10. Cómo experimentar las pruebas y el refinamiento
Palabras de Dios Todopoderoso de los últimos días
Frente al estado del hombre y la actitud de este hacia Dios, Él ha hecho una nueva obra, permitiéndole al hombre poseer tanto el conocimiento de Dios como la sumisión hacia Él, y tanto el amor como el testimonio; por tanto, el hombre debe experimentar el refinamiento que Dios realiza en él, así como Su juicio y poda. Si Dios no hubiera hecho esto, el hombre nunca conocería a Dios y no podría amarlo ni dar testimonio de Él de verdad. El refinamiento que Dios realiza en el hombre no es solo en aras de un efecto unilateral sino de un efecto multifacético. Así pues, Dios hace la obra de refinamiento en los que están dispuestos a buscar la verdad, con el fin de hacer perfectos su determinación y su amor. A los que están dispuestos a buscar la verdad, que anhelan a Dios, nada les es más significativo o de mayor ayuda que un refinamiento como este. El hombre no entiende ni comprende tan fácilmente el carácter de Dios. Dado que Dios, a fin de cuentas, es Dios, y en definitiva es imposible que Él tenga el mismo carácter que el hombre, al hombre no le resulta fácil entender Su carácter. El hombre no posee por naturaleza la verdad y aquellos a los que Satanás ha corrompido no la pueden comprender con facilidad; el hombre carece de la verdad y de la determinación de ponerla en práctica y, si no sufre y no es refinado ni juzgado, entonces su determinación nunca dará frutos. Para todas las personas, el refinamiento es penosísimo y muy difícil de aceptar; sin embargo, es durante el refinamiento cuando Dios pone de manifiesto Su carácter justo al hombre y le da a conocer Sus requerimientos, así como le proporciona mayor esclarecimiento, además de una poda más práctica. Por medio de la comparación entre los hechos y la verdad, el hombre adquiere un mayor conocimiento de sí mismo y de la verdad y una mayor comprensión de las intenciones de Dios, permitiéndole así tener un amor más sincero y puro por Dios. Esas son las metas que tiene Dios cuando lleva a cabo la obra de refinamiento. Toda la obra que Dios realiza en el hombre tiene sus propias metas y significado; Él no obra sin sentido ni tampoco hace una obra que no sea beneficiosa para el hombre. El refinamiento no implica quitar al hombre de delante de Dios ni tampoco destruirlo en el infierno. En cambio, consiste en cambiar el carácter del hombre durante el refinamiento, cambiar sus intenciones y sus antiguos puntos de vista, cambiar su amor por Dios y cambiar por completo su forma de vivir. El refinamiento es una prueba práctica del hombre y un tipo de formación práctica; solo durante el refinamiento puede el amor del hombre cumplir su función inherente.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor
Cuando Dios obra para refinar al hombre, este sufre. Mientras mayor sea el refinamiento de una persona, más grande será su corazón amante de Dios y más del gran poder de Dios se revelará en ella. En cambio, cuanto menos refinamiento atraviesa una persona, más pequeño será su corazón amante de Dios y menos poder de Dios se revelará en ella. Cuanto mayor sea el refinamiento y el dolor de una persona, y más grande el tormento que experimente, más profundo se hará su amor por Dios, más auténtica se hará su fe en Él y más profundo será su conocimiento de Él. En tus experiencias, verás que esa gente que experimenta gran refinamiento y sufrimiento, a la que se poda y disciplina mucho, tiene un profundo amor por Dios y un conocimiento más hondo y completo de Él. Aquellos que no han experimentado la poda solo tienen un conocimiento superficial. Solo pueden decir: “Dios es tan bueno, les da gracia a las personas para que puedan disfrutar de Él”. Si ellos han experimentado la poda y la disciplina, entonces podrán hablar del verdadero conocimiento de Dios. Por tanto, cuanto más maravillosa es la obra de Dios en el hombre, más valiosa y significativa es; cuanto más impenetrable te resulte y cuanto más contradictoria sea con tus conceptos, más puede la obra de Dios conquistarte, ganarte y hacerte perfecto. ¡Qué inmenso es el significado de la obra de Dios! Si Dios no refinara al hombre de esta manera, si Él no obrara por este medio, entonces Su obra sería ineficaz y no tendría relevancia. Aquí radica la extraordinaria relevancia de lo que se mencionó en el pasado; la de que Dios selecciona y obtiene este grupo y lo hace completo en los últimos días. Cuanto mayor es la obra que Él lleva a cabo en vosotros, más profundo y puro es vuestro amor por Dios, y cuanto mayor es la obra de Dios, más puede el hombre entender algo de Su sabiduría y más profundo es el conocimiento que el hombre tiene de Él. Durante los últimos días, el plan de gestión de Dios de seis mil años llegará a su fin. ¿En serio puede acabar tan fácilmente? Una vez que Él conquiste al hombre, ¿habrá terminado Su obra? ¿Puede ser tan simple? La gente imagina que es muy sencillo, pero lo que hace Dios no es tan simple. Cada una de las partes de la obra que hace Dios es insondable para el hombre. Si la pudieras comprender, entonces la obra de Dios no tendría relevancia ni valor. La obra hecha por Dios es insondable; es demasiado inconsistente con tus nociones y, mientras más inconsistente sea con ellas, más significativa demuestra ser la obra de Dios; si fuera consistente con tus nociones, entonces no tendría sentido. Ahora, te parece que la obra de Dios es tan maravillosa, y cuanto más la sientes así, más crees que Dios es insondable y ves qué grandes son las obras de Dios. Si Él solo hiciera un poco de obra superficial e insustancial para conquistar al hombre y después no hiciera nada más, entonces el hombre no podría contemplar la importancia de la obra de Dios. Aunque estás experimentando un poco de refinamiento hoy, es muy beneficioso para tu crecimiento en la vida; entonces, es de suma necesidad para vosotros experimentar tal sufrimiento. Hoy estás experimentando un poco de refinamiento, pero después podrás verdaderamente contemplar las obras de Dios y finalmente dirás: “¡Las obras de Dios son tan maravillosas!”. Esas serán las palabras en tu corazón. Después de haber experimentado el refinamiento de Dios por un tiempo (la prueba de los servidores y el tiempo de castigo), algunas personas finalmente dijeron: “¡Creer en Dios no es fácil realmente!”. El hecho de que usaran las palabras “no es fácil realmente” muestra que las obras de Dios son insondables, que la obra de Dios posee un gran significado y valor y que Su obra es altamente digna de ser atesorada por el hombre. Si, después de que he hecho tanta obra, no tuvieras el más mínimo conocimiento, entonces, ¿podría Mi obra todavía tener valor? Hará que digas: “¡El servicio para Dios no es fácil realmente, las obras de Dios son tan maravillosas, y Dios es verdaderamente sabio! ¡Dios es tan hermoso!”. Si, después de experimentar por un tiempo, puedes decir esas palabras, entonces eso prueba que has ganado la obra de Dios en ti.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento
¿A qué estado interno de las personas van dirigidas las pruebas? Apuntan a las actitudes rebeldes de las personas que les impiden satisfacer a Dios. Hay muchas impurezas y mucha hipocresía dentro de las personas; por tanto, Dios las somete a pruebas con el fin de purificarlas. Pero si hoy eres capaz de satisfacer a Dios, las pruebas del futuro serán un perfeccionamiento para ti. Si hoy eres incapaz de satisfacer a Dios, las pruebas del futuro te tentarán y caerás inconscientemente; en ese momento serás incapaz de evitarlo, ya que no serás capaz de seguirle el ritmo a la obra de Dios ni poseerás una estatura auténtica. Así pues, si deseas ser capaz de mantenerte firme en el futuro, satisfacer mejor a Dios y seguirlo hasta el final, hoy debes edificar un fundamento sólido. Debes satisfacer a Dios poniendo en práctica la verdad en todas las cosas y debes ser considerado con Sus intenciones. Si practicas siempre de esta forma, habrá un fundamento en ti, y Dios inspirará en ti un corazón que lo ame y te dará fe. Un día, cuando una prueba te sobrevenga realmente, quizá sufras un poco, hasta cierto punto te sientas dolido y experimentes una pena devastadora, como si te hubieras muerto; sin embargo, tu corazón amante de Dios no cambiará y pasará a ser incluso más profundo. Esas son las bendiciones de Dios. Si hoy eres capaz de aceptar todo lo que Él dice y hace, con un corazón sumiso, Él te bendecirá sin duda y, por tanto, serás alguien que herede Sus bendiciones y promesas. Si hoy no practicas, cuando un día te sobrevengan las pruebas, no tendrás fe ni un corazón amoroso y, en ese momento, la prueba se convertirá en tentación; te sumergirás en la tentación de Satanás y no tendrás forma de escapar. Hoy puedes ser capaz de mantenerte firme al enfrentarte a una pequeña prueba, pero no podrás hacerlo necesariamente cuando, algún día, te enfrentes a una prueba importante. Algunas personas están bastante satisfechas de sí mismas y piensan que lo hacen bastante bien. Si no profundizas más en esos momentos y permaneces complaciente, estarás en peligro. Hoy, al no hacer Dios la obra de las pruebas más grandes, parece que te va bien en todos los aspectos, pero cuando Él te pruebe, descubrirás que eres demasiado deficiente, porque tu estatura es demasiado pequeña y eres incapaz de soportar grandes pruebas. Si sigues siendo como eres y te sientes satisfecho dejando de esforzarte por seguir adelante, entonces, cuando lleguen las pruebas, caerás. Deberíais mirar a menudo lo pequeña que es vuestra estatura; solo así progresaréis. Solo durante las pruebas ves que tu estatura es demasiado pequeña, que tu fuerza de voluntad es muy débil, que hay demasiado poca realidad dentro de ti y que no eres adecuado para las intenciones de Dios; si solo eres consciente de estas cosas en ese momento, será demasiado tarde.
