Revelación de la corrupción de la humanidad (2)

Palabras diarias de Dios Fragmento 336

Dices que reconoces a Dios encarnado y que reconoces la aparición de la Palabra en la carne, pero haces ciertas cosas a Sus espaldas que van en contra de lo que Él pide, y en tu corazón no le temes. ¿Es esto reconocer a Dios? Reconoces lo que Él dice, pero no practicas lo que puedes ni obedeces Su camino. ¿Es esto reconocer a Dios? Y aunque lo reconoces, tu única mentalidad es de cautela hacia Él, nunca de reverencia. Si has visto y reconocido Su obra y sabes que Él es Dios, pero permaneces tibio y no cambias en absoluto, sigues siendo la clase de persona que todavía no ha sido conquistada. Aquellos que han sido conquistados deben hacer todo lo que puedan y, aunque no sean capaces de entrar en verdades más elevadas, y estas verdades puedan estar fuera de su alcance, tales personas están dispuestas a lograrlo en su corazón. Como hay límites en lo que pueden aceptar, hay restricciones y límites a lo que pueden practicar. Como mínimo, sin embargo, deben hacer todo lo que puedan y, si pueden lograrlo, ese es un efecto que se ha conseguido gracias a la obra de conquista. Supón que dices: “Dado que Él formula muchas palabras que el hombre no puede formular, si Él no es Dios, ¿quién lo es?”. Ese pensamiento no significa que reconozcas a Dios. Si lo haces, debes demostrarlo a través de tus acciones propiamente dichas. Si lideras una iglesia, pero no practicas la justicia, si codicias dinero y riqueza y siempre te llenas los bolsillos con fondos de la iglesia, ¿es esto reconocer que hay un Dios? Él es todopoderoso y merece reverencia. ¿Cómo puedes no temer si reconoces realmente que hay un Dios? Si eres capaz de cometer actos tan despreciables, ¿realmente reconoces a Dios? ¿Es en Él en lo que crees? Crees en un Dios ambiguo; ¡por eso no temes! Todos los que reconocen y conocen realmente a Dios le temen y tienen miedo de hacer cualquier cosa que se oponga a Él o que viole sus conciencias; temen especialmente hacer cualquier cosa que saben que va en contra de Su voluntad. Sólo esto puede considerarse reconocer la existencia de Dios. ¿Qué deberías hacer cuando tus padres tratan de impedirte creer en Dios? ¿Cómo deberías amar a Dios cuando tu marido incrédulo es bueno contigo? ¿Y cómo deberías amarle cuando los hermanos y hermanas te aborrecen? Si lo reconoces, actuarás apropiadamente en estos asuntos y vivirás la realidad. Si no tomas medidas concretas y sólo dices que reconoces la existencia de Dios, ¡no eres más que un charlatán! Dices que crees en Él y lo reconoces. ¿De qué forma lo haces? ¿Cómo crees en Él? ¿Le temes? ¿Lo veneras? ¿Le amas en lo profundo de ti? Cuando estás angustiado y no tienes a nadie en quien apoyarte, sientes la hermosura de Dios pero después te olvidas de todo ello. ¡Eso no es amar a Dios ni creer en Él! ¿Qué desea Dios que consiga el hombre en última instancia? Todos los estados que mencioné, como sentirte muy impresionado por tu propia importancia, sentir que aprendes rápido a entender cosas nuevas, controlar a los demás, mirarlos por encima del hombro, juzgar a las personas por su apariencia, acosar a quienes son inocentes, codiciar el dinero de la iglesia, y todo eso; sólo cuando todas esas actitudes satánicas corruptas hayan sido, en parte, eliminadas de ti, tu conquista se hará manifiesta.

Extracto de ‘La verdadera historia de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 337

He obrado y hablado de esta manera entre vosotros, he gastado tanta energía y esfuerzo; sin embargo, ¿cuándo habéis escuchado lo que os digo claramente? ¿Dónde os habéis inclinado ante Mí, el Todopoderoso? ¿Por qué me tratáis así? ¿Por qué todo lo que decís y hacéis provoca Mi ira? ¿Por qué son tan duros vuestros corazones? ¿Acaso alguna vez os he derribado? ¿Por qué no hacéis nada más que ponerme triste y ansioso? ¿Estáis esperando que venga sobre vosotros el día de la ira de Mí, Jehová? ¿Me estáis esperando a que Yo envíe la ira provocada por vuestra desobediencia? ¿Acaso todo lo que hago no es por vosotros? Sin embargo, siempre me habéis tratado a Mí, Jehová, de esta manera: robando Mis sacrificios, llevándoos las ofrendas de Mi altar a la guarida del lobo para alimentar a los cachorros y a los hijos de los cachorros; la gente se pelea entre sí, enfrentándose con miradas llenas de rabia y espadas y lanzas, echando las palabras de Mí, el Todopoderoso, a la letrina para que se vuelvan tan asquerosas como excrementos. ¿Dónde está vuestra personalidad? ¡Vuestra humanidad se ha vuelto como la de las bestias! Vuestros corazones hace ya tiempo que se han convertido en piedra. ¿Acaso no sabéis que cuando llegue Mi día de ira, será cuando el momento en que Yo juzgue la maldad que hoy cometéis contra Mí, el Todopoderoso? ¿Creéis que, engañándome de esta manera, echando Mis palabras en el fango y no escuchándolas, creéis que al actuar así a Mis espaldas podéis escapar de Mi mirada iracunda? ¿No sabéis acaso que ya Mis ojos, los de Jehová, os vieron cuando robasteis Mis sacrificios y codiciasteis Mis posesiones? ¿No sabéis que cuando robasteis Mis sacrificios, lo hicisteis delante del altar en el que se ofrecen sacrificios? ¿Cómo os podéis considerar lo suficientemente inteligentes como para engañarme de esta manera? ¿Cómo podría Mi ira apartarse de vuestros pecados atroces? ¿Cómo podría Mi furia rabiosa pasar por alto vuestras malvadas acciones? El mal que habéis cometido hoy no os abre ninguna salida, sino que más bien acumula castigo para el mañana; ello provoca el castigo de Mí, el Todopoderoso, hacia vosotros. ¿Cómo podrían vuestras malvadas acciones y vuestras malvadas palabras escapar de Mi castigo? ¿Cómo podrían vuestras oraciones llegar a Mis oídos? ¿Cómo podría Yo abrir una salida para vuestra injusticia? ¿Cómo podría dejar de lado vuestras acciones malvadas que me desafían? ¿Cómo no podría Yo cortar vuestras lenguas tan venenosas como la de una serpiente? Vosotros no me invocáis por el bien de vuestra justicia, sino que más bien acumuláis Mi ira como resultado de vuestra injusticia. ¿Cómo podría perdonaros? Ante los ojos de Mí, el Todopoderoso, vuestras palabras y acciones son asquerosas. Los ojos de Mí, el Todopoderoso, ven vuestra injusticia como castigo implacable. ¿Cómo podrían Mi justo castigo y juicio apartarse de vosotros? Debido a que me hacéis esto, poniéndome triste e iracundo, ¿cómo podría dejaros escapar de Mis manos y alejaros del día en que Yo, Jehová, os castigue y maldiga? ¿Acaso no sabéis que todas vuestras palabras y declaraciones malvadas ya han llegado a Mis oídos? ¿Acaso no sabéis que vuestra injusticia ya ha mancillado Mi santo manto de justicia? ¿Acaso no sabéis que vuestra desobediencia ya ha provocado Mi ira vehemente? ¿Acaso no sabéis que hace mucho tiempo que me habéis dejado enfurecido, y que desde hace mucho tiempo habéis probado Mi paciencia? ¿Acaso no sabéis que ya habéis maltratado Mi carne hasta hacerla jirones? He soportado hasta ahora, de tal manera que libero Mi ira, ya no seré más tolerante con vosotros. ¿Acaso no sabéis que vuestras malvadas acciones ya han llegado a Mis ojos y que Mis clamores ya han llegado a los oídos de Mi Padre? ¿Cómo puede Él permitir que me tratéis así? ¿Acaso toda la obra que hago en vosotros no es por vuestro bien? Sin embargo, ¿quién de vosotros se ha vuelto más amoroso hacia la obra de Mí, Jehová? ¿Podría Yo ser infiel a la voluntad de Mi Padre porque soy débil y por la angustia que he sufrido? ¿Acaso no entendéis Mi corazón? Yo os hablo a vosotros como lo hizo Jehová; ¿acaso no he renunciado a tantas cosas por vosotros? A pesar de que estoy dispuesto a soportar todo este sufrimiento por el bien de la obra de Mi Padre, ¿cómo podríais ser liberados del castigo que Yo traigo sobre vosotros como resultado de Mi sufrimiento? ¿Acaso no habéis disfrutado tanto de Mí? Hoy, he sido otorgado a vosotros por Mi Padre; ¿acaso no sabéis que disfrutáis mucho más que Mis palabras generosas? ¿Acaso no sabéis que Mi vida fue intercambiada por vuestra vida y por las cosas que disfrutáis? ¿Acaso no sabéis que Mi Padre utilizó Mi vida para batallar contra Satanás y que también os otorgó Mi vida, haciendo que recibierais cien veces más y permitiéndoos evitar tantas tentaciones? ¿No sabéis acaso que es sólo a través de Mi obra que habéis sido eximidos de muchas tentaciones y de muchos castigos ardientes? ¿Acaso no sabéis que es sólo por Mi causa que Mi Padre os ha permitido disfrutar hasta ahora? ¿Cómo podríais permanecer tan duros e inflexibles hoy, como si os hubieran salido callos en vuestros corazones? ¿Cómo podrían las maldades que cometéis hoy escapar del día de la ira que seguirá a Mi partida de la tierra? ¿Cómo podría Yo permitir que aquellos que son tan duros e inflexibles escapen de la ira de Jehová?

Extracto de ‘Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 338

Recordad el pasado: ¿Cuándo Mi mirada ha sido airada y Mi voz severa hacia vosotros? ¿Cuándo he discutido nimiedades con vosotros? ¿Cuándo os he reprendido sin razón? ¿Cuándo os he reprendido en vuestra cara? ¿Acaso no ha sido por el bien de Mi obra que he instado a Mi Padre a que os guarde de toda tentación? ¿Por qué me tratáis así? ¿Alguna vez he utilizado Mi autoridad para abatir vuestra carne? ¿Por qué me retribuís de esta manera? Después de expresaros con incongruencia hacia Mí, no sois ni fríos ni calientes, y entonces intentáis adularme, coaccionarme y me ocultáis cosas, y vuestra boca está llena de la saliva de los injustos. ¿Pensáis que vuestras lenguas pueden engañar a Mi Espíritu? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden escapar de Mi ira? ¿Creéis que vuestras lenguas pueden emitir juicio sobre las acciones de Mí, Jehová, a su antojo? ¿Soy Yo el Dios a quien el hombre juzga? ¿Podría Yo permitir que un pequeño gusano blasfeme contra Mí de esta manera? ¿Cómo podría situar a tales hijos de desobediencia entre Mis bendiciones eternas? Hace mucho tiempo que vuestras palabras y acciones os han expuesto y condenado. Cuando Yo extendí los cielos y creé todas las cosas, no permití que ninguna criatura participara a su antojo, y mucho menos que ninguna cosa perturbara Mi obra y Mi gestión como les viniera en gana. No toleré a ningún hombre u objeto; ¿cómo podría perdonar a los que han sido crueles e inhumanos hacia Mí? ¿Cómo podría Yo perdonar a los que se rebelan contra Mis palabras? ¿Cómo podría perdonar a los que me desobedecen? ¿Acaso no está el destino del hombre en las manos de Mí, el Todopoderoso? ¿Cómo podría Yo considerar santas tu injusticia y tu desobediencia? ¿Cómo podrían tus pecados profanar Mi santidad? Yo no soy contaminado por la impureza de los injustos ni tampoco disfruto las ofrendas de los injustos. Si fueras leal a Mí, Jehová, ¿podrías tomar para ti mismo los sacrificios en Mi altar? ¿Podrías utilizar tu lengua venenosa para blasfemar contra Mi santo nombre? ¿Podrías rebelarte contra Mis palabras de esta manera? ¿Podrías tratar Mi gloria y santo nombre como una herramienta con la cual servir a Satanás, el maligno? Mi vida es suministrada para el disfrute de los santos. ¿Cómo podría permitirte jugar con Mi vida como te parezca y utilizarla como una herramienta para el conflicto entre vosotros? ¿Cómo podéis ser tan insensibles y tan carentes en el camino del bien, en vuestra forma de comportaros conmigo? ¿Acaso no sabéis que ya he escrito vuestras acciones malvadas en estas palabras de vida? ¿Cómo podéis escapar del día de la ira cuando Yo castigue a Egipto? ¿Cómo podría permitiros que os opongáis a Mí y me desafiéis de esta manera una y otra vez? ¡Yo os digo con toda claridad que cuando llegue el día, vuestro castigo será más insoportable que el de Egipto! ¿Cómo podéis escapar de Mi día de ira? En verdad os digo: Mi paciencia estaba preparada para vuestras acciones malvadas y existe para vuestro castigo en ese día. ¿Acaso no sois vosotros los que sufriréis el juicio de la ira una vez que Yo haya llegado al final de Mi paciencia? ¿No están todas las cosas en las manos de Mí, el Todopoderoso? ¿Cómo podría permitir que me desobedecierais de esa manera bajo los cielos? Vuestra vida será muy difícil, porque habéis conocido al Mesías, de quien se dijo que vendría, pero que nunca llegó. ¿Acaso no sois vosotros Sus enemigos? Jesús ha sido vuestro amigo, sin embargo, vosotros sois enemigos del Mesías. ¿Acaso no sabéis que, aunque vosotros sois amigos de Jesús, vuestras malvadas acciones han llenado los recipientes de los que son detestables? A pesar de que estáis muy cerca de Jehová, ¿acaso no sabéis que vuestras palabras malvadas han llegado a oídos de Jehová y provocado Su ira? ¿Cómo podría Él estar cerca de ti y cómo podría no quemar esas vasijas tuyas que están llenas de acciones malvadas? ¿Cómo podría Él no ser tu enemigo?

Extracto de ‘Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 339

Ahora, veo tu carne indulgente que querría adularme, y sólo tengo una pequeña advertencia para ti, aunque no te “administraré” ningún castigo. Deberías saber qué papel desempeñas en Mi obra, y entonces estaré satisfecho. En otros asuntos, si te resistes a Mí, gastas Mi dinero, te comes los sacrificios que son para Mí, Jehová, o si os mordéis entre vosotros, gusanos, o si hay conflicto o violación entre vosotros, criaturas que sois como perros, a Mí no me preocupa nada de eso. Solo necesitáis saber qué clase de cosas sois, y Yo estaré satisfecho. Aparte de todo esto, está bien si deseáis sacar vuestras armas unos contra otros o pelear entre vosotros con palabras. No tengo deseo alguno de entrometerme en esas cosas, ni estoy involucrado en lo más mínimo en asuntos humanos. No es que no me importen los conflictos que haya entre vosotros, sino que no soy uno de vosotros, y por eso no participo en los asuntos que haya entre vosotros. Yo no soy un ser creado ni soy del mundo, así que detesto la vida ajetreada de las personas y las relaciones desordenadas e inadecuadas entre ellas. Sobre todo, aborrezco a las multitudes clamorosas. Sin embargo, tengo un conocimiento profundo de las impurezas que existen en el corazón de cada ser creado y, antes de crearos, ya sabía la injusticia que existía en lo hondo del corazón humano; conocía todo el engaño y la deshonestidad del corazón humano. Por tanto, aunque no hubiera rastro alguno cuando las personas hacen cosas injustas, Yo sigo sabiendo que la injusticia que alberga vuestro corazón sobrepasa la riqueza de todas las cosas que Yo creé. Cada uno de vosotros ha subido a la cumbre de las multitudes; habéis ascendido a ser los antepasados de las masas. Sois extremadamente arbitrarios, y corréis frenéticamente entre todos los gusanos en busca de un lugar tranquilo y tratáis de devorar a los gusanos más pequeños que vosotros. Sois maliciosos y siniestros en vuestro corazón, e incluso superáis a los fantasmas que se han hundido en el fondo del mar. Vivís en lo hondo del estiércol, molestáis a los gusanos de arriba abajo hasta que no tienen paz, y estos luchan entre sí durante un tiempo y después se calman. No conocéis vuestro propio estatus, y aun así peleáis entre vosotros en el estiércol. ¿Qué podéis conseguir de esa lucha? Si de verdad tuvierais reverencia hacia Mí en vuestro corazón, ¿cómo podríais pelear unos con otros a Mis espaldas? Independientemente de lo elevado que sea tu estatus, ¿acaso no sigues siendo un apestoso gusanito en el estiércol? ¿Serás capaz de hacer que te crezcan alas y convertirte en una paloma en el cielo? Vosotros, apestosos gusanitos, robáis las ofrendas de Mi altar, el altar de Jehová; ¿podéis, así, rescatar vuestra reputación desacreditada y fracasada y convertiros en el pueblo escogido de Israel? ¡Sois unos desdichados sin vergüenza! Esos sacrificios sobre el altar me fueron ofrecidos por las personas como una expresión de sentimientos benevolentes de parte de los que me veneran. Son para Mi control y para Mi uso; ¿cómo puedes, pues, robarme las pequeñas tórtolas que me han dado? ¿No temes convertirte en un Judas? ¿No tienes miedo de que tu tierra se convierta en un campo de sangre? ¡Eres un sinvergüenza! ¿Crees que las tórtolas ofrecidas por las personas son para alimentar tu vientre, gusano? Lo que Yo te he dado es lo que me ha placido y lo que he estado dispuesto a darte; lo que no te he dado está a Mi disposición. No puedes simplemente robar Mis ofrendas. Yo, Jehová, soy Aquel que obra, el Señor de la creación, y las personas ofrecen sacrificios por Mí. ¿Crees que esta es la recompensa por tanto que corres de un lado a otro? ¡Eres verdaderamente un sinvergüenza! ¿Por quién corres tanto? ¿No es por ti mismo? ¿Por qué robas Mis sacrificios? ¿Por qué robas dinero de Mi bolsa de dinero? ¿No eres hijo de Judas Iscariote? Son los sacerdotes quienes deben disfrutar de los sacrificios hechos a Mí, Jehová. ¿Eres sacerdote? Te atreves a comer Mis sacrificios con aire de suficiencia y hasta los pones en la mesa. ¡No vales nada! ¡Eres un desdichado inútil! ¡Mi fuego, el fuego de Jehová, te calcinará!

Extracto de ‘Cuando las hojas caídas regresen a sus raíces, lamentarás todo el mal que has hecho’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 340

Vuestra fe es muy hermosa; decís que estáis dispuestos a dedicar vuestra vida a Mi obra, y que estáis dispuestos a sacrificar vuestras vidas por ella, pero vuestro carácter no ha cambiado mucho. Solo ha habido palabras arrogantes, a pesar de que vuestras acciones reales son muy miserables. Parece que la lengua y los labios están en el cielo, pero las piernas lejos en la tierra, por lo que las palabras, los hechos y la reputación siguen estando hechos jirones. Vuestra reputación ha sido destruida, vuestro comportamiento es degradante, vuestra forma de hablar es pobre, vuestra vida despreciable, e incluso toda vuestra humanidad es inferior. Sois estrechos de miras con los demás y regateáis por toda cosa pequeña. Discutís por vuestra propia reputación y estatus, incluso hasta el punto de estar dispuestos a descender al infierno, al lago de fuego. Vuestras palabras y hechos actuales son suficientes para Yo poder determinar que sois pecadores. Vuestra actitud hacia Mi obra es suficiente para que Yo determine que sois injustos, y todas vuestras actitudes son suficientes para señalar que sois almas inmundas llenas de abominaciones. Vuestras manifestaciones, y lo que reveláis, son suficiente para decir que sois personas que os habéis llenado de la sangre de los espíritus inmundos. Cuando se habla de entrar en el reino no dejáis ver vuestros sentimientos. ¿Creéis que la forma en que sois ahora es adecuada para que entréis por la puerta de Mi reino de los cielos? ¿Creéis que podéis obtener la entrada en la tierra santa de Mi obra y palabras, sin que vuestras palabras y hechos pasen por Mi prueba? ¿Quién es capaz de engañar Mis ojos? ¿Cómo podrían escapar de Mi vista vuestras conductas y vuestras conversaciones despreciables y miserables? Yo he determinado vuestra vida sea una en la que se bebe la sangre de esos espíritus inmundos, y se come su carne, porque los imitáis ante Mí cada día. Vuestra conducta ha sido particularmente mala delante de Mí, ¿cómo no ibas a sentir repugnancia por ti? Las impurezas de los espíritus inmundos están en lo que decís: sonsacáis, ocultáis y aduláis, igual que lo hacen quienes participan en brujería y como quienes son traidores y beben la sangre de los injustos. Todas las manifestaciones del hombre son extremadamente injustas; ¿cómo se puede colocar a todas las personas en la tierra santa donde están los justos? ¿Piensas que esa conducta despreciable tuya puede distinguirte como santo de esos injustos? Esa lengua de serpiente tuya arruinará finalmente tu carne que causa destrucción y lleva a cabo abominaciones; y esas manos tuyas que están cubiertas con la sangre de espíritus inmundos también empujarán finalmente a tu alma al infierno. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad de purificar tus manos cubiertas de inmundicia? ¿Y por qué no aprovechas esta oportunidad de cortar esa lengua tuya que habla palabras injustas? ¿Podría ser que estés dispuesto a sufrir bajo las llamas del infierno por tus dos manos, tu lengua y tus labios? Yo vigilo el corazón de todas las personas con Mis dos ojos, porque mucho antes de crear la raza humana, había agarrado su corazón con Mis manos. Hace mucho comprendí el corazón del hombre, ¿cómo podrían escapar a Mis ojos los pensamientos del corazón del hombre? ¿Y cómo podrían estar a tiempo de escapar del fuego de Mi Espíritu?

