¿Por qué solo podemos recibir al Señor si estamos atentos a la voz de Dios?

29 Nov 2021

Actualmente, todos los creyentes anhelan que venga el Señor Jesús en una nube, pues los desastres son cada vez más graves, se están intensificando toda clase de pestes y se ciernen hambrunas y guerras. Para los creyentes, el Señor podría volver en cualquier momento, y no saben cuándo descenderá repentinamente sobre una nube, por lo que velan y oran día y noche aguardando Su llegada. No obstante, ya han comenzado a precipitarse los desastres, pero hasta hoy no han visto aparecer al Señor sobre una nube. Muchos se sienten desconcertados y se preguntan: “¿Por qué no ha venido el Señor todavía? ¿Acaso habla sin integridad?”. Por supuesto que no. El Señor es fiel y Sus palabras nunca quedan en nada. Cuando nadie lo esperaba, el Señor ya se encarnó en el Hijo del hombre, descendió en secreto y muchos lo recibieron hace mucho tiempo. Tras buscar las huellas de la obra del Espíritu Santo hace muchos años, descubrieron que el Hijo del hombre hablaba y expresaba muchas verdades. Cuanto más leían estas palabras, más les parecía que esa era la voz del Espíritu Santo, la voz de Dios, y al final descubrieron que este Hijo del hombre que expresaba verdades era el regreso del Señor Jesús, ¡Dios Todopoderoso encarnado! Voceaban con gran entusiasmo: “¡Ha regresado el Señor Jesús, por fin hemos recibido al Señor!”. Rápidamente, los escogidos de Dios corrieron la voz dando testimonio de que Dios Todopoderoso expresaba la verdad y estaba apareciendo y obrando. Muchas personas de todas las denominaciones, que amaban la verdad y anhelaban la aparición de Dios, leyeron las palabras de Dios Todopoderoso y reconocieron que esa era la voz de Dios, se presentaron una detrás de otra ante el trono de Dios y se unieron al banquete del Cordero. Esto cumple las profecías del Señor Jesús: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). La aparición y obra de Dios Todopoderoso cumplía, además, las profecías del Señor Jesús en su integridad: “Yo vengo pronto”, “la venida del Hijo del hombre”, “vendrá el Hijo del hombre” y “el Hijo del hombre en Su día”. Esto demostró que Dios es fiel y que todas Sus palabras y profecías habrían de cumplirse. Tal como manifestó el Señor Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Y según Dios Todopoderoso: “El cielo y la tierra pueden pasar, pero ni una letra ni una tilde de lo que digo pasará nunca” (‘Capítulo 53’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”). Nuestro Salvador, Jesús, ya ha regresado y es Dios Todopoderoso. Ha expresado muchas verdades, está realizando la obra del juicio en los últimos días y hace mucho que formó un grupo de vencedores. Dios Todopoderoso ha derrotado a Satanás y ganado toda gloria, con lo cual se han iniciado los grandes desastres. Vemos que toda la obra de Dios está estrechamente ligada. Dios Todopoderoso expresa muchísimas verdades que estremecen por entero al ámbito religioso y al propio mundo. Sin embargo, muchas personas religiosas todavía miran al cielo esperando que el Salvador, Jesús, venga sobre las nubes. Han caído en el desastre, aún no saben qué está sucediendo y solo puede decirse de ellas que son vírgenes insensatas. Hay muchos necios e ignorantes, engañados y controlados por las fuerzas del anticristo del mundo religioso, que siguen juzgando y condenando la aparición y obra de Dios Todopoderoso. Saben bien que Sus palabras son la verdad, pero no las aceptan. Todavía se aferran a la afirmación bíblica de que el Señor llegará sobre las nubes, sin estudiar lo más mínimo el camino verdadero, y ni mucho menos tratar de oír la voz de Dios. En consecuencia, han caído en los desastres, entre la queja, el llanto y el crujir de dientes. Es muy triste. Quizá algunos pregunten: “¿Por qué tenemos que estar atentos a la voz de Dios para recibir al Señor?”. Hoy compartiré un poquito de mi entendimiento al respecto.

