43. Lo que obtuve al cultivar a otros

Por Li Xun, China

Yang Chen y yo supervisábamos el trabajo relacionado con textos en la iglesia de Yingguang. A mediados de septiembre de 2024, los líderes enviaron una carta que decía que la hermana Zhao Xue, de la iglesia de Chenxin, acababa de ser elegida supervisora de su trabajo relacionado con textos, pero que todavía no estaba familiarizada con diversos aspectos del trabajo ni con los principios para evaluar sermones. Así que preguntaron si podíamos dedicar algo de tiempo para ayudar a guiarla, y dijeron que, si se la podía cultivar rápidamente, sería beneficioso para el trabajo de la iglesia. Pensé: “Ya estamos bastante ocupados con nuestro trabajo principal, así que ayudar a guiar a Zhao Xue además de esto, ¿no nos llevaría aún más tiempo? Si la eficacia de nuestro trabajo disminuye, ¿no dirán los líderes que no hemos cumplido bien con nuestros deberes? Además, guiarla no es mi trabajo principal, e incluso si su trabajo se vuelve eficaz, los líderes superiores no nos elogiarán”. Sentí que sería un trabajo ingrato, así que no quería aceptarlo. Pero si me negaba, ¿no dirían los líderes que me faltaba compasión? Después de pensarlo bien, acepté.

Al principio, Zhao Xue escribía para pedir consejo y nosotros respondíamos lo más rápido posible. El 25 de septiembre, Zhao Xue nos envió un sermón para que lo revisáramos. Después de que Yang Chen y yo lo revisamos, descubrimos que el sermón tenía bastantes problemas, y tuvimos que discutirlo durante mucho tiempo antes de lograr algún avance. Después de responder a los problemas, todavía había algunas cuestiones de las que no estaba seguro, y me preocupaba que pudiera haber desviaciones en mi guía, así que envié el sermón a otros hermanos y hermanas para que lo revisaran, y ellos también dieron algunas sugerencias. En ese momento, me pareció que guiar a Zhao Xue llevaba mucho tiempo. No solo nos retrasaba a nosotros, sino que a veces incluso ocupaba el tiempo de otros miembros del grupo. El trabajo de selección de sermones en sí ya era una tarea grande, y si esto continuaba, ¿no afectaría nuestro propio trabajo? Después de eso, Zhao Xue continuó enviándonos sermones, buscando respuestas a diversos problemas. Algunos de los problemas nos costaba desentrañarlos, así que teníamos que dedicar tiempo a considerarlos y discutirlos, y por eso, tenía menos tiempo para hacer el seguimiento del trabajo de sermones en nuestra iglesia, y algunas cosas terminaron retrasándose. El 20 de octubre, los líderes nos enviaron una carta donde nos preguntaban: “¿Por qué no nos han dado información sobre varios trabajadores relacionados con textos que pedimos hace unos días?”. Entonces me di cuenta de que había olvidado responder. Pensé: “Los líderes deben pensar que dilato las cosas y que no cumplo mis deberes con sentido de la carga. Si los resultados de nuestro trabajo empeoran, los líderes seguro dirán que no he cumplido bien mi deber”. Unos días después, recibí otra carta de Zhao Xue en la que pedía ayuda. Esto me disgustó un poco, y sentí que guiarla afectaría mi trabajo principal, que no valía la pena, y que era un fastidio. Me di cuenta de que mi mentalidad no era la correcta, así que oré a Dios, pidiéndole que me guiara para corregir mi mentalidad. Leí las palabras de Dios: “Solo aquellos que aman la verdad y poseen la realidad-verdad, cuando el trabajo de la casa de Dios lo requiere y cuando el pueblo escogido de Dios lo necesita, pueden dar un paso al frente, levantándose valientemente y obligados por su deber a dar testimonio de Dios y compartir la verdad, guiando a Su pueblo escogido por la senda correcta, lo que les