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 341

Tus labios son más bondadosos que las palomas, pero tu corazón es más siniestro que la serpiente antigua. Tus labios son tan hermosos como una mujer libanesa, pero tu corazón no es tan amable como el de ellas y, desde luego, no puede compararse con la belleza de las cananeas. ¡Tu corazón es demasiado engañoso! Yo solo aborrezco los labios y el corazón de los inicuos. Mis exigencias a las personas no son más elevadas que las de los santos, es solo que siento aborrecimiento por las obras malvadas de los injustos, y espero que estos puedan ser capaces de desechar su inmundicia y escapar de su apuro actual, de forma que se les pueda diferenciar de esos injustos, y que puedan vivir con los que son justos, y ser santos con ellos. Vosotros estáis en las mismas circunstancias que Yo, pero estáis cubiertos de inmundicia; ni siquiera hay en vosotros un poco de la semejanza de los seres humanos creados en el principio, y como imitáis cada día la semejanza de esos espíritus inmundos, hacéis lo que ellos hacen, y decís lo que ellos dicen, cada parte de vosotros e incluso vuestra lengua y labios están empapados de su agua pestilente hasta el punto de estar totalmente cubiertos de esas manchas, y no hay una sola parte de vosotros que pueda usarse para Mi obra. ¡Es tan doloroso! Vivís en semejante mundo de caballos y ganado, con todo, realmente no os sentís preocupados; y estáis llenos de alegría, vivís libre y fácilmente. Estáis nadando en esta agua pestilente, pero no sabéis realmente que habéis caído en esta clase de circunstancias. Te juntas cada día con espíritus inmundos, y tienes tratos con “excrementos”. Tu vida es muy vulgar, pero no sabes en absoluto que no existes en el mundo humano, y que no tienes el control de ti mismo. ¿No sabes que hace mucho que los espíritus inmundos pisotearon tu vida, que el agua pestilente ensució tu personalidad? ¿Piensas que estás viviendo en el paraíso terrenal, que estás en medio de la felicidad? ¿No sabes que has vivido una vida con los espíritus inmundos, y con todo lo que ellos han preparado para ti? ¿Cómo podría tener sentido alguno tu forma de vida? ¿Cómo podría tener valor alguno tu vida? Has estado haciendo diligencias afanosamente para tus padres, que son de espíritu inmundo, pero no tienes ni idea de que los que te atrapan son esos padres con espíritus inmundos, que te dieron a luz y te criaron. Además, no sabes que ellos te dieron realmente toda tu inmundicia; lo único que sabes es que ellos te pueden dar “disfrute”, no te castigan ni te juzgan y, especialmente, no te maldicen. Ellos nunca han estallado en ira contra ti, sino que te tratan con afabilidad y amabilidad. Sus palabras nutren tu corazón, y te cautivan de forma que te desorientas y, sin darte cuenta, te absorben y estás dispuesto a servirlos, a ser su válvula de escape, así como su siervo. No tenéis queja alguna, pero estáis dispuestos a trabajar para ellos como perros o caballos; ellos te engañan. Por esta razón, no reaccionas en absoluto ante la obra que Yo hago; no es de extrañar que siempre quieras escaparte en secreto de Mis manos, y usar dulces palabras para sacarme Mi favor. Resulta que ya tenías otro plan, otro arreglo. Puedes ver un poco de Mis acciones, las del Todopoderoso, pero no conoces un ápice de Mi juicio y castigo. No sabes cuándo empezó Mi castigo; solo sabes cómo engañarme. Sin embargo, no sabes que Yo no toleraré ninguna violación por parte del hombre. Como ya te has decidido a servirme, no te dejaré ir. Yo soy un Dios que odia el mal y soy un Dios que es celoso del hombre. Como ya has colocado tus palabras sobre el altar, no toleraré que huyas ante Mis propios ojos ni que sirvas a dos señores. ¿Piensas que podrías tener otro amor después de colocar tus palabras sobre Mi altar, después de colocarlas ante Mis ojos? ¿Cómo podría Yo permitir que las personas hicieran de Mí un necio así? ¿Pensabas que podías hacer votos a la ligera, hacer juramentos de boca hacia Mí? ¿Cómo podrías hacer juramentos junto a Mi trono, el trono del Altísimo? ¿Pensabas que tus juramentos ya habían pasado? Yo os digo: aunque vuestra carne pase, vuestros juramentos no lo harán. Al final, os condenaré en base a vuestros juramentos. Sin embargo, pensáis que podéis colocar vuestras palabras ante Mí para lidiar conmigo, y que vuestro corazón puede servir a los espíritus inmundos y malignos. ¿Cómo podría tolerar Mi ira a esas personas que son como perros y cerdos, y que me engañan? Yo debo llevar a cabo Mis decretos administrativos, y arrebatar de las manos de los espíritus inmundos a todos esos remilgados, “piadosos” que tienen fe en Mí para poder “atenderme” de forma disciplinada, para ser Mi buey, Mi caballo, y estar a merced de Mi matanza. Yo haré que retomes tu determinación anterior, y me sirvas una vez más. Yo no toleraré que nadie de la creación me engañe. ¿Pensabas que podías simplemente formular peticiones, y mentir de forma caprichosa ante Mí? ¿Pensabas que Yo no había oído o visto tus palabras y obras? ¿Cómo no iban a estar tus palabras y tus obras ante Mi vista? ¿Cómo podría Yo permitirles a las personas engañarme de esa forma?

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 342

Yo he estado entre vosotros, asociándome con vosotros durante varias primaveras y otoños, he vivido entre vosotros durante mucho tiempo, he vivido con vosotros; ¿cuánta de vuestra conducta despreciable se ha escapado justo delante de Mis ojos? Esas palabras sinceras vuestras resuenan constantemente en Mis oídos; millones y millones de vuestras aspiraciones se han colocado en Mi altar; ni siquiera pueden contarse. Pero en cuanto a vuestra dedicación y lo que erogáis, no hay ni siquiera un poco. Ni siquiera hay una pequeña gota de vuestra sinceridad en Mi altar. ¿Dónde están los frutos de vuestra creencia en Mí? Habéis recibido gracia infinita de Mí, y visto infinitos misterios del cielo, e incluso os he enseñado las llamas del cielo, pero no podría soportar quemaros, ¿y cuánto me habéis dado a cambio? ¿Cuánto estáis dispuestos a darme? Con la comida que Yo te di en la mano, te giras y me la ofreces, e incluso dices que fue algo que conseguiste a cambio del sudor de tu frente, que me estás ofreciendo todo lo que tienes. ¿Cómo es posible que no sepas que todas tus “contribuciones” a Mí no son más que cosas robadas de Mi altar? Y ahora me estás ofreciendo esto; ¿no me estás haciendo trampa? ¿Cómo es posible que no sepas que todo lo que Yo estoy disfrutando hoy son las ofrendas de Mi altar, y no lo que tú has ganado a cambio de tu duro trabajo, y que me ofreces después? Os atrevéis realmente a engañarme de esta forma, ¿cómo puedo perdonaros entonces? ¿Cómo puedo soportar esto más tiempo? Yo os lo he dado todo. Yo lo he abierto todo para vosotros, he provisto para vuestras necesidades, y he abierto vuestros ojos, pero me engañáis de esta forma, e ignoráis vuestra conciencia. Yo os lo he concedido todo con abnegación, de forma que, aunque sufrís, habéis obtenido de Mí todo lo que he traído del cielo. Pero no tenéis en absoluto dedicación, y aunque hagáis una pequeña contribución, tratáis de “ajustar cuentas” conmigo después de eso. ¿No equivaldrá a nada tu contribución? Lo que tú me has dado no es sino un único grano de arena, pero me has pedido una tonelada de oro. ¿No estás siendo simplemente poco razonable? Yo obro entre vosotros. No hay absolutamente ningún rastro del diez por ciento que Yo debería recibir, y menos aún algún sacrificio adicional. Aún más, los malvados se quedan con el diez por ciento contribuido por los piadosos. ¿No estáis todos alejados de Mí? ¿No sois todos adversarios míos? ¿No estáis todos destruyendo Mi altar? ¿Cómo podrían Mis ojos ver como un tesoro a este tipo de persona? ¿No son cerdos, perros que aborrezco? ¿Cómo podría hacer Yo referencia a vuestras maldades como un tesoro? ¿Para quién es realmente Mi obra? ¿Será que se trata simplemente de heriros a todos para revelar Mi autoridad? ¿No penden todas vuestras vidas de una sola palabra mía? ¿Por qué razón estoy usando únicamente palabras para instruiros, y no he convertido las palabras en hechos para heriros tan pronto como sea posible? ¿Son Mis palabras y Mi obra simplemente para herir a los hombres? ¿Soy un Dios que mata indiscriminadamente al inocente? Justo ahora, ¿cuántos de vosotros estáis aquí ante Mí con todo vuestro ser para buscar la senda correcta de la vida humana? Solo vuestro cuerpo está ante Mí, pero vuestro corazón ha huido, y está lejos, muy lejos de Mí. Como no sabéis cuál es realmente Mi obra, muchos de vosotros que queréis apartaros de Mí, os distanciáis de Mí, y queréis vivir en ese paraíso en el que no hay castigo, no hay juicio. ¿No es esto lo que las personas desean en su corazón? No hay duda de que Yo no te estoy obligando. La senda que tomes es tu propia elección, y la senda de hoy va junto al juicio y la maldición, pero deberíais saber todos que lo que os he concedido, sea juicio o castigo; son los mejores regalos que os puedo dar, y cosas que necesitáis con urgencia.

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 343

Yo he llevado a cabo mucha obra en la tierra y he caminado entre la humanidad durante muchos años; sin embargo, la gente rara vez tiene conocimiento de Mi imagen y Mi carácter, y pocas personas pueden explicar exhaustivamente la obra que Yo realizo. Hay muchas cosas de las que la gente carece; siempre les falta entendimiento respecto a lo que Yo hago, y su corazón siempre está en alerta, como si temieran profundamente que Yo los llevara a otra situación para después no prestarles atención. Así, la actitud de las personas hacia Mí siempre es tibia, y va acompañada de mucha cautela. Esto se debe a que las personas han llegado al presente sin entender la obra que Yo llevo a cabo, y se sienten particularmente desconcertadas por las palabras que Yo les digo. Tienen Mis palabras en sus manos, sin saber si deberían comprometerse a una creencia inquebrantable en ellas, o si deberían optar por la indecisión y olvidarlas. No saben si deberían ponerlas en práctica o esperar y ver; si deberían dejarlo todo de lado y seguir valientemente o continuar su amistad con el mundo como antes. El mundo interior de las personas es muy complicado y ellas son muy astutas. Como las personas no pueden ver clara o plenamente Mis palabras, a muchas de ellas les resulta difícil practicarlas y poner su corazón delante de Mí. Yo entiendo profundamente vuestras dificultades. Muchas debilidades son inevitables cuando se vive en la carne, y muchos factores objetivos crean dificultades para vosotros. Alimentáis a vuestra familia, pasáis vuestros días trabajando duro y los meses y los años pasan arduamente. Vivir en la carne implica muchas dificultades, no lo niego, y Mis exigencias para vosotros, por supuesto, se hacen acorde a vuestras dificultades. Las exigencias en la obra que realizo se basan, todas, en vuestra estatura real. Es posible que, en el pasado, las exigencias que las personas os hacían en su obra estuvieran mezcladas con elementos excesivos, pero deberíais saber que Yo nunca os he hecho exigencias excesivas en lo que digo y hago. Todas las exigencias se basan en la naturaleza y la carne de las personas, y en lo que ellas necesitan. Deberíais saber —y Yo os lo puedo decir muy claramente— que no me opongo a ciertas formas razonables de pensar de las personas ni a la naturaleza inherente de la humanidad. Solo porque las personas no entienden cuál es realmente el estándar que Yo les he puesto ni el sentido original de Mis palabras, han dudado de Mis palabras hasta ahora, e incluso menos de la mitad de ellas creen en Mis palabras. Los restantes son incrédulos, y lo son incluso más quienes gustan de oírme “contar historias”. Además, muchos disfrutan el espectáculo. Os lo advierto: muchas de Mis palabras ya se han abierto a quienes creen en Mí, y Yo he eliminado a quienes “disfrutan” de la hermosa vista del reino, pero se han quedado fuera de sus puertas. ¿Acaso no sois simple cizaña que Yo detesto y rechazo? ¿Cómo podríais verme partir y después acoger con alegría Mi regreso? Os digo que, después de que las personas de Nínive oyeran las airadas palabras de Jehová, se arrepintieron de inmediato, con cilicio y cenizas. Fue porque creyeron en Sus palabras que estaban llenas de temor y terror, y por ello se arrepintieron con cilicio y cenizas. En cuanto a las personas de hoy, aunque también creéis Mis palabras, y más aún, creéis que Jehová ha venido una vez más entre vosotros hoy, vuestra actitud no es sino irreverente, como si os limitarais a observar al Jesús que nació en Judea hace miles de años, y que ha descendido ahora en medio de vosotros. Yo entiendo profundamente el engaño que existe en vuestro corazón; la mayoría de vosotros me seguís por curiosidad y habéis venido a buscarme porque sentís un vacío. Cuando se destruye vuestro tercer deseo —vuestro deseo de una vida apacible y feliz— vuestra curiosidad también se disipa. El engaño que existe en el corazón de cada uno queda al descubierto a través de vuestras palabras y acciones. Francamente, solo tenéis curiosidad respecto a Mí, pero no me teméis; no cuidáis vuestra lengua y, menos aún, restringís vuestra conducta. Entonces, ¿qué tipo de fe tenéis en realidad? ¿Es genuina? Sencillamente usáis Mis palabras para disipar vuestras preocupaciones y aliviar vuestro aburrimiento; para llenar los espacios vacíos que quedan en tu vida. ¿Quién de entre vosotros ha puesto Mis palabras en práctica? ¿Quién tiene una fe genuina? Seguís gritando que Dios es un Dios que ve lo profundo del corazón de las personas, pero ¿de qué forma es compatible conmigo el Dios del que gritáis en vuestro corazón? Si estáis gritando así, ¿por qué actuáis, pues, de esa forma? ¿Será ese el amor con el que queréis retribuirme? No hay escasez de dedicación en vuestros labios, pero ¿dónde están vuestros sacrificios y vuestras buenas obras? Si no fuera porque vuestras palabras llegan hasta Mis oídos, ¿cómo podría Yo odiaros tanto? Si creyerais realmente en Mí, ¿cómo podríais caer en semejante estado de angustia? En vuestro rostro hay miradas de depresión, como si estuvierais en el Hades siendo juzgados. No tenéis ni una pizca de vitalidad, y habláis débilmente sobre vuestra voz interior; incluso estáis llenos de quejas y maldiciones. Hace mucho que perdisteis la fe en lo que Yo hago, y hasta vuestra fe original ha desaparecido; ¿cómo podéis entonces seguir hasta el final? Dado que esto es así, ¿cómo podéis ser salvados?

Extracto de ‘Palabras para los jóvenes y los viejos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 344

Aunque Mi obra es muy útil para vosotros, Mis palabras siempre se pierden en vosotros y no llegan a nada. Es difícil encontrar objetos para que Yo los perfeccione, y hoy casi he perdido la esperanza en vosotros. He buscado entre vosotros durante varios años, pero resulta difícil encontrar a alguien que pueda ser Mi confidente. Siento como si no tuviera confianza para continuar obrando en vosotros ni amor para seguiros amando. Esto es porque ya hace mucho que me repugnaron vuestros “logros”, que son minúsculos y patéticos; es como si Yo nunca hubiera hablado entre vosotros u obrado en vosotros. Vuestros logros son verdaderamente nauseabundos. Siempre causáis vuestra propia ruina y vergüenza, y casi no tenéis valor. Apenas puedo encontrar en vosotros semejanza humana, o el aroma del rastro de un ser humano. ¿Dónde está vuestra fresca fragancia? ¿Dónde está el precio que habéis pagado a lo largo de muchos años, y dónde están los resultados? ¿Habéis encontrado alguno alguna vez? Mi obra tiene ahora un nuevo principio, un nuevo comienzo. Yo voy a realizar grandes planes y quiero llevar a cabo una obra incluso mayor, pero vosotros seguís revolcándoos en el lodo como antes, viviendo en las inmundas aguas del pasado, y prácticamente habéis fracasado en conseguir libraros de vuestro aprieto original. Por tanto, todavía no habéis ganado nada de Mis palabras. No os habéis liberado aun de vuestro lugar original de lodo y agua inmunda, y sólo conocéis Mis palabras, pero, en realidad, no habéis entrado en el ámbito de su libertad, de forma que estas nunca se han abierto a vosotros; son como un libro de profecía sellado durante miles de años. Yo me aparezco a vosotros en vuestra vida, pero nunca sois conscientes de ello. Ni siquiera me reconocéis. Casi la mitad de las palabras que pronuncio son juicio sobre vosotros, y solo logran la mitad del efecto que deberían, que es infundir un temor profundo en vosotros. La mitad restante consiste en palabras para enseñaros sobre la vida y cómo comportaros. Sin embargo, parecería que esas palabras ni siquiera existen para vosotros, o que estuvierais oyendo palabras de niños, palabras a las que siempre respondéis con una sonrisa velada, pero jamás actuáis en consecuencia. Nunca os han preocupado estas cosas; siempre ha sido principalmente en nombre de la curiosidad que habéis observado Mis acciones, y como resultado, ahora habéis caído en las tinieblas y no podéis ver la luz, y, así, lloráis lastimosamente en la oscuridad. Lo que Yo quiero es vuestra obediencia, vuestra obediencia incondicional. Es más, exijo que estéis completamente seguros de todo lo que digo. No deberíais adoptar una actitud de negligencia y, en particular, no deberíais tratar lo que digo selectivamente ni ser indiferentes hacia Mis palabras y Mi obra, como es vuestra costumbre. Mi obra se realiza en medio de vosotros, y Yo os he concedido muchas de Mis palabras; pero si me tratáis así, sólo puedo entregar a las familias gentiles aquello que vosotros no habéis ganado ni puesto en práctica. ¿Quién, entre todos los seres creados, no está en Mis manos? La mayoría de los que están entre vosotros son de “edad avanzada” y no tenéis energía para aceptar esta clase de obra mía. Sois como el pájaro Hanhao[a]: apenas sobrevivís, y nunca habéis tratado Mis palabras con seriedad. Las personas jóvenes son extremadamente vanas, demasiado indulgentes, y prestan incluso menos atención a Mi obra. No tienen interés en disfrutar de las exquisiteces de Mi banquete; son como un pequeño pájaro que ha volado fuera de su jaula para irse lejos. ¿Cómo pueden serme útiles esta clase de personas jóvenes y viejas?

Extracto de ‘Palabras para los jóvenes y los viejos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. La historia del pájaro Hanhao es muy parecida a la fábula de Esopo de la hormiga y la cigarra. El pájaro Hanhao prefiere dormir en lugar de hacer un nido cuando hace calor, a pesar de las repetidas advertencias de su vecina, la urraca. Cuando llega el invierno, el pájaro muere congelado.

