obras ante Mi vista? ¿Cómo podría Yo permitirles a las personas engañarme de esa forma?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¡Sois todos muy vulgares en vuestro carácter!
Palabras diarias de Dios Fragmento 342
Yo he estado caminando entre vosotros durante varias primaveras y otoños, he vivido entre vosotros durante mucho tiempo, he vivido con vosotros; ¿cuánta de vuestra conducta despreciable se ha escapado justo delante de Mis ojos? Esas palabras sinceras vuestras resuenan constantemente en Mis oídos; millones y millones de vuestras determinaciones se han colocado en Mi altar; demasiadas siquiera para contarlas. Pero en cuanto a vuestra dedicación y lo que erogáis, no hay ni siquiera un poco. Ni siquiera hay una pequeña gota de vuestra sinceridad en Mi altar. ¿Dónde están los frutos de vuestra fe en Mí? Habéis recibido gracia infinita de Mí y habéis visto infinitos misterios del cielo; incluso os he enseñado las llamas del cielo, pero no he soportado la idea de quemaros. Con todo, ¿cuánto me habéis dado a cambio? ¿Cuánto estáis dispuestos a darme? Con la comida que Yo te he concedido en la mano, te giras y me la ofreces, e incluso dices que fue algo que conseguiste con el sudor de tu frente, que me estás ofreciendo todo lo que tienes. ¿Cómo es posible que no sepas que todas tus “contribuciones” a Mí no son más que cosas robadas de Mi altar? Y ahora me las estás ofreciendo, ¿no me estás haciendo trampa? ¿Cómo es posible que no sepas que todo lo que Yo disfruto hoy son las ofrendas sobre Mi altar, y no lo que tú has ganado a cambio de tu duro trabajo, y que me ofreces después? Os atrevéis realmente a engañarme de esta forma, ¿cómo puedo perdonaros entonces? ¿Cómo podéis esperar que Yo soporte esto más tiempo? Yo os lo he concedido todo. Yo lo he abierto todo para vosotros y he provisto para vuestras necesidades, con lo cual he ampliado enormemente vuestros horizontes, pero me engañáis de esta forma e ignoráis vuestra conciencia. Yo os lo he concedido todo con abnegación, de forma que, aunque sufrís, habéis obtenido de Mí todo lo que he traído del cielo. Sin embargo, no tenéis en absoluto dedicación; aunque hayáis hecho una pequeña contribución, tratáis de “ajustar cuentas” conmigo después de eso. ¿No equivaldrá a nada tu contribución? Lo que tú me has ofrendado no es sino un único grano de arena, pero me has pedido una tonelada de oro. ¿No estás siendo simplemente poco razonable? Yo obro entre vosotros. No hay absolutamente ningún rastro del diez por ciento que Yo debería recibir, y menos aún cualquier sacrificio adicional. Asimismo, el maligno se apodera del diez por ciento ofrendado por los piadosos. ¿No estáis todos desperdigados lejos de Mí? ¿No sois todos adversarios Míos? ¿No estáis todos destruyendo Mi altar? ¿Cómo podrían Mis ojos ver como tesoros a este tipo de personas? ¿No son cerdos y perros que aborrezco? ¿Cómo podría hacer Yo referencia a vuestras acciones malvadas como un tesoro? ¿Para quién es realmente Mi obra? ¿Será que se trata simplemente de derribaros a todos para revelar Mi autoridad? ¿No penden todas vuestras vidas de una sola palabra Mía? ¿Por qué razón estoy usando únicamente palabras para instruiros y no he convertido las palabras en hechos para derribaros tan pronto como pudiera? ¿Son Mis palabras y Mi obra simplemente para derribar a las personas? ¿Soy un Dios que mata indiscriminadamente al inocente? Justo ahora, ¿cuántos de vosotros estáis aquí ante Mí con todo vuestro ser para buscar la senda correcta de la vida humana? Solo vuestro cuerpo está ante Mí, pero vuestro corazón ha huido, y está lejos, muy lejos de Mí. Como no sabéis cuál es realmente Mi obra, hay muchos de vosotros que queréis apartaros de Mí y distanciaros de Mí, con la esperanza de vivir en un mundo dichoso en el que no haya castigo ni juicio. ¿No es esto lo que las personas desean en su corazón? Yo no te estoy obligando. La senda que tomes es tu propia elección, y la senda de hoy va junto al juicio y la maldición, pero deberíais saber todos que todo lo que os he concedido, sea juicio o castigo, son los mejores regalos que os he otorgado y son cosas que necesitáis con urgencia.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¡Sois todos muy vulgares en vuestro carácter!
Palabras diarias de Dios Fragmento 343
Yo he llevado a cabo mucha obra en la tierra y he caminado entre la humanidad durante muchos años; sin embargo, la gente rara vez tiene conocimiento de Mi imagen y Mi carácter, y pocas personas pueden explicar exhaustivamente la obra que Yo realizo. Hay muchas cosas de las que la gente carece; siempre les falta entendimiento respecto a lo que Yo hago, y su corazón siempre está en alerta, como si temieran profundamente que Yo los llevara a otra situación para después no prestarles atención. Así, la actitud de las personas hacia Mí siempre es tibia, y va acompañada de mucha cautela. Esto se debe a que las personas han llegado al presente sin entender la obra que Yo llevo a cabo, y se sienten particularmente desconcertadas por las palabras que Yo les digo. Tienen Mis palabras en sus manos, sin saber si deberían comprometerse a una creencia inquebrantable en ellas, o si deberían optar por la indecisión y olvidarlas. No saben si deberían ponerlas en práctica o esperar y ver; si deberían dejarlo todo de lado y seguir valientemente o continuar su amistad con el mundo como antes. El mundo interior de las personas es muy complicado y ellas son muy astutas. Como las personas no pueden ver clara o plenamente Mis palabras, a muchas de ellas les resulta difícil practicarlas y poner su corazón delante de Mí. Yo entiendo profundamente vuestras dificultades. Muchas debilidades son inevitables cuando se vive en la carne, y muchos factores objetivos crean dificultades para vosotros. Alimentáis a vuestra familia, pasáis vuestros días trabajando duro y los meses y los años pasan arduamente. Vivir en la carne implica muchas dificultades, no lo niego, y Mis exigencias para vosotros, por supuesto, se hacen acorde a vuestras dificultades. Las exigencias en la obra que realizo se basan, todas, en vuestra estatura real. Es posible que, en el pasado, las exigencias que las personas os hacían en su obra estuvieran mezcladas con elementos excesivos, pero deberíais saber que Yo nunca os he hecho exigencias excesivas en lo que digo y hago. Todas las exigencias se basan en la naturaleza y la carne de las personas, y en lo que ellas necesitan. Deberíais saber —y Yo os lo puedo decir muy claramente— que no me opongo a ciertas formas razonables de pensar de las personas ni a la naturaleza inherente de la especie humana. Solo porque las personas no entienden cuáles son realmente los estándares requeridos ni el sentido original de Mis palabras, han dudado de Mis palabras hasta ahora, e incluso menos de la mitad de ellas creen en Mis palabras. Los restantes son incrédulos, y lo son incluso más quienes gustan de oírme “contar historias”. Además, muchos disfrutan el espectáculo. Os lo advierto: muchas de Mis palabras ya se han abierto a quienes creen en Mí, y Yo he descartado a quienes “disfrutan” de la hermosa vista del reino, pero se han quedado fuera de sus puertas. ¿Acaso no sois simple cizaña que Yo desdeño? ¿Cómo podríais verme partir y después acoger con alegría Mi regreso? Os digo que, después de que las personas de Nínive oyeran las airadas palabras de Jehová, se arrepintieron de inmediato, con cilicio y cenizas. Fue porque creyeron en Sus palabras que estaban llenas de miedo y terror, y por ello se arrepintieron con cilicio y cenizas. En cuanto a las personas de hoy, aunque también creéis Mis palabras, y más aún, creéis que Jehová ha venido una vez más entre vosotros hoy, vuestra actitud no es sino irreverente, como si os limitarais a observar al Jesús que nació en Judea hace miles de años, y que ha descendido ahora en medio de vosotros. Yo entiendo profundamente el engaño que existe en vuestro corazón; la mayoría de vosotros me seguís por curiosidad y habéis venido a buscarme porque sentís un vacío. Cuando se destruye vuestro tercer deseo —vuestro deseo de una vida apacible y feliz— vuestra curiosidad también se disipa. El engaño que existe en el corazón de cada uno queda al descubierto a través de vuestras palabras y acciones. Francamente, solo tenéis curiosidad respecto a Mí, pero no me teméis; no cuidáis vuestra lengua y, menos aún, restringís vuestra conducta. Entonces, ¿qué tipo de fe tenéis en realidad? ¿Es genuina? Sencillamente usáis Mis palabras para disipar vuestras preocupaciones y aliviar vuestro aburrimiento; para llenar los espacios vacíos que quedan en tu vida. ¿Quién de entre vosotros ha puesto Mis palabras en práctica? ¿Quién tiene una fe genuina? Seguís gritando que Dios es un Dios que observa el fondo del corazón de las personas, pero ¿de qué forma es compatible conmigo el Dios del que gritáis en vuestro corazón? Si estáis gritando así, ¿por qué actuáis, pues, de esa forma? ¿Será ese el amor con el que queréis retribuirme? No hay escasez de dedicación en vuestros labios, pero ¿dónde están vuestros sacrificios y vuestras buenas obras? Si no fuera porque vuestras palabras llegan hasta Mis oídos, ¿cómo podría Yo odiaros tanto? Si creyerais realmente en Mí, ¿cómo podríais caer en semejante estado de angustia? En vuestro rostro hay miradas de depresión, como si estuvierais en el Hades siendo juzgados. No tenéis ni una pizca de vitalidad, y habláis débilmente sobre vuestra voz interior; incluso estáis llenos de quejas y maldiciones. Hace mucho que perdisteis la fe en lo que Yo hago, y hasta vuestra fe original ha desaparecido; ¿cómo podéis entonces seguir hasta el final? Dado que esto es así, ¿cómo podéis ser salvados?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Palabras para los jóvenes y los ancianos
Palabras diarias de Dios Fragmento 344
Aunque Mi obra es muy útil para vosotros, Mis palabras siempre se pierden en vosotros y no llegan a nada. Es difícil encontrar objetos para que Yo los perfeccione, y hoy casi he perdido la esperanza en vosotros. He buscado entre vosotros durante varios años, pero resulta difícil encontrar a alguien que pueda ser Mi confidente. Siento como si no tuviera confianza para continuar obrando en vosotros ni amor para seguiros amando. Esto es porque ya hace mucho que aborrezco vuestros “logros”, que son minúsculos y patéticos; es como si Yo nunca hubiera hablado entre vosotros u obrado en vosotros. Vuestros logros son verdaderamente nauseabundos. Siempre causáis vuestra propia ruina y vergüenza, y casi no tenéis valor. Apenas puedo encontrar en vosotros semejanza humana, o el aroma del rastro de un ser humano. ¿Dónde está vuestra fresca fragancia? ¿Dónde está el precio que habéis pagado a lo largo de muchos años, y dónde están los resultados? ¿Habéis encontrado alguno alguna vez? Mi obra tiene ahora un nuevo principio, un nuevo comienzo. Yo voy a realizar grandes planes y quiero llevar a cabo una obra incluso mayor, pero vosotros seguís revolcándoos en el lodo como antes, viviendo en las inmundas aguas del pasado, y prácticamente habéis fracasado en conseguir libraros de vuestro aprieto original. Por tanto, todavía no habéis ganado nada de Mis palabras. No os habéis liberado aun de vuestro lugar original de lodo y agua inmunda, y solo conocéis Mis palabras, pero, en realidad, no habéis entrado en el ámbito de su libertad, de forma que estas nunca se han abierto a vosotros; son como un libro de profecía sellado durante miles de años. Yo me aparezco a vosotros en vuestra vida, pero nunca sois conscientes de ello. Ni siquiera me reconocéis. Casi la mitad de las palabras que pronuncio son juicio sobre vosotros y logran la mitad de efecto; os dejan confundidos y perdidos. La mitad restante consiste en palabras para enseñaros sobre la vida y cómo comportaros. Sin embargo, parecería que esas palabras ni siquiera existen para vosotros, o que estuvierais oyendo palabras de niños, palabras a las que siempre respondéis con una sonrisa velada, pero jamás actuáis en consecuencia. Nunca os han preocupado estas cosas; siempre ha sido principalmente en nombre de la curiosidad que habéis observado Mis acciones, y como resultado, ahora habéis caído en las tinieblas y no podéis ver la luz, y, así, lloráis lastimosamente en la oscuridad. Lo que Yo quiero es vuestra sumisión, vuestra sumisión incondicional. Es más, exijo que estéis completamente seguros de todo lo que digo. No deberíais adoptar una actitud de negligencia y, en particular, no deberíais tratar lo que digo selectivamente ni ser indiferentes hacia Mis palabras y Mi obra, como es vuestra costumbre. Mi obra se realiza en medio de vosotros, y Yo os he concedido muchas de Mis palabras; pero si me tratáis así, solo puedo entregar a las familias gentiles aquello que vosotros no habéis ganado ni puesto en práctica. ¿Quién, entre todos los seres creados, no está en Mis manos? La mayoría de los que están entre vosotros son de “edad avanzada” y no tenéis energía para aceptar esta clase de obra mía. Sois como el pájaro Hanhao[a]: apenas sobrevivís, y nunca habéis tratado Mis palabras con seriedad. Las personas jóvenes son extremadamente vanas, demasiado indulgentes, y prestan incluso menos atención a Mi obra. No tienen interés en disfrutar de las exquisiteces de Mi banquete; son como un pequeño pájaro que ha volado fuera de su jaula para irse lejos. ¿Cómo pueden serme útiles esta clase de personas jóvenes y viejas?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Palabras para los jóvenes y los ancianos
Nota al pie:
a. La historia del pájaro Hanhao es muy parecida a la fábula de Esopo de la hormiga y la cigarra. El pájaro Hanhao prefiere dormir en lugar de hacer un nido cuando hace calor, a pesar de las repetidas advertencias de su vecina, la urraca. Cuando llega el invierno, el pájaro muere congelado.
