La entrada en la vida I

Palabras diarias de Dios  Fragmento 374

Dios Todopoderoso, la Cabeza de todas las cosas, ejerce Su poder real desde Su trono. Él gobierna sobre el universo y sobre todas las cosas y nos está guiando en toda la tierra. En todo momento, acércate a Él y acude delante de Él en quietud, sin perderte nunca ni un solo momento; siempre hay lecciones que aprender. El ambiente circundante, las personas, los acontecimientos y las cosas existen con el permiso de Su trono. No dejes, bajo ninguna circunstancia, que surjan quejas en tu corazón, o Dios no te concederá Su gracia. Cuando te sobreviene la enfermedad, esto es el amor de Dios, y Sus buenas intenciones sin duda están presentes en ello. Aunque tu carne padezca un poco de sufrimiento, no aceptes ideas de Satanás. Alaba a Dios en medio de la enfermedad y disfruta de Dios en medio de tu alabanza. No flaquees ante la enfermedad, sigue buscando una y otra vez y nunca te rindas, y Dios te iluminará y te esclarecerá. ¿Cómo era la fe de Job? ¡Dios Todopoderoso es un médico omnipotente! Vivir en la enfermedad es estar enfermo, pero vivir en el espíritu es estar sano. Mientras tengas aliento, Dios no te dejará morir.

Dentro de nosotros tenemos la vida resucitada de Cristo. Ciertamente, nos falta fe en la presencia de Dios: ojalá que Dios ponga la verdadera fe dentro de nosotros. ¡La palabra de Dios es verdaderamente dulce! ¡La palabra de Dios es medicina potente! ¡Avergüenza a los diablos y a Satanás! Captar la palabra de Dios nos da apoyo. ¡Su palabra actúa rápidamente para salvar nuestros corazones! Disipa todas las cosas y pone todo en paz. La fe es como un puente de un solo tronco: aquellos que se aferran a la vida y temen a la muerte tendrán dificultades para cruzarlo, pero aquellos que están dispuestos a dar sus vidas pueden pasar con paso seguro y sin preocupación. Si la gente alberga pensamientos asustadizos y de temor es porque Satanás la ha embaucado; este teme que crucemos el puente de la fe para entrar en Dios. Satanás está intentando por todos los medios posibles enviarnos sus pensamientos. Debemos orar en todo momento para que Dios nos ilumine y nos esclarezca, y siempre debemos confiar en Dios para limpiar el veneno de Satanás que hay dentro de nosotros, practicar el acercarnos a Dios en nuestro espíritu en todo instante y dejar que Él ostente poder y ocupe todo nuestro ser.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo al principio, Capítulo 6

Palabras diarias de Dios  Fragmento 375

Cuando las personas carecen de perspectiva respecto a las cosas que les suceden y no saben qué corresponde hacer, ¿por dónde deberían empezar? Primero deben orar; la oración es lo primero. ¿Qué demuestra la oración? Que eres devoto, que en cierta medida posees un corazón temeroso de Dios, y que sabes que debes buscar a Dios, lo que demuestra que lo pones en primer lugar. Cuando Dios está en tu corazón y ocupa un lugar en él y cuando eres capaz de someterte a Él, eres un cristiano devoto. Hay muchos creyentes ancianos que se arrodillan a diario para orar a la misma hora. Lo hacen durante una o dos horas en cada ocasión, pero aunque se hayan arrodillado así muchos años, eso no ha resuelto muchos de sus problemas de pecado. Olvidemos primero si esa oración religiosa es útil. Al menos estos hermanos y hermanas mayores son algo devotos. Son mucho mejores que los jóvenes en esto. Si quieres vivir ante Dios y experimentar Su obra, lo primero que debes hacer cuando te ocurre algo es orar. Orar no se trata solo de cantar mecánicamente frases memorizadas y ya está; así no llegarás a ningún lado. Tienes que practicar para orar con el corazón. Puede que ores de este modo ocho o diez veces sin conseguir mucho, pero no te desanimes: debes seguir practicando. Ora primero cuando te ocurra algo. Díselo primero a Dios y deja que Él se encargue. Deja que Él te ayude, deja que te guíe y te muestre el camino. Esto demostrará que tienes un corazón temeroso de Dios y que lo pones a Él en primer lugar. Cuando te ocurre algo o te topas con alguna dificultad y eres negativo y te enfadas, esa es una manifestación de que Dios está ausente en tu corazón y de que careces de temor a Dios. Sean cuales sean las dificultades que afrontes en la vida real, debes acudir a Dios. Lo primero que hay que hacer es arrodillarse para orar. Eso es lo más fundamental. La oración demuestra que Dios tiene un lugar en tu corazón. Cuando tienes problemas, acudir y orar a Dios y buscar en Él demuestra que en cierta medida tienes un corazón temeroso de Dios; no harías eso si Dios no estuviera en tu corazón. Algunas personas dicen: “¡He orado, pero Dios aún no me ha esclarecido!”. No se puede afirmar eso. Debes fijarte primero en si la intención que subyace a tu oración es la correcta. Si buscas la verdad sinceramente y le oras a menudo a Dios, entonces puede que haya cierto asunto en el que Él te esclarezca y te permita entender. De cualquier modo, Dios te hará entender. Si Dios no te esclarece, no serás capaz de entenderlo solo. Hay cosas que el pensamiento humano no puede lograr, ya sea que tengas o no la capacidad de comprender y sin importar tu calibre. Cuando lo entiendes, ¿es fruto de tu pensamiento? Cuando se trata de las intenciones de Dios y de la obra del Espíritu, si el Espíritu Santo no te esclarece, no encontrarás a nadie que lo sepa. Solo lo sabrás cuando Dios mismo te diga lo que quiere decir. Por eso, lo primero que hay que hacer cuando te ocurre algo es orar. Cuando lo hagas, debes expresar a Dios tus pensamientos, tus puntos de vista y tu actitud, y buscar la verdad en Él con una mentalidad de sumisión; esto es lo que la gente debe practicar. No lograrás resultados si te limitas a actuar por inercia, y entonces no deberías quejarte de que el Espíritu Santo no te ha esclarecido. Me he dado cuenta de que algunas personas solo observan las ceremonias religiosas y realizan actos religiosos en su fe en Dios. Él no tiene ninguna cabida en absoluto en su corazón; incluso niegan la obra del Espíritu Santo. No oran ni leen las palabras de Dios. Se limitan a seguir reuniéndose y ya está. ¿Es eso fe en Dios? Continúan creyendo de esa manera, pero Dios no está presente en su fe. Dios no está en su corazón, ya no quieren orarle, y ya no están dispuestos a leer las palabras de Dios. Así, ¿acaso no se han convertido en no creyentes? Hay algunos líderes y obreros, en particular, que suelen ocuparse de los asuntos generales. Nunca se centran en la entrada en la vida, sino que consideran esas labores como su trabajo principal. Se han convertido en unos meros gerentes de tareas, y no hacen nada del trabajo esencial de los líderes y obreros. En consecuencia, tras creer en Dios durante veinte o treinta años, no tienen nada que compartir acerca de su experiencia de vida y están desprovistos de todo conocimiento verdadero de Dios. Solo son capaces de decir algunas palabras y doctrinas. Por tanto, ¿acaso no se han convertido en falsos líderes? Esto se debe a que, en su fe en Dios, no atienden los deberes que les corresponden ni buscan la verdad. No resuelve nada limitarse a confiar en la propia comprensión de algunas palabras y doctrinas. Se quejan de Dios en cuanto se los pone a prueba, sufren calamidades o se enferman. No tienen ningún conocimiento verdadero de sí mismos y carecen por completo de cualquier testimonio vivencial. Esto muestra que no han buscado la verdad en los años que llevan creyendo en Dios, que solo se han mantenido ocupados con cuestiones externas, con lo cual se han hundido a sí mismos. No importa cuántos años crean en Dios, las personas deben cuanto menos llegar a comprender algunas verdades si quieren asegurarse de que no caerán, no cometerán el mal ni serán descartados. Esto es lo mínimo de lo que deben dotarse. Algunas personas son poco entusiastas cuando escuchan los sermones, y no contemplan las palabras de Dios. No buscan la verdad pase lo que pase. Se contentan simplemente con entender las palabras y doctrinas, pues suponen que han alcanzado la verdad. Luego, cuando les sobreviene una prueba, no tienen ningún conocimiento y su corazón se llena de agravios y quejas que no se atreven a expresar en voz alta, aunque les gustaría hacerlo. ¿Acaso no son muy patéticas las personas así? Muchas son siempre superficiales cuando hacen su deber. No reflexionan ni tratan de entenderse a sí mismas cuando se les poda. Siempre están racionalizando, y así surge su fealdad de muchas formas diferentes, y son puestas en evidencia y descartadas, incapaces de conocerse a sí mismas hasta el final. Así pues, ¿qué utilidad tiene que entiendan esas doctrinas? Ninguna en absoluto. No importa cuántos años crean en Dios, el mero hecho de entender y ser capaz de hablar de la doctrina no sirve para nada. No han obtenido la verdad, sino que se han extraviado. Por eso, cuando te sucede algo y le oras a Dios, buscando Sus intenciones, la clave es lograr la comprensión de la verdad para poder resolver el problema. Esta es la senda correcta, y debes persistir constantemente en dicha práctica.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Al creer en Dios, lo más crucial es recibir la verdad

Palabras diarias de Dios  Fragmento 376

La mayor sabiduría es recurrir a Dios y ampararse en Él para todas las cosas. La gente común no reconoce esto. Todas las personas piensan que, mientras asistan a más reuniones, escuchen más sermones, compartan más la verdad, renuncien a más cosas, sufran más y paguen un precio mayor, pueden obtener la aprobación de Dios y lograr la salvación. Sin embargo, pasan por alto una cuestión clave, que es que solo pueden hacer bien sus deberes y lograr la salvación buscando la verdad, orando a Dios y amparándose en Él en todas las cosas. Todas las personas consideran la poca astucia que poseen como sabiduría y pasan por alto los requerimientos de Dios para ellas, así como los resultados que deberían conseguir al hacer sus deberes. Esto es un error. Con independencia de qué deber hagan, de lo grande o escasa que sea su estatura o de en qué clase de entorno se encuentren, las personas nunca pueden prescindir de buscar la verdad, y también deben orar a Dios, recurrir a Dios y ampararse en Él en todas las cosas. Esta y solo esta es la mayor sabiduría. ¿Por qué lo digo? Aunque uno haya llegado a comprender algunas verdades, ¿servirá eso de algo si no se ampara en Dios? Algunas personas han creído en Dios durante muchos años, y han experimentado diversas pruebas, tienen alguna experiencia práctica, entienden alguna verdad, y tienen cierto conocimiento práctico de la verdad, pero no saben ampararse en Dios, no entienden cómo hacerlo ni cómo recurrir a Él. ¿Son poseedoras de sabiduría esas personas? Son las más necias, las que se creen más listas; no temen a Dios ni se apartan del mal. Algunas personas dicen: “Entiendo muchas verdades y poseo las realidades-verdad. Está bien solo hacer las cosas de una manera con principios. Soy leal a Dios, y sé cómo acercarme a Él. ¿No es suficiente con que practique la verdad cuando me sucedan las cosas? No hay necesidad de orar a Dios ni de recurrir a Él”. Practicar la verdad es correcto, pero hay muchas veces y muchas situaciones en las que las personas no saben qué es la verdad ni qué principios-verdad se abordan. Todas aquellas con experiencia práctica aprecian esto. Por ejemplo, cuando te encuentres con algún problema, tal vez no sepas qué verdad se aborda con este tema, o de qué manera hay que practicar o aplicar la verdad relevante a él. ¿Qué debes hacer en momentos como estos? No importa cuánta experiencia práctica tengas, no puedes entender los principios-verdad en todas las situaciones. No importa cuánto tiempo hayas creído en Dios, cuántas cosas hayas experimentado, y cuánta poda o disciplina hayas experimentado, aunque entiendas la verdad, ¿te atreves a decir que eres la verdad? ¿Te atreves a decir que eres el origen de la verdad? Algunas personas dicen: “Me sé de memoria todas esas declaraciones y pasajes bien conocidos en el libro ‘La Palabra manifestada en carne’. No necesito ampararme en Dios ni recurrir a Él. Cuando llegue el momento, me irá bien si me amparo en esas palabras de Dios”. Las palabras que has memorizado son estáticas; sin embargo, los ambientes que encuentras y tus estados son dinámicos. Puedes soltar de carrerilla palabras y doctrinas, pero no puedes hacer nada con ellas cuando te ocurre algo, lo que demuestra que no entiendes la verdad. No importa lo bueno que seas recitando palabras y doctrinas, eso no significa que entiendas la verdad, mucho menos que seas capaz de practicarla. Así pues, aquí hay una lección muy importante para aprender. ¿Y cuál es la lección? Es que las personas necesitan recurrir a Dios para todo y que, al hacerlo, pueden lograr una dependencia de Dios. Solo si se amparan en Dios tendrán una senda que seguir y la obra del Espíritu Santo. De otra manera, puedes hacer algo correctamente sin violar la verdad, pero si no te amparas en Dios, entonces tus actos no son más que las buenas conductas del hombre y no pueden satisfacer a Dios. Debido a que las personas tienen una comprensión tan superficial de la verdad, es probable que apliquen preceptos y obstinadamente se aferren a palabras y doctrinas usando esa misma verdad al enfrentar varias situaciones. Es posible que completen muchos asuntos que estén en conformidad con los principios-verdad en general, pero la guía de Dios no se puede ver en esto y tampoco la obra del Espíritu Santo. Aquí hay un serio problema, que es que las personas hacen muchas cosas en dependencia de su experiencia y los preceptos que han entendido y en ciertas imaginaciones humanas. Es difícil conseguir una verdadera oración a Dios y recurrir de verdad a Él y ampararse en Él en todo lo que hacen. Incluso si uno entiende las intenciones de Dios, es difícil lograr el efecto de actuar como si fuera guiado por Dios, y de acuerdo con los principios-verdad. Por esta razón digo que la mayor sabiduría es recurrir a Dios y ampararse en Él para todo.

¿Cómo puede practicar la gente el recurrir a Dios y ampararse en Él en todas las cosas? Algunas personas dicen: “Soy joven, mi estatura es pequeña y llevo poco tiempo creyendo en Dios. No sé cómo practicar el recurrir a Dios y ampararse en Él cuando algo sucede”. ¿Supone esto un problema? Existen muchas dificultades para creer en Dios, y hay que pasar por muchas tribulaciones, pruebas y pesares. Todas estas cosas requieren recurrir a Dios y ampararse en Él para superar los tiempos difíciles. Si no puedes practicar el recurrir a Dios y ampararte en Él, no podrás superar las dificultades ni podrás seguir a Dios. Recurrir a Dios y ampararse en Él no es una doctrina vacía, ni un mantra para creer en Dios. Es más bien una verdad clave, una verdad que debes poseer para creer y seguir a Dios. Algunas personas dicen: “Recurrir a Dios y ampararse en Él solo procede cuando ocurre un acontecimiento importante. Por ejemplo, solo es necesario recurrir a Dios y ampararse en Él cuando te enfrentas a tribulaciones, pruebas, detenciones y persecuciones, o cuando te encuentras con dificultades en tus deberes, o cuando eres podado. No hay necesidad de recurrir a Dios y ampararse en Él para los asuntos triviales de la vida personal, porque a Dios no le importan”. ¿Es correcta esta afirmación? Desde luego que no. Aquí existe una desviación. Es necesario recurrir a Dios en los asuntos importantes, pero ¿puedes gestionar las cosas triviales y los pequeños asuntos de la vida sin principios? En asuntos como vestirse y comer, ¿se puede actuar sin principios? Por supuesto que no. ¿Y en las relaciones con las personas y los asuntos? Desde luego que no. Incluso en la vida cotidiana y en los asuntos triviales, al menos debes tener principios para poder vivir una semejanza humana. Los problemas que implican principios son problemas que implican la verdad. ¿Puede la gente resolverlos por sí misma? Por supuesto que no. Por lo tanto, hay que recurrir a Dios y ampararse en Él. Solo se pueden resolver estos problemas triviales si obtienes el esclarecimiento de Dios y comprendes la verdad. Si no se recurre a Dios y se ampara en Él, ¿creéis que estos problemas relacionados con los principios se pueden resolver? Desde luego, no es fácil. Se puede decir que, en todas las cosas que la gente no puede ver con claridad y que requieren que se busque la verdad, deben recurrir a Dios y ampararse en Él. No importa lo grande o pequeño que sea, cualquier problema que deba resolverse con la verdad requiere hacer esto. Esto es una necesidad. Aunque la gente entienda la verdad y pueda resolver los problemas por sí misma, esta comprensión y soluciones son limitadas y superficiales. Si la gente no recurre a Dios y se ampara en Él, su entrada nunca podrá ser muy profunda. Por ejemplo, si hoy estás enfermo y eso afecta el desempeño de tu deber, necesitas orar sobre este asunto y decir: “Dios, hoy no me siento bien, no puedo comer y eso está afectando el desempeño de mi deber. Tengo que autoexaminarme. ¿Cuál es la verdadera razón por la que estoy enfermo? ¿Me está disciplinando Dios por no ser devoto en mi deber? Dios, te pido que me esclarezcas y me guíes”. Debes lanzar ese clamor. Eso es recurrir a Dios. Sin embargo, cuando recurres a Dios, no puedes simplemente seguir las formalidades y acatar los preceptos. Si no buscas la verdad para resolver los problemas, retrasarás las cosas. Después de orar y recurrir a Dios, debes seguir viviendo tu vida como corresponde, sin demorar el deber que te corresponde hacer. Si estás enfermo, debes ir al médico, y eso es lo apropiado. Al mismo tiempo, debes orar, reflexionar sobre ti mismo y buscar la verdad para resolver el problema. Solo esa práctica es completamente apropiada. Respecto a ciertas cosas, si la gente sabe cómo hacerlas correctamente, entonces ha de hacerlas. Así es como la gente debe cooperar. Sin embargo, si el efecto y la meta deseados pueden ser alcanzados completamente en estos asuntos, eso depende de recurrir a Dios y ampararse en Él. Respecto a los problemas que las personas no pueden ver claramente y no pueden manejar bien por su cuenta, deben recurrir más a Dios y buscar más la verdad para resolverlos. Las personas con una humanidad normal deben poseer la capacidad de hacer esto. Hay muchas lecciones que aprender al recurrir a Dios. En el proceso de recurrir a Él, puedes recibir el esclarecimiento del Espíritu Santo, y tendrás un camino, o si la palabra de Dios viene a ti, sabrás cómo cooperar, o tal vez Dios dispondrá algunas situaciones para que aprendas lecciones en las que residen las buenas intenciones de Dios. En el proceso de recurrir a Dios, verás la guía y el liderazgo de Dios, que te ayudarán a aprender muchas lecciones y a obtener una mejor comprensión de Él. Este es el efecto que se consigue al recurrir a Dios. Por lo tanto, hacerlo es una lección que los que siguen a Dios deben aprender a menudo, y es algo que nunca terminarán de experimentar en toda su vida. Hay muchas personas cuya experiencia es demasiado superficial y no pueden ver las acciones de Dios, por lo que piensan: “Hay muchas cosas pequeñas que puedo hacer yo mismo y en las que no necesito recurrir a Dios”. Esto es un error. Algunas cosas pequeñas conducen a otras grandes, y las intenciones de Dios se esconden en algunas cosas pequeñas. Muchas personas ignoran las cosas pequeñas, y en consecuencia, se encuentran con grandes contratiempos debido a asuntos pequeños. Aquellos que verdaderamente tienen un corazón temeroso de Dios, tanto en los asuntos grandes como en los pequeños, recurrirán a Dios, le orarán, le confiarán todo a Él, y luego verán cómo Él los conduce y guía. Una vez que tengas esa experiencia, serás capaz de recurrir a Dios en todas las cosas, y cuanto más experimentes esto, más sentirás que hacerlo es muy práctico. Cuando recurres a Dios en un asunto, es posible que Dios no te otorgue un sentimiento, un significado claro, o mucho menos, instrucciones claras, pero Él te hará entender una idea con relevancia precisa en el asunto, y se trata de Dios guiándote con un método diferente y dándote un camino. Si puedes sentir y entender esto, te beneficiarás. Puede que no entiendas nada en el momento, pero debes seguir orando y recurriendo a Dios. No hay nada malo en ello, y tarde o temprano serás esclarecido. Practicar de este modo no significa atenerse a los preceptos. Por el contrario, significa satisfacer las necesidades del espíritu, y es la forma en que la gente debe practicar. Puede que no recibas el esclarecimiento y guía cada vez que ores y recurras a Dios, pero las personas deben practicar de esta manera, y si quieren entender la verdad, necesitan practicar así. Este es el estado normal de la vida y el espíritu, y solo de esta manera las personas pueden mantener una relación normal con Dios, de modo que su corazón no se distancie de Él. Por tanto, se puede decir que recurrir a Dios es la interacción normal con Dios en el corazón de las personas. Independientemente de que puedas recibir el esclarecimiento y la guía de Dios, debes orar a Dios y recurrir a Él en todas las cosas. Esta es también la senda necesaria para vivir ante Dios. Cuando las personas creen en Dios y lo siguen, deben tener el estado mental de recurrir siempre a Dios. Este es el estado mental que deben poseer las personas con una humanidad normal. Algunas veces, recurrir a Dios no significa usar palabras específicas para pedirle que haga algo o que proporcione una guía o Su protección. Más bien, es cuando las personas se encuentran con algún problema que pueden clamar a Él de una manera sincera. Así pues, ¿qué hace Dios cuando las personas claman a Él? Cuando el corazón de alguien se conmueve y esa persona piensa “Oh, Dios. Yo no puedo hacer esto por mí mismo; no sé cómo hacerlo y me siento débil y negativo…”, cuando surge este pensamiento en ella, ¿acaso Dios no lo sabe? Al surgir en las personas este pensamiento, ¿son sinceros sus corazones? Cuando claman a Dios de esta manera, con sinceridad, ¿Dios accede a ayudarles? A pesar del hecho de que tal vez no hayan pronunciado una sola palabra, muestran sinceridad y, así, Dios accede a ayudarles. Cuando alguien se encuentra con una dificultad especialmente espinosa, cuando no tiene nada ni a nadie en quien apoyarse y cuando se siente particularmente indefenso, pone toda su esperanza en Dios. ¿Cómo son sus oraciones? ¿Cuál es su estado mental? ¿Son sinceros? ¿Existe alguna adulteración en ese momento? Es solo cuando confías en Dios como si Él fuera lo último a lo que puedes aferrarte, esperando que Él te ayude, que tu corazón es sincero. Aunque tal vez no hayas dicho mucho, tu corazón ya se ha conmovido —le has dado tu corazón sincero a Dios—, y Dios escucha. Cuando Dios escucha, ve tus dificultades, te esclarecerá, te guiará y te ayudará. ¿Cuándo es el corazón del hombre más sincero? Es de lo más sincero cuando el hombre mira a Dios y no hay salida. Lo más importante que hay que poseer al recurrir a Dios es un corazón sincero. Has de estar en un estado de verdadera necesidad de Dios. Es decir, el corazón de las personas debe ser al menos sincero, no superficial; no debe mover solo la boca y no el corazón. Si sales del paso a la hora de hablar con Dios, pero tu corazón no se conmueve, y lo que quieres decir es: “Ya he hecho mis propios planes, y Dios, simplemente te lo estoy notificando. Voy a seguir adelante con ellos sin importar que estés o no de acuerdo. Solo estoy actuando por inercia”, entonces eso significa que hay problemas. Estás engañando y jugando con Dios, lo cual es también una expresión de irreverencia hacia Él. ¿Cómo te tratará Dios después de esto? Dios te ignorará y te hará a un lado, y serás completamente humillado. Si no buscas activamente a Dios y no te esfuerzas en la verdad, serás descartado.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La fe en Dios debe empezar por desentrañar las tendencias malvadas del mundo

