Tras enterarme de que mi compañero fue detenido y traicionó a Dios bajo tortura

27 Mar 2025

Por Shu Chang, China

A mediados de marzo de 2024, recibí una carta de los líderes superiores. Decía que Xiaodi, quien había sido mi compañero en los deberes, había sido detenido y había traicionado a Dios; se había convertido en un judas. Había traicionado la obra de la iglesia y a los líderes y obreros. Los líderes me instaron a que me escondiera bien. El corazón me dio un vuelco. “Xiaodi parecía ingenuo y leal y era capaz de soportar sufrimientos y pagar un precio al hacer su deber. Varias veces nos topamos con entornos peligrosos, pero él nunca se arredró. Cumplió con su deber a pesar de todo. Incluso hicimos un juramento juntos y prometimos que preferíamos morir antes que volvernos unos judas. Ha pasado más de un año de su detención y no ha habido noticias. Pensé que se había mantenido firme. ¿Cómo se convirtió en un judas?”. No me lo podía creer. Si Xiaodi me había traicionado, ¿me habría convertido en una de las personas más buscadas por el PCCh? Luego pensé en una carta que había recibido tiempo atrás desde la iglesia de mi ciudad natal. Decía que la policía había ido a mi casa para detenerme. También vigilaron e interrogaron a mi familia, e instalaron una cámara de videovigilancia frente a mi casa. Esto sucedió por la época en la que habían detenido a Xiaodi. La policía ciertamente estaba redoblando sus esfuerzos por capturarme. Pensé: “Durante mucho tiempo, el PCCh ha repetido un duro discurso. Dicen que ‘incluso si aquellos que creen en Dios mueren a golpes, sus muertes serán en vano’. Yo estoy en su lista de los más buscados. Si me detienen, aunque no me maten a golpes, me golpearán hasta dejarme incapacitada”. Luego recordé que, en el pasado, después de detener a muchos hermanos y hermanas, los habían torturado para lograr confesiones forzadas. Se me encogió el corazón. “Si me golpean hasta que muera o quede discapacitada, ¿no habrá terminado mi vida como creyente? ¿Tendré algún futuro del que hablar?”. Cuando pensaba en esto, me sentía angustiada y reprimida. Hacía ya varios años que Xiaodi había sido vendido por un judas, pero el PCCh nunca había abandonado sus intentos de capturarlo. Yo era supervisora y el PCCh me buscaba. La policía de seguro no me dejaría ir. Si me mataban a golpes después de detenerme, ¿cómo podría salvarme? Después de eso, ya no tenía energía para hacer mi deber. Cuando había problemas en el trabajo de la iglesia, no me encontraba de humor para ocuparme. Me pasaba todo el día asustada por la idea de que la policía me detuviera y me torturara hasta la muerte. Tenía el corazón en un puño.

Me di cuenta de que mi estado era terrible y que ya había afectado a mi deber. Me presenté ante Dios para orar y buscar; al enfrentar un entorno como este, ¿qué lecciones debo aprender? Luego, pensé en un pasaje de las palabras de Dios y lo busqué para leerlo. Dios Todopoderoso dice: “¿Qué pruebas sois capaces de sobrellevar en la actualidad? ¿Os atrevéis a decir que tenéis una base, que os podéis mantener firmes al enfrentaros con tentaciones? Las tentaciones que supone ser cazado y perseguido por Satanás, por ejemplo, o del estatus y el prestigio, del matrimonio o la riqueza, ¿sois capaces de superar esas tentaciones? (Más o menos, podemos superar algunas de ellas). ¿Cuántos niveles de tentaciones existen? ¿Y qué nivel podéis superar? Por ejemplo, puede que no te asustes cuando oigas que han arrestado a alguien por creer en Dios, y puede que tampoco lo hagas al ver que arrestan y torturan a otros, sin embargo, si te arrestan a ti, si te encuentras en esa situación, ¿eres capaz de mantenerte firme? Se