Dar testimonio de Dios es cumplir un deber auténticamente

5 Jun 2022

Por Judith, Corea del Sur

Hace poco miré unos videos de testimonios vivenciales de nuevos fieles, y me conmovieron mucho. Pese a llevar creyendo dos o tres años, eran capaces de compartir sus testimonios vivenciales. Sentí bastante vergüenza y me puse a pensar por qué llevaba creyendo muchos años, pero no sabía dar testimonio de Dios. Un día me encontré un pasaje de las palabras de Dios: “Lo que habéis experimentado y visto supera lo que experimentaron y vieron los santos y profetas de todas las eras, pero ¿sois capaces de dar un testimonio de Mí que sea más grande que las palabras de estos santos y profetas de tiempos pasados? Lo que Yo os otorgo ahora excede a lo que otorgué a Moisés y a David, así que, de la misma manera, Yo pido que vuestro testimonio exceda al de Moisés y que vuestras palabras excedan a las de David. Os doy cien veces más, así que de igual manera os pido que me devolváis cien veces más. Debéis saber que Yo soy quien otorga vida a la humanidad y sois vosotros los que recibís vida de Mí y debéis dar testimonio por Mí. Este es vuestro deber, el cual envío sobre vosotros y el cual vosotros debéis hacer por Mí. Os he otorgado toda Mi gloria, os he otorgado la vida que el pueblo escogido de Israel nunca recibió. Debéis dar testimonio por Mí y dedicarme vuestra juventud y entregarme vuestra vida. A quienquiera que Yo le otorgue Mi gloria dará testimonio por Mí y dará su vida por Mí; esto ha sido preordinado por Mí desde hace mucho. Es vuestra buena fortuna que Yo os otorgue Mi gloria y vuestro deber es dar testimonio de Mi gloria. Si creyerais en Mí solo por bendiciones, entonces Mi obra tendría poco sentido y no estaríais desempeñando vuestro deber. […] Lo que habéis recibido no son solamente Mi verdad, Mi camino y Mi vida, sino visiones y revelaciones mayores que las que recibió Juan. Entendéis muchos más misterios y también habéis contemplado Mi auténtico rostro; habéis aceptado más de Mi juicio y conocéis más de Mi carácter justo. Y así, aunque nacisteis en los últimos días, entendéis las cosas que vinieron antes y las del pasado; y también habéis experimentado las cosas de hoy, las cuales hice Yo personalmente. Lo que Yo pido de vosotros no es excesivo, porque os he dado muchísimo y habéis visto muchísimo en Mí. Así, os pido que deis testimonio de Mí a los santos de eras pasadas, y este es el único deseo de Mi corazón(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?). Tras leer la palabra de Dios, estaba muy emocionada, pero también me sentía bastante culpable: emocionada por la fortuna de experimentar la obra de Dios y gozar de la provisión de Sus palabras, pero culpable por haber creído en Él muchos años y haber gozado tanto de Su gracia, pero sin tener testimonio de Él. Creía que, en los últimos días, Dios nos ha otorgado libremente muchas verdades, revela y juzga nuestra corrupción, nos advierte, exhorta, anima y consuela, pero como no buscamos la verdad y tenemos poca capacidad de comprensión, Dios nos enseña al detalle todos los aspectos de la verdad, nos pone ejemplos y analogías y nos lo explica desde cero para asegurarse de que lo entendamos. Dios ha dedicado mucho esfuerzo y ha pagado un gran precio por nosotros porque quiere que comprendamos la verdad, lo conozcamos, nos libremos de nuestro carácter corrupto y nos arrepintamos y transformemos sinceramente. Este es el testimonio que quiere Dios. Hace 30 años que comenzó Su obra. Ha llevado a cabo una gran obra y expresado muchísima verdad y quiere ver nuestro testimonio. Aunque sea superficial, lo acepta si es auténtico. Dios espera que compartamos los beneficios y el conocimiento que hemos experimentado en Su obra y que escribamos artículos de testimonio, pues este es el fruto de la obra de Dios y la materialización de Su esfuerzo. Luego reflexioné sobre mí. Aunque Dios me había dado tanto, no se me ocurría pensar qué aspectos de la verdad comprendía y en qué realidad verdad había entrado porque solo entendía gran parte de la palabra de Dios a nivel doctrinal, pero no la había meditado, practicado ni experimentado en serio. Así pues, a la hora de dar testimonio de Dios y escribir artículos de testimonio, me sentía intimidada e insegura y me esforzaba poquísimo en este sentido. La idea de haber creído durante años, pero no ser capaz de escribir sobre mi experiencia y no tener testimonio me angustiaba mucho.

