61. ¿Perseguir la riqueza puede traer felicidad?

Por An Ran, China

De niña, mi papá trabajaba en una oficina gubernamental en el pueblo y mi mamá tenía una sastrería. La situación económica de nuestra familia era bastante buena para la zona. Cada vez que iba a visitar a mis parientes o a mis compañeros de clase, todos me miraban con envidia, y en el Año Nuevo chino y otras fiestas, todos los parientes siempre venían a casa. Oía a mi familia comentar: “Hoy en día, toda la gente es muy materialista. Solo vienen a nuestra casa porque nos va bien. Si fuéramos tan pobres que no tuviéramos para comer, nadie vendría. Como dicen por ahí: ‘La gente respeta al que tiene, y los perros muerden al andrajoso’, y ‘Pobre en la ciudad, nadie te visita; rico en la montaña, hasta el pariente lejano te visita’”. Yo también estaba muy de acuerdo con esa idea y sentía que solo con dinero los otros podían admirarte y respetarte.

Después de casarme, la situación económica de mi familia era normal, mientras que la familia de mi cuñada mayor tenía un negocio y sus condiciones de vida eran mucho mejores que las nuestras. Mi suegra solía decir: “¡Mira qué capaces son tu cuñada mayor y su esposo! Ganan un dineral. Pero mírense ustedes dos, apenas llevan dinero a casa en todo el año”. Una vez, mi suegra estaba charlando con mi suegro y le dijo: “Mira al hijo del viejo Li de nuestra aldea, se fue unos pocos años y ganó mucho dinero. Cuando volvió, reformó la casa de su padre y compró un televisor LCD grande. Todo lo que visten y usan es nuevo. Ahora mira a nuestro hijo. ¡Nosotros todavía tenemos que soltar dinero para su niño! Con esos dos en casa, un saco de harina blanca apenas dura un par de comidas y ya se acaba. Debes darte prisa y moler un poco de harina de maíz mañana. Comer solo harina blanca sale muy caro”. Al oír eso, me sentí extremadamente triste. Juré en secreto que, sin importar lo que sufriera o lo difícil que fuera, tenía que ganar mucho dinero. Solo me admirarían si tuviera dinero, y el dinero determinaba mi estatus en esta familia. Cuando tuviera dinero, mi suegra ya no me menospreciaría, sino que me admiraría.

En 2011, mi esposo y yo abrimos un puesto de desayunos. Al principio, era reacia a contratar a más gente, así que me levantaba a las 11 de la noche para trabajar e intentaba tener la comida lista antes de la hora del desayuno. El horario de desayuno dura solo un par de horas y, si no preparas suficiente, se acaba todo. El negocio iba bastante bien en ese entonces, y podía ahorrar decenas de miles de yuanes al año. De tanto trabajar con la cabeza agachada año tras año, me empezó a doler la nuca. Cuando el dolor era fuerte, me daba unos golpecitos con el puño en la zona y, como me aliviaba un poco, no le di importancia. Al tercer año, un día me sentí mareada, estaba confundida y tenía náuseas. Mi esposo me acompañó al hospital para una revisión. El médico me dijo que los mareos y las náuseas eran a causa de una espondilosis cervical y que ya no podía agachar la cabeza por largos periodos de tiempo. Si empeoraba, no podría hacer absolutamente nada. No me quedó más remedio que contratar a otra persona. Más tarde, para ganar más dinero, añadí algunas opciones más de desayuno y, con más variedad, tenía aún más trabajo. Me acostaba sobre las 7 de la tarde cada noche y me levantaba a trabajar justo después de las 11 de la noche, así que dormía solo unas cuatro horas al día. Estaba muy ocupada vendiendo desayunos, pero no tenía tiempo de comer. Para cuando terminaba de servir los desayunos, ya era la hora del