Palabras diarias de Dios  Fragmento 377

La verdad es la vida de Dios mismo. Representa Su carácter, Su esencia y todo lo que Él tiene y es. Si dices que, por tener algo de conocimiento vivencial, con ello tienes la verdad, entonces ¿has logrado la santidad? ¿Por qué sigues revelando corrupción? ¿Por qué no puedes discernir entre los diferentes tipos de personas? ¿Por qué no puedes dar testimonio de Dios? Aunque entiendas algunas verdades, ¿puedes representar a Dios? ¿Puedes vivir el carácter de Dios? Puede que tengas algo de conocimiento vivencial en cuanto a cierto aspecto de una verdad, y tal vez seas capaz de arrojar un poco de luz en tu discurso, pero lo que puedes proporcionar a la gente es extremadamente limitado y no puede durar mucho. Esto se debe a que tu conocimiento y la luz que has obtenido no representan la esencia de la verdad, y no representan la totalidad de ella. Solo representa un lado o un pequeño aspecto de la verdad, es apenas un nivel que el ser humano puede alcanzar, y aún está lejos de la esencia de la verdad. Este poco de luz, de esclarecimiento, de conocimiento vivencial, nunca podrá ocupar el lugar de la verdad. Incluso si todas las personas han logrado algunos resultados experimentando una verdad, y se juntara todo su conocimiento vivencial, no se alcanzaría la totalidad y la esencia de una simple línea de esta verdad. Se ha dicho antes: “Yo resumo esto con un aforismo para el mundo humano: entre los hombres, no hay ninguno que me ame”. Esta frase es la verdad, la auténtica esencia de la vida, algo sumamente profundo, y una expresión de Dios mismo. Pasas por experiencias y, después de tres años de experiencia, puedes tener un poco de comprensión superficial, y después de siete u ocho puedes tener un poco más de comprensión, pero esta comprensión nunca puede ocupar el lugar de esta línea de verdad. Después de dos años, otra persona puede tener un poco de comprensión, o un poco más después de diez años, o una comprensión relativamente elevada después de una vida, pero la comprensión conjunta de ambos no puede ocupar el lugar de esta línea de verdad. No importa cuánta comprensión, luz, experiencia o conocimiento podáis tener conjuntamente, nunca llegará a ocupar el lugar de esta línea de la verdad. Es decir, la vida humana es siempre una vida humana, y por mucho que tus conocimientos se ajusten a la verdad, a las intenciones de Dios o a Sus exigencias, nunca podrán ocupar el lugar de la verdad. Afirmar que las personas tienen la verdad significa que comprenden genuinamente la verdad, viven algunas de las realidades de la palabra de Dios, tienen algún conocimiento real de Dios, y pueden exaltarlo y dar testimonio de Él. Sin embargo, no se puede decir que la gente ya posea la verdad, porque esta es demasiado profunda. Una sola línea de la palabra de Dios puede llevarle a la gente toda una vida de experiencia, e incluso después de varias vidas de experiencia, o miles de años, una sola línea de la palabra de Dios no puede ser experimentada por completo. Está claro que el proceso de entender la verdad y conocer a Dios es realmente interminable, y que hay un límite a la cantidad de verdad que la gente puede entender en una vida de experiencia. Algunas personas dicen que poseen la verdad en cuanto comprenden el significado textual de la palabra de Dios. ¿No es un sinsentido? Tanto en términos de luz como de conocimiento, existe una cuestión de profundidad. Las realidades-verdad en las que una persona puede entrar a lo largo de su vida de fe son limitadas. Por tanto, el hecho de poseer algo de conocimiento y luz no implica que poseas las realidades-verdad. Lo principal que debes mirar es si esta luz y conocimiento atañen a la esencia de la verdad. Esto es lo más importante. Algunas personas sienten que poseen la verdad cuando pueden arrojar luz u ofrecer un poco de comprensión superficial. Esto les hace felices, por lo que se vuelven presumidos y engreídos. De hecho, aún están lejos de entrar en la realidad-verdad. ¿Qué verdad posee la gente? ¿Pueden caer en cualquier momento y lugar quienes poseen la verdad? Cuando las personas poseen la verdad, ¿cómo pueden seguir desafiando a Dios y traicionarlo? Si declaras que posees la verdad, eso demuestra que dentro de ti está la vida de Cristo, ¡eso es indignante! ¿Te has convertido en el Señor, te has convertido en Cristo? Esta declaración es absurda, y son las personas las que enteramente la deducen; pertenece a las nociones y figuraciones humanas, y no es una posición sostenible ante Dios.

Cuando se habla de que la gente entiende la verdad y la tiene como su vida, ¿qué significa “vida” en este contexto? Se refiere a que la verdad reina en sus corazones, que pueden vivir según las palabras de Dios, y significa que tienen un conocimiento real de las palabras de Dios y un auténtico entendimiento de la verdad. Cuando la gente tiene esta nueva vida en su interior, se logra por completo practicando y experimentando las palabras de Dios, se construye sobre la base de la verdad de las palabras de Dios, y se alcanza al vivir en el ámbito de la verdad; lo único que contiene la vida de las personas es su conocimiento y experiencia de la verdad. Este es el ámbito en el que se enmarca; obtener la vida se refiere a obtener la verdad. Ser capaz de vivir según la verdad de las palabras de Dios no quiere decir que la vida de la verdad esté dentro de las personas, ni que si poseen la verdad como vida, estas se conviertan en la verdad y su vida interior se vuelva la vida de verdad; menos aún que ellos sean la verdad y vida. A fin de cuentas, su vida sigue siendo la de un ser humano. Es decir, si puedes vivir según las palabras de Dios y tener conocimiento de la verdad, si ese conocimiento se arraiga en ti y se convierte en tu vida y la verdad que has obtenido por medio de la experiencia se convierte en la base de tu existencia, si vives según las palabras de Dios, nadie puede cambiarte, y Satanás no puede desorientarte ni corromperte, entonces habrás obtenido la verdad y vida. Es decir, tu vida contiene meramente la verdad, tu comprensión y experiencia de la verdad; y hagas lo que hagas, vivirás según tales verdades y no sobrepasarás ese ámbito. Entonces poseerás la realidad-verdad, y tales personas son las que Dios quiere ganar en última instancia a través de Su obra. Sin embargo, por muy bien que comprenda la gente la verdad, su esencia sigue siendo la de la humanidad, en absoluto comparable a la esencia de Dios. Esto se debe a que nunca pueden experimentar toda la verdad, y es imposible que vivan la verdad completamente; solo pueden vivir la limitadísima parte de la verdad que los seres humanos pueden alcanzar. ¿Cómo podrían, entonces, convertirse en Dios? […] Si tienes un poco de experiencia con las palabras de Dios, y vives según tu conocimiento vivencial genuino de la verdad, entonces las palabras de Dios se convertirán poco a poco en tu vida. Sin embargo, sigues sin poder decir que la verdad es tu vida o que lo que estás expresando es la verdad; si esa es tu opinión, estás equivocado. Si solo tienes alguna experiencia con un aspecto concreto de la verdad, ¿puede esto en sí mismo representar que posees la verdad? ¿Puede esto considerarse como obtener la verdad? ¿Puedes explicar la verdad a fondo? ¿Puedes descubrir el carácter de Dios y lo que Dios tiene y es a partir de la verdad? Si no se logran estos efectos, esto demuestra que haber experimentado solo cierto aspecto de la verdad no se puede considerar como entender realmente la verdad o conocer a Dios, y mucho menos se puede decir que se ha obtenido la verdad. Todo el mundo experimenta con un solo aspecto y ámbito de la verdad. Lo experimentan dentro de su ámbito limitado y no pueden abarcar todos los innumerables aspectos de la verdad. ¿Puede vivir la gente el significado original de la verdad? ¿A cuánto equivale tu poca experiencia? Un único grano de arena en una playa, una sola gota de agua en el océano. Por tanto, sin importar cuán valiosos puedan ser el entendimiento y esos sentimientos que has obtenido de tus experiencias, siguen sin poder considerarse como la verdad. Tan solo puede decirse que concuerdan con la verdad. La verdad viene de Dios, y el significado interior y las realidades de la verdad abarcan una gama muy amplia, y nadie puede desentrañarla ni refutarla. Mientras tengas una comprensión real de la verdad y de Dios, entenderás algunas verdades; nadie podrá refutar estos entendimientos reales, y los testimonios que contienen las realidades-verdad son siempre defendibles. Dios aprueba a los que poseen las realidades-verdad. Mientras persigas la verdad, y puedas confiar en Dios para experimentar Sus palabras y puedas aceptar la verdad como tu vida sin importar el ambiente en el que te encuentres, entonces tendrás una senda, serás capaz de sobrevivir, y obtendrás la aprobación de Dios. Aunque lo poco que la gente obtenga concuerde con la verdad, no se puede decir que eso sea la verdad, y mucho menos que hayan obtenido la verdad. El poco de luz que las personas han obtenido solo es adecuado para ellas mismas o para otros dentro de un determinado ámbito, pero no lo sería en uno diferente. Por muy profunda que sea la experiencia de una persona, sigue siendo muy limitada, y nunca alcanzará la profundidad de la verdad. La luz de una persona y su entendimiento nunca pueden compararse con la verdad.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Palabras diarias de Dios  Fragmento 378

Si deseas practicar y comprender la verdad, entonces, primero debes buscarla cuando te suceden cosas en tu vida real. Es decir, debes ver las cosas basándote en las palabras de Dios y en la verdad; cuando la esencia del problema te resulte clara, sabrás cómo practicar de acuerdo con los principios-verdad. Y si ves siempre las cosas según las palabras de Dios de esta manera, podrás ver la mano de Dios y los hechos de Dios en todo lo que sucede a tu alrededor. Pase lo que pase a su alrededor, algunas personas piensan que no tiene nada que ver con su fe en Dios ni con la verdad; simplemente se ocupan de ello según sus propias preferencias, usando las filosofías de Satanás. ¿Pueden aprender alguna lección así? Ciertamente no. Es por esta razón que muchas personas han creído en Dios durante diez o veinte años y todavía no entienden la verdad ni tienen entrada en la vida. No pueden llevar a Dios a su vida real y no pueden afrontar todo lo que sucede a su alrededor basándose en las palabras de Dios. Como resultado, no pueden discernir todos los asuntos que encuentran ni manejarlos basándose en los principios-verdad, y tales personas no tienen entrada en la vida. Algunos solo ponen algo de corazón en leer las palabras de Dios durante las reuniones y pueden compartir un poco de entendimiento. Pero no importa qué problemas encuentren en la vida real, no pueden aplicar las palabras de Dios y no saben cómo practicar la verdad. En consecuencia, sienten que todo lo que sucede en la vida real parece no tener conexión con la verdad ni con las palabras de Dios. En su fe en Dios, es como si trataran Sus palabras y la verdad como un área de conocimiento, completamente divorciada de su vida real, sus puntos de vista sobre las cosas, sus metas de vida y sus búsquedas de vida. ¿Qué hay de esta forma de creer en Dios? ¿Serán capaces de entender la verdad y entrar en la realidad? Cuando creen en Dios de esta manera, ¿son Sus seguidores? No son personas que creen sinceramente en Dios, y mucho menos son Sus seguidores. Todos los problemas de su vida diaria —incluido todo lo que involucra a sus familias, matrimonios, trabajo o perspectivas— los ven como si no tuvieran conexión con la verdad, e intentan resolverlos usando métodos humanos. Si experimentan las cosas de esta manera, nunca obtendrán la verdad, ni entenderán jamás lo que Dios realmente pretende lograr en las personas o qué resultados quiere alcanzar en ellas. Dios expresa la verdad para salvar a las personas, para purificar y transformar su carácter corrupto, pero estas no son conscientes de que solo si aceptan y persiguen la verdad podrán resolver su propio carácter corrupto; no son conscientes de que solo cuando experimentan y practican las palabras de Dios en su vida real pueden obtener la verdad. ¿Acaso no son tales personas necias e ignorantes? ¿No son las más estúpidas y ridículas? Algunos individuos nunca han perseguido la verdad en su fe en Dios. Piensan que la fe en Dios significa simplemente asistir a las reuniones, orar, cantar himnos y leer las palabras de Dios; le asignan una gran importancia a las ceremonias religiosas y jamás practican ni experimentan las palabras de Dios. Así es como la gente religiosa cree en Él. Estos individuos tratan el gran asunto de la fe en Dios como una creencia religiosa, ¿acaso no son incrédulos? ¿Acaso no son no creyentes? Perseguir la verdad requiere experimentar muchos procesos. Tiene un lado simple y, asimismo, un lado complejo. Sencillamente, primero debemos buscar la verdad y practicar y experimentar las palabras de Dios en todo lo que sucede a nuestro alrededor. Luego, te resultará cada vez más evidente que hay muchísima verdad que necesitas obtener y perseguir en tu fe en Dios, y que la verdad es muy práctica y es vida. Dios salva a la humanidad para que esta pueda obtener la verdad como vida. Toda la humanidad creada debe aceptar la verdad como vida, no solo aquellos que realizan sus deberes, que son líderes y obreros o que sirven a Dios. Las palabras de Dios van dirigidas a toda la humanidad, y Él le habla a toda esta. Por tanto, todos los seres creados —toda la humanidad— deben aceptar las palabras de Dios y la verdad, buscar la verdad en todas las cosas, y luego practicar según los principios-verdad para que puedan practicar la verdad y someterse a ella. Si solo los líderes y los obreros tuvieran la obligación de practicar la verdad, esto sería completamente contrario a la intención de Dios, porque la verdad que Él expresa está dirigida a toda la humanidad y se expresa con el propósito de salvarla, no solo para salvar a unas pocas personas. Si así fuera, las palabras expresadas por Dios tendrían poco sentido. ¿Ya tenéis una senda de búsqueda de la verdad? ¿Qué es lo primero que hay que practicar al perseguir la verdad? Ante todo, debéis comer y beber más las palabras de Dios, escuchar más sermones y enseñanzas, y orar y buscar más al enfrentar las cosas. Cuando os hayáis dotado de más verdades, cuando crezcáis rápidamente y tengáis estatura, podréis realizar vuestro deber, asumir algo de trabajo y soportar algunas pruebas y tentaciones. En ese momento notaréis que realmente habéis comprendido y recibido algunas verdades, y percibiréis que las palabras de Dios son toda la verdad, que son las verdades más necesarias para que la humanidad corrupta alcance la salvación, y que son precisamente la verdad de la vida otorgada por el único Creador.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La importancia y la senda de perseguir la verdad

Palabras diarias de Dios  Fragmento 379

Si las personas desean ser salvadas cuando creen en Dios, lo fundamental es si tienen o no corazones temerosos de Dios, si Él ocupa o no un lugar en su corazón, así como si son capaces o no de vivir ante Dios y mantener una relación normal con Él. Lo esencial es si las personas son capaces o no de practicar la verdad, y alcanzar la sumisión a Dios. Tales son la senda y las condiciones para ser salvadas. Si tu corazón no es capaz de vivir ante Dios, si no oras a menudo a Dios y no tienes comunicación con Él y pierdes la relación normal con Dios, nunca serás salvado, pues has bloqueado la senda de la salvación. Si no tienes ninguna relación con Dios, estás caminando por una senda condenada a la perdición. Si Dios no está en tu corazón, simplemente afirmar que tienes fe y creer en Dios de manera nominal es inútil. No importa cuán dotado seas, cuántas palabras y doctrinas seas capaz de predicar o cuánto hayas sufrido debido a tu fe en Dios, es inútil. Mientras Dios no tenga lugar en tu corazón, no temas a Dios y no puedas poner en práctica ni la más mínima parte de la verdad, entonces, no importa cómo creas en Dios, es inútil, y Él dice: “Apártate de Mí, malhechor”. Tal persona es catalogada de malhechor porque no puede practicar la verdad y no tiene un corazón temeroso de Dios. Y así, aunque hayas creído en Dios durante muchos años, no tienes nada que ver con Él; Dios dice que eres un no creyente y una persona malvada, y Él no es tu Señor ni tu Dios. Aunque reconozcas que Dios tiene soberanía sobre todo, y que es el Creador, no adoras a Dios y no te sometes a Su soberanía. Sigues a Satanás y los diablos; solo Satanás y los diablos son tus señores. Si, en todas las cosas, confías en ti mismo, y sigues tu propia voluntad, si confías en que tu porvenir está en tus propias manos, entonces en lo que crees es en ti mismo. Aunque pretendas creer y reconocer a Dios, Él no te reconoce. No tienes relación con Él, y por eso estás destinado a ser finalmente desdeñado por Dios, a ser castigado y descartado por Él; Dios no salva a gente como tú. Las personas que creen verdaderamente en Dios son aquellas que lo aceptan como el Salvador, que aceptan que Él es la verdad, el camino y la vida, y que son capaces de entregarse sinceramente para Él y hacer el deber de un ser creado. Lo que experimentan es la obra de Dios; lo que practican son Sus palabras y la verdad; y la senda que recorren es la de perseguir la verdad. Son personas que se someten a la soberanía y los arreglos de Dios y que siguen Su voluntad. Solo creyendo en Dios de esta manera puedes ser salvo; de lo contrario, serás condenado. Si, en su fe en Dios, las personas albergan pensamientos ilusorios y siempre se aferran a sus propias nociones y figuraciones vagas, ¿pueden obtener la verdad? ¿Pueden alcanzar finalmente la salvación? De ninguna manera. Cuando las personas creen en Dios, deben comer y beber Sus palabras, deben aceptar la verdad, creer en Él según Sus requerimientos y ser capaces de experimentar la obra de Dios, con lo cual logran la sumisión a Sus orquestaciones y arreglos; solo entonces pueden alcanzar la salvación. Hagas lo que hagas, no debes albergar pensamientos ilusorios y creer en Dios solo para obtener bendiciones; eso es engañar a Dios y hacer tratos con Él, y solo te arruinará. Compartir este tema es muy importante para las personas, ¿no es así? Esto es una llamada de atención para vosotros.

Ahora que habéis oído estos sermones, ya deberíais entender la verdad y tener claro lo que conlleva la salvación. Da igual lo que le gusta a la gente, lo que busca o lo que le apasiona, nada de esto es importante. Lo más importante es aceptar la verdad. En definitiva, ser capaz de obtener la verdad es lo más importante, y lo que puede permitirte alcanzar el temor de Dios y evitar el mal es la senda correcta. Si has creído en Dios durante varios años y siempre te has centrado en la búsqueda de cosas que no tienen relación con la verdad, entonces tu fe no tiene nada que ver con ella, y nada que ver con Dios. Puedes afirmar que crees en Dios y lo reconoces verbalmente, pero Él no es tu Señor, no es tu Dios; no aceptas la soberanía de Dios sobre tu porvenir, no te sometes a todo lo que Dios instrumenta para ti y no reconoces el hecho de que Él es la verdad. En este caso, tus esperanzas de salvación se han hecho añicos. Si no te embarcas en la senda de la búsqueda de la verdad, caminas por la senda de la destrucción. Si todo lo que persigues, en lo que te concentras, por lo que oras y lo que pides, se basa en las palabras de Dios y en lo que Dios pide, y si tienes cada vez más la sensación de que te estás sometiendo y adorando al Creador, y sientes que Dios es tu Señor, tu Dios, si estás cada vez más contento de someterte a todo lo que Dios orquesta y dispone para ti, y si tu relación con Él es cada vez más estrecha, y cada vez más normal, y si tu amor a Dios es cada vez más puro y verdadero, entonces tus quejas y malentendidos sobre Dios, y tus deseos extravagantes hacia Él serán cada vez menos, y habrás alcanzado por completo el temor de Dios y el evitar el mal, lo que significa que ya habrás puesto el pie en la senda de la salvación. Aunque caminar por la senda de la salvación viene acompañado de la disciplina, la poda, el juicio y el castigo de Dios, y estos te hacen sufrir mucho dolor, este es el amor de Dios que te llega. Si, en tu fe en Dios, solo buscas bendiciones, estatus, fama y provecho, y nunca eres disciplinado, podado o juzgado y castigado —a pesar de tener una vida cómoda, tu corazón se aleja cada vez más de Dios, pierdes la relación normal que tenías con Él y no estás dispuesto a aceptar Su escrutinio, pues quieres ser tu propio amo —, todo esto demuestra que la senda que recorres no es la correcta. Si experimentas la obra de Dios por un tiempo y tienes un sentido creciente de cómo la humanidad está tan profundamente corrompida, y es tan propensa a oponerse a Dios, y si te da miedo que llegue un día en que hagas algo que se oponga a Dios y lo ofendas y seas abandonado por Él, y por lo tanto sientes que nada es más espantoso que resistirse a Dios, entonces tendrás un corazón temeroso de Dios. Sentirás que, cuando la gente cree en Dios, no debe alejarse de Él; si se aleja de Dios, si se aleja de Su disciplina y de Su juicio y castigo, entonces esto equivale a perder la protección y el cuidado de Dios, a perder Sus bendiciones, y todo habrá terminado para la gente; solo podrán volverse cada vez más depravados y serán capaces de resistirse a Dios mientras creen en Él, tal como lo hace la gente del mundo religioso, y así se habrán convertido en anticristos. Si puedes darte cuenta de esto, orarás a Dios: “¡Dios! Por favor, júzgame y castígame. En todo lo que hago, te ruego que me escrutes. Si hago algo que vulnera la verdad y va en contra de Tus intenciones, júzgame y castígame severamente, no puedo estar sin Tu juicio y castigo”. Esta es la senda correcta por la que deben caminar las personas en su fe en Dios. Así que mide según este estándar: ¿Os atrevéis a decir que habéis puesto un pie en la senda de la salvación? No os atrevéis porque todavía no os habéis convertido en uno de aquellos que persiguen la verdad, en muchas cosas, no buscáis la verdad y no sois capaces de aceptar y someteros a ser podados, lo que demuestra que estáis muy lejos de caminar por la senda de la salvación. ¿Es fácil poner un pie en la senda de la salvación si no eres alguien que persigue la verdad? En realidad, no lo es. Si las personas no han experimentado el juicio y el castigo de Dios, si no han experimentado la disciplina, la reprensión, y la poda de Dios, entonces no es fácil que se conviertan en alguien que persigue la verdad, y por consiguiente, es muy difícil que pongan un pie en la senda de la salvación. Si, después de escuchar estas palabras, sabes que son la verdad, pero aún no has puesto un pie en la senda de perseguir la verdad y alcanzar la salvación, y no consideras esto como algo grave, pues te parece que, tarde o temprano, llegará el día en que lo hagas —no hay apuro—, entonces ¿qué clase de perspectiva es esta? Cuando tienes tal punto de vista, estás en problemas, y te será difícil poner un pie en la senda de la salvación. Así que, ¿qué tipo de determinación debes tener para ser capaz de poner un pie en esta senda? Debes decir: “¡Ah! En este momento todavía no he puesto un pie en la senda de la salvación; esto es bastante peligroso. Dios dice que las personas deben vivir ante Él en todo momento, y que deben orar más, y que sus corazones deben estar en paz y no ser impulsivos; así que debería empezar a poner todo esto en práctica ahora mismo”. Practicar de esta manera es entrar en el camino correcto de la fe en Dios; así de sencillo. ¿Qué clase de personas son las que escuchan las palabras de Dios y luego van y las ponen en práctica? ¿Son personas buenas? Lo son, son personas que aman la verdad. ¿Qué clase de personas son si, después de escuchar las palabras de Dios, permanecen insensibles, indiferentes, inflexibles, si tratan las palabras de Dios con ligereza y hacen oídos sordos y miran para otro lado? ¿Acaso no son personas atolondradas? La gente siempre pregunta si hay algún atajo para salvarse cuando se cree en Dios. Yo os digo que no y luego os hablo de esta sencilla senda, pero después de oírla no la ponéis en práctica, lo cual es una muestra de que no reconocéis una cosa buena cuando la oís. ¿Pueden salvarse tales personas? Aunque queda alguna esperanza para ellos, no es mucha; la salvación será muy difícil. Puede haber un día en que se despierten del sueño, en que piensen para sus adentros: “Ya no soy joven, y no he atendido a mis deberes correspondientes mientras creía en Dios durante todos estos años. Dios requiere que la gente viva ante Él en todo momento, y yo no he vivido ante Él. Debo darme prisa y orar”. Si entran en razón en su corazón y comienzan a atender sus correspondientes deberes, entonces no es demasiado tarde. Pero no lo dejéis para demasiado tarde; si esperáis hasta tener setenta u ochenta años, y vuestro cuerpo os está fallando y ya no os queda energía, ¿acaso no será demasiado tarde para perseguir la verdad? Si invertís los mejores años de vuestra vida en cosas sin sentido, y acabáis posponiendo o perdiendo la búsqueda de la verdad, que es lo más importante de todo, ¿acaso no es eso extremadamente estúpido? ¿Hay algo más insensato? Muchas personas conocen bien el camino verdadero y, sin embargo, esperan hasta el futuro para aceptarlo y perseguirlo: son todos unos necios. No saben que perseguir la verdad requiere décadas de esfuerzo antes de poder obtener la vida. Será demasiado tarde para arrepentirse si desperdician el mejor momento para ser salvados.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo con temor a Dios se puede recorrer la senda de la salvación

