Ya entiendo la relación entre la Biblia y Dios

2 Ago 2020

Por Jean, Camerún

Dios Todopoderoso dice: “Durante muchos años, la forma de creencia tradicional de las personas (la del cristianismo, una de las tres religiones principales del mundo) ha sido leer la Biblia; apartarse de la Biblia no es una creencia en el Señor, es una heterodoxia y herejía, e incluso cuando las personas leen otros libros, el fundamento de estos debe ser la explicación de la Biblia. Es decir, si crees en el Señor, debes leer la Biblia, y fuera de ella no debes adorar a ningún libro que no la implique. Si lo haces, estás traicionando a Dios. Desde el momento en que la Biblia estuvo, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir a las personas que crean en el Señor, es mejor decir que lo hagan en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella; y en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado ante la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran la Biblia como algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellos que la ven como algo más alto que Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo; pero tan pronto como pierden la Biblia, sus capítulos o sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida. […] La Biblia se ha vuelto un ídolo en las mentes de las personas, un enigma en sus cerebros, y son simplemente incapaces de creer que Dios puede obrar excluyéndola, de creer que las personas pueden encontrar a Dios fuera de la Biblia, y mucho menos son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella durante la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la nueva obra de Dios, y en una dificultad para la expansión de Dios de esta nueva obra” (“La Palabra manifestada en carne”). La Biblia me ayudaba a conocer al Señor dentro de mi fe y el pastor siempre decía que era el fundamento de nuestra fe. Pensaba que creer en la Biblia era creer en el Señor y hasta la situaba por encima del Señor. Tan solo me equipaba con unas tristes palabras de la Biblia y no pensaba en practicar ni en experimentar las palabras del Señor. Hasta que no acepté la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y no vi lo que revelan Sus palabras, no entendí la relación entre Dios y la Biblia. Por fin se solucionaron mis errores en materia de fe.

Con mucha frecuencia, leía la Biblia, iba a reuniones de la iglesia y buscaba sermones en internet para comprender mejor al Señor. Una vez encontré en YouTube una película titulada “Donde está mi hogar”. Era muy sentida y emotiva y las palabras que leían en ella parecían especialmente cordiales y autorizadas. Tenía mucha curiosidad sobre su procedencia. Cuando vi que se trataba de la Iglesia de Dios Todopoderoso, busqué en internet más información de esta iglesia que había hecho la película, pero encontré algo de mala prensa al respecto y no podía averiguar si era real o inventada. Tras pensarlo un poco, sentí que no debía creer a ciegas lo que dijeran otros. Como suele decirse, “no creas lo que oigas, cree lo que ves”. Sabía que debía investigarla personalmente para ver si era una iglesia buena. Decidí descargar más películas para mirarlas. Miré otras dos, “Despertar” y “El anhelo”. Me conmovieron enormemente. Las palabras leídas en ellas tenían autoridad y poder, y las enseñanzas eran prácticas. Aprendí la causa de la desolación de las iglesias y la diferencia entre salvarse y salvarse plenamente. Decían que el Señor Jesús ya había regresado y estaba realizando la obra del juicio en los últimos días, lo que cumple esta profecía bíblica: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios” (1 Pedro 4:17). Me puse muy contenta y me di cuenta de que en las películas leían las declaraciones del regreso del Señor. ¡Con razón tenían tanta autoridad y poder! Dejé un mensaje para contactar con los hermanos y hermanas de la iglesia y comprobé que eran muy originales, y sus enseñanzas, esclarecedoras. Era maravilloso estar en contacto con ellos. Empecé a asistir a sus reuniones.

