Por qué no me atreví a ceñirme a los principios

22 Jun 2026

Por Li Ming, China

En septiembre de 2021, les escribí a los líderes de la Iglesia de Wenzhuang porque quería reunirme con la hermana Li Jing para revisar un sermón. Inesperadamente, unos días después, los líderes me contestaron diciendo que la comprensión de Li Jing era absurda. La iglesia estaba recolectando y compilando material sobre ella en preparación para echarla, y me dijeron que no me reuniera con ella. La respuesta de los líderes me sorprendió. Pensé: “Li Jing y yo solíamos estar en la misma iglesia. En aquel entonces, veía que le gustaba leer las palabras de Dios. Era entusiasta, estaba dispuesta a pagar un precio en su deber y tenía una humanidad bastante buena. Era una creyente sincera. Solo que su calibre no era muy bueno y le faltaba discernimiento. ¿Se habrían equivocado los líderes al calificar su comprensión de las cosas como absurda?”. La carta de los líderes decía que Li Jing era bastante arrogante y sentenciosa, que actuaba según sus propias ideas y hacía lo que le daba la gana, y que nunca actuaba según los principios en las tareas que ellos le asignaban. También enumeraba algunos ejemplos de cómo constreñía a los demás en su vida diaria. La mayoría de esas manifestaciones que mencionaron los líderes parecían ser revelaciones de corrupción y defectos en su humanidad. No demostraban que la comprensión de Li Jing fuera absurda. ¿Se habrían equivocado los líderes en su calificación? Si la echaban por error, ¡le arruinarían la vida! En ese momento, pensé en escribirles a los líderes de la iglesia para compartir mi perspectiva. Pero luego se me ocurrió que, si bien había conocido a Li Jing en el pasado, ya habían pasado muchos años y no conocía su situación en los últimos años. Me preocupaba que mi punto de vista fuera parcial, así que no escribí la carta. Mi compañera, la hermana Yang Yi, había estado en contacto con Li Jing recientemente, así que le pedí su opinión. Yang Yi me dijo que, cuando se enteró de que los líderes estaban recopilando material sobre Li Jing por “comprensión absurda”, también se sorprendió, y no creía que Li Jing cumpliera con las condiciones para que la echaran. Al escuchar que la opinión de Yang Yi era similar a la mía, me pareció muy probable que la calificación de los líderes estuviera equivocada. Así que, basándome en los principios de la casa de Dios para echar y expulsar a las personas, escribí sobre la desviación en el manejo del caso de Li Jing por parte de los líderes y expuse mi propio punto de vista. Pero justo cuando terminé la carta y estaba a punto de enviarla, tuve mis dudas: “Mi deber es el trabajo relacionado con textos. Echar y expulsar a las personas no entra en mis responsabilidades. Ese es el trabajo de los líderes de la iglesia. Además, no soy miembro de su iglesia. Si les escribo para señalarles este problema, ¿van a pensar que me estoy extralimitando y que soy un entrometido? De por sí mi carácter ya es bastante arrogante, como todos los hermanos y hermanas saben. Si les doy mi opinión a los líderes, ¿no estarán aún más convencidos de que soy arrogante?”. Luego pensé: “Ahora mismo, la casa de Dios está haciendo la obra de depurar la iglesia. Si digo ahora que Li Jing no cumple con las condiciones para que la echen, ¿pensarán que la estoy encubriendo y que estoy obstruyendo la obra de depurar la iglesia? ¡Esa sería una acusación grave! Hasta podrían aislarme y echarme a mí también, ¡no valdría la pena! Mejor me olvido del tema. Incluso si cometen un error, es responsabilidad de ellos, no mía. Como dice el dicho: ‘Las primeras espigas que se cortan son las que sobresalen’, así que es mejor que no me entrometa. Además, los líderes superiores hacen las revisiones finales cuando la iglesia echa y expulsa a las personas. No tengo por qué preocuparme”. Al pensar esto, borré la carta que había escrito.

