Por qué hay tantos obstáculos para aceptar el camino verdadero

4 Dic 2022

Por Joselyn, Ecuador

En 2008, mi madre y yo empezamos a creer en el Señor, y después, empecé a asistir a reuniones en la iglesia local. Más adelante, incluso llegué a ser diaconisa de la iglesia. Cada vez que teníamos una reunión, yo siempre quería leer más de las palabras de Dios y ganar un mejor entendimiento de la voluntad de Dios, pero, con el tiempo, me di cuenta de que los sermones del pastor no me proveían. No disfrutaba de las reuniones y me sentía vacía por dentro. En junio de 2020, justo cuando ingresé en un seminario para seguir estudiando, conocí en línea a la hermana Garcia, miembro de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Ella compartió el evangelio de Dios Todopoderoso en los últimos días conmigo y me invitó a unirme a un grupo de reunión. Leí mucho de las palabras de Dios Todopoderoso, vi que las palabras de Dios Todopoderoso tenían autoridad y eran poderosas, que eran la voz de Dios, y estuve segura de que Dios Todoporoso es el Señor Jesús regresado que hemos estado esperando todo este tiempo. Estaba tan conmovida que empecé a llorar. Me sentí muy afortunada de poder recibir el regreso del Señor y recibir la salvación de Dios en los últimos días.

Después de eso, quise hablarles a los hermanos y hermanas del regreso del Señor lo antes posible. Sabía que Angel era el predicador de nuestra iglesia, que era amable, responsable, y a menudo nos ayudaba, por lo que acudí a él primero con la noticia del regreso del Señor y compartí las palabras de Dios Todopoderoso con él con mi entendimiento de Sus palabras. Me sorprendió que Angel que interrumpiese inmediatamente, diciendo: “Eso es imposible. La Biblia es el único lugar que contiene las palabras de Dios y estas no pueden aparecer fuera de ella. Leer contenido que no esté en la Biblia es traicionar al Señor”. Contesté deprisa: “¿Cómo puede ser esto una traición al Señor? No tienes ni el más mínimo conocimiento de la obra de Dios en los últimos días, así que al menos debes investigarla para ver si las palabras de Dios Todopoderoso son la voz de Dios y entonces puedes tomar una decisión”. Pero me interrumpió de nuevo y contestó altivamente: “No hace falta investigar. Si quieres escuchar un sermón, escúchame a mí. Debes recordar que no has de leer ningún otro libro que no sea la Biblia pase lo que pase, ya que desviarse de la Biblia es traicionar al Señor”. Estaba confundida y sorprendida por esta actitud hacia la obra de Dios en los últimos días: “En el pasado, siempre nos dijo que fuésemos como las vírgenes prudentes y que esperásemos decididamente al Señor, o nos perderíamos Su regreso. Ahora, el Señor ya ha regresado, ¿por qué no está dispuesto a buscar e investigar, e incluso exige que yo deje de escuchar las palabras de Dios Todopoderoso? ¿Acaso no quiere recibir el regreso del Señor?”. Simplemente no entendía por qué tenía ese tipo de actitud. También pensé en lo que dijo: “La Biblia contiene todas las palabras de Dios y estas no aparecen fuera de la Biblia. Salirse de la Biblia es traicionar al Señor”. Aunque sabía que recibía al Señor al aceptar a Dios Todopoderoso, y no lo traicionaba, todavía estaba confundida por lo que él dijo.

