87. Lo que me preocupaba cuando eludía mis deberes

Por Barbara, Laos

En 2022, me eligieron como miembro de un grupo de toma de decisiones a nivel de distrito, responsable del trabajo de varias iglesias. Como hablo miao y chino, a menudo ayudaba a los hermanos y hermanas a traducir, y por eso no tenía mucho tiempo para dar seguimiento al trabajo de la iglesia. Estaba muy ansiosa. Algunos líderes de iglesia recién comenzaban a formarse y no sabían cómo hacer su trabajo. Si no cultivaba a estos líderes lo antes posible, tendría que hacer la mayor parte del trabajo yo misma, lo cual sería muy ajetreado y agotador. Me sentí muy reacia. Cuando alguien me pedía que tradujera, quería ignorarlo si no tenía que ver con el trabajo de las iglesias a mi cargo.

A finales de 2022, se iban a elegir los puestos de líder y sublíder del grupo de toma de decisiones a nivel de distrito. Pensé: “Ya tengo bastante entre manos con ser responsable del trabajo de estas iglesias. Si me eligen líder del grupo, mi ámbito de responsabilidad será aún mayor, y entonces, ¿mi trabajo no sería más ajetreado todavía? Si no me eligen, sería bueno. Así no tendría que preocuparme demasiado y mi carne no estaría tan cansada”. Sin embargo, cuando se anunciaron los votos, me habían elegido líder del grupo de toma de decisiones a nivel de distrito. Rápidamente puse excusas y dije: “Soy una persona que no lleva una carga. Soy perezosa y no hago trabajo real. También soy bastante falsa”. Incluso di ejemplos de cómo era falsa. Luego dije: “Soy joven e inestable, y no soy apta para ser líder del grupo. Que lo haga otro hermano o hermana”. Una hermana dijo: “Ya has empezado a ceder incluso antes de empezar a hacer tu deber. La carne ya te está constriñendo y atando”. Sentí que se me clavaba algo en el corazón cuando oí a la hermana decir esto. Después de la reunión, sentí mucha angustia en mi corazón. Sabía que eludir los deberes es rebelarse contra Dios y no tener un corazón de sumisión a Él. Después, reflexioné sobre mí misma. Pensé en un pasaje de las palabras de Dios y lo busqué para leerlo. Dios Todopoderoso dice: “La manifestación más importante de una persona honesta es buscar y practicar la verdad en todo: esto es lo más crucial. Dices que eres honesto, pero siempre pasas por alto las palabras de Dios y simplemente haces lo que te parece. ¿Acaso es esa la manifestación de una persona honesta? Dices: ‘Aunque tengo poco calibre, tengo un corazón honesto’. Y, sin embargo, cuando te llega un deber te da miedo sufrir y asumir la responsabilidad si no lo haces bien, por eso pones excusas para evadir tu deber o sugieres que lo haga otro. ¿Es esta la manifestación de una persona honesta? Claramente, no lo es. Entonces, ¿cómo debería comportarse una persona honesta? Debe someterse a los arreglos de Dios, ser devota al deber que le corresponde hacer y esforzarse por satisfacer las intenciones de Dios. Esto se manifiesta de diferentes maneras. Una es aceptar tu deber con un corazón honesto, no considerar tus intereses carnales, no ser desganado en él y no conspirar por tu propio bien. Estas son manifestaciones de honestidad. Otra