El despertar de una falsa líder

1 Feb 2022

Por Yang Fan, China

En 2019 comencé en el deber de líder. Sabía que Dios me estaba enalteciendo y me juré que cumpliría correctamente con el deber. Después, todos los días estaba ocupada con reuniones, resolviendo dificultades de mis hermanos y hermanas en sus deberes y vigilando el progreso del trabajo, y me sentía muy satisfecha. Al cabo de un tiempo, debido a algunas tareas administrativas, aumentó mi carga de trabajo, trabajaba hasta tarde todos los días y me sentía demasiado ocupada. Pensaba: “Preocuparse de todo el trabajo es mucho y es cansado. Mi mente está tensa a diario. No es tan fácil como cumplir con un deber individual”. Más adelante, fui a una reunión de grupo en la que estaba la hermana Zhao. Pensé: “Anteriormente fui compañera de la hermana Zhao, ella era responsable en el deber y buscaba activamente la verdad para resolver las dificultades que afrontaba. Supervisa el trabajo de este grupo, así que no tengo que preocuparme demasiado”. Posteriormente, rara vez me reunía con su grupo. Una noche me escribieron unos hermanos y hermanas para señalar que el trabajo del grupo de la hermana Zhao tenía problemas y carencias, y me pidieron que resolviera enseguida el problema. Me propuse buscar antes una solución en la palabra de Dios, pero tenía tantos problemas que abordar que no pude acabar durante un rato. Pensé: “Es tardísimo y estoy muy cansada. No puedo hacerlo. Además, ya le he escrito una carta a la hermana Zhao sobre sus problemas y carencias y ella es responsable, por lo que tomará la iniciativa de hablar y resolverlos y no tendré que hacer yo el trabajo. Si todo lo hiciera yo sola, ¿cómo lograría terminar? Simplemente le hablaré de ello en la reunión”. Luego, cuando lo investigué, la hermana Zhao ya había hablado de ello con el grupo y todos eran capaces de sugerir sendas de búsqueda dirigidas a los problemas, por lo que creí no tener nada de qué preocuparme con la hermana Zhao como líder de ese grupo. Después, básicamente, no preguntaba por el trabajo del grupo.

Tiempo más tarde, fui a una reunión del grupo de la hermana Zhao y descubrí que sus enseñanzas se iban por las ramas y que hablaba mucho rato sin decir nada con claridad. Pensé para mí: “¿Se halla en un estado negativo? ¿Por qué habla de forma incoherente?”. Sin embargo, reflexioné: “Puede que solo esté nerviosa porque he venido. Tal vez necesite tiempo para adaptarse. Tengo otras cosas que hacer por ahora”. Así pues, me fui sin hablar con ella. Luego descubrí que el trabajo del grupo era ineficaz. Pensé: “¿Tiene algún problema el grupo?”. No obstante, recapacité: “Solamente hablaban de problemas y carencias en el deber, todos parecen dispuestos a cambiar y es normal que sea menos fructífero ahora”. Cuando caí en la cuenta de eso, ya no lo pensé más. Después, la hermana Wang me dijo que la hermana Zhao estaba obsesionada con el estatus, que no sabía cooperar con los demás ni era apta para ser líder de grupo. Pensé: “La hermana Zhao se centra demasiado en el estatus, pero es responsable. Si no sabe cooperar con los demás, debe de ser porque estaba en un estado negativo y controlada por sus actitudes corruptas. Solo necesita un tiempo para adaptarse”. Tras meditar aquello, le comenté a la hermana Wang: “La hermana Zhao es responsable en el deber y sigue siendo una líder de grupo capaz. Si revela corrupción, podemos tratar de ayudarla y desenmascararla en función de sus problemas. Hoy estoy ocupada, así que no tengo tiempo, pero hablaré con ella más tarde”. Cuando la hermana Wang me escuchó, no dijo nada más. Luego, en cuanto me puse con otras tareas, se me olvidó hablar con la hermana Zhao. Una noche, de repente me acordé: “No sé nada del estado de la hermana Zhao. ¿Debería ir a verla?”