Primeramente, debemos ser claros: Si realmente fuera a regresar el Señor desde los cielos sobre una nube y todos pudiéramos verlo, no nos haría falta estar atentos a Su voz, sino simplemente fiarnos de nuestra vista. No obstante, como el Señor regresa encarnado en el Hijo del hombre, a simple vista es una persona normal sin la imagen de Dios, sin nada sobrenatural. Los seres humanos somos seres mortales incapaces de ver el Espíritu de Dios. Solamente podemos ver el cuerpo físico del Hijo del hombre, por lo que es imposible reconocer al Hijo del hombre en la carne si no es escuchando Su voz. Solo se le puede identificar por Sus declaraciones. Por eso dijo el Señor Jesús: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). Como todos sabemos, hace 2000 años, Dios se hizo carne en el Señor Jesús para redimir a la humanidad. Vivía en una humanidad normal y comía, vestía, dormía y se desplazaba como la gente normal. Nadie sabía que el Señor Jesús era Dios encarnado, ni siquiera Su familia, y aunque ni el propio Señor Jesús sabía que era Dios encarnado, predicó el evangelio del reino de los cielos por todos lados y expresó muchas verdades. Enseñó a la gente a confesar sus pecados y arrepentirse, la tolerancia y la paciencia, a perdonar 70 veces 7, a cargar una cruz y seguirlo a Él. Le dijo que amara a Dios con todo su corazón, su alma y su mente, y al prójimo como a sí misma. El Señor Jesús también reveló los misterios del reino de los cielos al contarle a la gente quiénes pueden entrar a él y esas cosas. Estas verdades eran el camino del arrepentimiento expresado por Dios para la redención del hombre y los seres humanos jamás las habían oído ni visto. Muchos siguieron al Señor Jesús porque habían oído lo autorizadas y poderosas que eran las palabras del Señor Jesús, cosas que ningún ser creado sabría expresar. Reconocieron la voz de Dios y siguieron al Señor. Eran las ovejas de Dios, que oyeron Su voz y recibieron al Señor. Entretanto, los sumos sacerdotes, escribas y fariseos del judaísmo, aunque también ellos reconocían la autoridad y el poder de las palabras del Señor, simplemente porque el Señor Jesús parecía un Hijo del hombre normal y corriente sin una familia importante ni un alto estatus y poder, como Sus palabras no estaban en la Escritura y no se llamaba Mesías, lo que no coincidía con las profecías de las Escrituras, negaron y rechazaron al Señor Jesús y hasta lo condenaron alegando que blasfemaba. Al final hicieron que lo crucificaran, por lo que Dios los castigó y maldijo. ¡Ya vemos lo crucial que es estar atentos a la voz de Dios para recibir al Señor! Si no estamos atentos a la voz de Dios y solo nos fijamos en el aspecto del Hijo del hombre, jamás descubriremos que es Dios. Simplemente condenaremos y rechazaremos al Señor en función de nuestras nociones y fantasías. En los últimos días, Dios se ha encarnado de nuevo en el Hijo del hombre para aparecer y obrar. Si queremos recibir al Señor, tenemos que estar atentos a la voz de Dios, escuchar para ver si estas son las palabras de Dios, si son la verdad y son del Espíritu Santo. Debemos determinarlo en función de esto. Entonces podremos reconocer a Cristo, manifestación de Dios, y solo si oímos la voz de Dios podemos recibir al Señor. Como dice Dios Todopoderoso: “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están Sus hechos. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, y cuando aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida. Al buscar las huellas de Dios, habéis ignorado las palabras ‘Dios es la verdad, el camino y la vida’. Y así, muchas personas, incluso cuando reciben la verdad, no creen que han encontrado las huellas de Dios y mucho menos reconocen la aparición de Dios. ¡Qué error tan grave!” (‘La aparición de Dios ha dado lugar a una nueva era’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Aquel que es Dios encarnado poseerá la esencia de Dios, y Aquel que es Dios encarnado tendrá la expresión de Dios. Puesto que Dios se hace carne, manifestará la obra que pretende llevar a cabo y puesto que se hace carne expresará lo que Él es; será, asimismo, capaz de traer la verdad al hombre, de concederle la vida y de señalarle el camino. La carne que no contiene la esencia de Dios definitivamente no es el Dios encarnado; de esto no hay duda. Si el hombre pretende investigar si es la carne encarnada de Dios, entonces debe corroborarlo a partir del carácter que Él expresa y de las palabras que Él habla. Es decir, para corroborar si es o no la carne encarnada de Dios y si es o no el camino verdadero, la persona debe discernir basándose en Su esencia. Y, así, a la hora de determinar si se trata de la carne de Dios encarnado, la clave yace en Su esencia (Su obra, Sus declaraciones, Su carácter