Las palabras de Dios eliminaron mis nociones

18 Abr 2018

Por Xiao Rui, provincia de Sichuan

Cuando estaba predicando el evangelio me encontré con líderes religiosos que daban falso testimonio para oponerse y desestabilizar y llamaron a la policía. Esto llevó a que a los que yo les estaba predicando no se atrevieran a ponerse en contacto con nosotros, y que los que acababan de aceptar el evangelio no pudieran tener confianza en la obra de Dios. Cuando trabajé muy duro, pero los resultados fueron pobres, pensé: Es tan difícil llevar a cabo la obra evangélica. Sería tan maravilloso si Dios sólo mostrara algunos milagros y castigara a los que dan falso testimonio, así como a los que seriamente se oponen a Dios, para mostrarles a los que han sido engañados. Entonces, ¿no se llevaría a cabo la obra de evangelización con mayor rapidez? No sería tan difícil para nosotros predicar el evangelio… Es por esto que esta esperanza surgía en mi corazón cada vez que me encontraba con estos tipos de dificultades. Luego, leía el libro de Classic Examples of Punishment for Resisting Almighty God y durante la comunicación escuché el testimonio de algunas señales y maravillas de Dios y me sentí muy contento en mi corazón. Esperaba aún más que Dios hiciera algunas cosas en las áreas en las que yo trabajaba para que la predicación de nuestra obra de evangelización se pudiera resolver con mayor rapidez. Pero sin importar cómo yo esperara, todavía no veía a Dios realizar ningún milagro aquí o castigar a la gente malvada. Las personas religiosas todavía estaban oponiéndose completamente a Dios y todavía había muchas dificultades en la obra de evangelización. Me volví negativo en cuanto a esto: ¿Por qué Dios no nos abre un camino de salida? ¿Será que nuestra fe es insuficiente?

