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Ese día el cielo estaba especialmente claro y soleado

Tian Ying

Nota: la autora se encontraba engañada y atada por las ideas de “sólo por la fe” y “ser salvo una vez es ser salvo para siempre” diseminadas por los pastores, y se negaba a contactar a los hermanos y hermanas que estaban difundiendo el evangelio de Dios en los últimos días. Sin embargo, más adelante cuando vio a una hermana difundiendo el evangelio del reino de Dios en la casa de su hermana mayor, y a través del hablar, la autora llegó a entender la obra de juicio de Dios en los últimos días, y empezó a ver claramente la absurdidad de las nociones religiosas. Ella salió del control del pastor y aceptó la obra de Dios en los últimos días, volviendo ante Dios.

Yo era una creyente de la iglesia de Tres Seres en China. Cuando empecé a participar en reuniones allí, los pastores nos decían a menudo: “Hermanos y hermanas, en la Biblia se recoge que: ‘porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación’ (Romanos 10:10). Hemos sido justificados a causa de nuestra fe. Como creemos en Jesús, hemos sido salvados. Si creyéramos en cualquier otro, no habríamos sido salvados entonces...”. Yo me aferraba a estas palabras de los pastores. Como consecuencia, yo buscaba fervientemente y asistía activamente a las reuniones mientras esperaba que el Señor volviera y me dejara entrar en el reino del cielo. Más adelante, cuando siguieron ocurriendo hechos ilícitos en la iglesia, eso hizo que me hartara de las reuniones allí. En primer lugar, los pastores estaban divididos y fraccionados, cada uno de ellos intentando establecerse en la cima de la facción y constituyendo reinos independientes. En segundo lugar, los sermones de los pastores debían obedecer al Departamento de Trabajo del Frente Unido (DTFU). Este decidía de qué se podia hablar y nadie se atrevía a ir contra él. El DTFU no les permitía exponer el libro de Apocalipsis por miedo a que ello perturbara el sentimiento popular, así que los pastores no lo predicaban. Los pastores predicaban a menudo sobre la donación, diciendo que cuanto más se donara más bendiciones se recibirían de Dios... Por tanto, cuando vi que estas eran las circunstancias en la iglesia me sentí bastante desconcertada: ¿Por qué cambió la iglesia a esta forma actual? ¿No creen los pastores en el Señor? ¿Por qué no temen al Señor? ¿Por qué no siguen la palabra de Dios? A partir de ahí ya no quise ir a las reuniones en la Iglesia de Tres Seres, porque sentí que ellos no creían verdaderamente en Dios, que actuaban en el nombre de Dios para obtener el dinero ganado con esfuerzo de los hermanos y hermanas.

En la segunda mitad de 1995, dejé la iglesia sin dudarlo y me uní a una iglesia casera (seguidores de la sola fide). Al principio sentí que sus sermones no estaban sujetos a las restricciones del gobierno nacional, e incluso incluían el libro de Apocalipsis y exponían los últimos días y el retorno del Señor. También se sumergían más profundamente en los otros temas de los que predicaban en comparación con la Iglesia de Tres Seres, y yo sentí que tendría más deleite reuniéndome allí en comparación con las reuniones en la Iglesia de Tres Seres, lo cual me hizo muy feliz. Pero después de un tiempo, descubrí que allí también había entre los colaboradores algunos que se volvieron envidiosos, discutían las cosas y querían romper el grupo. Ninguno de los hermanos y hermanas estaba cumpliendo los requerimientos del Señor, no tenían el amor que tuvieron en el pasado... Cuando vi que esta iglesia no tenía ninguna diferencia real con la iglesia de Tres Seres me sentí muy decepcionada, pero tampoco sabía adónde podía ir para descubrir una iglesia que tuviera la obra del Espíritu Santo. Por falta de una opción mejor, todo lo que yo pude hacer fue quedarme con estos seguidores de la sola fide. Como antes, continué asistiendo a las reuniones porque todos los pastores y predicadores decían que “ser salvado una vez es ser salvado para siempre” y “mientras ejercites la paciencia hasta el final, trabajes duro por Dios y defiendas el camino del Señor serás capaz de entrar en el reino de los cielos”. Seguí pensando en ese momento: iIndependientemente de cómo sean otras personas, mientras yo persevere en mi fe en el Señor Jesús y no me aparte del camino del Señor, cuando el Señor vuelva tendré una oportunidad de ser arrebatado al reino del cielo.