almuerzo. Cada día estaba tan ocupada que no podía comer nada hasta pasadas las 3 de la tarde, y, en cuanto comía, tenía que preparar las provisiones para el día siguiente. Al final del día, me dolían los pies, la cintura y la espalda. Sentía las piernas como si hubiera estado parada sobre hielo, tan frías que había perdido toda la sensibilidad. Sin embargo, apreté los dientes y perseveré para ganar dinero. Como dice el dicho: “Soporta las mayores adversidades para convertirte en el mejor”. Tras varios años de duro esfuerzo, habíamos ganado cientos de miles de yuanes, y compramos una casa y un coche. Mis suegros vieron que nos habíamos enriquecido y comenzaron a recibirnos siempre con una sonrisa; nuestros parientes y amigos también nos saludaban con amabilidad. Cada vez que iba a casa de mis suegros, disfrutaba de la sensación de ser el centro de atención. Esto solo me demostró que la situación económica de verdad determina tu estatus; a la gente con dinero se la trata con más dignidad y prestigio. Sin embargo, por trabajar tan duro de sol a sol durante esos años, sumado trasnochar durante un largo período, mi esposo desarrolló una enfermedad cardíaca, y la cirugía para colocarle un stent costó 160 000 yuanes por una sola operación. Yo también estaba tan cansada que las cervicales y las lumbares me dolían todos los días, y cuando me acostaba por la noche, no había parte de mi cuerpo que no me doliera. A veces, cuando sufría un ataque de espondilosis cervical, me sentía mareada, me daba miedo moverme y se me nublaba la mente. Y eso no era lo peor; lo peor era mi alergia a la harina. No paraba de estornudar cada vez que estaba en contacto con la harina, y cuando era grave, era como si tuviera asma. Me sentía terriblemente incómoda porque me faltaba el aire desesperadamente. Tenía que ponerme cinco o seis capas de mascarillas cada vez que trabajaba, y sobre todo en los días más calurosos del verano, llevar una capa tan gruesa de mascarillas hacía que me sudara toda la cara. ¡No puedo ni describir lo incómodo que era! Pero para aparentar ser alguien importante delante de los demás, tenía que sufrir en secreto. Aguanté sin importar lo duro que era o lo mucho que sufría. A finales de 2018, ya llevaba ocho años con el puesto de desayunos. Como empezaron a aparecer puestos de desayunos en cada complejo residencial, nuestro puesto en el mercado matutino ya no era tan popular y el negocio empeoraba cada año. Vi que así no íbamos a ninguna parte. Había pedido préstamos para comprar la casa y el coche, y de esa manera no podía ahorrar casi nada al año. Para poder ahorrar más, abrí otro puesto. Mi esposo trabajaba en el antiguo puesto, y yo en el nuevo. Al final de cada día, estábamos agotados y somnolientos; a veces, yo estaba tan adormilada que tenía que apoyar la cabeza en la mesa y tomar una siesta. Como mi esposo tenía una enfermedad cardíaca y le habían hecho una cirugía para colocarle un stent, no podía quedarse mucho tiempo en el puesto, pero aun así, no abandonamos la idea de ganar dinero y persistimos en trabajar a pesar de estar enfermos. En ese tiempo, yo era como un trompo, girando sin parar, sin poder comer ni dormir bien. A veces pensaba: “¿Para qué es la vida? Me mato trabajando todos los días por dinero. Ser rico puede que haga que la gente te admire, pero al final igual te mueres. ¿Qué sentido tiene?”. Me sentía muy desamparada y vacía por dentro, y a menudo pensaba: “¿Cuándo se acabará esta clase de vida?”. Sin embargo, como no tenía otra salida, no me quedaba más que seguir viviendo así.