. Sin embargo, después pensé: “Tiene aptitud, y antes, cuando su estado era negativo, enseguida era capaz de buscar la verdad y resolverlo sola. Esta vez también debería poder adaptarse. Vive lejos, por lo que, si voy hasta allí, amén del problema, si no está en casa, ¿no habré hecho un viaje para nada? Olvídalo. Lo haré a fin de mes”. Me quedé totalmente sin habla cuando inspeccioné el trabajo de ellos a fin de mes. Había muchos problemas y carencias en el trabajo de la hermana Zhao, el cual era cada vez menos eficaz. Los hermanos y hermanas a los que ella supervisaba se hallaban en un estado negativo y su trabajo se veía gravemente afectado. Fue entonces cuando me percaté de la gravedad de las cosas. Por ello, enseguida acudí a la hermana Zhao para hablar y señalarle sus problemas, pero se negó a admitirlo, puso excusas, discutió y demostró no conocerse a sí misma. Tras hablar de ella con mis compañeros, decidimos que la hermana Zhao ya no podía ser líder de grupo y terminamos por destituirla. Posteriormente, mis hermanos y hermanas denunciaron que la hermana Zhao era celosa, descuidaba el deber y se dedicaba a discutir, por lo que una hermana se sentía limitada por ella, se había deprimido y quería dejar el deber. La hermana Wang denunció su situación, pero se vio reprimida y rechazada. Las demás hermanas también se sentían limitadas por ella y sus deberes se vieron afectados, lo que dificultó el trabajo durante varios meses. Tras el relevo de la hermana Zhao, no solo no se arrepintió, sino que se vengó de los demás. Una vez desenmascarada y analizada, no comprendió ni lamentó en absoluto sus actos malvados. Luego, como yo no hacía un trabajo práctico, descuidaba mi deber, no relevé a tiempo a la hermana Zhao y perjudiqué gravemente la labor de la iglesia, también me relevaron a mí. En esa época me sentía triste. Fue entonces cuando empecé a meditar por qué la hermana Zhao había discutido por celos durante tanto tiempo y había perturbado gravemente el trabajo de la iglesia, pero yo no era consciente de ello y no lo reconocía. Solo tenía una conciencia superficial de que no hacía un trabajo práctico y no sabía discernir a otras personas, pero no me centraba en entender y analizar mis actitudes corruptas.

En una reunión descubrí que las palabras de Dios revelan que los falsos líderes no hacen un trabajo real y por fin adquirí cierta comprensión. Dicen las palabras de Dios: “Los falsos líderes nunca se informan ni hacen seguimiento de la situación real de los supervisores de grupo, ni se informan, hacen seguimiento o intentan captar la situación con respecto a la entrada en la vida, así como respecto a la actitud hacia el trabajo y el deber y las diversas actitudes hacia Dios y la fe en Dios, de los supervisores de grupo y del personal responsable de los trabajos importantes; los falsos líderes no se informan de su transformación, de su progreso ni de los diversos problemas que surgen en su trabajo, especialmente en lo que se refiere al efecto en la obra de la iglesia y en los escogidos de Dios de los errores y discrepancias que ocurren durante las varias etapas de la obra. Si no entienden esas situaciones adecuadamente, no pueden resolverlas rápidamente, y si no pueden resolverlas rápidamente, no pueden subsanar rápidamente la influencia negativa y el daño que los supervisores de varios grupos han hecho al trabajo. Por lo tanto, en este sentido, los falsos líderes no han cumplido con su responsabilidad. El incumplimiento de su responsabilidad constituye una negligencia; no ejecutan su cometido de supervisar a otros, de conocerlos más, de captar plenamente su situación y vigilarlos”. “Falsos líderes: ¿son estúpidas este tipo de personas? Son necias y estúpidas. ¿Qué las hace estúpidas? Depositan alegremente su confianza en la gente, creyendo que, ya que cuando eligieron a tal persona, esta había hecho un juramento y una promesa, y oraba mientras corrían lágrimas por su rostro, no podía haber nada especialmente grave en ella, y nunca surgiría ningún problema con ella en el futuro. Los falsos líderes no entienden la naturaleza de las personas; no entienden qué es el carácter corrupto. Dicen: ‘¿Cómo va a cambiar alguien tras ser elegido supervisor? ¿Cómo alguien que parece tan intenso y fiable va a eludir su trabajo? No haría tal cosa, ¿verdad? Tiene mucha integridad’. Como el falso líder tiene tales imaginaciones y confía demasiado en su propia intuición, esto le incapacita en última instancia para estar al tanto de los muchos problemas que surgen en el supervisor, y para ser capaz de sustituirlo y reubicarlo con celeridad. Este es un problema de los falsos líderes, ¿verdad? (Sí). ¿Y qué problema se da aquí? ¿El enfoque de los falsos líderes respecto a su trabajo tiene algo que ver con la pereza? Para empezar, les parece que no