Palabras diarias de Dios Fragmento 345

Aunque todos vosotros, jóvenes, sois como leones jóvenes, rara vez tenéis el camino verdadero en vuestro corazón. Vuestra juventud no os da derecho a tener más de Mi obra; al contrario, siempre provocáis Mi repugnancia hacia vosotros. Aunque sois jóvenes, carecéis de vitalidad o ambición, y siempre sois evasivos respecto a vuestro futuro; es como si fuerais indiferentes y taciturnos. Podría decirse que la vitalidad, los ideales y la postura adoptada que deberían encontrarse en los jóvenes no pueden encontrarse en absoluto en vosotros; vosotros, esta clase de persona joven, carecéis de postura y sois incapaces de distinguir lo correcto de lo incorrecto, el bien del mal, la belleza de la fealdad. Es imposible encontrar elementos vuestros que sean frescos. Estáis casi totalmente obsoletos, y vosotros, esta clase de persona joven, habéis aprendido también a seguir a la multitud, a ser irracionales. Nunca podéis distinguir claramente lo correcto de lo incorrecto ni diferenciar entre lo verdadero y lo falso; nunca os esforzáis por la excelencia ni podéis discernir lo correcto y lo incorrecto, lo que es verdad y lo que es hipocresía. Hay un hedor a religión más intenso y más severo en vosotros que en los viejos. Hasta sois arrogantes e irracionales; sois competitivos, y vuestra afición por la agresividad es muy fuerte; ¿cómo podría esta clase de persona joven poseer la verdad? ¿Cómo puede mantenerse firme en el testimonio alguien que no puede adoptar una postura? ¿Cómo puede llamarse persona joven quien no tiene la capacidad de diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto? ¿Cómo puede llamarse Mi seguidor quien no posee la vitalidad, el vigor, la frescura, la calma, y la firmeza de una persona joven? ¿Cómo puede alguien que no tiene verdad alguna ni sentido de la justicia, pero que ama jugar y pelear, ser digno de ser testigo de Mí? Las personas jóvenes no deberían tener los ojos llenos de engaño y de prejuicio hacia los demás, y las personas jóvenes no deberían llevar a cabo actos destructivos y abominables. No deberían carecer de ideales, de aspiraciones ni de un deseo entusiasta por superarse; no deberían desanimarse respecto a sus planes ni perder la esperanza en la vida ni la confianza en el futuro; deberían tener la perseverancia de seguir el camino de la verdad que han escogido ahora para hacer realidad su deseo de dedicar toda su vida a Mí. No deberían carecer de la verdad ni albergar hipocresía e injusticia, sino mantenerse firmes en la postura apropiada. No deberían simplemente dejarse llevar, sino tener el espíritu de atreverse a hacer sacrificios y luchar por la justicia y la verdad. Las personas jóvenes deberían tener la valentía de no sucumbir ante la opresión de las fuerzas de la oscuridad y de transformar el sentido de su existencia. Las personas jóvenes no deberían resignarse a la adversidad, sino ser abiertas y francas, con un espíritu de perdón hacia sus hermanos y hermanas. Por supuesto, estas son Mis exigencias para todos y Mi consejo para todos. Más aún, son Mis palabras tranquilizadoras para todas las personas jóvenes. Deberíais practicar conforme a Mis palabras. Las personas jóvenes, en particular, no deberían carecer de la determinación para ejercer el discernimiento en los asuntos ni para buscar la justicia y la verdad. Deberíais ir tras todas las cosas bellas y buenas, y obtener la realidad de todas las cosas positivas. Deberíais ser responsables de vuestra vida y no tomárosla a la ligera. Las personas vienen a la tierra y es raro que Me encuentren; también es raro tener la oportunidad de buscar y obtener la verdad. ¿Por qué no habríais de valorar este hermoso tiempo como la senda correcta de búsqueda en esta vida? ¿Y por qué sois siempre tan despectivos hacia la verdad y la justicia? ¿Por qué estáis siempre pisoteándoos y destruyéndoos por la injusticia y la inmundicia que juega con las personas? ¿Y por qué actuáis como las personas viejas que hacen lo que los impíos? ¿Por qué imitáis las viejas formas de las viejas cosas? Vuestra vida debería estar llena de justicia, verdad y santidad; vuestra vida no debería ser tan depravada a tan corta edad, lo cual os lleva a caer al Hades. ¿No sentís que esto sería un terrible infortunio? ¿No sentís que esto sería terriblemente injusto?

Extracto de ‘Palabras para los jóvenes y los viejos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 346

Si tanta obra y tantas palabras no han tenido efecto en ti, entonces, cuando llegue el momento de esparcir la obra de Dios, no vas a poder desempeñar tu deber y vas a ser avergonzado y humillado. En ese momento, vas a sentir que le debes mucho a Dios y que tu conocimiento de Dios es muy superficial. Si no buscas el conocimiento de Dios hoy, mientras Él está obrando, entonces después será demasiado tarde. Al final no tendrás ningún conocimiento del que hablar, te quedarás vacío, sin nada. ¿Qué usarás para rendir cuentas delante de Dios? ¿Tienes las agallas para mirar a Dios? Deberías esforzarte mucho en tu búsqueda ahora, para que al final, como Pedro, sepas cuán beneficioso es el castigo y el juicio de Dios para el hombre, y que sin Su castigo y juicio el hombre no puede ser salvado y que solo se puede hundir cada vez más profundo en esta tierra mugrienta, cada vez más profundo en el lodo. Satanás ha corrompido a las personas, ellos han conspirado unos contra otros, se han pisoteado unos a los otros, han perdido el temor de Dios. Su desobediencia es demasiado grande, sus nociones son demasiadas y todos le pertenecen a Satanás. Sin el castigo y el juicio de Dios, el carácter corrupto del hombre no se puede limpiar y no puede ser salvado. Lo que expresa la obra en la carne de Dios encarnado es precisamente aquello que expresa el Espíritu, y la obra que hace la lleva a cabo de acuerdo a aquello que el Espíritu hace. En la actualidad, si no tienes conocimiento de esta obra, ¡entonces eres demasiado necio y has perdido demasiado! Si no has obtenido la salvación de Dios, entonces tu creencia es una fe religiosa y eres un cristiano que es de la religión. Como te aferras a la doctrina muerta, has perdido la nueva obra del Espíritu Santo; los demás, que buscan el amor a Dios, pueden adquirir la verdad y la vida, mientras que tu fe es incapaz de ganar la aprobación de Dios. Antes bien, te has vuelto un hacedor de maldad, alguien que comete actos ruines y odiosos; te has vuelto el blanco de las bromas de Satanás y su cautivo. El hombre no debe creer en Dios, sino que el hombre lo debe amar, buscar y adorar. Si no buscas hoy, entonces llegará el día en el que digas: “¿Por qué no seguí a Dios correctamente en ese entonces? ¿Por qué no lo satisfice apropiadamente? ¿Por qué no busqué cambios en mi carácter de vida? Cómo lamento no haber sido capaz de someterme a Dios en ese momento y no haber buscado el conocimiento de la palabra de Dios. Dios dijo tanto en aquel momento; ¿cómo no busqué? ¡Fui tan estúpido!”. Te odiarás hasta cierto punto. Hoy, no crees las palabras que digo ni les prestas atención; cuando llegue el día en que esta obra se esparza y veas la totalidad de ella, lo lamentarás y, en ese momento, te quedarás boquiabierto. Existen bendiciones, pero no sabes cómo disfrutarlas; y existe la verdad, pero no la buscas. ¿No haces que los demás te menosprecien? En la actualidad, aunque el siguiente paso de la obra de Dios todavía está por comenzar, no hay nada excepcional acerca de las cosas que se te piden y lo que se te pide vivir. Hay tanta obra y tantas verdades; ¿no son dignas de que las conozcas? ¿Son el juicio y el castigo de Dios incapaces de despertar tu espíritu? ¿Son el castigo y el juicio de Dios incapaces de hacer que te odies? ¿Estás contento de vivir bajo la influencia de Satanás, en paz y disfrutando y con un poco de comodidad carnal? ¿No eres la más vil de todas las personas? Nadie es más insensato que los que han contemplado la salvación, pero no buscan ganarla; estas son personas que se atiborran de la carne y disfrutan a Satanás. Esperas que tu fe en Dios no acarree ningún reto o tribulación ni la más mínima dificultad. Siempre buscas aquellas cosas que no tienen valor y no le otorgas ningún valor a la vida, poniendo en cambio tus propios pensamientos extravagantes antes que la verdad. ¡Eres tan despreciable! Vives como un cerdo, ¿qué diferencia hay entre ti y los cerdos y los perros? ¿No son bestias todos los que no buscan la verdad y, en cambio, aman la carne? ¿No son cadáveres vivientes todos esos muertos sin espíritu? ¿Cuántas palabras se han hablado entre vosotros? ¿Se ha hecho solo poco de obra entre vosotros? ¿Cuánto he provisto entre vosotros? ¿Y por qué no lo has obtenido? ¿De qué tienes que quejarte? ¿No será que no has obtenido nada porque estás demasiado enamorado de la carne? ¿Y no es porque tus pensamientos son muy extravagantes? ¿No es porque eres muy estúpido? Si no puedes obtener estas bendiciones, ¿puedes culpar a Dios por no salvarte? Lo que buscas es poder ganar la paz después de creer en Dios, que tus hijos no se enfermen, que tu esposo tenga un buen trabajo, que tu hijo encuentre una buena esposa, que tu hija encuentre un esposo decente, que tu buey y tus caballos aren bien la tierra, que tengas un año de buen clima para tus cosechas. Esto es lo que buscas. Tu búsqueda es solo para vivir en la comodidad, para que tu familia no sufran accidentes, para que los vientos te pasen de largo, para que el polvillo no toque tu cara, para que las cosechas de tu familia no se inunden, para que no te afecte ningún desastre, para vivir en el abrazo de Dios, para vivir en un nido acogedor. Un cobarde como tú, que siempre busca la carne, ¿tiene corazón, tiene espíritu? ¿No eres una bestia? Yo te doy el camino verdadero sin pedirte nada a cambio, pero no buscas. ¿Eres uno de los que creen en Dios? Te otorgo la vida humana real, pero no la buscas. ¿Es que no puedes ser diferente a un cerdo o a un perro? Los cerdos no buscan la vida del hombre, no buscan ser limpiados y no entienden lo que es la vida. Cada día, después de hartarse de comer, simplemente se duermen. Te he dado el camino verdadero, pero no lo has obtenido: tienes las manos vacías. ¿Estás dispuesto a seguir en esta vida, la vida de un cerdo? ¿Qué significado tiene que tales personas estén vivas? Tu vida es despreciable y vil, vives en medio de la inmundicia y el libertinaje y no persigues ninguna meta; ¿no es tu vida la más innoble de todas? ¿Tienes las agallas para mirar a Dios? Si sigues teniendo esa clase de experiencia, ¿vas a conseguir algo? El camino verdadero se te ha dado, pero que al final puedas o no ganarlo depende de tu propia búsqueda personal.

Extracto de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 347

Vuestra carne, vuestros deseos extravagantes, vuestra codicia y vuestra lujuria están profundamente enraizados en vosotros. Estas cosas están controlando vuestros corazones de un modo tan constante, que sois incapaces de deshaceros del yugo de esos pensamientos feudales y degenerados. No anheláis cambiar vuestra situación presente ni queréis escapar de la influencia de la oscuridad. Esas cosas simplemente os atan. Aunque todos sabéis que la vida es muy dolorosa y el mundo de los hombres es muy oscuro, ni uno solo de vosotros tiene el coraje de cambiar su vida. Solo anheláis escapar de las realidades de esta vida, lograr la transcendencia del alma y vivir en un ambiente pacífico, feliz y parecido al cielo. No estáis dispuestos a soportar dificultades para cambiar vuestra vida actual; ni tampoco estáis dispuestos a buscar dentro de este juicio y castigo para la vida a la que debéis entrar. Más bien, soñáis con cosas absolutamente irrealistas acerca del hermoso mundo más allá de la carne. La vida que anheláis es una que se pueda obtener sin esfuerzo, sin sufrir ningún dolor. ¡Eso es absolutamente irrealista! Porque lo que vosotros esperáis no es vivir una vida significativa en la carne y obtener la verdad en el curso de una vida, es decir, vivir por la verdad y defender la justicia. Esto no es lo que consideraríais una vida radiante y resplandeciente. Creéis que esta no sería una vida glamorosa ni significativa. Ante vuestros ojos, vivir esa clase de vida ¡sería una injusticia! Aunque aceptáis este castigo hoy, lo que estáis buscando no es obtener la verdad o vivir la verdad en el presente, sino más bien, ser capaces de entrar a una vida feliz después, más allá de la carne. No estáis buscando la verdad, ni tampoco la defendéis y ciertamente no existís por la verdad. No estáis buscando la entrada hoy, sino que vuestros pensamientos están ocupados en el futuro y en lo que podáis ser algún día: observáis el cielo azul y derramáis lágrimas amargas, esperando ser llevados al cielo algún día. ¿No sabéis que vuestra manera de pensar ya está fuera de contacto con la realidad? Seguís pensando que el Salvador de infinita misericordia y compasión vendrá sin duda un día para llevarte con Él, a ti que has soportado dificultades y sufrimiento en este mundo, y que Él te vengará a ti, que has sido acosado y oprimido. ¿No estás lleno de pecado? ¿Eres el único que ha sufrido en este mundo? Por ti mismo has caído en el campo de acción de Satanás y has sufrido, ¿de veras Dios necesita vengarte todavía? Los que no son capaces de satisfacer las demandas de Dios, ¿no son todos enemigos de Dios? Los que no creen en el Dios encarnado, ¿no son el anticristo? ¿De qué valen tus buenas obras? ¿Pueden ocupar el lugar de un corazón que adora a Dios? No puedes recibir la bendición de Dios simplemente por realizar algunas buenas acciones. Y Dios no vengará los agravios en tu contra solo porque has sido acosado y oprimido. Los que creen en Dios, pero no conocen a Dios y realizan buenas acciones, ¿no son todos ellos también castigados? Tú solo crees en Dios, solo quieres que Dios repare y vengue los agravios en tu contra y quieres que Dios te dé tu día, un día en el que puedas finalmente alzar bien alto la cabeza. Pero te niegas a prestar atención a la verdad y no estás sediento de vivirla. Mucho menos eres capaz de escapar de esta vida difícil y vacía. En lugar de eso, mientras vives tu vida en la carne y tu vida de pecado, esperas que Dios resarza tus agravios y aparte la niebla de tu existencia. Pero ¿es esto posible? Si posees la verdad, puedes seguir a Dios. Si tienes el vivir, puedes ser manifestación de la palabra de Dios. Si tienes vida, puedes disfrutar la bendición de Dios. Los que poseen la verdad pueden gozar la bendición de Dios. Dios asegura compensación para los que lo aman sin reservas y soportan dificultades y sufrimientos, pero no para los que solo se aman a sí mismos y han caído presa de los engaños de Satanás. ¿Cómo puede haber bondad en los que no aman la verdad? ¿Cómo puede haber justicia en los que solo aman la carne? La justicia y la bondad, ¿no se refieren solo a la verdad? ¿No están reservadas para los que aman a Dios incondicionalmente? Los que no aman la verdad y no son sino cadáveres podridos, ¿acaso no albergan el mal todos ellos? Aquellos incapaces de vivir la verdad, ¿no son enemigos de la verdad? ¿Y qué hay de vosotros?

Extracto de ‘Solo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 348

Gestionar al hombre siempre ha sido Mi deber. Además, conquistarlo es lo que ordené cuando creé el mundo. Es posible que la gente no sepa que Yo conquistaré íntegramente al hombre en los últimos días, y que tampoco sepa que la prueba de que vencí a Satanás es la conquista de los rebeldes entre los humanos. Pero cuando Mi enemigo se trabó en batalla conmigo, Yo ya le había dicho que conquistaría a los que Satanás tenía en cautiverio, convertidos en sus hijos y sirvientes leales que cuidaban su morada. El significado original de conquistar es vencer, someter a humillación. Dicho en el lenguaje de los israelitas, significa vencer, destruir por completo, y volver al otro incapaz de seguir resistiéndose a Mí. Pero en nuestros días, como se usa entre vosotros, su significado es conquistar. Debéis saber que Mi intención siempre ha sido destruir completamente al maligno de la humanidad y hacerlo huir, para que no pueda rebelarse más contra Mí, ni mucho menos tener el aliento para interrumpir o perturbar Mi obra. Por lo tanto, en lo que concierne al hombre, esta palabra se ha vuelto significado de conquista. Independientemente de las connotaciones del término, Mi obra es vencer a la humanidad. Porque, aunque es cierto que la humanidad es un complemento de Mi gestión, la humanidad, para ser más preciso, no es más que Mi enemigo. La humanidad es el maligno que me confronta y me desobedece. La humanidad no es sino la descendencia del maligno al que maldije. La humanidad no es otra cosa que el descendiente del arcángel que me traicionó. La humanidad no es otra cosa que la herencia del diablo al que repudié hace mucho tiempo, quien desde entonces ha sido Mi enemigo irreconciliable. Sobre la raza humana, el cielo es tenebroso y sombrío, sin un atisbo de claridad, y el mundo de los humanos está sumergido en una oscuridad total, de modo que cualquiera que vive en él no puede ni siquiera ver su mano extendida frente a su rostro, ni el sol al levantar la cabeza. El sendero debajo de sus pies, enlodado y lleno de baches, serpentea tortuosamente. Toda la tierra está cubierta de cadáveres. En los oscuros rincones reposan los restos de los fallecidos, y multitudes de demonios residen en los rincones fríos y sombríos. Y en el mundo de los hombres, los demonios van y vienen en hordas por doquier. Las progenies de todo tipo de bestias, cubiertas de inmundicia, se enfrentan en una batalla campal, cuyo sonido llena de espanto el corazón. En estos tiempos, en este mundo, en este “paraíso terrenal”, ¿dónde se buscan las dichas de la vida? ¿A dónde debe ir uno para hallar el destino de la propia vida? La humanidad, aplastado bajo los pies de Satanás desde hace mucho tiempo, desde el principio ha sido un actor que asume la imagen de Satanás; más aún, es la personificación de Satanás, y sirve como prueba que da testimonio de Satanás, de forma clara y rotunda. ¿Cómo puede una raza humana así, un montón de escoria depravada como esa, estos descendientes de esta familia humana corrupta, dar testimonio de Dios? ¿De dónde viene Mi gloria? ¿Dónde se puede comenzar a hablar de Mi testimonio? Porque el enemigo que, habiendo corrompido a la humanidad, me confronta, ha tomado a la humanidad —la humanidad que Yo creé hace mucho tiempo, la que estaba llena de Mi gloria y Mi vivir— y la ha manchado. Ha arrebatado Mi gloria, y todo lo que ha inyectado al hombre ha sido veneno, lo ha mezclado con la fealdad de Satanás, y el jugo del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal. En el principio creé a la humanidad, es decir, al ancestro de la humanidad, Adán. Se le dotó de forma e imagen, rebosaba de vigor y de vitalidad y, además, estaba en compañía de Mi gloria. Ese fue el día glorioso en el cual creé al hombre. Después de eso, Eva fue creada del cuerpo de Adán, siendo ella también ancestro del hombre, y así, las personas que creé fueron llenadas de Mi aliento y desbordadas de Mi gloria. Adán nació originalmente de Mi mano y fue la representación de Mi imagen. Por consiguiente, el significado original de “Adán” era un ser creado por Mí, impregnado de Mi energía vital, saturado de Mi gloria, con forma e imagen, espíritu y aliento. Él fue el único ser creado poseedor de un espíritu, capaz de representarme, portar Mi imagen y recibir Mi aliento. En el principio, Eva fue el segundo ser humano dotado de aliento, cuya creación Yo había ordenado, así que el significado original de “Eva” era un ser creado que daría continuidad a Mi gloria, estaría llena de Mi vitalidad y además investida de Mi gloria. Eva provino de Adán, así que también portaba Mi imagen, ya que fue el segundo ser humano creado a Mi imagen. El significado original de “Eva” era un ser viviente, con espíritu, carne y huesos, Mi segundo testimonio, así como también Mi segunda imagen entre los seres humanos. Ellos fueron los ancestros de la humanidad, el tesoro puro y preciado del hombre, y desde el principio, fueron seres vivientes dotados de espíritu. Sin embargo, el maligno tomó las progenies de los ancestros del ser humano y las pisoteó, y las puso en cautiverio, hundiendo el mundo de los humanos en una oscuridad total, para que la descendencia de ellos ya no creyera en Mi existencia. Aún más abominable es el hecho de que, al tiempo que el maligno corrompe y pisotea a las personas, está arrebatándoles cruelmente Mi gloria, Mi testimonio, la vitalidad que les conferí, el aliento y la vida que soplé en ellas, toda Mi gloria en el mundo humano y todo Mi ser, que Yo he entregado a la humanidad. El hombre ya no está en la luz, la gente ha perdido todo aquello con lo cual la doté, y han desechado la gloria que les concedí. ¿Cómo pueden reconocer que Yo soy el Señor de todos los seres creados? ¿Cómo pueden seguir creyendo que Yo existo en el cielo? ¿Cómo pueden descubrir las manifestaciones de Mi gloria sobre la tierra? ¿Cómo pueden estos nietos y nietas considerar al Dios que sus propios ancestros veneraban como el Señor que los creó? Estos nietos y nietas patéticos le han “presentado” generosamente al maligno la gloria, la imagen y el testimonio que les conferí a Adán y Eva, así como la vida que le otorgué a los seres humanos y de la cual estos dependen para existir, y, sin importarle en lo más mínimo la presencia del maligno, le dan a él toda Mi gloria. ¿No es este el origen del apelativo “escoria”? ¿Cómo pueden estos seres humanos, estos demonios malvados, estos cadáveres ambulantes, estas figuras de Satanás, estos enemigos míos, poseer Mi gloria? Yo recobraré Mi gloria, recuperaré Mi testimonio entre los hombres, y todo aquello que una vez me perteneció y que le entregué al hombre hace mucho tiempo. Yo conquistaré a la humanidad por completo. Sin embargo, debes saber que los humanos que Yo creé eran hombres santos que llevaban Mi imagen y Mi gloria. No le pertenecían a Satanás, ni estaban sometidos bajo sus pies, sino que eran puramente una manifestación de Mí, sin el más mínimo rastro del veneno de Satanás. Y por eso le hago saber a la humanidad que sólo quiero lo que he creado con Mi mano, los santos que Yo amo y que no le pertenecen a otra entidad. Además, me complaceré en ellos y los consideraré Mi gloria. Pero no quiero al ser humano que ha sido corrompido por Satanás, que actualmente le pertenece a él y que ya no es Mi creación original. Porque tengo la intención de recobrar Mi gloria en el mundo humano, conquistaré completamente a los sobrevivientes que queden entre los seres humanos, como prueba de Mi gloria al vencer a Satanás. Sólo tomo Mi testimonio como una cristalización de Mí mismo, como el objeto de Mi deleite. Esta es Mi voluntad.