Más tarde, descubrí que los restaurantes de comida china daban bastante dinero, así que traspasé los puestos de desayuno y me dispuse a abrir un restaurante de comida china. Durante el proceso de remodelación, inesperadamente, mi esposo sufrió una recaída tras sentirse afectado emocionalmente y lo hospitalizaron. El médico dijo que, con su enfermedad, no debía cansarse, enfadarse ni sobreexcitarse. Vi que mi esposo, en el estado en el que estaba, ni siquiera después de que le dieran el alta podría llevar un negocio. No me quedó más remedio que traspasar el restaurante a otra persona, con las reformas casi terminadas. En ese momento, perdí más de 200 000 yuanes, y me sentía avergonzada de ver a mis parientes y amigos; sentía que la gente que me conocía de seguro me menospreciaría y se burlaría de mí. En 2019, pedí prestados cientos de miles de yuanes a mis parientes para invertir en un proyecto, pero al final, el jefe del proyecto fue arrestado. Me quedé estupefacta en ese momento: “Otros ganan cientos de miles invirtiendo. ¿Cómo pudo terminar así en mi caso?”. Mi sueño de hacerme rica se hizo añicos así como si nada, y ya no me quedaban lágrimas para llorar. Luego, fui a investigar a fin de prepararme para empezar otro negocio, pero para todo se necesitaba capital. ¿A quién más podría haberle pedido dinero prestado? Ya les había pedido dinero a todos mis parientes para invertir y ahora no tenía a nadie a quien recurrir. Pensaba en las cuotas del coche y de la hipoteca, y en los gastos para la educación de mi hijo… ¿qué demonios iba a hacer? Después de que mi esposo salió del hospital, era como si tuviera la enfermedad de Alzheimer y no podía ayudarme en absoluto; yo incluso tenía que cuidarlo. Esos días estaba tan preocupada que no podía comer ni dormir, y tenía el corazón angustiado. A veces, solo quería morirme y acabar con todo, pero luego pensaba en las deudas sin pagar, en mi hijo que aún no se había graduado y en mi esposo que estaba enfermo. Si yo muriera, ¿acaso esta familia no se acabaría? ¿Mi hijo no se derrumbaría? ¡No podía morirme! En ese momento, sentía de verdad que no podía permitirme vivir, pero tampoco podía permitirme morir. Por las noches, cuando no lograba dormir, me limitaba a llorar en silencio. Recordaba los años en los que trabajé tan duro para ganar dinero y vivir una vida de lujo, y me convertí en esclava del dinero. Pero al final, todo el dinero que tanto me costó ganar se perdió, mi esposo estaba consumido por la enfermedad y nosotros teníamos enormes deudas. Realmente nos habíamos quedado sin nada, como si hubiéramos intentado llevar agua en una cesta de mimbre. ¿Qué sentido tenía vivir así? Simplemente no podía encontrarle la vuelta a esa pregunta y nadie podía darme una respuesta. Cuando ya no supe qué hacer, mi esposo y yo hablamos de ir a buscar a mi mamá para empezar a creer en Dios. De hecho, mi mamá ya me había dado testimonio de la obra de Dios en los últimos días en el segundo año que llevábamos con el puesto de desayunos. En mi corazón, yo sí creía que Dios existía, pero el negocio era tan absorbente en ese momento que no tenía tiempo ni para comer ni para dormir, mucho menos para creer en Dios. Por eso, lo rechacé. Pero esta vez, después de un período de investigación, mi esposo y yo aceptamos formalmente la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días en agosto de 2020. Aunque en ese momento mi familia estaba en la ruina, yo leía las palabras de Dios todos los días, y mi corazón se llenaba de gozo y paz.

Un día, me encontré con un pasaje de las palabras de Dios que me conmovió profundamente. Dios dice: “La obra realizada durante los últimos días es la obra de conquista. No es la guía de las vidas de todas las personas sobre la tierra, sino la conclusión de la milenaria e imperecedera vida de sufrimiento de la humanidad en la tierra. […] Esto se debe a que los últimos días son la conclusión de toda la era. Son la terminación y el fin del plan de gestión de Dios de seis mil años, y concluyen el viaje de sufrimiento de la vida de la humanidad. No llevan a toda la humanidad hacia una nueva era ni permiten que la vida de la humanidad continúe. Eso no tendría ninguna relevancia para Mi plan de gestión o para la existencia del hombre. Si la humanidad continuara de esta manera, entonces tarde o temprano sería