es dedicar todo el corazón y todas tus fuerzas a hacer bien tu deber, haciendo las tareas que te ha encomendado la casa de Dios de forma adecuada y poniendo el corazón y tu amor en el deber a fin de satisfacer a Dios. Estas son las manifestaciones que debería tener una persona honesta cuando hace su deber. Si entiendes y sabes qué hacer, pero no lo haces, entonces no estás poniendo todo tu corazón y tu fuerza en tu deber. En cambio, eres astuto y holgazaneas. ¿Son honestas las personas que hacen su deber de esta manera? En absoluto. Dios no usa a las personas esquivas y falsas; estas deben descartarse. Dios solo usa a las personas honestas para hacer deberes. Incluso los contribuyentes de mano de obra leales han de ser honestos. Los que son de manera continuada superficiales, astutos y holgazanes son todos gente falsa y unos demonios. Ninguno de ellos cree de verdad en Dios y todos deben descartarse. Alguna gente piensa: ‘En realidad es fácil ser una persona honesta. Se trata sencillamente de decir la verdad y no contar mentiras’. ¿Qué te parece esta opinión? ¿Ser una persona honesta es algo tan limitado? En absoluto. Debes revelar tu corazón y dárselo a Dios; esta es la actitud que una persona honesta debe tener. Es por ello que un corazón honesto es muy valioso. ¿Qué implica esto? Que un corazón honesto puede gobernar tu comportamiento y cambiar tu estado. Te puede conducir a hacer las elecciones correctas y a someterte a Dios y ganar Su aprobación. Un corazón como este es verdaderamente preciado. Si tienes un corazón honesto como este, entonces ese es el estado en el que debes vivir, así es como debes comportarte y así es como debes entregarte(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). En las palabras de Dios, vi que no importa qué deber le toque a una persona honesta, si le beneficia o no, o lo mucho que su carne vaya a sufrir, lo aceptará con un corazón honesto. Luego, lo dará todo para hacer cuanto pueda sin considerar sus propios intereses, y solo pensará en cómo satisfacer a Dios. Solo este tipo de persona es una persona honesta amada por Dios. Quise escapar y retirarme de la elección porque no quería sufrir ni pagar un precio. Después de que me eligieron líder del grupo, no me sentía con ganas de hacerlo porque sabía que este era un deber muy importante, que sería responsable de muchas tareas y que, para hacerlo bien, mi carne tendría que sufrir mucho y tendría que preocuparme bastante. Entonces intenté eludirlo usando mi juventud, falta de estabilidad y carácter falso como excusas, diciendo que no era apta para ser líder del grupo. La casa de Dios me había cultivado durante tanto tiempo, pero, en el momento crítico, eludí mi deber. Verdaderamente no tenía ninguna conciencia o razón. ¡Realmente era tan egoísta y falsa! Como ser creado, ni siquiera quería hacer el deber que debía hacer. ¿Qué sentido tiene vivir así? En ese momento, pensé en la letra de un himno: “Las personas ni siquiera le dan a Dios un mínimo de consuelo, y Él todavía no ha recibido amor sincero de la humanidad hasta hoy”. Se me cayeron las lágrimas y busqué este himno de las palabras de Dios.

