Cómo reconocer la manera en que un solo Dios realiza tres etapas de obra

26 Dic 2021

El tema que vamos a enseñar hoy es “Cómo reconocer la manera en que un solo Dios realiza tres etapas de obra”. Esta materia es importante y guarda relación directa con nuestro final y destino. También la guarda con el hecho de que podamos entrar o no en el reino de los cielos. Si creemos en Dios, pero no conocemos Su obra, eso puede ser muy peligroso. Podemos perder fácilmente Su salvación, lo que conduce a la perdición. ¿Y por qué afirmamos esto? Sabemos que, hace 2000 años, el Señor Jesús vino a redimir a la humanidad y dijo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17). El Señor Jesús expresó muchas verdades y obró muchos milagros, lo que demuestra que el Señor Jesús era el Mesías. Sin embargo, para el judaísmo, el nombre del Señor Jesús no era Mesías, Él no había nacido en un palacio real ni los había liberado del régimen romano, por lo que seguro que no era el Mesías. Así, por mucha verdad que expresara el Señor Jesús o por muchos milagros que obrara, nadie admitía que el Señor Jesús era Dios y todo el mundo le siguió el juego a los líderes del judaísmo, que lo crucificaron. ¿Cuál fue el resultado? El exterminio de Israel durante casi 2000 años. ¿Cómo se produjo esta dolorosa lección? El pueblo no trató de conocer la obra de Dios, se empeñó en sus nociones e ideas, se resistió a la obra de Dios y la condenó. Actualmente, el Señor Jesús ha regresado como Dios Todopoderoso. Expresó millones de palabras de verdad y ahora realiza la obra del juicio en los últimos días para purificar y salvar por completo a la humanidad. ¿Y el mundo religioso? Al ver que Dios Todopoderoso ni se llama Jesús ni viene en las nubes, se niega a admitir que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús y obedece a los pastores y ancianos, que frenéticamente, se resisten a Dios Todopoderoso y lo condenan, lo que equivale a crucificar a Dios de nuevo. Tal vez algunos pregunten: “¿Por qué, cada vez que Dios aparece para obrar y salvar a la humanidad, quienes creen el Él y aguardan Su aparición siempre lo condenan y rechazan?”. Porque la gente está muy hondamente corrompida por Satanás, por lo que aborrece y detesta la verdad y su naturaleza es resistirse a Dios. Otro motivo es que la gente no conoce la obra de Dios y está llena de nociones e ideas respecto a ella. Como ves, cuando Dios finalizó Su obra de la Era de la Ley, en el judaísmo creyeron terminada Su obra y que no realizaría ninguna obra más. Aguardaban al Mesías, que los rescataría del régimen romano, pero no aceptaron la obra de redención realizada por el Señor Jesús y, por consiguiente, perdieron Su salvación. Cuando Dios finalizó la obra de la Era de la Gracia, los creyentes de toda denominación pensaron que, como el Señor Jesús había redimido a la humanidad, había concluido la obra de Dios de salvación de la humanidad, que no se llevaría a cabo ninguna obra nueva y el Señor, a Su regreso, nos llevaría directos al reino de los cielos. Hoy día, a medida que llega el gran desastre, muchos aún aguardan la venida del Señor en las nubes y se niegan a aceptar la obra del juicio de Dios Todopoderoso, por lo que no reciben al Salvador y caen en el desastre. Todos piensan que, cuando el Señor Jesús terminó Su obra, había terminado la obra de Dios para salvar a la humanidad y que no habrá más obras. Así pues, reflexionemos sobre esto. ¿Realmente es tan sencilla como imagina la gente la obra de Dios para salvar a la humanidad? En los últimos días, Dios Todopoderoso ha revelado el misterio de la obra de Dios para salvar a la humanidad. Todos hemos descubierto que, una vez que Satanás corrompió a la humanidad, Dios emprendió un plan de tres etapas para salvarnos. Primero realizó la obra de la Era de la Ley con el nombre de Jehová, luego vino encarnado en el Señor Jesús y realizó la obra de redención en la Era de la Gracia, y en los últimos días, Dios ha regresado encarnado para realizar la obra del juicio en la Era del Reino con el nombre de Dios Todopoderoso. Estas tres etapas de obra son el plan de gestión completo de Dios para salvar a la humanidad. Aunque sean distintos los nombres Jehová, Señor Jesús y Dios Todopoderoso y también lo sea la obra de cada uno en cada era, estas tres etapas están estrechamente vinculadas, cada una se basa en la anterior y su resultado final es que la humanidad es salvada por completo e introducida en una nueva era. Esto prueba que hay un solo Dios que realiza una obra distinta en cada era. ¿Y cómo podemos reconocer que estas tres etapas de obra las realiza un solo Dios? Es clave comprender este aspecto de la verdad para alcanzar la salvación y entrar en el reino. Hablemos ahora de este asunto según las palabras de Dios.