y muchos otros aspectos), en lugar de fijarse en Su apariencia externa. Si el hombre sólo analiza Su apariencia externa, y como consecuencia pasa por alto Su esencia, esto muestra que el hombre es ignorante” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Esta vez, Dios viene a hacer la obra, no en un cuerpo espiritual, sino en uno muy corriente. Además, no sólo es el cuerpo de la segunda encarnación de Dios, sino también el cuerpo a través del cual Él regresa a la carne. Es una carne muy corriente. No puedes ver nada que lo haga resaltar entre los demás, pero puedes recibir de Él las verdades que nunca antes se han oído. Esta carne insignificante es la personificación de todas las palabras de la verdad de Dios, la que emprende Su obra en los últimos días y la que expresa todo el carácter de Dios para que el hombre lo entienda. ¿No deseas enormemente ver al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente entender al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente ver el destino de la humanidad? Él te contará todos estos secretos que ningún hombre ha sido capaz de contarte y Él te hablará también de las verdades que no entiendes. Él es tu puerta al reino y tu guía a la nueva era. Una carne tan corriente contiene muchos misterios insondables. Sus hechos pueden ser inescrutables para ti, pero el objetivo de toda la obra que Él realiza es suficiente para que veas que Él no es una simple carne como la gente cree. Porque Él representa la voluntad de Dios, así como el cuidado mostrado por Dios hacia la humanidad en los últimos días. Aunque no puedes oír Sus palabras, que parecen sacudir los cielos y la tierra, aunque no puedes ver Sus ojos como llamas de fuego, y aunque no puedes recibir la disciplina de Su vara de hierro, sí puedes oír de Sus palabras la furia de Dios y saber que Él muestra compasión por la humanidad; puedes ver Su carácter justo y Su sabiduría, y darte cuenta, además, de la preocupación que tiene por toda la humanidad” (‘¿Sabías que Dios ha hecho algo grande entre los hombres?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso enseñan a buscar la aparición de Dios y a reconocer Su encarnación. Está muy claro: Cristo es el camino, la verdad y la vida; Cristo manifiesta Su divinidad, principalmente, expresando la verdad y la voz de Dios. Así pues, por muy normal y corriente que sea el aspecto de Cristo, mientras sea capaz de expresar la verdad, el carácter de Dios y lo que Dios tiene y es, Él es manifestación de Dios. Por muy normal y corriente que sea la humanidad de Cristo, mientras sea capaz de expresar la verdad y la voz de Dios, Él es una persona con esencia divina: Dios encarnado. Esto es indudable. Desde que Dios Todopoderoso apareció y comenzó a obrar, muchas personas de todas las denominaciones que aman la verdad han leído las palabras de Dios Todopoderoso y descubierto que son toda la verdad, que provienen íntegramente del Espíritu Santo y son la voz de Dios. Así han comprobado que Dios Todopoderoso es la aparición de Dios, Dios encarnado, el regreso del Señor Jesús. Este es un hecho que todo el pueblo escogido de Dios puede constatar. Dios Todopoderoso encarnado habita entre los seres humanos comiendo, viviendo y relacionándose con los demás, expresando la verdad, regando, sustentando y guiando a los escogidos de Dios en cualquier momento o lugar. Hemos sido testigos de capítulos de las palabras de Dios expresados uno tras otro, que ahora se han recopilado en libros de la palabra de Dios, como La Palabra manifestada en carne, con millones de palabras en total. Dios Todopoderoso ha revelado todos los misterios del plan de gestión de 6000 años de Dios, tales como los propósitos de gestión de la humanidad por parte de Dios, cómo Satanás corrompió a la humanidad, cómo ha obrado Dios paso a paso para salvarla, los misterios de las encarnaciones, la verdadera historia de la Biblia, cómo purifica y salva a la humanidad la obra del juicio de Dios en los últimos días, cómo Dios clasifica a la gente por tipos, premia a los buenos y castiga a los malvados para poner fin a la era, cómo se materializa el reino de Cristo en la tierra, etc. Dios Todopoderoso también juzga y revela la esencia antiDios de la humanidad y la verdad de su corrupción. Brinda a la gente una senda para que se libre de su carácter corrupto y alcance la salvación. Además, le cuenta cómo construir una relación adecuada con Dios, cómo practicar la honestidad, cómo ser leal a Dios, cómo seguir Su camino para temerlo a Él y apartarse del mal, cómo alcanzar la obediencia y el amor hacia Dios, y mucho más. Todas estas verdades son precisas para que la gente alcance la libertad del pecado y la plena salvación de Dios en su fe. Estas verdades expresadas por Dios Todopoderoso