totalmente devorada por el diablo malvado y esas almas que me pertenecen serían al final arruinadas por sus manos. Mi obra tiene una duración de apenas seis mil años y prometí que, de igual manera, el control del maligno sobre toda la humanidad duraría tan solo seis mil años. Así que ya no queda tiempo. No deseo ni seguir ni retrasarme por más tiempo: durante los últimos días, derrotaré a Satanás, recobraré toda Mi gloria y recuperaré todas las almas que me pertenecen en la tierra, de manera que esas almas afligidas puedan escapar del mar de sufrimiento y, así, concluirá toda Mi obra en la tierra(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Nadie que sea de la carne puede escapar del día de la ira). De las palabras de Dios entendí que la etapa de la obra que Él está haciendo en los últimos días es para terminar con la vida de sufrimiento de la humanidad y rescatar a la gente de las manos de Satanás para que ya no la dañe. Me emocioné muchísimo y tuve un sentido de pertenencia que nunca antes había experimentado. No pude contener las lágrimas. Había estado luchando tanto en el mundo durante tantos años, sin tener dónde desahogar el dolor de mi corazón; solo Dios entendía mi amargura y desamparo. Esta vez, había encontrado una salida, que era aceptar Su salvación. Pensé en cómo en 2012 mi mamá me había testificado muchas veces que Dios había venido en los últimos días a expresar la verdad entre la humanidad para salvarnos. Sin embargo, en ese momento yo estaba obsesionada con el dinero y rechacé la salvación de Dios para poder vivir una vida de lujos. Me arrepentía mucho. Si hubiera aceptado la obra de Dios de los últimos días antes, no habría tenido que sufrir tanto ni pasar por tantas dificultades en el mundo. Hoy tuve la dicha de presentarme ante Dios porque Su amor descendió sobre mí, y Dios quería salvarme y sacarme de este mar de sufrimiento. En el pasado, solo me preocupaba por intentar ganar dinero desesperadamente, y mi vida era demasiado dura y agotadora, pero esta vez no podía volver a perder mi oportunidad de ser salvada por Dios. Era como si me hubiera aferrado a un salvavidas, y quería aprovechar esta rara oportunidad para seguir a Dios de todo corazón y dejar de vivir por el dinero. Después de eso, me reunía a menudo con hermanos y hermanas para compartir sobre las palabras de Dios, y me sentía especialmente tranquila y en paz.

En una reunión, en la primavera de 2021, basándonos en las palabras de Dios, compartimos sobre cómo Satanás usa la fama y el provecho para dañar a la gente. Al oírlo, sentí que describía perfectamente mi estado. Dios Todopoderoso dice: “En realidad, independientemente de lo grandes que sean las aspiraciones del hombre, de lo realistas que sean sus deseos o de lo adecuados que puedan ser, todo lo que el hombre quiere lograr, todo lo que busca está inextricablemente vinculado a dos palabras. Ambas son de vital importancia para cada persona a lo largo de su vida y son cosas que Satanás pretende infundir en el hombre. ¿Qué dos palabras son? Son ‘fama’ y ‘provecho’. Satanás usa un método muy suave, un método muy de acuerdo con las nociones de las personas y que no es muy agresivo para que estas acepten, sin darse cuenta, sus medios y leyes de supervivencia, desarrollen objetivos y una dirección en la vida y lleguen a tener aspiraciones en ella. Por muy altisonantes que puedan ser las descripciones de sus aspiraciones en la vida, estas aspiraciones siempre giran en torno a la fama y el provecho. Todo lo que persigue cualquier persona importante o famosa —o, de hecho, cualquier persona— a lo largo de su vida solo guarda relación con estas dos palabras: ‘fama’ y ‘provecho’. Las personas piensan que una vez que han obtenido fama y provecho, tienen el capital para disfrutar de un estatus alto y de una gran riqueza, así como para disfrutar de la vida. Piensan que, una vez que tengan fama y provecho, tienen el capital para buscar placer y participar en el disfrute excesivo de la carne. En aras de esta fama y provecho que desean, las personas entregan su cuerpo alegremente y sin saberlo, así como su corazón e incluso todo lo que tienen, incluidas sus expectativas y su porvenir a Satanás. Lo hacen sin reservas, sin dudarlo ni un momento y sin saber jamás reclamar todo lo que una vez tuvieron. ¿Pueden las personas conservar