Después de eso, sentía remordimiento cada vez que pensaba en el asunto, y estaba inquieto todo el tiempo. Veía claramente que las manifestaciones de Li Jing eran solo algunas revelaciones de corrupción y que no cumplía con las condiciones para que la echaran, pero ni siquiera pude armarme de valor para informárselo a los líderes. Si realmente echaran a Li Jing, ¡le arruinarían la vida! ¿No sería yo en parte responsable? Pero tenía miedo de que mencionar el problema me perjudicara. Me sentía atrapado en un dilema y no sabía qué hacer. Así que le oré a Dios y le pedí que me esclareciera para poder entender la verdad, conocerme a mí mismo y no vivir según mi carácter corrupto. Después de orar, pensé en las palabras de Dios: “La mayoría de las personas están dispuestas a perseguir la verdad y quieren practicarla, pero la mayor parte del tiempo simplemente tienen la determinación y el deseo de hacerlo; interiormente, sin embargo, la verdad no se ha convertido en su vida. Así que cuando te encuentras con fuerzas malignas que perturban y sabotean el trabajo de la iglesia —por ejemplo, cuando te enfrentas a falsos líderes que manejan los asuntos vulnerando los principios y no hacen un trabajo real, o a personas malvadas y anticristos que hacen el mal y perturban el trabajo de la iglesia, con lo cual causan daño al pueblo escogido de Dios—, no tienes el valor de alzar la voz y hablar. ¿Por qué no tienes ese valor? ¿Es porque eres tímido o poco elocuente, o no te atreves a hablar porque no ves las cosas con claridad? No se debe a ninguna de estas cosas; es principalmente la consecuencia de que te veas limitado por tus actitudes corruptas. Una de las actitudes corruptas que revelas es un carácter falso: cuando algo sucede, lo primero que consideras son tus propios intereses, las consecuencias de tus acciones y si serán beneficiosas para ti. Este es un carácter falso, ¿no es así? Otra es un carácter egoísta y vil. Piensas: ‘¿Qué tiene que ver conmigo que perjudiquen los intereses de la casa de Dios? No soy líder, ¿por qué debería involucrarme? No tiene nada que ver conmigo y no es mi responsabilidad’. Tales pensamientos y palabras no son algo que pienses a propósito, sino que se producen de manera inconsciente; estas son las actitudes corruptas que las personas revelan cuando se enfrentan a un problema(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). Mientras reflexionaba sobre las palabras de Dios, sentí como si Él me estuviera desenmascarando y juzgando cara a cara. Sabía perfectamente que Li Jing no cumplía con las condiciones para que la echaran y que había desviaciones en la calificación de los líderes sobre ella. También conocía las consecuencias de echar a alguien por error. Sin importar si lo que yo veía era del todo exacto o no, debería haberlo mencionado a fin de que lo tuvieran en cuenta para evitar que la echaran por error y arriesgaran su oportunidad de alcanzar la salvación. Pero solo pensé en mis propios intereses. Tenía miedo de que, si les daba mi opinión a los líderes, los hermanos y hermanas pensaran que yo era arrogante y que me estaba extralimitando. También tenía miedo de que pensaran que estaba encubriendo a Li Jing. Si me calificaran como un obstáculo para la obra de depurar la iglesia, sería un desastre para mi propio final y destino. Para protegerme, simplemente no les escribí a los líderes. Estaba viviendo según reglas satánicas de supervivencia como “Agua que no has de beber, déjala correr”, “Cuantos menos problemas, mejor” y “El sensato se protege nada más que para no equivocarse”. En todo lo que hacía, mi principio rector era la autopreservación. Solo consideraba mi propio futuro e intereses, y no me importaba en absoluto la obra de la iglesia ni la vida de mis hermanos y hermanas. Fui muy egoísta y despreciable, ¡carecía por completo de humanidad! Al darme cuenta de esto, cierto odio hacia mí mismo afloró en mi corazón, y ya no quise seguir viviendo según mi carácter corrupto.