es un entorno adecuado para ellos, que no les conviene ir allí, y por eso envían alegremente a un supervisor en su lugar, mientras se dicen: ‘El problema está solucionado, no he de prestarle más atención. La persecución del gran dragón rojo es cada vez peor: es demasiado peligroso para mí seguir yendo allí. Además, es muy difícil llegar. Si puedo, mejor me quito de problemas’. ¿Es esto pereza? (Sí). Se trata de pereza, de ansia por las comodidades físicas. También tienen un gran defecto: Se apresuran a confiar en la gente basándose en sus propias imaginaciones. Y esto se debe a que no entienden la verdad, ¿me equivoco? ¿Es esta la forma en que las palabras de Dios evalúan a cada persona? ¿Por qué deberías confiar en la gente cuando Dios no lo hace? En lugar de juzgar a las personas por las apariencias, Dios vigila constantemente sus corazones; entonces, ¿por qué debería la gente mostrarse tan despreocupada cuando juzga a otros y deposita su confianza en ellos? Los falsos líderes son demasiado engreídos, ¿no es así? Piensan: ‘No estaba equivocado cuando vi a esta persona. Nada podría salir mal; desde luego no es alguien que se ande con rodeos, que le guste divertirse y odie el trabajo duro. Es totalmente fiable y de confianza. No va a cambiar; si lo hiciera, eso significaría que me he equivocado con él, ¿no?’. ¿Qué clase de lógica es esta? ¿Acaso eres un experto? ¿Esta es tu habilidad especial? ¿Tienes visión de rayos X? Podrías vivir con esta persona durante uno o dos años, pero ¿serías capaz de ver quién es en realidad sin un entorno adecuado que deje su naturaleza y esencia totalmente al descubierto? Si no fueran expuestos por Dios, podrías vivir junto a ellos durante tres o incluso cinco años, y seguirías teniendo dificultades para ver qué tipo de naturaleza y esencia tienen. ¿Y cuánta más verdad hay en esto cuando rara vez los ves o estás con ellos? Los juzgas basándote en una impresión fugaz o en unas pocas palabras suyas, tu confianza en la gente es muy casual. ¿Acaso no estás siendo extremadamente ciego e impetuoso respecto a esto? Y cuando trabajan así, ¿acaso no son los falsos líderes extremadamente irresponsables?” (‘Cómo identificar a los falsos líderes (3)’ en “Discursos de Cristo de los últimos días”). Dios revelaba que los falsos líderes ansían la comodidad y son irresponsables en el deber. Cuando encuentran personas responsables, confían fácilmente en ellas en función de sus ideas y nociones. No siguen ni supervisan el trabajo y no quieren pagar el precio de revisarlo. Se ahorran la molestia siempre que pueden. El resultado es un grave perjuicio a la labor de la iglesia. Al ver que Dios revelaba las diversas manifestaciones de cómo los falsos líderes no hacen un trabajo práctico, sentí que Él me desenmascaraba cara a cara. Fue muy incómodo y me sentí culpable. Como líder, fui muy irresponsable. Para ahorrarme preocupaciones y sufrimiento carnal, hice trampas y no seguí el trabajo. Solo me fié de mi impresión momentánea de la hermana Zhao y la creí responsable en el deber y una líder de grupo capaz, así que adopté una estrategia de delegar, no supervisaba su labor. Al ver que su trabajo tenía problemas y que yo tenía que sufrir y pagar un precio para resolverlos, no hice un trabajo práctico y me excusé en que todo el mundo intervenía. Cuando otras personas denunciaron que ella tenía problemas y era una líder de grupo inadecuada, seguí asumiendo, según mis nociones y fantasías, que era corrupción temporal y que no afectaría a su deber. Postergué una y otra vez la resolución de los problemas de la hermana Zhao hasta que finalmente se paralizó el trabajo del grupo y la entrada en la vida de mis hermanos y hermanas se vio gravemente perjudicada. Fui tremendamente necia e irresponsable. Fui una falsa líder que ansiaba la comodidad y no hacía un trabajo práctico. La realidad es que los líderes y obreros elegidos por la iglesia, yo entre ellos, no hemos sido perfeccionados, tenemos muchas actitudes corruptas y podemos perturbar e interrumpir en nuestro deber en cualquier momento. Aunque parezcamos tener algunas buenas conductas, eso no implica que estemos capacitados. Como no comprendemos la verdad, solamente vemos la apariencia externa de la gente, no apreciamos su esencia con claridad, por lo que hemos de seguir