Después, durante mis devocionales vi estas palabras de Dios: “Si Dios exhibiera señales y prodigios sobrenaturales, no necesitaría emprender una gran obra. Simplemente, con Su propia boca, maldeciría a las personas a muerte y ellas morirían al instante y, así, todas las personas quedarían convencidas; sin embargo, esto no logra el objetivo de Dios al encarnarse. Si Dios en verdad actuara así, las personas jamás podrían creer conscientemente en Su existencia. Serían incapaces de tener una fe verdadera y, además, confundirían al diablo con Dios. Más importante aún, las personas jamás serían capaces de conocer el carácter de Dios. ¿Y no es este un aspecto de la importancia de que Dios esté encarnado? Si las personas fueran incapaces de conocer a Dios, entonces ese Dios vago, ese Dios sobrenatural, dominaría por siempre entre los hombres. Y, de este modo, ¿no se apoderarían de las personas sus propias nociones? Para decirlo con mayor claridad, ¿no sería Satanás, el diablo, el que dominaría? ‘¿Por qué he dicho que he recuperado el poder? ¿Por qué digo que la encarnación tiene una importancia tan grande?’. En el momento en el que Dios se hace carne, Él recupera el poder y es también cuando Su divinidad emerge directamente para actuar. Todas las personas llegan a conocer poco a poco al Dios práctico, y, así, eliminan por completo el lugar que ocupa Satanás en su corazón y le dan a Dios un lugar más profundo en él” (‘Capítulo 6’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”). Mientras trataba de descifrar las palabras de Dios, mi corazón de repente se iluminó: Resulta que el propósito de la obra de Dios en la carne no es usar Su autoridad para atemorizar a las personas a que obedezcan, sino revelar completamente Su carácter a la humanidad por medio de la obra y las palabras reales, y por medio de esto, disipar la imagen de un Dios vago en los corazones de la humanidad. Es para permitirles a las personas deshacerse de las restricciones de sus conceptos, reconocer verdaderamente el carácter y la obra de Dios, permitirles a las personas poseer la verdad y el discernimiento, de manera de conquistarlas y ganarlas. ¡La obra de Dios es en verdad muy práctica y Su sabiduría es desentrañable para los humanos! Piénsalo detenidamente: esta obra que Dios lleva a cabo no daría frutos si fuera realizada por medio de señales y maravillas. Así como en la Era de la Ley Dios les mostró tantos milagros a los israelitas y castigó a muchos de los que se opusieron a Él, pero aún así los israelitas no reconocieron a Dios y, al final, fueron a morir en el desierto. En la Era de la Gracia, Dios también mostró incontables señales y maravillas entre los judíos, pero ellos aún así lo crucificaron vivo porque no lo reconocieron. Todo esto habla de que las señales y maravillas de Dios, sólo pueden asustar a las personas por un momento, pero no son el fundamento de su creencia en Dios. Sin embargo, aunque yo había seguido a Dios hasta ahora, no había tenido ni una pizca de entendimiento de la esencia de Dios, y había entendido aún menos las metas y relevancia de la obra de Dios en la carne. Aún así, he creído en Su autoridad y que cualquiera que se oponga a Dios será castigado, así que he buscado de todo corazón ver las señales y maravillas de Dios. ¿No es este tipo de fe exactamente como los fariseos, viviendo en medio de la vaguedad, creyendo en un Dios sobrenatural mientras se resisten al Dios práctico? Si mi búsqueda de Dios continuaba de esta manera, ¿cómo podía yo ser compatible con el Dios verdadero? ¡Realmente era muy peligroso! Después de aquello, vi más de las palabras de Dios: “Es tremendamente difícil para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra, para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas, y usa esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista mediante el sufrimiento, el calibre y todo el carácter satánico de las personas en esta tierra inmunda, para, de esta manera obtener la gloria y así ganar a los que dan testimonio de Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista a través de aquellos que se oponen a Él, y solo así se puede poner de manifiesto el gran poder de Dios. […] La etapa de la obra de Jesús era la misma; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por la persecución de los fariseos y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado ni calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto no hubiese obtenido la gloria” (‘¿Es La Obra De Dios Tan Sencilla Como El Hombre Imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”). En este momento, gracias a las palabras de Dios fui aún más consciente de que, sin importar lo que Dios hiciera, todo tiene significado. Si Él completa la obra de revelar algunos milagros o la de infligir algunos castigos, tiene significado, tiene principios. Si Él no completa la obra de revelar milagros o la de infligir castigos, entonces contiene aún más la sabiduría de Dios. Ahora bien, Dios no usa Su autoridad para deshacerse de los que dan falso testimonio o de los que se le oponen seriamente; hay más de la buena voluntad de Dios. Dios usa estas dificultades para permitirnos saborear las adversidades de Su propia obra, reconociendo así la bondad y belleza de Dios. Dios también usa estas dificultades para registrar pruebas de las personas que hacen bien o mal y, al final, darles un destino adecuado para que estemos completamente convencidos, para que podamos ver la justicia y la santidad de Dios. Aún más, Dios usa estas dificultades para revelar que me falta la verdad de la visión, que mi naturaleza es muy floja, tímida, ignorante y necia, y que por medio de mi sufrimiento, esfuerzos y cooperación con Dios, Él nos otorgará discernimiento, confianza, amor, sabiduría y valor y que, aún más, nos dará la verdad de la obra de Dios, de este modo completándonos, ganándonos. ¡La obra de Dios verdaderamente es tan sabia, tan maravillosa! Pero yo soy demasiado ciego, no tengo ningún entendimiento de el significado de la obra de Dios y de Sus buenas intenciones. Todo lo que temo es el sufrimiento físico y no estoy dispuesto a cooperar con Dios. ¡Realmente soy un creyente que no cumple la obra correcta y que se deleita en las comodidades!

¡Gracias doy al esclarecimiento de las palabras de Dios que me hizo reconocer en alguna medida el propósito y la sabiduría en la obra de Dios en la carne y que también me permitió ver que mi fe en Dios estaba viviendo en la vaguedad, que no reconocer a Dios es muy peligroso! De este día en adelante, estoy dispuesto a equiparme con la verdad de la visión, buscar ser una persona que reconoce la obra y el carácter de Dios, poseer verdaderamente una voluntad para sufrir, hacer mi deber al máximo con el fin de aliviar el corazón de Dios.

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