Una vez, una hermana me preguntó si quería practicar la redacción de testimonios de experiencias. Acepté en ese momento, pero solo escribía un poco y luego lo postergaba. Si bien no me encargaba de mucho trabajo, siempre me sentía muy ocupada y que no tenía tiempo de escribir. Por eso, todos los días posponía el asunto de redactar artículos. Más adelante me puse un horario de escritura, pero, llegada la hora, seguía ocupada con otras cosas de mi deber, así que no podía serenarme para escribir. Encontraba razones y excusas varias. A veces decía que tenía poca formación o poca aptitud, con lo que no sabía redactar bien. Otras, alegaba estar ocupada y sin tiempo, por lo que lo haría después. En ocasiones incluso me parecía que escribir artículos no era especialmente importante, y creía que lo más importante era ocuparme del trabajo diario porque, si lo demoraba, me podarían y tratarían conmigo o me destituirían en caso grave. A nadie le importaba que no escribiera testimonios de experiencias. Al pensarlo de esta forma, me tomaba todavía menos en serio la escritura de artículos de testimonio y no la consideraba una parte importante de mi deber. Así, estaba atrapada en este estado terco y rebelde, y era muy pasiva en lo referente a redactar testimonios de experiencias.

Un día leí un pasaje de las palabras de Dios y cambié un poco de opinión. Las palabras de Dios dicen: “Ahora, ¿realmente sabes por qué crees en Mí? ¿Sabes realmente el propósito y el significado de Mi obra? ¿Realmente conoces tu deber? ¿Conoces realmente cuál es Mi testimonio? Si solamente crees en Mí, pero no hay señales de Mi gloria o testimonio en ti, entonces hace mucho que te he descartado. En cuanto a los que lo entienden todo, aún más son espinas en Mis ojos, y en Mi casa solamente son obstáculos en Mi camino, son cizaña que ha de ser completamente aventada en Mi obra, sin el menor uso en absoluto, sin peso alguno, y hace mucho los he detestado. A menudo Mi ira cae sobre todos los que están privados de testimonio, y Mi vara nunca se aparta de ellos. Hace mucho los he dejado en manos del maligno; están privados por completo de Mis bendiciones. Cuando llegue el día, su castigo será mucho más severo que el de las mujeres necias y obstinadas. Hoy solo hago la obra que es Mi deber hacer, atando todo el trigo en manojos, junto con esa cizaña. Esta es Mi obra hoy. Esa cizaña será toda aventada afuera en el tiempo en que Yo la aviente, después los granos de trigo serán recogidos en el granero y esa cizaña que ha sido aventada será puesta en el fuego para quemarse hasta convertirse en cenizas. Mi obra ahora es solamente unir a todos los hombres en manojos, es decir, conquistarlos completamente. Después, comenzaré a aventar para revelar el fin de todos los hombres. Y entonces debes saber cómo debes satisfacerme ahora y cómo te debes embarcar en el camino correcto de tu fe en Mí. Lo que deseo ahora es tu lealtad y sumisión, tu amor y tu testimonio. Incluso si en este momento no sabes lo que es el testimonio o lo que es el amor, debes entregarte por entero a Mí y entregarme los únicos tesoros que tienes: tu lealtad y tu sumisión. Debes saber que el testimonio de Mi derrota de Satanás está en la lealtad y la sumisión del hombre, del mismo modo que lo hace el testimonio de Mi conquista completa del hombre. El deber de tu fe en Mí es dar testimonio de Mí, ser leal a Mí y a ningún otro, y ser sumiso hasta el final(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Qué sabes de la fe?). El pasaje dejaba claro que los creyentes en Dios deben dar testimonio de Él y que este es el deber de una persona. Cuando los creyentes en Dios no saben dar testimonio, se vuelven objeto del aborrecimiento de Dios. Sentí la ira de Dios al leer estas líneas de Su palabra: “Si solamente crees en Mí, pero no hay señales de Mi gloria o testimonio en ti, entonces hace mucho que te he descartado. En cuanto a los que lo entienden todo, aún más son espinas en Mis ojos, y en Mi casa solamente son obstáculos en Mi camino, son cizaña que ha de ser completamente aventada en Mi obra” y “A menudo Mi ira cae sobre todos los que están privados de testimonio, y Mi vara nunca se aparta de ellos. Hace mucho los he dejado en manos del maligno; están privados por completo de Mis