y supervisar con frecuencia el trabajo de otros para ser responsables. No comprendía la verdad, sino que confiaba a ciegas y, en consecuencia, ocasioné un grave perjuicio a la iglesia y cometí una transgresión en presencia de Dios. Cuando me di cuenta, sentí un hondo pesar. Si no hubiera sido tan mojigata, perezosa ni ávida de comodidad cuando la hermana Wang me advirtió, y si, en cambio, hubiera investigado, descubierto y resuelto el problema a tiempo y hubiera destituido a la hermana Zhao, no habría ocasionado semejante demora al trabajo de la iglesia. No solo no favorecí el trabajo de la iglesia en el deber, sino que hice de cómplice de Satanás y de protectora de falsos líderes y obreros. Cuanto más lo pensaba, más desdichada me sentía. Recordé que, cuando obró Dios encarnado, iba a todas las iglesias. Verdaderamente, sufrió y pagó un precio. En respuesta a toda nuestra corrupción y nuestras carencias, Dios, incansable, enseñaba la verdad, nos sustentaba y ayudaba y todos Sus esfuerzos eran para salvarnos plenamente del poder de Satanás. No obstante, yo era un ser creado que no comprendía la verdad, que no veía claras las cosas, pero no quería sufrir ni pagar un precio en el deber, no resolví los problemas a tiempo cuando los descubrí y perjudiqué gravemente nuestra labor. ¡Esta forma de cumplir con mi deber le resultaba abominable y aborrecible a Dios! Cuando me percaté, oré en silencio a Dios: “Dios mío, me equivoqué. Deseo hacer introspección y arrepentirme ante Ti. Te ruego misericordia”.

En ese momento leí dos pasajes en los que Dios revela a los falsos líderes. “Mucho trabajo se demora por la sencilla razón de que los falsos líderes no han estado al tanto de las cosas, no las han vigilado, no han arreglado ningún problema; simplemente debido a su gran negligencia en sus obligaciones. Por supuesto, esto también se debe a que estos falsos líderes no se toman en serio sus responsabilidades. Se recrean en los atractivos del estatus y en la gratificación de repetir frases como loros, no quieren implicarse en el trabajo real, lo que a menudo conduce a numerosos problemas con tareas específicas, y causa que estos problemas tarden mucho tiempo en abordarse. Con frecuencia, nadie acude a preguntar o a intentar rectificar las alteraciones del trabajo mucho después de que hayan surgido. Además, suelen producirse grandes descuidos en el trabajo de los que hasta un idiota podría darse cuenta, pero los falsos líderes se muestran ciegos ante ellos y no los pueden percibir; por supuesto, remediar estas cuestiones ni siquiera se plantea. Cuando no se solucionan los problemas del trabajo, cuando no se corrigen las alteraciones ni se abordan los descuidos con celeridad, la eficacia del trabajo se ve gravemente comprometida. El trabajo simplemente se saca adelante, pero ¿qué efecto tiene en el testimonio de Dios? ¿Resulta beneficioso para las personas cuando lo ven, deja impresión en ellas? ¿Les inspira a investigar el camino verdadero? No. No provoca ninguno de estos efectos, y eso se debe simplemente a que el falso líder es negligente en sus deberes y comete demasiados errores. Y entonces, mientras llevan a cabo varios quehaceres, en realidad hay muchos problemas, alteraciones y equivocaciones que los falsos líderes deben resolver, rectificar y subsanar, pero, como no tienen sentido de carga porque solo saben hacer de funcionarios y no un trabajo de verdad, provocan una situación tan desastrosa que algunos grupos incluso pierden la unidad y sus integrantes se desestabilizan entre sí, sospechan y recelan unos de otros y hasta recelan de la casa de Dios. Ante esta situación, los falsos líderes no llevan a cabo ningún trabajo concreto” (‘Cómo identificar a los falsos líderes (4)’ en “Discursos de Cristo de los últimos días”). “En apariencia, estos falsos líderes no están haciendo el mal a sabiendas, como los anticristos, no establecen deliberadamente su propio feudo ni siguen su propia senda. Sin embargo, dentro del ámbito de su trabajo, los falsos líderes no son capaces de abordar rápidamente los diversos problemas causados por los supervisores, no son capaces de reasignar y reemplazar enseguida a los supervisores de baja calidad, lo cual resulta en un grave perjuicio para la obra de la iglesia, y todo ello se debe a la