Extracto de ‘Lo que significa ser una persona verdadera’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 349

La humanidad se ha desarrollado durante decenas de miles de años de historia para llegar a donde se encuentra hoy. Sin embargo, el hombre que creé originalmente, se ha hundido en la degeneración hace mucho tiempo. La humanidad ya dejó de ser la humanidad que Yo deseo, y por eso, ante Mis ojos, ya no merece ser llamada humanidad. Es más bien la escoria de la humanidad que Satanás capturó, son los cadáveres podridos ambulantes en los que Satanás habita y con los cuales se viste. La gente no cree en absoluto en Mi existencia, ni le da la bienvenida a Mi venida. El ser humano sólo responde a Mis exigencias a regañadientes, consintiendo temporalmente, y no comparte sinceramente los gozos y tristezas de la vida conmigo. Como la gente me ve como inescrutable, de mala gana me dedica sonrisas fingidas, o me tratan mediante la adulación a quien tenga poder, porque no tienen conocimiento de Mi obra, ni mucho menos de Mi voluntad en el presente. Seré honesto con vosotros: cuando llegue el día, el sufrimiento de todo aquel que me adore será más fácil de soportar que el de vosotros. El nivel de vuestra fe en Mí, en la actualidad, no supera el de Job, incluso la fe de los judíos fariseos sobrepasa la vuestra. Por ello, si desciende el día de fuego, vuestro sufrimiento será más grave que el de los fariseos cuando Jesús los reprendió, que el de los 250 líderes que confrontaron a Moisés, y que el de Sodoma bajo las llamas ardientes de su destrucción. Cuando Moisés golpeó la roca y brotó de ella el agua conferida por Jehová, fue gracias a su fe. Cuando David tocó la lira para alabarme, a Mí, Jehová —con el corazón lleno de alegría— fue gracias a su fe. Cuando Job perdió su ganado que llenaba las montañas y enormes cantidades de riqueza y su cuerpo se cubrió de dolorosas llagas, fue debido a su fe. Cuando él pudo escuchar Mi voz, la voz de Jehová, y ver Mi gloria, la gloria de Jehová, fue gracias a su fe. Que Pedro haya podido seguir a Jesucristo, fue debido a su fe. Que pudiera ser clavado en la cruz por Mí y dar testimonio glorioso de Mí, también fue debido a su fe. Cuando Juan vio la imagen gloriosa del Hijo del hombre, fue debido a su fe. Cuando vio la visión de los últimos días, fue, aún más, a causa de su fe. La razón por la que las así llamadas “multitudes de las naciones gentiles” han obtenido Mi revelación y han llegado a tener conocimiento de que Yo he regresado en la carne para llevar a cabo Mi obra entre los hombres, también es a causa de su fe. ¿Acaso todos los que son golpeados por Mis severas palabras —y que, sin embargo, encuentran en ellas consuelo y son salvados— no lo han hecho por causa de su fe? Los que creen en Mí, pero aún sufren adversidades, ¿no han sido también rechazados por el mundo? Los que viven al margen de Mi palabra, huyendo del sufrimiento de la prueba, ¿no están todos a la deriva en el mundo? Parecen hojas de otoño, flotando por aquí y por allá, sin tener un lugar donde descansar, ni mucho menos Mis palabras de consuelo. Aunque Mi castigo y refinamiento no los siguen, ¿no son pordioseros que vagan de un lugar a otro, recorriendo las calles fuera del reino de los cielos? ¿El mundo es realmente tu lugar de descanso? ¿Evitando Mi castigo puedes realmente lograr la más leve sonrisa de satisfacción de parte del mundo? ¿De verdad puedes utilizar tu gozo fugaz para llenar ese vacío en tu corazón que no puedes ocultar? Puedes engañar a cualquiera de tus familiares, pero nunca podrás engañarme a Mí. Porque tu fe es demasiado exigua, aún ahora sigues siendo incapaz de hallar ninguno de los deleites que la vida tiene para ofrecer. Te exhorto a que sinceramente pases la mitad de tu vida por Mi causa, en vez de la totalidad de tu vida en la mediocridad y el trabajo improductivo de la carne, sobrellevando todo el sufrimiento que el hombre apenas puede soportar. ¿De qué sirve valorarte tanto y huir de Mi castigo? ¿De qué sirve ocultarte de Mi castigo momentáneo, sólo para cosechar una eternidad de vergüenza, una eternidad de castigo? Yo, de hecho, no obligo a nadie a cumplir Mi voluntad. Si alguien realmente desea someterse a todos Mis planes, no lo trataré mal. Pero exijo que toda la gente crea en Mí, como Job creyó en Mí, Jehová. Si vuestra fe excede la fe de Tomás, entonces vuestra fe conseguirá Mi elogio; en vuestra lealtad hallaréis Mi gozo, y con seguridad encontraréis Mi gloria en vuestros días. Sin embargo, aquellos que creen en el mundo y en el diablo, han endurecido sus corazones, como las multitudes de la ciudad de Sodoma, con arena arrastrada por el viento en sus ojos, y ofrendas del diablo en sus labios, cuyas mentes nubladas fueron poseídas hace mucho tiempo por el maligno que ha usurpado al mundo. Casi todos sus pensamientos han sido cautivados por el diablo de los tiempos remotos. Y así, la fe de los seres humanos se fue con el viento, y no son ni siquiera capaces de tomar en cuenta Mi obra. Todo lo que pueden hacer es un débil intento de lidiar con Mi obra o analizarla de manera muy tosca, porque desde hace mucho tiempo están llenos del veneno de Satanás.

Extracto de ‘Lo que significa ser una persona verdadera’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 350

Conquistaré al ser humano porque los hombres fueron creados por Mí, y además han disfrutado de toda la abundancia de Mi creación. Pero el hombre también me ha rechazado; no habito en sus corazones, y me consideran una carga en su existencia, hasta el punto de que, habiendo logrado contemplarme, aun me rechazan, y se devanan los sesos pensando en todas las formas posibles de vencerme. Las personas no me dejan tratarlas seriamente, ni imponerles exigencias estrictas, ni tampoco juzgar o castigar su iniquidad. Lejos de considerarlo interesante, lo encuentran molesto. Y así Mi obra consiste en derrotar a la humanidad que come, bebe de Mí, y se regocija de Mí, pero no me conocen. Desarmaré a la humanidad y luego regresaré a Mi morada, llevándome a Mis ángeles, llevándome Mi gloria. Porque las acciones de los hombres han destrozado Mi corazón y roto Mi obra en pedazos hace mucho tiempo. Mi intención es recuperar la gloria que el maligno me arrebató, luego me marcharé feliz, dejando que los seres humanos sigan viviendo sus vidas, sigan “viviendo y trabajando en paz y con alegría”, sigan “cultivando sus propios campos”, y no interferiré más en sus vidas. Pero ahora deseo recobrar completamente Mi gloria de la mano del maligno, recuperar la totalidad de la gloria forjada en el hombre en la creación del mundo. Nunca más se la otorgaré a la raza humana en la tierra. Porque la gente no sólo no ha podido conservar Mi gloria, sino que la ha intercambiado por la imagen de Satanás. Las personas no valoran Mi venida, ni atesoran el día de Mi gloria. No reciben alegremente Mi castigo, ni mucho menos están dispuestas a devolverme Mi gloria ni a desechar el veneno del maligno. Los seres humanos me siguen engañando como siempre; siguen mostrando sonrisas brillantes y rostros felices, como siempre. No están conscientes de la profunda oscuridad que descenderá sobre la humanidad cuando Mi gloria los abandone. Específicamente, no saben que cuando Mi día llegue a toda la humanidad, enfrentaran días aún más duros que la gente en los tiempos de Noé. Porque no conocen la oscuridad que cubrió a Israel cuando Mi gloria se apartó de ellos, ya que cuando amanece, el hombre se olvida de lo difícil que fue atravesar la noche profundamente oscura. Cuando el sol vuelve a ocultarse, y la oscuridad desciende sobre el hombre, este volverá a lamentarse y a rechinar los dientes en la oscuridad. ¿Acaso habéis olvidado lo difícil que fue para el pueblo de Israel sobrellevar los días de sufrimiento cuando Mi gloria se apartó de Israel? Ahora es el momento de que vosotros presenciéis Mi gloria, y también de que compartáis el día de Mi gloria. El hombre se lamentará en medio de la oscuridad, cuando Mi gloria se aparte de la tierra de inmundicia. Ahora es el día de gloria en que realizo Mi obra, y es el día en el que eximo al ser humano de sufrimientos, porque no compartiré los tiempos de tormento y tribulación con ellos. Sólo quiero conquistar completamente a la humanidad, y derrotar totalmente al maligno de la humanidad.

Extracto de ‘Lo que significa ser una persona verdadera’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 351

He buscado a muchos en este mundo para que sean Mis seguidores. Entre todos estos seguidores hay quienes sirven como sacerdotes, quienes guían, quienes son los hijos de Dios, quienes constituyen Su pueblo y quienes prestan servicio. Los clasifico según su lealtad hacia Mí. Cuando todos hayan sido clasificados según su tipo, es decir, cuando la naturaleza de cada tipo de persona haya sido revelada, entonces enumeraré a cada uno según su merecida categoría y pondré a cada clase en su lugar correspondiente para cumplir el propósito de Mi salvación de la humanidad. En grupos, llamo a Mi casa a aquellos que deseo salvar y entonces hago que todos acepten Mi obra de los últimos días. Al mismo tiempo, los clasifico según su naturaleza y luego recompenso o castigo a cada uno de acuerdo con sus acciones. Estos son los pasos de los que consta Mi obra.

En el presente vivo en la tierra, entre el hombre. Las personas experimentan Mi obra, observan Mis declaraciones, y junto con esto confiero todas las verdades a todos Mis seguidores quienes reciben vida de Mí y encuentran así un camino por el que pueden andar. Porque Yo soy Dios, Dador de la vida. Durante los muchos años de Mi obra, las personas han ganado mucho y han renunciado a mucho, pero insisto en que no creen verdaderamente en Mí. Esto se debe a que la gente reconoce que soy Dios solamente con sus bocas, pero no está de acuerdo con las verdades que Yo hablo, y practican aún menos las verdades que les exijo. Es decir, las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la verdad; las personas solo reconocen la existencia de Dios, pero no la de la vida; las personas solo reconocen el nombre de Dios, pero no Su esencia. Los desprecio por su fervor, porque solo dicen palabras bonitas para engañarme; ninguno de ellos me adora verdaderamente. Vuestras palabras contienen la tentación de la serpiente; y aún peor, son extremadamente engreídas, una verdadera proclamación del arcángel. Es más, vuestras acciones están desgastadas y harapientas hasta un grado deplorable; vuestros deseos desmesurados e intenciones codiciosas son ofensivas para los oídos. Todos os habéis convertido en polillas en Mi casa, objetos aborrecidos de los que hay que deshacerse. Porque ninguno de vosotros ama la verdad, sino que anheláis recibir las bendiciones, ascender al cielo y contemplar la magnífica imagen de Cristo ejerciendo Su poder en la tierra. Pero ¿os habéis puesto a pensar cómo alguien como vosotros, tan profundamente corrupto, que no tiene ni idea de quién es Dios, podría ser digno de seguir a Dios? ¿Cómo podríais ascender al cielo? ¿Cómo podríais ser dignos de contemplar escenas tan magníficas, cuyo esplendor no tiene precedente? Vuestras bocas están llenas de palabras de engaño y suciedad, de traición y arrogancia. Nunca me habéis dirigido palabras de sinceridad, ni palabras santas, ni palabras de sumisión ante Mí después de experimentar Mi palabra. ¿Cómo es vuestra fe al fin y al cabo? No hay otra cosa que deseo y dinero en vuestro corazón y nada más que cosas materiales en vuestra mente. A diario calculáis cómo conseguir algo de Mí. Todos los días contáis cuánta riqueza y cuántas cosas materiales habéis recibido de Mí. Cada día esperáis que desciendan más bendiciones sobre vosotros para poder disfrutar las cosas que se pueden disfrutar en mayor cantidad y de una mayor calidad. Lo que hay en vuestros pensamientos en todo momento no soy Yo, ni la verdad que proviene de Mí, sino vuestros maridos, esposas, hijos, hijas, o las cosas que coméis o vestís. Pensáis en cómo obtener un disfrute mayor y más alto. Aun cuando vuestro estómago esté lleno hasta reventar, ¿acaso no sois más que cadáveres? Aunque os adornéis por fuera con bellas vestiduras, ¿acaso no seguís siendo cadáveres ambulantes sin vida? Trabajáis para llenar el estómago hasta que tenéis los cabellos salpicados de blanco, pero ninguno de vosotros sacrifica ni un solo pelo por Mi obra. Estáis constantemente caminando de un lado a otro, agotando el cuerpo y devanándoos los sesos por el bien de vuestra propia carne, y por vuestros hijos e hijas, pero ninguno de vosotros muestra ninguna preocupación o interés por Mi voluntad. ¿Qué es lo que todavía esperáis obtener de Mí?

Nunca me precipito cuando hago Mi obra. Cualquiera que sea la forma en que me siga la gente, Yo llevo a cabo Mi obra de acuerdo a cada paso, de acuerdo a Mi plan. Por eso, a pesar de vuestra rebelión contra Mí, sigo trabajando sin cesar y continúo hablando las palabras que debo hablar. Llamo a Mi casa a los que he predestinado para que sean la audiencia de Mis palabras. Llevo ante Mi trono a todos aquellos que se someten a Mis palabras, que anhelan Mis palabras; a todos los que le dan la espalda a Mis palabras, los que no me obedecen y me desafían abiertamente, los echaré a un lado en espera de su castigo final. Todas las personas viven en medio de la corrupción y bajo el poder del maligno, y por eso no hay muchos de Mis seguidores que anhelen la verdad. Es decir, la mayoría no me adora con la verdad, sino que intenta ganarse Mi confianza mediante la corrupción, la rebelión y los medios fraudulentos. Por eso digo: muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Aquellos que han sido llamados están profundamente corruptos y todos viven en la misma era, pero los escogidos son solamente una parte de ellos, son los que creen en la verdad y la reconocen, y los que practican la verdad. Estas personas son solamente una pequeña parte de la totalidad, y de ellas recibiré más gloria. Si se os mide según estas palabras, ¿sabéis si estáis entre los escogidos? ¿Cómo será vuestro fin?

Extracto de ‘Muchos son llamados, pero pocos son escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 352

Como he dicho, muchos son los que me siguen, pero pocos los que me aman de verdad. Quizás algunos digan: “¿Habría pagado un precio tan alto si no te amase? ¿Te habría seguido hasta aquí si no te amase?”. Ciertamente, tienes muchas razones y tu amor es verdaderamente grande, pero ¿cuál es la esencia de tu amor por Mí? Lo que se conoce como “amor” se refiere a una emoción que es pura y sin mancha, en la que usas tu corazón para amar, sentir y ser considerado. En el amor no hay condiciones, no hay barreras ni distancia. En el amor no hay sospecha, engaño ni malicia. En el amor no hay trueque ni nada impuro. Si amas, no engañarás, protestarás, traicionarás, rebelarás, exigirás, ni pretenderás recibir alguna cosa o cantidad. Si amas, te dedicarás sin dudarlo y sufrirás dificultades sin pensarlo dos veces, serás compatible conmigo, dejarás todo lo que tienes por Mí, abandonarás a tu familia, tu futuro, tu juventud y tu matrimonio. De lo contrario, tu amor no sería amor en absoluto, ¡sino engaño y traición! ¿Qué tipo de amor es el tuyo? ¿Es un amor verdadero? ¿O falso? ¿Cuánto has sacrificado? ¿Cuánto has ofrecido? ¿Cuánto amor he recibido de ti? ¿Lo sabes? Vuestros corazones están llenos de maldad, traición y engaño, así que ¿cuánto de tu amor es impuro? Pensáis que habéis sacrificado lo suficiente por Mí; pensáis que vuestro amor por Mí ya es suficiente. Entonces ¿por qué vuestras palabras y acciones son siempre engañosas y rebeldes? Me seguís, pero no reconocéis Mi palabra. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero después me abandonáis. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero desconfiáis de Mí. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no podéis aceptar Mi existencia. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero no me tratáis como deberíais tratarme por ser quien soy, y complicáis las cosas para Mí en toda ocasión. ¿Se considera esto amor? Me seguís, pero intentáis burlaros de Mí y engañarme en todo. ¿Se considera esto amor? Me servís, pero no me teméis. ¿Se considera esto amor? Os oponéis a Mí en todos los sentidos y en todas las cosas. ¿Se considera todo esto amor? Habéis dedicado mucho, es cierto, pero nunca habéis hecho lo que os exijo. ¿Se puede considerar esto amor? Está bastante claro que en vosotros no hay ni rastro de amor por Mí. Después de muchos años de obrar y de todas las palabras que os he suministrado, ¿cuánto habéis realmente obtenido? ¿Acaso no vale la pena que intentéis recordarlo detenidamente? Os advierto que aquellos a los que Yo llamo no son los que no han sido corrompidos nunca; sino que aquellos a los que escojo son los que me aman verdaderamente. Por tanto, debéis tener cuidado con vuestras palabras y acciones, y examinar vuestras intenciones y pensamientos para que no rebasen los límites. En el tiempo de los últimos días, haced todo lo posible para ofrecerme vuestro amor, o de lo contrario, ¡Mi ira nunca se apartará de vosotros!