Palabras diarias de Dios Fragmento 345
Aunque todos vosotros, jóvenes, sois como leones jóvenes, rara vez tenéis el camino verdadero en vuestro corazón. Vuestra juventud no os da derecho a tener más de Mi obra; al contrario, siempre provocáis Mi aversión por vosotros. Aunque sois jóvenes, carecéis de vitalidad o ambición, y siempre sois evasivos respecto a vuestro futuro; es como si fuerais indiferentes y taciturnos. Podría decirse que la vitalidad, las aspiraciones y la postura adoptada que deberían encontrarse en los jóvenes no pueden encontrarse en absoluto en vosotros; vosotros, esta clase de persona joven, carecéis de postura y sois incapaces de distinguir lo correcto de lo incorrecto, el bien del mal, la belleza de la fealdad. Es imposible encontrar elementos vuestros que sean frescos. Estáis casi totalmente obsoletos, y vosotros, esta clase de persona joven, habéis aprendido también a seguir a la multitud, a ser irracionales. Nunca podéis distinguir claramente lo correcto de lo incorrecto ni diferenciar entre lo verdadero y lo falso; nunca os esforzáis por la excelencia ni podéis discernir lo correcto y lo incorrecto, lo que es verdad y lo que es hipocresía. Hay un hedor a religión más intenso y más severo en vosotros que en los viejos. Hasta sois arrogantes e irracionales; sois competitivos, y vuestra afición por la agresividad es muy fuerte; ¿cómo podría esta clase de persona joven poseer la verdad? ¿Cómo puede mantenerse firme en el testimonio alguien que no puede adoptar una postura? ¿Cómo puede llamarse persona joven quien no tiene la capacidad de diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto? ¿Cómo puede llamarse Mi seguidor quien no posee la vitalidad, el vigor, la frescura, la calma, y la firmeza de una persona joven? ¿Cómo puede alguien que no tiene verdad alguna ni sentido de la rectitud, pero que ama jugar y pelear, ser digno de ser testigo de Mí? Las personas jóvenes no deberían estar llenas de engaño ni de miradas discriminatorias hacia otras. No deberían llevar a cabo actos destructivos y abominables. No deberían carecer de aspiraciones, de impulso ni de un espíritu vigoroso de superarse y llegar alto. No deberían desanimarse respecto a sus perspectivas ni perder la esperanza en la vida ni la fe en el futuro. Deberían tener la perseverancia de seguir el camino de la verdad que han escogido ahora para hacer realidad su deseo de entregar toda su vida por Mí. No deberían carecer de la verdad ni dar abrigo a la hipocresía y la falta de justicia, sino mantenerse firmes en su postura adecuada. No deberían dejarse llevar, sino tener el espíritu de atreverse a hacer sacrificios y luchar por la rectitud y la verdad. Deberían tener la valentía de no sucumbir ante la opresión de las fuerzas de la oscuridad y de transformar el sentido de su existencia. No deberían agachar la cabeza, sino que, más si cabe, deberían tener un espíritu de sinceridad y franqueza, y de perdón hacia sus hermanos y hermanas. Por supuesto, estos son Mis requisitos para todos y Mis exhortaciones para todos. Más aún, son Mis palabras tranquilizadoras para todas las personas jóvenes. Deberíais practicar conforme a Mis palabras. En particular, las personas jóvenes no deberían carecer de la determinación para discernir con claridad cómo son las cosas ni para buscar la rectitud y la verdad. Deberíais ir tras todas las cosas bellas y buenas, y obtener la realidad de todas las cosas positivas. Asimismo, deberíais ser responsables de vuestra propia vida y no tomárosla a la ligera. Es raro que las personas, que han venido al mundo, me encuentren; también es raro tener la oportunidad de buscar y obtener la verdad. ¿Por qué no habríais de valorar este hermoso período de tiempo como la senda correcta de búsqueda en esta vida? ¿Y por qué sois siempre tan despectivos hacia la verdad y la rectitud? ¿Por qué estáis siempre pisoteándoos y destruyéndoos por la injusticia y la inmundicia que juegan con las personas? ¿Y por qué actuáis como las personas viejas que hacen lo que los impíos? ¿Por qué imitáis las viejas formas de las viejas cosas? Vuestra vida debería estar llena de rectitud, verdad y santidad; no se suponía que os volvierais depravados tan pronto y, así, que cayerais al Hades. ¿No sentís que esto sería un terrible infortunio? ¿No sentís que esto sería terriblemente injusto?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Palabras para los jóvenes y los ancianos
Palabras diarias de Dios Fragmento 346
Si tanta obra y tantas palabras no han tenido efecto en ti, entonces, cuando llegue el momento de difundir la obra de Dios, no vas a poder desempeñar tu deber y vas a ser avergonzado y humillado. En ese momento, vas a sentir que le debes mucho a Dios y que tu conocimiento de Dios es muy superficial. Si no buscas el conocimiento de Dios hoy, mientras Él está obrando, después será demasiado tarde. Al final no tendrás ningún conocimiento del que hablar, te quedarás vacío, sin nada. ¿Qué usarás para rendir cuentas delante de Dios? ¿Tendrás el descaro de presentarte ante Dios? Deberías esforzarte mucho en tu búsqueda ahora, para que al final, como Pedro, sepas cuán beneficioso es el castigo y el juicio de Dios para el hombre, y que sin Su castigo y juicio el hombre no puede ser salvado y que solo se puede hundir cada vez más profundo en esta tierra mugrienta, cada vez más profundo en el lodo. Satanás ha corrompido a las personas, ellos han conspirado unos contra otros, se han pisoteado unos a los otros, han perdido su corazón temeroso de Dios. Su rebeldía es demasiado grande, sus nociones son demasiadas y todas son propias de Satanás. Sin el castigo y el juicio de Dios, no es posible purificar el carácter corrupto del hombre ni se le puede salvar. Lo que expresa la obra en la carne de Dios encarnado es precisamente aquello que expresa el Espíritu, y la obra que hace la lleva a cabo de acuerdo con aquello que el Espíritu hace. En la actualidad, si no tienes conocimiento de esta obra, ¡entonces eres demasiado necio y has perdido demasiado! Si no has obtenido la salvación de Dios, entonces tu creencia es una fe religiosa y eres un cristiano que es de la religión. Como te aferras al precepto muerto, has perdido la nueva obra del Espíritu Santo; los demás, que buscan el amor a Dios, pueden adquirir la verdad y la vida, mientras que tu fe es incapaz de ganar la aprobación de Dios. Antes bien, te has vuelto un malhechor, alguien que comete actos destructores y odiosos; te has vuelto el blanco de las bromas de Satanás y su cautivo. El hombre no debe creer en Dios, sino que el hombre lo debe amar, buscar y adorar. Si no buscas hoy, entonces llegará el día en el que digas: “¿Por qué no seguí a Dios correctamente en ese entonces? ¿Por qué no lo satisfice apropiadamente? ¿Por qué no busqué cambios en mi carácter-vida? Cómo lamento no haber sido capaz de someterme a Dios en ese momento y no haber buscado el conocimiento de la palabra de Dios. Dios dijo tanto en aquel momento; ¿por qué no busqué? ¡Fui tan estúpido!”. Te odiarás hasta un punto extremo. Hoy, no crees las palabras que digo ni les prestas atención; cuando llegue el día en que esta obra se haya difundido y veas la totalidad de ella, lo lamentarás y, en ese momento, te quedarás boquiabierto. Existen bendiciones, pero no sabes disfrutarlas; y existe la verdad, pero no la persigues. ¿No atraes problemas sobre ti mismo? En la actualidad, aunque el siguiente paso de la obra de Dios todavía está por comenzar, no hay nada adicional acerca de las cosas que se te piden y lo que se te pide vivir. Hay tanta obra y tantas verdades; ¿no son dignas de que las conozcas? ¿Son el castigo y el juicio incapaces de despertar tu espíritu? ¿Son el castigo y el juicio incapaces de hacer que te odies? ¿Estás contento de vivir bajo la influencia de Satanás, con paz y gozo y un poco de comodidad carnal? ¿No eres la más vil de todas las personas? Nadie es más insensato que los que han contemplado la gracia salvadora, pero no buscan ganarla; estas son personas que disfrutan de la carne y gozan de Satanás. Esperas que tu fe en Dios no acarree ninguna dificultad ni tribulación ni el más mínimo sufrimiento. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor y no le otorgas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡No vales nada! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre tú y los cerdos y los perros? ¿No son bestias todos los que no persiguen la verdad y, en cambio, aman la carne? ¿No son cadáveres vivientes todos esos muertos sin espíritu? ¿Cuántas palabras se han hablado entre vosotros? ¿Se ha hecho solo un poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No será que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres demasiado estúpido? Si no logras obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte? Todo lo que buscas es poder ganar la paz después de creer en Dios, que tus hijos no enfermen, que tu esposo tenga un buen trabajo, que tu hijo encuentre una buena esposa, que tu hija encuentre un buen esposo, que tus bueyes y tus caballos aren bien la tierra, que tengas un año de buen clima para tus cosechas. Esto es lo que buscas. Tu búsqueda es solo para vivir en la comodidad; para que tu familia no sufra accidentes, para que los vientos te pasen de largo, para que la arena no toque tu cara, para que las cosechas de tu familia no se inunden, para que no te afecte ningún desastre, para vivir en “el abrazo de Dios”, para vivir en un nido acogedor. Un cobarde como tú, que siempre busca la carne, ¿tienes corazón, tienes espíritu? ¿No eres una bestia? Yo te concedo a ti el camino verdadero sin pedirte nada a cambio, pero no lo buscas. ¿Todavía eres uno de los que creen en Dios? Te otorgo la vida humana real, pero no la buscas. ¿Acaso no eres del mismo tipo que los cerdos y los perros? Los cerdos no buscan la vida del hombre, no buscan ser purificados y no entienden lo que es la vida. Cada día, después de hartarse de comer, simplemente se duermen. Te he concedido el camino verdadero, pero no lo has obtenido, sigues con las manos vacías. ¿Estás dispuesto a seguir en esta vida, la vida de un cerdo? ¿Qué significado tiene que tales personas estén vivas? Tu vida es despreciable y vil, vives en medio de la inmundicia y el libertinaje y no persigues ninguna meta; entonces, ¿no es tu vida la más innoble de todas? ¿Tienes el descaro de presentarte ante Dios? Si sigues teniendo esa clase de experiencia, ¿acaso crees que vas a conseguir algo? El camino verdadero se te ha concedido, pero que al final puedas o no ganarlo depende de tu propia búsqueda.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio
Palabras diarias de Dios Fragmento 347
Vuestra carne, vuestros deseos extravagantes, vuestra codicia y vuestra lujuria están profundamente enraizados en vosotros. Estas cosas están controlando vuestros corazones de un modo tan constante que sois incapaces de deshaceros del yugo de esos pensamientos feudales y degenerados. No anheláis cambiar vuestra situación presente ni escapar de la influencia de la oscuridad. Esas cosas simplemente os atan. Aunque todos sabéis que la vida es muy dolorosa y este mundo humano es muy oscuro, aun así, ni uno solo de vosotros tiene el coraje de cambiar su vida. Solo anheláis escapar de las realidades de esta vida, lograr la transcendencia del alma y vivir en un ambiente pacífico, maravilloso y parecido al cielo. No estáis dispuestos a soportar dificultades para cambiar vuestra vida actual; ni tampoco estáis dispuestos a buscar dentro de este juicio y castigo la vida a la que debéis entrar. Más bien, soñáis con cosas que son totalmente irreales acerca del hermoso mundo más allá de la carne. La vida que anheláis es una que se pueda obtener sin esfuerzo, sin sufrir ningún dolor. ¡Eso es absolutamente irreal! Esto es porque lo que vosotros esperáis no es vivir una vida significativa en la carne y obtener la verdad en el curso de una vida, es decir, vivir por la verdad y defender la rectitud. Esto no es lo que consideraríais una vida radiante y resplandeciente. Creéis que esta no sería una vida glamorosa ni significativa. Ante vuestros ojos, ¡vivir esa clase de vida sería una injusticia! Aunque aceptáis este castigo hoy, lo que estáis buscando no es obtener la verdad ni vivir la verdad en el presente, sino más bien ser capaces de entrar a una vida feliz después, más allá de la carne. No estáis buscando la verdad, ni tampoco la defendéis y ni mucho menos la estáis viviendo. No estáis buscando en aras de la entrada hoy; más bien, vuestros pensamientos están ocupados en lo que pueda ocurrir algún día: estáis mirando al cielo azul y derramando lágrimas amargas, mientras esperáis el día que se os llevará al cielo. ¿No sabéis que pensar así ya está desconectado de la realidad? Sigues pensando que el Salvador tiene infinita amabilidad y compasión, que sin duda vendrá un día en el que te lleve con Él, a ti que has soportado dificultades y sufrimiento en este mundo y que Él reparará los agravios hacia ti y te vengará, a ti que has sido acosado y oprimido. ¿No estás lleno de pecado? ¿Eres el único que ha sufrido en este mundo? Has caído bajo el poder de Satanás y has sufrido; ¿de veras es preciso que Dios aún repare los agravios hacia ti? Los que no son capaces de satisfacer las demandas de Dios, ¿no son todos enemigos de Dios? Los que no creen en el Dios encarnado, ¿no son todos anticristos? ¿De qué vale tu buen comportamiento? ¿Puede ocupar el lugar de un corazón que adora a Dios? No puedes recibir la bendición de Dios simplemente por realizar algunas cosas buenas y Dios no reparará los agravios hacia ti ni vengará el mal que se te ha hecho solo porque hayas sido acosado y oprimido. Los que creen en Dios aunque no lo conocen y aun así hacen el bien, ¿acaso no son ellos también castigados? Tú solo crees en Dios, solo quieres que Dios repare y vengue los agravios hacia ti y quieres que Dios te dé tu día, un día en el que puedas finalmente alzar bien alto la cabeza. Pero ignoras la verdad y no estás sediento de vivirla. Mucho menos eres capaz de escapar de esta vida difícil y vacía. En lugar de eso, mientras vives tu vida en la carne y en el pecado, esperas que Dios resarza tus agravios y aparte la niebla de tu existencia. Pero ¿es esto posible? Si posees la verdad, puedes seguir a Dios. Si tienes el vivir, puedes ser manifestación de la palabra de Dios. Si tienes vida, puedes disfrutar la bendición de Dios. Los que poseen la verdad pueden gozar la bendición de Dios. Dios asegura reparación para los que lo aman sin reservas y soportan dificultades y sufrimientos, pero no para los que solo se aman a sí mismos y han caído presa de los engaños de Satanás. ¿Cómo puede haber bondad en los que no aman la verdad? ¿Cómo puede haber justicia en los que solo aman la carne? La justicia y la bondad, ¿no se refieren ambas solo a la verdad? ¿No están reservadas para los que aman a Dios incondicionalmente? Los que no aman la verdad y no son sino cadáveres podridos, ¿acaso no albergan el mal todos ellos? Aquellos incapaces de vivir la verdad, ¿no son todos enemigos de la verdad? ¿Y qué hay de vosotros?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa
Palabras diarias de Dios Fragmento 348
