Denunciar a un falso líder: una batalla personal

10 Ene 2022

Por Gan Xiao, China

En agosto del año pasado, me transfirieron a otra iglesia después de echarme de mi deber. Noté que el hermano Liang llegó una hora tarde a la primera reunión. Tan, la líder de la iglesia, estaba ahí. Pensé: “He oído a hermanos y hermanas decir que es descuidado, hace lo que quiere en su deber y siempre llega tarde a las reuniones. Hoy de verdad llega tarde a la reunión, así que Tan debería hablar con él sobre este problema”. Pero ella solo lo ignoró y no dijo nada. En la reunión otro hermano contó que tenía poco dinero y se sentía negativo. Algunos compartimos palabras de Dios, y las unimos con nuestra comprensión pero Tan, la líder de la iglesia, no compartió nada. No asumía responsabilidad, actuaba por inercia, sin ayudar a nadie. Yo quería mencionárselo. Pero pensé que, como era mi primera reunión, tal vez me equivocaba, por lo que debería esperar y ver. Me sorprendió ver exactamente lo mismo en las siguientes reuniones. A veces, concluía reuniones después de leer algunas palabras de Dios, y no se esforzaba en la enseñanza. Yo pensaba que el deber de un líder es guiar a los hermanos en la enseñanza para que entendieran la verdad y entraran en la realidad. Pero la hermana Tan no enseñaba nada y no resolvía los problemas. ¿Eso no es negligencia? Yo quería decir algo, pero temía que ella no lo aceptara, y dijera que yo era arrogante y que debía reflexionar tras perder mi deber en vez de meterme en eso. Al pensar en esto, decidí olvidarlo y concentrarme en mí misma.

Un mes después, entré al equipo editorial y me asignaron a dos reuniones más. Me sorprendió descubrir que los miembros de la reunión no se concentraban en compartir las palabras de Dios. A veces, solo charlaban y ya. Sentía que la calidad de la iglesia se relacionaba con su líder, y la entrada en la vida de los hermanos estaría en riesgo si seguía, y se lo mencioné a la hermana Tan. Se resistió por completo e incluso dijo que la calidad de la vida en la iglesia era problema de los hermanos. Pensé que no reflexionaba sobre sí misma, y culpaba a otros hermanos. Incluso como líder, no aceptaba la verdad ni escuchaba las sugerencias. No asumía la carga de la vida de la iglesia. ¿Cómo nos guiaría a entender la verdad o entrar en la realidad-verdad? Eso solo podría perjudicar a los hermanos. Sentí que debía hablar de esto otra vez. Pero cuando estaba por decir algo, empecé a preocuparme. La última vez se negó a aceptarlo y tuvo una mala actitud. ¿Serviría repetirlo? Ella era una líder, si yo volvía a hablar, tal vez diría que me estaba excediendo y tendría rencor hacia mí. Pensé que debería quedarme callada. No me sentía cómoda, pero, al final, decidí no decir nada. Unos días después, la hermana Tan me dijo que había tratado con hermanos en una reunión, y describió muy en detalle cómo había tratado con ellos. Oír esto me sorprendió mucho. ¿Cómo podía carecer tanto de conciencia? La iglesia era indisciplinada porque ella era irresponsable y descuidada como líder de iglesia. ¿Cómo podía culpar a los demás por eso? Podar y tratar con las personas sin enseñar la verdad no ayudaría. Quería mencionar sus problemas otra vez, pero al ver lo indignada que estaba, pensé que no lo tomaría muy bien. Me despidieron antes, de mi deber ¿qué derecho tenía? Además, siempre nos encontrábamos, si ella se ofendía, las cosas para mí serían difíciles. Temía perder mi oportunidad de salvación si ella se negaba a darme un deber. Decidí no decir nada, tener un perfil bajo, vivir una vida de iglesia y cumplir con mi deber.