cumplen del todo la profecía del Señor Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). Cuanto más leemos las palabras de Dios Todopoderoso, más se ilumina nuestro corazón, y nos conquistan por completo. Con las palabras de juicio de Dios vemos la revelación de Su justicia, Su santidad, Su majestad y Su ira, experimentamos el carácter inofendible de Dios y afirmamos que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad y la voz de Dios, que son las palabras del Espíritu Santo a las iglesias. Piénsalo: Aparte de Dios, ¿quién podría revelar los misterios de Su obra? ¿Quién podría expresar el carácter de Dios y todo lo que Él tiene y es? Aparte de Dios, ¿quién podría juzgar y exponer la esencia corrupta de la humanidad? ¿Quién podría salvarla del pecado? No cabe duda de que solo Dios puede expresar la verdad, solo Dios puede purificar a la humanidad de corrupción y salvarla del pecado y dela influencia de Satanás. Puede que Dios Todopoderoso parezca un Hijo del hombre normal y corriente, pero, con Sus palabras y Su obra, vemos que no solo posee una humanidad normal, sino también esencia divina. Mora en Él el Espíritu de Dios y Sus palabras son expresión directa del Espíritu de Dios. Dios Todopoderoso es el camino, la verdad y la vida, Dios encarnado y el regreso del Señor Jesús. Como dice Dios Todopoderoso: “Dios continúa con Sus declaraciones, y Él emplea varios métodos y perspectivas para advertirnos sobre qué debemos hacer mientras, al mismo tiempo, da voz a Su corazón. Sus palabras llevan la energía de la vida, nos muestran el camino que debemos recorrer y nos permiten entender cuál es la verdad. Nos empiezan a atraer Sus palabras, comenzamos a enfocarnos en el tono y la manera en la que habla, y subconscientemente comenzamos a interesarnos en los sentimientos internos de esta persona que no tiene nada de especial. […] Nadie excepto Él puede saber todos nuestros pensamientos, o tener un conocimiento tan claro y completo de nuestra naturaleza y esencia, o juzgar la rebeldía y corrupción de la humanidad, o hablarnos y obrar en nosotros así en nombre del Dios del cielo. Nadie aparte de Él está dotado de la autoridad, la sabiduría y la dignidad de Dios; el carácter de Dios, y lo que Él tiene y es, emana en su totalidad de Él. Nadie salvo Él nos puede mostrar el camino y traernos la luz. Nadie salvo Él puede revelar los misterios que Dios no ha revelado desde la creación hasta el día de hoy. Nadie salvo Él nos puede salvar de la esclavitud de Satanás y de nuestro carácter corrupto. Él representa a Dios, expresa el corazón interior de Dios, las exhortaciones de Dios y Sus palabras de juicio hacia toda la humanidad. Él ha comenzado una nueva época, una nueva era, y ha iniciado un nuevo cielo y una nueva tierra, una nueva obra, y nos ha traído esperanza, poniendo fin a la vida que llevábamos en la indefinición, y permitiendo a nuestro ser por entero, con total claridad, contemplar el camino de salvación. Él ha conquistado todo nuestro ser y ha ganado nuestro corazón. Desde ese momento en adelante, nuestra mente se hace consciente y nuestro espíritu parece haber sido revivido: esta persona ordinaria e insignificante, que vive entre nosotros y a la que hemos rechazado desde hace ya mucho tiempo, ¿no es este el Señor Jesús, que siempre está en nuestros pensamientos, despiertos o soñando, y a quien anhelamos noche y día? ¡Es Él! ¡Realmente es Él! ¡Él es nuestro Dios! ¡Él es la verdad, el camino y la vida!” (‘Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

A estas alturas deberías tener más claro por qué hemos de estar atentos a la voz de Dios para recibir al Señor. En realidad no es difícil estar atentos a la voz de Dios. Las ovejas de Dios oyen Su voz, Dios lo ha predestinado. Da igual el nivel educativo de la gente, así como su conocimiento bíblico y la profundidad de su experiencia. Cualquiera con corazón y espíritu que lea las palabras de Dios Todopoderoso puede percibir que todas las palabras de Dios son la verdad, que son autorizadas y poderosas y la voz de Dios. Puede percibir el amor de Dios por la humanidad y Su carácter justo y majestuoso, que no tolera ofensa humana. Esta es la función de la sensibilidad espiritual y la intuición. Es la sensibilidad que tenemos al leer las palabras del Señor Jesús, pues tanto las palabras de Dios Todopoderoso como las del Señor Jesús son expresión de un solo Espíritu. Provienen de la misma fuente. Dios Todopoderoso y el Señor Jesús son un único Dios. Leamos algunos pasajes más de las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo y en el oriente se producen estruendos interminables como de truenos que sacuden a todas las naciones y denominaciones. Es Mi voz la que ha guiado a todos los hombres al presente. Hago que todos