En un abrir y cerrar de ojos ya era casi la segunda mitad de 1997, el evangelio del reino de Dios ya se había extendido hasta donde nosotros estábamos, y la iglesia se había convertido en una escena caótica. Li nos dijo: “Hoy en día ha surgido un grupo que está difundiendo el Relámpago Oriental, está yendo por todas partes robando corderos de diversas sectas, y está diciendo que el Señor Jesús ya ha vuelto y que Él está llevando a cabo una nueva etapa de la obra. El Señor Jesús fue clavado en la cruz por nosotros, Él ya ha pagado el precio de Su vida para redimirnos. Ya hemos sido salvados, sólo debemos esperar pacientemente hasta el final, y cuando el Señor vuelva seremos sin duda arrebatados al reino del cielo. Por tanto, debemos prestar atención y no podemos en absoluto recibir a estas personas del Relámpago Oriental. ¡Quienquiera que las reciba será expulsado de la iglesia! Asimismo, debes asegurarte de no escuchar lo que ellas digan, y debes asegurarte de no leer su libro...”. Parecía que todos los colaboradores de todos los niveles estaban hablando sobre estas cosas en prácticamente cada reunión. Después de escucharlos, yo sentí que ideas contradictorias surgieron involuntariamente dentro de mí con respecto al Relámpago Oriental. Sentí que debía protegerme de él y tener una gran precaución, porque tenía miedo de ser robada por el Relámpago Oriental y perder mi oportunidad de entrar en el reino de los cielos.

Sin embargo, el nuevo año acababa de empezar en 1998 cuando un día me encontré inesperadamente con alguien de la Iglesia de Dios Todopoderoso y tuve la suerte de escuchar el camino del Relámpago Oriental por primera vez. Ese día, mi hermana mayor me llamó por teléfono y me invitó a su casa. Ella también había invitado a la hermana Hu de su pueblo para que viniera también, y cuando esta última me vio, sonrió y me dijo: “Oh bien, viniste. Una familiar lejana mía que es creyente está de visita, ven, reunámonos todas juntas”. Yo respondí con alegría: “Bien, por favor, que venga ella también”. Poco después, la hermana Hu volvió con su familiar. Cuando la hermana nos vio, nos saludó con entusiasmo. Aunque yo nunca la había visto antes sentí una especie de cercanía a ella. Después de sentarnos todas, la hermana empezó a hablar. Ella dijo: “Hay una desolación generalizada en la iglesia hoy en día. Los predicadores no tienen nada nuevo sobre lo que predicar, y en cada reunión cuando no están exponiendo cómo resistirse al Relámpago Oriental, simplemente se escuchan cintas y se cantan canciones. Estas son las reuniones. Los colaboradores tienen envidia los unos de los otros y entran en disputas, conspiran y se confabulan, todos son extremadamente farisaicos y se niegan a obedecer a todos los demás; los hermanos y hermanas son negativos y débiles, y carecen de fe y amor. Muchos han abandonado al Señor para volver al mundo y ganar dinero”. En lo profundo de mi ser yo sentía lo mismo, y cuando asentí con la cabeza dije a la hermana: “Así es también donde yo asisto. Antes teníamos de veinte a treinta personas en nuestras reuniones mensuales, pero ahora solo hay algunos ancianos, ¡incluso los predicadores se han ido al mundo a ganar dinero! No hay expectativa de deleite en las