Reflexiones después de haberse perdido

23 Oct 2022

Por Xinzhi, China

Un día de Agosto de 2019, mi líder me envió una carta pidiéndome que fuera a buscar una hermana fuera de la ciudad. Vi que la dirección de la hermana estaba dentro del área de la iglesia vecina. Y pensé, “¿Por qué está siendo transferida a nuestra iglesia? ¿Por qué no va a la más cercana?”. Pero pensándolo bien, nuestra iglesia necesitaba manos extra para todo tipo de trabajo, así que decidí ir por ella y ver. Sin importar cuál fuera su deber, nos serviría la ayuda extra. Después vi que la carta decía que el nombre de la hermana era Zhu Yun, y de pronto recordé: “Conocí a Zhu Yun hace algunos años. Ella está en sus cuarentas y entiende bien las cosas. Si es ella, podría incluso volverse líder u obrera en nuestra iglesia. Esto me daría una ayudante extra”. Pensar esto me puso muy feliz. Ya no me importaba que ella viviera tan lejos, ¡solo quería llevarla a la iglesia de inmediato!

Usé la dirección en la carta para encontrar la casa de la hermana Zhu Yun y llamé a la puerta, pero la persona que abrió era muy vieja. No era la hermana Zhu Yun que yo recordaba. De inmediato dije, “Disculpe, ¡toqué la puerta equivocada!”. Di la vuelta para irme, pero ella me siguió y me preguntó con ansiedad: “¿A quién está buscando?”. Le dije que estaba buscando a Zhu Yun. Y rápido dijo: “Soy yo”. La seguí al interior de su casa. Mientras charlábamos, supe que había sido arrestada por el Partido Comunista y que había pasado más de tres años en prisión. La policía seguía monitoreando su casa después de liberarla, así que no podía asistir a las reuniones en su localidad. No tenía más opción que ir a la casa de su hijo para poder retomar la vida en la iglesia. Después de saber sobre su situación, me sentí muy decepcionada. Pensé: “Si tan solo fuera la Zhu Yun que yo conocí y se uniera a la iglesia, tendría a una gran ayudante. Esta Zhu Yun tiene un arresto en su expediente, y la policía sigue monitoreándola. Significa que no puede hacer ningún deber en la iglesia. Nuestra iglesia de por sí carece de personal, y ahora alguien tiene que reunirse con ella personalmente. Si la policía también identifica a los hermanos y hermanas con ella, ¡las pérdidas serán terribles! No, no puedo dejarla entrar a nuestra iglesia. Cuando vuelva, le escribiré a la líder y le pediré que la transfiera a otra iglesia cercana”. Después de saber sobre su situación, me preparé para irme. No le pregunté si tenía problemas o dificultades. Con urgencia me preguntó: “¿Cuándo vas a volver?”, y sin interés le respondí: “Solo espera. Te responderé después de tratar algunas cosas”.

De regreso, me quejaba conmigo misma mientras me desplazaba: “La líder no sabe lo que está haciendo. Zhu Yun vive muy cerca de la iglesia vecina. ¿Por qué nadie de esa iglesia fue por ella? Es un largo camino para nosotros. En el futuro, perderíamos mucho tiempo yendo a verla…” Refunfuñaba en mi corazón mientras continuaba hacia el norte, y de pronto, me di cuenta de que estaba perdida. Cuando pedí indicaciones, descubrí que había tomado la dirección contraria a la ciudad. Yo también me lo pregunté: “Ya antes había andado por aquí, ¿cómo me perdí?”. En ese momento, no lo pensé demasiado. Cuando llegué a casa, escribí una carta sugiriendo a la líder que transfiriera a Zhu Yun a la iglesia cercana.

