c. Por qué se dice que todos los pastores y ancianos religiosos van por la senda de los fariseos y cuál es su esencia

Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días

Los humanos, que han experimentado la corrupción, viven en la trampa de Satanás; todos ellos viven en la carne, en los deseos egoístas y ni uno solo entre ellos es compatible conmigo. Todos aquellos que dicen que son compatibles conmigo adoran ídolos ilusorios. Aunque profesan que Mi nombre es santo, recorren un camino que va en sentido contrario a Mí y sus palabras están llenas de arrogancia y autoconfianza. Esto se debe a que todos están inherentemente en contra de Mí y son incompatibles conmigo. Todos los días buscan rastros de Mí en la Biblia y encuentran al azar pasajes “adecuados” que leen sin cesar y que recitan como las escrituras. No saben cómo ser compatibles conmigo, ni qué significa estar contra Mí. Solo leen las escrituras a ciegas. Delimitan a un dios ilusorio al que sencillamente no han visto, y al que fundamentalmente no pueden ver, dentro de los confines de la Biblia y, en su tiempo libre, sacan la Biblia y la leen. Creen en Mi existencia solo dentro del alcance de la Biblia y me equiparan con ella; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras. Muchos más incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Les atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que consideran las palabras literales demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo ni el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de ajustarse a las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son estas personas los fieles descendientes de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de esa época, sino que trataron cada artículo de la ley con tal seriedad que, después de haberlo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías, al final crucificaron al inocente Jesús. ¿Cuál era su sustancia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Solo prestaron atención a todas y cada una de las palabras de las Escrituras, mientras que no hicieron caso a Mis intenciones ni a los pasos y métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que se aferraban rígidamente a las palabras; no eran personas que creyeran en Dios, sino que creían en la Biblia. Dicho de manera más incisiva, eran los perros guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que crucificaron al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en el corazón del hombre. Así que prefirieron renunciar a su propio futuro y no obtener la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a las estipulaciones de las Escrituras. ¿No fueron todos lacayos de todas y cada una de las palabras de las Escrituras?

¿Y qué pasa hoy con las personas? Preferirían expulsar de este mundo a Cristo, que ha venido a liberar la verdad, para así poder entrar al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían volver a crucificar al Cristo que ha regresado a la carne con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malévolo y su naturaleza tan opuesta a Mí? Vivo entre los hombres, pero el hombre no conoce Mi existencia. Cuando hago brillar Mi luz sobre el hombre, todavía sigue ignorando Mi existencia. Cuando desato Mi ira sobre el hombre, este niega más incluso Mi existencia. El hombre busca la compatibilidad con las palabras y con la Biblia, pero ni una sola persona viene ante Mí para buscar el camino de la compatibilidad con la verdad. El hombre pone su mirada en Mí en el cielo y dedica un interés especial a Mi existencia en el cielo, pero nadie se preocupa por Mí en la carne, porque Yo, que vivo entre los hombres, soy demasiado insignificante. Los que solo buscan la compatibilidad con las palabras de la Biblia y aquellos que solo buscan la compatibilidad con un dios ilusorio son un espectáculo despreciable para Mí. Esto se debe a que lo que ellos adoran son palabras muertas y un dios que es capaz de darle al hombre riquezas incalculables. Lo que ellos adoran es un dios que se pondría a merced del hombre, un dios que no existe. ¿Entonces qué pueden obtener tales personas de Mí? Lo despreciable que es el hombre es sencillamente indescriptible. Los que están en Mi contra, los que me hacen exigencias ilimitadas, los que no tienen amor por la verdad, los que se rebelan contra Mí, ¿cómo podrían ser compatibles conmigo?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo

Los hay que leen la Biblia en grandes iglesias y recitan pasajes todo el día, pese a lo cual ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios ni hay nadie entre ellos que pueda conocer a Dios; ya no digamos alguien que pueda ser conforme a las intenciones de Dios. Todas son personas sin valor, viles, que se colocan en una posición superior para dar lecciones a “Dios”. Son personas que actúan enarbolando la bandera de Dios, pero se resisten deliberadamente a Él, que llevan la etiqueta de creer en Dios mientras comen la carne del hombre y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos malvados que devoran el alma del hombre, jefes demonios que perturban deliberadamente a las personas para que no se embarquen en la senda correcta y son obstáculos que impiden que busquen a Dios. Puede que parezcan “robustas físicamente”, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan a la gente a resistirse a Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar el alma del hombre? Aquellos que se creen nobles en presencia de Dios son los que están en el nivel más bajo de todos, mientras que aquellos que se creen inferiores son los más nobles. Y aquellos que se creen conocedores de la obra de Dios y pueden proclamar Su obra a los demás sin restricciones mientras posan sus ojos en Él son los más ignorantes de todos. Tales personas no tienen testimonio de Dios y son todas arrogantes y vanidosas. Aquellos que creen que saben demasiado poco de Dios pero en realidad tienen experiencia y conocimiento prácticos de Dios son los que Él más ama. Solo tales personas tienen realmente testimonio y son realmente capaces de ser perfeccionadas por Dios. Aquellos que no entienden las intenciones de Dios se resisten a Él. Aquellos que sí entienden las intenciones de Dios pero no practican la verdad se resisten a Él. Aquellos que comen y beben las palabras de Dios y aun así van en contra de la esencia de estas se resisten a Él. Aquellos que tienen nociones sobre Dios encarnado y además se rebelan intencionadamente se resisten a Dios. Aquellos que emiten juicios sobre Dios se resisten a Él. Y cualquiera que sea incapaz de conocer a Dios y no pueda dar testimonio de Él es alguien que se resiste a Dios.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Todas las personas que no conocen a Dios son las que se resisten a Él

Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y sentenciosos y sus interpretaciones de la Biblia están sacadas de contexto y guiadas por sus propias nociones y figuraciones. Todos confían en los dones y el conocimiento para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿los seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar ciertas doctrinas, o saben cómo ganarse a los demás y cómo usar algunos trucos. Por tanto, engañan a las personas y las llevan ante ellos. Esas personas creen en Dios solo de nombre, pero, en realidad, siguen a estos líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: “Tengo que consultarle a mi líder respecto a las cuestiones de fe”. Fíjate que la gente incluso necesita la aprobación y el consentimiento de los demás cuando se trata de creer en Dios y aceptar el camino verdadero; ¿no es esto problemático? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores y anticristos? ¿Acaso no se han convertido en obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero? Esas personas son de la misma clase que Pablo.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte

Hemos predicado el evangelio una y otra vez a muchos líderes dentro del mundo religioso, pero, sin importar cuánto hablemos de la verdad con ellos, no la aceptan. ¿Por qué ocurre esto? Porque su arrogancia se ha convertido en su naturaleza y Dios ya no tiene lugar en su corazón. Algunos podrían decir: “Las personas bajo el liderazgo de ciertos pastores en el mundo religioso son bastante fervientes en su fe; es como si Dios estuviera entre ellas”. Crees que su fe aparentemente ferviente en Dios significa que Él está entre ellas. Esta es una noción y una figuración tuya. Por muy elevadas que puedan sonar las teorías de los sermones de esos pastores, ¿conocen a Dios? Si de verdad temieran a Dios en el fondo, ¿harían que la gente los siguiera y los exaltara? ¿Serían capaces de controlar a los demás, manteniéndolos atrapados en sus manos? ¿Se atreverían a impedir que otros busquen la verdad e investiguen el camino verdadero? Si creen que las ovejas de Dios en realidad son suyas y que todas deberían escucharlos, ¿acaso no se consideran Dios? Tales personas se resisten a Dios incluso más que los fariseos. ¿Acaso no son auténticos anticristos?

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La naturaleza arrogante del hombre es la raíz de su resistencia a Dios

¿Deseáis conocer la raíz de la oposición de los fariseos a Jesús? ¿Deseáis conocer la esencia de los fariseos? Estaban llenos de fantasías sobre el Mesías. Aún más, solo creían en Su venida, pero no perseguían la verdad-vida. Por tanto, incluso hoy siguen esperándole, porque no tienen conocimiento del camino de la vida ni saben cuál es el camino de la verdad. Decidme, ¿cómo podrían obtener la bendición de Dios tales personas insensatas, tozudas e ignorantes? ¿Podrían contemplar al Mesías? Se opusieron a Jesús porque no conocían la dirección de la obra del Espíritu Santo ni el camino de la verdad expresado por Jesús e, incluso más, porque no entendían al Mesías. Y como nunca habían visto al Mesías ni se habían relacionado con Él, cometieron el error de aferrarse meramente a Su nombre mientras se oponían a Su esencia por todos los medios posibles. Estos fariseos eran tozudos y arrogantes en esencia, y no obedecían la verdad. El principio de su creencia en Dios era: por muy profunda que sea tu predicación, por muy alta que sea tu autoridad, no eres Cristo a no ser que te llames el Mesías. ¿No es esta creencia absurda y ridícula?