trata de una gran tentación, ¿verdad? Digamos, por ejemplo, que conoces a alguien de bastante buena humanidad, que es apasionado en su fe en Dios, que ha renunciado a la familia y a su carrera para cumplir con su deber y que ha sufrido muchas adversidades. De repente, llega un día en que es arrestado y sentenciado a prisión a causa de su fe en Dios, y te enteras de que a continuación fue golpeado hasta la muerte. ¿Es eso una tentación para ti? ¿Cómo reaccionarías si te ocurriera a ti? ¿Cómo lo experimentarías? ¿Buscarías la verdad? ¿Cómo la buscarías? Ante semejante tentación, ¿cómo conseguirías mantenerte firme, entender la intención de Dios y, a partir de ahí, ganar la verdad? ¿Has considerado tales cosas alguna vez? ¿Son tentaciones fáciles de superar? ¿Son algo extraordinario? ¿Cómo se deben experimentar las cosas que son excepcionales y contradicen las nociones y figuraciones humanas? Si no tienes senda alguna, ¿eres propenso a quejarte? ¿Eres capaz de buscar la verdad en las palabras de Dios y ver la esencia de los problemas? ¿Puedes usar la verdad para determinar cuáles son los principios de práctica adecuados? ¿No es eso lo que deben hacer aquellos que persiguen la verdad? ¿Cómo puedes conocer la obra de Dios? ¿Cómo debes experimentarla a fin de obtener los frutos del juicio, la purificación, la salvación y la perfección de Dios? ¿Qué verdades deben entenderse para resolver las innumerables nociones y quejas de la gente contra Dios? ¿Cuáles son las verdades más útiles de las que debes dotarte, aquellas que te permitirán mantenerte firme ante las diversas pruebas? ¿Cuál es vuestra estatura ahora mismo? ¿Qué nivel de tentaciones podéis superar? ¿Tenéis alguna idea? Si no la tenéis, es que se trata de algo cuestionable(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Entregando el corazón a Dios, se puede obtener la verdad). Cada una de las preguntas de Dios me hizo sentir avergonzada. En el pasado pensaba que, desde que comencé a creer en Dios, me había involucrado en una búsqueda apasionada, había renunciado a cosas y me había entregado. La iglesia había sufrido muchas detenciones graves, pero yo no fui pusilánime. Habían detenido a varios hermanos y hermanas que conocía, pero eso no había afectado mi capacidad para hacer mi deber. Sin embargo, cuando oí que Xiaodi se había vuelto un judas cómplice del gran dragón rojo y que me había traicionado, me preocupó que la policía ya me estuviera vigilando. Tenía la sensación de que podían detenerme en cualquier momento o lugar, por lo que sentía temor y miedo en mi corazón y había perdido la fe en Dios. Me di cuenta de que lo que había comprendido anteriormente era doctrina sin ninguna realidad-verdad. Cuando me topé con pruebas y tribulaciones, no me presenté ante Dios para buscar Sus intenciones, ni pensé en cómo dar testimonio de Él. En cambio, era negativa y holgazaneaba en mi trabajo. ¡Era verdaderamente demasiado rebelde! En ese momento, sentí remordimientos en mi corazón. Pensé en las palabras de Dios: “Debes tomar en serio tu estatura y práctica. En tu creencia en Dios, no deberías simplemente tratar de actuar por inercia por causa de alguien; el que puedas o no finalmente obtener la verdad y la vida depende de tu propia búsqueda(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Práctica (3)). Cuando vi los requerimientos de Dios y miré mi propia estatura, me sentí en crisis. Mi estatura actual era baja y no poseía ninguna realidad-verdad. Si continuaba sin buscar diligentemente y sin equiparme con la verdad, en el caso de que un día me detuvieran me sería muy difícil mantenerme firme. No quería que mi seguimiento de Dios acabara en una humillación.