bendiciones. Cuando llegue el día, su castigo será mucho más severo que el de las mujeres necias y obstinadas”. Después de tantos años creyendo en Dios, tras leer tanto Su palabra, oír innumerables sermones y enseñanzas, experimentar la poda, el trato, reveses y fracasos, así como el esclarecimiento, la guía y la disciplina del Espíritu Santo, aún no sabía dar testimonio de Dios. Tenía algo de experiencia y conocimiento, pero no quería esforzarme en escribir. Me pasaba el día ocupándome de cosas externas, pero no me centraba en buscar la verdad para corregir mis actitudes corruptas ni procuraba avanzar en ella. Adquiría algo de conocimiento y luz a partir de mi experiencia habitual, pero no meditaba ni recibía nitidez para poder entender de verdad y, con el tiempo, perdí lo aprendido, y el esclarecimiento del Espíritu Santo cayó en el olvido. Recordé la época pasada en que practicaba el riego a nuevos fieles. Ni siquiera sabía enseñar bien la verdad acerca de cómo dar testimonio de la obra de Dios. Compartía cosas relativamente superficiales y no captaba los puntos clave. Después, al predicar el evangelio, tampoco era capaz de captar los puntos clave para analizar las nociones religiosas o las falacias de los anticristos de forma clara o convincente. En todo aspecto de la verdad, solo entendía superficialmente y no sabía enseñar bien. Al hablar en las reuniones de los problemas de la entrada en la vida, normalmente solo persuadía a la gente con tópicos superficiales o presentaba teorías vacías y un entendimiento superficial. No sabía resolver los problemas de raíz y mi testimonio de Dios era ineficaz. Mi comprensión de cualquier aspecto de la verdad era solo sobre doctrinas, sin las realidades verdad. Vi que había creído en Dios muchos años, pero no sabía dar testimonio de Él. Invertía un poco de esfuerzo y hacía algo de trabajo, pero en realidad no había aceptado el juicio y castigo de las palabras de Dios ni tenía testimonio alguno de comprensión de la verdad o de haber transformado mi carácter vital. Me acordé de que Dios dijo que la gente así son “aguijones en Su ojos”, “obstáculos” y “cizaña que ha de ser completamente aventada”. Jamás se desvanece la ira de Dios hacia esa gente. Me quedé triste con estos pensamientos. Llevaba años creyendo en Dios y no había aprendido nada. Me sentí inútil y una absoluta vergüenza. Dios detesta especialmente a la gente así, no la tolera y se enfurece con ella. Aunque dichas personas cumplan con el deber, como no buscan la verdad, no pueden recibir la obra del Espíritu Santo y, al final, no tienen ningún testimonio del cambio de carácter y no pueden ser salvadas por Dios. Al descubrir la actitud de Dios hacia esa gente, mis nociones quedaron completamente refutadas. Pensaba que, si hacía el trabajo que me confiaba la iglesia, no cometía el mal, grandes errores en el deber ni transgresiones graves, y no me destituían, era como si estuviera segura, y tenía esperanza de salvación. Ahora veía que esto era incompatible con las exigencias de Dios. Eran nada más que nociones e ilusiones mías. Creer en Dios no supone simplemente esforzarse en el deber, atenerse a unas reglas y no cometer ninguna maldad evidente. Si crees muchos años en Dios y todavía no tienes testimonio, terminarás descartado. Recordé unas palabras de Dios: “Si llega un día en el que seas incapaz de dar testimonio de todo lo que has visto hoy, entonces habrás perdido la función de un ser creado, y no habrá ningún sentido en absoluto en tu existencia. Serás indigno de ser un humano. ¡Se podría decir incluso que no serás humano! He hecho incalculable obra en vosotros, pero debido a que actualmente jamás tratas de aprender nada, sigues ignorándolo todo y contribuyes con mano de obra en vano, cuando sea el momento de que Yo difunda Mi obra, te limitarás a quedarte mirando inexpresivo, con la lengua trabada y totalmente inútil. ¿Acaso no pasarás así a la historia como un pecador? Cuando llegue ese momento, ¿no sentirás el arrepentimiento más profundo?(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cuál es tu entendimiento de Dios?). Las palabras de Dios me avergonzaron y, a su vez, me pusieron bastante nerviosa. Sentí que no podía seguir así y que tenía que practicar escribir artículos para dar testimonio de Dios.

