En realidad, ¿qué es ser arrebatados?

5 Dic 2021

Hace 2000 años, después de que el Señor Jesús fuera crucificado y concluyera Su obra de redención, prometió que volvería. Desde entonces, todo creyente anhela que nuestro Salvador descienda en una nube para que lo arrebate junto a Él. Los creyentes esperan ser arrebatados en cualquier momento, pero ven que los desastres se desarrollan ante sus ojos y que aún no han recibido el regreso del Señor en una nube. Muchos se sienten muy abatidos. Se preguntan constantemente si el Señor ha regresado en realidad y si ya ha arrebatado a algún creyente, pero nadie ha contemplado nada semejante. Lo que observan son los crecientes desastres, las pandemias, cada vez más graves, y que muere más gente en los desastres, incluidos algunos pastores y ancianos. La gente siente miedo, o quizá hasta se siente abandonada por el Señor, como si pudiera morir en los desastres en cualquier momento. No entiende por qué el Señor no ha vuelto para arrebatarla ahora que han comenzado los desastres. Le sorprende que el Relámpago Oriental dé testimonio de que el Señor Jesús ya ha regresado como Dios Todopoderoso encarnado, que expresa verdades y realiza la obra del juicio en los últimos días. Muchos que anhelan la verdad leen las palabras de Dios Todopoderoso, reconocen la voz de Dios y se vuelven hacia Dios Todopoderoso. Comen y beben a diario las palabras de Dios Todopoderoso, que los sustentan y alimentan, y asisten al banquete del Cordero. Ellos son los que han recibido al Señor y han sido arrebatados ante el trono de Dios antes de los desastres. Muchas personas religiosas, confundidas, piensan: “El Relámpago Oriental tiene que estar equivocado acerca del regreso del Señor y su arrebatamiento, ya que, según la Biblia, ‘Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre’ (1 Tesalonicenses 4:17). Si ha vuelto el Señor, ¿por qué no nos ha arrebatado? ¿No se supone que arrebata a la gente al cielo? Evidentemente, los creyentes del Relámpago Oriental siguen en la tierra, así que ¿cómo han podido ser arrebatados?”. Para ellos no tiene ninguna lógica. Entonces, ¿qué significa realmente ser arrebatados? Muchos no entienden el verdadero significado de arrebatamiento, sino que piensan que supone ser llevados al cielo, por lo que quien todavía esté en la tierra no ha sido arrebatado. Están muy equivocados.

Tienen razón al esperar que el Señor vuelva y los arrebate, pues el Señor Jesús ordenó a los creyentes que lo recibieran. Sin embargo, Pablo afirmó: “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire”. ¿Es eso correcto? ¿Dijo alguna vez el Señor Jesús que, a Su regreso, arrebataría a los creyentes a Su encuentro en el aire? No. ¿Hay testimonio de esto de parte del Espíritu Santo? No. ¿Acaso habló Pablo en nombre del Señor Jesús al respecto? ¿Lo reconoció el Señor? No. Dios dispone el modo en que el Señor arrebata a los creyentes. El Señor Jesús dijo: “Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Marcos 13:32). Si Pablo era un ser humano, un simple apóstol, ¿cómo podía saber la forma en que el Señor arrebata a los creyentes? Lo declarado por Pablo se fundamentó exclusivamente en su imaginación y no representaba al Señor. Ciertamente, no podemos basarnos en esto para recibir al Señor. Es preciso que obedezcamos las palabras del Señor Jesús acerca de cómo regresa y arrebata a los creyentes en los últimos días, puesto que Él es Cristo, Señor del reino, y solo Sus palabras son la verdad y tienen autoridad. No puede ser un error recibir al Señor según Sus palabras. Veamos qué dijo el Señor Jesús. El Señor Jesús dijo: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). “Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:44). “Pero a medianoche se oyó un clamor: ‘¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo’” (Mateo 25:6). “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20). “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen” (Juan 10:27). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis Capítulos 2, 3). Observamos que el Señor, en Sus profecías sobre Su regreso, siempre mencionaba “Hijo del Hombre”, “la venida del Hijo del Hombre”, “vendrá el Hijo del Hombre”, “si alguno oye mi voz y abre la puerta” y “Mis ovejas oyen mi voz”. Estas declaraciones clave nos indican que el Señor regresa en la carne como el Hijo del hombre, que viene a la tierra a hablar, a llamar a nuestra puerta. Quienes oyen la voz del Señor y abren la puerta son las vírgenes prudentes, que lo reciben y asisten a Su banquete. Son arrebatadas ante el Señor. El Señor Jesús jamás afirmó que arrebataría a la gente al cielo para encontrarse con Él, sino que ordenó a la gente que escuchara Su voz para recibirlo, presentarse ante Él y asistir a Su banquete. Para recibir al Señor y encontrarnos con Él, hemos de obedecer Sus palabras y oír la voz de Dios. En cuanto oigamos gritar que viene el novio, debemos salir a Su encuentro, no esperar como necios a que, según nuestras fantasías, nos lleve al cielo. Si lo hacemos, nunca llegaremos a oír la voz del Señor y a recibirlo. El Señor regresa como el Hijo del hombre y viene entre nosotros, hablándonos, por lo que, si simplemente esperamos a que nos lleve al cielo, vamos por una senda distinta de la del Señor. Así pues, hace aguas la creencia popular de ser arrebatados para encontrarnos con el Señor en el cielo. Va totalmente en contra de las palabras de Dios y no es sino una noción humana. ¿Y qué es realmente ser arrebatados? Las palabras de Dios Todopoderoso nos lo aclaran. Dios Todopoderoso dice: “‘Ser arrebatado’ no significa ser tomado de un lugar bajo para ser colocado en un lugar alto, como las personas podrían imaginar; es una idea completamente equivocada. ‘Ser arrebatado’ se refiere a Mi predestinación y posterior selección. Va dirigido a todos los que Yo he predestinado y escogido. Todos aquellos que son arrebatados son personas que han ganado el estatus de hijos primogénitos, de hijos, o que son del pueblo de Dios. Esto es sumamente incompatible con las nociones de las personas. Aquellas que tengan participación en Mi casa en el futuro son los que han sido arrebatados delante de Mí. Esto es absolutamente cierto, nunca cambia y es irrefutable. Este es el contraataque contra Satanás. Todo aquel a quien Yo predestiné será arrebatado delante de Mí” (‘Capítulo 104’ de Declaraciones de Cristo en el principio en “La Palabra manifestada en carne”). “Ya que estamos buscando las huellas de Dios, nos corresponde a nosotros buscar la voluntad de Dios, Sus palabras y declaraciones; porque dondequiera que haya nuevas palabras dichas por Dios, allí está la voz de Dios, y donde están las huellas de Dios, ahí están Sus hechos. Donde está la expresión de Dios, ahí aparece, y cuando aparece, ahí existe la verdad, el camino y la vida” (‘La aparición de Dios ha dado lugar a una nueva era’ en “La Palabra manifestada en carne”). Es más fácil entenderlo así, ¿verdad? El “arrebatamiento” no es lo que pensamos, ser llevados de lo bajo hacia lo alto, de la tierra al cielo. No es tan difuso y sobrenatural. El “arrebatamiento” sucede cuando Dios se encarna en el Hijo del hombre en la tierra para hablar y obrar, nosotros oímos Sus declaraciones, las reconocemos como la verdad y la voz de Dios, y entonces podemos someternos y aceptar Su obra. Comemos y bebemos de las palabras de Dios, Él nos riega y alimenta personalmente y podemos recibir Su salvación. Esto es ser arrebatados ante Dios. Cuando el Señor Jesús vino a realizar Su obra de redención, todos aquellos que reconocieron Sus palabras como la voz de Dios, lo aceptaron y lo siguieron, como Pedro, Juan y los demás discípulos, fueron arrebatados ante Dios. Dios Todopoderoso ha venido en los últimos días y expresa verdades mientras realiza la obra del juicio. Gente de todas las denominaciones que ama la verdad y anhela la aparición de Dios, al ver que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad y la voz de Dios, ha aceptado Su obra del juicio. Come y bebe a diario de las palabras de Dios, que la riegan y sustentan, y experimenta el juicio y la purificación de Dios. Estas son las vírgenes prudentes, arrebatadas ante Dios, y asisten al banquete del Cordero, lo que cumple plenamente la profecía del Apocalipsis: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo” (Apocalipsis 3:20).