Durante mis devociones espirituales, leí un pasaje de las palabras de Dios y comprendí el significado de experimentar el refinamiento y la tribulación. También gané algo de discernimiento sobre Xiaodi. Dios Todopoderoso dice: “El hombre será hecho completamente perfecto en la Era del Reino. Después de la obra de conquista, el hombre será sometido al refinamiento y la tribulación. Los que puedan vencer y mantenerse firmes en su testimonio durante esta tribulación son los que al final serán hechos completos; son los vencedores. Durante esta tribulación, al hombre se le exige aceptar este refinamiento y este refinamiento es la última ocasión de la obra de Dios. Es la última vez que el hombre será refinado antes de la consumación de toda la obra de la gestión de Dios y todos los que sigan a Dios deben aceptar esta prueba final y deben aceptar este último refinamiento. Los que son asediados por la tribulación no tienen la obra del Espíritu Santo y la guía de Dios, pero los que han sido realmente conquistados y ciertamente buscan a Dios, al final se mantienen firmes; son los que poseen humanidad y verdaderamente aman a Dios. No importa qué haga Dios, estos victoriosos no serán despojados de las visiones y seguirán poniendo en práctica la verdad sin fallar en su testimonio. Son los que al final emergerán de la gran tribulación. Aunque los que pescan en aguas turbulentas todavía pueden aprovecharse hoy, nadie es capaz de escapar de la tribulación final y nadie puede escapar de la prueba final. […] Los que verdaderamente siguen a Dios pueden resistir el examen de su obra, mientras que los que no siguen a Dios realmente no pueden resistir ninguna de las pruebas de Dios. Tarde o temprano serán expulsados, mientras que los victoriosos permanecerán en el reino. Que el hombre verdaderamente busque a Dios o no lo determina el examen de su obra, es decir, las pruebas de Dios, y no tiene nada que ver con la decisión del hombre mismo. Dios no rechaza a ninguna persona a la ligera; todo lo que Él hace es para que el hombre pueda ser completamente convencido. No hace nada que sea invisible para el hombre ni ninguna obra que no pueda convencer al hombre. El que la creencia del hombre sea verdadera o no lo prueban los hechos y no lo puede decidir el hombre. Sin duda, ‘el trigo no se puede hacer cizaña y la cizaña no se puede hacer trigo’. Todos los que verdaderamente aman a Dios al final permanecerán en el reino y Dios no tratará mal a nadie que verdaderamente lo ame(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. La obra de Dios y la práctica del hombre). Después de leer las palabras de Dios, comprendí que Su obra está llegando al fin. Este es el momento en el que Dios revelará todas las categorías de personas. Dios usa los arrestos y la persecución del gran dragón rojo, y todo tipo de pruebas y tribulaciones, para separar a los verdaderos creyentes de los falsos; para separar el trigo de la cizaña. Las pruebas son un gran examen para todas las personas. Sin importar qué pruebas y tribulaciones encuentren, aquellos que verdaderamente creen en Dios y lo siguen, preferirían soportar el sufrimiento de la carne o incluso perder la vida antes que traicionar los intereses de la iglesia. Son capaces de permanecer firmes confiando en Dios. Como muchos de los hermanos y hermanas que fueron detenidos y lograron superar la humillación y la tortura infligidas por la policía. Sin importar qué métodos despreciables y brutales usara la policía, ellos nunca negaron a Dios ni lo traicionaron. En cuanto a aquellos que no tienen una fe verdadera, por muy entusiastas que se mostraran en apariencia ni lo mucho que fueran capaces de renunciar, de entregarse, de soportar sufrimiento y pagar un precio, en el momento en que sus intereses carnales se veían amenazados, negaban a Dios y lo traicionaban. Estas personas eran oportunistas que entraban furtivamente en la casa de Dios y eran reveladas por medio de la persecución y la tribulación. Este es el significado de que Dios use al gran dragón rojo para rendirle servicio. De esta manera, se separan los verdaderos creyentes de los falsos; el trigo de la cizaña. Aquí es donde reside la sabiduría de Dios. Mientras reflexionaba sobre las palabras de Dios, mi corazón se iluminó. Aunque Xiaodi se veía ingenuo y leal en apariencia, no había hecho ninguna maldad evidente en todos los años que creyó en Dios e incluso había hecho algunas cosas buenas, no estaba interesado en la verdad. Por lo general, no estaba dispuesto a compartir sobre las palabras de Dios y, a pesar de creer en Dios durante muchos años, no tenía realidad-verdad para nada. Cuando se enfrentó con la tortura, las amenazas y las tentaciones del gran dragón rojo, negó a Dios, lo traicionó y vendió toda la obra de la iglesia; se convirtió en un lacayo y cómplice del PCCh. Los hechos muestran que, cuando en el pasado renunció a cosas y se entregó, no estaba practicando la verdad. Era una cizaña movida por el viento. Era puramente un incrédulo que había sido revelado en la obra de Dios. También comprendí que no se puede mirar solamente cuántas cosas buenas ha hecho alguien en apariencia para decidir si tiene realidad o no. En cambio, es necesario ver si puede practicar la verdad y dar testimonio en medio de tribulaciones y pruebas. Comprendí que, como Xiaodi, yo solo me centraba en soportar el sufrimiento y entregarme en apariencia, pero no me esforzaba por la verdad y no tenía ni una pizca de realidad-verdad. Aunque, a diferencia de Xiaodi, yo no había hecho nada para traicionar a Dios, era apocada y temerosa cuando enfrentaba entornos peligrosos, y era negativa y holgazana en mi trabajo y perdía mi testimonio. Cuando reflexioné sobre esto, sentí que el entorno que Dios había preparado para mí no era solo una prueba, sino también mi salvación. Me permitió ver claramente mi verdadera estatura y darme cuenta de que estaba al borde del peligro. Si continuaba sin perseguir la verdad, luego, si me detenían, sería revelada y descartada igual que Xiaodi. Me presenté ante Dios y oré, diciendo que estaba dispuesta a tomar el fracaso de Xiaodi como una advertencia y una lección, y a hacer una introspección profunda y conocerme.