permite alcanzar la sumisión a la obra de Dios. Solo esto es una actitud de responsabilidad y una manifestación de tener consideración con las intenciones de Dios. Si no tenéis esta actitud y simplemente actuáis por inercia, y pensáis: ‘Haré las cosas dentro del ámbito de mi deber, pero no me importa nada más. Si me preguntas algo, te responderé si estoy de buen humor. De lo contrario, no lo haré. Esta es mi actitud’, entonces esto es un carácter corrupto, ¿verdad? ¿Protege una persona una causa justa al proteger solo su estatus, reputación y orgullo y las cosas relacionadas con sus intereses? ¿Protege los intereses de la casa de Dios? Detrás de estas motivaciones mezquinas y egoístas reside el carácter de sentir aversión por la verdad(La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Tercera parte). A partir de las palabras de Dios, vi que las personas que creen sinceramente en Él y aman la verdad tienen un sentido de carga y responsabilidad hacia sus deberes. Ya sea por las necesidades del trabajo de la iglesia o porque los hermanos y hermanas necesiten ayuda, son capaces de cumplir con sus responsabilidades. Si alguien solo se ocupa de su propio trabajo, y cuando otros tienen dificultades y necesitan ayuda, no están dispuestos a echar una mano, entonces ese es un carácter egoísta, vil y con aversión a la verdad. Pensé en que Zhao Xue acababa de ser elegida supervisora. No estaba familiarizada con el trabajo y no había captado bien los principios. Ya que nos hacía preguntas, tenía que haber encontrado dificultades en el trabajo, y yo debería haber hecho todo lo posible por guiarla y ayudarla. Pero solo quería ocuparme de mi propio trabajo. No quería dedicar tiempo ni pagar un precio por guiar a Zhao Xue, ya que sentía que impactaría en mis resultados en el trabajo. ¿No estaba siendo egoísta y vil? Al darme cuenta de esto, mi mentalidad hacia el cultivo de las personas cambió un poco, y cuando Zhao Xue volvió a escribir con algunas preguntas, tomé la iniciativa de responder, dándolo todo. Pero no conocía mucho mi propia naturaleza corrupta, egoísta y vil, y seguía sin poder evitar revelar mi corrupción al enfrentar los asuntos.

A finales de octubre, Zhao Xue nos envió otro sermón, y nos pidió que revisáramos si tenía algún problema. Sabía que les urgía este sermón, pero luego noté que era muy largo. Llevaría mucho tiempo leerlo todo y enviar una respuesta. Pensé: “Este sermón no está dentro de nuestra área de responsabilidad, e incluso si lo editamos, no nos darán ningún mérito por ello. ¡Esto realmente sería una tarea ingrata!”. Así que no respondí de inmediato. La tarde siguiente no tenía mucho trabajo, así que Yang Chen me recordó que lo revisara, y solo entonces lo saqué para ello. Descubrí que tenía muchos problemas. Después de discutirlo con Yang Chen, le escribí a Zhao Xue y hablé con ella al respecto, lo cual llevó mucho tiempo. Después, pensé que responder a ese sermón me llevaría demasiado tiempo. Si dedicaba ese tiempo y energía a hacer el seguimiento del trabajo en mi propia área de responsabilidad, no solo mejorarían los resultados del trabajo, sino que también los líderes nos tendrían en alta estima. Pero ahora tenía que dedicar mi tiempo y energía a guiar el trabajo de otros, e incluso si ese trabajo daba resultados, no se contarían como nuestros, así que pensé que sería estupendo no tener que seguir guiando a Zhao Xue. Pero Zhao Xue todavía no podía hacer el trabajo de forma independiente, así que no había una manera fácil de quitármelo de encima. Sabía que todavía tenía que seguir guiando a Zhao Xue, pero siempre me sentía sin ánimos al respecto y no quería pagar ese precio.

