Dificultades de un creyente en la tercera edad

23 Oct 2022

Por Zhanqi, China

En otoño de 2007, mi mujer y yo aceptamos la obra de Dios de los últimos días. Leíamos las palabras de Dios cada día, nos reuníamos y cumplíamos con el deber con los hermanos y hermanas, así que gozábamos de una vida plena. Le estábamos muy agradecidos a Dios. Al principio, nuestro hijo y su esposa apoyaban nuestra fe. Pero lo bueno no dura. Al año siguiente, nuestra nuera vio por televisión un bulo del Partido Comunista, que se inventaba acusaciones contra la Iglesia de Dios Todopoderoso, y se dejó engañar. Según ella, íbamos en contra del partido, y comenzó a oponerse a nuestra fe. Cuando venían los hermanos y hermanas a las reuniones, ponía cara larga y se negaba a dejarlos entrar, y en ocasiones nos armaba un escándalo.

Y una vez trató de obligarnos a renunciar a nuestra fe diciendo que si el PCCh descubre a un creyente en Dios Todopoderoso, su familia será desgraciada durante tres generaciones. Sus descendientes no podrán entrar en la universidad, al ejército ni al partido, ni llegar a ser funcionarios. Les costará encontrar empleo o cónyuge. Me indigné cuando dijo aquello. Le contesté: “El destino de la gente está en manos de Dios. El Partido Comunista no tiene la última palabra”. Airada, replicó: “El partido está actualmente en el poder. Si dice que no puedes ir a la universidad, no puedes ir a la universidad. Si no te deja trabajar, no puedes trabajar. ¡La fe de ustedes va a afectar al futuro de sus nietos!”. Entonces salió violentamente. Los hermanos y hermanas no podían venir a reunirse a casa debido a su rechazo, por lo que durante seis meses no tuvimos vida de iglesia. Cuando nos hicimos creyentes, nuestra nuera notó que estábamos mucho más activos y mucho mejor de salud, y fue de gran apoyo. Sin embargo, desde que se dejó engañar por las mentiras del Partido Comunista se había hecho enemiga nuestra, nos reñía todo el día y nos exigía que renunciáramos a nuestra fe. El resto de la aldea también se burlaba de nosotros. Me sentía un poco debilitado, como si fuera demasiado duro creer en Dios, así que enseguida oré. Recordé que, en ambas ocasiones en que Dios se ha hecho carne y ha venido a la tierra a salvar a la humanidad, esta lo ha despreciado y calumniado. Dios es supremo y grande, pero ha tolerado esta humillación y esta desdicha por salvar a la humanidad. Y como ser humano corrupto, yo creo en Dios para poder salvarme, pero a causa del desdén y la humillación de mi nuera y de las mofas y la difamación de los vecinos, me volví negativo y me quejaba. Era algo muy irracional. Ese sufrimiento era lo que tenía que soportar en mi fe y en mi búsqueda de la verdad, por lo que necesitaba firmeza para confiar en Dios y proseguir. Como mi mujer y yo no podíamos cumplir un deber en casa, podíamos salir a compartir el evangelio. ¡Ese es otro deber que teníamos que cumplir! Más adelante, salimos a trabajar con unos hermanos y hermanas, y no tardamos en llevar ante Dios a más de diez familiares y amigos. Luego teníamos todavía más entusiasmo por difundir el evangelio.

En diciembre de 2012, una persona religiosa me denunció por difundir el evangelio y la policía me trasladó varias horas a un centro de detención. Me soltaron únicamente por mi avanzada edad y porque en realidad no pudieron sonsacarme nada. De vuelta en la aldea, el secretario local de brigada me dijo con burla: “Creí que te condenarían a 3 o 4 años. ¡Vaya si saliste rápido! ¿Qué haces siguiendo a Dios Todopoderoso a tu edad?”. Los de la aldea me ignoraban cuando me veían, y después se reían y me juzgaban a mis espaldas. Mi primo se burló abiertamente de mí: “¡Se ha vuelto loco con la fe! Si el partido le quita las tierras y no tiene cosechas para comer, ¡a ver si conserva la fe!”. Estaba enojadísimo. Nuestra fe es la senda correcta, pero el Partido Comunista nos detiene y persigue, y nuestros familiares y vecinos se burlan y nos humillan. Fue muy doloroso. Recordé unas palabras de Dios: “Tal vez todos recordáis estas palabras: ‘Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación’. Todos habéis oído estas palabras antes, sin embargo, ninguno de vosotros comprendió su verdadero significado. Hoy, sois profundamente conscientes de su verdadero sentido. Dios cumplirá estas palabras durante los últimos días y se cumplirán en aquellos que han sido brutalmente perseguidos por el gran dragón rojo en la tierra donde yace enroscado. El gran dragón rojo persigue a Dios y es Su enemigo, y por lo tanto, en esta tierra, los que creen en Dios son sometidos a humillación y opresión y, como resultado, estas palabras se cumplirán en este grupo de personas, vosotros” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?). ¡Eso es! Por creer en Dios y tomar la senda correcta en la vida en China, este país ateo, seguro que nos humillan y oprimen. Sin embargo, ese sufrimiento es temporal y para seguir a Dios y salvarnos, cosa honorable. Este sufrimiento tiene sentido y valor. Me alivió comprender esto y no me sentía tan limitado.