Si no conoces el carácter de Dios, caerás inevitablemente durante las pruebas, porque no sabes cómo Él hace perfectas a las personas ni por qué medios lo hace; y cuando Sus pruebas te sobrevengan y no concuerden con tus nociones, serás incapaz de mantenerte firme. El amor verdadero de Dios es todo Su carácter y, cuando todo Su carácter se pone de manifiesto a las personas, ¿qué le trae esto a su carne? Cuando el carácter justo de Dios se pone de manifiesto a las personas, su carne sufre inevitablemente mucho dolor. Si no lo padeces, no puedes ser hecho perfecto por Dios ni serás capaz de dedicarle amor verdadero. Si Dios te hace perfecto, debe ponerte de manifiesto todo Su carácter. Desde el momento de la creación hasta hoy, Él nunca ha puesto de manifiesto todo Su carácter al hombre; sin embargo, durante los últimos días se lo pone de manifiesto a este grupo de personas a las que ha predestinado y seleccionado y, al perfeccionar a las personas, pone de manifiesto Su carácter, por medio de lo cual hace completo a un grupo de personas. Ese es el amor verdadero de Dios por las personas. Experimentar el verdadero amor de Dios requiere que las personas soporten un dolor extremo y paguen un alto precio. Solo entonces pueden las personas ser ganadas por Dios y, al final, estas serán capaces de devolverle su amor verdadero; solo entonces quedará satisfecho el corazón de Dios. Si las personas desean que Dios las haga perfectas, si desean seguir Su voluntad y ofrecerle todo su amor verdadero, deben experimentar mucho dolor y muchos tormentos de sus circunstancias y, así, ser sometidas a un sufrimiento similar al de estar al borde de la muerte, lo que finalmente las obliga a devolverle a Dios su corazón sincero. Durante el sufrimiento y el refinamiento, se revela si alguien ama verdaderamente a Dios o no. La purificación de Dios del amor de las personas también se logra solo por medio del sufrimiento y el refinamiento.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él
Lo que las personas buscan al creer en Dios es obtener bendiciones para el futuro; este es el objetivo de su creencia. Todo el mundo tiene esta intención y esta esperanza, pero la corrupción en su naturaleza debe resolverse por medio de pruebas y refinamiento. Los aspectos en los que las personas no están purificadas y todavía revelan corrupción son los aspectos en los que deben ser refinadas: este es el arreglo de Dios. Dios dispone entornos para ti y te obliga a ser refinado en ellos para que puedas conocer tu propia corrupción. Finalmente, llegas a un punto en el que estarías dispuesto a renunciar a tus designios y deseos y someterte a la soberanía y el arreglo de Dios, aunque significara la muerte. Por tanto, si las personas no experimentan varios años de refinamiento, si no soportan una cierta cantidad de sufrimiento, no serán capaces de liberarse de la limitación de la corrupción de la carne en sus pensamientos y en su corazón. En aquellos aspectos en los que el hombre sigue sujeto a las limitaciones de su naturaleza satánica y en los que todavía tiene sus propios deseos y sus propias exigencias, esos son los aspectos en los que debe sufrir. Solo a través del sufrimiento el hombre puede aprender lecciones, lo que significa que puede obtener la verdad y comprender las intenciones de Dios. De hecho, muchas verdades se entienden al experimentar sufrimiento y pruebas. Nadie puede entender las intenciones de Dios, llegar a conocer la omnipotencia de Dios y Su sabiduría o apreciar el carácter justo de Dios cuando se encuentra en un entorno cómodo y fácil o cuando las circunstancias son favorables. ¡Eso sería imposible!
La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte
Cuando las personas experimentan pruebas, es normal que sean débiles, que sean negativas por dentro, que no entiendan las intenciones de Dios o que carezcan de claridad sobre la senda de práctica. Pero, en cualquier caso, debes tener fe en la obra de Dios e, igual que Job, no negarlo. Aunque Job era débil y maldijo el día de su propio nacimiento, no negó que es Jehová quien concede todas las cosas que poseen las personas después de que nacen, y que también es Él quien las quita. Independientemente de las pruebas que tuvo que soportar, él mantuvo esta creencia. En el marco de tus experiencias, da igual cuál sea el tipo de refinamiento al que te sometas a partir de las palabras de Dios, lo que Él quiere, en definitiva, es tu fe y tu corazón amante de Dios. Lo que Dios perfecciona al obrar de esa manera es la fe, el amor y la determinación del hombre. Dios realiza la obra de perfección en el hombre, la cual este no puede ver ni tocar; es en tales circunstancias en las que se requiere fe. Cuando algo no puede verse a simple vista, se requiere fe. Cuando no puedes desprenderte de tus propias nociones, se requiere fe. Cuando no tienes clara la obra de Dios, lo que se requiere es que tengas fe y que adoptes una posición sólida y te mantengas firme en tu testimonio. Cuando Job alcanzó este punto, Dios se le apareció y le habló. Es decir, solo podrás ver a Dios cuando tengas fe. Cuando tengas fe, Dios te perfeccionará y, si no tienes fe, Él no puede hacerlo. Dios te concederá cualquier cosa que esperes obtener. Si no tienes fe, Dios no puede perfeccionarte y serás incapaz de ver Sus hechos, menos aún Su omnipotencia. Cuando, en tus experiencias reales, tengas la fe para ver Sus obras, Dios aparecerá ante ti, y te esclarecerá y te guiará desde dentro. Sin esa fe, Dios no podrá hacer esto. Si has perdido la esperanza en Dios, ¿cómo podrás experimentar Su obra? Por tanto, solo cuando tengas fe y no albergues dudas hacia Dios, cuando tengas verdadera fe en Él, haga lo que haga, Él te esclarecerá e iluminará en tus experiencias, y solo entonces podrás ver Sus hechos. Todas estas cosas se consiguen por medio de la fe. La fe solo llega mediante el refinamiento, y en ausencia de refinamiento, la fe no puede desarrollarse. ¿A qué se refiere la fe? La fe es la creencia genuina y el corazón sincero que los humanos deberían poseer cuando no pueden ver ni tocar algo, cuando la obra de Dios no está en línea con las nociones humanas y cuando está más allá del alcance humano. Esta es la fe de la que hablo. Las personas necesitan tener fe durante los momentos de sufrimiento y durante los momentos de refinamiento y, cuando tienen fe, enfrentan el refinamiento. El refinamiento y la fe no pueden separarse. Si, obre como obre Dios y sea cual sea tu entorno, eres capaz de buscar la vida y la verdad, de buscar el conocimiento de la obra de Dios, de buscar conocer Sus acciones y eres capaz de actuar según la verdad, esto es tener auténtica fe y demuestra que no has perdido la fe en Dios. Si, durante el refinamiento, eres capaz de insistir en perseguir la verdad, amar verdaderamente a Dios y no desarrollar dudas sobre Él y, si independientemente de lo que Él haga, sigues practicando la verdad para satisfacerlo y eres capaz de buscar Sus intenciones en lo profundo y de ser considerado con ellas, esto es lo que significa tener auténtica fe en Dios. En el pasado, cuando Dios dijo que ostentarías el poder como rey, lo amabas, y cuando Él se mostró abiertamente a ti, lo buscaste. Pero, ahora, Dios está oculto; no puedes verlo y las adversidades te han sobrevenido. En este momento, ¿pierdes la esperanza en Dios? Así pues, en todo momento debes buscar la vida y esforzarte por satisfacer las intenciones de Dios. Esto se llama fe genuina, y es el tipo de amor más verdadero y hermoso.
