¿Por qué viene Dios encarnado, y no en forma espiritual, en los últimos días?

31 Oct 2021

Desde que Dios Todopoderoso, el Salvador, expresara verdades para Su obra del juicio de los últimos días, muchos han buscado y estudiado el camino verdadero y recibido después el regreso del Salvador. Han comprobado la autoridad y el poder brutales de las palabras de Dios Todopoderoso, que son realmente la verdad, que esta es la voz del Espíritu Santo y que ninguna persona normal podría pronunciarlas. Al oír la voz de Dios, han aceptado a Dios Todopoderoso, han sido ascendidos ante el trono de Dios y han asistido al banquete del Cordero. El pueblo escogido de Dios come, bebe y saborea a diario las palabras de Dios, que cada vez le alegran más el corazón. No solo goza de la presencia de Dios, sino que recibe esclarecimiento de Sus palabras, con lo que aprende muchas verdades y entiende muchas cosas. También aprende muchísimos misterios de la Biblia, un grandísimo placer. Rebosa fe y se intensifica su amor a Dios. Muchos del pueblo escogido de Dios no temen la opresión, las detenciones y la persecución del Partido Comunista chino. Dejan atrás a su familia y sus vínculos mundanos por el deber de compartir el evangelio como testimonio de Dios. Sufren las detenciones y la persecución brutales del PCCh, pero continúan siguiendo a Dios y dando testimonio de Él con valentía y arrojo. Ni los han derrotado ni, desde luego, los han exterminado. Han dado rotundo testimonio de Dios. El evangelio del reino de Dios Todopoderoso ya se ha propagado a todos los países de la tierra y la Iglesia de Dios Todopoderoso se ha implantado en muchos de ellos. Cada vez más gente oye la voz de Dios y se vuelve hacia Dios Todopoderoso. Crece el número de personas que estudian en internet la obra de Dios Todopoderoso. Esto cumple plenamente la profecía del Señor Jesús: “Porque así como el relámpago sale del oriente y resplandece hasta el occidente, así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:27). Como dicen las palabras de Dios Todopoderoso: “Estoy llevando a cabo Mi obra por todo el universo y en el oriente se producen estruendos interminables como de truenos que sacuden a todas las naciones y denominaciones. Es Mi voz la que ha guiado a todos los hombres al presente. Hago que todos los hombres sean conquistados por Mi voz, que caigan en esta corriente y se sometan ante Mí, porque desde hace mucho tiempo he recuperado Mi gloria de toda la tierra y la he emitido nuevamente en el oriente. ¿Quién no anhela ver Mi gloria? ¿Quién no espera ansiosamente Mi regreso? ¿Quién no tiene sed de Mi reaparición? ¿Quién no suspira por Mi hermosura? ¿Quién no vendría a la luz? ¿Quién no contemplaría la riqueza de Canaán? ¿Quién no anhela el regreso del Redentor? ¿Quién no adora al que es grande en poder? Mi voz se extenderá por toda la tierra; me enfrentaré a Mi pueblo elegido y les diré más palabras. Como los poderosos truenos que sacuden las montañas y los ríos, digo Mis palabras a todo el universo y a la humanidad. Por tanto, las palabras en Mi boca se han convertido en el tesoro del hombre y todos los hombres aprecian Mis palabras. El relámpago destella desde el oriente hasta el occidente. Mis palabras son tales que el hombre se resiste a renunciar a ellas y, al mismo tiempo, las encuentra insondables, pero se regocija aún más en ellas. Todos los hombres se alegran y regocijan, celebrando Mi llegada como si acabase de venir al mundo un recién nacido. Por medio de Mi voz, traeré a todos los hombres delante de Mí. A partir de entonces, entraré formalmente a la raza de los hombres para que ellos vengan a adorarme. Con la gloria que irradio y las palabras en Mi boca, haré que todos los hombres se presenten ante Mí y vean que el relámpago destella desde el oriente, y que Yo también he descendido al ‘Monte de los Olivos’ del oriente. Verán que llevo ya mucho tiempo en la tierra, ya no como el Hijo de los judíos, sino como el Relámpago del oriente. Porque he resucitado hace mucho tiempo, me he alejado del seno de la humanidad y reaparecido luego con gloria entre los hombres. Soy Aquel que fue adorado en eras innumerables antes de ahora y también soy el infante abandonado por los israelitas en eras innumerables antes de ahora. ¡Además, soy el todo glorioso Dios Todopoderoso de la era actual! Que todos se presenten ante Mi trono y vean Mi semblante glorioso, oigan Mi voz y contemplen Mis obras. Esta es la totalidad de Mi voluntad; es el fin y el clímax de Mi plan, así como el propósito de Mi gestión: ¡que cada nación me adore, que