Primero leeré un pasaje de la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Todo Mi plan de gestión, el plan de gestión de seis mil años, consta de tres etapas o tres eras: la Era de la Ley del principio, la Era de la Gracia (que también es la Era de la Redención) y la Era del Reino de los últimos días. Mi obra en estas tres eras difiere en contenido según la naturaleza de cada era, pero en cada etapa se ajusta a las necesidades del hombre o, para ser más preciso, se hace de acuerdo con los engaños que Satanás emplea en la guerra que libro contra él. El propósito de Mi obra consiste en derrotar a Satanás, hacer manifiesta Mi sabiduría y omnipotencia, exponer todos los engaños de Satanás y así salvar a toda la raza humana, que vive bajo su campo de acción. Consiste en mostrar Mi sabiduría y omnipotencia y dejar al descubierto la insoportable monstruosidad de Satanás. Incluso más que eso, consiste en permitir que los seres creados disciernan entre el bien y el mal, que sepan que Yo soy el Soberano de todas las cosas, que vean claramente que Satanás es el enemigo de la humanidad, un degenerado, el malvado, y que distingan, con absoluta certeza, la diferencia entre el bien y el mal, entre la verdad y la falsedad, entre la santidad y la inmundicia, y entre lo magnánimo y lo innoble. Así, la humanidad ignorante podrá dar testimonio de Mí de que no soy Yo quien corrompe a los humanos y de que sólo Yo, el Creador, puedo salvar a la humanidad, puedo conceder al hombre cosas para su disfrute. Llegará a saber que Yo soy el Soberano de todas las cosas y que Satanás es simplemente uno de los seres que creé y que después se volvió en Mi contra. Mi plan de gestión de seis mil años se divide en tres etapas, y obro así con la intención de lograr el efecto de permitir que los seres creados sean Mi testimonio, que comprendan Mi voluntad y sepan que Yo soy la verdad” (‘La verdadera historia detrás de la obra de la Era de la Redención’ en “La Palabra manifestada en carne”). En las palabras de Dios Todopoderoso descubrimos que la obra de Dios para salvar a la humanidad se divide en tres etapas. La primera es la obra de la Era de la Ley, llevada a cabo por Jehová Dios hace más de 3000 años; la segunda es la obra de la Era de la Gracia, llevada a cabo por el Señor Jesús hace 2000 años, y la tercera etapa es la actual: la obra del juicio en la Era del Reino, llevada a cabo por Dios Todopoderoso al final de los últimos días. Aunque el contenido de estas tres etapas es distinto, cada una avanza a partir de la anterior y profundiza en la obra. Estas etapas, además, están estrechamente vinculadas y al final consiguen la salvación completa de la humanidad. La obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días concluye la Era de la Gracia e inicia la Era del Reino y esta etapa de obra decide el destino de la humanidad. Si no comprendemos la obra de Dios, es fácil que perdamos nuestra última oportunidad de ser salvados y perfeccionados por Él, lo que lamentaremos de por vida.

