¿Es lo mismo seguir a los líderes religiosos que a Dios?

23 Nov 2021

Hace 2000 años, nuestro Salvador, el Señor Jesús, vino a realizar la obra redentora y los sumos sacerdotes, los escribas y los fariseos de la fe judía lo condenaron frenéticamente. Como casi todos los judaicos idolatraban a sus líderes religiosos, se unieron a esos anticristos para condenar y rechazar al Señor Jesús y al final estuvieron implicados en Su crucifixión. Fue un pecado tremendo que les valió la condena y el castigo de Dios, la perdición de la nación de Israel durante 2000 años. El Señor Jesús ha regresado en los últimos días como Dios Todopoderoso encarnado, que expresa verdades y realiza la obra del juicio que purifica y salva plenamente a la humanidad. También Él se enfrenta a la condena y oposición enloquecidas de los líderes religiosos. Estos cierran sus iglesias para impedir que los creyentes estudien el camino verdadero, con lo que a muchos les da miedo estudiarlo y aceptarlo aunque tengan claro que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, que son poderosas, autorizadas y vienen de Dios. Por eso muchos van a perder la ocasión de recibir al Señor y a caer en los desastres. ¿En qué se han equivocado a la hora de recibir al Señor? ¡En que adulan a sus líderes religiosos! Creen que Dios instituyó a los líderes religiosos, los utiliza y que obedecerlos a ellos es obedecer a Dios, así que les siguen totalmente el juego y se someten a sus palabras como si vinieran de Dios. Muchos también creen que, ciertamente, el Señor Jesús avisará primero al clero de Su regreso, por lo que, si no lo saben a través de ellos, es que Él no ha regresado. Entonces ni siquiera intentan estudiar la obra de Dios Todopoderoso, sino que, obedientes a los líderes religiosos, lo condenan. Por eso van a caer en los desastres, con lo que perderán la ocasión de ser arrebatados. ¿Quién tiene la culpa de esto? No hay una respuesta sencilla. Los fariseos que hace mucho tiempo se opusieron y condenaron al Señor Jesús fueron condenados por Dios, y muchos del mundo religioso actual no han aprendido de ellos esa dolorosa lección. Al idolatrar ciegamente a su clero, le siguen el juego y condenan el regreso del Señor Jesús, con lo que crucifican a Dios una vez más. ¡Menuda vergüenza! Entonces, ¿los líderes religiosos han sido instituidos realmente por Dios? ¿Someterse a ellos es lo mismo que seguir a Dios? Es urgente aclararse con esto.