los hombres sean conquistados por Mi voz, que caigan en esta corriente y se sometan ante Mí, porque desde hace mucho tiempo he recuperado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién no suspira por Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán? ¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no adora al que es grande en poder? Mi voz se extenderá por toda la tierra; me enfrentaré a Mi pueblo elegido y les diré más palabras. Como los poderosos truenos que sacuden las montañas y los ríos, digo Mis palabras a todo el universo y a la humanidad. Por tanto, las palabras en Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todos los hombres aprecian Mis palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se resiste a renunciar a ellas y, al mismo tiempo, las encuentra insondables, pero se regocija aún más en ellas. Todos los hombres se alegran y regocijan, celebrando Mi llegada como si acabase de venir al mundo un recién nacido. Por medio de Mi voz, traeré a todos los hombres delante de Mí. A partir de entonces, entraré formalmente a la raza de los hombres para que ellos vengan a adorarme. Con la gloria que irradio y las palabras en Mi boca, haré que todos los hombres se presenten ante Mí y vean que el relámpago destella desde el oriente, y que Yo también he descendido al ‘Monte de los Olivos’ del oriente. Verán que llevo ya mucho tiempo en la tierra, ya no como el Hijo de los judíos, sino como el Relámpago del oriente. Porque he resucitado hace mucho tiempo, me he alejado del seno de la humanidad y reaparecido luego con gloria entre los hombres. Soy Aquel que fue adorado en eras innumerables antes de ahora y también soy el infante abandonado por los israelitas en eras innumerables antes de ahora. ¡Además, soy el todo glorioso Dios Todopoderoso de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mi voz y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi voluntad; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el propósito de Mi gestión: ¡que cada nación me adore, que cada lengua me reconozca, que todos los hombres depositen su fe en Mí y que todas las personas se sometan a Mí!” (‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que se le aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto entre los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas las cosas, así como el Sol de la justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días. Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy solo el Dios de los israelitas ni soy solo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares” (‘El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y, así, ve todas las obras que en todo el universo Yo he llevado a cabo. Los que van en contra de Mi voluntad —es decir, los que se oponen a Mí con las acciones del hombre— caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las innumerables estrellas de los cielos y las haré de nuevo, y, gracias a Mí, el sol y la luna serán renovados; los cielos ya no serán más como eran y las innumerables cosas que hay sobre la tierra serán renovadas. Todo será hecho completo por medio de Mis palabras. Las muchas naciones que hay en el universo serán divididas de nuevo y reemplazadas por Mi reino, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y todas ellas se convertirán en un reino que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados y Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás; es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, todos quedarán reducidos a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán, en grados diferentes, a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad será separada según su propia especie y recibirá castigos proporcionales a sus acciones. Todos aquellos que se han opuesto a Mí, perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a los innumerables pueblos y naciones, y, con Mi propia voz, resonaré sobre la tierra, proclamando la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos” (‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Cada palabra de Dios Todopoderoso es poderosa y autorizada y estremece el corazón de la gente. Dios Todopoderoso habla a toda la humanidad como el Creador. La autoridad e identidad de Dios se manifiestan claramente en Sus palabras, y su tono, la posición que Él mantiene, Su carácter y lo que Él tiene y es, que aparecen expresados, son características singulares de Dios. Ningún ángel, ser creado o espíritu malvado satánico podría llegar a poseer o a alcanzar todo esto. Las palabras de Dios Todopoderoso revelan plenamente la singular autoridad de Dios y muestran Su carácter justo e inofendible. Todos hemos comprobado que las palabras de Dios Todopoderoso son la expresión y la voz de Dios.