Más tarde, leí las palabras de Dios que exponen la calidad humana de los anticristos, y comprendí un poco más mis problemas. Dios dice: “Los anticristos no tienen conciencia, razón o humanidad. No solo no conocen la vergüenza, sino que alcanzan otra característica distintiva: su egoísmo y vileza son poco comunes. El sentido literal de su ‘egoísmo y vileza’ no es difícil de captar. Significa que una persona solo busca ganancias. Si algo involucra sus propios intereses, vuelca el corazón en ello, sufre y paga un precio por eso y le dedica su pensamiento y su energía. Si algo no está relacionado con sus propios intereses, hace la vista gorda y no lo tiene en cuenta; deja que los demás hagan lo que quieran —incluso si alguien causa trastornos o perturbaciones, lo ignora y piensa que eso no tiene nada que ver con ella—. Por decirlo de una forma agradable, se ocupa de sus propios asuntos; no obstante, es más acertado decir que este tipo de personas son viles, vulgares y sórdidas: las calificamos de ‘egoístas y viles’. […] Independientemente del trabajo del que sean responsables, los anticristos no piensan para nada en los intereses de la casa de Dios. Solo consideran si los suyos se ven afectados y solo piensan en ese poquito de trabajo frente a ellos que los beneficia. Para ellos, la obra principal de la iglesia solo es algo que hacen en su tiempo libre. No se la toman en serio para nada. Solo se mueven cuando se los empuja a actuar, solo hacen lo que les gusta y solo hacen el trabajo destinado a mantener su propio poder y estatus. A sus ojos, toda labor dispuesta por la casa de Dios, la labor de difundir el evangelio y la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios no son importantes. No importa qué dificultades tengan otras personas en su trabajo, qué cuestiones hayan identificado o les hayan informado, o lo sinceras que sean sus palabras, los anticristos no prestan atención, no se involucran, es como si no tuviera nada que ver con ellos. Por muy importantes que sean los problemas que surjan en la labor de la iglesia, ellos son totalmente indiferentes. Incluso cuando se expone un problema justo delante de ellos, solo lo abordan de manera superficial. Solo cuando lo Alto los poda directamente y les ordena que resuelvan un problema, hacen a regañadientes un poco de trabajo real y aparentan ante lo Alto. Después, continúan ocupándose de sus propios asuntos. En lo que respecta al trabajo de la iglesia, a los asuntos importantes que se relacionan con el panorama general, no se preocupan por ninguna de estas cosas y las ignoran, e incluso no se ocupan de los problemas cuando los descubren. Sin importar qué problemas planteen los demás, responden de manera superficial y vacilan, abordando las cuestiones solo con gran reticencia. ¿No es esto una manifestación de egoísmo y vileza? Además, sin importar qué deber hagan los anticristos, siempre consideran si pueden ser el centro de atención; mientras un deber pueda aumentar su reputación, se devanan los sesos e intentan idear todas las formas posibles de aprender a hacerlo y llevarlo a cabo. Mientras puedan sobresalir por encima de los demás, están satisfechos. No importa lo que estén haciendo o pensando, a cada paso no piensan más que en su propia fama, provecho y estatus. No importa qué deber hagan, solo compiten para ver quién es superior, quién gana y quién tiene mayor prestigio. Solo les importa cuántas personas los idolatran y los admiran, cuántas personas los escuchan y los siguen. Nunca hablan sobre la verdad ni resuelven problemas reales. Nunca consideran cómo hacer su deber de tal manera que lleguen a manejar las cosas según los principios ni reflexionan sobre si tienen devoción, si han cumplido con sus responsabilidades, si hay desviaciones, descuidos o problemas en su trabajo, y mucho menos consideran cuáles son los requisitos de Dios y cuáles son Sus intenciones. No prestan la más mínima atención a todas estas cosas. Solo se entierran en su trabajo por fama, provecho y estatus y para satisfacer sus propias ambiciones y deseos. ¿No es esto una manifestación de egoísmo y vileza? Esto deja en evidencia por completo el hecho de que su corazón está lleno de ambiciones, deseos y exigencias irrazonables, y que cada una de sus acciones se rige por sus ambiciones y deseos. No importa lo que hagan, la motivación y el origen de sus acciones provienen de sus propias ambiciones, deseos y exigencias irrazonables. Esta es una manifestación arquetípica de