Luego, pensé: ¿Cuál fue la causa de que yo viviera en un estado negativo después de haber sido vendida por un judas? Leí las palabras de Dios: “Muchos de los que siguen a Dios solo se preocupan por cómo obtener bendiciones o evitar el desastre. Tan pronto como se mencionan la obra y la gestión de Dios, se quedan en silencio y pierden todo interés. Piensan que comprender tales cuestiones tediosas no ayudará a que su vida crezca y que no les brindará ningún beneficio. En consecuencia, aunque hayan oído información acerca de la gestión de Dios, la abordan sin seriedad. No la ven como algo precioso que se debe aceptar y, mucho menos, la comprenden para tomarla como parte de su vida. Esas personas solo tienen un simple objetivo al seguir a Dios, y es recibir bendiciones. No pueden tomarse la molestia de prestar atención a nada que no involucre directamente este objetivo. Para ellas, no hay meta más legítima que creer en Dios para obtener bendiciones; es la esencia del valor de su fe. Si algo no contribuye a este objetivo, no las conmueve en absoluto. Esto es lo que ocurre con la mayoría de las personas que creen en Dios actualmente. Su objetivo y su intención parecen legítimos porque, al mismo tiempo que creen en Dios, también se esfuerzan por Él, se dedican a Él, y cumplen su deber. Entregan su juventud, renuncian a su familia y su profesión e, incluso, pasan años ocupados lejos de casa. En aras de su meta máxima, cambian sus intereses, su perspectiva de la vida e, incluso, la dirección que siguen, pero no pueden cambiar el objetivo de su creencia en Dios. Van de acá para allá tras la gestión de sus propios ideales; no importa lo lejos que esté el camino ni cuántas dificultades y obstáculos haya a lo largo de él, siguen siendo persistentes y no tienen miedo a la muerte. ¿Qué poder los impulsa a seguir entregándose de esta forma? ¿Es su conciencia? ¿Es su calidad humana magnífica y noble? ¿Es su determinación de combatir a las fuerzas del mal hasta el final? ¿Es su fe de dar testimonio de Dios sin buscar recompensa alguna? ¿Es su lealtad al estar dispuestos a abandonarlo todo para cumplir la voluntad de Dios? ¿O es su espíritu de devoción para renunciar siempre a las exigencias personales extravagantes? ¡Que alguien que nunca ha comprendido la obra de gestión de Dios dé tanto es, simplemente, un milagro! Por el momento, no hablemos de cuánto han dado estas personas. Sin embargo, su comportamiento es muy digno de nuestra disección. Aparte de los beneficios tan estrechamente asociados con ellos, ¿podría existir alguna otra razón para que las personas, que nunca entienden a Dios, den tanto por Él? En esto descubrimos un problema no identificado previamente: la relación del hombre con Dios es, simplemente, de puro interés personal. Es la relación entre el receptor y el dador de bendiciones. Para decirlo con claridad, es la relación entre un empleado y un empleador. El primero solo trabaja duro para recibir las recompensas otorgadas por el segundo. En una relación basada en los intereses no hay afecto, solo una transacción. No hay un amar y ser amado; solo caridad y misericordia. No hay comprensión; solo engaño y una indignación reprimida e inútil. No hay intimidad; solo un abismo que no se puede cruzar(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Apéndice III: El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios). Las palabras de Dios exponen las intenciones y las opiniones que hay detrás de la creencia en Dios de las personas. Las personas no creen en Dios para ganar la verdad y la vida. En cambio, lo