cada lengua me reconozca, que todos los hombres depositen su fe en Mí y que todas las personas se sometan a Mí!” (‘Los siete truenos retumban: profetizan que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Como una gran luz, la palabra de Dios Todopoderoso ya se ha propagado del oriente al occidente. Los escogidos de Dios de cada país predican el evangelio, dan testimonio de Él y lo alaban gozosos por haber derrotado a Satanás y conquistado toda gloria. El Salvador, Dios Todopoderoso, apareció y comenzó a obrar antes de los desastres, y ha hecho un grupo de vencedores. Su evangelio del reino se propagó a todas las naciones y los desastres llegaron en consonancia. Vemos que la obra del juicio, que comenzó por la casa de Dios, ya era un gran éxito y que, desde entonces, Dios juzga y castiga a este mundo con toda clase de desastres. Estos desastres ayudan a expandir el evangelio del reino para salvar a más gente del pecado y de las fuerzas satánicas. Otro aspecto de esto es que, con los desastres, Dios castiga y pone fin a esta era oscura y malvada para exterminar a toda fuerza maligna opuesta a Él. Este será el fruto de la obra del juicio de Dios en los últimos días. Dios Todopoderoso, el Salvador, ha expresado muchas verdades, realizado una gran obra y sacudido el mundo, pero, en el mundo religioso, aún hay muchos engañados por el gran dragón rojo, el PCCh, y cautivos de las fuerzas de los anticristos en la religión. Se aferran a la idea de que el Señor debe descender en una nube en forma espiritual, de que no es posible que vuelva encarnado en el Hijo del hombre. Por eso están seguros de que los que no vengan en una nube son falsos, de que es falso todo testimonio de que Él es el Hijo del hombre, de que eso es pura fe en el hombre. No solo no buscan y estudian las palabras del Espíritu Santo a las iglesias ni buscan y están atentos a la voz de Dios, sino que siguen a los anticristos religiosos al juzgar, condenar y blasfemar tenazmente contra la aparición y obra de Dios Todopoderoso. Por eso no han recibido todavía al Señor, sino que han caído en los desastres, entre el llanto y el crujir de dientes, y ninguno sabe si vivirá o morirá. Muchos se preguntan una cosa. El Señor Jesús apareció en forma espiritual durante 40 días tras resucitar, así que debería volver en forma espiritual. ¿Por qué no aparece Dios Todopoderoso como Espíritu, sino como el Hijo del hombre encarnado? Muchísima gente se lo pregunta y muchos no aceptan a Dios Todopoderoso por estar encarnado, no en espíritu. ¡Qué pena! Se pierden su única oportunidad de salvación, lo que lamentarán eternamente. A continuación voy a enseñar algo sobre la cuestión de por qué aparece Dios en la carne, no en espíritu, en los últimos días.

En primer lugar, en cuanto a cómo aparece y obra el Señor en los últimos días, podemos confirmar que el Señor Jesús vuelve al mundo encarnado en el Hijo del hombre a realizar Su obra en los últimos días. Esto se basa en varias profecías de boca del propio Señor Jesús, no es algo determinado por el ser humano. Regrese al final el Señor en espíritu o encarnado en el Hijo del hombre, eso lo predestinó Dios hace mucho tiempo y el ser humano no lo decide. Los seres humanos únicamente podemos someternos, no delimitar las cosas a nuestras nociones y fantasías. De hecho, aunque la manera de aparecer predestinada por Dios no encaje en las nociones humanas, es la mejor y la de mayor sentido y provecho para nuestra salvación. No puede ser un error. No podemos abordarla en función de lo que imaginemos. Hemos de ser vírgenes prudentes, no insensatas. Solo así podemos recibir la aparición del Señor. Puede que la gente se empeñe en seguir sus delimitaciones, se niegue a aceptar otra cosa que no sea que el Señor descienda en una nube y rechace al Hijo del hombre encarnado. ¿Qué consecuencias tiene esta actitud? Sin duda, caerán en los desastres y serán castigados, lo que provocará su perdición. Si somos vírgenes prudentes, debemos hacer lo que nos exige el Señor: buscar y estar atentos a la voz de Dios para recibir al Señor, aceptarlo y someternos gozosos a Él adopte la forma que adopte, no intentar decidir por nuestra cuenta. Si no, nos convertiremos en vírgenes insensatas que caerán en el desastre entre el llanto y el crujir de dientes. ¿Y qué sucede realmente en los últimos días? ¿Vuelve Dios en forma espiritual o como Hijo del hombre? Hablemos primero de si es más fácil tratar con el Espíritu de Dios o con el Hijo del hombre. ¿Es más fácil que Él nos hable a través del Espíritu o de la carne? Muchos