A finales de aquel mes, mi hijo y su esposa volvieron a casa por Año Nuevo. En cuanto regresó nuestra nuera, perdió los estribos con mi esposa y conmigo: “Les dijimos que no creyeran en Dios, pero no hacen caso. ¡Se empeñan en hacerlo! Si van a hacerlo, no nos arrastren a ello. Si renuncian a su fe, pueden seguir viviendo aquí; pero si se empeñan en ello, tienen que mudarse. Rompemos del todo y nadie se interpondrá en el camino de nadie”. Mientras lo decía, abofeteó a mi esposa con rabia. Enseguida me metí de por medio: “¿Cómo puedes levantarle la mano?”. Respondió: “Su fe en Dios Todopoderoso supone oponerse al partido, y ya está implicada la familia entera”. Contesté: “En nuestra fe solo nos reunimos y leemos las palabras de Dios. El partido detiene y persigue a los creyentes y hasta implica a nuestros familiares. ¡El Partido Comunista es malvado! Pero tú, en vez de detestar el partido, nos persigues. Tergiversas la verdad ¡y confundes lo que está bien y mal!”. No añadió nada más después. Estaba a un lado, dejando que ella nos tratara de ese modo, a punto de echarnos a los dos ancianos de la casa. Con amarga decepción, se me caían las lágrimas. Era el Año Nuevo chino, otros tenían felizmente a sus hijos en casa, reunidos, pero nuestra nuera quería echarnos. ¿Adónde iríamos? También fue terrible ver a mi esposa enjugarse las lágrimas una y otra vez. Teníamos más de 60 años y no teníamos la salud de antes. Si enfermábamos y no teníamos hijos que nos cuidaran, ¿qué haríamos? Si nos quedábamos en casa, tendríamos comodidad material, pero ninguna manera de practicar nuestra fe. Muy confundido, no dejaba de clamar a Dios para pedirle que me guiara. Me acordé de cuando fue probado Job. Perdió a todos sus hijos y sus posesiones familiares y le salieron llagas malignas por todo el cuerpo, pero jamás culpó ni negó a Dios, y hasta alabó Su nombre. Job tenía auténtica fe en Dios y se mantuvo firme en el testimonio de Él, con lo que se ganó Su elogio. A esas alturas, yo también estaba en una encrucijada: disfrutar de una vida tranquila y seguir a Satanás, o sufrir y seguir a Dios. Dios estaba observando lo que yo pensaba. Al pensarlo, decidí que, fueran cuales fueran las penurias o la opresión que afrontara, seguiría a Dios, me mantendría firme en el testimonio ¡y humillaría a Satanás!

Recordé otro pasaje de las palabras de Dios: “Debes sufrir adversidades por la verdad, debes entregarte a la verdad, debes soportar humillación por la verdad y, para obtener más de la verdad, debes padecer más sufrimiento. Esto es lo que debes hacer. No debes desechar la verdad en beneficio de una vida familiar pacífica y no debes perder la dignidad e integridad de tu vida por el bien de un disfrute momentáneo. Debes buscar todo lo que es hermoso y bueno, y debes buscar un camino en la vida que sea de mayor significado. Si llevas una vida tan vulgar y no buscas ningún objetivo, ¿no estás malgastando tu vida? ¿Qué puedes obtener de una vida así? Debes abandonar todos los placeres de la carne en aras de una verdad y no debes desechar todas las verdades en aras de un pequeño placer. Personas como estas no tienen integridad ni dignidad; ¡su existencia no tiene sentido!” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio). Con las palabras de Dios descubrí que, para alcanzar la verdad en la fe, hay que sufrir y pagar un precio. Dejar mi hogar y las comodidades de la carne por buscar la verdad tenía un valor y un sentido. Además, la obra de Dios de los últimos días es nuestra única ocasión de ser salvados y perfeccionados por Él. Perder la ocasión de buscar y alcanzar la verdad por gozar de las comodidades carnales, con lo que al final Dios no nos salvaría, ¡sería una tremenda necedad! Siempre quise disfrutar de una vida familiar armoniosa con devoción filial. Me preocupaba que no hubiera nadie que me cuidara en la vejez y que no pudiera apañármelas. No tenía fe en Dios ni fortaleza para soportar el sufrimiento. Mi estatura era muy pequeña. Job tenía fe en Dios y se mantuvo firme en el testimonio, ¡lo que fue gloriosísimo! Quería ser como Job, capaz de sufrir por alcanzar la verdad; ¡ese sufrimiento vale la pena!