Cuando realmente me ponía a escribir, aún tenía dificultades y me bloqueaba. Al principio no era capaz de aclarar mi experiencia y no sabía por dónde empezar, aparte de que había trabajo que era más urgente, por lo que trabajaba en otras cosas. Luego me seguía poniendo excusas. Pensaba que otros podían escribir un artículo entero de testimonio en medio día, pero yo no podía sin un ambiente tranquilo y tiempo suficiente, y que parecía que no tenía aptitud suficiente para redactar artículos, con lo que dejaba de escribir otra vez. Después empezaba a hacerme preguntas al respecto. ¿Por qué era tan pasiva para escribir artículos de testimonio? ¿Por qué acepté escribir, pero no hacía nada? Un día descubrí un pasaje de las palabras de Dios y logré comprenderme un poco. Dios dice: “¿Cómo se puede conocer y discernir un carácter satánico? Según las cosas que a Satanás le gusta hacer, así como según los métodos y trucos con los que las hace, se puede ver que nunca le gustan las cosas positivas, que le gusta el mal, y que siempre se cree competente y capaz de controlarlo todo. Esta es la naturaleza arrogante de Satanás. Por eso Satanás niega sin escrúpulos, se resiste y se opone a Dios. Satanás es el representante y el origen de todas las cosas negativas y malvadas. Si puedes tener clara esta cuestión, entonces tienes discernimiento sobre las actitudes satánicas. A la gente no le resulta sencillo aceptar la verdad y practicarla porque todo el mundo tiene actitudes satánicas y se ve limitado y atado por ellas. Por ejemplo, algunos reconocen que es bueno ser honesto y sienten envidia y celos cuando los demás lo son, dicen la verdad y hablan de manera simple y franca, pero si se les pide a ellos que sean honestos, les cuesta. Son firmemente incapaces de decir palabras honestas y hacer cosas honestas. ¿No es este un carácter satánico? Dicen cosas que suenan bien, pero no las practican. Esto es sentir aversión por la verdad. Los que sienten aversión por la verdad tienen dificultades para aceptarla y no tienen manera de entrar en las realidades-verdad. El estado más evidente de los que sienten aversión por la verdad es que no les interesan la verdad ni las cosas positivas, incluso sienten repulsión por ellas y las aborrecen, y les gusta especialmente seguir las tendencias. No aceptan en su corazón las cosas que Dios ama y lo que Dios exige que haga la gente. En cambio, son despectivos e indiferentes hacia ellas y algunos hasta suelen despreciar las normas y los principios que Dios exige al hombre. Sienten repulsión hacia las cosas positivas y siempre sienten resistencia, oposición y total desprecio hacia ellas en su corazón. Esta es la principal manifestación de aversión por la verdad. En la vida de iglesia, la lectura de la palabra de Dios, la oración, la charla sobre la verdad, la ejecución del deber y la resolución de problemas con la verdad son cosas positivas. A Dios le resultan agradables, pero algunos sienten repulsión hacia estas cosas positivas, no les interesan y les son indiferentes. La parte más detestable es que adoptan una actitud despectiva hacia la gente positiva, como, por ejemplo, la gente honesta, la que persigue la verdad, la que hace devotamente el deber y la que salvaguarda el trabajo de la casa de Dios. Siempre tratan de atacar y excluir a estas personas. Si descubren que tienen defectos o revelan corrupción, se aprovechan de ello, arman un gran alboroto y las menosprecian constantemente por ello. ¿Qué clase de carácter es este? ¿Por qué le tienen tanta hostilidad a la gente positiva? ¿Por qué quieren tanto a los malvados, incrédulos y anticristos y se adaptan a ellos, y por qué suelen perder el tiempo con ellos? Cuando se trata de cosas negativas y malvadas, sienten emoción y euforia, pero cuando se trata de cosas positivas, comienza a aparecer resistencia en su actitud; en concreto, cuando oyen a gente compartir la verdad o resolver problemas usando la verdad, sienten aversión e insatisfacción en sus corazones, y airean sus quejas. ¿No supone este carácter sentir aversión por la verdad? ¿No es esto la revelación de un carácter corrupto? Hay muchas personas que creen en Dios a las que les gusta trabajar para Él y correr fervorosas de un lado a otro por Él, y cuando se trata de aplicar sus dones y fortalezas, satisfacen sus preferencias y alardean, tienen una energía ilimitada. Pero si se les pide que practiquen la verdad y actúen de acuerdo con los principios-verdad, pierden la energía y el entusiasmo. Si no se les permite lucirse, se vuelven apáticos y se desaniman. ¿Cómo es que tienen energía para alardear? ¿Y cómo no tienen energía para practicar la verdad? ¿Cuál es el problema? A todos les gusta distinguirse; todos ansían la vanagloria. Todos tienen una energía inagotable cuando se trata de creer en Dios por las bendiciones y las recompensas, así que, ¿por qué se vuelven desganados, por qué se desaniman cuando se trata de practicar la verdad y de rebelarse contra la carne? ¿Por qué ocurre esto? Esto demuestra que los corazones de las personas están adulterados. Creen en Dios únicamente por las bendiciones; por decirlo claro, lo hacen para