Las lecciones que aprendí por der destituido

23 Oct 2022

Por Xiaowen, España

En 2018, estaba a cargo del trabajo de video. A veces, llegaban varias tareas de video al mismo tiempo, y había que asignarlas a las personas correctas para su producción. Cada vez, yo pensaba rápidamente cómo asignar el trabajo, pero cuando les decía mi plan a los hermanos y hermanas que eran mis compañeros, siempre ofrecían sugerencias y mejoras a mi plan. A veces, señalaban que yo no estaba pensando bien, y yo me sentía un poco avergonzado cuando hacían demasiadas sugerencias. La forma en que señalaban mis problemas siempre me hacía sentir como si mis habilidades para el trabajo no fueran muy buenas. Me hacía preguntarme qué pensaban de mí cómo líder de equipo. Uno de mis dos compañeros tenía una habilidad para el trabajo sobresaliente. El otro tenía mucha experiencia profesional, y hacía mucho que creía en Dios. Los dos consideraban los problemas exhaustivamente. Yo siempre pensaba: “Aunque yo pueda ver algunos problemas y aportar algunas buenas ideas y sugerencias, al momento de implementarlas, todos pensarán que son el resultado de charlas conjuntas entre los tres, y mis contribuciones no serán obvias. Con el tiempo, mis hermanos y hermanas tal vez sientan que, además de hacer algunos videos, como líder de equipo, yo no aporto mucho al trabajo realizado por el grupo”. Cuanto más lo pensaba, peor me sentía, y empecé a preguntarme: “Si, de las cosas que mis compañeros no pueden encargarse, yo puedo hacer un poco más y mejor, ¿no será más obvio mi rol?”. Sabía que, en el grupo, mis habilidades profesionales eran bastante buenas, y los hermanos y hermanas decían que yo tenía buena entrada en la vida, así que, si pasaba más tiempo solucionando los estados de mis hermanos y hermanas y compartía un poco más de mi conocimiento profesional, mis hermanos y hermanas me admirarían. Así, sin importar si lo necesitaban o si tenían problemas, siempre iba a preguntarles por sus estados y compartía enseñanzas con ellos. También solía buscar información técnica y resumía habilidades profesionales para compartir con ellos. Incluso cuando esto demoraba mi trabajo de producción de videos, insistía en hacerlo. Sentía que valía la pena pagar este precio.

Como mis intenciones eran incorrectas, no podía manejar las cosas correctamente. La efectividad de mi trabajo cayó drásticamente, y siempre había problemas. Una vez, cometí un error básico que un novato no habría cometido, lo que me hizo sentir muy avergonzado. Pensé: “Es ridículo que haya cometido un error tan básico siendo el líder del equipo. Si no hago algo para restaurar mi imagen, ¿cómo podré seguir como líder de equipo?”. Por eso, después, para evitar que me despreciaran, cada vez que recibía una tarea, se la asignaba rápidamente a mis hermanos y hermanas y luego me enterraba en mi propio trabajo. No preguntaba nada sobre el progreso del trabajo en el grupo, lo que llevó a que en varias ocasiones retrasara asignar tareas porque no hacía seguimiento del trabajo a tiempo. Estaba muy insensible en esa época. Cuando pasaron estas cosas, ni siquiera pensé en hacer introspección. Después, debido a las exigencias del trabajo, mis compañeros y yo entrenamos a varios miembros nuevos del equipo. Pensé que la hermana Li, a quien había entrenado, tenía una base más sólida que los demás, y que, si podía cultivarla rápidamente, podía demostrar que mi habilidad para cultivar gente era buena. Sin embargo, tras un período de contacto real con ella, descubrí que su aptitud era promedio y que su progreso era bastante lento. Después de eso, no era tan cuidadoso ni atento cuando le enseñaba. Cuando ella tenía preguntas, salía del paso con la respuesta. A veces, cuando ella no comprendía mis respuestas, explicarle parecía ser demasiado problema. Después de un tiempo, ella no progresaba, y las tareas de producción de verdad se hicieron más difíciles. Después, mi compañera sugirió que ella entrenara a la hermana Li conmigo, y yo pensé: “Ahora solo atacas mi imagen. Soy un líder de equipo. ¿Crees que necesito tu ayuda para cultivar a la hermana Li? Eso me haría ver completamente incapaz, ¿no?”