[…] Cuando te enfrentas a sufrimientos debes ser capaz de dejar a un lado tu consideración de la carne y no quejarte contra Dios. Cuando Él se esconda de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, de mantener tu amor anterior sin permitir que cambie o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes dejar que instrumente como Él desee y preferir maldecir tu propia carne en lugar de quejarte de Él. Cuando te enfrentas a las pruebas, debes preferir soportar el dolor de renunciar a lo que amas y llorar amargamente, en lugar de no lograr satisfacer a Dios. Solo esto es amor y fe verdaderos. Independientemente de cuál sea tu estatura real, debes poseer primero tanto esta determinación de sufrir como fe verdadera. También debes tener la determinación de rebelarte contra la carne: debes preferir sufrir y experimentar pérdidas en tus intereses personales, en lugar de no lograr satisfacer las intenciones de Dios. También debes ser capaz de sentir remordimiento en tu corazón. En el pasado no fuiste capaz de satisfacer a Dios, y ahora, puedes sentir remordimiento. Ni una sola de estas cosas puede faltarte; Dios te perfeccionará a través de ellas. Si no cumples con estas condiciones, no puedes ser perfeccionado.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento
Dios está poniendo a prueba a las personas actualmente. Él no está pronunciando una palabra; Él está ocultando Su rostro y no está contactando directamente con las personas. Desde fuera, parece que Él no está haciendo ninguna obra, pero la verdad es que Él sigue obrando en el interior del hombre. Todos los que buscan la entrada en la vida tienen una visión para su búsqueda de la vida y no tienen dudas, aunque no entiendan plenamente la obra de Dios. Mientras te sometes a las pruebas, aunque no sepas qué quiere hacer Dios ni la obra que desea cumplir, deberías saber que los pensamientos de Dios para el hombre son siempre buenos. Si lo buscas con un corazón sincero, Él nunca te dejará y, al final, te perfeccionará seguramente y traerá a las personas a un destino apropiado. Al margen de cómo esté Dios poniendo a prueba a las personas en la actualidad, llegará un día en el que les proporcionará el desenlace apropiado, y les dará la retribución adecuada en base a lo que hayan hecho. Dios no guiará a las personas hasta un determinado punto para después dejarlas sencillamente a un lado e ignorarlas. Esto se debe a que Él es un Dios fiel. En esta etapa, el Espíritu Santo está realizando la obra de refinamiento. Está refinando a cada persona. En las etapas de la obra que constituyeron la prueba de la muerte y la prueba del castigo, el refinamiento se realizaba por medio de palabras. Para que las personas experimenten la obra de Dios, deben entender primero Su obra actual y cómo deberían cooperar las personas. Esto es algo que todos deberían entender. Independientemente de lo que Dios haga, ya esté refinando a las personas o no esté hablando, ni un solo paso de Su obra está en línea con los conceptos del hombre. Cada paso de Su obra hace añicos y derrumba las nociones del hombre. Esta es Su obra. Pero debes creer que, ahora que la obra de Dios ha alcanzado una determinada etapa, pase lo que pase, Él no hará que todas las personas perezcan. Él da promesas y bendiciones al hombre, y todos aquellos que lo buscan podrán obtener Sus bendiciones, mientras que Dios descartará a quienes no lo hagan. Esto depende de tu búsqueda. Pase lo que pase, debes creer que, cuando la obra de Dios haya concluido, cada persona tendrá un destino adecuado. Dios ha dado al hombre hermosas esperanzas, pero si no se buscan, son inalcanzables. Deberías ser capaz de ver esto ahora: el refinamiento y el castigo de la gente por parte de Dios son Su obra; sin embargo, en el caso de las personas, ellas deben buscar en todo momento un cambio en el carácter. En tus experiencias reales, debes saber primero cómo comer y beber las palabras de Dios; en Sus palabras debes encontrar en qué deberías entrar, cuáles son tus propias deficiencias; deberías hacer la entrada mientras tienes en cuenta tus experiencias reales y tomar la porción de las palabras de Dios que debería ponerse en práctica e intentar hacerlo. Comer y beber las palabras de Dios es un aspecto. Asimismo, la vida de iglesia debe mantenerse, debes tener una vida espiritual normal, y ser capaz de entregar todos tus estados actuales a Dios. Independientemente de cómo cambie Su obra, tu vida espiritual debería mantenerse normal. Una vida espiritual puede mantener tu entrada normal. Al margen de lo que Dios haga, deberías continuar tu vida espiritual sin interrupción y cumplir con tu deber. Esto es lo que las personas deberían hacer. Todo ello es la obra del Espíritu Santo, pero para los que tienen una condición normal esto es la perfección, mientras que para los que tienen una condición anormal es una prueba. En la etapa actual de la obra de refinamiento del Espíritu Santo, algunas personas dicen que la obra de Dios es muy extraordinaria y que las personas necesitan absolutamente el refinamiento, de otro modo, su estatura será demasiado pequeña y no tendrán forma de alcanzar las intenciones de Dios. Sin embargo, para los que no están en una buena situación, esto se convierte en una razón para no buscar a Dios, para no asistir a las reuniones ni comer y beber la palabra de Dios. En la obra de Dios, no importa lo que Él haga o qué cambios efectúe, las personas deben como mínimo mantener una vida espiritual normal. Quizás no te hayas relajado en esta etapa actual de tu vida espiritual, pero sigues sin haber ganado mucho y no has recogido mucha cosecha. Bajo esta clase de circunstancias, aunque te ciñas a tu vida espiritual como si te atuvieras a un precepto, igualmente debes hacerlo; debes ceñirte a este precepto para no sufrir pérdidas en tu vida y satisfacer las intenciones de Dios. Si tu vida espiritual es anormal, no puedes ver con claridad la obra actual de Dios y siempre sientes que es del todo incompatible con tus propias nociones y, aunque estás dispuesto a seguirlo, te falta el empuje interno. Así que, independientemente de lo que Dios esté haciendo en la actualidad, las personas deben cooperar. Si las personas no cooperan, el Espíritu Santo no puede realizar Su obra, y si las personas no tienen un corazón de cooperación, apenas pueden ganar la obra del Espíritu Santo. Si quieres tener en ti la obra del Espíritu Santo y obtener la aprobación de Dios, entonces debes mantener tu lealtad ante Él. Ahora, no es necesario que tengas un entendimiento más profundo, una teoría más elevada, o cosas similares: lo único que se exige es que guardes la palabra de Dios sobre el fundamento original. Si las personas no cooperan con Dios ni buscan una entrada más profunda, Dios les quitará todas las cosas que tuvieron originalmente. En su interior, las personas siempre codician la comodidad y preferirían disfrutar de lo que tienen a mano. Quieren conseguir las promesas de Dios sin pagar precio alguno. Estos son los pensamientos extravagantes que albergan las personas. Ganar la vida sin pagar un precio, pero ¿ha sido algo tan fácil alguna vez? Cuando alguien cree en Dios y busca entrada en la vida y un cambio en su carácter, debe pagar un precio y alcanzar un estado en el que siempre siga a Dios sin importar lo que Él haga. Esto es algo que las personas deben hacer. Incluso si sigues todo esto como un precepto, debes atenerte a ello y, sin importar lo grandes que sean las pruebas, no puedes desprenderte de la relación normal con Dios. Debes orar, mantener la vida de iglesia y nunca dejar a tus hermanos y hermanas. Cuando Dios te prueba, debes seguir buscando la verdad. Esto es el requisito mínimo para una vida espiritual. Tener siempre el deseo de buscar y esforzarte por cooperar con todas tus fuerzas: ¿puedes hacerlo?