Después fui a una reunión del equipo de evangelio, y decían que cuando Tan estaba a cargo, ni siquiera tuvo reuniones con ellos. También dijo que no podían encarar los problemas de los recién llegados y, por eso, algunos dejaban de ir. Pensé: “La obra de evangelio es importante, pero la hermana Tan no hace seguimiento de sus problemas ni nada por resolverlos. ¡Eso es muy irresponsable! Tan es responsable de que los recién llegados renuncien porque no reciben riego”. Sentí que era un problema grave, y, sin dudas, tenía que hablar con ella cara a cara. Un par de días después, vi a la hermana y mencioné el problema del equipo de evangelio, pero ella dijo que era completa responsabilidad de los hermanos. No asumía nada de responsabilidad. También dije que al no hacer nada por resolver los problemas como líder, ella no estaba cumpliendo con su deber, y que eso dañaría la obra de la casa de Dios y sería un perjuicio. Ella solo puso mala cara y se negó a hablar. No hacía obra práctica, no asumía una responsabilidad y nunca aceptaba la verdad. Sabía que era una falsa líder y que debería informar a un líder superior para que la sacaran de ese puesto. Pero yo dudaba. Si lo daba a conocer y ella se enteraba, ¿diría que la estaba atacando y la enfrentaba a propósito? Si la echaban, no sería tan malo, pero, si no lo hacían, ¿no la ofendería, simplemente? Eso haría que quedarme en la iglesia fuera difícil. Si ella me enviaba a casa, y yo no cumplía un deber, significaría que perdería mi salvación. ¿no serían en vano todos mis años de fe? Por eso, decidí olvidarme de informar y tan solo aferrarme al deber que tenía en ese momento. Pero cuando decidí manejarlo así, me sentí muy mal. Sabía que la hermana Tan era una falsa líder, pero no lo dje. Eso no era sostener la obra de la iglesia. Yo sentía mucho conflicto, por lo que fui ante Dios y oré: “Oh, Dios, he visto los problemas de Tan y me gustaría denunciarla para proteger a la iglesia, pero tengo algunas preocupaciones. Temo que ella se ofenda y se desquite. Guíame para superar estas fuerzas oscuras y practicar la verdad”. Después de eso, vi un video de la lectura de las palabras de Dios. Dios Todopoderoso dice: “¿Cuál es la actitud que las personas deben tener en términos de cómo tratar a un líder o a un obrero? Si lo que él hace está bien, puedes obedecerlo; si lo que hace está mal, puedes exponerlo e, incluso, oponerte a él y plantear una opinión distinta. Si es incapaz de llevar a cabo obra práctica y se revela que es un falso líder, un falso obrero o un anticristo, entonces puedes negarte a aceptar su liderazgo y también puedes denunciarlo y exponerlo. Sin embargo, algunos de los escogidos de Dios no comprenden la verdad y son particularmente cobardes y, así, no se atreven a hacer nada. Dicen: ‘Si el líder me saca a patadas, estoy terminado; si hace que todos me expongan o me abandonen, ya no podré creer en Dios. Si dejo la iglesia, Dios no me querrá y no me salvará. ¡La iglesia representa a Dios!’