¿Por qué es mujer el Dios encarnado de los últimos días?

1 Oct 2021

En los últimos días ha aparecido Dios Todopoderoso encarnado para obrar y expresar muchas verdades. Estas se han publicado en internet y han conmocionado al mundo entero a medida que más y más gente estudia la aparición y obra de Dios Todopoderoso. Es evidente que la venida de Dios encarnado para expresar la verdad demuestra plenamente el poder de las palabras de Dios y Su omnipotencia. Al estudiar el camino verdadero, mucha gente comprueba que las palabras de Dios Todopoderoso tienen autoridad y poder, que son la verdad y provienen de Dios, se convence y no le quedan más dudas. Sin embargo, al oír que el Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, es mujer, muchos sacuden la cabeza y se niegan a aceptarlo. Creen que, cuando vino el Señor Jesús, era hombre, que también el Espíritu Santo dio entonces testimonio de que el Señor Jesús era un “Hijo amado” y que así lo registra también la Biblia, por lo que, cuando regrese el Señor, será un hombre a imagen del Señor Jesús judío. De ninguna manera será mujer. Por muchas verdades que exprese Dios Todopoderoso y por más grande que sea Su obra, se niegan a aceptarlo, y no digamos a buscar y estudiarlo. Este es su razonamiento: “Si Dios Todopoderoso fuera hombre, creería, pero si es mujer, digas lo que digas, no creeré jamás, pues el Señor Jesús era hombre”. Por ello, pierden la ocasión de recibir el regreso del Señor y caen en el desastre; una lástima. ¿Y son correctas las afirmaciones y opiniones de estas personas religiosas? ¿Están en consonancia con la profecía bíblica? ¿Se fundamentan en la palabra de Dios? Nada de eso, ya que ni el Señor Jesús especificó si sería hombre o mujer a Su regreso ni el Espíritu Santo dio testimonio de si el Hijo del hombre sería hombre o mujer a Su regreso. Tampoco profetiza la Biblia si Dios será hombre o mujer a Su regreso en los últimos días. Esto es demostración suficiente de que las afirmaciones y opiniones humanas no tienen fundamento bíblico y no son sino nociones y fantasías de la gente. Muchos preguntan: “¿Por qué el Dios encarnado en los últimos días es mujer en vez de hombre?”. Ahora compartiré parte de mi propio entendimiento sobre esta cuestión.

En la Biblia hay muchas profecías de la venida de Dios encarnado en el Hijo del hombre en los últimos días, pero no se especifica si el Señor será hombre o mujer a Su regreso en los últimos días. Solo se dice que “la venida del Hijo del Hombre”, “vendrá el Hijo del Hombre” y “el Hijo del Hombre en su día”. Hoy día, Dios Todopoderoso ha venido, ha expresado muchas verdades y realiza la obra del juicio en los últimos días, lo que cumple estas profecías. Sin embargo, la gente se sorprende al descubrir que el Cristo de los últimos días es mujer. Esto no encaja para nada en nuestras nociones. Al tratarse de la aparición y obra de Dios, es totalmente normal tener nociones al respecto. La gente tuvo unos malentendidos aún mayores cuando vino el Señor Jesús. No obstante, cuanta más gente tiene nociones sobre algo, más misteriosa es esa cosa. Si Dios no revela estos misterios, jamás los entenderemos. Así pues, veamos qué dice Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Si Él sólo se encarnara como varón, las personas lo definirían como tal, como el Dios de los hombres, y nunca creerían que es el Dios de las mujeres. Entonces, los hombres creerían que Dios es del mismo género que los hombres, que Él es la cabeza de los hombres; ¿y qué hay de las mujeres? Esto es injusto; ¿no es un trato preferencial? Si fuera el caso, todos aquellos a quienes Dios salvó serían hombres como Él, y no habría salvación para las mujeres. Cuando Dios creó a la humanidad, creó a Adán y a Eva. No sólo creó a Adán, sino que hizo tanto al varón como a la mujer a Su imagen. Dios no es sólo el Dios de los hombres, también lo es de las mujeres” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Cada etapa de la obra realizada por Dios tiene su propio sentido práctico. En aquel entonces, cuando Jesús vino, lo hizo en forma de varón, y cuando Dios viene esta vez, toma la forma de mujer. A partir de esto se puede ver que