Una noche iba a descargar más películas del canal de la Iglesia de Dios Todopoderoso. Al navegar por las películas, vi una titulada “Salir de la Biblia”. Estaba confundida. ¿Qué quería decir eso? ¿Por qué debíamos salir de la Biblia en el marco de nuestra fe? ¿Cómo podría la gente creer en Dios y conocerlo sin la Biblia? Recordé que el pastor siempre decía que nuestra fe tenía que basarse en la Biblia y que apartarse de la Biblia era herejía. ¿Apartarse de la Biblia no era una traición al Señor? En días posteriores, dejé de mirar himnos y películas de la Iglesia por miedo a desviarme de mi fe, pero no podía evitar preguntarme: “Si realmente Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús y no lo acepto, ¿no estaré perdiendo la oportunidad de recibir al Señor?”. Estaba confundida, así que me puse a ayunar y orar. Le pedí al Señor esclarecimiento y guía para saber si Dios Todopoderoso era realmente el regreso del Señor Jesús. La primera noche que ayuné no había recibido inspiración de Dios, por lo que decidí echar un vistazo en la Biblia. En Apocalipsis 1:8, leí: “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. También leí Apocalipsis 11:16-17: “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar”. De pronto sentí que estos versículos eran la manera que tenía Dios de guiarme. En Apocalipsis se afirma que a Dios lo llamarán “el Todopoderoso” en los últimos días. ¿No se trata de Dios Todopoderoso? Este descubrimiento me hizo desear seguir investigando sobre la Iglesia de Dios Todopoderoso. Decidí, asimismo, mirar “Salir de la Biblia” entera para saber de qué iba en realidad.

En la película, una predicadora del evangelio de la Iglesia de Dios Todopoderoso compartía lo siguiente: “Muchas personas religiosas dicen que Dios no se apartaría de la Biblia para realizar la obra de salvación y que todo lo que trascienda la Biblia es herejía. ¿Qué fue primero: la Biblia o la obra de Dios? En el principio creó Jehová Dios los cielos, la tierra y todas las cosas. Destruyó el mundo con un diluvio, y Sodoma y Gomorra, con fuego. ¿Existía el Antiguo Testamento cuando Dios llevó a cabo toda esta obra?”. Pensé: “Eso ni se pregunta. Cuando Dios creó la tierra, inundó el mundo y quemó Sodoma y Gomorra, por supuesto que no existía la Biblia”. Proseguía: “No había Biblia cuando Dios llevó a cabo toda esta obra; es decir, primero vino la obra de Dios y fue después cuando esta se registró en la Biblia. Y cuando el Señor Jesús estaba obrando en la Era de la Gracia, aún no existía el Nuevo Testamento. Lo escribieron Sus discípulos una vez que había concluido Su obra. Sin duda, la Biblia es un mero relato histórico de la obra realizada por Dios. Dios no obra en función de la Biblia ni está limitado por ella. Realiza Su obra según Su plan de gestión y las necesidades de la humanidad. Por eso no podemos pensar que la obra de Dios es exclusivamente la que hay en la Biblia ni utilizar la Biblia para delimitar Su obra. Realmente no podemos afirmar que todo lo que hay fuera de la Biblia sea herejía. Dios tiene derecho a realizar Su obra y a hacerla más allá de los confines de la Biblia”.

Al oír esto, de pronto abrí los ojos. No existía el Nuevo Testamento cuando obró el Señor Jesús. Lo redactaron personas cuando ya había concluido Su obra. En realidad, la Biblia solo es un relato de la obra anterior de Dios. ¿Por qué no lo había pensado antes?

Continuaron las enseñanzas de la película: “Si decimos que todo lo que hay fuera de la Biblia es herejía, ¿no estaríamos condenando toda la obra anterior de Dios? Cuando el Señor Jesús vino a obrar, no obró según el Antiguo Testamento, sino que lo trascendió; por ejemplo, enseñando el camino del arrepentimiento, sanando a los enfermos, expulsando a los demonios, no observando el sabbat, perdonando al prójimo setenta veces siete, etc. Nada de eso estaba en el Antiguo Testamento. Incluso contradecía directamente las leyes del Antiguo Testamento. ¿Significa eso que la obra del Señor Jesús no era obra de Dios? Los sumos sacerdotes, ancianos y escribas condenaron la obra y las palabras del Señor Jesús como herejía solo porque no se ajustaban al Antiguo Testamento. Se convirtieron en opositores a Dios. Si nos regimos por las nociones humanas y decimos que todo lo que hay fuera de la Biblia es herejía, ¿no condenaremos también nosotros la obra del Señor Jesús?”.