hacen para obtener bendiciones eternas. Lo que exponían las palabras de Dios era exactamente mi comportamiento. Reflexioné sobre mi entrega entusiasta del pasado. Sin importar los peligros que encontrara, nunca dejaba de hacer mi deber. Esto se debía a que creía firmemente que, si me entregaba continuamente de esta forma, tendría la protección de Dios y, a fin de cuentas, obtendría un buen destino y un buen final. Cuando un judas me vendió, me convertí en una persona buscada y enfrentaba el peligro de una detención en cualquier momento; me preocupaba que, si me detenían y era incapaz de soportar la tortura y traicionaba a Dios, perdería mi oportunidad de salvarme. Sentía que mis esperanzas de ganar bendiciones se habían esfumado, por lo que perdí mi fe en Dios y no quise ocuparme del trabajo de la iglesia. Vi que todos mis sacrificios y entregas habían sido impulsados por el deseo de obtener bendiciones. Cuando creía que tenía esperanza de ganar bendiciones, era activa y enérgica al hacer mi deber; sin embargo, cuando vi que mis esperanzas de ganar bendiciones se habían esfumado, me desalenté. La energía para la búsqueda y la motivación para hacer mi deber que había tenido en el pasado se evaporaron como la niebla matutina. Los hechos demostraron que yo había creído en Dios durante muchos años, pero que mi relación con Dios era como la de un empleado y su patrón: me sacrificaba y entregaba en apariencia para obtener a cambio beneficios y un buen destino de parte de Dios. Mi entrega estaba colmada de impurezas y trucos, sin ninguna sinceridad hacia Dios. Era verdaderamente egoísta y vil, y eso hacía que Él me desdeñara y detestara. Si Dios no hubiera usado ese entorno para revelarme, habría persistido en mi opinión equivocada sobre la búsqueda; habría creído hasta el final, solo para ser abandonada y descartada por Dios. Cuando comprendí esto, sentí que detrás de la orquestación de estos entornos por parte de Dios estaba Su intención cuidadosa. Todo aquello era para purificar las impurezas de mi fe en Él, corregir mis opiniones incorrectas sobre qué buscar y llevarme a recorrer la senda correcta. Este era el amor de Dios. Era Su salvación para mí. Sin embargo, malinterpreté a Dios y me quejé de Él. ¡Verdaderamente carecía de razón! ¡Había herido el corazón de Dios muy seriamente!

Luego, comprendí que también estaba viviendo en un estado de timidez y miedo porque temía a la muerte. Al centrarme en este problema, leí las palabras de Dios. Dios Todopoderoso dice: “¿Cómo murieron esos discípulos del Señor Jesús? Entre los discípulos hubo quienes fueron lapidados, arrastrados por un caballo, crucificados cabeza abajo, desmembrados por cinco caballos; les acaecieron todo tipo de muertes. ¿Por qué murieron? ¿Los ejecutaron legalmente por sus delitos? No. Fueron condenados, golpeados, vituperados y asesinados porque difundían el evangelio del Señor y los rechazó la gente mundana; así los martirizaron. […] así fue cómo murieron y perecieron sus cuerpos; este fue su medio de partir del mundo humano, pero eso no significaba que su resultado fuera el mismo. No importa cuál fuera el modo de su muerte y partida, ni cómo sucediera, así no fue como Dios determinó los resultados finales de esas vidas, de esos seres creados. Esto es algo que has de tener claro. Por el contrario, aprovecharon precisamente esos medios para condenar este mundo y dar testimonio de las acciones de Dios. Estos seres creados usaron sus tan preciadas vidas, aprovecharon el último momento de ellas para dar testimonio de las obras de Dios, de Su