31. Cuál es la naturaleza del amor de Dios

Por Siqiu, provincia de Heilongjiang

Siempre que veo el siguiente pasaje de la palabra de Dios: “Si siempre has sido muy leal y amoroso conmigo, pero sufres el tormento de la enfermedad, el empobrecimiento de la vida y el abandono de tus amigos y parientes, o soportas cualquier otra desgracia en la vida, entonces ¿todavía continuarán tu lealtad y amor por Mí?” (‘Un problema muy serio: la traición (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Me siento particularmente triste; un sentimiento de miseria aumenta gradualmente dentro de mí y mi corazón habla su queja sorda: Querido Dios, ¿cómo puedes permitir que esos que te son leales y que te aman se encuentren con semejante desgracia? Como resultado, he tenido dificultades para entender el significado del hermano desde lo alto quien dijo, “La última exigencia de Dios al hombre es amorosa y sincera”.

Recientemente, la hermana con la que estaba coordinando desarrolló hipertiroidismo. Poco a poco su condición llegó al punto en el que tenía que comer seis comidas al día. Debido al estrés de la enfermedad, su fuerza gradualmente disminuyó y vivía cada día en depresión, debilidad y fatiga. Su cuerpo simplemente no podía cumplir con su deseo de desempeñar sus deberes y su enfermedad avanzaba cada vez más. No podía entender porqué estaba pasando esto: “Esta hermana había dejado a su familia y un empleo bien pagado con buenos beneficios para dedicarse al cumplimiento de sus deberes y era muy leal. ¿Cómo podía ser que, por todo lo que había dado, a cambio tuviera que cargar con el tormento de esta enfermedad?…” No revelé mis sentimientos externamente pero mi corazón estaba perturbado; siempre que alguien planteaba esta cuestión perdía la calma.

No mucho después, mi hermana y yo nos separamos, pero nunca me olvidé de ella. Un día, le pregunté a mí líder cómo le estaba yendo a mi hermana. El líder dijo: “Al principio tuvo una condición muy negativa y se negó a reconocer la obra de Dios. Después, conscientemente ajustó su condición, buscando a fondo la intención de Dios en el tormento de su enfermedad. A través de las palabras de Dios, comenzó a conocerse y a darse cuenta de que no había tenido una creencia verdadera. Dentro de su creencia todavía había un elemento de ‘intercambio’, todavía un deseo de ganar bendiciones a través de su creencia en Dios. También identificó muchos otros elementos de rebeldía dentro de ella. Cuando se hubo dado cuenta de estas cosas acerca de ella misma, su salud mejoró dramáticamente. Se está recuperando día con día, ha regresado a tres comidas al día y su condición está mucho mejor. Incluso puede ayudar a los hermanos y hermanas de su familia anfitriona a ajustarse a sus condiciones…” Cuando escuché esta buena noticia, realmente estaba impactada. Había pensado que el tormento de la enfermedad agotaría la resolución de mi hermana y le causaría gran sufrimiento. Arruinada por la enfermedad, creí que su presencia en el camino venidero sería cada vez más oscura. Hasta sospeché que ella no podría continuar. Hoy, enfrentada con la realidad de su situación, me quedé boquiabierta. Ella no sólo no había perdido la fe, sino que, por medio del refinamiento de su enfermedad, había realmente llegado a entender la obra de Dios y a reconocer su corrupción. Había aprendido de su experiencia y había hecho mejoras en su vida. ¿No era esta enfermedad una manifestación del verdadero amor y de la salvación real de Dios del hombre?