algún control sobre sí mismas una vez que se han entregado a Satanás y se han vuelto leales a él de esta manera? Desde luego que no. Están total y completamente controladas por Satanás. Se han hundido de un modo completo y total en este cenagal y son incapaces de liberarse a sí mismas. Una vez que alguien está atascado en la fama y el provecho, deja de buscar lo que es brillante, lo recto o esas cosas que son hermosas y buenas. Esto se debe a que la seducción de la fama y el provecho es demasiado grande para las personas, y son cosas que pueden buscar sin parar durante toda su vida e incluso durante toda la eternidad. ¿No es esta la situación real?(La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único VI). “‘El dinero mueve el mundo’; ¿es esto una tendencia? Comparada con las tendencias de moda o culinarias que habéis mencionado, ¿acaso no es mucho peor? ‘El dinero mueve el mundo’ es una filosofía de Satanás. Es muy frecuente entre la gente, en todas las sociedades; podríais decir que es una tendencia. Esto se debe a que se ha inculcado en el corazón de cada persona que, al principio, no aceptaba este dicho, pero luego lo aceptó tácitamente cuando entró en contacto con la vida real, y empezó a sentir que estas palabras eran de hecho ciertas. ¿Acaso no es este un proceso por el que Satanás corrompe al hombre? Quizás las personas no tengan el mismo grado de conocimiento vivencial sobre este dicho, pero cada uno tiene diferentes grados de interpretación y reconocimiento de este dicho en base a cosas que han acontecido a su alrededor y a sus propias experiencias personales, ¿no es ese el caso? Independientemente de cuánta experiencia tenga alguien con este dicho, ¿cuál es el efecto negativo que puede producir en el corazón de alguien? Algo es revelado por medio del carácter humano de las personas en este mundo, incluyéndoos a todos y cada uno de vosotros. ¿Qué es? Es la adoración al dinero. ¿Es difícil eliminar esto del corazón de alguien? ¡Es muy difícil! ¡Parece que la corrupción del hombre por parte de Satanás es realmente profunda! Satanás utiliza el dinero para atraer a la gente y los corrompe a todos para que adoren el dinero y las cosas materiales. ¿Cómo se manifiesta esta adoración por el dinero en las personas? ¿No pensáis que en este mundo no podríais sobrevivir sin dinero y que no podríais pasar ni un solo día sin él? La cantidad de dinero que tiene la gente determina cuán alto es su estatus y cuán respetada es. Los pobres no sienten que puedan ir con la cabeza alta, mientras que los ricos tienen un estatus alto, viven sin agachar la cabeza y pueden hablar cen voz alta y vivir de manera arrogante y dominante. ¿Qué aportan a las personas este dicho y esta tendencia? ¿No es cierto que mucha gente realiza cualquier sacrificio a fin de conseguir dinero? ¿No pierden muchos su dignidad y su integridad en la búsqueda de más dinero? ¿No pierde mucha gente la oportunidad de cumplir con su deber y seguir a Dios en aras del dinero? ¿Acaso perder la oportunidad de recibir la verdad y ser salvadas no es la mayor pérdida de todas para las personas?(La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. Dios mismo, el único V). Después de leer las palabras de Dios, entendí que Satanás usa la fama y el provecho para controlar a las personas e inculcarles diversas reglas de supervivencia, como “El dinero no es omnipotente, pero sin él no se puede hacer absolutamente nada”, “El dinero mueve el mundo”, “El hombre muere por la riqueza como las aves por el alimento” y “El dinero es lo primero”. La gente vive según estos venenos satánicos y considera la fama y el provecho como el objetivo de su búsqueda. Los persiguen desesperadamente. Yo no era la excepción. De niña, veía a mis parientes y amigos visitar mi casa cada Año Nuevo chino y en todas las fiestas, y sabía que nos adulaban y buscaban congraciarse con mi familia porque mis padres tenían ciertos recursos económicos. Era justo como el dicho: “Pobre en la ciudad, nadie te visita; rico en la montaña, hasta el pariente lejano te visita”. Estos venenos satánicos y reglas de supervivencia se implantaron profundamente en mi corazón. Después de casarme, mi suegra era una esnob y se congraciaba con la familia de mi cuñada mayor porque les iba bien. Cuando veía que no ganábamos mucho dinero, nos criticaba incluso