Gestionar al hombre siempre ha sido Mi deber. La conquista del hombre es incluso más algo que ordené hace mucho, cuando creé el mundo. La gente no sabe que Yo conquistaré íntegramente al hombre en los últimos días o que la conquista de los rebeldes entre la especie humana es la prueba de Mi derrota de Satanás. Pero cuando Mi enemigo se trabó en batalla conmigo, Yo ya le había dicho que conquistaría a los que Satanás tenía en cautiverio, convertidos en sus hijos y sirvientes leales que cuidaban su morada. El significado original de la conquista es vencer, someter a humillación. Dicho en el lenguaje de los israelitas, significa vencer, destruir por completo, y volver al otro incapaz de seguir resistiéndose a Mí. Pero en nuestros días, como se usa entre vosotros, su significado es la conquista. Deberíais saber que Mi intención siempre ha sido destruir y hacer huir completamente a los malvados entre la especie humana para que no puedan traicionarme más, ni mucho menos tener el aliento para trastornar o perturbar Mi obra. Por lo tanto, en lo que concierne al hombre, esta palabra se ha vuelto significado de conquista. Independientemente de las connotaciones del término, Mi obra es vencer a los seres humanos. Porque, aunque es cierto que la humanidad es un complemento de Mi gestión, los seres humanos, para ser más precisos, no son más que Mis enemigos. Los seres humanos son los malvados que se oponen y se rebelan contra Mí. Los seres humanos no son sino la descendencia del maligno al que maldije. Los seres humanos no son otra cosa que los descendientes del arcángel que me traicionó. Los seres humanos no son otra cosa que la herencia del diablo malvado al que desdeñé hace mucho y que está en enemistad directa conmigo. Porque el cielo sobre toda la humanidad es turbio y sombrío, sin un atisbo de claridad, y el mundo de los humanos está sumergido en una oscuridad total, de modo que cualquiera que vive en él no puede ni siquiera ver su mano extendida frente a su rostro, ni el sol al levantar la cabeza. El sendero debajo de sus pies, enlodado y lleno de baches, serpentea tortuosamente; toda la tierra está cubierta de cadáveres. Los oscuros rincones están llenos de los restos de los fallecidos, y multitudes de demonios residen en los rincones fríos y sombríos. Por todas partes, los demonios van y vienen en hordas entre las personas. Las progenies de todo tipo de bestias, cubiertas de inmundicia, están enfrascadas en una batalla campal cuyo sonido atemoriza el corazón. En estos tiempos, en este mundo, en este “paraíso terrenal”, ¿dónde se buscan las dichas de la vida? ¿A dónde podría ir uno para hallar el destino de su vida? La especie humana, aplastada bajo los pies de Satanás desde hace mucho tiempo, es un intérprete que asume la imagen de Satanás; más aún, es la personificación de Satanás y sirve como prueba que da un “testimonio rotundo” de Satanás. ¿Cómo puede una raza humana así, un montón de escoria depravada como esa, estos descendientes de una familia humana corrupta, dar testimonio de Dios? ¿De dónde viene Mi gloria? ¿Hay algún testimonio de Mí del que se pueda hablar? Porque el enemigo que se enfrenta a Mí y que ha corrompido a la humanidad ha tomado a la humanidad —la humanidad que Yo creé hace mucho tiempo, la que estaba llena de Mi gloria y Mi vivir— y la ha manchado. Ha arrebatado Mi gloria y todo lo que ha inculcado al hombre ha sido veneno, densamente mezclado con la fealdad de Satanás, y el jugo del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. En el principio creé a la humanidad, es decir, al ancestro de la humanidad, Adán. Se le dotó de forma e imagen, rebosaba de vitalidad, rebosaba de vigor y, aún más, estaba en compañía de Mi gloria. Ese fue el día glorioso en el cual creé al hombre. Después de eso, Eva fue creada del cuerpo de Adán, y ella también era ancestro del hombre. Así, las personas que creé estaban llenas de Mi aliento y rebosantes de Mi gloria. Adán “nació” originalmente de Mi mano y fue la representación de Mi imagen. Por consiguiente, el significado original de “Adán” era un ser creado por Mí, que estaba impregnado de Mi energía vital, impregnado de Mi gloria, con forma e imagen, espíritu y aliento. Él fue el único ser creado poseedor de espíritu capaz de representarme y de portar Mi imagen, y quien recibió Mi aliento. En el principio, Eva fue el segundo ser humano dotado de aliento, cuya creación Yo había ordenado, así que el significado original de “Eva” era un ser creado que daría continuidad a Mi gloria, estaría lleno de Mi vitalidad y, aún más, estaría dotado de Mi gloria. Eva provino de Adán, así que también portaba Mi imagen, ya que fue el segundo ser humano creado a Mi imagen. El significado original de “Eva” era un humano viviente, con espíritu, carne y hueso. Era Mi segundo testimonio, así como también Mi segunda imagen entre la especie humana. Ellos fueron los ancestros de la especie humana, los preciados y puros de la especie humana, y originalmente fueron seres vivientes dotados de espíritu. Sin embargo, el maligno tomó cautiva a la progenie de los ancestros de la especie humana y la pisoteó, hundiendo el mundo de los humanos en una oscuridad total, hace que la descendencia de ellos ya no creyera en Mi existencia. Aún más abominable es el hecho de que, mientras el maligno corrompió y pisoteó a las personas, les arrebató cruelmente Mi gloria, Mi testimonio, la vitalidad que les conferí, el aliento y la vida que soplé en ellas, toda Mi gloria en el mundo humano y toda la sangre del corazón que le he entregado a la especie humana. La especie humana ya no está en la luz, la gente ha perdido todo aquello con lo cual la doté, y han desechado la gloria que les concedí. ¿Cómo pueden reconocer que Yo soy el Señor de toda la creación? ¿Cómo pueden creer que Yo existo en el cielo? ¿Cómo pueden descubrir las manifestaciones de Mi gloria sobre la tierra? ¿Cómo pueden estos nietos y nietas considerar al Dios que sus propios ancestros temían como el Señor que los creó? Estos nietos y nietas patéticos le han “presentado” realmente al maligno con gran generosidad la gloria, la imagen y el testimonio que les conferí a Adán y Eva, así como la vida que les otorgué a los seres humanos y de la cual estos dependen para existir; sin importarles en absoluto la presencia del maligno, le dan a él toda Mi gloria. ¿No es este el origen del apelativo “escoria degenerada”? ¿Cómo pueden estos seres humanos, estos demonios malvados, estos cadáveres andantes, estos satanases, estos enemigos Míos, poseer Mi gloria? Yo recobraré Mi gloria, recobraré Mi testimonio entre el hombre y todo aquello que originalmente me perteneció y que le concedí al hombre hace mucho tiempo. Yo conquistaré a la especie humana por completo. Sin embargo, debes saber que los humanos que Yo creé eran seres humanos puros que llevaban Mi imagen y Mi gloria. No pertenecían a Satanás ni estaban sometidos a su pisoteo, sino que eran puramente una manifestación de Mí, sin el más mínimo rastro del veneno de Satanás. Y por eso le hago saber a la humanidad que solo quiero a los puros que fueron creados con Mi mano, a los que Yo amo y que no pertenecen a otra entidad y obtendré gozo de ellos y los consideraré Mi gloria. Sin embargo, no quiero al ser humano que ha sido corrompido por Satanás, que actualmente le pertenece a él y que ya no es Mi creación original. Ya que tengo la intención de recobrar Mi gloria en el mundo humano, conquistaré completamente a los sobrevivientes entre los seres humanos, como prueba de Mi gloria al vencer a Satanás. Solo tomo Mi testimonio como Mi cristalización, como el objeto de Mi deleite. Esta es Mi intención.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Lo que significa ser una persona verdadera
Palabras diarias de Dios Fragmento 349
Ya hay decenas de miles de años de historia en el desarrollo de la especie humana hasta el día de hoy. Y sin embargo, la especie humana que creé originalmente se ha hundido en la degeneración hace mucho tiempo y la especie humana ya no es la especie humana que Yo deseo y, por eso, ante Mis ojos, ya hace mucho que se la dejó de conocer como especie humana. Es más bien la escoria degenerada de la humanidad que Satanás capturó, son los cadáveres podridos andantes en los que Satanás habita y con los cuales se viste. La gente no confía en absoluto en Mi existencia, ni recibe Mi venida. La especie humana solo lidia con Mis requerimientos de manera superficial, accede a ellos temporalmente y no comparte sinceramente Mis gozos y tribulaciones. Como la gente me ve como inescrutable, de mala gana me dedica sonrisas, revelando un comportamiento de quedar bien con quien detenta poder, porque no tienen conocimiento de Mi obra, ni mucho menos de Mis intenciones en el presente. Seré honesto con vosotros: cuando llegue el día, el sufrimiento de cualquiera que me adore será más fácil de soportar que el vuestro. El nivel de vuestra fe en Mí, en la actualidad, no supera el de Job, incluso la fe de los judíos fariseos sobrepasa la vuestra. Por ello, si desciende el día de fuego, vuestros días serán peores que la reprensión a los fariseos por parte de Jesús, que el sufrimiento experimentado por los 250 líderes que se opusieron a Moisés y que las llamas del fuego al que se vio sometida Sodoma durante su destrucción. Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó el arpa y la lira para alabarme, a Mí, Jehová —con el corazón lleno de alegría— fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas y enormes cantidades de riqueza y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo, fue debido a su fe. Que pudiera ser clavado en la cruz por Mí y dar testimonio glorioso de Mí, también fue debido a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue debido a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, a causa de su fe. La razón por la que las así llamadas “multitudes de las naciones gentiles” han recibido Mi revelación y han llegado a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres, también es a causa de su fe. ¿Acaso todos los que son golpeados por Mis severas palabras —y que, sin embargo, obtienen consuelo en esto y son salvados— no lo han hecho por causa de su fe? Los que creen en Mí, pero aún sufren adversidades, ¿no han sido también rechazados por el mundo? Los que viven al margen de Mi palabra y huyen del sufrimiento de la prueba, ¿no están todos a la deriva en el mundo? Parecen hojas de otoño, flotando por aquí y por allá, sin tener un lugar donde descansar, ni mucho menos Mis palabras de consuelo. Aunque Mi castigo y refinamiento no los siguen, ¿no son pordioseros que vagan de un lugar a otro, deambulando por las calles fuera del reino de los cielos? ¿El mundo es realmente tu lugar de descanso? Evitando Mi castigo, ¿puedes realmente lograr la más leve sonrisa de gratificación de parte del mundo? ¿De verdad puedes utilizar tu gozo fugaz para cubrir ese vacío en tu corazón que no puedes ocultar? Puedes engañar a cualquiera de tu familia, pero nunca podrás engañarme a Mí. Como tu fe es demasiado exigua, todavía a día de hoy no puedes encontrar la alegría de vivir. Esta es Mi exhortación para ti: en lugar de pasar toda tu vida en la mediocridad por el bien de la carne, soportando todo el sufrimiento que una persona apenas puede tolerar, más te valdría pasar la mitad de tu vida gastándote sinceramente por Mí. ¿De qué sirve valorarte tanto y huir de Mi castigo? ¿De qué sirve ocultarte de Mi castigo momentáneo, solo para cosechar una eternidad de vergüenza, una eternidad de castigo? Yo no impongo Mis requisitos al hombre. Si alguien realmente desea someterse a todos Mis arreglos, no lo trataré mal. Pero exijo que toda la gente crea en Mí, como Job creyó en Mí, Jehová. Si vuestra fe excede la fe de Tomás, entonces vuestra fe conseguirá Mi aprobación; vuestra lealtad me complacerá y con seguridad encontraréis Mi gloria en vuestros días. Sin embargo, aquellos que creen en el mundo y en el diablo malvado son duros de corazón, como las multitudes de la ciudad de Sodoma, con arena arrastrada por el viento en sus ojos, y ofrendas del diablo malvado en sus labios, cuyas mentes nubladas fueron poseídas hace mucho tiempo por el maligno que ha usurpado al mundo. Casi todos sus pensamientos han sido cautivados por el diablo malvado de los tiempos remotos. Y así, la fe de los seres humanos se fue con el viento, y no son ni siquiera capaces de tomar en cuenta Mi obra. Lo único que pueden hacer es un débil intento de tratar Mi obra de un modo superficial o analizarla de manera muy tosca, porque desde hace mucho tiempo están poseídos por el veneno de Satanás.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 350
Conquisto al ser humano porque los hombres fueron creados por Mí, y además han disfrutado de los abundantes objetos de Mi creación, sin embargo, el hombre también me ha rechazado; no hay lugar para Mi en su corazón, me consideran una carga en su existencia e incluso después de contemplarme con claridad, todavía me rechazan y se devanan los sesos pensando en todas las formas posibles de “vencerme”. Las personas no me dejan tratarlas seriamente, ni imponerles exigencias estrictas, ni tampoco juzgar o castigar su iniquidad. Lejos de considerarlo una novedad, están hartos de ello. Y así Mi obra consiste en derrotar a la especie humana que come, bebe y disfruta de Mí, pero no me conoce, haciendo que tiren sus armas y huya en la deshonra. Entonces regresaré a Mi morada, llevándome a Mis ángeles, llevándome Mi gloria. Las acciones de las personas han destrozado Mi corazón y roto Mi obra en pedazos hace mucho tiempo, así que Mi intención es recuperar la gloria que el maligno me arrebató, luego me marcharé feliz, dejando que la especie humana siga viviendo su vida, sigan “viviendo y trabajando en paz y con alegría”, sigan “cultivando sus propios campos”, y no interferiré más en sus vidas. Pero ahora pretendo recobrar completamente Mi gloria de la mano del maligno, recuperar la totalidad de la gloria forjada en el hombre en la creación del mundo. Nunca más se la otorgaré a la raza humana en la tierra. Porque la gente no solo no ha podido conservar Mi gloria, sino que la ha intercambiado por la imagen de Satanás. Las personas no valoran Mi venida, ni atesoran el día de Mi gloria. No aceptan alegremente Mi castigo, ni mucho menos están dispuestas a devolverme Mi gloria ni a desechar el veneno del maligno. Los seres humanos me siguen engañando como siempre; siguen mostrando sonrisas brillantes y rostros felices, como siempre. No son conscientes de la profunda oscuridad que descenderá sobre la humanidad cuando Mi gloria los abandone. Específicamente, no saben que cuando Mi día llegue a toda la humanidad, enfrentarán días aún más duros que la gente en los tiempos de Noé. Porque no conocen la oscuridad que cubrió a Israel cuando Mi gloria se apartó de ellos, ya que cuando amanece, el hombre se olvida de lo difícil que fue atravesar la noche profundamente oscura. Cuando el sol vuelve a ocultarse, y la oscuridad desciende sobre el hombre, este volverá a llorar y a rechinar los dientes en la oscuridad. ¿Acaso habéis olvidado lo difícil que fue para el pueblo de Israel sobrellevar los días de sufrimiento cuando Mi gloria se apartó de Israel? Ahora es el momento de que vosotros presenciéis Mi gloria, y también de que compartáis el día de Mi gloria. El hombre llorará en medio de la oscuridad, cuando Mi gloria se aparte de la tierra de inmundicia. Ahora es el día de gloria en que realizo Mi obra, y es el día en el que eximo al ser humano de sufrimientos, porque no compartiré los tiempos de tormento y sufrimiento con ellos. Solo conquistaré completamente a la especie humana y derrotar totalmente a los malvados entre la especie humana.
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Palabras diarias de Dios Fragmento 351
He buscado a muchos en la tierra para que sean Mis seguidores. Entre todos estos seguidores hay quienes sirven como sacerdotes, quienes guían, quienes son los hijos de Dios, quienes constituyen Su pueblo y quienes rinden servicio. Los clasifico según su lealtad hacia Mí. Cuando todos hayan sido ordenados según su tipo, es decir, cuando la naturaleza de cada tipo de persona haya sido revelada, entonces agruparé a cada uno en su categoría correspondiente y pondré a cada clase en su lugar correspondiente para cumplir Mi propósito de salvar a las personas. Llamo a Mi casa en grupos a aquellos que deseo salvar y entonces hago que todos acepten Mi obra de los últimos días. Al mismo tiempo, los clasifico según su clase y luego recompenso o castigo a cada persona de acuerdo con sus acciones. Estos son los pasos de los que consta Mi obra.
En el presente vivo en la tierra, entre los hombres. Las personas experimentan Mi obra, me observan hablar y, junto con esto, confiero todas las verdades a cada uno de Mis seguidores para que reciban vida de Mí y obtengan así una senda a seguir. Porque Yo soy Dios, Aquel que concede la vida. Durante Mis muchos años de obra, las personas han ganado mucho y han renunciado a mucho, pero insisto en que no creen verdaderamente en Mí. Esto se debe a que la gente reconoce solo de palabra que soy Dios, pero no está de acuerdo con las verdades que Yo expreso y, además, no practica las verdades que requiero de ellos. Es decir, las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la verdad; las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la vida; las personas solo reconocen el nombre de Dios, pero no Su esencia. Los detesto por su fervor, pues solo usan palabras bonitas para engañarme y ninguno de ellos me adora con un corazón sincero. Vuestras palabras contienen la tentación de la serpiente y son extremadamente arrogantes, una verdadera expresión del arcángel. Aun más, vuestras acciones están desgastadas y harapientas hasta un grado deplorable y vuestros deseos excesivos e intenciones codiciosas son ofensivos para los oídos. Todos os habéis convertido en polillas en Mi casa, objetos de Mi desdén. Porque ninguno de vosotros ama la verdad, sino que os gustaría recibir las bendiciones, ascender al cielo y contemplar la magnífica visión de Cristo ejerciendo Su poder en la tierra. Pero ¿os habéis puesto a pensar cómo alguien como vosotros, tan profundamente corrupto, que no tiene ni idea de qué es Dios, podría ser digno de seguir a Dios? ¿Cómo podríais ascender al cielo? ¿Cómo podríais ser dignos de contemplar la hermosa escena de esa visión magnífica y sin precedentes? Vuestras bocas están llenas de palabras que me engañan, de palabras inmundas, de traición hacia Mí y de palabras de arrogancia. Nunca me habéis dirigido palabras de sinceridad, ni palabras santificadas, ni palabras de experimentar Mi palabra y someterse a Mí. ¿Cómo es vuestra fe al fin y al cabo? No hay otra cosa que deseo y dinero en vuestro corazón y nada más que cosas materiales en vuestra mente. A diario calculáis cómo conseguir algo de Mí. Todos los días contáis cuánta riqueza y cuántas cosas materiales habéis recibido de Mí. Cada día aguardáis que desciendan sobre vosotros más bendiciones para poder disfrutar de más cosas y más elevadas de las que puedan gozarse. Lo que hay en vuestros pensamientos en todo momento no soy Yo, ni la verdad que proviene de Mí, sino vuestros maridos o esposas, hijos, así como las cosas que coméis y vestís. Pensáis en cómo obtener un disfrute mejor y superior. Pero incluso cuando os llenáis el estómago hasta reventar, ¿acaso no sois todavía simples cadáveres? Aunque os adornéis por fuera con bellas vestiduras, ¿acaso no seguís siendo solo cadáveres ambulantes sin vitalidad? Trabajáis para llenar el estómago hasta tal punto que vuestro cabello se pone blanco, pero ninguno de vosotros sacrifica ni un solo pelo por Mi obra. Estáis constantemente corriendo de un lado a otro, agotando vuestros cuerpos y devanándoos los sesos por el bien de vuestra propia carne, y por vuestros hijos e hijas, pero ninguno de vosotros muestra ninguna preocupación o inquietud por Mis intenciones. ¿Qué es lo que todavía esperáis obtener de Mí?