Palabras diarias de Dios  Fragmento 380

Como líder de la iglesia, no solo has de aprender a usar la verdad para resolver los problemas, también tienes que aprender a descubrir y cultivar a las personas con talento, a quienes de ninguna manera debes envidiar ni reprimir. Practicar de esta manera es beneficioso para la obra de la iglesia. Si puedes cultivar a algunos que persigan la verdad para que cooperen contigo y hagan bien cada punto del trabajo y, al final, todos tienen testimonios vivenciales, entonces eres un líder u obrero acorde al estándar. Si eres capaz de manejar todas las cosas según los principios, entonces estás siendo devoto. Algunas personas siempre temen que otros sean mejores que ellas o estén por encima de ellas, que otros obtengan reconocimiento mientras a ellas se les pasa por alto, y esto lleva a que ataquen y excluyan a los demás. ¿Acaso no es eso envidiar a las personas con talento? ¿No es egoísta y despreciable? ¿Qué tipo de carácter es este? Es un carácter cruel. Aquellos que solo piensan en los intereses propios, que solo satisfacen sus deseos egoístas sin pensar en nadie más ni considerar los intereses de la casa de Dios tienen un carácter malo y no le agradan a Dios. Si realmente puedes tener consideración por las intenciones de Dios, podrás tratar a otras personas de manera equitativa. Si recomiendas a una buena persona y permites que se forme y haga un deber, con lo que la casa de Dios gana así a un individuo talentoso, ¿no facilitará eso tu trabajo? ¿No serás entonces devoto en tu deber? Se trata de una buena obra ante Dios, es el mínimo de conciencia y razón que deben poseer aquellos que sirven como líderes. Aquellos capaces de poner en práctica la verdad pueden aceptar el escrutinio de Dios en las cosas que hacen. Cuando aceptes el escrutinio de Dios, tu corazón se enderezará. Si solo haces las cosas para que otros las vean, siempre quieres ganarte los elogios y la admiración de los demás y no aceptas el escrutinio de Dios, ¿sigue estando Dios en tu corazón? Estas personas no tienen un corazón temeroso de Dios. No hagas siempre las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no tengas en cuenta tu orgullo, reputación y estatus, y no consideres tus intereses personales. Ante todo, debes considerar los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu prioridad. Debes ser considerado con las intenciones de Dios y, sobre todo, contemplar si ha habido impurezas en la ejecución de tu deber, si has sido devoto, has realizado tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has estado pensando de todo corazón en tu deber y en la obra de la iglesia. Debes meditar sobre estas cosas. Si piensas en ellas con frecuencia y logras comprenderlas, te será más fácil hacer bien tu deber. La única excepción es si tu calibre es bajo, tu experiencia es superficial o no eres lo bastante experto en tu ocupación profesional; esto lleva a que surjan algunos errores o deficiencias en tu labor e impide que se logren buenos resultados, pero ya estás haciendo todo lo posible. No estás actuando para satisfacer tus propios deseos egoístas ni preferencias. Por el contrario, tienes en consideración a todos los respectos la obra de la iglesia y los intereses de la casa de Dios. Aunque puede que no estés logrando buenos resultados con tu deber, has enderezado tu corazón; si además puedes buscar la verdad para resolver los problemas en tu deber, entonces cumplirás con el estándar al hacerlo y, al mismo tiempo, entrarás en la realidad-verdad. Entonces, poseerás testimonio.

Algunas personas creen en Dios pero no persiguen la verdad. Siempre viven por la carne, codiciando los placeres carnales y satisfaciendo siempre sus propios deseos egoístas. Independientemente de cuántos años lleven creyendo en Dios, jamás entrarán en la realidad-verdad. Esta es la marca de haber causado vergüenza a Dios. Dices: “No he hecho nada para resistirme a Dios. ¿Cómo le he causado vergüenza?”. Todas tus ideas y todos tus pensamientos son perversos. Todas las intenciones, objetivos y motivos que están detrás de lo que haces, así como todas las consecuencias de tus acciones, satisfacen a Satanás, te convierten en su hazmerreír y permiten que obtenga algo de ti. No has dado en absoluto el testimonio que deberías dar como cristiano. Perteneces a Satanás. Causas vergüenza al nombre de Dios en todas las cosas y no posees un testimonio auténtico. ¿Recordará Dios las cosas que has hecho? Al final, ¿qué conclusión sacará Dios acerca de todas tus acciones, tus comportamientos y los deberes que has hecho? ¿Acaso no debe salir algo de eso, algún tipo de declaración? En la Biblia, el Señor Jesús dice: “Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘Jamás os conocí; apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad’” (Mateo 7:22-23). ¿Por qué dijo esto el Señor Jesús? ¿Por qué muchos de los que predicaban, expulsaban demonios y hacían tantos milagros en el nombre del Señor se convirtieron en malhechores? Porque no aceptaron las verdades expresadas por el Señor Jesús, no cumplieron Sus mandamientos y no albergaban amor por la verdad en su corazón. Solo querían canjear el trabajo que habían hecho, las penurias que habían padecido y los sacrificios que habían hecho por el Señor para obtener las bendiciones del reino de los cielos. Con esto, estaban tratando de hacer un trato con Dios y de usarlo y engañarlo, por lo que el Señor Jesús sintió aversión por ellos, que los odiaba y los condenaba como malhechores. Hoy en día, la gente está aceptando el juicio y el castigo de las palabras de Dios, pero algunos todavía buscan reputación y estatus, y siempre desean distinguirse del resto; siempre quieren ser líderes y obreros para poder ganar reputación y estatus y así ser capaces de disfrutar de los beneficios del estatus. Aunque todos dicen que creen en Dios y lo siguen, y que renuncian a cosas y se esfuerzan por Dios, hacen sus deberes para obtener fama, provecho y estatus, y siempre tienen sus propios planes. No son sumisos ni leales a Dios, van por ahí desbocados haciendo cosas malas sin reflexionar en absoluto sobre sí mismos, y así se convierten en malhechores. Dios aborrece a esta gente malvada y no la salva. ¿Cuál es el estándar según el cual las acciones y el comportamiento de una persona se juzgan como buenos o malvados? El de que en sus pensamientos, revelaciones y acciones posean o no el testimonio de poner la verdad en práctica y de vivir la realidad-verdad. Si no tienes esta realidad ni vives esto, sin duda, eres un malhechor. ¿Cómo considera Dios a los malhechores? Para Dios, tus pensamientos y tus acciones externas no dan testimonio por Él, no humillan a Satanás ni lo derrotan; en cambio, causan vergüenza a Dios, están llenos de las marcas de deshonrarlo. No estás dando testimonio de Dios, no te estás gastando para Él y no estás cumpliendo tus responsabilidades y obligaciones en aras de Dios, sino que más bien estás actuando para ti mismo. ¿Qué significa “para ti mismo”? Siendo precisos, significa “para Satanás”. Así que, al final, Dios dirá: “Apartaos de mí, los que practicáis la iniquidad”. A ojos de Dios, tus acciones no se verán como buenas obras, se considerarán hechos malvados. No solo no obtendrán la aprobación de Dios, además serán condenadas. ¿Qué espera obtener alguien con una fe así en Dios? ¿Acaso esta fe no se quedaría en nada al final?

Para todos los que hacen un deber, da igual lo profundo o superficial que sea su entendimiento de la verdad, la práctica más sencilla para entrar en la realidad-verdad es pensar en los intereses de la casa de Dios en todo momento, desprendiéndose de sus propios deseos egoístas, de las intenciones, motivos, orgullo y estatus personales, así como poniendo los intereses de la casa de Dios en primer lugar; esto es lo mínimo que deben hacer. Si una persona que lleva a cabo un deber ni siquiera puede hacer esto, entonces ¿cómo se puede decir que está llevando a cabo su deber? Esto no es llevar a cabo el propio deber. Primero debes pensar en los intereses de la casa de Dios, ser considerado con las intenciones de Dios y tener en cuenta la obra de la iglesia. Antepón estas cosas a todo; solo después de eso puedes pensar en la estabilidad de tu estatus o en cómo te consideran los demás. Divididlo en dos pasos, haciendo una pequeña concesión. ¿No sentís que esto facilita un poco las cosas? Si practicas así durante un tiempo, llegarás a sentir que satisfacer a Dios no es algo difícil. Además, si puedes cumplir con tus responsabilidades, tus obligaciones y tu deber; dejar a un lado tus deseos egoístas, intenciones y motivos; tener en consideración las intenciones de Dios; y poner en primer lugar los intereses de la casa de Dios, el trabajo de la iglesia y el deber que se supone que debes realizar, entonces, después de experimentar así durante un tiempo, sentirás que comportarse de esta manera es bueno, que la gente debería vivir de manera honesta y franca, y que no deberían llevar una existencia pusilánime, sórdida y vulgar, sino que deberían ser íntegros y rectos. Sentirás que esta es la imagen que una persona debería vivir. Poco a poco, disminuirá tu deseo de satisfacer tus propios intereses. Ahora mismo, independientemente de cuánto tiempo llevéis creyendo en Dios, vuestra entrada y experiencia de las lecciones que atañen a perseguir la verdad, practicarla y entrar en la realidad-verdad carecen de profundidad, y no tenéis auténtica experiencia en ellas, así que no podéis producir un testimonio verdadero. Ahora os he contado este sencillo enfoque: comenzad practicando de esta manera, y cuando llevéis un tiempo haciéndolo, vuestro estado interno comenzará a transformarse sin que os deis cuenta. Pasará de ese estado ambivalente, en el que ni tienes mucho interés por creer en Dios ni sientes gran aversión por ello, a un estado en que te parecerá bueno creer en Dios y ser honesto y en el que te interesa ser honesto y crees que vivir de esta manera tiene sentido y provee sustento. Te sentirás arraigado, en paz y con gozo en tu corazón. En eso se convertirá tu estado. Es el estado resultante de haberos desprendido de vuestras intenciones, intereses y deseos egoístas. Ese es el resultado. Este se produce, en parte, a consecuencia de la cooperación humana y, en parte, de la obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no obra sin la cooperación de la gente.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando las actitudes corruptas

Palabras diarias de Dios  Fragmento 381

¿Qué sabéis sobre los cambios en el carácter? Los cambios en el carácter y en la conducta son diferentes en esencia y los cambios en la práctica también lo son; todos ellos son distintos en esencia. La mayoría de las personas ponen un énfasis especial en su comportamiento dentro de su fe en Dios y, como resultado, se producen ciertos cambios en su comportamiento. Después de empezar a creer en Dios, dejan de fumar y beber y ya no riñen con los demás, pues prefieren aguantar incluso si eso significa sufrir una pérdida. Experimentan algunos cambios de comportamiento. Algunas personas, después de llegar a creer en Dios, se centran en comer y beber Sus palabras, llegan a entender algunas verdades, experimentan la obra del Espíritu Santo y sienten un gran disfrute en su corazón, y por lo tanto están dispuestas a entregarse para Dios e incluso son capaces de renunciar a cualquier cosa y sufrir cualquier dificultad. Pero, si después de creer en Dios durante varios años, las personas sistemáticamente no persiguen la verdad, entonces, dado que no ha habido ningún cambio en su carácter-vida, inevitablemente continúan cometiendo los mismos errores. No solo no logran desechar su carácter satánico, sino que este se vuelve aún peor. Confían en su antigüedad para competir por el poder y el provecho, codician el dinero de la iglesia y se vuelven envidiosas cada vez que ven a alguien más aprovechándose de la casa de Dios, con la única esperanza de asegurarse mayores beneficios para sí mismas; se convierten en parásitos y alimañas dentro de la casa de Dios. Como resultado, algunas se convierten en falsos líderes y anticristos, y son reveladas y descartadas. ¿Y qué demuestran estos hechos? Los meros cambios de comportamiento son insostenibles; si no hay un cambio en el carácter-vida de las personas, tarde o temprano se mostrarán tal como son. Esto se debe a que los cambios de comportamiento tienen su origen en el fervor y, además de esto, el Espíritu Santo está haciendo alguna obra en este momento, por lo que a las personas les resulta extremadamente fácil ser fervientes o exhibir algo de bondad por un corto tiempo. Como dicen los no creyentes: “Hacer una buena obra es fácil; lo difícil es llevar toda una vida de buenas obras”. ¿Por qué las personas son incapaces de hacer cosas buenas durante toda su vida? Porque, por naturaleza, son perversas, egoístas y corruptas. El comportamiento de una persona está dirigido por su naturaleza; cualquiera que sea la naturaleza de esa persona, esas son sus revelaciones naturales y solo lo que revela naturalmente representa su naturaleza. La simulación no puede durar. Cuando Dios obra para salvar al hombre, no lo hace para adornarlo con un buen comportamiento; el propósito de la obra de Dios es transformar el carácter de las personas, cambiarlas hasta los huesos y convertirlas en personas nuevas. El juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios sobre el hombre sirven todos para cambiar su carácter de modo que pueda lograr la sumisión y la lealtad a Dios y llegue a adorarlo de verdad. Este es el resultado que Dios quiere lograr en Su obra, y también es el objetivo de la obra de Dios. Comportarse bien no es lo mismo que someterse a Él, y mucho menos equivale a ser compatible con Cristo. Los cambios de conducta se basan en la doctrina y nacen del fervor; no se basan en el verdadero conocimiento de Dios ni en la verdad, y menos aún se apoyan en la guía del Espíritu Santo. Aunque hay ocasiones en las que las personas son esclarecidas o guiadas en cierto modo por el Espíritu Santo, esto no es una revelación de su vida. No han entrado todavía en las realidades-verdad y su carácter-vida no ha cambiado en absoluto. Por muy buena que sea la conducta de una persona, no demuestra que se someta a Dios ni que ponga en práctica la verdad. Los cambios en la conducta no representan un cambio en el carácter-vida y no pueden considerarse revelaciones de vida.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Palabras diarias de Dios  Fragmento 382

Sin importar cuántas buenas obras lleve a cabo una persona, no significa que posea las realidades-verdad. Practicar la verdad y actuar según los principios es lo que significa poseer las realidades-verdad. Temer a Dios y evitar el mal es lo que significa poseer las realidades-verdad. Algunas personas son entusiastas, pueden hablar sobre doctrina, observar los preceptos y hacer muchas cosas buenas, pero lo único que se puede decir de ellas es que poseen un poco de humanidad. Aquellos que pueden hablar sobre doctrina y siempre observan los preceptos no necesariamente pueden practicar la verdad. Aunque lo que dicen es correcto y suena a que no tiene problemas, no tienen nada que decir en lo que respecta a la esencia de la verdad. Por tanto, por mucha doctrina que alguien pueda decir, no significa que comprenda la verdad, y por mucha doctrina que entienda, no puede resolver ningún problema. Todos los teóricos religiosos pueden explicar la Biblia, pero al final, todos caen porque no aceptan nada de la verdad que Dios ha expresado. Las personas que han experimentado un cambio en su carácter son diferentes; han comprendido la verdad, poseen discernimiento en todos los asuntos, saben cómo actuar de acuerdo con las intenciones de Dios, con el principio-verdad, cómo hacer para satisfacer a Dios, y entienden la naturaleza de la corrupción que revelan. Cuando sus propias ideas y nociones se revelan, son capaces de discernir y rebelarse contra la carne. Así es como se manifiesta un cambio en el carácter. La principal manifestación de la gente que ha experimentado un cambio en el carácter es que las personas han llegado a comprender claramente la verdad, y cuando llevan a cabo las cosas, ponen en práctica la verdad con relativa precisión y su corrupción no se revela tan a menudo. Generalmente, aquellos cuyo carácter ha cambiado parecen ser particularmente razonables y tener discernimiento y, debido a su entendimiento de la verdad, no revelan tanta sentenciosidad ni arrogancia. Pueden desentrañar y discernir gran parte de la corrupción que se ha revelado en ellos, así que no dan pie a la arrogancia. Son capaces de tener una comprensión exacta de cuál es su lugar, qué deberían hacer a fin de que se los considere personas con razón, cómo acatar sus deberes, qué decir y qué no decir, así como qué decir y qué hacer a qué personas. Así pues, las personas cuyo carácter ha cambiado son relativamente razonables y solo tales personas viven verdaderamente una semejanza humana. Al entender la verdad, pueden hablar y contemplar los asuntos de acuerdo con la verdad, y en todo lo que hacen actúan con principios, no sujetas a la influencia de ninguna persona, acontecimiento o cosa, tienen su propio punto de vista y pueden mantener los principios-verdad. Su carácter es relativamente estable, no son cambiantes, e independientemente de las circunstancias en las que se encuentren, saben cómo hacer bien su deber y cómo actuar de una manera que satisfaga a Dios. Aquellos cuyo carácter ha cambiado no están centrados en qué hacer externamente para que los demás piensen bien de ellos; en su corazón tienen claro qué hacer para satisfacer a Dios. Por tanto, desde fuera puede parecer que no son tan entusiastas o que no han hecho muchas cosas importantes, pero todo lo que hacen tiene sentido, es valioso y da resultados reales. Aquellos cuyo carácter ha cambiado poseen sin duda muchas realidades-verdad y esto puede confirmarse por sus perspectivas sobre las cosas y sus principios de acción. Los que no han obtenido la verdad no han logrado absolutamente ningún cambio en su carácter-vida. ¿Cómo se logra exactamente una transformación de carácter? Satanás ha corrompido profundamente a los seres humanos, todos se oponen a Dios y todos tienen la naturaleza de resistirse a Dios. La salvación del hombre por parte de Dios significa convertir a aquellos que tienen la naturaleza de la resistencia a Dios y que pueden oponerse a Él en los que pueden someterse a Dios y temerlo. Esas son las personas cuyas actitudes han cambiado. No importa lo corrupta que sea una persona o cuántas actitudes corruptas posea, mientras pueda aceptar la verdad, aceptar el juicio y el castigo de Dios y aceptar diversas pruebas y refinamientos, tendrá una verdadera comprensión de Dios, y al mismo tiempo será capaz de ver claramente su propia esencia-naturaleza. Cuando se conozca verdaderamente a sí misma, será capaz de odiarse a sí misma y a Satanás, y estará dispuesta a rebelarse contra este y someterse por completo a Dios. Una vez que una persona tenga esta determinación, perseguirá la verdad. Cuando una persona tiene un conocimiento verdadero de Dios, cuando su carácter satánico ha sido purificado y las palabras de Dios se han arraigado en su interior, se han convertido en su vida y en la base de su existencia, cuando puede vivir según las palabras de Dios y ha cambiado completamente y se ha convertido en una persona nueva, entonces y solo entonces ha experimentado un cambio en el carácter-vida. Un cambio en el carácter no significa tener una humanidad madura y curtida ni que las personas parezcan tener un carácter más manso que antes: pasar de haber sido arrogantes anteriormente a ser capaces de hablar con razón ahora, o pasar de no haber escuchado a nadie antes a ser capaces de escuchar a los demás un poco ahora. No se puede decir que tales cambios externos sean cambios en el carácter. Por supuesto, los cambios en el carácter sí incluyen tales manifestaciones, pero el ingrediente fundamental es que la vida interior de una persona ha cambiado. Esto se debe enteramente a que las palabras de Dios y la verdad se han arraigado dentro de ella, han llegado a reinar en su interior y se han convertido en su vida. Su visión de las cosas también ha cambiado. Puede ver el mundo y a la humanidad con claridad. Puede desentrañar por completo cómo Satanás corrompe a la humanidad, cómo el gran dragón rojo se opone a Dios y cuál es su esencia. Puede odiar en su corazón al gran dragón rojo y a Satanás, y puede volverse completamente hacia Dios y seguirlo. Esto significa que su carácter-vida ha cambiado y ha sido ganada por Dios. Los cambios en el carácter-vida son fundamentales, mientras que los cambios en el comportamiento son superficiales. Solo aquellos que han logrado cambios en el carácter-vida son los que han obtenido la verdad, y solo ellos han sido ganados por Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Palabras diarias de Dios  Fragmento 383