Más adelante, leí unos pasajes de las palabras de Dios y escuché la comunión de los hermanos y hermanas en la Iglesia de Dios Todopoderoso, y esto ayudó a resolver mi confusión. Dios Todopoderoso dice: “Lo que consta en la Biblia es limitado e incapaz de representar la totalidad de la obra de Dios. Los Cuatro Evangelios tienen, en conjunto, menos de cien capítulos, en los cuales está escrito un número limitado de sucesos, como cuando Jesús maldijo a la higuera, las tres veces que Pedro negó al Señor, la aparición de Jesús a los discípulos después de Su crucifixión y resurrección, la enseñanza sobre el ayuno, la enseñanza sobre la oración, la enseñanza sobre el divorcio, el nacimiento y la genealogía de Jesús, la elección de los discípulos por parte de Jesús, etc. Sin embargo, el hombre los valora como tesoros, comparando, incluso, la obra actual con ellos. Incluso creen que esta es toda la obra que Jesús hizo en Su vida, como si Dios solo fuera capaz de hacer algunas cosas y nada más. ¿No es esto absurdo?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. El misterio de la encarnación (1)). “Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios no tuviera derecho a actuar más allá de la Biblia? ¿No puede apartarse Dios de la Biblia y realizar otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía practicar a la luz del día de reposo y según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué Jesús no respetó el día de reposo después de venir, sino que, en su lugar, lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús respetaba el Antiguo Testamento, ¿por qué rompió con estas doctrinas? Deberías saber qué fue primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podía ser también el Señor de la Biblia?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (1)). “Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y que no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la Era de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús en la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo. ¿No son, estos, registros históricos? Mencionar hoy las cosas del pasado las convierte en historia, y no importa cuán verdaderas o reales puedan ser, siguen siendo historia, y la historia no puede ocuparse del presente, ¡porque Dios no mira atrás en la historia! Así pues, si sólo entiendes la Biblia y no entiendes nada de la obra que Dios pretende hacer hoy, y, si crees en Dios, pero no buscas la obra del Espíritu Santo, entonces no entiendes lo que significa buscar a Dios. Si lees la Biblia con el fin de estudiar la historia de Israel, de investigar la historia de la creación de todos los cielos y la tierra por parte de Dios, entonces no crees en Dios. Pero hoy, como crees en Él y buscas la vida, como persigues el conocimiento de Dios y no letras y doctrinas muertas ni un entendimiento de la historia, debes buscar la voluntad de Dios de hoy, así como la dirección de la obra del Espíritu Santo” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Relativo a la Biblia (4)). Recuerdo que los hermanos y hermanas compartieron conmigo que la Biblia es simplemente un registro histórico de la obra anterior de dios. Es una recopilación de registros escritos de la obra de Dios. Como la gente la recopiló y editó, sin duda ciertas cosas fueron seleccionadas, mientras que otras fueron eliminadas en la edición o ignorardas. Hubiera sido imposible recopilar y registrar todas las palabras y la obra de Dios en la Biblia. Como dijo el apóstol Juan: “Y hay también muchas otras cosas que Jesús hizo, que si se escribieran en detalle, pienso que ni aun el mundo mismo podría contener los libros que se escribirían” (Juan 21:25). Esto demuestra que las palabras y la obra de Dios registradas en la Biblia son muy limitadas. Dios es el Señor de la creación y la fuente de la vida humana. Durante varios milenios, Dios ha obrado y hablado, para proveer a la humanidad lo que necesita en una corriente infinita y guiar a la humanidad hacia delante. Las palabras de Dios son como el agua viva que fluye sin fin, ¿cómo entonces podrían contenerse todas las palabras de Dios en la Biblia? Dios es soberano de todas las cosas, no es solo el Señor del sábado, sino el Señor de la Biblia. No solo hace Su obra según la Biblia, ni está limitado por ella. Tiene completa autoridad para trascender la Biblia, y hacer más obra nueva y proclamar más de Sus palabras según Sus propios planes y las necesidades de la humanidad. Por ejemplo, en la Era de la Gracia, el Señor Jesús no hizo Su obra como en el Antiguo Testamento dice que se hizo en la Era de la Ley. Realizó una obra más nueva y más elevada, expresando el camino del arrepentimiento, haciendo la obra de la crucifixión, redimiendo a la humanidad de sus pecados, para que la gente ya no estuviera condenada y sentenciada a muerte por la ley y pudiera seguir sobreviviendo. Ahora que Dios ha venido a hacer Su obra en los últimos días, no repite Su obra anterior como está escrita en la Biblia, sino que expresa nuevas palabras y hace obra nueva. Como profetizó el Señor Jesús: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad” (Juan 16:12-13). En los últimos días, el Señor Jesús ha regresado como Dios Todopoderoso. Hace la obra del juicio comenzando por la casa de Dios, expresa todas las palabras que se necesitan para purificar y salvar a la humanidad, lo que permite a la humanidad liberarse a sí misma de las ataduras del pecado, purificarse, perfeccionarse y entrar en el reino de Dios. Todos los que aceptan la obra de Dios en los últimos días, reciben el riego y la provisión de Sus palabras, y asisten al banquete de bodas del Cordero. Son como dice el Apocalipsis: “Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va” (Apocalipsis 14:4). Está claro que siguen los pasos del Cordero y no traicionan al Señor. Entonces, esta idea de que “todo lo que Dios ha dicho y hecho está escrito en la Biblia, y salirse de ella es traicionar a Dios” es una falacia y no se ajusta a las palabras de Dios ni a los hechos. Tras compartir con los hermanos y hermanas, sentí más claridad y gané discernimiento de los comentarios erróneos de Angel.