. ¿Acaso estas formas de pensar no afectan la actitud de dicha persona hacia esas cosas? ¿Podría en verdad ser cierto que si el líder te expulsa ya no puedes ser salvo? ¿Acaso el asunto de tu salvación depende de la actitud de tu líder hacia ti? ¿Por qué tantas personas tienen tal grado de miedo? Si, en cuanto os amenaza alguien que es un falso líder o un anticristo, no os atrevéis a reportarlo a los superiores e incluso garantizáis que a partir de ese momento estaréis de acuerdo con el líder, ¿no creéis que estáis perdidos? ¿Es esta la clase de persona que busca la verdad? No solo no te atreves a exponer semejante conducta malvada como algo que podrían perpetrar los anticristos satánicos, sino que, además, los obedeces e incluso tomas sus palabras como la verdad, a la cual te sometes. ¿No es esto el epítome de la estupidez? Entonces, cuando te hacen daño, ¿acaso no es lo que te mereces? ¿Ha causado Dios que te hagan daño? Lo has deseado sobre ti mismo. Consideraste a un anticristo como tu líder, lo trataste como si fuera un hermano o hermana, y eso es culpa tuya. ¿Cuál es la actitud con la que has de tratar a un anticristo? Debes exponerlo y luchar contra él. Si no puedes hacerlo solo, entonces varias personas deben unirse y denunciarlo. Al descubrir que ciertos líderes y obreros de jerarquía caminaban por la senda del anticristo, haciendo sufrir a los hermanos y hermanas, sin hacer obra real y codiciando los beneficios del estatus, algunas personas firmaron una petición para expulsar a esos anticristos. ¡Qué fantástico trabajo hicieron! Demuestra que la gente entiende la verdad, que poseen cierta estatura, y que Satanás no los controla ni engaña. Esto también prueba que los anticristos y falsos líderes no tienen una posición dominante en la iglesia, y no se atreven a mostrar su verdadero ser con demasiada claridad en nada de lo que dicen y hacen. Si se revelan, hay gente que los vigila, los identifica y los expulsa” (‘Tratan de ganarse a la gente’ en “Desenmascarar a los anticristos”). Leer esto en verdad me iluminó el corazón. Cuando hallamos a un falso líder, no podemos postrarnos y dejar que ellos nos retrasen, Debemos denunciarlos. Esa es la voluntad de Dios. Sabía que Tan no hacía obra práctica, que era una falsa líder, pero no quería hablar sobre su problema porque lo miraba desde la perspectiva equivocada. Pensaba que tenía derecho a decidir si yo tenía un deber o no, y que, si la ofendía, podía perder mi deber, y no sería salvada. Pero, de hecho, en la casa de Dios, la verdad y Dios dominan. Si tengo un deber o si soy salvada depende de Dios, no de un líder individual. Incluso si un falso líder controlaba la iglesia y me reprimía, eso sería temporal. Dios todo lo ve, y el Espíritu Santo lo revelará todo, los falsos líderes y anticristos serán expuestos y eliminados. Me di cuenta de que no entendía el carácter justo de Dios, tenía miedo de ofender a otros, pero no de ofender a Dios. ¿Qué tipo de creyente era? Vi lo tonta que era. Yo pensaba que, como no era líder, no estaba en posición de criticarla, y que las personas dirían que debía ocuparme de mí. Esa no era la forma correcta de abordarlo. Como miembro de la casa de Dios, no importa si me mandan a reflexionar sobre mí o si tengo un deber: si sé de un falso líder en casa de Dios, es mi obligación y deber informar de esto. Es sostener la obra y es positivo. También es asumir la responsabilidad y eso nunca es excederse ni cotillear, ni es ser arrogante o ponerse en un pedestal. Vi cuán absurdo había sido mi enfoque.