La transformación del carácter propio no es un cambio en la conducta, ni un cambio externo fingido, ni una transformación temporal producto del entusiasmo. Por muy buenos que sean estos cambios, no pueden sustituir a la transformación en el carácter-vida. La razón de todo esto es que estos cambios externos pueden lograrse mediante el esfuerzo humano, pero la transformación en el carácter-vida no puede lograrse únicamente mediante el esfuerzo propio. Para lograrlo se requiere experimentar el juicio, el castigo, las pruebas y el refinamiento de Dios, así como la perfección del Espíritu Santo. Aunque las personas que creen en Dios muestran algún comportamiento bueno, ni una sola de ellas se somete y ama de verdad a Dios ni puede seguir Su voluntad. ¿A qué se debe esto? La razón es que esto requiere una transformación en el carácter-vida, y un mero cambio en el comportamiento dista mucho de ser suficiente. Un cambio de carácter significa que tienes conocimiento y experiencia de la verdad, y que esta se ha convertido en tu vida, que puede dirigir y dominar tu vida y todo lo que tiene que ver contigo. Esto es una transformación en tu carácter-vida. Solo las personas que poseen la verdad como vida son aquellas cuyo carácter ha cambiado. En el pasado, puede que hubiera algunas verdades que no pudieras poner en práctica cuando las comprendiste, pero ahora puedes practicar cualquier aspecto de la verdad que comprendas sin obstáculos ni dificultad. Cuando practicas la verdad, te sientes lleno de paz y felicidad, pero si no puedes practicar la verdad, sientes dolor y tu conciencia se ve perturbada. Puedes practicar la verdad en todo, vivir según las palabras de Dios y tener una base para vivir. Esto significa que has cambiado tu carácter. Ahora puedes desprenderte fácilmente de tus nociones e imaginaciones, tus preferencias y búsquedas carnales, y aquellas cosas de las que antes no podías desprenderte. Sientes que las palabras de Dios son realmente buenas y que practicar la verdad es lo mejor que puedes hacer. Esto significa que tu carácter ha cambiado. Cambiar el propio carácter parece muy sencillo, pero en realidad es un proceso que implica muchas experiencias. Durante este periodo, las personas necesitan soportar mucho sufrimiento, tienen que someter el propio cuerpo y rebelarse contra su carne, también necesitan soportar el sufrimiento del juicio, el castigo, la poda, las pruebas y el refinamiento, y además necesitan experimentar muchos fracasos y caídas, y soportar el sufrimiento de las luchas y el tormento internos. Solo después de estas experiencias, las personas pueden tener cierta comprensión de su propia naturaleza, pero una cierta comprensión no produce de inmediato un cambio completo. Tienen que pasar por un largo proceso de pruebas, refinamiento y poda, y necesitan buscar y practicar continuamente la verdad; solo entonces serán capaces de despojarse poco a poco de sus actitudes corruptas. Por eso se necesita toda una vida para cambiar el carácter propio. Por ejemplo, si revelas corrupción en un asunto, ¿puedes practicar inmediatamente la verdad cuando te das cuenta de ello? No, no puedes. En esta etapa de entendimiento, otros te podan, y luego tu entorno te obliga a actuar de acuerdo con los principios-verdad. A veces, sigues sin resignarte a hacerlo y te dices a ti mismo: “¿Tengo que hacerlo así? ¿Por qué no puedo hacerlo como quiero? ¿Por qué siempre se me pide que practique la verdad? No quiero hacer esto, ¡no tengo la energía para ello!”. Experimentar la obra de Dios requiere pasar por el siguiente proceso: de ser reacio a practicar la verdad, a practicarla de buena gana; de la negatividad y la debilidad, a la fortaleza y a la capacidad de rebelarse contra la carne. Cuando las personas llegan a un determinado punto de experiencia y luego pasan por algunas pruebas, refinamiento y al final llegan a comprender las intenciones de Dios y algunas verdades, en ese momento estarán en cierto modo felices y dispuestas a actuar de acuerdo con los principios-verdad. Al inicio, las personas practican la verdad con cierta reticencia. Tomemos como ejemplo hacer con devoción los deberes propios: tienes cierta sumisión al realizar tus deberes, cierto conocimiento de lo que significa ser devoto a Dios y algo de entendimiento de la verdad, pero ¿cuándo podrás ser devoto por completo y hacer tus deberes tanto de palabra como de obra? Esto requerirá un proceso. Durante este proceso podrías padecer muchas dificultades. Tal vez algunas personas te poden y otras te critiquen. Todo el mundo tendrá sus ojos puestos en ti, te escrutará, y será entonces cuando empieces a comprender que te equivocas, que eres tú quien está en falta, que es inaceptable la ausencia de devoción en la ejecución de tu deber y que no has de ser superficial. El Espíritu Santo te esclarecerá desde dentro y te reprochará cuando cometas un error. Durante este proceso, llegarás a comprender algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que tienes demasiadas impurezas, que albergas demasiados motivos personales y que tienes demasiados deseos extravagantes cuando haces tus deberes. Una vez que hayas entendido la esencia de estas cosas, si puedes ir delante de Dios en oración y tener un arrepentimiento verdadero, podrás purificarte de esas cosas corruptas. Si frecuentemente buscas la verdad de esta manera para resolver tus problemas reales, poco a poco pondrás los pies en la senda correcta de la fe; empezarás a tener verdaderas experiencias de vida y tus actitudes corruptas empezarán a purificarse poco a poco. Cuanto más se purifiquen tus actitudes corruptas, más se transformará tu carácter-vida.

Aunque ahora muchas personas están realizando sus deberes, en esencia, ¿cuántas los hacen saliendo del paso? ¿Cuántas personas pueden aceptar la verdad y hacer sus deberes según los principios-verdad? ¿Cuántas personas realizan sus deberes de acuerdo con los requisitos de Dios después de que su carácter haya cambiado? Al examinar más estas cosas, podrás saber si realmente cumples con el estándar al ejecutar tu deber, y también podrás notar claramente si ha cambiado tu carácter. No es sencillo lograr la transformación del propio carácter; no supone simplemente tener algunos cambios de conducta, adquirir algo de conocimiento de la verdad, saber hablar un poco sobre la experiencia propia con cada aspecto de la verdad ni hacer algunos cambios y volverse un poco sumiso después de haber sido disciplinado. Estas cosas no constituyen una transformación del carácter-vida. ¿Por qué digo esto? Aunque puede que hayas cambiado un poco, sigues sin someterte genuinamente. A veces puedes ser capaz de poner en práctica la verdad porque el entorno es adecuado o porque hay alguien supervisándote, y solo entonces eres capaz de someterte un poco. Además, cuando estás de buen humor y tu estado es normal, o cuando tienes la obra del Espíritu Santo, puedes practicar la verdad. Pero si estás en medio de una prueba —cuando estés sufriendo como Job durante una prueba o cuando te enfrentes a la prueba de la muerte—, ¿seguirás siendo capaz de practicar la verdad y mantenerte firme en el testimonio? ¿Serás capaz de decir algo como lo que dijo Pedro: “Incluso si muriese después de conocerte, ¿cómo podría no hacerlo gustoso y feliz?”? ¿Qué valoraba Pedro? Lo que Pedro valoraba era la sumisión, y consideraba que el conocimiento de Dios era lo más importante, por lo que fue capaz de someterse hasta la muerte. La transformación en el carácter no se produce de la noche a la mañana; se necesita toda una vida de experiencia para lograrlo. Comprender la verdad es un poco más fácil, pero ser capaz de practicarla en diversos contextos es difícil. ¿Por qué siempre hay algunas dificultades al practicar la verdad, mientras que no hay ninguna cuando uno se guía por su propia voluntad? Esto demuestra que cuando las personas practican la verdad, siempre son perturbadas por sus actitudes corruptas; tiene poco que ver con el entorno externo. Por tanto, la mayor dificultad de las personas para practicar la verdad son sus propias actitudes corruptas. No importa qué clase de dificultad sea, está directamente relacionada con las actitudes corruptas de uno; las dificultades se deben todas a que sus actitudes corruptas están actuando y causando obstáculos. Así, para practicar la verdad, es esencial rebelarse contra la carne y contra las actitudes corruptas de uno; se requiere que las personas sufran y paguen un precio antes de poder poner en práctica la verdad. Si no tuvieran actitudes corruptas, no tendrían que sufrir y pagar un precio para practicar la verdad. ¿Acaso no es un hecho evidente? A veces puede parecer que pones en práctica la verdad, pero, en realidad, la naturaleza de tus actos no es la de practicarla. Al seguir a Dios, mucha gente es capaz de dejar de lado su familia y profesión y realizar el deber y, por tanto, cree estar practicando la verdad. Sin embargo, jamás son capaces de ofrecer un testimonio vivencial genuino. ¿Qué sucede aquí exactamente? Evaluados según las nociones humanas, parecen estar practicando la verdad, pero Dios no reconoce que lo que están haciendo sea practicarla. Esto se debe a que todo lo que hacen no es para satisfacer a Dios, sino para obtener bendiciones y recompensas. Si las cosas que haces están adulteradas por tus motivos personales, entonces eres propenso a desviarte de los principios y no se puede decir que estés practicando la verdad; esto es solo un tipo de conducta. Estrictamente hablando, este tipo de conducta tuya probablemente será condenada por Dios; Él no la aprobará ni la recordará. Una mayor disección de su esencia y origen mostrará que provienen de la naturaleza de Satanás. Esto entonces te convierte en un malhechor, y esta conducta tuya constituye resistirse a Dios. Desde una perspectiva humana, quizás algunas personas que no tienen discernimiento dirán: “Esto no constituye hacer el mal, ni constituye causar trastornos y perturbaciones, y no ha causado ningún daño. Lo que se dijo e hizo también parece lógico y razonable”. Pero lo que las personas no pueden desentrañar es que las adulteraciones y los motivos dentro de ellas son elementos malvados, por lo que sus acciones sí constituyen acciones malvadas y sí constituyen resistirse a Dios. Por lo tanto, deberías determinar si ha habido un cambio en tu carácter y si estás poniendo en práctica la verdad usando las palabras de Dios y viendo los motivos que están detrás de tus acciones. No depende de si tus actos se adecúan a las imaginaciones e ideas humanas o se adaptan a tus gustos; no depende de estas cosas. Más bien, depende de que Dios diga si eres conforme o no a Sus intenciones, si tus acciones poseen o no la realidad-verdad y si cumplen o no con Sus estándares requeridos. Evaluarte en función de los requisitos de Dios es lo único exacto. La transformación del carácter y la práctica de la verdad no son tan fáciles y sencillas como las personas imaginan. ¿Entendéis esto ahora? ¿Tenéis alguna experiencia con esto? Cuando se trata de la esencia de este asunto, puede que no la entendáis; vuestra entrada ha sido excesivamente superficial. Corréis de acá para allá todo el día, desde el amanecer hasta el anochecer, os levantáis temprano y os acostáis tarde, pero no habéis logrado la transformación de vuestro carácter-vida ni podéis captar lo que es la transformación del carácter. Esto significa que vuestra entrada es demasiado superficial, ¿no es cierto? Independientemente de cuánto tiempo llevéis creyendo en Dios, puede que no percibáis las cosas esenciales y profundas de la transformación del carácter. ¿Puede decirse que vuestro carácter ha cambiado? ¿Cómo sabes si Dios te aprueba o no? Como mínimo, te sentirás excepcionalmente firme en tu corazón con respecto a todo lo que haces, sentirás que el Espíritu Santo te guía, te esclarece y obra en ti cuando realizas tus deberes, cuando llevas a cabo cualquier obra en la casa de Dios, o en tu vida diaria. Serás capaz de ver de qué manera tus acciones se corresponden con las palabras de Dios, cumplirán con los principios-verdad y, una vez que hayas experimentado las cosas hasta cierto grado, sentirás que lo que hiciste en el pasado fue relativamente adecuado. No obstante, si después de experimentar las cosas durante un tiempo, sientes que algunas de las cosas que hiciste en el pasado no fueron adecuadas, y estás insatisfecho con ellas y sientes que no concordaban con la verdad, esto demuestra que todo lo que hiciste fue en resistencia a Dios. Demuestra que tu servicio estuvo lleno de rebeldía, de resistencia y de formas de obrar humanas, así como que has fracasado por completo a la hora de lograr cambios en el carácter.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Lo que se debe saber sobre el cambio de carácter

Palabras diarias de Dios  Fragmento 384

A la hora de determinar si las personas pueden someterse a Dios o no, el aspecto clave es si tienen deseos extravagantes o motivaciones ocultas hacia Él. Si las personas siempre están haciéndole exigencias a Dios, eso demuestra que no le son sumisas. Sin importar lo que te suceda, si no lo aceptas de parte de Dios y no buscas la verdad, y si siempre razonas a tu favor y sientes que solo tú tienes la razón, y si incluso eres capaz de dudar de que Dios es la verdad y la justicia, entonces tendrás problemas. Esas personas son las más arrogantes y más rebeldes hacia Dios. La gente que siempre le exige a Dios no puede someterse de veras a Él. Si le haces exigencias a Dios, esto prueba que estás intentando hacer un trato con Él, que estás eligiendo tu propia voluntad y actuando conforme a ella. Esto es traicionar a Dios y estar desprovisto de sumisión. Ponerle exigencias a Dios es, en sí mismo, estar desprovisto de razón; si creyeras de verdad que Él es Dios, no te atreverías a ponerle exigencias —algo para lo cual de todos modos no estás cualificado—, ya sean razonables o no. Si de verdad crees en Dios y crees que Él es Dios, únicamente lo adorarás y te someterás a Él: no hay otra opción. La gente de hoy no se limita a tomar sus propias decisiones, sino que incluso le pide a Dios que actúe según su propia voluntad. No solo eligen no someterse a Dios, sino que incluso le piden a Dios que se someta a ellos. ¿No es esto totalmente carente de razón? Por lo tanto, si no hay verdadera fe dentro de una persona ni convicción sustancial, nunca podrá obtener la aprobación de Dios. Cuando la gente es capaz de ponerle menos exigencias a Dios, tiene más fe y sumisión verdaderas y su razón es relativamente normal. Ocurre a menudo que, cuanto más inclinadas están las personas a discutir, más difícil es lidiar con ellas. No solo ponen muchas exigencias, sino que cuando se les da un dedo, se toman el brazo. Cuando están satisfechas en un aspecto, presentan exigencias en otro. Tienen que estar satisfechas en todos los aspectos y, de no ser así, empiezan a quejarse y renuncian y dejan que todo se caiga a pedazos. Tras hacer eso, se sienten en deuda y tienen remordimiento, lloran lágrimas amargas y quieren morir. ¿De qué sirve esto? ¿Acaso no son poco razonables y constantemente molestas? Esta serie de problemas tiene que resolverse a partir de su carácter corrupto, la raíz de todo esto. Si tienes un carácter corrupto y no lo resuelves, si esperas a tener problemas o causar un desastre para resolverlo, ¿cómo puedes compensar este perjuicio? ¿No sería como a buenas horas, mangas verdes? Para resolver completamente el problema de tu carácter corrupto, debes buscar la verdad para resolverlo cuando surge por primera vez. Debes resolver el carácter corrupto en su estado incipiente, con lo que te asegurarás así de no hacer nada malo y evitarás futuros problemas. Si un carácter corrupto se arraiga y se convierte en las ideas o el punto de vista de una persona, podrá conducirla a actuar en función de él. Por tanto, la autorreflexión y el autoconocimiento consisten principalmente en descubrir las propias actitudes corruptas y buscar rápidamente la verdad para resolverlas. Debes saber qué cosas hay en tu naturaleza, qué te gusta, qué buscas y qué quieres obtener. Debes diseccionar estas cosas de acuerdo con las palabras de Dios para ver si están en consonancia con Sus intenciones y de qué manera son falaces. Una vez que entiendas estas cuestiones, debes resolver el problema de tu razón anormal, es decir, el problema de tu irrazonabilidad y tu implacable molestia. Este problema no tiene que ver solo con tu carácter corrupto, sino que también atañe al asunto de si eres o no una persona de razón. Especialmente en asuntos donde la fama, el provecho y el estatus están involucrados, cuando las personas se dejan llevar por la fama y el provecho, su razón se vuelve anormal; es como si algo hubiera fallado en sus nervios. Este es también el defecto fatal de las personas. Algunas sienten que tienen cierto calibre y algunos dones, y siempre quieren ser líderes y sobresalir, así que le piden a Dios que las use. Si Dios no las usa, dicen: “¿Cómo puede Dios no verme con buenos ojos? Dios, si me usas para hacer algo importante, ¡te prometo que me esforzaré por Ti!”. ¿Es correcta esta clase de intención? Es bueno esforzarse por Dios, pero hay motivaciones detrás de su voluntad de hacerlo. Lo que aman es el estatus, y esto es en lo que se centran. Solo cuando las personas son capaces de ser de veras sumisas, de seguir a Dios de todo corazón sin que les importe que Él les utilice o no, y de esforzarse por Dios sin que les importe si tienen estatus o no, se puede considerar que poseen razón y son sumisas a Dios. Está bien que la gente esté dispuesta a esforzarse por Dios, y Dios está dispuesto a utilizarlas, pero si no están dotadas de la verdad, Dios no tiene forma de utilizarlas. Si la gente está dispuesta a esforzarse por la verdad y a cooperar, debe haber una etapa preparatoria. Solo después de que las personas comprendan la verdad y puedan someterse realmente a Dios, Él podrá utilizarlas formalmente. Esta etapa de formación es esencial. Todos los líderes y obreros de hoy en día se encuentran en esta etapa de formación. Cuando tengan experiencia de vida y puedan abordar los asuntos con principios, serán aptos para que Dios los utilice.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El hombre le pone demasiadas exigencias a Dios

Palabras diarias de Dios  Fragmento 385

La única actitud que un ser creado debe tener hacia el Creador es la sumisión, una sumisión incondicional. Esto es algo que algunas personas de hoy en día tal vez no puedan aceptar. Esto se debe a que su estatura es demasiado escasa y no tienen realidad-verdad. Si, cuando Dios hace cosas que están en desacuerdo con tus nociones, eres propenso a malinterpretar a Dios, incluso a rebelarte contra Él y traicionarlo, entonces estás lejos de poder someterte a Dios. Las personas, mientras las provee y riega la palabra de Dios, están de hecho luchando por un solo objetivo, que es en última instancia la capacidad de alcanzar la sumisión incondicional y absoluta a Dios; en este punto, tú, este ser creado, serás acorde al estándar. Algunas veces, Dios hace deliberadamente cosas que están en desacuerdo con tus nociones o que van en contra de tus deseos. Estas cosas pueden incluso parecer estar en desacuerdo con la verdad, no tener consideración hacia ti y no concordar con tus propios gustos. Tales cosas pueden resultarte difíciles de aceptar, puede que no seas capaz de entenderlas y, da igual cómo las analices, puede que te parezcan incorrectas y no seas capaz de aceptarlas, puede que sientas que, al hacer esto, Dios es por tanto irrazonable; pero, de hecho, Dios lo hace a propósito. Entonces, ¿cuál es el objetivo de Dios al hacer estas cosas? Probarte y revelarte para ver si eres o no capaz de buscar la verdad, si tienes o no verdadera sumisión a Dios. No busques una base para todo lo que Dios hace y exige ni preguntes por qué. Tratar de presentar tus argumentos a Dios no sirve de nada. Simplemente has de afirmar que Dios es la verdad y ser capaz de someterte absolutamente. Mientras afirmes que Dios es tu Creador y tu Dios, solo esto es más elevado que cualquier razonamiento, más elevado que cualquier sabiduría mundana, más alto que cualquier moral, ética, conocimiento, filosofía o cultura tradicional humanos; más elevado, incluso, que los sentimientos, la lealtad y el llamado amor humanos. Es más elevado que todo. Si no puedes ver esto claramente, tarde o temprano llegará un día en el que te ocurra algo y caigas. En el mejor de los casos, te rebelarás contra Dios y tomarás algunos desvíos; si al final eres capaz de arrepentirte y reconocer la hermosura de Dios y la importancia en ti de Su obra, entonces todavía tendrás esperanza de salvación, pero si caes por culpa de esto y no eres capaz de volver a levantarte, no te quedará esperanza. Ya sea que Dios juzgue, castigue o maldiga a las personas, todo ello es para salvarlas y no hace falta tener miedo. ¿Qué hay realmente que temer? Deberías temer que Dios diga: “Te desdeño”. Si Dios dice esto, estás en problemas. Eso significa que Dios no te salvará, que no tendrás esperanza de salvación en absoluto. Por eso, al aceptar la obra de Dios, la gente debe entender las intenciones de Dios. Hagas lo que hagas, no te enredes en las palabras cuando se trata de las palabras de Dios, diciendo: “El juicio y el castigo están bien, pero la condena, la maldición y la destrucción, ¿acaso no significan que todo ha terminado para mí? Entonces, ¿por qué debería ser yo siquiera un ser creado? Así que no lo voy a ser y Tú ya no serás mi Dios”. Si rechazas a Dios y no te mantienes firme en tu testimonio, entonces Dios puede en verdad abandonarte. ¿Tenéis este entendimiento? No importa cuánto tiempo la gente haya creído en Dios, no importa cuántos caminos hayan recorrido, cuánto trabajo hayan hecho o cuántos deberes hayan realizado, todo lo que han hecho durante este tiempo ha sido la preparación para una sola cosa. ¿Qué cosa es esa? Se han estado preparando para al final tener una sumisión absoluta a Dios, una sumisión incondicional. ¿Qué significa “incondicional”? Significa que no presentas tus justificaciones ni hablas de tus propias razones objetivas, que no regateas por nada. Como ser creado, no eres digno de justificarte ni de ponerle condiciones a Dios. Cuando regateas con Dios, te has equivocado de lugar y, cuando intentas presentarle tus argumentos, también te has equivocado de lugar. No discutas con Dios, no intentes siempre averiguar la razón, insistiendo en entender antes de poder someterte; si no entiendes, no te someterás. Cuando haces esto, te has equivocado de lugar, en cuyo caso tu sumisión a Dios no es absoluta; es una sumisión relativa y condicional. Los que condicionan su sumisión a Dios, ¿acaso son personas que se someten realmente a Dios? ¿Tratas a Dios como Dios? ¿Adoras a Dios como el Creador? Si no lo haces, entonces Dios no te reconoce. ¿Qué debes experimentar para alcanzar sumisión absoluta e incondicional a Dios? ¿Y cómo debes experimentarlo? Por un lado, las personas deben aceptar el juicio y el castigo de Dios, y deben aceptar ser podadas. Además, han de aceptar la comisión de Dios y, en el transcurso de su deber, han de perseguir la verdad, comprender los diversos aspectos de la verdad relacionados con la entrada en la vida y alcanzar la comprensión de las intenciones de Dios. A veces, esto queda por encima del calibre de las personas y carecen de la perspicacia para alcanzar el entendimiento de la verdad; solo pueden entender un poco al confiar en compartir con otros y aprender lecciones mediante las diversas situaciones dispuestas por Dios. Pero debes ser consciente de que has de tener un corazón sumiso a Dios, no debes tratar de presentarle tus argumentos o ponerle condiciones; todo cuanto Dios hace es lo que debe hacerse. Como Dios es el Creador y tú eres un ser creado, debes tener una actitud de sumisión y no deberías preguntar siempre la razón de por qué suceden las cosas ni plantear condiciones. Si ni siquiera tienes la más básica actitud de sumisión e incluso eres propenso a especular sobre Dios, a guardarte de Él o a pensar en tu corazón: “Tengo que ver si Él realmente me va a salvar y si Dios es realmente justo. Todo el mundo dice que Dios es amor; pues bien, debo comprobar si de verdad hay amor en las acciones de Dios respecto a mí, si realmente son amor”, si escrutas constantemente si lo que Dios hace está en consonancia con tus nociones y gustos, o incluso con lo que tú crees que es la verdad, entonces estás asumiendo la posición equivocada y te encuentras en problemas; es probable que ofendas el carácter de Dios. La verdad de la sumisión es crítica y ninguna verdad se puede explicar completa y claramente en solo un par de frases; todas las verdades se relacionan con los diversos estados y la diferente corrupción de las personas. La entrada en la realidad-verdad no puede alcanzarse en uno o dos, o tres o cinco años. Requiere experimentar muchas cosas, experimentar mucho del juicio y el castigo de las palabras de Dios, además de mucha poda. Tan solo cuando finalmente alcances la capacidad de practicar la verdad, tu búsqueda de la verdad resultará efectiva, y solo entonces poseerás la realidad-verdad. Solo los que la poseen cuentan con verdadera experiencia.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Palabras diarias de Dios  Fragmento 386

Mientras experimentas la obra de Dios, por más veces que hayas fallado, tropezado, sido podado o puesto en evidencia, estas cosas no son malas. Independientemente de cómo hayas sido podado —si ha sido por parte de los líderes, obreros o hermanos o hermanas—, siempre es bueno. Debes recordar que, por mucho que sufras, en realidad te estás beneficiando. Cualquier persona con experiencia puede dar fe de ello. Sí o sí, la poda o la revelación son siempre cosas buenas. No son una condena. Son la salvación de Dios y la mejor oportunidad para que llegues a conocerte. Puede causar un punto de inflexión en tu experiencia de vida. Sin ello, no tendrás ni la oportunidad, ni las condiciones, ni el contexto para alcanzar un entendimiento de la verdad de tu corrupción. Si entiendes realmente la verdad y eres capaz de desenterrar las cosas corruptas ocultas en las profundidades de tu corazón, si puedes discernirlas con claridad, entonces eso es bueno, eso ha resuelto un problema importante de entrada en la vida, y supone un gran beneficio para la transformación de carácter. Poder conocerte realmente es la mejor oportunidad para que pases por una transformación profunda y te conviertas en una nueva persona; es la mejor oportunidad de que tengas una nueva vida. Cuando realmente te conozcas, podrás ver que, cuando la verdad se convierte en la vida de alguien, es algo realmente precioso, y tendrás sed de la verdad, la practicarás y entrarás en la realidad. ¡Esto es algo verdaderamente grandioso! Si puedes aprovechar esta oportunidad y reflexionar sinceramente sobre ti mismo y obtener un conocimiento genuino de ti mismo cuando falles o caigas, entonces en medio de la negatividad y la debilidad podrás volver a levantarte. Cuando hayas cruzado este umbral, podrás dar un gran paso adelante y entrar en la realidad-verdad.