Nunca me precipito cuando hago Mi obra. Cualquiera que sea la forma en que me siga la gente, Yo llevo a cabo Mi obra de acuerdo con Mis propios pasos y Mi propio plan. Por tanto, aunque sois tan rebeldes contra Mí, sigo trabajando sin cesar y continúo pronunciando las palabras que tengo la intención de pronunciar. Llamo a Mi casa a los que he predestinado para que sean oyentes de Mis palabras. Entonces, llevo ante Mi trono a todos aquellos que se someten a Mis palabras, que anhelan Mis palabras; a todos los que traicionan Mis palabras, los que no me obedecen ni se someten a Mí y se oponen a Mí abiertamente, los echo a un lado en espera de su castigo final. Todas las personas viven en medio de la corrupción y bajo la mano del maligno, y por eso no hay muchos de Mis seguidores que anhelen la verdad. Es decir, la mayoría no me adora de verdad; no me adora con la verdad, sino que intenta ganarse Mi confianza mediante la corrupción y la rebelión, a través de medios engañosos. Por eso digo: muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Aquellos que son llamados han sido todos profundamente corrompidos y todos viven en la misma era, pero los escogidos son solamente una parte de ellos, son los que creen en la verdad y la reconocen, y los que practican la verdad. Estas personas son solamente una pequeñísima parte de la totalidad, y de entre ellas recibiré más gloria. Al mediros según estas palabras, ¿sabéis si estáis entre los escogidos? ¿Cómo será vuestro desenlace?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos
Palabras diarias de Dios Fragmento 352
Como he dicho, muchos son los que me siguen, pero pocos los que me aman de verdad. Quizás algunos digan: “¿Habría pagado tantos precios si no te amase? ¿Habría seguido hasta aquí si no te amase?”. Bien es cierto que tienes muchas razones y tu amor es muy grande, pero ¿dónde está la esencia de tu amor por Mí? Lo que se conoce como “amor” se refiere a un afecto que es puro y sin mancha, en el que usas tu corazón para amar, sentir y ser considerado. En el amor no hay condiciones, no hay barreras ni distancia. En el amor no hay sospecha, engaño ni astucia. En el amor no hay transacciones ni hay adulteraciones de ningún tipo. Si tienes amor, no engañarás, no te quejarás, no traicionarás, no te rebelarás, no exigirás ni pretenderás ganar nada ni obtener una determinada cantidad de algo. Si tienes amor, te dedicarás con gusto y sufrirás dificultades con agrado, serás compatible conmigo y renunciarás a todo lo que tienes por Mí, renunciarás a tu familia, tus perspectivas, tu juventud y tu matrimonio. De lo contrario, tu amor no sería amor en absoluto, ¡sino engaño y traición! ¿Qué tipo de amor es el tuyo? ¿Es un amor verdadero? ¿O falso? ¿A cuánto has renunciado? ¿Cuánto has ofrecido? ¿Cuánto amor he recibido de ti? ¿Lo sabes? Vuestros corazones están llenos de maldad, traición y engaño, así que ¿cuánta impureza hay en vuestro amor? Pensáis que habéis renunciado lo suficiente por Mí; pensáis que vuestro amor por Mí ya es suficiente. Pero entonces ¿por qué vuestras palabras y acciones siempre contienen rebeldía y engaño? Me seguís, pero no reconocéis Mi palabra. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero después me rechazáis. ¿Esto es amor? Me seguís, pero desconfiáis de Mí. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no podéis aceptar Mi existencia. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no me tratáis como deberíais tratarme por ser quien soy, y complicáis las cosas para Mí en toda ocasión. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero intentáis embaucarme y engañarme en todo. ¿Se considera esto amor? Me servís, pero no me tenéis miedo. ¿Se considera esto amor? Os oponéis a Mí en todos los sentidos y en todas las cosas. ¿Algo de esto es amor? Habéis dedicado mucho, es cierto, pero nunca habéis practicado lo que os exijo. ¿Esto puede ser amor? Un recuento cuidadoso muestra que no tenéis ni rastro de amor por Mí. Después de muchos años de obrar y de todas las palabras que os he suministrado, ¿cuánto habéis obtenido realmente? ¿Acaso no merece esto recordarlo detenidamente? Os advierto que aquellos a los que Yo llamo no son los que no han sido corrompidos nunca; sino que aquellos a los que escojo son los que me aman verdaderamente. Por tanto, debéis mostraros vigilantes con vuestras palabras y acciones, así como examinar vuestras intenciones y pensamientos para que no rebasen los límites. En el tiempo de los últimos días, haced todo lo posible para ofrecerme vuestro amor, o de lo contrario, ¡Mi ira nunca se apartará de vosotros!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos
Palabras diarias de Dios Fragmento 353
Cada día los hechos y pensamientos de todas y cada una de las personas son contemplados por los ojos del Único y, al mismo tiempo, son una preparación para su propio mañana. Esta es una senda que debe ser transitada por todos aquellos que están vivos; es la senda que he predestinado para todos y de la cual nadie puede escapar o quedar exento. Las palabras que he pronunciado son innumerables y la obra que he realizado es todavía más incalculable. Todos los días observo mientras cada persona lleva a cabo de forma natural todo lo que tiene que hacer de acuerdo con su naturaleza inherente y el desarrollo de su naturaleza. Sin saberlo, muchos ya se han embarcado en el “camino correcto” que Yo establecí para revelar a los diferentes tipos de personas. Desde hace mucho tiempo he colocado a cada clase de persona en diferentes entornos; así, en sus respectivos lugares, todas están exhibiendo sus atributos inherentes. No hay nadie que los ate, nadie que los seduzca. Son libres en su totalidad y lo que revelan sale naturalmente. Solo hay una cosa que los mantiene a raya: Mis palabras. Por lo tanto, algunas personas leen de mala gana Mis palabras, sin practicarlas nunca, haciéndolo solo para salir del paso con un desenlace que evite la muerte; a otros, por otra parte, se les hace difícil soportar los días sin Mis palabras para guiarlos y proveerlos, por lo que naturalmente tienen en sus manos Mis palabras en todo momento. Conforme el tiempo pasa, descubren el secreto de la vida humana, el destino de la humanidad y el valor de ser humano. El hombre no es más que esto en presencia de Mis palabras y Yo simplemente permito que los asuntos sigan su curso. No hago ninguna obra que obligue al hombre a tener Mis palabras como fundamento de su existencia. Así, los que nunca han tenido una conciencia, aquellos cuya existencia nunca ha tenido valor, osadamente desechan Mis palabras y hacen lo que les place después de observar silenciosamente cómo van las cosas. Comienzan a sentir aversión por la verdad y por todo lo que emana de Mí y, más aún, sienten aversión por estar en Mi casa. Estas personas temporalmente viven dentro de Mi casa en aras de su destino y para escapar del castigo, incluso si están contribuyendo con mano de obra. Sin embargo, sus intenciones y acciones nunca cambian. Esto aumenta su deseo de obtener bendiciones, así como aumenta su deseo de entrar una sola vez en el reino y permanecer allí eternamente, e incluso de entrar al cielo eterno. Cuanto más anhelan que Mi día venga pronto, más sienten que la verdad se ha vuelto un obstáculo, una piedra de tropiezo en su camino. Apenas pueden esperar para poner un pie en el reino para gozar por siempre de las bendiciones del reino de los cielos, sin necesidad de perseguir la verdad o aceptar el juicio y el castigo y, sobre todo, sin necesidad de arrastrarse dentro de Mi casa y hacer lo que Yo ordeno. Estas personas entran en Mi casa, no para satisfacer su deseo de buscar la verdad ni para cooperar con Mi gestión; su objetivo es simplemente estar entre los que no serán destruidos en la era venidera. Por ende, su corazón nunca ha sabido qué es la verdad o cómo aceptarla. Esta es la razón por la que tales personas nunca han practicado la verdad y nunca se han dado cuenta de la profundidad de su corrupción y, aun así, se han hospedado en Mi casa como “siervos” durante todo el tiempo. “Pacientemente” esperan la llegada de Mi día y son inagotables mientras son zarandeados por la forma de Mi obra. Pero no importa qué tan grande sea su esfuerzo ni qué precio paguen, nadie los ha visto sufrir por la verdad ni dar nada por Mí. En su corazón, no pueden esperar a ver el día en que Yo ponga fin a la vieja era y, además, ansiosamente desean conocer qué tan grandes son Mi poder y autoridad. Lo que nunca se han apresurado a hacer es cambiarse a sí mismos y perseguir la verdad. Aman aquello por lo que Yo tengo aversión y tienen aversión por aquello que Yo amo. Anhelan lo que Yo odio, pero están temerosos de perder lo que Yo aborrezco. Viven en este mundo malvado, nunca lo odian y, sin embargo, están profundamente temerosos de que Yo lo vaya a destruir. Entre sus intenciones contradictorias, aman este mundo que Yo aborrezco, pero a su vez, anhelan que Yo lo destruya a toda prisa, y que se les exima de la calamidad de la destrucción para ser transformados en amos de la era venidera antes de apartarse del camino verdadero. Esto es porque no aman la verdad y tienen aversión por todo lo que viene de Mí. Tal vez se vuelvan “personas obedientes” por poco tiempo para no perder las bendiciones, pero su ansiedad por recibir bendiciones y su motivación de temer ser destruido y entrar en el lago de fuego ardiente nunca pueden ocultarse. A medida que Mi día se acerca, su deseo se hace cada vez más fuerte. Y cuanto mayor es el desastre, más impotentes están, sin saber por dónde comenzar para hacer que me regocije y evitar perder las bendiciones que por mucho tiempo han anhelado. Una vez que Mi mano comienza su obra, estas personas están ansiosas de actuar para servir como vanguardia. Solo piensan en lanzarse a la primera fila de las tropas, profundamente temerosas de que Yo no las vea. Hacen y dicen lo que piensan que es correcto, sin saber nunca que sus hechos y acciones nunca han sido relevantes para la verdad, así como sus acciones solamente socavan y perturban Mi plan. Aunque hayan hecho un gran esfuerzo y puedan ser sinceros en su determinación e intención de soportar adversidades, nada de lo que hacen tiene que ver conmigo y, dado que nunca he visto que sus hechos se hagan con buenas intenciones, mucho menos los he visto colocar nada sobre Mi altar. Tales han sido sus hechos delante de Mí a lo largo de estos muchos años.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberíais considerar vuestros hechos
Palabras diarias de Dios Fragmento 354
Al principio os quise proveer con más verdades, pero como vuestra actitud hacia la verdad es demasiado fría e indiferente, he tenido que abstenerme. No quiero que la sangre de Mi corazón se desperdicie, ni tampoco quiero ver que las personas tengan en sus manos Mis palabras, pero en todos los aspectos hagan lo que se opone a Mí, tanto me difama como blasfema contra Mí. Debido a vuestras actitudes y a vuestra humanidad, simplemente os proporciono una pequeña y, para vosotros, importante parte de Mis palabras, que sirve como Mi obra de prueba entre la humanidad. No es sino hasta ahora que verdaderamente he confirmado que las decisiones y el plan que he hecho están de acuerdo con lo que necesitáis y, más aún, se ha confirmado que Mi actitud hacia la especie humana es la correcta. Vuestros muchos años de conducta ante Mí me han dado una respuesta sin precedentes, y la pregunta a esta respuesta es: “¿Cuál es la actitud del hombre ante la verdad y el Dios verdadero?”. La sangre del corazón que he derramado por el hombre prueba Mi esencia de amar al hombre, así como las acciones y obras del hombre ante Mí prueban su esencia de odio a la verdad y de serme hostil. En todo momento me preocupo por todos los que me siguieron; sin embargo, los que me siguen en ningún momento son capaces de aceptar Mis palabras; son incapaces de aceptar siquiera Mis sugerencias. Esto es lo que más me entristece de todo. Nadie ha sido nunca capaz de entenderme, menos aún ha sido nadie capaz de aceptarme, aunque Mi actitud es sincera y Mis palabras son amables. Todos hacen el trabajo que les he encomendado de acuerdo con sus propias intenciones, sin buscar Mis intenciones y mucho menos preguntar cuáles son Mis exigencias. Siguen afirmando que me sirven con lealtad al tiempo que se rebelan contra Mí. Muchos creen que las verdades que les son inaceptables o que no pueden practicar no son verdades. En tales personas, Mis verdades se vuelven algo que es negado y desechado. Al mismo tiempo, me reconocen como Dios de palabra, pero también me consideran un extraño que no es la verdad, el camino o la vida. Nadie conoce esta verdad: Mis palabras son la verdad que jamás cambia; Soy el suministro de vida para el hombre y la única guía para la especie humana; el valor y el significado de Mis palabras no se determinan basándose en si son reconocidas y aceptadas por la humanidad, sino en la esencia de las palabras mismas; e incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera aceptar Mis palabras, el valor de estas y su ayuda para la especie humana están más allá de la estimación de cualquier persona. Por lo tanto, cuando me enfrento con las muchas personas que se rebelan contra Mis palabras, las refutan o las desdeñan por completo, Mi actitud es simplemente esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testimonios y demuestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que demuestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es lo que el hombre debe poseer y, lo que es más, que eso es lo que el hombre debe aceptar. Haré que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no pueden aceptar completamente Mis palabras, los que no pueden practicar Mis palabras, los que no pueden encontrar un objetivo en Mis palabras y los que no pueden recibir la gracia de la salvación a través de Mis palabras, son los que son condenados por Mis palabras y, lo que es más, son los que han perdido la gracia de Mi salvación y Mi vara nunca se apartará.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberíais considerar vuestros hechos
Palabras diarias de Dios Fragmento 355
Desde la aparición de las ciencias sociales, la ciencia y el conocimiento han ocupado el corazón del hombre. Después, estos han pasado a ser herramientas para gobernar a la especie humana, con lo cual han dejado al hombre sin espacio suficiente para adorar a Dios y sin tantas condiciones favorables para Su adoración. La posición de Dios se ha hundido cada vez más abajo en el corazón del hombre. Sin un lugar para Dios en su corazón, el mundo interior del hombre es oscuro, desesperanzado y vacío. Posteriormente, muchos científicos sociales, historiadores y políticos han saltado a la palestra para expresar teorías de ciencias sociales, la teoría de la evolución humana y otras que contradicen la verdad de que Dios creó al hombre, para llenar los corazones y las mentes de la humanidad. Así, cada vez son menos los que creen que Dios lo creó todo, y son más los que creen en la teoría de la evolución. Más y más personas tratan los registros de la obra de Dios y Sus palabras durante la era del Antiguo Testamento como mitos y leyendas. En sus corazones, las personas se vuelven indiferentes a la dignidad y a la grandeza de Dios, y se vuelven indiferentes a Su existencia y a la doctrina de que Él tiene soberanía sobre todas las cosas. La supervivencia de la humanidad y el porvenir de países y naciones ya no son importantes para estas personas, y el hombre vive en un mundo vacío interesado solo en comer, beber y buscar el placer… Pocas personas tienen la iniciativa de buscar dónde Dios lleva a cabo Su obra hoy o cómo tiene soberanía sobre el destino del hombre y lo dispone. Y, de esta forma, sin que el hombre lo sepa, la civilización humana se vuelve cada vez menos capaz de cumplir los deseos del hombre e, incluso, hay muchos que sienten que, viviendo en un mundo así, son menos felices que aquellos que ya han muerto. Hay incluso personas de países que solían ser muy civilizados que expresan estas quejas. Y es que, sin la dirección de Dios, aunque los gobernantes y sociólogos se devanen los sesos para preservar la civilización humana, todo es inútil. Ninguna persona puede llenar el vacío en el corazón del hombre, porque ninguna persona puede ser la vida del hombre, y ninguna teoría social puede liberarlo de las preocupaciones del vacío. La ciencia, el conocimiento, la libertad, la democracia, el placer y la comodidad solo le brindan un consuelo temporal al hombre. Incluso teniendo estas cosas, el hombre sigue pecando inevitablemente y se queja de la injusticia de la sociedad. Tener estas cosas no puede entorpecer el anhelo y deseo de explorar del hombre. Esto es porque el hombre fue creado por Dios, y sus sacrificios y exploraciones sin sentido solo pueden traerle cada vez más angustia y hacer que esté en un estado de ansiedad constante, sin saber cómo afrontar el futuro de la especie humana ni cómo hacer frente a la senda que tiene por delante, hasta el punto de que el hombre llega incluso a estar aterrorizado por la ciencia y el conocimiento, e incluso más aterrorizado por el sentimiento de vacío. En este mundo, vivas en un país libre o en uno sin derechos humanos, eres totalmente incapaz de escapar al sino de la especie humana. Seas gobernador o gobernado, eres totalmente incapaz de escapar del deseo de explorar el sino, los misterios y el destino de la especie humana, y mucho menos eres capaz de escapar al inexplicable sentimiento de vacío. Tales fenómenos, comunes a toda la especie humana, son llamados fenómenos sociales por los sociólogos, pero no puede aparecer ningún gran hombre que resuelva estos problemas. Después de todo, el hombre es hombre, y ningún hombre puede reemplazar el estatus y la vida de Dios. Lo que necesita la especie humana no es solo una sociedad justa en la que todos estén bien alimentados y en la que todos sean iguales y libres; lo que necesita la especie humana es la salvación por parte de Dios y Su provisión de vida para el hombre. Solo cuando el hombre recibe la provisión de vida de Dios y Su salvación pueden resolverse sus necesidades, su deseo de explorar y el vacío de su corazón. Si las personas de un país o nación son incapaces de recibir la salvación y el cuidado de Dios, ese país o nación se abocará al deterioro, a las tinieblas y, como resultado, Dios lo aniquilará.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice II: Dios tiene soberanía sobre el porvenir de toda la humanidad
Palabras diarias de Dios Fragmento 356
Hay un enorme secreto en tu corazón del que nunca has sido consciente porque has estado viviendo en un mundo sin luz. El maligno se ha llevado tu corazón y tu espíritu. Tus ojos están cubiertos de oscuridad y no puedes ver el sol en el cielo ni esa estrella brillante de la noche. Tus oídos están tapados con palabras engañosas y no escuchas la estruendosa voz de Jehová ni el sonido de las muchas aguas que fluyen del trono. Has perdido todo lo que te pertenece legítimamente y todo lo que el Todopoderoso te confirió. Has entrado en un mar infinito de aflicción, sin fuerza para rescatarte y sin esperanza de supervivencia y solo puedes luchar y moverte afanosamente… A partir de ese momento, has estado condenado a estar afligido por el maligno, muy lejos de las bendiciones del Todopoderoso, lejos de las provisiones del Todopoderoso, andando por un camino sin regreso. Un millón de llamados difícilmente pueden despertar tu corazón y tu espíritu. Duermes profundamente en las manos del maligno, quien te tentó hacia un reino ilimitado, sin dirección ni señales en el camino. En ese momento, perdiste tu pureza e inocencia originales y comenzaste a evitar el cuidado del Todopoderoso. Dentro de tu corazón, el maligno te dirige en todos los aspectos y se ha convertido en tu vida. Ya no le temes, ni lo evitas ni dudas de él. Más bien, lo tratas como el dios en tu corazón. Has comenzado a consagrarlo y adorarlo, y los dos os habéis hecho inseparables como uña y carne, comprometidos a vivir y morir juntos. No tienes ni idea de dónde viniste, por qué naciste ni por qué morirás. Miras al Todopoderoso como un extraño; no conoces Su origen y mucho menos todo lo que Él ha hecho por ti. Todo lo que viene de Él lo contemplas con hostilidad; ni lo aprecias ni conoces su valor. Caminas junto al maligno desde el mismo día en que recibiste la provisión del Todopoderoso. Has soportado miles de años de tempestades y tormentas con el maligno y juntos os oponéis a Dios, quien fue la fuente de tu vida. No sabes que debes arrepentirte, mucho menos que has llegado al borde de perecer. Te has olvidado de que el maligno te ha seducido y afligido; te has olvidado de tus comienzos. Así, el maligno te ha dañado gravemente a cada paso y hasta el presente. Tu corazón y tu espíritu son insensibles y están podridos. Ya has dejado de quejarte de las aflicciones del mundo del hombre; ya no crees que el mundo sea injusto. Menos aún te importa si el Todopoderoso existe. Esto es porque hace mucho tiempo consideraste al maligno como tu verdadero padre y ya no puedes estar separado de él. Este es el secreto que alberga tu corazón.