responderían que es más fácil para el Hijo del hombre en ambos sentidos. Correcto. Por eso Dios se hizo carne cuando apareció y obró en la Era de la Gracia. El Señor Jesús era el Hijo del hombre. Moraba entre la humanidad, comiendo, bebiendo y viviendo con nosotros. Muchos siguieron al Señor y compartieron, hablaron y se relacionaron con Él. Era algo totalmente desenfadado, sin restricciones ni limitaciones. Todos presenciaron la hermosura del Señor Jesús. Regado, sustentado y respaldado por el Señor, el pueblo pudo aprender muchas verdades. Tras expresar muchas verdades el Señor, fue crucificado en ofrenda por el pecado de la humanidad. A cualquiera sin excepción se le podían perdonar los pecados con solo aceptar al Señor Jesús como Salvador, confesar y arrepentirse ante Él. Podía gozar entonces de la paz y la alegría del perdón de los pecados, así como de la gracia otorgada por Dios. Después de que el Señor fuera crucificado, resucitara y ascendiera al cielo, cada vez empezó más gente a predicar Su evangelio, que daba testimonio de Jesucristo como Salvador, como aparición de Dios. Hace mucho que el evangelio del Señor Jesús llegó a todos los países del mundo. Eso demuestra que lo más eficaz es que Dios se haga carne en el Hijo del hombre para redimir y salvar a la humanidad. La gente no puede ver ni tocar el Espíritu de Dios, no puede relacionarse así con Él. No podemos comunicarnos con el Espíritu de Dios. Cuando Él habla, temblamos de miedo. ¿Cómo vamos a comunicarnos así? Además, es imposible que crucificaran al Espíritu de Dios. ¿Cómo podrían crucificar a algo que la gente no puede ver ni tocar, verdad? Esto nos enseña que es mejor que Dios obre como Hijo del hombre. Dios fue glorificado cuando el Señor Jesús terminó Su obra redentora de la humanidad. Esto es evidente para todos. Por los hechos de la obra del Señor Jesús, podemos asegurar que, en la obra de Dios para salvar a la humanidad, trátese de Su obra redentora o de la del juicio de los últimos días, lo más adecuado es que se encarne en el Hijo del hombre. Eso da los mejores resultados. Además, que Dios se encarne en el Hijo del hombre en los últimos días cumple plenamente las profecías del Señor Jesús: “la venida del Hijo del Hombre”, “vendrá el Hijo del Hombre”, “el Hijo del Hombre en su día”. Quienes conocen bien la Biblia ven que se han cumplido las palabras del Señor. ¿Y por qué se aferra tanta gente a nociones acerca de la aparición y obra del Hijo del hombre? ¿Por qué todavía insisten tantos en que el Señor descenderá en una nube en forma espiritual? Esto es, en realidad, de necios e ignorantes. Dios aparece y obra como Hijo del hombre, humilde y oculto, no solo porque sea lo más eficaz, sino también para que veamos Su carácter y la hermosura de Su humildad y Su ocultamiento. Dios se encuentra directamente con la humanidad como Hijo del hombre, cara a cara con nosotros, comiendo, bebiendo y viviendo con nosotros, expresando verdades que nos riegan, pastorean y salvan. ¡Este es el gran amor de Dios! ¿Por qué no lo ve la gente? Como dicen las palabras de Dios Todopoderoso: “La salvación del hombre por parte de Dios no se lleva a cabo directamente utilizando el método del Espíritu y la identidad del Espíritu, porque el hombre no puede ni tocar ni ver Su Espíritu, ni tampoco acercarse a Él. Si Él tratara de salvar al hombre directamente utilizando la perspectiva del Espíritu, el hombre sería incapaz de recibir Su salvación. Si Dios no se hubiera vestido con la forma exterior de un hombre creado, no habría forma de que el hombre recibiera esta salvación, pues el hombre no tiene forma de acercarse a Él, igual que nadie podía acercarse a la nube de Jehová. Sólo volviéndose un ser humano creado —es decir, sólo poniendo Su palabra en el cuerpo de carne en el que está a punto de convertirse— puede trabajar personalmente la palabra en todos los que le siguen. Sólo entonces puede el hombre ver y oír personalmente Su palabra, poseer su palabra y, por estos medios, llegar a ser totalmente salvo. Si Dios no se hubiera hecho carne, nadie de carne y hueso podría recibir una salvación tan grande ni se salvaría una sola persona. Si el Espíritu de Dios obrara directamente en medio de la humanidad, la humanidad entera sería fulminada o, sin una forma de entrar en contacto con Dios, Satanás se la llevaría totalmente cautiva. […] Sólo haciéndose carne puede Dios vivir junto al hombre, experimentar el sufrimiento del mundo, y vivir en un cuerpo normal de carne. Sólo de esta forma puede proveer a los hombres con el camino práctico que