Esto implica que se hace aún más necesario explicar qué son las tres etapas de obra. Consideremos algo: “¿Por qué el primer paso de Dios para salvar a la humanidad fue la obra de dictar la ley?”. Porque, al principio, los seres humanos eran como niños. No sabían cómo adorar a Dios, no sabían cómo vivir, y ni siquiera entendían principios morales básicos como que matar y robar es pecado. Jehová Dios dictó leyes y mandamientos para enseñar a la gente a vivir en la tierra y le dijo que no matara, robara, cometiera adulterio, etc., para que tuviera una idea básica de pecado, supiera qué hacer y qué no hacer, así como guardar la ley y el sabbat. Dios bendecía a quienes guardaban la ley, y aquellos que la infringían eran condenados y debían hacer una ofrenda en expiación por el pecado. Cuando la gente infringía ciertas leyes y ciertos preceptos, llegaban la ira y el castigo de Jehová y era lapidada o abrasada por el fuego celestial. El pueblo de Israel probó la majestad e ira de Dios, así como Su cuidado y misericordia, y se convenció de que Jehová Dios era el único Dios, que creó los cielos y la tierra. Por consiguiente, todo él temía a Jehová y obedecía Su ley, vivía con normalidad, adoraba a Dios en la tierra y era capaz de vivir en Su presencia. Este fue el resultado de la obra de Dios en la Era de la Ley. Entonces, ¿supuso el final de la obra de Dios en la Era de la Ley el final de Su obra para salvar a la humanidad? Claro que no. Aunque, en la Era de la Ley, la gente sabía qué eran los pecados, cómo hacer sacrificio y expiación y cómo adorar a Dios, con frecuencia no guardaba la ley a causa de su corrupción satánica. Sobre todo a finales de la Era de la Ley, la gente pecaba cada vez con mayor frecuencia y no hacía suficientes ofrendas en expiación por los pecados. Si la obra de Dios se hubiera detenido en la Era de la Ley, la gente habría sido condenada y ajusticiada por la ley por todos sus pecados y se habría exterminado la humanidad. Por tanto, por medio de los profetas, Jehová Dios les dijo a los israelitas que vendría el Mesías como ofrenda por el pecado para redimir a la humanidad. Las profecías señalaban: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isaías 9:6). “Y Jehová ha echado sobre Él la iniquidad de todos nosotros” (Isaías 53:6).* “Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación” (Isaías 53:10). Posteriormente, como había prometido, Dios vino encarnado en el Señor Jesús para realizar la obra de redimir a la humanidad. Mientras vivía entre la gente, el Señor Jesús expresó muchas verdades, enseñó a la gente a confesar sus pecados y arrepentirse, a amar al Señor con todo su corazón, alma y mente, a amar al prójimo como a uno mismo, a adorar a Dios en espíritu y verdad, etc. Estas verdades perfeccionaron por completo la ley y le dieron a la gente una nueva senda de práctica. Además, Él sanaba enfermos, echaba fuera demonios, perdonaba los pecados a la gente, otorgaba bendiciones y gracia y fue finalmente crucificado en la carne sin pecado. Asumió los pecados de todos y redimió a la humanidad. Después, la gente ya no tenía que hacer ofrendas en sacrificio por sus pecados. Siempre y cuando orara y confesara, recibía el perdón y gozaba de las bendiciones y la gracia de Dios. La gente experimentaba el carácter misericordioso y amante de Dios y la relación entre la gente y Dios era mucho más cercana. Está claro que la obra del Señor Jesús cumplió totalmente las profecías del Antiguo Testamento. Salvó a la gente de las cadenas de la ley, concluyó la Era de la Ley e introdujo a la humanidad en la Era de la Gracia. Esto demuestra que el Señor Jesús era el Salvador y la venida del Mesías. La verdad expresada por el Señor Jesús y Su obra de redención son expresión del carácter de Dios y de todo lo que Dios tiene y es y revelan plenamente la autoridad y el poder inigualables de Dios, lo que demuestra que el Señor Jesús es Dios encarnado y que el Señor Jesús y Jehová son un solo Espíritu y un solo Dios. Como afirmó el Señor Jesús, “Yo estoy en el Padre, y el Padre en mí” (Juan 14:10). “Yo y el Padre