Después, leí el siguiente pasaje de un sermón: “Dios dice: ‘Si siempre has sido muy leal y amoroso Conmigo, sin embargo sufres el tormento de la enfermedad, las escaseces de la vida y el abandono de tus amigos y parientes, o soportas cualquier otra desgracia en la vida, entonces ¿todavía continuarían tu lealtad y amor por Mí?’”. Este requisito no es una prueba pequeña para la humanidad. […] ¿En qué se basa la lealtad y el amor de una persona hacia Dios? ¿Cómo puede probarse que una persona tiene verdadera lealtad a Dios? ¿Cómo puede demostrarse que alguien ame verdaderamente a Dios? Todo esto necesita probarse por medio de las pruebas y el refinamiento. […] Cuando te encuentras con este tipo de prueba, el primer propósito de Dios es exponerte para ver si tu lealtad y tu amor son, en verdad, sinceros. Su segundo propósito consiste en purificarte, porque existen impurezas en tu lealtad y tu amor. Si eres consciente de estas impurezas, que se revelan cuando te topas con diversas pruebas, entonces serás purificado de ellas. Si las personas tienen verdadera lealtad y amor por Dios, entonces no importa lo que les pase ni qué tipo de pruebas experimenten, no caerán; por el contrario, seguirán siendo leales a Dios y amorosos con Él sin tambalearse. A aquellos cuya lealtad y amor contienen impurezas y un deseo de obtener algo a cambio no les será fácil permanecer firmes cuando las pruebas les sobrevengan y serán propensos a derrumbarse. Esas personas serán fácilmente reveladas, ¿no es así? (‘Sólo satisfaciendo los requisitos finales de Dios se puede ser salvado’ en “Sermones y enseñanzas sobre la entrada a la vida”). Solo después de leer este pasaje de la enseñanza me di cuenta de que siempre he juzgado la obra de Dios en términos de mi pensamiento limitado por la carne. Erróneamente creía que el amor de Dios consiste de generosos dones de gracia y la seguridad del gozo y la paz carnales. Nunca pensé que el sufrimiento fuese una forma de bendición de Dios. Sólo después de saber de la experiencia de mi hermana, me di cuenta de que el refinamiento del sufrimiento es una manifestación verdadera del amor de Dios. Dios crea ciertas situaciones e inflige desgracias sobre Su pueblo —sea a través de la enfermedad física, la dificultad financiera o cualquier otra dificultad— no por mala voluntad sino por Su amorosa benignidad. Para ocuparse de la corrupción y de las insuficiencias del hombre, Dios crea toda clase de situaciones para probarlo y refinarlo. Él obra por medio de este sufrimiento para purificar, transformar y darle vida al hombre. Aunque la carne del hombre debe sufrir increíbles dificultades en el proceso de refinamiento, que se pueden percibir como desgracias o infortunios, esto revela muchas impurezas, intenciones y puntos de vista erróneos, deseos extravagantes y objetivos incorrectos de búsqueda que el hombre tiene en su creencia en Dios, para que así pueda conocerse a sí mismo y tener una relación cada vez más normal con Él y pueda cultivar lentamente el amor a Dios en su corazón. Tales beneficios no se pueden obtener a través de una vida de ocio. Cuando el hombre absorbe las lecciones que se obtienen del tormento de sus pruebas y de nuevo reflexiona sobre el camino que ha tomado, finalmente entiende que los juicios y castigos de Dios, todos Sus golpes y disciplina estuvieron impregnados con Su amor infinito. El amor de Dios no sólo es nutritivo y compasivo. No se trata sólo de conceder beneficios materiales, sino también de refinamiento angustioso, golpes y disciplina.

Querido Dios, gracias por obrar a través de todos los aspectos de mis entornos para corregir mi manera de pensar absurda y equivocada y permitirme ver que incluso si Tu amor no se alinea con nuestras nociones, su manifestación siempre está dirigida a mejorarnos y salvarnos. Tus actos de amor siempre están impregnados con el sincero trabajo duro de Tu corazón y sabiduría inefable. También me di cuenta de que antes yo no tenía el más mínimo entendimiento de Ti y no comprendía que Tu amor muchas veces está escondido dentro de las situaciones. Querido Dios, en honor del amor que Tú compartes con la humanidad, ¡te ofrezco alabanza y gratitud! También espero que algún día yo también reciba esta clase de amor. Si este amor me visitara, prometo aceptar cualquier grado de sufrimiento, para que yo pueda experimentar y dar testimonio de Tu amor.

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