reuniones”. La hermana asintió con la cabeza y dijo: “Esta clase de situación ya no se produce solamente en determinadas iglesias, es un fenómeno generalizado a lo largo del mundo religioso. Esto muestra que la obra del Espíritu Santo ya no se encuentra en la iglesia, por lo que los hechos ilícitos siempre continuarán surgiendo. Esta es una señal del retorno del Señor. Es justo como el final de la Era de la Ley, cuando el templo se convirtió en un lugar donde se vendía ganado y se cambiaba dinero. Eso ocurrió porque Dios ya había dejado de llevar a cabo Su obra en el templo. En su lugar, Dios se había encarnado como el Señor Jesús para llevar a cabo una nueva etapa de la obra fuera del templo”. Yo escuchaba atentamente y asentía con frecuencia. La hermana continuó hablando: “Hermana, en Lucas 17:24-26 se dice: ‘Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación. Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre’. ¿Cómo interpretas estas líneas de las Escrituras?”. Yo pensé seriamente sobre ellas durante un momento, y con una sonrisa incómoda dije: “Hermana, ¿no están hablando estas líneas de las Escrituras sobre la llegada del Señor?”. La hermana contestó, diciendo: “Estas líneas de las Escrituras están exponiendo la llegada del Señor. Sin embargo, no están hablando sobre el Señor Jesús que vino durante ese tiempo. En su lugar, están refiriéndose a la llegada del Señor de los últimos días. Donde dice ‘Pero primero es necesario que El padezca mucho y sea rechazado por esta generación’, este ‘y’ confirma que es el Señor que vuelve. Hermana, actualmente la fe de los creyentes de la iglesia se ha enfriado, ellos son negativos y débiles. Por esta razón Dios se ha hecho carne de nuevo para llevar a cabo una nueva etapa de la obra. La obra de Dios está avanzando, y todos los que no sigan la nueva obra de Dios perderán la obra del Espíritu Santo...”. Tan pronto como oí a la hermana decir que el Señor Jesús ya ha vuelto supuse inmediatamente que ella pertenecía al Relámpago Oriental, y mi corazón se hundió inmediatamente. La sonrisa también desapareció de mi cara cuando las palabras de mis líderes que sellaron la iglesia inmediatamente empezaron a flotar alrededor de mi cabeza: “¡Creer en Jesús es ser salvado, ser salvado una vez es ser salvado para siempre! ... ¡No recibas a los del Relámpago Oriental! ...”. Cuando pensé en estas palabras de mis líderes quise volver corriendo a casa. Pero cuando esta idea se me pasó por la cabeza el Señor me esclareció haciéndome recordar una estrofa de una canción: “Jesús es nuestro refugio, cuando tengas problemas escóndete con Él, cuando el Señor y tú estéis juntos, ¿de qué tienes que temer?”. ¡Eso es! Si tengo al Señor a mi lado, ¿de qué tengo que temer entonces? Las cosas de las que tengo miedo no vienen de Dios, vienen de Satanás. En ese momento, la hermana dijo: “Si alguien tiene alguna pregunta, adelante, que la comparta, la palabra de Dios podrá resolver todos los problemas y dificultades que tengamos. Cuando oí a la hermana decir esto, pensé: ii¡Espero que mis preguntas no te dejen sin respuesta! Hoy me gustaría oír lo que se ha predicado realmente en el Relámpago Oriental, lo cual es capaz de robar tantas “buenas ovejas”.