somos uno” (Juan 10:30). La obra de redención y la obra de la Era de la Ley son dos etapas distintas de obra realizadas en eras distintas por el mismo Dios. Como dicen las palabras de Dios Todopoderoso: “La obra que Jesús hizo representó el nombre de Jesús y la Era de la Gracia; la obra hecha por Jehová le representaba a Él y la Era de la Ley. Su obra fue la de un solo Espíritu en dos eras distintas. […] Precisamente porque Jesús vino y acabó la obra de Jehová, continuó la obra de Jehová y, aún más, llevó a cabo Su propia obra, una nueva, esto demuestra que esta fue también una nueva era y que Jesús era Dios mismo. Hicieron dos etapas claramente distintas de obra. Una fase se llevó a cabo en el templo y la otra fuera de este. Una etapa consistió en dirigir la vida del hombre según la ley, y la otra en ofrecer una ofrenda por el pecado. Ambas eran inequívocamente diferentes; esta es la división de la nueva y la vieja era, ¡y no hay error en afirmar que son dos eras! La ubicación, el contenido y el objetivo de Su obra eran diferentes. Por ello, se pueden dividir en dos eras: el Nuevo y el Antiguo Testamento, es decir, la nueva y la vieja era. […] Aunque llevaban nombres distintos, ambas etapas de la obra fueron realizadas por un mismo Espíritu, y la obra de la segunda fue la continuación de la primera. Al tener un nombre distinto y como el contenido de la obra era diferente, la era también lo fue. Cuando Jehová vino, fue Su era, y cuando vino Jesús, fue la suya. Así, cada vez que Dios viene, se le llama por un nombre, representa una era y abre una nueva senda; y en cada nuevo camino, adopta un nuevo nombre que demuestra que Dios es siempre nuevo y nunca viejo, y que Su obra está en constante progreso hacia adelante” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La Era de la Gracia duró 2000 años y casi todos los creyentes, cuando el Señor Jesús fue crucificado para redimir a la humanidad, pensaron que la obra de Dios para salvarla había terminado y que cuando vuelva el Señor en los últimos días, ascenderá a los fieles directamente al cielo. ¿Y es esto realmente así? Cierto que se les perdonan los pecados a los creyentes, pero la naturaleza pecaminosa de la gente sigue sin corregirse. Aún nos controla nuestra naturaleza pecaminosa, solemos mentir y pecar sin querer, peleamos por la reputación y la ganancia, somos celosos, arrogantes, santurrones, desafiantes e incapaces de ser tolerantes, no sabemos practicar el amor al prójimo como a uno mismo y nos cuesta todavía más amar y obedecer al Señor. Durante 2000 años, todo creyente ha vivido atrapado en este círculo de pecar de día y confesar por la noche, y experimentamos en profundidad el dolor y el sufrimiento de vivir en pecado. Esto es irrefutable. ¿Se salvan aquellos que viven en pecado de esta forma? ¿Pueden entrar en el reino de los cielos? El Señor Jesús dijo: “En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí permanece para siempre” (Juan 8:34-35). “Seréis, pues, santos porque yo soy santo” (Levítico 11:45). “Sin santidad, ningún hombre contemplará al Señor” (Hebreos 12:14). Dios es justo y santo. ¿Cómo podría permitir la entrada en Su reino a los que con frecuencia pecan y se resisten a Él? Así pues, cuando el Señor Jesús terminó la obra de redención, afirmó que volvería para realizar la obra del juicio en los últimos días, a fin de purificar y salvar completamente a la humanidad e introducir a la gente en el reino. Como profetizó el Señor Jesús, “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17). “El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final” (Juan 12:48). En los últimos días, el Señor Jesús ha regresado encarnado, como prometió, en Dios Todopoderoso para expresar toda verdad necesaria para purificar y salvar a la humanidad y para realizar la obra del juicio, que comienza por la casa de Dios, lo que corrige por entero la naturaleza pecaminosa de la gente y permite su plena salvación por parte de Dios. Esto nos demuestra que Dios Todopoderoso es “el Espíritu de verdad” y el Señor Jesús, que aparece y obra en los últimos días.