Reflexioné sobre por qué tenía miedo de exponer a una falsa líder. ¿Cuál era la raíz del problema? En mi búsqueda, leí este pasaje: “Tanto la conciencia como la razón deben ser componentes de la humanidad de una persona. Ambas son las más fundamentales e importantes. ¿Qué clase de persona es la que carece de conciencia y no tiene la razón de la humanidad normal? Hablando en términos generales, es una persona que carece de humanidad, una persona de una humanidad extremadamente pobre. Analicemos esto en profundidad. ¿Qué manifestaciones de humanidad perdida exhibe esta persona para que los demás digan que no tiene humanidad? ¿Qué características tienen tales personas? ¿Qué manifestaciones específicas presentan? Tales personas son superficiales en sus acciones y se mantienen alejadas de las cosas que no les conciernen de manera personal. No consideran los intereses de la casa de Dios ni muestran consideración por la voluntad de Dios. No asumen ninguna carga de testificar por Dios o de desempeñar sus deberes y no poseen ningún sentido de responsabilidad. […] Incluso hay personas que, cuando ven un problema cuando cumplen con su deber, permanecen en silencio. Ven que otros están causando interrupciones y perturbaciones, pero no hacen nada para detenerlos. No consideran en absoluto los intereses de la casa de Dios ni piensan en su propio deber ni en las responsabilidades. Hablan, actúan, sobresalen, se esfuerzan, y gastan energía sólo para su propia vanidad, prestigio, posición, intereses y honor” (‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registro de las charlas de Cristo de los últimos días”). “La mayoría de las personas desean buscar y practicar la verdad, pero gran parte del tiempo simplemente tienen la determinación y el deseo de hacerlo; la verdad no se ha convertido en su vida. Como resultado, cuando se topan con las fuerzas del mal o se encuentran con personas malvadas y malas que cometen actos malvados o con falsos líderes y anticristos que hacen las cosas de una forma que viola los principios —y provocan que la obra de la casa de Dios sufra pérdidas y dañan a los escogidos de Dios— las personas pierden el coraje de plantarse y decir lo que piensan. ¿Qué significa cuando no tienes coraje? ¿Significa que sois tímidos o poco elocuentes? ¿O que no tenéis un entendimiento profundo y, por tanto, no tenéis la confianza necesaria para decir lo que pensáis? Nada de esto; lo que pasa es que estás siendo controlado por diversos tipos de actitudes corruptas. Una de estas actitudes es la astucia. Piensas primero en ti mismo y piensas: ‘Si digo lo que pienso, ¿cómo va a beneficiarme? Si digo lo que pienso y provoco que alguien se disguste, ¿cómo nos llevaremos bien en el futuro?’. Esta es una mentalidad astuta, ¿cierto? ¿No es esto resultado de un carácter astuto? Otra es una actitud egoísta y mezquina. Piensas: ‘¿Qué tiene que ver conmigo una pérdida para los intereses de la casa de Dios? ¿Por qué debería importarme? No tiene nada que ver conmigo. Aunque lo vea y oiga, no tengo que hacer nada. No es mi responsabilidad, no soy líder’. En tu interior se encuentran esas cosas, como si hubieran surgido de tu mente inconsciente y ocuparan posiciones permanentes en tu corazón; son las corruptas actitudes satánicas del hombre. […] Tu carácter satánico corrupto está controlándote; ni siquiera eres dueño de tu propia boca. Aun si quieres expresar palabras honestas, eres incapaz de decirlas y tienes miedo de hacerlo. No puedes realizar ni una diezmilésima parte de las cosas que debes hacer, de las cosas que debes decir y de la responsabilidad que debes asumir; tus manos y tus pies están atados por tu carácter satánico corrupto. Tú no estás al mando en absoluto. Tu carácter satánico corrupto te dice cómo hablar y, por tanto, hablas de esa manera; te dice qué hacer, y así lo haces” (‘Solo quienes practican la verdad temen a Dios’ en “Registro de las charlas de Cristo de los últimos días”). “Nunca buscas la verdad, y ni mucho menos la practicas. Solo continúas orando, fortaleciendo tu determinación, tomas decisiones y haces juramentos. Y ¿qué resultado ha dado todo esto? Sigues siendo una persona complaciente, no provocas ni ofendes a nadie. Si algo no es de tu incumbencia, te mantienes alejado de ese asunto: ‘No diré nada sobre las cosas que no tienen que ver conmigo, y no haré excepciones. Si algo puede perjudicar mis propios intereses, mi orgullo o mi autoestima, no le prestaré atención y lo enfrentaré todo con precaución; no debo actuar precipitadamente. El clavo que sobresale es el primero en ser golpeado ¡y no soy tan estúpido!’