Muchos creyentes piensan que los líderes religiosos, el clero, como el papa, los obispos, pastores y ancianos, son nombrados y utilizados por el Señor Jesús y tienen autoridad para guiar a los creyentes, por lo que obedecerlos a ellos es obedecer a Dios. ¿Qué fundamento tiene esta creencia? ¿Dijo alguna vez el Señor Jesús que Dios instituyera a todos los líderes religiosos? No. ¿Tienen el testimonio del Espíritu Santo o prueba de Su obra? No. Esto significa que esta idea es una mera noción humana. Pensémoslo. Esta idea humana de que Dios instituye a todos los líderes religiosos, ¿podría ser cierta también respecto a los sumos sacerdotes, escribas y fariseos judíos que se opusieron y condenaron al Señor Jesús? ¿También era sometimiento a Dios seguirles el juego para crucificar al Señor Jesús? Obviamente, ¡esta es una idea absurda sobre el clero! En la Biblia también vemos que, en la obra de Dios en cada era, Él nombra a gente que lo ayude con ella. Dios se lo pide personalmente y da testimonio de todos ellos, como indican Sus palabras. Nunca los nombran ni los forman otros seres humanos. Recuerda la Era de la Ley, cuando Dios utilizó a Moisés para sacar a los israelitas de Egipto. Las propias palabras de Jehová Dios dieron testimonio de esto. Dijo Jehová Dios a Moisés: “Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” (Éxodo 3:9-10). En la Era de la Gracia, el Señor Jesús utilizó a Pedro para pastorear las iglesias y también dio testimonio de él. El Señor Jesús le dijo: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? […] Apacienta mis ovejas” (Juan 21:17). “Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos” (Mateo 16:18-19). Dios instituye personalmente y da testimonio de la gente que utiliza en cada era y la obra del Espíritu Santo lo confirma. En las Eras de la Ley y de la Gracia, en ocasiones, Dios instauraba y daba testimonio de aquellos a quienes utilizaba. Otras veces empleaba otros métodos. Si Su nombramiento no era directo, lo revelaba a través de los profetas o había una prueba de la obra del Espíritu Santo. Es innegable. En el mundo religioso actual, ¿quién les ha dado el puesto al papa, a los obispos, curas, pastores y ancianos? ¿Hay prueba de las palabras de Dios o de la obra del Espíritu Santo? ¿Ha dado testimonio de ellos el Espíritu? ¡Poco o ninguno! De hecho, en general, todos esos líderes religiosos de las iglesias se han graduado del seminario y de la facultad de Teología y tienen el grado de Teología. Título en mano, se les asigna a las iglesias para que guíen a los creyentes. Algunos son hábiles y elocuentes y aprenden bien su labor, por lo que los líderes superiores los nombran o recomiendan y ellos escalan posiciones. Así consigue su puesto casi todo el clero del mundo religioso, pero a la mayoría le falta la obra del Espíritu Santo. Puede que un pequeño porcentaje de ellos tenga la obra del Espíritu Santo, pero no Su testimonio. Por eso podemos estar seguros de que no son la gente de la que Dios da testimonio o a la que usa. Es muy evidente que otros los promueven y eligen; entonces, ¿por qué insisten en que los instituye Dios? ¿No contradice eso la realidad? ¿No mienten y dan testimonio de sí mismos descaradamente? ¿Qué consecuencias tiene esto? ¿Eso no es engañar y perjudicar a los creyentes? Algunos líderes religiosos hasta citan la exhortación del Señor Jesús a Pedro para afirmar sin pudor que la autoridad otorgada por el Señor Jesús a Pedro se le confiere al papa, por lo que el papa está facultado por Dios y puede representar al Señor Jesús; y como los curas obedecen al papa, también Dios los faculta a ellos y pueden perdonar los pecados. ¿No es absurdo? ¿Alguna vez le dijo el Señor Jesús a Pedro que legara la autoridad que Él le había otorgado a generaciones posteriores del clero? ¡Jamás dijo eso el Señor Jesús! ¿Alguna vez trasmitió Pedro algo así? ¡Claro que no! No hay nada de eso escrito en la Biblia. Además, la realidad es que en esa época no había papa ni sacerdotes. Por tanto, los líderes religiosos que se proclaman facultados por Dios y que pueden representar al Señor Jesús fingen ser Dios y están engañando a la gente, ¿cierto? ¿No están adorando ídolos aquellos que los obedecen y se humillan ante ellos? ¿Eso no es trabajar contra Dios? Muchos no lo entienden y continúan idolatrando ciegamente a sus líderes porque creen que Dios los instauró. ¿Ves lo necio e ignorante que es esto? ¿En qué se diferencia de la adoración de los incrédulos a los ídolos? Si eres creyente y no obedeces la palabra de Dios, si idolatras y te arrodillas ante otros seres humanos para confesar tus pecados como si fueran Dios, ¿no estás despreciando y blasfemando contra Dios? ¿Puede salvar Dios a quienes cometen esta necedad? Probablemente no. Los que cometen esta necedad no pueden recibir la aprobación de Dios.