negligencia de los falsos líderes” (‘Cómo identificar a los falsos líderes (3)’ en “Discursos de Cristo de los últimos días”). Vi cómo revela Dios la negligencia de los falsos líderes, que estos no siguen ni revisan el trabajo, que no supervisan ni inspeccionan al personal a cargo y que, en consecuencia, no se pueden resolver muchos problemas del trabajo y la labor de la casa de Dios se ve gravemente perjudicada. Recapacité sobre mis actos. Ansiaba la comodidad, descuidé mi deber, fui irresponsable, confié en la hermana Zhao según mis nociones y no supervisé ni seguí su trabajo. Cuando otras personas denunciaron sus problemas, lo ignoré y no los resolví ni la destituí a tiempo, lo que le permitió mantener disputas por celos durante mucho tiempo, perturbar e interrumpir el grupo y no desempeñar un papel positivo, por lo que el trabajo del grupo fue ineficaz durante meses y se demoró gravemente su progreso. Cuando sus hermanos y hermanas le daban consejos, los oprimía, excluía y presionaba durante mucho tiempo, con lo que el grupo se sentía limitado y desmotivado en el deber, pero yo no sabía nada de eso y pensaba que ella lo hacía bien. La casa de Dios dispuso mi deber de líder y no solo no asumí la responsabilidad, sino que, cuando hubo tantos problemas en la labor de la iglesia, estuve ciega, no los vi ni supe resolverlos a tiempo, lo que provocó un profundo daño al trabajo de la iglesia y a la entrada en la vida de mis hermanos y hermanas. ¡Fui verdaderamente negligente en el deber! Aunque no hice el mal a sabiendas como un anticristo para perturbar la labor de la casa de Dios, mi negligencia en el deber también le ocasionó graves perjuicios. Me detesté por ser tan ignorante e irresponsable y estar tan ciega como para transgredir en presencia de Dios. Tuve una honda sensación de tristeza y culpa, y me sentí en deuda con Dios y con mis hermanos y hermanas.

Después hice introspección. ¿Por qué, en el deber, siempre pensaba en mi carne y me dedicaba al fraude y al engaño? Luego vi un pasaje de la palabra de Dios que me fue muy útil. Dicen las palabras de Dios: “¿Qué es el veneno de Satanás? ¿Cómo se puede expresar? Por ejemplo, si preguntas ‘¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?’, te responderán: ‘Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda’. Esta sola frase expresa la raíz del problema. La filosofía de Satanás se ha convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persigue la gente, lo hacen para sí mismos, por tanto solo viven para sí mismos. ‘Cada hombre por sí mismo y sálvese quien pueda’: esta es la vida y la filosofía del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta, en el auténtico retrato de su naturaleza satánica, la cual se ha convertido ya en la base de la existencia de esta humanidad corrupta. La humanidad corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días. Todo lo que hace Satanás es en aras de su propio apetito, ambiciones y objetivos. Desea superar a Dios, liberarse de Él y apoderarse de todas las cosas que Dios ha creado. En la actualidad, las personas han sido corrompidas hasta tal punto por Satanás que todas tienen una naturaleza satánica, todas tratan de negar y oponerse a Dios, desean controlar sus propios destinos y tratan de oponerse a las orquestaciones y arreglos de Dios. Sus ambiciones y apetitos son exactamente los mismos que los de Satanás. Por lo tanto, la naturaleza del hombre es la de Satanás” (‘Cómo caminar por la senda de Pedro’ en “Discursos de Cristo de los últimos días”). Medité la palabra de Dios y finalmente comprendí que era perezosa, irresponsable en el deber y falta de conciencia porque la regla satánica “cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda” estaba tan hondamente arraigada en mí que era mi propia naturaleza. Siempre viví de acuerdo con ella, solo tenía en cuenta mis intereses carnales en todo y me volví cada vez más egoísta y despreciable. Cuando algo me preocupaba o me exigía sufrir y pagar un precio, trataba de evitarlo con fraudes y engaños y hacía aquello que me permitiera sufrir lo mínimo. Al ver que el deber de líder exigía más preocupación y sufrimiento, quise un deber simple. Cuando aumentó mi carga de trabajo, quise preocuparme menos y pagar un precio menor, y adopté la estrategia de delegar el