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Es en el amargo refinamiento cuando el hombre puede caer más fácilmente bajo la influencia de Satanás, así que, ¿cómo debes amar a Dios durante tal refinamiento? Debes armarte de determinación, poner tu corazón delante de Dios y consagrarle el tiempo que te queda. No importa cómo te refine Dios, debes ser capaz de poner la verdad en práctica para satisfacer las intenciones de Dios y tomar la iniciativa de buscarlo a Él y de buscar la enseñanza. En momentos como estos, mientras más pasivo seas, más fácil te resultará volverte negativo y más fácil te será retroceder. Cuando necesitas cumplir tu función, aunque no la cumplas bien, haces todo lo que puedes y lo haces usando nada más que tu corazón amante de Dios; independientemente de lo que digan los demás —ya digan que lo has hecho bien o que lo has hecho mal—, en general, tus intenciones son correctas y no eres sentencioso, ya que estás actuando en pro de Dios. Cuando los demás te malinterpreten, puedes orar a Dios y decirle: “¡Dios! No pido que los demás me muestren indulgencia, me traten bien, me entiendan o me aprueben. Solo pido poder amarte en mi corazón, tenerlo en paz y que mi conciencia esté tranquila. No pido que los demás me elogien o me tengan en alta estima; solo busco satisfacerte de corazón. Cumplo mi función haciendo todo lo que puedo. Aunque soy tonto, de pobre calibre y ciego, sé que Tú eres hermoso y estoy dispuesto a consagrarte todo lo que tengo”. En cuanto oras de esta manera, surge tu corazón amante de Dios y te sientes mucho más tranquilo por dentro. Esto es lo que significa practicar el amor a Dios. A medida que experimentes, fracasarás dos veces y tendrás éxito una o fracasarás cinco veces y tendrás éxito otras dos, y a medida que experimentes de esta manera, solo en medio del fracaso podrás ver la hermosura de Dios y descubrir lo que te falta. Cuando te vuelvas a encontrar con una situación similar, deberías tener precaución, controlar tu ritmo e intensificar tus oraciones, y poco a poco serás capaz de triunfar en esta clase de situación. Esto es lo que significa que tus oraciones den resultados. Solo cuando veas que has tenido éxito esta vez, que te has sentido gratificado por dentro, y que tan pronto como oras puedes sentir a Dios, así como que la presencia del Espíritu Santo no te ha dejado, sabrás cómo obra Dios en ti. Si practicas de esta manera, tendrás una senda en tu experiencia. Si no pones la verdad en práctica, entonces no tendrás la presencia del Espíritu Santo en tu interior. Pero si pones en práctica la verdad cuando te topas con las cosas, entonces, aunque sientas dolor dentro, el Espíritu Santo estará contigo después, podrás sentir la presencia de Dios cuando ores, tendrás la fuerza para poner en práctica las palabras de Dios y en la enseñanza con tus hermanos y hermanas no habrá nada que pese en tu conciencia y te sentirás en paz y, de esta manera, podrás traer a la luz lo que has hecho. Independientemente de lo que digan los demás, si tu relación con Dios sigue siendo normal, nadie te limita y eres capaz de elevarte por encima de todo, esto indica que tu práctica de las palabras de Dios ha sido efectiva.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor
Para cada etapa de la obra de Dios, hay un camino de cooperación que las personas deben seguir. Dios refina a las personas para que tengan fe mientras se someten a los refinamientos. Dios perfecciona a las personas a fin de que tengan fe para ser perfeccionadas por Dios y estén dispuestas a aceptar Sus refinamientos y a ser podadas por Dios. El Espíritu de Dios obra en las personas para aportarles esclarecimiento e iluminación, y para que ellas cooperen con Él y practiquen. Dios no habla ni emite Su voz durante el refinamiento, pero, aun así, existe la obra que las personas deberían llevar a cabo. Deberías mantener lo que ya tienes y seguir siendo capaz de orar a Dios, estar cerca de Él y mantenerte firme en tu testimonio ante Él; de esta forma cumplirás con tu propio deber. Todos habéis visto claramente en la obra de Dios que Sus pruebas de la fe y del amor de las personas exigen que estas oren más a Dios y que saboreen Sus palabras ante Él con mayor frecuencia. Si Dios te esclarece y hace que entiendas Sus intenciones, pero no practicas en absoluto, no ganarás nada. Todavía deberías ser capaz de orar a Dios cuando pones Sus palabras en práctica; siempre deberías buscar ante Dios cuando saboreas Sus palabras y deberías estar lleno de fe en Él, no de desaliento ni frialdad. Quienes no ponen en práctica las palabras de Dios están llenos de energía durante las reuniones, pero caen en las tinieblas cuando vuelven a casa. Algunas personas ni siquiera quieren reunirse. Así pues, debes ver con claridad qué deber deben hacer las personas. Tal vez no sepas cuáles son realmente las intenciones de Dios, pero deberías cumplir con tu deber, deberías orar cuando corresponda y deberías poner en práctica la verdad cuando debas hacerlo. Si haces todo lo que las personas deberían hacer y mantienes tu visión original, entonces serás más capaz de aceptar el siguiente paso de la obra de Dios. Cuando Dios obra de manera oculta, es un problema si no buscas. Cuando Él habla y predica durante las reuniones, escuchas con entusiasmo, pero cuando Él no habla, te falta energía y te retiras. ¿Qué clase de persona actúa de esta manera? Es alguien que sencillamente sigue al rebaño. ¡No tiene postura, testimonio ni visión! La mayoría de las personas son así. Si sigues adelante de esa forma, un día, cuando te enfrentes a una gran prueba, caerás en el castigo. Tener una postura es lo más importante en el proceso de Dios para perfeccionar a las personas. Si no dudas de un solo paso siquiera de la obra de Dios, si cumples con el deber del hombre, si mantienes sinceramente lo que Él te hace poner en práctica —es decir, si recuerdas las exhortaciones de Dios y no las olvidas, independientemente de lo que Él haga en el presente, no tienes dudas respecto a Su obra, mantienes tu propia postura, retienes tu testimonio y sales victorioso en cada paso del camino—, entonces, al final, serás perfeccionado por Dios, quien te convertirá en vencedor. Si eres capaz de mantenerte firme a través de cada paso de las pruebas de Dios, y puedes mantenerte firme hasta el final, entonces eres un vencedor y alguien que ha sido perfeccionado por Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Como seres creados, las personas deberían cumplir con los deberes que les corresponden y mantenerse firmes en su testimonio de Dios en medio del refinamiento. En cada prueba deberían mantener el testimonio correspondiente y dar testimonio resonante por Dios. Una persona que hace esto es un vencedor. Independientemente de cómo te refine Dios, deberías mantenerte lleno de fe y no perder nunca la fe en Él, así como también deberías hacer lo que el hombre debería hacer. Esto es todo lo que Dios requiere del hombre; Él requiere que el corazón del hombre pueda volverse plenamente a Él y estar dirigido hacia Él en todo momento. Una persona tal es un vencedor. Aquellos a los que Dios alude como “vencedores” son personas que siguen siendo capaces de mantenerse firmes en el testimonio, de conservar su fe y su lealtad a Dios y, pase lo que pase, de conservar un corazón puro ante Dios y mantener su amor genuino por Él mientras están bajo la influencia de Satanás y se hallan bajo su asedio, es decir, cuando se encuentran entre las fuerzas de la