Entonces leyeron unas palabras de Dios Todopoderoso acerca de si todo lo que hay fuera de la Biblia es herejía. Dios Todopoderoso dice: “La Biblia es un libro histórico, y si hubieras comido y bebido el Antiguo Testamento durante la Era de la Gracia, si hubieras puesto en práctica lo exigido en la época del Antiguo Testamento en la Era de la Gracia, Jesús te habría rechazado y condenado; si hubieras aplicado el Antiguo Testamento a la obra de Jesús, habrías sido un fariseo. Si hoy pones juntos el Antiguo y el Nuevo Testamento para comerlos y beberlos, y practicarlos, el Dios de hoy te condenará; ¡habrás quedado atrás en la obra actual del Espíritu Santo! ¡Si comes y bebes el Antiguo y el Nuevo Testamento, estás fuera de la corriente del Espíritu Santo! Durante Su época, Jesús guio a los judíos y a aquellos que le seguían según la obra del Espíritu Santo en Él en ese momento. Él no tomó la Biblia como la base de lo que hacía, sino que hablaba de acuerdo con Su obra; no prestó atención a lo que la Biblia decía ni buscó en ella una senda para guiar a Sus seguidores. Desde el mismo momento en que empezó a obrar, difundió el camino del arrepentimiento, una palabra sobre la cual las profecías del Antiguo Testamento no mencionan una sola palabra. No sólo no actuó según la Biblia, sino que también guio por una nueva senda, y realizó una obra nueva. Nunca se refería a la Biblia cuando predicaba. Durante la Era de la Ley, nadie fue nunca capaz de llevar a cabo Sus milagros de sanar a los enfermos y echar fuera demonios. Su obra, Sus enseñanzas, la autoridad y el poder de Sus palabras, nadie había hecho esto en la Era de la Ley. Jesús simplemente hizo Su obra más nueva, y aunque muchas personas lo condenaron usando la Biblia, e incluso usaron el Antiguo Testamento para crucificarlo, Su obra sobrepasó al Antiguo Testamento; si esto no fue así, ¿por qué lo clavaron en la cruz? ¿No fue porque el Antiguo Testamento no decía nada de Su enseñanza, y Su capacidad para curar a los enfermos y echar fuera demonios? Su obra se hizo para guiar por un nuevo camino, no buscar un enfrentamiento con la Biblia o prescindir del Antiguo Testamento deliberadamente. Él vino simplemente a desarrollar Su ministerio, a traer la nueva obra a aquellos que lo anhelaban y buscaban. No vino a explicar el Antiguo Testamento ni a sostener su obra. Su obra no tenía el fin de permitir que la Era de la Ley continuara desarrollándose, porque no consideraba si tenía o no la Biblia como su base; Jesús simplemente vino a hacer la obra que debía hacer. […] Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe obrar Dios de acuerdo con la Biblia? ¿Podría ser que Dios mismo no tuviera derecho de sobrepasar la Biblia? ¿No puede salirse Dios de la Biblia y hacer otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía guardar el día de reposo y practicar según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que en su lugar lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué terminó con estas doctrinas? Deberías saber qué vino primero, ¡Dios o la Biblia!” (“La Palabra manifestada en carne”).