Cuando pensé en esto empecé a preguntar: “Nuestros líderes siempre están diciendo que el Señor Jesús fue clavado en la cruz por nosotros, y que Él ya ha pagado el precio de Su vida con el fin de redimirnos, por lo que ya hemos sido salvados. Tal como se recoge en las Escrituras: ‘porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación’ (Romanos 10:10). Como ya hemos sido salvados una vez hemos sido salvados para siempre. Mientras ejerzamos la paciencia hasta el final y esperemos el retorno del Señor, seremos sin duda arrebatados al reino de los cielos. Esta es la promesa que el Señor nos ha hecho. Por tanto, no necesitamos aceptar ninguna obra nueva llevada a cabo por Dios”.

Después de oírme decir esto, la hermana sonrió y me dijo: “Muchos creyentes piensan que el Señor Jesús ya ha sido clavado en la cruz por ellos, y que como Él pagó el precio de Su vida ellos ya han sido redimidos y salvados. Ellos piensan que ser salvados una vez es ser salvados para siempre, que todo lo que necesitan es ejercer la paciencia hasta el final, esperar el retorno del Señor cuando serán sin duda arrebatados al reino de los cielos, y que no necesitan aceptar ninguna obra nueva llevada a cabo por Dios. ¿Pero es realmente correcta o no esta forma de pensar? ¿Se conforma esta realmente a la voluntad del Señor? Realmente, esta idea de que ‘ser salvado una vez es ser salvado para siempre, y cuando el Señor vuelva seremos arrebatados al reino de los cielos’ es sólo los conceptos y la imaginación del hombre, simplemente no se conforma a la palabra de Dios. El Señor Jesús nunca dijo que ‘los que han sido salvados por su fe pueden entrar en el reino de los cielos’. En su lugar, Él dijo: ‘sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos’ (Mateo 7:21). ‘Ser salvado’ y ‘hacer la voluntad del Padre que está en los cielos’ no son la misma cosa. Cuando hablamos de ‘ser salvado por tu fe’, este ‘ser salvado’ se refiere a que tus pecados te son perdonados. Es decir, si se supone que había que ejecutar a una persona conforme a la ley, pero después ella vino ante el Señor y se arrepintió, recibiendo la gracia del Señor y el perdón de sus pecados por parte del Señor, esta persona escaparía de la condena de la ley, ya no sería ejecutada conforme a la ley. Este es el verdadero significado de ‘ser salvado’. Pero ser salvado no significa que una persona se haya alejado del pecado y haya sido purificada. Todos sabemos que esto es profundamente cierto a través de la experiencia. Aunque hayamos creído en el Señor durante muchos años, admitamos a menudo nuestros pecados al Señor y nos arrepintamos, y también disfrutemos del gozo y la seguridad de que nuestros pecados sean perdonados, aún cometeremos frecuentemente pecados de forma involuntaria. Nuestros pecados nos atan. Esto es una realidad. Por ejemplo: nuestra arrogancia, astucia, egoísmo, codicia, maldad y otras partes de nuestro carácter corrupto aún continúan existiendo; aún disfrutamos de la búsqueda de las tendencias del mundo, la riqueza y la fama, y los placeres de la carne. Nos aferramos a los placeres pecaminosos, incapaces de liberarnos. Somos capaces de decir mentiras y engañar a otros a menudo para proteger intereses personales. Por tanto, ‘ser salvado’ no significa que uno haya alcanzado la salvación plena. eso es una realidad. Tal como Dios dice: ‘Sed santos, porque Yo soy santo’ (1 Pedro 1:16). Dios es santo, pero, ¿puede permitir Él que quienes pecan y se resisten a menudo a Dios entren en el reino de los cielos? Si crees que quienes han sido salvados por su fe pueden entrar en el reino de los cielos, ¿por qué dijo también entonces el Señor Jesús las palabras siguientes: ‘No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad.”’ (Mateo 7:21-23). ¿Por qué se dice que cuando el Señor vuelva Él separará las cabras de las ovejas y el trigo de la cizaña? ¡Nosotros creemos que es completamente inválido decir que ‘quienes han sido salvados por su fe pueden entrar en el reino de los cielos’! ¡Esto se desvía completamente de las palabras del Señor Jesús! ¡Son palabras que resisten a las del Señor! Por tanto, si no recibimos ni creemos en la palabra del Señor, sino que en su lugar nos agarramos a las falacias diseminadas por los pastores y ancianos, si confiamos en nuestros propios conceptos e imaginación en nuestra fe en Dios, nunca seremos capaces entonces de cumplir los requerimientos de Dios, y nunca podremos ser arrebatados al reino del cielo”.

Reflexioné sobre las palabras de la hermana y sentí que lo que ella dijo tenía mucho sentido, así que me senté allí a escuchar tranquilamente...