Si crees en la soberanía de Dios, entonces tienes que creer que las cosas que suceden diariamente, sean buenas o malas, no ocurren al azar. No es que alguien esté siendo deliberadamente duro contigo o teniéndote en la mira; todo esto está dispuesto y orquestado por Dios. ¿Por qué orquesta Dios todas estas cosas? No es para desenmascararte por quién eres ni para ponerte en evidencia y descartarte; ponerte en evidencia no es la meta final. La meta consiste en perfeccionarte y salvarte. ¿Cómo te perfecciona Dios? ¿Y cómo te salva? Comienza por hacerte consciente de tus propias actitudes corruptas, y hacer que conozcas tu esencia-naturaleza, tus deficiencias y tus carencias. Solo si conoces estas cosas y tienes un entendimiento de ellas puedes perseguir la verdad y, gradualmente, despojarte de tus actitudes corruptas. Esto es Dios que te está brindando una oportunidad. Esta es la misericordia de Dios. Tienes que saber aprovechar esta oportunidad. No debes sentir resistencia hacia Dios, ser desafiante con Él ni malinterpretarlo. En particular, cuando te enfrentas con las personas, los acontecimientos y las cosas que Dios dispone a tu alrededor, no sientas constantemente que no son como desearías que fueran, no desees escapar constantemente de ellos ni te quejes siempre de Dios y tampoco lo malinterpretes. Si estás haciendo esas cosas constantemente, entonces no estás experimentando la obra de Dios y te resultará muy difícil entrar en la realidad-verdad. Sin importar con lo que te encuentres que no puedas comprender del todo o que te resulte difícil, debes aprender a someterte. Primero debes acudir ante Dios y orar más. De esa manera, antes de que te des cuenta, ocurrirá un cambio en tu estado interno y podrás buscar la verdad para resolver el problema. Así, podrás experimentar la obra de Dios. Mientras esto ocurre, la realidad-verdad será forjada dentro de ti y así es como avanzarás y pasarás por una transformación en el estado de tu vida. Una vez que hayas pasado por este cambio y poseas esta realidad-verdad, tendrás estatura, y cuando tengas estatura, tendrás vida. Si alguien vive siempre basándose en actitudes satánicas corruptas, entonces no importa cuánto entusiasmo o impulso tenga, de todos modos no puede considerarse que tenga estatura o vida. Cuando Dios obra en cada persona, sin importar cuál sea Su método, qué clase de personas, acontecimientos y cosas use para que le rindan servicio o el tipo de tono que tengan Sus palabras, Él solo tiene una meta final: salvarte. ¿Y cómo te salva Dios? Cambiándote. Entonces, ¿cómo podrías no sufrir un poco? Vas a tener que sufrir un poco. Este sufrimiento puede implicar muchas cosas. Primero, las personas sufren cuando aceptan el juicio y el castigo de las palabras de Dios. Cuando las palabras de Dios son demasiado duras y explícitas, las personas malinterpretan a Dios, incluso desarrollan nociones, y también sufren un poco. A veces Dios suscita un entorno alrededor de las personas para revelar su corrupción y hacer que reflexionen y se conozcan a sí mismas, y entonces también sufren un poco. En ocasiones, cuando se las poda y se las expone directamente, las personas sufren. Resolver un carácter corrupto es como someterse a una cirugía: no se puede obtener ningún resultado sin sufrir. Si cada vez que te podan, y cada vez que un entorno te revela, esto conmueve tu corazón y te da impulso, lo que te incita a buscar la verdad y a reflexionar sobre ti mismo, a llegar a conocer tu corrupción y tu rebeldía, y a arrepentirte verdaderamente ante Dios; si experimentas las cosas de esta manera, entrarás en la realidad-verdad y tendrás estatura. Si cada vez que te sometes a la poda y se te pone en evidencia en un entorno, no sientes ningún tipo de dolor o incomodidad y no sientes nada y no te presentas ante Dios para buscar Sus intenciones ni oras ni buscas la verdad, ¡entonces eres muy insensible! Si no lees las palabras de Dios y no intentas reflexionar sobre la verdad, y mucho menos buscas la verdad cuando te enfrentas a cualquier situación, y no existe la más mínima conciencia o respuesta dentro de tu espíritu, igual que un muerto, entonces Dios ya no obrará en ti. Él dirá: “Esta persona es demasiado insensible y su corrupción es demasiado profunda. No importa cómo se la controle, se la pode o se la discipline, de alguna manera sigue sin estimular su corazón ni despertar su espíritu. No es probable que se salve”. Supón que Dios dispone ciertos entornos, personas, acontecimientos y cosas para ti; o Él te poda y aprendes lecciones de esto; aprendes a venir ante Dios, a buscar la verdad y, sin que te des cuenta, eres esclarecido e iluminado y obtienes la verdad; experimentas cambios en estos entornos, obtienes algo y haces progresos, y comienzas a tener un poco de entendimiento de la intención de Dios y dejas de quejarte. Esto significa que te has mantenido firme en medio de las pruebas de estos entornos y soportado la prueba. En ese caso, habrás superado este obstáculo. ¿Cómo considerará Dios a aquellos que resisten la prueba? Él dirá que tienen un corazón sincero; dirá que pueden soportar este tipo de sufrimiento, que aman la verdad de corazón y desean obtenerla. Si Dios te evalúa de esta manera, ¿acaso no eres alguien con estatura? ¿No tienes entonces vida? Y ¿cómo se obtiene esta vida? ¿Te la concede Dios? Dios provee para ti de varias maneras y utiliza a varias personas, acontecimientos y cosas para formarte. Es como si Dios te estuviera dando personalmente de comer y beber, entregándote en persona varios tipos de alimentos para que comas hasta hartarte y los disfrutes; solo entonces puedes crecer y permanecer fuerte. Así es como debes experimentar y comprender estas cosas; esto es lo que significa someterse a todo lo que viene de Dios. Debes tener una actitud sumisa y aprender a buscar la verdad. No debes buscar causas externas ni culpar constantemente a otros por tus problemas ni buscar defectos en las personas; debes entender las intenciones de Dios. Visto desde fuera, podría parecer que algunas personas tienen opiniones acerca de ti o prejuicios contra ti, pero no debes ver estas cosas de esa manera. Si ves las cosas desde este punto de vista, lo único que harás es intentar discutir y no podrás obtener nada. Deberías ver las cosas de una forma objetiva y aceptar todo de parte de Dios. Cuando veas las cosas de esta manera, te resultará fácil someterte a la obra de Dios, y serás capaz de buscar la verdad y captar las intenciones de Dios. Una vez que tu punto de vista y tu estado mental se corrijan, podrás obtener la verdad. Entonces, ¿por qué no hacerlo de buena gana? ¿Por qué eres desafiante? Si dejaras de ser desafiante, obtendrías la verdad. Si eres desafiante, no obtendrás nada y, además, entristecerás a Dios y lo decepcionarás. ¿Por qué se decepcionará Dios? Porque no aceptas la verdad, no tienes esperanza de salvación, y Dios no puede ganarte. ¿Cómo no va a estar decepcionado? Cuando no aceptas la verdad, esto es igual a rechazar la comida que Dios te ha ofrecido personalmente. Dices que no tienes hambre y no la necesitas; una y otra vez, Dios te aconseja que comas, pero aun así no quieres. Prefieres pasar hambre. Crees estar saciado cuando, en realidad, no tienes absolutamente nada. Las personas así carecen de razón y son muy sentenciosas, en verdad no reconocen una cosa buena cuando la ven, son las más pobres y penosas de todas.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Para ganar la verdad, uno debe aprender lecciones de las personas, los acontecimientos y las cosas cercanos

Palabras diarias de Dios  Fragmento 387

En su trabajo, los líderes y obreros de la iglesia deben prestar atención a dos principios: uno es realizar su trabajo exactamente según los principios estipulados en los arreglos del trabajo, no vulnerar esos principios y no tener figuraciones ni trabajar de acuerdo con sus propias ideas. En todo lo que hagan deben considerar la obra de la iglesia y siempre anteponer los intereses de la casa de Dios. Otra cosa, que es la más crucial, es que en todas las cosas deben prestar atención a seguir la guía del Espíritu Santo y actuar siguiendo estrictamente las palabras de Dios. Si incluso pueden ir en contra de la guía del Espíritu Santo e incluso hacer cosas tercamente según sus propias ideas y figuraciones, entonces sus acciones constituirán una resistencia de lo más grave contra Dios. Darles la espalda con frecuencia al esclarecimiento y a la guía del Espíritu Santo conducirá a un callejón sin salida. Si pierden la obra del Espíritu Santo, no podrán trabajar, e incluso si apenas se las arreglan para hacer un poco de trabajo, no dará ningún resultado. Estos son los dos principios fundamentales que deben acatar los líderes y obreros mientras trabajan: uno es llevar a cabo su trabajo exactamente de acuerdo con los arreglos del trabajo de lo Alto, así como actuar de acuerdo con los principios que han sido dispuestos por lo Alto; el otro es seguir la guía del Espíritu Santo que está dentro de ellos. Una vez captados estos dos principios, no tenderán a cometer errores en su trabajo. Vuestra experiencia en la realización del trabajo de la iglesia sigue siendo limitada, y vuestro trabajo está muy adulterado por vuestras propias ideas. En ocasiones, no entendéis el esclarecimiento o la dirección del Espíritu Santo de vuestro interior; en otras ocasiones, parecéis entenderlo, pero es fácil que lo paséis por alto. Siempre tenéis vuestras propias figuraciones y especulaciones en vuestro interior, y actuáis como creéis apropiado, sin prestar atención a los deseos del Espíritu Santo en absoluto. Seguís por completo vuestras propias ideas y dejáis a un lado cualquier esclarecimiento del Espíritu Santo. Tales situaciones ocurren con frecuencia. La guía interna del Espíritu Santo no es sobrenatural; de hecho, es muy normal. Es decir, en lo profundo de tu corazón, sientes que esta es una manera apropiada de actuar, y que es la mejor manera. Este pensamiento es en realidad bastante claro; no se te ocurrió a ti y a veces no entiendes del todo por qué deberías actuar de esa manera. A menudo, esto no es otra cosa que el esclarecimiento del Espíritu Santo. Esto les sucede con mayor frecuencia a las personas con experiencia. No importa cómo el Espíritu Santo esclarezca o guíe a la gente, las personas normales pueden sentirlo hasta cierto punto en su corazón; si no completamente, al menos pueden sentir una parte de ello. Todos saben que esto no es resultado del pensamiento humano, sino más bien un sentimiento dentro de su corazón: de repente entienden, tienen una senda a seguir y obtienen claridad. Se dan cuenta de que actuar de cierta manera es lo mejor y no saben por qué les gusta actuar de esa manera. Esto puede provenir del Espíritu Santo. Las ideas de una persona a menudo provienen de su pensamiento, y todas están adulteradas por la voluntad propia; siempre piensa en cómo algo la beneficia y en las ventajas que ofrece. Cada acción que las personas se proponen conlleva estas cosas. La guía del Espíritu Santo, sin embargo, de ninguna manera contiene tales adulteraciones. Es necesario prestar mucha atención a la guía o al esclarecimiento del Espíritu Santo; sobre todo en cuestiones clave, debes estar atento para captarlo. Las personas a las que les gusta usar el cerebro y actuar según sus propias ideas son las más propensas a ignorar tal guía o esclarecimiento. Los líderes y obreros que son acordes al estándar son personas que poseen la obra del Espíritu Santo, que están atentas a Su obra en todo momento, y que se someten al Espíritu Santo, tienen un corazón temeroso de Dios, son consideradas con Sus intenciones y se esfuerzan por perseguir la verdad. Para cumplir tu deber y dar testimonio de Dios adecuadamente, deberías reflexionar a menudo sobre cuánta intención y adulteración personales hay en el desempeño de tu deber, cuáles de tus pensamientos y puntos de vista se originan en tus propias ideas, cuáles nacen del esclarecimiento del Espíritu Santo y cuáles están de acuerdo con las palabras de Dios. Debes reflexionar constantemente, y en todas las circunstancias, sobre si tus palabras y acciones son conformes a la verdad. Practicar constantemente de esta manera te pondrá en el camino correcto de servir a Dios. Es necesario poseer las realidades-verdad para llevar a cabo un servicio a Dios de manera que esté de acuerdo con Sus intenciones. Solo después de haber entendido la verdad pueden las personas tener la capacidad de discernir y reconocer lo que emerge de sus propias ideas y lo que emerge de las motivaciones humanas. Son capaces de reconocer las impurezas humanas y lo que significa actuar según la verdad. Solo después de que sean capaces de discernir, es posible garantizar que puedan poner la verdad en práctica y estar en total concordancia con las intenciones de Dios. Sin entender la verdad es imposible que las personas practiquen el discernimiento. Una persona atolondrada podría creer en Dios durante toda su vida sin saber lo que significa que se revele su propia corrupción o resistirse a Dios, ya que no entiende la verdad; ese pensamiento ni siquiera existe en su mente. La verdad está fuera del alcance de las personas de un calibre demasiado bajo; por mucho que se les hable de ella, todavía no la entienden. Estas personas están atolondradas. En su fe, la gente atolondrada no puede dar testimonio de Dios; simplemente puede contribuir un poco de mano de obra. Si los líderes y obreros pretenden cumplir bien con sus deberes, entonces su calibre no puede ser demasiado malo. Cuando menos, deben tener entendimiento espiritual y comprender las cosas con pureza, de modo que puedan comprender fácilmente la verdad y practicarla. La experiencia de algunas personas es demasiado superficial, por lo que a veces existen distorsiones en su comprensión de la verdad, y entonces son propensos a cometer errores. Cuando hay distorsiones en su comprensión, no están a la altura de la tarea de practicar la verdad. Cuando se producen distorsiones en el entendimiento de las personas, son propensas a seguir preceptos, y cuando los siguen, es fácil que cometan errores y no estén a la altura de la tarea de practicar la verdad. Cuando existen distorsiones en la comprensión, también es fácil que los anticristos los desorienten y los utilicen. Por lo tanto, las distorsiones en el entendimiento pueden llevar a muchos errores. En consecuencia, no solo no cumplirán bien con sus deberes, sino que también pueden extraviarse fácilmente, lo que perjudica la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios. ¿Qué valor tiene que alguien haga su deber de esta manera? Se han convertido simplemente en alguien que trastorna y perturba el trabajo de la iglesia. Además, es preciso aprender las lecciones de estos fracasos. Con el fin de realizar la obra que Dios encomienda, es necesario que los líderes y obreros capten estos dos principios: debes atenerte estrictamente a los arreglos del trabajo de lo Alto al hacer el deber, así como debes prestar atención y someterte a toda guía del Espíritu Santo, en concordancia con la palabra de Dios. Solo cuando se han captado estos dos principios puede ser el trabajo eficaz y satisfacerse las intenciones de Dios.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Palabras diarias de Dios  Fragmento 388

Pedro buscó conocerse a sí mismo y examinar lo que se había revelado en él a través del refinamiento de las palabras de Dios y dentro de las diversas pruebas que Dios le había proveído. Cuando de verdad llegó a conocerse a sí mismo, Pedro se dio cuenta de lo profundamente corruptos, inútiles e indignos de servir a Dios que son los humanos, y de que no merecen vivir delante de Él. Pedro se postró entonces ante Dios. Tras experimentar mucho las cosas de esta manera, al final Pedro llegó a sentir que: “¡Conocer a Dios es lo más preciado! Sería una lástima si muriese sin conocerlo. Conocer a Dios es lo más importante y lo más significativo que hay. Si el hombre no conoce a Dios, entonces no merece vivir, es igual que un animal y no tiene vida”. Para cuando la experiencia de Pedro había alcanzado este punto, él ya había logrado conocer su propia naturaleza y podía percibirla de una forma relativamente clara. Aunque no podía explicarlo con tanta claridad como las personas de hoy en día, Pedro efectivamente había llegado a este estado. Por consiguiente, caminar por la senda de perseguir la verdad y lograr ser perfeccionado por parte de Dios requiere conocer la propia naturaleza a partir de Sus palabras, así como conocer los diversos aspectos de la propia naturaleza y describirla con precisión en palabras, hablando clara y llanamente. Solo esto es conocerte verdaderamente a ti mismo, y solo así habrás alcanzado el resultado que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto todavía, pero afirmas conocerte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto entonces una simple fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres ante Dios, si has cumplido de verdad con los estándares de un ser humano o cuántos elementos satánicos sigues teniendo en ti. Todavía no tienes claro a quién perteneces y ni siquiera tienes autoconciencia; entonces, ¿cómo puedes poseer razón ante Dios? Cuando Pedro perseguía la vida, se centró en conocerse a sí mismo y transformar su carácter a lo largo de sus pruebas, y se esforzó por conocer a Dios. Al final, pensó: “Las personas deben perseguir el conocimiento de Dios en la vida; conocerlo es lo más crítico. Si no conozco a Dios, no podré descansar en paz cuando muera. Una vez que lo conozca, si Dios entonces me hiciera morir, me sentiría sumamente gratificado. No me quejaría en lo más mínimo y sentiría que toda mi vida ha sido plena”. Pedro no fue capaz de tener este conocimiento ni de llegar a este punto inmediatamente después de haber comenzado a creer en Dios; en cambio, atravesó muchísimas pruebas. Solo percibió el valor de conocer a Dios después de experimentar las cosas hasta cierto punto y llegar a conocerse a sí mismo por completo. Por tanto, la senda que Pedro tomó fue la de perseguir la verdad y la de obtener la vida y ser perfeccionado. Este era el aspecto en el que se centró su práctica específica principalmente.

En vuestra fe en Dios, ¿qué senda estáis tomando ahora? Si no persigues la vida y el conocimiento de ti mismo y de Dios tal como lo hizo Pedro, entonces no estás caminando por la senda de Pedro. En la actualidad, la mayoría de las personas se encuentran en este tipo de estado: Con el fin de ganar bendiciones, debo entregarme para Dios y pagar un precio por Él. Para obtener bendiciones, debo renunciar a todo por Dios; debo completar lo que Él me ha encomendado y debo hacer bien mi deber. Esto está impulsado por la intención de obtener bendiciones, y es enteramente con el propósito de conseguir recompensas de Él y ganar una corona por lo que se entregan para Dios. Tales personas no tienen la verdad en su corazón, y es seguro que meramente entienden unas pocas palabras y doctrinas y presumen dondequiera que van. Su senda es precisamente la de Pablo. Para tales personas, creer en Dios solo consiste en trabajar sin cesar. En su mente, es como si cuanto más trabajo hicieran, más lealtad a Dios demostraran tener y, sin duda, más satisfecho estará Él; es como si cuanto más trabajo hicieran, más merecieran que se les concediera una corona ante Dios, y mayores fueran las bendiciones que obtuvieran. Piensan que si pueden predicar, soportar el sufrimiento y sacrificar sus propias vidas por Cristo, y si pueden cumplir los deberes que Dios les ha encomendado, entonces serán aquellos que obtengan las mayores bendiciones y sin duda se les concederán coronas. Es exactamente lo que Pablo imaginó y buscó. Es la senda exacta por la que transitó y trabajó para servir a Dios bajo la guía de tales pensamientos. ¿Acaso esos pensamientos e intenciones no surgen de la naturaleza de Satanás? Es igual que los seres humanos mundanos, quienes creen que, mientras estén en la tierra, deben buscar el conocimiento y, después de obtenerlo, pueden destacar entre la multitud, convertirse en funcionarios y tener estatus. Piensan que, una vez que tienen estatus, pueden concretar sus ambiciones y llevar sus negocios y prácticas familiares a cierto nivel de prosperidad. ¿Acaso no siguen todos los no creyentes esta senda? Los que son dominados por esta naturaleza satánica solo pueden ser como Pablo en su fe. Ellos piensan: “Debo renunciar a todo para entregarme a dios. Debo ser devoto a dios y, al final, recibiré grandes recompensas y una gran corona”. Este es el mismo pensamiento que el de las personas mundanas que van detrás de las cosas mundanas; es exactamente igual y está impulsado por la misma naturaleza. Cuando las personas tienen ese tipo de naturaleza satánica, en el mundo perseguirán conocimiento, aprendizaje, estatus, y buscarán destacar entre la multitud. Si creen en Dios, buscarán obtener grandes coronas y grandes bendiciones. Si las personas no persiguen la verdad cuando creen en Dios, con toda seguridad tomarán esta senda. Este es un hecho que ninguna persona puede cambiar; es una ley natural. La senda que toman los que no persiguen la verdad es diametralmente opuesta a la de Pedro. ¿Qué senda estáis tomando todos ahora? Aunque quizás no hayas planeado tomar la senda de Pablo, tu naturaleza ha resuelto que camines por este camino, y vas en esa dirección a tu pesar. Aunque quieras pisar la senda de Pedro, si no tienes claro cómo hacerlo, entonces tomarás la senda de Pablo de manera involuntaria. Esta es la realidad de la situación. ¿Cómo exactamente hay que caminar por la senda de Pedro hoy en día? Si eres incapaz de distinguir entre las sendas de Pedro y Pablo o no las conoces en absoluto, por mucho que afirmes recorrer la senda de Pedro, no serán más que palabras vacías. En primer lugar, es necesario que tengas una idea clara de cuál es la senda de Pedro y cuál la de Pablo. Solo cuando entiendas realmente que la senda de Pedro es la senda de buscar la vida, y la única hacia la perfección, serás capaz de caminar por la senda de Pedro, buscar como él buscó, y practicar los principios que él practicó. Si no entiendes la senda de Pedro, la que transites de seguro será la de Pablo, porque no habrá otra senda para ti: no tendrás elección al respecto. A la gente que no entiende la verdad y no es capaz de perseguirla, le resultará difícil recorrer la senda de Pedro aunque tenga determinación. Se puede decir que la senda de la salvación y perfección es la gracia y el enaltecimiento que Dios os ha revelado ahora. Es Él quien os guía hacia la senda de Pedro. Sin la dirección y el esclarecimiento de Dios, nadie sería capaz de tomar el camino de Pedro, y la única opción sería descender por la senda de Pablo, siguiendo sus pisadas a la perdición. En aquel tiempo, Pablo no sintió que fuera erróneo caminar por ese camino. Creyó por completo que era correcto. No ganó la verdad y especialmente no pasó por una transformación de carácter. Creyó demasiado en sí mismo y sintió que no había el menor problema con creer de esa manera. Siguió hacia adelante lleno de confianza y con una total seguridad en sí mismo. Al final, nunca entró en razón. Siguió pensando que para él el vivir era cristo. Así, Pablo siguió por esa senda hasta el final y, cuando fue castigado en última instancia, todo acabó para él. La senda de Pablo no implicaba llegar a conocerse a sí mismo ni mucho menos la búsqueda de un cambio de carácter. Él nunca diseccionó su propia naturaleza, y no ganó conocimiento de lo que él era. Simplemente sabía que él era el máximo culpable de la persecución de Jesús. Pero no había tenido el más leve entendimiento de su propia naturaleza y, después de acabar su obra, Pablo pensó que estaba viviendo como Cristo y que debería ser recompensado. La obra que Pablo realizó fue simplemente un servicio prestado a Dios. Para Pablo personalmente, aunque recibió algunas revelaciones del Espíritu Santo, no había obtenido verdad ni vida alguna. Por tanto, Dios no lo salvó, sino que, en cambio, lo castigó. ¿Por qué se dice que la senda de Pedro es la senda a la perfección? Porque, en la práctica de Pedro, particularmente se enfocó en la vida, en buscar conocer a Dios y a sí mismo. A través de su experiencia de la obra de Dios, llegó a conocerse, obtuvo un entendimiento de los estados corruptos del hombre, aprendió de sus propios defectos y descubrió lo más valioso que las personas deben buscar. Fue capaz de amar a Dios con sinceridad, aprendió a corresponder a Dios, obtuvo alguna verdad y poseyó la realidad que Dios exige. De todas las cosas que Pedro dijo durante sus pruebas, se puede ver que era, en efecto, aquel con más entendimiento de Dios. Por haber llegado a entender tanta verdad de las palabras de Dios, su senda fue cada vez más resplandeciente y más conforme a las intenciones de Dios. De no haber tenido esta verdad, Pedro no habría sido capaz de seguir una senda tan correcta.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro

Palabras diarias de Dios  Fragmento 389

Pedro me fue devoto por muchos años, sin nunca refunfuñar ni tener un corazón quejoso; ni siquiera Job fue su igual y, a lo largo de los siglos, todos los santos han quedado muy por debajo de Pedro. Él no solo buscó conocerme, sino que también llegó a conocerme cuando Satanás llevaba a cabo sus artimañas. Y, así, los muchos años de servicio de Pedro para Mí cumplieron con Mis intenciones, y por esta razón nunca fue explotado por Satanás. Pedro aprendió de la fe de Job; sin embargo, también percibió claramente las deficiencias de este. Aunque Job tenía una fe inmensa, carecía de conocimientos de los asuntos en el reino espiritual, y, por tanto, pronunció muchas palabras que no correspondían a la realidad; esto demuestra que el conocimiento de Job siguió siendo superficial e incapaz de ser perfecto. Por lo tanto, Pedro siempre se concentró en tratar de captar los sentimientos dentro de su espíritu, y siempre prestó atención a “observar” la dinámica del reino espiritual. Como resultado, no solo fue capaz de adquirir una leve conciencia de Mis intenciones, sino que también logró un atisbo de las artimañas de Satanás. A causa de esto, tuvo mayor conocimiento de Mí que cualquier otro a lo largo de los siglos.