Extracto de ‘Muchos son llamados, pero pocos son escogidos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 353

Cada día los hechos y pensamientos de todas las personas son considerados por Él y, al mismo tiempo, son una preparación para su propio mañana. Esta es una senda que debe ser transitada por todos los seres vivos; es la senda que he predestinado para todos y de la cual nadie puede escapar o exonerarse. He declarado incontables palabras y, además, las obras que he realizado son incontables. Todos los días observo mientras cada persona lleva a cabo de forma natural todo lo que tiene que hacer de acuerdo con su naturaleza inherente y cómo esto se desarrolla. Sin saberlo, muchos ya se han embarcado en el “camino correcto” que Yo establecí para revelación los diferentes tipos de persona. Ya he colocado a cada clase de persona en diferentes entornos y en su lugar cada una ha expresado sus atributos inherentes. No hay nadie que los ate, nadie que los seduzca. Son libres en su totalidad y lo que expresan sale naturalmente. Solo hay una cosa que los mantiene a raya: Mis palabras. Por lo tanto, algunas personas leen de mala gana Mis palabras, sin nunca practicarlas, haciéndolo solo para evitar la muerte; a otros, por otra parte, se les hace difícil soportar los días sin Mis palabras para guiarlos y proveerlos, por lo que naturalmente sostienen Mis palabras en todo momento. Conforme el tiempo pasa, descubren el secreto de la vida humana, el destino de la humanidad y el valor de ser humano. El hombre no es más que esto en presencia de Mis palabras y Yo simplemente permito que los asuntos sigan su curso. No hago nada que obligue al hombre a tener Mis palabras como fundamento de su existencia. Y así, los que nunca han tenido una conciencia, aquellos cuya existencia nunca ha tenido valor, osadamente desechan Mis palabras y hacen lo que les place después de observar silenciosamente cómo van las cosas. Comienzan a detestar de la verdad y de todo lo que emana de Mí. Además, detestan de estar en Mi casa. Estas personas temporalmente viven dentro de Mi casa por el bien de su destino y para escapar del castigo, incluso si están haciendo un servicio. Sin embargo, sus intenciones y acciones nunca cambian. Esto aumenta su deseo de obtener bendiciones, así como de entrar una sola vez en el reino y permanecer allí eternamente, e incluso de entrar al cielo eterno. Cuanto más anhelan que Mi día venga pronto, más sienten que la verdad se ha vuelto un obstáculo, una piedra de tropiezo en su camino. Apenas pueden esperar para poner un pie en el reino para gozar por siempre de las bendiciones del reino de los cielos, sin necesidad de buscar la verdad o aceptar el juicio y el castigo y, sobre todo, sin necesidad de vivir subordinadamente dentro de Mi casa y hacer lo que Yo ordeno. Estas personas entran en Mi casa, no para satisfacer su deseo de buscar la verdad ni para cooperar con Mi gestión; su objetivo es simplemente estar entre los que no serán destruidos en la era venidera. Por ende, su corazón nunca ha sabido qué es la verdad o cómo aceptarla. Esta es la razón por la que tales personas nunca han practicado la verdad y nunca se han dado cuenta de la profundidad de su corrupción y aun así se han hospedado en Mi casa como “siervos” hasta el fin. “Pacientemente” esperan la llegada de Mi día y no se fatigan mientras son zarandeados por la forma de Mi obra. Pero no importa qué tan grande sea su esfuerzo ni qué precio hayan pagado, ninguno los ha visto sufrir por la verdad ni dar nada por Mí. En su corazón, no pueden esperar a ver el día en que Yo ponga fin a la vieja era y, además, ansiosamente desean conocer qué tan grandes son Mi poder y autoridad. Lo que nunca se han apresurado a hacer es transformarse y buscar la verdad. Aman aquello de lo que Yo estoy cansado y están cansados de aquello que Yo amo. Anhelan lo que Yo odio, pero están temerosos de perder lo que Yo aborrezco. Viven en este mundo perverso, sin embargo, nunca lo odian y están profundamente temerosos de que Yo lo vaya a destruir. Entre sus intenciones conflictivas, les complace este mundo que Yo aborrezco, pero a su vez, anhelan que Yo lo destruya a toda prisa, y que se les exima del sufrimiento de la destrucción y sean transformados en señores de la era venidera antes de desviarse del camino verdadero. Esto es porque no aman la verdad y están cansados de todo lo que viene de Mí. Tal vez se vuelvan “personas obedientes” por poco tiempo para no perder las bendiciones, pero su ansiedad por recibir bendiciones y su temor de perecer y entrar en el lago de fuego ardiente nunca pueden ocultarse. A medida que Mi día se acerca, su deseo se hace cada vez más fuerte. Y entre mayor es el desastre, más los hace impotentes, sin saber por dónde comenzar para hacer que me regocije y evitar perder las bendiciones que por mucho tiempo han anhelado. Una vez que Mi mano comienza su obra, estas personas están ansiosas de actuar para servir como vanguardia. Solo piensan en colocarse en la primera fila de las tropas, profundamente temerosos de que Yo no los vea. Hacen y dicen lo que piensan que es correcto sin nunca saber que sus hechos y acciones nunca han estado relacionados con la verdad y solamente perturban Mi plan e interfieren con él. Aunque hayan hecho un gran esfuerzo y puedan ser sinceros en su voluntad e intención de soportar dificultades, nada de lo que hacen tiene que ver conmigo, y menos aún he visto nunca que sus hechos provengan de buenas intenciones, mucho menos los he visto colocar nada sobre Mi altar. Tales han sido sus acciones delante de Mí a lo largo de estos muchos años.

Extracto de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 354

Al principio os quise proveer con más verdades, pero como vuestra actitud hacia la verdad es demasiado fría e indiferente, tuve que abstenerme. No quiero que Mis esfuerzos se desperdicien ni tampoco quiero ver que las personas sostengan Mis palabras, pero en todos los aspectos hagan lo que se opone a Mí, me difama y blasfema contra Mí. Debido a vuestras actitudes y a vuestra humanidad, simplemente os proporciono una pequeña, aunque importante, parte de Mis palabras, que sirve como Mi obra de prueba entre la humanidad. No es sino hasta ahora que verdaderamente confirmé que las decisiones y el plan que he hecho están de acuerdo con lo que necesitáis y, además, que Mi actitud hacia la humanidad es la correcta. Vuestros muchos años de conducta ante Mí me han dado una respuesta sin precedentes, y la pregunta a esta respuesta es: “¿Cuál es la actitud del hombre ante la verdad y el Dios verdadero?”. El esfuerzo que he dedicado al hombre prueba Mi esencia de amar al hombre y cada una de las acciones y hechos del hombre ante Mí prueban su esencia de aborrecer la verdad y oponerse a Mí. En todo momento me preocupo por todos los que me siguen; sin embargo, los que me siguen en ningún momento son capaces de recibir Mis palabras; son completamente incapaces de aceptar siquiera Mis sugerencias. Esto es lo que más me entristece de todo. Nadie ha sido capaz de entenderme y, más aún, ninguno ha sido capaz de aceptarme, aunque Mi actitud es sincera y Mis palabras son amables. Todos intentan hacer el trabajo que les he encomendado de acuerdo con sus propias ideas; no buscan Mis intenciones y mucho menos preguntan por Mis exigencias. Siguen afirmando que me sirven con lealtad al tiempo que se rebelan contra Mí. Muchos creen que las verdades que les son inaceptables o que no pueden practicar no son verdades. Para tales personas, Mis verdades se vuelven algo que debe ser negado y desechado. Al mismo tiempo, me reconocen como Dios de palabra, pero también me consideran un extraño que no es la verdad, el camino o la vida. Nadie conoce esta verdad: Mis palabras son la verdad que jamás cambia. Soy el suministro de vida para el hombre y la única guía para la raza humana. El valor y el significado de Mis palabras no se determinan basándose en si son reconocidas o aceptadas por el hombre, sino en la esencia de las palabras mismas. Incluso aunque ni una sola persona en esta tierra pudiera recibir Mis palabras, el valor de Mis palabras y su ayuda para el hombre son inestimables para cualquier persona. Por lo tanto, cuando me enfrento con las muchas personas que se rebelan en contra de Mis palabras, las refutan o las desdeñan por completo, Mi posición es simplemente esta: dejar que el tiempo y los hechos sean Mis testigos y muestren que Mis palabras son la verdad, el camino y la vida. Dejar que muestren que todo lo que he dicho es correcto y que eso es de lo que el hombre debe estar provisto y, además, que eso es lo que el hombre debe aceptar. Voy a dejar que todos los que me siguen conozcan este hecho: los que no pueden aceptar completamente Mis palabras, los que no pueden practicar Mis palabras, los que no pueden encontrar un propósito en Mis palabras y los que no pueden recibir la salvación por causa de Mis palabras, son los que han sido condenados por Mis palabras y, además, han perdido Mi salvación y Mi vara nunca se apartará de ellos.

Extracto de ‘Deberíais considerar vuestros hechos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 355

Desde que la humanidad inventó las ciencias sociales, la ciencia y el conocimiento ocuparon su mente. Después, estas pasaron a ser herramientas para gobernar a la humanidad, y ya no hay espacio suficiente para que el hombre adore a Dios ni hay condiciones favorables para Su adoración. La posición de Dios se ha hundido aún más abajo en el corazón del hombre. Sin Dios en su corazón, el mundo interior del hombre es oscuro, desesperanzado y vacío. En consecuencia, muchos científicos sociales, historiadores y políticos han saltado a la palestra para expresar teorías de ciencias sociales, la teoría de la evolución humana y otras que contradicen la verdad de que Dios creó al hombre, para llenar los corazones y las mentes de la humanidad. Así, cada vez son menos los que creen que Dios lo creó todo, y son más los que creen en la teoría de la evolución. Más y más personas tratan los relatos de la obra de Dios y Sus palabras durante la era del Antiguo Testamento como mitos y leyendas. En sus corazones, las personas se vuelven indiferentes a la dignidad y a la grandeza de Dios, al principio de que Él existe y que domina todas las cosas. La supervivencia de la humanidad y el destino de países y naciones ya no son importantes para estas personas, y el hombre vive en un mundo vacío, que se preocupa solo por comer, beber y buscar el placer… Pocas personas asumen la responsabilidad de buscar dónde Dios lleva a cabo Su obra hoy o cómo preside y organiza el destino del hombre. Y, de esta forma, sin el hombre saberlo, la civilización humana se vuelve cada vez menos capaz de cumplir los deseos del hombre e, incluso, todavía hay muchos que sienten que, viviendo en un mundo así, son menos felices que aquellos que ya han muerto. Hay incluso personas de países que solían ser muy civilizados que ventilan estas quejas. Y es que sin la dirección de Dios, por mucho que los gobernantes y sociólogos se devanen los sesos para preservar la civilización humana, todo es inútil. Nadie puede llenar el vacío en el corazón del hombre, porque nadie puede ser su vida, y ninguna teoría social puede liberarlo del vacío que lo aflige. Ciencia, conocimiento, libertad, democracia, ocio, comodidad; esto solo le brinda un consuelo temporal al hombre. Incluso teniendo esto, el hombre pecará inevitablemente y se quejará de las injusticias de la sociedad. Estas cosas no pueden refrenar su anhelo y deseo de explorar. Esto es porque la humanidad fue creada por Dios, y sus sacrificios y sus exploraciones sin sentido solo pueden llevarla a una angustia mayor y solo pueden causar que el hombre exista en un estado constante de miedo, sin saber cómo afrontar el futuro de la humanidad ni cómo hacer frente a la senda que tiene por delante. El hombre incluso llegará a temer a la ciencia y al conocimiento y, más aún, al sentimiento de vacío. En este mundo, vivas en un país libre o en uno sin derechos humanos, eres totalmente incapaz de escapar al destino de la humanidad. Seas gobernador o gobernado, eres totalmente incapaz de escapar del deseo de explorar el sino, los misterios y el destino de la humanidad, mucho menos eres capaz de escapar al desconcertante sentimiento de vacío. Tales fenómenos, comunes a toda la humanidad, son llamados “fenómenos sociales” por los sociólogos, pero ningún gran hombre puede surgir y resolver estos problemas. Después de todo, el hombre es hombre, y ninguno de ellos puede reemplazar la posición y la vida de Dios. La humanidad no solo requiere una sociedad justa en la que todos estén bien alimentados y que sea igualitaria y libre; lo que necesita la humanidad es la salvación de Dios y Su provisión de vida. Solo cuando el hombre recibe la provisión de vida de Dios y Su salvación puede resolver las necesidades, el anhelo de explorar y el vacío espiritual. Si las personas de un país o nación son incapaces de recibir la salvación y el cuidado de Dios, ese país o nación irá camino a la ruina, hacia las tinieblas y Dios lo aniquilará.

Extracto de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 356

Hay un enorme secreto en tu corazón del que nunca has sido consciente porque has estado viviendo en un mundo sin luz. El maligno se ha llevado tu corazón y tu espíritu. Tus ojos están cubiertos de oscuridad y no puedes ver el sol en el cielo ni esa estrella brillante de la noche. Tus oídos están tapados con palabras engañosas y no escuchas la estruendosa voz de Jehová ni el sonido de muchas aguas que fluyen del trono. Has perdido todo lo que te pertenece legítimamente y todo lo que el Todopoderoso te confirió. Has entrado en un mar infinito de aflicción, sin fuerza para ser rescatado y sin esperanza de supervivencia y solo puedes luchar y moverte afanosamente… A partir de ese momento, estuviste condenado a estar afligido por el maligno, muy lejos de las bendiciones del Todopoderoso, fuera del alcance de las provisiones del Todopoderoso, andando por un camino sin regreso. Un millón de llamados difícilmente pueden despertar tu corazón y tu espíritu. Duermes profundamente en las manos del maligno, quien te ha tentado hacia un reino ilimitado, sin dirección, sin señales en el camino. A partir de entonces, perdiste tu pureza e inocencia originales y comenzaste a huir del cuidado del Todopoderoso. Desde tu corazón, el maligno te dirige en todos los asuntos y se ha convertido en tu vida. Ya no le temes, ni lo evitas ni dudas de él. Más bien, lo tratas como el Dios en tu corazón. Comenzaste a venerarlo, a adorarlo, y los dos os hicisteis inseparables como uña y carne, comprometidos mutuamente tanto en la vida como en la muerte. No tienes ni idea de dónde viniste, por qué naciste ni por qué morirás. Miras al Todopoderoso como un extraño; no conoces Sus orígenes y mucho menos todo lo que Él ha hecho por ti. Todo lo que viene de Él se ha vuelto detestable para ti; ni lo aprecias ni conoces su valor. Caminas junto al maligno desde el mismo día en que recibiste la provisión del Todopoderoso. Has soportado miles de años de tempestades y tormentas con el maligno y juntos os oponéis a Dios, quien fue la fuente de tu vida. No sabes nada del arrepentimiento, mucho menos, que has llegado al borde de la muerte. Te has olvidado de que el maligno te ha seducido y afligido; te has olvidado de tu origen. Así, el maligno te ha afligido en todo momento y hasta el presente. Tu corazón y tu espíritu son insensibles y decadentes. Ya has dejado de quejarte de las aflicciones del mundo del hombre; ya no crees que el mundo es injusto. Ni siquiera te importa si el Todopoderoso existe. Esto es porque hace mucho tiempo consideraste al maligno como tu verdadero padre y ya no puedes estar separado de él. Este es el secreto que alberga tu corazón.

A medida que el amanecer llega, una estrella de la mañana empieza a brillar en el este. Esta es una estrella que nunca estuvo ahí antes y que ilumina los calmados cielos estrellados y enciende la luz extinguida en el corazón los hombres. La humanidad ya no está sola gracias a esta luz, que brilla sobre ti y sobre otros. Sin embargo, solo tú permaneces profundamente dormido en la noche oscura. No escuchas ningún sonido ni ves ninguna luz, no eres consciente del advenimiento de un nuevo cielo y una nueva tierra, de una nueva era porque tu padre te dice: “Hijo mío, no te levantes, aún es temprano. Afuera hace frío, quédate adentro, no sea que la espada y la lanza perforen tus ojos”. Confías únicamente en la amonestación de tu padre porque crees que solo él tiene razón, pues tiene más edad que tú y te ama verdaderamente. Semejante amonestación y semejante amor hacen que dejes de creer el mito de que hay luz en el mundo; evitan que te importe si todavía existe la luz en este mundo. Ya no te atreves a desear ser rescatado por el Todopoderoso. Estás contento con el status quo, ya no deseas el advenimiento de la luz y ya no estás pendiente de la venida del Todopoderoso como dice el mito. A tus ojos, todo lo bello no puede ser resucitado ni existir. A tus ojos, el mañana de la humanidad, el futuro de la humanidad, desaparecen y se destruyen. Te aferras con todas tus fuerzas a la vestimenta de tu padre, feliz de compartir las adversidades, profundamente temeroso de perder a tu compañero de viaje y la dirección de tu lejana travesía. El mundo vasto y confuso de los hombres ha formado a muchos como vosotros, inquebrantables e intrépidos para cumplir con los diferentes papeles de este mundo. Ha creado a muchos “guerreros” sin temor a la muerte. Más que eso, ha creado lote tras lote de humanos desensibilizados y paralizados que no conocen el propósito de haber sido creados. Los ojos del Todopoderoso observan a todos y cada uno de los miembros de la raza humana gravemente afligida. Lo que Él oye son los gemidos de quienes están sufriendo, lo que Él mira es el descaro de los que están afligidos y lo que Él siente es el desamparo y el pavor de una raza humana que ha perdido la gracia de la salvación. La humanidad rechaza Su cuidado y escoge caminar por su propia senda e intenta evitar el escrutinio de Sus ojos. Preferirían saborear la amargura del mar profundo en compañía del enemigo, hasta la última gota. La humanidad ya no puede escuchar el suspiro del Todopoderoso; las manos del Todopoderoso ya no están dispuestas a acariciar a esta trágica humanidad. Una y otra vez, Él recaptura y, una y otra vez, pierde de nuevo, y así se repite la obra que Él hace. A partir de ese momento, Él empieza a cansarse, a sentirse agotado, y por eso detiene la obra que le ocupa y deja de caminar entra la humanidad… La humanidad no es consciente en absoluto de estos cambios y tampoco es consciente del ir y venir, de la tristeza y la melancolía del Todopoderoso.

Extracto de ‘El suspiro del Todopoderoso’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 357

Aunque la gestión de Dios es profunda, no escapa a la comprensión del hombre. Esto se debe a que toda Su obra está conectada con Su gestión y con Su obra de salvación de la humanidad y concierne a la vida, al vivir, y al destino de la humanidad. Se podría decir que la obra que Dios lleva a cabo entre los hombres, y en ellos, es muy práctica y está llena de sentido. El hombre puede verla y experimentarla y está lejos de ser algo abstracto. Si el hombre es incapaz de aceptar toda la obra que Dios lleva a cabo, entonces ¿cuál es el sentido de Su obra? ¿Y cómo puede llevar esa gestión a la salvación del hombre? Muchos de los que siguen a Dios solo se preocupan por cómo obtener bendiciones o evitar el desastre. Tan pronto como se mencionan la obra y la gestión de Dios, se quedan en silencio y pierden todo interés. Piensan que comprender tales cuestiones tediosas no ayudará a que su vida crezca y que no le brindará ningún beneficio. En consecuencia, aunque hayan oído hablar acerca de la gestión de Dios, le prestan poca atención. No la ven como algo precioso que se debe aceptar y, mucho menos, la reciben como parte de su vida. Esas personas solo tienen un objetivo al seguir a Dios, y es recibir bendiciones. No pueden tomarse la molestia de prestar atención a nada que no involucre directamente este objetivo. Para ellas, no hay meta más legítima que creer en Dios para obtener bendiciones; es la esencia del valor de su fe. Si algo no contribuye a este objetivo, no las mueve. Esto es lo que ocurre con la mayoría de las personas que creen en Dios actualmente. Su objetivo y su intención parecen legítimos porque, al mismo tiempo que creen en Dios, también se esfuerzan por Él, se dedican a Él, y cumplen su deber. Entregan su juventud, abandonan a su familia y su profesión e, incluso, pasan años ocupados lejos de casa. En aras de su meta máxima, cambian sus intereses, su perspectiva de la vida e, incluso, la dirección que siguen, pero no pueden cambiar el objetivo de su creencia en Dios. Van de acá para allá tras la gestión de sus propios ideales; no importa lo lejos que esté el camino ni cuántas dificultades y obstáculos haya a lo largo del mismo, siguen siendo persistentes y no tienen miedo a la muerte. ¿Qué poder los impulsa a seguir entregándose de esta forma? ¿Es su conciencia? ¿Es su carácter magnífico y noble? ¿Es su determinación de combatir a las fuerzas del mal hasta el final? ¿Es su fe de dar testimonio de Dios sin buscar recompensa alguna? ¿Es su lealtad al estar dispuestos a abandonarlo todo para cumplir la voluntad de Dios? ¿O es su espíritu de devoción para renunciar a las exigencias personales extravagantes? ¡Que alguien que nunca ha comprendido la obra de gestión de Dios dé tanto es, simplemente, un milagro! Por el momento, no hablemos de cuánto han dado estas personas. Sin embargo, su comportamiento es muy digno de nuestro análisis. Aparte de los beneficios tan estrechamente asociados con ellos, ¿podría existir alguna otra razón para que las personas, que nunca entienden a Dios, den tanto por Él? En esto descubrimos un problema no identificado previamente: la relación del hombre con Dios es, simplemente, de puro interés personal. Es la relación entre el receptor y el dador de bendiciones. Para decirlo con claridad, es similar a la relación entre empleado y empleador. El primero solo trabaja para recibir las recompensas otorgadas por el segundo. En una relación como esta, no hay afecto; solo una transacción. No hay un amar y ser amado; solo caridad y misericordia. No hay comprensión; solo indignación y engaño reprimidos. No hay intimidad; solo un abismo que no se puede cruzar. Ahora que las cosas han llegado a este punto, ¿quién puede cambiar ese rumbo? ¿Y cuántas personas son capaces de entender realmente lo grave que se ha vuelto esta relación? Considero que, cuando las personas se sumergen en el gozo de ser bendecidas, nadie puede imaginar lo embarazosa y desagradable que es una relación así con Dios.