La hermana siguió hablando: “La palabra de Dios Todopoderoso ya ha revelado el misterio de ‘ser salvado’ y ‘alcanzar la salvación plena’, así que echemos un vistazo a la palabra de Dios Todopoderoso y veamos qué tiene que decir Él sobre esto. Dios Todopoderoso dice: ‘En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe. Sin embargo, seguía habiendo en quienes creían algo rebelde y opuesto se oponía a Dios, y que había que seguir quitando lentamente. La salvación no significaba que el hombre hubiera sido ganado por completo por Jesús, sino que ya no pertenecía al pecado, que sus pecados habían sido perdonados: si creías, ya no pertenecías al pecado’ (‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Hasta que el hombre no se haya purificado por medio de las palabras no podrá ser ganado por Dios ni santificarse. Si no se hace más que echar fuera a los demonios del hombre y redimirlo, no se hace más que arrebatarlo de las manos de Satanás y devolverlo a Dios. Sin embargo, Dios no lo ha limpiado ni cambiado, y sigue siendo corrupto. Dentro del hombre todavía existen la inmundicia, la oposición y la rebeldía; el hombre sólo ha vuelto a Dios por medio de la redención, pero no tiene conocimiento de Él y sigue resistiéndose a Él y traicionándolo. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser limpio. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. […] Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, sólo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto. […] esta es más profunda que el pecado, plantada por Satanás y profundamente arraigada dentro del hombre. No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados; es incapaz de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Tales efectos sólo pueden conseguirse a través del juicio por la palabra. Sólo así puede el hombre ser cambiado gradualmente de ahí en adelante’ (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Tú sólo sabes que Jesús descenderá durante los últimos días, pero ¿cómo lo hará exactamente? Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios’ (‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La hermana continuo hablando: “En la palabra de Dios podemos ver que cada etapa de la obra llevada a cabo por Dios se lleva a cabo conforme a las necesidades de la raza humana corrupta. Al final de la Era de la Ley, el hombre ya no tenía la fuerza para luchar libre de las ataduras del pecado a causa de las tentaciones y la corrupción de Satanás. El hombre había ofendido las leyes de Jehová y se enfrentaba a los peligros de ser apedreado hasta la muerte y quemado por los fuegos del infierno. Dios ama a la raza humana. Él se encarnó para convertirse en la semejanza de la carne pecaminosa, y fue clavado en la cruz para salvar al hombre del pecado. Por tanto, mientras creamos en el Señor Jesús seremos salvos. El Señor ya no recuerda nuestros pecados. Podemos venir directamente ante Dios y orar a Él, y disfrutar de la abundancia de la gracia concedida por Él. Pero aunque hayamos sido salvados, eso no demuestra que estemos sin pecado. Nosotros, la raza humana, hemos sido corrompidos por Satanás durante miles de años. El veneno de Satanás se ha arraigado profundamente en nosotros, se ha convertido en nuestra vida; se ha convertido en nuestra naturaleza. Somos controlados por el engreimiento y la arrogancia, el engaño y la criminalidad, el egoísmo y el desprecio, y la codicia y el mal de la naturaleza de Satanás. Aún somos capaces de mentir, engañar y pecar en resistencia a Dios a menudo. Esta es la raíz de nuestra vida cíclica de cometer constantemente pecados y declararnos culpables de ellos después. Así que Dios, en base a las exigencias de la raza humana corrupta y el plan de gestión de Dios para salvar a la raza humana, ha venido a llevar a cabo una nueva etapa de la obra en los últimos días para juzgar y castigar al hombre con el fin de purificarlo y cambiar su carácter corrupto, de forma que al final, los hombres que hayan alcanzado la salvación y hayan sido perfeccionados puedan entrar en el reino de Dios. Si seguimos agarrándonos ahora a la noción de que ‘ser salvado una vez es ser salvado para siempre’, estamos negándonos entonces a aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días. Si ese es el caso, el veneno de Satanás que está en nuestra sangre nunca será limpiado entonces, y nunca seremos capaces de alcanzar la salvación de Dios, por no mencionar siquiera el ser llevado al reino de los cielos. Estas consecuencias son muy graves. Por tanto, ahora, en estos últimos días, el hombre sólo puede salir de la Era de la Gracia y aceptar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días. Sólo entonces puede el hombre ser totalmente purificado, alcanzar la salvación de Dios e ir a un buen destino”.

Cuando escuché la enseñanza de la hermana, pensé: iiiSí, las palabras de Dios se hablan de una forma muy práctica, realmente sólo se nos han perdonado nuestros pecados, pero la naturaleza de nuestros pecados aún existe. No se ha puesto remedio a este carácter corrupto, así que no es de extrañar que durante estos varios años yo haya vivido una vida en la que cometo pecados durante el día pero después me declaro culpable de ellos por la noche. Dios Todopoderoso ha soltado estos asuntos de mi mente que han pesado mucho en mí durante muchos años. Las palabras de Dios Todopoderoso tienen realmente una verdad en ellas que puede buscarse. ¿Podría ser que Dios Todopoderoso sea realmente el retorno del Señor? Realmente necesito investigar esto apropiadamente…