. Estás totalmente bajo el control de tus actitudes corruptas de maldad, astucia, dureza y rechazo hacia la verdad. Te controlan férreamente y se han vuelto más difíciles de soportar para ti que el aro dorado que llevaba puesto el rey Mono. ¡Vivir bajo el control de un carácter corrupto es sumamente agotador e insoportable!” (‘Solo quienes practican la verdad temen a Dios’ en “Registro de las charlas de Cristo de los últimos días”). Con las palabras de Dios entendí que el temor de exponer surgía de filosofías satánicas: “Si no te afecta ignóralo Guarda silencio para protegerte y escapa de la culpa”, y “Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Estos venenos satánicos eran mi naturaleza, por eso protegía mis intereses, sin pensar en la casa de Dios. Me volví más y más maliciosa y egoísta. Veía que Tan no hacía obra práctica y no aceptaba la verdad, era una falsa líder. Su conducta había afectado la obra de la iglesia y la entrada en la vida de los demás, por lo que debería mencionarlo. Pero tenía miedo de que se vengara de mí, y temía perder mi deber, por lo que no la denuncié. Quería proteger mi reputación y mi destino, solo miraba cómo sufrían la obra de la iglesia y la entrada en vida de los demás con una actitud despreocupada, ignorando a la falsa líder. Estaba del lado de Satanás, consentía a una falsa líder que alteraba la obra. Vivía con los venenos de Satanás, solo me protegía a mí, carecía por completo de devoción hacia Dios, no tenía conciencia ni razón. Era un lacayo de Satanás, no vivía una semejanza humana. Vi que mi naturaleza era egoísta y malvada Cuando todo estaba claro, sentí que estaba en deuda con Dios y odié lo egoísta e irracional que era. Quise informar sobre la hermana Tan enseguida y dejar de herir a Dios. Le conté a la líder superior sobre los problemas de Tan, pero, pasaron unos días, y no supe nada sobre cómo manejó la situación. Me sentí un poco ansiosa. Si no la destituían, podía retrasar la obra de la iglesia, por lo que pensé en escribir otra vez. Pero pensé que si lo hacía, ella pensaría que quería abarcar más de lo que podía Como ya lo había dicho, tal vez ya había cumplido mis responsabilidades. Pero esta idea me hizo sentir incómoda, y no pude dormir esa noche.

Una mañana, leí estas palabras: “Si no hay nadie en una iglesia que esté dispuesto a practicar la verdad y nadie que pueda dar testimonio de Dios, entonces esa iglesia debe ser completamente aislada y se deben cortar sus conexiones con otras iglesias. A esto se le llama ‘muerte por sepultura’; eso es lo que significa expulsar a Satanás. Si en una iglesia hay varios bravucones y son seguidos por ‘pequeñas moscas’ que carecen completamente de discernimiento, y si los congregantes, incluso después de haber visto la verdad, siguen siendo incapaces de rechazar las ataduras y la manipulación de estos bravucones, entonces todos estos tontos serán eliminados al final. Tal vez estas pequeñas moscas no hayan hecho nada terrible, pero son aún más astutas, aún más resbaladizas y evasivas y todos los que son como ellas serán eliminados. ¡No quedará ni uno! Aquellos que pertenecen a Satanás serán devueltos a Satanás, mientras que aquellos que pertenecen a Dios seguramente irán en busca de la verdad; esto está determinado por su naturaleza. ¡Que todos los que siguen a Satanás perezcan! No habrá piedad para estas personas. Que los que buscan la verdad sean provistos y que se complazcan en la palabra de Dios hasta que se sientan saciados. Dios es justo; Él no muestra favoritismo hacia nadie. Si eres un diablo, entonces eres incapaz de practicar la verdad; si eres alguien que busca