Hemos de tener claro que el nombramiento de alguien por parte de Dios no es casual ni arbitrario. Tiene que haber una prueba. Hubo prueba del nombramiento de Moisés por parte de Dios y al menos los israelitas la conocían. También el nombramiento de Pedro por parte del Señor Jesús fue real, conocido por los apóstoles. Así pues, ha de fundamentarse la afirmación de que Dios ha instaurado a alguien. Ningún ser humano lo puede afirmar arbitrariamente. Asimismo, observamos que todo aquel instaurado por Dios tiene la guía y la confirmación del Espíritu Santo. Su labor puede llevar a cabo la voluntad de Dios y logrará resultados muy evidentes. Puede llevar a cabo la comisión de Dios. Veamos qué manifiesta Dios Todopoderoso. “En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría hacer su obra en su lugar, esta es la cooperación humana la que es indispensable junto a la obra divina. La obra que llevan a cabo otros obreros o apóstoles, mientras tanto, no es sino el medio de transporte e implementación de los muchos aspectos de los arreglos para las iglesias durante cada periodo, o bien la obra de alguna simple provisión de vida con el fin de mantener la vida de la iglesia. A estos obreros y apóstoles Dios no los designa, mucho menos se les puede calificar como los que son usados por el Espíritu Santo. Son seleccionados de entre las iglesias y, después de que han sido entrenados y cultivados por un tiempo, los que son aptos quedan, mientras que los que no son aptos son enviados de regreso al lugar de donde vinieron. Como estas personas son seleccionadas de entre las iglesias, algunos muestran quiénes realmente son después de volverse líderes y otros incluso hacen muchas cosas malas y terminan siendo eliminados. El hombre que Dios usa, por otro lado, es alguien que Dios ha preparado y que posee un cierto calibre y que tiene humanidad. El Espíritu Santo lo ha preparado y lo ha perfeccionado de antemano, y el Espíritu Santo lo guía por completo y, sobre todo cuando se trata de su obra, el Espíritu Santo lo dirige y le gobierna, como resultado de esto no hay desviación en la senda de guiar a los escogidos de Dios porque Dios ciertamente se hace responsable de Su propia obra y Dios hace Su propia obra en todo momento” (‘Acerca del uso que Dios hace del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Según las palabras de Dios Todopoderoso, Dios prepara con mucha antelación a aquellos a quienes nombra y utiliza para Su obra, que son aquellos a quienes Él encumbra para guiar a Su pueblo escogido. Su labor y sus sermones son fruto exclusivo de la provisión y guía del Espíritu Santo y quien no haya sido nombrado personalmente por Dios no puede sustituirlos. Moisés, en la Era de la Ley, y Pedro, en la Era de la Gracia, se atenían estrictamente a las palabras y exigencias de Dios para guiar a Sus escogidos y Dios siempre estaba con ellos para guiarlos a cada paso. Dios nunca utiliza a la persona equivocada ni a nadie que trabaje contra Él. Siempre se responsabiliza de Su obra. Aquellos a quienes usa Dios reciben constante esclarecimiento del Espíritu Santo en su labor y sus palabras y saben transmitir un entendimiento puro de las palabras de Dios para que Su pueblo escogido comprenda Sus declaraciones, Su voluntad y Sus exigencias. Siempre saben utilizar la verdad para ayudar al pueblo escogido de Dios con sus conflictos prácticos de entrada en la realidad de las palabras de Dios y en el camino correcto de la fe. Cuando el pueblo escogido de Dios acepta y se somete al pastoreo de aquellos utilizados por Dios, puede recibir auténtico sustento de vida, ir comprendiendo más la verdad, conocer mejor la obra y el carácter de Dios y expandir su fe y su amor por Él. Por eso los apoyan los escogidos de Dios que saben dentro de sí que esas personas son instauradas por Dios y siguen Su corazón. Cuando aceptamos y nos sometemos a su liderazgo, seguimos y nos sometemos a Dios y esto concuerda con Su voluntad. Dios instaura a aquellos a quienes utiliza para que guíen a Sus escogidos para que experimenten Su obra y lo sigan, y su labor y sus sermones son fruto exclusivo de la dirección y el esclarecimiento del Espíritu Santo. Aceptar y someterse a su liderazgo es, en realidad, someterse a Dios. Oponerse a ellos es oponerse a Dios y, en consecuencia, Dios nos denunciará y eliminará, o puede que hasta nos maldiga y castigue. Igual que cuando Moisés sacó a los israelitas de Egipto y la banda de Coré y Datán, que lo combatió, fue castigada por Dios. Es un hecho evidente.