entrar en el reino de los cielos. Sin bendiciones o beneficios que buscar, la gente se vuelve apática y se desanima, y no tiene entusiasmo. Todo esto lo causa el carácter corrupto que siente aversión por la verdad. Cuando las controla este carácter, las personas no están dispuestas a elegir la senda de la búsqueda de la verdad, siguen su propio camino, y eligen la senda incorrecta, saben muy bien que es incorrecto perseguir la fama, el provecho y el estatus y, sin embargo, no soportan prescindir de estas cosas o dejarlas de lado, y siguen buscándolas yendo por la senda de Satanás. En este caso no siguen a Dios, sino a Satanás. Todo lo que hacen es al servicio de Satanás y lo sirven(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Antes no me esforzaba en escribir artículos. Solo sentía un poco de culpa momentánea por ello y no me preocupaba mucho al respecto. No me parecía un gran problema. Con la revelación de la palabra de Dios fue como comprobé que esto era estar harta de la verdad, una variedad de carácter satánico. Para escribir artículos se requiere experiencia y conocimiento, y también toma tiempo pensar. Debemos serenarnos, meditar la palabra de Dios, buscar la verdad y hacer introspección. Por eso, cuando me pidieron que buscara la verdad, meditara la palabra de Dios y escribiera artículos, me negué y me resistí por dentro. Dios ha hablado mucho de cómo dar testimonio de Él y todos mis hermanos y hermanas practican la redacción de testimonios de experiencias, pero yo era indiferente y hasta ponía excusas para evitarlo. ¡Qué terca era! Me resistía y me resentía por cosas relacionadas con la verdad y no estaba dispuesta a esforzarme con ellas. En las cosas externas, para trabajos no relacionados con la verdad, era especialmente entusiasta y estaba dispuesta. Esto es porque hacer tales cosas era mi punto fuerte; me resultaba fácil, y posteriormente los hermanos y hermanas podían ver con claridad los frutos de mi labor. No me iban a podar ni iban a tratar conmigo ni a destituirme. Podía conservar mi reputación. Ese tipo de conducta de mi parte en realidad implicaba estar harta de la verdad: era un carácter satánico. En la práctica, el proceso de redacción de un artículo es un proceso de búsqueda de la verdad. Buscar la verdad para resolver problemas es lo que mejor revela la actitud de la gente hacia la verdad. Yo llevaba años creyendo en Dios y era capaz de renunciar, de esforzarme en el deber y de hablar mucho de palabras y doctrinas, pero no me interesaba la verdad, no la anhelaba ni valoraba ni tenía obediencia sincera hacia Dios. Seguía viviendo de acuerdo con mi carácter satánico y siendo hostil a Dios. Una vez que reflexioné al respecto, me di cuenta de que mi problema era grave. Después de años de fe en Dios, no se había dado ninguna transformación real en mi actitud hacia Dios y la verdad. Todavía era de Satanás, estaba harta de la verdad, me resistía a Dios y mi carácter no se había transformado en absoluto. De continuar así, por mucho tiempo que creyera o por más que me esforzara, jamás comprendería la verdad ni corregiría mis actitudes corruptas. Aunque creyera hasta el fin, nunca sería salvada. En ese momento sentí algo de miedo, así que oré a Dios para arrepentirme: “Dios mío, no amo la verdad, estoy harta de ella. Solamente disfrutaba del esfuerzo y el trabajo en el deber. Ahora veo lo patética que es mi fe. No quiero continuar así. Deseo volverme a Ti y esforzarme en buscar la verdad”.

Más adelante, en respuesta a mis quejas de que tenía poca formación y aptitud, una hermana me envió un pasaje de las palabras de Dios que me pareció muy beneficioso. Dios dice: “La experiencia del juicio y castigo de las palabras de Dios os aporta beneficios y vivencias reales, así que debéis dar testimonio de Dios. Cuando deis testimonio de Dios, principalmente debéis hablar de cómo Él juzga y castiga a las personas, y de las pruebas que utiliza para refinar a las personas y cambiar su carácter. También debéis hablar de cuánta corrupción habéis revelado en vuestra experiencia, de cuánto habéis sufrido, de cuántas cosas hicisteis para resistiros a Dios, cómo Él os conquistó finalmente, cuánto conocimiento real de la obra de Dios has ganado y cómo debéis dar testimonio de Dios y retribuirle Su amor. Deberíais poner sustancia en estas palabras, al tiempo que hablas de una manera sencilla. No habléis sobre teorías vacías. Hablad de una manera más sensata; hablad desde el corazón. Esta es la manera en la que debéis experimentar las cosas. No preparéis teorías vacías aparentemente profundas en un esfuerzo por alardear; eso hace que parezcáis bastante arrogantes y carentes de razón. Debéis hablar más sobre cosas reales a partir de vuestra verdadera experiencia y hablar más de corazón; esto es lo más beneficioso para los demás y parece lo más apropiado para ellos. Solíais ser las personas que más se oponían a Dios, los menos propensos a someterse a Él, pero ahora habéis sido conquistados: jamás lo olvidéis. Debéis considerar y pensar más sobre estos asuntos. Una vez que la gente comprende esto claramente, sabrá cómo dar testimonio, de lo contrario, correrá