Yo estaba librándome gradualmente de la guardia que había puesto contra la hermana, pero justo cuando estaba pensando en investigar los asuntos que habíamos debatido, un sonido de llamada fuerte y urgente vino de repente de la puerta. La hermana Hu corrió a abrir la puerta, y dejó entrar a un pastor que irrumpió en la habitación. Él me miró, y después miró a la hermana que estaba difundiendo el evangelio del reino de Dios Todopoderoso, y entonces me dijo en un tono de asombro y enojo: “¿Qué estás haciendo aquí? No os dije que no anduviérais escuchando la predicación de extraños? ¿Cómo puedes correr aún hasta aquí y escucharlos? ¡Vete a casa inmediatamente, no los escuches más o te engañarán y será demasiado tarde para que te arrepientas!”. Después de terminar de reprenderme, el pastor se volvió a amenazar a la hermana: “¡Y vosotras las personas que estáis difundiendo el Relámpago Oriental, no hacéis otra cosa que venir a nuestra iglesia y robar corderos! Márchate inmediatamente, ¡si no te vas no seré tan educado!”. Presenciar cómo el pastor trató a la hermana de esta manera me hizo sentir bastante indignada, así que le dije: “Pastor, esta hermana sólo tenía algunas cosas realmente buenas que decir, que se ciñen a la Biblia. Yo siento que es realmente bastante posible que Dios Todopoderoso sea el retorno del Señor. ¿Por qué no la escucha, y después podemos decidir. Además, no dice la Biblia que ‘No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles’ (Hebreos 13:2)? Nosotros los que creemos en el Señor deberíamos tener amor, no podemos tratar a las personas de esta manera. Echar así a esta hermana, ¿no va eso en contra de las enseñanzas del Señor?”. Cuando el pastor me oyó decir esto, me gritó: “¿Qué entiendes tú? ¡Nosotros los que creemos en Jesús ya hemos sido salvados, no necesitamos ser salvados otra vez! Ellos han venido aquí a robar corderos, ¡no los recibáis!”. En ese momento, la hermana que había estado difundiendo el evangelio sonrió y dijo: “Todos estamos esperando el retorno del Señor, ¿por qué no podemos sentarnos y mantener una conversación? Si perdemos la oportunidad nos arrepentiremos mucho de ello…”. Sin esperar a que la hermana terminara de hablar, el pastor empezó a empujarla, diciendo: “No hables. ¡Aunque tuvieras mejores cosas que decir yo no las escucharía! ¡Vete inmediatamente!”. Y justo así, el pastor fue tan lejos como empujar, tirar e insultar a la hermana para echarla de la casa. Después de que la hermana se marchara, el pastor volvió para amenazarme: “Vuelve rápido a casa. A partir de ahora ya no se te permite estar en contacto con personas del Relámpago Oriental. De lo contrario serás expulsada de la iglesia, y si esto ocurre nunca tendrás la oportunidad de recibir la alabanza de Dios y entrar en el reino del cielo…”. En ese momento en que yo ya había oído la enseñanza de la hermana, entendí que el Señor Jesús sólo nos había salvado, Él no nos había purificado, porque sólo cuando el Señor vuelva a llevar a cabo Su obra de juicio se llevará a cabo la obra de purificación del hombre. Sin recibir la obra de juicio de Dios en los últimos días, el carácter corrupto del hombre no será cambiado, y él no podrá alcanzar la salvación de Dios. Por tanto, las palabras del pastor no tuvieron mucho efecto en mí, simplemente tuve que lidiar con lo que había ocurrido e inclinar la cabeza, y después volví a casa.

Después de volver a casa, seguí pensando en la enseñanza dada por la hermana, y pensé: ivEsa pequeña hermana fue tan amorosa hoy, ella realmente no era lo que el pastor dijo que era. Asimismo, lo que ella estaba diciendo era cierto realmente, está todo en la Biblia. Yo no tenía realmente fundamento antes cuando creía que “ser salvado una vez es ser salvado para siempre”. Rememoré todos los años en los que yo había creído en Dios y fui consciente de que yo estaba viviendo constantemente en circunstancias en las que cometía pecados y después me declaraba culpable de ellos, pero en ningún momento pude resolver esto, y pasé personalmente por mucho sufrimiento. Realmente esta no es la forma de alcanzar la alabanza de Dios. Parece que si yo quiero alcanzar la salvación y entrar en el reino de los cielos, tengo que recibir entonces toda la obra llevada a cabo en el retorno del Señor Jesús que juzga y purifica al hombre. Por tanto entonces, ¿cuál es realmente la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días? ¿Cómo purifica y cambia al hombre la obra de juicio de Dios Todopoderoso? ... Cuando yo estaba pensando estas cosas estaba hojeando la Biblia hasta que vi un pasaje en el que el Señor Jesús dice: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). También vi que la Biblia dice: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:29). Cuando leí esto sentí como si me hubiera despertado finalmente de un sueño: resulta que el Señor Jesús había profetizado mucho tiempo atrás que en los últimos días Dios expresaría más de la verdad y llevaría a cabo una nueva etapa de la obra. ¿No sería esto Dios Todopoderoso viniendo a llevar a cabo la obra de juzgar y purificar al hombre? ¡Ay! Si el pastor no hubiera venido ni me hubiera molestado hoy yo habría sido capaz de escuchar con más detenimiento acerca del camino de Dios Todopoderoso. Antes yo siempre había escuchado las palabras de los pastores y ancianos, pero nunca fui capaz de buscar la obra de Dios en los últimos días, sólo escuchaba cualquier cosa de la que hablaran los pastores y ancianos. ¡No fue hasta hoy que yo reconocí que este fue el mayor error que yo había cometido en mi fe en el Señor! Los que creemos en el Señor debemos buscar activamente las pisadas de Dios. Hoy vi que las acciones del pastor simplemente no se conforman a la voluntad de Dios. Yo ya no puedo sólo escuchar ciegamente lo que ellos tienen que decir, debo buscar e investigar el camino de Dios Todopoderoso.