Echemos un vistazo a los líderes religiosos actuales: el papa, los obispos y los sacerdotes del catolicismo y los pastores, ancianos y demás clero del cristianismo. ¿Los ha instaurado Dios? ¿Ha hablado Dios en su apoyo? ¿Tienen prueba de la obra del Espíritu Santo? ¿Tienen prueba de los frutos de su labor? Nada de eso. Esto demuestra que los eligieron seres humanos y no los nombró Dios. Dado que hemos comprobado que fueron promovidos en los seminarios y nombrados por instituciones religiosas oficiales, sabemos que hay que ser muy cautos. La mayoría no creen en la verdad ni tiene fe sincera en Dios. Creen en la teología, en su posición y su cargo, en lo que ganan con ello. Por muy elevado que sea su conocimiento bíblico o muy buenos que sean sus sermones, no tienen la obra y guía del Espíritu Santo ni Su esclarecimiento. Esto nos indica que son falsos pastores, incrédulos, y Dios no los reconoce. Entonces, ¿no es una tremenda necedad idolatrarlos y seguirlos? Además de carecer del testimonio de las palabras de Dios y de una prueba del Espíritu Santo, hay una evidencia clave que puede ayudarnos a verlos tal como son. Dios Todopoderoso ha expresado muchas verdades que revelan abiertamente el verdadero rostro de la gente, si esta ama la verdad o no, si reconoce la verdad o no, si acepta la verdad o no y si detesta y rechaza la verdad. Todo está revelado. Los que admiten que las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad, que Él es Dios en la carne, son los que aman la verdad y tienen la aprobación de Dios. Son las vírgenes prudentes, que oyen la voz de Dios y son arrebatadas ante Su trono. Si alguien ve que Dios Todopoderoso ha expresado tantas verdades, pero sigue oponiéndose a la aparición y obra de Dios, condenándola y negándola, esto significa que desprecia la verdad y que es un anticristo que se opone y condena a Dios. Ya ha caído en los desastres y es susceptible de ser castigado por Dios. No solo los líderes católicos y cristianos, sino los líderes y personalidades de toda denominación, sin apenas excepciones, trabajan contra Dios Todopoderoso. El mundo religioso está en las garras de esta mafia de anticristos. Esta es una realidad conocida e innegable. Así pues, si sabemos que estos obispos, curas, pastores y ancianos forman parte de una mafia de anticristos que se oponen a la obra de Dios Todopoderoso y la condenan, ¿cómo hemos de enfocarlo? Debemos rechazarlos, maldecirlos y liberarnos de sus restricciones. Es lo prudente. Si continuamos dependiendo de ellos para hallar el camino verdadero, esperando que nos digan qué está bien y qué mal, ¡esa es una tremenda necedad propia de ciegos e ignorantes! Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán. Esto cumple estos versículos bíblicos: “Los necios mueren por falta de entendimiento” (Proverbios 10:21). “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).

Está muy claro que los líderes católicos y cristianos, junto con los de las demás denominaciones, condenan abiertamente a Dios Todopoderoso. Para mantener su estatus y su salario, tienen a los creyentes férreamente entre sus manos, se hacen con su dinero y se alimentan de ellos como parásitos, como demonios de festín con sus cadáveres. Estos anticristos difunden toda clase de mentiras malvadas para conservar su posición y su medio de vida, alegando que es falsa toda noticia de la venida del Señor, que el Señor Jesús ha de venir, por supuesto, en una nube, que aceptar la segunda encarnación del Señor es aceptar a un falso Cristo. Mienten para extraviar a la gente y hacen todo lo posible por impedir que los creyentes estudien el camino verdadero. Llegan a aliarse con el PCCh para detener y perseguir a quienes prediquen el evangelio del reino. ¿En qué se diferencian estos líderes religiosos de los fariseos que se opusieron al Señor Jesús en Su día? ¿No son todos ellos gente que crucifica a Dios? ¿No son unos falsos pastores y anticristos que descarrían y echan a perder a la gente? Recuerda las palabras de condena del Señor Jesús a los fariseos: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13). “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:15). Vemos que la mayoría de los líderes religiosos actuales no se diferencian en nada de los fariseos que se oponían frenéticamente al Señor Jesús y obstaculizaban a los creyentes. Todos odian a Dios, trabajan contra Él y son los demonios del anticristo de los últimos días.

He aquí otros pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Mira a los líderes de cada denominación: son todos arrogantes y santurrones y sus interpretaciones de la Biblia carecen de contexto y están guiadas por sus propias imaginaciones. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían las personas? Después de todo, poseen cierto conocimiento y pueden predicar sobre cierta doctrina o saben cómo convencer a los demás y cómo usar algunos artificios. Los usan para llevar a las personas ante ellos y engañarlas. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero, en realidad, siguen a sus líderes. Cuando se encuentran con alguien que predica el camino verdadero, algunos de ellos dicen: ‘Tenemos que consultarle a nuestro líder respecto a nuestra creencia’. Un ser humano es el medio de su fe en Dios. ¿No es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes? ¿Acaso no se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos para que las personas acepten el camino verdadero?” (‘Solo buscar la verdad es creer verdaderamente en Dios’ en “Registro de las charlas de Cristo de los últimos días”).