el riesgo de cometer actos vergonzosos y absurdos, lo que no supone dar testimonio para Dios, sino causarle vergüenza. Sin experiencias auténticas y una comprensión de la verdad, no es posible dar testimonio para Dios. Aquellos cuya fe en Dios es farragosa y confusa nunca podrán dar testimonio para Él(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo persiguiendo la verdad puede uno lograr un cambio en el carácter). Tras leer las palabras de Dios, comprendí que el auténtico testimonio de Dios es dar testimonio de Sus palabras y Su obra, compartir tu experiencia de juicio, castigo, pruebas y refinación de la palabra de Dios, la corrupción que exhibes, el conocimiento de ti mismo que hayas adquirido mediante lo revelado en la palabra de Dios y cómo practicaste y entraste en ella, a fin de que otros descubran el carácter justo de Dios y conozcan Su obra y Su amor. Para dar testimonio de Dios, no importa la capacidad que se tenga de hablar de teorías avanzadas. Lo que importa es que hables honesta y sinceramente. Comprendido esto, mi corazón se sintió un poco más iluminado. Pasa lo mismo con la redacción de testimonios de experiencias. No importan tu nivel educativo ni tu estilo de redacción. La clave es si eres capaz de esforzarte por buscar la verdad, si la buscas para subsanar tu corrupción y tus problemas, si experimentas el juicio y castigo de Dios, te analizas y conoces según Su palabra, tienes clara la esencia de los problemas y te arrepientes y transformas sinceramente. Cuando te dotas de estas cosas, los artículos que escribas serán buenos. Esto no tiene nada que ver con tu nivel educativo. Lo único que has de hacer es escribir sobre la experiencia práctica y el conocimiento en lenguaje cotidiano. Simplemente tienes que escribir lo que experimentas y comprendes. Si escribes con tus propias palabras tu entendimiento y tus sentimientos verdaderos, aquello que pueda beneficiar a otros, tienes un testimonio. Antes, siempre creía que tenía poca formación y aptitud, lo que utilizaba como excusa para no escribir artículos, como si para escribirlos se requiriera gran conocimiento o aptitud, pero ya veo que esta perspectiva era un error. No debería haber vivido en ese estado. Debía centrarme en buscar la verdad, en practicar y experimentar las palabras de Dios y en escribir artículos sobre lo que viví y aprendí para dar testimonio de Él. Ese era mi deber.

En una reunión vi un pasaje de las palabras de Dios que me ayudó a llevar una carga en la búsqueda de la verdad y en la redacción de artículos de testimonio. Las palabras de Dios dicen: “¿Cuál es el motivo de que surgiera la categoría de personas que son líderes y obreros? ¿Cómo surgieron? A mayor escala, son necesarias para la obra de Dios; a menor escala, las necesitan la obra de la iglesia y el pueblo escogido de Dios. […] La diferencia entre los líderes y obreros y los miembros corrientes del pueblo escogido de Dios es solo una característica especial en los deberes que realizan. Esta característica especial se muestra principalmente en la función de liderazgo. Por ejemplo, no importa cuántas personas tenga una iglesia, el líder es su cabeza. Entonces, ¿qué papel desempeñan los líderes entre los miembros? Guían a todo el pueblo escogido de Dios en la iglesia. Entonces, ¿qué efecto tienen en toda la iglesia? Si este líder toma la senda equivocada, todos en la iglesia lo seguirán por ella, lo que tendrá un enorme impacto en la totalidad del pueblo escogido de Dios en la iglesia. Toma a Pablo como ejemplo. Él dirigió muchas de las iglesias que fundó y al pueblo escogido de Dios. Cuando Pablo se desvió, las iglesias y el pueblo escogido de Dios que él guiaba también se desviaron. Así pues, cuando los líderes toman su propia senda divergente, no son ellos los únicos afectados, sino que también afecta a las iglesias y el pueblo escogido de Dios que ellos lideran. Si un líder es una persona correcta, si camina por la senda correcta y persigue y practica la verdad, las personas a las que guía comerán y beberán las palabras de Dios y perseguirán la verdad con normalidad. Al mismo tiempo, la experiencia vital y el progreso del líder serán visibles para los demás y tendrán efecto en ellos. Entonces, ¿cuál es la senda correcta por la que un líder debería caminar? Es ser capaz de llevar a otros a comprender la verdad y entrar en ella, es llevar a otros ante Dios. ¿Qué es una senda incorrecta? Es buscar el estatus, la fama y la ganancia, alardear y dar testimonio de uno mismo con frecuencia, y nunca dar testimonio de Dios. ¿Qué efecto tiene esto en el pueblo escogido de Dios? (Los lleva ante sí mismo). Se alejarán de Dios y quedarán bajo el control de ese líder. Si guías a la gente para que acuda a ti, entonces la estás guiando para que acuda a una persona corrupta y la estás guiando para que acuda a Satanás, no a Dios. Solo cuando guías a las personas hacia la verdad las estás guiando para que se acerquen a Dios. Los líderes y obreros, ya caminen por la senda correcta o por la equivocada, tienen una influencia directa sobre el pueblo escogido de Dios(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 1: Tratan de ganarse el corazón de la gente). Tras leer las palabras de Dios, tuve más claros mis deberes y responsabilidades. A su vez, sentí una gran responsabilidad sobre mis hombros. Dios nos dice que la senda que toman los líderes y obreros y aquello que buscan no solo repercuten en ellos, sino también en los hermanos y hermanas a quienes lideran. Cuando los líderes y obreros buscan la verdad y son la gente adecuada, progresan continuamente en la verdad, pueden reflexionar a diario sobre sus opiniones equivocadas o sobre las actitudes corruptas según las cuales viven, entender la esencia de los problemas según las palabras de Dios y luego descubrir en qué principios entrar. Cuando los líderes y obreros toman la senda correcta, llevan una carga por la entrada en la vida de sus hermanos y hermanas y se centran en buscar la verdad para resolver los problemas, de modo que aquellos a quienes lideran también entren en esa dirección. Si los líderes y obreros son negligentes, no buscan la verdad, se pasan el tiempo esforzándose por conseguir reputación y estatus, no tienen interés por buscar la verdad y no saben enseñarla para resolver los problemas, y si solo se ocupan de cuestiones externas en su deber o si hablan de palabras y doctrinas para ensalzarse y distinguirse, y no saben enseñar la verdad para dar testimonio de Dios, van, entonces, por la senda de resistencia a Dios y llevan a la gente en sentido equivocado. Inconscientemente, esa gente hace lo que quiere y llevan a otros por la senda de hacedores de servicio, la de resistencia a Dios de Pablo. Esto va contra el propósito de Dios de obrar y salvar a la gente. La iglesia me dio la oportunidad de practicar ser líder, no para poder hacer trabajos externos, servicio y esfuerzo ni para que pudiera ir en pos de la reputación y el estatus. Debo desempeñar el cargo de líder y liderar a los hermanos y hermanas para comer y beber de las palabras de Dios, buscar la verdad para resolver problemas en su deber, y poco a poco ser capaz de comprender la verdad y entrar en las realidades de Su palabra. Ese era mi deber. Así pues, creí crucial centrarme en buscar la verdad y en corregir mis actitudes corruptas. A esas alturas tenía una comprensión muy superficial de la verdad y no poseía ninguna de las realidades verdad, con lo que solo podría aprender a medida que la experimentara. Mientras mi corazón y mi senda fueran correctos, recibiría la guía de Dios.

Después reflexioné sobre los problemas que resolví en mis años de fe en Dios a base de buscar sinceramente la verdad y sobre las actitudes corruptas que había corregido. Al hacer eso, descubrí que estaba confundida y solamente entendía a medias muchas cuestiones. Realmente no comprendía la verdad ni apreciaba la esencia de los problemas, no buscaba principios de práctica ni resolvía nunca los problemas de forma eficaz. A partir de entonces, traté de escribir sobre las experiencias que entendía relativamente bien y, conforme escribía, meditaba. Meditaba siempre que tenía tiempo. Cuando por fin acabé el artículo, me sentí muy satisfecha, segura y tranquila. Durante la redacción del artículo y mediante la búsqueda de la verdad, de forma natural, empecé a ver más claros mi estado y la esencia de mis problemas, mi conocimiento de la verdad se hizo más práctico y concreto y mi senda de práctica se volvió más nítida. Comprobé que es sumamente útil escribir artículos de testimonio para captar mi estado y para buscar la verdad a fin de resolver los problemas. Era una senda de entrada en la vida y también el mejor camino para buscar y comprender la verdad.

Más adelante supe que muchos, hasta los líderes y obreros inclusive, no se centraban en escribir artículos ni se esforzaban nada en este sentido. Algunos siempre decían que estaban ocupados con el trabajo y que no tenían tiempo de escribir artículos. Pensé: “¿No era precisamente este mi estado? Yo también tenía ese punto de vista equivocado y ponía excusas para no escribir. Si puedo tomar mi proceso de cómo corregí mi estado y cambié de punto de vista, y escribo un artículo sobre ello, ¿eso no resolverá algunos problemas de mis hermanos y hermanas?”. Al darme cuenta, sentí que ya tenía una carga que llevar y decidí escribir sobre eso. Aunque mi entendimiento fuera muy superficial y parcial, sabía que era mi deber redactar ese artículo, por lo que tenía que practicar escribir acerca de todo cuanto entendiera. En general, cuando veía o conversaba con mis hermanos y hermanas, les hablaba de este tema, y yo pensaba en él cuando tenía tiempo libre. En mi devoción matinal, comía y bebía de la palabra de Dios sobre el asunto. Con el tiempo lo tuve un poco más claro, y cuando escribí al respecto, fue mucho más fácil. Una vez que hice el esquema, expresé cada nivel de significado de acuerdo con mi entendimiento y escribí con mis propias palabras mis ideas y experiencias. Ya no me pareció tan difícil y, a medida que meditaba las cosas mientras escribía, pude ver con más claridad el problema y los aspectos pertinentes de la verdad. Realmente percibí que, cuanto más procuramos buscar la verdad y más artículos escribimos, y usamos la