A partir de la experiencia de Pedro, no es difícil deducir que, si los seres humanos desean conocerme, tienen que enfocarse en intentar captar cuidadosamente lo que subyace dentro del espíritu, en lugar de “dedicar” cierta medida a Mí externamente; esto es algo secundario. Si tú no me conoces, entonces toda la fe, el amor y la lealtad de los que hablas no son más que ilusiones y pura espuma, y con seguridad te convertirás en alguien que fanfarronea en Mi presencia, pero no se conoce a sí mismo. Por lo tanto, una vez más serás atrapado por Satanás y te volverás incapaz de liberarte; te convertirás en hijo de la perdición y en objeto de destrucción. Sin embargo, si tratas Mis palabras con indiferencia, entonces sin duda te resistes a Mí. Esto es un hecho. Harías bien en mirar a través de la puerta del reino espiritual a los muchos y variados espíritus que Yo he castigado: ¿respecto de cuál de ellos no fue esto consecuencia de que tratara Mis palabras con negatividad e indiferencia y que no las aceptara? ¿Cuál de ellos no fue sarcástico respecto de Mis palabras? ¿Quién de ellos no intentó encontrar defectos en Mis palabras? ¿Quién entre ellos no usó Mis palabras como “armas defensivas” para “protegerse”? Ellos no buscaban conocerme a través de Mis palabras, sino que simplemente las usaban y jugaban con ellas como si fueran juguetes. Al hacer esto, ¿acaso no se estaban oponiendo a Mí directamente? ¿Quiénes son Mis palabras? ¿Quién es Mi Espíritu? Tantas veces os he formulado estas preguntas; sin embargo, ¿habéis alcanzado alguna vez una percepción más alta y clara sobre ellas? ¿Alguna vez las habéis experimentado de verdad? Os recuerdo una vez más: ¡Si no conocéis Mis palabras ni las aceptáis ni las ponéis en práctica, entonces, inevitablemente, os convertiréis en objetos de Mi castigo! ¡Con seguridad os convertiréis en víctimas de Satanás!

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las palabras de Dios al universo entero, Capítulo 8

Palabras diarias de Dios  Fragmento 390

Aunque muchas personas creen en Dios, pocas entienden qué significa creer en Él y cómo deberían actuar para ser conformes a Sus intenciones. Esto se debe a que, aunque las personas conocen la palabra “Dios” y expresiones como “la obra de Dios”, no conocen a Dios y, menos aún, Su obra. No es de extrañar, por tanto, que todos los que no conocen a Dios estén confundidos al creer en Él. Las personas no se toman en serio el creer en Dios, y esto se debe totalmente a que creer en Dios les es muy poco familiar; es demasiado extraño para ellas. De esta forma, no están para nada a la altura de los requisitos de Dios. Es decir, si las personas no conocen a Dios ni Su obra, no pueden ser aptas para que Él las use, y, menos aún, pueden satisfacer Sus intenciones. “Creer en Dios” significa creer que hay un Dios; este es el concepto más simple de la fe en Dios. Si vamos un paso más allá, creer que hay un Dios no es lo mismo que creer verdaderamente en Dios; más bien es una especie de fe simple con fuertes matices religiosos. Creer de verdad en Dios significa lo siguiente: sobre la base de creer que Dios es el Soberano de todas las cosas, uno experimenta Sus palabras y Su obra y, de este modo, se despoja de sus actitudes corruptas, satisface las intenciones de Dios y llega a conocerlo. Solo un proceso de esta clase puede llamarse “creer en Dios”. Sin embargo, las personas consideran a menudo que creer en Dios es un asunto muy simple y frívolo. Cuando creen en Dios de esta manera, el creer pierde su significado y, aunque pueden seguir creyendo hasta el final, jamás obtendrán Su aprobación, porque marchan por la senda equivocada. Aquellos que, a día de hoy, creen en Dios entre palabras y doctrinas huecas, siguen sin saber que carecen de la esencia de creer en Dios y que no pueden obtener Su aprobación. Aun así, oran para que Dios los bendiga con paz y suficiente gracia. Calmemos nuestro corazón y pensemos a conciencia: ¿puede ser que creer en Dios sea la cosa más fácil en la tierra? ¿Puede ser que creer en Dios no signifique nada más que recibir mucha gracia de Él? Las personas que creen en Dios sin conocerlo o que creen en Dios y, sin embargo, se oponen a Él, ¿son realmente capaces de satisfacer las intenciones de Dios?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Prefacio

Palabras diarias de Dios  Fragmento 391

¿Qué es lo que el hombre ha obtenido desde que empezó a creer en Dios? ¿Qué has llegado a conocer acerca de Él? ¿Cuánto has cambiado debido a tu creencia en Él? Actualmente, todos sabéis que la fe del hombre en Dios no es solo para la salvación del alma y el bienestar carnal ni para enriquecer su vida a través del amor a Dios, etc. Hoy por hoy, si amas a Dios por el bienestar carnal o el placer momentáneo, aunque al final tu amor por Él alcance su plenitud y no pidas nada más, este amor que buscas sigue estando adulterado y no le resulta agradable a Dios. Aquellos que usan el amar a Dios para enriquecer su existencia apagada y llenar un vacío en su corazón son los que codician comodidades, no quienes realmente buscan amar a Dios. Este tipo de amor es forzado, es la búsqueda de gratificación mental y Dios no lo necesita. ¿Qué clase de amor es entonces el tuyo? ¿Por qué amas a Dios? ¿Cuánto amor verdadero por Dios existe ahora dentro de ti? El amor de la mayoría de vosotros es de la misma clase del que se mencionó antes. Esta clase de amor solo puede mantener la situación actual; no puede alcanzar la inmutabilidad ni arraigarse en el hombre. Este tipo de amor es solo como una flor que florece y se marchita sin dar frutos. En otras palabras, después de que hayas amado a Dios una vez de esa forma, si no hay nadie que te guíe en la senda que tienes por delante, te derrumbarás. Si solo puedes amar a Dios en la época de amar a Dios, pero posteriormente tu carácter-vida permanece sin cambios, entonces seguirás bajo el manto de la influencia de las tinieblas, incapaz de escapar y seguirás sin poder librarte de las ataduras de Satanás y de ser el objeto de su burla. Ningún hombre así puede ser ganado plenamente por Dios; al final, su espíritu, alma y cuerpo seguirán perteneciendo a Satanás. No puede haber dudas acerca de esto. Todos aquellos que no puedan ser ganados por completo por Dios volverán a su lugar original, esto es, regresarán a Satanás, y descenderán al lago de fuego y azufre para aceptar el siguiente paso del castigo de Dios. Los ganados por Él son los que se rebelan contra Satanás y escapan de su poder. Se les cuenta oficialmente entre el pueblo del reino. El pueblo del reino tiene su origen aquí. ¿Estás dispuesto a convertirte en esta clase de persona? ¿Estás dispuesto a ser ganado por Dios? ¿Estás dispuesto a escapar del poder de Satanás y volver a Dios? ¿Eres ahora un Satanás o formas parte del pueblo del reino? Estas cosas deberían estar claras ya y no requerir más explicación.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Qué punto de vista deberían tener los creyentes

Palabras diarias de Dios  Fragmento 392

En tiempos pasados, muchos buscaron con ambición desenfrenada y nociones, buscaron como resultado de sus propias esperanzas. Dejemos estas cuestiones de lado de momento; Lo de importancia clave ahora es encontrar un camino de práctica que permita a cada uno de vosotros mantener una condición normal delante de Dios y liberarse gradualmente de las ataduras de la influencia de Satanás, de forma que Dios pueda ganaros. y vivir en la tierra lo que Él pide de vosotros. Solo de este modo podéis satisfacer las intenciones de Dios. Muchos creen en Él, pero no saben qué es lo que Dios quiere ni lo que Satanás quiere. Creen de forma atolondrada y siguen la corriente, y, por tanto, nunca han tenido una vida cristiana normal; es más, jamás han tenido relaciones personales normales, mucho menos una relación normal con Dios. De esto se desprende que son muchas las dificultades del hombre, las deficiencias del hombre, así como las cosas en el hombre que pueden frustrar la voluntad de Dios. Esto es suficiente para demostrar que el hombre aún no ha entrado en la senda correcta de creencia en Dios ni ha entrado en la experiencia real de la vida humana. ¿Y qué es entonces entrar por la senda correcta de creencia en Dios? Entrar en la senda correcta significa que puedes calmar tu corazón delante de Dios en todo momento y participar en una charla normal con Él, llegando gradualmente a conocer lo que falta en el hombre y obteniendo lentamente un conocimiento más profundo de Dios. A través de esto, tu espíritu adquiere una nueva perspectiva y nuevo esclarecimiento cada día; crece tu anhelo, buscas entrar en la verdad, y cada día hay nueva luz y nuevo entendimiento. A través de esta senda, te liberas poco a poco de la influencia de Satanás y creces en tu vida. Tales personas han entrado en la senda correcta. Evalúa tus propias experiencias reales y examina la senda que has perseguido en tu fe; cuando las comparas con lo descrito anteriormente, ¿eres alguien que está en el camino correcto? ¿En qué asuntos te has liberado de las ataduras de Satanás y de su influencia? Si aún no has entrado en la senda correcta, tus vínculos con Satanás todavía no se han cortado. Siendo así, ¿puede esta búsqueda del amor por Dios conducirte hacia un amor auténtico, exclusivo y puro? Dices que tu amor por Dios es inquebrantable y ferviente, pero no te has liberado de las ataduras de Satanás. ¿No estás intentando embaucar a Dios? Si deseas alcanzar un estado en el cual tu amor por Él no esté adulterado y deseas ser totalmente ganado por Dios y contado entre el pueblo del reino, entonces debes colocarte primero en la senda correcta de creencia en Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Qué punto de vista deberían tener los creyentes

Palabras diarias de Dios  Fragmento 393

El problema común que existe en todas las personas es que entienden la verdad, pero no la ponen en práctica. Esto es porque, por una parte, no están dispuestas a pagar el precio y, por otra, su discernimiento es demasiado pobre. Son incapaces de ver muchas de las dificultades de la vida cotidiana tal y como son y no saben cómo practicar adecuadamente. Ya que las experiencias de las personas son demasiado superficiales, su calibre muy pobre y el grado en el que entienden la verdad es limitado, no tienen manera de resolver las dificultades con las que se encuentran en la vida cotidiana. Creen en Dios solo de palabra y son incapaces de traer a Dios a su vida cotidiana. Es decir, Dios es Dios, la vida es la vida, y es como si las personas no tuvieran relación con Dios en su vida. Esto es lo que piensa todo el mundo. Creyendo así en Dios, las personas no pueden, en la práctica, ser ganadas y perfeccionadas por Él. De hecho, no es que la palabra de Dios no se haya expresado claramente, sino que la capacidad de comprensión de las personas simplemente es demasiado pobre. Se puede decir que casi nadie actúa según los deseos originales de Dios y todo el mundo actúa, en cambio, según su propia voluntad. Todo el mundo cree en Dios según las nociones religiosas que tenía en el pasado y sus propios enfoques. Pocos son aquellos que sufren una transformación después de aceptar la palabra de Dios y comienzan a actuar de acuerdo con Sus intenciones. En lugar de eso, se niegan a entrar en razón. Cuando las personas comienzan a creer en Dios, lo hacen basándose en las reglas convencionales de la religión y viven, se comportan y lidian con el mundo completamente sobre la base de su propia filosofía para los asuntos mundanos. Podría decirse que este es el caso de nueve de cada diez personas. Hay muy pocos que formulan otro plan y empiezan de nuevo después de comenzar a creer en Dios. La humanidad no ha tratado la palabra de Dios como la verdad ni la ha puesto en práctica como tal.

Tomemos la fe en Jesús, por ejemplo. Tanto si alguien acababa de empezar a creer como si lo hacía desde hacía mucho tiempo, todos utilizaban simplemente los talentos que tenían y demostraban las habilidades que poseían. Las personas simplemente agregaron “fe en Dios”, estas tres palabras, a su vida habitual, pero no hicieron ningún cambio en su carácter y su fe en Dios no creció en lo más mínimo. Su búsqueda no era ni caliente ni fría. No decían que fueran a renunciar a su fe, pero tampoco se consagraban por completo a Dios. Nunca habían amado a Dios ni se habían sometido a Él verdaderamente. Su fe en Dios era una mezcla de lo genuino y lo falso, se aproximaban a ella con un ojo abierto y otro cerrado y no se lo tomaban en serio. Continuaban en tal estado de desconcierto hasta acabar muriendo confundidos. ¿Qué sentido tiene todo eso? Hoy en día, como creyente en el Dios práctico, debes tomar el camino correcto. En tu fe en Dios, no deberías buscar solo bendiciones; más bien, deberías buscar amar a Dios y conocerlo. Por medio de Su esclarecimiento, mediante tu propia búsqueda personal, deberías ser capaz de comer y beber Su palabra, desarrollar un entendimiento real de Dios y tener un amor real por Dios procedente del fondo de tu corazón. En otras palabras, cuando tu amor por Dios es el más genuino y nadie puede destruirlo ni interponerse en el camino de tu amor por Él, es entonces que estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces al bando de Dios, porque Dios ya ha tomado posesión de tu corazón y nada más puede poseerte. Mediante tu experiencia, el precio que has pagado y la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios y, cuando lo hagas, te liberarás de la influencia de Satanás y llegarás a vivir en la luz de la palabra de Dios. Solo cuando te hayas librado de la influencia de las tinieblas puede decirse que has ganado a Dios. En tu fe en Dios, debes intentar buscar esta meta. Esta es la responsabilidad de cada uno de vosotros. Ninguno de vosotros debería estar satisfecho con el estado actual de las cosas. No podéis estar indecisos respecto a la obra de Dios ni tomarla a la ligera. Debéis pensar en Dios en todos los aspectos y en todo momento, y hacer todas las cosas por Su causa. Y en vuestras palabras y acciones, debéis anteponer los intereses de la casa de Dios. Solo así podéis conformaros a las intenciones de Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad

Palabras diarias de Dios  Fragmento 394

El mayor defecto de la gente en su fe en Dios es que solo creen de palabra y Dios está totalmente ausente de sus vidas cotidianas. Todas las personas, de hecho, creen en la existencia de Dios; sin embargo, Dios no es parte de su vida diaria. De la boca de la gente salen muchas oraciones a Dios, pero Él tiene poco lugar en sus corazones, y por eso Dios la pone a prueba una y otra vez. Ya que las personas son impuras, Dios no tiene otra alternativa que probarlas para que se sientan avergonzadas y lleguen a conocerse a sí mismas en medio de las pruebas. De otro modo, la humanidad se convertiría en los descendientes del arcángel y se volvería cada vez más corrupta. En el proceso de su fe en Dios, cada persona desecha muchos de sus motivos y objetivos personales bajo la incesante purificación de Dios. De lo contrario, Dios no tendría manera de usar a nadie ni de hacer en la gente la obra que debe hacer. Dios primero purifica a la gente y, mediante este proceso, las personas llegan a conocerse a sí mismas y Dios puede cambiarlas. Solo entonces puede Dios obrar Su vida en ellas y solo así puede el corazón del hombre volverse por completo a Dios. Y por eso creer en Dios no es tan sencillo como dice la gente. Tal como lo ve Dios, si solo tienes conocimiento, pero no tienes Su palabra como vida, y si estás limitado únicamente a tu propio conocimiento, pero no puedes practicar la verdad ni vivir la palabra de Dios, esto sigue probando que no tienes un corazón amante de Dios y muestra que tu corazón no le pertenece. Se puede llegar a conocer a Dios creyendo en Él: este es el objetivo final y es el objetivo de la búsqueda del hombre. Debes dedicar esfuerzo a vivir las palabras de Dios, para que puedan hacerse realidad en tu práctica. Si solo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Solo si luego también practicas y vives Su palabra, tu fe puede considerarse completa y de acuerdo con las intenciones de Dios. En esta senda, muchas personas pueden hablar de mucho conocimiento, pero en el momento de su muerte, sus ojos se llenan de lágrimas y se odian a sí mismas por haber desperdiciado toda una vida y haber vivido en vano hasta la vejez. Solo entienden doctrinas, pero no pueden poner en práctica la verdad ni dar testimonio de Dios; simplemente corren de acá para allá, tapadas de trabajo, y solo al borde de la muerte ven finalmente que no tienen un verdadero testimonio, que no conocen a Dios en absoluto. ¿Y no es ya demasiado tarde? ¿Por qué no aprovechas el día y persigues la verdad que amas? ¿Por qué esperar hasta mañana? Si en vida no sufres por la verdad o buscas obtenerla, ¿es posible que desees sentir arrepentimiento en la hora de tu muerte? Si es así, entonces, ¿por qué creer en Dios? En realidad, hay muchos asuntos en los que las personas pueden poner la verdad en práctica y satisfacer a Dios, si dedican el más mínimo esfuerzo. Por el mero hecho de que la mente de las personas está siempre nublada, no pueden actuar en aras de Dios y van de aquí para allá constantemente en aras de su carne, sin obtener nada al final. Por esta razón, las personas tienen constantes problemas y dificultades. ¿Acaso no son estas las aflicciones de Satanás? ¿No es esta la corrupción de la carne? No debes tratar de engañar a Dios hablando de boquilla, debes practicar de veras. No te engañes a ti mismo; ¿qué sentido tendría eso? ¿Qué puedes ganar por vivir por el bien de tu carne y afanarte por la fama y el provecho?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Ya que crees en Dios, deberías vivir para la verdad

Palabras diarias de Dios  Fragmento 395

Ahora bien, vosotros debéis buscar convertiros en el pueblo de Dios y así comenzaréis la entrada en el camino correcto en todas las cosas. Ser el pueblo de Dios implica entrar en la Era del Reino. En la actualidad comenzaréis a entrar de manera oficial en el entrenamiento del reino y vuestras vidas futuras dejarán de ser tan descuidadas y desganadas como lo eran antes; viviendo de esta manera es imposible alcanzar los estándares que Dios exige. Si no sientes ninguna urgencia, entonces esto muestra que no tienes ningún deseo progresar, que tu búsqueda es atolondrada y confusa y es incapaz de satisfacer las intenciones de Dios. Entrar al entrenamiento del reino implica comenzar la vida del pueblo de Dios, ¿estás dispuesto a aceptar tal entrenamiento? ¿Estás dispuesto a sentir una sensación de urgencia? ¿Estás dispuesto a vivir bajo la disciplina de Dios? ¿Estás dispuesto a vivir bajo el castigo de Dios? Cuando las palabras de Dios vengan a ti y te pongan a prueba, ¿cómo actuarás? Y ¿qué harás cuando te enfrentes con toda clase de hechos? En el pasado, tu enfoque no era en la vida; hoy, debes enfocarte en entrar en la realidad-vida y buscar los cambios en tu carácter-vida. Esto es lo que debe lograr el pueblo del reino. Todos los que son del pueblo de Dios deben poseer vida, deben aceptar el entrenamiento del reino y deben buscar los cambios en su carácter-vida. Esto es lo que Dios exige del pueblo del reino.

Las exigencias que Dios le hace al pueblo del reino son las siguientes:

1. Deben aceptar las comisiones de Dios. Es decir, deben aceptar todas las palabras que se hablan en la obra de Dios de los últimos días.

2. Deben entrar en el entrenamiento del reino.

3. Deben buscar que Dios haya tocado su corazón. Cuando tu corazón se haya vuelto por completo a Dios, y tengas una vida espiritual normal, vivirás en el reino de la libertad, lo que quiere decir que vivirás bajo el cuidado y la protección del amor de Dios. Solo si vives bajo el cuidado y la protección de Dios eres alguien escogido por Él.