El amor de Dios por la humanidad es sincero y real

1  El amor de Dios por la humanidad se manifiesta principalmente en que se hace carne para hacer Su obra y salvar personalmente a las personas, hablando cara a cara con ellas y viviendo cara a cara con ellas. No hay la más mínima distancia y no hay nada falso; es totalmente real. Su salvación de la humanidad, en la que llegó incluso a hacerse carne y pasar años dolorosos con los seres humanos en el mundo, es enteramente por Su amor y misericordia por la humanidad.

2  El amor de Dios por la humanidad es incondicional y no exige nada a cambio. ¿Qué podría Él obtener del hombre? Las personas son frías hacia Dios. ¿Quién puede tratar a Dios como tal? Las personas ni siquiera le dan a Dios un mínimo de consuelo, y Él todavía no ha recibido amor sincero de la humanidad hasta hoy. Dios simplemente da desinteresadamente y provee desinteresadamente.

La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. ¿Conoces el amor de Dios por la humanidad?

Después de escuchar el himno, me sentí muy conmovida y un poco culpable. No pude detener mis lágrimas. El amor de Dios es tan verdadero y real. Dios es tan supremo, santo y grande, pero para salvar a la humanidad, Él personalmente se hizo carne para venir al mundo humano, vivir junto a la humanidad corrupta, expresar la verdad para proveer y guiar a las personas, además de disponer diversos entornos para refinar y purificar a las personas. Dios es incondicional con el hombre. Sin embargo, yo no estaba dispuesta a llevar una carga pesada al hacer mi deber, y no estaba dispuesta a pagar ni el más mínimo precio ni a sufrir la más mínima pizca. Me sentí tan en deuda con Dios. Dios me había dado tanto, pero no tuve en consideración Su intención, sino solo mis propios intereses, y eludí mi deber por preocuparme de que mi carne sufriera. ¡Realmente carecía por completo de conciencia!

Leí otro pasaje de las palabras de Dios y llegué a comprender la intención de Dios. Dios Todopoderoso dice: “Sea cual sea el tipo de deber que cumplas y la clase de comisión que aceptes de Dios, Sus exigencias hacia ti no cambian. Una vez que has entendido las exigencias de Dios, debes practicar, hacer tu deber y llevar a cabo la comisión que te hace Dios según Sus exigencias, tal y como las entiendas, con independencia de que Él esté a tu lado o escrutándote. Solo de esta manera podrás de verdad convertirte en un amo de todas las cosas en quien Dios confía, que cumple con el estándar y es digno de Su comisión. […] Concéntrate únicamente en las palabras de Dios y en Sus exigencias, llega a perseguir la verdad, haz bien tu deber, satisface las intenciones de Dios y estate a la altura de Sus seis mil años de espera y Sus seis mil años de expectativa. Concédele a Dios algo de consuelo; permítele ver que hay esperanza en ti, y deja que se cumplan en ti Sus deseos. Dime, ¿te trataría Dios injustamente si lo hicieras? ¡Por supuesto que no!(La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. ¿Por qué debe el hombre perseguir la verdad?). De las palabras de Dios, sentí que la intención de Dios es que persigamos la verdad, cumplamos bien nuestros deberes, nos sometamos a Él, encomendemos nuestro corazón a Dios, seamos de un mismo sentir con Él y nos convirtamos en seres creados acorde al estándar. Esto es lo que Dios más desea ver. Cuando me eligieron líder del grupo de toma de decisiones a nivel de distrito, la esperanza de Dios era que yo buscara la verdad mientras cumplía mi deber, y que practicara compartir sobre la verdad para resolver problemas. Además, también era para que me preocupara por el trabajo y asumiera las responsabilidades para finalmente poder cumplir bien mi deber, obtener la verdad y ser salvada por Dios. Al comprender esto, sentí un profundo remordimiento. Lamenté no haber valorado la oportunidad que Dios me había dado y no haber aceptado mi deber. ¡Cómo esperaba que Dios me diera otra oportunidad! Resolví que, si tenía otra oportunidad, definitivamente me sometería y nunca más me rebelaría contra Dios de esta manera. Por lo tanto, oré a Dios: “Dios mío, estoy dispuesta a someterme a todos Tus arreglos. En el futuro, estoy dispuesta a aceptar cualquier deber y hacerlo bien”. Más tarde, los líderes superiores no aceptaron mi renuncia y me hicieron continuar como líder del grupo. Me sentí extremadamente feliz. Dios había conocido mi corazón y me había dado otra oportunidad: ¡Tenía que valorarla! Después, comencé a dar seguimiento activo al trabajo, y cada noche, después de que terminaban las reuniones, resumía los problemas del trabajo con mis hermanos y hermanas del grupo de toma de decisiones. Aunque a veces había mucho trabajo y mi carne estaba un poco cansada, no eludía mi deber como lo había hecho antes.