oscuridad. De esta manera, se han mantenido firmes en el testimonio ante Dios. Tales personas son aquellas a las que Él alude como “vencedores”. Si tu búsqueda es excelente cuando Dios te bendice, pero retrocedes cuando Él no lo hace, ¿es esto pureza? Dado que estás seguro de que este es el camino verdadero, debes seguirlo hasta el final; debes mantener tu lealtad a Dios. Dado que has visto que Dios ha venido a la tierra a perfeccionarte personalmente, debes entregarle del todo tu corazón. Si, sin importar lo que Dios haga —tal vez te da un desenlace desfavorable al final—, tú de todos modos puedes seguirlo, eso significa que has mantenido tu pureza ante Dios. La ofrenda de un cuerpo espiritual santo y una virgen pura a Dios, de lo cual se ha hablado, significa mantener un corazón sincero ante Él. La sinceridad del hombre es pureza, y aquellos que pueden ser sinceros hacia Dios han mantenido la pureza. Esto es lo que deberías poner en práctica. Cuando debes orar, oras; cuando debes reunirte en comunión, lo haces; cuando debes cantar himnos, cantas; y cuando debes rebelarte contra la carne, te rebelas contra ella. Cuando haces tu deber, no eres negligente; cuando te enfrentas a pruebas, te mantienes firme. Esto es lealtad a Dios. Si no mantienes lo que las personas deberían hacer, todo tu sufrimiento y tus determinaciones anteriores no han sido más que esfuerzos fútiles.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
En los últimos días, la obra de Dios exige una fe enorme, aun mayor que la de Job. Sin fe, las personas no serán capaces de seguir obteniendo experiencia, así que serán incapaces de ser perfeccionadas por Dios. Cuando llegue el día de las grandes pruebas, algunas personas abandonarán las iglesias, algunas aquí y otras allá. Habrá personas que lo habrán estado haciendo bastante bien en su búsqueda los días anteriores y la razón por la que dejan de creer no quedará clara. Ocurrirán muchas cosas que no comprenderás y Dios no mostrará señales ni prodigios, ni hará nada sobrenatural. Esto es para comprobar si puedes mantenerte firme; Dios usa hechos para refinar a las personas. Aún no has sufrido mucho. En el futuro, cuando lleguen grandes pruebas, en algunos lugares todas las personas de la iglesia se marcharán, y esos con los que has tenido una buena relación se irán y abandonarán su fe. ¿Serás capaz de mantenerte firme entonces? Hasta ahora, las pruebas que has afrontado han sido menores, y probablemente apenas has sido capaz de resistirlas. Este paso incluye refinamientos y perfeccionamiento a través de las palabras solamente. En el paso siguiente, los hechos vendrán sobre ti para refinarte, y entonces estarás en medio del peligro. Cuando la situación se vuelva realmente grave, incluso Dios te aconsejará darte prisa y marcharte, y las personas religiosas tratarán de atraerte para que vayas con ellas. Esto es para ver si puedes seguir en la senda y todas estas cosas son pruebas. Las pruebas actuales son menores, pero llegará el día en el que habrá algunos hogares en los que los padres ya no crean y algunos en los que los hijos no crean. ¿Serás capaz de seguir adelante? Cuanto más lejos vayas, mayores serán tus pruebas. Dios lleva a cabo Su obra de refinamiento en las personas de acuerdo con sus necesidades y su estatura. Durante la etapa en que Dios perfecciona a las personas, es imposible que siga aumentando la cantidad de ellas; solo disminuirá. Las personas solo pueden ser perfeccionadas a través de estos refinamientos. Ser podado, disciplinado, puesto a prueba, castigado, maldecido; ¿puedes resistir todo esto? Cuando ves una iglesia con una situación particularmente buena, donde las hermanas y los hermanos buscan todos con gran energía, tú mismo te sientes animado. Cuando llegue el día en el que todos se hayan marchado, algunos de ellos ya no crean, algunos se hayan ido para hacer negocios o casarse, y algunos se hayan unido a la religión, ¿serás capaz de mantenerte firme entonces? ¿Serás capaz de no dejar que nada te perturbe interiormente? ¡El perfeccionamiento del hombre por parte de Dios no es cosa tan simple! Él utiliza muchas cosas para refinar a las personas, quienes las consideran métodos, pero en la intención original de Dios no lo son en absoluto: son hechos. Al final, cuando Él haya refinado a las personas hasta un determinado grado y estas ya no tengan ninguna queja, se completará este paso de Su obra. La gran obra del Espíritu Santo es para perfeccionarte; cuando no obra y se esconde lo hace aún más con el propósito de perfeccionarte y esto facilita aún más ver si las personas tienen amor por Dios y si tienen verdadera fe en Él. Cuando Dios habla con claridad, no hay necesidad de que busques; solo cuando Él está oculto necesitas buscar y tantear tu camino. Deberías ser capaz de cumplir con el deber de un ser creado e, independientemente de cuáles sean tu desenlace y tu destino futuros, deberías ser capaz de buscar el conocimiento de Dios y el amor por Él durante tus años de vida; al margen de cómo te trate Dios, deberías ser capaz de no quejarte. Hay una condición para que el Espíritu Santo obre en las personas. Deben anhelar y buscar y no ser inconstantes ni dudar respecto a las acciones de Dios, así como ser capaces de mantener su deber en todo momento; solo de esta manera pueden ganar la obra del Espíritu Santo. En cada etapa de la obra de Dios, lo que se les exige a las personas es una enorme fe y que vayan ante Dios para buscar; solo por medio de la experiencia son capaces de descubrir cuán hermoso es Dios y cómo obra el Espíritu Santo en las personas. Si no experimentas, si no tanteas tu camino, si no buscas, no ganarás nada. Debes tantear tu camino a través de tus experiencias, y solo a través de ellas puedes ver las acciones de Dios y reconocer lo maravilloso e insondable que Él es.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Debes mantener tu lealtad a Dios
Todos estáis en medio de las pruebas y el refinamiento. ¿Cómo deberíais amar a Dios durante el refinamiento? Después de haber experimentado el refinamiento, las personas pueden ofrecer una verdadera alabanza a Dios, y en medio del refinamiento pueden ver lo mucho de lo que carecen. Cuanto más se te refina, más puedes rebelarte contra la carne; cuanto más se refina a las personas, más amor le dan a Dios. Esto es lo que debéis entender. ¿Por qué las personas deben ser refinadas? ¿Qué efecto se aspira a lograr? ¿Cuál es la importancia de la obra de refinamiento que Dios realiza en el hombre? Si buscas realmente a Dios, después de haber experimentado Su refinamiento hasta cierto punto, vas a sentir que es extremadamente bueno y sumamente necesario. ¿Cómo debe el hombre amar a Dios durante el refinamiento? Usando la determinación de amar a Dios para aceptar Su refinamiento: durante este, en tu interior estás atormentado, como si te estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, sin embargo, estás dispuesto a satisfacer a Dios usando tu corazón amante de Dios, y no estás dispuesto a preocuparte por la carne. Esto es lo que significa practicar el amor por Dios. Te duele por dentro y tu sufrimiento ha alcanzado cierto punto, sin embargo, sigues dispuesto a presentarte ante Dios y orar, diciendo: “¡Dios! No te puedo dejar. Aunque en mi interior hay oscuridad, estoy dispuesto a satisfacerte; Tú conoces mi corazón y que obres más de Tu amor en mí”. Esta es la práctica durante el refinamiento. Si usas un corazón amante de Dios como fundamento, el refinamiento te puede