delante de extraños y andaba todo el día con cara larga, como si le debiéramos algo. Por eso llegué a creer que la situación económica determinaba el estatus, y que se podía vivir sin nada, menos sin dinero. Solo con dinero se podían tener buenos disfrutes materiales, y se podía ser admirado y envidiado por los demás, y vivir con dignidad. Viví según estos valores y perspectivas de vida falaces, y me maté trabajando de sol a sol para ganar dinero. No paraba a descansar ni aunque me dolieran las lumbares y las cervicales, y persistí en trabajar a pesar de mi grave alergia a la harina. Gané algo de dinero y disfruté de los beneficios que traía. Mis vecinos y mi suegra me recibían con sonrisas, y mi vanidad estaba satisfecha. Sin embargo, solo yo conocía la amargura y el dolor que había detrás de todo eso. Y lo que es más trágico, trabajé desesperadamente para ganar dinero, pero al final, aun así me quedé sin nada. No solo eso, a mi esposo lo aquejaba la enfermedad, y a mí también me dolían las cervicales y las lumbares. El dolor en mi cuerpo y en mi espíritu no se podía expresar con palabras; todo esto fue causado por mi búsqueda de dinero, fama y provecho. Solo ahora entendí que los objetivos que había perseguido y mi perspectiva sobre la supervivencia estaban equivocados. Las artimañas de Satanás estaban en todo ello. Satanás solo quiere que me mate trabajando para ganar dinero y que viva por el dinero, la fama y el provecho. De esta manera, no puedo llegar ante Dios y recibir Su salvación. Esa es precisamente la siniestra intención de Satanás. Estoy tan agradecida a Dios por Su salvación para mí. Si no fuera por creer en Dios, habría seguido trabajando duro para ganar dinero y quizás un día habría perdido la vida por ello. Agradezco el desenmascaramiento de las palabras de Dios que me ayudó a ver claramente la siniestra intención de Satanás: usar el dinero, la fama y el provecho para dañarme y corromperme. Ahora, solo quiero creer en Dios de todo corazón y perseguir la verdad, y no ser más engañada por Satanás para seguir persiguiendo solo el dinero.

A veces me preguntaba: “Trabajé tanto durante esos años, pero al final no gané nada e incluso contraje un montón de deudas. ¿Por qué mi vida era tan dolorosa?”. En mi búsqueda, leí las palabras de Dios: “La suerte del hombre está controlada por las manos de Dios. Tú eres incapaz de controlarte a ti mismo: aunque el hombre siempre se afana y se ocupa de sus propios asuntos, sigue siendo incapaz de controlarse. Si pudieras conocer tus propias perspectivas, si pudieras controlar tu propio sino, ¿se te seguiría llamando un ser creado? […] El destino del hombre está en manos del Creador, por tanto, ¿cómo podría el hombre controlarse a sí mismo?(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso). Las palabras de Dios me hicieron entender que la vida de una persona está en manos de Dios. Por mucho que la gente trabaje o se afane desesperadamente, si Dios no se lo concede, nunca conseguirá lo que quiere, a pesar de todos sus apuros y esfuerzos. Al recordar todos esos años, salía temprano y volvía tarde cada día, y no me importaba cuánto sufría o lo cansada que estaba; solo trabajaba duro para ganar dinero porque quería vivir una vida de lujos y ser admirada por los demás. Quería cambiar mi sino con mi propia capacidad, pero al final, mi esposo y yo acabamos aquejados por la enfermedad y lo único que obtuvimos a cambio fue el vacío. Ahora me di cuenta de que nuestras vidas no están bajo nuestro control. Cuánto dinero ganamos no lo determina cómo trabajamos con nuestras manos, sino que depende de la soberanía y la preordinación de Dios. Al mismo tiempo, también sentí las meticulosas intenciones de Dios. Sin haber experimentado esta amargura y desamparo en la vida, no habría llegado ante Dios. Hace mucho, en 2012, mi madre me predicó el evangelio del reino de Dios, pero yo solo estaba preocupada por ganar dinero y no lo acepté. Pasaron ocho años más antes de que llegara ante Dios, pero Dios no me abandonó por mi ignorancia y rebeldía. ¡El amor de Dios es tan grande! Debo ocupar debidamente la posición de un ser creado y confiar el resto de mi vida a Dios, sometiéndome a Su soberanía y a Sus disposiciones. Desde entonces, leo las palabras de Dios siempre que tengo un rato libre, y cada día ha sido muy gratificante.