En los días posteriores a haber enviado la carta, siempre me sentía intranquila, como si algo anduviera mal. No podría calmarme cuando leía las palabras de Dios; no me concentraba en los sermones ni en las enseñanzas. Me di cuenta de que tal vez había hecho algo contra la voluntad de Dios, así que rápidamente oré y busqué a Dios, pidiéndole que me esclareciera y me guiara para conocerme a mí misma. Después de orar, repentinamente recordé cuando me perdí aquel día. Pude ver que cuando se trató de admitir a Zhu Yun en la iglesia, todo lo que me importó fueron mis propios intereses. Si era bueno para mí, lo hacía; pero si no lo era, me resistía, me rehusaba y me quejaba. No me importaba en absoluto la vida de mi hermana. Fue solo después de leer las palabras de Dios que obtuve algo de comprensión de mi problema. Las palabras de Dios dicen: “Los asuntos relacionados con los intereses de una persona son los que más la delatan. Los intereses están íntimamente ligados a la vida de cada persona, y todo aquello con lo que una persona entra en contacto cada día tiene que ver con sus intereses. Por ejemplo, cuando se dice algo o se habla de un asunto, ¿qué intereses intervienen? Cuando dos personas discuten sobre algo, los intereses tienen que ver con quién puede hablar con elocuencia y quién no, así como a qué persona se admira y a cuál se desdeña. […] Aparte de esto, ¿a qué afecta la búsqueda de intereses de una persona? Cuando la gente hace cosas, está constantemente calibrando, sopesando, reflexionando y devanándose los sesos sobre qué les beneficiará y qué no, qué potenciará sus intereses o al menos evitará que se vean perjudicados, qué les hará ganar los mayores honores y el mejor trato material, y qué les convertirá en los mayores beneficiados de un determinado asunto” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)). “Mientras las personas no hayan experimentado la obra de Dios y no hayan comprendido la verdad, la naturaleza de Satanás es la que toma las riendas y las domina desde el interior. ¿Qué cosas específicas conlleva esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué proteges tu propia posición? ¿Por qué tienes emociones tan fuertes? ¿Por qué te gustan esas cosas injustas? ¿Por qué te gustan esas maldades? ¿Cuál es la base para que te gusten estas cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué las aceptas de tan buen grado? Para este momento, todos habéis llegado a comprender que esto se debe, principalmente, al veneno de Satanás que hay dentro del hombre. Entonces, ¿qué es el veneno de Satanás? ¿Cómo se puede expresar? Por ejemplo, si preguntas ‘¿Cómo debería vivir la gente? ¿Para qué debería vivir?’, te responderán: ‘Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda’. Esta sola frase expresa la raíz del problema. La filosofía y la lógica de Satanás se han convertido en la vida de las personas. Sea lo que sea lo que persigue la gente, lo hacen para sí mismos, por tanto solo viven para sí mismos. ‘Cada hombre para sí mismo, y sálvese quien pueda’: esta es la vida y la filosofía del hombre y también representa la naturaleza humana. Estas palabras se han convertido ya en la naturaleza de la humanidad corrupta, en el auténtico retrato de su naturaleza satánica, la cual se ha convertido ya en la base de la existencia de esta humanidad corrupta. La humanidad corrupta ha vivido según este veneno de Satanás durante varios miles de años y hasta nuestros días” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. Cómo caminar por la senda de Pedro). Las palabras de Dios revelaron mi estado. Vi que yo era especialmente egoísta y despreciable. En todo, yo solo pensaba en mis propios intereses, y solo quería encontrar formas de maximizar ese beneficio para mí. No pensaba para nada en mis hermanos y hermanas, y menos en el trabajo de la iglesia. Cuando la líder me pidió que fuera por la hermana Zhu Yun, pensé que ella iba a hacer trabajo para la iglesia, y yo iba a tener otra ayudante para aligerar mi carga de trabajo y hacerlo más eficiente, lo cual me haría ver mejor, así que estaba ansiosa por traerla. Pero cuando vi que no era la hermana que conocía, y que era un riesgo de seguridad, entendí que no solo no sería capaz de hacer un deber, sino que alguien tendría que reunirse con ella personalmente. Pensé que no solo no aumentaría nuestra productividad ni me haría ver bien, sino que podría representar un riesgo a nuestra seguridad. Yo estaba en contra y me quejé de que el arreglo de la líder era irrazonable, así que rápido pedí que enviaran a la hermana a la iglesia vecina. Vi que vivir bajo el veneno satánico de “Cada hombre para sí mismo y sálvese quien pueda”, me hizo más y más egoísta y despreciable. Solo me importaban mis propios intereses, y solo me preocupaba por mí misma. Dios ve lo que está en nuestros corazones. ¿Cómo podría Él no detestar mis pensamientos? Al pensar que la hermana Zhu Yun había sido transferida a la iglesia vecina, sentí que le debía, y supe que yo tenía que practicar la palabra de Dios y que no podía seguir considerando mis propios intereses.

Después de un tiempo, recibí otra carta de mi líder. Algunos hermanos y hermanas estaban huyendo del partido, y necesitábamos hacer arreglos para que ellos vinieran a nuestra iglesia. Esta vez, no podía seguir considerando mis propios intereses. Sin importarme si ellos podrían realizar deberes, yo estaba lista para aceptarlos, para que pudieran tener una vida en la iglesia. Fui a las direcciones que me dio mi líder, les di la bienvenida en nuestra iglesia e hice los arreglos necesarios. Después de practicar de esta forma, sentí mucha paz y alivio.