. Pero también me di cuenta de que mi entrenamiento no era efectivo, por lo que no podía negarme. Solo podía acceder a regañadientes. Para salvar mi imagen, quería hallar otras oportunidades de mostrarme. Una vez, otro grupo tenía algunas dificultades profesionales y me pidieron ayuda. Pensé: “Esta es una oportunidad difícil de conseguir. Si puedo solucionar este problema, los hermanos y hermanas sin dudas me admirarán, y es posible que mi buena reputación llegue también a otros grupos”. Pero cuando analicé la situación, descubrí que llevaría mucho tiempo y esfuerzo lidiar con el problema. En ese momento, ya tenía muchos problemas con mi propio trabajo que necesitaban una solución urgente, y el problema del otro grupo no era urgente para nada. Pensé que tal vez debía dejar de lado su problema por ahora. Pero pensé que esta era una buena oportunidad para restaurar mi imagen, así que no podía dejarla pasar. Además, mis compañeros podían ocuparse del trabajo en nuestro grupo. Podían hacerlo sin mí esta vez. Al pensar en esto, seguí adelante con total confianza.

Pasaba todo mi tiempo pensando cómo hacer que los demás me admiraran, por lo que no estaba para nada atento al trabajo del grupo, lo que hizo que la producción de videos avanzara muy lentamente. Además, como asignaba el trabajo de forma irracional y había atraso de tareas, la efectividad del grupo decayó drásticamente. Era uno de los supervisores, pero no sabía cómo resolver estos problemas, y mi estado empeoró cada más. Aunque estaba ocupado con trabajo todos los días, aún no producía resultados positivos. Mi líder trató conmigo después de enterarse, dijo que yo buscaba fama y estatus en mi deber y que no resolvía los problemas específicos en nuestro trabajo. Después de eso, aunque hice algunos cambios superficiales, nunca intenté conocerme sinceramente, y cuando pasaban cosas, siempre intentaba primero proteger mis reputación y mi estatus. Después, la hermana Li fue transferida porque no podía producir videos independientemente. Antes de irse, escribió sus pensamientos en el resumen de trabajo, y mencionó que cuando yo le enseñaba habilidades profesionales, ella tenía muchas dificultades que no podía resolver, y que sus habilidades profesionales solo mejoraron cuando la hermana Liu empezó a enseñarle. Cuando leí esto, me enojé mucho. Pensé: “Si mi líder y mis compañeros vieran que dijo esto, ¿qué pensarían? ¿No pensarían que no puedo hacer nada?”. Como forma de proteger mi estatus y mi imagen, hablé con mi líder y con mis compañeros para informar sobre los problemas de la hermana Li, subestimando su aptitud deliberadamente, exagerando que salía del paso en sus deberes y que solía discutir, y me esforcé por remarcar las deficiencias en su humanidad. Me sorprendió que la líder dijera: “Si eso es cierto, tal vez no sea apta para su actual trabajo de riego”. Me impresionó oír eso. Nunca imaginé que mis palabras pudieran llevar a tal consecuencia. Si la hermana Li perdía su deber por lo que yo había dicho, yo estaría haciendo el mal. Quería explicárselo a mi líder, pero recordé que ya todos tenían una mala imagen de mí. Si era honesto sobre esto, además de parecer inútil en mi trabajo, los demás pensarían que tenía una mala humanidad. Por eso, le dije al líder vagamente: “Deberías investigarlo”. Más adelante, tras investigar y verificar las cosas, mi líder descubrió que los problemas de la hermana Li no eran tan graves como yo decía y no la transfirió.