la creación de Dios de ambos el varón y la mujer puede ser útil para Su obra y que con Él no hay distinción de género. Cuando Su Espíritu viene, Él puede adoptar cualquier carne que desee y esa carne puede representarlo. Sea varón o mujer, puede representar a Dios mientras sea Su carne encarnada” (‘Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación’ en “La Palabra manifestada en carne”). Con las palabras de Dios Todopoderoso, entendemos que la encarnación de Dios, sea hombre o mujer, es trascendental. Hay verdad que buscar en ella y puede ayudarnos a comprender la voluntad de Dios y a conocer Su carácter. Si Dios encarnado siempre fuera hombre, ¿cuál sería la consecuencia? La gente definiría a Dios como eternamente hombre, nunca mujer, las mujeres sufrirían discriminación y no podrían vivir como miembros plenos de la sociedad. ¿Sería justo para las mujeres? Dios es un Dios justo e hizo al hombre y a la mujer, así que se convirtió en hombre en Su primera encarnación, y en los últimos días se ha encarnado en una mujer. Esto es muy trascendental, algo por lo que toda mujer debería alegrarse y congratularse y dejar de tener nociones. Si, de todos modos, una mujer es capaz de rechazar y discriminar a Dios encarnado en una mujer, ¡da muchísima lástima! En realidad da igual que la encarnación de Dios sea hombre o mujer. Lo que importa es que pueda expresar la verdad y realizar la obra de salvación. La gente no debería creer que Dios encarnado solo puede realizar la obra de Dios si es hombre y que no puede hacerla si es mujer. Pensar así es de retrógrados e ignorantes. En la actualidad, todos hemos visto que las mujeres pueden hacer lo mismo que los hombres. Por ejemplo, los hombres pueden pilotar aviones; las mujeres, también. Los hombres pueden ser astronautas; las mujeres, también. Los hombres pueden ser presidentes; las mujeres, también. Los hombres pueden dirigir empresas y tener una profesión, y las mujeres también pueden hacerlo. La realidad demuestra que las mujeres no son menos capaces que los hombres. Entonces, ¿por qué Dios encarnado solamente puede ser hombre, y no mujer? Fíjate en Dios Todopoderoso, que ha expresado tantas verdades y llevado a cabo tanta obra. ¿Que sea mujer ha impedido en algo la obra de Dios? La obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días es mucho mayor que la obra realizada por el Señor Jesús. Dios Todopoderoso ha expresado más verdades, y más profundas, que el Señor Jesús. Si los hechos son evidentes para todos, ¿por qué no los admite la gente? ¿Cuántas mujeres padecen opresión, discriminación y sufrimiento en el mundo actual? Han de tener un estatus igual a los hombres y, más aún, necesitan la salvación y la libertad. ¿Quién puede salvar a nuestras compañeras? Hoy ha venido Dios Todopoderoso y ha expresado la verdad para juzgar este malvado mundo y a esta humanidad tan corrompida. Muchas mujeres han visto que Dios Todopoderoso encarnado es mujer, que puede expresar la verdad y realiza la obra del juicio en los últimos días, por lo que se sienten orgullosas de ser mujeres. Van con la cabeza muy alta, han obtenido una sensación de libertad y liberación y todas honran y alaban a Dios Todopoderoso. Que Dios viniera encarnado como mujer demuestra Su carácter justo. Solo Dios ama sinceramente a la humanidad y solo Él puede tratar a la gente de forma justa. ¡Cuán amable es Dios! Examinemos ahora otra cuestión. El Señor Jesús fue hombre y capaz de soportar los pecados de la gente y concluyó la obra de redención con Su crucifixión. Si el Señor Jesús hubiera venido como mujer, ¿habría podido concluir la obra de redención con Su crucifixión? Sin duda, habría podido. La encarnación de Dios implica que el Espíritu de Dios se pone una envoltura humana y que, sea esta envoltura de hombre o de mujer, se trata del propio Dios. Expresa la verdad y realiza una obra, todo ello llevado a cabo y controlado por el Espíritu de Dios. Por tanto, sea de hombre o de mujer la carne de la encarnación de Dios, es apta para representar la identidad de Dios y realizar la obra del propio Dios, y, al final, concluirá la obra y Dios recibirá gloria. Como dice Dios Todopoderoso, “Si