trabajo de la hermana Zhao e ignorarlo. Luego, cuando la vi en un estado negativo, no quise corregirlo. Aunque Dios me advirtió por medio de la hermana Wang que ella no era apta para este deber, me excusé en que estaba ocupada con el trabajo para postergar la investigación hasta que el problema de la hermana Zhao se agravó y hubo que destituirla. Dios me enalteció a un deber de líder de iglesia para darme una oportunidad de practicar, con la esperanza de que aceptara Su comisión, asumiera la responsabilidad y supervisara a mis hermanos y hermanas para que pudieran cumplir con el deber y satisfacer a Dios. ¿Pero qué hice yo? En vez de tratar de cumplir correctamente con el deber, no hacía más que ansiar la comodidad y aquello que me permitiera preocuparme y sufrir menos. Llevaba años creyendo en Dios y gocé del riego de gran parte de Su palabra, pero cuando sucedieron ciertas cosas, me preocupó mi comodidad, no cómo hacer bien mi trabajo. Fui egoísta y despreciable, ¡y disgusté a Dios! Detesté mi falta de humanidad y razón y haber traicionado los buenos propósitos de Dios. Oré a Dios: “Dios mío, me preocupaba la carne e ignoré el trabajo práctico, lo que provocó un gran perjuicio a la labor de la iglesia, pero Tú no trataste conmigo según mis transgresiones. Me diste una oportunidad de arrepentirme y hacer introspección. Deseo arrepentirme ante Ti. En lo sucesivo, sea cual sea mi deber, no quiero complacer mi carne y ansiar la comodidad. Quiero ser responsable y cumplir con el deber de forma realista”.

Luego leí otros dos pasajes de la palabra de Dios. Dios Todopoderoso dice: “La gente con corazón es capaz de ser consciente de la voluntad de Dios; quienes no tienen corazón son cáscaras vacías, bufones, no saben ser conscientes de la voluntad de Dios: ‘No me importa lo apremiante que sea esto para Dios. Haré lo que me dé la gana; en cualquier caso, no estoy siendo ocioso ni perezoso’. Esa gente no es consciente de la voluntad de Dios, ni tampoco entienden cómo serlo. En tal caso, ¿poseen verdadera fe? Noé era consciente de la voluntad de Dios, tenía verdadera fe. Por tanto, no basta con hacerlo lo mejor que puedas; dentro de tu corazón debes albergar verdadera atención, que es la conciencia de la humanidad, la que debería tener la gente y la que tenía Noé. ¿Qué opináis vosotros? Para hacer algo así en aquel tiempo, ¿cuántos años habrían hecho falta para construir el arca si él se hubiera demorado y no hubiera tenido sentido de la urgencia, de la angustia y eficiencia? ¿Habría estado terminada en 100 años? (No). Podría haber requerido varias generaciones de construcción continuada. Por un lado, construir un objeto sólido como un arca habría llevado años; además, al igual que reunir y cuidar a todas las criaturas vivas también habría llevado años. ¿Era fácil reunir a esas criaturas vivas? No. Por eso, después de oír las indicaciones de Dios y de comprender Su apremiante voluntad, Noé intuyó que no sería fácil ni sencillo. Se dio cuenta de que tenía que cumplirlo y realizar esta comisión de acuerdo con el propósito de Dios para que Él estuviera satisfecho y tranquilo, para que el siguiente paso de Su obra pudiera empezar sin problemas. Así era el corazón de Noé. ¿Y qué clase de corazón tenía? Un corazón consciente de la voluntad de Dios” (‘Digresión tres: Cómo escucharon Noé y Abraham las palabras de Dios y lo obedecieron (II)’ en “Desenmascarar a los anticristos”). “Independientemente de la importancia y de la naturaleza del trabajo que realice un líder o un obrero, su principal prioridad es estar al corriente de cómo se desarrolla ese trabajo. Deben estar presentes para hacer un seguimiento y realizar preguntas para obtener información de primera mano. No deben limitarse a escuchar los informes de otras personas, sino que deben observar con sus propios ojos cómo se desenvuelve el personal, cómo avanza el trabajo, qué dificultades se presentan, si hay ámbitos que no se ajustan a los requisitos de lo alto, si las tareas especializadas han violado los principios, si hay perturbaciones o trastornos, si falta el equipo necesario o el material didáctico para una determinada tarea: deben estar al tanto de todo. Por muchos informes que escuchen, o por mucho que sepan actuar de oídas, nada es mejor que hacer una visita personal. Observar