llevar más cerca de Dios y puede hacer que tengas más intimidad con Él. Como crees en Dios, debes entregar tu corazón ante Dios. Si ofreces y pones tu corazón ante Dios, entonces durante el refinamiento sin duda no negarás ni dejarás a Dios. De esta manera, tu relación con Él se volverá todavía más cercana y normal y tu charla con Dios se hará aún más frecuente. Si siempre practicas de esta manera, entonces vas a pasar más tiempo a la luz de Dios y bajo la guía de Sus palabras. También habrá cada vez más cambios en tu carácter y tu conocimiento aumentará día tras día. Cuando llegue el día en que las pruebas de Dios de repente recaigan sobre ti, no solo podrás ponerte del lado de Dios, sino que también podrás dar testimonio por Él. En ese momento vas a ser como Job y como Pedro. Cuando hayas dado testimonio por Dios, significará que eres alguien que lo ama de verdad, alguien que con gusto dará la vida por Él, y que eres testigo de Dios y alguien a quien Él ama. El amor que ha experimentado el refinamiento es fuerte, no frágil. Independientemente de cuándo o cómo Dios te sujete a Sus pruebas, eres capaz de ignorar tu propia vida, dejar de lado con gusto todo por Dios y aguantarlo todo felizmente por Él; así, tu amor será puro y tu fe tendrá realidad. Solo entonces serás alguien a quien Dios ama realmente y a quien de verdad Él ha hecho perfecto.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor
Cuando Job pasó por su primera prueba, fue despojado de todas sus propiedades y de todos sus hijos, pero no se vino abajo ni dijo nada que ofendiera a Dios a causa de ello. Había vencido las tentaciones de Satanás y superado sus bienes materiales, a sus hijos y la prueba de perder todas sus cosas externas, es decir, fue capaz de someterse a que Dios se lo arrebatara todo y también fue capaz de ofrecer gracias y alabanzas a Dios por lo que Él hizo. Tal fue la conducta de Job durante la primera tentación de Satanás y fue también su testimonio durante la primera prueba de Dios. En la segunda prueba, Satanás extendió su mano para afligir a Job, y aunque este experimentó un dolor mayor del que jamás había sentido, aun así su testimonio dejó asombrada a la gente. Usó su fortaleza, fe y sumisión a Dios, así como su temor de Dios, para derrotar una vez más a Satanás, y su conducta y su testimonio una vez más fueron reconocidos y aceptados por Dios. Durante esta tentación, Job usó su conducta real para proclamar ante Satanás que el dolor de la carne no podía alterar su fe y sumisión a Dios ni arrebatarle su apego a Él y su corazón temeroso de Dios; no renunciaría a Dios ni abandonaría su propia perfección y honradez por enfrentarse a la muerte. La inquebrantable determinación de Job acobardó a Satanás, su fe llenó a este de miedo y pavor, y la intensidad con la que libró su batalla a vida o muerte contra Satanás engendró en este un odio y resentimiento profundos; su perfección y honradez dejaron a Satanás sin nada más que pudiera hacerle, de tal modo que este abandonó sus ataques contra él y renunció a las acusaciones contra Job que había presentado ante Jehová Dios. Esto significaba que Job había vencido al mundo, había vencido a la carne, había vencido a Satanás y había vencido a la muerte; era total y absolutamente un hombre que pertenecía a Dios. Durante estas dos pruebas, Job se mantuvo firme en su testimonio, realmente vivió su perfección y honradez, y se amplió el alcance de sus principios de vida de temer a Dios y apartarse del mal. Después de que Job pasara por estas dos pruebas, su vida contuvo una experiencia más rica, y esta experiencia lo hizo más maduro y curtido, lo hizo más fuerte y de mayor fe, y lo hizo estar más seguro de la rectitud y el valor de la integridad a la que se aferraba. Las pruebas de Jehová Dios a Job le permitieron experimentar y sentir profundamente el cuidado de Dios por el hombre, así como sentir lo precioso del amor de Dios, a partir de lo cual su temor de Dios ganó tanto consideración como amor por Dios. Las pruebas de Jehová Dios no solo no alejaron a Job de Él, sino que acercaron su corazón a Dios. Cuando el dolor carnal soportado por Job alcanzó su punto máximo, la preocupación que sintió por parte de Jehová Dios hizo que no pudiera evitar maldecir el día de su nacimiento. Tal conducta no fue planeada con antelación, sino que fue una revelación natural de consideración y amor entrañable por Dios desde el interior de su corazón; esta revelación natural provino de su consideración y amor entrañable por Dios. Es decir, como se odiaba a sí mismo y no estaba dispuesto a causar dolor a Dios ni podía soportar hacerlo, su consideración y amor entrañable llegaron al punto de renunciar a sí mismo. En ese momento, Job tomó su prolongada adoración y anhelo por Dios, así como su apego a Él, y los elevó al nivel de consideración y amor entrañable. Al mismo tiempo, también tomó su fe y sumisión a Dios, así como su temor de Dios, y los elevó al nivel de consideración y amor entrañable. No se permitió hacer nada que causara daño a Dios, no se permitió tener ninguna conducta que hiriera a Dios, y no se permitió causar ninguna tristeza, aflicción o incluso infelicidad a Dios por causa suya. A los ojos de Dios, aunque Job seguía siendo el mismo Job de antes, su fe y su sumisión, así como su temor de Dios, le habían brindado a Dios completa satisfacción y disfrute. En ese momento, Job había alcanzado la perfección que Dios esperaba que alcanzara; se había convertido en alguien verdaderamente digno de ser llamado “perfecto y honrado” a los ojos de Dios. Sus acciones justas le permitieron vencer a Satanás y mantenerse firme en su testimonio por Dios. Así también, sus acciones justas lo hicieron perfecto y permitieron que el valor de su vida se elevara y trascendiera, a la vez que lo convirtieron en la primera persona en dejar de ser atacada y tentada por Satanás. Como Job era justo, Satanás lo acusó y lo tentó; como Job era justo, fue entregado a Satanás; y como Job era justo, venció y derrotó a Satanás y se mantuvo firme en su testimonio. A partir de entonces, Job se convirtió en el primer hombre que nunca más sería entregado a Satanás; verdaderamente se presentó ante el trono de Dios y vivió en la luz, bajo las bendiciones de Dios sin el espionaje ni el maltrato de Satanás… Se había convertido en un verdadero ser humano a los ojos de Dios; había sido liberado…
La Palabra, Vol. II. Sobre conocer a Dios. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II