Después, la policía también estaba vigilándome, así que yo era un riesgo de seguridad y no podía tener contacto con otros. No podía asistir a las reuniones y no podía realizar mis deberes. Fue una época muy difícil para mí. A menudo extrañaba los días en que podía reunirme con mis hermanos y hermanas, y realizaba mis deberes. Ansiaba ver a mis hermanos y hermanas de nuevo, compartir juntos sobre la verdad, y hablar de lo que tenía en mi corazón. Mi añoranza por la vida de la iglesia y por mis hermanos y hermanas me atormentaba. Solo entonces entendí cómo se sienten los hermanos y hermanas acechados por el partido, cuando no pueden tener una vida en la iglesia ni contacto con sus hermanos y hermanas. Recordé a la hermana Zhu Yun, a quien yo había relegado a la iglesia vecina. En aquel momento pensé que si ella no podía realizar deberes, no ayudaría en nada a la obra de la iglesia. Pero no pensé en todo el tormento y el dolor que ella debía sentir, dado que había sido encarcelada por el partido por más de tres años, seguía bajo vigilancia después de su liberación, y no podía contactar a sus hermanos y hermanas, ni vivir una vida en la iglesia. Para poder asistir a reuniones, ella estaba obligada a venir desde su ciudad natal hasta nuestra iglesia. Lo hacía para tener contacto con los hermanos y hermanas, pero yo la rechacé sin una palabra de consuelo ni un gramo de compasión. Mientras más pensaba en ello, más culpable me sentía. ¿Por qué fui tan fría y desalmada? ¡No tenía nada de humanidad!

Más tarde, leí las palabras de Dios que expusieron a los anticristos, y que a mí me ayudaron a ver mi problema más claramente. Las palabras de Dios dicen: “Las principales manifestaciones de la perfidia y el veneno de los anticristos son el hecho de que existe un objetivo en todo lo que hacen. Lo primero que piensan es en sus propios intereses, y sus métodos son despreciables, burdos, sórdidos, miserables y turbios. No hay sinceridad en su manera de hacer las cosas, en su forma de tratar a la gente ni en los principios según los que la tratan. Su manera de tratar a las personas se basa en aprovecharse de ellas y manipularlas, y cuando ya no les son de utilidad, las desechan. Si les resultas útil, fingen preocuparse por ti: ‘¿Cómo has estado? ¿Has tenido alguna dificultad? Puedo ayudarte a resolver tus dificultades. Dime si tienes algún problema. Me tienes aquí. Qué suerte tenemos de tener una relación tan buena’. Parecen muy atentos. Sin embargo, si llega el día en el que ya no les eres de ninguna utilidad, te abandonarán, te darán de lado y te tratarán como si nunca te hubieran conocido. Cuando de verdad tienes un problema y vas en su busca para que te ayuden, su actitud cambia de repente, sus palabras ya no suenan tan bien como cuando te prometieron ayudarte al principio, ¿y por qué pasa esto? Porque no les resultas de ninguna utilidad, así que dejan de prestarte atención. Y eso no es todo, si descubren que has hecho algo malo o encuentran algo que puedan utilizar como ventaja en tu contra, adoptan una cínica frialdad hacia ti, e incluso pueden condenarte. ¿Qué tipo de modus operandi es este? ¿Se trata de una manifestación de bondad y sinceridad? Cuando los anticristos manifiestan este tipo de perfidia y veneno en su comportamiento hacia los demás, ¿acaso queda algún rastro de humanidad? ¿Cuentan con la más mínima sinceridad hacia la gente? Por supuesto que no. Todo lo que hacen es para su propio beneficio, orgullo y reputación, para darse estatus y renombre entre los demás. Si pueden aprovecharse de cualquier persona a la que conocen, lo harán. A aquellos de los que no se pueden aprovechar, los desprecian y no les prestan atención; incluso si te encargas de acercarte a ellos, te ignoran, como si para ellos fueras invisible. Pero si llega el día en el que te necesitan, su actitud hacia ti cambia de repente, y de un modo inexplicable se vuelven muy atentos y amables. ¿Por qué ha cambiado su actitud hacia ti? (Les resultas de utilidad). Así es, al percibir que les resultas útil, su actitud cambia” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Digresión cuatro: Resumen de la naturaleza humana de los anticristos y de la esencia de su carácter (I)). Cuando vi lo que la palabra de Dios revelaba, me sentí miserable y culpable. Lo que hice fue lo mismo que hace un anticristo. Tenía un motivo en cada situación y solo consideraba mis propios intereses. Siempre calculaba y usaba a las personas en mis interacciones. No tenía amor para mis hermanos y hermanas, ni sinceridad ni amabilidad. La hermana Zhu Yun había estado bajo la vigilancia del partido por mucho tiempo y no había tenido una vida en la iglesia. Yo debí haber entendido su situación, y debí apoyarla y ayudarla con amor, haciendo arreglos para que asistiera a reuniones y realizara los deberes que pudiera en cuanto fuera posible. Pero me preocupaba el riesgo de seguridad que ella representaba. Pensé que aceptarla en la iglesia no haría nada para ayudar en el trabajo de la iglesia, y que tendríamos que gastar más energía en el futuro y pagar un precio por ayudarla. En el peor de los casos, representaría un riesgo para la seguridad de los demás hermanos y hermanas, lo que afectaría la obra de la iglesia. Así que no me importó nada si ella podría tener una vida en la iglesia o no, y no le hice ninguna pregunta sobre su estado o sus dificultades. Yo solo quería deshacerme de ella, no admitirla en la iglesia. Fui muy indiferente y egoísta. ¡En verdad no tenía nada de humanidad! No podía evitar cuestionarme: “No pude ni pensar en mi hermana en un asunto tan pequeño; no tuve amor ni compasión por ella. ¿Cómo podría entonces ser sincera la ayuda que antes ofrecí a mis hermanos y hermanas?”. A través de la reflexión, descubrí que muchas veces ayudaba a mis hermanos y hermanas porque yo era la líder de la iglesia. Pensaba que dándoles el adecuado apoyo y asegurándome de que el estado de todos fuera normal, podría alcanzar resultados en mi deber y me aseguraba de presentar una buena imagen de mí. Recién entonces me di cuenta de que mis acciones no consideraban la voluntad de Dios, y yo no estaba cumpliendo mi responsabilidad como líder. En vez de eso, protegía mi reputación y estatus. Exteriormente, realizaba mi deber, pero en verdad, estaba cuidando mis propios intereses bajo el pretexto de cumplir mi deber, y utilizaba a otros como escalones en mi búsqueda de reputación y estatus. Lo que hacía era desagradable a Dios, y yo caminaba por la senda de resistencia a Dios. Si yo no hubiera experimentado el dolor de perderme la vida de la iglesia, jamás habría conocido el dolor y sufrimiento que mis hermanos y hermanas sintieron sin las reuniones y la vida en la iglesia. Y jamás habría reconocido mi siniestro y malicioso carácter de anticristo.