Jesús hubiera aparecido como mujer cuando vino —en otras palabras, si el Espíritu Santo hubiera concebido una niña, y no un niño— esa etapa de la obra se habría completado de todas formas. Si esto hubiera ocurrido, la etapa actual de la obra la hubiera tenido que completar un varón, pero de todas maneras la obra se habría completado. La obra llevada a cabo en cada etapa tiene su significado; ninguna de las dos etapas de la obra se repite ni entra en conflicto con la otra” (‘Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación’ en “La Palabra manifestada en carne”). Esto significa que da igual que la carne de la encarnación sea de hombre o de mujer. Mientras pueda expresar la verdad y concluir la obra que Dios quiere llevar a cabo, así como purificar y salvar a la humanidad, se trata de Dios encarnado. Si la gente cree que Dios encarnado solo puede ser hombre, no mujer, ¿esto no es, sencillamente, producto de sus definiciones, nociones y fantasías? ¿Acaso cree que Dios hizo al hombre y no a la mujer? Como Dios encarnado es mujer, por muchas verdades que exprese o más grande que sea Su obra, la gente no lo reconoce ni acepta. ¿Esto no se debe, sencillamente, a que la gente niega y discrimina a las mujeres? ¿No es esta una de las actitudes corruptas de la humanidad? La gente no tiene derecho a elegir cómo aparece y obra Dios. Siempre y cuando sea la encarnación de Dios, exprese la verdad y realice la obra de Dios, sea Su carne de hombre o de mujer, la gente debe aceptar y obedecer. Este es el cauce razonable y prudente. Dios es omnipotente e infinitamente sabio y Sus ideas van más allá de las humanas. ¿Qué esperanza tienen los seres humanos de comprender Su obra? Desde la Antigüedad hasta el presente, cada etapa de la obra de Dios ha superado y contrariado las nociones humanas. Cuando el Señor Jesús apareció y obró, Su apariencia, nacimiento y familia desentonaban mucho de las nociones humanas. Por eso no admitían los fariseos que Él era el Mesías profetizado en la Escritura y acabaron crucificándolo, con lo que cometieron un pecado atroz por el que Dios los castigó y maldijo. Fue una lección que hace pensar y se pagó con sangre. Así, todo lo relacionado con la aparición y obra de Dios es un importante suceso y un misterio. Si la gente no busca la verdad y se empeña en aferrarse a sus nociones, juzga y decide tan a la ligera, es muy probable que ofenda el carácter de Dios. Si Dios te rechaza y elimina y pierdes Su salvación, nunca tendrás un pesar mayor.

Actualmente, aún hay infinidad de personas que se niegan a aceptar la aparición y obra de Dios Todopoderoso en los últimos días por ser mujer e incluso, pese a saber que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, no lo aceptan. ¿Qué problema hay aquí? ¿Por qué son tan firmes las nociones de estas personas? ¿Por qué no valoran la verdad y la expresión de la verdad por encima de todo? Como personas, integrantes de la humanidad, seres creados, deberíamos dar un trato razonable a Dios y Su obra. Si tenemos claro que Dios Todopoderoso es Dios encarnado y que las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son la verdad, pero seguimos aferrados a nuestras nociones y negándonos a aceptarlo por ser mujer, es un gravísimo problema. Es negar y oponerse a Dios. Negarse a reconocer a Dios encarnado o la verdad que expresa también va más allá de un mero problema de nociones y fantasías. Te convierte en un anticristo, enemigo de Dios, ¡y alguien que debe ser maldecido! Tal como afirma la Escritura, “Pues muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo” (2 Juan 1:7). “Todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo” (1 Juan 4:3). Por tanto, podemos estar seguros de que quien no acepte el regreso del Hijo del hombre y quien no admita el regreso de Dios encarnado es un anticristo. ¿Crees que Dios salvará a los anticristos cuando regrese? De ninguna manera. ¿Y qué final tienen los anticristos? ¿Qué hacen mal los anticristos? No solo se oponen a una persona; se oponen al Cristo de los últimos días, el propio Dios. ¿Cuál es la esencia de condenar y juzgar a Dios Todopoderoso? El pecado de blasfemar contra el Espíritu Santo.

