Pregunta 4: Hemos leído las palabras de Dios Todopoderoso y hemos visto que hay cosas muy duras: el juicio, la condena y la maldición a la humanidad. En mi opinión, si Dios juzga y maldice a las personas, ¿no las condenará y castigará? ¿Cómo puede afirmarse que esta clase de juicio es para purificar y salvar a la humanidad?

Respuesta: En los últimos días, Dios expresa la verdad y realiza la obra del juicio con el fin de formar un grupo de vencedores, un grupo de aquellos que son un solo corazón y un solo espíritu con Dios. Dios lo decidió cuando creó el mundo, pero hay personas que ven que algunas palabras de Dios incluyen la condena y la maldición de la gente y se forman algunos conceptos, principalmente porque no conocen la obra de Dios. El juicio de Dios en los últimos días es el juicio del gran trono blanco profetizado en el Libro del Apocalipsis. Dios revela Su carácter de justicia, majestuosidad e ira nada más que para dejar en evidencia a la humanidad y diferenciar a cada tipo de persona; es más, para concluir la antigua era y destruir a los que son de Satanás. Entonces, ¿podría Dios no condenar ni maldecir a los que son de Satanás, que se oponen a Dios? Aunque hay algunas palabras de juicio y evidencia de la corrupción revelada por el pueblo elegido de Dios y su verdadera apariencia corrupta, y parecen ser palabras de condena, son para que el pueblo elegido de Dios vea clara la esencia de su carácter corrupto, llegue al fondo del problema y, como resultado, comprenda la verdad. Si Dios no fuera tan duro, si Sus palabras no dieran en el clavo, no reconoceríamos nuestra apariencia corrupta ni nuestra naturaleza satánica, ni tampoco la obra de Dios en los últimos días lograría purificar y perfeccionar a la humanidad. Todos los que aman la verdad y respetan los hechos verán que las palabras de Dios son tajantes; tanto si son palabras de juicio y castigo como si son de condena y maldición, todas están en consonancia con los hechos reales. Dios habla de forma muy práctica y real, nada exagerada. A partir de los resultados alcanzados por estas duras palabras de Dios, todos podemos ver que esconden el auténtico amor de Dios por la humanidad y Sus buenos designios de salvarla. Solamente aquellos que estén cansados de la verdad podrían concebir conceptos y únicamente aquellos que odien la verdad podrían juzgar y condenar la obra de Dios. Dios lleva más de 20 años obrando en China y ya ha formado un grupo de vencedores. Han sufrido la represión y persecución brutales del Gobierno del PCCh y todos ellos son capaces de dar firme testimonio. Todo esto es el fruto alcanzado por las palabras de Dios. Todos han visto el amor de Dios en Sus palabras y lo que Él ha sufrido por salvar a la humanidad. Aunque algunas de Sus palabras sean muy duras, son capaces de obedecerlas y, con ello, conocen de verdad el carácter de Dios. Han cultivado un corazón que venera y ama a Dios. Todos ellos son capaces de cumplir fielmente con el deber y de seguir a Dios hasta el final. Esto es lo que más avergüenza a Satanás y la prueba de que Dios lo ha derrotado. En cuanto al modo en que Dios juzga y purifica a la gente en los últimos días, veamos unos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso y lo tendremos más claro.

Dios Todopoderoso dice: “La obra de Dios en la encarnación actual consiste en expresar Su carácter, principalmente, por medio del castigo y el juicio. Con base en esto, trae más verdad al hombre y le señala más formas de práctica, y, de este modo, logra Su objetivo de conquistar al hombre y salvarlo de su propio carácter corrupto. Esto es lo que yace detrás de la obra de Dios en la Era del Reino” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En los últimos días, Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la sustancia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tales como el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como la sabiduría y el carácter de Dios, etc. Todas estas palabras están dirigidas a la sustancia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios se refieren a que el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra del juicio, Dios no aclara simplemente la naturaleza del hombre con unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda no pueden ser sustituidos con palabras corrientes, sino con la verdad de la que el hombre carece por completo. Solo los métodos de este tipo pueden llamarse juicio; solo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra del juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra del juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra del juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