Creo que ya todos tenemos claro lo que significa ser arrebatados. ¿No es poco realista y una necedad pensar en la idea de encontrarnos con el Señor en el cielo? El Señor Jesús profetizó en múltiples ocasiones “la venida del Hijo del Hombre”, una advertencia reiterada para que escucháramos Su voz. ¿Y por qué se empeña la gente en guiarse por las palabras del hombre, no por las Suyas, para recibirlo? ¿Por qué se aferra a las absurdas palabras “seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire”? ¿Qué clase de problema es este? ¿No indica un ansia excesiva de bendiciones? ¿No es fruto de querer ser arrebatados directamente al reino de Dios, lejos de los desastres, donde gozarán de bendiciones? Pensémoslo. ¿Podrían ser arrebatados al reino, cuando venga el Señor, aquellos a quienes les perdona los pecados, pero que aún pecan constantemente? ¿Tienen derecho a gozar de sus bendiciones? Cierto es que el Señor nos redimió de pecado, pero no podemos negar que todavía nos controla nuestra naturaleza pecaminosa y no podemos evitar pecar y oponernos a Dios. No hemos escapado de las ataduras del pecado y alcanzado la pureza. Dios es santo y justo. “Sin santidad, ningún hombre contemplará al Señor” (Hebreos 12:14). ¿Y podrían entrar en Su reino los que cargan con inmundicia y corrupción? ¿No se trata de una fantasía humana, una mera ilusión? Dios Todopoderoso dice: “Tú sólo sabes que Jesús descenderá durante los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Un pecador como vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado ni perfeccionado por Dios, ¿puede ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡qué suerte tendrías! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Tú, un pecador que acaba de ser redimido, eres, por tanto, incapaz de heredar directamente la herencia de Dios” (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). El Señor Jesús realizó la obra de redención, solo para redimir a la gente y perdonarnos los pecados, pero nuestra naturaleza pecaminosa perdura. Seguimos rebelándonos contra Dios y no nos hemos salvado plenamente. No basta con el mero perdón de los pecados por parte del Señor Jesús. Aún hemos de recibir al Señor, ser arrebatados ante Él y aceptar Su juicio en los últimos días, y entonces podremos librarnos de pecado y salvarnos plenamente, lo que nos convertirá en personas sometidas a Dios y temerosas de Él. Entonces podremos entrar en Su reino. Dios Todopoderoso viene en los últimos días, cuando experesa verdades y realiza la obra del juicio sobre la base de la obra de redención del Señor Jesús. Esto pretende corregir del todo la naturaleza pecaminosa y el carácter corrupto del hombre, de modo que podamos librarnos de pecado y de las fuerzas de Satanás y ser plenamente salvados por Dios. Dios Todopoderoso ha aparecido y expresado muchísimas verdades, con todo lo que necesitamos los humanos corruptos para purificarnos y salvarnos plenamente. Él ha revelado los misterios del plan de gestión de Dios, como el objetivo de Dios al gestionar la humanidad, cómo la corrompe Satanás, cómo salvan plenamente al hombre las tres etapas de la obra de Dios, el significado de Su obra del juicio de los últimos días, los misterios de las encarnaciones y los nombres de Dios, el resultado y destino de cada tipo de persona y la hermosura del reino. Estas palabras son sumamente reveladoras y convincentes. Dios Todopoderoso también juzga y expone la raíz del pecado del hombre y de su oposición a Dios: nuestra naturaleza y nuestro carácter satánicos. Expone, asimismo, la verdad de cuánto nos corrompe Satanás y nos muestra la senda para escapar de la corrupción y salvarnos plenamente. El pueblo escogido de Dios come, bebe y goza de Sus palabras a diario. Sus palabras nos juzgan, castigan, tratan y podan y experimentamos toda clase de pruebas, aprendemos muchas verdades y logramos conocer realmente nuestra naturaleza satánica. Descubrimos que siempre vivimos en corrupción, rebelándonos contra Dios y disgustándolo, y