Hoy día, se pueden encontrar en internet las palabras de Dios Todopoderoso en La Palabra manifestada en carne y muchos vídeos de lectura de las palabras de Dios, y cada vez más gente de todos los países y denominaciones estudia y acepta a Dios Todopoderoso. Sin embargo, aún hay muchos dentro de la religión que se aferran a los términos de la Biblia, que se aferran a su noción del descenso del Señor en una nube. Ven que Dios Todopoderoso expresa muchísimas verdades, pero no buscan, estudian ni están atentos a la voz de Dios. Puede que hasta les sigan el juego a las fuerzas del anticristo del mundo religioso y juzguen, difamen y condenen a Dios Todopoderoso. Es como si se hubiera cegado su corazón: oyen, pero no saben, y ven, pero no entienden. La gente así es incapaz de oír la voz de Dios, lo que demuestra que no son ovejas Suyas. Son la cizaña revelada por la obra de Dios en los últimos días, las vírgenes insensatas, ya abandonadas y eliminadas por Dios y que han caído en los desastres. Es difícil saber si vivirán o morirán. Si sobreviven, solo pueden esperar a que el Señor Jesús venga en una nube y aparezca públicamente ante todos tras los desastres. Pero para entonces, al ver que Dios Todopoderoso, a quien condenaron y se opusieron, es el regreso del Señor Jesús, se quedarán sin habla, pero será demasiado tarde para lamentarlo. Se quedarán llorando y crujiendo los dientes. Esto cumple totalmente la profecía del Apocalipsis: “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él” (Apocalipsis 1:7).

Leamos por último un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Dondequiera que Dios aparece, allí se expresa la verdad y estará la voz de Dios. Solo los que pueden aceptar la verdad podrán escuchar la voz de Dios y solo tales personas son aptas para presenciar la aparición de Dios. ¡Abandona tus nociones! Tranquilízate y lee con cuidado estas palabras. Si anhelas la verdad, Dios te esclarecerá y entenderás Su voluntad y Sus palabras. ¡Abandonad vuestras opiniones de lo que es ‘imposible’! Cuanto más crea la gente que algo es imposible, es más factible que ocurra, porque la sabiduría de Dios se eleva más alto que los cielos, los pensamientos de Dios son más altos que los pensamientos del hombre, y la obra de Dios trasciende los límites del pensamiento y las nociones del hombre. Cuanto más imposible sea algo, más verdad se puede buscar en ello; cuanto más lejos de las nociones y la imaginación del hombre resida algo, más contiene la voluntad de Dios. Esto es porque no importa dónde se revele Dios, Él sigue siendo Dios y Su esencia nunca cambiará por la ubicación o la forma de Su aparición. […] ¡Así que busquemos la voluntad de Dios y descubramos Su aparición en Sus declaraciones, y mantengamos el ritmo de Sus huellas! Dios es la verdad, el camino y la vida. Sus palabras y Su aparición existen simultáneamente y Su carácter y Sus huellas siempre están abiertas en todo momento a la humanidad” (‘La aparición de Dios ha dado lugar a una nueva era’ en “La Palabra manifestada en carne”).

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