¿A través de qué método se logra el perfeccionamiento del hombre por parte de Dios? Se logra por medio de Su carácter justo. El carácter de Dios se compone, principalmente, de la justicia, la ira, la majestad, el juicio y la maldición, y Él perfecciona al hombre, principalmente, por medio de Su juicio. Algunas personas no entienden y preguntan por qué Dios sólo puede perfeccionar al hombre por medio del juicio y la maldición. Dicen: ‘Si Dios maldijera al hombre, ¿acaso no moriría el hombre? Si Dios juzgara al hombre, ¿acaso el hombre no sería condenado? Entonces, ¿cómo puede todavía ser perfeccionado?’. Esas son las palabras de la gente que no conoce la obra de Dios. Lo que Dios maldice es la desobediencia del hombre y lo que Él juzga son sus pecados. Aunque Él habla con severidad y de manera implacable, revela todo lo que hay dentro del hombre y a través de estas palabras severas revela lo que es sustancial dentro del hombre pero a través de ese juicio le da al hombre un conocimiento profundo de la sustancia de la carne y, así, el hombre se somete delante de Dios. La carne del hombre es del pecado y de Satanás; es desobediente y es el objeto del castigo de Dios. Así pues, para permitirle al hombre conocerse a sí mismo, las palabras del juicio de Dios deben sobrevenirle y debe emplearse todo tipo de refinamiento; solo entonces puede ser efectiva la obra de Dios” (‘Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Todos vosotros vivís en una tierra de pecado y libertinaje, y todos sois libertinos y pecadores. Hoy, no sólo podéis mirar a Dios, sino lo que es más importante, habéis recibido castigo y juicio, habéis recibido la más profunda salvación, es decir, el amor más grande de Dios. En todo lo que Él hace, Dios es realmente amoroso hacia vosotros. No tiene malas intenciones. Él os juzga por vuestros pecados, para que os examinéis y recibáis esta tremenda salvación. Todo esto se hace con el fin de que el hombre sea completo. De principio a fin, Dios, ha hecho todo lo posible para salvar al hombre y no alberga deseos de destruir completamente al hombre que creó con Sus propias manos. Hoy, Él ha venido entre vosotros para obrar; ¿no es esa salvación aún más grande? Si Él os odiara, ¿seguiría haciendo una obra de tal magnitud para guiaros personalmente? ¿Por qué iba a sufrir así? Dios no os odia ni tiene malas intenciones hacia vosotros. Deberíais saber que el amor de Dios es el más verdadero de todos. Él tiene que salvar a las personas por medio del juicio sólo porque estas son desobedientes; si no fuera por eso, salvarlas sería imposible. Ya que no sabéis cómo vivir y ni siquiera sois conscientes de cómo vivir, y ya que vivís en esta tierra libertina y pecadora y vosotros mismos sois diablos libertinos e inmundos, Él no soporta dejar que os volváis aún más depravados, Él no puede soportar veros vivir en esta tierra inmunda como hacéis ahora, pisoteados por Satanás a su antojo, y no soporta dejaros caer en el Hades. Él sólo quiere ganar a este grupo de personas y salvaros totalmente. Este es el propósito principal de hacer la obra de conquista en vosotros, es sólo para la salvación” (‘La verdadera historia de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso están expresadas con gran claridad, de forma muy comprensible. La humanidad vive bajo el dominio de Satanás, en pecado, y le gusta ese pecado. En la comunidad religiosa, nadie ha prestado atención a la llegada de Dios, ni ama la verdad ni la acepta. Sin contar a las personas que han dado testimonio de Dios o difundido Su palabra, ¿cuántas han buscado o investigado activamente la aparición y obra de Dios? ¿Y cuántas serían capaces de aceptar el juicio y castigo de Dios y someterse a ellos? ¿No os parece a todos que esta humanidad es el colmo de la maldad? Si no fuera por la obra del juicio de Dios en los últimos días, ¿podría esta humanidad tan corrupta, rebosante de carácter satánico y que niega y se opone a Dios, purificarse y recibir la salvación de Dios? Si no fuera por la obra del juicio de Dios en los últimos días, ¿quién formaría un grupo de vencedores? ¿Cómo se cumplirían las profecías del Señor Jesús? ¿Cómo se materializaría el reino de Cristo? Mucha gente que tiene fe en el Señor cree que Dios es un Dios amable y misericordioso y que, sean cuales sean los pecados que cometamos, Él nos absolverá. Creen que, por muy corruptos que seamos, nadie será rechazado y que, pese a todo, el Señor nos arrebatará al reino de los cielos cuando regrese. ¿Es razonable este punto de vista? ¿Hay algo en la palabra del Señor que lo corrobore? Dios es un Dios santo y justo; por tanto, ¿permitiría que entraran en Su reino personas contaminadas de inmundicia y corrupción, que rebosan un carácter satánico, que reniegan de la verdad y son enemigas de Dios? Por consiguiente, el Señor Jesús profetizó que regresará y que en los últimos días expresará la verdad, realizará Su obra del juicio y purificará y salvará completamente a la humanidad. Respecto a la humanidad, profundamente contaminada de corrupción, seguro que Dios emitirá la verdad y le aplicará Su juicio y castigo. Esta es la única manera de despertar el corazón y el espíritu del hombre, de conquistarlo y de purificar su carácter satánico. Aunque sea dura la palabra del juicio de Dios a la humanidad por su inmundicia, su corrupción, su desobediencia y oposición a Él, así y todo, Su palabra demuestra Su carácter santo y justo y, asimismo, nos permite entender nuestra propia naturaleza satánica y la realidad de que somos corruptos. Al experimentar el juicio y castigo de Dios, a todos nos ha conquistado Su palabra, nos sometemos voluntariamente a Su juicio, poco a poco llegamos a comprender la verdad y vemos claramente nuestro carácter y nuestra naturaleza, que son satánicos; podemos alcanzar verdadera comprensión del carácter justo de Dios, cultivamos un corazón que lo venera, sin darnos cuenta se ha transformado nuestra forma de ver las cosas, se ha transformado nuestro carácter de vida y somos capaces de venerar a Dios y evitar el mal. La obra del juicio de Dios en los últimos días ha logrado por fin crear un grupo de vencedores, lo cual es el resultado de la obra del juicio de Dios en los últimos días y la verdadera trascendencia de la obra del juicio de Dios, que comienza por Su casa. ¿Qué vemos con esto? Dios juzga y deja en evidencia al hombre con Su palabra, no para castigarlo ni destruirlo, sino para purificarlo, transformarlo y salvarlo por completo. No obstante, aquellos que se nieguen a aceptar el juicio y la purificación de la palabra de Dios Todopoderoso caerán en el desastre y serán castigados cuando sobrevenga el gran desastre.