Mientras tanto, como yo seguía, terco, buscando la fama y el estatus, y me negaba a cambiar, con base en las evaluaciones que mis hermanos y hermanas hicieron de mí, mi líder dijo que yo era irresponsable en mi deber, que no hacía trabajo práctico y que solo hacía las cosas para verme bien, y, por todo esto, me destituyó. No lo entendía. Estaba todo el día muy ocupado con mi deber, y así fue cómo resultaron las cosas. Pensé que, si mis hermanos y hermanas descubrían la razón de mi destitución, sin dudas dirían que yo tenía mala humanidad y que no era alguien que busca la verdad. ¿Cómo podía enfrentar a todos en el futuro? Al pensar así, sentía una tristeza inexpresable, pero sabía que, sin importar nada, antes que nada, debía obedecer. Había tomado esta senda y era el único culpable. Durante ese tiempo, quise reflexionar sobre mis problemas, por lo que oré a Dios y le pedí que me guiara para entenderlos.

Después, comí y bebí algunas palabras de Dios y descubrí un pasaje que describía mi estado a la perfección. Dios Todopoderoso dice: “Los anticristos viven su día a día solo por la reputación y el estatus, solo para deleitarse con los elementos del estatus, eso es en lo único que piensan. Incluso cuando ocasionalmente sufren alguna dificultad menor o pagan algún precio trivial, lo hacen en aras de obtener estatus y reputación. Buscar el estatus, mantener el poder y tener una vida fácil son las cuestiones fundamentales que los anticristos maquinan una vez que creen en Dios, y no se dan por vencidos hasta que logran sus objetivos. Si sus malas acciones son expuestas, les entra el pánico, como si el cielo estuviera a punto de caer sobre ellos. No pueden comer ni dormir, y parecen estar en trance, como si sufrieran una depresión. Cuando la gente les pregunta qué les pasa, se inventan mentiras y dicen: ‘Ayer estuve tan ocupado que no dormí en toda la noche, así que estoy muy cansado’. Pero en realidad, nada de esto es cierto. Se sienten así porque reflexionan constantemente: ‘Lo malo que hice ha quedado al descubierto, así que ¿cómo voy a recuperar mi reputación y mi estatus?’. Durante mucho tiempo no saben qué hacer, y por eso se deprimen. A veces se quedan con la mirada fija en un solo punto, y nadie sabe lo que están mirando. El problema hace que se devanen los sesos, que agoten todas sus ideas y que no quieran comer ni beber. A pesar de ello, siguen aparentando que se preocupan por la obra de la iglesia y preguntan a la gente: ‘¿Cómo va la obra del evangelio? ¿Cuántas personas habéis ganado este mes? ¿Han ganado los hermanos y hermanas alguna entrada en la vida recientemente? ¿Ha habido alguien que haya causado alguna interrupción o molestia?’. A veces preguntan a propósito sobre asuntos de la iglesia, pero solo montan un espectáculo para los demás. Lo que realmente están pensando es: ‘Mis malas acciones han sido expuestas, ¿qué debo hacer? ¿Cuáles serán las consecuencias? ¿Cómo puedo salvar esta situación?’. No pueden hacer nada, este es el mayor problema al que se enfrentan los anticristos en toda su vida. […] Dondequiera que existan anticristos, no importa el alcance de su influencia, ya sea un grupo o una iglesia, mientras ostenten el poder, la obra y la voluntad de Dios se verán allí obstaculizadas. ¿Por qué no se pueden llevar a cabo los arreglos de obra de la casa de Dios? El hecho de que esto ocurra demuestra que los anticristos nunca se ocupan de la obra de la casa de Dios, y nunca implementan los arreglos de obra de la casa de Dios. Entonces, ¿qué hacen los anticristos todo el día? Se dedican a interpretar y a lucirse. Solo