A medida que el amanecer llega, una estrella de la mañana empieza a brillar en el este. Esta es una estrella que nunca estuvo ahí antes y que ilumina los calmados cielos estrellados y vuelve a encender la luz extinguida en el corazón de la especie humana. La humanidad ya no está sola gracias a esta luz, que brilla por igual sobre ti y sobre otros. Sin embargo, solo tú permaneces profundamente dormido en la noche oscura. No escuchas ningún sonido ni ves ninguna luz, no eres consciente del advenimiento de un nuevo cielo y una nueva tierra, de una nueva era porque tu padre te dice: “Hijo mío, no te levantes, aún es temprano. Afuera hace frío, así que no salgas, no sea que la espada y la lanza perforen tus ojos”. Confías únicamente en la amonestación de tu padre porque crees que solo él tiene razón, pues tiene más edad que tú y te ama verdaderamente. Semejante amonestación y semejante amor hacen que dejes de creer el mito de que hay luz en el mundo; evitan que te importe si todavía existe la verdad en este mundo. Ya no te atreves a desear ser rescatado por el Todopoderoso. Estás contento con el statu quo, ya no deseas el advenimiento de la luz y ya no estás pendiente de la venida del Todopoderoso como dice el mito. A tus ojos, todo lo bello no puede ser revivido ni existir. A tus ojos, el mañana de la humanidad, el futuro de la humanidad, desaparecen y se destruyen. Te aferras con todas tus fuerzas a la vestimenta de tu padre, estás dispuesto a compartir sus adversidades, profundamente temeroso de perder a tu compañero de viaje y la dirección de tu lejana travesía. El mundo vasto y confuso del hombre ha formado a muchos de vosotros, inquebrantables e intrépidos para cumplir con los diferentes papeles de este mundo. Ha creado a muchos “guerreros” sin temor a la muerte. Más que eso, ha creado grupo tras grupo de humanos desensibilizados y paralizados que no conocen el propósito de haber sido creados. Los ojos del Todopoderoso observan a todos y cada uno de los miembros de la raza humana gravemente afligida. Lo que Él oye son los gemidos de quienes están sufriendo, lo que Él ve es el descaro de los que están afligidos y lo que Él siente es el desamparo y el pavor de una raza humana que ha perdido la gracia de la salvación. La humanidad rechaza Su cuidado y escoge caminar por su propia senda e intenta evitar el escrutinio de Sus ojos. Preferirían saborear la amargura del mar profundo en compañía del enemigo, hasta la última gota. La humanidad ya no puede escuchar el suspiro del Todopoderoso; las manos del Todopoderoso ya no están dispuestas a acariciar a esta trágica humanidad. Una y otra vez, Él recaptura y, una y otra vez, pierde de nuevo, y así se repite la obra que Él hace. A partir de ese momento, Él empieza a cansarse, a sentirse agotado, y por eso detiene la obra que le ocupa y deja de caminar entre la humanidad… La humanidad no es consciente en absoluto de ninguno de estos cambios y tampoco es consciente del ir y venir, de la tristeza y la melancolía del Todopoderoso.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El suspiro del Todopoderoso
Palabras diarias de Dios Fragmento 357
Aunque para el hombre la gestión de Dios es profunda, no escapa a su comprensión. Esto se debe a que toda Su obra está conectada con Su gestión y con Su obra de salvación de la humanidad y concierne a la vida, al vivir, y al destino de la humanidad. Se podría decir que la obra que Dios lleva a cabo entre los hombres y en ellos es muy práctica y está llena de sentido. El hombre puede verla y experimentarla y no es algo abstracto. Si el hombre es incapaz de aceptar toda la obra que Dios lleva a cabo, entonces ¿cuál es la relevancia de Su obra? ¿Y cómo puede llevar esa gestión a la salvación del hombre? Muchos de los que siguen a Dios solo se preocupan por cómo obtener bendiciones o evitar el desastre. Tan pronto como se mencionan la obra y la gestión de Dios, se quedan en silencio y pierden todo interés. Piensan que comprender tales cuestiones tediosas no ayudará a que su vida crezca y que no les brindará ningún beneficio. En consecuencia, aunque hayan oído información acerca de la gestión de Dios, la abordan sin seriedad. No la ven como algo precioso que se debe aceptar y, mucho menos, la comprenden tomándola como parte de su vida. El propósito de estas personas al seguir a Dios es muy simple y tiene un único objetivo: ser bendecidas. Estas personas no se molestan en prestar atención a nada que no tenga nada que ver con este objetivo. Para ellas, obtener bendiciones es el propósito más legítimo al creer en Dios; es el valor mismo de su fe. Si algo no sirve a este propósito, sea lo que sea, no las conmueve. Esto es lo que ocurre con la mayoría de las personas que creen en Dios actualmente. Su propósito y su intención parecen legítimos porque, al mismo tiempo que creen en Dios, también se esfuerzan por Él, se dedican a Él, y hacen su deber. Entregan su juventud, renuncian a su familia y su profesión e, incluso, pasan años corriendo de acá para allá lejos de casa. En aras de su propósito final, cambian sus intereses, su perspectiva de la vida e, incluso, la dirección que buscan, pero no pueden cambiar su propósito al creer en Dios. Van de acá para allá tras la gestión de sus propias aspiraciones; no importa lo lejos que esté el camino ni cuántas dificultades, peligros y obstáculos haya a lo largo de él, siguen siendo persistentes y no tienen miedo a la muerte. ¿Qué poder los impulsa a seguir entregándose de esta forma? ¿Es su conciencia? ¿Es su calidad humana magnífica y noble? ¿Es su determinación de combatir a las fuerzas del mal hasta el final? ¿Es la fe que poseen para dar testimonio por Dios sin buscar una recompensa? ¿Es su devoción estar dispuestos a abandonarlo todo para cumplir la voluntad de Dios? ¿O es su dedicado espíritu de renunciar siempre a las exigencias personales extravagantes? ¡Que alguien que nunca ha comprendido la obra de gestión de Dios pueda gastar tanta sangre del corazón es, simplemente, un tremendo milagro! Por el momento, no hablemos de cuánto han dado estas personas. Sin embargo, su comportamiento es muy digno de nuestra disección. Aparte de los beneficios tan estrechamente asociados con ellas, ¿podría existir alguna otra razón para que las personas, que nunca entienden a Dios, paguen un precio tan alto por Él? Aquí, descubrimos un problema no identificado previamente por el hombre: la relación del hombre con Dios es, simplemente, de puro interés personal. Es la relación entre el receptor y el dador de bendiciones. Para decirlo con claridad, es la relación entre un empleado y un empleador. El primero solo trabaja duro para recibir las recompensas otorgadas por el segundo. En esta clase de relación basada en el interés personal no hay afecto familiar, solo una transacción. No hay un amar y ser amado; solo caridad y misericordia. No hay comprensión; solo engaño y una resignada indignación reprimida. No hay intimidad; solo un abismo que no se puede cruzar. Ahora que las cosas han llegado a este punto, ¿quién puede cambiar ese rumbo? ¿Y cuántas personas son capaces de entender realmente lo grave que se ha vuelto esta relación? Considero que, cuando las personas se sumergen en el alegre ambiente de ser bendecidas, nadie puede imaginar lo embarazosa y horrible que es una relación así con Dios.
Lo más triste acerca de cómo cree la especie humana en Dios es que el hombre emprende su propio proyecto en el ámbito de la obra de Dios y, sin embargo, no presta atención a la gestión de Dios. El fracaso más grande de la fe en Dios de la humanidad es que, mientras busca someterse a Dios y adorarlo, construye simultáneamente su propio sueño de un destino aspiracional y trama cómo obtener la mayor bendición y el mejor destino. Incluso si las personas entienden lo patéticas, odiosas y lamentables que son, ¿cuántas podrían renunciar fácilmente a sus aspiraciones y esperanzas? Y ¿quién es capaz de detener sus propios pasos y dejar de hacer planes por su propia cuenta? Dios necesita a quienes van a cooperar de cerca con Él para completar Su gestión. Necesita a quienes dedicarán toda su mente y todo su cuerpo a la obra de Su gestión para someterse a Él. Dios no necesita a las personas que estiran las manos para mendigarle cada día y, mucho menos, a quienes entregan un poco por Él y después esperan exigirle una retribución. Dios odia a los que hacen una contribución insignificante y después se duermen en sus laureles. Odia a esas personas de sangre fría que sienten antipatía hacia la obra de Su gestión y solo quieren hablar sobre ir al cielo y obtener bendiciones. Odia aún más a los que se aprovechan de la oportunidad presentada por Su obra de salvación para su propio beneficio. Eso es debido a que estas personas nunca se han preocupado por lo que Dios quiere conseguir y ganar por medio de la obra de Su gestión. Solo les interesa cómo pueden usar la oportunidad provista por la obra de Dios para obtener bendiciones. No son consideradas en absoluto con el corazón de Dios, pues lo único que les preocupa es su propio futuro y porvenir. Los que sienten antipatía hacia la obra de gestión de Dios y no tienen el más mínimo interés en cómo Dios salva a la humanidad ni en Sus intenciones, todos están haciendo cosas que les gusta hacer fuera del ámbito de la obra de gestión de Dios. Dios no recuerda sus acciones ni las aprueba y ni mucho menos las ve con buenos ojos.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice III: El hombre solo puede salvarse en medio de la gestión de Dios
Palabras diarias de Dios Fragmento 358
Mi obra está a punto de completarse y nuestros muchos años juntos se han vuelto recuerdos insoportables. He repetido Mis palabras sin cesar y no he dejado de avanzar en Mi nueva obra. Por supuesto, Mi consejo sirve como un componente necesario cada vez que hago trabajo. Sin Mi consejo, todos os descarriaréis y, más incluso, os encontraríais completamente perdidos. Ahora, Mi obra está a punto de terminar y se encuentra en su etapa final. Todavía deseo realizar algo de obra de aconsejar; es decir, ofrecer palabras de consejo para que vosotros las escuchéis. Solo espero que no permitáis que Mis esfuerzos se vayan a la basura y, más que eso, que podáis comprender Mis intenciones meticulosas y tratéis Mis palabras como el fundamento de vuestra conducta propia. Sean o no el tipo de palabras que estéis dispuestos a escuchar o sean palabras que aceptéis alegremente o que aceptéis con reticencia, debéis tomároslas en serio. De lo contrario, vuestras actitudes y comportamientos despreocupados e indiferentes me harán un profundo daño y, más aún, me harán sentir gran aborrecimiento. En verdad, espero que todos vosotros podáis leer Mis palabras una y otra vez —miles de veces— incluso hasta el punto de que se hayan grabado en vuestro corazón. Solo de esa manera no defraudaréis Mis expectativas sobre vosotros. Sin embargo, ninguno de vosotros está viviendo así ahora. Por el contrario, todos estáis inmersos en una vida disoluta; una vida de comer y beber hasta reventar y ninguno de vosotros usáis Mis palabras para enriquecer vuestro corazón y vuestra alma. Por esta razón, he llegado a una conclusión sobre el verdadero rostro del hombre: el hombre puede traicionarme en cualquier momento, y nadie puede ser absolutamente leal a Mis palabras.
“El hombre ha sido tan corrompido por Satanás que ya no tiene la semejanza humana”. La gran mayoría de las personas conceden ahora un poco de reconocimiento a esta frase. Lo digo porque el “reconocimiento” al que me refiero es meramente un reconocimiento superficial, en contraste con un conocimiento verdadero. Ya que ninguno de vosotros se puede evaluar con precisión a sí mismo ni diseccionarse minuciosamente, solo creéis a medias en Mis palabras. Pero esta vez estoy usando hechos para explicar el problema de mayor gravedad que existe en vuestro interior. Ese problema es la traición. Todos vosotros estáis familiarizados con la palabra “traición”, porque la mayoría de las personas han hecho algo que traiciona a otros, como un esposo que traiciona a su esposa, una esposa que traiciona a su esposo, un hijo que traiciona a su padre, una hija que traiciona a su madre, un sirviente que traiciona a su amo, amigos que se traicionan unos a otros, parientes que se traicionan unos a otros, vendedores que traicionan a los compradores, y así sucesivamente. Todos estos ejemplos contienen la esencia de la traición. En resumen, la traición es una forma de comportamiento en la que la persona rompe una promesa, viola normas morales o va contra la ética humana y demuestra una pérdida de humanidad. Como seres humanos, no importa si recordáis haber hecho algo que traicione a otra persona o si ya habéis traicionado a otros muchas veces antes, al haber nacido en este mundo, todos habéis hecho algo que constituye una vulneración de la verdad. Dado que eres capaz de traicionar a tus padres o amigos, entonces eres capaz de traicionar a otros y, más aún, eres capaz de traicionarme a Mí y hacer cosas que detesto. En otras palabras, la traición no es un mero comportamiento superficialmente inmoral, sino que, más incluso, es algo que está en conflicto con la verdad. Esta es precisamente la fuente de la resistencia y rebelión de la humanidad contra Mí. Es por esta razón que lo he resumido en la siguiente afirmación: la traición es la naturaleza innata del hombre y esta naturaleza es el enemigo inherente para que cada persona logre ser compatible conmigo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (1)
Palabras diarias de Dios Fragmento 359
El comportamiento que no puede someterse a Mí de manera absoluta es traición. El comportamiento que no me puede ser leal es traición. Engañarme y usar mentiras para embaucarme es traición. Albergar muchas nociones y esparcirlas por todos lados es traición. No poder defender Mis testimonios e intereses es traición. Fingir una sonrisa cuando se está lejos de Mí en el corazón es traición. Todos estos son actos de traición de los que siempre habéis sido capaces y también son comunes entre vosotros. Puede que ninguno de vosotros piense que esto es un problema, pero eso no es lo que Yo pienso. No puedo tratar la traición contra Mí como un asunto sin importancia y menos aún puedo ignorarla. Incluso ahora que estoy obrando entre vosotros, os comportáis de esta forma. Si llega un día en el que no haya nadie para cuidaros, ¿no os volveréis como bandidos que se proclaman reyes de sus pequeños territorios? Cuando eso suceda y causéis una catástrofe, ¿quién arreglará el desorden que habéis hecho? Si pensáis que algunos actos de traición solo son acciones esporádicas en lugar de vuestro comportamiento persistente, lo cual no debería sacarse a relucir con tal severidad —de tal modo que se hiere vuestro orgullo— y si es esto lo que realmente creéis, entonces carecéis por completo de sentido. Cuanto más piensa alguien de esta manera, más es un arquetipo y un modelo de rebeldía. La naturaleza del hombre es su vida, es un principio del que depende para sobrevivir y es incapaz de cambiarlo. Por ejemplo, la naturaleza de la traición. Si puedes hacer cosas para traicionar a cualquiera de tus parientes o amigos, esto prueba que es parte de tu vida y la naturaleza con la que naciste. Esto es algo que nadie puede negar. Por ejemplo, si a una persona le gusta robar las cosas de otras personas, entonces este gusto por robar es una parte de su vida, aunque a veces robe y a veces no. Ya sea que robe o no, eso no puede probar que su hurto es solo un tipo de comportamiento. Más bien, prueba que su hurto es parte de su vida; es decir, es su naturaleza. Algunas personas preguntarán: ya que es su naturaleza, entonces, ¿por qué cuando a veces ven cosas bonitas no las roban? La respuesta es muy simple. Hay muchas razones por las que no roban. Puede que no roben algo porque es demasiado grande para tomarlo bajo las miradas atentas o porque no es el momento adecuado para actuar o porque el artículo es demasiado caro, está muy bien guardado o porque no están particularmente interesados en él o todavía no han pensado qué uso podrían darle, y así sucesivamente. Todas estas razones son posibles. Sea como sea, si roban algo o no, esto no puede probar que este pensamiento solo exista como un destello momentáneo y pasajero en su interior. Por el contrario, forma parte de su naturaleza; una naturaleza que es difícil de renovar. Tal persona no está satisfecha con robar solo una vez; los pensamientos de reclamar las posesiones de los demás como propias surgen siempre que encuentra algo bonito o una situación adecuada. Por eso digo que este pensamiento no es algo que esta persona simplemente adquiere de vez en cuando, sino que esto es algo que proviene de su propia naturaleza.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (1)
Palabras diarias de Dios Fragmento 360
Cualquiera puede usar sus propias palabras y acciones para representar su verdadero rostro. Este verdadero rostro es, por supuesto, su naturaleza. Si tú eres alguien que habla de manera torcida, entonces tienes una naturaleza torcida. Si tu naturaleza es falsa, entonces actúas de una forma muy taimada y haces que los demás caigan fácilmente en el engaño y el timo. Si tu naturaleza es siniestra, tus palabras podrían ser agradables al oído, pero tus acciones no pueden ocultar tus trucos siniestros. Si tu naturaleza es perezosa, entonces, con todo lo que dices estarás intentando exculparte de ser superficial y holgazán y tus acciones serán lentas y superficiales, así como muy buenas para esconder la verdad. Si tu naturaleza es empática, entonces tus palabras serán razonables y tus acciones también estarán bien en consonancia con la verdad. Si tu naturaleza es la de ser leal a todo el mundo, entonces tus palabras ciertamente son sinceras y la manera en la que actúas es con los pies en la tierra, sin nada que pueda inquietar a tus maestro. Si tu naturaleza es lujuriosa o codiciosa respecto al dinero, entonces tu corazón a menudo estará lleno de estas cosas y, sin darte cuenta, cometerás actos desviados e inmorales que a las personas les será difícil olvidar y que les repugnarán. Tal como lo he dicho, si tienes una naturaleza de traición entonces difícilmente puedes escapar de ella. No alberguéis una mentalidad de probar suerte, suponiendo que como no habéis hecho daño a nadie, no tenéis una naturaleza de traición. Si eso es lo que piensas, entonces eres realmente repugnante. Cada vez que hablo, Mis palabras están dirigidas a todas las personas, no solo a una persona o a un tipo de persona. El hecho de que no me hayas traicionado en una cosa no prueba que no me traicionarás en ninguna situación. Algunas personas pierden la fe en buscar la verdad durante los reveses en su matrimonio. Algunas personas abandonan su obligación de serme leales durante una ruptura familiar. Algunas personas me abandonan en aras de buscar un momento de alegría y emoción. Algunas personas preferirían caer en un barranco oscuro antes que vivir en la luz y obtener el deleite de la obra del Espíritu Santo. Algunas personas ignoran el consejo de sus amigos en aras de satisfacer su deseo de riqueza e incluso ahora no pueden reconocer su error ni cambiar su rumbo. Algunas personas solo viven temporalmente bajo Mi nombre con el fin de recibir Mi protección, mientras que otras solo se dedican un poco a Mí a regañadientes porque se aferran a la vida y temen a la muerte. ¿No son estas y otras acciones tales, que son inmorales y, más aún, carentes de integridad, solo comportamientos con los cuales las personas por mucho tiempo me han traicionado desde lo profundo de su corazón? Por supuesto, sé que las personas no planean con antelación traicionarme, pero su traición es una revelación natural de su naturaleza. Nadie quiere traicionarme y ni mucho menos se alegra nadie de haber cometido un acto de traición contra Mí. Por el contrario, tiemblan de miedo, ¿no es verdad? Así pues, ¿estáis pensando cómo enmendar estas traiciones y cómo cambiar la situación actual?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (1)
Palabras diarias de Dios Fragmento 361
La naturaleza del hombre es muy diferente a Mi esencia; esto se debe a que la naturaleza corrupta del hombre tiene su origen completamente en Satanás, a que la naturaleza del hombre ha sido procesada y corrompida por Satanás. Es decir, el hombre vive bajo la influencia de la maldad y fealdad de este. El hombre no crece en un mundo de la verdad ni en un ambiente santo y, mucho menos, vive en la luz. Por lo tanto, no es posible que alguien posea la verdad en su naturaleza desde el momento de su nacimiento, y, mucho menos, se puede nacer con una esencia que tema y se someta a Dios. Por el contrario, las personas son poseedoras de una naturaleza que se opone a Dios, se rebela contra Dios y no tiene amor por la verdad. Esta naturaleza es el problema del que quiero hablar: la traición. La traición es el origen de la oposición de cada persona hacia Dios. Este es un problema que solo existe en el hombre y no en Mí. Algunos preguntarán: ya que todas las personas viven en el mundo, tal como lo hace Cristo, ¿por qué todas las personas tienen una naturaleza que traiciona a Dios, pero Cristo no la tiene? Este es un problema que se os debe explicar con toda claridad.