necesitan como seres creados. El hombre recibe la salvación plena de Dios a través de la encarnación de Dios, no directamente del cielo en respuesta a sus oraciones. Y, como el hombre es de carne y hueso, no tiene forma de ver al Espíritu de Dios y, mucho menos, de acercarse a Él. Lo único con lo que el hombre puede entrar en contacto es con la carne encarnada de Dios y sólo a través de esto es el hombre capaz de entender todos los caminos y todas las verdades y recibir la salvación plena” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “La obra que es de mayor valor para el hombre corrupto es la que le proporciona palabras exactas, metas claras que perseguir y que puede ver y tocar. Solo la obra realista y la guía oportuna son idóneas para los gustos del hombre y sólo la obra real puede salvar al hombre de su carácter corrupto y depravado. Esto solo lo puede lograr el Dios encarnado; solo el Dios encarnado puede salvar al hombre de su antiguo carácter corrupto y depravado” (‘La humanidad corrupta necesita más que nadie la salvación del Dios encarnado’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios Todopoderoso son muy claras. Solo haciéndose carne para Su obra del juicio de los últimos días puede Dios purificar y salvar plenamente a la humanidad y llevarnos a un hermoso destino. Hemos contemplado personalmente a Dios Todopoderoso entre nosotros, viviendo a nuestro lado, siempre dispuesto a enseñar la verdad y a resolver problemas prácticos. Observa la corrupción de la humanidad, escribe Sus palabras y nos provee de verdades. Disfrutamos de veras de las palabras de Dios y se libera nuestro espíritu. Cuando Dios nos enseña la verdad, podemos hacerle preguntas y Él responde pacientemente. Dios Todopoderoso vive en medio de la humanidad, nos habla y enseña. Cada palabra, cada gesto y hasta cada pensamiento nuestro son claros como el día para Dios, justo ante Sus ojos. Él puede expresar en todo momento y lugar verdades que exponen nuestro carácter satánico y nuestras nociones y fantasías sobre Él, lo que corrige los errores de nuestra fe y nuestros enfoques erróneos de búsqueda. Así nos riega y pastorea personalmente Dios en la carne, que nos enseña y sustenta cara a cara. Es una experiencia maravillosa y grata para nosotros. Dios es sumamente agradable y accesible. Apreciamos la infinidad de aspectos bellos de Dios y lo amamos de todo corazón. Cristo expresa muchas verdades y hace una grandísima obra, pero es muy humilde y oculto y nunca presume ni hace gala de ser Dios. Su trato hacia nosotros es muy distendido y cálido y nunca obliga a nadie a escucharlo. Cristo no tiene ni pizca de arrogancia ni de altivez. Las palabras de Cristo son fiables, sin mentira, fingimiento ni truco. Nos trata como a familia, pues habla, charla, con nosotros sinceramente. Esto nos resulta muy grato. Vemos que no hay corrupción en la humanidad de Cristo. Tiene una humanidad normal, una humanidad amable y santa. Cristo puede expresar en todo momento y lugar la verdad que nos alimenta, sustenta y guía. Estamos aún más seguros de que Cristo no solo tiene una humanidad normal, sino también esencia divina. Él es, verdaderamente, la aparición de Dios, el Dios práctico en la carne. Tras haber seguido a Cristo hasta ahora, sabemos que Él es la verdad, el camino y la vida. Aparte de Cristo, ninguna persona grande o famosa podría expresar la verdad y salvar a la humanidad. En la forma encarnada de Dios vemos mucho de lo que Dios tiene y es. Vemos la esencia divina de Cristo y que el carácter de Dios es santo y justo. También, lo humilde y oculto que es Dios y que Él es sumamente amable y hermoso. Esto nos acerca a Dios, a quien nos sometemos y amamos. La obra de Dios en la carne para salvar a la humanidad tiene mucho sentido. No solo acorta distancias entre Dios y el hombre, sino que también nos permite conocer y entender a Dios de forma práctica. Con la obra práctica de Dios vamos comprendiendo la verdad y entrando en la realidad, con lo que erradicamos muchas actitudes satánicas, como la arrogancia y la falsedad. Vivimos a auténtica semejanza humana y recibimos la gracia de la salvación de Dios. ¡Con la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, sentimos muy a fondo lo práctica y real que es la obra de Dios en la carne! Si no se hubiera encarnado Dios, nunca podríamos recibir de Él un riego y un sustento tan palpables, y ni mucho menos comprender y recibir la verdad, desechar el pecado y ser plenamente salvos por Dios. Eso solo puede lograrse si Dios realiza Su obra del juicio en la carne.