egoísmo y vileza(La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Digresión cuatro: Resumen de la calidad humana de los anticristos y de su esencia-carácter (I)). En las palabras de Dios vi que los anticristos son particularmente egoístas y viles, y solo hacen cosas que benefician su propia reputación y estatus. Tratan las cosas que no benefician su propia reputación y estatus como meras labores secundarias, no están dispuestos a sufrir ni a pagar un precio por ellas, e incluso las desatienden y las ignoran. Deben salvaguardar su propia reputación y estatus, incluso si eso significa que el trabajo de la iglesia sufra pérdidas. La senda que recorren es la de resistencia a Dios. Así es exactamente como me comporté al guiar a Zhao Xue. Sentí que no estaba dentro del ámbito de mi responsabilidad, y sabía que guiarla bien llevaría mucho tiempo y energía, que incluso si su trabajo daba resultados, no se me atribuirían, y que tampoco recibiría elogios de otros, así que no estaba dispuesto a pagar ese precio. Pensé que, en lugar de guiarla, sería mejor dedicar más tiempo a hacer el seguimiento del trabajo dentro de mi ámbito de responsabilidad. De esta manera, no solo mejorarían los resultados del trabajo, sino que también sería muy bien considerado por los líderes. Así que estaba desganado cuando se trataba de guiar a Zhao Xue. Incluso cuando respondía a sus preguntas, procrastinaba. Sabía muy bien que Zhao Xue acababa de empezar a ser supervisora, y que no estaba muy familiarizada con el trabajo, ni había captado bien los principios, pero no quería pagar el precio para ayudarla y apoyarla. ¡Era verdaderamente egoísta y vil! Vivía según los venenos satánicos de “no mueven un dedo si no hay recompensa” y “cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda”. Al hacer cualquier cosa, consideraba si me beneficiaría personalmente, y solo estaba dispuesto a invertir tiempo y pagar un precio para hacerlo si había algo que ganar. Vi que no estaba cumpliendo en realidad bien mi deber para satisfacer a Dios, sino que actuaba por el bien de mi propia reputación y estatus. A los ojos de Dios, no estaba haciendo verdaderamente mi deber, sino que emprendía mis propios proyectos, y estaba recorriendo la senda de un anticristo. Al final, no solo no recibiría la aprobación de Dios, sino que Él me aborrecería y me descartaría. Al darme cuenta de esto, quise arrepentirme rápidamente ante Dios y ya no estaba dispuesto a vivir según mi carácter corrupto, egoísta y vil.

Un día, durante mis prácticas devocionales, leí un pasaje de las palabras de Dios y me aclaró cómo cumplir bien los deberes. Dios Todopoderoso dice: “Decidme, ¿cómo deberían realizar acciones rectas las personas y en qué estado y condición deben hacerlo para que se considere preparar buenas acciones? Como poco, deben tener una actitud positiva y proactiva y deben ser leales mientras hacen su deber, ser capaces de actuar de acuerdo con los principios-verdad y salvaguardar los intereses de la casa de Dios. La clave está en ser positivo y proactivo; si siempre eres pasivo, esto es problemático. Es como si no fueras miembro de la casa de Dios y no estuvieras haciendo tu deber, como si en vez de eso no te quedara más remedio que hacerlo para ganarte un salario porque el empleador requiere que lo hagas; no lo estás haciendo voluntariamente, sino con mucha pasividad. De no ser porque afecta a tus intereses, no lo harías en ningún caso. O, si nadie te pidiera que lo hicieras, no lo harías en absoluto. Por tanto, hacer las cosas con este enfoque no es hacer buenas acciones. Por consiguiente, los que son así son muy necios; son pasivos en todo lo que llevan a cabo. No hacen lo que podrían hacer ni aquello que podrían lograr con tiempo y energía. Se limitan a esperar y a observar. Esto es problemático y muy lamentable. ¿Por qué digo que esto es muy lamentable? Para empezar, no es que tu calibre sea inadecuado; en segundo lugar, no es que tu experiencia sea insuficiente; en tercer lugar, no es que no tengas las condiciones adecuadas para hacerlo. Posees el calibre para llevar a cabo este trabajo y, si dedicas tiempo y energía, podrás hacerlo, pero no lo haces, no logras preparar buenas acciones. Esto resulta muy lamentable. ¿Por qué lo digo? Porque, si echas la vista atrás después de muchos años, sentirás remordimientos y, si quieres retroceder a ese año, ese mes y ese día a desempeñar ese trabajo, las cosas habrán cambiado y ese momento ya habrá pasado. No