En 2023, se estaban celebrando elecciones para líderes y diáconos debido a la reorganización de algunas iglesias, y mi carga de trabajo aumentó mucho. Estaba ocupada hasta muy tarde cada día. Durante ese tiempo, sentí que era demasiado exigente y agotador. Poco después, la iglesia celebró una nueva ronda de elecciones, y quise aprovechar esta oportunidad para renunciar a mi puesto en el grupo de toma de decisiones a nivel de distrito y hacer un deber más ligero en su lugar. En este momento, me di cuenta de que quería volver a ser considerada con mi carne e invoqué a Dios en mi corazón a fin de que me guiara para poder practicar la verdad. En ese momento, me vinieron a la mente dos himnos de las palabras de Dios.

Dios valora a aquellos que lo escuchan y se someten a Él

Para Dios, ya sea grande o insignificante una persona, mientras pueda escucharlo, someterse a Sus instrucciones y a Su comisión, así como cooperar con Su obra, Su voluntad y Su plan, de forma que Su voluntad y Su plan puedan llevarse a cabo sin impedimentos y cumplirse, entonces esa conducta es digna de que Él la recuerde y de recibir Su bendición. Dios valora a esas personas y aprecia tal comportamiento; aprecia este afecto que la gente tiene por Él y este corazón que muestra hacia Él. Esta es la actitud de Dios.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Lo que Dios valora es el corazón de la persona

Cuando una persona acepta la comisión de Dios, Él tiene un estándar para juzgar si sus acciones son buenas o malas, si tiene sumisión, si ha satisfecho las intenciones de Dios y si sus actos y su comportamiento son acordes al estándar. Lo que Dios valora es el corazón de la persona, no sus acciones externas. No es que Dios deba bendecir a alguien solo por hacer algo, independientemente de cómo lo haga. Este es un malentendido que las personas tienen respecto a Dios. Él no se fija solo en el resultado final; en cambio, hace mucho hincapié en cómo es el corazón de una persona y cuál es su actitud durante el desarrollo de las cosas, y se fija en si hay sumisión, consideración y la voluntad de satisfacerlo en su corazón.

La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I

Las palabras de Dios realmente me conmovieron, especialmente cuando leí: “Dios no se fija solo en el resultado final; en cambio, hace mucho hincapié en cómo es el corazón de una persona y cuál es su actitud durante el desarrollo de las cosas, y se fija en si hay sumisión, consideración y la voluntad de satisfacerlo en su corazón”. Comprendí que lo que a Dios le importa es el corazón humano. Cuando sucede cada cosa, lo que Dios quiere ver es si el corazón de las personas es sumiso a Él y es considerado con Él, y si pueden dejar de lado sus propios intereses para satisfacer a Dios. Cada vez que me enfrentaba a un trabajo importante o a elecciones, no pensaba en cómo satisfacer las intenciones de Dios, solo en cómo evitar el sufrimiento de la carne y cómo asumir menos responsabilidad. ¡Me faltaba tanta conciencia! ¡Tan egoísta y despreciable! Ahora la iglesia estaba celebrando nuevas elecciones, y yo tenía que tener al menos una actitud sumisa. Si me elegían, sería la exaltación de Dios hacia mí. Si no me elegían, habría lecciones que aprender. En cualquier caso, debía someterme. Al pensar esto, mi corazón se sosegó bastante, y participé en la elección. Al final, me eligieron como miembro del grupo de toma de decisiones a nivel de distrito, y mi corazón pudo someterse.