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. En el momento en que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá hecho nuevos el cielo y la tierra

Los diablos y demonios han estado causando estragos en la tierra durante un tiempo y han bloqueado las intenciones y la sangre del corazón de Dios hasta el punto en que nada puede salir. ¡Qué pecado mortal! ¿Cómo puede Dios no sentirse angustiado? ¿Cómo no va a montar en cólera Dios? Se han opuesto a la obra de Dios y la han obstaculizado severamente: ¡Qué rebeldes! Hasta esos demonios, grandes y pequeños, se crecen al amparo de su amo y se dejan llevar por la corriente malvada para causar disturbios. ¡Se oponen deliberadamente a la verdad a pesar de conocerla, estos hijos de la rebeldía! Es como si, ahora que su rey del infierno ha ascendido al trono real, ellos se hubieran vuelto cómodos y engreídos y trataran a los demás con desdén. ¿Cuántos de ellos buscan la verdad y siguen la rectitud? Todos son bestias como cerdos y perros, que dirigen a una banda de moscas apestosas, meneando la cabeza con autocomplacencia e incitando todo tipo de problemas[1] en medio de un montón de estiércol. Creen que su rey del infierno es el mayor de los reyes, sin darse cuenta de que ellos mismos no son más que moscas apestosas. Y sin embargo, se aprovechan del poder de los perros y cerdos que tienen como padres para calumniar la existencia de Dios. Como moscas diminutas, creen que sus progenitores son tan grandes como las ballenas azules[2]. ¿No se dan cuenta de que, si bien ellos mismos son diminutos, sus padres son cerdos y perros inmundos cientos de millones de veces más grandes que ellos? Inconscientes de su propia bajeza, se apoyan en el hedor de la putrefacción que rezuma de esos perros y cerdos para desbocarse, pensando en vano que procrearán generaciones futuras, ¡sin ninguna vergüenza! Con alas verdes en su espalda (esto se refiere a su afirmación de creer en Dios), son presuntuosos y se jactan en todas partes de su propia belleza y atractivo, mientras que echan en secreto la inmundicia de sus propios cuerpos sobre el hombre. Además, están extremadamente satisfechos de sí mismos, como si pudieran usar un par de alas con los colores del arcoíris para esconder su propia inmundicia y, por estos medios, dirigen su persecución contra la existencia del Dios verdadero (esto se refiere a lo que sucede entre bambalinas en el mundo religioso). ¿Cómo iba a saber el hombre que, aunque las alas de la mosca sean hermosas y encantadoras, la mosca en sí después de todo no es más que una criatura minúscula con la barriga llena de suciedad y el cuerpo cubierto de gérmenes? Valiéndose de la fortaleza de sus padres, unos cerdos y perros, hacen estragos por la tierra (esto se refiere a la manera en que los oficiales religiosos que persiguen a Dios se basan en el firme apoyo del gobierno de la nación para traicionar al Dios verdadero y la verdad) con su salvajismo descontrolado. Es como si los fantasmas de los fariseos judíos hubieran regresado con Dios al país del gran dragón rojo, de vuelta a su viejo nido. Han iniciado otra ronda de persecución, retomando su obra de hace varios miles de años. ¡Sin lugar a duda, este grupo de degenerados perecerá en la tierra al final! Al parecer, tras varios milenios, los espíritus inmundos se han vuelto incluso más astutos y taimados. Quieren constantemente socavar en secreto la obra de Dios. Tienen infinidad de trucos y artimañas y desean recrear en su tierra natal la tragedia de hace varios miles de años, incitando a Dios hasta que casi da un grito. Apenas puede contenerse de regresar al tercer cielo para aniquilarlos.

La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra y la entrada (7)

Notas al pie:

1. “Incitar todo tipo de problemas” se refiere a cómo las personas propias de los diablos se desmandan, obstruyen la obra de Dios y se oponen a ella.

2. “Las ballenas azules” se usa en tono burlón. Es una metáfora de cómo las moscas son tan pequeñas que los cerdos y los perros les parecen grandes como ballenas.


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