tendrás una segunda oportunidad como aquella; cuando esa oportunidad pase, pasará; cuando se pierda, se perderá. Si te pierdes placeres carnales como consumir buena comida o llevar ropa buena, eso no importa mucho, porque se trata de cosas huecas y no tienen ningún impacto en tu entrada en la vida ni en tu preparación para las buenas acciones o tu destino. Sin embargo, si algo guarda relación con la actitud de Dios hacia ti y la evaluación que te hace, o incluso con la senda que caminas y tu destino, entonces es muy lamentable perder la oportunidad de hacerlo. Esto es porque dejará atrás una mancha y provocará remordimientos en tu futura senda de existencia y no tendrás otra oportunidad de compensarlo en toda tu vida. […] Al contrario, si haces bien tu deber, entiendes la verdad y resuelves los problemas, te sentirás en paz y asentado en tu corazón y no habrás decepcionado a Dios. Ante Dios, tendrás fe y podrás comportarte con la cabeza bien alta. Si no has cumplido con tu deber y siempre eres negligente, esto es una transgresión y, aunque no hayas causado ninguna pérdida, esta transgresión dejará un pesar para toda la vida en tu corazón. Esta transgresión será como un agujero negro sin fondo; cada vez que pienses en ella, sentirás dolor e intranquilidad, una agonía que atraviesa el corazón. No solo no tendrás paz ni gozo, sino que, al contrario, el dolor del remordimiento y el tormento te acompañará durante toda tu vida y nunca podrá borrarse. ¿Acaso no es este un pesar eterno? ¿Y qué pasa desde la óptica de Dios? Dios se sirve de los principios-verdad para calificar este asunto, así que su naturaleza es bastante más grave de lo que a ti te parece(La Palabra, Vol. VII. Sobre la búsqueda de la verdad. Cómo perseguir la verdad (11)). Por las palabras de Dios, me di cuenta de que solo siguiendo los requisitos de Dios de cumplir el deber de forma positiva y proactiva, siendo considerado con las intenciones de Dios y defendiendo el trabajo de la iglesia, puede uno verdaderamente cumplir su deber y preparar buenas obras. Si no hacía proactivamente lo que se me ocurría, o incluso si lo hacía, pero de forma negativa, pasiva y con reservas, entonces esto demostraría una falta de lealtad en mi deber, e incurriría en el odio y el aborrecimiento de Dios. Me había formado como supervisor durante más tiempo y había adquirido cierto dominio de los principios, entonces podía ver algunos problemas en los sermones que Zhao Xue me enviaba. Aunque algunos problemas eran más complejos y requerían más tiempo, podían aclararse después de discutirlos. Pero me di cuenta de que tratar estos problemas me llevaba mucho tiempo, lo que retrasaba el trabajo de seguimiento en mi propia área de responsabilidad. Esto hizo que el progreso del trabajo de nuestra iglesia se ralentizara. Entonces me preocupó que, si eso continuaba, la eficacia de nuestro trabajo disminuyera y eso afectara mi reputación y estatus. Por lo tanto, no estaba dispuesto a seguir guiando a Zhao Xue. Vi que, en mi deber, solo consideraba mi propio orgullo y estatus, que no llevaba una carga al cultivar a otros, siempre hacía cálculos en favor de mis propios intereses, y que no consideraba el trabajo general de la iglesia, ni era considerado con las intenciones de Dios. ¿Lo que hacía no era igual a lo que hacen los no creyentes? ¡Realmente había defraudado a Dios!

Más tarde, gracias a las palabras de Dios, comprendí que las intenciones meticulosas de Dios están en las cargas que asigna a las personas. Dios dice: “Cuanto más considerado seas con las intenciones de Dios, mayor será la carga que llevarás a cuestas, y cuanto mayor sea la carga que lleves a cuestas, más rica será tu experiencia. Cuando seas considerado con las intenciones de Dios, Él pondrá una carga sobre ti y luego te esclarecerá sobre las tareas que te ha encomendado. Cuando Dios te dé esta carga, prestarás especial atención a las verdades relacionadas mientras comes y bebes Sus palabras. Si tienes una carga por los estados de vida de los hermanos y hermanas, entonces se trata de una carga que Dios te ha encomendado y siempre llevarás esta carga contigo en tus oraciones diarias. Se ha hecho recaer sobre ti lo que Dios hace, y estás dispuesto a llevar a cabo lo que Él quiere hacer; esto es lo que significa hacer tuya la carga de Dios. En este punto, cuando comas y bebas las palabras de Dios, abordarás este tipo de asuntos y te preguntarás: ‘¿Cómo voy a resolver estos problemas? ¿Cómo puedo ayudar a mis hermanos y hermanas para que se liberen y tengan gozo en su espíritu?’