Lo más triste acerca de cómo cree la humanidad en Dios es que el hombre lleva a cabo su propia gestión en medio de la obra de Dios y, sin embargo, no presta atención a la gestión de Dios. El fracaso más grande del hombre radica en cómo, al mismo tiempo que busca someterse a Dios y adorarlo, está construyendo su propio destino ideal y tramando cómo recibir la mayor bendición y el mejor destino. Incluso si alguien entiende lo despreciable, aborrecible y patético que es, ¿cuántas podrían abandonar fácilmente sus ideales y esperanzas? Y ¿quién es capaz de detener sus propios pasos y dejar de pensar únicamente en sí mismo? Dios necesita a quienes van a cooperar de cerca con Él para completar Su gestión. Necesita a quienes se someterán a Él a través de dedicar toda su mente y todo su cuerpo a la obra de Su gestión. Él no necesita a las personas que estiran las manos para suplicarle cada día y, mucho menos, a quienes dan un poco y después esperan ser recompensados. Dios desprecia a los que hacen una contribución insignificante y después se duermen en sus laureles. Aborrece a esas personas de sangre fría que se ofenden con la obra de Su gestión y solo quieren hablar sobre ir al cielo y obtener bendiciones. Aborrece aún más a los que se aprovechan de la oportunidad presentada por la obra que Él hace al salvar a la humanidad. Eso es debido a que estas personas nunca se han preocupado por lo que Dios desea conseguir y adquirir por medio de la obra de Su gestión. Solo les interesa cómo pueden usar la oportunidad provista por la obra de Dios para obtener bendiciones. No les importa el corazón de Dios, pues lo único que les preocupa es su propio futuro y destino. Los que se ofenden con la obra de gestión de Dios y no tienen el más mínimo interés en cómo Dios salva a la humanidad ni en Su voluntad, solo están haciendo lo que les place de una forma que está desconectada de la obra de gestión de Dios. Dios no recuerda su comportamiento ni lo aprueba, y ni mucho menos lo ve con buenos ojos.

Extracto de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 358

Mi obra está a punto de completarse y los muchos años que hemos pasado juntos se han vuelto recuerdos insoportables. He repetido Mis palabras sin cesar y no he dejado de desplegar Mi nueva obra. Por supuesto, Mi consejo es un componente necesario de cada parte de la obra que llevo a cabo. Sin Mi consejo, andaríais sin rumbo e, incluso, os encontraríais completamente perdidos. Ahora, Mi obra está a punto de terminar y se encuentra en su etapa final. Todavía deseo realizar la obra de aconsejar; es decir, ofrecer palabras de consejo para que vosotros las escuchéis. Sólo espero que no permitáis que Mis esfuerzos se vayan a la basura y, más que eso, que podáis comprender todas las atenciones y cuidados que he brindado y tratéis Mis palabras como el fundamento de cómo os comportáis como seres humanos. Sean o no el tipo de palabras que estéis dispuestos a escuchar o que disfrutéis aceptarlas o que sólo las aceptéis con incomodidad, debéis tomarlas con seriedad. De lo contrario, vuestro carácter y comportamiento despreocupados e indiferentes realmente me molestarán y, de hecho, me repugnarán. En verdad, espero que todos vosotros podáis leer Mis palabras una y otra vez —miles de veces— y que, incluso, lleguéis a sabéroslas de memoria. Sólo de esa manera podréis cumplir Mis expectativas sobre vosotros. Sin embargo, ninguno de vosotros está viviendo así ahora. Por el contrario, todos estáis inmersos en una vida depravada; una vida de comer y beber hasta reventar, y ninguno de vosotros usáis Mis palabras para enriquecer vuestro corazón y vuestra alma. Por esta razón, he llegado a una conclusión sobre el verdadero rostro de la humanidad: el hombre puede traicionarme en cualquier momento, y nadie puede ser absolutamente fiel a Mis palabras.

“El hombre ha sido tan corrompido por Satanás que ya no tiene la apariencia de hombre”. La mayoría de las personas ahora reconoce esta frase en cierta medida. Lo digo porque el “reconocimiento” al que me refiero es meramente un reconocimiento superficial, en contraste con un conocimiento verdadero. Ya que ninguno de vosotros se puede evaluar con precisión a sí mismo ni examinarse minuciosamente, permanecéis confusos sobre Mis palabras. Pero esta vez estoy usando hechos para explicar un problema muy grave que existe en vuestro interior. Ese problema es “la traición”. Todos vosotros estáis familiarizados con la palabra “traición”, porque la mayoría de las personas han hecho algo que traiciona a otros, como un esposo que traiciona a su esposa, una esposa que traiciona a su esposo, un hijo que traiciona a su padre, una hija que traiciona a su madre, un esclavo que traiciona a su amo, amigos que se traicionan unos a otros, parientes que se traicionan unos a otros, vendedores que traicionan a los compradores, y así sucesivamente. Todos estos ejemplos contienen la esencia de la traición. En resumen, la traición es una forma de comportamiento en la que la persona rompe una promesa, viola principios morales o va contra la ética humana y demuestra una pérdida de humanidad. En general, como ser humano nacido en este mundo, seguramente has hecho algo que constituye una traición a la verdad; no importa si recuerdas haber hecho algo para traicionar a otro o si ya has traicionado a otros muchas veces. Dado que eres capaz de traicionar a tus padres o amigos, entonces eres capaz de traicionar a otros y, además, eres capaz de traicionarme a Mí y hacer cosas que desprecio. En otras palabras, la traición no es un mero comportamiento superficialmente inmoral, sino algo que está en conflicto con la verdad. Esta es precisamente la fuente de la resistencia y desobediencia de la humanidad hacia Mí. Es por esta razón que lo he resumido en la siguiente afirmación: la traición es la naturaleza del hombre, y esta naturaleza es el gran enemigo del acuerdo de cada persona conmigo.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 359

El comportamiento que no puede obedecerme de manera absoluta es traición. El comportamiento que no me puede ser leal es traición. Defraudarme y usar mentiras para engañarme es traición. El estar llenos de nociones y esparcirlas por todos lados es traición. No poder defender Mis testimonios e intereses es traición. Fingir una sonrisa cuando se está lejos de Mí en el corazón es traición. Todos estos son actos de traición de los que siempre habéis sido capaces y también son comunes entre vosotros. Puede que ninguno de vosotros piense que esto es un problema, pero eso no es lo que Yo pienso. No puedo tratar la traición hacia Mí como un asunto sin importancia, y, ciertamente, no lo puedo ignorar. Ahora que estoy obrando entre vosotros, os comportáis de esta forma. Si llega el día en el que no haya nadie para cuidaros, ¿no seréis como bandidos que se proclaman reyes? Cuando eso suceda y causéis una catástrofe, ¿quién arreglará el desorden que habéis hecho? Pensáis que algunos actos de traición sólo son incidentes esporádicos, no vuestro comportamiento persistente, y que no ameritan ser abordados de una manera tan severa, de una forma que hiera vuestro orgullo. Si realmente creéis eso, carecéis de sensatez. Pensar así es una muestra y un arquetipo de rebeldía. La naturaleza del hombre es su vida, es un principio del que depende para sobrevivir y es incapaz de cambiarlo. La naturaleza de la traición es la misma: si puedes hacer algo para traicionar a un pariente o amigo, esto prueba que es parte de tu vida y la naturaleza con la que naciste. Esto es algo que nadie puede negar. Por ejemplo, si a una persona le gusta robar las cosas de otras personas, entonces este “gusto por robar” es una parte de su vida, aunque a veces robe y a veces no. Ya sea que robe o no, eso no puede probar que su hurto es sólo un tipo de comportamiento. Más bien, prueba que su hurto es parte de su vida; es decir, de su naturaleza. Algunas personas preguntarán: ya que es su naturaleza, entonces, ¿por qué es que a veces ven cosas bonitas pero no las roban? La respuesta es muy simple. Hay muchas razones por las que no roban. Puede que no roben algo porque es demasiado grande para tomarlo sin ser vistos o porque no es el momento adecuado para actuar, porque el artículo es demasiado caro, está muy bien guardado o porque no están particularmente interesados en él o todavía no han pensado qué uso podrían darle, y así sucesivamente. Todas estas razones son posibles. Sea como sea, si roban algo o no, esto no puede probar que este pensamiento solo centellee momentáneamente en su interior. Por el contrario, forma parte de su naturaleza que es difícil de cambiar para bien. Tal persona no está satisfecha con robar sólo una vez; los pensamientos de reclamar las posesiones de los demás como propias surgen siempre que encuentra algo bonito o una situación adecuada. Por eso digo que el origen de este pensamiento no es algo que simplemente surja de vez en cuando, sino que está en la propia naturaleza de esta persona.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 360

Cualquiera puede usar sus propias palabras y acciones para que representen su verdadero rostro. Este verdadero rostro es, por supuesto, su naturaleza. Si tú eres alguien que habla con muchos rodeos, entonces tienes una naturaleza tortuosa. Si tu naturaleza es astuta, entonces actúas de una forma muy taimada y es fácil para ti engañar a las personas. Si tu naturaleza es siniestra, tus palabras podrían ser agradables al oído, pero tus acciones no pueden ocultar tus trucos siniestros. Si tu naturaleza es floja, entonces todo lo que dices busca eludir la responsabilidad por tu superficialidad y flojera y tus acciones serán lentas y superficiales y muy buenas para esconder la verdad. Si tu naturaleza es empática, entonces tus palabras serán razonables y tus acciones también estarán de acuerdo con la verdad. Si tu naturaleza es leal, entonces tus palabras ciertamente son sinceras y la manera en la que actúas es con los pies en la tierra, sin nada que pueda inquietar a tu maestro. Si tu naturaleza es lujuriosa o codiciosa hacia el dinero, entonces tu corazón a menudo estará lleno de estas cosas y, sin darte cuenta, cometerás actos desviados e inmorales que a las personas les será difícil olvidar y que les repugnarán. Tal como lo he dicho, si tienes una naturaleza de traición entonces difícilmente puedes escapar de ella. No os confiéis de que no tenéis una naturaleza de traición solo porque no habéis hecho daño a nadie. Si eso es lo que piensas, entonces eres realmente repugnante. Todas Mis palabras, cada vez que hablo, están dirigidas a todas las personas, no sólo a una persona o a un tipo de persona. Solo porque no me has traicionado en una cosa no prueba que no me puedas traicionar en otra. Al buscar la verdad, algunas personas pierden la confianza durante los reveses en su matrimonio. Algunas personas abandonan su obligación de serme leales durante una ruptura familiar. Algunas personas me abandonan en aras de buscar un momento de alegría y emoción. Algunas personas preferirían caer en un barranco oscuro que vivir en la luz y obtener el deleite de la obra del Espíritu Santo. Algunas personas ignoran el consejo de sus amigos en aras de satisfacer su deseo de riqueza e incluso ahora no pueden reconocer su error ni cambiar su rumbo. Algunas personas sólo viven temporalmente bajo Mi nombre con el fin de recibir Mi protección, mientras que, otras, solo se dedican en parte a Mí bajo presión, porque se aferran a la vida y temen a la muerte. ¿No son estas y otras acciones inmorales —y, además, indignas— solo comportamientos con los cuales las personas por mucho tiempo me han traicionado desde lo profundo de su corazón? Por supuesto, sé que las personas no planean con antelación traicionarme, pero su traición es una revelación natural de su naturaleza. Nadie quiere traicionarme y nadie está feliz por haber hecho algo para traicionarme. Por el contrario, tiemblan de miedo, ¿no es verdad? Así pues, ¿estáis pensando cómo redimir estas traiciones y cómo cambiar la situación actual?

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 361

La naturaleza del hombre es muy diferente a Mi esencia; esto se debe a que la naturaleza corrupta del hombre tiene su origen completamente en Satanás, a que la naturaleza del hombre ha sido procesada y corrompida por Satanás. Es decir, el hombre vive bajo la influencia de la maldad y fealdad de este. El hombre no crece en un mundo de la verdad o en un ambiente santo y, mucho menos, vive en la luz. Por lo tanto, no es posible que alguien posea la verdad en su naturaleza desde el momento de su nacimiento, y, mucho menos, se puede nacer con una esencia que tema y obedezca a Dios. Por el contrario, las personas son poseedoras de una naturaleza que se resiste a Dios, desobedece a Dios y no tiene amor por la verdad. Esta naturaleza es el problema del que quiero hablar: la traición. La traición es el origen de la resistencia de cada persona hacia Dios. Este es un problema que solo existe en el hombre y no en Mí. Algunos preguntarán: ya que todos los hombres viven en el mundo, tal como lo hace Cristo, ¿por qué todos los hombres tienen una naturaleza que traiciona a Dios, pero Cristo, no? Este es un problema que se os debe explicar con toda claridad.

La existencia de la humanidad se basa en la reencarnación repetida del alma. En otras palabras, cada persona obtiene una vida humana en la carne cuando su alma se reencarna. Después de que el cuerpo de una persona nace, su vida continúa hasta que la carne finalmente llega a su límite, que es el momento final, cuando el alma deja su caparazón. Este proceso se repite una y otra vez con el alma de una persona yendo y viniendo, y yendo y viniendo, manteniéndose así la existencia de toda la humanidad. La vida de la carne también es la vida del alma del hombre y el alma del hombre sostiene la existencia de la carne del hombre. Es decir, la vida de cada persona procede de su alma, y la vida no es inherente a la carne. Por lo tanto, la naturaleza del hombre procede del alma, no de su carne. Solo el alma de cada persona sabe cómo ha sufrido las tentaciones, la aflicción y la corrupción de Satanás. La carne del hombre es incapaz de saber esto. Así pues, sin darse cuenta, la humanidad se está volviendo más oscura, inmunda y malvada, mientras la distancia entre el hombre y Yo se hace cada vez más grande y la vida se vuelve más y más sombría para la humanidad. Las almas de la humanidad están en las garras de Satanás, por supuesto, la carne del hombre también ha sido ocupada por Satanás. ¿Cómo podrían una carne y una humanidad así no resistir a Dios? ¿Cómo podrían ser compatibles de manera innata con Él? La razón por la que Satanás fue arrojado al aire por Mí es porque me traicionó. ¿Cómo podrían los humanos, entonces, estar libres de su participación? Esta es la razón por la que la naturaleza humana es traición. Confío en que una vez que entendáis este razonamiento también creeréis en la esencia de Cristo. La carne vestida por el Espíritu de Dios es la propia carne de Dios. El Espíritu de Dios es supremo; Él es todopoderoso, santo y justo. De igual forma, Su carne también es suprema, todopoderosa, santa y justa. Carne como esa solo puede hacer lo que es justo y beneficioso para la humanidad; lo que es santo, glorioso y poderoso. Es incapaz de hacer cualquier cosa que viole la verdad, la moralidad y la justicia; mucho menos, cualquier cosa que traicione al Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios es santo y, por lo tanto, Su carne no es susceptible de corrupción por Satanás; Su carne es de una esencia diferente a la carne del hombre. Porque es el hombre, no Dios, el que es corrompido por Satanás; Satanás no podría corromper la carne de Dios. Así pues, a pesar del hecho de que el hombre y Cristo moran dentro del mismo espacio, es solo el hombre a quien Satanás posee, usa y engaña. Por el contrario, Cristo es eternamente inmune a la corrupción de Satanás porque Satanás nunca será capaz de ascender al lugar más alto y nunca será capaz de acercarse a Dios. Hoy, todos vosotros debéis entender que sólo la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, es la que me traiciona. La traición jamás será un asunto que involucre a Cristo en lo más mínimo.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 362

Todas las almas corrompidas por Satanás están bajo el control del campo de acción de este. Solo aquellos que creen en Cristo han sido separados, salvados del campo de Satanás y traídos al reino de hoy. Estas personas ya no viven bajo la influencia de Satanás. Aun así, la naturaleza del hombre sigue enraizada en su carne. Esto quiere decir que, aunque vuestras almas hayan sido salvadas, vuestra naturaleza sigue siendo como antes, y la probabilidad de que me traicionéis sigue siendo del cien por ciento. Es por eso que Mi obra es tan duradera, porque vuestra naturaleza es irresoluble. Ahora, todos vosotros estáis sufriendo tanto como podéis al cumplir vuestros deberes, sin embargo, cada uno de vosotros es capaz de traicionarme y regresar al campo de acción de Satanás, a su campo, y regresar a vuestras antiguas vidas. Este hecho es innegable. En ese momento no será posible que mostréis una pizca de humanidad o semejanza humana, como hacéis ahora. En casos graves, seréis destruidos y, peor aun, seréis condenados eternamente, castigados severamente, para nunca más reencarnar. Este es el problema planteado ante vosotros. Os lo estoy recordando de esta manera, primero, para que Mi obra no haya sido en vano, y, segundo, para que todos vosotros podáis vivir en días de luz. En realidad, si Mi obra es en vano no es el problema crucial. Lo importante es que vosotros podáis tener vidas felices y un futuro maravilloso. Mi obra es la obra de salvar el alma de las personas. Si tu alma cae en las manos de Satanás, entonces tu cuerpo no tendrá paz. Si Yo estoy protegiendo tu cuerpo, entonces tu alma seguramente estará bajo Mi cuidado. Si realmente te aborrezco, entonces tu cuerpo y alma de inmediato caerán en las manos de Satanás. ¿Te puedes imaginar cómo será tu situación entonces? Si un día Mis palabras se pierden en vosotros, entonces o bien os entregaré a Satanás, quien os someterá a una tortura insoportable hasta que Mi ira se haya disipado por completo, o Yo os castigaré personalmente a vosotros, humanos irredimibles, porque vuestro corazón que me traiciona no habrá cambiado.

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 363

Ahora todos vosotros os debéis examinar tan pronto como sea posible para ver cuánta de vuestra traición a Mí permanece en vosotros. Estoy esperando vuestra respuesta impacientemente. No seáis superficiales en vuestro trato conmigo. Yo nunca juego con las personas. Si digo que haré algo, entonces con toda seguridad lo haré. Espero que cada uno de vosotros sea alguien que toma Mis palabras en serio y no piense que son ciencia ficción. Lo que quiero es una acción concreta de vuestra parte, no vuestras imaginaciones. Después, debéis contestar las siguientes preguntas de Mi parte: 1. Si eres verdaderamente un hacedor de servicio, ¿me puedes servir lealmente, sin ningún elemento de laxitud o negatividad? 2. Si descubres que nunca te he apreciado, ¿seguirás siendo capaz de quedarte y servirme de por vida? 3. Si dedicaste mucho esfuerzo, pero todavía soy muy frío contigo, ¿serás capaz de seguir trabajando para Mí en la oscuridad? 4. Si, después de que invertiste en Mí, Yo no satisfago tus insignificantes demandas, ¿estarás desalentado y decepcionado de Mí o, incluso, te pondrás furioso y gritarás que es abuso? 5. Si siempre has sido muy leal y amoroso conmigo, pero sufres el tormento de la enfermedad, la pobreza y el abandono de tus amigos y parientes, o soportas cualquier otra desgracia en la vida, ¿aun así continuarán tu lealtad y amor por Mí? 6. Si nada de lo que has imaginado en tu corazón concuerda con lo que he hecho, ¿cómo caminarás tu senda futura? 7. Si no recibes nada de lo que esperabas recibir, ¿puedes seguir siendo Mi seguidor? 8. Si nunca has entendido el propósito y significado de Mi obra, ¿puedes ser una persona obediente que no hace juicios ni saca conclusiones arbitrarias? 9. ¿Puedes atesorar todas las palabras que he dicho y toda la obra que he hecho mientras he estado junto a la humanidad? 10. ¿Eres capaz de ser Mi leal seguidor, dispuesto a sufrir por Mí de por vida, incluso si no recibes nada? 11. ¿Eres capaz de no considerar, planear o prepararte para tu futura senda de supervivencia por Mí? Estas preguntas representan Mis requisitos finales para vosotros y espero que todos vosotros podáis responderme. Si has cumplido una o dos de las cosas de estas preguntas, entonces debes seguir trabajando duro. Si no puedes cumplir ni uno solo de estos requisitos, entonces seguramente eres el tipo de persona que será arrojada al infierno. No necesito decirles nada más a tales personas, porque seguramente no son personas que puedan concordar conmigo. ¿Cómo podría mantener en Mi casa a alguien que podría traicionarme en cualquier circunstancia? En cuanto a aquellos que todavía podrían traicionarme en la mayoría de las circunstancias, observaré su desempeño antes de hacer otros arreglos. Sin embargo, a todos los que sean capaces de traicionarme, independientemente de en qué condiciones lo hagan, nunca los olvidaré. Los recordaré en Mi corazón y esperaré la oportunidad de retribuir sus malas obras. Todos los requisitos que he planteado son cuestiones en las que os debéis examinar. Espero que todos vosotros las podáis considerar seriamente y que no tratéis conmigo a la ligera. En un futuro cercano, verificaré contra Mis requisitos las respuestas que me habéis dado. Para entonces, no exigiré nada más de vosotros y no os daré más amonestación sincera. En su lugar, ejerceré Mi autoridad. Aquellos que deban ser guardados serán guardados; aquellos que deban ser recompensados serán recompensados; aquellos que deban ser entregados a Satanás serán entregados a Satanás; aquellos que deban recibir un fuerte castigo recibirán un fuerte castigo y aquellos que deban perecer serán destruidos. De esa manera, ya no habrá nadie que me perturbe en Mis días. ¿Crees Mis palabras? ¿Crees en la retribución? ¿Crees que castigaré a todos aquellos malvados que me engañan y me traicionan? ¿Esperas que ese día llegue más temprano o más tarde? ¿Eres alguien que tiene mucho miedo al castigo o alguien que prefiere resistirse a Mí, aunque tenga que soportar el castigo? Cuando ese día llegue, ¿puedes imaginar si estarás viviendo en medio de aclamaciones y risas o si llorarás y rechinarás los dientes? ¿Qué clase de final esperas tener? ¿Alguna vez has considerado seriamente si crees en Mí al cien por ciento o si dudas de Mí al cien por ciento? ¿Alguna vez has considerado detenidamente qué clase de consecuencias y resultados traerán sobre ti tus acciones y tu comportamiento? ¿Realmente esperas que todas Mis palabras se cumplan a su vez, o tienes mucho miedo de que Mis palabras se cumplan a su vez? Si esperas que Yo parta pronto con el fin de cumplir Mis palabras, ¿cómo deberías tratar tus propias palabras y acciones? Si no esperas Mi partida y no esperas que todas Mis palabras se cumplan de inmediato, ¿por qué crees en Mí siquiera? ¿Realmente sabes por qué estás siguiéndome? Si solo es para ampliar tus horizontes, entonces no hay necesidad de que te molestes en hacerlo. Si es para que puedas ser bendecido y evadir el desastre futuro, ¿por qué no estás preocupado por tu propia conducta? ¿Por qué no te preguntas si puedes cumplir Mis requisitos? ¿Por qué no te preguntas también si estás calificado para recibir bendiciones futuras?