Durante algunos años hemos experimentado el juicio y castigo de Dios y comprendido algunas verdades. En verdad hemos visto que la corrupción de la humanidad a manos de Satanás es realmente tan profunda que toda persona rebosa un carácter satánico de arrogancia, doblez, interés, egoísmo y ruindad, y a menudo no puede evitar mentir y engañar. Lo que vive la gente está prácticamente desprovisto de semejanza humana. Ante Dios, todos estamos avergonzados y arrepentidos, y no tenemos dónde escondernos. Este es un aspecto de lo que recibimos al experimentar el juicio y castigo de las palabras de Dios. Lo más importante que aprendemos es un poco de verdadero entendimiento del carácter justo y la esencia santa de Dios, de modo que podemos temer a Dios, evitar el mal y vivir a algo de imagen y semejanza de un hombre real. Sentimos en lo más hondo que hemos recibido la purificación de Dios y Su gran salvación. Antes, cuando era líder de la iglesia, invariablemente me importaban mi reputación y estatus y no asumía la carga de la vida de los hermanos y hermanas. Me gustaba que siempre hubiera gente a mi alrededor y codiciaba la bendición del estatus. Era arrogante y no me dejaba convencer por nadie. Cuando alguien opinaba de forma distinta a mí, simplemente me mantenía en mis trece y seguía diciendo lo que pensaba para que la otra persona obedeciera. Como no me importaba buscar la verdad ni poseía la realidad de la verdad, al predicar sólo hablaba de algunas cosas que entendía literalmente con el fin de exhibirme, de presumir. De ese modo no sabía cuándo ofendía el carácter de Dios con mis actos. Un buen día, leí esto en las palabras de Dios Todopoderoso: “Aquellos que solo creen en Dios por su propio beneficio, que son santurrones y soberbios, que presumen y protegen su propio estatus, son personas que aman a Satanás y se oponen a la verdad. Estas personas se resisten a Dios y pertenecen completamente a Satanás” (‘Escapa de la influencia de las tinieblas y Dios te ganará’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Vuestra imagen es aún más grande que la de Dios y vuestro estatus es incluso superior al suyo, por no hablar de vuestro prestigio entre los hombres: os habéis convertido en ídolos de la gente. ¿Tú no te has convertido en arcángel? Cuando revele los resultados de las personas, que también será cuando la obra de salvación se acerque a su fin, muchos de vosotros seréis cadáveres imposibles de salvar y deberéis ser descartados” (‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Hasta la última palabra de Dios Todopoderoso contiene autoridad y poder y todas ellas me atravesaron el corazón como una espada. No tenía dónde esconderme, estaba asustado y temblando y sentía que Dios arrojaba Su ira sobre mí. No pude evitar caer ante Dios y arrepentirme de mi maldad. Aunque creía en Dios, no buscaba la verdad, no elevaba a Dios ni daba testimonio de Él, pero en el cumplimiento del deber solía empeñarme en presumir para que la gente me admirara y respetara. ¿No estaba engañando y encadenando a los demás? ¿No rivalizaba con Dios por el estatus? Era demasiado arrogante ¡y no conocía la vergüenza! Mis actos habían ofendido el carácter de Dios mucho antes y seguro que alguien como yo, que rivalizaba con Dios por el estatus, sería objeto de la exclusión de Dios y debía ser maldecido. Sufría mucho y me sometí al refinamiento. Oré a Dios, busqué la verdad y luego leí más palabras de Dios Todopoderoso: “Aunque la gente es refinada y queda despiadadamente expuesta por el castigo y el juicio de Dios, con el objetivo de castigarlos por sus pecados, de castigar su carne, nada de esta obra tiene la intención de condenar su carne a la destrucción. Las duras revelaciones de la palabra tienen todas el propósito de guiarte por la senda correcta. Habéis experimentado personalmente mucho de esta obra y, claramente, ¡no os ha llevado a una senda mala! Todo es para hacerte vivir una humanidad normal y se puede lograr con tu humanidad normal” (‘La verdadera historia de la obra de conquista (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Con las palabras de Dios Todopoderoso, de pronto vi la luz y comprendí los buenos designios de Dios en Su juicio. El juicio y castigo de Dios no pretendían excluirme, sino hacerme reconocer mi propia naturaleza satánica y arrogante, hacerme reconocer la naturaleza y las consecuencias de mis actos, así como la actitud de Dios al tratar a la gente como yo. Pretendían que me arrepintiera de verdad, me odiara, me rechazara, que pudiera buscar la verdad, buscar una transformación de carácter y vivir una humanidad normal. Sus palabras eliminaron mi incomprensión de Dios. Ya no era negativo ni débil y comencé a buscar la verdad. Cuando me volví hacia Dios y vi que no me había abandonado ni me trataba según mis transgresiones, sino que me había dado esclarecimiento e iluminación, entendí la trascendencia del juicio y castigo de Dios a la gente. Percibí de forma real Su misericordia y salvación. Tras experimentar el juicio y castigo por las palabras de Dios, reconocí la justicia y la santidad del carácter de Dios y que Él odia el pecado y el carácter satánico de la humanidad, motivo por el cual declara palabras de condena y maldición hacia ella. Así entendí incluso mejor el carácter justo de Dios, que no tolera ofensas de la gente, y cultivé un corazón que veneraba a Dios. Después de experimentar muchas veces esa clase de juicio y castigo, comprendí de verdad mi propia naturaleza arrogante. Me odiaba y me daba asco desde el fondo de mi corazón. Comencé a cumplir honestamente con mi deber y ya no era tan insolente, ya no presumía de aquella manera. Era capaz de elevar a Dios, dar testimonio de Él y cumplir con mi deber según Sus exigencias. Podía analizarme a conciencia y desenmascarar mi fealdad satánica ante mis hermanos y hermanas. Ya no me importaban tanto las valoraciones de los demás sobre mí e incluso, cuando algún hermano o hermana decía algo malo de mí, podía regresar ante Dios, buscar la verdad y conocerme a mí mismo. El que pudiera experimentar estas transformaciones y tener alguna semejanza humana se debió íntegramente al juicio y castigo de Dios Todopoderoso hacia mí.