Lo primero en la mañana del día siguiente, decidí ir a la casa de la hermana Hu y buscar a la hermana que había difundido el evangelio de Dios Todopoderoso de forma pudiéramos continuar hablando. Quién lo habría pensado, antes incluso de que yo hubiera salido por la puerta la hermana Hu había traído a la hermana a mi casa. Recuerdo que en ese momento sentí que el Señor me había guiado a hacer esto. Después de entrar, la hermana me pidió primero con preocupación si el pastor me había molestado o no el día anterior. Yo dije de forma muy categórica: “No, después de la enseñanza de ayer, volví aquí y pensé detenidamente sobre todo, y me di cuenta de que realmente no podemos ser purificados simplemente creyendo en el Señor Jesús, nuestra inmundicia y maldad aún existirán, y con ello no seremos capaces de alcanzar la salvación de Dios. Más aun, también leí un pasaje en la Biblia que profetizaba que el Señor volverá para llevar a cabo Su obra de juicio en los últimos días. La cosa de la que más quiero saber ahora es: ¿cuál es realmente la obra de juicio que Dios Todopoderoso debe llevar a cabo en los últimos días? ¿Cómo purificará y cambiará al hombre la obra de juicio de Dios Todopoderoso?”.

La hermana dijo con alegría: “¡Gracias a Dios! Esta pregunta que has planteado es realmente muy crucial, porque tiene que ver con el importante tema de cómo nuestra fe en Dios nos capacitará realmente para alcanzar la salvación y entrar en el reino del cielo. Veamos primero cómo se dice esto en la palabra de Dios Todopoderoso.