Extracto de ‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 364

Todo Mi pueblo que sirve delante de Mí debería pensar en el pasado: ¿Estaba vuestro amor por Mí manchado de impureza? ¿Era vuestra lealtad hacia Mí pura y sincera? ¿Era vuestro conocimiento de Mí verdadero? ¿Cuánto espacio ocupaba Yo en vuestro corazón? ¿Llené vuestros corazones completamente? ¿Cuántas de Mis palabras se cumplieron en vosotros? ¡No me toméis por tonto! ¡Estas cosas están muy claras para Mí! Hoy, cuando la voz de Mi salvación resuena, ¿se ha producido algún incremento en vuestro amor por Mí? ¿Se ha vuelto pura parte de vuestra lealtad? ¿Se ha profundizado vuestro conocimiento de Mí? ¿La alabanza ofrecida en el pasado sentó una base sólida para vuestro conocimiento actual? ¿Cuánto de vosotros está ocupado por Mi Espíritu? ¿Cuánto lugar ocupa Mi imagen dentro de vosotros? ¿Han tocado Mis declaraciones una fibra sensible en vuestro interior? ¿Sentís verdaderamente que no tenéis donde esconder vuestra vergüenza? ¿Creéis realmente que no estáis cualificados para ser Mi pueblo? Si sois completamente ajenos a las preguntas anteriores, esto muestra que estás pescando en aguas turbias, que solo estás maquillando los números. En el momento preordenado por Mí serás sin duda eliminado y echado al abismo sin fondo por segunda vez. Estas son Mis palabras de advertencia, y Mi juicio derribará a cualquiera que las tome a la ligera, y, en la hora designada, se verá afligido por el desastre. ¿No es así? ¿Sigue siendo necesario que provea ejemplos para ilustrar esto? ¿Debo hablar de forma más clara para brindaros un ejemplo? Desde el momento de la creación hasta hoy, muchas personas han desobedecido Mis palabras y, por tanto, han sido expulsadas y eliminadas de la corriente de Mi restauración; en última instancia, sus cuerpos perecen y sus espíritus son echados al Hades, e incluso hoy siguen sometidas a un castigo severo. Muchas personas han seguido Mis palabras, pero han ido contra Mi esclarecimiento e iluminación, y por tanto las he lanzado a un lado de un puntapié, y han caído bajo el campo de acción de Satanás, convirtiéndose en los que se oponen a Mí. (Hoy todos aquellos que se oponen directamente a Mí obedecen sólo las superficialidades de Mis palabras y desobedecen la esencia de Mis palabras). Ha habido muchos, también, que simplemente han escuchado las palabras que hablé ayer, que han mantenido “la basura” del pasado y no han valorado “el producto” del presente. Estas personas no solo han caído cautivas de Satanás, sino que se han vuelto pecadores eternos y Mis enemigos, y se oponen directamente a Mí. Tales personas son los objetos de Mi juicio en el punto culminante de Mi ira, y hoy siguen estando ciegos, siguen estando en las oscuras mazmorras (es decir, tales personas son cadáveres descompuestos y paralizados controlados por Satanás; como Yo he velado sus ojos, digo que están ciegos). Sería bueno proveer un ejemplo para vuestra referencia, de forma que podáis aprender del mismo:

A la mención de Pablo, pensaréis en su historia, y en algunos de los relatos sobre él que son imprecisos y no coinciden con la realidad. Sus padres le enseñaron desde joven, y recibió Mi vida, y como consecuencia de Mi predestinación poseyó el calibre que exijo. A la edad de 19 años, leyó diversos libros sobre la vida; por tanto, no necesito entrar en detalles acerca de cómo, debido a su calibre, y a Mi esclarecimiento e iluminación, no sólo podía hablar sobre asuntos espirituales con alguna perspectiva, sino que también era capaz de comprender Mis propósitos. Por supuesto, esto no excluye la combinación de factores internos y externos. Sin embargo, su única imperfección era que, debido a sus talentos, él era frecuentemente poco sincero y jactancioso. Como consecuencia, debido a su desobediencia, parte de la cual representaba directamente al arcángel, cuando me hice carne por primera vez, hizo todo lo que pudo para desafiarme. Era uno de esos que no conocen Mis palabras, y Mi lugar en su corazón ya se había desvanecido. Tales personas se oponen directamente a Mi divinidad, y Yo los derribo, y sólo se postran y confiesan sus pecados al final. Así pues, después de haber utilizado Yo sus puntos fuertes —es decir, después de que él hubiera trabajado para Mí durante un período de tiempo— regresó de nuevo a sus viejos caminos, y aunque no desobedeció directamente Mis palabras, desobedeció Mi dirección y Mi esclarecimiento interiores, y así todo lo que había hecho en el pasado fue inútil; en otras palabras, la corona de gloria de la que habló se convirtió en palabras vacías, un producto de su propia imaginación, porque incluso hoy sigue sometido a Mi juicio en medio del cautiverio de Mis ataduras.

A partir del ejemplo anterior se puede ver que quienquiera que se opone a Mí (no solo oponiéndose a Mi ser carnal sino, lo que es más importante, a Mis palabras y a Mi Espíritu, es decir, a Mi divinidad), recibe Mi juicio en su carne. Cuando Mi Espíritu te deja, caes en picado, descendiendo directamente al Hades. Y aunque tu cuerpo carnal está sobre la tierra, eres como alguien que sufre una enfermedad mental: has perdido la razón, e inmediatamente sientes como si fueras un cadáver, de forma que me suplicas que acabe con tu carne sin dilación. La mayoría de los que poseéis el espíritu tenéis una profunda apreciación de estas circunstancias, y no necesito entrar en más detalles. En el pasado, cuando Yo obraba en una humanidad normal, la mayoría de las personas ya se habían medido contra Mi ira y majestad, y ya conocían un poco de Mi sabiduría y carácter. Hoy, hablo y actúo directamente en divinidad, y sigue habiendo algunas personas que verán Mi ira y Mi juicio con sus propios ojos; además, la obra principal de la segunda parte de la era del juicio es hacer que todo Mi pueblo conozca Mis hechos en la carne de forma directa, y hacer que todos vosotros veáis Mi carácter directamente. Sin embargo, como estoy en la carne, soy considerado con vuestras debilidades. Mi esperanza es que no tratéis vuestro espíritu, vuestra alma y vuestro cuerpo como juguetes, dedicándolos a Satanás sin pensarlo. Es mejor que valoréis todo lo que tenéis, y no lo tratéis como un juego, porque tales cosas tienen relación con vuestro destino. ¿Sois realmente capaces de entender el verdadero significado de Mis palabras? ¿Sois realmente capaces de ser considerados con Mis verdaderos sentimientos?

¿Estáis dispuestos a disfrutar de Mis bendiciones en la tierra, bendiciones que son parecidas a las del cielo? ¿Estáis dispuestos a valorar el entendimiento de Mí, el disfrute de Mis palabras y el conocimiento de Mí, como las cosas más valiosas y significativas en vuestra vida? ¿Sois verdaderamente capaces de someteros totalmente a Mí, sin pensar en vuestras propias perspectivas? ¿Sois realmente capaces de permitir que Yo os dé muerte, y os guíe, como a ovejas? ¿Hay alguien entre vosotros capaz de lograr estas cosas? ¿Podría ser que todos los que Yo acepto y reciben Mis promesas son los que obtienen Mis bendiciones? ¿Habéis entendido algo de estas palabras? Si os pongo a prueba, ¿podéis poneros verdaderamente a merced mía, y, en medio de estas pruebas, buscar Mis propósitos y percibir Mi corazón? No deseo que seas capaz de hablar muchas palabras conmovedoras, ni de contar muchas historias fascinantes; más bien, te pido que seas capaz de dar un buen testimonio de Mí, y que puedas entrar plena y profundamente en la realidad. Si no hablara de manera directa, ¿podrías abandonar todo lo que hay a tu alrededor y permitir que Yo te use? ¿No es esta la realidad que Yo requiero? ¿Quién es capaz de comprender el significado de Mis palabras? Sin embargo, pido que las dudas no os agobien, que seáis proactivos en vuestra entrada y captáis la esencia de Mis palabras. Esto evitará que malinterpretéis Mis palabras, y que no tengáis clara Mi intención, violando así Mis decretos administrativos. Espero que entendáis Mis propósitos para vosotros en Mis palabras. No penséis más en vuestras propias perspectivas, y actuad tal como habéis decidido delante de Mí para someteros a las orquestaciones de Dios en todas las cosas. Todos aquellos que permanecen dentro de Mi casa deberían hacer tanto como puedan; deberías ofrecer lo mejor de ti a la última parte de Mi obra sobre la tierra. ¿Estás realmente dispuesto a poner en práctica tales cosas?

de ‘Capítulo 4’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 365

En la tierra, toda clase de espíritus malvados están incesantemente al acecho de un lugar donde descansar e incesantemente buscan cadáveres humanos que puedan ser consumidos. ¡Pueblo mío! Debéis permanecer bajo Mi cuidado y protección. ¡Nunca seáis disolutos! ¡Nunca os comportéis de modo imprudente! Debes ofrecer tu lealtad en Mi casa, y solo con lealtad puedes contraatacar el engaño del diablo. Bajo ninguna circunstancia debes comportarte como lo hiciste en el pasado, haciendo una cosa delante de Mí y otra a Mis espaldas; si actúas de esta forma, estás más allá de la redención. ¿Acaso no he pronunciado suficientes palabras como estas? Precisamente porque la vieja naturaleza del hombre es incorregible, he tenido que recordárselo repetidamente a las personas. ¡No os aburráis! ¡Todo lo que digo es para asegurar vuestro destino! Lo que Satanás necesita es precisamente un lugar sucio e inmundo; cuanto más desesperanzadoramente incorregibles y disolutos seáis, negándoos a someteros a la moderación, más aprovecharán esos espíritus inmundos cualquier oportunidad de infiltrarse en vosotros. Si habéis llegado a este punto, vuestra lealtad no será sino un parloteo ocioso, sin ninguna realidad, y los espíritus inmundos devorarán vuestra determinación y la transformarán en desobediencia y en estrategias satánicas que utilizará para perturbar Mi obra. A partir de entonces, Yo podría aniquilaros en cualquier momento. Nadie comprende la gravedad de esta situación; las personas simplemente hacen oídos sordos a lo que oyen y no son cautas en lo más mínimo. No recuerdo lo que se hizo en el pasado. ¿Sigues esperando que Yo sea indulgente contigo y “olvide” una vez más? Aunque los seres humanos se han opuesto a Mí, Yo no lo usaré contra ellos, pues su estatura es demasiado pequeña y, por ello, no les he puesto grandes exigencias. Solo exijo que no sean disolutos y que se sometan al control. Seguro que cumplir esta estipulación no escapa a vuestra capacidad, ¿verdad? La mayoría de las personas están esperando que Yo revele aún más misterios para que sus ojos se deleiten en ellos. Sin embargo, aun si llegaras a comprender todos los misterios del cielo, exactamente ¿qué podrías hacer con ese conocimiento? ¿Incrementaría tu amor por Mí? ¿Despertaría tu amor por Mí? Yo no subestimo a los seres humanos ni llego a un veredicto sobre ellos a la ligera. Si estas no fueran las circunstancias reales de los seres humanos, Yo nunca los coronaría con estas etiquetas tan a la ligera. Pensad en el pasado: ¿cuántas veces os he difamado? ¿Cuántas veces os he subestimado? ¿Cuántas veces os he observado sin tener consideración hacia vuestras circunstancias reales? ¿Cuántas veces Mis declaraciones han fallado en ganaros sinceramente? ¿Cuántas veces he hablado sin hacer resonar dentro de vosotros una fibra profundamente sensible? ¿Quién entre vosotros ha leído Mis palabras sin temor, temblando, profundamente temeroso de que Yo lo arroje al abismo sin fondo? ¿Quién no soporta pruebas que provienen de Mis palabras? En Mis declaraciones reside la autoridad, pero esto no es para emitir un juicio a la ligera sobre los seres humanos, sino que, consciente de sus circunstancias reales, les manifiesto constantemente el significado inherente en Mis palabras. De hecho, ¿hay alguien que sea capaz de reconocer Mi poder omnipotente en Mis palabras? ¿Hay alguien que pueda recibir el oro más puro del que están hechas Mis palabras? ¿Cuántas palabras he hablado? ¿Alguien las ha valorado alguna vez?

Extracto de ‘Capítulo 10’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 366

Día tras día, vigilo el universo y me oculto humildemente en Mi morada para experimentar la vida humana y estudiar de cerca cada acto de la humanidad. Nunca nadie se ha ofrecido a Mí sinceramente; nadie ha buscado nunca la verdad. Nadie ha sido nunca meticuloso hacia Mí ni ha tomado nunca decisiones delante de Mí y, luego, se ha apegado a su deber. Nadie me ha permitido nunca morar en él ni me ha valorado como valoraría su propia vida. Nadie ha visto nunca, en la realidad práctica, todo lo que es Mi divinidad; nadie ha estado nunca dispuesto a estar en contacto con el Dios práctico mismo. Cuando las aguas se tragan a los seres humanos enteros, Yo los salvo de esas aguas estancadas y les doy la oportunidad de volver a vivir. Cuando las personas pierden la confianza para vivir, Yo las saco del umbral de la muerte y les doy el coraje para seguir adelante para que puedan usarme como el fundamento de su existencia. Cuando las personas me desobedecen, hago que me conozcan a partir de su desobediencia. A la luz de la vieja naturaleza de la humanidad y a la luz de Mi misericordia, en lugar de dar muerte a los seres humanos, les permito arrepentirse y empezar de nuevo. Cuando sufren hambruna, aunque solo les quede un suspiro en el cuerpo, los saco de la muerte e impido que caigan presas de las artimañas de Satanás. Muchas veces han visto Mi mano las personas; muchas veces han sido testigo de Mi rostro amable y Mi cara sonriente, y muchas veces han visto Mi majestad y Mi ira. Aunque los seres humanos nunca me han conocido, Yo no aprovecho sus debilidades como oportunidades para ser deliberadamente provocativo. Experimentar las dificultades de la humanidad me ha permitido simpatizar con la debilidad humana. Es solo en respuesta a la desobediencia y a la ingratitud del hombre que impongo castigos en diversos grados.

Me oculto cuando las personas están ocupadas y me revelo en sus momentos de ocio. Las personas imaginan que conozco todas las cosas; me consideran el Dios mismo que accede a todas las súplicas. Así pues, la mayoría viene delante de Mí solo para buscar la ayuda de Dios, no por el deseo de conocerme. Cuando se encuentran en la agonía de la enfermedad, las personas suplican urgentemente Mi ayuda. En momentos de adversidad, me confían sus dificultades con toda su fuerza para quitarse mejor el sufrimiento. Sin embargo, ni un solo ser humano ha sido capaz de amarme mientras se encuentra cómodo. Ni una sola persona ha recurrido a Mí en momentos de paz y felicidad para que Yo pudiera participar de su gozo. Cuando su pequeña familia está feliz y bien, ya ha pasado mucho tiempo desde que las personas me hicieron a un lado o me cerraron la puerta, prohibiéndome entrar de modo que puedan disfrutar de la bendita felicidad de su familia. La mente humana es demasiado estrecha; incluso es demasiado estrecha para albergar a un Dios tan amoroso, misericordioso y accesible como Yo. Muchas veces he sido rechazado por los seres humanos en sus momentos de risas alegres; muchas veces los seres humanos me han usado como muleta al tropezar; muchas veces, personas que estaban padeciendo una enfermedad me han obligado a desempeñar el papel de doctor. ¡Qué crueles son los seres humanos! Son totalmente irracionales e inmorales. Ni siquiera pueden percibirse en ellos los sentimientos con los que los seres humanos supuestamente cuentan. Están casi totalmente desprovistos de cualquier vestigio de humanidad. Ponderad el pasado y comparadlo con el presente. ¿Están ocurriendo cambios dentro de vosotros? ¿Os habéis deshecho de algunas de las cosas de vuestro pasado? ¿O ese pasado aún no fue reemplazado?

He atravesado cordilleras y valles, experimentando los altibajos del mundo de los seres humanos. He deambulado entre ellos y entre ellos he vivido durante muchos años, pero parece que el carácter de la humanidad ha cambiado poco. Y es como si la antigua naturaleza de las personas se hubiera arraigado y germinado en ellas. Ellas nunca son capaces de cambiar esa vieja naturaleza; simplemente la mejoran un poco basándose en su fundamento original. Como dicen las personas, la sustancia no ha cambiado, pero la forma ha cambiado mucho. Todas las personas parecen estar intentando engañarme y deslumbrarme, como si pudieran fingir para ganar Mi reconocimiento. Ni admiro ni presto atención al engaño humano. En lugar de entrar en cólera, adopto una actitud de mirar, pero no de ver. Planeo concederle a la humanidad cierto grado de libertad y, después, ocuparme de todos los seres humanos en conjunto. Como todos los seres humanos son miserables indignos que no se aman a sí mismos y no se valoran a sí mismos en absoluto, ¿por qué, entonces, habrían de necesitar que Yo mostrara misericordia y amor una vez más? Los seres humanos, sin excepción, no se conocen a sí mismos ni saben cuál es su valía. Deberían subirse a una báscula para ser pesados. Los seres humanos no me prestan atención, por lo que Yo tampoco los tomo en serio. No me hacen caso, así que Yo tampoco necesito trabajar más en ellos. ¿No es esto lo mejor de ambos mundos? ¿No os describe esto a vosotros, pueblo mío? ¿Quién, entre vosotros, ha tomado decisiones delante de Mí y no las ha descartado después? ¿Quién ha tomado decisiones a largo plazo delante de Mí en lugar de decidir con frecuencia sobre las cosas? Los seres humanos siempre toman decisiones delante de Mí en tiempos de calma y luego las descartan en los momentos de adversidad. Más adelante las retoman y las presentan delante de Mí. ¿Soy tan poco respetable que aceptaría como si nada la basura que el hombre ha recogido del montón de basura? Pocos seres humanos se aferran a sus decisiones, pocos son castos y pocos ofrecen lo más valioso que tienen como sacrificio para Mí. ¿No sois todos iguales? Si, como miembros de Mi pueblo en el reino, sois incapaces de cumplir vuestro deber, ¡Yo os detestaré y os rechazaré!