Más tarde, leí un pasaje de las palabras de Dios, y comprendí por qué constantemente era considerada con la carne y eludía mi deber. Dios Todopoderoso dice: “Con respecto a la carne, cuanto mejor la trates, más codiciosa será. Es apropiado que la carne soporte un poco de sufrimiento, y cuando lo hace, es fácil caminar por la senda correcta y atender al trabajo que a uno le corresponde. Si una persona crece en un buen entorno familiar, disfrutando siempre de la comodidad y sin sufrir mucho jamás, se vuelve frágil, incapaz de soportar ni un poco de sufrimiento. Es difícil para tales personas lograr algo, e incluso pueden terminar sin lograr nada en absoluto. También es difícil para tales personas obtener la verdad en su fe en Dios. Si se encuentran con desastres naturales o provocados por el hombre, culpan al Cielo y a todos menos a sí mismas, se quejan de Dios y lo niegan, y se vuelven insensatas e irrazonables. A medida que pasa el tiempo, solo se vuelven más y más depravadas. ¿Hay muchos ejemplos de esto? Puedes ver que en el mundo no creyente hay muchos cantantes y estrellas de cine que eran muy capaces de soportar penurias y se consagraron a su trabajo antes de hacerse famosos. Pero una vez que alcanzan la fama y empiezan a ganar mucho dinero, no siguen la senda correcta. Algunos se drogan, otros se suicidan y tienen una muerte prematura. ¿Cuál es la causa? Sus placeres materiales son excesivos, ellos están demasiado cómodos y no saben cómo obtener un placer mayor o más emoción. Algunos de ellos recurren a las drogas en busca de mayores niveles de emoción y disfrute y, tras drogarse durante un largo tiempo, no pueden dejarlas. Algunos mueren por el consumo excesivo de drogas, y otros, al no saber cómo liberarse de ellas, simplemente acaban suicidándose. Hay muchísimos ejemplos así. No tiene importancia lo bien que comas, lo bien que te vistas, lo linda que sea tu casa, lo mucho que disfrutes o lo cómoda que sea tu vida; no importa lo plenamente que se satisfagan tus deseos, al final solo queda el vacío más absoluto y el resultado es la destrucción. ¿Es esa felicidad que buscan los no creyentes la verdadera felicidad? De hecho, no es felicidad. Son figuraciones humanas, es una forma de depravación, y es una senda por la que la gente se corrompe. La supuesta felicidad que la gente persigue es falsa. En realidad es sufrimiento. Ese no es un objetivo que la gente deba perseguir, ni es ahí donde radica el valor de la vida. Algunas de las formas y métodos mediante los cuales Satanás corrompe a las personas consisten en hacer que conviertan la satisfacción de la carne y la complacencia en la lujuria en su meta. De esta manera, Satanás las adormece, las seduce y las corrompe, haciéndoles sentir que eso es la felicidad y llevándolas a perseguir ese objetivo. Las personas creen que obtener esas cosas es lograr la felicidad, por lo que hacen todo lo que está en su mano para lograr ese fin. Luego, cuando lo consiguen, no sienten felicidad, sino vacío y dolor. Esto demuestra que no es la senda correcta; es un camino hacia la muerte(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). De las palabras de Dios comprendí que la razón por la que constantemente codiciaba la comodidad era que había un problema con mis pensamientos y puntos de vista. Desde joven, había sido influenciada y condicionada profundamente por la sociedad y mi familia, y creía que perseguir las comodidades carnales era tratarme bien a mí misma. A menudo oía decir a la gente: “La gente debe vivir para sí misma, para que su carne esté cómoda y a gusto. No deben vivir para los demás. Esa es la forma de ser inteligente”. Mis padres también decían a menudo: “No importa lo que hagamos, es para disfrutar de una vida cómoda sin sufrimiento ni fatiga. ¿Acaso el propósito de vivir no es disfrutar de la vida?”