La existencia de la humanidad se basa en la reencarnación repetida del alma. En otras palabras, cada persona obtiene una vida humana en la carne cuando su alma se reencarna. Después de que el cuerpo de una persona nace, su vida continúa hasta que la carne finalmente llega a su límite, que es el momento final, cuando el alma deja su caparazón. Este proceso se repite una y otra vez con el alma de una persona yendo y viniendo, y yendo y viniendo, manteniéndose así la existencia de toda la humanidad. La vida de la carne también es la vida del alma del hombre; el alma del hombre sostiene la existencia de la carne del hombre. Es decir, la vida de cada persona procede de su alma, no es inherente a la carne. Por lo tanto, la naturaleza del hombre procede del alma, no de su carne. Solo el alma de cada persona sabe cómo ha sufrido las tentaciones, la aflicción y la corrupción de Satanás. La carne del hombre es incapaz de saber esto. Así pues, sin darse cuenta, la humanidad se está volviendo cada vez más oscura, más inmunda y más malvada, mientras la distancia entre el hombre y Yo se hace cada vez más grande y la vida se vuelve más y más sombría para la especie humana. Las almas de la especie humana están en las garras de Satanás, así que es evidente que la carne del hombre también ha sido invadida por Satanás. ¿Cómo podrían una carne y una especie humana así no oponerse a Dios? ¿Cómo podrían ser compatibles de manera innata con Él? La razón por la que Satanás fue arrojado al aire por Mí es porque me traicionó. ¿Cómo podrían los humanos, entonces, estar libres de su participación? Esta es la razón por la que la naturaleza humana es traición. Confío en que una vez que entendáis este razonamiento también creeréis en cierta medida en la esencia de Cristo. La carne vestida por el Espíritu de Dios es la propia carne de Dios. El Espíritu de Dios es supremo; Él es todopoderoso, santo y justo. De igual forma, Su carne también es suprema, todopoderosa, santa y justa. Carne como esa solo puede hacer lo que es justo y beneficioso para la humanidad; lo que es santo, glorioso y poderoso. Es incapaz de hacer cualquier cosa que viole la verdad, la moral y la justicia; mucho menos, cualquier cosa que traicione al Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios es santo y, por lo tanto, Su carne no es susceptible de corrupción por Satanás; Su carne es de una esencia diferente a la carne del hombre. Porque es el hombre, no Dios, el que es corrompido por Satanás, y Satanás no podría corromper la carne de Dios mismo. Así pues, a pesar del hecho de que el hombre y Cristo moran dentro del mismo espacio, Satanás solo puede ocupar y usar al hombre, así como hacerle daño con sus artimañas. Por el contrario, Cristo es eternamente inmune a la corrupción de Satanás porque Satanás nunca será capaz de ascender al lugar más alto y nunca será capaz de acercarse a Dios. Hoy, todos vosotros debéis entender que solo la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, es la que me traiciona. La traición jamás será un asunto que involucre a Cristo en lo más mínimo.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)
Palabras diarias de Dios Fragmento 362
Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del poder de este. Solo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre sigue enraizada en su carne. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo como antes, y la probabilidad de que me traicionéis sigue siendo del cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es incorregible. Ahora todos vosotros estáis sufriendo adversidades lo mejor que podéis mientras hacéis vuestros deberes, sin embargo, el hecho innegable es que cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al poder de Satanás, de regresar a su campo y regresar a vuestras antiguas vidas. En ese momento no será posible que mostréis una pizca de humanidad o semejanza humana, como hacéis ahora. En casos graves, pereceréis y, peor aún, seréis relegados a la condenación eterna, castigados severamente, para nunca más reencarnar. Este es el problema planteado ante vosotros. Os lo estoy recordando de esta manera, primero, para que Mi obra no haya sido en vano, y, segundo, para que todos vosotros podáis vivir en días de luz. En realidad, que Mi obra sea en vano no es el problema crucial. Lo importante es que vosotros podáis tener vidas felices y un futuro maravilloso. Mi obra es la obra de salvar el alma de las personas. Si tu alma cae en las manos de Satanás, entonces tu carne no vivirá en paz. Si Yo estoy protegiendo tu carne, entonces tu alma seguramente estará bajo Mi cuidado. Si realmente te aborrezco, entonces tu carne y alma de inmediato caerán en las manos de Satanás. ¿Te puedes imaginar cómo será entonces tu condición? Si un día Mis palabras no sirven de nada con vosotros, entonces o bien os entregaré a todos a Satanás y le permitiré intensificar el tormento infligido sobre vosotros hasta que Mi ira se haya disipado por completo, o Yo os castigaré personalmente a vosotros, humanos irredimibles, porque vuestro corazón que me traiciona jamás habrá cambiado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)
Palabras diarias de Dios Fragmento 363
Ahora todos vosotros os debéis examinar tan pronto como sea posible para ver cuánta de vuestra traición a Mí permanece en vosotros. Estoy esperando vuestra respuesta ansiosamente. No seáis superficiales en vuestro trato conmigo. Yo nunca juego con las personas. Si digo que haré algo, entonces con toda seguridad lo haré. Espero que cada uno de vosotros sea alguien que tome Mis palabras en serio y no piense que son ciencia ficción. Lo que quiero es una acción concreta de vuestra parte, no vuestras imaginaciones. Después, debéis contestar Mis siguientes preguntas:
1. Si eres verdaderamente un servidor, ¿me puedes servir con devoción, sin ningún elemento de superficialidad o negatividad?
2. Si descubres que nunca te he apreciado, ¿seguirás siendo capaz de quedarte y rendirme servicio de por vida?
3. Si has dedicado mucho esfuerzo, pero todavía soy muy frío contigo, ¿serás capaz de seguir trabajando para Mí en el anonimato?
4. Si, después de que te gastaste un poco para Mí, Yo no satisfago tus exiguas demandas, ¿te desalentarás y te decepcionarás de Mí o, incluso, empezarás a echar espuma por la boca con resentimiento y a gritar insultos?
5. Si siempre has sido muy leal y amoroso conmigo, pero sufres el tormento de la enfermedad, las penurias económicas, el abandono de tus amigos y parientes, o cualquier otra desgracia en la vida, ¿aun así continuarán tu lealtad y amor por Mí?
6. Si nada de lo que has imaginado en tu corazón concuerda con lo que he hecho, ¿cómo deberías recorrer tu senda futura?
7. Si no recibes nada de lo que esperabas recibir, ¿puedes seguir siendo Mi seguidor?
8. Si nunca has entendido el propósito y significado de Mi obra, ¿puedes ser una persona sumisa que no hace juicios ni saca conclusiones arbitrariamente?
9. ¿Puedes atesorar todas las palabras que he dicho y toda la obra que he hecho mientras he estado junto al hombre?
10. ¿Eres capaz de ser Mi fiel seguidor, dispuesto a sufrir por Mí de por vida, aunque no obtengas nada?
11. Por Mí, ¿eres capaz de renunciar a considerar, planear o preparar tu futura senda de supervivencia?
Estas preguntas representan Mis requisitos finales para vosotros y espero que todos vosotros podáis responderme. Si has cumplido una o dos de las cosas de estas preguntas, entonces aún necesitas seguir esforzándote. Si no puedes cumplir ni uno solo de estos requisitos, entonces seguramente eres del tipo que será arrojado al infierno. No necesito decirles nada más a tales personas, porque seguramente no pueden ser compatibles conmigo. ¿Cómo podría mantener en Mi casa a alguien que podría traicionarme en cualquier circunstancia? En cuanto a aquellos que todavía podrían traicionarme en la mayoría de las circunstancias, observaré su desempeño antes de hacer otros arreglos. Sin embargo, a todos los que sean capaces de traicionarme, independientemente de en qué condiciones lo hagan, nunca los olvidaré. Los recordaré a cada uno en Mi corazón y esperaré la oportunidad de retribuir sus acciones malvadas. Todos los requisitos que he planteado son cuestiones en las que os debéis examinar. Espero que todos vosotros las podáis considerar seriamente y que no tratéis conmigo de manera superficial. En un futuro cercano, cotejaré las respuestas que me habéis dado con Mis requisitos. Para entonces, no exigiré nada más de vosotros y no os daré más amonestación sincera. En su lugar, ejerceré Mi autoridad: aquellos que deban ser conservados, lo serán; aquellos que deban ser recompensados serán recompensados; aquellos que deban ser entregados a Satanás serán entregados a Satanás; aquellos que deban recibir un fuerte castigo recibirán un fuerte castigo y aquellos que deban perecer serán destruidos. De esa manera, ya no habrá nadie que me perturbe en Mis días. ¿Crees Mis palabras? ¿Crees en la retribución? ¿Crees que castigaré a todos aquellos malvados que me engañan y me traicionan? ¿Esperas que ese día llegue más temprano o más tarde? ¿Eres alguien que tiene mucho miedo al castigo o alguien que preferiría mostrarse reacio hacia Mí, aunque signifique soportar castigo? Cuando ese día llegue, ¿puedes imaginar si estarás viviendo en medio de aclamaciones y risas o si llorarás y rechinarás los dientes? ¿Qué clase de desenlace esperas encontrarte? ¿Alguna vez has considerado seriamente si crees en Mí al cien por ciento o si dudas de Mí al cien por ciento? ¿Alguna vez has considerado detenidamente qué clase de consecuencias y resultado traerán sobre ti tus acciones y tu comportamiento? ¿Tienes la firme esperanza de que todas Mis palabras se cumplan una a una o te aterra que sea así? Si esperas que Yo parta pronto con el fin de cumplir Mis palabras, ¿cómo deberías tratar tus propias palabras y acciones? Si no esperas Mi partida y no esperas que todas Mis palabras se cumplan de inmediato, ¿por qué crees en Mí siquiera? ¿Realmente sabes por qué estás siguiéndome? Si solo es para ampliar tus horizontes, entonces no hay necesidad de que te tomes tantas molestias. Si es para que puedas ser bendecido y evadir el desastre futuro, ¿por qué no estás preocupado por tu propia conducta? ¿Por qué no te preguntas si puedes cumplir Mis requisitos? ¿Por qué no te preguntas también si estás cualificado para heredar las bendiciones futuras?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Un problema muy serio: la traición (2)
Palabras diarias de Dios Fragmento 364
Todo Mi pueblo que sirve delante de Mí debería pensar en el pasado: ¿Estaba vuestro amor por Mí manchado de impureza? ¿Era vuestra lealtad hacia Mí pura y de todo corazón? ¿Era vuestro conocimiento de Mí verdadero? ¿Cuánto espacio ocupaba Yo en vuestro corazón? ¿Llené vuestro corazón completamente? ¿Cuántas de Mis palabras se cumplieron en vosotros? ¡No intentéis embaucarme! ¡Estas cosas están muy claras para Mí! Hoy, cuando la voz de Mi salvación resuena, ¿se ha producido algún incremento en vuestro amor por Mí? ¿Se ha vuelto más pura parte de vuestra lealtad hacia Mí? ¿Se ha profundizado vuestro conocimiento de Mí? ¿La alabanza ofrecida en el pasado sentó una base sólida para vuestro conocimiento actual? ¿Cuánto de vosotros está ocupado por Mi Espíritu? ¿Cuánto lugar ocupa Mi imagen dentro de vosotros? ¿Han tocado Mis declaraciones una fibra sensible en vuestro interior? ¿Sentís verdaderamente que no tenéis donde esconder vuestra vergüenza? ¿Creéis realmente que no estáis cualificados para ser Mi pueblo? Si sois completamente ajenos a las preguntas anteriores, esto basta para demostrar que simplemente estáis saliendo del paso para beneficio personal, que solo estáis presentes para hacer bulto. En el momento predestinado por Mí, sin duda seréis descartados y echados al abismo sin fondo por segunda vez. Estas son Mis palabras de advertencia, y Mi juicio golpeará a cualquiera que las tome a la ligera, y, en la hora designada, enfrentará el desastre. ¿No es así? ¿Sigue siendo necesario que provea ejemplos para ilustrar esto? ¿Debo hablar de forma más clara para brindaros un ejemplo? Desde el momento de la creación hasta hoy, muchas personas se han rebelado contra Mis palabras y, por tanto, han sido abandonadas y descartadas por Mi corriente de restauración; al final, sus cuerpos perecen y sus espíritus son echados al Hades, e incluso hoy siguen sometidas a un castigo severo. Muchas personas han seguido Mis palabras, pero han ido contra Mi esclarecimiento e iluminación, y por tanto las he lanzado a un lado de un puntapié, y han caído bajo el poder de Satanás, convirtiéndose en los que se oponen a Mí. (Hoy todos aquellos que se oponen directamente a Mí se someten solo a las superficialidades de Mis palabras, mientras se rebelan contra su esencia). Ha habido muchos, también, que simplemente han escuchado las palabras que hablé ayer, que han mantenido “la basura” del pasado y no han valorado “el producto” del presente. Estas personas no solo han caído cautivas de Satanás, sino que se han vuelto pecadoras eternas y Mis enemigas, y se oponen directamente a Mí. Tales personas son los objetos de Mi juicio en el punto culminante de Mi ira, y hoy siguen estando ciegas, siguen estando en las oscuras mazmorras (es decir, tales personas son cadáveres descompuestos y paralizados controlados por Satanás; como Yo he velado sus ojos, digo que están ciegas). Sería bueno proveer un ejemplo para vuestra referencia, de forma que podáis aprender de él:
A la mención de Pablo, pensaréis en su historia, y en algunos de los relatos sobre él que son imprecisos y no coinciden con la realidad. Sus padres le enseñaron desde joven, y recibió Mi vida, y como consecuencia de Mi predestinación poseía el calibre que exijo. A la edad de 19 años, estudió diversos libros sobre la vida; por tanto, no necesito entrar en detalles acerca de cómo, debido a su calibre y a Mi esclarecimiento e iluminación, no solo podía hablar sobre asuntos espirituales con cierta perspicacia, sino que también era capaz de captar Mis intenciones. Por supuesto, esto no excluye la combinación de factores internos y externos. Sin embargo, su única imperfección era que, debido a sus talentos, con frecuencia hablaba de manera rimbombante. Como consecuencia, debido a su rebeldía, parte de la cual representaba directamente al arcángel, cuando Yo me hice carne por primera vez, hizo todo lo que pudo para oponerse a Mí. Era la clase de persona que no conocía Mis palabras, y Mi lugar en su corazón ya se había desvanecido. Tales personas se oponen directamente a Mi divinidad, y Yo las derribo, y solo se postran y confiesan sus pecados bien al final. Así pues, después de haber utilizado Yo sus puntos fuertes —es decir, después de que él hubiera trabajado para Mí durante un período— regresó de nuevo a sus viejos hábitos, y aunque no se rebeló directamente contra Mis palabras, se rebeló contra Mi guía y Mi esclarecimiento interiores, y así todo lo que había hecho en el pasado fue inútil; en otras palabras, la corona de gloria de la que habló se había convertido en palabras vacías, un producto de su propia imaginación, porque incluso hoy sigue sometido a Mi juicio dentro del cautiverio de Mis ataduras.