Veamos unos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso para aclarar las cosas. Dios Todopoderoso dice: “Esta encarnación es la segunda encarnación de Dios, la cual sigue a la obra de Jesús. Por supuesto, esta encarnación no ocurre de forma independiente; es la tercera etapa después de la Era de la Ley y la Era de la Gracia. Cada vez que Dios inicia una nueva etapa de la obra, siempre debe haber un nuevo comienzo y siempre debe traer una nueva era. Así pues, también hay cambios correspondientes en el carácter de Dios, en Su forma de obrar, en el lugar de Su obra y en Su nombre. No es de extrañar, por tanto, que al hombre le resulte difícil aceptar la obra de Dios en la nueva era. Pero independientemente de cómo se le oponga el hombre, Dios siempre está realizando Su obra, y guiando a toda la humanidad hacia adelante. Cuando Jesús vino al mundo del hombre, marcó el comienzo de la Era de la Gracia y terminó la Era de la Ley. Durante los últimos días, Dios se hizo carne una vez más y, con esta encarnación, finalizó la Era de la Gracia y marcó el inicio de la Era del Reino. Todos aquellos que sean capaces de aceptar la segunda encarnación de Dios serán conducidos a la Era del Reino, y, además, serán capaces de aceptar personalmente la guía de Dios. Aunque Jesús hizo mucha obra entre los hombres, sólo completó la redención de toda la humanidad y se convirtió en la ofrenda por el pecado del hombre; no lo libró de la totalidad de su carácter corrupto. Salvar al hombre totalmente de la influencia de Satanás no sólo requirió que Jesús se convirtiera en la ofrenda por el pecado y cargara con los pecados del hombre, sino también que Dios realizara una obra incluso mayor para librar completamente al hombre de su carácter satánicamente corrompido. Y, así, ahora que el hombre ha sido perdonado de sus pecados, Dios ha vuelto a la carne para guiar al hombre a la nueva era, y comenzó la obra de castigo y juicio. Esta obra ha llevado al hombre a una esfera más elevada. Todos los que se someten bajo Su dominio disfrutarán una verdad más elevada y recibirán mayores bendiciones. Vivirán realmente en la luz, y obtendrán la verdad, el camino y la vida” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser purificado. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de la conquista, así como la segunda etapa en la obra de la salvación” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra de hoy ha impulsado la obra de la Era de la Gracia; es decir, la obra bajo la totalidad del plan de gestión de seis mil años ha avanzado. Aunque la Era de la Gracia ha terminado, la obra de Dios ha progresado. ¿Por qué digo una y otra vez que esta etapa de la obra se basa en la Era de la Gracia y la Era de la Ley? Porque la obra de hoy es una continuación de la obra realizada en la Era de la Gracia y ha sido un avance sobre la obra realizada en la Era de la Ley. Las tres etapas están estrechamente interconectadas y cada eslabón en la cadena está íntimamente vinculado con el siguiente. ¿Por qué digo también que esta etapa de la obra se basa en la obra realizada por Jesús? Suponiendo que esta etapa no se construyera tomando como base la obra realizada por Jesús, habría tenido que ocurrir otra crucifixión en esta etapa, y la obra redentora de la etapa anterior tendría que volver a hacerse. Esto no tendría sentido. Por tanto, no es que la obra esté completamente finalizada, sino que la era ha avanzado y el nivel de la obra se ha elevado más que antes. Puede decirse que esta etapa de la obra se construye sobre la base de la Era de la Ley y sobre la roca de la obra de Jesús. La obra de Dios se construye etapa por etapa, y esta etapa no es un nuevo comienzo. Solo la combinación de las tres etapas de la obra puede considerarse el plan de gestión de seis mil años” (‘Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso son clarísimas. La obra de redención del Señor Jesús solo perdonó los pecados de la gente, pero no eliminó su naturaleza pecaminosa ni salvó completamente a la gente del pecado, así que no ha concluido la obra de Dios para salvar a la humanidad. La