La hermana dijo con alegría: “¡Gracias a Dios! Esta pregunta que has planteado es realmente muy crucial, porque tiene que ver con el importante tema de cómo nuestra fe en Dios nos capacitará realmente para alcanzar la salvación y entrar en el reino del cielo. Veamos primero cómo se dice esto en la palabra de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: ‘Cuando Dios se hace carne esta vez, Su obra es expresar Su carácter, principalmente por medio del castigo y el juicio. Usando esto como el fundamento, trae más verdad al hombre, muestra más formas de práctica, y por tanto logra Su objetivo de conquistar al hombre y salvarlo de su carácter corrupto. Esto es lo que hay detrás de la obra de Dios en la Era del Reino’ (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”). ‘Cuando se trata de la palabra “juicio”, pensarás en las palabras que Jehová habló en todos los lugares y las palabras de reprensión que Jesús les habló a los fariseos. Aunque estas palabras son severas, no son el juicio que Dios le hace al hombre; estas palabras son sólo las que habló Dios en diferentes ambientes, es decir, escenarios diferentes y no se parecen a las palabras que Cristo habla mientras juzga al hombre en los últimos días. En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace’ (‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Después de leer la palabra de Dios, la hermana siguió hablando: “A través de la palabra de Dios entendemos que la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días usa muchos aspectos de la verdad para exponer y examinar al hombre, y que esta obra de juicio se lleva a cabo usando Su carácter justo y majestuoso que no tolera la ofensa del hombre. Dios usa palabras para revelar la esencia y la verdad sobre la corrupción del hombre, y para juzgar nuestra naturaleza satánica que resiste y traiciona a Dios. A través del experimentar el juicio y el castigo de Dios diversas clases de nuestra corrupción son purificadas, tal como tener abundantes conceptos e imaginación sobre la obra de Dios, o tomar nuestros propios conceptos como la verdad en nuestro examen de la obra de Dios, de forma que juzgamos, condenamos y resistimos a Dios como deseamos; aunque creamos en Dios, en realidad no somos diferentes de los no creyentes, todos perseguimos la fama y la fortuna, dispuestos a pagar el precio que sea por ello, pero ni una sola persona está viviendo para satisfacer a Dios; nosotros también miramos muchas cosas con puntos de vista que son incompatibles con Dios, tal como nuestra creencia de que mientras creamos en el Señor seremos salvados, y que cuando el Señor venga seremos arrebatados al reino de los cielos, cuando de hecho Dios dice realmente que sólo siguiendo la voluntad de Dios será el hombre capaz de entrar en el reino de los cielos. A través del juicio y del castigo de Dios, estos caracteres corruptos, estas formas erróneas de pensar y las reglas de Satanás para vivir serán purificados y transformados, y obedeceremos a Dios más verdaderamente, y al mismo tiempo, a través del juicio y del castigo de Dios, también llegaremos a reconocer que el carácter justo de Dios no tolera la ofensa del hombre, entenderemos la voluntad de Dios, tendremos reverencia a Dios, sabremos cómo hacer las cosas para conseguir la alabanza de Dios, y seremos capaces de llevar a cabo nuestras obligaciones apropiadamente. A través del experimentar y practicar las palabras de Dios entenderemos más de la verdad. Por ejemplo: sabremos lo que significa tener fe en Dios; sabremos lo que significa alcanzar verdaderamente la salvación; sabremos lo que significa seguir la voluntad de Dios. Cuando obtengamos la entrada en la verdad a través del juicio de Dios, nuestros caracteres corruptos cambiarán todos en diversos grados, y nuestras visiones de la vida y sistemas de valores también serán transformados. Esta es la obra de juicio y castigo que Dios lleva a cabo entre nosotros, también podrías llamarla la salvación amorosa de Dios. Por tanto, sólo al recibir el juicio ante el tribunal de Cristo de los últimos días —Dios Todopoderoso podrá recibir la verdad, sólo entonces seremos capaces de apartarnos del pecado, de ser purificados y de alcanzar la salvación. Hermana, ¿puedes aceptar esta enseñanza?”.

A través de la lectura de las palabras de Dios y de las enseñanzas de la hermana, llegué a entender la obra de Dios y Su voluntad. Como consecuencia, incliné mi cabeza, sintiéndome profundamente conmovida, y dije: “Gracias a Dios, a través del escuchar la palabra de Dios Todopoderoso y de tus enseñanzas, he llegado a entender que en los últimos días Dios usa la verdad de Su palabra para llevar a cabo la obra de juzgar y purificar al hombre. Mis búsquedas pasadas fueron muy vagas, no fueron prácticas, pero ahora entiendo que es sólo a través de la recepción de la obra de juicio y castigo de Dios en los últimos días que el hombre podrá ser purificado por Dios y alcanzar la salvación de forma que pueda entrar en el reino de los cielos. ¡Dios Todopoderoso es el retorno del Señor Jesús! Estoy dispuesta a aceptar la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días, a aceptar el juicio y castigo de Dios de forma que mi cáracter corrupto pueda ser cambiado pronto algún día”. Mientras ella me escuchaba decir esto, la hermana sonreía felizmente, y daba gracias a Dios continuamente.

Las palabras de Dios Todopoderoso me liberaron de los conceptos que yo tenía en mi mente, y me mostraron el camino de desechar mi carácter corrupto y de ser purificada. Siento que tengo una senda clara por la que bajar en la búsqueda de alcanzar la salvación, y mi espíritu se siente radiante y firme, como si hubiera sido liberado. Cuando miré por la ventana sentí que el cielo ese día estaba especialmente claro y soleado. Me tiré al suelo y oré a Dios: “¡Oh Dios, te doy mi agradecimiento, porque Tú me has bendecido al permitirme encontrarme contigo durante mi vida! ¡Oh Dios, creo en ti, y anhelo Tu llegada para poder recibir Tu salvación. Pero estoy ciega y soy ignorante, porque creí los rumores difundidos por los pastores y ancianos, me aferré a mis conceptos e imaginación, y casi perdí mi salvación eterna! ¡Oh Dios, soy tan ignorante e insensible! Estoy dispuesta a arrepentirme, y aprecio esta oportunidad extremadamente rara de alcanzar la salvación. ¡También estoy dispuesta a traer a Tu presencia a esos hermanos y hermanas que no se han presentado ante ti para que puedan alcanzar la salvación! ¡Amén!”.

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