gran poder, y declarar ante Satanás y el mundo que las obras de Dios son correctas, que el Señor Jesús es Dios, que Él es el Señor y Dios encarnado. Hasta el último momento de su vida siguieron sin negar el nombre del Señor Jesús. ¿No fue esta una forma de juzgar a este mundo? Aprovecharon su vida para proclamar al mundo, para confirmar a los seres humanos, que el Señor Jesús es el Señor, Cristo, Dios encarnado, que la obra de redención que Él realizó para toda la humanidad le permite a esta continuar viviendo, una realidad que es eternamente inmutable. Los martirizados por predicar el evangelio del Señor Jesús, ¿hasta qué punto cumplieron con su deber? ¿Hasta el máximo logro? ¿Cómo se manifestó el máximo logro? (Ofrecieron sus vidas). Eso es, pagaron el precio con su vida. La familia, la riqueza y las cosas materiales de esta vida son cosas externas; lo único relacionado con uno mismo es la vida. Para cada persona viva, la vida es la cosa más digna de aprecio, la más preciada, y resulta que esas personas fueron capaces de ofrecer su posesión más preciada, la vida, como confirmación y testimonio del amor de Dios por la humanidad. Hasta el día de su muerte siguieron sin negar el nombre de Dios o Su obra y aprovecharon los últimos momentos de su vida para dar testimonio de la existencia de esta realidad; ¿no es esta la forma más elevada de testimonio? Esta es la mejor manera de cumplir con el deber, lo que significa cumplir con la responsabilidad(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Difundir el evangelio es el deber al que están obligados por honor todos los creyentes). Después de reflexionar sobre las palabras de Dios, comprendí que había estado viviendo con una timidez y un miedo constantes principalmente porque valoraba demasiado mi vida y temía ser arrestada y asesinada a golpes. El miedo a la muerte era mi debilidad fatal. No me habían detenido, pero me había asustado tanto que ni siquiera podía continuar haciendo mi deber. Si me detenían, sería todavía menos capaz de mantenerme firme y podría traicionar a Dios en cualquier momento. Si vivía con el temor constante de una detención y seguía así por siempre, solamente buscando salvar el pellejo, entonces, a los ojos de Dios, ¿qué diferencia había entre los muertos y yo? Pensé en aquellos que se habían vuelto unos judas. Todos codiciaban la vida y temían la muerte. Para mantenerse con vida, no dudaron en vender a sus hermanos y hermanas y traicionar a Dios. Se convirtieron en una marca de humillación. ¿Qué sentido tenía vivir así? El Señor Jesús dijo: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará(Mateo 16:25). Los discípulos que seguían al Señor Jesús fueron perseguidos por propagar el evangelio de Dios. Algunos fueron desmembrados por cinco caballos, otros fueron lapidados y a Pedro lo crucificaron boca abajo por seguir a Dios. Ellos dieron sus vidas para dar un testimonio rotundo de Dios. En apariencia, su carne estaba muerta, pero sus almas regresaron a Dios. En los últimos días, el PCCh ha detenido a muchos hermanos y hermanas por propagar el evangelio del reino de Dios y los ha sometido a varias torturas. Aunque los maten a golpes o los dejen incapacitados, no niegan a Dios. Esto es sufrir la persecución por justicia. Esta es la cosa más valiosa y significativa. Al compararme con ellos, me sentí avergonzada. Tenía que hacer mi deber en medio de la persecución y la tribulación. Incluso si el PCCh me detenía y me mataba a golpes o me incapacitaba, eso sería sufrir por justicia y, si fuera a morir, sería una muerte con gloria.