Más tarde, alquilé un pequeño puesto en el mercado matutino para vender frutos secos y ganarme la vida. Aunque no ganaba tanto dinero como antes, no estaba tan ocupada y tenía tiempo para hacer mi deber. Pensaba en los préstamos de mi inversión anterior que aún no había pagado, y pensé en vender la casa para saldarlos. Oré a Dios y le encomendé estas dificultades. Después, la venta de la casa fue sobre ruedas y se pagó una parte del préstamo. A partir de entonces, iba a las reuniones después de recoger mi puesto cada día, y comía y bebía las palabras de Dios y realizaba mi deber con mis hermanos y hermanas.

A mediados de febrero de 2024, mi hermano menor me llamó para decirme que un pariente vendía su tienda. Después de descontar los gastos, podía ganar más de cien mil yuanes al año, y no había prisa para que yo pagara el dinero por la tienda. Podía empezar el negocio primero y luego pagar cuando hubiera ganado el dinero. Al oír esto, el corazón me dio un vuelco. “Esto es realmente bueno”, pensé. “La tienda tiene más de diez años y una clientela estable. No tendría que poner ni un centavo en las primeras etapas y podría ganar dinero en cuanto me hiciera cargo. Si trabajara allí unos años, no solo podría pagar todas mis deudas, tener dinero para la boda de mi hijo y para asegurar mi jubilación, sino que también podría, poco a poco, volver a tener esa clase de vida prestigiosa”. Pero luego tuve otro pensamiento: “No. ¿No significaría eso simplemente volver a mi vida de antes? Por fin he logrado liberarme de los tormentos de Satanás. No puedo volver atrás. Si tengo que elegir entre ganar dinero y hacer mi deber, elegiré mi deber”. En ese momento, recordé un pasaje de las palabras de Dios que había leído en una reunión anterior, y lo busqué para leerlo. Dios Todopoderoso dice: “Contentarse con tener solo comida y ropa: ¿es correcto este enunciado? (Sí). ¿Por qué? En primer lugar, hay que entender esto: si una persona vive toda su vida solo para los asuntos de la carne, como la comida, la ropa y el disfrute, ¿tiene algún valor esa vida? (No). Como no tiene ningún valor, ¿qué debería perseguir y obtener la gente a fin de llevar una vida valiosa? (Debería perseguir la verdad). Si las personas han de recorrer la senda de perseguir la verdad, ¿no deberían renunciar a algunas cosas? Si siempre se ven limitadas por qué comer y vestir y siempre se aferran al disfrute de la carne, ¿pueden todavía perseguir y obtener la verdad? (No). Por consiguiente, el enunciado ‘Contentarse con tener solo comida y ropa’ es correcto. En particular, es muy importante para aquellos que persiguen la verdad; es sumamente beneficioso para la búsqueda y la obtención de la verdad. ¿Cuál es el propósito de tener comida y ropa? Garantizar que el cuerpo sobreviva con normalidad. ¿Cuál es el propósito de sobrevivir? No es en aras del disfrute carnal o de recrearse en el transcurrir de la vida, y mucho menos es para deleitarse con algunas de las cosas que uno experimenta en la vida. Nada de eso tiene importancia. Entonces, ¿qué es lo más importante? Esto tiene que ver con las cosas más valiosas, más significativas y que permiten lograr la aprobación del Creador que una persona debería hacer. (Uno debe caminar por la senda de creer en Dios y perseguir la verdad, y cumplir con sus propios deberes). Como persona, no importa qué trabajo realices, eres un ser creado. Los seres creados deben hacer las cosas que les corresponden y las cosas que Dios les exige hacer; esto es lo más valioso. Entonces, ¿qué cosas valiosas hacen los seres creados? El Creador le ha encomendado una comisión a todo ser creado, una misión que debe cumplir. Dios ha dispuesto el sino de la vida de cada persona. Sea cual sea la misión que Dios ha preordenado que complete en su vida, eso es lo que debe hacer. Si lo haces bien, cuando al final te presentes ante Dios para rendir cuentas, Él te dará una respuesta satisfactoria. Te dirá que viviste la vida de forma valiosa y fructífera, que convertiste las palabras de Dios en tu vida y que eres un ser creado que es acorde al estándar. Sin embargo, si tu vida solo consiste en vivir, luchar e invertir en pos de comida, ropa, placer y felicidad, cuando al final te presentes ante Dios, Él te preguntará: ‘¿Cuánto has cumplido de la tarea y misión que te encomendé en esta vida?’