que Él nos eliminará y castigará si no nos arrepentimos y transformamos. Experimentamos el carácter justo e inofendible de Dios y cultivamos la veneración por Él. Poco a poco, nuestra corrupción se purifica y transforma, y al final podemos escapar de las ataduras del pecado y dar un maravilloso testimonio de Dios. Dios ya ha formado un grupo de vencedores antes de los desastres y los desastres están llegando. Los que rechacen a Dios Todopoderoso y se opongan a Él, así como aquellos que sean de Satanás, serán destruidos en los desastres. Los que experimenten el juicio de Dios y se purifiquen recibirán la protección de Dios en los desastres, Él los llevará a Su reino y tendrán un hermoso destino. Este es el auténtico arrebatamiento al reino de Dios. Estos vencedores, plenamente salvados y formados por Dios, son los que practican Sus palabras y hacen Su voluntad en la tierra. Son el pueblo del reino de Dios. Así se materializa el reino de Cristo en la tierra y se cumple la profecía del Señor Jesús: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:9-10). “Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:2-4). “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15). Como dicen las palabras de Dios Todopoderoso, “Una vez acabada la obra de conquista, el hombre será llevado a un mundo hermoso. Esta vida será, por supuesto, todavía en la tierra, pero será totalmente distinta a la vida actual del hombre. Es la vida que la humanidad tendrá después de que toda ella haya sido conquistada, será un nuevo comienzo para el hombre en la tierra; tener este tipo de vida será la prueba para la humanidad de que ha entrado en un ámbito nuevo y hermoso. Será el principio de la vida del hombre con Dios sobre la tierra. La premisa de una vida tan bella debe ser que, después de que el hombre haya sido purificado y conquistado, se somete delante del Creador. Así, la obra de conquista es la última etapa de la obra de Dios antes de que la humanidad entre en el maravilloso destino. Semejante vida es la vida futura del hombre en la tierra, la vida más hermosa sobre la tierra, el tipo de vida que el hombre anhela, la que nunca antes alcanzó en la historia del mundo. Es el resultado final de la obra de gestión de los 6000 años; es aquello que más anhela la humanidad, y también es Su promesa al hombre” (‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Cuando los humanos hayan sido restaurados a su semejanza original y cuando puedan cumplir sus deberes respectivos, permanecer en su sitio adecuado y someterse a todos los planes de Dios, Dios habrá ganado un grupo de personas sobre la tierra que lo adoran y también habrá establecido un reino sobre la tierra que lo adora. Tendrá una victoria eterna sobre la tierra y todos aquellos que se le oponen perecerán por toda la eternidad. Esto restaurará Su intención original al crear la humanidad; restaurará Su intención en crear todas las cosas y también restaurará Su autoridad sobre la tierra, entre todas las cosas y entre Sus enemigos. Estos serán los símbolos de Su victoria total. En adelante, la humanidad entrará en el reposo y empezará una vida que está en el camino correcto. Dios también entrará en el reposo eterno con la humanidad y comenzará una vida eterna que compartirán Dios y los humanos. La inmundicia y la desobediencia sobre la tierra habrán desaparecido, así como los lamentos sobre la tierra y todo lo que en este mundo se opone a Dios no existirá. Solo Dios y esas personas a las que Él ha llevado a la salvación permanecerán; solo Su creación permanecerá” (‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