Más tarde, leí un pasaje de las palabras de Dios que realmente me conmovió. Dios dice: “Si no te esfuerzas de verdad en tu fe en Dios ni en la ejecución de tu deber; si siempre deseas hacer las cosas mecánicamente y eres negligente en tus acciones, como un no creyente que trabaja para su jefe; si solo haces un esfuerzo simbólico, no usas la mente, sales del paso cada día según se presenten las cosas, sin informar de los problemas cuando los detectas, si ves algo derramado y no lo limpias, y desestimas indiscriminadamente todo lo que no es para tu beneficio, entonces, ¿no es esto un problema? ¿Cómo podría alguien así ser miembro de la casa de Dios? Tales personas son no creyentes; no son de la casa de Dios. Ni una sola de ellas es reconocida por Dios. Si estás siendo sincero y te has esforzado a la hora de realizar tu deber, Dios lo tiene en cuenta, y tú también lo sabes de sobra. Así pues, ¿alguna vez os habéis esforzado de verdad en hacer vuestro deber? ¿Alguna vez os lo habéis tomado en serio? ¿Lo habéis tratado como vuestra responsabilidad, como vuestra obligación? ¿Os habéis responsabilizado de ello? Debéis conocer adecuadamente estos asuntos y reflexionar sobre ellos, lo que facilitará la solución de los problemas que existen en la ejecución de vuestro deber y será beneficioso para vuestra entrada en la vida. Si sois siempre irresponsables en la ejecución de vuestro deber y no informáis de los problemas a los líderes y obreros cuando los descubrís ni buscáis la verdad para resolverlos por vuestra cuenta, siempre pensando que ‘cuantos menos problemas, mejor’, viviendo en todo momento según las filosofías para los asuntos mundanos, siendo siempre negligentes en la ejecución de vuestro deber, no teniendo nunca ninguna devoción y no aceptando la verdad en absoluto cuando se os poda, si realizáis vuestro deber de esta manera, estáis en peligro; sois contribuyentes de mano de obra. Los contribuyentes de mano de obra no son miembros de la casa de Dios, sino empleados, trabajadores contratados. Una vez que el trabajo termine, serán descartados, y naturalmente se verán sumidos en las catástrofes. Las personas de la casa de Dios son diferentes; cuando realizan su deber, no es por dinero ni para esforzarse u obtener bendiciones. Piensan: ‘Soy miembro de la casa de Dios. Lo que concierna a la casa de Dios me concierne a mí. Los asuntos de la casa de Dios son mis asuntos. Debo poner el corazón en ella’. Por eso ponen el corazón en todo asunto que concierna a la casa de Dios y asumen la responsabilidad al respecto. Se hacen responsables de todo lo que se les pueda ocurrir y cuanto puedan ver. Están atentas a todo aquello que deba atenderse y se toman las cosas con seriedad. Esas son las personas de la casa de Dios. ¿Sois vosotros así? (No). Si solamente disfrutáis de las comodidades de la carne, no prestáis atención al ver cosas en la casa de Dios de las que hay que ocuparse, no recogéis una botella de aceite que se ha caído y vuestro corazón sabe que hay un problema, pero no queréis resolverlo, entonces no estáis tratando a la casa de Dios como la vuestra propia. ¿Sois así? En ese caso, estáis tan lejos que no existe diferencia entre vosotros y los no creyentes. Si no os arrepentís, corresponde consideraros ajenos a la casa de Dios; debéis ser apartados y descartados(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Para hacer bien el deber, al menos se ha de tener conciencia y razón). Después de leer Sus palabras, entendí que la actitud de una persona hacia Dios es fundamental para creer en Él y hacer su deber. Solo si alguien tiene un corazón sincero hacia Él, si su corazón está orientado hacia Él en todo, y si protege los intereses de la casa de Dios, Él lo considera parte de Su casa. De lo contrario, Dios lo desdeñará y descartará. Reflexioné sobre cómo había manejado el asunto de recopilar material para echar a Li Jing. Eso dejó en evidencia que mi corazón no estaba para nada orientado hacia Dios. Aunque vi que había desviaciones en la calificación de los líderes sobre Li Jing y sabía que echarla por error la perjudicaría y le arruinaría la vida, hice la vista gorda, todo para protegerme. Incluso usé la excusa de que había líderes en todos los niveles haciendo las revisiones de la obra de la iglesia para evadir mi responsabilidad y negarme a practicar la verdad. ¿En qué se diferenciaba mi actitud hacia lo que pasaba en la iglesia de la de un no creyente que trabaja en el mundo? Solo protegía mis propios intereses e ignoraba todo lo demás. Me estaba tratando como alguien ajeno a la casa de Dios. No tenía un corazón sincero hacia Dios, y realmente provoqué que Él me detestara y me odiara. Soy miembro de la casa de Dios, pero cuando vi que estaban a punto de echar a una hermana por error, ni siquiera fui capaz de informárselo a los líderes. No tenía ningún sentido de la rectitud. ¡Fui completamente débil! Si realmente tuviera un corazón sincero hacia Dios, habría cumplido con mis responsabilidades en la obra de la iglesia. Es como cuando los hijos ven a sus padres en problemas o a su familia pasando por dificultades. Toman la iniciativa de ayudar sin que nadie tenga que supervisarlos o presionarlos. Eso es porque se ven a sí mismos como parte de la familia y se sienten responsables de ayudar con cualquier asunto familiar. Pero como miembro de la casa de Dios, al ver desviaciones en la forma en que los líderes manejaban un asunto, no debería haber importado si yo era de esa iglesia o si era mi competencia. Ya que lo había visto, mi responsabilidad era señalárselo a los líderes. Sin importar si mi evaluación del problema era exacta o no, después de mencionarlo, los líderes verificarían, indagarían y analizarían el asunto, y eso beneficiaría la obra de la iglesia. Practicar de esta manera no es entrometerse ni extralimitarse, ni tampoco es una revelación de un carácter arrogante. Es cumplir con mi responsabilidad y mi deber, y proteger los intereses de la iglesia y de mis hermanos y hermanas. Al darme cuenta de esto, mi corazón se iluminó un poco.