Después de esto, fui a compartir el evangelio con una hermana de mi iglesia original. Para mi sorpresa, cuando Angel se enteró, fue a perturbar a la hermana y para asegurarse de que los demás miembros no aceptaban el evangelio, condenó y blasfemó a Dios Todopoderoso y dijo que había traicionado al Señor al unirme a una denominación diferente. El pastor y él también difundieron rumores sobre mí en la iglesia, diciendo que había dejado de reunirme porque tenía un novio nuevo, que no tenía fe verdadera en el Señor, y que los demás miembros de la iglesia debían evitarme. Cuando todo el mundo escuchó los rumores, me tuvieron en menor estima y empezaron a rehuirme. Algunos incluso me miraban raro, como si fuera algún tipo de depravada. Unos días después, el pastor fue a mis padres para decirles que había ido por la senda errónea y había dejado de asistir a las reuniones. También le dijo a mi madre que me vigilase y no me dejase ir a ninguna parte. Cuando todo esto ocurrió a la vez, me sentí fatal, y pensé que iba a perder la cabeza. No entendía por qué me trataban así. Todo lo que había hecho era darles testimonio del regreso del Señor, y entonces se inventaron todo tipo de rumores para deshonrarme e incluso animaron a mis padres a suprimirme. Todo esto fue como una puñalada en el corazón y me causó un dolor insoportable. Con lágrimas en los ojos, oré a Dios y le pedí ayuda. Cuando una hermana se enteró de mi situación, compartió muchas de las palabras de Dios conmigo y me dio mucho ánimo.