Hay algunos que leen la Biblia en grandes iglesias y la recitan todo el día, pero ninguno de ellos entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno de ellos es capaz de conocer a Dios y mucho menos es conforme a la voluntad de Dios. Son todos personas inútiles y viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Se oponen deliberadamente a Él mientras llevan Su estandarte. Afirman tener fe en Dios, pero aun así comen la carne y beben la sangre del hombre. Todas esas personas son diablos que devoran el alma del hombre, demonio jefes que estorban a aquellos que tratan de entrar en la senda correcta y obstáculos que amenazan a los que buscan a Dios. Pueden parecer de ‘buena constitución’, pero ¿cómo van a saber sus seguidores que no son más que anticristos que llevan a la gente a levantarse contra Dios? ¿Cómo van a saber sus seguidores que son diablos vivientes dedicados a devorar a las almas humanas?” (‘Todas las personas que no conocen a Dios son las que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Los más rebeldes de todos son los que intencionalmente desafían a Dios y se le resisten. Ellos son Sus enemigos y los anticristos. Su actitud siempre es de hostilidad hacia la nueva obra de Dios; nunca tienen la mínima disposición de someterse y jamás se han sometido o humillado de buen grado. Se exaltan a sí mismos ante los demás y nunca se someten a nadie. Delante de Dios, consideran que son los mejores para predicar la palabra y los más hábiles para obrar en los demás. Nunca desechan los ‘tesoros’ que poseen, sino que los tratan como herencias familiares a las que adorar y las usan para predicar a los demás y sermonear a los necios que los idolatran. De hecho, hay una cierta cantidad de personas de este tipo en la iglesia. Se podría decir que son ‘héroes indómitos’, que, generación tras generación, residen temporalmente en la casa de Dios. Consideran que predicar la palabra (doctrina) es su tarea suprema. Año tras año y generación tras generación, se dedican vehementemente a hacer que su deber ‘sagrado e inquebrantable’ se cumpla. Nadie se atreve a tocarlos; ni una sola persona se atreve a reprenderlos abiertamente. Se convierten en ‘reyes’ en la casa de Dios y causan estragos mientras oprimen a los demás, era tras era. Este grupo de demonios busca unirse y derribar Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos demonios vivientes existan delante de Mis ojos?” (‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Ahora estoy seguro de que todos vemos claro que la mayoría de los líderes religiosos son unos anticristos que odian la verdad y a Dios, siervos infieles y falsos pastores que descarrían a la gente. Escucharlos y someterse a ellos no es ni someterse a Dios ni seguirlo. Es seguir a Satanás y oponerse a Dios, ser cómplice de Satanás, alguien a quien Dios aborrece y maldice. Así pues, los creyentes hemos de saber que tenemos que ensalzar a Dios, temerlo y someternos a Él y a la verdad. Jamás podemos idolatrar ni seguir a los seres humanos. Como afirmó el Señor Jesús: “Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás” (Mateo 4:10). Si un líder religioso es alguien que ama la verdad, si sus palabras concuerdan con las del Señor y nos hacen temer a Dios y apartarnos del mal, entonces obedecer y someterse a esas palabras que concuerdan con la verdad es someterse a Dios. Si sus palabras no concuerdan con la verdad, si van contra las del Señor, tenemos que rechazarlo. Si todavía lo seguimos, eso es seguir a una persona, seguir a Satanás. Si un líder religioso rechaza y desprecia la verdad e impide que los demás estudien el camino verdadero, es un anticristo y debemos ponernos de parte de Dios para delatarlo, rechazarlo, atrevernos a decir “no”, escapar a su control, buscar y aceptar el camino verdadero e ir al compás de las huellas de Dios. Esa es la auténtica fe, seguir sinceramente a Dios, y concuerda con Su voluntad. Como dijo Pedro cuando lo prendieron los sumos sacerdotes y los fariseos: “Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