Después, pensé en que informar el problema a los líderes era claramente practicar la verdad y proteger los intereses de la iglesia. Sin embargo, siempre tenía miedo de que me condenaran y se encargaran de mí por ello. Eso era estar a la defensiva con Dios y no creer que la verdad reina en Su casa. Pensé en las palabras de Dios: “Dios tiene una esencia de fidelidad y, por lo tanto, siempre se puede confiar en Sus palabras. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables. Es por eso que a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Tres advertencias). “Si eres muy falso, estarás receloso y sospecharás de todas las personas y asuntos y tu fe en Mí estará edificada sobre un cimiento de sospecha por esta razón. Yo jamás podría reconocer esta clase de fe. Al faltarte la fe verdadera, estás incluso más desprovisto del verdadero amor. Y si puedes incluso dudar de Dios y especular sobre Él a voluntad, entonces sin duda eres la persona más falsa de todas. Especulas si Dios puede ser como el hombre: imperdonablemente pecaminoso, mezquino, carente de imparcialidad y racionalidad, falto de un sentido de la rectitud, que usa tácticas despiadadas, insidiosas y arteras, que se deleita en la maldad y la oscuridad y ese tipo de cosas. ¿Acaso el hombre no tiene tales pensamientos porque no conoce a Dios en lo más mínimo? ¡Esta forma de fe no es otra cosa que pecado! Hay incluso quienes creen que los que me agradan son aquellos que saben cómo adular y lisonjear y que aquellos que no saben cómo hacer eso no serán bienvenidos en la casa de Dios y perderán su lugar en ella. ¿Es este el único conocimiento que habéis cosechado en todos estos años? ¿Es esto lo que habéis obtenido? Y vuestro conocimiento de Mí no termina en estas malas interpretaciones; peor aún es vuestra blasfemia contra el Espíritu de Dios y la denostación del Cielo. Por eso afirmo que una fe como la vuestra solo hará que os alejéis cada vez más de Mí y que tengáis cada vez más hostilidad hacia Mí(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Cómo conocer realmente a Dios en la tierra). A través de las palabras de Dios, entendí que la esencia de Dios es fiel y santa. Él es justo con todos; no va a tratar de forma injusta a una persona buena, ni va a dejar sin castigo a una malvada. La casa de Dios trata a cada persona según los principios. La obra de depuración de la iglesia tiene el propósito de depurar a todos los anticristos, las personas malvadas y los incrédulos que se esconden en su interior, a fin de purificarla. Esto lo determina por completo el carácter justo de Dios. Pero yo estaba a la defensiva con Dios e imaginaba que la obra de depuración de Su casa era como una de las campañas políticas del gran dragón rojo. Sentía que estaba en el ojo del huracán y que no podía hablar a la ligera; de lo contrario, sería atormentado. La obra de depuración estaba en marcha en la casa de Dios. Me preocupaba que, si les decía a los líderes que Li Jing no cumplía con las condiciones para que la echaran, probablemente me condenarían por obstruir la obra de depuración. Mi punto de vista era muy absurdo. No creía que la verdad reinara en la casa de Dios... ¡eso me convierte en un incrédulo! En realidad, obstruir la obra de depuración de la iglesia significa ponerse del lado de los anticristos y de las personas malvadas cuando la iglesia se encarga de los anticristos, las personas malvadas y los incrédulos, buscando todo tipo de razones y excusas para favorecerlos y encubrirlos con tal de mantenerlos en la iglesia. Eso es perturbar la obra de la iglesia y hacer el mal. Pero en este caso, Li Jing no cumplía con las condiciones para que la echaran. Informar esto a los líderes de la iglesia era simplemente para que pudieran verificarlo y tener una idea clara, y así evitar arruinar la oportunidad de salvación de Li Jing al echarla por error. Practicar de esta manera protege a mis hermanos y hermanas, y también es una manifestación de la defensa de los intereses de la iglesia. No es obstruir la obra de depuración a propósito. Además, incluso si me equivocara, como mi punto de partida era proteger sus intereses, la iglesia no me condenaría por eso. La iglesia manejaría el asunto de manera justa y según los principios. Entonces, ¿por qué tenía que estar tan preocupado y ansioso? Al darme cuenta de esto, me sentí liberado y obtuve la determinación para practicar la verdad.