4. Deben ser ganados por Dios.

5. Se deben convertir en una manifestación de la gloria de Dios en la tierra.

Estos cinco puntos son Mis comisiones para vosotros. Mis palabras son dichas al pueblo de Dios, y si no estás dispuesto a aceptar estas comisiones, Yo no te obligaré, pero si verdaderamente las aceptas, entonces serás capaz de seguir la voluntad de Dios. En la actualidad, comenzáis a aceptar las comisiones de Dios y a buscar convertiros en el pueblo del reino y a alcanzar los estándares que se exigen para ser el pueblo del reino. Este es el primer paso para la entrada. Si quieres seguir la voluntad de Dios por completo, entonces debes aceptar estas cinco comisiones y, si las puedes lograr, estarás de acuerdo con las intenciones de Dios y con toda seguridad Dios hará un gran uso de ti. Lo que es crucial hoy es entrar a la formación del reino. La entrada a la formación del reino supone la vida espiritual. Antes, no se hablaba de la vida espiritual, pero ahora, al emprender la entrada al entrenamiento del reino, entras oficialmente a la vida espiritual.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 396

¿Qué clase de vida es la vida espiritual? La vida espiritual es una en la que tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y puede pensar en el amor de Dios. Es una en la que vives en las palabras de Dios y nada más ocupa tu corazón, y puedes captar las intenciones presentes de Dios y la luz presente del Espíritu Santo te guía con el fin de que desempeñes tu deber. Tal vida entre el hombre y Dios es la vida espiritual. Si no puedes seguir la luz presente, entonces tu relación con Dios se volverá distante, incluso podría llegar a su final y no tendrás una vida espiritual normal. Una relación normal con Dios se construye sobre la base de aceptar Sus palabras actuales. ¿Tienes una vida espiritual normal? ¿Tienes una relación normal con Dios? ¿Eres alguien que sigue la obra del Espíritu Santo? Si puedes seguir la luz presente del Espíritu Santo y puedes captar las intenciones de Dios dentro de Sus palabras y tener entrada en Sus palabras, entonces eres alguien que sigue la corriente del Espíritu Santo. Si no sigues la corriente del Espíritu Santo, entonces, sin duda, eres alguien que no persigue la verdad. El Espíritu Santo no tiene oportunidad de obrar en aquellos que no tienen el deseo de progresar y, como resultado, tales personas nunca son capaces de hacer acopio de su fuerza y son siempre negativas. En la actualidad, ¿sigues la corriente del Espíritu Santo? ¿Estás en la corriente del Espíritu Santo? ¿Has salido de un estado negativo? Todos los que creen en las palabras de Dios, que toman la obra de Dios como base y siguen la luz presente del Espíritu Santo, todos están en la corriente del Espíritu Santo. Si tú crees que las palabras de Dios son verdaderas y correctas de manera inequívoca y crees en las palabras de Dios sin importar lo que Él diga, entonces eres alguien que busca la entrada a la obra de Dios y, de esta manera, satisfaces Sus intenciones.

Para entrar en la corriente del Espíritu Santo, debes tener una relación normal con Dios y primero debes desechar tu estado negativo. Algunas personas siempre siguen a la mayoría y su corazón se desvía muy lejos de Dios; tales personas no tienen ningún deseo de progresar y los estándares que buscan son demasiado bajos. La intención de Dios es solamente buscar amarlo y ser ganados por Él. Hay personas que solo usan su conciencia para retribuir el amor de Dios, pero esto no puede cumplir Sus intenciones; cuanto más altos sean los estándares que busques, más estarás de acuerdo con las intenciones de Dios. Como personas normales y como personas que buscan amar a Dios, entrar en el reino y convertirse en el pueblo de Dios es vuestro auténtico futuro y es una vida que tiene el mayor valor y significado; nadie está más bendecido que vosotros. ¿Por qué digo esto? Porque los que no creen en Dios viven para la carne y viven para Satanás, pero hoy vivís para Dios y vivís para seguir la voluntad de Dios. Es por esto que digo que vuestras vidas tienen el mayor significado. Solo este grupo de personas, que Dios ha seleccionado, puede vivir una vida con el mayor significado: nadie más en la tierra puede vivir una vida de tal valor y significado como la vuestra. Como Dios os ha seleccionado, os ha ensalzado y, más aún, debido a Su amor, habéis comprendido la verdadera vida y sabéis cómo vivir de un modo que tenga el máximo valor. Esto no se debe a que persigáis de manera adecuada, sino a la gracia de Dios; fue Dios el que abrió vuestros ojos espirituales y fue el Espíritu de Dios el que tocó vuestro corazón dándoos la buena fortuna de presentaros ante Él. Si el Espíritu de Dios no os hubiera esclarecido, entonces no podríais ver lo que es hermoso de Dios ni tampoco os sería posible amar a Dios. Es enteramente porque el Espíritu de Dios ha tocado el corazón de las personas que este se ha vuelto a Dios. A veces, cuando estás disfrutando las palabras de Dios, tu espíritu se conmueve y sientes que debes amar a Dios, sientes que hay una gran fortaleza dentro de ti y que no hay nada de lo que no puedas desprenderte. Si te sientes así, entonces el Espíritu de Dios te ha tocado y tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y orarás a Dios y le dirás: “¡Dios! Tú realmente nos has predestinado y escogido. Tu gloria me llena de orgullo y siento que es un honor ser uno de Tu pueblo. Me entregaré por completo y ofrendaré todo de mí para seguir Tu voluntad y te dedicaré todos mis años y toda la energía que tengo en esta vida”. Cuando ores de esta manera, tu corazón albergará un amor infinito y una sumisión verdadera hacia Dios. ¿Alguna vez has tenido una experiencia como esta? Si las personas son tocadas con frecuencia por el Espíritu de Dios, entonces ofrecerán oraciones de dedicación particular a Dios: “¡Dios! Quiero contemplar el día cuando obtengas gloria y deseo vivir para Ti, nada es más valioso o significado que vivir para Ti y no tengo el más mínimo deseo de vivir para Satanás y la carne. Me ensalzas al permitirme vivir por Ti hoy”. Cuando hayas orado de esta manera, sentirás que es imprescindible que le des tu corazón a Dios, sentirás que debes ganar a Dios y que odiarías morirte sin haber ganado a Dios mientras estás vivo. Después de haber elevado tal oración, habrá dentro de ti una fuerza inagotable que no sabrás de dónde proviene; en tu corazón habrá un poder sin límite y tendrás la sensación de que Dios es muy hermoso y que es digno de que lo ames. Así será cuando Dios te haya tocado. A todos los que han tenido esa experiencia Dios los ha conmovido. Aquellos a los que Dios conmueve con frecuencia experimentan cambios en sus vidas, son capaces de decidirse a ganar por completo a Dios, su corazón amante de Dios es relativamente fuerte y se ha vuelto por completo a Él, apartan por completo a sus familias, al mundo, a las complicaciones y sus expectativas de su mente y están dispuestos a dedicarle toda la energía que tienen en la vida a Dios. Todos aquellos a quienes el Espíritu de Dios toca son los que persiguen la verdad y que tienen la esperanza de que Dios los perfeccione.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 397

Al seguir a Dios, todo debería ser según Sus palabras actuales, y esto es de vital importancia: ya sea que estéis buscando la entrada en la vida o satisfacer las intenciones de Dios, todo se debería centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si aquello que compartes y en lo que buscas entrar no gira en torno a las palabras actuales de Dios, entonces eres una persona que está fuera de Sus palabras y no tienes en absoluto la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus huellas. No importa lo asombroso y puro que sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes desprenderte de esas cosas, entonces, en el futuro, serán un enorme obstáculo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz del Espíritu Santo de hoy son benditos. Las personas de eras y generaciones pasadas también siguieron las huellas de Dios, pero no pudieron continuar siguiendo hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las huellas de Dios, siguiendo a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra actual del Espíritu Santo no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto vayan de aquí para allá, esto no significa nada para Dios y Él no los aprobará. En la actualidad, todos los que siguen las palabras actuales de Dios están en la corriente del Espíritu Santo; los que están fuera de las palabras actuales de Dios están fuera de la corriente del Espíritu Santo y a tales personas Dios no las aprueba. El servicio que está fuera de las palabras actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las nociones y es imposible que sea acorde a las intenciones de Dios. Si las personas viven entre nociones religiosas, entonces no pueden hacer nada que se ajuste a las intenciones de Dios y, aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus nociones y son totalmente incapaces de servir según las intenciones de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden las intenciones de Dios y los que no entienden las intenciones de Dios no pueden servirlo. Dios quiere un servicio que sea conforme a Sus intenciones; no quiere un servicio que sea de las nociones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de nociones. El servicio de tales personas trastorna y perturba y tal servicio va en contra de Dios. Así, los que no son capaces de seguir las huellas de Dios no pueden servirlo; los que no pueden seguir las huellas de Dios, con toda seguridad se oponen a Él y ciertamente son incapaces de ser compatibles con Él. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender las intenciones presentes de Dios y poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, someterse y seguir al Dios de hoy y entrar en consonancia con Sus palabras más nuevas. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la aprobación de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter a partir de Su obra más nueva y pueden conocer las nociones del hombre, su rebeldía y su naturaleza y esencia, a partir de Su obra más nueva; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero. La obra del Espíritu Santo descarta a aquellas personas que no son capaces de seguir la obra más nueva de Dios y que se vuelven en contra de Su obra más nueva. Que esas personas se opongan abiertamente a Dios se debe a que Él ha hecho una nueva obra, además de a que la imagen de Dios no es la misma que estas personas tienen en sus nociones; como resultado de esto, abiertamente se oponen a Dios y lo juzgan, lo que hace que Dios las desdeñe. Tener el conocimiento de la obra más nueva de Dios no es una tarea fácil, pero si las personas pueden someterse intencionadamente a la obra de Dios y buscan Su obra, entonces tendrán la oportunidad de verlo y tendrán la oportunidad de obtener la guía más nueva del Espíritu Santo. Los que de manera intencional se oponen a la obra de Dios no pueden recibir el esclarecimiento del Espíritu Santo ni la guía de Dios. Por lo tanto, que las personas puedan recibir o no la obra más nueva de Dios depende de la gracia de Dios, así como de su búsqueda y sus intenciones.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 398

Todos los que pueden someterse a las palabras actuales del Espíritu Santo son benditos. No importa cómo solían ser las personas o cómo el Espíritu Santo solía obrar en ellas, todos los que han obtenido la obra más nueva de Dios son los más bendecidos y todos los que no pueden seguir hoy la obra más nueva serán descartados. Dios quiere a los que son capaces de aceptar la nueva luz y a los que aceptan y conocen Su obra más nueva. ¿Por qué se dice que debéis ser una virgen casta? Una virgen casta puede buscar la obra del Espíritu Santo y entender las cosas nuevas y, además, puede desprenderse de las antiguas nociones y someterse a la obra actual de Dios. Este grupo de personas, que aceptan la obra más nueva actual, fue predestinado por Dios desde antes de los tiempos, y son las personas más benditas. Vosotros oís la voz de Dios directamente y contempláis Su aparición y así, en todo el cielo y la tierra y a lo largo de las eras y generaciones, nadie ha sido más bendecido que este grupo de personas, vosotros. Todo esto se debe a la obra de Dios, a la predestinación, a la elección de Dios y a Su gracia; si Dios no hablara y pronunciara Sus palabras, ¿vuestras condiciones podrían ser como son hoy? Así, que toda la gloria y la alabanza sean para Dios, porque todo esto se debe a Su exaltación. Con estas cosas en mente, ¿aun así seguirías siendo negativo? ¿Podría aun así tu fuerza ser incapaz de alzarse?

Dios predestinó desde tiempos inmemoriales que hoy pudieras aceptar el juicio, el castigo, los golpes y el refinamiento de Sus palabras y, más si cabe, que pudieras aceptar Sus comisiones y por eso no te deberías afligir demasiado cuando eres castigado. Nadie os puede quitar la obra que se ha hecho en vosotros y las bendiciones que se os han otorgado y nadie os puede quitar todo lo que se os ha dado. Los religiosos no admiten comparación con vosotros. No tenéis tanto conocimiento de la Biblia como ellos ni tenéis las doctrinas religiosas que tienen ellos, pero como Dios ha obrado dentro de vosotros, habéis ganado más que cualquiera a lo largo de las eras y, por lo tanto, esta es vuestra mayor bendición. Por esto, os debéis dedicar aún más a ofrendaros a Dios y ser leales a Él. Debido a la exaltación de Dios, debes redoblar tus esfuerzos y debes preparar tu estatura para aceptar las comisiones de Dios. Permanecer firme en el lugar que Él te ha dado; buscar convertirte en miembro del pueblo de Dios; aceptar la formación del reino; ser ganado por Él y, en última instancia, volverte testimonio glorioso de Dios. ¿Posees esta determinación? Si es así, entonces al final puedes estar seguro de que serás ganado por Dios y te convertirás en testimonio glorioso de Él. Debes entender que la comisión principal es que Dios te gane y que te conviertas en glorioso testimonio de Dios. Esta es Su intención.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 399

Las palabras actuales del Espíritu Santo son la dinámica de la obra del Espíritu Santo y, durante este periodo, el esclarecimiento continuo del hombre por parte del Espíritu Santo es la tendencia de la obra del Espíritu Santo. ¿Y cuál es la tendencia de la obra del Espíritu Santo hoy? Es el liderazgo del pueblo de Dios hacia la obra de Dios actual y hacia una vida espiritual normal. Hay varios pasos para entrar en una vida espiritual normal:

1. Primero, debes derramar tu corazón en las palabras de Dios. No debes buscar las palabras que Dios dijo en el pasado y no las debes estudiar, menos aún compararlas con las palabras de hoy. En cambio, debes derramar por completo tu corazón en las palabras actuales de Dios. Si hay personas que todavía quieren leer Sus palabras, libros espirituales u otros sermones del pasado y no siguen las palabras actuales del Espíritu Santo, entonces son las personas más necias que existen; Dios aborrece a tales personas. Si estás dispuesto a aceptar la luz presente del Espíritu Santo, entonces derrama por completo tu corazón a las palabras actuales de Dios. Esto es lo primero que debes lograr.

2. Debes orar sobre la base de las palabras actuales que Dios pronunció, debes entrar en Sus palabras, compartir con Él y establecer tus propósitos ante Dios, definiendo qué estándares deseas para alcanzar en tu búsqueda.

3. Debes buscar entrar más profundamente en la verdad sobre la base de la obra presente del Espíritu Santo. No te aferres a dichos y doctrinas obsoletos del pasado.

4. Debes buscar ser tocado por el Espíritu Santo y tener entrada en las palabras de Dios.

5. Debes buscar entrar en el camino que el Espíritu Santo recorre en el momento presente.

¿Y cómo buscas ser tocado por el Espíritu Santo? Lo crucial es vivir en las palabras actuales de Dios y orar sobre la base de Sus exigencias. Después de haber orado de esta manera, es seguro que el Espíritu Santo te tocará. Si intentas buscar sin base en las palabras actuales que dice Dios, entonces es infructuoso. Deberías orar y decir: “¡Dios! Me opongo a Ti y te debo tanto; soy muy rebelde y nunca puedo satisfacerte. Dios, quiero que me salves, quiero rendir servicio para ti hasta el final, quiero morir por Ti. Tú me juzgas y me castigas y no tengo quejas; me opongo a Ti y merezco morir para que todas las personas puedan contemplar Tu justo carácter en mi muerte”. Si oras desde dentro de tu corazón de esta manera, Dios te escuchará y te guiará; si no oras sobre la base de las palabras actuales del Espíritu Santo, entonces no hay posibilidad de que el Espíritu Santo te toque. Si Suponiendo que oras de acuerdo a las intenciones de Dios, y de acuerdo a eso que Él quiere hacer hoy. Dices: “¡Oh, Dios! Quiero aceptar Tus comisiones y ser devoto hacia ellas y estoy dispuesto a consagrar toda mi vida a Tu gloria para que todo lo que haga pueda alcanzar los estándares del pueblo de Dios y para que mi corazón pueda ser tocado por Ti. Anhelo que Tu Espíritu siempre me esclarezca, que todo lo que yo haga avergüence a Satanás y que al final pueda ser ganado por Ti”. Si oras así, centrándote en las intenciones de Dios, entonces, el Espíritu Santo inevitablemente obrará en ti. No importa cuántas sean las palabras de tus oraciones, lo que es clave es si comprendes las intenciones de Dios o no. Todos vosotros pudisteis haber tenido la siguiente experiencia: a veces, mientras oras en una reunión, la dinámica de la obra del Espíritu Santo alcanza su punto máximo, haciendo que la fuerza de todos se eleve. Algunas personas lloran amargamente y derraman lágrimas mientras oran, vencidas por el remordimiento ante Dios, y algunas personas muestran su determinación y hacen votos. Ese es el efecto que logra la obra del Espíritu Santo. En la actualidad es crucial que todas las personas derramen por completo su corazón sobre las palabras de Dios. No te enfoques en las palabras que se pronunciaron antes; si todavía te aferras a lo que antes fue, entonces el Espíritu Santo no obrará dentro de ti. ¿Ves qué importante es esto?

¿Conocéis el camino que recorre el Espíritu Santo en el momento presente? Los diferentes puntos que se mencionaron antes son los que el Espíritu Santo debe lograr hoy y en el futuro; son el camino que emprende el Espíritu Santo y es en lo que las personas buscan la entrada. En tu entrada en la vida, como mínimo debes derramar tu corazón en las palabras de Dios y debes ser capaz de aceptar el juicio y el castigo de las palabras de Dios; tu corazón debe anhelar a Dios, debes buscar la entrada más profunda a la verdad y a los objetivos que Dios exige. Cuando posees esta fuerza, entonces esto demuestra que has sido tocado por Dios y tu corazón ha comenzado a volverse hacia Dios.

El primer paso de la entrada en la vida es derramar por completo el corazón en las palabras de Dios y el segundo paso es aceptar ser tocado por el Espíritu Santo. ¿Cuál es el efecto que se debe lograr al aceptar ser tocado por el Espíritu Santo? Es poder anhelar, buscar y explorar verdades más profundas y poder cooperar con Dios en el lado positivo de las cosas. Cooperar hoy con Dios significa que hay un objetivo para la búsqueda, para las oraciones y para compartir Sus palabras y hacer tu deber de acuerdo con las exigencias de Dios; solo esto es cooperar con Dios. Si solo hablas de dejar que Dios actúe, pero no tomas ninguna acción, ni orando ni buscando, entonces, ¿podría esto llamarse cooperación? Si no hay ni rastro de cooperación en ti, y careces del entrenamiento para la entrada que tiene un objetivo, entonces no estás cooperando. Algunas personas dicen: “Todo depende de la ordenación de Dios, Él mismo hace todo; si Dios no lo hiciera, entonces, ¿cómo podría hacerlo el hombre?”. La obra de Dios es normal y no es en lo más mínimo sobrenatural y es solo por medio de tu búsqueda activa que el Espíritu Santo obra, porque Dios no obliga al hombre; le debes dar a Él la oportunidad de obrar y si no buscas o entras, y si no hay el más mínimo anhelo en tu corazón, entonces Dios no tiene oportunidad de obrar. ¿Por qué camino puedes buscar ser tocado por Dios? Por medio de la oración y de acercarte a Él. Pero, lo más importante, recuerda, es que debe ser sobre la base de las palabras que Dios pronunció. Cuando eres tocado por Dios con frecuencia, la carne no te constriñe: esposo, esposa, hijos y dinero, todo eso es incapaz de limitarte y tú solo quieres perseguir la verdad y vivir ante Dios. En este momento, serás alguien que vive en el reino de la libertad.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 400

Dios ha decidido hacer completo al hombre, e, independientemente de la perspectiva desde la cual hable, todo es en aras de perfeccionar a las personas. Las palabras pronunciadas desde la perspectiva del Espíritu son difíciles de entender para las personas; no tienen forma de encontrar la senda de práctica, pues su capacidad de comprensión es limitada. La obra de Dios logra efectos diferentes, y Él tiene un propósito en cada paso de ella. Además, resulta imperativo que Él hable desde diferentes perspectivas, pues solo haciéndolo puede perfeccionar al hombre. Si solo emitiera Su voz desde la perspectiva del Espíritu, no habría forma de completar esta etapa de la obra de Dios. A partir del tono que utiliza al hablar, puedes ver que Él está decidido a hacer completo a este grupo de personas. Así pues, ¿cuál debe ser el primer paso para cada uno que desee ser perfeccionado? Por encima de todo, debes conocer la obra de Dios. Actualmente ha comenzado un nuevo método en la obra de Dios; se ha pasado de una era a la otra, la forma como Dios obra también ha cambiado y el método por el que Dios habla es distinto. En la actualidad, no solo ha cambiado el método de Su obra, sino que también lo ha hecho la era. Ahora estamos en la Era del Reino. También es el tiempo de amar a Dios. Es un anticipo de la Era del Reino Milenario; la Era del Reino Milenario es también la Era de la Palabra, en la cual Dios usa muchas formas de hablar para perfeccionar al hombre y habla desde diversas perspectivas para proveerlo. Al entrar en la Era del Reino Milenario, Dios comienza a usar palabras para perfeccionar al hombre, permitiéndole a este entrar en la realidad-vida y guiándolo hacia el camino correcto. Habiendo experimentado tantos pasos de la obra de Dios, el hombre ha visto que la obra de Dios no permanece inmutable, sino que está evolucionando y se profundiza sin cesar. Las personas la han experimentado durante mucho tiempo, durante el cual la obra ha cambiado repetidas veces, ha virado una y otra vez. Sin embargo, por mucho que cambie, nunca se desvía del propósito de Dios de traerle la salvación al hombre. Incluso tras pasar por diez mil cambios, nunca se aparta de su propósito original. No importa cómo cambie el método de la obra de Dios, esta nunca se desvía de la verdad o de la vida. Los cambios en el método a través del cual se realiza la obra simplemente implican un cambio en el formato de la obra y en la perspectiva desde la cual Dios habla; no hay un cambio en el objetivo central de Su obra. Los cambios en el tono de voz de Dios y en el método de Su obra se llevan a cabo para lograr un resultado. Un cambio en el tono de voz no significa un cambio en el propósito o el principio que está detrás de la obra. Creer en Dios significa principalmente buscar la vida. Si crees en Dios, pero no buscas la vida ni persigues la verdad ni buscas el conocimiento de Dios, ¡entonces esto no es creer en Dios! ¿Es realista que sigas buscando entrar en el reino para ser rey? Lograr el verdadero amor por Dios a través de la búsqueda de la vida, solo esto es la realidad; la búsqueda y la práctica de la verdad son, todas, realidad. Al leer las palabras de Dios y, al mismo tiempo, experimentarlas, llegarás a comprender el conocimiento de Dios en medio de la experiencia real. Esto es una búsqueda verdadera.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

Palabras diarias de Dios  Fragmento 401

Esta es la Era del Reino. Si has entrado en esta nueva era depende de si has entrado en la realidad de las palabras de Dios y de si Sus palabras se han convertido en tu realidad-vida. Las palabras de Dios se le aparecen a cada persona para que, al final, todos vivan en el mundo de las palabras de Dios, y Sus palabras esclarecerán e iluminarán a cada persona desde dentro. Si, durante este período, eres descuidado en la lectura de las palabras de Dios y no tienes interés en ellas, eso demuestra que tu condición es equivocada. Si eres incapaz de entrar en la Era de la Palabra, entonces el Espíritu Santo no obrará en ti; si has entrado en esta era, Él llevará a cabo Su obra. ¿Qué puedes hacer al inicio de la Era de la Palabra para ganar la obra del Espíritu Santo? En esta era, y entre vosotros, Dios logrará lo siguiente: que cada persona vivirá las palabras de Dios, será capaz de poner en práctica la verdad y amará a Dios con su corazón; que todas las personas usarán las palabras de Dios como su base y como su realidad y tendrán un corazón temeroso de Dios, así como que, a través de la práctica de las palabras de Dios, el hombre reinará junto con Dios. Esta es la obra que Dios ha conseguido. ¿Puedes continuar sin leer las palabras de Dios? Hoy, hay muchos que sienten que no pueden pasar ni un día o dos sin leer Sus palabras. Ellos deben leer Sus palabras todos los días, y, si el tiempo no se lo permite, les basta con escucharlas. Este es el sentimiento que el Espíritu Santo otorga a las personas y es la manera en la que Él comienza a moverlas. Es decir, Él controla a las personas a través de las palabras para que estas puedan entrar en la realidad de las palabras de Dios. Si, después de tan solo un día de no comer y beber las palabras de Dios, sientes oscuridad y sed y no puedes soportarlo, esto muestra que has sido movido por el Espíritu Santo y que Él no se ha apartado de ti. Entonces, eres alguien que está dentro de esta corriente. Sin embargo, si después de uno o dos días sin comer y beber las palabras de Dios no sientes nada; si no tienes sed y no te sientes movido en absoluto, esto es muestra de que el Espíritu Santo se ha alejado de ti. Entonces, esto significa que hay algo equivocado en tu estado interior; no has entrado en la Era de la Palabra y eres alguien que se ha quedado atrás. Dios usa las palabras para controlar a las personas; te sientes bien si comes y bebes las palabras de Dios y, si no lo haces, no tienes una senda a seguir. Las palabras de Dios se convierten en el alimento de las personas y en la fuerza que las impulsa. La Biblia dice que “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Hoy, Dios completará esta obra y cumplirá este hecho en vosotros. ¿Cómo es que, en el pasado, las personas podían estar muchos días sin leer las palabras de Dios y, sin embargo, podían seguir comiendo y trabajando como siempre, pero eso no ocurre en el presente? En esta era, Dios usa primordialmente las palabras para controlarlo todo. El hombre es juzgado y perfeccionado a través de las palabras de Dios y estas lo llevan finalmente al reino. Solo las palabras de Dios pueden proveer la vida del hombre, y solo las palabras de Dios pueden dar luz al hombre y una senda de práctica, especialmente en la Era del Reino. Siempre que no te apartes de la realidad de las palabras de Dios y comas y bebas a diario Sus palabras, Dios te hará perfecto.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 402