hacen cosas relacionadas con su propia fama, intereses y estatus. Están ocupados engañando a los demás, atrayendo a la gente, consolidando su poder para establecer un reino independiente. Solo se preocupan de si su esfuerzo por crear un reino independiente triunfa y de si pueden obtener el poder total y controlar a más personas escogidas de Dios. Nada más les interesa lo más mínimo. No se preocupan por la obra de la iglesia, ni por la entrada en la vida del pueblo escogido de Dios, y mucho menos por si se cumple la voluntad de Dios. Solo se preocupan por el momento en que puedan tener el poder de forma independiente, controlar al pueblo escogido de Dios y estar en igualdad de condiciones con Él. Los deseos y ambiciones de los anticristos son realmente enormes. Por muy trabajadores que parezcan los anticristos, solo están ocupados con sus propios esfuerzos, haciendo lo que les gusta hacer, y con cosas relacionadas con su propia fama, intereses y estatus. Ni siquiera piensan en sus responsabilidades o en el deber que deberían cumplir, y no hacen nada conveniente en absoluto. Eso es exactamente lo que son los anticristos” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (II)). La palabra de Dios revelaba que los anticristos solo viven por fama y estatus y nunca hacen trabajo práctico. Sobre todo para evitar que otros los disciernan y los conozcan, se esfuerzan por buscar modos de mantener su posición y están dispuestos a entorpecer la obra de la iglesia para lograrlo. Reflexioné sobre mis acciones desde que me convertí en líder de equipo y vi que me había comportado como un anticristo. Cuando vi que mis compañeros tenían una visión más exhaustiva de las cosas y siempre señalaban las deficiencias en mi trabajo, temí que los hermanos y hermanas pensaran que tenía poca aptitud y que era incompetente en mi trabajo, por lo que aproveché cada oportunidad para salvar mi imagen. Pasé tiempo organizando información para que todos pudieran ver que llevaba una carga y que comprendía las habilidades profesionales. Incluso dejé de lado problemas urgentes en mi grupo que necesitaban solución y pasé tiempo solucionando el problema de otro grupo para lucirme. Cuando me equivocaba en mi video, temía que mis hermanos y hermanas dijeran que mis habilidades eran pobres, por lo que dejé de lado el trabajo del grupo y me enterré en mis propias tareas de producción con la esperanza de hacer las tareas lo suficientemente bien como para demostrar que tenía habilidad. También usé el cultivar a otros como una oportunidad de mostrarme a mí mismo, y cuando descubrí que la hermana Li no crecía tan rápido como para mostrar mis propias habilidades, me volví frío e indiferente hacia ella, lo que le imposibilitó dominar las habilidades. Solo me importaba buscar reputación y estatus, y hacía cosas que me beneficiaban, pero no hacía trabajo práctico. Causé retrasos y daños a la obra de la iglesia. ¿Acaso mi comportamiento no era exactamente el de un anticristo? Incluso después de que la hermana Li fuera destituida de su deber, yo no sentí culpa, y como ella señaló mis defectos y deficiencias, para proteger mi reputación y estatus, intenté justificarme y defenderme subestimándola y juzgándola, y casi hice que perdiera su deber. En ese momento, ¡por fin me di cuenta de que mi propia naturaleza era demasiado malvada, egoísta y despreciable! Al pensar en todo el daño que había causado a la obra de la iglesia y a la hermana Li, me sentí sumamente abatido. ¡Estas acciones habían manchado mi senda de creer en Dios! Después, oré a Dios para confesar y arrepentirme.