la verdad, entonces es seguro que no serás llevado cautivo por Satanás. Esto está más allá de toda duda” (‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Pude ver que Su carácter es santo y justo, y que no tolera ofensas. Él no permite que los falsos líderes alteren la obra de la iglesia ni que perjudiquen a los hermanos y hermanas. Dios odia a los que no practican la verdad ni sostienen los intereses de la iglesia cuando aparecen falsos líderes. Entienden la verdad pero aún así no la practican. Son personas muy astutas y serán eliminadas si se niegan a arrepentirse. Vi que Tan era una falsa líder, y la líder superior no respondía, yo necesitaba seguir y llegar hasta el final. Pero solo me protegía y olvidaba lo que no me afectaba personalmente. En lugar de denunciar a una falsa líder, permitía que siguiera en la iglesia y alterara su obra. Eso era estar del lado de Satanás y ser parte de la maldad de la falsa líder. No parecía que yo hubiera hecho algo terrible, pero si no practicaba la verdad ni protegía la obra, al final, solo sería eliminada. Cuando me di cuenta de esto, lamenté no haber informado sobre la hermana Tan antes, y supe que debía dejar de anteponer mis intereses y de dejar que una falsa líder arriesgara la iglesia. Después leí esto en las palabras de Dios: “En todo lo que hagas, debes examinar si tus intenciones son correctas. Si puedes actuar conforme a los requisitos de Dios, entonces tu relación con Dios es normal. Este es el estándar mínimo. Observa tus intenciones, y si descubres que han surgido intenciones incorrectas, dales la espalda y actúa conforme a las palabras de Dios; así te convertirás en alguien que es correcto delante de Dios, que a la vez demuestra que su relación con Dios es normal, y que todo lo que haces es en aras de Dios y no en aras de ti. En todo lo que hagas y digas, sé capaz de enderezar tu corazón y sé justo en tus acciones y no te dejes llevar por tus emociones ni actúes conforme a tu propia voluntad. Estos son principios por los cuales los que creen en Dios deben conducirse” (‘¿Cómo es tu relación con Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”). Sus palabras me mostraron la senda a futuro. Como creyentes, debemos hablar y actuar como Dios nos exige. Cuando vemos que nuestros motivos no son correctos, debemos practicar la verdad. Esa es la voluntad de Dios. La líder superior tardó en lidiar con el problema, por lo que, aunque yo no conocía la razón, era una prueba de Dios para mí para ver si dejaba mis intereses y seguía la verdad. Para proteger la casa de Dios debía denunciar a Tan. Por eso, volví a mencionar la situación a la líder superior y remarqué lo peligroso de no echar a la falsa líder. Ella respondió que había estado atendiendo asuntos urgentes, pero que la despediría según el principio. Escuchar esa respuesta fue un alivio para mí, y aprendí que la forma de tener paz es practicar la verdad.

La hermana Tan fue despedida de su deber pronto, y se eligió a otra líder para asumir la obra de la iglesia. La vida en la iglesia volvió a la normalidad en un tiempo, y nuestra obra comenzó a cobrar fuerzas. Me alegró ver que las cosas resultaran así, pero sentí remordimiento. Tras notar a una falsa líder, no practiqué la verdad y me tardé en informar, solo pensé en mis intereses. Mostré un carácter egoísta y malicioso y eso había afectado la obra de la iglesia. Vi que vivir con las actitudes satánicas corruptas y no practicar la verdad es hacer el mal, y Dios condena y desprecia eso. También vi la sabiduría de la obra de Dios, y desarrollé discernimiento por esta falsa líder. También experimenté el perjuicio que causa un falso líder en la iglesia, y que despedirlo es una muestra del carácter justo de Dios. Es la protección y salvación del pueblo elegido. Vi que, en la casa de Dios, Cristo y la verdad dominan, y nadie puede decidir. No importa lo alto de su posición. si no practica la verdad y hace lo que Dios requiere, nunca tendrá una posición sólida. Será eliminado. Solo poner en práctica las palabras de Dios va con su voluntad.

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