A partir del ejemplo anterior se puede ver que quienquiera que se oponga a Mí (no solo oponiéndose a Mi ser carnal sino, lo que es más importante, a Mis palabras y a Mi Espíritu, es decir, a Mi divinidad), recibe Mi juicio en su carne. Cuando Mi Espíritu te deja, caes en picado, descendiendo directamente al Hades. Y aunque tu cuerpo carnal está sobre la tierra, has perdido la razón, como alguien que sufre una enfermedad mental. Has llegado inmediatamente a sentir como si estuvieras muerto, e incluso me suplicas que acabe con tu carne de inmediato. La mayoría de los que poseéis el espíritu tenéis una profunda apreciación de tales circunstancias, y no necesito entrar en más detalles. En el pasado, cuando Yo obraba en Mi humanidad normal, la mayoría de las personas “se enfrentaban” a Mi ira y majestad y conocían un poco de Mi sabiduría y carácter. Hoy, hablo y actúo directamente en divinidad, y sigue habiendo algunas personas que verán Mi ira y Mi juicio con sus propios ojos; además, la obra principal de la segunda parte de la época del juicio es hacer que todo Mi pueblo conozca Mis hechos en la carne de forma directa, y hacer que todos vosotros veáis Mi carácter directamente. Sin embargo, como estoy en la carne, soy considerado con vuestras debilidades. Mi esperanza es que no tratéis vuestro espíritu, vuestra alma y vuestro cuerpo como juguetes, dedicándolos a Satanás de manera descuidada. Es mejor que valoréis todo lo que tenéis, y no lo tratéis como un juego, porque tales cosas tienen relación con vuestro porvenir. ¿Sois realmente capaces de apreciar el verdadero significado de Mis palabras? ¿Sois realmente capaces de ser considerados con Mis verdaderos sentimientos?
¿Estáis dispuestos a disfrutar de Mis bendiciones en la tierra, bendiciones que son parecidas a las del cielo? ¿Estáis dispuestos a valorar el entendimiento de Mí, el disfrute de Mis palabras y el conocimiento de Mí como las cosas más valiosas y significativas en vuestra vida? ¿Sois verdaderamente capaces de someteros totalmente a Mí, sin pensar en vuestras propias perspectivas? ¿Sois realmente capaces de permitir que Yo os dé muerte y os guíe como a ovejas? ¿Hay alguien entre vosotros capaz de lograr estas cosas? ¿Podría ser que todos los que Yo acepto y reciben Mis promesas sean los que obtienen Mis bendiciones? ¿Habéis entendido algo de estas palabras? Si os pongo a prueba, ¿podéis dejarme realmente instrumentaros como Yo quiero y, en medio de estas pruebas, buscar Mis intenciones y percibir Mi corazón? No deseo que seas capaz de decir muchas palabras conmovedoras, ni de contar muchas historias fascinantes; más bien, te pido que seas capaz de dar un hermoso testimonio por Mí y que puedas entrar profundamente en la realidad en todos los aspectos. Si no hablara de manera directa, ¿podrías abandonar todo lo que es externo a ti y permitir que Yo te use? ¿No es esta la realidad que Yo requiero? ¿Quién es capaz de captar el significado de Mis palabras? Sin embargo, pido que las dudas ya no os agobien, que adoptéis un enfoque positivo en vuestra entrada y captéis la esencia de Mis palabras, no sea que malinterpretéis Mis palabras, que no tengáis claro lo que Yo quiero decir y vulneréis así Mis decretos administrativos. Espero que captéis Mis intenciones para vosotros en Mis palabras. No penséis más en vuestras propias perspectivas, y actuad tal como habéis decidido delante de Mí para permitir que Dios lo instrumente todo para vosotros. Todos aquellos que permanecen dentro de Mi casa deberían hacer tanto como puedan; deberías ofrecer lo mejor de ti a la última parte de Mi obra sobre la tierra. ¿Estás realmente dispuesto a poner en práctica tales cosas?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 4
Palabras diarias de Dios Fragmento 365
En la tierra, toda clase de espíritus malvados están incesantemente al acecho de un lugar donde descansar; buscan sin cesar los cadáveres de aquellos a los que puedan devorar. ¡Pueblo Mío! Debéis permanecer bajo Mi cuidado y protección. ¡Nunca seáis disolutos! ¡Nunca os comportéis de modo imprudente! Debes ofrecer tu lealtad en Mi casa, y solo con lealtad puedes contratacar las intrigas de los diablos. Bajo ninguna circunstancia debes comportarte como lo hiciste en el pasado, haciendo una cosa delante de Mí y otra a Mis espaldas; si actúas de esta forma, estás ya más allá de la redención. ¿Acaso no he pronunciado más que suficientes palabras como estas? Precisamente porque la vieja naturaleza del hombre es incorregible, he tenido que recordárselo repetidamente a las personas. ¡No os aburráis! ¡Lo que digo es totalmente por el bien de vuestro porvenir! Lo que Satanás necesita es precisamente un lugar sucio e inmundo; cuanto más desesperanzadoramente incorregibles y disolutos seáis, negándoos a someteros a la restricción, más aprovecharán todo tipo de espíritus inmundos cualquier oportunidad de infiltrarse en vosotros. Si habéis llegado a este punto, vuestra lealtad no será sino un parloteo ocioso, sin ninguna realidad, y los espíritus inmundos devorarán vuestra determinación y la transformarán en rebelión y en las intrigas de Satanás para trastornar Mi obra, con lo cual quedaréis para que Yo os derribe en cualquier momento y lugar. Nadie comprende la gravedad de esta situación; todos simplemente hacen oídos sordos a ello y no son cautos en lo más mínimo. No recuerdo lo que se hizo en el pasado. ¿En realidad sigues esperando que Yo sea indulgente contigo mediante “no recordar” una vez más? Aunque los seres humanos se han opuesto a Mí, Yo no lo usaré contra ellos, pues su estatura es demasiado pequeña y, por ello, no les he impuesto exigencias demasiado grandes. Solo exijo que no sean disolutos y que se sometan a la restricción. ¿Será que cumplir esta única estipulación escapa a vuestra capacidad? La mayoría de las personas están esperando que Yo dé a conocer aún más misterios para que sus ojos se deleiten en ellos. Sin embargo, aun si llegaras a comprender todos los misterios del cielo, ¿qué pasaría entonces? ¿Incrementaría tu amor por Mí? ¿Despertaría tu amor por Mí? Yo no subestimo a los seres humanos ni llego a un veredicto sobre ellos a la ligera. Si estas no fueran las circunstancias reales de los seres humanos, Yo nunca los coronaría con estas etiquetas tan a la ligera. Pensad en el pasado: ¿cuántas veces os he difamado? ¿Cuántas veces os he subestimado? ¿Cuántas veces os he escrutado sin tener consideración hacia vuestras circunstancias reales? ¿Cuántas veces Mis declaraciones han fallado en ganaros sinceramente? ¿Cuántas veces he hablado sin hacer resonar dentro de vosotros una fibra profundamente sensible? ¿Quién entre vosotros ha leído Mis palabras sin temor, temblando, profundamente temeroso de que Yo lo arroje al abismo sin fondo? ¿Quién no soporta pruebas que provienen de Mis palabras? En Mis declaraciones reside la autoridad, pero esto no es para emitir un juicio a la ligera sobre los seres humanos, sino que, debido a sus circunstancias reales, les hago saber constantemente el significado inherente a Mis palabras. De hecho, ¿hay alguien que sea capaz de conocer Mi omnipotencia a partir de Mis palabras? ¿Hay alguien que pueda comprender el oro puro de Mis palabras? He pronunciado infinidad de palabras; ¿alguien las ha valorado alguna vez?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 10
Palabras diarias de Dios Fragmento 366
Día tras día, me alzo sobre el universo, observándolo y me oculto humildemente en Mi morada para experimentar la vida humana y estudiar de cerca cada acto de la humanidad. Nunca nadie se ha ofrecido a Mí sinceramente; nadie ha perseguido nunca la verdad. Nadie ha sido nunca meticuloso hacia Mí ni ha tomado nunca decisiones delante de Mí y, luego, se ha apegado a su deber. Nadie me ha permitido nunca morar en él ni me ha valorado como valoraría su propia vida. Nadie ha visto nunca, en la realidad práctica, todo lo que es Mi divinidad; nadie ha estado nunca dispuesto a estar en contacto con el Dios práctico mismo. Cuando las aguas se tragan a los seres humanos enteros, Yo los salvo de esas aguas estancadas y les doy la oportunidad de volver a vivir. Cuando las personas pierden la confianza para vivir, Yo las saco del umbral de la muerte y les doy el coraje para seguir adelante para que puedan usarme como el fundamento de su existencia. Cuando las personas se rebelan contra Mí, hago que me conozcan a partir de su rebelión. A la luz de su vieja naturaleza y a la luz de Mi misericordia, en lugar de darles muerte, les permito arrepentirse y empezar de nuevo. Cuando sufren hambruna, aunque solo les quede un suspiro en el cuerpo, los saco de la muerte e impido que caigan presas de las artimañas de Satanás. Muchas veces han visto Mi mano las personas; muchas veces han sido testigo de Mi rostro amable y Mi cara sonriente, y muchas veces han visto Mi majestad y Mi ira. Aunque los seres humanos nunca me han conocido, Yo no aprovecho sus debilidades como oportunidades para ser deliberadamente provocativo. Experimentar las dificultades de la humanidad me ha permitido simpatizar con la debilidad humana. Es solo en respuesta a la rebelión y a la ingratitud del hombre que impongo castigos en diversos grados.
Me oculto cuando las personas están ocupadas y me revelo en sus momentos de ocio. Las personas imaginan que conozco todas las cosas; me consideran el Dios mismo que accede a todas las súplicas. Así pues, la mayoría viene delante de Mí solo para buscar la ayuda de Dios, no por el deseo de conocerme. Cuando se encuentran en la agonía de la enfermedad, las personas suplican urgentemente Mi ayuda. En momentos de adversidad, me confían sus dificultades con toda su fuerza para quitarse mejor el sufrimiento. Sin embargo, ni un solo ser humano ha sido capaz de amarme mientras se encuentra cómodo. Ni una sola persona ha recurrido a Mí en momentos de paz y felicidad para que Yo pudiera participar de su gozo. Cuando su pequeña familia está feliz y bien, ya ha pasado mucho tiempo desde que las personas me hicieron a un lado o me cerraron la puerta, prohibiéndome entrar de modo que puedan disfrutar de la bendita felicidad de su familia. La mente humana es demasiado estrecha; incluso es demasiado estrecha para albergar a un Dios tan amoroso, misericordioso y accesible como Yo. Muchas veces he sido rechazado por los seres humanos en sus momentos de risas alegres; muchas veces los seres humanos me han usado como muleta al tropezar; muchas veces, aquellos que padecían una enfermedad me han obligado a desempeñar el papel de médico. ¡Qué crueles son los seres humanos! Son totalmente irracionales e inmorales. Ni siquiera pueden percibirse en ellos los sentimientos con los que los seres humanos supuestamente cuentan. Están casi totalmente desprovistos de cualquier vestigio de humanidad. Ponderad el pasado y comparadlo con el presente. ¿Están ocurriendo cambios dentro de vosotros? ¿Os habéis deshecho de algunas de las cosas de vuestro pasado? ¿O ese pasado aún no fue reemplazado?
He atravesado cordilleras y valles, experimentando los altibajos del mundo de los seres humanos. He deambulado entre ellos y entre ellos he vivido durante muchos años, pero parece que el carácter de la humanidad ha cambiado poco. Y es como si la antigua naturaleza de las personas se hubiera arraigado y germinado en ellas. Ellas nunca son capaces de cambiar esa vieja naturaleza; simplemente la mejoran un poco basándose en su fundamento original. Como dicen las personas, la sustancia no ha cambiado, pero la forma ha cambiado mucho. Todas las personas parecen estar intentando engañarme y deslumbrarme, como si pudieran fingir para ganar Mi reconocimiento. Ni admiro ni presto atención al engaño humano. En lugar de entrar en cólera, adopto una actitud de mirar, pero no de ver. Planeo concederle a la humanidad cierto grado de libertad y, después, ocuparme de todos los seres humanos en conjunto. Como todos los seres humanos son miserables indignos que no se aman a sí mismos y no se valoran a sí mismos en absoluto, ¿por qué, entonces, habrían de necesitar que Yo mostrara misericordia y amor una vez más? Los seres humanos, sin excepción, no se conocen a sí mismos ni saben cuál es su valía. Deberían subirse a una báscula para ser pesados. Los seres humanos no me prestan atención, por lo que Yo tampoco los tomo en serio. No me hacen caso, así que Yo tampoco necesito trabajar más en ellos. ¿No es esto lo mejor de ambos mundos? ¿No os describe esto a vosotros, pueblo mío? ¿Quién, entre vosotros, ha tomado decisiones delante de Mí y no las ha descartado después? ¿Quién ha tomado decisiones duraderas delante de Mí en lugar de tomar constantemente decisiones nuevas? Los seres humanos siempre toman decisiones delante de Mí en tiempos de calma y luego las descartan en los momentos de adversidad. Más adelante las retoman y las presentan delante de Mí. ¿Soy tan innoble que aceptaría como si nada la basura que el hombre ha recogido del montón de basura? Pocos seres humanos se aferran a sus resoluciones, pocos se mantienen firmes y pocos ofrecen lo más valioso que tienen como sacrificio para Mí. ¿No sois todos iguales? Si, como miembros de Mi pueblo en el reino, sois incapaces de cumplir vuestro deber, ¡Yo os desdeñaré!