Luego leí otro pasaje de las palabras de Dios que me ayudó a comprender algo mejor Su voluntad. “¿A qué se refiere la fe? La fe es la creencia genuina y el corazón sincero que los humanos deberían poseer cuando no pueden ver ni tocar algo, cuando la obra de Dios no está en línea con las nociones humanas, cuando está más allá del alcance humano. Esta es la fe de la que hablo. Las personas necesitan fe durante los momentos de dificultad y de refinamiento, y la fe es algo que va seguido del refinamiento. El refinamiento y la fe no pueden separarse. No importa cómo obre Dios y tampoco importa tu entorno, eres capaz de buscar la vida y la verdad, y buscas el conocimiento de la obra de Dios, y posees un entendimiento de Sus acciones y eres capaz de actuar según la verdad. Hacer esto es tener fe verdadera, y hacer esto muestra que no has perdido la fe en Dios. Solo puedes tener auténtica fe en Dios si eres capaz de insistir en buscar la verdad a través del refinamiento, si eres capaz de amar verdaderamente a Dios y no desarrollas dudas sobre Él; si independientemente de lo que Él haga, sigues practicando la verdad para satisfacerlo y si eres capaz de buscar Su voluntad en lo profundo y de ser considerado con ella” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento). Las palabras de Dios son muy claras. Cuando afrontemos problemas y pruebas y no sepamos qué hacer, hemos de tener fe en Dios, creer en Su omnipotente soberanía y someternos a Sus instrumentaciones y disposiciones. Esa es la única fe auténtica en Dios. Igual que Job, que, amparado en su fe, se mantuvo firme en el testimonio de Dios, con lo que humilló a Satanás y reconfortó a Dios. Cuanto más lo pensaba, más me animaba. Aunque me abandonaran mis hijos, aunque me quedara sin opciones, ¡seguiría igualmente a Dios! Consolé a mi esposa: “Sufrimos y nos oprimen por creer en Dios; ¡vale la pena! Aunque tengamos que pedir comida, ¡hemos de optar por Dios!”. Se enjugó las lágrimas y me dijo: “¡Muy bien, pues vámonos de esta casa!”.

Encontramos una vieja casa abandonada y nos mudamos. Permanecimos ocho años allí. Esos años, aunque vivíamos en una casucha y teníamos cierta incomodidad material, sin los obstáculos y perturbaciones de nuestra nuera podíamos reunirnos y leer las palabras de Dios con normalidad, compartir el evangelio y cumplir un deber. Aprendimos algunas verdades y teníamos una indescriptible sensación de paz y gozo. A veces, cuando teníamos dificultades en la vida, los hermanos y hermanas nos ayudaban con entusiasmo. Cuando nos sentíamos débiles y negativos, venían a brindarnos sustento. Sabíamos que esto era de lleno el amor de Dios ¡y le dábamos gracias de corazón! Pero ocho años después volvimos a tener problemas.

Nos estábamos quedando en una casa en ruinas y, en noviembre de 2020, la Agencia Medioambiental quería derribarla. Nos dieron tres días para desalojarla. Me puse nervioso en el acto. ¿Adónde iríamos? No podíamos volver a casa y, a las puertas del Nuevo Año chino, estorbaríamos en casa ajena. No teníamos dónde asentarnos. Mi esposa es sensible al frío y al viento y le dan muchas anginas de pecho. ¿Cómo no íbamos a tener casa? Estaba tan preocupado que lloré con ella. Al ver que no teníamos dónde quedarnos, los de la aldea se rieron de nosotros: “¡Eso les enseñará a ser creyentes! Se enfrentaron al partido y ahora ni siquiera tienen dónde quedarse. ¡Eso es lo que han conseguido!”. Ante las mofas y humillaciones de esos incrédulos, ¡vi todavía más la maldad del Partido Comunista! Se inventaba esas mentiras con las que engañaba al pueblo para que se opusiera a Dios como el propio partido. Lo odiaba a muerte. Más tarde leí estas palabras de Dios: “Es tremendamente difícil para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra, para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas, y usa esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista mediante el sufrimiento, el calibre y todo el carácter satánico de las personas en esta tierra inmunda, para, de esta manera obtener la gloria y así ganar a los que dan testimonio de Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista a través de aquellos que se oponen a Él, y solo así se puede poner de manifiesto el gran poder de Dios. En otras palabras, sólo los que están en la tierra impura son dignos de heredar la gloria de Dios, y solo esto puede resaltar el gran poder de Dios. Es por eso que es de la tierra impura y de aquellos que viven en ella de donde se obtiene la gloria de Dios. Tal es Su voluntad” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?). Al meditar las palabras de Dios, descubrí que Él permite que nos sucedan esta opresión y estas penalidades para perfeccionar nuestra fe y nuestro amor, de modo que veamos clara la esencia malvada, contraria a Dios, del Partido Comunista, lo aborrezcamos y rechacemos de corazón y nos dispongamos a ampararnos en Dios para superar esa situación.