La predicadora del evangelio de la película compartió esta enseñanza: “La Biblia no representa a Dios. Solo es un relato exacto de las dos primeras etapas de Su obra; o sea, un testimonio de la obra de Dios en las eras de la Ley y de la Gracia. No representa toda Su obra de salvación de la humanidad. Los relatos bíblicos de las palabras de Dios son demasiado limitados. Son simples recortes del carácter de vida de Dios y no pueden mostrarlo del todo. Dios siempre es nuevo, nunca viejo. En cada era realiza una nueva obra y declara nuevas palabras. Por ejemplo, cuando vino el Señor Jesús en la Era de la Gracia, trascendió el Antiguo Testamento para realizar una nueva obra. Dios no obra según las Escrituras ni alude a ellas. No busca en las Escrituras la senda por la que guiará a Sus seguidores. La obra de Dios siempre avanza. Cuando Dios inicia una nueva era y realiza una nueva obra, trae una nueva senda a la humanidad y nos otorga más verdades para que podamos recibir de Él una salvación aún mayor. Dios no guía a la humanidad en función de Su obra anterior; es decir, Dios no obra según la Biblia, pues no solo es el Señor del sabbat, sino también el Señor de la Biblia. Tiene todo el derecho a salirse de la Biblia, a realizar una nueva obra según Su plan y las necesidades de la humanidad. La obra de Dios en una nueva era nunca podría ser la misma que la de una era anterior. Por tanto, la afirmación de que apartarse de la Biblia es herejía simplemente no se sostiene”.

Con esto entendí que el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento registran la obra y las palabras de Dios en las eras de la Ley y de la Gracia, pero no representan toda la obra de Dios. Pensaba que apartarme de la Biblia significaba que no creía en el Señor. ¿No había situado al mismo nivel a Dios y a la Biblia? Cuando vino a obrar el Señor Jesús, no se basó para ello en el Antiguo Testamento. Si decimos que trascender las Escrituras es una herejía, ¿no estamos condenando la obra del Señor Jesús? Si hubiera nacido en la era en que obró el Señor Jesús, me habría opuesto a Él al regirme por mis nociones actuales. Si delimitara la obra y las palabras de Dios exclusivamente a la Biblia, ¿no cometería el mismo error que los fariseos, que se aferraron a las antiguas Escrituras para condenar al Señor Jesús?

La predicadora del evangelio leyó otro pasaje de las palabras de Dios en la película: “Lo que te estoy enseñando es simplemente la esencia y la historia interna de la Biblia. No te estoy pidiendo que no la leas, o que vayas por ahí proclamando que está desprovista de valor, sino solo que tengas el conocimiento y la opinión correctos de ella. ¡No seas demasiado parcial! Aunque la Biblia es un libro de historia escrito por los hombres, también documenta muchos de los principios por los cuales los antiguos santos y profetas servían a Dios, así como las experiencias de los apóstoles recientes en su servicio a Él; todo lo cual fue verdaderamente visto y conocido por estas personas, y puede servir de referencia para las personas de esta era en su búsqueda del camino verdadero. […] Estos libros siguen siendo obsoletos, siguen perteneciendo a la era antigua, y por muy buenos que sean, sólo son apropiados para un período, y no son eternos. Y es que la obra de Dios siempre está desarrollándose, y no puede simplemente detenerse en la época de Pablo y Pedro, o permanecer siempre en la Era de la Gracia en la que Jesús fue crucificado. Por tanto, estos libros sólo son apropiados para la Era de la Gracia, no para la del Reino de los últimos días. Sólo pueden proveer para los creyentes de la Era de la Gracia, no para los santos de la Era del Reino; y por muy buenos que sean, siguen siendo obsoletos” (“La Palabra manifestada en carne”).

Al oír esto, comprobé que Dios Todopoderoso no negaba el valor de la Biblia. La Biblia solo es un testimonio de la obra anterior de Dios que puede ayudarnos a comprender la obra que ya ha realizado y lo que exigía entonces a la humanidad. No obstante, Dios está realizando una nueva obra y la Biblia está obsoleta. No puede proveer a la gente lo que necesita en la actualidad. Fui reacia cuando vi por primera vez el título “Salir de la Biblia”. Pensaba que la fe de todas las personas se basaba en la Biblia y que esa era la única vía para saber cómo creer en Dios y venerarlo. Creía que apartarse de la Biblia era apartarse de Dios. Por eso no quería estudiar la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. Pensaba que tenía que basar mi fe en la Biblia y que esta representaba a Dios. Esto demuestra que la Biblia había ocupado el lugar de Dios en mi corazón. No creía en Dios, sino en la Biblia. Consideraba iguales a Dios y la Biblia y delimitaba la obra de Dios a la Biblia, mientras creía que todo lo que hubiera fuera de ella era herejía. ¿No estaba delimitando a Dios y blasfemando contra Él? Suspiré pasmada ante esa idea. Me sentía muy en deuda con Dios por haberme guiado hasta esa película. De no haberlo hecho, las consecuencias habrían sido inimaginables.