No se puede apresurar la búsqueda de la vida; el crecimiento de la vida no ocurre solo en uno o dos días. La obra de Dios es normal y práctica, y necesariamente pasa por un proceso. Al Jesús encarnado le tomó treinta y tres años y medio completar Su obra de crucifixión; entonces, ¿qué hay de la purificación del hombre y de la transformación de su vida, una obra de la mayor dificultad? No es tarea fácil hacer a una persona normal que manifieste a Dios. Esto es particularmente cierto para las personas que nacen en el país del gran dragón rojo, que son de bajo calibre y necesitan un largo período con las palabras y la obra de Dios. Así pues, no te impacientes por ver resultados. Debes ser proactivo al comer y beber las palabras de Dios e invertir mayor esfuerzo en ellas. Al terminar de leer Sus palabras, debes ser capaz de ponerlas en práctica real, creciendo en conocimiento, perspicacia, discernimiento y sabiduría en las palabras de Dios. Al hacerlo, cambiarás sin darte cuenta. Si eres capaz de tomar como tu principio el comer y beber las palabras de Dios, leerlas, llegar a conocerlas, experimentarlas y practicarlas, madurarás sin darte cuenta. Hay quienes dicen que no son capaces de poner en práctica las palabras de Dios, incluso después de leerlas. ¿Qué prisa tienes? Cuando alcances cierta estatura, serás capaz de poner en práctica Sus palabras. ¿Acaso un niño de cuatro o cinco años diría que no es capaz de apoyar u honrar a sus padres? Deberías saber qué tan grande es tu estatura actual. Pon en práctica lo que puedas poner en práctica, y evita ser alguien que trastorna la gestión de Dios. Simplemente come y bebe las palabras de Dios, y, de ahora en adelante, asume esto como tu principio. No te preocupes, por ahora, acerca de si Dios puede hacerte completo. No profundices todavía en eso. Simplemente toma las palabras de Dios y cómelas y bébelas y, seguramente, Dios te hará completo. Sin embargo, hay un principio por el cual debes comer y beber Sus palabras. No lo hagas a ciegas. Por un lado, al comer y beber las palabras de Dios, busca las palabras que debes llegar a conocer; aquellas relacionadas con las visiones. Por otro, busca aquello que debes poner en práctica real; aquello en lo que debes entrar. Un aspecto se refiere al conocimiento y el otro se refiere a la entrada. Una vez que hayas comprendido ambos —cuando hayas comprendido lo que debes conocer y lo que debes practicar— sabrás cómo comer y beber las palabras de Dios.

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Palabras diarias de Dios  Fragmento 403

De cara al futuro, hablar de las palabras de Dios debe ser el principio por el cual hablas. Habitualmente, cuando os reunís, debéis compartir sobre las palabras de Dios y tomar Sus palabras como el contenido de vuestras enseñanzas, así como hablar sobre lo que sabéis acerca de estas palabras, cómo las ponéis en práctica y cómo obra el Espíritu Santo. Siempre que compartas las palabras de Dios, el Espíritu Santo te iluminará. Alcanzar el mundo de las palabras de Dios requiere la cooperación del hombre. Si no entras en esto, Dios no tendrá forma de obrar; si mantienes la boca cerrada y no hablas sobre Sus palabras, Él no tendrá forma de iluminarte. Cuandoquiera que no te encuentres ocupado, habla sobre las palabras de Dios ¡y no participes en conversaciones inútiles! Deja que tu vida se llene con las palabras de Dios: solo entonces serás un creyente devoto. No importa si tu enseñanza es superficial. Sin lo superficial no puede haber profundidad. Debe haber un proceso. Por medio de tu entrenamiento, comprenderás la iluminación del Espíritu Santo sobre ti y cómo comer y beber las palabras de Dios eficazmente. Después de un intervalo de investigación, entrarás en la realidad de las palabras de Dios. Solo si tienes la determinación de cooperar podrás recibir la obra del Espíritu Santo.

El principio de comer y beber las palabras de Dios tiene dos aspectos: uno se relaciona con el conocimiento y el otro con la entrada. ¿Qué palabras deberías llegar a conocer? Deberías llegar a conocer las palabras que se relacionan con las visiones (por ejemplo, las relacionadas con en qué era ha entrado ahora la obra de Dios, qué es lo que Dios desea lograr ahora, qué es la encarnación, etcétera; todas ellas están relacionadas con las visiones). ¿A qué se refiere la senda en la que el hombre debe entrar? Se refiere a las palabras de Dios que el hombre debe practicar y en las cuales debe entrar. Esos son los dos aspectos relacionados con comer y beber las palabras de Dios. A partir de ahora, come y bebe las palabras de Dios de esta manera. Si tienes una comprensión clara de Sus palabras relacionadas con las visiones, entonces no hay necesidad de que sigas leyendo todo el tiempo. De importancia primordial es comer y beber más las palabras relacionadas con la entrada; por ejemplo, cómo volcar tu corazón a Dios, cómo aquietar tu corazón en presencia de Dios y cómo rebelarte contra la carne. Eso es lo que deberías poner en práctica. Sin saber cómo comer y beber las palabras de Dios la verdadera comunicación resulta imposible. Una vez que sabes cómo comer y beber Sus palabras, cuando has comprendido lo que es esencial, la comunicación será libre, y sea cual sea el asunto que surja, podrás comunicar y comprender la realidad. Si cuando compartes las palabras de Dios no posees realidad, entonces no has comprendido lo que es esencial, lo cual muestra que no sabes cómo comer y beber Sus palabras. A algunas personas puede resultarles cansado leer las palabras de Dios, lo cual no es un estado normal. Lo que es normal es que nunca te canses de leer las palabras de Dios, que siempre tengas sed de ellas y siempre pienses que las palabras de Dios son buenas. Así es como alguien que tiene entrada real come y bebe las palabras de Dios. Cuando sientes que las palabras de Dios son extremadamente prácticas y que son justamente aquello en lo que el hombre debe entrar; cuando sientes que Sus palabras son enormemente útiles y beneficiosas para el hombre, y que son la provisión de la vida del hombre, es el Espíritu Santo el que te brinda este sentimiento y es el Espíritu Santo el que te mueve. Esto demuestra que el Espíritu Santo está obrando en ti y que Dios no se ha apartado de ti. Al ver que Dios siempre está hablando, algunas personas se cansan de Sus palabras y piensan que no tiene ninguna consecuencia leerlas o no. Ese no es un estado normal. No poseen un corazón sediento de entrar en la realidad y esas personas no anhelan ni le dan importancia a ser perfeccionadas. Cada vez que te des cuenta de que no tienes sed de las palabras de Dios, eso muestra que no te encuentras en un estado normal. En el pasado, podía determinarse si Dios se había apartado de ti si sentías paz interior y experimentabas gozo. Ahora la clave es si tienes sed de las palabras de Dios, si Sus palabras son tu realidad, si eres leal y si eres capaz de hacer todo lo que puedas por Dios. En otras palabras, el hombre es juzgado por la realidad de las palabras de Dios. Dios dirige Sus palabras a toda la humanidad. Si estás dispuesto a leerlas, Él te esclarecerá, pero si no es así, no lo hará. Dios esclarece a los que tienen hambre y sed de justicia, y a los que lo buscan. Algunos dicen que Dios no los esclareció incluso después de haber leído Sus palabras. Pero ¿cómo leíste estas palabras? Si leíste Sus palabras de manera superficial y no le diste importancia a la realidad, ¿cómo podría Dios esclarecerte? ¿Cómo puede alguien que no atesora las palabras de Dios ser perfeccionado por Él? Si no atesoras las palabras de Dios, entonces no poseerás ni la verdad ni la realidad. Si atesoras Sus palabras, entonces serás capaz de practicar la verdad, y solo entonces poseerás la realidad. Por esta razón tienes que comer y beber las palabras de Dios en todo momento, ya sea que estés ocupado o no, ya sea que las circunstancias sean adversas o no, y ya sea que estés siendo probado o no. En resumidas cuentas, las palabras de Dios son el fundamento de la existencia del hombre. Nadie debería alejarse de Sus palabras, pero sí debe comer de Sus palabras como si fueran las tres comidas del día. ¿Podría ser tan fácil ser perfeccionado y ganado por Dios? Bien sea que comprendas o no en el presente y que tengas o no un entendimiento claro de la obra de Dios, debes comer y beber más de las palabras de Dios. Esto es entrar de una manera proactiva. Después de leer las palabras de Dios, apresúrate a poner en práctica aquello en lo que puedes entrar, y haz a un lado momentáneamente aquello en lo que no. Tal vez no puedas entender muchas de las palabras de Dios al principio, pero después de dos o tres meses, e, incluso, quizá después de un año, lo harás. ¿Cómo puede ser esto? Se debe a que Dios no puede perfeccionar al hombre en un día o dos. La mayoría de las veces, cuando lees Sus palabras, no las entenderás de inmediato. En ese momento, las leas como las leas, puede que no te parezcan más que un simple texto; debes experimentarlas por un tiempo antes de poder entenderlas. Como Dios ha hablado mucho, debes hacer tu máximo esfuerzo por comer y beber Sus palabras y, luego, sin que te des cuenta, llegarás a entender, y, sin que lo notes, el Espíritu Santo te esclarecerá. Cuando el Espíritu Santo esclarece al hombre, a menudo sucede sin que el hombre se dé cuenta de ello. Él te esclarece y te guía cuando tienes sed y buscas. El principio de la obra del Espíritu Santo es que se centra en las palabras de Dios que comes y bebes. Todos aquellos que no dan ninguna importancia a las palabras de Dios y siempre tienen una actitud diferente hacia ellas —pensando, en su aturdimiento, que es cuestión de indiferencia si leen o no Sus palabras— son los que no poseen la realidad. Ni la obra del Espíritu Santo ni Su esclarecimiento pueden ser percibidos en ellos. Tales personas son gorrones e impostores sin auténticas aptitudes, como el señor Nanguo, de la parábola.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

Palabras diarias de Dios  Fragmento 404

Cuando se pronuncian las palabras de Dios, de inmediato debes recibirlas y comer y beber de ellas. No importa cuánto entiendas, el punto de vista al que debes aferrarte es a comer y beber, conocer y practicar Sus palabras. Esto es algo que debes poder hacer. No te preocupes sobre cuán grande puede llegar a ser tu estatura; simplemente céntrate en comer y beber Sus palabras. Esto es aquello con lo que el hombre debe cooperar. En tu vida espiritual, deberías principalmente intentar entrar en la realidad de comer y beber las palabras de Dios y ponerlas en práctica. Lo demás no es tu asunto. Aquellos que lideran la iglesia deben ser capaces de guiar a todos los hermanos y hermanas para que sepan cómo comer y beber las palabras de Dios. Esta es la responsabilidad de cada una de las personas que lideran la iglesia. Ya sean jóvenes o viejos, todos deben considerar que comer y beber las palabras de Dios es de gran importancia y deben tener Sus palabras en su corazón. Entrar en esta realidad significa entrar en la Era del Reino. Hoy, la mayoría de las personas sienten que no pueden vivir sin comer y beber las palabras de Dios, y sienten que Sus palabras son nuevas, independientemente del momento. Esto significa que están comenzando a entrar en el camino correcto. Dios usa las palabras para llevar a cabo Su obra y proveer al hombre. Cuando todos anhelen las palabras de Dios y tengan sed de ellas, las personas entrarán en el mundo de Sus palabras.

Dios ha hablado mucho. ¿Cuánto has llegado a conocer? ¿Cuánto has entrado en ello? Si aquellos que lideran la iglesia no han guiado a sus hermanos y hermanas a la realidad de las palabras de Dios, ¡entonces habrán sido negligentes en su responsabilidad y habrán fracasado en cumplir sus responsabilidades! Ya sea que tu entendimiento sea profundo o superficial, e independientemente de lo grande que sea tu comprensión, debes saber cómo comer y beber Sus palabras; debes prestar gran atención a Sus palabras y comprender la importancia y la necesidad de comerlas y beberlas. Ya que Dios ha hablado tanto, si no comes y bebes Sus palabras ni las buscas ni las pones en práctica, no se puede considerar que crees en Dios. Puesto que tú crees en Dios, debes comer y beber Sus palabras, experimentar Sus palabras y vivir Sus palabras. ¡Solo esto puede llamarse creer en Dios! Si dices de palabra que crees en Dios, pero no eres capaz de poner en práctica ninguna de Sus palabras ni de manifestar realidad alguna, a esto no se le llama creer en Dios. Esto es “buscar comerse el pan y saciarse”. Hablar únicamente de testimonios triviales, cosas inútiles y cuestiones superficiales, sin tener ni siquiera un mínimo de realidad: esto no es creer en Dios y tú simplemente no has captado la senda correcta de creer en Dios. ¿Por qué debes comer y beber más las palabras de Dios? Si no comes ni bebes Sus palabras y solo buscas ir al cielo, ¿es eso creer en Dios? ¿Cuál es el primer paso que debe dar el que cree en Dios? ¿A través de qué senda Dios perfecciona al hombre? ¿Puedes ser perfeccionado sin comer ni beber las palabras de Dios? ¿Puedes ser considerado parte del pueblo del reino sin que las palabras de Dios sirvan como tu realidad? ¿De qué trata exactamente la fe en Dios? Quienes creen en Dios deberían, al menos, tener un buen comportamiento en lo externo; lo más importante de todo es poseer las palabras de Dios. Pase lo que pase, nunca puedes darle la espalda a Sus palabras. Conocer a Dios y satisfacer Sus intenciones, todo se logra a través de Sus palabras. En el futuro, cada nación, denominación, religión y sector será conquistado a través de las palabras de Dios. Dios hablará directamente y cada persona sostendrá las palabras de Dios en sus manos y será perfeccionado por medio de esto. Por dentro y por fuera, las palabras de Dios lo impregnan todo: todo el mundo pronunciará las palabras de Dios con la boca, practicará de acuerdo con las palabras de Dios, mantendrá las palabras de Dios en su interior y quedará impregnado de las palabras de Dios tanto por dentro como por fuera. De esta manera, serán perfeccionados. Aquellos que satisfacen las intenciones de Dios y son capaces de dar testimonio por Él son quienes tienen las palabras de Dios como su realidad.

Entrar en la Era de la Palabra —la Era del Reino Milenario— es la obra que se está llevando a cabo actualmente. A partir de ahora, practicad compartir las palabras de Dios. Solo a través de comer y beber Sus palabras y de experimentarlas, podrás vivir las palabras de Dios. Debes mostrar cierta experiencia práctica para poder convencer a otros. Si no puedes vivir la realidad de las palabras de Dios, ¡nadie será persuadido! Todos los que son usados por Dios pueden vivir la realidad de las palabras de Dios. Si no puedes dar lugar a esta realidad para dar testimonio de Dios, esto muestra que el Espíritu Santo no ha obrado en ti y que no has sido perfeccionado. Esta es la importancia de las palabras de Dios. ¿Tienes un corazón sediento de las palabras de Dios? Los que tienen sed de las palabras de Dios están sedientos de la verdad, y solo las personas así son bendecidas por Dios. En el futuro, Dios les dirá más palabras a todas las religiones y todas las denominaciones. Él primero habla y emite Su voz entre vosotros para haceros completos antes de seguir adelante para hablar y expresar Su voz entre los gentiles para conquistarlos. A través de Sus palabras, todos serán sincera y totalmente convencidos. A través de las palabras de Dios y Su desenmascaramiento, el carácter corrupto del hombre disminuye, él adquiere la apariencia de un humano y su carácter rebelde se reduce. Las palabras obran con autoridad sobre el hombre y conquistan al hombre dentro de la luz de Dios. La obra que Dios lleva a cabo en la era actual, así como los momentos decisivos de Su obra, todo ello puede encontrarse dentro de Sus palabras. Si no lees Sus palabras, no entenderás nada. A través de comer y beber Sus palabras, y a través de participar en conversación con tus hermanos y hermanas, y por medio de tus experiencias reales, obtendrás el conocimiento pleno de las palabras de Dios. Solo entonces podrás vivir verdaderamente su realidad.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La Era del Reino es la Era de la Palabra

Palabras diarias de Dios  Fragmento 405

Con anterioridad dije que “Todos los que se enfocan en contemplar señales y prodigios serán abandonados; no son ellos los que serán perfeccionados”. He pronunciado muchas palabras; sin embargo, el hombre no tiene el menor conocimiento de esta obra, y, llegado este punto, la gente sigue pidiendo señales y prodigios. ¿Acaso tu fe en Dios consiste solo en la búsqueda de señales y prodigios, o es para obtener vida? Jesús también pronunció muchas palabras y algunas de ellas todavía tienen que cumplirse. ¿Puedes afirmar que Jesús no es Dios? Dios dio testimonio de que Él era Cristo y el amado Hijo de Dios. ¿Puedes negar esto? Hoy, Dios solo pronuncia palabras, y si no tienes conocimiento pleno de esto, no puedes permanecer firme. ¿Crees en Él porque es Dios, o lo haces basándote en si Sus palabras se cumplen o no? ¿Crees en señales y prodigios, o en Dios? Hoy Él no muestra señales y prodigios. ¿Es, realmente, Dios? Si las palabras que pronuncia no se cumplen, ¿es, realmente, Dios? ¿Queda Su esencia determinada por el hecho de que las palabras que pronuncia se cumplan o no? ¿Por qué algunos están siempre esperando el cumplimiento de las palabras de Dios antes de creer en Él? ¿No significa esto que no lo conocen? Todos los que poseen este tipo de nociones son los que niegan a Dios. Usan nociones para medir a Dios. Si Sus palabras se cumplen, creen en Él; si no, no creen en Él. Asimismo, siempre buscan contemplar señales y prodigios. ¿Acaso no son estas personas los fariseos de los tiempos modernos? Que seas capaz de permanecer firme depende de que conozcas al Dios práctico. ¡Esto es crucial! Cuanto mayor sea la realidad de la palabra de Dios en ti, mayor será tu conocimiento de la practicidad de Dios, y más capaz serás de permanecer firme durante las pruebas. Cuanto más te enfoques en ver señales y prodigios, menos capaz serás de permanecer firme y caerás en medio de las pruebas. Las señales y los prodigios no son el fundamento; solo la practicidad de Dios es la vida. Algunos no conocen los efectos que la obra de Dios tendrá. Pasan los días confusos, sin buscar el conocimiento de la obra de Dios. El objetivo de su búsqueda consiste solo en hacer que Dios cumpla sus deseos, y solo entonces serán serios en su creencia. Dicen que buscarán la vida si las palabras de Dios se cumplen, pero que si no se cumplen, entonces no hay posibilidad de que busquen la vida. Las personas piensan que la fe en Dios consiste en buscar contemplar señales y prodigios, y buscar ascender al cielo y al tercer cielo. Ninguno de ellos afirma que su fe en Dios consista en la búsqueda de la entrada en la realidad, la búsqueda de la vida y la búsqueda de ser ganado por Dios. ¿Qué valor tiene una búsqueda así? Los que no buscan el conocimiento y la satisfacción de Dios no son los que creen en Él; ¡son los que blasfeman contra Él!

¿Entendéis ahora lo que es creer en Dios? ¿Acaso significa contemplar señales y prodigios? ¿Significa ir al cielo? Creer en Dios no es, de ninguna manera, un asunto sencillo. Las formas de fe religiosa deben ser eliminadas; buscar la sanación de los enfermos y la expulsión de demonios, enfocarse en señales y prodigios, codiciar más de la gracia, la paz y el gozo de Dios, buscar las perspectivas y comodidades de la carne; estas son formas de fe religiosas y tales formas de creer son una forma nebulosa de fe. ¿Qué es, hoy, creer de manera práctica en Dios? Es aceptar Su palabra como tu realidad-vida, conocer a Dios a partir de Su palabra y, así, alcanzar un amor verdadero por Él. Para decirlo con claridad: creer en Dios tiene como propósito que puedas someterte a Él, amarlo y cumplir el deber que debe cumplir un ser creado. Este es el objetivo de creer en Dios. Debes llegar a conocer la hermosura de Dios, cuán digno de veneración es Él y cómo la obra que Él hace en Sus seres creados es la salvación y el perfeccionamiento de estos; estos son los fundamentos esenciales de tu fe en Dios. Creer en Dios es, principalmente, el cambio de una vida de la carne a una vida de amar a Dios, y de vivir en la corrupción a vivir en la vida de las palabras de Dios. Es liberarse del poder de Satanás y vivir bajo el cuidado y la protección de Dios; es que puedas ser capaz de someterte a Dios en lugar de a la carne; es que Él pueda ganar tu corazón entero y te haga perfecto, y que puedas liberarte de las actitudes corruptas satánicas. Creer en Dios tiene como objetivo, principalmente, que Su gran poder y Su gloria puedan ponerse de manifiesto en ti, que puedas seguir Su voluntad, que Su plan pueda cumplirse, y que puedas ser capaz de dar testimonio por Él delante de Satanás. La fe en Dios no debe girar en torno al deseo de contemplar señales y prodigios ni debe ser para el beneficio de tu propia carne. Debe tratarse de la búsqueda de conocer a Dios, ser capaz de someterse a Él y, como Pedro, someterse a Él hasta la muerte. El objetivo principal es lograr esto. Se come y bebe la palabra de Dios también para conocerlo y satisfacerlo. Comer y beber la palabra de Dios te proporciona un mayor conocimiento de Él y solo después de esto puedes someterte a Él. Solo teniendo conocimiento de Dios puedes amarlo y esta es la única meta que el hombre debería tener en su fe en Dios. Si, en tu fe en Dios, siempre deseas ver señales y prodigios, este punto de vista sobre la fe en Dios es erróneo. Creer en Dios es, sobre todo, aceptar Sus palabras como la propia realidad-vida. Cuando las personas ponen en práctica las palabras que salen de la boca de Dios y estas se llevan a cabo en ellas, se cumple el objetivo de Dios. En su fe en Dios, el hombre debería buscar que Él lo perfeccione, ser capaz de someterse a Él y lograr la completa sumisión a Dios. Si puedes someterte a Dios sin quejarte, ser considerado con Sus intenciones y alcanzar la estatura de Pedro, poseyendo el estilo de Pedro del cual Dios habló, ese será el momento en el que habrás tenido éxito en tu fe en Dios, y esto significará que has sido ganado por Él.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todo se lleva a cabo por la palabra de Dios

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