Así pues, ya debería tener claro todo el mundo que Dios se hace carne en los últimos días, en los que expresa la verdad y realiza Su obra del juicio exclusivamente para purificar y salvar a la humanidad. Si Dios apareciera y obrara en espíritu, nosotros, corruptos, no tendríamos ocasión de comprender y recibir la verdad ni podríamos desechar nuestra corrupción y ser salvos por Dios. No cabe la menor duda. No obstante, en el mundo religioso, muchos ven que Dios Todopoderoso ha expresado muchas verdades y reconocen que las palabras de Dios Todopoderoso tienen autoridad y poder, pero, al ser el Hijo del hombre, de apariencia normal y corriente, juzgan y condenan a Dios Todopoderoso alegando que es un hombre, no Dios. Llegan a oponerse, condenar y blasfemar frenéticamente contra la aparición y obra de Dios Todopoderoso. No podemos evitar acordarnos de hace 2000 años, cuando el Señor Jesús vino a obrar. Como el Señor Jesús tenía una apariencia normal, los fariseos lo consideraban una persona del montón y lo criticaban: “¿Este no es el nazareno?”. “¿No es el hijo del carpintero?”. Sin importar cuánta verdad expresara ni qué grandes milagros obrara, los fariseos no buscaban ni lo aceptaban. En cambio, juzgaban y condenaban al Señor Jesús porque, según ellos, echaba fuera demonios ayudado por el príncipe de los demonios, y acabaron crucificándolo, con lo que cometieron el pecado más atroz. Dios los maldijo y castigó. Dios ya ha aparecido y obrado dos veces encarnado en el Hijo del hombre. Entonces, ¿por qué la gente no lo reconoce, sino que se opone, condena y rechaza a Cristo? ¿Dónde radica su fallo? En que solamente se fija en el exterior, en que Cristo parece una persona normal. No investiga ni reconoce todas las verdades que expresa Cristo. No ve la esencia divina de Cristo, sino que lo combate y condena a raíz de sus nociones humanas. Por eso es castigada y maldecida. El Señor Jesús dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36). Quien condena y se opone al Hijo del hombre, que expresa la verdad, comete el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo y no se le perdonará ni en este mundo ni en el venidero. Las vírgenes prudentes han de aprender a buscar la verdad y a oír la voz de Dios. El Señor regresa en los últimos días como Hijo del hombre, que habla y obra. Los que lo aceptan son los que aman la verdad. Los que rechazan, se oponen y condenan al Hijo del hombre desprecian la verdad. Dios revela cómo es cada cual por medio de la aparición y obra del Hijo del hombre. Esta es la sabiduría de Dios y revela Su omnipotencia.

Para terminar, veamos un par de pasajes de las palabras de Dios.