Nunca será perdonado este pecado, ni ahora ni en el futuro. Mucha gente de hoy en día cree en Dios, pero no conoce Su obra ni sabe qué es el Hijo del hombre, qué es la encarnación ni quién es el único Dios verdadero. De este modo es fácil oponerse a Dios encarnado. Por consiguiente, nunca debemos definir la obra de Dios según nuestras nociones y fantasías. Por el contrario, debemos buscar la verdad y desechar nuestras nociones. Esta es la única vía para recibir las bendiciones de Dios. La trascendencia de la obra durante las dos encarnaciones de Dios es amplia y profunda. Esto es lo declarado por Dios Todopoderoso: “Dios no es sólo el Espíritu Santo, el Espíritu, el Espíritu siete veces intensificado, o el Espíritu que todo lo engloba, sino también es un ser humano, un humano normal, un humano excepcionalmente común. No es sólo varón, sino también mujer. Son parecidos en que ambos nacieron de humanos, y distintos en que uno fue concebido por el Espíritu Santo y el otro nació de un humano, aunque derivado directamente del Espíritu. Son parecidos en que ambas carnes encarnadas de Dios llevan a cabo la obra de Dios el Padre, y distintos en que uno hizo la obra de redención mientras el otro hizo la de conquista. Ambos representan a Dios el Padre, pero uno es el Redentor lleno de gracia y misericordia, y el otro es el Dios de la justicia lleno de ira y juicio. Uno es el Comandante Supremo que lanzó la obra de redención, mientras el otro es el Dios justo que cumple la obra de conquista. Uno es el Principio, el otro el Final. Uno es carne sin pecado, mientras el otro es carne que completa la redención, que continúa la obra y que nunca es pecaminoso. Ambos son el mismo Espíritu, pero moran en carnes diferentes y nacieron en lugares diferentes, y están separados por varios miles de años. Sin embargo, toda Su obra es mutuamente complementaria, nunca conflictiva, y se puede hablar de ellas en el mismo contexto. Ambos son personas, pero uno fue un bebé varón y el otro una niña recién nacida” (‘¿Cuál es tu entendimiento de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”). En las palabras de Dios Todopoderoso vemos que, cuando Dios viene encarnado a realizar la obra de salvación de la humanidad, da igual que Dios sea hombre o mujer, la familia de la que provenga o Su aspecto. Nada de esto es importante. Lo más importante es que pueda realizar la obra de Dios, llevar a cabo Su voluntad y darle gloria. Hace 2000 años, el Señor Jesús nació en un pesebre, en el seno de una familia muy normal de Judea. El pueblo tenía nociones al respecto. Todos juzgaron al Señor Jesús por ser el hijo de un carpintero de Nazaret y, por tal motivo, se negaron a aceptar Su obra. En consecuencia, Dios los maldijo y perdieron la salvación. En los últimos días ha llegado Dios Todopoderoso. Nació en una familia normal y tiene aspecto asiático. Por fuera parece una persona normal, pero expresa muchas verdades, realiza la obra del juicio en los últimos días, conquista a la gente y forma un grupo de vencedores. Dios Todopoderoso ha realizado una obra tan poderosa que ha conmocionado al mundo entero y, además, ha acabado con milenios de corrupción de la humanidad a manos de Satanás e iniciado una nueva era. ¿Qué hace a la gente apta para tener nociones acerca de la venida de Dios encarnado en una mujer? Esa gente es demasiado arrogante e irracional. En la actualidad, el evangelio del reino de Dios Todopoderoso se predica por todo el mundo. Los pasos de la obra de Dios son enormes, potentes e imparables y la palabra de Dios todo lo alcanza. Revela plenamente el carácter justo, la omnipotencia y la sabiduría de Dios. Como dice Dios Todopoderoso: “Toda la obra de Dios en los últimos días se lleva a cabo a través de este hombre corriente. Él te lo concederá todo y, además, podrá decidirlo todo sobre ti. ¿Puede un hombre así ser como vosotros creéis: un hombre tan simple como para no ser digno de mención? ¿No es suficiente Su verdad para convenceros totalmente? ¿No es el testimonio de Sus hechos suficiente para convenceros totalmente? ¿O es que la senda que os trae no es digna de que vosotros la sigáis? ¿Qué es lo que os provoca sentir aversión contra Él y que lo desechéis y lo eludáis? Él es quien expresa la verdad, quien provee la verdad y quien os da una senda por la que transitar. ¿Podría ser que vosotros aún no podéis encontrar las huellas de la obra de Dios en estas verdades? Sin la obra de Jesús, la humanidad no podría haber bajado de la cruz, pero sin la encarnación de hoy, aquellos que bajan de la cruz no podrían nunca ser elogiados por Dios ni entrar en la nueva era. Sin la venida de este hombre corriente, nunca habríais tenido la oportunidad ni habríais sido aptos para ver el rostro verdadero de Dios, porque todos vosotros sois los que deberíais haber sido destruidos hace mucho tiempo. Debido a la venida de la segunda encarnación de Dios, Él os ha perdonado y os ha mostrado misericordia. Independientemente de ello, las palabras con las que os debo dejar al final siguen siendo estas: este hombre corriente, que es Dios encarnado, es de una importancia vital para vosotros. Esta es la gran cosa que Dios ya ha llevado a cabo entre los hombres” (‘¿Sabías que Dios ha hecho algo grande entre los hombres?