Vi un pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso que decía: “Hoy en día, los que buscan y los que no buscan son dos clases completamente diferentes de personas cuyos destinos son también muy diferentes. Los que buscan el conocimiento de la verdad y practican la verdad son aquellos a los que Dios traerá la salvación. Los que no conocen el camino verdadero son demonios y enemigos; son los descendientes del arcángel y van a ser objeto de la destrucción. Incluso los que son creyentes piadosos de un Dios ambiguo ¿no son también demonios? Las personas que tienen una buena conciencia, pero no aceptan el camino verdadero, son demonios; su esencia es de resistencia hacia Dios. […] Cualquiera que no crea en Dios encarnado es demoniaco y, es más, va a ser destruido. Los que tienen fe, pero no practican la verdad, los que no creen en el Dios encarnado y los que de ningún modo creen en la existencia de Dios, también van a ser objeto de la destrucción. Todos aquellos a quienes se permitirá permanecer son personas que han pasado por el sufrimiento de la refinación y han permanecido firmes; estas son personas que verdaderamente han padecido pruebas. Cualquiera que no reconozca a Dios es un enemigo; es decir, cualquiera que no reconoce a Dios encarnado, tanto dentro como fuera de esta corriente, ¡es un anticristo! ¿Quién es Satanás, quiénes son los demonios y quiénes son los enemigos de Dios, sino los opositores que no creen en Dios? ¿No son esas las personas que son desobedientes a Dios?” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo). Al compartir las palabras de Dios con la hermana, me di cuenta de que, cuando el Señor Jesús vino a hacer Su obra, los fariseos que adoraban a Jehová Dios en el templo sabían claramente que lo que el Señor Jesús decía tenía autoridad y poder, pero, no solo no buscaron e investigaron, sino que también se resistieron y lo condenaron desenfrenadamente, y afirmaban en falso que usaba el poder de Belcebú para hacer exorcismos. Blasfemaron contra el Espíritu Santo y Dios los maldijo y castigó. Los fariseos no solo blasfemaron y condenaron al Señor, sino que además engañaron a los creyentes para que se opusieran a Él, lo que los llevó a perder la salvación de Dios y convertirse en ajuar funerario. Pensé en cómo el Señor Jesús maldijo a los fariseos de aquel entonces: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13). Y: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros” (Mateo 23:15). A través de las palabras del Señor, se puede ver que los fariseos eran anticristos que se oponían a Dios. Fingían ser amables, pero, en realidad, odiaban la verdad y consideraban a Dios su enemigo. Eran demonios que devoraban almas y atraían a la gente al infierno. Debido a los actos perversos de los fariseos, el Señor Jesús les preparó siete “calamidades”. Esto nos muestra que el carácter de Dios no tolera ofensa alguna. En los últimos días, Dios Todopoderoso ha venido a hacer Su obra. Ha expresado todas las verdades necesarias para purificar y salvar a la humanidad ha creado un grupo de vencedores y conmocionado a todo el mundo religioso. A pesar de que Dios haya hecho una obra enorme, los pastores y predicadores del mundo religioso no solo no la buscan e investigan, sino que se esfuerzan por difundir rumores e impedir que los creyentes investiguen el camino verdadero. Son iguales que los fariseos, cuya naturaleza y esencia era odiar la verdad y oponerse a Dios. En los últimos días, Dios hace la obra de clasificar a cada uno según su clase, y así expone a los falsos creyentes e identifica a los verdaderos. Los que dicen creer en Dios, pero no aceptan la verdad ni a Dios encarnado, no son creyentes verdaderos y al final serán descartados. Solo los que buscan la verdad con una mente abierta y aceptan la obra de Dios en los últimos días tendrán la oportunidad de ser salvados por Dios. Angel parecía una persona amable, humilde y servicial, pero, cuando oyó hablar del regreso del Señor, no buscó ni investigó en absoluto, juzgó y condenó las palabras y la obra de Dios, e incluso difundió rumores e impidió que otros creyentes investigasen el camino verdadero. No tenía ni el más mínimo temor de Dios. Vi que, mientras que él creía en el Señor y lo servía, su esencia odiaba y se oponía a Dios. No había ninguna diferencia entre él y los fariseos que se resistían a Dios en el pasado. Al darme cuenta de esto, gané algo de discernimiento sobre Angel y los líderes del mundo religioso, y tuve un entendimiento más claro de por qué actuaron como lo hicieron. No me sentí tan mal después de esto.

Poco después de eso, empecé a cumplir un deber en la iglesia. Asistía a las reuniones y leía las palabras de Dios todos los días con los demás, y me sentía muy bien. Pero, cuando mis padres escucharon los rumores que difundían el pastor y el predicador, me regañaron enojados. Me obligaron a volver a mi antigua iglesia y me prohibieron creer en Dios Todopoderoso. Debido a la obstrucción e interrupción de mis padres, no podía cumplir mi deber con regularidad y no podía ni asistir a las reuniones. Un día, mi padre me vio asistiendo a una reunión en línea con otros hermanos y hermanas y se enojó tanto que estuvo a punto de golpearme. Afortunadamente, mi madre entró y lo detuvo justo a tiempo. Después de esto, mis padres me tenían con una rienda aun más corta. Me encerraron en la casa y no me dejaban salir, así que ya no podía asistir a las reuniones. En aquel entonces, eso era demasiado para mí. Me sentía débil y no tenía la confianza para cumplir mi deber. Oré a Dios para que me diese fe y fuerzas. Después, encontré un pasaje de las palabras de Dios: “En cada paso de la obra que Dios hace en las personas, externamente parece que se producen interacciones entre ellas, como nacidas de disposiciones humanas o de la interferencia humana. Sin embargo, detrás de bambalinas, cada etapa de la obra y todo lo que acontece es una apuesta hecha por Satanás ante Dios y exige que las personas se mantengan firmes en su testimonio de Dios. Mira cuando Job fue probado, por ejemplo: detrás de escena, Satanás estaba haciendo una apuesta con Dios, y lo que aconteció a Job fue obra de los hombres y la interferencia de estos. Detrás de cada paso de la obra que Dios hace en vosotros está la apuesta de Satanás con Él, detrás de todo ello hay una batalla” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Solo amar a Dios es realmente creer en Él). Las palabras de Dios me mostraron que, en aquella situación, parecía que mis padres me impedían seguir a Dios Todopoderoso, pero, entre bambalinas, era Satanás quien causaba la perturbación. Era una batalla espiritual. Dios ha expresado muchas verdades en los últimos días para permitir que nos libremos de nuestra corrupción satánica y ser salvados por Dios. Pero Satanás no quería que fuese salvada por Dios, así que utilizó a mis padres para atacarme e impedirme creer en Dios y cumplir mi deber. Satanás quería hacerme perder por completo mi oportunidad de ser salvada, y quería que fuese arrojada al infierno con él. Satanás es muy siniestro y malvado. Si dejaba de seguir a Dios Todopoderoso, ¿no estaría cayendo en su plan siniestro?