El propósito de la obra de refinamiento es, principalmente, perfeccionar la fe de las personas. Al final, lo que se consigue es que quieras marcharte pero no puedas, que algunas personas todavía sean capaces de tener fe incluso cuando carecen de una pizca de esperanza y que la gente ya no tenga ninguna esperanza en sus propias expectativas. Solo en este momento se habrá concluido el refinamiento de Dios. Si las personas siguen sin haber alcanzado la etapa de rondar entre la vida y la muerte y no han probado la muerte, entonces su refinamiento no habrá terminado. Incluso aquellos que se encontraban en la etapa de los servidores no fueron refinados al máximo. Job se sometió a un refinamiento al máximo y no tenía nada en lo que apoyarse. Las personas deben ser refinadas hasta ese mismo punto, en el cual no tienen ni una pizca de esperanza ni nada en absoluto en lo que apoyarse. Solo este es el verdadero refinamiento. Durante el tiempo de los servidores, si tu corazón siempre estuvo tranquilo delante de Dios y si, independientemente de lo que Él hiciera y de cuáles fueran Sus intenciones para ti, siempre te sometiste a Sus disposiciones, entonces, al final del camino entenderías todo lo que Dios hizo. Cuando pasas por las pruebas de Job, pasas también, al mismo tiempo, por las pruebas de Pedro. Cuando Job fue probado, se mantuvo firme en el testimonio y, al final, Jehová apareció ante él. Solo después de mantenerse firme en el testimonio fue digno de ver el rostro de Dios. ¿Por qué se dice: “Me oculto a Mí mismo de la tierra de inmundicia, pero aparezco ante el reino santo”? Esto significa que solo cuando eres santificado y te mantienes firme en el testimonio eres digno de ver el rostro de Dios. Si no puedes mantenerte firme en tu testimonio, no eres digno de ver Su rostro. Si te retiras o te quejas de Dios frente a los refinamientos, con lo que no te mantienes firme en el testimonio y te conviertes en el hazmerreír de Satanás, entonces no obtendrás la aparición de Dios. Si eres como Job, quien en medio de las pruebas maldijo su propia carne, pero no se quejó de Dios y fue capaz de odiar su propia carne sin quejarse ni pecar por medio de sus palabras, entonces te mantendrás firme en tu testimonio. Cuando pasas por refinamientos hasta un cierto grado y puedes ser como Job, totalmente sumiso ante Dios y sin hacerle a Él otras exigencias y sin tus propias nociones, entonces Dios se te aparecerá. Ahora Él no se te aparece porque tienes muchas nociones propias, prejuicios personales, pensamientos egoístas, exigencias individuales e intereses carnales, y no eres digno de ver Su rostro. Si vieses a Dios, lo medirías mediante tus propias nociones y, al hacerlo, lo estarías clavando en la cruz. Si te sobrevienen muchas cosas no alineadas con tus nociones, pero eres capaz de desprenderte de ellas y de conocer las acciones de Dios a partir de ellas y de revelar tu corazón amante de Dios en medio de los refinamientos, entonces eso es mantenerte firme en tu testimonio. Si tu hogar es apacible, si disfrutas de las comodidades de la carne, si nadie te persigue, y tus hermanos y hermanas en la iglesia te obedecen, ¿se puede revelar tu corazón amante de Dios? ¿Puede esto refinarte? Tu corazón amante de Dios solo puede mostrarse mediante el refinamiento, y solo puedes ser perfeccionado por medio de las cosas que ocurren y que no están en línea con tus nociones. Con el servicio de muchas cosas negativas y empleando todo tipo de manifestaciones de Satanás, como sus acciones, sus acusaciones, sus perturbaciones y sus desorientaciones, Dios te permite ver claramente el detestable rostro de Satanás y de este modo te da la capacidad de discernirlo, para que puedas odiarlo y rebelarte contra él.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben pasar por el refinamiento
Cuanto más refina Dios al hombre, más puede su corazón amar a Dios. El sufrimiento en su corazón es beneficioso para su vida; hace que el hombre sea más capaz de aquietarse delante de Dios, tener una relación más cercana con Él y estar más capacitado para ver el amor inconmensurable de Dios y Su extraordinaria salvación. Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y Job pasó por varias pruebas. Si queréis que Dios os haga perfectos, también debéis pasar por el refinamiento cientos de veces; debéis pasar por este proceso y recurrir a este paso; solo entonces seréis capaces de satisfacer las intenciones de Dios y de que Él os haga perfectos. El refinamiento es el mejor medio por el cual Dios hace perfecto al hombre; es solo a través del refinamiento y las pruebas amargas que el corazón del hombre puede desarrollar verdadero amor por Dios. Sin sufrimiento, el hombre no tiene verdadero amor por Dios; si no es probado en su interior ni es sometido al auténtico refinamiento, su corazón siempre estará vagando fuera. Después de haber sido refinado hasta cierto punto, verás tus propias debilidades y dificultades, verás que te falta muchísimo y que eres incapaz de vencer muchas dificultades a las que te enfrentas, y verás que te has rebelado muchísimo. El hombre solo puede conocer realmente su verdadero estado durante las pruebas; estas son más capaces de perfeccionarlo.
Durante su vida, Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y pasó por mucho templado doloroso. Este refinamiento se convirtió en el fundamento de su amor supremo por Dios y en la experiencia más significativa de toda su vida. Que pudiera tener un amor supremo por Dios se debió, en cierto sentido, a su determinación de amarlo; más importante aún, sin embargo, se debió al refinamiento y al sufrimiento que experimentó. Este sufrimiento se convirtió en su guía en el camino de amar a Dios y en la cosa más memorable para él. Si las personas no experimentan el dolor del refinamiento cuando aman a Dios, entonces su amor está lleno de impurezas y de sus propias preferencias; un amor como este está lleno de las ideas de Satanás y es fundamentalmente incapaz de satisfacer las intenciones de Dios. Tener la determinación de amar a Dios no es lo mismo que amarlo de verdad. Aunque todo lo que piensen en su corazón sea en aras de amar y satisfacer a Dios —parece carente de toda idea humana, aparentando ser todo en aras de Dios—, cuando tal práctica de amar a Dios se lleva delante de Él no puede recibir la aprobación ni la bendición de Dios. Aunque las personas comprendieran plenamente y llegaran a saber todas las verdades, no se podría decir que esto es una señal de que amen a Dios ni que estas personas tengan la realidad de amarlo. A pesar de haber entendido muchas verdades sin experimentar el refinamiento, las personas son incapaces de ponerlas en práctica; solo durante el refinamiento pueden entender el verdadero significado de estas verdades, solo entonces pueden apreciar realmente su significado interno. En ese momento, cuando practican estas verdades, son capaces de hacerlo con precisión y de acuerdo con las intenciones de Dios; en su práctica en ese momento, sus propias ideas menguan, su corrupción se reduce y sus sentimientos humanos disminuyen. Solo en ese momento su práctica es una verdadera manifestación del amor a Dios. El efecto de la verdad del amor a Dios no se logra a través del conocimiento hablado o de la voluntad mental, ni tampoco se puede lograr solo al entender esa verdad. Se requiere que las personas paguen un precio, que experimenten mucho dolor durante el refinamiento, y solo entonces su amor se volverá puro y conforme a las intenciones de Dios. Al requerir que el hombre lo ame, Dios no requiere que lo haga usando la pasión o su propia voluntad, sino que el hombre lo sirva con lealtad y con la verdad. Solo esta clase de amor es amor verdadero.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo experimentando el refinamiento puede el hombre poseer el verdadero amor