. Lentamente, acepté estos puntos de vista equivocados. Se convirtieron en los principios que regían mis acciones y en los objetivos de mi búsqueda. Cuando estaba en la escuela, solo quería estudiar cosas sencillas. No quería estudiar nada que me hiciera pensar mucho. Por ejemplo, era muy reacia a aprender materias como matemáticas, que me resultaban mentalmente exigentes. Después de que empecé a creer en Dios, aunque cumplía mis deberes en la iglesia, seguía persiguiendo las comodidades carnales. No estaba dispuesta a llevar una carga pesada al hacer mi deber, y no quería aquellos que implicaran esfuerzo mental o sufrimiento carnal. Solo quería hacer deberes fáciles y ligeros. Tan pronto como se requerían deberes difíciles o aquellos que implicaban una gran carga de trabajo, quería eludirlos. Por ejemplo, la primera vez que me eligieron líder del grupo de toma de decisiones a nivel de distrito, como temía que ser líder de grupo representaría mucho trabajo y me cansaría físicamente, inventé muchas excusas, y mencioné deliberadamente mi corrupción y mis deficiencias para que todos coincidieran en no elegirme para ser líder de grupo. En la siguiente elección, seguí considerando mi carne, e incluso quise abandonar mi posición en el grupo de toma de decisiones. Solo pensaba en mis propios intereses carnales, nunca era considerada con las intenciones de Dios, y constantemente eludía mi deber para que mi carne no sufriera. Este comportamiento era rebelarse contra Dios y traicionarlo. Si no me arrepentía, en última instancia, no solo no obtendría la verdad ni cambiaría mis actitudes corruptas, sino que solo podría caer en la calamidad y sería destruida. Como Dios dice: “Algunas de las formas y métodos mediante los cuales Satanás corrompe a las personas consisten en hacer que conviertan la satisfacción de la carne y la complacencia en la lujuria en su meta. De esta manera, Satanás las adormece, las seduce y las corrompe, haciéndoles sentir que eso es la felicidad y llevándolas a perseguir ese objetivo. Las personas creen que obtener esas cosas es lograr la felicidad, por lo que hacen todo lo que está en su mano para lograr ese fin. Luego, cuando lo consiguen, no sienten felicidad, sino vacío y dolor. Esto demuestra que no es la senda correcta; es un camino hacia la muerte”. Satanás tienta y corrompe a las personas con la búsqueda de las comodidades carnales, haciéndoles creer que solo satisfacer la carne puede traer felicidad. En realidad, no importa cuán cómoda esté una persona o cómo disfrute de la carne, en lo más profundo de su corazón, sigue sintiéndose vacía y miserable. Siempre había perseguido las comodidades carnales y no quería hacer deberes que implicaran una gran carga de trabajo. Pensé que, de esta manera, tendría más tiempo para descansar o hacer cosas que disfruto. Sin embargo, después de eludir mi deber, mi corazón no estaba tranquilo, y en cambio, caí en una profunda miseria y autoculpa. Este sentimiento no se puede describir con palabras. Sabía que, por haberme rebelado contra Dios, había perdido Su presencia. Experimenté que perseguir las comodidades carnales no es una senda correcta, y solo llevará a las personas a depravarse progresivamente y a resistirse a Dios de forma creciente.