Entonces, me encontré con otro pasaje de las palabras de Dios: “No te desanimes, no seas débil; y Yo te aclararé las cosas. El camino que lleva al reino no es tan fácil. ¡Nada es tan simple! Queréis que las bendiciones vengan a vosotros fácilmente, ¿no es así? Hoy, todos tendréis que enfrentar pruebas amargas. Sin esas pruebas, el corazón amoroso que tenéis por Mí no se hará más fuerte ni sentiréis verdadero amor hacia Mí. Aun si estas pruebas consisten únicamente en circunstancias menores, todos deben pasar por ellas; es solo que la dificultad de las pruebas variará de una persona a otra. Las pruebas son una bendición proveniente de Mí. ¿Cuántos de vosotros venís a menudo delante de Mí y suplicáis de rodillas que os dé Mis bendiciones? ¡Niños tontos! Siempre pensáis que unas cuantas palabras favorables cuentan como Mi bendición, pero no reconocéis que la amargura es una de Mis bendiciones. Los que participan de Mi amargura ciertamente compartirán Mi dulzura. Esa es Mi promesa y Mi bendición para vosotros” (La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Declaraciones de Cristo en el principio, Capítulo 41). Después de leer las palabras de Dios Todopoderoso, me di cuenta de que, aunque había sufrido un poco por la supresión del pastor y la obstrucción de mis padres, Dios había permitido esta situación para perfeccionar mi fe. ¡Esta era la buena intención de Dios! Pero, era débil y estaba dispuesta a abandonar mi deber solo por un poco de dificultad. Me di cuenta de que no tenía la motivación para sufrir y pagar un precio para ganar la verdad. No tenía una actitud sincera hacia Dios y mi estatura era bastante baja todavía. Llegué a comprender las intenciones de Dios y ya no me sentí pasiva ni decaída. También tuve un sentido de fe y fuerza y estaba lista para enfrentarme a la situación directamente, y confiar en Dios para mantenerme firme ante la opresión. Más adelante, oraba a Dios más a menudo, leía las palabras de Dios para reforzar mi fe y le pedía aDios que abriese una senda para mí para poder seguir reuniéndome y cumpliendo con mi deber.

Después, los rumores que Angel y los demás habían difundido sobre mí empezaron a pasar factura a mis padres, así que, para librarse de la influencia de los rumores, me mandaron a vivir con mi abuela. Pude conectar con los hermanos y hermanas allí por Internet, y una vez más pude reunirme y cumplir con mi deber. Mis padres se enojaron cuando se enteraron, pero yo no estaba bajo su influencia, y les dije decidida: “Mi mayor esperanza al creer en el Señor es recibir Su regreso. Ahora el Señor Jesús ha regresado como Dios Todopoderoso, así que, aunque no lo entendáis, seguiré a Dios Todopoderoso hasta el final. Si seguís insistiendo en detenerme, no tendré más remedio que abandonar esta familia”. Al ver lo firme que estaba, mis padres no dijeron nada más acerca del asunto. Desde ese momento, aunque a menudo se quejaban o trataban de perturbarme en mi deber, ya no estaba restringida por ellos y estaba decidida a cumplir mi deber. Al experimentar la opresión y la obstrucción continua de mi pastor y mi familia, sufrí un poco, pero llegué a entender algo de la verdad, gané discernimiento, y mi fe en Dios se hizo más profunda. Sin importar a qué situaciones me encuentre en el futuro, estoy dispuesta a confiar en Dios para superarlas.

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