Un día, leí un pasaje de la palabra de Dios. “Cuando Dios pide que las personas dejen de lado el estatus y el prestigio, no es que les esté privando del derecho de elegir; más bien es porque, durante la búsqueda de estatus y prestigio, las personas dañan la obra de la iglesia, interrumpen la entrada en la vida de los hermanos y hermanas, e incluso afectan que otros coman y beban de las palabras de Dios con normalidad y que comprendan la verdad y, así, logren la salvación de Dios. Lo más grave es que, cuando la gente persigue su propio prestigio y estatus, tal comportamiento y tales actos pueden caracterizarse como una cooperación con Satanás para dañar y obstruir, en la mayor medida posible, el progreso adecuado de la obra de Dios, e impedir que Su voluntad se lleve a cabo con normalidad entre Su pueblo escogido. En forma deliberada, se oponen y discuten sin sentido con Dios. Esta es la naturaleza de la búsqueda de estatus y prestigio por parte de la gente. El problema de las personas que buscan sus propios intereses es que los objetivos que persiguen son los mismos que los de Satanás, unos objetivos malvados e injustos. Cuando las personas buscan sus intereses personales, como el prestigio y el estatus, se convierten involuntariamente en una herramienta de Satanás, en un canal de este y, además, se convierten en una personificación de Satanás. Desempeñan un papel negativo en la iglesia; el efecto que causan en la obra de la iglesia y en la vida normal de la iglesia y la búsqueda normal del pueblo escogido de Dios es el de perturbar y perjudicar. Causan un efecto negativo y adverso” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)). Tras la leer la palabra de Dios, por fin entendí que cuando buscaba estatus, protegía mis intereses personales y no protegía para nada la obra de la iglesia, en esencia, actuaba como sirviente de Satanás y perturbaba la obra de la iglesia, algo que Dios odia. Sabía que mi habilidad laboral y mis habilidades profesionales no eran tan buenas como las de mis compañeros. Si hubiera podido renunciar a mi reputación, aprender de ellos con humildad y cooperar con ellos en armonía, habría progresado en mis habilidades y habría podido entender algunos principios de la verdad. Esto habría sido algo bueno para mí. Pero no reconocí esta oportunidad. El título “líder de equipo” me hizo perder la cabeza. No usaba mi tiempo para cumplir mi deber real no me esforzaba en mi trabajo principal. En cambio, ideaba formas de disfrazarme y lucirme para que otros me admiraran. Ocupaba el puesto de líder de equipo sin hacer el trabajo en realidad, y perturbaba y retrasaba nuestro progreso. Dios odia y detesta las cosas que yo hacía. Mi destitución mostró la justicia de Dios y fue Su protección hacia mí. Me sentí especialmente culpable al pensar en el daño que había causado a la obra de la iglesia. Dios me había enaltecido, pero yo lo había decepcionado y había traicionado la confianza de mis hermanos y hermanas. Oré a Dios: “Dios, ¡mi deseo de estatus es muy fuerte! Sin esta revelación, no sé cuánto tiempo habría seguido insensible. Quisiera usar este fracaso para hacer introspección”.

Más tarde, mientras buscaba la senda de práctica en esta área, leí dos pasajes de las palabras de Dios. “No hagas siempre las cosas para tu propio beneficio y no consideres constantemente tus propios intereses; no consideres los intereses humanos ni tengas en cuenta tu propio orgullo, reputación o estatus. Primero debes tener en cuenta los intereses de la casa de Dios y hacer de ellos tu principal prioridad. Debes ser considerado con la voluntad de Dios y empezar por contemplar si has sido impuro o no en el cumplimiento de tu deber, si has sido leal, has cumplido con tus responsabilidades y lo has dado todo, y si has pensado de todo corazón en tu deber y en la obra de la iglesia. Debes meditar sobre estas cosas. Piensa en ellas con frecuencia y dilucídalas, y te será