En ese momento pensé en ir a casa de mi hija, por lo que la llamé, y me sorprendió que me dijera fríamente: “Tienen un hijo. ¡A mí no me toca cuidarlos!”. Se me ocurrió que mi hijo y su esposa estaban mucho tiempo fuera por trabajo y la casa estaba vacía, así que podíamos ir a ayudarlos a ocuparse de ella. Los llamé y les dije que podíamos volver para ayudarlos con las tareas domésticas, pero, quién lo hubiera pensado, mi nuera respondió perversamente: “No les voy a dar las llaves de casa hasta que tú no digas que ya no eres creyente. Si no, ¡no cruzan la puerta!”. Era como cuando el Partido Comunista obliga a los hermanos y hermanas a firmar las “Tres cartas”. Recordé las palabras de Dios: “En cada paso de la obra que Dios hace en las personas, externamente parece que se producen interacciones entre ellas, como nacidas de disposiciones humanas o de la interferencia humana. Sin embargo, detrás de bambalinas, cada etapa de la obra y todo lo que acontece es una apuesta hecha por Satanás ante Dios y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio para Dios” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él). Parecía que fuera mi nuera la que nos oprimía y ordenaba traicionar a Dios, pero en realidad era una prueba de Satanás, ¡y no podíamos caer en su trampa! Pensé en otra cosa que dijo Dios: “Creyentes e incrédulos no son compatibles, sino que más bien se oponen entre sí” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo). Gracias al esclarecimiento y la guía de las palabras de Dios, descubrí que creyentes e incrédulos son tipos distintos de personas. Mis hijos son incrédulos, por lo que trabajan por dinero y un cargo para tener un buen futuro y una buena vida. Van por la senda de los incrédulos, la del afán por las comodidades materiales. Como nosotros somos creyentes, buscamos la verdad y la vida y vamos por la senda de la salvación. Vamos por sendas distintas y tendremos resultados distintos. Solo aquellos que tengan fe y se sometan a Dios tendrán un buen resultado y un buen destino. Mis hijos no tienen fe y hasta se oponen a Dios, por lo que al final ¡Él los castigará! Dios gobierna el destino y resultado de la gente. Mis hijos ni siquiera se gobernaban a sí mismos, pero yo siempre quería confiar en ellos. ¿No era una necedad? Así pues, les dije a ambos dura y rectamente: “Estoy totalmente empeñado en seguir esta senda de fe. Prefiero pedir comida por ahí, vagar por las calles. ¡Seguiré a Dios hasta el fin de todos modos!”. Una vez dispuestos a someternos y sufrir lo que Dios nos dispusiera, de pronto llamó mi hija y dijo que nos podíamos quedar con ella. Supe que, de este modo, Dios nos abría un camino, ¡y le di gracias una y otra vez!

En casa de mi hija, generalmente hacíamos un poco de todo y luego leíamos las palabras de Dios e íbamos a reuniones en nuestro tiempo libre, pero, al final, no planeábamos quedarnos allí a largo plazo. Mi esposa y yo encontramos un solar vacío, hicimos dos modestos edificios con algo más de 5000 yuanes que teníamos de vender trigo y nos mudamos de casa de mi hija. Desde entonces no nos frenan nuestros hijos. Podemos comer y beber de las palabras de Dios, reunirnos y cumplir un deber con normalidad. Me siento muy libre y relajado.

Aunque soportáramos cierto sufrimiento físico durante esa experiencia, aprendimos a discernir la esencia malvada y contraria a Dios del Partido Comunista y también vimos la esencia contraria a Dios de nuestros hijos. Dios es nuestra única roca, nuestra única salvación. Agradezco la guía de las palabras de Dios, la cual me permitió tomar buenas decisiones en situaciones duras.

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