Extracto de ‘Capítulo 14’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 367

Todos los seres humanos son criaturas que no tienen conocimiento de sí mismas y son incapaces de conocerse a sí mismos. Sin embargo, conocen a todos los demás como la palma de su mano, como si todo lo que los demás han hecho y dicho hubiera sido “inspeccionado” primero por ellos, justo frente a ellos, y hubiera recibido su aprobación antes de que se hiciera. Por ende, es como si ellos hubieran medido a todas las demás personas, incluyendo su estado psicológico. Todos los seres humanos son así. Aunque han entrado hoy en la Era del Reino, su naturaleza se mantiene inmutable. Siguen haciendo frente a Mí lo que Yo hago, mientras, a Mis espaldas, comienzan a dedicarse a su propio “negocio”. Sin embargo, posteriormente, cuando vienen delante de Mí, son personas completamente diferentes, aparentemente calmadas e impasibles, con un semblante sereno y pulso firme. ¿No es esto, precisamente, lo que hace que los seres humanos sean tan despreciables? Muchas personas tienen dos caras completamente diferentes, una ante Mí y otra distinta a Mis espaldas. Muchas actúan como corderos recién nacidos en Mi presencia, pero a Mis espaldas se convierten en tigres salvajes y terminan por actuar como pajarillos revolotean felizmente por las montañas. Muchos muestran propósito y determinación ante Mí. Muchos vienen delante de Mí buscando Mis palabras, sedientos y ansiosos, pero, a Mis espaldas, se hartan de ellas y renuncian a ellas, como si Mis declaraciones fuesen un estorbo. Tantas veces, al ver a la raza humana corrompida por Mi enemigo, he renunciado a poner Mis esperanzas en los seres humanos. Muchas veces, al ver que vienen delante de Mí buscando el perdón con lágrimas en los ojos, debido a su falta de respeto hacia sí mismos y a su incorregible terquedad, he cerrado los ojos a sus acciones con enojo, aun cuando su corazón es genuino y sus intenciones son sinceras. Muchas veces he visto a las personas con la suficiente confianza como para cooperar conmigo, y, cuando están delante de Mí, parecen estar en Mis brazos, disfrutando su calor. Muchas veces, habiendo sido testigo de la inocencia, la vivacidad y la belleza de Mi pueblo elegido, ¿cómo podría no sentir gran placer en Mi corazón debido a estas cosas? Los seres humanos no saben cómo disfrutar de sus bendiciones predestinadas en Mis manos, porque no saben exactamente qué significan las “bendiciones” y el “sufrimiento”. Por esta razón, los seres humanos están muy lejos de ser sinceros cuando me buscan. Si el mañana no existiera, ¿quién de vosotros, en Mi presencia, sería tan blanco como la nieve, sin mancha como el jade puro? ¿Podría ser que vuestro amor por Mí sea simplemente algo que pueda intercambiarse por una deliciosa comida, un traje elegante o un alto cargo con una atractiva remuneración? ¿Puede intercambiarse por el amor que otros tienen por ti? ¿Podría ser que, de hecho, pasar por pruebas incentivará a las personas a que abandonen su amor por Mí? ¿Acaso el sufrimiento y las tribulaciones harán que se quejen de Mis disposiciones? Nadie nunca ha apreciado verdaderamente la espada afilada que está en Mi boca; ellos sólo conocen su significado superficial y no comprenden realmente lo que implica. Si los seres humanos en verdad fuesen capaces de ver el filo de Mi espada, correrían como ratas hacia sus agujeros. Debido a su insensibilidad, los seres humanos no entienden nada sobre el verdadero significado de Mis palabras y, así, no tienen la menor idea de cuán formidables son Mis declaraciones o cuánto revelan de la naturaleza humana y cuánto de su propia corrupción ha sido juzgado por esas palabras. Por esta razón, como resultado de sus ideas sin madurar respecto a lo que Yo digo, la mayoría de la gente ha asumido una tibia actitud.

Extracto de ‘Capítulo 15’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 368

A lo largo de las eras, muchos han partido decepcionados y con renuencia de este mundo, y muchos han llegado a él con esperanza y fe. He dispuesto que muchos vengan y he despedido a muchos. Innumerables personas han pasado por Mis manos. Muchos espíritus han sido lanzados al Hades, muchos han vivido en la carne y muchos otros han muerto y renacido en la tierra. Sin embargo, ninguno de ellos ha tenido la oportunidad de disfrutar de las bendiciones del reino hoy. He dado mucho al hombre y, sin embargo, él ha obtenido poco debido a que las arremetidas de las fuerzas de Satanás lo han dejado incapacitado para disfrutar de todas Mis riquezas. Solo ha tenido la buena suerte de contemplarlas, pero nunca ha sido capaz de disfrutarlas plenamente. El hombre nunca ha descubierto el cofre del tesoro oculto en su cuerpo para recibir las riquezas del cielo, por lo que ha perdido las bendiciones que he derramado sobre él. ¿Acaso no es el espíritu del hombre la facultad misma que lo conecta a Mi Espíritu? ¿Por qué el hombre nunca me ha involucrado con su espíritu? ¿Por qué se acerca a Mí en la carne, pero es incapaz de hacerlo en espíritu? ¿Es Mi verdadero rostro un rostro de la carne? ¿Por qué el hombre no conoce Mi esencia? ¿En verdad no ha habido nunca ningún rastro de Mí en el espíritu del hombre? ¿He desaparecido por completo del espíritu del hombre? Si el hombre no entra en el reino espiritual, ¿cómo puede comprender Mis intenciones? ¿Existe algo en los ojos del hombre que pueda penetrar directamente el reino espiritual? Muchas han sido las veces que he llamado al hombre con Mi espíritu; sin embargo, el hombre actúa como si Yo lo hubiera pinchado, mirándome desde la distancia, muy temeroso de que Yo lo lleve a otro mundo. Muchas han sido las veces que he indagado en el espíritu del hombre; sin embargo, él ha permanecido completamente ajeno, con un profundo temor de que Yo entre en su morada y aproveche la oportunidad de despojarlo de todas sus pertenencias. Por lo tanto, me cierra las puertas y me deja sólo una puerta fría y herméticamente cerrada. Muchas han sido las veces en las que el hombre ha caído y Yo lo he salvado, pero después de despertar, de inmediato me deja y, sin haber sido tocado por Mi amor, me lanza una cautelosa mirada; nunca he calentado el corazón del hombre. El hombre es un animal sin emociones y de sangre fría. A pesar de que ha sido calentado por Mi abrazo, nunca se ha emocionado profundamente por ello. El hombre es como un salvaje de la montaña. Nunca ha atesorado todos los cuidados que le he prodigado a la humanidad. Está reacio a acercarse a Mí, prefiriendo vivir en las montañas, donde soporta las amenazas de bestias salvajes, y, aun así, permanece reacio a refugiarse en Mí. No obligo a ningún hombre: Yo simplemente llevo a cabo Mi obra. El día llegará cuando el hombre nade hacia donde Yo me encuentro desde el centro del poderoso océano para poder disfrutar de toda la riqueza de la tierra y dejar atrás el riesgo de ser tragado por el mar.

Extracto de ‘Capítulo 20’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 369

Muchas personas desean amarme de verdad, pero a causa de que su corazón no les pertenece, no tienen control sobre sí mismas. Muchas personas realmente me aman cuando experimentan las pruebas que les impongo; sin embargo, son incapaces de entender que en verdad existo, y simplemente me aman de manera vana y no a causa de Mi verdadera existencia. Muchas personas, ponen su corazón delante de Mí y entonces no le prestan atención a su corazón y, por tanto, este es arrebatado por Satanás cada vez que este tiene la oportunidad de hacerlo, y entonces me abandonan. Muchas personas genuinamente me aman cuando les doy Mis palabras, sin embargo, no las atesoran en su espíritu, sino que las usan despreocupadamente como propiedad pública y las lanzan de vuelta al lugar de donde vinieron cada vez que les da la gana. El hombre me busca en medio del dolor y me mira en medio de las pruebas. En tiempos de paz me disfruta; cuando está en peligro me niega; cuando está ocupado, se olvida de Mí, y en momentos de ocio se limita a cumplir con la rutina por Mí; sin embargo, nunca nadie me ha amado durante toda su vida. Deseo que el hombre sea sincero ante Mí; no le pido que me dé nada, sólo pido que todas las personas me tomen en serio, que, en lugar de adularme, me permitan traer de vuelta la sinceridad del hombre. Mi esclarecimiento, iluminación y el costo de Mis esfuerzos penetran en todas las personas; sin embargo, también el hecho real de cada acción del hombre penetra en todas las personas, igual que el engaño que me profieren. Es como si los ingredientes del engaño del hombre hubiesen estado dentro de él desde el vientre materno; como si él hubiese poseído estas habilidades especiales para engañar desde su nacimiento. Es más, él nunca ha revelado su secreto ni nadie ha podido penetrar hasta el origen de estas habilidades engañosas. Como resultado, el hombre vive en medio del engaño sin darse cuenta, y es como si se perdonara a sí mismo, como si fuesen los planes de Dios y no su engaño deliberado hacia Mí. ¿No es esta la fuente misma del engaño del hombre hacia Mí? ¿No es este su astuto plan? Nunca me he sentido desconcertado por los halagos y las argucias del hombre, ya que Yo me percaté de su sustancia hace mucho tiempo. ¿Quién sabe cuánta impureza hay en su sangre, y cuánto veneno de Satanás está presente dentro de su médula ósea? El hombre se va acostumbrando cada vez más a esto con el pasar de los días, de tal manera que no siente el daño que causa Satanás, y, por tanto, no tiene ningún interés en conocer el “arte de una existencia saludable”.

Extracto de ‘Capítulo 21’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 370

El hombre vive en medio de la luz, pero no es consciente de lo preciosa que es. Ignora la esencia de la luz, su fuente y, además, a quién pertenece. Cuando otorgo la luz entre los hombres, examino inmediatamente las condiciones que prevalecen entre ellos: gracias a la luz, todas las personas están cambiando y creciendo y han dejado la oscuridad. Observo cada rincón del universo y veo que las montañas están envueltas en neblina, que las aguas se han congelado con el frío y que, debido a la venida de la luz, las personas miran al Oriente con el fin de poder descubrir algo más precioso, pero el hombre sigue siendo incapaz de discernir una dirección clara dentro de la bruma. Como el mundo entero está cubierto de neblina, cuando observo desde las nubes, no hay un solo hombre que descubra Mi existencia. El hombre está buscando algo en la tierra, parece estar buscando comida; al parecer, pretende esperar Mi llegada, pero no conoce Mi día y sólo puede mirar con frecuencia el destello de luz en el Oriente. Entre todos los pueblos, busco a aquellos que verdaderamente sean conforme a Mi corazón. Camino entre todos los pueblos y vivo entre ellos, pero el hombre está sano y salvo en la tierra, y, por tanto, no hay nadie que sea verdaderamente conforme a Mi corazón. Las personas no saben cómo cuidar de Mi voluntad, no pueden ver Mis acciones y no pueden moverse dentro de la luz y que esta brille sobre ellos. Aunque el hombre siempre valore Mis palabras, es incapaz de ver a través de los ardides engañosos de Satanás; como la estatura del hombre es demasiado pequeña, es incapaz de hacer lo que su corazón desea. El hombre nunca me ha amado sinceramente. Cuando lo exalto, se siente indigno, pero esto no hace que intente satisfacerme. Simplemente mantiene en sus manos la “posición” que le he dado y la analiza; insensible a Mi belleza, persiste en llenarse con las bendiciones de su posición. ¿No es esta la deficiencia del hombre? Cuando las montañas se mueven, ¿podrían desviarse por causa de tu posición? Cuando las aguas fluyen, ¿podrían detenerse ante la posición del hombre? ¿Podría esta posición revertir los cielos y la tierra? Una vez fui misericordioso hacia el hombre, una y otra vez, pero nadie aprecia o valora esto. Simplemente lo escucharon como una historia o lo leyeron como una novela. ¿En verdad Mis palabras no tocan el corazón del hombre? ¿En verdad no tienen ninguna repercusión Mis declaraciones? ¿Podría ser que nadie cree en Mi existencia? El hombre no se ama a sí mismo; en cambio, se une a Satanás para atacarme y lo usa como un “activo” con el cual servirme. Yo penetraré todos los ardides engañosos de Satanás y evitaré que las personas de la tierra acepten sus engaños, de forma que no se opongan a Mí debido a su existencia.

Extracto de ‘Capítulo 22’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 371

A Mis ojos, el hombre es el gobernador de todas las cosas. Le he dado mucha autoridad, permitiéndole administrar todas las cosas sobre la tierra: la hierba en las montañas, los animales en los bosques y los peces en el agua. Sin embargo, en lugar de estar feliz por esto, el hombre está plagado de ansiedad. Su vida entera es de angustia, de correr de un lado para otro y de diversión añadida al vacío, y en toda su vida no hay nuevas invenciones ni creaciones. Nadie es capaz de liberarse de esta vida vacía, nadie ha descubierto una vida con sentido, y nadie ha experimentado nunca una vida real. Aunque las personas de hoy viven, todas, bajo Mi luz brillante, no saben nada de la vida en el cielo. Si no soy misericordioso con el hombre y no salvo a la humanidad, entonces todas las personas han venido en vano, su vida en la tierra no tiene sentido y partirán en vano, sin nada de qué enorgullecerse. Las personas de cada religión, sector de la sociedad, nación y denominación, todas ellas conocen el vacío que hay en la tierra, y todas me buscan y esperan Mi regreso, pero ¿quién es capaz de reconocerme cuando vengo? Yo hice todas las cosas, creé a la humanidad y hoy he descendido en medio de los hombres. El hombre, sin embargo, contraataca y se venga de Mí. ¿Acaso la obra que hago en el hombre no es beneficiosa para él? ¿En verdad soy incapaz de satisfacer al hombre? ¿Por qué me rechaza? ¿Por qué es el hombre tan frío e indiferente conmigo? ¿Por qué está la tierra cubierta de cadáveres? ¿Es este realmente el estado del mundo que creé para el hombre? ¿Por qué he dado al hombre riquezas incomparables, pero él me ofrece, a cambio, dos manos vacías? ¿Por qué el hombre no me ama verdaderamente? ¿Por qué no viene nunca delante de Mí? ¿En verdad no han servido de nada todas Mis palabras? ¿Se han desvanecido Mis palabras como agua que se evapora con el calor? ¿Por qué no está dispuesto el hombre a cooperar conmigo? ¿Es la llegada de Mi día realmente el momento de la muerte del hombre? ¿Podría realmente destruir al hombre en el momento en que se forme Mi reino? ¿Por qué, durante todo Mi plan de gestión, nadie ha comprendido Mis intenciones? ¿Por qué, en lugar de apreciar las declaraciones provenientes de Mi boca, el hombre las aborrece y las rechaza? No condeno a nadie; simplemente hago que todas las personas recuperen la calma y lleven a cabo el trabajo de introspección.

Extracto de ‘Capítulo 25’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 372

El hombre ha experimentado Mi calor, me ha servido sinceramente y se ha sometido delante de Mí con devoción, haciendo todo por Mí en Mi presencia. Pero las personas, hoy en día, no pueden conseguir esto; solo se echan a llorar en su espíritu como si hubiesen sido atrapadas por un lobo hambriento y solo pudieran contemplarme sin poder hacer nada, suplicándome sin parar. Pero, al final, no pueden escapar de su predicamento. Recuerdo cómo, en el pasado, las personas hicieron promesas en Mi presencia, jurando por el cielo y la tierra en Mi presencia para retribuir Mi bondad con su afecto. Lloraron tristemente ante Mí y el sonido de su llanto era desgarrador, difícil de soportar. Debido a su determinación, a menudo les brindaba ayuda. Las personas han venido delante de Mí en incontables ocasiones para someterse a Mí y sus adorables actitudes han sido difíciles de olvidar. Innumerables veces me han amado, con una lealtad inquebrantable y una sinceridad admirable. En un sinnúmero de ocasiones Me han amado al punto de sacrificar su vida misma; me han amado más que a sí mismas, y, viendo su sinceridad, he aceptado su amor. En incontables ocasiones se han ofrecido a sí mismas por Mí en Mi presencia, indiferentes frente a la muerte, y Yo he atenuado la preocupación que había en su frente y cuidadosamente he evaluado su semblante. Ha habido incontables ocasiones en las que las he amado como un tesoro valioso, y ha habido innumerables más en las que los he odiado como a Mi propio enemigo. No obstante, el hombre sigue sin poder comprender lo que hay en Mi mente. Cuando las personas están tristes, vengo a consolarlas, y cuando están débiles, vengo a ayudarlas. Cuando están perdidas, les doy guía. Cuando lloran, limpio sus lágrimas. Sin embargo, cuando estoy triste, ¿quién puede consolarme con su corazón? Cuando estoy extremadamente angustiado, ¿quién tiene consideración hacia Mis sentimientos? Cuando estoy afligido, ¿quién puede curar las heridas de Mi corazón? Cuando necesito a alguien, ¿quién se ofrece a cooperar conmigo? ¿Puede ser que la actitud pasada de las personas hacia Mí se haya perdido ahora y que nunca regrese? ¿Por qué es que no queda nada de esto en su memoria? ¿Cómo es que la gente ha olvidado todo esto? ¿No es porque la humanidad ha sido corrompida por su enemigo?

Extracto de ‘Capítulo 27’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Palabras diarias de Dios Fragmento 373

Dios creó a la humanidad, pero cuando Él viene al mundo humano, las personas buscan resistirse a Él y alejarlo de su territorio, como si Él fuera un huérfano que va a la deriva por el mundo o como un hombre de mundo sin una patria. Nadie se siente apegado a Dios y nadie lo ama realmente, ni ha recibido bien Su venida. Más bien, cuando ven la venida de Dios, las nubes cubren los rostros gozosos con una sombra en un abrir y cerrar de ojos, como si se acercara una tormenta repentina o como si Dios pudiera llevarse la felicidad de su familia y como si Él nunca hubiera bendecido a los humanos, sino que les hubiera traído infortunios. Por tanto, en la mente de los hombres, Dios no es una bendición, sino, más bien, Alguien que siempre los maldice. Debido a esto, las personas no le prestan atención ni le dan la bienvenida; siempre son frías con Él y así ha sucedido siempre. Como los humanos albergan estas cosas en su corazón, Dios dice que la humanidad es irracional e inmoral, y que ni siquiera pueden percibirse en ella los sentimientos con los que los seres humanos supuestamente cuentan. Los seres humanos no muestran consideración alguna por los sentimientos de Dios, sino que usan la llamada “justicia” para tratar con Él. Así han sido durante muchos años y, por esta razón, Dios ha dicho que su carácter no ha cambiado. Esto acaba mostrando que no tienen más sustancia que unas cuantas plumas. Podría decirse que los seres humanos son unos miserables inútiles, porque no se valoran a sí mismos. Si ni siquiera se aman a sí mismos, sino que se pisotean a sí mismos, ¿no muestra esto que son inútiles? La humanidad es como una mujer inmoral que se engaña a sí misma y se entrega voluntariamente a otros para ser ultrajada. Aun así, las personas siguen sin reconocer lo inferiores que son. Hallan placer en trabajar para otros o en hablar con otros, poniéndose bajo el control de los demás; ¿no es esta precisamente la inmundicia de la humanidad? Aunque Yo no he experimentado una vida entre la humanidad y no he experimentado realmente la vida humana, he obtenido un entendimiento muy claro de cada movimiento, cada acción, cada palabra y cada acción de los seres humanos. Soy incluso capaz de exponerlos a su vergüenza más profunda, al punto de que ya no se atrevan a mostrar sus propios artilugios ni a dar paso a su lujuria. Como hacen los caracoles, se esconden en su caparazón y ya no se atreven a mostrar su horrible estado. Como los seres humanos no se conocen a sí mismos, su mayor defecto es que están dispuestos a exhibir sus encantos delante de los demás, mostrando su horrible rostro; esto es algo que Dios detesta al máximo. Esto se debe a que las relaciones entre las personas son anormales y hay una carencia de relaciones interpersonales normales entre las personas, y, más aún, de relaciones normales entre ellas y Dios. Dios ha dicho mucho y, al hacerlo, Su principal objetivo ha sido ocupar un lugar en el corazón de las personas para que puedan deshacerse de todos los ídolos que han habitado ahí. Por consiguiente, Dios puede ejercer el poder sobre toda la humanidad y lograr el propósito de Su existencia en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 14’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

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