En junio de 2024, recibí una carta: una hermana que había sido detenida y luego liberada dijo que, cuando la policía la había interrogado, las preguntas versaban sobre detalles de nuestro cumplimiento del deber del pasado año. Pensé: “Si el PCCh está interrogando con tantos detalles, es que están dispuestos a encontrarnos sin importar lo lejos que tengan que ir. ¡Quieren detener hasta al último de nosotros!”. No pude evitar sentirme un poco nerviosa. “Ahora, el PCCh sigue intentando detenernos. Yo soy supervisora y una de las personas más buscadas por ellos. Cuando la policía me detenga, seguramente me golpearán hasta dejarme al borde de la muerte. Si me matan a golpes, no tendré más oportunidades de hacer mi deber. ¿Cómo puedo perseguir la verdad y alcanzar la salvación así?”. Me di cuenta de que una vez más estaba pensando en mis propios intereses. Recordé la escena del final de la película: “Un peligroso viaje evangélico”. El PCCh persiguió al protagonista hasta el final. Sin embargo, él siguió predicando el evangelio y dando testimonio de Dios. Cuando recordé esta escena y la canción de los créditos finales, sentí una gran inspiración en el corazón. Como Dios había decretado que yo creyera en Él en el país del gran dragón rojo, debo estar dispuesta a sufrir. Debo estar lista para abandonar mi vida o, de lo contrario, no sería capaz de mantenerme en esta senda. Sin importar qué clase de entorno tenga que enfrentar a continuación, siempre debo atenerme a mi deber. Luego, la hermana con la que colaboraba y yo comenzamos a trabajar por separado. Hablamos con nuestros hermanos y hermanas sobre las medidas preventivas a tomar y, sin dejar de prestar atención a la seguridad, persistimos en el cumplimiento de nuestros deberes. Al recordar el pasado año y pico, cuando el PCCh me estaba buscando y tenía que huir de todos lados, aunque tuve que experimentar algo de sufrimiento y refinación, lo que había ganado era algo que no podía obtener en un entorno confortable. Es exactamente como dice Dios: “Decidme, ¿quién de entre los miles de millones de personas de todo el mundo tiene la bendición de escuchar tantas palabras de Dios, de comprender tantas verdades de la vida y de entender tantos misterios? ¿Quién puede recibir personalmente la guía y la provisión de Dios, Su cuidado y protección? ¿Quiénes están tan bendecidos? Muy pocos. Por tanto, que vosotros, que sois pocos, podáis vivir hoy en la casa de Dios, recibir Su salvación y Su provisión, hace que todo valga la pena, aunque fuerais a morir ahora mismo. ¿Acaso no sois muy bendecidos? (Sí). Mirándolo desde esta perspectiva, la gente no debe asustarse por el asunto de la muerte, ni debe sentirse constreñida por ella. Aunque no hayas disfrutado de la gloria y la riqueza del mundo, has recibido la compasión del Creador y has escuchado muchas de las palabras de Dios, ¿no es eso maravilloso? (Lo es). No importa cuántos años vivas en esta vida, todo vale la pena y no sientes remordimientos, porque has estado cumpliendo constantemente con tu deber en la obra de Dios, has comprendido la verdad, has entendido los misterios de la vida y has comprendido la senda y los objetivos que debes perseguir en tu existencia; has ganado mucho. Has vivido una vida que vale la pena. Aunque no puedas explicarlo con mucha claridad, eres capaz de practicar algunas verdades y de poseer cierta realidad, y eso demuestra que has ganado alguna provisión de vida y has comprendido algunas verdades de la obra de Dios. Has ganado mucho, una verdadera abundancia, y esa es una gran bendición. Desde el principio de la historia de la humanidad, nadie a lo largo de todas las épocas ha disfrutado de esta bendición, sin embargo, la estáis disfrutando. ¿Estáis ahora dispuestos a morir? Con semejante disposición, vuestra postura respecto a la muerte sería realmente sumisa, ¿verdad? (Sí)” (La Palabra, Vol. VI. Sobre la búsqueda de la verdad. Cómo perseguir la verdad (4)). Pensé cuán corrupta soy pero, hoy, todavía soy lo suficientemente afortunada como para seguir a Dios, experimentar la persecución y la tribulación en el país del gran dragón rojo y aceptar la formación en el reino de Dios. Esta es mi mayor bendición. En la revelación de este entorno, vi claramente mi estatura real y, de alguna forma, cambié mi opinión sobre perseguir bendiciones y vi que la senda que recorría en mi fe en Dios era incorrecta. Esta era la bendición de Dios para mí. Cuando lo pensé de esta forma, derramé lágrimas de gratitud. No sabía qué palabras usar para expresar mi sentimiento en ese momento. Simplemente, no dejé de agradecer constantemente a Dios en mi corazón. Ahora, con independencia de que el entorno sea peligroso y de la posibilidad de tener un buen final o destino en el futuro, estoy dispuesta a someterme a la soberanía y los arreglos de Dios y a cumplir bien mi deber.

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