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 14
Palabras diarias de Dios Fragmento 367
Todos los seres humanos son criaturas que no tienen conocimiento de sí mismas y son incapaces de conocerse a sí mismos. Sin embargo, conocen a todos los demás como la palma de su mano, como si todo lo que los demás han hecho y dicho hubiera sido “inspeccionado” primero por ellos, justo frente a ellos, y hubiera recibido su aprobación antes de que se hiciera. Por ende, es como si ellos hubieran medido a todas las demás personas, incluyendo su estado psicológico. Todos los seres humanos son así. Aunque han entrado hoy en la Era del Reino, su naturaleza se mantiene inmutable. Siguen haciendo frente a Mí lo que Yo hago, mientras, a Mis espaldas, comienzan a dedicarse a su propio “negocio”. Sin embargo, posteriormente, cuando vienen delante de Mí, son personas completamente diferentes, aparentemente calmadas e impasibles, con un semblante sereno y pulso firme. ¿No es esto, precisamente, lo que hace que los seres humanos sean tan despreciables? Muchas personas tienen dos caras completamente diferentes, una ante Mí y otra distinta a Mis espaldas. Muchas actúan como corderos recién nacidos en Mi presencia, pero a Mis espaldas se convierten en tigres salvajes y terminan por actuar como pajarillos que revolotean felizmente por las montañas. Muchos muestran propósito y determinación ante Mí. Muchos vienen delante de Mí buscando Mis palabras, sedientos y ansiosos, pero, a Mis espaldas, sienten aversión por ellas y renuncian a ellas, como si Mis declaraciones fuesen un estorbo. Tantas veces, al ver a la raza humana corrompida por Mi enemigo, he renunciado a poner Mis esperanzas en los seres humanos. Muchas veces, al ver que vienen delante de Mí buscando el perdón con lágrimas en los ojos, debido a su falta de respeto hacia sí mismos y a su incorregible terquedad, he cerrado los ojos a sus acciones con enojo, aun cuando su corazón es genuino y sus intenciones son sinceras. Muchas veces he visto a las personas con la suficiente confianza como para cooperar conmigo, y, cuando están delante de Mí, parecen estar en Mis brazos, disfrutando su calor. Muchas veces, habiendo sido testigo de la inocencia, la vivacidad y el encanto de Mi pueblo elegido, ¿cómo podría no sentir gran placer debido a estas cosas? Los seres humanos no saben cómo disfrutar de las bendiciones preordinadas en Mis manos, porque no saben exactamente qué se entiende por las “bendiciones” y el “sufrimiento”. Por esta razón, los seres humanos no son auténticos en su búsqueda de Mí. Si el mañana no existiera, ¿quién de vosotros sería en Mi presencia tan blanco como la nieve y tan inmaculado como el jade? ¿Acaso vuestro amor por Mí puede cambiarse por una deliciosa comida, por un traje elegante o por un alto cargo o un salario generoso? ¿Podría cambiarse por el amor que otros tienen por ti? ¿Acaso pasar por pruebas causará realmente que las personas abandonen su amor por Mí? ¿O puede que el sufrimiento y las tribulaciones hagan que se quejen de Mis disposiciones? Nadie nunca ha apreciado verdaderamente la espada afilada que está en Mi boca; ellos solo conocen su significado superficial y no comprenden realmente lo que significa de verdad. Si los seres humanos en verdad fuesen capaces de ver el filo de Mi espada, correrían como ratas hacia sus agujeros. Debido a su insensibilidad, los seres humanos no entienden nada sobre el verdadero significado de Mis palabras y, así, no saben cuán formidables son Mis declaraciones o hasta qué punto ponen al descubierto la naturaleza humana y cuánto de su propia corrupción ha sido juzgado por esas palabras. Por tanto, por su comprensión incompleta de Mis palabras, la mayoría de la gente ha adoptado una actitud tibia.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 15
Palabras diarias de Dios Fragmento 368
A lo largo de las eras, muchos han partido decepcionados y con renuencia de este mundo, y muchos han llegado a él con esperanza y fe. He dispuesto que muchos vengan y he despedido a muchos. Innumerables personas han pasado por Mis manos. Muchos espíritus han sido lanzados al Hades, muchos han vivido en la carne y muchos otros han muerto y renacido en la tierra. Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido la oportunidad de disfrutar de las bendiciones del reino hoy. He dado mucho al hombre y, sin embargo, él ha obtenido poco; debido a las arremetidas de las fuerzas de Satanás, ha quedado incapacitado para disfrutar de todas Mis riquezas. Solo ha tenido la buena suerte de contemplarlas, pero nunca ha sido capaz de disfrutarlas plenamente. El hombre nunca ha descubierto el cofre del tesoro en su cuerpo para recibir las riquezas del cielo, por lo que ha perdido las bendiciones que he derramado sobre él. ¿Acaso no es el espíritu del hombre el órgano mismo que lo conecta a Mi Espíritu? ¿Por qué el hombre nunca se ha conectado conmigo a través de su espíritu? ¿Por qué se acerca a Mí en la carne, pero es incapaz de hacerlo en espíritu? ¿Es Mi verdadero rostro la carne? ¿Por qué el hombre no conoce Mi esencia? ¿En verdad no ha habido nunca ningún rastro de Mí en el espíritu del hombre? ¿He desaparecido por completo del espíritu del hombre? Si el hombre no entra en el reino espiritual, ¿cómo puede comprender Mis intenciones? ¿Existe algo en los ojos del hombre que pueda penetrar directamente el reino espiritual? Muchas han sido las veces que he llamado al hombre con Mi Espíritu; sin embargo, el hombre actúa como si Yo lo hubiera pinchado, mirándome desde la distancia, muy temeroso de que Yo lo lleve a otro mundo. Muchas han sido las veces que he indagado en el espíritu del hombre; sin embargo, él ha permanecido completamente ajeno, con un profundo temor de que Yo entre en su morada y aproveche la oportunidad de despojarlo de todas sus pertenencias. Por lo tanto, me cierra las puertas y me deja solo una puerta fría y herméticamente cerrada. Muchas han sido las veces en las que el hombre ha caído y Yo lo he salvado, pero después de despertar, de inmediato me deja y, sin haber sido tocado por Mi benevolencia, me lanza una cautelosa mirada; nunca he calentado el corazón del hombre. El hombre es un animal sin emociones y de sangre fría. A pesar de que Mi abrazo es cálido, nunca se ha conmovido profundamente por ello. El hombre es como un salvaje de la montaña. Nunca ha atesorado todos los cuidados que le he prodigado a la humanidad. Es reacio a acercarse a Mí, prefiriendo vivir en las montañas, donde soporta las amenazas de bestias salvajes, y, aun así, permanece reacio a refugiarse en Mí. No obligo a ningún hombre: Yo simplemente llevo a cabo Mi obra. El día llegará cuando el hombre nade hacia donde Yo me encuentro de entre el poderoso océano para poder disfrutar de toda la riqueza de la tierra y dejar atrás el riesgo de ser tragado por el mar.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 20
Palabras diarias de Dios Fragmento 369
Muchas personas desean amarme de verdad, pero a causa de que su corazón no les pertenece, no tienen control sobre sí mismas. Muchas personas realmente me aman cuando experimentan las pruebas que les impongo; sin embargo, son incapaces de entender que en verdad existo, y simplemente me aman en el vacío y no a causa de Mi verdadera existencia. Muchas personas ponen su corazón delante de Mí y luego no le prestan atención y, por tanto, este es arrebatado por Satanás cada vez que este tiene la oportunidad de hacerlo, y entonces me abandonan. Muchas personas verdaderamente me aman cuando les proveo de Mis palabras, sin embargo, no las atesoran en su espíritu, sino que las usan descuidadamente como propiedad pública y las lanzan de vuelta al lugar de donde vinieron cada vez que les da la gana. Todo el mundo me busca en medio del dolor y se apoya en Mí en medio de las pruebas; durante los tiempos de paz me disfrutan; cuando están en peligro me niegan; cuando están ocupados, se olvidan de Mí y, durante su tiempo libre, realizan algunos esfuerzos superficiales para lidiar conmigo. Y sin embargo, nunca nadie me ha amado durante toda su vida. Deseo que las personas sean serias ante Mí; no les pido que me den nada, sino que simplemente todas me tomen en serio, que en lugar de engatusarme me permitan conseguir a cambio su sinceridad. Mi esclarecimiento, iluminación y la sangre de Mi corazón penetran en todas las personas; sin embargo, también el hecho real de cada acción del hombre penetra en todas las personas, igual que su engaño hacia Mí. Es como si los ingredientes del engaño del hombre hubiesen estado dentro de él desde el vientre materno; como si él hubiese poseído habilidades especiales para engañar desde su nacimiento. Es más, él nunca ha revelado su secreto ni nadie ha podido penetrar hasta el origen de estas habilidades del engaño. Como resultado, el hombre vive en medio del engaño sin darse cuenta, y es como si se perdonara a sí mismo, como si fuesen los planes de Dios y no su engaño deliberado hacia Mí. ¿No es esta la fuente misma del engaño del hombre hacia Mí? ¿No es esta su argucia? Nunca me he sentido desconcertado por las zalamerías del hombre, ya que Yo descifré su sustancia hace mucho tiempo. ¿Quién sabe cuánta inmundicia hay en su sangre y cuánto veneno de Satanás está presente dentro de su médula ósea? Se acumula con el pasar de los días, y el hombre se acostumbra a esto sin sentir en absoluto las aflicciones de Satanás y, por tanto, no piensa para nada en encontrar el “arte de una existencia saludable”.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 21
Palabras diarias de Dios Fragmento 370
El hombre vive en medio de la luz, pero no es consciente de lo preciosa que es. Ignora la esencia de la luz, su fuente y, además, a quién pertenece. Cuando otorgo la luz entre los hombres, observo inmediatamente las condiciones entre ellos: gracias a la luz, todas las personas están cambiando y creciendo y han dejado la oscuridad. Observo cada rincón del universo y veo que las montañas están envueltas en neblina, que las aguas se han congelado con el frío y que, debido a la venida de la luz, las personas miran al Oriente con el fin de poder descubrir algo más precioso, pero siguen siendo incapaces de discernir una dirección clara dentro de la bruma. Como el mundo entero está cubierto de neblina, cuando observo desde las nubes, nunca hay un solo hombre que descubra Mi existencia. El hombre está buscando algo en la tierra, parece estar buscando comida; al parecer, pretende esperar Mi llegada, pero no conoce Mi día y solo puede mirar con frecuencia el destello de luz en el Oriente. Entre la miríada de Mi pueblo escogido, busco a aquellos que verdaderamente sean conformes a Mis intenciones. Camino entre la miríada de Mi pueblo escogido y vivo entre ella, pero el hombre está sano y salvo en la tierra, y, por tanto, no hay nadie que sea verdaderamente conforme a Mis intenciones. Las personas no saben cómo tener consideración con Mis intenciones, no pueden ver Mis acciones y no pueden moverse dentro de la luz y que esta brille sobre ellas. Aunque el hombre alguna vez atesoró Mis palabras, es incapaz de desentrañar los ardides de Satanás; como la estatura del hombre es demasiado pequeña, es incapaz de hacer lo que su corazón desea. El hombre nunca me ha amado sinceramente. Cuando lo exalto, se siente indigno, pero esto no hace que intente satisfacerme. Simplemente mantiene en sus manos el “estatus” que le he dado y lo analiza; insensible a Mi hermosura, en vez de eso, no para de disfrutar de los beneficios de su estatus. ¿No es esta la deficiencia del hombre? Cuando las montañas se mueven, ¿podrían desviarse alrededor de ti por causa de tu estatus? Cuando las aguas fluyen, ¿podrían detenerse ante el estatus del hombre? ¿Podría este estatus revertir los cielos y la tierra? Antes mostraba misericordia hacia el hombre una y otra vez, pero nadie apreciaba ni valoraba esto. Simplemente lo escucharon como una historia o lo leyeron como una novela. ¿En verdad Mis palabras no tocan el corazón del hombre? ¿En verdad no tienen ningún efecto Mis declaraciones? ¿Podría ser que nadie crea en Mi existencia? El hombre no se ama a sí mismo; en cambio, se une a Satanás para atacarme y lo usa como un “activo” con el cual servirme. Yo penetraré todos los ardides de Satanás, de modo que, de ahora en adelante, las personas de la tierra ya no estén desorientadas por él y no se opongan a Mí debido a su existencia.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 22
Palabras diarias de Dios Fragmento 371
A Mis ojos, el hombre es el gobernador de todas las cosas. Le he dado no poca autoridad, permitiéndole administrar todas las cosas sobre la tierra: la hierba en las montañas, los animales en los bosques y los peces en el agua. Sin embargo, en lugar de estar feliz por esto, el hombre está plagado de ansiedad. Su vida entera es de angustia, de correr de un lado para otro y de diversión añadida al vacío, y en toda su vida no hay nuevas invenciones ni creaciones. Nadie es capaz de liberarse de esta vida vacía, nadie ha descubierto una vida con sentido, y nadie ha experimentado nunca una vida real. Aunque las personas de hoy viven, todas, bajo Mi luz brillante, no saben nada de la vida en el cielo. Si no soy misericordioso con el hombre y no salvo a la humanidad, entonces todas las personas han venido en vano, su vida en la tierra no tiene sentido y partirán en vano, sin nada de qué enorgullecerse. Las personas de cada religión, sector de la sociedad, nación y denominación, todas ellas conocen el vacío que hay en la tierra, y todas me buscan y esperan Mi regreso, pero ¿quién es capaz de conocerme cuando vengo? Yo hice todas las cosas, creé a la humanidad y hoy he descendido en medio de los hombres. El hombre, sin embargo, contraataca y se venga de Mí. ¿Acaso la obra que hago en el hombre no es beneficiosa para él? ¿En verdad soy incapaz de satisfacer al hombre? ¿Por qué me rechaza? ¿Por qué es el hombre tan frío e indiferente conmigo? ¿Por qué está la tierra cubierta de cadáveres? ¿Es este realmente el estado del mundo que creé para el hombre? ¿Por qué he dado al hombre riquezas incomparables, pero él me ofrece, a cambio, dos manos vacías? ¿Por qué el hombre no me ama sinceramente? ¿Por qué no está nunca ante Mí? ¿En verdad no han servido de nada todas Mis palabras? ¿Se han desvanecido Mis palabras como el vapor del agua? ¿Por qué no está dispuesto el hombre a cooperar conmigo? ¿Es la llegada de Mi día realmente el momento de la muerte del hombre? ¿Podría realmente destruir al hombre en el momento en que se forme Mi reino? ¿Por qué, durante todo Mi plan de gestión, nadie ha comprendido Mis intenciones? ¿Por qué, en lugar de apreciar las declaraciones provenientes de Mi boca, el hombre las desdeña? No condeno a nadie; simplemente hago que todas las personas recuperen la calma y lleven a cabo el trabajo de introspección.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 25
Palabras diarias de Dios Fragmento 372
El hombre ha experimentado Mi calor, me ha servido de verdad y se ha sometido de verdad ante Mí, haciendo todo por Mí en Mi presencia. Pero las personas, hoy en día, no pueden conseguir esto; solo se echan a llorar en su espíritu como si hubiesen sido atrapadas de un tirón por un lobo hambriento y solo pudieran contemplarme con anhelante impotencia, suplicándome sin parar. Pero, al final, no pueden escapar de su predicamento. Recuerdo cómo, en el pasado, las personas hicieron promesas en Mi presencia, jurando por el cielo y la tierra en Mi presencia retribuir Mi bondad con su afecto. Lloraron amargamente ante Mí y el sonido de su llanto era desgarrador, difícil de soportar. Debido a su determinación, a menudo les brindaba ayuda. Las personas han venido delante de Mí en incontables ocasiones para someterse a Mí y su adorable forma de comportarse ha sido difícil de olvidar. Innumerables veces me han amado, con una lealtad inquebrantable y una sinceridad admirable. En un sinnúmero de ocasiones me han amado al punto de sacrificar su vida misma; me han amado más que a sí mismas, y, viendo su sinceridad, he aceptado su amor. En incontables ocasiones se han ofrecido a sí mismas en Mi presencia, indiferentes frente a la muerte por Mí, y Yo he atenuado la preocupación que había en su frente y cuidadosamente he evaluado su semblante. Ha habido incontables ocasiones en las que las he amado como un tesoro valioso, y ha habido innumerables más en las que las he odiado como a Mi propio enemigo. No obstante, el hombre sigue sin poder comprender lo que hay en Mi mente. Cuando las personas están tristes, vengo a consolarlas, y cuando están débiles, vengo a ayudarlas. Cuando están perdidas, les doy guía. Cuando lloran amargamente, limpio sus lágrimas. Sin embargo, cuando estoy triste, ¿quién puede consolarme con su corazón? Cuando estoy extremadamente angustiado, ¿quién es considerado con Mi corazón? Cuando estoy afligido, ¿quién puede curar las heridas de Mi corazón? Cuando necesito a alguien, ¿quién se ofrece a cooperar conmigo? ¿Puede ser que la actitud pasada de las personas hacia Mí se haya perdido ahora y que nunca regrese? ¿Por qué es que no queda nada de esto en su memoria? ¿Cómo es que la gente ha olvidado todo esto? ¿No es porque la humanidad ha sido corrompida por su enemigo?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 27
Palabras diarias de Dios Fragmento 373
Dios creó a la humanidad, pero cuando Él viene al mundo humano, las personas buscan resistirse a Él y alejarlo de su territorio, como si Él fuera un huérfano que va a la deriva por el mundo o como un hombre de mundo sin una patria. Nadie se siente apegado a Dios y nadie lo ama realmente, ni ha recibido bien Su venida. Más bien, cuando ven la venida de Dios, las nubes cubren los rostros gozosos con una sombra en un abrir y cerrar de ojos, como si se acercara una tormenta repentina o como si Dios pudiera llevarse la felicidad de su familia y como si Él nunca hubiera bendecido a los humanos, sino que les hubiera traído infortunios. Por tanto, en la mente de los hombres, Dios no es una bendición, sino, más bien, Alguien que siempre los maldice. Debido a esto, las personas no le prestan atención ni le dan la bienvenida; siempre son frías con Él y así ha sucedido siempre. Como los humanos albergan estas cosas en su corazón, Dios dice que la humanidad es irracional e inmoral, y que ni siquiera pueden percibirse en ella los sentimientos con los que los seres humanos supuestamente cuentan. Los seres humanos no muestran consideración alguna por los sentimientos de Dios, sino que usan la llamada “justicia” para tratar con Él. Así han sido durante muchos años y, por esta razón, Dios ha dicho que su carácter no ha cambiado. Esto acaba mostrando que no tienen más sustancia que unas cuantas plumas. Podría decirse que los seres humanos son unos miserables inútiles, porque no se valoran a sí mismos. Si ni siquiera se aman a sí mismos, sino que se pisotean a sí mismos, ¿no muestra esto que son inútiles? La humanidad es como una mujer inmoral que se engaña a sí misma y se entrega voluntariamente a otros para ser ultrajada. Aun así, las personas siguen sin reconocer lo inferiores que son. Hallan placer en trabajar para otros o en hablar con otros, poniéndose bajo el control de los demás; ¿no es esta precisamente la inmundicia de la humanidad? Aunque Yo no he experimentado una vida entre la humanidad y no he experimentado realmente la vida humana, he obtenido un entendimiento muy claro de cada movimiento, cada acción, cada palabra y cada acción de los seres humanos. Soy incluso capaz de diseccionarlos hasta su vergüenza más profunda, al punto de que ya no se atrevan a mostrar sus propios artilugios ni a dar paso a su lujuria. Como hacen los caracoles, se esconden en su caparazón y ya no se atreven a mostrar su horrible estado. Como los seres humanos no se conocen a sí mismos, su mayor defecto es que están dispuestos a exhibir sus encantos delante de los demás, mostrando su horrible rostro; esto es algo que Dios detesta al máximo. Esto se debe a que las relaciones entre las personas son anormales y hay una carencia de relaciones interpersonales normales entre las personas, y, más aún, de relaciones normales entre ellas y Dios. Dios ha dicho mucho y, al hacerlo, Su principal objetivo ha sido ocupar un lugar en el corazón de las personas para que puedan deshacerse de todos los ídolos que han habitado ahí. Por consiguiente, Dios puede ejercer el poder sobre toda la humanidad y lograr el propósito de Su existencia en la tierra.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El desvelamiento de los misterios de “Las palabras de Dios al universo entero”, Capítulo 14