más fácil cumplir bien con el deber” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. La libertad y la liberación solo se obtienen desechando la propia corrupción). “Si las personas sólo buscan el estatus y el prestigio, si sólo persiguen sus propios intereses, entonces nunca obtendrán la verdad y la vida, y al final serán ellos los que sufran la pérdida. Dios salva a los que buscan la verdad. Si no aceptas la verdad, y si eres incapaz de reflexionar y conocer tu propio carácter corrupto, entonces no te arrepentirás realmente y no tendrás entrada en la vida. Aceptar la verdad y conocerte a ti mismo es la senda para el crecimiento en tu vida y para la salvación, supone la oportunidad de presentarte ante Dios para aceptar Su escrutinio y aceptar el juicio y castigo de Dios y ganar la vida y la verdad. Si renuncias a buscar la verdad en aras de la búsqueda del estatus y el prestigio y de tus propios intereses, esto equivale a renunciar a la oportunidad de recibir el juicio y castigo de Dios y alcanzar la salvación. Eliges el estatus y el prestigio y tus propios intereses, pero a lo que renuncias es a la verdad, y lo que pierdes es la vida y la oportunidad de ser salvado. ¿Qué significa más? Si eliges tus propios intereses y abandonas la verdad, ¿acaso no eres estúpido? Hablando sin rodeos, es una gran pérdida a cambio de una pequeña ventaja. El prestigio, el estatus, el dinero y los intereses son todos temporales, todos ellos son efímeros, mientras que la verdad y la vida son eternas e inmutables. Si la gente resuelve su carácter corrupto que les hace buscar el estatus y el prestigio, entonces tiene la esperanza de alcanzar la salvación. Además, la verdad que recibe la gente es eterna; ni Satanás ni nadie puede quitársela. Tú has renunciado a tus intereses, pero lo que has ganado es la verdad y la salvación; estos resultados son tuyos. Te los has ganado para ti mismo. Si la gente opta por practicar la verdad, entonces, aunque haya perdido sus intereses, va a recibir la salvación de Dios y la vida eterna. Esas personas son las más inteligentes. Si la gente se beneficia a costa de la verdad, lo que pierde es la vida y la salvación de Dios; esas personas son las más estúpidas” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El conocimiento del propio carácter es la base de su transformación). La palabra de Dios me hizo entender que, en nuestro deber, debemos abandonar nuestras intenciones incorrectas. En vez de anteponer nuestra reputación y nuestro estatus, debemos anteponer la obra de la iglesia en todo. Solo practicar así está de acuerdo con la voluntad de Dios, y es lo que debería hacer una persona con conciencia y razón. Al reconocer esto, abandoné mi carne conscientemente, ya no le presté atención a la reputación y al estatus, y me concentré en mi deber. Además de completar mis propias tareas de producción, también escribía los problemas frecuentes y las desviaciones en mi propio trabajo y en el de los demás, y lo llevaba a los líderes de equipo y a mis hermanos y hermanas para discutirlo y hallar soluciones. Practicar así beneficiaba a todos, y yo podía progresar en mis habilidades profesionales. Al ver este resultado, estaba muy agradecido a Dios. Era el resultado de que todos cumplieran sus deberes pensando del mismo modo. En el pasado, siempre intentaba proteger mi reputación y mi estatus. Siempre hacía cosas para mejorar mi imagen y para lucirme en mi deber. No solucionaba ningún problema práctico, y solo cometía transgresiones. Pero una vez que dejé de pensar en mi reputación y cuando, en cambio, tomé la iniciativa de hallar los defectos y errores en el trabajo, mis hermanos y hermanas no solo no me despreciaron, sino que hablaban y coordinaban conmigo, y hallamos una forma mejor de cumplir nuestro deber. Solo entonces vi lo tonto que había sido al simular y lucirme. Si hubiera practicado así antes, no habría perturbado la obra de la iglesia.

