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110 Practicar la verdad cuesta un precio real

I

Cuando viene la adversidad, empieza a orar:

“¡Oh Dios! Deseo complacerte,

superar el dolor para complacerte,

no importan los problemas que yo enfrente.

Incluso si debo entregar mi vida,

trabajaré para complacerte”.

Con esa actitud, cuando ores,

te mantendrás firme en tu testimonio.

Cada vez que se pone en práctica la verdad,

cada purificación, cada prueba,

cada vez que Dios realiza Su obra,

la gente padece gran dolor.

Es una prueba, una batalla interna,

el verdadero precio que pagar.

II

Si hay algo que quieres decir,

pero sientes que no es correcto y no está bien,

si no beneficia a tus hermanos y hermanas,

si puedes herirlos, no digas nada,

es preferible el dolor y vivir con ello,

porque esas palabras no son lo que quiere Dios.

Cada vez que se pone en práctica la verdad,

cada purificación, cada prueba,

cada vez que Dios realiza Su obra,

la gente padece gran dolor.

Es una prueba, una batalla interna,

el verdadero precio que pagar.

III

Una batalla interna que sigues viviendo,

pero estás dispuesto a sufrir dolor,

para renunciar a lo que amas,

superar la adversidad por Dios.

Sufre, pero no te rindas a la carne,

complace el corazón de Dios,

para que te consuele también.

Esto es pagar el precio que desea Él.

Cada vez que se pone en práctica la verdad,

cada purificación, cada prueba,

cada vez que Dios realiza Su obra,

la gente padece gran dolor.

Es una prueba, una batalla interna,

el verdadero precio que pagar.

Es el precio que pagar.

Adaptado de ‘Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

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