Leamos otro pasaje de Dios Todopoderoso. “Al seguir a Dios, todo debería ser según Sus palabras actuales, y esto es de vital importancia: ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debería centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y lo que buscas no se centra alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a Sus palabras y careces por completo de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pasos. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces, en el futuro, serán un enorme obstáculo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz actual del Espíritu Santo son benditos. Las personas en el pasado también siguieron los pasos de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra actual del Espíritu Santo y que pueden seguir los pasos de Dios, de tal manera que lo sigan dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra actual del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto se esfuercen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto vayan de aquí para allá, esto no significa nada para Dios y Él no los elogiará. […] ‘Seguir la obra del Espíritu Santo’ quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y estar en consonancia con Sus más nuevas declaraciones. Solo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no solo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden verlo, sino que también pueden conocer Su carácter en Su última obra y pueden conocer las nociones del hombre y su desobediencia y su naturaleza y esencia; además, durante su servicio, pueden poco a poco lograr cambios en el carácter. Solo las personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero” (‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue Sus huellas’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Ahora estoy seguro que vemos más claro que tener fe y seguir a Dios consiste en someterse a la verdad, aceptarla, aceptar la obra y las palabras actuales de Dios e ir al compás de Sus huellas. Sin importar lo alejada que esté la obra de Dios de las nociones de la gente ni cuántos se opongan a ella y la condenen, siempre que se trate de la verdad y la obra de Dios, hemos de aceptarla y someternos a ella. Eso es lo único que supone tener fe y seguir a Dios. Según el Apocalipsis, “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va” (Apocalipsis 14:4). En los últimos días, Dios Todopoderoso está aquí, obrando, y ha expresado muchas verdades. Realiza la obra del juicio, que comienza por la casa de Dios, para purificar y salvar plenamente a la humanidad, con lo que nos salva del mal y de las fuerzas satánicas. Es una oportunidad ineludible y la única senda para salvarnos y entrar en el reino de Dios. Hoy día, en todo el mundo, cada vez más personas que anhelan la aparición de Dios estudian en internet la obra de Dios Todopoderoso. Han comprobado que Sus palabras son toda la verdad, la voz de Dios. Se liberan de las ataduras de los líderes religiosos, con lo que se salen del control de sus iglesias, y se presentan ante el trono de Dios para asistir al banquete del Cordero. Pero aún hay muchos en el mundo religioso que siguen e idolatran ciegamente al clero, cohibidos y engañados por las fuerzas del anticristo. Los mantienen férreamente controlados en tierra baldía mientras esperan en vano que el Señor venga en una nube, y hace mucho que Dios los rechazó y eliminó en los desastres, entre el llanto y el crujir de dientes. Así se cumplen las palabras del Señor Jesús: “Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Afirman creer en Dios, pero en realidad van en contra de Él y siguen a la gente. Dios los considera incrédulos. Dios es un Dios santo, que detesta el mal, y Su justicia es inofendible. Nunca salvaría a quienes adulan a los seres humanos y siguen a los anticristos en su oposición y blasfemia hacia Dios. Dios jamás salvaría a nadie que no ame ni acepte la verdad, pero se aferre ciegamente a la Biblia. La voluntad de Dios es liberar a la gente de la Babilonia religiosa para que ya no nos cohíban las restricciones de las fuerzas del anticristo del mundo religioso y podamos salirnos de la religión para buscar la verdad y la obra de Dios, de modo que tengamos esperanzas de recibir Su aparición y obra.

Veamos más palabras de Dios Todopoderoso. “Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. No adoras la belleza ni la sabiduría de Cristo, sino a esos licenciosos que se regodean en la inmundicia del mundo. Te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que cazan ofrendas y viven en el libertinaje. No estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, pero te lanzas con gusto a los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que solo te suministran carne, palabras y control. Incluso ahora tu corazón sigue volviéndose a ellos, a su reputación, su estatus, su influencia. Aun así, continúas teniendo una actitud por la cual la obra de Cristo te resulta difícil de soportar y no estás dispuesto a aceptarla. Por eso te digo que no te falta fe para reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el día de hoy es solo porque no tenías otra opción. En tu corazón siempre se elevan muchas imágenes altivas; no puedes olvidar cada una de sus palabras y obras ni sus palabras influyentes ni sus manos. En vuestro corazón, ellos son supremos por siempre y son héroes por siempre. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. Él permanece por siempre insignificante en tu corazón y por siempre indigno de tu veneración. Porque Él es demasiado ordinario, tiene muy poca influencia y está lejos de ser elevado.

En cualquier caso, Yo digo que todos los que no valoran la verdad son incrédulos y traidores de la verdad. Tales hombres nunca recibirán la aprobación de Cristo. ¿Has identificado ahora cuánta incredulidad hay dentro de ti y cuánta traición a Cristo tienes? Te exhorto: puesto que has elegido el camino de la verdad, debes consagrarte totalmente; no seas ambivalente o poco entusiasta. Debes entender que Dios no pertenece al mundo ni a ninguna persona, sino a todos aquellos que creen verdaderamente en Él, a todos los que lo adoran y a todos aquellos que se consagran a Él y le son fieles” (‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

Contenido relacionado

Contacta con nosotros por WhatsApp