las cosas con sus propios ojos es lo más preciso y fiable; una vez familiarizados con la situación, tendrán una idea acertada sobre lo que está pasando. Más importante aún es tener una idea clara y precisa de quién tiene buen calibre y es digno de ser cultivado, lo cual es crucial para que los líderes y obreros hagan su trabajo correctamente. Cuando los líderes y obreros tienen además una senda para saber cómo cultivar y formar a las personas de buen calibre, y saben cómo resolver los diversos tipos de problemas y dificultades que se presentan durante el trabajo, cuentan con sus propias ideas y sugerencias sobre cómo debe progresar el trabajo y cómo será en el futuro, y son capaces de hablar con claridad sobre tales cosas con los ojos cerrados, sin ninguna duda o recelo, entonces este trabajo será mucho más fácil de llevar a cabo. Al hacer esto, el líder estará cumpliendo con sus responsabilidades, ¿verdad? Los líderes y obreros deben tener todo esto en consideración, deben tenerlo en mente, tales cosas deben estar rondando constantemente su cabeza. Cuando se vean en dificultades, deben volver a comunicar con todos y discutir estos temas, buscando la verdad para remediar el problema. Si de esta manera su trabajo se basa en la realidad, no habrá dificultades que no puedan resolverse” (‘Cómo identificar a los falsos líderes (4)’ en “Discursos de Cristo de los últimos días”). La palabra de Dios me mostró la senda para cumplir con el deber: tener en consideración Su voluntad, preocuparnos por Sus deseos, llevar a cabo correctamente el deber y no perjudicar los intereses de la casa de Dios. Igual que Noé, que realmente tuvo en consideración la voluntad de Dios. Cuando Dios le ordenó construir el arca, no pensó en sus pérdidas o ganancias, sino solo en cómo construirla rápidamente según lo exigido por Dios. Aunque no pueda compararme con Noé, quería imitarlo, aprender a tener en consideración la voluntad de Dios y esforzarme al máximo por cumplir Sus exigencias. También entendí que, para que los líderes y obreros hagamos bien un trabajo práctico, debemos estar al día del trabajo, y cuando encontremos obstáculos o interrupciones en él, debemos hablar y lidiar con ellos a tiempo para garantizar el normal progreso del trabajo.

Más adelante, mi líder me puso a cargo de las labores de evangelización y riego de varias iglesias, y pensé: “No puedo permitir que esto sea como la última vez. No puedo preocuparme solo por la comodidad carnal sin responsabilizarme del deber. He de seguir siendo realista y dedicar todos mis esfuerzos al deber”. Después de aquello, me centré en dotarme de la verdad de las visiones. Si había objetivos potenciales de evangelización, les daba de manera activa testimonio de la obra de Dios de los últimos días. Por la noche, buscaba y me dotaba de la palabra de Dios en función de sus nociones religiosas. Un día, yendo a revisar el trabajo de una iglesia, pensé: “Hace mucho que los líderes y el diácono de evangelización de esta iglesia creen en Dios. Tienen aptitud y son competentes y responsables. Saben ocuparse bien de su trabajo, así que no es preciso que lo siga, lo que me ahorrará cierto esfuerzo”. Cuando tuve estos pensamientos, me di cuenta de que de nuevo estaba usando trucos y engaños para buscar motivos para no supervisar ni hacer seguimiento. En ese momento yo me encargaba de esta iglesia, así que tenía la responsabilidad y el deber de llevar a cabo y supervisar su trabajo. No podía continuar poniendo excusas para pensar en mi carne y posponer mi deber. Con esta idea, revisé minuciosamente el trabajo de la iglesia. Descubrí problemas en las reuniones de nuevos fieles y que el personal de riego no hacía bien su trabajo. Al día siguiente, me reuní con el personal para hablar de la verdad y resolver sus problemas. Enseguida supe que las reuniones de nuevos fieles eran normales, lo que me hizo sentir muy segura y confiada. Descubrí que los líderes y obreros de la casa de Dios han de pagar realmente un precio, seguir y supervisar el trabajo. Es el único modo de descubrir y resolver los problemas a tiempo y cumplir correctamente con el deber. Dios me ha salvado hoy con este entendimiento y esta transformación. ¡Demos gracias a Dios Todopoderoso!

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