Los que compartían el evangelio en la película dijeron entonces: “La vida eterna no proviene de la Biblia…”. Me quedé asombrada. ¿La vida eterna no proviene de la Biblia? ¿Cómo era posible? Escuché lo que dijeron a continuación: “Esto no se ajusta a las nociones de la gente, pero es indiscutible. Nos lo manifestó el Señor Jesús hace mucho tiempo, cuando reprendió a los fariseos: ‘Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida’ (Juan 5:39-40). El Señor Jesús dejó claro que no hay vida eterna en las Escrituras. Eso es así porque las Escrituras solo dan testimonio de Dios. Si la gente quiere recibir la verdad y la vida, no le basta con la Biblia. Debe recibir la verdad y la vida del propio Cristo. Recuerden a los fariseos, que se aferraron al Antiguo Testamento. No recibieron vida eterna, sino que, por el contrario, fueron castigados por oponerse y condenar al Señor Jesús. Sin embargo, a los seguidores del Señor Jesús, que no se aferraron a las Escrituras, que aceptaron la obra y las palabras de Dios de la época, el Señor Jesús los redimió al final. Así, la única manera de recibir vida eterna pasa por seguir las huellas de Cristo y de Dios. Si nos atenemos ciegamente a la Biblia, no solo no podemos recibir la aprobación de Dios, sino que, de hecho, tal como afirmó Pablo, ‘Pero la Escritura lo encerró todo bajo pecado’ (Gálatas 3:22). y perderemos la salvación de Dios. Dios realiza una nueva obra en cada era. Jehová Dios dictó la ley y los mandamientos en la Era de la Ley para que los israelitas supieran cómo adorar a Dios, cómo vivir en la tierra, qué era el pecado y que serían castigados por sus pecados. En la Era de la Gracia, el Señor Jesús realizó la obra de redención al expiar personalmente nuestros pecados. Lo único que tenía que hacer la gente era confesar y arrepentirse para que se le perdonaran los pecados y escapara de la condena y maldición de la ley. No obstante, la redención del Señor Jesús solo puede perdonar nuestros pecados. Nuestra naturaleza pecaminosa se mantiene hondamente arraigada. Exhibimos constantemente actitudes corruptas, como la arrogancia, la falsedad, el egoísmo y la ruindad, y no podemos evitar pecar y oponernos a Dios. Por eso profetizó el Señor Jesús que regresaría para realizar la obra del juicio, con el fin de purificar y salvar plenamente a la humanidad del pecado. En los últimos días, Dios Todopoderoso realiza la obra del juicio, que comienza por la casa de Dios, basándose en la obra de redención del Señor Jesús. Expresa todas las verdades que salvan y purifican a la humanidad y desvela los misterios del plan de gestión de Dios. Juzga y desenmascara el carácter y la naturaleza satánicos de la humanidad corrupta al manifestar Su carácter santo y justo, que no tolera ofensa. Las palabras expresadas por Dios Todopoderoso son cosas que jamás dijo Dios en la Era de la Ley ni en la Era de la Gracia. Con estas palabras, Dios nos trae la senda hacia la vida eterna en los últimos días. Esto cumple plenamente la profecía del Señor Jesús: ‘Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad’ (Juan 16:12-13)”.