¿Cuánto amas realmente a Dios hoy? ¿Y cuánto sabes exactamente de todo lo que Él ha hecho en ti? Estas son las lecciones que deberías aprender. Cuando Dios llega a la tierra, todo lo que Él ha hecho en el hombre y le ha permitido ver es para que el hombre lo ame y lo conozca verdaderamente. Que el hombre pueda sufrir por Dios y que haya podido llegar hasta aquí se debe, en un sentido, al amor de Dios y, en otro, a la salvación de Dios; más incluso se debe al juicio y a la obra de castigo que Dios ha llevado a cabo en el hombre. Si no tenéis el juicio, el castigo y las pruebas de Dios, y si Dios no os ha hecho sufrir, entonces, con toda franqueza, vosotros no amaréis sinceramente a Dios. Cuanto mayor sea la obra que Dios lleva a cabo en el hombre, cuanto mayor sea el sufrimiento del hombre, más demuestra esto cuán significativa es la obra de Dios y más puede el corazón del hombre amar a Dios sinceramente. ¿Cómo se alcanza la lección de amar a Dios? Sin la adversidad y el refinamiento, sin las pruebas dolorosas —y si, además, todo lo que Dios le concediera al hombre fuera gracia, cariño y misericordia— ¿serías capaz de alcanzar el punto de amar a Dios sinceramente? Por un lado, durante las pruebas de Dios, el hombre llega a conocer sus deficiencias y a ver que es insignificante, despreciable y vil; que no tiene nada y que no es nada; por el otro, durante las pruebas Dios dispone para el hombre algunos entornos, de modo que, en ellos el hombre sea más capaz de experimentar la hermosura de Dios. Aunque el dolor es grande y, a veces, insuperable —e incluso llega al nivel de un dolor abrumador—, después de haberlo experimentado, el hombre ve cuán hermosa es la obra de Dios en él y solo con base en esto nace en el hombre el amor verdadero por Dios. Hoy el hombre ve que no es capaz de conocerse a sí mismo verdaderamente solo con la gracia, el cariño y la misericordia de Dios, mucho menos puede conocer la sustancia del hombre, y que solo por medio del juicio y el refinamiento de Dios y durante el proceso de refinamiento mismo puede el hombre conocer sus deficiencias y saber que no tiene nada. De esta manera, el amor del hombre por Dios se construye sobre la base del refinamiento y el juicio de Dios. Si solo disfrutas la gracia de Dios y tienes una vida familiar tranquila o bendiciones materiales, esto no significa que hayas ganado a Dios ni que hayas tenido éxito en tu creencia en Él. Dios ya ha llevado a cabo una etapa de la obra de la gracia en la carne y ciertamente le ha otorgado al hombre bendiciones materiales, pero el hombre no puede ser hecho perfecto solo con la gracia, el cariño y la misericordia. En las experiencias del hombre, este saborea algo del amor de Dios y ve el cariño y la misericordia de Dios, pero después de experimentar por un tiempo, ve que la gracia de Dios y Su cariño y misericordia no pueden hacer perfecto al hombre, no pueden dejar en evidencia lo que está corrupto dentro del hombre y no pueden librar al hombre de su carácter corrupto o hacer perfectos su amor y su fe. La obra de la gracia de Dios fue la obra de un periodo y el hombre no puede depender del disfrute de la gracia de Dios para conocer a Dios.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios
En la actualidad la mayoría de las personas no tienen ese conocimiento. Creen que sufrir no tiene valor y que el mundo las rechaza, su vida familiar es problemática, que Dios no las considera agradables y que sus perspectivas son sombrías. Algunas personas incluso quieren morir cuando sufren hasta tal punto. Este no es el verdadero amor hacia Dios; ¡esas personas son cobardes, no tienen perseverancia, son pusilánimes e incompetentes! Dios está ansioso de que el hombre lo ame, pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores son sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te sobrevendrá, y, si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, siempre sentirás que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable. Y como tu estatura es demasiado pequeña, serás refinado e incapaz de satisfacer a Dios; siempre sentirás que las intenciones de Dios son demasiado elevadas, que están más allá del alcance del hombre. Por todo esto serás refinado: como hay mucha debilidad dentro de ti y eres, en muchos sentidos, incapaz de satisfacer las intenciones de Dios, serás refinado internamente. Sin embargo, vosotros debéis ver con claridad que la purificación solo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio por Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis caminar hasta el final e, incluso hasta vuestro último suspiro, debéis ser leales a Dios y poneros a merced de Su instrumentación; solo esto es amar verdaderamente a Dios y solo esto es el testimonio firme y rotundo. Cuando seas tentado por Satanás, debes decir: “Mi corazón le pertenece a Dios y Dios ya me ganó. No te puedo complacer; debo satisfacer a Dios adecuadamente”. Cuanto más satisfaces a Dios, más te bendecirá Él y mayor será tu impulso para amarlo, también tendrás fe y determinación y sentirás que una vida dedicada a amar a Dios es la vida más valiosa y significativa. Se puede decir que, en cuanto ames a Dios, estarás sin pena. Aunque hay veces que tu carne es débil y tienes muchas dificultades reales, si durante estos momentos realmente dependes de Dios, serás reconfortado y te sentirás en calma y apoyado en tu espíritu. De esta manera, podrás vencer muchas situaciones y no te quejarás de Dios por el sufrimiento que padeces. Por el contrario, querrás cantar himnos, bailar y orar, reunirte y compartir, así como pensar en Dios, y sentirás que todas las personas, acontecimientos y cosas a tu alrededor que Dios ha organizado son adecuados. Si no amas a Dios, nada de lo que contemples será de tu gusto ni resultará agradable a tus ojos; no tendrás ninguna liberación y estarás oprimido dentro de tu espíritu y siempre albergarás quejas de Dios, así como siempre sentirás que el sufrimiento que padeces y el agravio que se te ha hecho son demasiado grandes. Si no buscas en aras de la felicidad sino con el fin de satisfacer a Dios y de que Satanás no te acuse, entonces esa búsqueda te dará un gran impulso para amar a Dios. Cuando eres capaz de practicar todo lo que Dios dice y todo lo que haces puede satisfacerlo, a esto se le llama poseer realidad. Buscar satisfacer a Dios es usar tu corazón amante de Dios para poner en práctica Sus palabras. Sea cuando sea, siempre tienes un corazón amante de Dios en ti, incluso cuando los demás no tengan fuerza, y anhelas a Dios y lo extrañas profundamente. Esto es estatura real. Lo grande que sea tu estatura depende de cuánto corazón amante de Dios posees, de si eres capaz de permanecer firme cuando te ponen a prueba, de si eres débil cuando te encuentras en determinado entorno y de si puedes mantenerte firme cuando tus hermanos y hermanas te rechazan; cuando se produzcan los hechos se mostrará cómo es tu corazón amante de Dios. A partir de la mucha obra de Dios se puede ver que Dios realmente ama muchísimo al hombre. Es solo que los ojos espirituales del hombre todavía tienen que abrirse por completo y él no es capaz de ver claramente mucho de la obra de Dios ni Sus intenciones ni las muchas cosas que son hermosas acerca de Dios; el hombre tiene muy poco amor sincero por Dios. Tú has creído en Dios a lo largo de todo este tiempo y hoy Dios ha cerrado todos los medios de escape. Hablando con sinceridad, no tienes opción sino tomar la senda correcta, y es el juicio severo y la salvación inmensa de Dios lo que te dirige hacia esa senda correcta. Solo después de experimentar dificultades y refinamiento, el hombre sabe que Dios es hermoso. Después de haber experimentado hasta el día de hoy, se puede decir que el hombre ha llegado a conocer parte de la hermosura de Dios, pero esto sigue sin ser suficiente porque el hombre es demasiado deficiente. El hombre debe experimentar más de la maravillosa obra de Dios y más del arduo refinamiento que Dios dispone para él. Solo entonces puede cambiar el carácter-vida del hombre.
La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer la hermosura de Dios
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