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El hecho al que habéis llegado hoy es gracias a esta carne. Tenéis la oportunidad de sobrevivir porque Dios vive en la carne. Toda esta buena fortuna se ha obtenido gracias a este hombre corriente. Y no solo esto, sino que, al final, toda nación adorará a este hombre corriente, y dará gracias y obedecerá a este hombre insignificante, porque es la verdad, la vida y el camino que Él trajo lo que ha salvado a la humanidad, lo que ha mitigado el conflicto entre el hombre y Dios, lo que ha acortado la distancia entre ellos y lo que ha abierto una conexión entre los pensamientos de Dios y los del hombre. Él es también quien ha traído una gloria aún mayor a Dios. ¿Acaso no es tal hombre corriente digno de tu confianza y adoración? ¿No es apta esa carne común y corriente para ser llamada Cristo? ¿No puede ser ese hombre corriente la expresión de Dios entre los hombres? ¿No es ese hombre, que ayuda a la humanidad a ser perdonada del desastre, digno de vuestro amor y de que vosotros lo conservéis? Si rechazáis las verdades pronunciadas por Su boca y también detestáis Su existencia entre vosotros, ¿qué sucederá con vosotros al final?” (‘¿Sabías que Dios ha hecho algo grande entre los hombres?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En la Era del Reino, Dios usa las palabras para iniciar la nueva era, para cambiar los medios por los cuales Él obra y para llevar a cabo la obra de la era entera. Este es el principio por el cual Dios obra en la Era de la Palabra. Él se hizo carne para hablar desde diferentes perspectivas, de modo que el hombre pudiera ver realmente a Dios —quien es la Palabra manifestada en la carne—, y para que pudiera contemplar Su sabiduría y Su maravilla. Este tipo de obra se realiza para lograr mejor los objetivos de conquistar al hombre, perfeccionarlo y descartarlo, que es el verdadero significado del uso de las palabras para obrar en la Era de la Palabra. A través de estas palabras, las personas llegan a conocer la obra de Dios, Su carácter, la sustancia del hombre y aquello en lo que el hombre debe entrar. A través de las palabras, la obra que Dios desea llevar a cabo en la Era de la Palabra fructifica en su totalidad. A través estas palabras, las personas son expuestas, descartadas y probadas. Las personas han visto las palabras de Dios, han oído estas palabras y han reconocido su existencia. Como resultado, han llegado a creer en la existencia de Dios, en Su omnipotencia y sabiduría, así como en el amor de Dios por el hombre y Su deseo de salvarlo. El término ‘palabras’ puede ser sencillo y corriente, pero las palabras procedentes de la boca del Dios encarnado sacuden el universo, transforman el corazón de las personas, transforman sus nociones y su antiguo carácter, y la apariencia que el mundo entero solía tener. A lo largo de las eras, solo el Dios de la actualidad ha obrado de esta manera, y solo Él habla así y viene a salvar al hombre de ese modo. A partir de este momento, el hombre vive bajo la guía de las palabras de Dios, y es pastoreado y provisto por Sus palabras. La gente vive en el mundo de las palabras de Dios, entre las maldiciones y bendiciones de Sus palabras, y hay incluso más personas que han llegado a vivir bajo el juicio y el castigo de las mismas. Todas estas palabras y esta obra son en aras de la salvación del hombre, en aras del cumplimiento de la voluntad de Dios y en aras de cambiar el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo utilizando palabras, guía a las personas en todo el universo utilizando palabras, y las conquista y las salva utilizando palabras. Al final, Él utilizará palabras para llevar a la totalidad del mundo antiguo a su fin, completando, así, todo Su plan de gestión” (‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador con amor y aprecio. Hoy, sin embargo, ya no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que surge del extremo de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que se le aparece al hombre en los últimos días, pero que está oculto entre los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama abrasadora, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, y que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad. Y todos verán que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero que en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que incineran todas las cosas, así como el Sol de la justicia que revela todas las cosas. Esta es Mi obra en los últimos días. Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, el sol ardiente, la llama abrasadora, y que todos puedan adorarme, al único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy solo el Dios de los israelitas ni soy solo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares” (‘El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

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