En abril de 2024, debido a las necesidades del trabajo, trasladaron a una predicadora de mi área de responsabilidad a otro lugar para cumplir con sus deberes. Tuve que dar seguimiento temporalmente al trabajo del que ella había sido responsable, y estaba un poco preocupada. Había tanto trabajo por hacer… ¡iba a ser tan agotador! Me di cuenta de que quería volver a ser considerada con mi carne, y en silencio oré a Dios para que Él me llevara a poder someterme. Más tarde, leí un pasaje de las palabras de Dios y encontré una senda de práctica. Dios Todopoderoso dice: “Todo adulto debe asumir las responsabilidades como tal, con independencia de las presiones a las que se enfrente, como las adversidades, enfermedades e incluso las diversas dificultades. Son cosas que todo el mundo debe experimentar y soportar; así es la vida de una persona normal. Si no puedes aguantar la presión, tolerar el sufrimiento o soportar los golpes, significa que no tienes perseverancia ni determinación y eres demasiado frágil e inútil. Todo el mundo —ya sea en la sociedad o en la casa de Dios— debe soportar este sufrimiento en su vida. Esta es la responsabilidad que todo adulto debería asumir, la carga que debería soportar, y nadie puede eludirla, así que tú no deberías intentar evitarla. Si siempre quieres escapar o librarte de todo este sufrimiento, entonces tu emoción de represión saldrá a la luz y siempre te tendrá enmarañado. Sin embargo, si puedes comprender y aceptar todo esto de una forma adecuada y verlo como una parte necesaria de tu vida y existencia, entonces ya no desarrollarás emociones negativas debido a estos asuntos. En un sentido, debes aprender a asumir las responsabilidades y obligaciones que los adultos deben tener y sobrellevar. En otro aspecto, debes aprender a coexistir en armonía con los demás en tu entorno vital y de trabajo dentro de la humanidad normal. No hagas simplemente lo que te apetezca. ¿Cuál es el propósito de la coexistencia armoniosa? Es completar mejor el trabajo, las obligaciones y responsabilidades que tú, como adulto, debes cumplir. Da igual qué trabajo o qué deber hagas, cuando te enfrentes al peligro, cuando te enfrentes a las perturbaciones y los daños de las fuerzas de Satanás, debes ser capaz de minimizar las pérdidas, de modo que los resultados de tu trabajo y de tu deber sean un poco mejores. Eso es lo que alguien con determinación debe conseguir. Si posees una humanidad normal, deberías lograrlo cuando hagas trabajo. En cuanto a la presión del trabajo, tanto si viene de lo Alto o de la casa de Dios, como si se trata de la presión que ejercen sobre ti los hermanos y hermanas, es algo que debes soportar. No puedes decir: ‘No voy a hacerlo por la presión. Solo busco ocio, tranquilidad, felicidad y comodidad al cumplir con mi deber y trabajar en la casa de Dios’. Esto no sirve y no es un pensamiento que un adulto normal deba poseer, y la casa de Dios no es un lugar para que te entregues a la comodidad. Toda persona asume cierta dosis de presión y riesgo en su vida y en su trabajo. En cualquier trabajo, especialmente durante el desempeño de tu deber en la casa de Dios, debes esforzarte por obtener resultados óptimos. A una escala mayor, es la enseñanza y el requisito de Dios. A una escala menor, es la actitud, el punto de vista, el estándar y el principio que toda persona debe poseer en su conducta propia y sus actuaciones. Cuando desempeñas un deber en la casa de Dios, debes aprender a atenerte a las estipulaciones y sistemas de la casa de Dios, así como debes aprender a acatar las normas, mientras te comportas como es debido. Esta es una parte esencial de la conducta propia de uno(La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Cómo perseguir la verdad (5)). Después de leer las palabras de Dios, comprendí que, como adultos, todos tenemos nuestras propias responsabilidades y obligaciones, ya sea en la casa de Dios o en el mundo no creyente. Esto es lo que una persona normal debería asumir. En el proceso de cumplir el deber, aunque la carne tenga que sufrir, pagar un precio y soportar algo de presión, todo esto forma parte de las responsabilidades que los adultos deben asumir. No puedo tener miedo de sufrir, ni puedo eludir los deberes cuando veo que son difíciles. Hacer eso es tener demasiada falta de conciencia y humanidad. Por lo tanto, oré conscientemente a Dios para rebelarme contra la carne, y lentamente pude someterme.

A través de esta experiencia, comprendí que, aunque mi carne sufra y se canse al asumir trabajo en la iglesia, gané mucho. Me di cuenta de que, cuando me suceden cosas, debo buscar los principios-verdad, y mi humanidad también maduró mucho, y pasé de depender siempre de los demás al principio, a haber aprendido ahora a trabajar de forma independiente. Cuando los hermanos y hermanas tienen dificultades o nociones, también puedo encontrar verdades relevantes para compartirles y resolverlas. Aunque mi carga de trabajo es más pesada que antes, he obtenido y ganado mucho también. Todo esto es una gracia especial de Dios. ¡Gracias a Dios!

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