. Harás balance y te darás cuenta de que la energía y el tiempo de esta vida los empleaste comiendo, bebiendo y pasándolo bien. A pesar de creer en Dios desde hace varios años, no solo no has cumplido bien tu deber, mucho menos has preparado ninguna buena obra. Entonces, ¿acaso no es nada lo que has logrado en esta vida? No fue algo sencillo conseguir la oportunidad de hacer tu deber, pero como no te ocupaste de la tarea que te correspondía, la arruinaste. Si bien estabas dispuesto a perseguir la verdad, no has pagado apenas precio y no has ganado nada. En el examen final, las palabras de Dios no se han convertido en tu vida y sigues siendo el mismo viejo Satanás. Todos los métodos que empleas para contemplar las cosas y actuar están basados en nociones y figuraciones humanas y el carácter corrupto de Satanás. Sigues oponiéndote por completo a Dios y eres incompatible con Él. En ese caso, se te inutilizará y Dios ya no te querrá. A partir de este punto, ya no serás un ser creado de Dios. ¡Eso es algo lamentable! Por tanto, da igual la profesión a la que te dediques, mientras sea legal, la ha dispuesto y predestinado Dios. Sin embargo, eso no significa que Él te apoye o te anime a ganar más dinero o a que sobresalgas en la carrera profesional que has elegido. Dios no aprueba esto, y Él nunca te lo ha exigido. Además, Dios nunca utilizará la profesión a la que te dediques para empujarte hacia el mundo, para entregarte a Satanás o para permitirte que persigas deliberadamente la fama y el provecho. En cambio, por medio de la profesión a la que te dedicas, Dios te permite satisfacer tus necesidades de comida y abrigo, eso es todo. Además, a través de Sus palabras, Dios te ha expresado cuál es tu deber, cuál es tu misión, qué debes perseguir y qué debes vivir. Estos son los valores que debes vivir y la senda por la que debes transitar a lo largo de tu vida. […] sin importar qué carrera profesional desarrolles, deberías contentarte con tener solo comida y ropa. Esto es muy importante. Si eres incapaz de ver con claridad ese punto e insistes en desperdiciar todo tu tiempo y energía en tu carrera y en buscar la fama y el éxito, perderás el deber que te corresponde hacer y arruinarás tus posibilidades de salvación(La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Cómo perseguir la verdad (20)). Después de leer las palabras de Dios, entendí que uno debe contentarse solo con tener comida y ropa. La gente no viene a este mundo para los disfrutes de la carne, sino para realizar su deber como seres creados. Pensando en aquellos años de trabajo duro para ganar dinero, casi me costó la vida, y fue Dios quien me salvó de los tormentos de Satanás. Al venir a la casa de Dios para reunirme y leer Sus palabras, entendí qué debe buscar la gente para lograr la vida más significativa. Me sentí muy tranquila en mi corazón. Esto es algo que no se puede comprar con dinero, fama o provecho. El dinero que gano ahora vendiendo frutos secos no es mucho, pero es suficiente para vivir, y cuando vuelvo a casa todavía puedo ir a las reuniones y hacer mi deber. Si me fuera a encargar de una tienda, ¿cómo tendría tiempo para creer en Dios y hacer mi deber? ¿No significaría que tendría que abandonar mis deberes y volver a mis viejas andadas? Ya no puedo vivir por el dinero, la fama o el provecho; eso sería cavar mi propia tumba. Tengo que escuchar atentamente las palabras de Dios y cumplir el deber de un ser creado mientras tenga suficiente comida y ropa. Solo así la vida puede tener sentido. Por lo tanto, rechacé decididamente la oferta de mi hermano.

Ahora estoy ocupada con mis deberes la mayor parte del día y me siento muy tranquila en mi corazón. No es como antes, cuando vivía por el dinero, la fama y el provecho, y me sentía totalmente desdichada y desamparada. ¡Gracias a Dios por Su salvación!

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