Extracto del guion de la película de “¡Qué voz más hermosa!”

Anterior: Pregunta 3: En las reuniones de la iglesia, el pastor y el anciano suelen decir que el hecho de que el Señor Jesús dijera en la cruz “¡Consumado es!” demuestra que había terminado la obra de salvación de la humanidad, y que simplemente con creer en el Señor Jesús y confesarnos ante Él nos perdona los pecados y el Señor ya no nos considera pecadores. Nos justificamos únicamente por la fe y nos salvamos por la gracia. El Señor nos recibirá en el reino de los cielos a Su regreso y es imposible que regrese para realizar otra obra de salvación de la humanidad. Me parece inaceptable esta interpretación del pastor y el anciano. No obstante, ¿a qué se refería, en definitiva, el Señor Jesús cuando dijo en la cruz “¡Consumado es!”? ¿Por qué necesita regresar Dios en los últimos días para expresar la verdad y realizar la obra de juicio y purificación del hombre?

Siguiente: Pregunta 1: Dan testimonio de que el Señor Jesús ha regresado y se ha encarnado para realizar Su obra. Eso no lo entiendo. Todos sabemos que el Señor Jesús era la encarnación de Dios. Una vez terminada Su obra, fue crucificado y luego resucitó, se apareció a todos Sus discípulos y ascendió a los cielos en Su glorioso cuerpo espiritual. Como dice la Biblia: “Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11). Entonces, las Escrituras confirman que, cuando el Señor regrese, será Su cuerpo espiritual resucitado el que se nos aparezca. En los últimos días, ¿por qué Dios se encarna en el Hijo del Hombre para realizar la obra del juicio? ¿Cuál es la diferencia entre el cuerpo espiritual resucitado del Señor Jesús y Su encarnación como Hijo del Hombre?

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