Más tarde, mi líder organizó un trabajo de medio tiempo para mí, regando a los nuevos fieles. Mi líder dijo que como algunos nuevos fieles no tenían bases en su creencia en Dios, se volvían pasivos y débiles, y dejaban de asistir a las reuniones cuando hallaban dificultades o los pastores los molestaban, por lo que necesitaban apoyo con urgencia a través del riego. Aunque sabía que este deber era muy importante, sentía un poco de reticencia. Sobre todo, que fuera a tiempo parcial, no importaba lo bien que lo hiciera, nadie de nuestro grupo lo sabría. Pensé que podría dedicar más tiempo a mi propio trabajo. Podría usar mi tiempo libre para mejorar mis técnicas profesionales. Si me volvía más efectivo en mi trabajo principal, mis hermanos y hermanas me admirarían. Por eso, no quería esforzarme en regar a los nuevos fieles. Pero, durante los siguientes días, sentí que mi estado no era correcto, por lo que me sinceré y hablé con mis hermanos y hermanas, y entonces me di cuenta de que seguía buscando reputación y estatus. Después leí en la palabra de Dios: “Aunque la mayoría de la gente dice que busca de buena gana la verdad, cuando llega la hora de ponerla en práctica o pagar un precio por ella, algunas personas simplemente se rinden. Esto es, en esencia, una traición. Mientras más crucial es un momento, más necesario es que renuncies a los intereses de la carne y dejes de lado la vanidad y el orgullo. Si no eres capaz de hacerlo, no puedes obtener la verdad, y demuestra que no eres obediente con Dios. Si mientras más fundamental es un momento, más capaces son las personas de someterse y renunciar a sus intereses, su vanidad y su orgullo, y de cumplir apropiadamente con sus deberes, solo entonces las recordará Dios. ¡Todas esas acciones son buenas! Cumplan el deber que cumplan o hagan lo que hagan las personas, ¿qué es más importante: su vanidad y orgullo o la gloria de Dios? ¿Qué deberían elegir? (La gloria de Dios). ¿Qué es más importante: tus responsabilidades o tus intereses? Cumplir con tus responsabilidades es lo más importante y estás obligado a cumplirlas” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Solo alcanzar la verdad supone recibir realmente a Dios). Tras leer la palabra de Dios, vi con claridad que sin importar si me admiraban o no, este era mi deber, lo que significaba que era mi responsabilidad y mi comisión de Dios. Debía aceptarlo y tratarlo sinceramente. Ya no podía calcular por el bien de mi reputación y de mi estatus. Se necesitaba gente para el trabajo de riego, y si no quería cumplir ese deber porque no ofrecía oportunidades de lucirme, eso sería inadmisible e irracional. Esa noche, oí un himno de la palabra de Dios. La letra decía: “Dios valora el amor de todos los hombres. Él duplica Sus bendiciones a todos aquellos que lo aman, ya que el amor del hombre es demasiado difícil de conseguir y hay tan poco de él” (Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos, ¿Le darás el amor en tu corazón a Dios?). En ese momento, me sentí muy conmovido. Cuanto más hay que proteger la obra de la iglesia, más debo cumplir mi deber y mi responsabilidad. No podía decepcionar a Dios otra vez. Después busqué a la hermana a cargo del riego y le dije: “Estoy dispuesto a aceptar este deber”. Aunque tenía muchas deficiencias al regar a los nuevos fieles y encontraba muchas dificultades, cuando corregí mis motivos y me amparé en Dios, vi la guía y las bendiciones de Dios y pronto algunos de los nuevos fieles pudieron asistir a las reuniones con normalidad.

Pronto, la iglesia me puso a cargo de otra tarea. Pensé: “Esta vez, no importa cuán ocupado esté con mis tareas de producción, haré seguimiento del progreso del grupo y asignaré las tareas de modo oportuno”. También repasaba nuestro trabajo con los hermanos y hermanas para resolver las dificultades que tuvieran, y, para los problemas que no comprendía, buscaba gente con buenas habilidades que nos ayudara a solucionarlos. De a poco, mis resultados mejoraron notablemente. Sabía que todo esto se debía a la guía y a las bendiciones de Dios. En el pasado, solo me habían importado la reputación y el estatus. Ahora puedo abandonar mi búsqueda de estatus, proteger conscientemente la obra de la iglesia y cumplir mi deber de un modo sensato. Estos son los resultados logrados por la obra de Dios. ¡Demos gracias a Dios!

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