. También te enfocarás en resolver estos problemas mientras compartes enseñanza, y cuando comas y bebas las palabras de Dios te enfocarás en comer y beber las palabras que se relacionan con estos temas. Al comer y beber Sus palabras con sentido de la carga, llegas a entender Sus requisitos y, así, el camino a seguir se hace más claro. Esto es el esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo que se producen cuando tienes una carga, y también es la guía que Dios te ofrece. ¿Por qué digo esto? Si no llevas a cuestas ninguna carga, no prestarás atención cuando comas y bebas las palabras de Dios; cuando comas y bebas las palabras de Dios con una carga en tu corazón, podrás captar su esencia, encontrar tu camino y ser considerado con las intenciones de Dios. Por tanto, deberías orar a Dios para que disponga más cargas sobre ti y te encomiende comisiones aún mayores, de modo que tengas una senda más clara para tu práctica futura, para que dé mayores resultados que comas y bebas las palabras de Dios, para que seas capaz de captar la esencia de Sus palabras y para que seas más capaz de ser conmovido por el Espíritu Santo(La Palabra, Vol. I. La aparición y obra de Dios. Sé considerado con las intenciones de Dios para alcanzar la perfección). Después de leer las palabras de Dios, me di cuenta de que las cargas son bendiciones de Dios. A través de las cargas que Dios nos da, se nos insta a presentarnos ante Él para buscar los principios-verdad, lo que nos permite obtener Su esclarecimiento y guía y entendimiento de más verdades. De esta manera, podemos crecer en la vida más rápidamente. Los líderes dispusieron que guiáramos a Zhao Xue en el mantenimiento del trabajo general de la iglesia; eso también nos permitió formarnos más. Las dificultades y problemas reales me impulsaron a buscar los principios-verdad, lo cual me permitió ganar más. En verdad, había algunas preguntas que Zhao Xue hizo que yo no podía explicar con claridad, y esto demostraba que yo tampoco entendía completamente la verdad en esos aspectos. Al orar a Dios y buscar con este sentido de carga, y después de leer algunos principios-verdad, pude entender los problemas con más claridad. En cuanto a ayudar a guiar a Zhao Xue, aunque dediqué algo de tiempo y energía, durante este proceso, oré más a Dios y busqué los principios-verdad con más frecuencia, y sin darme cuenta, gané algo y también compensé mis propias deficiencias. Experimenté verdaderamente que las cargas son, de hecho, bendiciones de Dios, y me di cuenta de que ya no debía tratar el cultivar a otros como un estorbo. Zhao Xue tenía una gran área de responsabilidad, y si pudiera trabajar de forma independiente, esto beneficiaría el trabajo de la iglesia, así que tenía que dejar de lado mis intereses personales y cooperar con Zhao Xue para hacer bien el trabajo de los sermones.

Más adelante, dejé de lado conscientemente mis intereses personales, calmé mi corazón para reflexionar sobre los problemas en los sermones, y discutí los problemas presentes en ellos con Zhao Xue. Poco a poco, al reflexionar y responder a los problemas en los sermones, me quedaron más claros los principios para evaluarlos, y los sermones de otros me brindaron nuevas percepciones. ¡Esto fue verdaderamente la gracia de Dios! Después, me pregunté si debería resumirle a Zhao Xue los problemas de los sermones recientes. De esta manera, ella podría evitarlos la próxima vez. Eso sería aún más beneficioso para mejorar la calidad de los sermones. Pero luego pensé: “Ya he dedicado mucho tiempo a discutir el sermón con ella, y si además resumo los problemas y comunico los detalles, llevará aún más tiempo. ¿No retrasará esto mi propio trabajo? ¡Con esto debería bastar!”. Me di cuenta de que estaba siendo egoísta y vil, y tratando de tomar el camino fácil. Oré en silencio a Dios, rebelándome contra mí mismo, y le señalé por escrito a Zhao Xue los problemas y desviaciones que habíamos descubierto. Al practicar de esta manera, sentí bastante paz en mi corazón. Más tarde, mientras guiaba a Zhao Xue, también dediqué tiempo a hacer el seguimiento del trabajo de sermones dentro de mis responsabilidades. En noviembre, el número de sermones que nuestra iglesia presentó fue incluso mayor que en octubre, y ayudar a Zhao Xue no hizo que la eficacia del trabajo disminuyera. ¡Gracias a Dios por Su gracia!

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