Después, leí otro pasaje de la palabra de Dios. “El problema de las personas que buscan sus propios intereses es que los objetivos que persiguen son los mismos que los de Satanás, unos objetivos malvados e injustos. Cuando las personas buscan sus intereses personales, como el prestigio y el estatus, se convierten involuntariamente en una herramienta de Satanás, en un canal de este y, además, se convierten en una personificación de Satanás. Desempeñan un papel negativo en la iglesia; el efecto que causan en la obra de la iglesia y en la vida normal de la iglesia y la búsqueda normal del pueblo escogido de Dios es el de perturbar y perjudicar. Causan un efecto negativo” (La Palabra, Vol. IV. Desenmascarar a los anticristos. Punto 9: Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)). Esta revelación de las palabras de Dios me hizo darme cuenta de que si hacemos nuestro deber sin practicar la verdad, y salvaguardamos nuestra reputación y estatus, no importa qué tan grande sea el precio que paguemos, siempre jugaremos un papel negativo en la iglesia y seremos un medio para Satanás. Solo causaremos perturbación e interrupciones en el trabajo de la iglesia y dañaremos la entrada en la vida de nuestros hermanos y hermanas. Pensé en que mi hermana era forzada a venir con nosotros desde su localidad solo para participar de la vida en la iglesia. Ella sinceramente creía en Dios y anhelaba la palabra de Dios. Si yo hubiera tenido un poco de humanidad, no la habría tratado así. Yo era líder de la iglesia, pero cuando la hermana Zhu Yun estuvo en problemas, no le ayudé; indiferentemente y con prisa, intenté hacer que la pasaran a otra iglesia. Mientras más pensaba en lo que había hecho, más me odiaba a mí misma. Sentí que le debía a mi hermana, y más aún, que le debía a Dios. Fui ante Dios y oré: “Dios, solo considero mis propios intereses cuando hago las cosas, y no tengo amor por mis hermanos y hermanas. ¡Soy muy egoísta y malvada! ¡Dios! Quiero arrepentirme…”.