obra de redención del Señor Jesús allanó el camino a la obra del juicio en los últimos días. La obra de juicio, purificación y salvación de la humanidad, llevada a cabo por Dios Todopoderoso, es la etapa final del plan de gestión de Dios y también la más crucial. Dios Todopoderoso expresa muchísima verdad que revela todos los misterios de la Biblia, así como todos los misterios del plan de gestión de Dios, como el propósito de Su plan de gestión, el trasfondo de las tres etapas de obra, el misterio de la encarnación, el modo en que Dios lleva a cabo la obra del juicio para purificar y salvar a la gente, el final y el destino de toda clase de personas, la forma en que se materializará el reino de Cristo en la tierra, etc. Dios Todopoderoso también revela y juzga la raíz del pecado y de la resistencia de la gente a Dios: la naturaleza y el carácter satánico de las personas. Expresa, además, todos los aspectos de la verdad que la gente debe practicar y en los que debe entrar en su fe en Dios, como, por ejemplo, las ideas adecuadas que hay que defender en la fe en Dios, cómo tener una relación normal con Él, cómo ser honestos, cómo temer a Dios y apartarse del mal, cómo alcanzar la obediencia a Dios y amarlo, etc. La gente debe entrar en las realidades de todas estas verdades para despojarse de la corrupción y ser plenamente salvada por Dios. A muchos de los escogidos de Dios, el juicio, el castigo, la poda, el trato, las pruebas y la refinación de la palabra de Dios les han permitido, poco a poco, entender y detestar su carácter y su naturaleza satánicos, comprender que el carácter de Dios es santo, justo e inofendible, cultivar el temor de Dios en su corazón y un arrepentimiento sincero, conseguir la purificación y transformación de su carácter corrupto y alcanzar la auténtica obediencia a Dios. Sean cuales sean la persecución, la adversidad, las pruebas o la refinación que afronten, son capaces de seguir resueltamente a Dios Todopoderoso, de difundir y dar testimonio del evangelio del reino de Dios Todopoderoso y de generar muchos hermosos testimonios de victoria sobre Satanás. Los testimonios de sus experiencias están publicados en internet y dan testimonio al mundo entero de la aparición y obra de Dios Todopoderoso. Estos son los vencedores formados por Dios antes del gran desastre, las primicias, lo que cumple plenamente la profecía del Apocalipsis: “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” (Apocalipsis 14:4). También lo señala Dios Todopoderoso. “Cuando las tres etapas de la obra lleguen a su fin, se formará un grupo de personas que darán testimonio de Dios, que lo conocerán. Todas estas personas conocerán a Dios y serán capaces de poner en práctica la verdad. Poseerán humanidad y razón, y todas conocerán las tres etapas de la obra de salvación de Dios. Esta es la obra que se cumplirá al final, y estas personas son la cristalización de la obra de 6000 años de gestión, y son el testimonio más poderoso de la derrota definitiva de Satanás. Los que pueden dar testimonio de Dios podrán recibir Su promesa y Su bendición, y conformarán el grupo que permanezca al final, el grupo que posea la autoridad de Dios y dé testimonio de Él” (‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios Todopoderoso ha expresado muchísima verdad y realizado una grandísima obra, lo que revela plenamente la autoridad y el poder inigualables de Dios y demuestra que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús. Dios Todopoderoso y el Señor Jesús son un solo Espíritu y un solo Dios. Así pues, detengámonos en este punto para pensar una cosa: excepto Dios, ¿quién puede expresar tantas verdades y revelar el misterio del plan de gestión de Dios? ¿Quién puede exponer la raíz del pecado y de la resistencia de la gente a Dios? Excepto Dios, ¿quién puede juzgar la corrupción de la gente y salvar por completo a la humanidad del pecado? ¿Quién puede expresar el carácter santo y justo de Dios, que no tolera ofensa? Los hechos demuestran que Dios Todopoderoso es el Dios práctico encarnado, el único Dios verdadero, ¡principio y fin de todas las cosas!