redacción de artículos como medio para buscar la verdad y resolver problemas, más recibimos el esclarecimiento y la guía de Dios y más nos bendice. Recordé la palabra de Dios: “Cuanto más considerado seas con las intenciones de Dios, mayor será la carga que llevarás a cuestas, y cuanto mayor sea la carga que lleves a cuestas, más rica será tu experiencia. Cuando seas considerado con las intenciones de Dios, Él pondrá una carga sobre ti y luego te esclarecerá sobre las tareas que te ha encomendado. Cuando Dios te dé esta carga, prestarás especial atención a las verdades relacionadas mientras comes y bebes Sus palabras. Si tienes una carga por los estados de vida de los hermanos y hermanas, entonces se trata de una carga que Dios te ha encomendado y siempre llevarás esta carga contigo en tus oraciones diarias. Se ha hecho recaer sobre ti lo que Dios hace, y estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él quiere hacer; esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios. En este punto, cuando comas y bebas las palabras de Dios, abordarás este tipo de asuntos y te preguntarás: ‘¿Cómo voy a resolver estos problemas? ¿Cómo puedo ayudar a mis hermanos y hermanas para que se liberen y tengan gozo en su espíritu?’. También te enfocarás en resolver estos problemas mientras compartes enseñanza, y cuando comas y bebas las palabras de Dios te enfocarás en comer y beber las palabras que se relacionan con estos temas. Al comer y beber Sus palabras con sentido de la carga, llegas a entender Sus requisitos y, así, el camino a seguir se hace más claro. Esto es el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo que se producen cuando tienes una carga, y también es la guía que Dios te ofrece. ¿Por qué digo esto? Si no llevas a cuestas ninguna carga, no prestarás atención cuando comas y bebas las palabras de Dios; cuando comas y bebas las palabras de Dios con una carga en tu corazón, podrás captar su esencia, encontrar tu camino y ser considerado con las intenciones de Dios. Por tanto, deberías orar a Dios para que disponga más cargas sobre ti y te encomiende comisiones aún mayores, de modo que tengas una senda más clara para tu práctica futura, para que dé mayores resultados que comas y bebas las palabras de Dios, para que seas capaz de captar la esencia de Sus palabras y para que seas más capaz de ser conmovido por el Espíritu Santo(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Sé considerado con las intenciones de Dios para alcanzar la perfección). La palabra de Dios me hizo dar cuenta de que cuando llevamos las cargas de nuestra entrada en la vida y de nuestros problemas en la iglesia, podemos esforzarnos más por buscar la verdad para resolver problemas, comer, beber y practicar escrupulosamente la palabra de Dios. Entonces, podemos entrar en la realidad verdad más rápidamente. Durante este proceso, a medida que llevamos cargas, anhelamos y buscamos, podemos recibir el esclarecimiento y la guía de Dios, ahondar paulatinamente en la comprensión de la verdad, ver con más claridad y más a fondo los asuntos y a las personas y captar la verdad de forma más concreta y práctica. Si no nos esforzamos por buscar la verdad ni por practicar la redacción de artículos, aunque tengamos cierta iluminación acerca de la palabra de Dios, solo es un entendimiento superficial y sensorial que siempre parece difuso, como figuras en la niebla, y que demuestra que no tenemos ningún conocimiento real. Escribiendo nuestro conocimiento y experiencia, meditando y entendiendo detenidamente las cuestiones según la palabra de Dios y elevando nuestro conocimiento sensorial para que sea relativamente preciso, realista y concreto, es cómo, al fin, da fruto nuestro entendimiento. Escribir artículos es un proceso en que se gana claridad en cuanto a los asuntos, se comprende la verdad y se resuelven problemas. Cuanto más escribimos, más aprendemos.

Ya no me resisto a escribir artículos. Es algo que disfruto porque, mientras escribo, veo con más claridad mis actitudes corruptas y, además, cambio de perspectivas y de ideas conforme logro comprender la palabra de Dios. Este es el auténtico beneficio, algo de mucho valor e importancia. Antes siempre pensaba que escribir artículos era laborioso y especialmente difícil, y prefería hacer trabajos externos a escribir artículos sobre mis experiencias. Era muy rebelde y terca. Creía, incluso, que escribir artículos demoraría mi trabajo, pero esta idea era, en realidad, bastante equivocada y absurda. Escribir artículos no demora nada el trabajo. Por el contrario, te induce a buscar la verdad para resolver problemas y te hace más capaz de tener eficacia en el deber. Ahora, siempre que tengo tiempo, trato de serenarme y pienso en mi estado. También estoy dispuesta a esforzarme por meditar los problemas que no tengo claros o no sé resolver. Poco a poco he empezado a llevar una carga por mi entrada en la vida. También siento que tengo muchos estados que deben corregirse buscando la verdad y, poco a poco, he comenzado a anhelarla. Todo esto es fruto de la gracia de Dios. ¡Gracias a Dios!

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