Luego leyeron otro pasaje de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “El Cristo de los últimos días trae la vida y trae el camino de la verdad, duradero y eterno. Esta verdad es el camino por el que el hombre obtendrá la vida, y el único camino por el cual el hombre conocerá a Dios y por el que Dios lo aprobará. Si no buscas el camino de la vida que el Cristo de los últimos días provee, entonces nunca obtendrás la aprobación de Jesús y nunca estarás cualificado para entrar por la puerta del reino de los cielos, porque tú eres tanto un títere como un prisionero de la historia. Aquellos que son controlados por los reglamentos, las letras y están encadenados por la historia, nunca podrán obtener la vida ni el camino perpetuo de la vida. Esto es porque todo lo que tienen es agua turbia que ha estado estancada por miles de años en vez del agua de vida que fluye desde el trono. Aquellos que no reciben el agua de la vida siempre seguirán siendo cadáveres, juguetes de Satanás e hijos del infierno. ¿Cómo pueden, entonces, contemplar a Dios? Si sólo tratas de aferrarte al pasado, si sólo tratas de mantener las cosas como están quedándote quieto, y no tratas de cambiar el estado actual y descartar la historia, entonces, ¿no siempre estarás en contra de Dios? Los pasos de la obra de Dios son vastos y poderosos, como olas agitadas y fuertes truenos, pero te sientas y pasivamente esperas la destrucción, apegándote a tu locura y sin hacer nada. De esta manera, ¿cómo puedes ser considerado alguien que sigue los pasos del Cordero? ¿Cómo puedes justificar al Dios al que te aferras como un Dios que siempre es nuevo y nunca viejo? ¿Y cómo pueden las palabras de tus libros amarillentos llevarte a una nueva era? ¿Cómo pueden llevarte a buscar los pasos de la obra de Dios? ¿Y cómo pueden llevarte al cielo? Lo que sostienes en tus manos son la letra que solo puede darte consuelo temporal, no las verdades que pueden darte la vida. Las escrituras que lees solo pueden enriquecer tu lengua y no son palabras de sabiduría que te ayudan a conocer la vida humana, y menos aún los senderos que te pueden llevar a la perfección. Esta discrepancia, ¿no te lleva a reflexionar? ¿No te hace entender los misterios que contiene? ¿Eres capaz de entregarte tú mismo al cielo para encontrarte con Dios? Sin la venida de Dios, ¿te puedes llevar tú mismo al cielo para gozar la felicidad familiar con Dios? ¿Todavía sigues soñando? Sugiero entonces que dejes de soñar y observes quién está obrando ahora, quién está llevando ahora a cabo la obra de salvar al hombre durante los últimos días. Si no lo haces, nunca obtendrás la verdad y nunca obtendrás la vida” (“La Palabra manifestada en carne”). Los evangelizadores de la Iglesia de Dios Todopoderoso compartieron lo siguiente: “Si nos aferramos a la Biblia en nuestra fe, sin aceptar las declaraciones de Dios en los últimos días, no recibiremos el riego y sustento de las aguas de vida de Dios. Sin el juicio y purificación de Dios viviremos en el círculo vicioso del pecado y la posterior confesión. Sin escapar de las ataduras del pecado, ¿cómo se puede ser apto para entrar en el reino de los cielos? Solo si aceptamos la obra del juicio de Dios Todopoderoso de los últimos días podemos recibir el riego y sustento de las palabras de Dios, entender la verdad, liberarnos de nuestro carácter corrupto y purificarnos. Entonces seremos aptos para entrar en el reino de los cielos”.

A medida que escuchaba, mi esclarecimiento y emoción iban en aumento. Esta enseñanza de la verdad era muy práctica. No hay vida eterna en la Biblia, que es un mero testimonio de Dios. No representa a Dios, y ni mucho menos puede sustituir a Su obra de salvación. Solamente Cristo es el camino, la verdad y la vida. Solamente Cristo puede concedernos verdad y vida. Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, expresa todas las verdades que purifican y salvan a la humanidad, pero yo no podía dejar de lado la Biblia. ¡Qué necedad! Estaba muy agradecida a Dios Todopoderoso por guiarme para que oyera la voz de Dios y me echara atrás de mis absurdas opiniones sobre la fe. ¡Enseguida acepté formalmente la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días!

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