Entonces, ¿ya lo tiene claro todo el mundo? Las tres etapas de obra realizadas en la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino son tres etapas distintas de la obra de Dios para salvar a la humanidad en distintas eras. La obra de la ley enseñó al hombre lo que era el pecado, la obra de redención redimió sus pecados y la obra de juicio le permite erradicar el pecado. Estas tres etapas de obra están estrechamente vinculadas, cada una se basa en la anterior y, al final, la gente es plenamente salvada de la influencia de Satanás e introducida en el reino de Dios. Este es el procedimiento entero por el que Dios gestiona y salva a la humanidad. De principio a fin, lo lleva a cabo un solo Dios. Aunque el nombre de Dios Todopoderoso sea distinto y Sus métodos y Su obra también lo sean, la esencia de Dios, lo que Dios tiene y es y Su carácter son los mismos y no cambian jamás. Si nos fijamos en las palabras de Jehová Dios en la Era de la Ley, en las del Señor Jesús en la Era de la Gracia y en las de Dios Todopoderoso en la Era del reino, todas estas palabras son la verdad. Son expresión y revelación del carácter de Dios y de lo que Dios tiene y es, provienen de la misma fuente y son la voz y las palabras de un único Espíritu. Esto prueba que un solo Dios realiza las tres etapas de obra. Es lo que dicen las palabras de Dios Todopoderoso. “Desde la obra de Jehová a la de Jesús, y desde la de Jesús a la de la etapa actual, las tres etapas cubren la totalidad de la amplitud de la gestión de Dios, y todas ellas son la obra de un mismo Espíritu. Desde que creó el mundo, Dios siempre ha estado obrando para gestionar a la humanidad. Él es el principio y el fin, el primero y el último, y Aquel que inicia una era y quien lleva la era a su fin. Las tres etapas de la obra, en diferentes eras y distintos lugares, han sido llevadas a cabo con seguridad por un solo Espíritu. Todos los que separan estas tres fases se oponen a Dios. Ahora, debes entender que toda la obra desde la primera etapa hasta hoy es la obra de un Dios, un Espíritu, y de esto no cabe la menor duda” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Él es Dios, lleno de misericordia y bondad; Él es la ofrenda por el pecado para el hombre y su pastor, pero Él también es el juicio, el castigo y la maldición del hombre. Él pudo guiar al hombre para que viviese sobre la tierra durante dos mil años y también pudo redimir del pecado a la humanidad corrupta. Hoy, también es capaz de conquistar a la humanidad, que no lo conoce, y someterla bajo Su dominio, de forma que todos se sometan totalmente a Él. Al final, Él quemará todo lo impuro e injusto dentro de las personas en todo el universo para mostrarles que Él no sólo es un Dios misericordioso y amoroso, un Dios de sabiduría y maravillas, un Dios santo, sino, además, un Dios que juzga al hombre” (‘Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La cita bíblica marcada (*) ha sido traducida de AKJV.

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