Dios Todopoderoso dice: “Esta vez, Dios viene a hacer la obra, no en un cuerpo espiritual, sino en uno muy corriente. Además, no sólo es el cuerpo de la segunda encarnación de Dios, sino también el cuerpo a través del cual Él regresa a la carne. Es una carne muy corriente. No puedes ver nada que lo haga resaltar entre los demás, pero puedes recibir de Él las verdades que nunca antes se han oído. Esta carne insignificante es la personificación de todas las palabras de la verdad de Dios, la que emprende Su obra en los últimos días y la que expresa todo el carácter de Dios para que el hombre lo entienda. ¿No deseas enormemente ver al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente entender al Dios del cielo? ¿No deseas enormemente ver el destino de la humanidad? Él te contará todos estos secretos que ningún hombre ha sido capaz de contarte y Él te hablará también de las verdades que no entiendes. Él es tu puerta al reino y tu guía a la nueva era. Una carne tan corriente contiene muchos misterios insondables. Sus hechos pueden ser inescrutables para ti, pero el objetivo de toda la obra que Él realiza es suficiente para que veas que Él no es una simple carne como la gente cree. Porque Él representa la voluntad de Dios, así como el cuidado mostrado por Dios hacia la humanidad en los últimos días. Aunque no puedes oír Sus palabras, que parecen sacudir los cielos y la tierra, aunque no puedes ver Sus ojos como llamas de fuego, y aunque no puedes recibir la disciplina de Su vara de hierro, sí puedes oír de Sus palabras la furia de Dios y saber que Él muestra compasión por la humanidad; puedes ver Su carácter justo y Su sabiduría, y darte cuenta, además, de la preocupación que tiene por toda la humanidad. La obra de Dios en los últimos días consiste en permitirle al hombre ver al Dios del cielo vivir entre los hombres sobre la tierra y permitirles que lo conozcan, obedezcan, reverencien y amen. Por esta razón, Él ha regresado a la carne por segunda vez. Aunque lo que el hombre ve hoy es un Dios igual a él, un Dios con una nariz y dos ojos, un Dios sin nada especial, al final Él os mostrará que sin la existencia de este hombre el cielo y la tierra pasarían por un cambio tremendo; sin la existencia de este hombre, el cielo se volvería sombrío, la tierra se convertiría en caos y toda la humanidad viviría entre hambruna y plagas. Él os mostrará que, si Dios encarnado no viniera a salvaros en los últimos días, entonces Dios habría destruido a toda la humanidad hace mucho tiempo en el infierno; sin la existencia de esta carne, seríais para siempre los primeros entre los pecadores y cadáveres, eternamente. Deberíais saber que, sin la existencia de esta carne, toda la humanidad enfrentaría una calamidad inevitable y le resultaría imposible escapar del castigo más severo de Dios para la humanidad en los últimos días. Sin el nacimiento de esta carne corriente, todos vosotros estaríais en un estado en el que rogar por la vida no haría posible vivir, y orar por la muerte no haría posible morir; sin la existencia de esta carne no podríais recibir hoy la verdad y venir ante el trono de Dios. Más bien, Él os castigaría por vuestros graves pecados. ¿Sabéis que si no fuera por el retorno de Dios a la carne, ninguno tendría oportunidad de salvarse, y que si no fuera por la venida de esta carne, Dios habría acabado hace mucho la era antigua? Así, ¿podéis todavía rechazar la segunda encarnación de Dios? Ya que os podéis beneficiar tan enormemente de este hombre corriente, entonces ¿por qué no lo aceptáis de inmediato?” (‘¿Sabías que Dios ha hecho algo grande entre los hombres?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Toda la obra de Dios en los últimos días se lleva a cabo a través de este hombre corriente. Él te lo concederá todo y, además, podrá decidirlo todo sobre ti. ¿Puede un hombre así ser como vosotros creéis: un hombre tan simple como para no ser digno de mención? ¿No es suficiente Su verdad para convenceros totalmente? ¿No es el testimonio de Sus hechos suficiente para convenceros totalmente? ¿O es que la senda que os trae no es digna de que vosotros la sigáis? ¿Qué es lo que os provoca sentir aversión contra Él y que lo desechéis y lo eludáis? Él es quien expresa la verdad, quien provee la verdad y quien os da una senda por la que transitar. ¿Podría ser que vosotros aún no podéis encontrar las huellas de la obra de Dios en estas verdades? Sin la obra de Jesús, la humanidad no podría haber bajado de la cruz, pero sin la encarnación de hoy, aquellos que bajan de la cruz no podrían nunca ser elogiados por Dios ni entrar en la nueva era. Sin la venida de este hombre corriente, nunca habríais tenido la oportunidad ni habríais sido aptos para ver el rostro verdadero de Dios, porque todos vosotros sois los que deberíais haber sido destruidos hace mucho tiempo. Debido a la venida de la segunda encarnación de Dios, Él os ha perdonado y os ha mostrado misericordia. Independientemente de ello, las palabras con las que os debo dejar al final siguen siendo estas: este hombre corriente, que es Dios encarnado, es de una importancia vital para vosotros. Esta es la gran cosa que Dios ya ha llevado a cabo entre los hombres” (‘¿Sabías que Dios ha hecho algo grande entre los hombres?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

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