Después, mientras leía la palabra de Dios, vi la desinteresada provisión de Dios y su cuidado por la humanidad, y me sentí aún más avergonzada de mi egoísmo y malicia. Las palabras de Dios dicen: “No importa cuánto de la palabra de Dios hayas escuchado, cuánto de la verdad seas capaz de aceptar y hayas entendido, cuánta realidad hayas vivido, o cuánto resultado hayas obtenido, hay un hecho que debes entender: la verdad, el camino y la vida de Dios se conceden libremente a todas y cada una de las personas, y esto es lo justo para todas y cada una de ellas. Dios nunca favorecerá a una persona sobre otra debido al tiempo que haya creído en Él o por lo mucho que haya sufrido, y nunca favorecerá o bendecirá a una persona por esos mismos motivos. Tampoco tratará a nadie de manera diferente por su edad, su apariencia, su género, el origen de su familia, etc. Todas y cada una de las personas obtienen lo mismo de Dios. Él no hace que nadie obtenga menos ni nadie obtenga mucho más. Dios es justo y equitativo con todas y cada una de las personas. Él provee al hombre a tiempo y en proporción, sin dejar que pase hambre, frío o sed, y satisface todas las necesidades de su corazón. Cuando Dios hace estas cosas, ¿qué les exige a las personas? Dios le da estas cosas a la gente, así que ¿posee Dios algo de egoísmo? (No). Dios no tiene ningún egoísmo. Las palabras y la obra de Dios son para el bien de la humanidad, y están destinadas a resolver todas las dificultades y penurias de esta, tienen como fin que la humanidad pueda obtener la vida real de Dios. Esto es un hecho” (La Palabra, Vol. III. Discursos de Cristo de los últimos días. El hombre es el mayor beneficiario del plan de gestión de Dios). Dios desinteresadamente provee para todos. Obra con esfuerzo en cada uno de nosotros y jamás espera nada a cambio, solo esperando que persigamos la verdad, cambiemos nuestro carácter, y vivamos una verdadera semejanza humana. Pero mi forma de tratar a mis hermanos y hermanas estaba basada en si ellos eran útiles. Si eran útiles, yo estaba dispuesta a pagar cualquier precio. Si no, ni les ponía atención. Yo no quería molestarme si no había ningún beneficio. Era egoísta y despreciable. El Señor Jesús dijo: “En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40). Sí. Aun a los hermanos y hermanas menos notables de la iglesia se les debe ofrecer ayuda mientras crean verdaderamente en Dios, y no sean malhechores, anticristos o incrédulos. Ayudarlos amorosamente es ser considerados con la voluntad de Dios, y tiene la aprobación de Dios. Especialmente para aquellos hermanos y hermanas acechados y buscados por el partido y que no pueden volver a casa, necesitamos tratarlos bien y asegurarnos de que estén a salvo. Esto es aún más que una buena acción. La actitud de una persona hacia sus hermanos y hermanas muestra su humanidad. Sentí una profunda sensación de arrepentimiento. De tener otra oportunidad de hacer mi deber, no podría seguir siendo tan egoísta y despreciable, ni podría solo considerar mis propios intereses cuando interactuara con mis hermanos y hermanas. Tendría que dar lo mejor de mí para ayudarles, y ser alguien que posee humanidad y razón.

En enero de este año, por fin inicié con otro deber. Mi líder arregló que yo apoyara a una hermana que era un riesgo de seguridad. Pensé: “Después de todo lo que pasé, por fin tengo un deber. Si tengo contacto con esta hermana, ¿qué pasará si soy implicada?”. En este punto, me di cuenta de que no estaba en el estado adecuado, me apresuré a ir ante Dios y oré por poder abandonarme, diciendo que quería hacer lo mejor para ayudar y apoyar a mi hermana. Al reunirme y compartir con ella la palabra de Dios, su estado negativo gradualmente cambió, y quiso escribir un artículo testificando a Dios. Cuando hice mi mayor esfuerzo por ayudar a mi hermana, sentí mucha paz.

En el pasado, sentía que podía soportar penalidades, que trabajaba duro en mi deber, que tenía buena humanidad, y que sentía amor por mis hermanos y hermanas. Pero con lo que me mostraron los hechos, y el juicio y revelación de la palabra de Dios, al final vi que solo buscaba ganar. Era egoísta, indiferente, y mi corazón no tenía honestidad ni amabilidad. ¡Estaba corrompida por Satanás hasta el punto de ser inhumana! La palabra de Dios me hizo entender cómo tratar a mis hermanos y hermanas con humanidad y razón. Eso me ayudó a llevarme bien con los demás sin siempre buscar mis propios intereses, y a ser sincera en apoyar y ayudar a mis hermanos y hermanas. ¡Gracias a Dios!

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