A estas alturas entendemos del todo lo que realmente significa ser arrebatados. Ser arrebatados se trata, sobre todo, de oír la voz de Dios, seguir Sus huellas y volvernos a Dios Todopoderoso para aceptar la obra del juicio de Dios de los últimos días. ¿Por qué el mundo religioso no ha experimentado el arrebatamiento antes de los desastres? Principalmente, porque no busca la verdad ni oye la voz de Dios, sino que insiste en sus nociones y en versículos bíblicos literales. Solamente escucha las palabras del hombre, pero no recibe al Señor según Sus palabras. Por eso ha caído en los desastres. La gente solo quiere esperar a que el Señor venga en una nube y desea cambiar al instante de forma y ser llevada al cielo a encontrarse con Él, por lo que aguarda pasivamente, sin prepararse ni procurar oír la voz de Dios. Su corazón está adormecido. ¿Cómo va a recibir de esta manera al Señor? Caerá en los desastres, entre el llanto y el crujir de dientes. Dios Todopoderoso lleva ya tres décadas realizando Su obra del juicio. Formó un grupo de vencedores antes de los desastres y estos ya están llegando. Los que oigan la voz de Dios y reciban al Señor en los desastres aún tienen la oportunidad de ser arrebatados. Esto es ser arrebatados en plenos desastres, y tienen la esperanza de ser guardados. Los que se rijan por sus nociones, empeñados en que el Señor ha de venir en una nube, caerán en los desastres y no se podrán salvar. Terminados los desastres, Dios aparecerá públicamente ante todo pueblo y nación, lo que cumplirá la profecía de Apocalipsis 1:7: “He aquí, viene con las nubes y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él”. Podemos concluir con un par de pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso. “Muchas personas pueden no preocuparse por lo que digo, pero aun así quiero decirle a cada uno de estos llamados santos que siguen a Jesús que, cuando lo veáis descendiendo del cielo sobre una nube blanca con vuestros propios ojos, esta será la aparición pública del Sol de justicia. Quizás será un momento de gran entusiasmo para ti, pero deberías saber que el momento en el que veas a Jesús descender del cielo será también el momento en el que irás al infierno a ser castigado. Ese será el momento del final del plan de gestión de Dios, y será cuando Él recompense a los buenos y castigue a los malos. Porque Su juicio habrá terminado antes de que el hombre vea señales, cuando sólo exista la expresión de la verdad. Aquellos que acepten la verdad y no busquen señales, y por tanto hayan sido purificados, habrán regresado ante el trono de Dios y entrado en el abrazo del Creador. Sólo aquellos que persisten en la creencia de que ‘El Jesús que no cabalgue sobre una nube blanca es un falso Cristo’ se verán sometidos al castigo eterno, porque sólo creen en el Jesús que exhibe señales, pero no reconocen al Jesús que proclama un juicio severo y manifiesta el camino verdadero y la vida. Y por tanto, sólo puede ser que Jesús trate con ellos cuando Él vuelva abiertamente sobre una nube blanca. Son demasiado tozudos, confían demasiado en sí mismos, son demasiado arrogantes. ¿Cómo puede recompensar Jesús a semejantes degenerados? El regreso de Jesús es una gran salvación para aquellos que son capaces de aceptar la verdad, pero para los que son incapaces de hacerlo es una señal de condenación. Debéis elegir vuestro propio camino y no blasfemar contra el Espíritu Santo ni rechazar la verdad. No debéis ser personas ignorantes y arrogantes, sino alguien que obedece la dirección del Espíritu Santo, que anhela y busca la verdad; sólo así os beneficiaréis” (‘En el momento que contemples el cuerpo espiritual de Jesús, Dios ya habrá vuelto a crear el cielo y la tierra’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El Cristo de los últimos días trae la vida y el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años, en vez del agua de la vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no estarás siempre en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos es la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de filosofía que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar de la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando a cabo ahora la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida” (‘Solo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”).

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