Pensé en las palabras de Dios: “Tener una relación normal con Dios quiere decir ser capaz de no dudar ni negar nada de Su obra y ser capaz de someterse a ella. Eso significa tener las intenciones correctas en presencia de Dios y no hacer planes para ti mismo, y también significa priorizar los intereses de la casa de Dios, aceptar el escrutinio de Dios y someterse a Sus disposiciones, independientemente de lo que hagas. Debes poder aquietar tu corazón en presencia de Dios en todo lo que hagas. Incluso si no entiendes las intenciones de Dios, debes seguir cumpliendo tus deberes y responsabilidades lo mejor posible. Cuando las intenciones de Dios se te hayan revelado, practica de acuerdo con ellas y no será demasiado tarde. Cuando tu relación con Dios se haya vuelto normal, también tendrás relaciones normales con las personas. Para establecer una relación normal con Dios, todo debe construirse sobre el fundamento de las palabras de Dios, debes ser capaz de hacer tu deber de acuerdo con Sus palabras y lo que Él pide, debes corregir tus puntos de vista, debes buscar la verdad en todas las cosas y debes practicar la verdad cuando la entiendas. Con independencia de lo que te ocurra, debes orar a Dios y buscar con un corazón sumiso a Dios. Practicando así, podrás mantener una relación normal con Dios(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. ¿Cómo es tu relación con Dios?). A través de Sus palabras, entendí que para creer en Dios, debemos establecer una relación normal con Él y entregarle nuestro corazón. Debemos tener en cuenta la entrada en la vida de nuestros hermanos y hermanas y la obra de la iglesia en todo lo que decimos y hacemos, y ser capaces de aceptar el escrutinio de Dios en todas las cosas. Solo entonces podremos practicar la verdad. Como podía ver que los líderes habían hecho una calificación inexacta en el caso de Li Jing, debería haber compartido mi perspectiva. Aunque mi punto de vista no fuera del todo correcto, mencionarlo permitiría que los líderes volvieran a verificar su situación y así evitaran arruinar su oportunidad de salvación al echarla por error. Practicar de esta manera beneficiaría tanto la entrada en la vida de mis hermanos y hermanas como la obra de la iglesia. Aunque yo conocía a Li Jing, no estaba informando sobre el problema para encubrirla o para lucirme. Lo hice basándome en lo que yo sabía de ella y en el hecho de que las manifestaciones que enumeraron los líderes no se ajustaban a los principios de la iglesia para echar a las personas. No se trataba de mantener una relación personal con ella. Si bien este asunto parecía menor a simple vista, tenía que ver con si yo era capaz de practicar la verdad y proteger los intereses de la iglesia. También era un examen de Dios. Así que me arrodillé y le oré a Dios para expresarle mi voluntad de practicar según Sus requisitos. Después de orar, repasé las manifestaciones de Li Jing una vez más. Luego, basándome en los problemas con la calificación que habían hecho los líderes sobre ella, compartí mi propia comprensión y perspectiva, junto con los principios pertinentes. Terminé de escribir la carta y se la envié a los líderes. Al practicar de esta manera, me sentí increíblemente tranquilo y en paz.

Más tarde, los líderes me contestaron. Me dijeron que habían vuelto a investigar y que, después de buscar los principios pertinentes respecto a las manifestaciones de Li Jing, confirmaron que no cumplía con las condiciones para que la echaran; reconocieron que había habido desviaciones en su calificación anterior sobre ella y que ahora ella sigue haciendo su deber en la iglesia. Me alegró muchísimo ver este resultado. ¡Sentí que practicar la verdad es maravilloso! De ahora en adelante, debo practicarla aún más.

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